18 Hace un frío luterano

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Rogorn
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18 Hace un frío luterano

Mensaje por Rogorn » Jue Abr 19, 2007 4:52 pm

Quevedo y Alatriste paseando por un Madrid nevado.

Alatriste: Dios, hace un frío luterano.
Quevedo: Sí que lo hace, pero sobre todo en el alma. Mirad en lo que nos hemos convertido, capitán. En un país de mendigos. Nosotros, que éramos el ombligo del mundo. Maldigo la hora en que puse mi pluma al servicio de ese Olivares a quien Dios confunda. Ese tirano descendiente de judíos y protector de marranos que esquilman España.
Alatriste: Calmaos, don Francisco.
Quevedo: ¿Cómo queréis que me calme? ¿No habéis oído las noticias que llegan de la guerra de Francia? Mientras que el cardenal Richelieu alienta a su soberano para que se ponga al frente de sus ejércitos, el déspota tiene al nuestro secuestrado en palacio convertido en un rey de ceremonia. Y mientras, él a rogar a los pobres y a humillar a la nobleza.
Alatriste: No jodáis, don Francisco. Nuestros tercios no necesitan que los dirija el rey, sino dinero. Ese dinero que la nobleza que vos decís humillada se gasta a diario en fiestas y cacerías. Y en cuanto a los pobres, ¿qué queréis que os diga? Ser pobre en España siempre ha salido y saldrá muy caro, gobierne el conde-duque o María Santísima.
Quevedo (se para y abre la capa mostrando su espada): ¿Ahora sois partidario de Olivares?
Alatriste (hace lo mismo):Vamos, don Francisco. Nos conocemos desde hace demasiado tiempo, ¿no os parece?
Quevedo: Sí, es verdad. Disculpad, capitán. Sabéis que no pensaba lo que decía.
Alatriste: Sí, lo sé. El suelo está peligroso, agarraos a mi brazo. ¿Sabéis algo de Íñigo?
Quevedo: Sí, pero lo que sé no os va a gustar.

Un hombre cae al suelo herido de espada. Su agresor le quita el sombrero y le levanta la cara con la bota. Ahora vemos que el atacante es Íñigo, que seca la espada en su capa y se acerca a otros dos hombres, uno de los cuales le da una bolsa con dinero.

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ADY: De esta escena poco puedo decir, porque es una interpretación extraordinaria de los dos, hecha en dos planos, pero la mayoría del diálogo en uno. Pepe la empezó de espaldas, lo cual me pareció muy bien porque le da un tono muy elegiaco. Es muy emotiva, de una amistad muy profunda entre dos personas muy distintas: un escritor de un talento excepcional como era Quevedo, de los mejores de la literatura mundial, y un soldado. Sin embargo, en el momento culminante de la secuencia, Quevedo, que era bastante pendenciero, en cuanto Alatriste le lleva la contraria, va a tirar de espada, pero enseguida se recomponen y vuelve esa amistad profunda que tienen los dos. Esto está hecho en Baeza. Yo quería que hubiera nieve, porque la secuencia empezaba con una frase de las novelas, ‘hace un frío luterano’, y yo quería que empezara ya el cambio ideológico sombrío y cruel, llevar la película a la zona de la decadencia y el desastre, así que empiezan a aparecer el frío y la oscuridad rodeando a los actores. Parecen detalles pequeños, pero son muy importantes, porque es lo que va dando vida a las películas y haciéndolas más creíbles de forma un poco subconsciente.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Abr 19, 2007 4:57 pm

En el corte que da paso a esta escena vemos muy brevemente un plano de Madrid de la época. Este es el famoso plano de Texeira (o Tejeira), que Arturo y Carlota usaron para mover a Alatriste e Íñigo por Madrid, ya que según APR a veces puede verse en él incluso cuántas ventanas tenía un determinado edificio. Carlota se dejó los ojos aquí moviendo a los personajes por el Madrid del XVII para que luego su padre pudiera describir las aventuras con el mayor detalle posible.

Sigue una conversación entre Alatriste y Quevedo donde se nos pone un poco en situación histórica. El frío luterano que Alatriste dice que hace se convierte en boca de Quevedo, poeta al fin y al cabo, en una metáfora para describir la España del momento. El frío lo hace sobre todo en el alma. 'Nos hemos convertido en un país de mendigos'. Y Quevedo, con estas palabras, pasa a representar la opinión media de la gente del tiempo: que antes las cosas eran mejores, con Felipe III, Felipe II, Carlos I y los Reyes Católicos, y que Olivares, que arrastró en su favor a la opinión pública al comienzo del reinado, ahora tiene muchos críticos en su contra. Quevedo también muestra su lado sucio, racista (visto desde hoy día), despreciando a judíos y marranos que esquilman España.

El debate entre ambos, entonces, pasa a ser uno entre alguien que vive la realidad desde la corte, como Quevedo, que escribe tratados políticos y crea opinión sobre si el rey ha de ir a la guerra o cómo trata al pueblo y la nobleza, y Alatriste, que al igual que hizo con Olivares y Guadalmedina antes, presenta una visión desde abajo, desde la persona que tiene que llevar a cabo esa política sobre el terreno. Su conclusión vuelve a ser, como ya le dijo a Guadalmedina y al propio Quevedo antes en Sevilla, que el robo y derroche de la nobleza son las auténticas razones por las que las cosas no funcionan, y que daría igual que gobernara María Santísima. Este es un tema que tiene que ser muy sensible para un soldado, que se pasaba meses sin paga y para quien en el frente unas míseras monedas le sostendrían durante bastante tiempo, ver cómo se derrocha tanto en fiestas y palacios para que el rey se retire y no vea lo que pasa. Y la conclusión final es: a un pobre le da igual que gobierne Olivares o quien sea. APR ha comparado en las entrevistas previas al estreno este tipo de situaciones con las corruptelas de los políticos de hoy en día.

La escena acaba con ambos a punto de llegar a las manos por una opinión. Esto pasa en las novelas también, pero es entre Alatriste y Saldaña, ilustrando cuán poco valía la vida de aquélla y cuánta importancia tenía el orgullo y la reputación.

Volvemos después a Íñigo y a lo que es una de las principales novedades del guión: que el chavalín de los libros o venerable anciano que nos las narra desde la vejez, dentro de poco se va a pasar al lado oscuro y va a empezar a vender su espada al mejor postor. Recordemos la escena al principio de la película, que se borró, donde Alatriste sale zurrándole a alguien por encargo, mandado por un carnicero que quiere que le dejen a la hija en paz, pero Alatriste rehúsa matarle, y además luego se enfrenta con el carnicero, como dejándole claro que no le iba a matar y que ni se atreviera a chistarle. Y esa escena es justo cuando Íñigo conoce a Alatriste, que se da la vuelta y le dice ‘¿y tú qué miras?’ y entonces Íñigo se le presenta como el hijo de Lope. Años más tarde vemos el contraste: Íñigo también se ve obligado a vender su espada, pero sin contenerse, matando sin pudor y embolsándose el dinero, mientras que Alatriste tiene unas reglas.

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juralue
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Mensaje por juralue » Vie Abr 20, 2007 11:39 am

la escenas en si, me parece un poco forzada, para representar las miserias de españa,en mi opinion nada realmente grandioso y en las que te preguntas realmente en que se gastaron 24 millones de euros
llame al cielo y no me oyo
pues sus puertas me cierra
de mis pasos en la tierra
responda el cielo y no yo

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Alberich
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Mensaje por Alberich » Vie Abr 20, 2007 12:23 pm

En mi opinión, una de las grandes escenas de la película.Una elegía a España y un canto a la amistad.Interpretaciones perfectas.
"And now I know how Joan of Arc felt
Now I know how Joan of Arc felt..."

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Lenka
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Mensaje por Lenka » Vie Abr 20, 2007 4:42 pm

Yo opino que, precisamente, en escenas como estas sobra todo lo que sea la luz gris, el callejón miserable y la presencia de los protagonistas. No hay nada más que vender, nada más que mostrar. No se cae en el sensacionalismo de la niñita vendiendo fósforos, ni en el contraste facilón de la Condesa pasando al lado en su carruaje lujoso y salpicádoles de barro. No hace falta. Sabemos cómo era, lo hemos leído en los libros de historia. Alatriste y Quevedo nos lo cuentan, simplemente, ejercitando uno de los deportes nacionales por excelencia: la conversación, y, de paso, la queja. Si entramos hoy en un bar, veremos lo mismo. Gente despotricando de los políticos, arreglando el mundo, pero con el convencimiento de que nada cambiará.
En esta escena nos presentan a dos viejos amigos, un hombre de letras, otro de guerra, la pluma y la espada, dos visiones distintas de la misma España, muy similares en algunas cosas y muy personales, obviamente, según la realidad de cada uno. Como dice Alberich, las interpretaciones son excelentes, el marco es el que debe ser y se plasma perfectamene el heroísmo cotidiano de seguir adelante sin ninguna esperanza, sabiendo que esto es "una casa putas" y que no habrá quién lo arregle, que, gobierne quien gobierne, los de abajo seguirán pasando el mismo frío luterano.
Me alegro de no haberte matado todavía...

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Voland
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Mensaje por Voland » Vie Abr 20, 2007 5:34 pm

Lenka escribió:Yo opino que, precisamente, en escenas como estas sobra todo lo que sea la luz gris, el callejón miserable y la presencia de los protagonistas. No hay nada más que vender, nada más que mostrar. No se cae en el sensacionalismo de la niñita vendiendo fósforos, ni en el contraste facilón de la Condesa pasando al lado en su carruaje lujoso y salpicádoles de barro. No hace falta. Sabemos cómo era, lo hemos leído en los libros de historia. Alatriste y Quevedo nos lo cuentan, simplemente, ejercitando uno de los deportes nacionales por excelencia: la conversación, y, de paso, la queja. Si entramos hoy en un bar, veremos lo mismo. Gente despotricando de los políticos, arreglando el mundo, pero con el convencimiento de que nada cambiará.
En esta escena nos presentan a dos viejos amigos, un hombre de letras, otro de guerra, la pluma y la espada, dos visiones distintas de la misma España, muy similares en algunas cosas y muy personales, obviamente, según la realidad de cada uno. Como dice Alberich, las interpretaciones son excelentes, el marco es el que debe ser y se plasma perfectamene el heroísmo cotidiano de seguir adelante sin ninguna esperanza, sabiendo que esto es "una casa putas" y que no habrá quién lo arregle, que, gobierne quien gobierne, los de abajo seguirán pasando el mismo frío luterano.


suscribo todo lo dicho por Elena la rusa ;)

en la escena, además, se pone muy bien de manifiesto la decepción de ambos ante los derroteros por los que se mueve la España de la época y que no ha cambiado con el paso de los años. Alatriste, menos locuaz, y Quevedo más dado a las palabras, no son sino trasunto de lo que muchos pensamos y por ello nos identificamos con ellos. Que buen siervo sería yo, si tuviera buen señor. Lo que pasa es que incluso ahora los poderosos no les llegan a la suela de los zapatos al pueblo que sufre la incompetencia y la injusticia de éstos, ya seamos soldados, poetas o albañiles, carpinteros, taberneros, estudiantes, etc

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Lenka
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Mensaje por Lenka » Vie Abr 20, 2007 6:39 pm

Voland escribió:suscribo todo lo dicho por Elena la rusa ;)


:evil: :wink: :lol:
Me alegro de no haberte matado todavía...

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mastelerillo
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Esa fué una breve y magnifica escena

Mensaje por mastelerillo » Vie Abr 20, 2007 10:51 pm

Tremendamente corta, esa escena me pareció cuando la ví e intensa,me habria gustado haber oido mucha más conversación entre los dos, mientras caminan entre las callejuelas que parecian siempre la misma.El frio es el patrimonio de los que no tienen nada,un soldado español y y un escritor importante caido en desgracia .

Sobre la pelicula decir que hay unas escenas magnificas,gloriosas como esa y un gran monton de trozos y recortes de todo y nada.......

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