¿Que si es mala? Mirad lo que dicen en la red

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Alotriste
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¿Que si es mala? Mirad lo que dicen en la red

Mensaje por Alotriste » Lun Sep 04, 2006 8:31 am

Hola foreros, soy otra víctima de la pelicula, pero no voy a dar mi opinión para decir más de lo mismo, os dejo algunas criticas recogidas de la red, y son muy, muy duras:


"ALATRISTE" MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
Por Beatriz Pérez-Moreno

Mucha parafernalia y poca historia. Mucho actor famoso y poco personaje. Mucho bla bla y poca acción. Mucha promoción y poco que ofrecer.

La película ‘Alatriste’, escrita y dirigida por Agustín Díaz Yanes, hasta ahora ha sido la más cara del cine español. Se han recreado cientos de trajes y lugares de la época, se han rodado batallas, se han empelado miles de figurantes y actores de gran talla en papeles menores. Se ha hablado de la película desde hace muchos meses. ‘Alatriste’, además, está basada en las novelas de grandes ventas de Arturo Pérez-Reverte, lo que aún le crea mayores expectativas.

Pues todo eso ¿para qué? Para hacer un film que aburre, que nunca parece que llegue a arrancar, que no cuenta nada concreto, que no presenta buenos personajes… una película con un guión flojo, sin garra, un guión que trata de abarcar mucho y por eso aprieta poco. Con una realización, una ambientación y una dirección de fotografía, de Paco Femenía, dignas de una gran producción. Pero con una historia y unos actores que se han quedado por el camino. Y es una pena.

No quiero decir que una película con muchos diálogos sea mala sólo por ese motivo. Con lo de bla bla me refiero a mucho hablar para no decir nada, muchas consideraciones, expresiones rimbombantes y reflexiones, pero ningún diálogo que haga avanzar la trama, nada que nos lleve a ningún sitio o que retrate a los personajes. Aquí hay escenas que se hacen muy largas y pesadas ya en un primer visionado, y a las que se les podrían cortar bastantes segundos. Otras, sobran enteras. En un film en el que los espectadores se esperan acción, no se pueden ir enlazando, una tras otra, escenas de diálogos, hay que intercalarlas con otras más visuales y movidas. El colmo de esto llega cuando, después de tener que ver un fragmento bastante largo de una obra de teatro en la que actúa Ariadna Gil, en la secuencia siguiente, los personajes vuelven a hablar durante varios minutos. Ya que se trata de un momento sentimental, aprovecho para añadir que las historias de amor no producen la más mínima emoción ni transmiten ningún sentimiento.

Parece mentira que un film basado en una serie de best-sellers pueda aburrir. Pero así es. No hay nada de aventura en ‘Alatriste’ y apenas hay acción. Sin embargo, esto no se debe a que estemos ante un magnífico retrato de personajes o ante un film que profundice en los conflictos psicológicos. No. Más bien funciona como un muestrario. Es tan grande la cantidad de personajes que se presenta que no hay tiempo para que ninguno de ellos tenga entidad. Aparecen un instante, dicen sus frases —unos actores mejor que otros, aunque eso lo trataremos más adelante—, pero casi nunca vemos qué les motiva o cómo sienten. Sólo en un momento en el que Elena Anaya tiene una duda, atisbamos algo de humanidad en la película. Pero ya me diréis el problema: tener que casarse con Eduardo Noriega. No lo veo yo un sacrificio tan grave. Además de que en general los personajes están muy poco desarrollados, nos encontramos con una gran misoginia, pues los dos únicos papeles femeninos que aparecen (el de Blanca Portillo es un papel masculino y de la sumisa esposa que cuida de Malatesta, interpretada por Pilar López de Ayala, no digo nada porque ella sí que es inexistente) son de mujeres rastreras, traidoras, provocadoras… Si hubiera dos así y otras mujeres de otra forma, se podría decir que es un retrato real de algún tipo de fémina, pero al ser las únicas que existen, parece que quien las ha dibujado piensa que todas las mujeres somos así.

Para presentar al capitán Alatriste, Díaz Yanes sí que ha tenido tiempo y en realidad ha intentado dibujarlo bien. Ha intentado mostrarnos a un ser acabado y perdedor, a un antihéroe al que aún le quedan valores como la lealtad. A un caballero de la —y perdón por el juego de palabras— (Ala)triste figura. Pero no lo ha conseguido en absoluto. Si fuera un pobre hombre debido a que es más noble que nadie y a que antepone la lealtad a sus propios intereses, pues podría despertar algo de empatía. Pero lo que le lleva a tener siempre un mal destino es que toma decisiones erróneas por pura estupidez o por actuar sin pensar. Quizá la intención de Reverte y de Díaz Yanes era mostrar a un hombre al que ya todo le da igual y que se ha, digamos, rendido en la vida. Si ésa es su pretensión, entonces deberían plantearnos por qué. Por qué está acabado, por qué ya nada le importa. Es posible que en las novelas sí se haga ver todo esto, no lo sé porque no las he leído, pero en la película está claro que en ningún momento se nos muestra.

El guión no llega a tener fuerza e interés porque no se centra en nada concreto, sino que va sumando escenas y anécdotas sueltas que en sí mismas no suponen nada. Es cierto que el intento de resumir todos los libros de ‘Alatriste’ en un solo film era arduo, pero ahí está el problema. No creo que nadie le haya obligado a Díaz Yanes a incluirlo todo en un solo largometraje. Esta decisión, sea quien sea quien la ha tomado, es errónea. Habría sido preferible quedarse con una corta historia —una de las novelas, un capítulo, hasta unas líneas— y desarrollarla con su arco argumental y sus giros de guión para que los espectadores pudieran tener interés en seguir la película y quisieran saber qué ocurre a continuación. Y en cuanto a los personajes, también habría sido preferible presentar menos para que los que hubiera, pudieran estar definidos. En todo caso puede servir como película histórica, pero para eso se acerca muy poco a los hechos políticos del momento, sólo los toca de refilón, siempre desde el punto de vista del capitán.

Esto demuestra que lo de que en España no se hagan buenas superproducciones no depende sólo de que no se quiera o no se pueda invertir dinero. Es que no se sabe hacer buen cine comercial. Con un guión como éste, no se puede ir a ningún sitio. Dicen que todo el éxito económico y la buena opinión general de ‘Piratas del Caribe I’ se debía únicamente a la presencia de Johnny Depp, pero aunqu este actor estuviera en ‘Alatriste’, la película no tendría ni más calidad ni más éxito. Hay que tener en cuenta que el hecho de que un personaje sea bueno, también depende del guión. Y si Jack Sparrow estaba bien retratado, era gracias a sus guionistas, sin quitar que Depp sea un gran intérprete. Con el mismo aparato de producción, el mismo equipo técnico y con una buena historia de partida, 'Alatriste' podría haber sido una gran película.

Aún no se ha estrenado ‘Alatriste’ y ya estoy hablando de su éxito. Evidentemente, lo va a tener. Va a vender muchísimas entradas, aunque sea las primeras semanas, pero obviamente, gracias a esta enorme campaña de promoción que se le está haciendo en todos los medios de comunicación.

Continuando sobre el guión: no sólo resulta defectuoso porque no logra tomar una dirección en ningún momento. También tiene el problema de que parece que plantea cosas que luego no se resuelven, lo cual puede provocar una especie de desazón inconsciente en los espectadores. Por ejemplo, lo del oro y las riquezas que posee el rey gracias a que no paga la soldada y a que probablemente los campesinos y comerciantes están esquilmados, parecería un buen hilo de acción en el que la película se podría centrar. Pero el tema se abandona y nos quedamos sin saber más sobre ello. Tanta grandiosidad en cómo se ha rodado ‘Alatriste’ para luego presentarnos siempre cuestiones menores.

Escenas de acción hay pocas y las que hay tampoco son tan espectaculares como cabría esperar. Están bien resueltas, pero no tienen grandiosos planos con grúa y con movimientos impresionantes. Además, las batallas que nos parecen geniales en otras películas lo son porque no consisten en una simple escena con acción, sino que tienen su preparación, nudo y desenlace, como la propia película, porque están construidas con momentos de dificultad, con clímax, con emoción que va más allá de lo vistoso. Los combates de espada están bien interpretados, probablemente porque se trajeron a Bob Anderson, el maestro de esgrima de ‘El señor de los anillos’, ‘El Zorro’ o ‘Piratas del Caribe’, entre otras grandes producciones.

La cuestión actoral tiene mucho que ver con cómo estén retratados los personajes en guión. Un buen papel siempre ayuda a un actor a hacer un buen trabajo. En el caso de Viggo Mortensen, hay que decir que lo ha hecho bastante bien para tener una base tan pobre. Sin embargo, esa forma de hablar, como de borracho constante, hace que no te lo puedas tomar completamente en serio. Sería preferible que se admitiera que tiene acento y que se inventara alguna excusa como que pasó tiempo fuera, que sus padres eran de otro sitio… cualquier cosa, antes de hacer pasar por habla normal la pronunciación de Mortensen.

El problema llega cuando actores que sí que son españoles tampoco tienen una dicción o un tono mucho mejor. Eduardo Noriega, además de que no aparece más que para declamar, resulta desastroso. E insisto: él no tiene toda la culpa. Su personaje es nulo. Quien mejor resultado da en cuanto a este tema de la entonación es Blanca Portillo, que ya fue la mejor actriz en ‘Volver’, de Almodóvar. Javier Cámara también hace un buen Conde Duque de Olivares y Echanove resulta correcto como Quevedo. Eduard Fernández y Antonio Dechent están bien en sus papeles de compañeros del capitán, pero de nuevo, es que sólo tiene unas frases. Los demás resultan casi igual de penosos que Noriega. Por lo tanto, aunque haya buenos actores que lo hace bien y otros que han demostrado ser buenos actores en otras producciones, pero que aquí no están bien dirigidos; en general, la sensación que queda es de un trabajo actoral desacertado. Curioso el aspecto irreconocible del italiano Enrico Lo Verso (imagen siguiente).

Díaz Yanes es un director con una extraña trayectoria. Dirigió su primera película ya con una edad avanzada, ‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’. En mi opinión es una de las mejores películas del cine español, con un grandioso Federico Luppi y una Victoria Abril en su buena época. Tras un parón largo, Díaz Yanes trató de volver con la ambiciosa ‘Sin noticias de Dios’ e hizo una película fallida, de tono extraño, que no se llegaba a saber si era una comedia o algo serio. Ahora, con ‘Alatriste’ veremos qué le ocurre. El otro día apareció en la tele diciendo que lo mejor para recuperarse de una película grande era hacer inmediatamente después una pequeña. Pero con las treguas que se toma este director, me extrañaría que lo hiciera. Curiosamente, la labor que más ha desempeñado en su carrera es la que peor le sale aquí: la de guionista. No sé si el material de partida tendrá algo que ver, pero si se trata de buenas novelas y lo menos logrado es la adaptación, quiero creer que la presión de una producción tan grande y de tantas localizaciones y preparaciones, le han impedido centrarse y le han hecho perder la perspectiva y la objetividad.

En definitiva, si los autores han tratado de hacer una película de aventuras, han fallado. Si lo que han intentado es ofrecernos un film humano, de personajes, entonces se han quedado aún mucho más lejos de su objetivo. Eso sí: las expectativas hacen que la impresión de la película cambie mucho. Ahora que os esperáis menos, probablemente os gustará más que si hubierais leído una crítica positiva.




"ALATRISTE" QUÉ TRISTE

por Red Stovall

Tras leer la extensa y convincente crítica de mi compañera Beatriz sobre 'Alatriste' poco tendría que añadir yo. Sin embargo no puedo quedarme callado, no debo. Es la película española del año, como en el 2005 lo fue 'Torrente 3'. Hablo de la taquilla, naturalmente. Y si hablamos de su calidad como película pues poco mejor es que el cachondeo de Santiago Segura, y no, no es coña. Ya me gustaría. La supuesta crisis del cine español la van a salvar dos truños que no hay por donde cogerlos. Porque lectores míos, 'Alatriste' es la demostración palpable de que en este país ya podemos ir dedicándonos a hacer otra cosa, no sé, calceta por ejemplo. Esta película no es sólo un claro exponente de la nula calidad de nuestro cine. Es una invitación a que cualquier espectador con dos dedos de frente no vuelva a pisar más un sala de cine para ver un producto patrio. También es una invitación para que todos aquellos que se dedican laboralmente a esto del cine en nuestro país vayan pensando en cambiar de pofesión y no perder más el tiempo haciendo el tonto.

¿Qué estoy siendo demasiado duro? ¡Qué va! Lo que pasa es que si la película fuera americana, pues la pondría a parir sin más y punto, y lo que es mejor, me importaría un bledo. Pero como es nuestra (y lo de nuestra va con segundas) no puedo quedarme callado sin más y limitarme a realizar una crítica del film sin entrar en ciertas consideraciones que creo importantes. Tanto tiempo quejándonos de que en nuestro país no nos atrevíamos a hacer una superproducción a la americana con muchos medios y tal y cual, con toda la Historia que nosotros tenemos y bla bla bla... y cuándo resulta que existe la posibilidad de hacerlo (una buena posibiliad diría yo) y aparte nos ponen en bandeja a un actor de la talla de Viggo Mortensen y unos 22 millones de euros, más una base literaria mínimamente aceptable, yo pregunto ¿cómo es posible que se haya hecho SEMEJANTE MIERDA?

Sobre su argumento no voy a hablar. Os cogeis los libros que Arturo Pérez-Reverte le ha dedicado al personaje y comprobareis que se ha cogido algo de todos para contar la historia que se nos cuenta en la película. Una historia enormemente confusa que nunca avanza y lo que es peor: no resulta interesante en ningún momento. ¿Qué hace Alatriste? ¿qué hacen el resto de personajes? ¿qué les une? Éstas y otras muchas preguntas pueden tener contestación pero sólo a medias, ya que nunca queda perfectamente definido o explicado qué es lo que hace cada personaje y su función en el film. Muchos salen por salir, o más bien porque los interpretan actores conocidos y así el público pueda decir: "mira, es Pilar López de Ayala" (hija mía, ¿quién te recomendó que te metieras aquí?).

Esa poca definición no afecta únicamente a los personajes sino a la historia. La trama central queda bastante diluída, ya sea por la apabullante dirección artística, por el exceso de personajes o por tramas secundarias que entorpecen radicalmente la narración, como por ejemplo los asuntos amorosos entre algunos de los personajes. Aparte de perder el tiempo, no están bien mostrados. También habría que decir que la película se pierde en datos históricos referente a cuadros famosos, los cuales nos importan un comino, porque ni siquiera está conseguido el hecho de querer transmitir la sensación de que nos encontramos ante algo grande justo en el momento de ser realizado. Ese exceso de información termina cansándonos, es cómo si los responsables pensaran que no nos íbamos a dar cuenta de la época exacta en la que se desarrolla la película. Pero vamoa ver, si ya al principio nos dicen el año, y nos repiten cada dos por tres: "un año después", "diez años después" y así sucesivamente.

A Agustín Díaz Yanes no es que le quede grande la película, es que le queda enorme. No consigue inferirle el ritmo correcto, es más, a veces da la sensación de que no hay ni ritmo; aguantar el film entero es verdaderamente soporífero y termina desquiciando. Por no haber no hay ni bajones de ritmo, que ya es decir. Y cuando llega la hora de resultar espectacular, el director demuestra que no sabe rodar ni una sola escena de batalla o de lucha de espadas. Todo es confusión y está muy atropelladamente mostrado. El film tampoco puede presumir de tener muchas escenas espectaculares, lo cual no deja de ser un error, porque cuando se centra en sus personajes es el caos total. Si al menos hubiera tenido algo más de acción, y no se hubiera parado tanto en inutilidades, estaríamos hablando de otra película sin duda alguna. Pero no es así.

En el trabajo de actores hay para todos los gustos. Evidentemente quien se lleva la palma es Viggo Mortensen, a quien sólo hay que reprocharle una forma de hablar realmente extraña y que daña un poco su interpretación. No obstante, hace suyo el personaje y se pasea por toda la película llenando la pantalla, quizá demasiado, porque de lo que no cabe duda es de que el film es un entero vehículo para su lucimiento, que todo el mundo sepa que este actor ha venido a trabajar con nosotros y enfoquémoslo mucho, no vaya a ser que sea la única vez que se acerque por aquí. El resto del reparto las pasa verdaderamente canutas para estar a la altura. Del lado bueno tenemos a Javier Cámara, actor que gana mucho con los años; Blanca Portillo, que si no se lleva el Goya por ésta, lo hará por 'Volver'; Juan Echanove como un excelente Quevedo; Ariadna Gil, no porque esté bien, sino porque yo a esta actriz le perdono todo y es siempre una gozada verla en pantalla. Y cómo no, Eduard Fernández, magnífico actor todoterreno que borda lo que le echen.

Del lado de los malos tenemos a Eduardo Noriega, que en cualquier momento parece que nos va a decir que bebamos Schweppes; Elena Anaya, que no es creíble nunca; y sobre todo Unax Ugalde, quién a estas alturas yo ya califico como uno de los peores actores de la Historia Universal. Su personaje, vital en la historia, no tiene ni la más mínima entidad en manos de Ugalde, no existe. El actor que sólo sabe poner una cara, la suya, está verdaderamente patético y termina de redondear el desastre general.

A los buenos actores hay que sumar lo gastado en diseño de producción, que ahí sí la película es perfecta. Cada céntimo de su presupuesto se ve reflejado en la pantalla, algo es algo. Pero evidentemente no llega, ya que el resto no son más que un montón de personajes saliendo a diestro y siniestro y recitando frases que por momentos resultan ridículas.

Una película muy mala que una vez más pone de relieve y al descubierto las enormes deficiencias artísticas de nuestro cine, al que tendríamos que estar defendiendo a capa y espada (nunca mejor dicho), pero con films como éste resulta imposible. A ver lo que tardan en reírse de nosotros en cuánto la película se exporte. En estos momentos la sensación es de mosqueo absoluto, mañana será tristeza, porque repito una vez más que la ocasión para hacer algo grande era única y la han desaprovechado. Y por cierto, no parece que se vaya a realizar una serie sobre el personaje, que sería lo lógico. Claro, se han quedado sin dinero produciendo ésta, no hay para una continuación




A ALATRISTE LE SOBRARON FALSOS BIGOTES Y LE FALLO LA ESTOCADA...
por Eugenio Román


Seria fácil comenzar esta critica diciendo que Arturo Pérez Reverte no es un buen escritor, que sus libros mas allá de estar bien escritos no son geniales y que por ello una tras otra las adaptaciones fílmicas de sus novelas han ido de lo simplemente correcto a lo malo y que por lo tanto el proyecto de plasmar en la pantalla las aventuras del Capitán Alatriste conduciría al fracaso nuevamente.

Yo sin embargo no estoy de acuerdo, Reverte consigue en muchas de sus novelas incluso en las peores, ser altamente entretenido e interesante y sobre todo logra que el lector pueda en todo momento introducirse en los escenarios de sus ficciones gracias a una gran labor de plasmación de los detalles y estados de ánimos del ambiente que rodea a sus personajes y lo mejor de Alatriste es ese recrear la España que siguió creyéndose grande aun cayendo en un pozo sin fin, en aquel imperio del que decían que nunca se ponía el sol pero al que el ocaso había llegado ya.

Tras mucho tiempo rumoreándose el proyecto, este por fin se empezó tras según decían un gran guión de Agustín Díaz Yanes director a su vez de la estimable "Nadie hablara de nosotras cuando hayamos muerto" y la parcialmente interesante "Sin noticias de Dios", un director de gran trabajo con sus actores y cierta creación de ambientes sucios, ásperos aunque su elección como director podría provocar cierta extrañeza. Como extrañeza provocaban dos datos, el primero que el guión abarcaría todos los libros de la serie y que el protagonista seria Viggo Mortensen actor mas que solvente que hablaba español con cierta fluidez aunque deje porteño y que servia perfectamente como cara conocida en el exterior.

Lamentablemente el resultado no ha podido ser más desastroso, dando cierta razón a aquellas voces que anunciaban problemas de rodaje, incapacidad del director y calidad muy baja llevándome a cierta reflexión.

Puede un film ser sintomático del estado de salud de la mal llamada industria del cine español, ser ejemplo de que hay cierto tipo de cine del que estamos incapacitados para realizar, como un film que ha rondado los 25 millones de euros puede parecer tan pobre en la pantalla, porque se castiga al espectador con 150 minutos de una historia sin ningún interés, puro aburrimiento. Y claro esta, muy lejos de lo que por ejemplo nuestros vecinos Franceses o ingleses logran.

Alatriste el film es un monstruo que no tiene fin ni forma, un continuo despropósito partiendo de un guión plano, sin armazón básica ni hilos que tejan todas las relaciones que mueven a sus personajes para poder hacerlos mas comprensibles en sus acciones o sentimientos, es una dirección sin garra ni fuerza mas allá de un par de apuntes y sin querer llegar a hacer sangre en las escenas de acción que son lamentables, reforzado en un montaje que son bloques unidos sin razón de ser ni continuidad dramática, incapacitados para paliar todos los defectos cometidos anteriormente y unos actores perdidos, paseándose por ahí y claramente desaprovechados mas de uno y me pregunto para que tienes a Pilar López de Ayala para decir dos frases o cual es la razón de ser de que Blanca Portilla aparezca realizando un personaje masculino.

Como único destacable sea la fotografía de Francisco Femenia con su uso de las luces y las sombras tan de los cuadros de Velazquez y el esfuerzo de la producción en cuanto a vestuario y localizaciones pero que no logran quitar la sensación de film aburrido y absoluto fracaso.


ALATRISTE / CRITICA:
por Cineol

Al enfrentarnos a esta crítica, nos viene a la cabeza aquel humorista que durante un par de temporadas fue líder lingüístico-cultural, ahora relegado al olvido y a la mención kitsch de algunos frikis que tontean con sus palabras como quienes toquetean los recuerdos de una consola en un anticuario. Recordamos a Chiquito de la Calzada, que comenzaba todos sus chistes con la frase, antaño graciosa y repetida hasta la saciedad: “uno que va...”. Pues bien, Alatriste es la historia de “uno que va...” y no se puede decir mucho más, puesto que, a grandes rasgos (y casi a pequeños también) en eso podemos resumir sus dos horas y cuarto de duración. Y es que el gran mal del que adolece esta película es su total carencia de línea argumental, que no es que sea ni mala ni buena, sólo es inexistente. Alatriste es una sucesión de anécdotas (algunas históricas, algunas dramáticas, algunas aventureras y alguna que otra con voluntad cómica), inconexas que no conducen a ninguna parte, como si contemplásemos durante todo su metraje escenas de un trailer muy caro y muy largo.

Al carecer de presentación, nudo y desenlace, nosotros interpretamos esta película quizá como un “homenaje” a los lectores y aún más a los fervientes seguidores de esta archiconocida saga literaria de Arturo Pérez Reverte, puesto que a lo mejor ellos sabrán dar sentido y relacionar entre sí a esta colección de secuencias que, a nuestros ojos profanos, no son más que deshilvanados retazos de bonitos ropajes.

Alatriste como fenómeno mediático, cultural y sociológico resulta infinitamente más relevante que como producto cinematográfico. Artículos en toda la prensa, exposiciones a lo largo de la geografía española (en Madrid ya lucen fotografías alrededor de toda la fachada de Fnac y la mismísima Plaza Mayor viste de tan insigne personaje), y unas expectativas desbordadas, la convierten en punto de mira de cualquier español que se precie. Así, parece que vivimos un momento único dentro de la Historia del Cine de nuestro país. Y ante tal situación, ¿no cabe preguntarse por qué Agustín Díaz Yánes no ha decidido volcarse un poquito más en semejante proyecto y entregarse a la consecución de un film sólido y amarrado en lugar de simplemente un envoltorio bonito?

La dirección de Alatriste es como su argumento, inexistente. Nos encontramos ante una película totalmente desdibujada, desde la secuenciación (que abusa de los primeros planos), hasta los más simples encuadres (destacando el macabro y redundante gusto por cercenar extremidades inferiores). Echamos de menos una mano más autoritaria que sepa lo que quiere y no se deje arrastrar por la supuesta magnitud de la cinta. Echamos de menos un director que se involucre y quiera contar una historia que vaya más allá de cuatro chascarrillos y algún que otro guiño histórico. Quizá la carrera de Díaz Yanes tenga más que ver con el film de lo que parece, y las expectativas puestas sobre los hombros del joven y prometedor autor de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto hayan sido más fuertes e infladas que los mismos derroteros por los que se ha guiado, incapaz de enfrentarse a la esperada Sin noticias de Dios (film que también contó con un importante apoyo mediático y que defraudaba hasta al apuntador), al igual que con este su más ambicioso proyecto.

Alatriste reposa su peso sobre los hombros del veterano Viggo Mortensen, y al verlo es imposible no pensar que si no fuera por su Aragorn (presente en la trilogía de El Señor de los Anillos, films de los que a su manera este producto es deudor y sin cuya existencia probablemente jamás habría visto la luz, es más, casi parece como si esta película quisiera emular a aquellas en sus pretensiones extracinematográficas) no estaría aquí. El actor casi repite papel, y aunque es palpable que se entrega y esfuerza al máximo dentro de sus amplias posibilidades en el género épico, su interpretación queda lastrada por su acento. Si bien es de admirar que haya querido domar su deje argentino, también es cierto que durante toda la película suena forzado y antinatural, pareciendo bebido en algunas ocasiones. Quizá habría estado mejor si le doblaran. En cuanto a su presencia en esta película tan española, nosotros sólo podemos pensar que es un fantástico reclamo internacional y una elección bastante acertada e inteligente desde el punto de vista estratégico y publicitario.

El resto del reparto del film está compuesto por el noventa por ciento de los rostros más populares de nuestra cinematografía. No falta ni uno. Y ni uno destaca. Al menos en el buen sentido. Pero si hay alguno que brille por su pésima actuación ese es Unax Ugalde. Encargado éste de interpretar al joven Iñigo Balboa, protegido de Diego Alatriste (con quien mantiene una, suponemos, relación paterno-filial), parece totalmente perdido a lo largo de toda la película. Perdida está también la dicción del ya no tan joven Eduardo Noriega (Conde de Guadalmedina), quien no solo demuestra que no tiene talento para defender un personaje (del cual nunca conocemos sus motivaciones o intereses, como de ningún otro, la verdad) sino que además está más soso que de costumbre. Dicción, por otra parte, que le sobra a Ariadna Gil (María de Castro), quien mastica con sus labios extra-siliconados cada ese y cada ge como si de un trozo de chicle se tratara. Elena Anaya (Angélica de Alquezar) luce su belleza y lidia con el que será sin duda el personaje más olvidado y confuso de todos (solo pasadas dos horas del comienzo del film empezamos a saber quién es...) sin desentonar demasiado, aunque sí parece afectada por el cada vez más extendido síndrome de Nadjwa Nimri -esto es, un susurrar constante y un tanto cargante-. Es ella también quien nos ofrece el desnudo gratuito de la cinta (que parece no debe faltar en el cine español). Juan Echanove y Javier Cámara como Quevedo y El Conde Duque de Olivares, respectivamente, gozan de una caracterizaciones muy logradas, y casi es lo mejor de ellos, pues no consiguen con sus actuaciones sobrepasar la espesura de sus ropajes. Eduard Fernández nos regala con sus ademanes toda una paleta de tics y gesticulaciones que no desmerecen en su plantel de creación del macho hispánico en el que parece ha sido encasillado de por vida. Es su personaje uno de los más fieles amigos de Alatriste junto al de Antonio Dechent, y ambos también carecen de motivaciones o un mínimo apunte histórico sobre el que ceñir su amistad. Para finalizar, Blanca Portillo defiende un papel un tanto peculiar (puesto que es presentada como un hombre) con soltura y dignidad. Ahora bien, la supuesta solemnidad del personaje de Bocanegra nosotros la desconocemos, puesto que en el metraje aparece como un poderosísimo cabecilla de la Inquisición pero sólo al principio y en el epílogo, con lo que dicha relevancia queda en entredicho y un poco en el aire.

Sumándose a todos ellos mencionaremos los casi cameos de Pilar López de Ayala, Pilar Bardem, Cristina Marcos, etcétera. Esta es la película más cara del cine español, y se nota que nadie se ha querido perder la oportunidad de aparecer en ella, aunque esto la llene de escenas sin más sentido que el del lucimiento de algún actor/actriz.

Ni siquiera en los apartados técnicos destaca Alatriste como debería, a excepción del vestuario de la italiana Francesca Sartori, que resulta totalmente brillante y se coloca como mayor virtud del film, igualando a lo que se puede ver en cualquier superproducción hollywoodiense. Cada traje, cada costura, cada arruga,... están colocados con mimo y una certera precisión, siempre bien acompañados por un buen maquillaje que completa las labores de caracterización de los personajes y hace que choque aún más ese detalle formal contra la vacuidad interior. La música, del popular Roque Baños, juega a seguro y apuesta por lo obvio, siendo así resultona aunque también poco innovadora. La dirección de arte y la fotografía son correctas, teniendo un premeditado aire a las pinturas de la España barroca (ahí tenemos los múltiples guiños a Velázque) que a unos gustará y a otros parecerá un tanto kitsch. Claro, que también es cierto que la idea de que en cada escena de interior haya un bodegón de Zurbarán acaba convirtiéndose en cansina, repetitiva y poco natural. También resulta un tanto extraño que todo el Madrid del Siglo de Oro quede reducido a apenas tres calles (que en la vida real están en Baeza), cuando el espectador agradecería que hubiera una mayor movilidad, casi un callejeo continuo por ciudades conocidas y en aquel tiempo irreconocibles.

El film de Díaz Yanes rezuma dos principales ideas o planteamientos: el del honor de los maleantes y el del orgullo patrio. En cuanto a lo que el primero se refiere, vemos constantemente un sentimiento aspirado y engullido de ademanes de nobleza entre los asesinos, ladrones y reos; un compañerismo receloso pero digno entre los pícaros y los más desfavorecidos, la nobleza y respeto entre los duelistas abocados al fracaso, no por la muerte, sino por la extinción de sus valores y de sus castas, el ineludible viaje hacia la muerte en el campo de batalla en nombre de otros que ni siquiera son capaces de cumplir con los jornales prometidos. La denuncia de una España que gastaba las arcas en palacios y excursiones reales, manteniendo guerras inacabables y sin sentido, el aire decadente del imperio, a través de las arrugas y las miradas grises de los hombres desnutridos sobre los cuales se sostenía aquel injusto esplendor. Y en contraposición, el siempre impertérrito orgullo del español, más chulo que un ocho y más inquebrantable que los mismísimos pilares del universo. Hasta la misma muerte, siempre con la frente bien alta, y con las piernas quebradas, alargando la expiración para poder asestar un mandoble más antes de clavar las rodillas y abandonar los sueños. Sin duda, Agustín Díaz Yanes siente admiración por los libros de Pérez Reverte y en el film lo demuestra, a pesar de no ser capaz de hacernos ver más que una redacción de colegial sobre los pobres buenos y los ricos malos; y al parecer (por lo publicado en El Semanal de hace varias semanas), el sentimiento de admiración es mutuo. La pena es que parece que en el fondo todo queda en un circulo cerrado de personalidades regalándose halagos como en un duelo en el que nadie más está invitado a combatir.

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Redsonja
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Mensaje por Redsonja » Lun Sep 04, 2006 9:59 am

sad but true :oops:
pero... que viva el Capitán y la madre que le parió!! :D
yo pongo una espada y una mirada.. y vosotros ponéis el resto...

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agu
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Mensaje por agu » Lun Sep 04, 2006 10:31 am

Vamos...una auténtica CHAPUZA ARGUMENTAL.
Que lleguen ya los nuevos libros y me olvide un poco de este estropicio...

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Alotriste
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Mensaje por Alotriste » Lun Sep 04, 2006 11:26 am

estoy leyendo criticas en filmaffinity y la ponen a matar 9 de cada diez post.
también en el correo digital ha críticas terribles...

se está poniendo la cosa muy fea

A mí todavía me dura el cabreo…Dioss despúes de ver "Restoration" o "Cyrano" o las históricas de Rdlet Scott por poner un ejemplo pense, infeliz de mí que me iba a encontrar con algo majestuoso…

POR DIOS PILAR MIRO, RESUCITA YA QUE NOS ESTAN MATANDO A PALOS!!

ES QUE NO HAY DIRECTORES DE CINE HISTORICO, PERO SI CARLOS SAURA LA HUBIERA ECHO MEJOR MEDIO BORRACHO!!

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Redsonja
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Mensaje por Redsonja » Lun Sep 04, 2006 11:58 am

para borracho el Capitán que parecia embebido con espirituoso de Alcalá de Henares... :lol:

huy!... ya me callo.
yo pongo una espada y una mirada.. y vosotros ponéis el resto...

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Targul
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Mensaje por Targul » Lun Sep 04, 2006 1:46 pm

Para colocar enlaces o pegar críticas sobre la película también exsiste el hilo de "Ya hemos visto la película".

Así que paso a bloquear este hilo.

Un saludo

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