'La Reina del Sur' (2011)

Películas, series, cómics y otros materiales basados en las obras de Pérez-Reverte

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Ene 28, 2016 6:05 pm

El papel de la víctima
Vladimir Galeana - elpuntocritico.com - 28/01/2016

Los medios de comunicación tienen una particularidad: pueden rehacer prestigios y destrozar reputaciones. De ahí que quienes de una u otra manera se desempeñan en el ámbito de lo público, siempre están pendientes de lo que ocurre en cada una de sus expresiones, y saben que son la principal herramienta cuando de generar consensos o simpatías se requiere. Los políticos son quienes más recurren a los medios cuando de opinar sobre los temas de la agenda pública se trata, y más cuando de posicionarse hacia un cargo de elección popular se trata. Pero también los medios tienen una gran desventaja: son salvajes y tienen agenda propia. De ahí que una equivocación puede convertirse en un grave error con un alto precio no tan solo en dinero, sino en el ámbito de la imagen pública. Para decirlo claro: los medios de comunicación influyen, construyen y destruyen. En México se ha venido presentando una tendencia hacia la victimización cuando los instrumentos legales del Estado se ponen en funcionamiento para castigar la comisión de delitos. Cuando eso ocurre, muchos aducen excesos en la aplicación de la ley, o bien acusan con la criminalización de la protesta social para encarcelar a inocentes.

Kate del Castillo detenta ahora la nacionalidad estadounidense, pero eso no la exime de una probable responsabilidad por los tratos que tuvo con Joaquín Guzmán Loera, a quien contactó y entrevistó con la finalidad de realizar una película acerca de su vida. Lo del apoyo económico para la producción de la marca de tequila de que se dice propietaria es asunto aparte. Ayer afirmó a los medios de comunicación que el Gobierno Mexicano la quiere destrozar, iniciando ese proceso de martirización tan ensayando al que se han sometido muchos buscando evitar la aplicación de la ley. Por lo que respecta a la firma Tequila Honor LLC, sus verdaderos propietarios han manifestado que Kate del Castillo es solamente la imagen de la marca Honor, y aunque no han sido llamados a declarar, se dicen dispuestos a cooperar con las autoridades.

En lo personal, me parece que la señora Del Castillo no ha logrado superar el papel que la posicionó como "La Reina del Sur", la novela cumbre de Arturo Pérez Reverte, y sigue metida en ese mundo de fantasía que protagonizó hace algunos años. Haberse entrevistado con el narcotraficante más buscado del mundo es una lamentable realidad y no una hazaña, como pretende que lo asumamos. Kate del Castillo tiene muchas cosas que explicar a los mexicanos, y el Gobierno Federal debe seguir investigando hasta donde llegó su compromiso con el señor Guzmán. Las apreciaciones que hacen algunos en torno a una supuesta relación sentimental no pasan de ser simples especulaciones. Lo grave es que hubo una reunión en la que se trataron asuntos que involucraban la filmación de una película, y quien pondría el dinero sería el señor Guzman. Eso es un delito en México y en cualquier lugar, y se llama "uso de recursos de procedencia ilícita". Al tiempo.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Ene 28, 2016 6:13 pm

"El Señor de los Cielos" y "La Reina del Sur", otras solicitudes de marca
Jesús Rangel - milenio.com - 28/01/2016

Aunque La Reina del Sur, El Señor de los Cielos y Los Zetas son nombres relacionados con el narcotráfico, la delincuencia organizada e incluso una novela que aborda el contrabando y la venta de narcóticos y otros negocios ilícitos, el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI) recibió diversas solicitudes para convertirlos en marcas comerciales. El rechazo fue generalizado.

No se encontraron solicitudes de marcas para organizaciones como el cártel de Sinaloa o Los Templarios ni para personajes del crimen organizado como Ángel Félix Gallardo, Juan José Esparragoza, El Azul; Arturo Beltrán Leyva, El Barbas; Osiel Cárdenas Guillén, El Mataamigos; Ismael Mario Zambada, El Mayo; Eduardo Teodoro García Simental, El Teo; Arturo Guzmán, El Z1; Édgar Valdez Villarreal, La Barbie; Sandra Ávila Beltrán, La Reina del Pacífico; Ignacio "Nacho" Coronel o Vicente Zambada, El Vicentillo, entre otros. Sí hay registros de marca para nombres conocidos como La Reina del Pacífico o Don Neto, por ejemplo.

El 15 de diciembre de 2011 el capitalino Osvaldo Pérez Rivera fue notificado por el IMPI que se denegaba el registro de su marca La Reina del Sur, que se utilizaría para la comercialización de “salsas y especias” y distinguir sus productos “reina” en el sur del país. La razón expuesta por las autoridades tiene que ver con la existencia del registro para la conocida “obra literaria del autor español Arturo Pérez-Reverte” y la falta de autorización para explotar el nombre. “Si se pretende registrar una marca mixta, cuyo diseño es afín a la existencia de un personaje ficticio y él mismo es el elemento de mayor distinción de la denominación, resulta procedente negar el registro solicitado”.

Jesús Uriel Martínez Barrera, de Orizaba, en Veracruz, propuso la marca Señor de los Cielos, y el 14 de noviembre de 2012 recibió la negativa con el argumento de que “resulta contrario a la moral y a las buenas costumbres” porque “se reproduce el alias o sobrenombre de Amado Carrillo Fuentes, persona a la cual le fueron atribuidas diversas conductas ilícitas”. Con el nombre El Señor de los Cielos, Honor Rodríguez da Silva, de la Ciudad de México, solicitó el 5 de abril de 2013 la marca para producir audiovisuales, comerciales, promocionales, programas de televisión y similares. Hasta ahora no tiene respuesta. Ángel Barrera Jaramillo intentó inútilmente registrar Los Zetas. Se le explicó que “Los Zetas es una organización criminal, o grupo de sicarios que se dedica a delinquir. No se puede otorgar marca alguna, cuando su contenido o forma sean contrarias al orden público, a la moral y a las buenas costumbres o contravengan a cualquier disposición legal”. Todos conocen el nombre de La Reina del Pacífico, con el que se identifica a la narcotraficante Sandra Ávila. Tiene aprobación de uso desde el 23 de noviembre de 2004 y vence el registro el 18 de octubre de 2024. El propietario es el corporativo Gruma y puede usarlo en la venta de café, cacao, azúcar, arroz, tapioca, harinas y preparaciones hechas con cereales, pan, pastelería, helados comestibles, miel, jarabe de melaza, levaduras, sal, mostaza, vinagre y hasta hielo. Don Neto es una marca de tequila de agave azul autorizada a favor de Ernesto Ornelas Gazcón, de Guadalajara. Con ese apodo se conocía a Ernesto Fonseca Carrillo, uno de los fundadores del cártel de Guadalajara.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Ene 28, 2016 6:16 pm

Primer "teaser" de 'Queen of the South':
https://www.youtube.com/watch?v=Qk5tHdqb_8k

"Witness the rise of an American queenpin". Ya gringa, directamente.

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Siana
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Mensaje por Siana » Jue Ene 28, 2016 10:09 pm

..International Best Seller :)

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Mensaje por Rogorn » Jue Ene 28, 2016 10:43 pm

Capos y amigos del narco se reinventan como guionistas y escritores
sputniknews.com - 28/01/2016

Las epopeyas sangrientas del narcotráfico que inundan la oferta de cine, TV y 'streaming' de América Latina se han convertido en un nuevo negocio para algunos narcos devenidos guionistas. Al prestar declaración a la justicia o al repasar tras las rejas sus antiguas andanzas, varios narcos cayeron en la cuenta de que tenían entre manos un tesoro, no de dólares ni de cocaína, sino de historias.

El colombiano Andrés López López, alias "Florecita" y exmiembro del Cartel del Norte del Valle, se entregó a la justicia de EEUU en 2001, purgó apenas cinco años por su colaboración y buena conducta y luego se radicó en Miami, donde escribió el libro 'El cartel de los sapos', posteriormente llevado a la TV como 'El cartel' y 'El cartel 2'. En la serie, su personaje es conocido con el alias "Fresita". En 2013 publicó su segundo libro, 'El señor de los cielos', sobre la vida del capo mexicano Amado Carrillo Fuentes, también llevado a la televisión. López ha participado como asesor de esas series, revisando los libretos.

El propio Joaquín Guzmán Loera, 'El Chapo', planificaba filmar una película sobre su vida poco antes de ser capturado. Otro que tendrá su serie es Demetrio Chávez Peñaherrera, alias 'Vaticano', el jefe narco más importante de Perú, quien cumplió su condena de 22 años este mes y de inmediato dijo a los periodistas que lo esperaban fuera de la prisión: "me quedo en el Perú, vamos a hacer la serie". También aprovechará el interés mediático la amante más célebre de un capo narco, Virginia Vallejo, exmodelo y presentadora de televisión de Colombia que estuvo ligada a Pablo Escobar durante varios años en la década de 1990. Vallejo, que vive asilada en EEUU, relató su polémica relación con el jefe del cartel de Medellín en el libro 'Amando a Pablo, odiando a Escobar' (2007), donde también realizó graves denuncias contra figuras políticas, como el entonces presidente Álvaro Uribe. El libro será llevado al cine en un filme protagonizado por Penélope Cruz y Javier Bardem.

Pero, como toda moda, también esta tocará a su fin, dijeron a 'Sputnik Nóvosti' varias fuentes del cine que creen que el tema se está agotando. Estas series y filmes tienen costos altísimos y "la mayoría de los anunciantes no quieren ver sus productos puestos en ese tipo de programas" mientras "los televidentes empiezan a sentirse saturados", justificó el productor de cine colombiano José Antonio de Brigard. Las producciones de Colombia, país donde empezó esta fiebre audiovisual a mediados de los años 2000, encabezan la lista. Algunas de esas realizaciones son 'La viuda de la mafia' (2004), 'Rosario Tijeras' (2005), 'Sin tetas no hay paraíso' (2006), 'El cartel' (2008), 'Las muñecas de la mafia' (2009), 'Escobar, el patrón del mal' (2009), 'El capo' (2009), "El cartel 2" (2010), 'El señor de los cielos' (2010), 'En la boca del lobo' (2014), 'Alias el mexicano' (2013), 'Metástasis' (2014, adaptación de la serie estadounidense 'Breaking Bad') y 'Bloque de Búsqueda' (a estrenarse este año). La más famosa fue 'Escobar, el patrón del mal', que obtuvo picos de audiencia de 55 puntos, tuvo amplia repercusión en televisoras de la región y ahora puede verse en Netflix, al igual que la estadounidense 'Narcos' (2015), producción original de esa empresa de "streaming" de películas y series. Ambas se centran en la vida del jefe del cartel de Medellín.

México no se queda atrás, pues sus carteleras presentan actualmente 10 títulos. 'Capo: El escape del siglo' se estrenó el 15 de este mes en por lo menos 300 salas mexicanas y cuenta en clave de ficción la última fuga de 'El Chapo', ocurrida apenas unos meses antes. El filme 'El infierno' (2010) fue el más taquillero de los producidos a propósito del bicentenario de la independencia mexicana. La telenovela 'La reina del sur' (2015) [sic], basada en la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte e inspirada en el narcotráfico de Culiacán, tierra natal de 'El Chapo', recuperó popularidad este mes, cuando la actriz protagonista, Kate del Castillo, apareció vinculada al ahora encarcelado capo de la droga. Se puede ver en Netflix o comprar una copia a menos de un dólar en el barrio de Tepito, capital de la piratería y la droga al menudeo en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

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Mensaje por Rogorn » Jue Ene 28, 2016 11:42 pm

Élmer Mendoza: “México está cambiando hacia el delito, no hacia el trabajo”
Jaime Cháidez Bonilla - semana.com - 28/01/2016

Élmer Mendoza (Culiacán, 6 de diciembre, 1949) quería ser un escritor de ciencia ficción pero hace 20 años comenzó a narrar la violencia de su región, el desarrollo del narcotráfico y los ajustes de cuentas. “Cuando dicen que soy el padre de este tipo de literatura, digo pues a lo mejor es cierto, ja”, comenta en entrevista desde su casa en Culiacán, Sinaloa, de la República Mexicana.

-¿Cuál ha sido tu relación con Colombia?
-He estado muchas veces en Colombia. Amo Colombia. Tengo muchos amigos ahí desde la época de la universidad, mis compañeros colombianos. Todavía seguimos en una relación bastante estrecha. Es un país que me gusta muchísimo, la gente, la comida, el aguardiente, las frutas son excelentes, pero sobre todo lo que es la vida literaria es muy intensa, muy propositiva. Los colombianos son oralmente muy creativos. Yo a veces les digo a mis amigos si ustedes escribieran todo lo que hablan, qué bárbaro. Amo Colombia, desde Cartagena, Barranquilla, hasta Santander, Bucaramanga, y desde luego Antioquia; Medellín es una ciudad extraordinaria con una inversión de lo que es el arte, sobre todo en su fiesta del libro que es extraordinaria. Los colombianos son vanguardia en los estudios de los que tiene que ver con la violencia.

-¿Habrá un lanzamiento en Colombia del libro 'Besar al detective'?
-Claro, el libro ya está circulando en toda América. No me han dado fechas, pero ya en la Feria del Libro de Guadalajara se acercaron varios colombianos con mi editor y llegaron a un acuerdo con mi editor. Generalmente me avisan hasta que ya tenemos fechas. Igual creo que habrá una gira sudamericana. Hasta ahora tengo confirmado en mayo una gira por España que se conecta con una visita que haré a Londres.

-En 1999, cuando publicaste 'El asesino solitario', México tenía identificadas sus regiones con violencia y narcotráfico. En 2016 toda la República Mexicana padece un clima con olor a pólvora. En aquel momento fuiste señalado por Federico Campbell como el primer narrador que supo describir la cultura del narcotráfico mexicano. ¿Cómo es escribir, para ti, en este 2016, una novela más con asesinatos, secuestros y capos?
-Lo primero que te tengo que decir es que generalmente no me clavo en los temas sino en las formas. En ese sentido no me afecta demasiado. Como persona sí me afecta, es impresionante cómo ha cambiado el país, cómo ha modificado algunas formas de nombrar. Actualmente, cuando quiero documentarme sobre armas ni siquiera necesito consultar internet o revisar las revistas que tengo, simplemente basta leer en los periódicos las noticias relacionadas con el tema. México es otro país, ha cambiado aceleradamente y desgraciadamente está cambiando en el sentido contrario como debería de cambiar; está cambiando hacia el delito en lugar de cambiar hacia el trabajo, hacia la productividad, hacia la aspiración de que México sea distinto.

-En 1999 no había internet ni había tantos escritores que abordaran el mismo tema.
-Bueno, eso es verdad. Cuando dicen que soy el padre de este tipo de literatura, digo pues a lo mejor es cierto. No había tanto, era un tema raro, los autores del norte no lo habíamos trabajado como en las otras corrientes. Yo quería ser un escritor de ciencia ficción, por ejemplo. Creo que di con unos temas y una forma de contar que me salía del corazón, que implica también a utilización del lenguaje de la calle y así fue como terminamos abriendo un espacio nuevo en la literatura mexicana”.

-¿Qué sentiste estos días en que te enteras de todo lo que está sucediendo con el Chapo Guzmán y Kate del Castillo? De alguna manera tú estuviste en el inicio de lo que fue la novela 'La Reina del Sur', escrita por Arturo Pérez-Reverte, y esto ha traído las consecuencias que estamos viendo. Ahora se ha desarrollado toda una novela que, seguramente, te está dando muchas ideas para tu próximo libro.
-Creo que los últimos días libres del Chapo fueron como de novela. Lo que percibo es que intentó mantenerse como de bajo perfil, lo andaban buscando no solamente en México sino en todas partes. Estaba en una ciudad pequeña, en un barrio tranquilo de clase media. Estaba esperando que pasaran los días. Él ha dicho que para escapar se lo pidió a Dios, pero dado el error que tuvo al escapar creo que Dios no estuvo con él. Esta noticia es como cuando asesinaron a Colosio. Durante dos años se estuvo hablando todos los días, todos los periódicos algo sacan que tiene que ver con él, con Sean Penn o con Kate del Castillo.

-Pero es que todos los días parece que estamos dándole vuelta a las hojas de un libro de la vida real.
-(Risas) Sí. Yo creo que ahora está la especulación. Creo que el gobierno está dando mucho tiempo para ocultar otras cosas, el dólar que se viene encima, Moreira, el Presidente va y premia a un asesino allá en Medio Oriente, todos estos son asuntos bastantes graves, la economía, han aumentado los pobres, el país está grave. Esta diversión mediática relaja un poco el asunto de una realidad tan desastrosa como la que estamos viviendo.

-¿Todo ello ya te dio temas para una quinta novela con el detective Zurdo Mendieta, 'Asesinato en el parque Sinaloa'?
-Pues yo he estado con eso desde el año pasado cuando terminé de escribir 'Besando al detective', yo siempre continúo con la siguiente, sin saber lo que va a pasar. A mí la ciudad de Los Mochis me gusta mucho y el espacio del Parque Sinaloa lo he recorrido cientos de veces, entonces me gustaría escribir una novela muy al estilo del libro de Michael Connelly, 'Echo Park', un parque de Los Angeles, California, donde hay un asesinato. Cuando yo hice el plan de esa novela pensé que sería muy clásica, pero con esto que está pasando como que me están dando el bestseller.

-¿Sigue revisando tu esposa Leonor las primeras versiones de tus novelas?
-Es una amenaza esa mujer. Yo creo que parte de mi éxito se lo debo a ella, sin duda alguna, porque no tiene piedad. Cuando caminamos por la mañana es cuando me dice sus opiniones, creo que me es muy útil, eso me da mucha confianza. Igual el convenio que tengo con mi agente, Verónica Flores, es justo eso, que aunque yo tenga ya un prestigio y mi nombre pueda ser una marca, pues hay que hacer literatura, y para hacer literatura necesito el concurso de Leonor y el concurso de mi agente, de no entregar a mis editores cualquier cosa, sino algo que esté reamente bien hecho, bien revisado y con alguna propuesta que no haya hecho en las novelas anteriores.

-¿Cuáles son los autores que estás leyendo en este momento?
-Ahora estoy leyendo a Julián Herbert y su novela 'La casa del dolor ajeno', una crónica de la masacre de 303 chinos en Torreón en 1911; y la novela policiaca de Lorenzo Silva 'La marca del meridiano', Premio Planeta 2012. Aparte de eso, todos los días leo algo de Fernando del Paso.

-Y tengo entendido que te gusta mucho leer poesía.
-Ah, claro. La poesía contribuye a conectar mi cerebro. Los poetas siempre te están provocando, siempre te están sorprendiendo. Los poetas tienen la virtud de ponerte alerta. Yo los leo con ese fin.

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Mensaje por Rogorn » Vie Feb 05, 2016 6:34 pm

Tequila Honor sí es de Kate, confirma PGR
Gardenia Mendoza - laopinion.com - 05/02/2016

Kate del Castillo acepta el papel de La Reina del Sur, la serie inspirada en el libro homónimo del español Arturo Pérez-Reverte, y descubre que la protagonista, Teresa Mendoza, bebe tequila todo el tiempo. Entonces comienza a soñar. “Ah, ¿por qué no tengo mi propio tequila?” Piensa en su padre, Eric del Castillo, un tequilero de corazón, a quien observó desde niña disfrutando la bebida con manzana o con limón, a veces con naranja. Piensa en ella misma, a quien de más joven (hoy tiene 43) no le gustaba el tequila, pero poco a poco, de trago en trago, se enamoró. Sobre todo, le cautivaron los tequilas blancos, aunque de vez en cuando prueba los reposados, pero lo suyo, lo suyo, son los blancos.

Con estas reflexiones, por ahí a principios de 2013, se pone a buscar una destiladora. Va de aquí para allá con una carga de muestras de diversos tequilas para inspirar el sabor de “su marca” que por aquel entonces no sabía que se llamaría Honor, un nombre que casi la hace llorar cada vez que da entrevistas al respecto. “Es tan maravilloso ese nombre”, describe dos años después en la cadena hispana Telemundo, la misma que la empleó con la producción de 'La Reina del Sur', la misma a la que narró los detalles de la creación de la compañía. “Cuando encontré la destilera (de la familia Vivanco) les llevé todos los blancos. Los dejé, y dos años después vinieron con los ejemplos para la degustación”. Kate del Castillo cata y cata y cuando al fin se decide cuál quiere, va con todo y cámaras de video a los campos de agave, mete pala a las piñas y descubre que la cortó justo en el momento de su máxima madurez sexual y a partir entonces va diciendo por ahí que el proceso de la bebida tiene una carga sexual tremenda.

Ya con el Honor en mano hace los trámites ante el Instituto Mexicano de la Propiedad (el 19 de agosto de 2014) y luego se sienta en camiseta, sobre un sofá, con las piernas descubiertas en posición de flor de loto para grabar otro promocional para su canal en la red Youtube. “Por primera vez estoy entrando en un negocio diferente a la actuación”, dice. “Voy a sacar un tequila que nos va a hablar a nosotros, a los mexicanos en Estados Unidos”.

Y en medio de su debut como empresaria chatea con Joaquín “El Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscado del mundo, recién escapado de la cárcel, que quiere invitarla a su escondrijo y quiere invertir en el tequila Honor. Kate coquetea, contesta mensajes ambiguos mientras la Procuraduría General de la República (PGR) le sigue la pista, la graba, documenta lo que podría ser lavado de dinero, es decir, un dinero ilícito invertido en una empresa lícita. Kate se reúne con el Chapo, el gobierno mexicano atrapa al capo y pide a la actriz declarar sobre su relación de negocios, entre otros. La empresa Honor dice que ella no es dueña, que sólo es la imagen, a pesar de la historia documentada donde ella hablaba de su tequila como “su sueño”.

En respuesta, las autoridades mexicanas filtran hoy a los medios de comunicación la averiguación previa PGR/SEIDO/UEIDCS/348/2015 donde encuentra a Kate como dueña del Tequila Honor ante el Instituto Mexicano de la Propiedad y quiere su declaración. Ya giró orden de presentación para la Kate empresaria, lejos de la Reina del Sur.

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Mensaje por Rogorn » Vie Feb 05, 2016 6:41 pm

Salma Hayek recurre a la inteligencia
Enrique Castillo-Pesado - 24-horas.mx - 05/02/2016

La actriz mexicana Salma Hayek acaba de estar en el país para promover su filme animado 'El profeta', que trata de una cinta arriesgada “por infinidad de razones”, sumándole que es vertical, audaz, porque su interés principal no es el dinero. Salma me dijo: “Todo está hecho con el corazón, sin utilizar demasiada tecnología, y por mi pasión por el arte”. Hayek estaba feliz porque la película se estrenó el pasado día 22 de enero. En una de las varias entrevistas que concedió apuntó que ella no hablaba del tema Sean Penn-Kate del Castillo-Chapo (“no es mi tema”), pero hablando de Donald Trump, aspirante a la Casa Blanca, “no entendería la cinta, a diferencia de los niños de cuatro a seis años, que lo entienden bien, como esponjas”. En lo personal, a mí me gustó la entrevista que le hizo mi colega Yuriria Sierra.

A Kate del Castillo no le faltan apoyos, lo que le sobra es audacia. Hablé hace unos días con el escritor hispano Arturo Pérez-Reverte, y señaló que lo que vivieron Joaquín El Chapo Guzmán y la actriz Kate del Castillo se resume “en una doble fascinación”, la de la artista que encarna a una narco y la del narco profesional que ve a una famosa actriz encarnar a un discutido personaje que lo deja seducido por lo perfecto de su caracterización. Iré más al punto: la posible influencia de su gustada novela 'La Reina del Sur' (que la vio casi todo México y miles de personas en otros países, vía Netflix) en el mayor capo de la droga, que trabó/inició amistad con la protagonista de la adaptación a la televisión de esa historia. Y es verdad: cuando uno lee los correos cambiados entre ambos personajes, los analistas/lectores/amigos se dan cuenta de que Kate del Castillo está emocionada porque un narco de verdad está tratando con ella acerca de la posibilidad de realizar una cinta de su vida o bien ser ¡socio? del tequila que lanzó la controvertida actriz. Y claro, el narco está deslumbrado, ¡o no? Hizo bien Eric del Castillo en salir en defensa de su hija Kate y apuntar que “ella no tiene nada que esconder”. Desde aquí, mis saludos para Kate, Eric, Verónica y su señora madre.

Sean Penn no es buen periodista y dista de ser un buen humorista. La vista de Sean Penn y Kate del Castillo, en octubre del 2015, no aplacó las ansias del narco por la artista mexicana que radica en Los Ángeles. Tampoco lo hizo el ataque de la Marina, que llegó hace unas semanas. Ni siquiera el hecho de que estuviese a punto de caer. Aquí se tejen muchas historias que darán mucho qué hablar o cintas que realizarán otros productores. Sí, la imaginación ¡vuela! Pero para muchos todo fue una locura. O mejor subrayarlo, ¿una pasión? Es difícil deslindarlo. Pero en la historia quedará que El Chapo Guzmán cayó por su obsesión hacia Kate del Castillo, la volcánica protagonista de 'La Reina del Sur'. En todas las esferas se habla del tema. Todo esto se revela porque durante meses recogieron los datos/servicios de la inteligencia mexicana en su persecución del líder del cartel de Sinaloa. En la titánica búsqueda para dar con el hombre que había humillado al Estado mexicano, los agentes descubrieron que Guzmán Loera siempre ha tenido debilidades por las mujeres hermosas y de carácter. Y claro, la rutilante Kate, cuyo papel de la sensual narcotraficante Teresa Mendoza había extasiado al capo. Un desbordado sentimiento que durante su huída, mientras se devoraba compulsivamente los DVD del famoso culebrón, lo llevó a romper “normas mínimas de seguridad” y, claro, mensajearse desde la clandestinidad con Kate, declarándole su pasión. Recuerde: esta historia será larga de contarse porque tiene mucho filón. ¿No lo creen ustedes?

Penn, un Oscar, un Globo de Oro y 55 años, ¡una estrella en brazos de las diosas rubias de Hollywood!, “juega” a ser un disidente, insultando casi a González Iñárritu por el Oscar que ganó el año pasado. Es un tipo que la vida le parece un ring de box. El mismo tipo que hace unas semanas dio un puñetazo al mundo, y casi seguro a sí mismo, al publicar un mal relato de su encuentro clandestino con El Chapo Guzmán. Cualquier periodista lo hubiera hecho mejor, pero Sean se ufana que el periodista mexicano Julio Scherer García, cuando entrevistó a El Mayo Zambada, había dicho que también entrevistaría al propio Diablo, y todo en aras de un periodismo libre o de la libertad de información. Pero para finalizar esta estridente historia, Sean viajó al corazón de las tinieblas escoltado por sicarios. Tuvo cena y halagos de El Chapo. Vivió una noche para el recuerdo y construyó un relato para su mayor gloria personal. Los otros, los colegas desconocidos que luchan y mueren por realizar su trabajo, jamás tuvieron la suerte de Penn, que debe hincársele a Kate del Castillo. ¿Ustedes qué opinan?

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Mensaje por Rogorn » Vie Feb 05, 2016 6:51 pm

Kate del Castillo dice sentirse "traicionada" y "usada" por Sean Penn
EFE - 05/02/2016

La actriz K ate del Castillo dijo este jueves a través de su abogado en Los Ángeles sentirse "traicionada" y "usada" por el cineasta Sean Penn, quien escribió un artículo para 'Rolling Stone' sobre su encuentro con el Chapo Guzmán después de que la actriz los presentase, según publicó el 'Tri-City Herald'. El abogado de Del Castillo, Harland Braun, también aseguró que la actriz mexicano-estadounidense está "deseosa" de hablar con las autoridades mexicanas sobre sus encuentros con el Chapo, después de que la Fiscalía de ese país dictase una orden de detención en contra suyo.

Una fuente oficial indicó este jueves que la Procuraduría General de la República de México (Fiscalía) "giró una orden de localización y presentación" para Del Castillo, que "sólo aplica en el territorio mexicano", apenas un día después de que la artista presentara un amparo ante posibles acciones legales en su contra. La fuente añadió que hubo una convocatoria previa, que según los medios mexicanos se produjo a finales de enero en la ciudad de Los Ángeles, donde reside, pero ella "no se presentó". Además, descartó por ahora que la Fiscalía haya solicitado a Interpol una orden de captura internacional.

En octubre pasado Del Castillo propició y participó en un encuentro en la selva mexicana entre Guzmán y el actor estadounidense Sean Penn, que difundió una entrevista en 'Rolling Stone' un día después de la reaprehensión del líder del Cártel de Sinaloa y su encierro de nuevo en el Altiplano. Pero el contacto entre la actriz y el Chapo se remonta a 2012, cuando el criminal contactó con ella por el interés que le generó una carta dirigida a él y difundida por la intérprete a través de la red social Twitter, en la que le pedía usar su poder para "hacer el bien" y ser "un héroe". En aquel momento Guzmán encabezaba las listas de criminales más buscados por EE.UU. y era prófugo de la justicia tras haber huido de un penal de máxima seguridad mexicano, Puente Grande (Jalisco) en 2001. Según la Fiscalía, por mensajes de texto o a través de sus abogados el capo de las drogas y la intérprete mantuvieron contactos secretos durante meses.

En 2014, el narcotraficante fue recapturado y volvió a escaparse el 11 de julio del año siguiente, en este caso del penal del Altiplano, en el central Estado de México. Fue durante esa segunda huida cuando la protagonista de la telenovela 'La Reina del Sur' -basada en una novela de Arturo Pérez-Reverte- mantuvo la reunión con el "Chapo" y Sean Penn. El 8 de enero de este año, el narcotraficante fue detenido de nuevo y al día siguiente apareció en la revista 'Rolling Stone' la entrevista y se conoció públicamente la intervención de Del Castillo.

La Fiscalía investiga a Del Castillo por lavado de dinero para determinar si la actriz recibió recursos del Chapo para la marca de tequila Honor del Castillo o el rodaje de una película sobre la vida del narcotraficante.

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Mensaje por Rogorn » Vie Feb 05, 2016 9:27 pm

México tiene indicios de acuerdo económico entre el Chapo, Kate y Penn
Alfredo Estrella - AFP - 05/02/2016

México tiene indicios de un acuerdo económico entre la actriz Kate del Castillo y el actor Sean Penn con Joaquín El Chapo Guzmán para realizar una película del narco, dijo este viernes la Procuradora General de la República (PGR, fiscalía federal), Arely Gómez. La investigación apunta a "probables conductas delictivas que se pudieron realizar en nuestro país por las personas que se reunieron con Joaquín Guzmán Loera, para saber si hubo un arreglo económico", dijo la Procuradora de México en una entrevista con el noticiario 'Imagen', de cobertura nacional.

"No se investiga por tener el interés de hacer una película o hacer una entrevista" sobre el Chapo, que Penn, publicó en la revista 'Rolling Stone', un día después de la recaptura del jefe del Cartel de Sinaloa, luego de una reunión secreta de unas seis horas en octubre de 2015, cuando aún era un fugitivo tras su escape de prisión, por un túnel, en julio pasado.

La actriz mexicana de 43 años, con nacionalidad estadounidense y que vive en Los Angeles, California, se debe presentar a declarar en calidad de testigo: "Se le hicieron dos citatorios en dos domicilios" que no atendió la protagonista de la telenovela sobre narcos 'La Reina del Sur', basada en una obra del escritor español Arturo Pérez-Reverte. "Por eso se ha girado una orden de localización y presentación. Va a tener que hacerlo, no ha sido necesario emitir una ficha roja con Interpol, porque no es necesario en su calidad de testigo", explicó la Procuradora. "Tenemos indicios, estamos investigamos, debemos tener su declaración", insistió la fiscal federal de la procuración de Justicia mexicana. Existe una presunción de inocencia, pero también pistas de dinero del narco: "Estamos investigando si pudo haber algún arreglo económico, y por eso sería conveniente que ella declarara, porque así tendremos todos los elementos y se acaban todas las especulaciones", insistió la Procuradora.

La Procuradora afirma que el tema de la actriz Del Castillo y Sean Penn se convertido en "un asunto mediático". Sin embargo, buena parte de las especulaciones se originaron en filtraciones de los mensajes entre el Chapo y sus abogados con la actriz, interceptados en la investigación federal, tras la fuga de una prisión de máxima seguridad en julio del año pasado, hasta su recaptura en enero de este año. "La Procuraduría reprueba absolutamente todas las filtraciones. Es un asunto que ha subido de tono porque ha estado en los medios, independientemente de las filtraciones, que son reprobables por parte de la autoridad. Todo el mundo está poniendo su versión", lamentó Gómez.

Desde el estallido del escándalo, la actriz solo ha emitido dos mensajes, uno en su cuenta de Twitter, prometiendo decir "toda la verdad", ante una manipulación para "fabricar historias falsas para distraernos del verdadero tema"; y otro a la cadena Univisión de EEUU, en el cual declina una entrevista afirmando que el Gobierno la quiere "destruir a fuerza".

Un abogado de la actriz rompió el silencio el jueves, afirmando que Del Castillo "no esconde nada", que se han violado sus datos personales y comunicaciones. "No hemos tenido contacto con ella, ni el abogado se ha acercado a la Procuraduría. Ninguna persona en su nombre se ha acercado para saber de qué se trata el asunto", replicó la fiscal federal. La titular de la PGR respondió que "las llamadas telefónicas provienen de una autorización judicial de intervenir telefónicamente el número del abogado de Joaquín Guzmán Loera, no se estaba interviniendo a ella su número telefónico".

Tras el escape espectacular del narcotraficante por un túnel, "teníamos una línea e investigación que nos lleva, después de seis meses a ubicar al prófugo", agregó la funcionaria. "Allí surge el nombre de esta persona (Kate del Castillo) y los intereses que tenían por un negocio del tequila (Tequila Honor) y algunos temas más que salen de las escuchas, que fueron tomadas por algunos medios, es una filtración que no salió de la Procuraduría General de la República", puntualizó.

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Mensaje por Rogorn » Mar Feb 23, 2016 10:46 pm

¿Habrá segunda parte de 'La Reina del Sur'?
Moisés González - peopleenespanol.com - 23/02/2016

Ahora que está muy de moda en televisión realizar segundas partes de exitosas historias, como 'El Señor de los Cielos' y 'Señora Acero', ¿existe alguna posibilidad de darle continuidad a 'La Reina del Sur'? “No es un ciclo cerrado. La opción está abierta y hemos hablado varias veces de eso. El año pasado lo hablé directamente con Kate”, contó a 'People en Español' Roberto Stopello, quien fue el encargado de realizar la versión para televisión de la obra escrita por Arturo Pérez-Reverte. “Al canal le interesa y lo ha hablado con Pérez-Reverte. Es cuestión de que los astros vuelvan a alinearse”, avanzó Stopello.

'La Reina...', que se estrenó en Estados Unidos hace cinco años con Kate del Castillo como protagonista, batió récords de audiencia y fue pionera en las denominadas súper series de Telemundo.

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Mensaje por Rogorn » Sab Feb 27, 2016 12:23 am

Cinco años de 'La Reina del Sur': ¿cómo surgió la serie?
Moisés González - peopleenespanol.com - 26/02/2016

Este domingo se cumplen cinco años del estreno de la exitosa serie de Telemundo 'La Reina del Sur', que protagonizó Kate del Castillo. ¿Cómo se fraguó esa recordada superproducción? Roberto Stopello, el encargado de realizar la adaptación para televisión de la novela de Arturo Pérez-Reverte, cuenta a 'People En Español' los detalles del proceso de creación de la serie, cuyo primer capítulo se estrenó en Estados Unidos hace media década, el 28 de febrero de 2011.

"No me había dado cuenta. Para mí fue ayer. Recuerdo 'La Reina del Sur' como una avalancha de emociones. Grandes personajes y actores maravillosos. Ni hablar de la producción. Un gran equipo delante y detrás de cámaras. Una ocasión única donde se alinearon los astros para hacer una súper producción para Telemundo”, rememoró Stopello.

Aunque reconoció que siempre tuvo en mente hacer 'La Reina del Sur', se lo impedía el hecho de que los derechos para cine y televisión estaban comprometidos. “Hasta que un lunes nuestra productora Martha Godoy me dice: '¿Adivina qué? Estuve en una reunión social el fin de semana y supe que los derechos de 'La Reina' quedaron libres el viernes'. Hablé inmediatamente con mi jefe de ese entonces, Patricio Wills, y Telemundo inmediatamente compró los derechos para hacer la versión libre para TV”, narró el escritor.

Así inició el apasionante viaje de 'La Reina del Sur', la producción más vista hasta la fecha de Telemundo y también la primera superserie de la cadena. A partir de ese momento, a Stopello le llevó todo un año realizar la adaptación con la ayuda de otros dos escritores, Valentina Párraga y Juan Marcos Blanco. Pero, ¿por qué apostar por el formato serie y no hacer una telenovela como se venía haciendo tan cómodamente hasta ahora? “En aquella época yo acaba de ver la serie '24' y me maravillaba que no podía dejar de ver un capítulo tras otro. Por eso me planteé el reto de escribir una serie en español, donde el público sintiera que era capaz de ver 63 capítulos en interminables sesiones sin cansarse nunca. He sabido de gente que ha visto hasta 10 horas al día de 'La Reina'. Para mí esa es la mejor justificación para llamarle superserie”, explicó.

Stopello confesó que Kate siempre fue la actriz indicada para interpretar a Teresa Mendoza. “Por su fuerza actoral, su rebeldía, su carácter camaleónico para transformar a la Teresita del principio a la Reina del Sur del final de la historia. Y sé que ella también estuvo esperando ese personaje por muchos años hasta que se dio la oportunidad”, señaló. Para el escritor, 'La Reina del Sur' es y será siempre "el hijo que me hizo adulto en la escritura para TV. La recordaré siempre como la llave que me abrió muchas puertas", reconoce.

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Mensaje por Rogorn » Sab Feb 27, 2016 7:54 pm

5 años de La reina del sur: éxito y anécdotas
Moisés González - peopleenespanol - 27/02/2016

Este domingo se cumplen cinco años del estreno de 'La Reina del Sur', la serie protagonizada por Kate del Castillo y que, hasta la fecha, es la producción más vista de Telemundo. Aunque se esperaba un éxito importante, la magnitud de lo sucedido rebasó todas las expectativas.

“Nunca escribes para fracasar. Pero no siempre te sale bien. Con 'La Reina' esperábamos un éxito importante por todos los elementos envueltos en la serie, pero nunca de la magnitud de lo que sucedió”, cuenta a 'People en Español' Roberto Stopello, encargado de realizar la adaptación para televisión de la novela escrita por Arturo Pérez-Reverte. Y es que la serie no soló logró “que Univisión cambiara su programación completa a las 10 de la noche, sino que [además] le ganaba a todos los canales en inglés”.

“Todo el país comenzó a hablar de 'La Reina del Sur', y Telemundo ya la ha transmitido tres veces. Ni hablar de su impacto internacional”, rememora el escritor. Aunque recuerda muchas escenas con especial cariño, hay una que se le viene rápidamente a la cabeza “donde Teresa y el Gallego están peleando a muerte, como se pelea en el amor, diciéndose grandes verdades a todo pulmón y así de furiosos terminan haciendo el amor sobre la mesa de aquella terraza frente al mar. Kate e Iván Sánchez hicieron una secuencia sublime”.

Respecto a la escena más difícil que le tocó escribir en la serie, Stopello señala que “la más dura fue la muerte de Fátima y su hijo Mohamed. Muy duro porque amaba a esos personajes. Esa secuencia la terminé de escribir llorando frente a la computadora. Me enamoré perdidamente de esa mujer árabe-española y su hijo”. ¿Y un personaje que le sorprendiera para bien luego de verlo en pantalla? “Quedé impactado por la creación del personaje de Dris Larbis, el marroquí dueño del bar donde llega Teresa cuando huye de México. La caracterización que hizo Nacho Fresneda fue impresionante. Nadie podía imaginar que ese actor fuera catalán. Maravilloso Fresneda”, cuenta.

Stopello también nos desvela una anécdota de la serie hasta ahora desconocida. “Cuando se grabaron escenas del primer capítulo en México, había una secuencia donde Teresa traía colgando al cuello una esmeralda que le había regalado su padrino Epifanio Vargas (Humberto Zurita). Kate la perdió en la locación antes de grabar y aunque ella y todo el equipo la buscaron por horas, nunca apareció. Por eso hay escenas donde Kate se cubre el cuello con una mano. Son cosas que pasan siempre y que se deben resolver. Más cuando son las tres de la mañana, hace un frío mortal y no hay más tiempo para volver a esa locación”, recuerda.

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Mensaje por Rogorn » Mié Mar 09, 2016 4:45 pm

Valentina Párraga: No escribo telenovelas "a la mexicana"
Néstor Luis Llabanero - estampas.com - 08/03/2016

La utilización del acento neutro en las televisoras hispanas de Estados Unidos constituye una de las demandas más urgentes para los actores latinoamericanos que quieren hacer vida profesional en Miami. No pocos intérpretes venezolanos han intentado el sueño americano en las cadenas Univisión y Telemundo, y en el experimento de refrendar, más allá de las fronteras, el éxito obtenido en el país, algunos han debido regresar sin los aplausos merecidos. Este requerimiento de un modo de hacer las cosas que no parezca de ninguna nación en específico, y que ha roto más de un sueño criollo, se exige con igual determinación para los escritores al momento de concebir sus historias. En definitiva, la neutralidad profesional es el otro sueño americano.

Porque vale decir que, a despecho de patriotismos, Estados Unidos sigue siendo la quimera. Uno, porque está Hollywood, la gran coronación. Y dos, porque para quienes se dedican en exclusividad a las telenovelas, Miami tiene en Univisión y Telemundo las dos grandes empresas empleadoras. Mientras desarrolla la telenovela 'Eva la Trailera', Valentina Párraga, escritora en Jefe de la cadena Telemundo, explica su propio proceso de transición hacia ese mercado. Con sus reflexiones, la autora de 'Anita, no te rajes' (2004) amplifica, seguramente, la situación de otros escritores y también de actores, productores, técnicos y ejecutivos que siguen luchando por tener una voz en la pluralidad que es el Miami hispano.

-Se habla de acento neutro, pero, en cuanto a la escritura de telenovelas, ¿hay exigencias similares?
-Pues sí, ¿qué quieres que te diga? Los escritores que estamos establecidos aquí en Estados Unidos debemos escribir nuestras telenovelas en un español neutro para una nación de más de 50 millones de hispanoparlantes que vivimos aquí, de los cuales 40 millones son de origen mexicano, repartidos mayoritariamente en la costa oeste. Venezuela, obviamente, resulta minoría. Los otros (10) millones estamos repartidos entre centroamericanos, cubanos, puertorriqueños y el resto de los países de Latinoamérica. Los venezolanos apenas hace unos años comenzamos a figurar numéricamente. Pero aún somos una minoría no muy significativa.

-Como escritora, ¿a qué has renunciado de tu vocabulario natural?
-Por ejemplo, ya me acostumbré a escribir "‘nunca más" y "‘nada más", en vez de nuestro caraqueñísimo "‘más nunca" y "‘más nada". Y para contarte una anécdota personal, cuando hice el primer capítulo de mi versión de 'Doña Bárbara', sacada de los mismos giros idiomáticos de Rómulo Gallegos, me pusieron al lado a una editora literaria mexicana que tradujera tanto llanerismo y venezolanismo, porque ni mis jefes colombianos ni los actores mexicanos ni nadie, entendía nada.

-¿Tus personajes ejercen la fe en cuál virgen?
-Mis personajes devotos creen casi todos en la patrona de las Américas, la Virgen de Guadalupe. ¿Se me entendió la cifra, 40 millones de origen mexicano? Aunque Marisela, la de 'Doña Bárbara', creía en la Virgen de la Corteza, y Doña Bárbara creía en Amalivaca.

-Y en cuanto a la nacionalidad, ¿de dónde provienen?
-Son americanos de origen mexicano o hispanoamericano si la historia se desarrolla en Estados Unidos. Mexicanos si la historia se desarrolla en México. Españoles si la historia es contada en España. Todo depende del país donde se realice la producción.

-La investigadora Carolina Acosta-Alzuru habla en su libro 'Telenovela adentro' de la mexicanización de la telenovela. Dice que se ha instaurado un dominio del modo de hacer y aún más de decir de México, básicamente porque es el gran mercado hispano en EEUU. ¿Te resulta correcto ese análisis?
-Conozco a Carolina, la respeto y la quiero muchísimo porque ha hecho de la telenovela un objeto de estudio tan serio y concienzudo que hoy por hoy es la más reputada y conocida especialista en Venezuela, EEUU, Chile, India... Pero, creo que debemos deslindar el acento que usen los personajes de sus temáticas. A lo mejor mis personajes hablan como mexicanos porque la trama se desarrolla en México, o porque son descendientes de inmigrantes mexicanos. Sin embargo, cuando escribo historias cuento "‘mis" historias. Punto. Si le preguntaras al resto de mis colegas escritores te dirán lo mismo: ellos escriben "sus" historias.

-Y también la historia que pretenda decir, supongo, la cadena para la cual escribes.
-Al network, en este caso Telemundo, solo le interesa que lleguemos al mayor número de televidentes y que nuestras tramas resulten empáticas para ese público. Pero no nos dan un librito con instrucciones para escribir a ‘la mexicana. La realización, la producción, el diseño escenográfico, la elección del elenco e, incluso, los giros idiomáticos no son nuestros. Sí lo son los personajes, los conflictos, los nudos dramáticos.

-¿Tus historias son contadas a lo mero mexicano?
-Yo no podría hacer una historia "a la mexicana", porque soy venezolana-americana. En todo caso, podríamos decir que hay una "manera Telemundo" de contar. O, en su momento, una "manera Fonovideo" de hacer una telenovela. O la "fórmula Televisa" o Azteca de producir. Así como Rede Globo le deja la marca de fábrica a sus productos, yo los invito a analizar concienzudamente una novela Televisa, por decir la más clásica de las productoras mexicanas, y una novela Telemundo. Son completamente diferentes en contenidos, ritmos y dibujos de sus personajes. Así que mi respuesta categórica es "no". No escribimos telenovelas a la mexicana, hacemos telenovelas para los norteamericanos de habla hispana, y cada compañía de producción deja su impronta característica.

-En todo caso, ¿los amigos de tus personajes son ‘"cuates", "‘panas" o "‘parceros"?
-Son "‘friends", "‘pals", "‘mates", "‘dudes". Pero dependiendo del personaje, dicen "‘cuates", ‘güeys", "‘carnales", "‘parces", "‘aceres", "‘tigres" y "‘panas".

-¿De qué modo la variedad latina se plantea en las telenovelas que se hacen desde Miami, y más concretamente en las que tú escribes para Telemundo?
-Eso depende del lugar en donde se establezca la acción. Si la historia se desarrolla en Los Ángeles, Houston o San Antonio, Texas, probablemente el componente social sea mucho más mexicano. Pero si la trama se desarrolla en una ciudad del este de EEUU en el que la variedad de inmigración es mayor tendríamos más posibilidades de usar más variedad. Ya sea New York, Chicago o Miami. Podemos incorporar caribeños, cubanos, puertorriqueños, colombianos y venezolanos.

-¿En qué te inspiraste, por ejemplo, para desarrollar la historia de Eva la Trailera?
-Desde que entré en la madurez quise escribir sobre los conflictos de la mujer madura, fuerte, trabajadora e independiente, como tantas amigas de esta nueva generación de mujeres que además de amas de casa son exitosas en sus empresas. Quise poner a esta mujer en plenitud en un contexto realista y actual. Y tengo la enorme suerte de contar con una de las mejores actrices mexicanas y una de las más queridas y respetadas para cumplir mi sueño, Edith González. Estoy feliz con lo que vengo viendo.

-Según entiendo, tienes el récord de haber escrito la telenovela más costosa y exitosa de Telemundo, 'La Reina del Sur', que es una adaptación. ¿Gratificante ese trabajo para ti?
-'La Reina del Sur' fue un estupendo trabajo realizado a seis manos. Roberto Stopello, venezolano, Juan Marcos Blanco, cubano venezolano, y yo. Fuimos encargados de llevar a formato de serie esta espectacular novela del espectacular Arturo Pérez-Reverte. Y sí, 'La Reina del Sur' nos ha dado a los tres escritores la mayor de las satisfacciones, porque fue una superproducción realizada en los mejores escenarios y con un elenco de primerísimas figuras, comenzando por Kate del Castillo y Humberto Zurita. Todavía enseño esa medalla cada vez que quiero subirme la autoestima.

-¿Puede hablarse de un aporte de la industria venezolana a la industria de Miami en materia de telenovelas? Incluyo escritores, actores, técnicos y hasta modo de ser.
-Sin que me quede nada por dentro, te digo que ya hemos hecho un aporte vital para la industria de la telenovela norteamericana. Hoy por hoy, nuestros técnicos, directores, productores, mis colegas escritores y muchos de los mejores actores venezolanos estamos haciendo la diferencia en la industria. Y también una importante generación de ejecutivos sustenta toda esta bonita labor. Es una desgracia que nuestra industria se encuentre moribunda en nuestro país y que hayan tenido que emigrar tantas personas talentosas y trabajadoras para engrosar las filas de otros canales internacionales. Pero esa es nuestra realidad.

-No encuentro nombres de actores venezolanos en 'Eva la Trailera'. ¿Alguna explicación?
-Has debido leer mejor el elenco, porque hay tres histriones venezolanos: Henry Zakka, Martha Mijares y Jonathan Freudman. Ah, y te lo aclaro antes de que me lo preguntes: aquí en Estados Unidos, y en México, a diferencia de Venezuela, quienes mandan sobre el producto son los productores. Los escritores tenemos muy poco margen para opinar sobre el elenco.

-Según tu punto de vista, ¿qué debe ajustar el actor venezolano que llegue a un espacio nuevo de trabajo como Miami?
-Los amigos actores que estén pensando emigrar tienen que olvidarse de cinco cosas. Como principio, olvidarse del ego. El "‘yo hice" o el "‘yo fui" de Venezuela aquí no vale de nada. Tienen que hacer audiciones y pelear su papel contra muchos actores. Dos, tienen que tener visa de trabajo o no podrán ser contratados, es un trámite engorroso y muy caro. Tres, tienen que dejar a un lado el acento venezolano, que todos lo tenemos y es muy fuerte, sobre todo si quieren hacer de familiares de protagonistas mexicanos. Cuatro, tienen que armarse de paciencia y pensar en tener un trabajo alternativo, porque este medio es muy duro. Y quinto, aguantar la enorme nostalgia que nos da no estar en esa patria herida que tanto queremos y que hoy por hoy nos obliga a emigrar para sobrevivir.

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Mensaje por Rogorn » Dom Mar 13, 2016 10:10 am

The Go-Between: The Mexican actress who dazzled El Chapo.
Robert Draper - newyorker.com - 13/03/2016

On the evening of January 9, 2012, the Mexican actress Kate del Castillo poured a glass of wine, sat down at her computer, and opened Twitter. She had just returned home, to Los Angeles, after a Caribbean cruise with her sister and her parents. The previous year had been difficult: in November, her marriage to the actor and model Aarón Díaz had ended. Del Castillo had spent much of the year starring as a drug trafficker in “La Reina del Sur” (“The Queen of the South”), a sixty-three-episode telenovela on Telemundo. Her character, Teresa Mendoza, a small-town Mexican woman whose love life enticed her into the narcotics trade, was given to ruthlessly practical observations. “Life’s a business,” Teresa once said. “The only thing that changes is the merchandise.” The series had dominated ratings in the Spanish-speaking world, and made her a household name, particularly in Mexico, but for del Castillo, who is forty-three, the experience had been overwhelming; at one point during filming, she had received medical treatment for exhaustion.

Now she thumbed through a few notebooks filled with song lyrics and observations, and then started typing in an app that allowed her to write longer tweets. “Today I want to express what I think, and if it suits anybody else, great,” she began, in Spanish. During the next half hour, she proceeded to free-associate on love and politics: “I don’t believe in marriage, I believe in love . . . I don’t believe in either punishment or sin . . . I don’t believe in the Pope and the Vatican and all their wealth . . . I am alive and for that I thank God every day, for who I am, for good or bad.

Then she turned to Joaquín Guzmán Loera, known as El Chapo, or Shorty—the leader of the Sinaloa drug cartel. El Chapo had escaped from prison in 2001, and had been at large since then. He was widely understood to be the most powerful drug lord in Mexico, if not the world, and was considered responsible for the deaths of thousands of people. Yet many Mexicans saw him as a populist antihero rather than as a murderer, because of his humble origins, his defiance of a corrupt and ineffective federal government, and his reputation for benevolence to Sinaloa’s poor and downtrodden. Del Castillo wrote, “Today I believe more in El Chapo Guzmán than I do in the governments that hide truths from me, even if they are painful, who hide the cures for cancer, AIDS, etc., for their own benefit. MR. CHAPO, WOULDN’T IT BE COOL IF YOU STARTED TRAFFICKING WITH THE GOOD? . . . COME ON SEÑOR, YOU WOULD BE THE HERO OF HEROES. LET’S TRAFFIC WITH LOVE, YOU KNOW HOW.” She signed off, “I love you all, Kate,” pressed Send, brushed her teeth, and went to bed.

Shortly afterward, Del Castillo went to Tijuana, where a friend was undergoing breast-implant surgery. In the hospital, the popular talk show “Tercer Grado” was playing on TV, and del Castillo and her friend watched as the guests took turns denouncing her tweet. Carlos Marín, the editorial director of the publishing company Grupo Milenio, was particularly savage. “This actress wrote a truly stupid thing on Twitter,” he said, “and she displays an abysmal ignorance about the problem of cancer, the problem of AIDS.” He added that this “beautiful, lovely, great actress” was “encouraging the commission of crime.

For weeks, the Mexican public obsessed over del Castillo’s tweet, debating whether she was an apologist for the cruelty and bloodshed committed in El Chapo’s name. Her father, Eric del Castillo, who is also a well-known actor, defended her to the media but then e-mailed her a line-by-line critique of her manifesto. Her older sister, the journalist Verónica del Castillo, says that she angrily reminded Kate, “You are not Teresa Mendoza.

Last month, I met del Castillo at her house in a gated community in the Brentwood neighborhood of Los Angeles. She was sitting on a sunny terrace beside an infinity pool and an array of saguaro cacti. She poured two glasses of a reposado tequila called Honor, a brand she is a part owner of. She wore tight jeans, a blouse, and very high heels, and had a small gold earring in her right lobe that read “Fuck.“I was so upset,” she said, of the reaction to her tweet. “You know, why are they crushing me? I’m not saying all of this is true. This is just what I believe!”

Four years after the fact, del Castillo still seemed bewildered. Her mother, who is also named Kate, told me, “Everything she does is that way—without thinking about the consequences.” The consequence that del Castillo had least anticipated was that the man she had addressed in her tweet might actually respond.

As del Castillo tells the story, in the late summer of 2014 she received an e-mail from one of El Chapo’s associates. Through the Mexican actors’ guild, he had found her parents’ telephone number in Mexico City and told her mother that he was a movie producer who wished to speak to Kate about a project. The first messages he sent del Castillo were vague. Only when she replied that she was too busy for such inquiries did the man state his business: Soy licensiado de Señor Joaquín Guzmán Loera. (“I am Señor Joaquín Guzmán Loera’s lawyer.”) He told her that the drug lord, who had been re-arrested that February, was interested in making a movie about his life. He asked if she would come to Mexico City to discuss the prospect. (Del Castillo says that her computer has not saved these e-mails, and that she is relying on her memory of the exchange.) “I immediately said yes,” she told me.

The lawyer, Andrés Granados Flores, had approached del Castillo at a propitious moment. She was in Miami, filming another “narco-series” for Telemundo. Despite the success of “La Reina del Sur,” most people in the U.S. had never heard of her. She had moved to L.A. in 2001, to break into the American movie industry. Patricia Riggen, who cast del Castillo as an undocumented immigrant in her 2007 film, “Under the Same Moon,” told me, “She went from a place where everyone knew her to a place where no one did.” She added, “I think it took a lot of courage.

For her first U.S. role, in the 2002 PBS series “American Family,” del Castillo says that she was made to dye her brunet hair black, so that she would appear more Latina. She was turned down for other roles, because her accent was too pronounced. In an effort to burnish her acting credentials, she sought out edgy roles, playing a transgender prison inmate in “K-11” and a Bolivian prostitute in “American Visa.” She also appeared in the Showtime series “Weeds,” playing a nefarious Mexican politician who is killed when she gets whacked with a croquet mallet. But such opportunities were rare. She said, “I’d go to auditions, and all the time it’s ‘You’re too Latina,’ or ‘You’re not Latina enough.” Meanwhile, she continued to act in telenovelas like the one she was filming in Miami, in which she again played a wily and glamorous drug trafficker.

On September 29th, del Castillo took a private plane from Miami to an airstrip near Mexico City. Before boarding, she photographed the plane’s tail number and sent it to a friend with instructions to trace the plane if she did not hear from del Castillo that evening. As she emerged from immigration, two men in suits smiled in recognition. One was Granados, who had a youthful appearance, with a wide face and close-cropped hair. Accompanying him was another lawyer, named Óscar Manuel Gómez Núñez, who was short and chubby, with a mustache. El Chapo, they said, had instructed them to take her to dinner at one of the nicest restaurants in Mexico City. Fearing possible encounters with the paparazzi, del Castillo suggested that they go to a nearby taquería instead.

“Señorita, if he knows we’ve taken you to get tacos, he’ll kill us,” she recalls one of them saying. When she blanched, they laughed and assured her that they were joking. They settled on a restaurant by the highway, where they ate at a secluded table. The attorneys told del Castillo that, while El Chapo had received numerous offers from Hollywood producers, he trusted del Castillo and wanted to give her the rights to his life story.

“I was, like, ‘You are kidding me,’ ” del Castillo told me. ‘O.K., hold on. First of all, is he interested in a movie, a book, a documentary, a series?’ They said, ‘Anything you want. He’s giving you the rights.” After a minute, del Castillo asked the inevitable question: “Why me?”

According to del Castillo, the lawyers replied, “Because you’re very brave. Because you’re outspoken. Because you always tell the truth, even when it’s about the government. Because you come from a great family. And because he’s a fan of yours from ‘La Reina del Sur.

Del Castillo and the lawyers talked for two hours. After lunch, one of them told her, “You know what—we first tried to contact you right after you wrote on Twitter. He wanted to send you flowers.” But they were unable to find her address.

In the next several months, del Castillo wrapped shooting for the Telemundo series and then, in early 2015, began rehearsals for “The 33,” a film directed by Patricia Riggen and based on the Chilean miners who were buried underground for two months, in 2010. (Del Castillo played the wife of the main character, portrayed by Antonio Banderas.) All the while, del Castillo imagined visiting El Chapo and conducting a series of interviews to develop the film project. “I was still deciding between a documentary or a movie,” she says, though his preference was clear: “He wanted a big movie, and he wanted me to star in it.” It was not clear to her what strong female roles existed in the life of El Chapo.

She mentioned her new project to almost no one. One exception was an Argentine producer named Fernando Sulichin, whom she had met in early 2012, at a reception hosted by the director and screenwriter Oliver Stone. Sulichin had told del Castillo that he was a fan of her work. Later, the two had lunch at the Polo Lounge, in Beverly Hills, where del Castillo recalls Sulichin telling her, “I read your tweet. Please, please—if you ever have contact with the guy, let me know.

After she told Sulichin about her meeting in Mexico, he introduced her to another Argentine, José Ibáñez, who had produced the Oliver Stone documentary “South of the Border” with Sulichin. She conveyed their interest to El Chapo’s attorneys. In December, 2014, El Chapo sent del Castillo a handwritten letter:

Thank you so much for what you did for me, because, paisana, you did me the favor of speaking for me. Thanks, amiga, I cannot pay you back for what you did for me. I’m letting you know that I’m O.K. . . . With respect to the rights, you and my lawyers should come to an agreement. With respect to the rights, I want it to be clear that you are the one that decides everything that is done, what you want and what you don’t want.

Then El Chapo referred to “Visitantes,” a Mexican horror film in which del Castillo played a doctor driven mad by apparitions:

On another subject, some friends told me that they went to the movies to see a horror film you were in, amiga. They told me it’s really cool. Hopefully they’ll play it soon on some TV channel. . . . I love your acting, you really go for it. I congratulate you. I imagine acting can’t be so easy, amiga. I hope to say hello to you in person someday. Hopefully soon. Say hello to your dad, and your whole family, for me. I watch your father very often, because they show movies where he’s the main character. O.K., amiga, my respects to you. You’re a love. Thanks so much. Your friend, Joaquín Guzmán.

On January 9, 2015, Guzmán signed over his story rights to Kate del Castillo, for a project to be co-produced by Sulichin and Ibáñez. A notary at the Altiplano prison witnessed his signature. Around the same time, he wrote her a second letter, in which he described his Christmas meal (turkey and Coca-Cola) and also his New Year’s Eve dinner (pork and Coca-Cola). He wrote, “I tell you, that series that you made, I saw it and I loved it. I’ve seen it many times—you’re a great actress in it. I’m referring to ‘La Reina del Sur.

That one of the world’s most cunning criminals would entrust his life story to an actress he had never met would seem fantastical even in a movie. But, del Castillo told me, “maybe he thought I could understand his world, in a way.” El Chapo’s apparent conflation of truth with fiction—Kate del Castillo as La Reina—suggests a flicker of innocence. “When you meet an actor, you think you know that person really well,” Patricia Riggen said. “So I’m sure El Chapo believed he knew Kate. It’s like John Gotti saying, ‘I’ll only give my role to Al Pacino. He’s the only one who would know how to play me right.

On July 11, 2015, del Castillo attended a prizefight in L.A. with the boxer and promoter Oscar de la Hoya. Afterward, as she was having a drink at a downtown bar, a friend called and told her that El Chapo had escaped from prison, using a tunnel that ran directly to his cell. The trafficker’s attorney, Granados, later texted her, “I’m celebrating!” She responded, “Me even more.

Del Castillo insists that she was shocked by the news—her exclusive story had just vanished. When she told Sulichin that their project was now worthless, he assured her that this was not the case. “It just got juicier,” she remembers him telling her.

Sulichin had been discussing El Chapo’s prison break with a friend of his, the actor and director Sean Penn. Penn was known for his interest in Latin-American politics—he had met the late Venezuelan leader Hugo Chávez and Fidel Castro’s brother Raúl—and his denunciations of the war on drugs. Del Castillo and her two producers believed that their project stood a better chance of being picked up by a film studio if a major figure in American movies, like Penn, was attached to it. When Sulichin told Penn that he knew a Mexican actress who was in close contact with El Chapo, Penn requested a meeting with her.

Penn, Sulichin, and del Castillo met for lunch at Fig, a restaurant in Santa Monica’s Fairmont Hotel. Because del Castillo had an appointment at the U.S. consulate early that afternoon—she was about to take the oath to become an American citizen—she cut their discussion short. Penn did not indicate any interest in del Castillo’s movie project. Instead, referring to El Chapo, he asked, “Do you think we can go and see him?”

She says that she replied, “That sounds really dangerous. The guy’s on the run, you know. But I can try.

“Ask him,” he said.

Three days later, on September 25th, del Castillo flew to Guadalajara to attend a friend’s birthday. That evening, she met Granados and Gómez. They handed her a BlackBerry and told her that their boss would like to hear from her directly. In these text messages, which were later leaked to the Mexican press—not by del Castillo, almost certainly not by the drug trafficker, and therefore likely by someone inside the Mexican government—El Chapo said that she could come to the Sinaloa resort town of Mazatlán and spend a day with him at a nearby ranch. Then he wrote, “Amiga, if you’ll bring the wine, I’ll also drink yours. . . . I’m not a drinker, but your presence will be a lovely thing and I very much want to get to know you and become very good friends. You are the best in this world. . . . I will take care of you more than I do my own eyes.

Del Castillo replied, “It moves me so much that you say you’ll take care of me—nobody has ever taken care of me, thank you! And I’ll be free next weekend!”

Del Castillo then left to join her friends, while the lawyers stayed on the BlackBerry to tell El Chapo that she was planning to bring along the two producers as well as Sean Penn, “one of the most famous actors in Hollywood.” El Chapo had never heard of Penn. Gómez then explained that “he made the film ‘21 Grams’ ” and was a “political activist” who had been a critic of the Bush Administration. El Chapo did not object.

The following day, the lawyers gave del Castillo a BlackBerry, so that she could contact El Chapo. They began texting again just after 11 P.M. He told her that he would be glad to welcome her and her friends. She was effusive but also strategic: “Thanks to you I’ll get to meet you—you have no idea how emotional this makes me feel. Thanks for your confidence. I’ve been putting together an important team with people who are highly respected in Hollywood. I want you to hear them out.

“Amiga,” he replied, “have confidence that everything will be fine—otherwise I wouldn’t be inviting you. I’ll take care of you, you’ll see that when you come, I’ll get to drink your tequila with you. As I told you, I’m not a drinker, but with you I’ll drink to the feeling of being together. Thanks so much for being such a fine person. How beautiful you are, amiga, in every way.’’

Del Castillo flew back to Los Angeles the next day. On October 1st, Penn came over to her house in the late afternoon. He stayed for several hours, even joining a tasting of her tequila that del Castillo was holding. He gave her his passport information so that her assistant could book a charter flight to Guadalajara the following morning. (Del Castillo wired the fee for the plane—$33,720.37—from her bank account. Penn later reimbursed her for a portion of the sum, though their memories differ on the amount.) Penn was eager to hear every detail about how she had come to form a bond with the world’s most famous fugitive. Del Castillo interpreted these inquiries as coming from a potential partner in her film project.

In fact, Penn was asking as a journalist, though he was not taking notes or recording the conversation. By this time, he had contacted Jann Wenner, the founder of Rolling Stone, and told him that he was about to take a clandestine trip to meet El Chapo. Rolling Stone was struggling. In 2014, the magazine had published a story about a gang rape at the University of Virginia. After an investigation by the Columbia Journalism School determined that the article had not been sufficiently fact-checked, the magazine retracted it. Three lawsuits have been filed against Rolling Stone.

Wenner assigned Penn the story, and on October 2nd del Castillo, Penn, and the two producers, Sulichin and Ibáñez, boarded an eight-seater jet in Van Nuys. Del Castillo had put together a gift package for El Chapo. It included a novel she had written, called “Tuya” (a fictionalized account of her first marriage), a book of poetry by Jaime Sabines Gutiérrez (with her personal favorites underlined), a bottle of her tequila, and two movies on DVD: “Under the Same Moon,” in which she starred, and Penn’s “21 Grams.” Penn was carrying a letter of assignment from Wenner, saying that Penn, Sulichin, and Ibáñez would be the story’s authors. (Del Castillo says that she did not know about the letter.) On the plane, Penn read “ZeroZeroZero,” the Mafia narco-trafficking best-seller, by the Italian journalist Roberto Saviano.

El Chapo’s son, Alfredo Guzmán, met the group at a hotel in Guadalajara, where they left their luggage and their cell phones. At a nearby dirt airfield, they boarded two small planes. During the turbulent two-hour flight, Penn and del Castillo took turns drinking from her gift bottle of tequila to steady themselves. After they landed, in a marshy area, two S.U.V.s drove them seven hours through mountainous forest until they arrived, at about nine in the evening, at a spot near the city of Cosalá, in Sinaloa. Del Castillo saw a few run-down buildings that, it appeared, had been sparsely furnished for this meeting. El Chapo, who wore a clean long-sleeved shirt and jeans, was standing outside and embraced del Castillo immediately.

The group sat outside on metal chairs around a wooden table, while several other men hovered nearby. Del Castillo pulled out the tequila bottle, apologizing for its being half-empty, and introduced her companions to El Chapo, adding, “We still don’t know what we’re going to do—a documentary or a movie.

“Whatever you want, amiga,” El Chapo assured her, smiling broadly, as he did throughout the evening.

Over tacos and tequila, del Castillo and El Chapo exchanged small talk about her family and his life on the run. Then Penn asked her to translate on his behalf. He said that he was there to write a story for Rolling Stone, and that he would like to do a series of interviews with the drug trafficker. Del Castillo says that she was taken aback. Penn later said in a statement, “Kate was a valued partner in our journey, which was embarked upon with total transparency and full knowledge of our collective interests. From our first meeting, I discussed with her my intention to interview Joaquín Guzmán for an article in connection with the meeting that she facilitated. We discussed it again during the flight and the trip to Mexico with our partners.” Sulichin believes that the article was discussed on the flight to Guadalajara; Ibáñez believes that it was discussed at their hotel in Guadalajara.

Del Castillo says that Penn’s claim that he told her about his idea for an article at their first meeting is “total and complete bullshit,” and that his mention of the story to El Chapo was the first she had heard of it. “This was not how I was expecting the night to be,” she told me. “But at the moment I thought, Maybe we can base the movie on this article.” For several hours, del Castillo served as translator. They discussed Hugo Chávez, the Mexican government, and Donald Trump. El Chapo seemed genuinely curious about whether the American public knew who he was. Penn told him that he would like to hang around for two more days. El Chapo replied that this was impossible. He suggested that they reconvene eight days later. Penn said that he would be happy to do so. He also offered to give their host final approval of the story. Of that decision, Wenner told the Times, “It was a small thing to do in exchange for what we got.

Throughout, El Chapo was solicitous of del Castillo—pulling out her chair for her, pouring her tequila, asking why she was not eating. “Amiga, I think you have to go to sleep,” he said, eventually. He stood, telling the others that he was going to escort del Castillo to her bedroom.

As he led her down a corridor, he held her elbow. They stopped in a doorway to a room filled with several beds—one of them, presumably hers, behind a screen. She believed, she said, that El Chapo might assault her: “So I say, ‘What the fuck, I might as well say my last words.’ I told him, ‘Amigo, you know why I’m here. And you know what I wrote about you. You’re a very powerful man. And you can do a lot of good. There’s a good man inside of you. So let’s do it.

“You know what, amiga?” she recalls him replying. “You have a big heart.

He gestured to the bed behind the screen. “This is where you’ll sleep,” he told her. “You’re not going to see me after this, because I don’t sleep where my guests are. It’s for their security.” He added, “Thanks for giving me one of the best days of my life.

Penn and El Chapo never met again. A few days later, Mexican troops began conducting raids in the area. One evening in early November, del Castillo and Penn met with Ibáñez at the Beverly Hills Hotel, where he was staying. On his iPad, they filmed a video in which Penn proposed to El Chapo that he be interviewed on tape. Later, Penn sent del Castillo an encrypted e-mail with twenty-two questions for her to translate and send to El Chapo. She did so, while telling the trafficker, “After this article, we’ll begin with the movie.

On December 5th, a package from El Chapo was sent by courier from Mexico to New York, where del Castillo flew to retrieve it. Inside an envelope was a cell phone with a seventeen-minute video of the drug lord nervously and perfunctorily answering only some of Penn’s questions, which were read aloud to him by a man off-camera. Some of the questions Penn had submitted were pointed, if open-ended: whether his products “contribute to the destruction of mankind,” how he justified the use of violence, whether he regarded his business as a “cartel,” whether the Mexican government and the United States Drug Enforcement Administration were corrupt, how he laundered his money, what he thought of the movement to legalize drugs. To most of these El Chapo responded indirectly or not at all. Other, more fanciful lines of inquiry—did he have recurring dreams, how would he describe his relationship with his mother, what kind of future did he wish for his children—elicited game but uncomprehending replies.

Before receiving El Chapo’s responses, Penn had begun writing an initial version of the story. Rolling Stone translated a draft into Spanish, and del Castillo sent it to El Chapo for his approval. He texted back, “Amiga, I approve.” She took this message to Penn’s house in Malibu, where Jason Fine, the managing editor of Rolling Stone, was helping him with revisions.

A few realizations began to dawn on del Castillo, she says now. One was that though she and Sulichin had hoped that Penn might eventually show interest in joining their movie project, it had become clear that he had no such desire. Moreover, El Chapo had given his approval to a version of a story that was still being revised by the writer and his editor. Most of all, del Castillo had been slow to recognize the trouble that awaited her. She had been surprised when Penn told her, early on, that she should retain the services of a criminal-defense attorney. But now she did so.

On December 19th, del Castillo spoke by phone with Alonso Aguilar Zinser, a prominent criminal-defense attorney in Mexico City. Del Castillo described in detail her interactions with El Chapo, including the meeting with Sean Penn and the imminent publication of the story in Rolling Stone. Zinser advised her that he did not think she was guilty of any crimes. He said that he would be back in touch with her after he returned from a two-week vacation. But on Thursday, January 7th, Zinser told her that he would not be taking the case, citing a conflict of interest with existing clients. (In response to my questions, Zinser did not elaborate, beyond saying that he was not representing anyone in the federal government or any of Guzmán’s associates.)

That evening—the unofficial beginning of Golden Globes weekend—Penn invited del Castillo to join him and two friends for an after-dinner drink at the Sunset Tower Hotel, in West Hollywood. When she sat down, Penn handed her his phone. On its screen was the final layout of his story, “El Chapo Speaks.” In this version were details that had not appeared in the earliest drafts that she had discussed with a lawyer for Wenner Media. Penn had apparently misheard her description of how El Chapo’s lawyers had been unable to find her mailing address. Penn’s rendition in the story—“She nervously offered her address, but with the gypsy movements of an actress, the flowers did not find her”—made it seem, in her mind, that she had been encouraging Guzmán’s courtship even before a movie project had been on the table. (Penn maintains that his version is correct.) Del Castillo scrolled through Penn’s article, and, according to his friends, she gave no indication that she was upset. She says that she left the bar without reading the story in its entirety.

Later, she noticed a scene that had not appeared in the version that had been sent to El Chapo. In a draft that had been sent to del Castillo around Christmas, there was a note from Fine, remarking on the long drive to see El Chapo: “DESCRIPTION FEELS A LITTLE TOO GENERALIZED. LET’S ADD MORE DETAILS OF THE RIDE, THE EXPERIENCE, THE TERRAIN, WHAT PEOPLE SAY—BLOW BY BLOW OVER THAT SEVEN HOURS.” The final version included this addition: “And then, as it seems we are at the entrance of Oz, the highest peak visibly within reach, we arrive at a military checkpoint. Two uniformed government soldiers, weapons at the ready, approach our vehicle. Alfredo lowers his passenger window; the soldiers back away, looking embarrassed, and wave us through. Wow. So it is, the power of a Guzmán face. And the corruption of an institution.” This scene, del Castillo maintains, did not occur: they didn’t go through any military checkpoint, much less one where government soldiers waved them on. Sulichin and Ibáñez, who were in the car ahead of del Castillo and Penn, also have no recollection of encountering a military checkpoint. (Penn maintains that his version is correct.) The lawyer for Wenner Media apparently did not bring up this incident to del Castillo, but a representative for Rolling Stone pointed out that she saw the final version on Penn’s phone and did not mention the discrepancy before publication.

The following day, January 8th, at 12:19 P.M., Enrique Peña Nieto, the President of Mexico, exulted on Twitter. “Mission accomplished: we have him,” he wrote. “I wish to inform the Mexican people that Joaquín Guzmán Loera has been captured.” A few hours later, Arely Gómez González, the country’s attorney general, told reporters that the government had been tracking El Chapo’s whereabouts for months, thanks in part to his interactions with people who had no obvious connection to his drug empire. Gómez said, “He established communication with actresses and producers, which is part of a new line of investigation.

When del Castillo heard that, she said, “I wanted to die.

The next morning, Gerardo Reyes, a reporter with Univision, called her. Reyes had learned from a source in the Mexican government that one of the actors the attorney general had referred to was del Castillo.

She hung up on Reyes. After a second reporter contacted her, she recalls thinking, I’m calling Sean, I’m calling everybody. She told Jason Fine that her name had been leaked to the press. That evening, two days earlier than planned, Rolling Stone posted Penn’s story on its Web site. The article, which was ten thousand words long, was widely circulated, but criticism quickly followed. In the San Francisco Chronicle, John Diaz wrote, “For those of us who care about the profession, and the daily threat to our brethren who practice it in one of the most dangerous countries in the world for journalists, Penn’s scoop was nothing to envy.” On Twitter, people used the hashtag #NoSeanPenndejos—which can be roughly translated as “Don’t be stupid assholes”—to heap scorn on the actor. This January, during a lengthy interview on “60 Minutes,” Penn said, “My article has failed.” He added, “The entire discussion about this article ignores its purpose, which was to try to contribute to this discussion about the policy in the war on drugs.

Penn conceded that the story was what he termed “experiential journalism,” a characterization that the press picked up on. “You’re talking to the biggest criminal in the world, and you ask him if he loves his mother,” Sabina Berman, a Mexican essayist and playwright who has written extensively about El Chapo, said to me. “And you don’t ask him, O.K., is the Army working with you? Who distributes the drugs in America? Who are your partners, or are you distributing them yourself? How about the police in America, the D.E.A.—is it true that they have a pact with you? What about the heroin trade that is growing in America—is it you or is it someone else?” She added, “This was no interview. This was a publicity stunt.

Later, Fine texted del Castillo and asked if he could meet her in Los Angeles and interview her for another Rolling Stone story. “I didn’t even answer him, I was so mad,” she says.

Del Castillo “has always been impulsive and straightforward,” the Mexican TV host and clothing designer Montserrat Oliver, one of del Castillo’s closest friends, told me. During the 2000 Presidential election, she had vocally supported the opposition candidate, Vicente Fox, incurring the displeasure of her employer, Grupo Televisa. A few months after del Castillo’s initial tweet, she played a starring role in “Colosio,” a historical drama about the Mexican Presidential candidate Luis Donaldo Colosio, who was assassinated in 1994. The movie’s release coincided with the 2012 elections, and it was widely thought to have been timed to embarrass the country’s powerful Partido Revolucianario Institucional. “This time, I think it went further than what she thought might happen,” Oliver continued. “The government must be very mad at her. If I were the President and these actors come and make a fool out of me, I’d be pissed, too.” The Mexican historian and essayist Enrique Krauze told me, “There’s an immense risk in approaching a person that has done such harm with a sympathetic view. Even as a biographer, I can tell you that. I don’t care if his father didn’t like him—I’m not moved by that, any more than I’m moved by Hitler’s pathetic past. The main point is that she was talking to a mass murderer. And, in the process of doing that, reality became fiction. While travelling to see him and exchanging messages, she was living out her most outrageous and extraordinary film work.

After the capture of El Chapo and the publication of Penn’s story, it soon became evident that the Mexican government was singling out del Castillo as a target of investigation. Though El Chapo may well have exchanged texts with a number of people while in hiding, only the conversations with del Castillo were leaked to the Mexican media. In an interview with El Universal on January 19th, Attorney General Gómez said that her office was investigating del Castillo for money laundering. Gómez referred to the actress’s tequila business and to the movie project as potential areas of financial collusion with the drug trafficker. Asked if other people were being investigated in connection to the movie project, Gómez replied, “For the moment, no. The only person involved for the moment is her, and the investigation will inform us if there are other persons.” As for Penn, Gómez said only, “The federal attorney general’s office affirms that he is not being investigated for anything.

This public statement appeared to be a violation of Mexican law, which forbids disclosure of any information pertinent to an ongoing investigation, including the name of the person being investigated. Indeed, a spokesperson for Gómez declined my request for an interview with her to discuss the case, writing, “Under the guarantees of the law and of due process, we are barred from fulfilling your request.

In Mexico, the saga of El Chapo y Kate has provided a distraction from far graver domestic issues: the unsolved disappearance, in 2014, of forty-three students in Guerrero; the deaths, that year, of an estimated eight thousand people in activity related to organized crime; the decrease in value of the peso against the dollar to all-time lows.

The charges that del Castillo could face—all of which she vigorously denies—are nonetheless serious. Money laundering, for example, carries a penalty of between five and twenty-five years, and the wording of the law is unusually broad. According to one of del Castillo’s Mexican lawyers (who, fearing reprisals from the government, requested anonymity), “It’s so broad that anyone can be found guilty under that definition. As an actual example, she used the planes of El Chapo to go to their meeting.

On the advice of her attorneys, del Castillo has remained in Los Angeles. Federal law in Mexico permits the authorities to place her under house arrest, without bringing charges against her, for up to eighty days. She had been expecting to be in Mexico now, filming scenes for a new Netflix series, “Ingobernable.” It features del Castillo as Emilia Urquiza, the First Lady of Mexico, whose husband is mysteriously killed, prompting her dangerous quest for justice. A representative for Netflix told me that del Castillo will remain in the series. Epigmenio Ibarra, the creator of “Ingobernable,” said, “We thought about the series with Kate in mind for over a year now.” He added, “Through her past roles, she has redefined what a female character can be in Hispanic television.

Following the publication of Penn’s article in Rolling Stone, del Castillo spent two weeks sequestered in her house, in order to avoid reporters and photographers. To cheer her up, friends from Mexico sent her images of piñatas bearing her likeness and YouTube clips of balladeers crooning reverent corridos about her exploits with El Chapo. When she finally ventured out with a friend one Saturday night, to the Mexican restaurant El Coyote, on Beverly Boulevard, she was confronted in the parking lot by a cameraman from TMZ.

During three days of conversation I had with del Castillo, she was always wearing casual but elegant clothes. She was at times contrite, lamenting at one point, “See, I just do things, and I never see the consequences.” She repeatedly emphasized that she condemned El Chapo’s criminality. But she also echoed the affinity for him that she displayed in her initial tweet. She seemed sympathetic to El Chapo’s frequent claim that he fell into the drug trade because his impoverished community in Sinaloa offered no economic alternative. Del Castillo told me, “I can relate to that. Because I should be in Mexico. I love Mexico and I’ve been an actress since I was nine. It’s been a heartbreak to me to leave my country to have to find something else because my country didn’t provide me with those opportunities.

Del Castillo regards the Mexican government’s investigation of her as “a witch hunt.” She sees elements of sexism in the media’s depiction of her: “They always mention my age. They don’t talk about Sean’s age, or him being in love with or admiring El Chapo.” Though she clearly wants to avoid making enemies in Hollywood, she worries that Penn, Sulichin, and Ibáñez might have somehow left her exposed when they did not insist on including her as a journalist on assignment in the letter that Jann Wenner gave to Penn. Her movie project with a notorious criminal has not turned out as planned, but del Castillo maintains that the endeavor is a worthy one, and that she intends to see it through to completion.

She can apparently still count on the support of El Chapo. Last month, one of the trafficker’s lawyers told the Associated Press, “I know that Kate is Mr. Joaquín Guzmán’s representative. . . . And he told me Monday that the movie has to go forward.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mar Mar 15, 2016 6:40 pm

El día que conocí a Guzmán Loera
Kate del Castillo - proceso.com.mx - 13/03/2016

La libertad de expresión es un derecho fundamental que toda persona tiene, por ende, todos podemos informar y ser informados sin ningún tipo de limitante, de ahí que las investigaciones periodísticas –documentales, escritos, cine, entre otras– se basan en el principio básico de no revelar la fuente y así poder obtener un trabajo objetivo. Deseo señalar que a lo largo de este artículo describo cómo empezó el proyecto para documentar la vida de Joaquín Guzmán Loera. Quiero aclarar que cuando hago referencia a “el proyecto” o “nuestro proyecto” me refiero al proyecto que dirigiría, realizaría y ejecutaría únicamente yo junto con dos productores de Hollywood.

Nací en la Ciudad de México. Mi madre es mexicana. Su padre también lo era, de Silao, Guanajuato, y su mamá era estadunidense nacida en El Paso, Texas. De esas raíces anglosajonas viene mi nombre: Kate. Mi papá es mexicano, nacido en Celaya, Guanajuato. Me hice actriz a temprana edad. El cine y la actuación han sido lo único que me ha apasionado y que, gracias a Dios, me ha dado de comer desde que tengo uso de razón, ya que mi padre también es actor y hemos vivido de este maravilloso oficio. Como actriz y cineasta siempre he buscado proyectos interesantes, fascinantes, retos para salirme de mi zona de confort. Es por eso que no pude decir “No”. Es por eso que decidí contestar un email y decir “Acepto”.

Desde hace algunos años convive otra pasión junto a mi gusto por el cine y la actuación. Por primera vez en mi vida me embarqué en algo diferente: tequila. No sólo me gusta tomarlo, me apasiona el agave que viene de la tierra. Es una bebida noble, el proceso es divino, pero sobre todo me gusta porque es México.

Hasta ahora no me ha faltado trabajo y no necesito dinero que no provenga de mi profesión como artista. Desafortunadamente en el amor no me ha ido igual de bien. Mi padre no quería que yo fuera actriz; me decía que era una carrera de “rechazo constante” y que para una mujer era aún peor, ya que sufrimos más en cuestiones del corazón. Qué verdad tan grande, comprendí después.

Hay ciertas vacaciones que a uno lo hacen reflexionar. Me sucedió después de un crucero con mi familia. Cabe mencionar que no me gustan los cruceros, nunca me han gustado; desde pequeña he sido retraída y me ponen nerviosa las multitudes. A eso se le suma el hecho de estar en medio de la nada, y pensar en la posibilidad de una “crisis existencial” en un momento así lo hace aún peor.

En esta ocasión iba toda mi familia. Recibiría 2012 con ellos, llena de amor, amor del verdadero, del real. De regreso a mi casa, sola y muy feliz de volver a la quietud –era un lunes en la noche–, quise recopilar todas las anotaciones que había ido dejando en cuadernos y notas: reflexiones, canciones y pensamientos escritos en los últimos años; reflexiones de cómo he cambiado mi forma de pensar a través de los 14 años que he vivido en Estados Unidos, una manera de conocerme más, lejos de mi familia, amigos y costumbres –muy arraigadas por cierto–, lejos de mi país. Preguntas sin respuesta acerca de la nación tan maravillosa que me vio nacer y donde hice una carrera: México lindo y querido. ¿Qué puedo hacer para ayudar? ¿Dónde hemos fallado como mexicanos? Lo más fácil es echar la culpa a los gobernantes, pero el cambio también empieza en uno mismo.

Me pregunto acerca de la gran diferencia entre la sociedad mexicana y la estadunidense, y también en lo que nos une: el crimen organizado. Quise guardar los textos en mi computadora. No soy escritora ni estoy cerca de serlo, simplemente me gusta escribir de vez en cuando, soltar aquello que a veces se aferra en mi cabeza solitaria. Lo hice. Sin haber transferido todo lo que encontré, hice un pequeño resumen y, ¡zas!…, lo tuitée. Me terminé mi copa de vino. Era alrededor de la media noche, cerré la computadora y me fui a dormir sin saber lo que se avecinaba. Sin poder imaginar que, aparentemente, Joaquín Guzmán Loera lee Twitter en su “tiempo libre” y me contactaría casi tres años después.

Como actor, uno interpreta personajes fuertes, débiles, violentos, adorables, detestables… Yo he interpretado un poco de todo, pero una caracterización se quedó en la mente de mucha gente y me atrevo a decir que aún está ahí, debido al gran éxito que tuvo alrededor del mundo. Este personaje sigue en mi corazón, igual que un par que no ha corrido con la misma suerte. Se trata de Teresa Mendoza, La Mexicana, mejor conocida como La Reina del Sur –surgida de un bestseller del mismo nombre escrito hace más de una década por el español Arturo Pérez-Reverte.

Me entregué cien por ciento a Teresa Mendoza, me sumergí en el abismo de un personaje delicioso, que por cierto había perseguido años antes, sin suerte. Fue un gran riesgo como actriz, y el éxito me sorprendió en su totalidad. A pesar de lo duro (por decir una palabra suave) que fue la realización de dicha serie, valió la pena el desgaste físico, mental y emocional, las condiciones tan precarias en las que trabajamos por siete meses; gocé y sufrí al mismo nivel: Fue divino vivir el éxito que tuvo y que nunca me esperé.

Yo ya había terminado mi trabajo en esa serie, ya había dejado atrás a Teresa Mendoza, como lo hago siempre después de escuchar “¡Corte!”. De hecho, ya estaba preparándome para un nuevo reto: 'K-11'.

Me pregunto si mi tuit habría tenido el mismo impacto si no hubiera interpretado a Teresa Mendoza. O, si no hubiera tenido el éxito que tuvo la serie, ¿se me habría atacado/aplaudido de la misma manera?

Lo que sucedió al día siguiente de mandar ese tuit y durante algunos meses más fue entre desastroso, vulgar y maravilloso. En medio de este caos, mi equipo (manager, agente, publicista) me pidió que borrara el mensaje. Me rehusé. Después de leerlo varias veces no encontré ni una palabra de la que me arrepintiera, incluso después de que me atacara mucha gente de muchos medios y hasta recibiera amenazas de fanáticos religiosos. Pensé que sería peor borrar algo que ya habían leído miles de personas, y más aún tratándose de algo en lo que yo creía y de lo que no me avergonzaba. Fue una carta a corazón abierto, y así lo sigo viendo hasta el día de hoy.

Muchos dijeron que “me creía” La Reina del Sur y que por eso escribí ese tuit. Nunca “me he creído” mis personajes después de enterrarlos. Mis personajes se quedan en el set, pero entiendo que no todos los actores trabajamos igual. La serie estaba teniendo un éxito rotundo y por eso comprendí que así lo visualizaran algunos. Estaría en un hospital siquiátrico si Blanca, la prostituta de 'American visa'; Laura, la tratante de personas de 'Trade'; Elena, la alcohólica de 'Julia', o Mousey, la transexual de 'K-11', me hubieran afectado de la manera que –se dijo– Teresa Mendoza lo hizo. Ahora bien, quiero compartir que sí me identifiqué con Teresa en varias ocasiones: mi segundo matrimonio iba ya en picada, Teresa y yo sufríamos juntas.

Los ataques, amenazas y gritos no se hicieron esperar y contribuyeron a mi inestabilidad emocional en las semanas siguientes a mi tuit. Me sentía como pollo descabezado. Ajá, así exactamente. No sabía para dónde ir. Con las emociones a flor de piel y el dolor de ser atacada por compartir mis creencias y, al mismo tiempo, halagada al recibir apoyo de gente que admiro y respeto, hablé con mis padres tratando de ocultar “la falta” que me achacaban. Lejos de mi familia –a la que siempre acosan los periodistas a causa mía–, me sentía responsable: Estaba frustrada, ya que la prensa estaba afuera de la casa de mis familiares y ellos no tenían ni idea de “la Chapocarta”, nombre que le dieron a mi tuit.

Estaba sola luchando contra los demonios, mi propio equipo y hasta algunas amistades. Pero no lo borré. Mi equipo me exigía que pidiera disculpas públicas. Me volví a rehusar. ¿Por qué disculparme? ¿Qué pasa con la libertad de expresión? Sería autocensurarme. Algo me decía que tenía que mantenerme fuerte y leal a mi pensar.

Ya habían pasado tres años del famoso tuit. Estaba grabando en Miami 'Dueños del Paraíso' –irónicamente otra narcoserie, nombre que ahora se da a las series y telenovelas cuando sus protagonistas se dedican al narcotráfico, ya sean personajes reales o ficticios–. Recibí una llamada de mi santa madre diciéndome que me estaban buscando para una película grande. ¡Si ella tan sólo hubiera sabido de quién se trataba en realidad! Como siempre, me preguntó si podía dar mi dirección de correo electrónico. Cuando me buscan por medio de mis padres prefiero tratar directamente antes de que contacten a mi manager, así que di la autorización.

El correo electrónico que recibí no decía mucho: una persona se presentaba y me pedía una cita para hablar del proyecto. Le contesté que el domingo era mi único día libre y que con gusto nos podríamos ver para tomar un café. Me respondió que ni él ni su equipo podían viajar a Miami y me pidió que yo fuera a México. Después de un intercambio de correos explicándole que no podía viajar por el momento, terminé pidiéndole que me mandara el guión para que ni ellos ni yo perdiéramos tiempo. La verdad, estaba un poco desesperada por la hermética forma de tratar el asunto.

Después de aproximadamente tres semanas me llegó un nuevo mail. Ahí se leía: “Somos los abogados de Joaquín Guzmán Loera”. Entendí todo. Mi cabeza se fue rápidamente a las “fantasías” de periodistas que, años antes, me preguntaban si El Chapo Guzmán me había contactado a raíz de mi tuit, algo que en su momento me causaba gracia. Mi corazón se paró por unos segundos antes de empezar a latir a una velocidad increíble. Creo que de hecho tuve un miniinfarto. Empecé a sudar, palidecí, mis manos temblaban.

Joaquín Guzmán Loera fue arrestado el 22 de febrero de 2014, y el correo electrónico de su abogado fue en septiembre del mismo año. No recuerdo el día. “Si no pueden venir, entiendo, yo voy. ¿Cuándo?”, les dije.

La única manera de que yo no faltara a la grabación de la serie era ir y venir el mismo día. Los vuelos al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México no eran opción. Así que renté un avión privado. Como buena escorpión prefiero tener las cosas bajo mi control. ¿Valía la pena el gasto? Ni siquiera lo pensé.

Hice los arreglos necesarios para salir en mi siguiente día libre. Esa jornada, recuerdo, me desperté a las 6 de la mañana, pues había programado el vuelo a las ocho, rumbo a Toluca, Estado de México. En realidad no dormí la noche previa; si acaso logré pegar los ojos fue por una hora. Me bañé, tomé café; ese café me supo diferente. No sabía qué me esperaba, mis decisiones eran robóticas, estaba como hipnotizada, no quería pensar mucho, no me quería arrepentir. Al llegar al hangar, sentí la necesidad de decirle a alguien que tomaría un vuelo. Me pregunté: “¿Qué tal si algo me pasa? Nadie va a saber”. Antes de viajar siempre le llamo a mis padres, pero tampoco era una opción.

Miles de preguntas me venían a la mente mientras caminaba lentamente hacia el jet. El calor húmedo de Miami no me ayudaba, ya estaba sudando. Sabía que estaba poniendo en riesgo muchas cosas. Tomé una foto de la cola del avión y se la mandé a Jessica, mi amiga casi hermana. Estaba segura que ella no me haría preguntas: “Amiga, asegúrate que yo regrese hoy mismo, si no, busca este avión, sin preguntas, por favor, no te preocupes”, a lo que contestó: “Estaré pendiente, que Dios te acompañe”.

Seguí caminando, cada vez más cerca del avión, mi familia se me venía a la mente, mi trabajo. Una vez que los pilotos me dieron la bienvenida a bordo, por alguna razón dejé de sudar, me sentía en paz. De hecho, entusiasmada. La curiosidad podía más que yo. El vuelo fue bueno, la turbulencia… estaba en mi cabeza. Al llegar al aeropuerto internacional de Toluca me aseguré con los pilotos de que regresaríamos esa misma tarde a Miami. Bajé del avión, era aproximadamente la una de la tarde.

Al pisar suelo mexicano sentí algo poco común en mí: una especie de escalofrío que me hizo temblar. Hacía un poco de frío. Otra vez empezó mi cabeza a dar vueltas, mi corazón estaba a punto de estallar, no sabía qué iba a encontrar al otro lado de la pista. Esta vez caminé con prisa, tal vez la taquicardia me dio otro ritmo. Al entrar al edificio de la terminal para pasar migración, me tomé un par de fotos con los empleados que me reconocieron.

Me detuve al ver a dos hombres vestidos de traje obscuro. Supe que eran ellos, porque inmediatamente me dieron la bienvenida con un gesto. Ambos de mediana edad, muy cordialmente me saludaron de mano y me indicaron que me subiera en la parte trasera de un vehículo pequeño, nada ostentoso. Eso me hizo sentir más tranquila. En la película que me había hecho en la cabeza, un convoy de camionetas blindadas con un escuadrón de hombres armados venía por mí. Nada que ver.

Me preguntaron en qué restaurante quería comer. “En el más cercano, unos tacos me hacen feliz”, les dije. “De ninguna manera”, y aunque estábamos en Toluca afirmaron: “El señor nos encargó que la lleváramos al mejor restaurante de la Ciudad de México, si se entera que la llevamos a unos tacos, nos mata”… Dios mío, dios mío, ¡¡¡DIOS MÍO!!!

Instintivamente contesté: “¿Cómo? ¿Literal… los mata?”. Parece que les hizo gracia mi tono más que la pregunta; nos reímos, me dijeron que les parecía muy chistosa y me relajé. En realidad fue una broma de muy mal gusto de mi parte. Terminamos yendo a un restaurante cerca del aeropuerto de Toluca. Estaba casi vacío, pero aun así ellos pidieron que nos dieran una mesa privada. Caballerosamente me jalaron la silla para que pudiera sentarme.

La plática fue muy directa. Durante nuestra reunión me mantuve muy atenta. Tenía la garganta y el estómago cerrados, el hambre se me fue por completo; estaba sedienta, mi boca estaba seca, pero me parecía que podría malinterpretarse si no ordenaba algo de comer, así que pedí algo ligero. Ellos me explicaron que el Sr. Guzmán había recibido varias ofertas de estudios de Hollywood para hacer la historia de su vida. Estando preso, era un sujeto ideal para “contar” su historia, sería el único narcotraficante (y el número uno, según la DEA) que en vida lo haría.

El Sr. Guzmán se rehusó a darle los derechos a todos… excepto a mí. ¡¿A mí?! Darme los derechos de su vida… ¡¿A MÍ?! “¿Por qué yo?”, les pregunté. “Porque la admira, la respeta y confía en usted plenamente. Le tiene respeto porque usted habla la verdad, no se anda con poses, por ese tuit donde a él lo menciona, porque es valiente y porque quiere que actúe en su película, ya que le gustó mucho su trabajo en 'La Reina del Sur'”.

Lo primero que respondí –después de procesar lo recién escuchado– fue que yo tenía un nombre, una carrera y una hermosa familia, la cual no estaba dispuesta a perder haciendo una comedia romántica acerca del Sr. Guzmán. Lo que yo quería era documentar la vida del hombre a quien la nación más poderosa del mundo había nombrado enemigo número uno. Quería hacer algo que nadie hasta esa fecha había logrado, no por falta de ganas, sino por el hermetismo y desconfianza que, por mí, Guzmán Loera dejó atrás. Les dije que no podría decir mentiras acerca de quién es él, que esto era algo vital para poder seguir adelante. Ellos me respondieron: “Quiere decir la VERDAD, dejar las cosas claras acerca de muchos falsos, quiere hablar de su infancia y del porqué empezó en el negocio”. Agregaron que mi tuit, donde le pedía varias cosas, lo hizo pensar. Acepté. Me hicieron muchas preguntas acerca del mundo del cine, estaban muy interesados. Terminamos de comer, pidieron la cuenta y me llevaron de regreso al aeropuerto.

Una vez que me dejaron ahí, y ya mucho más relajada al ver que se despedían de mí diciéndome adiós con la mano mientras yo cruzaba la pista para subirme al avión, pude sentir que la garganta se me abría, la taquicardia ya no me acompañaba. Abracé a los pilotos, y han de haber pensado que las mexicanas somos muy apasionadas. Me devolvieron el abrazo. Ya en el avión mi cabeza seguía dando vueltas y trataba de recapitular cada palabra dicha en la reunión. ¡No lo podía creer! El señor Guzmán estaba dispuesto a darme el testimonio de su vida a mí, Kate del Castillo Negrete Trillo. Todo el vuelo me fui pensando en la gran responsabilidad que me había echado encima. Al llegar a Estados Unidos, subieron perros antidrogas al avión, me revisaron todo, y yo, “cara de palo”. ¡Estaba segura que mis nervios delatarían con quién estuve! Sentía que los perros me olerían… en fin, mil cosas me pasaron por la mente. Taquicardia de nuevo. Me hicieron varias preguntas, “cara de palo”, estaba segura de que alguien de la DEA me había seguido. Paranoia. Ya en mi departamento le mandé un mensaje a Jessica: “Ya en Miami, amiga, todo bien”.

Al día siguiente, en mi llamado para 'Dueños del Paraíso', irónicamente tenía que hacer una escena en la que mi personaje, Anastasia Cardona, traficaba droga a Estados Unidos. Nunca me sentí tan “en personaje”. No podía creer cómo la realidad y la ficción, a veces, no están tan lejanas.

En Miami conocí a uno de los dos productores que, por su experiencia en la industria de Hollywood, sería perfecto para presentarlo con los abogados del Sr. Joaquín Guzmán Loera e iniciar el proyecto.

La noche del segundo escape de Joaquín Guzmán (el 11 de julio de 2015), me encontraba en un bar de Los Ángeles celebrando una de las peleas que mi amigo Oscar de La Hoya patrocina en apoyo de los nuevos boxeadores. Admiro la disciplina del box, más si se trata de apoyar talentos nuevos. Siempre me han parecido trágicas y fascinantes las vidas de los pugilistas.

Recibí una llamada telefónica, y me quedé muda al escuchar que Joaquín Guzmán Loera había escapado. El techo del lugar –azul celeste– y su barra llena de botellas de tequila se volvían cada vez más pequeños a pesar de mi cercanía. La mesa de billar donde mis amigos mostraban su talento se volvía, con cada frase, más caótica, junto con mi palpitar. Colgué sin que la persona al otro lado de la línea terminara su reporte. Se me bajó la presión, todo se volvió un mundo de cristal, frágil, con un ritmo lento, casi en pausa. Mi visión se volvió borrosa, no escuchaba nada más, el sonar de las bolas de billar me retumbaba en el vientre. ¿Y ahora? ¿Qué pasaría con el proyecto? Salí corriendo del lugar sin dar explicaciones.

Una vez en mi casa abrí mi computadora. El sonido de las bolas de billar y los golpes secos de los boxeadores todavía me taladraban, esta vez en la parte alta de mis sienes. Joaquín Guzmán Loera se había escapado, por segunda vez. Me pareció INCREÍBLE, como a todos (es decir: inverosímil). Un escape de película, sin duda.

Mientras estaba preso, yo le pregunté a uno de sus abogados si podría mandarle una nota, pues quería agradecerle su confianza en mí. La respuesta fue positiva, se la harían llegar. Él respondió con una carta escrita con su propia letra, se refería a mí como “amiga” y firmaba “Joaquín Guzmán L”. Me impresionó mucho ver una carta de su puño y letra, en la que describía, entre otras cosas, su cena de Año Nuevo: “Amiga, me dieron pavo y una coca de a litro”. No fue sólo una carta, y todas las guardo aún.

Todo me daba vueltas. ¿Cómo iba a cumplir con el proyecto? Cuando estaba preso todo era más fácil. Yo planeaba mandar a un escritor al Altiplano a que se sentara con él y escuchara la historia de su vida de principio a fin, y así empezar a darle vida a la película. Sería tan fácil… pero ahora todo estaba acabado. Reflexioné: ¿qué va a ser de México? Pensaba en las personas que estaban a cargo de la seguridad de Joaquín Guzmán, ¿qué iba a pasar? ¿Cómo nos va a ver el resto del mundo?

La narcopolítica… México, mi doloroso y golpeado México. Me invadió una fuerte electricidad, me entraba por las manos y los pies… frustración, indignación. ¡¿Una vez más?! No dormí esa noche, aunque es usual en mí, ya que sufro de insomnio. Pero hay un abismo enorme entre aceptar el insomnio como un amante que llega en las noches, como dice el libro del escritor Alberto Ruy Sanchez, y un insomnio por angustia e incertidumbre. Alberto dice en su libro Elogio del insomnio: “Porque este insomne goza sus insomnios. En medio de la obscuridad, cada insomnio es felicidad luminosa, la luz que se vuelve el ámbito donde el inmenso placer de contar y escuchar historias toma existencia”. ¡Cómo te recordé, querido amigo Alberto! Mi existencia era LA historia y ahora se me había escapado de las manos.

Al poco tiempo fui a Marbella. Desde hacía años yo no visitaba España, donde había grabado una de las escenas más fuertes de 'La Reina del Sur': Teresa Mendoza se entera de la traición del padre del hijo que espera y, ahí, en Puerto Banús, zarpan en el Sinaloa, el barco nuevo de Mendoza; una vez en alta mar, El Pote, perro guardián de La Mexicana, termina con la vida de Teo Aljarafe, padre del hijo que Teresa lleva en el vientre: “La traición no la perdonan en mi tierra”… ¿Irónico? Sin duda.

En Marbella me encontré con uno de los productores que colaborarían en la película sobre El Chapo. No había mucho que decir, sólo nos vimos a los ojos con cariño y un poco de humor. Al enterarnos de la fuga, cada uno había padecido la frustración en su respectiva soledad. Nos abrazamos, seguros de que ya no habría proyecto. Muy en el fondo existía cierta decepción. No lo sé. Nos despedimos en total desesperanza.

La llegada de Sean Penn

Pasó algún tiempo hasta que volvieron a contactarme. Estaba estupefacta. ¿Cómo podían acercarse cuando todo el mundo estaba buscándolos? El señor quería que yo siguiera adelante con el proyecto. Me comuniqué con los productores inmediatamente. Las circunstancias habían cambiado. Uno de ellos me dijo que Sean Penn quería sentarse a platicar conmigo. En ese instante comencé a investigar sobre él, no como actor, sino como filántropo, como activista, como ser humano. Es un hombre consciente de lo que pasa en el mundo y realmente ha hecho algo para mejorarlo. Acepté.

Nos vimos en un hotel en Santa Mónica, California. Era el 22 de septiembre, y el productor ya estaba ahí. A los pocos minutos llegó Sean, en jeans y una chamarra tipo James Dean. Les advertí que yo no tenía mucho tiempo, ya que ese día recibiría la ciudadanía estadunidense. Sean paseaba su mirada profunda, penetrante; mejor aún, limpia, transparente. Al menos eso sentí. Su cabello, completamente canoso y abundante, su cara con marcas de experiencia, me dieron total tranquilidad. Confianza absoluta.

Me sorprendió su manera de dirigirse a mí, cordial pero al grano. Lo que los dos queríamos era hacerle preguntas al Sr. Guzmán, conocer su historia para poder documentar, discutir el proyecto y, finalmente, reforzar las palabras de mi tuit “trafiquemos con amor…”.

Me disculpé con Sean y el productor y me fui a recibir mi ciudadanía. Le llamé a mi papá para comentarle los sentimientos encontrados que tenía en ese momento, no de mi plática con Sean precisamente, sino acerca de convertirme en ciudadana americana. Fue un debate emocional dentro de mí pero pensé que, votando en Estados Unidos, puedo ayudar más a mis paisanos inmigrantes que, como yo, buscan mejores oportunidades de vida y que, con el dolor que eso conlleva, tienen que salir de nuestro país.

Viajé a Guadalajara el 25 de septiembre a celebrar el cumpleaños de un gran amigo. Antes de ir, avisé a los abogados del Sr. Guzmán de mi viaje, pues quería preguntarles en persona si era posible agendar una reunión con el señor. Los vi en el restaurante del hotel donde me hospedé con mis amigos. Los abogados y yo nos pusimos de acuerdo en cómo me iba a comunicar con Joaquín Guzmán: por chat.

No lo podía creer: entablé comunicación con el hombre más buscado del mundo en ese momento. Las manos me temblaban, sudaba, no podía expresarme bien. Así es como planeamos nuestro encuentro. Le dije que me acompañarían los productores –quienes financiarían el proyecto– y Sean Penn, un famoso actor de Hollywood. Con Sean a bordo, tendría más credibilidad. Aceptó. Contacté a mis tres acompañantes y les pregunté si de verdad estarían dispuestos a que nos reuniéramos con él.

Joaquín Guzmán Loera vive horas extras, consideré. Para él, mientras más pronto nos juntemos, mejor. Así es que hice arreglos entre nosotros cuatro y su gente; sería un viaje fuera de la ficción de las películas que Sean, los productores y yo estábamos acostumbrados a realizar. Me quedó claro que es verdad que entre actores hay una conexión y un lenguaje mudo entre miradas. Un periplo sin regreso, no podíamos echarnos para atrás, ya era demasiado tarde, era un hecho.

El viaje fue organizado y pagado por mí, si bien tiempo después Sean me dio una parte del dinero que costó. Lo pensé como una inversión para el proyecto, el cual podría ser una película, pero también un documental, un libro, etc. Tenía en mis hombros un peso gigante. Estaríamos visitando al prófugo número uno, gracias a la confianza que depositó en mí. ¡¡¡¡Qué presión tan cabrona!!!!

El día anterior a nuestro viaje, Sean estuvo en mi casa para ultimar detalles. Yo tenía un par de invitados y el maravilloso mariachi Los Reyes, que me acompaña cuando la nostalgia por México me gana. Sean y yo nos tomamos una foto con ellos.
Me preparé para la partida. Llena de preguntas y temores, pero también decidida y fuerte, no estaba sola.

Fue el 2 de octubre del año 2015. Fui la primera en llegar al hangar en la ciudad de Van Nuys, California. El vuelo estaba programado para las 8 de la mañana. Calurosa mañana. Me pregunté si mis tres compañeros llegarían o, tal vez, habían decidido no arriesgarse a última hora. Yo traía puestos unos jeans negros, botas, una tank-top negra, una chamarra gris y mi cinturón de la Virgen de Guadalupe, así me sentí más protegida. Le preparé a Joaquín Guzmán un itaKate con una de mis películas (La misma luna); otra de Sean Penn (21 gramos) dirigida por el mexicano que nos ha hecho sentir tan orgullosos recientemente, Alejandro González Iñárritu; mi tequila; el libro que escribí hace tiempo, Tuya, y un libro de poemas de Jaime Sabines. ¿Por qué? No sé. Siento que en el fondo quise tocar su corazón, quise tal vez sensibilizarlo con poesía y cine.

Así que mientras esperaba a mis acompañantes, revisé todo. Mandé mensajes de texto a los tres, asegurándome de que tenían la dirección correcta del hangar. Sentada en la sala de espera, se sentó frente a mí un hombre que me saludó como si me conociera, y se ofreció a servirme café. Lo miré con desconfianza, ¿sabría algo? Tal vez era de la DEA, o tal vez un infiltrado del gobierno americano que nos sabotearía el viaje. Muy amablemente acepté el café para ver si, mediante su comportamiento, podía descubrir su verdadera identidad. No lo logré. Paranoia.

Al fin llegaron mis compañeros, con una sonrisa. Respiré. Siempre respiro y me tranquilizo, pero esta vez no ocurrió así. Los tres me saludaron con un fuerte y significativo abrazo. Estaba por demás decir algo. Nuestras miradas estaban ajenas a todo lo que pasaba alrededor. Entendimiento entre camaradas, todos de diferente nacionalidad, por cierto: Sean, estadunidense nacido en Los Ángeles, surfer de las playas de Malibú, California; yo, mexicana y ahora también americana, que había dejado mi país para seguir mi sueño como actriz; los productores… bueno, de ellos mejor no hablo, diré que son simplemente productores exitosos de Hollywood que me ayudarían a financiar el proyecto. Me sentí completa y protegida.

Subimos al avión autofinanciado, me persigné y volamos al viaje más cabrón que jamás haya realizado, por lo menos despierta. Siempre dudaré si lo soñé o realmente lo viví. En el avión se platicó muy poco. Al aterrizar nos esperaba una camioneta del hotel. Y al llegar ahí nos encontramos con uno de los abogados del Sr. Guzmán, quien nos pidió que, como medida de seguridad y para que no supiéramos a dónde íbamos, dejáramos nuestros teléfonos y cualquier otro aparato electrónico que trajéramos. No nos sorprendió.

A los pocos minutos nos recogieron un auto y dos camionetas de seguridad. Fue dentro del automóvil que nos enteramos que quien manejaba era nada más ni nada menos que uno de los hijos de Joaquín Guzmán. Después de aproximadamente una hora llegamos a un lugar donde nos esperaban dos avionetas.

Volamos cerca de dos horas y media. Mis colegas y yo le preguntamos al hijo del Sr. Guzmán si no nos vendarían los ojos, a lo que contestó: “¿Dónde está la confianza? Además, si los dejáramos aquí, ¿sabrían dónde están?”. La respuesta era no. La avioneta se movía demasiado, volábamos bajo. Sean se llevó un par de mis uñas clavadas en su brazo. Recordé que traía mi tequila, sin dudar le di un buen trago y lo compartí con mis acompañantes para amenguar los nervios de la turbulencia. Aterrizamos.

Un par de pick-ups ya nos esperaban. Viajamos alrededor de siete horas, entre la selva. No habíamos comido. Al llegar al lugar donde sería el encuentro me abrieron la puerta del copiloto y nuestro anfitrión me recibió con un abrazo. Deduje que era él porque me llamó “amiga”, ya que ni tiempo tuve de ver su cara en ese momento. Cuando finalmente le vi el rostro no lo podía creer, en verdad era él. Ya era de noche. De ahí en adelante no pude quitar mi mirada del hombre que había escapado por segunda vez de un penal de máxima seguridad. Tampoco quería ver mucho alrededor. “Mientras menos sepa, mejor”, pensé.

Nos esperaba una cena muy mexicana. A pesar de llevar tantas horas sin comer, el hambre se me quitó por completo. Yo traducía simultáneamente entre Sean y el Sr. Guzmán, muy concentrada en no cambiar palabras o ideas. Dentro de las muchas cosas que se hablaron, Sean preguntó al Sr. Guzmán si podía escribir un artículo para la revista Rolling Stone, lo cual me sorprendió totalmente. Yo no tenía conocimiento alguno de esto. También le preguntó si era posible tomarnos una foto para verificar nuestro encuentro, y él accedió. Cuando nos colocamos en un espacio donde había una pared blanca, vi por primera vez un arma; yo nunca vi hombres armados mientras estuve ahí.

Después de varias horas de plática, el tequila tuvo sus efectos en mí, los cuales no pasaron inadvertidos por nuestro anfitrión, quien me dijo que sería mejor que me fuera a dormir. Yo estuve de acuerdo. El Sr. Guzmán dijo que él me acompañaría. Hubo una pausa en la mesa, mis acompañantes me vieron con preocupación.

El Sr. Guzmán respetuosamente jaló mi silla y me acompañó. Caminamos por un pasillo, él me tomó del brazo. El corazón me latía a una velocidad que no sabía que era posible. En ese corredor, mientras caminaba llevada del brazo de Joaquín Guzmán Loera, no sé de dónde me salió valor para hablar. Pensé que si le molestaba lo que estaba por decirle, tal vez ésas serían mis últimas palabras: “Amigo, no se te olvide lo que te pedí en mi tuit, tú puedes hacer el bien, eres un hombre poderoso”. Él me veía con esa mirada penetrante que me atravesaba el cráneo; muy atento me siguió escuchando, continué con voz firme: “Y nuestro proyecto también va a servir para resarcir de alguna forma a las víctimas del crimen organizado, amigo, ¿cómo ves?”.

Tal vez mi voz estaba firme, pero todo por dentro me temblaba, me sentía una nada. Su mirada –que no me había quitado de encima– se clavó aún más en la mía. Miniinfarto, me quería morir. Segundos que me parecieron eternos, hasta que me contestó: “Amiga, tienes un gran corazón, eso me parece muy bien”. Yo seguía temblando por dentro, su mano en mi brazo me sirvió para no desvanecerme. El siguió hablando; me dejó claro que yo dormiría en la cama que estaba separada de las otras dos por un biombo, para mi privacidad. Después agregó que ya no lo vería, que él nunca duerme donde sus invitados por seguridad de éstos. Me abrazó y me agradeció haberle dado unas horas de felicidad. Y se fue.

No sé cómo caminé hasta el biombo, que me sirvió de bastón. Me acosté completamente vestida, pensando que si había que correr estaría lista; también por pudor, siendo la única mujer ahí. Cansada, con la presión del encuentro y los efectos del tequila, con todo y mi insomnio, me dormí.

Creo que una hora después nos despertó el abogado y emprendimos el viaje de regreso. Una tormenta se avecinaba, por lo cual no pudimos tomar las avionetas que nos habían llevado. Me pidieron que yo manejara de regreso y así lo hice. Llovía fuertemente. Después de varias horas de camino, llegamos por fin al hotel a bañarnos y recoger nuestras cosas. En el avión de regreso a Los Ángeles íbamos sólo Sean y yo, ya que los productores viajarían a diferentes destinos. La verdadera pesadilla la viví después del viaje. A partir de entonces, me pregunté: ¿Los productores, Sean y yo tendremos una historia que nos unirá para siempre? No lo sé. Y eso NO define quién soy. Gracias a Dios.

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Mensaje por Rogorn » Sab Mar 19, 2016 11:45 am


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Mensaje por Rogorn » Jue Abr 14, 2016 5:59 pm

En la UdeG realizan Coloquio de Agresión y Coerción Verbal
sexenio.com.mx - 13/04/2016

El discurso en los medios de comunicación, las redes sociales y los blogs en torno a la relación de Kate del Castillo y el narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán se inclinó a justificar el comportamiento de la actriz al equipararla con Teresa Mendoza, protagonista de la novela 'La reina del sur', que interpretó en la teleserie del mismo nombre.

Así coincidieron académicos reunidos en el I Coloquio de Agresión y Coerción Verbal realizado este miércoles en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) y que tuvo como tema 'Yo, el Chapo, Kate y tú: la coerción discursiva en las redes', como parte de su primera mesa de trabajo.

La especialista en lingüística del CUCSH, doctora Patricia Córdova Abundis, se refirió a los tuits del escritor Arturo Pérez-Reverte, autor de 'La reina del sur', en los que afirmó que 'La Reina del Sur' medió en la entrevista al Chapo y que no esperaba menos de ella. Luego, el escritor expresó su agrado porque la actriz en cierto modo, siguiera siendo Teresita Mendoza; los tuits causaron impacto en las redes sociales.

“El impacto de Reverte es fulminante en una actriz que queda vulnerable, una actriz que de ser muy poderosa como figura pública queda completamente vulnerable”, indicó, y agregó que con los distintos tipos de textos periodísticos y tuits publicados acerca del tema se van generando argumentos tendenciosos. El doctor Jorge Martín Gómez Bocanegra, investigador del Departamento de Estudios Literarios del CUCSH, afirmó que el manejo de las conversaciones entre Castillo y Guzmán interceptadas por el gobierno federal, en las publicaciones del periódico 'Milenio' apuntan más que a la objetividad, al cumplimiento de intenciones coercitivas. “De quien busca incidir con la forma de presentar los hechos en la percepción del lector sobre esa realidad informativa”, agregó.

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Mensaje por Rogorn » Jue Abr 14, 2016 6:02 pm

Un comentario sobre "La reina del Sur", de Arturo Pérez-Reverte
José Miguel Silva - elcomercio.pe - 14/04/2016

La última recaptura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán desencadenó una serie de hechos secundarios entre los que, sin duda, aparecieron personajes inesperados, como por ejemplo el actor estadounidense Sean Penn y la actriz mexicana Kate del Castillo. Esta última fue precisamente protagonista de 'La reina del Sur', telenovela estrenada en 2011 por Telemundo y que marcó récords en sintonía en diversos países del mundo, merced a lo espectacular de sus paisajes, pero principalmente a la fortaleza de su historia. Con un presupuesto de US$10 millones, la producción adaptó la novela escrita por el escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicada originalmente y con una gran resonancia por Alfaguara en el año 2002.

Catorce años después el libro llegó a mis manos. No había tenido la oportunidad de ver de forma íntegra la telenovela protagonizada por Kate del Castillo, Humberto Zurita, Rafael Amaya, Iván Sánchez y Cristina Urgel, por lo que mi impresión sobre el libro fue espectacular. Lo leí en poco menos de una semana y logré comprender por qué Pérez-Reverte es uno de los autores más vendidos en Hispanoamérica junto a nada menos que Mario Vargas Llosa. 'La reina del Sur' cuenta la trepidante historia de Teresa Mendoza Chávez, alias La Mejicana, una sufrida mujer nacida en Culiacán, Sinaloa, que termina enamorada del Güero Dávila, un piloto de aviación relacionado con el cártel de Juárez. La escabrosa muerte de este personaje marca la historia de Teresa de principio a fin. Por él debe huir de su ciudad natal en busca de seguridad y paz. La protagonista huye a España y se establece en Melilla, donde conoce a un propietario de clubes nocturnos llamado Driss Larbi. Teresa Mendoza intenta rehacer su vida en medio de los recuerdos de su tierra y de las expectativas por salir adelante en un país complejo. El amor (si es que puede llamarse así a lo que ella llega a sentir) se enciende nuevamente con otro personaje misterioso: el gallego Santiago López Fisterra.

Arturo Pérez-Reverte construyó una novela potente de la que el lector será incapaz de desprenderse, cuando el reportero que cuenta la historia habla y cuando el relato tiene como protagonista a la propia Teresa, una mujer tan arriesgada y valerosa como misteriosa y cautivante. 'La reina del Sur' es una novela extensa. La versión que llegó a mis manos fue publicada por Debolsillo y cuenta con 522 páginas que evidencian los mejores trazos de su autor, un hombre dedicado muchos años al periodismo de guerra, lo que es notorio en este relato punzante, casi como el disparar de una ametralladora llena de cartuchos. El libro se lee fácilmente –a pesar de su multiplicidad de personajes, lugares y situaciones– y si bien es una ficción, encubre varias realidades detrás de ese mundo ilegal del narcotráfico, las evasiones y el peligro. Aún hoy, 14 años después de su publicación, se puede considerar a 'La reina del Sur' como una de las grandes obras escritas en castellano en lo que va del siglo XXI.

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Mensaje por Rogorn » Sab May 07, 2016 9:17 am

Página web de 'Queen of the South' (estreno el 21 de junio'):
http://www.usanetwork.com/queenofthesouth/cast

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