'Patente de corso', obra de teatro

Películas, series, cómics y otros materiales basados en las obras de Pérez-Reverte

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Postby Rogorn on Wed Dec 16, 2015 9:20 pm

Actores de usar y tirar, ficción basura y cómicos
David Redondo - cadenaser.com - 15/12/2015

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de decir "somos gilipollas"? "La tienes cuando te fijas en el mercado, pero no cuando te subes a un escenario. El escenario no miente, el teatro no miente. Por eso nosotros queremos volver al teatro, para seguir creciendo, ponernos a prueba y seguir investigando. Seguiremos aprendiendo hasta el día que nos muramos", comenta Alfonso Sánchez. A su lado, Alberto López, con idéntico acento sevillano, explica: "Nosotros hemos dicho que no a muchas cosas".

Están sentados en una esquina del Café Gijón de Madrid. A unos cuantos metros, en el escenario del teatro Marquina, aguardan los bártulos que componen la escenografía de 'Patente de corso', obra escrita y dirigida por Alfonso a partir de cientos de columnas de opinión que ha ido publicando Arturo Pérez-Reverte en más de dos décadas. Alfonso y Alberto, además de únicos protagonistas, son también productores. Con ella llevan girando meses por diferentes teatros de la geografía española: Sevilla, Valencia, Barcelona, Madrid, Málaga… Un viaje, como el de ser actor, tan gratificante como, en no pocas ocasiones, amargo.

Pasan en los últimos tiempos por el que quizá es el momento más dulce de esta pareja de actores que, sin pretenderlo ni buscarlo, es ya casi imposible imaginarlos por separado. Han formado parte de las taquilleras '8 apellidos vascos' y '8 apellidos catalanes' y poseen papeles principales en la comedia más exitosa de 2015 en televisión: 'Allí abajo'. Pero ellos miran allí arriba, sobre sus cabezas, donde lucen los retratos enmarcados de Paco Rabal y Fernando Fernán Gómez. Sus ojos se dirigen a ellos con una mezcla de admiración y respeto. Piden, a la conclusión de la charla, una foto que inmortalice su paso por tan insigne rincón cultural de la capital.

"A lo tonto, tenemos ya el culo un poco pelao con esta gira", afirma Alfonso. El culo pelao con la gira y con el oficio, el del actor en el que ambos comenzaron desde bien abajo. "Sevilla es muy pequeña… Alberto fue el primero que me dio trabajo a mí. Tenía una compañía de espectáculos y estaban haciendo un espectáculo itinerante sobre 'El Quijote' por Sevilla y yo hacía ahí un personaje. Ahí lo descubrí yo a él como actor", recuerda Alfonso Sánchez mientras Alberto escucha cabizbajo el sinfín de parabienes que salen de la boca de Alfonso sobre el talento de su compadre.

Compadres son y así se les conoce coloquialmente. La culpa de este sobrenombre la tienen dos maravillosos personajes a los que, sin duda, Alberto y Alfonso les deben buena parte de la deriva -para bien- de su carrera: el Culebra y el Cabeza. Dos personajes que encarnaron en un cortometraje de título 'Esto ya no es lo que era' (2008) y que acumula cientos de miles de visitas en Youtube y más de un premio. "Yo quería hacer una peli sobre canis en Sevilla. La secuencia de arranque era la del Culebra y el Cabeza. La rodamos, mandamos a festivales… y a ver qué pasa. Y aquello se convirtió en la locura, en un fenómeno de internet", relata Alfonso. "De repente, con esto, hay una legión de gente que quiere verte y que le interesa lo que cuentas. Luego te lo tienes que ir ganando curro a curro".

De ese primer corto en el que Alberto y Alfonso ofrecían una particular visión de la vida a partir de los ojos de aquellos dos canis sevillanos, surgieron otros dos cortos más, 'Eso es así' y 'Aquello era otra cosa'. Con similar estructura y formato, camaleónicamente mutaban en señoritos sevillanos en el primero y en antisistema en el segundo. Esta trilogía sevillana, de gran y brillante mordacidad y que se cimenta en ágiles diálogos cargados de significado, fue públicamente aplaudida por Arturo Pérez-Reverte; quien, a la postre, terminó convirtiéndose en amigo de estos dos tipos que, hasta entonces desconocía ("en el tercer compadre", afirman). Su amistad le ha valido para que el escritor le ceda los derechos de sus columnas y así Alfonso y Alberto hayan podido levantar 'Patente de corso', obra también elogiada por el propio Reverte: "El espectáculo es la vida vista a través de los ojos de Arturo. Él habla de muchas cosas con mucho sentido común y de una forma muy global. Son las reflexiones de Arturo", explica Alberto sobre la obra de teatro.

Pero el camino de estos compadres no ha sido nada sencillo. Pequeñas producciones y personajes insignificantes era el lugar que el show business les reservaba a estos dos sevillanos nacidos y formados para ser actores: "La relación y todo lo que hemos hecho surge de la desesperación y de estar completamente desahuciados. Nadie confiaba en nosotros ni en nuestros guiones ni en mí como actor. Me llamaban para el típico personaje de cuatro frases en un capítulo en una serie: venía a Madrid, decía las tres frases y para tu casa. Era desesperación", recuerda Alfonso.

Alberto pasó unos años en la compañía de espectáculos del parque temático 'Isla Mágica', en Sevilla. Aunque difícil, la etapa que pasó allí la recuerda como una lección de vida y de formación: "Es muy duro trabajar en un parque temático, pero te enfrentas a un público diario. Todos los días te ven durante tres o cuatro pases, trescientas o cuatrocientas personas. Así durante cuatro años… No hay escuela que lo haga. Lo académico tiene un valor, pero este tipo de oportunidades te dan una dimensión de las cosas que no tiene precio".

Se reafirman en no haberse sentido nunca como gilipollas por no haber elegido o encontrado el camino que otros sí, el de quienes -por diferentes motivos- productoras de cine y televisión confían papeles protagonistas a personas que apenas saben ponerse en marca. "Hay actores buenos y actores malos…", apunta Alberto "y hay actores y gente que se pone delante de una cámara a decir cosas. O gente que trabaja con pinganillo o que se escribe el texto en papelitos por el escenario…", continúa Alfonso.

Alfonso y Alberto entienden la postura del compañero que, de la noche a la mañana, se ve como gran estrella del cine o la televisión, matizan la diferencia que existe entre un actor de carrera y formación con la de un recién llegado, pero lo comprenden: "Es cierto que hay gente que puede aprender el oficio si le dan una oportunidad, que le pone mucha voluntad y ven que hay un negocio y que pueden trabajar en esto en vez de en otros oficios", afirma Alfonso. Sin embargo, su preocupación por este tipo de fenómeno dentro del negocio no tiene que ver tanto con que se convierta en estrella a aquel que mal sabe interpretar, como sí que esto sea una manera de precarizar el oficio. "El rollo es que tú le crees ilusión a alguien que nunca pensó en ser actor, en hacer cine o televisión. Y que en esa ilusión quepa todo: el aprovechamiento, el crearle un mundo de ilusiones alrededor y no tenga cabida saber cuáles son tus derechos como actor, qué convenios hay… ", comenta Alberto, "No es lo mismo coger a un tipo que venda castañas en Barbate, plantarlo a un plató y darle 5.000 euros al mes, que te va a trabajar las horas que tú quieras, que echar mano de un profesional de carrera, que esté afiliado a la Unión de Actores…".

Con la tarde cayendo sobre el paseo de Recoletos, con la atenta mirada desde la pared de Paco Rabal y Fernán Gómez y con el jaleo de conversaciones que se respira en el Café Gijón, Alfonso pone sobre la mesa uno de los peligros de lo que él llama ficción-basura: "A mí me da miedo, con todo esto, que el oficio de actor se vaya convirtiendo en algo más barato cada vez. Que haya actores que no sepan hablar, que sean artículos de usar y tirar… Tiene también un poco que ver con el tipo de vida que llevamos últimamente, de comida rápida, comida basura. Creo que se puede correr el riesgo de llevarnos hacia una ficción-basura". Del actor de usar y tirar, a la ficción-basura.

Pese a que con Alberto y con Alfonso es complicado aguantarse la carcajada cuando se meten en la piel de sus personajes, por ese fino dominio de la ironía y el sarcasmo que les caracteriza, ellos reniegan del término "humorista", pero no del de "cómico". Eso sí, entendido a la antigua usanza: "Para mí, la palabra cómico tiene nostalgia, dureza… Para mí tiene polvo y es vetusto", comenta Alberto.

Con las consumiciones ya acabadas sobre la mesa desde hace tiempo, siguen departiendo sobre el oficio de actor delante de la grabadora: "El show-business es despiadado, es una locura. Y si tienes un camarada con el que recorrer el camino, es una suerte; porque es muy duro, muy impersonal, muy solitario y muy ingrato este camino", explica Alfonso. "Date cuenta que cuando tú afrontas entrar en un rodaje, afrontas entrar en una empresa en la que hay 90 personas y no conoces a nadie. Eso es muy duro de llevar", dice Alberto.

La soledad del actor. Del cómico. De la sociedad. "En mi niñez, que era una época muchísimo más precaria que ahora, las relaciones que había en los barrios eran más auténticas. Las relaciones profesionales eran más auténticas. Con la bonanza económica, la gente se fue aislando… los niños empezaron a dejar de jugar en las calles", opina Alfonso. "Con la crisis, la gente se ha dado la hostia y ha tenido que volver a la pureza, a decirle al vecino: ¿tú me dejarías un paquete de arroz? ¿Me dejarías ducharme en tu casa porque no puedo pagarme el agua caliente? La desesperación une mucho al ser humano".

Con el rodaje de la segunda temporada de 'Allí abajo' en marcha y con 'Patente de corso' conquistando plazas teatrales por toda España, Alfonso y Alberto aún guardan otra bala en su revólver: 'El mundo es suyo', secuela de 'El mundo es nuestro' (2012), la modesta ópera prima de Alfonso nacida a partir de la historia de el Culebra y el Cabeza. Tras casi 3 años intentando financiarla, parece que 2016 será cuando por fin vea la luz 'El mundo es suyo'. Despacio, con obstáculos y sentido del humor. Así se cocinan los proyectos y las carrera de Alfonso Sánchez y Alberto López. Ellos no son actores de usar y tirar, sino cómicos con el culo pelao.
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Postby Rogorn on Thu Jan 07, 2016 11:42 am

«Joaquín vale para Alatriste y Reyes sería un buen corsario»
Juan Arbide - sevilla.abc.es - 06/01/2015

Han hecho de los escenarios su particular campo de juego. Son jóvenes pero tienen tablas y experiencia para capitanear su escuadra. Juegan en equipo cuando se ponen delante de las cámaras y forman una pareja que haría temblar a cualquier defensa. Se entienden sin apenas mirarse y la buena química que destilan en la ficción es reflejo de la realidad. Se actúa como se ensaya o, trasladado al mundo del fútbol, se juega como se entrena. Pero la amistad no entiende de colores. Alfonso Sánchez y Alberto López, «Los Compadres», sacan tiempo para vivir con pasión la acumulación de derbis sevillanos que se ha generado por el cruce copero.

«En una ciudad como la nuestra, donde el fútbol se vive con tanta intensidad, creo que se le va a sacar mucho partido a tanto enfrentamiento», asegura Alberto mientras disfruta de unas horas de descanso tras un final de año intenso que dejó, entre otras cosas, el estreno de ‘Ocho apellidos catalanes’. El rodaje de la segunda temporada de la serie televisiva ‘Allí abajo’ lo tendrá casi enclaustrado en el centro de Sevilla hasta mayo.

A veces no tienen tiempo ni para mandarse mensajes. El 12 de diciembre, mientras el Betis no sabía ganar en Las Palmas, abarrotaron el Auditorio Fibes de Sevilla con la única función anunciada de 'Patente de Corso', la obra teatral basada en los textos periodísticos de Arturo Pérez-Reverte. Al igual que en el fútbol, intensidad en el escenario y aplausos en la grada. «Cuando terminamos de actuar en Madrid se acercó Sergio Ramos. Nos pegó un abrazo y nos dijo: ‘¡¡Estás como yo cuando juego un partido de la Champions!!’. Fue un abrazo como si hubiéramos metido un gol. Hay muchas cosas en común entre el mundo del fútbol y el de nuestro trabajo. Pero digamos que nosotros seríamos un modesto, no un Real Madrid o un Barcelona», cuenta Alfonso.

Vuelta al derbi. «El del otro día me recordó al de hace años, partidos en los que el juego era aburrido. Menos mal que lo viví con sevillistas y béticos y nos reímos. Antes del 0-0 pensaba que el que ganara de los dos se llevaría la eliminatoria copera. Creo que vamos a ver un cruce con poco fútbol. No tengo claro que haya un favorito. Al menos, ninguno de los dos va a perder los tres partidos», dice Alberto. Buena teoría, teniendo en cuenta los muchos miedos que encierran los cara a cara. El de Heliópolis fue un derbi intenso pero con pocas dosis de sorpresa e inspiración. Alfonso y Alberto echaron en falta a alguien que marcara la diferencia. Referentes de Betis y Sevilla con clase dentro y fuera del terreno de juego. «Claro que Joaquín valdría para 'Alatriste'. Sería un personaje fantástico como un tercio del Puerto de Santa María. Y si no en 'Alatriste', para la batalla de Trafalgar. Si le llega a pillar en aquella época, se habría visto envuelto en algún fregao de ésos…», reconoce entre risas Alfonso mientras Alberto entra en escena con rapidez para asegurar que «Reyes sería un buen corsario, encajaría en puertos como los de Cádiz, Málaga o Marsella. Le tocó salir jóven de casa, dejando atrás una familia que le protegía y ha ‘vivido’ en puertos lejanos antes de regresar».

Les espera un 2016 repleto de trabajo. «Me llegan al móvil los resultados del Betis y los mensajes de mi mujer, es decir, lo que más me interesa. Ver los partidos por la tele es más complicado y lo de ir al campo…», relata Alfonso antes de que se le ocurra una idea: «Tengo amigos que no paran de invitarme para que vaya a uno de sus palcos en el Villamarín. No he podido. A ver si hay una invitación oficial del club. Que la manden a la serie y a ver si vamos con los vascos a jugar…».
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Postby Rogorn on Mon Jul 04, 2016 9:17 am

Crítica Teatro: 'Patente de Corso'
David García - rinconfriki.es - 04/07/2016

El pasado 25 de junio en el Teatro Auditorio Felipe VI de Estepona, Alberto López y Alfonso Sánchez dieron vida a los textos de Arturo Pérez-Reverte en la obra 'Patente de Corso'.

BASADO EN TEXTOS DE: Arturo Pérez Reverte
DIRECCIÓN: Alfonso Sánchez
GUIÓN: Ana Graciani, Alfonso Sánchez
EQUIPO ARTÍSTICO: Alfonso Sánchez, Alberto López
ARTISTA SONORO: Benito Jiménez
PRODUCE: Mundo Ficción

SINOPSIS

Luciano posee una patente de corso auténtica, con casi dos siglos de antigüedad y firmada por el mismísimo Fernando VII, que quiere vender. Asegura que con ella se puede estafar, robar, malversar, saquear y desfalcar, con todos los papeles en regla y la firma del rey. Mariano, un ciudadano harto de estar harto, al que la vida ha tratado de forma despiadada, la quiere comprar. Quiere convertirse en un hijo de la gran puta.

Luciano le asegura a Mariano que ser un cabrón no es tan fácil como parece y se ofrece a enseñarle. El joven aguarda las enseñanzas del maestro, pero éstas nunca llegan; por lo menos, tal y como las espera Mariano. Charlan y charlan de cualquier cosa mientras ven la vida pasar. Y parece que no pasa nada, lo que desespera más y más a Mariano, que llega a plantearse todo tipo de barbaridades.

Se entabla una relación entre ambos que sirve para mostrar un mosaico de espejos, en cuyos pedacitos podemos ver el reflejo de partes de nosotros mismos y de nuestra sociedad, que parece haber entrado en permanente bucle, que se antoja eternamente cíclica. Y que, en algunos aspectos, lejos de evolucionar, involuciona.

OPINIÓN

Hay obras que pasan sin pena ni gloria, que por trillado que está su argumento apenas quedan en el recuerdo. No será el caso de 'Patente de Corso'. En mi opinión esta obra es de las esenciales, de las que tienen que estar en nuestro recuerdo. Si lees su sinopsis, se habla de un pirata, de un documento de siglos atrás… pero no te dejes llevar por las apariencias, 'Patente de corso' será una tragicomedia de nuestra propia vida.

Los protagonistas, Alberto López y Alfonso Sánchez, dan vida a Luciano y Mariano respectivamente. Lo que a priori puede parecer un sinfín de carcajadas viendo este plantel no será tal que así. 'Patente de corso' es una crítica social, un drama, una tragedia… pero contada con chispa. Si hay alguien que puede hacernos reír con el drama que vivimos día tras día, sin duda son estos “compadres” que ya se dieron a conocer por este mismo hecho en Youtube con “el Culebra y el Cabesa”.

Mariano (Alberto López) será el perdedor de nuestros días. Aquél que hace todo lo políticamente correcto y se esfuerza por ser el mejor, siguiendo los cauces teóricamente correctos, pero al que la vida no le sonríe. La hipoteca le asfixia, los problemas familiares aumentan y, por si fuese poco, ve cómo otros se enriquecen sin castigo engañando a todo ser que le rodea. Este hecho le hará acercarse a Luciano (Alfonso Sánchez), un timador que posee un certificado real, firmado por un rey y datado en 1800 y pico, para robar cuanto sea y a quien sea.

Pero el proceso de convertir a un confiado Mariano será largo y laborioso. Un proceso de convertir a un “hijoputa” en un “Hijo de Puta”, porque no es lo mismo un “hijoputa” que un “Hijo de Puta” (pero así, “Hiiiiiiijo de PPPuta”). Luciano se encargará de hacernos ver los distintos tipos de “Hijos de Puta” que existen. Sin duda aquí veremos situaciones que nos serán más que conocidas. Un repaso a esos lobos de Wall Street, cuya juventud es proporcional a la maldad que pueden provocar; o una metáfora con los personajes bíblicos Caín y Abel. Historia que me gustó personalmente. Partiendo de que todos conocemos que Caín mató a Abel, 'Patente de Corso' nos lo muestra de la siguiente forma: Caín es el hijo malo, el que no ayuda a la familia con sus actos, y por tanto la herencia que su padre le da son unas tierras áridas y difíciles de cultivar. Abel, sin embargo, es el ser confiado, el que lo da todo por él y por el prójimo, lo que le lleva a heredar las mejores tierras para labrar un futuro. Pues bien, la historia es tal que Abel lucha por cobrar bien y a tiempo el PER (ayuda del Plan de Empleo Rural), asfixiado por los bajos precios del trabajo que realiza. Mientras que Caín se asoció con un mando político que se interesó por construir en sus tierras desérticas. Ya conocen la historia, amigos, Caín mató a Abel, ¿os suena?

También hubo historias para esos “Hijos de Puta” que en nuestros días se mofan, humillan y acusan a otros semejantes por condición sexual, religión o minusvalía física o psíquica. Me encantó este apartado, con un Alfonso Sánchez en modo capitán pirata que en la oscuridad deambula las calles oscuras con la única luz de un quinqué. Salvando las distancias, asemejándose a la historia del corazón delator de Edgar Allan Poe. Caminó entre el público alumbrando nuestras caras, delatándonos de que en uno u otro momento alguna vez hemos caído en esta cobardía. Simplemente genial.

Qué decir de los actores. Alberto López borda genial el papel de hombre confiado, poco astuto, inocente y despistado. Sublime cuando la cosa se pone tensa y los nervios le llevan a la locura, que desemboca en una lamentable y desternillante situación. Alfonso Sánchez por su parte también está sobresaliente. A medio camino de narrador y actor principal, su registro vocal cambia sin ningún resentimiento. Serio y reflexivo cuando actúa de narrador y jovial y desenfadado cuando hace su papel de portador de la verdadera 'Patente de Corso'. Y no hace falta destacar, porque ya se da por hecho, que tienen esa facilidad de sacar hilarantes chascarrillos entre dramáticas historias.

Me gustó ver la obra en la jornada de reflexión anterior a las elecciones del 26 de junio de 2016. Desde el punto de vista de una obra con actores de comedia, se hace de uno u otro modo un repaso a los últimos años o décadas en nuestro país. Incitando al público a reflexionar con una crítica social que indirectamente ataca a unos, a otros e incluso a nosotros mismos. Hoy escribo esta crítica, dejando pasar incluso la resaca de esas elecciones para no dejarme llevar por el 26J. A día de hoy pienso que seguimos dejándonos llevar por esos trileros que encontramos a la vuelta de la esquina y que nos ganan con una simple frase que dice: ¿dónde está la “pedotita”? Al final la 'Patente de Corso' sigue vigente en eso, a lo que muchos llaman y llamamos, “Gobierno”.

PUNTUACIÓN: 9 sobre 10
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Postby Rogorn on Wed Aug 03, 2016 9:05 am

«¡Mi próxima peli me va a costar el divorcio!»
Ester Requena - lasprovincias.es - 02/08/2016

Alberto López, cómico y saltimbanqui sevillano de 42 años. En el teatro tengo 'Patente de corso' y en la tele vivo en 'Allí abajo'. Junto con Alfonso Sánchez, salté a la fama como Los Compadres, los abanderados del 'enterismo'.

-Teclear su nombre en Google supone encontrarse miles de personas que se llaman como usted... ¡hasta en la trama Gürtel! Un amigo mío diría que con ese apellido no llegaría a nada.
-Pues mire dónde iba Superlópez con capa y antifaz... ¿No va a ir un López donde se proponga? Superlópez nos abrió camino.

-Película, luego la serie... ¿algún apellido vasco en sus genes?
-Si indago seguro que hay alguno vikingo, de cuando remontaron el Guadalquivir. Soy rubio con los ojos azules y blanquito, así que, si miro el árbol genealógico, igual tengo un apellido con el mismo nombre que una estantería de Ikea.

-¿Y sabe bailar sevillanas?
-No, pero me las invento. Llevo 40 años inventándome los pasos.

-Su mujer no es vasca, ¿no?
-Belleza andaluza total y más sevillana que el Giraldillo.

-Va ser la envidia de muchos porque se convertirá en la nueva pareja de la 'pornostar' Amarna Miller en su próxima película...
-¡Me va a costar el divorcio! Es una peli convencional, pero en casa es un tema tabú. Lo mismo me convierto en el hombre más envidiado de España y en el más odiado por mi mujer.

-¿Tiene algo de señorito andaluz?
-Que me gusta mucho disfrutar de mi tiempo libre, aunque creo que eso va más allá de señorito andaluz. Y el jamón y las gambas, pero eso no se circunscribe solo a la parte noble de Andalucía.

-¿De qué se pone tibio aparte de de estos manjares?
-¡De agua de mar! Literalmente. Hago surf, pero soy tela de malo y me caigo mucho. Me entra el agua por las orejas, la nariz... Tengo yodo para reventar.

-¿Con qué político se tomaría la última copa de su vida?
-Con José Mujica (expresidente de Uruguay) me tomaría un mate al pie de las cataratas del Iguazú para que me contara cómo vive.

-Usted abandera junto a su 'compadre' Alfonso Sánchez (el doctor Rober Almenar en 'Allí abajo') el «enterismo», pero ¿qué es?
-Es estar haciendo esta entrevista a las once de la mañana con los deditos llenos de gambas y una copita de Tío Pepe en el paseo de las Delicias de Madrid viendo a la gente pasar, trabajar, correr para recoger a los niños, ocuparse de las caquitas de su perro... El enterismo es estar aquí con más peso que Robert de Niro en 'Taxi Driver' a las once de la mañana con las manitas llenas de tapas.

-¿Y está reñido con los atuendos veraniegos de chanclas y bañador?
-Un enterista nunca podría ir en chanclas, con una riñonera y un pantalón de pata larga (risas).

-¿Y Arturo Pérez-Reverte -su obra de teatro 'Patente de corso' está basada en sus artículos- sería un buen enterista?
-Es un grandísimo enterista. Es un hombre disfrutón que sabe que sus momentos de escritura son sagrados.

-¿Cuál ha sido la persona más rara con la que le han confundido?
-Conmigo mismo. La persona está totalmente convencida de que me parezco, pero cree que no lo soy. Es una situación tan surrealista (risas).

-¿En quién se reencarnaría?
-En un rockero como Jimi Hendrix, Mick Jagger, Jim Morrison... Si encima de las tablas me vuelvo loco ante 400 personas, imagínese ante 60.000 en Wembley y cantando.

-¿Qué hace de cine y qué hace de serie B?
-De cine, cocinar. De serie B, poner un enchufe o hacer un agujero. Por cada agujero que hago en mi casa para colgar un cuadro hay cuatro más. El de la ferretería de abajo me regala ya los botecitos para taparlos. Cualquier día sube él a hacerlos.

-Cocinillas entonces como su personaje en 'Allí abajo', ¿cuál es su plato estrella?
-Me gusta mezclar e investigar. Mi abuelo era el cocinero en el hotel que tenía en Sevilla con sus hermanos y de él he heredado a saber si la comida tiene sal metiendo la mano en el vapor que suelta. Me quedan muy ricas las cosas tradicionales, la paella y la fideuá me salen extraordinarias. Y el otro día hice un salmorejo de papaya que estaba exquisito.

-Luce entradas. ¿Se haría un Bono?
-¿Por qué no? Pero esto se ha frenado: empezó con 24 años y a los 36 se paró. El otro día me decía un colega que era el nota con más entradas y que mejor disimula.
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Postby Rogorn on Fri Dec 30, 2016 11:13 am

Compadres para siempre
Sofía Navarro - lavozdelsur.es - 29/12/2016

(extracto)

Pero, desde mi punto de vista, si de algo pueden sentirse orgullosos es de haber llenado los teatros de media España con su obra 'Patente de corso', en una gira que ha durado dos años. A finales del 2014, se echaron a la mar con dicha pieza, basada en los textos de Arturo Pérez-Reverte, quien por primera vez daba su beneplácito para una adaptación teatral de su trabajo. Respiraba a puerto viejo, a trúhanes sin escrúpulos, a amarguras de la vida y a la belleza que esconde la inmensa casualidad de estar vivos. Estoy por descubrir mejor terapia contra la ceguera y la hipocresía que la de ir a disfrutar esta obra una vez al año. Y digo que pueden sentirse orgullosos porque, siendo el teatro uno de tantos artes imprescindibles que en este país no sólo es ignorado por las instituciones sino poco reclamado por el público, conseguir que 30.000 personas vayan a ver una obra es un logro que los amantes del teatro les agradecemos. También habríamos agradecido que más teatros aceptasen la obra en su programación… En el caso concreto de Cádiz, no habría estado mal que el Falla y el Villamarta hubiesen acogido la representación. Para la próxima seguro que hay mejor suerte.
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