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Trinidad
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Mensaje por Trinidad » Sab Nov 21, 2009 6:36 pm

Me encantaría verlo de nuevo en directo. A ver si baja por estas latitudes. :D

amilostercios
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Mensaje por amilostercios » Dom Nov 22, 2009 12:54 am


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Siana
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Mensaje por Siana » Dom Nov 22, 2009 1:21 am

We Have All The Time In The World
http://www.youtube.com/watch?v=IaHuzlPmrko

Duke Ellington - It don't mean a thing... if it ain't got that swing!
http://www.youtube.com/watch?v=qDQpZT3GhDg

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Dom Nov 22, 2009 11:50 am

El País.com

REPORTAJE: MEMORIA DE ANTONIO VEGA
Pasión, poemas y excesos
Vivió a salto de mata. Fue uno los más brillantes compositores de su generación. Excesivo y apasionado, si algo le gustaba no había límites: música, versos, aventuras y heroína
JOSEBA ELOLA 22/11/2009

La última canción que compuso Antonio Vega se ha perdido. Se borró. Un final muy acorde con su poesía, con su vida, con su obra. Se ha perdido un poeta, se ha perdido su última canción.

Se llamaba Antes de haber nacido. Era la última obra de uno de los más brillantes compositores de su generación, un poeta de la física y el cosmos, un hombre con una vida marcada por la música y la heroína. Superviviente nato, resistió las múltiples embestidas del caballo hasta que, a los 51 años, un cáncer de pulmón se lo llevó. Fue el 12 de mayo de 2009.

Su canción inédita e irrecuperable tenía un aire Lynyrd Skynyrd. Sí, un punto de rock americano sureño. La letra, ese campo de batalla en el que Antonio tantas veces se perdía -al componer-, ese campo del que tantas veces salió triunfante -al editar-, era una mirada hacia atrás. Así se cerraba:

Hasta aquí he llegado / Desde aquí he partido / Un camino sin descanso que buscó donde nacer / Antes de haber nacido.

Sólo la tocó una vez en directo. Fue en su última gira, en el Café Antzokia de Bilbao, el 28 de marzo de 2009. Los conciertos se grababan con la idea de editar un disco más adelante. Incorporaría seis temas nuevos que grabaría en directo. Antes de haber nacido era el primero de esa serie. "Malfunction", fue el maldito mensaje que escupió el ordenador en el que se grababan las pistas. Un fallo del sistema se comió la canción. "Bueno, ya la grabaremos otro día", pensaron todos. Ese otro día nunca llegó. El 20 de abril, Antonio ingresaba en el hospital Puerta de Hierro de Madrid.

De su canción perdida, esa de final tan Antonio Vega, queda un manuscrito de puño y letra del autor y un vídeo de mala calidad colgado en You Tube: dura apenas veinte segundos y se oye mal. Es lo que queda. "Esa canción era como un testamento", explica Basilio Martí, su compañero de fatigas musicales durante 18 años, su pianista, su álter ego en el local de ensayo, su gran amigo.

El autor de La chica de ayer, ese himno de los ochenta, vivía momentos dulces cuando se presentó la enfermedad. Estaba en fase de hiperactividad laboral. Se estaba construyendo un estudio de grabación en su casa de Cercedilla. Literal: el que llegaba allí se lo podía encontrar con las manos encaladas, rodeado de materiales comprados a granel en Leroy Merlín. Antonio Vega era así, le daba por hacerse un estudio y no paraba hasta que se lo hacía. No llegó a estrenarlo. La insonorización, eso sí, la sacó adelante. Con sus manos.

Estaba en una racha en que tocaba la guitarra diez horas al día. Había vuelto a tomar clases con un profesor para seguir avanzando, seguía explorando las posibilidades de ese instrumento que ya dominaba pero que nunca se termina de dominar. Los pocos privilegiados que asistieron el 21 de febrero a su actuación en la sala barcelonesa Luz de Gas, uno de sus últimos conciertos, vieron a un artista en estado de gracia, al artista que él siempre quiso ser, al que por momentos fue.

Llegan días en que su obra será reivindicada. Las fotos que este reportaje ofrece en primicia son el único material inédito que contiene Antonio Vega, obras completas, la edición que el martes se pone a la venta y que reúne once cedés con todas las canciones del autor de El sitio de mi recreo. Están las que hizo con Nacha Pop, su grupo de los ochenta, y las que hizo en solitario; más un DVD y un libro de 120 páginas con texto del periodista Jesús Ordovás. Además, Lunwerg edita el mismo día Mis cuatro estaciones, biografía firmada por Bosco Ussía, fruto de cincuenta horas de entrevistas grabadas. Y el 10 de abril será la fecha en la que la aristocracia del pop rock español cante las canciones de Antonio Vega en el Palacio de los Deportes, un evento que ya está organizando su hermano Carlos.

"Era un fenómeno en todo lo que hacía", cuenta Carlos frente a las fotos del álbum familiar. "Físicamente, era un superdotado. Intelectualmente, también". En sus años de infancia ganó campeonatos de salto de longitud, hacía taekwondo, alpinismo, todo se le daba bien. Era guapo, listo, fuerte. Lo tenía todo. Cuando acabó sus estudios en el Liceo Francés emprendió varias carreras: arquitectura, sociología, físicas; también quiso ser piloto de aviones. Todo lo dejó a medio camino, la guitarra podía más. En unas pruebas psicológicas que realizó por indicación de sus padres en esos años de dudas, hizo un test de inteligencia. Sacó un 168, cuenta su hermano. "Es el mismo coeficiente que el de Einstein", subraya sentado en el salón de su casa Bosco Ussía, biógrafo de Antonio Vega. El psiquiatra autor del test nunca había tenido una puntuación tan alta entre sus manos. Le dijo a Mari Luz, madre de Antonio: "No te felicito porque estos chicos suelen salir muy conflictivos".

Antonio Vega vivió deprisa. A salto de mata. Intensamente. Era un hombre apasionado, excesivo. Cuando algo se cruzaba en su camino y le gustaba, no había límites. Tendría unos 17 años cuando, una tarde, su hermano Carlos se lo encontró vestido con su flamante nuevo equipo de alpinismo para condiciones extremas, coronando el armario de casa; los mosquetones aún clavados en la madera recia de aquel armario y Antonio, allí arriba, coronando su montaña imposible. "Se volcaba en todo lo que le aportaba algo y lo exprimía al máximo", explica Carlos, "se entregaba a sus causas de forma vehemente. Con las drogas, igual".

La guitarra se hizo obsesión. No quería estudiar, quería tocar, tocar y tocar. Formó su grupo Nacha Pop, a finales de los setenta, junto a su primo Nacho. En esos años compuso la canción a la que quedó encadenado de por vida, La chica de ayer. La odió durante años y años, pero al final, se acabó reconciliando de algún modo con ella. El que fue himno de toda una generación le reportó la mitad del total de sus derechos de autor.

El problema surgió cuando lo que se cruzó en su camino fue la heroína. Fue en un Seat 127 atiborrado de amigos, camino de El Escorial, a finales de los años setenta. Lo cuenta Bosco Ussía, su biógrafo. Como hombre excesivo y apasionado que era, se entregó al viaje con fruición. La heroína era una recién llegada, faltaba información. Algunos decidieron probarla, otros no. Vega fue de los primeros. Heroína, la mujer del héroe. No podía ser mala. "Antonio tenía todo a su favor, pero eligió esa opción", dice Bosco Ussía, intentando explicar por qué Vega, chico de familia acomodada y con todas las armas culturales precisas, se enganchó. "Si eres una persona con su talento y su sensibilidad, te puedes enamorar del caballo. Es algo que también te da, no sólo te quita".

El Antonio Vega en solitario nace en el seno de Nacha Pop. Juan Tomás Tello, director artístico de Globomediamúsica que trabajó cinco años codo con codo con él, sitúa el nacimiento del gran Antonio Vega en 1984, cuando edita Una décima de segundo, canción que da título al cuarto álbum de la banda. La fascinación por la física, por las matemáticas, por el cosmos, se traduce en versos emocionantes. El poeta preciso, el alquimista minucioso y perfeccionista con sus textos, entra en estado de gracia. En apenas cuatro años llegan algunas de sus mejores canciones, aún como integrante de Nacha Pop: en 1987 firma Lucha de gigantes, tema dedicado a la heroína, según cuenta la que fue su compañera durante 18 años, Teresa. En 1993, ya en solitario, llega El sitio de mi recreo, pieza de referencia, melancolía pura.

Teresa recuerda perfectamente el día que la compuso. Fue en Ibiza. Estaban pasando unos días con unos amigos en una cabaña de madera. Salieron todos a dar una vuelta por la tarde, pero Antonio se quedó en la cabaña. Estaba malo. Le había dado por las ensaimadas y, como siempre, no había término medio, se había zampado nueve en un día. "Era compulsivo con todo, ya fuera con los bollos, con la fotografía o con lo que le diera", recuerda Teresa en conversación telefónica desde un pueblecito de Vizcaya, el lugar al que se retiró cuando consiguió desengancharse de la heroína y desengancharse de Antonio. Cayó la tarde y regresaron todos a la cabaña. Según entraron, Antonio les dijo: "Mirad lo que acabo de sacar". Agarró la guitarra y se puso a tocar El sitio de mi recreo de arriba abajo, letra y música, clavada. "Estaba tocado por una varita mágica", dice Teresa. "Era muy estudioso, muy inquieto. No era normal, era un genio. Tenía una capacidad de absorber información impresionante".

Teresa rememora las noches de Antonio estudiando manuales de química, de matemáticas; eso le gustaba leer, pasaba de las novelas. Teresa Lloret compartió 18 años de su vida con él, se casaron en 1989. Ahora vive en el campo, alejada del mundanal ruido, está limpia. Dice que desde que no se pone, no pinta, ni dibuja. Pero que quiere volver a pintar, que va a volver a pintar.

Algunas de las mejores canciones de Vega salieron del tirón, no era lo habitual. "La música le brotaba, pero las palabras las tenía que trabajar duro", dice Juan Tomás Tello, que entre 2000 y 2005 fue el hombre que se encargaba de que Antonio compusiera, tocara y grabara, el enlace artístico entre la discográfica EMI, y el músico. "No le gustaba escribir tonterías, daba vueltas a las letras y por eso le costaba acabar los discos", cuenta. Se dejaba llevar por ti, otro clásico, nació en una noche en su casa de Soto del Real. Fue una noche dos por uno: llegó acompañada de Lo mejor de nuestra vida.

Sus cualidades de intérprete no dejaron de mejorar. Descubrió que cantando canciones de otros, crecía. No hay más que escuchar el estremecedor Romance de curro el palmo, canción de Serrat, en su boca. Su faceta de guitarrista quedó oscurecida por sus dotes como compositor y cantante. Pero lo cierto es que era muy creativo. Muchas noches de actuación, acababa en el camerino explicando a músicos que se le acercaban los acordes que utilizaba en sus temas: los que intentaban reproducir sus canciones se volvían locos.

Y todo porque Antonio Vega cambiaba la afinación de la guitarra. Pero no la cambiaba por afinaciones convencionales. Experimentaba. Sus afinaciones abiertas en Mi y La menor séptima cargaban sus arpegios de poesía.

Los que estuvieron cerca de él lo describen como un hombre en las antípodas de esa etiqueta que le colgaron con aquel disco que salió en 1994, Ese chico triste y solitario, un álbum recopilatorio editado sin consultarle que le daba por acabado, que le enterraba en vida, una jugarreta que nunca perdonó a la compañía discográfica. Los agoreros anticiparon su muerte una y mil veces por esa vida a salto de mata que llevaba, esclavizado por la heroína, siempre al límite, deambulando de hotel en hotel durante años. Basilio Martí describe la existencia de su amigo: "Toda su vida era pura improvisación". Teresa, su ex pareja, es aún más gráfica: "Yo abandoné esa vida de Camel Trophy. Él ha sido coherente hasta el final: 'Esto es lo que me gusta y es lo que quiero hacer".

La vida de Antonio Vega está jalonada de episodios tremendos y de momentos surrealistas. Su existencia fue una aventura diaria, como la de cualquier persona que cada día debe buscarse la vida para conseguir una dosis. Hubo incendios en hoteles y en casas; detenciones surrealistas en comisaría; incluso un tiroteo en Euskadi, entre la policía y unos presuntos etarras, del que se salvó escondiéndose debajo del coche.

"Nunca fue un chico triste", cuenta su hermano Carlos, "era un ganso, tenía un sentido del humor muy fino, muy irónico". "Era un cachondo", agrega Bosco Ussía, su biógrafo. "Era un superclase, un seductor nato", dice Juan Tomás Tello. "Enamoraba tanto a hombres como a mujeres", cuenta Teresa, "quienes le conocían se quedaban locos con él, a pesar de que él no cuidaba demasiado las relaciones con los demás".

La muerte de Marga, la mujer que le apoyó y condujo durante siete años, gran amor que se gestó en la grabación de Anatomía de una ola, fue el último gran palo para Vega. Sucedió en 2004. Vega entró en crisis. Padeció una tuberculosis. Basilio Martí consiguió rescatarle con una idea: dedicarle a Marga el siguiente disco. "Se puso a trabajar frenéticamente", cuenta Martí. Así surgió 3.000 noches con Marga, su última entrega. Basilio Martí se pone de pie y describe la trayectoria de un avión en ascenso: eso es lo que le ocurrió a Antonio Vega a raíz del disco para Marga. Se produjo un clic. Se involucró cada vez más en la música. Tocar, tocar y tocar. Mejorar. Recibir clases. Construir el estudio.

El 21 de febrero, Basilio Martí se sentó frente a un piano de cola, en la sala Luz de gas, de Barcelona, junto a Antonio. Fue el último concierto que ofrecieron a dúo. Antonio estaba iluminado. Aparcó un poco la guitarra, se dedicó a interpretar. Muchas letras, las recitó. Cargó las canciones de silencios. Cambió melodías. Interpretó como nunca. "Fue un concierto mágico, misterioso, nunca se me olvidará", dice Martí. "Estaba más maduro que nunca".

El fallecimiento llegó el 12 de mayo. Pocos días después, cuando Basilio Martí empezó a rebuscar entre los papeles de Antonio, encontró una nota manuscrita: "Barcelona. Luz de Gas", escribía Antonio Vega. "Le han puesto un piano de cola a Basilio. Un concierto que jamás olvidaré".


'Antes de haber nacido', la canción perdida
Antes de haber nacido es una canción que Antonio Vega sólo tocó una vez en directo, en Bilbao, el 28 de marzo de 2009. Se grabó, pero un fallo del ordenador la hizo desaparecer. Queda este manuscrito, escrito por él de puño y letra:

Lejos donde no llega la voz / Rebota el eco de una imagen muda / El amanecer, con la niebla del recuerdo confundido / Me atrapa y lanza a un viaje veloz

Acercándome al calor de la estrella que persigo / Cuando la noche sólo era el día oscurecido / No existía el dolor amargo del vencido / Cuando vivir no era privilegio restringido / yo podía ser feliz sin ser el elegido / Hasta aquí he llegado / desde aquí he partido / un camino sin descanso que buscó donde nacer / Antes de haber nacido.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Lun Nov 23, 2009 7:21 pm

El País.com

REPORTAJE
Serrat regresa a Miguel Hernández
El músico graba un nuevo disco con 13 poemas del escritor para su centenario - La pugna con los herederos ha tenido estancado el proyecto durante tres meses
JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 23/11/2009

Han sido muchos los niños o los jóvenes que escucharon por primera vez un verso de Miguel Hernández por boca de Joan Manuel Serrat. De aquella Elegía (a su amigo Ramón Sijé), a Menos tu vientre, las Nanas de la cebolla o Para la libertad han pasado casi 40 años. Pero hay poetas inagotables. Por eso, Serrat ha decidido hacer una segunda visita al armario de los versos hernandianos y ha parido un nuevo disco: Hijo de la luz y de la sombra.

También es verdad que no se le ocurría mejor idea para celebrar el centenario que comienza en 2010: componer para 13 poemas y una gira dedicada al artista muerto en 1942, con 32 años, en la cárcel de Alicante. Desapareció de este mundo tuberculoso, amargado, hambriento y con el puñal del fracaso en la frente.

Recuerda Serrat estos días cosas buenas. Cuando entusiasmado terminó su primer trabajo en 1972 y fue a enseñárselo a la viuda, Josefina Manresa. "Llegué a su casa con las canciones grabadas debajo del brazo y me dijo: '¿Cómo lo vamos a oír si no tengo tocadiscos?". El artista reaccionó como un cirujano: "No se preocupe usted, que ahora mismo bajo a una tienda, le compro uno y lo escuchamos juntos". Así fue como le presentó el disco. Era su segunda exploración en la obra de un poeta después de haberle dedicado un monográfico a Antonio Machado. Serrat encontró en Josefina Manresa a una mujer especial: "Era una señora dulce, que me transmitió mucho cariño. No había en ella ninguna aspereza, ni temor, ni desconfianza. Me mostró tanta gratitud que me sentía avergonzado".

Nada que ver con su experiencia de ahora. Sacar adelante su proyecto le ha costado bastante sudor y no menos de un desvelo. Desde el principio transmitió a los herederos lo que quería hacer. Se mostraron conformes. Lo compuso, lo grabó y cuando tenía el disco terminado, la lucha por editarlo ha sido un calvario. La sociedad Centenario Miguel Hernández, SL -que ahora representa a la familia- le planteaba unas condiciones imposibles de cumplir. Hasta que la semana pasada, llegaron a un acuerdo rápido después de varias maniobras dilatorias. Pero Serrat no quiere comentar nada sobre un asunto que pocos querían airear en los meses previos al centenario.

"Hablemos del disco...", invita el músico. "Evitemos asuntos desagradables". Pues del disco, que iba a aparecer este mes de noviembre y ha retrasado su lanzamiento por la negociación a cara de perro con los gestores del legado, dice Serrat que espera suene distinto al anterior: "Es diferente, pero me gustaría pensar que está a la altura". Son 13 poemas de diferentes épocas. "Hay creaciones de juventud como La palmera levantina, Ay del ay por el ay, El silbo del dale, Las abarcas desiertas o Tus cartas son un vino. También otros de la guerra: Canción del esposo soldado, El hambre o un homenaje que hizo a los brigadistas internacionales que he titulado simplemente Canción".

Está el Hernández inocente de la primera época, el combatiente y el desolado. "Aquel que pasó de escribir como san Juan de la Cruz a descubrir el amor y el sexo en Madrid. Con eso comprobó que la mujer, en vez de pecado, representaba la gloria". El poeta que trasciende su realidad para hacerla universal. El niño autodidacto que venció y se rebeló contra su destino de cabrero y se hizo, en cierto sentido, símbolo y profeta. "Odiaba la pobreza. No para hacerse rico, sino porque sabía que era la causa de la opresión y la incultura". Pero jamás renegó de sus orígenes. "Fíjate que cuando le cuenta a Juan Ramón Jiménez sus años cuidando cabras, le escribe: 'Soy pastor desde niño, es un oficio de dioses paganos y héroes bíblicos".

Está el amigo absolutamente leal sin dejar que las ideologías empañaran el cariño hacia personajes como Ramón Sijé, un hombre profundamente conservador, o José María de Cossío. "Una de las cosas que más me llamó la atención cuando visité a Josefina Manresa fue su gratitud hacia Cossío. Yo en aquella época era un radical cuadriculado que lo tenía todo claro. Un bobo. No entendía cómo un poeta así podía querer tanto a un tipo de derechas. A Cossío se le ha maltratado en este país por eso y Hernández nos da otra lección con su amistad incondicional".

También aparece el hombre orgulloso, el luchador y el derrotado. "Murió sin poder salvar a su hijo desde la cárcel. Podían haber evitado el final, pero nadie quiso. Le dejaron caer. Lo suyo, por falta de apoyos, fue un asesinato", dice Serrat. Pero dejó una obra importante, unos 1.200 folios de versos y teatro, además de una jugosa correspondencia. "No dejo de imaginar lo que pudo haber venido después", lamenta Serrat.

Pero lo que hay es lo que hay y no resulta poco para prender la inspiración. Su obra da pie a Serrat para montar una gira exclusivamente hernandiana. "Comenzará en Elche y me gustaría que acabará en Orihuela el 30 de octubre del 2010, justo el día que se cumplen 100 años del nacimiento". Hernández y sólo Hernández: "Es algo que a algunos puede que les resulte difícil de comprender. Pero tratamos de crear un espectáculo especial. Él tiene fuerza y vigencia como para montar algo muy digno. Al final, estoy seguro de que nadie me pedirá que cante Mediterráneo. No lo voy a hacer".

Es una gira que está preparando con mimo y con amigos entregados. No sólo músicos, sino también cineastas que han querido homenajear al poeta junto a Serrat sin cobrar un euro. Cada canción irá acompañada de un vídeo filmado por un realizador importante: Isabel Coixet, Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Cuerda, Jaime Chávarri, Sergio Cabrera, Javier Mariscal, Montxo Armendáriz...

Una lista grande. "Me lo pidió Joan Manuel y ni lo pensé, lo he hecho por admiración al poeta y por cariño a Serrat", asegura Coixet. Lo mismo Gutiérrez Aragón, que recalca, después de la polémica que se ha desatado por la gestión actual de los derechos del poeta: "Lo hemos hecho como un homenaje sentido, esto no se puede cobrar", comenta.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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Trinidad
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Mensaje por Trinidad » Lun Nov 23, 2009 10:41 pm

Bon Jovi - Brokenpromiseland
http://www.youtube.com/watch?v=N8WpfWmlVZQ

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Siana
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Mensaje por Siana » Lun Nov 23, 2009 11:57 pm


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robles
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Mensaje por robles » Mié Nov 25, 2009 1:59 pm

Un nuevo descubrimiento para mi:

Jaime Cullum-Don´t stop the music
http://www.youtube.com/watch?v=JoMnvOv53js
1º El camino de las Artes Marciales comienza y termina con cortesía. Por lo tanto se genuinamente cortes en toda ocasión.

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Siana
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Mensaje por Siana » Dom Nov 29, 2009 12:24 am

robles escribió:Un nuevo descubrimiento para mi:
Jaime Cullum-Don´t stop the music
http://www.youtube.com/watch?v=JoMnvOv53js


Muy bueno, gracias Robles. A mí de Jamie me gusta http://www.youtube.com/watch?v=7Lp-wkGUwxo

Una samba animada para la Koora, venga ánimos campeona que ya te queda menos para acabar con estas opos :D !!!!!

http://www.youtube.com/watch?v=rzxSnHQP ... re=related

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Mensaje por koora_linax » Dom Nov 29, 2009 12:33 am

Cuánto me apetecería un bailecito :D

Gracias Sianeta :wink:
"Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R

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Mensaje por robles » Lun Nov 30, 2009 1:21 pm

Me encanta, Siana. yo puse esa porque me gusta más que la original, de hecho, la original no me gusta jajaja.

hoy, me apetece esto, por mi estado de ánimo gracias a determinadas personas.
MetallicA-Fade to black

http://www.youtube.com/watch?v=Q7C90sLh5Ok
1º El camino de las Artes Marciales comienza y termina con cortesía. Por lo tanto se genuinamente cortes en toda ocasión.

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Mensaje por Trinidad » Mar Dic 01, 2009 10:20 pm

http://www.rtve.es/FRONT_SALA_PRENSA/?g ... 94c0485ce1

Mañana, a la ópera. :D

Y aprovechando el mensaje:

Elevation-U2
http://www.youtube.com/watch?v=vbpQQVroYmI

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Lenka
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Mensaje por Lenka » Mar Dic 01, 2009 11:35 pm

SUBIDÓOOOOOOOOOOOON!!!!! :lol:
Me alegro de no haberte matado todavía...

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Trinidad
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Mensaje por Trinidad » Jue Dic 03, 2009 11:31 pm

¡Ouuuu yeeaaaahh! 8)

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Mensaje por Siana » Vie Dic 04, 2009 11:48 pm

"L'amitié" - Françoise Hardy

http://www.youtube.com/watch?v=LyAuurHe3QI

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El_Curioso_Impertinente
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Mensaje por El_Curioso_Impertinente » Sab Dic 05, 2009 11:18 am

Todos los seres humanos cometen errores, pero algunos seres humanos cometen más errores que otros y a ésos se los llama "tontos" (Fray Guillermo de Baskerville).

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Mié Dic 09, 2009 10:30 pm

El País.com

REPORTAJE: Agenda
Loquillo, 30 años de rock español
Almería en Corto presenta un nuevo montaje de un documental sobre el rockero
ROSABEL RODRÍGUEZ - Almería - 09/12/2009

El mundo más allá del Clot que Loquillo (Barcelona, 1960) atisbaba para sí cuando, en los años setenta, divisaba el constante ir y venir de trenes de su barrio natal se concreta en Loquillo, leyenda urbana redux. Se trata de un documental que repasa la trayectoria y personalidad de este icono del rock cuyo tesón y capacidad para reinventarse le han mantenido 30 años en lo más alto.

"Está hecho con el corazón, con pasión e intentando no ocultar absolutamente nada", aseguró Loquillo durante el estreno ayer en el festival Almería en Corto de una nueva versión de la película que "repasa la historia del rock español durante 30 años con todos sus protagonistas".

Frente a la voluntad puramente narrativa del primer montaje, la pieza de 120 minutos que el director Carles Prats acaba de firmar con motivo del lanzamiento de Rock and roll star. 30 años / 1980-2010, último trabajo del catalán, no se limita a retratar la trayectoria profesional del artista, sino que invita al espectador a reflexionar sobre su vida y personalidad.

Estos aspectos no son baladíes cuando se habla de Loquillo puesto que, explica Prats, "su actitud y tenacidad han permitido que sea de los pocos en mantenerse y en contar con un público extremadamente fiel" 30 años después.

Al material del que se nutrió la primera versión del documental, que ofrecía retazos de la carrera de Loquillo contados en primera persona e hilvanados con testimonios de los personajes clave de su vida y de la historia reciente de la música española, se han sumado secuencias inicialmente desechadas que, junto a otras de nueva creación, permiten trazar un perfil exacto del personaje.

"Estaba claro que alguien tenía que descubrirle y hacerle cantar", sentencia Andrés Calamaro en la película sobre Loquillo, que parte de su infancia, cuando sus padres, amigos del vocalista de Sírex, le proporcionaban los discos de esta banda de rock, para poner el punto y final en Balmoral, primer trabajo en solitario del catalán tras 25 años con Los Trogloditas. En él exhibe Loquillo a los dos personajes que le han acompañado durante décadas sobre los escenarios: el del incombustible rockero y el del cantante de poesía que se inventó en los noventa.

El documental, montado en dos bloques en los que el color se utiliza para abordar su carrera musical, mientras que el blanco y negro se reserva para ahondar en la personalidad de Loquillo, detalla con especial mimo el paso de los ochenta a los noventa, época en la que fragua su transición de referente del rock and roll al artista maduro que reflejan sus discos de poetas.

"Venir del rock y, de pronto, cantar a Gil de Biedma despistó mucho a sus seguidores", explica Carles Prats sobre un momento esencial en la carrera del barcelonés y, también, en la película que desvela facetas poco conocidas de un Loquillo que gusta de acumular objetos que nunca llegará a usar, como tablas de surf.

Esta crónica sobre la vida y obra de Loquillo que rinde en último término tributo al artista cuando se cumplen tres décadas de su debú con Los tiempos están cambiando, salda además cuentas pendientes entre el cine y la música española. "Creo que este trabajo va a ser el principio de una larga lista de documentales sobre artistas españoles, que era algo que estaba pendiente", afirmó el artista antes de reivindicarse con un "como siempre, me ha gustado ser el primero".
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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Mensaje por Siana » Jue Dic 10, 2009 11:37 pm


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Mensaje por Siana » Sab Dic 12, 2009 12:39 am

Más G. Benson, de su último disco (buenísimo!):
http://www.youtube.com/watch?v=bWPQ_DdsnwA

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Dom Dic 13, 2009 12:16 pm

El País.com

REPORTAJE: MÚSICA
Sabina a cuatro manos
IKER SEISDEDOS 13/12/2009

La felicidad no le inspiraba. La placidez doméstica mermaba su creatividad. Alarmado, le pidió árnica a su amigo el escritor Benjamín Prado para escribir las canciones de su nuevo disco. El resultado, 'Vinagre y rosas', es un fenómeno de ventas. Además, Sabina vuelve a la carretera a los 60.

Curiosamente, todo empezó uno de esos días que, más que a los principios, suelen estar asociados a los finales. El cantautor y poeta Joaquín Sabina cumplía 60 años y, fiel a su estilo, la celebración sorpresa se convirtió en un brindis de trago largo y alta graduación por la amistad y por el poder para la epifanía de las canciones. Desde la altura o el vértigo de un puñado de copas, Sabina se acercó a su amigo el escritor Benjamín Prado, que atravesaba entonces uno de esos largos túneles a los que sólo empujan los abandonos sentimentales, y le vino a decir sobre el fondo de mariachis de un tema de José Alfredo Jiménez: "Benja, no me sale nada. La felicidad doméstica está matando mi creatividad. Préstame algo de tu cabreo emocional".

El resultado de aquella súplica se ha convertido en un éxito de ventas en estos tiempos excepcionales. Doble disco de platino en sólo un par de semanas, Vinagre y rosas es el último álbum de Sabina, que llega tras el apoteósico paréntesis de su colaboración con Joan Manuel Serrat, y el primero en cuatro años con material nuevo. Aunque no necesariamente propio. El trovador solitario, el tipo que solía rumiar sus problemas en una servilleta de papel al fondo de la barra de un bar ha entregado a los fans un trabajo escrito a cuatro manos y, para colmo, construido sobre problemas ajenos. "Con los desamores de otros, uno sólo tiene que escarbar en su memoria para hacerlos propios", dice. "Yo creo que las canciones de amor no existen, sino que sólo existen las canciones de desamor. Es cuando te deja la chica que haces una letra para cagarse en su puta madre y que la persiga toda su vida. Y eso el auditorio lo entiende perfectamente, porque a todo el mundo le ha dejado la chica alguna vez".

Sabina habla sentado en el suelo de su casa de dos pisos por cuyos amplios ventanales entra la vida del barrio de Tirso de Molina. Recibe la visita con una cerveza en la mano a esa hora de la mañana en la que un vaquero ya se habría pasado al whisky. Aquí transcurre esa felicidad doméstica que propició el disco por la vía inversa. Con su encantadora novia peruana Jimena, Jime, y los siete gatos, que suman, muy apropiadamente para la naturaleza de su dueño, 49 vidas. Rodeado de miles de libros y una acumulación de la clase de cosas que, a uno se lo parece, habrían enorgullecido al poeta coleccionista Pablo Neruda. "Estoy plenamente convencido de que la felicidad no estimula la creatividad", explica la voz cascada más célebre y ganada a pulso de la historia del rock español. "Así que uno coge a su amigo y se va a Praga a escribir. Ahora me embarco en una gira de 80 conciertos, y ahí la estabilidad es sencillamente imposible. Empieza más bien la lucha para evitar irse después de los conciertos a cerrar los bares", añade. "Fuera de casa, como en ningún sitio", y estalla en una de sus oscuras carcajadas que suenan como una gruta.

En efecto, "el núcleo duro" del disco, como lo llama Benjamín Prado, se escribió durante 10 días en una ciudad "melancólica, triste, europea, aunque con buen whisky" (la definición es de Sabina). Son 10 canciones "sobre la amistad", cuyo proceso de creación, hasta sus intimidades, tienen un interesante complemento en el libro Romper una canción (Aguilar), de Prado.

En él, el autor madrileño relata cómo se gestó Vinagre y rosas, desde la privilegiada condición de husmeador en el método creativo de uno de los mejores escritores de canciones en español. "Peleábamos por cada verso y cuando algo salía bien, nos levantábamos, bailábamos y nos abrazábamos. Inevitablemente, en el hotel pensaban que éramos mariquitas", recuerda el cantautor.

Cuesta ver en este Sabina al impenitente practicante de los excesos y de los tópicos de la mala buena vida de otros tiempos. Aquel Sabina que dejó a éste al borde de la muerte cuando frisaba los 50. Este Sabina se deja fortunas en comprar primeras ediciones de libros raros, escribe sonetos sin parar y se codea con el mundo literario en largas sobremesas "de conversaciones cínicas y divertidas" en Rota (Cádiz), con Prado, Felipe Benítez Reyes, José Manuel Caballero Bonald, Almudena Grandes, Luis García Montero o el difunto Ángel González. "A éstos los frecuento desde hace 10 años", aclara Sabina. "Cuando pasó lo que pasó, vinieron a buscarme, me dijeron que no podía hundirme, me llevaron del brazo a hacer recitales poéticos. Y luego me conseguí una casa en la bahía de Cádiz, que es como una dacha de escritores soviéticos. Quería que este disco fuera un poco un reflejo de eso, de esa vida literaria de Cádiz. Le diré una cosa: los escritores son más borrachos que los músicos. Menos drogadictos, pero más borrachos", ríe.

-Se ve que aún cree, y así lo escribe, que si hay que pisar cristales, que sean de Bohemia.

-Es un resumen de mi modo de ver la vida... Aunque creo que es una frase del Benja [carcajada]. Los 60 no están mal, en mi caso son mejores que mis 50. Estiré mis años de loca juventud hasta los 50 o 51. Entonces vi que mi amor por la vida me iba a llevar a la muerte en vez de a una vida más larga. Con 60 años ni se escribe ni se debe escribir como con 20. Detesto la nostalgia, pero creo que los mejores materiales nacen de la memoria. Y con 60 se tiene pasado, presente y futuro. Cuando tienes 70 sólo cuentas con un pretérito estupendo [risas]. A los 50 recibes la visita de tu pasado. Mi visita fue brutal. De un día para otro. Pasé de la euforia de sentirte vivo, por haber sobrevivido, a la depresión de tener que vivir con lo que me había pasado.

-¿Cómo contempla ese pasado?

-La infancia la veo en blanco y negro. No me interesa. No soy de esos que añoran el paraíso que habita en la infancia. Yo quería ser adulto y dejar de recibir órdenes. El mejor momento de mi vida fue cuando me dieron la llave de la pensión en Granada y supe que podía volver a casa cuando se me antojase. A partir de los 20 años ya era todo más un poco en tecnicolor.

-¿Y en Madrid se le encendió el cinemascope?

-Algo así. Según pones un pie en Atocha, ya eres madrileño y a la vez puedes seguir siendo andaluz. En Granada era sólo un estudiante de provincias, y en Londres, un inmigrante, un exiliado. Todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo cuenta, pero es muy verdad. Madrid es muy madre, y abriga mucho. Ahora está insoportable.

-Entonces, pongamos que ahora habla de Madrid.

-Es muy incómoda, mucho menos amable, mucho menos viva. Pero, ojo, yo sé que no me entero de lo que sucede. Soy un fervoroso partidario de la inmigración. Por los colores que nos traen, los polvos que nos traen, los divorcios que nos traen, los hijos que nos traen. Pero, vamos, no estoy en la calle de madrugada, ni cierro los bares. Sólo veo Madrid desde el balcón, desde lo que leo en los periódicos...

-¿Le cabrea lo que se desayuna en la prensa?

-Me alarma el enorme descrédito de la política, que sólo puede conducir a los salvapatrias, al fascismo. A los tipos como Berlusconi. Y eso acojona...

-El libro sobre Vinagre y rosas está dedicado a las cosas que no se pueden contar. Callarse algo, eso sí que es otra novedad en usted...

-Lo más que puedo decir es que cuando estaba terminado, pedí que quitaran algunas cosas. Lo explicaré con una frase: "Por daños a terceras". Ningún libro merece la pena que gente que quiere uno se vea humillada. Y eso sí es muy nuevo, porque yo hasta hace nada pensaba que una canción no podía tener autocensura. Que nadie se podía ofender por un tema, que se defendía sola. Uno no debe hacer daño a la persona que quiere. Aunque eso le cueste un par de versos.

-¿Hay muchas cosas más importantes que una canción?

-Muchas, no. Porque si yo no escribiera canciones, sería mucho más feliz. Sobre todo las personas son más importantes. Hay personas a las que no se les puede clavar el puñal público.

-En el disco hay un tema sobre el poeta Ángel González, que murió hace ya dos años. ¿Cómo vive con las pérdidas?

-Jodidamente. En este tiempo se nos han ido Paco Ayala, Fontanarrosa, Mercedes Sosa, justo cuando acababa de hacer una canción con ella. Ha habido dos oleadas de cadáveres; la de los años ochenta, por la maldita heroína. Y la otra es la de ahora. Por causas naturales y por la edad, que es lo más alarmante. El otro día me dijo [el periodista Antonio] Gasset: "Sabina, ¿te has dado cuenta que se está muriendo gente de nuestra edad de muerte natural?". Y eso también acojona.

-¿Se acostumbra uno a la muerte?

-Está ahí acechando todos los días y es un acojone, eso es innegable. En el caso de Ángel, su canción es divertida porque él cantaba, bailaba, bebía y se divertía mucho. Decía: "Ayer salimos tambaleándonos como unos caballeros". Yo nunca le he visto borracho, excepto cuando se levantaba para irse, que se desarmaba un poquito. Tenía unos costaleros que éramos nosotros. Nunca fue un viejo. El aspecto le servía para fumar en los aeropuertos. ¿Quién le iba a decir nada a un señor como él?

-Y en su caso... ¿No se preocupa demasiado la gente de la salud de Sabina, de lo que toma y lo que deja de tomar, de si se está pasando con el alcohol o de si cae en la tentación de la cocaína?

-Lo que no debe hacer uno es seguir muchos años con el malditismo. La gente se preocupa mucho. Más de lo que debieran. Como soy muy bocazas y siempre he dicho lo que me pasaba, lo que me ponía..., la gente cree que estoy mucho peor. Yo creo que se compran las entradas y los discos por compasión [risas]. A ver si la palmo en el escenario. A veces me dicen por la calle: "¡Cuídate, Sabina!". Y digo: "Usted también, señora, que está usted muy gorda". Pero la verdad es que mis amigos, los que me conocen bien, excepto algún exceso con el alcohol, saben que me cuido más que hace 10 o 20 años.

No cuesta adivinar que en ese tiempo la persona haya acabado harto de su personaje. "Yo no vivo con mi personaje ni le saludo por la calle. Llevo una vida razonablemente normal. Lo que me molesta del personaje es esa caricatura, a la que yo colaboré por bocazas. El putero de Sabina, el borracho, el drogadicto. El que siempre está en los bares. La gente creo que ya no me ve así, y si lo hacen, pues qué les vas a hacer. Lo que más me preocupa ahora es no verme engullido por el oficio", dice. Y luego añade a su lista de desvelos: "Otro empeño que tengo es no empeñarme en parecer más joven de lo que soy."

Oficio es una palabra que extrañamente obsesiona a Sabina. Vinagre y rosas es un disco "contra el oficio", dice hacia el final de la charla, poco antes de que regrese la felicidad doméstica ("comer algo a la hora de la siesta, hacerme el dormío, escribir un rato"). Quizá por eso ha necesitado apoyarse en otros para olvidarse de sí mismo -además de Prado, el grupo de rock Pereza aporta su sonido "fresco, juvenil" en el primer sencillo, y hay una canción coescrita con García Montero.

O acaso todo esto se deba a que no es fácil estar a la altura de Joaquín Sabina cuando uno se llama Joaquín Sabina. P

Adiós a las masas

Una gira de 80 conciertos ante grandes audiencias es el canto del cisne del Joaquín Sabina de las proezas de estadio. La Bombonera en Buenos Aires, Las Ventas, palacios de los deportes, polideportivos, serán cosa del pasado después de este disco. "Sé que no le hace ninguna gracia a mi 'manager'. Pero no hay que preocuparse, tengo para vivir", bromea el cantante. Para este último vals, Sabina propone un espectáculo entre "Leonard Cohen, Tom Waits y Pereza". "Haremos un par de 'rock and rolls' si el cuerpo aguanta. Pero que nadie espere que dé saltos", advierte. En algunos de esos conciertos le acompañarán previsiblemente los viejos amigos de escenario (Joan Manuel Serrat) y los nuevos (Pereza). Menos probable parece que se sume el futbolista del Real Madrid Guti, que participa en los coros de uno de los temas de 'Vinagre y rosas', pese a que Sabina no puede ser más del Atleti. "Lo hizo con Serrat", recuerda entre risas . "Deberías haberlos visto juntos. A ese cacho de catalán y a ese pedazo de madridista 'fashion".

Desenchufado

"No tengo ni teléfono móvil ni sé nada de Internet, aunque no soy tan imbécil como para no darme cuenta de que es un arma importantísima, desde el punto de vista de la democratización del conocimiento", explica Joaquín Sabina. "Lo que no me gusta", añade, "es el anonimato. La cantidad de imbéciles, de babosos, de locos y de desesperados que utilizan eso para hacer daño, y encima sin firmar". El músico ha logrado con 'Vinagre y rosas' una hazaña de ventas poco común en España en los tiempos que corren. "De lo de la Sgae y la piratería, nunca opino. Comprendo a los que se descargan las cosas gratis. Y comprendo que se están perdiendo puestos de trabajo. No sólo se dedican a la música los que están bajo los focos. También están los músicos y los pipas y sus familias. Y en ese sector lo están pasando muy mal. No es que tenga el corazón dividido, es que no sé qué se puede hacer. Y en cuanto a los que se meten con los artistas porque dicen que apoyamos al de la ceja, les diría lo de Maradona: que sigan mamando".
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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