'Patente de corso', obra de teatro

Películas, series, cómics y otros materiales basados en las obras de Pérez-Reverte

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Postby Rogorn on Mon Oct 13, 2014 7:48 pm

'Patente de corso': La risa amarga que nos hace saber
Borja De Diego - elclubexpress.com - 13/10/2014

Dirección: Alfonso Sánchez.
Reparto: Alfonso Sánchez y Alberto López.
10/10/2014. Teatro Lope de Vega. Sevilla.

Hace ya tiempo que Mundoficción viene poniendo algo de cordura a los tiempos que vivimos. Desde el humor y el género más combativo, la parodia, esta pareja ha apuntado a los grandes problemas que asolan este país desde su raíz. Empuñando un espejo con la excusa de echar unas risas, descubrimos ese esperpento sin trampa, esa realidad que por ser tan dura nos hemos negado tantos años: así somos, así nos han y nos hemos hecho, y por tanto así nos va.

Hablamos de una de las obras más esperadas de la nueva temporada por cuanto tiene de necesario. A la pareja se une la principal prueba de que un país correrá la misma suerte que la de sus intelectuales. Arturo Pérez-Reverte, probablemente el mayor ejemplo de pensamiento ilustrado en el siglo XXI, acompaña a este fenómeno que viene pisando fuerte desde lo más abajo, trabajador en y desde la Red para hacer llegar su talento a donde haga falta. Alfonso Sánchez y Alberto López han recogido sus famosos artículos, los que vino publicando en 'ABC' para avisar de lo que nadie quería ver entonces y en los que llegó, incluso, a profetizar la crisis económica antes del cambio de siglo. Porque Pérez-Reverte ya dijo que todo se tendría que ir al garete algún día, que alguien hinchaba todas estas vacas gordas, y nadie quiso verlo. Ahora que del banquete no queda más que una factura por pagar, estos artículos vuelven a nosotros.

Mariano -el nombre, revelador, algún día llegará a mito- es un ciudadano normal, como tantos ciudadanos normales, harto de trabajar para someterse a explotadores y bandidos que se ríen de su suerte. Ahora está parado, con la familia echada a la espalda, pero se ha enterado de que don Luciano -importante el “don”- cuenta con una patente de corso auténtica, firmada por Fernando VII y con el destinatario todavía por apuntar, y quiere venderla. Mariano acude para comprarla, pero don Luciano acusa: este título, que permite a su poseedor cometer los crímenes más viles al amparo de la corona española, sólo es digno de un auténtico “hijo de puta”. Tal cual, “hijo de puta”, que no “hijoputa”. No vale cualquiera, y sobre todo tras ver que Mariano es un villano de los de antes, un currante de los de ahora.

Durante más de hora y media, sentados en ese chiringuito de playa como visión inmejorable de esta España del pelotazo, la pareja parte y reparte desgracias y saberes, plasman la lucidez de los artículos de Pérez-Reverte y esbozan esa gran tragicomedia que según este último implica ser español. Entre los dos plantean toda una tipología del hijo de puta: el gorila, que abusa por la fuerza; el lobo, mando juvenil como moda empresarial; la rata, patraña que se regodea en la humillación del débil como vínculo social.

Desde la lucidez y sobre todo la rabia, edulcorada con chistes, esta patente nos hace descubrirnos y arrodillarnos a las ansias humanas que pudiéramos concebir. A todo cuanto pone en peligro la convivencia social. Al poder desmedido que sufrimos día a día, al dinero que salta de Andorra a las Islas Caimán y sobre todo el daño que deja el dinero cuando se va.

Entre las risas, la voz contrastada de Pérez-Reverte se alza y habla. Lo verdaderamente interesante reside en esos monólogos, que ya no importa cuándo fueron escritos porque tal vez hayan sido válidos desde y para siempre, y que enfrentan al espectador consciente. El espectador del siglo XXI, el de después de la crisis. El que no olvidará el hijoputismo y sus saqueos, y del que todo dependerá a partir de ahora.
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Postby Ada on Tue Oct 14, 2014 10:32 am

‘Patente de Corso’. Esta tragicomedia que es España
Elena Viña Quintero - revistawego.com - 13/10/2014

La nueva temporada teatral del Lope de Vega comenzó el pasado jueves con el estreno nacional de 'Patente de corso', una obra basada en los textos periodísticos de Arturo Pérez-Reverte y que cuenta con las interpretaciones de Alberto López y Alfonso Sánchez -nombres que os sonarán de 'Ocho apellidos vascos' y 'El mundo es nuestro'-. Esta es la particularidad textual de la obra, que es una adaptación de los artículos para crear una obra de teatro.

Esta función ha tenido una gran acogida por parte del público, pues desde semanas antes de su estreno ya habían agotado todas las localidades para los cuatro días que han estado en cartel. Pero el público claramente pudo apreciar que no nos encontramos a Los Compadres en el escenario, sino a Luciano (Alfonso Sánchez) y Mariano (Alberto López). Estos dos personajes, muy diferentes en el inicio pero en los que después se altera el status quo, nos ponen sobre el escenario con un humor ácido todos los problemas que arrastra nuestra sociedad y los tipos que pululan por nuestras calles. De hecho, el subtítulo de la obra es bastante ilustrativo: 'Tratado ibérico del hijoputismo'.

Luciano es un hijoputa «con clase» que lleva sobre sus espaldas un extenso y variopinto curriculum: cabo segundo de Infantería, limpiabotas, trilero, contrabandista e incluso cantaor. Mariano, por su parte, es un pobre hombre que harto de su mediocre vida y de los fracasos continuados quiere seguir los pasos de Luciano. Se hace un recorrido por las distintas clases de hijoputas e hijos de puta y las atrocidades que cometen y, sin perder de vista la carcajada, provocan en nosotros una profunda reflexión sobre lo que nos ha caído encima. Así, en un grito elevado, se cagan en la pasividad, en el gobierno, en los canallas y hasta en el peaje de Cádiz.

A lo largo de la función, vemos cómo se combinan los diálogos de los personajes con diversos monólogos -demasiados largos para mi gusto- de denuncia social, acompañados algunos de una música rock y otros de música con reminiscencia circense que provocaron en mí una reflexión: España se ha convertido en un circo y nosotros somos las marionetas de los gobernantes, somos esos payasos de los que se ríen los poderosos. Pero es importante destacar que nosotros no hemos querido entrar en ese circo. España es esa gran tragicomedia en la que ríen ellos y lloramos nosotros. En algún momento habrá que invertir el orden.
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Postby Rogorn on Tue Oct 14, 2014 6:56 pm

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Postby Rogorn on Tue Oct 14, 2014 10:58 pm

Los que ganan cuando pierden
Francisco Correal - diariodesevilla.es - 14/10/2014

Dos académicos de la Lengua reabren la programación del Teatro Lope de Vega después de la Bienal de Flamenco. El domingo cerró el telón 'Patente de corso', un trabajo de Los Compadres (Alfonso Sánchez y Alberto López) a partir de textos periodísticos de Arturo Pérez-Reverte. El próximo jueves, 16 de octubre, cuatro años después de que le concedieran el Nobel de Literatura, el peruano de cuna y español de academia Mario Vargas Llosa trae al Lope la obra 'Kathie y el Hipopótamo', con interpretación de Ana Belén.

Textos periodísticos hechos materia teatral. A ese engranaje se dedicaron López y Sánchez a partir de los artículos de Pérez (Reverte). El cronista tuvo ocasión de verlos en su despedida, con el teatro a rebosar y una cerrada ovación al término de la representación que les obligó a salir varias veces para agradecer los aplausos. La misma tarde Lama de Góngora se había encerrado con seis toros en la Maestranza, y este reto teatral no dejaba de ser un metafórico miura: llevar al escenario las reflexiones de un periodista, un corresponsal de guerra que encontró bastante paz (económica) con sus novelas, no dejan de ser acrobacias sin red.

Los teatros de Luxemburgo deberían estar vacíos porque el final de la función coincidía con el partido de fútbol Luxemburgo-España. Oye, patria, su aflicción, la de estos dos actores que encarnaban la sal gorda, la controversia, el casticismo salvaje del creador de Alatriste, soldado que dio tumbos por los tercios de Flandes, el nombre histórico del acrónimo Benelux donde se parte la pana del destino europeo.

Banqueros, especuladores, financieros, mediadores. Los nuevos bucaneros aparecen en la trama de 'Patente de corso'. Alfonso Sánchez y Alberto López hacen alguna broma por su intervención en 'Ocho apellidos vascos' de Emilio Martínez Lázaro y hablan de ocho apellidos andaluces, esos que parece que ha venido a buscar Oriol Junqueras con Jordi Évole y Dani Rovira de chófer televisivo.

El corso es el título del capítulo 25 del libro de Hugh Thomas 'El Señor del mundo', investigación sobre Felipe II y su imperio, cuando El Escorial eclipsó pirámides, coliseos y mausoleos. Corso de corsario, algunos tan célebres como Francis Drake, que en 1585 zarpó desde Plymouth rumbo al Caribe español con veintidós barcos. O el más temible de todos, el almirante holandés Peter Heyn que en 1628 se apoderó de la flota del tesoro española compuesta por otros veintidós barcos.

En el corso histórico existían unos indicios de ética, la coartada de la supervivencia, de los que carece su correlato contemporáneo, los que ganan cuando ganan y se forran cuando pierden. "A pesar de la codicia, la suciedad y la crueldad de la vida en los barcos piratas", escribía Kenneth Andrews, considerado por Thomas el mejor historiador de los corsarios, "debe decirse que existía cierto desprecio por la cobardía y la traición, y ganas de permanecer juntos incluso en las condiciones más adversas".

Patente de corso desde Caín y Abel hasta nuestros días, que también son suyos. La Biblia es una antología de los guardametas: Abel fue portero del Atlético de Madrid y Adán lo es del Betis. Caín da nombre a una novela de Saramago, que vuelve de la mano de Pilar del Río con 'Alabardas', un título muy en consonancia con Alatriste, una novela póstuma e inconclusa que tiene como punto de partida 'La Esperanza' de Malraux.

Lope de Vega viene al Lope de Vega a final de mes con 'La Estrella de Sevilla'. Junto a los artículos periodísticos de Arturo Pérez-Reverte, en enero Juan Mayorga presenta 'El arte de la entrevista'. Sánchez y López se consuman como tándem perfecto más allá de la comicidad, porque fuera de las bromas hay alegatos de enjundia moral bien resueltos. En el escenario, silencioso, impertérrito, Benito Jiménez, Beni, que está al frente del abrevadero.

En la programación de 2015, estarán presentes William Shakespeare ('El mercader de Venecia') y Miguel de Cervantes ('Entremeses del Teatro de la Abadía'), ambos en puertas del cuarto centenario de su muerte, una muerte biológica desmentida por la potencia de su legado. En uno de los soliloquios, Alfonso Sánchez y Alberto López hablan de Jack Lemmnon. Con ellos, uno con aire sajón, el otro moreno y turdetano, flota el aura de Walter Matthau con un guiño de admiración al estajanovismo de Chiquito de la Calzada.
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Postby Rogorn on Thu Oct 16, 2014 4:50 pm

Patente de corso
Mercedes Serrato - sevillaactualidad.com - 16/10/2014

Las expectativas me dan auténtico pánico. Tengo miedo porque soy de esas personas que pueden acelerarse de mala manera en poco tiempo, entusiasmándose e ilusionándose con cosas que están por venir. Nadie vive las decepciones de forma más devastadora que la gente así. El escepticismo intenta crear una red de seguridad que a veces funciona y a veces no, y a veces, en el mejor de los casos, crea una red que no hace falta usar.

Desde que en una red social me lanzaron la presentación de 'Patente de Corso: Tratado ibérico del hijoputismo' en El Rinconcillo mi entusiasmo se disparó. Fue algo de cero a cien en poco tiempo, el tiempo en que procesé que los chicos de MundoFicción iban a montar una obra con los textos de mi columna de opinión favorita del mundo mundial, 'Patente de corso', de Arturo Pérez-Reverte.

Era una sensación parecida a cuando hicieron el musical de Sabina; un egocentrista sentimiento de que eso estaba hecho para mí, pensado para mí, a la medida de algo que está por encima de un simple gusto o afición... son cosas que forman parte de mi vida, porque tanto los artículos de don Arturo como las canciones del maestro Joaquín me han acompañado durante más años de los que puedo contar con los dedos de las manos... Temía con esta obra lo mismo que temí en aquel musical, no reconocer esas frases, esos significados y significantes que habían sido un descubrimiento en algún tiempo remoto. Pero por suerte para mí, la representación del Lope de Vega no me defraudó, sintiendo la misma alegría y alivio que en el teatro Rialto de la Gran Vía.

El texto es "revertiano" a más no poder, desde las clasificaciones de "hijosputa" e "hijos de puta" hasta el desprecio por la indumentaria playera. La foto de Robert Capa, la reflexión sobre Chiquito de la Calzada, la defensa de la dignidad de la vejez, los recuerdos de guerra... Todo en diálogos, monólogos, escenas tan ad hoc que en ciertos momentos eran puras conversaciones de los compadres. Pero lo mejor, lo brillante y lo universal del asunto es que si no se tiene la desmedida afición mía por el columnismo de quien ocupa el asiento T mayúscula, no importa; la obra sigue siendo genial, accesible, tragicómica, humana, realista y viva.

El trabajo de Alberto y Alfonso ha sido precisamente este, vivificar la página del suplemento dominical y regalársela al público. Hay un componente catártico en todo esto, una fuerza que hace pensar que podría haber una segunda parte, porque artículos" revertianos" hay miles, historias de Marianos hay cientos y con suerte, Alfonso y Alberto tienen cuerda para rato.

Y por cierto, a la periodista que escribió la crítica en el periódico que fundó el Cardenal Espínola no sé si le faltaba leer a Pérez-Reverte, ver teatro actual o un hervor, pero algo le faltaba.
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Postby Ada on Fri Oct 17, 2014 8:15 am

'Patente de corso' llega a la sala Mozart de Zaragoza
Heraldo.es. Zaragoza|Actualizada 16/10/2014 a las 12:34 0 Comentarios
El 19 de diciembre se representa esta obra basada en los textos periodísticos de Arturo Pérez-Reverte.
La representación tendrá lugar en la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza, y estará protagonizada por los actores Alfonso Sánchez y Alberto López.

Sinopsis
Luciano posee una patente de corso auténtica, con casi dos siglos de antigüedad y firmada por el mismísimo Fernando VII, que quiere vender. Asegura que con ella se puede estafar, robar, malversar, saquear y desfalcar, con todos los papeles en regla y la firma del rey. Mariano, un ciudadano harto de estar harto al que la vida lo ha tratado de forma despiadada, la quiere comprar.

Se entabla una relación entre ambos que sirve para mostrar un mosaico de espejos, en cuyos pedacitos podemos ver el reflejo de partes de nosotros mismos y de nuestra sociedad, que parece haber entrado en permanente bucle, que se antoja eternamente cíclica.

Los actores
Alfonso Sánchez es Licenciado en Comunicación Audiovisual y Arte dramático. Su 'Trilogía sevillana' se ha convertido en un fenómeno dentro de las redes sociales, con más de 10 millones de visitas en Youtube. En 2012 se estrenó en la gran pantalla como director con el largometraje 'El mundo es nuestro', con el que ganó numerosos premios. Ha participado en el reparto de 'Grupo 7' y 'Ocho Apellidos Vascos'. Actualmente, se encuentra preparando 'El mundo es suyo', su segundo largometraje como director.

Alberto López estudia Arte Dramático en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla. Acumula experiencia en cine, televisión y teatro, convirtiéndose en una de las caras más reconocibles del panorama andaluz. La película 'El mundo es nuestro', con la que recibió el Premio Juan Luis Galiardo por su interpretación masculina, lo catapultó a la fama junto con Alfonso Sánchez. También ha participado en 'Ocho apellidos vascos', la película 'Zipi y Zape y el club de la canica', 'Grupo 7' y 'A puerta fría'.

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cul ... 61024.html
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Postby Rogorn on Sat Oct 18, 2014 12:51 pm

Los Compadres: “Bajo su aspecto de duro, Pérez-Reverte tiene bastante guasa”
Evaristo Martínez - lavozdealmeria.es - 18/10/2014

Aquellos que conozcan a Alberto López (Sevilla, 1976) y a Alfonso Sánchez (Sevilla, 1978) por el éxito viral de Los Compadres, por su película ‘El mundo es nuestro’ y por su aparición como andaluces con txapela en ‘Ocho apellidos vascos’ podrán descubrir hoy la madera de la que están hechos dos tipos que llevan media vida currándoselo como pocos en teatro, cine y televisión.

El Teatro Auditorio de Roquetas acoge a las 21.30 horas (entradas: 20 y 18 euros) la obra ‘Patente de corso’, producción de MundoFicción nacida a partir de artículos de Arturo Pérez-Reverte. Dos universos, el de los sevillanos y del escritor y periodista, que tienen más en común de lo que parece a simple vista. “Coincidimos en el compromiso de un mensaje sincero, crítico, ácido, muy honesto y con mucho sentido común. A través de la comedia, denunciamos la situación pasada, presente y futura por la que pasa nuestro país”, asegura Alberto López en una entrevista a 'La Voz'.

‘Patente de corso’ lleva a las tablas, adaptados por López y Sánchez con dirección de éste y colaboración en la dramaturgia de Ana Graciani, textos que el creador de Alatriste ha firmado en los últimos veinte años. “En ellos muestra por qué nos va como nos va. Pero no todo es pesimismo, también hay espacio para el optimismo y la comedia. Bajo su aspecto de tío duro, Pérez-Reverte tiene bastante guasa”, dice López, el rubio de la pareja.

Eso sí, que nadie espere encontrar al Culebra y al Cabesa sobre las tablas. “Es la primera vez que nuestro público nos verá enfrentados, antes nunca hemos sido antagonistas”. En cualquier caso, lo importante es el “hecho teatral” que nace de esta unión a tres bandas. “Lo que verá el público que no nos conozca o que nunca haya leído a Arturo es una obra que nace de un proceso muy meticuloso, con un esforzadísimo trabajo de interpretación, una escenografía minimalista y unos efectos de sonido que te transportan a momentos muy concretos. La pluma de Arturo está en los diálogos y monólogos y nosotros, como siempre, ponemos toda la carne en el asador”.

Con ‘Patente de corso’, Alberto López regresará hoy a una provincia que conoce muy bien gracias a su trayectoria. “La primera vez que hice teatro fue en un festival amateur en Cuevas del Almanzora y tengo un gran recuerdo. Después he estado con otras compañías: de danza, de teatro de calle...”.

Alberto López y Alfonso Sánchez han estado un año trabajando en la secuela de ‘El mundo es nuestro’ “con una de las dos cadenas que producen cine en España” pero sin éxito. “Querían algo más descafeinado y no hemos querido renunciar a lo que esperan nuestros seguidores”. Eso sí, la segunda parte llegará, posiblemente tras el verano de 2015. “Será la película que tenemos en la cabeza, con más verdad que la anterior, con todo lo que está pasando. Aunque este país, más que para una película, ya da para un tebeo”.
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Postby Rogorn on Sun Oct 19, 2014 9:28 pm

Alfonso Sánchez y Alberto López realizan una interpretación excelente en la obra ‘Patente de corso’ en Roquetas
noticiasdealmeria.com - 19/10/2014

Alfonso Sánchez y Alberto López realizan una interpretación majestuosa en la obra ‘Patente de corso’ que se representó el pasado sábado en el Teatro Auditorio de Roquetas de Mar. El público disfrutó de un montaje teatral con el sello inequívoco de Arturo Pérez-Reverte, no en vano la obra se basa en algunos de los artículos que el escritor y periodista viene publicando cada semana en la revista 'El Semanal'.

Los dos actores de la obra viven a caballo entre la comedia y en muchos casos la tragedia. Es una obra actual, donde lo que se cuenta está cada día en la calle. De ahí el gran éxito que está teniendo allá donde se representa. En Roquetas de Mar gustó mucho al público que apostó por acudir al Teatro Auditorio.

Mariano es un hombre normal que está cansado de haber trabajado tanto para poder ir casi malviviendo. Llega el momento que Mariano se queda parado, y se echa su familia a las espaldas. Curiosamente, se enteran que Don Luciano cuenta con una patente de corso auténtica, firmada por Fernando VII y con el destinatario todavía por apuntar, y quiere venderla. Mariano acude para comprarla, pero don Luciano acusa: “este título, que permite a su poseedor cometer los crímenes más viles al amparo de la corona española, sólo es digno de un auténtico “hijo de puta”. Durante más de hora y media, sentados en ese chiringuito de playa como visión inmejorable de la España del pelotazo, la pareja habla de las cuestiones que preocupan a cualquier ciudadano, aunque pareciera por un momento que intentan arreglar el mundo.

Hay grandes momentos a lo largo de la obra, sobre todo cuando se van sucediendo los monólogos. La obra con dos actores en escena tiene un buen ritmo, no da tregua y sobre todo conecta con el público desde el primer momento. Se nota la mano maestra de Pérez-Reverte, un escritor que con sus artículos no dejan indiferente a nadie.

El montaje teatral tiene un mensaje muy claro ya que relata la relación que entablan Luciano y Mariano, dos personajes antagónicos que retratan de forma ácida la sociedad actual. Luciano que posee esa patente de corso auténtica, con casi dos siglos de antigüedad y firmada por el mismísimo Fernando VII, que quiere vender. El que la posea tendrá el poder de estafar, robar, malversar, saquear y desfalcar, con todos los papeles en regla y la firma del rey. Y por eso la quiere Mariano, un ciudadano al que la vida ha tratado de forma despiadada. Pero ser un cabrón no es tan fácil como parece, así que Luciano se ofrece a enseñarle. Se ven todos los días en la terraza de un bar. En definitiva gran espectáculo teatral, intimista y profundo.
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Postby Rogorn on Wed Nov 12, 2014 12:55 am

Los Compadres: «No somos dos tipos que están aquí por casualidad aprovechando el tirón»
Antonio Gilgado - hoy.es - 11/11/2014

Cuenta Pérez-Reverte que no es lo mismo ser un delincuente que se busca la vida al límite de ciertas reglas, malandrines que mantienen ciertos códigos, que un «cabrón desbocado al que todo le da igual», y se lamenta que abunde «gentuza a la que se le fue la olla capaz de hacer daño sin el menor escrúpulo». De este lado oscuro del ser humano lleva el escritor cartagenero escribiendo en su columna dominical desde 1991. 'Patente de Corso' es su ajuste de cuentas semanal y ahora un texto teatral versiona parte de sus machetadas.

Pérez-Reverte se cruzó en el universo de Twitter con Alfonso Sánchez y Alberto López, dos actores que a su manera también hablaban del lado oscuro. En Youtube eran el Culebra y el Cabeza, dos poligoneros sevillanos con una visión muy atinada del mundo en el que viven. Sus vídeos consiguieron más de veinte millones de visualizaciones. Después saltaron al cine con 'El mundo es nuestro' y tras el respaldo en la cartelera planearon volver a los escenarios, donde ambos se conocieron en 2007. No hicieron falta muchas negociaciones entre los tres. Los actores querían llevar un texto potente y el escritor autorizó que se nutrieran de sus columnas. Aquí nace 'Patente de Corso', un espectáculo que se representa el próximo sábado a las nueve de la noche en el López de Ayala [de Badajoz].

Los dos actores llegan a los escenarios con la resaca de 'Ocho apellidos vascos' -la exitosa película en la que acompañan a Dani Rovira- y avisan. «No somos dos tipos famosos, que llegan aquí de casualidad para aprovechar el tirón». La advertencia la hace Alfonso Sánchez -el moreno de esta famosa pareja- quien tras el éxito en Internet y el cine, se toma la vuelta a las tablas como una reivindicación por sus quince años y varias giras nacionales a las espaldas. «Ni mucho menos somos nuevos en esto». En 'Patente de corso' da vida a Mariano. Treinta y muchos, dos niños a los que casi no ve y una exmujer que rehizo su vida hace tiempo. Estudió empresariales y ahora engorda la lista de los parados de larga duración. Ha llegado a la conclusión de que para salir adelante debe convertirse en unos de esos cabrones desbocados de los que habla Pérez-Reverte. Para pasar al lado oscuro recurre a Alfonso Sánchez. Hace de Luciano. Un timador de los que ya no quedan. Fue cabo segundo en la Marina, limpiabotas, cantaor flamenco y trilero.

Las conversaciones de Mariano y Luciano tienen mucho de columnas de opinión, de reflexiones afiladas que tan pronto te hacen reír como llorar. «Pérez-Reverte es de esos escritores que escribe con total libertad y nosotros aspiramos a eso, a transmitir con total libertad», cuenta Alfonso, quien asume la responsabilidad de llevar por primera vez al teatro un texto del escritor. Estrenaron en Sevilla el nueve de octubre. Cuatro días de lleno absoluto y con la presencia del escritor en la primera noche. «Fue mágico, no pudo salir mejor». Más tarde saltaron a Granada y Almería. «Aquello ya no era jugar en casa y volvió a ocurrir lo mismo». Con 'Patente de Corso' quieren llegar al público amante del teatro más diáfano.

Se suben al escenario y durante una hora y cuarenta minutos defienden un texto de máxima dificultad y compromiso. Para enrolarse en esta nueva aventura buscaban una representación con comedia, drama y crítica social, una continuidad de 'El mundo es nuestro'. En una reunión con el escritor, éste les propuso que el espectáculo podría llamarse 'la tragicomedia de ser español'». En cierto modo, ésa es la síntesis de lo que escribe el padre de Alatriste en sus columnas y ellos, más directos todavía, lo han bautizado como "el tratado del hijoputismo".

Después de tantos años juntos -se conocieron en 2007- los dos actores sevillanos parecen haber desarrollado el olfato del éxito. Cada proyecto que emprenden recibe un rotundo respaldo del público. Alberto López, el otro cincuenta por ciento de 'Patente de Corso', cree todo se basa en seguir un proceso de creación muy escrupuloso y no dejarse llevar por las tentaciones que acarrea la fama. Lo de Youtube fue un lanzamiento mediático al que le siguieron muchas llamadas. «Hubo ofertas económicas con las que te podías comprar el yate en tres días, pero yo pensaba "si me meto aquí ganaré mucho dinero pero posiblemente no me llamen para hacer cine nunca más"».

Han decidido seguir su propio camino -«cada vez tengo más claro que cuantos menos intermediarios, mejor. España es el país de los intermediarios»- y cree que ahora en la profesión le ven como los actores "underground". «Hay quien se pregunta: ¿Estos tíos, de qué van? ¿Son unos chulos?». La respuesta que da Alberto a esta pregunta es muy simple. «Buscamos emocionar con un espectáculo que lo entienda todo el mundo».

No fue fácil arrancar. Esperaron a que escampara el terremoto de 'Ocho apellidos vascos'. Ahora toca prepararse para la primera parada de la gira fuera de Andalucía. Dicen que el López de Ayala les infunde respeto. «Por allí pasa cada año lo mejor del teatro español». Ahora llegan ellos.
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Postby Rogorn on Wed Nov 26, 2014 11:44 pm

Los Compadres: “En ‘Patente de corso’ el espectador no sale del teatro como entró”
Sonia Aguilera - hoyesarte.com - 26/11/2014

Se conocieron en 2006 y desde entonces no han hecho otra cosa que trabajar. Los Compadres comenzaron revolucionando YouTube y después de dar el salto a la gran pantalla con el Culebra y el Cabesa en 'El mundo es nuestro', y de participar en la película española más taquillera, 'Ocho apellidos vascos', Alfonso Sánchez (Sevilla, 1978) y Alberto López (Sevilla, 1976) regresan al teatro con 'Patente de corso', basada en los textos de Arturo Pérez-Reverte.

Un camino común ha unido sus carreras en los últimos ocho años. “Nos conocimos en un momento en el que no teníamos mucho trabajo, la gente no apostaba por nosotros y era una situación un poco desesperante”, recuerda Alfonso Sánchez, quien continúa: “De repente se dieron unas circunstancias muy particulares, el "boom" de YouTube, y descubrimos un camino por el que podíamos acceder directamente al público, saltándonos a los intermediarios. A partir de ahí pudimos demostrar todo lo que valíamos y, sobre todo, la artesanía que atesorábamos después de tanto tiempo trabajando”.

Desde entonces han experimentado un gran éxito que les ha llevado a recibir ofertas variadas, como asegura Alberto López, “de mil colores, creativas, artísticas, económicas… Con muchos ingredientes para volverte un poco majara”. Pero Los Compadres han sabido mantener los pies en el suelo y seleccionar sus trabajos de manera muy meticulosa. “Hemos ido midiendo mucho los tiempos, qué hacer, qué no hacer”, siempre con sentido común. Según Alberto ha sido una “evolución positiva. Me siento muy feliz cuando echo la vista atrás y veo lo que nos ha ocurrido, lo que nos está pasando en el presente y los proyectos que tenemos para el futuro”.

Con el humor por bandera, Alberto y Alfonso han retratado, una y otra vez, la realidad que invade a la sociedad española, una realidad “cortante, matadora”, como la define Alberto, y en la que algunos piensan que tiran mucho de los tópicos, pero “los tópicos es lo que somos realmente. Tiramos de identidad, tiramos de nosotros”, asegura Alfonso, que explica que no hay nadie mejor para contar nuestra propia historia que nosotros mismos. “El problema del cine y del arte en general últimamente es que se ha despegado mucho de nuestra propia identidad, por eso el público le ha dado la espalda”.

Con un lleno absoluto, el pasado mes de octubre se estrenó en el Teatro Lope de Vega de Sevilla 'Patente de corso', un trabajo que lleva por primera vez al teatro los artículos de opinión de Arturo Pérez-Reverte, publicados semanalmente desde el año 1991. El proyecto surge gracias a las redes sociales, cuando Reverte a través de Twitter alaba el trabajo de los dos actores sevillanos. Tras un intercambio de felicitaciones, esta pequeña relación se afianza con una cena donde Los Compadres le proponen al periodista que les escriba un guión teatral. “Nos dijo que no, que ni de coña”, recuerda Alberto, “pero lo que sí nos cedió en esa cena fueron los derechos de sus cuatro libros editados sobre sus artículos de opinión [...]. Nos encontramos con artículos realmente maravillosos, shakesperianos, con una carga dramática brutal”.

A partir de ahí comenzó un trabajo profundo sobre la obra del periodista y escritor entre Alfonso, Alberto y la dramaturga Ana Graciani, que se dedicó a hacer la adaptación de los artículos que habían seleccionado los tres previamente. El resultado es un texto en el que se sondea, escarba y juega con los cánones y con los géneros. 'Patente de corso' está en plena gira por veinte ciudades españolas hasta el próximo mes de enero, y está siendo un auténtico éxito. “La gente está encantada, nos han dicho algo muy bonito y es que habían vibrado en el patio de butacas, habían reído, habían llorado…, se produce una catarsis que hace que el espectador no salga del teatro como entró. Eso te da mucha energía y te hace confiar mucho en que lo que estás haciendo es bueno”, explica Alfonso Sánchez.

Pero no sólo el público general ha tenido una respuesta inmejorable, la opinión más importante para los dos actores era la del propio Pérez-Reverte que “estaba entusiasmado, muy contento de ver un teatro como el Lope de Vega, con casi 800 personas, cinco minutos aplaudiendo algo que ha salido de su pluma”, dice Alberto. De hecho, nunca se había hecho nada así con sus escritos y después de esta propuesta, y casi paralelamente, Roberto Álamo está preparado la adaptación al teatro de una novela suya, “Arturo nos dijo que iba en camino con otro bebé”.

Sobre las tablas, Alfonso y Alberto dan vida a dos personajes muy dispares. El primero es Luciano, “un personaje muy tópico, muy típico, muy real”, como lo define el actor. “Es el viejo pirata, el estafador, el carterista, el tipo con arte que se dedica a vivir del cuento, que ha tenido que convertirse en un hijo de puta para sobrevivir en un mundo tan cruel como en el que estamos”. Según Alfonso este personaje representa el verdadero carácter español, forjado en época del Imperio cuando las riquezas de las Indias llegaban a los puertos españoles, pero sólo iban a las casas de los ricos y a pagar guerras y fiestas, mientras que los pobres se morían de hambre. “El pueblo tuvo que aprender a quedarse con las monedas que iban cayendo de los carros. De ahí creo que viene la picaresca y eso que hay hoy en día, la economía sumergida, la manera de buscarnos la vida e intentar sobrevivir. Eso se plasma a través del personaje de Luciano, un viejo pirata que ya está cansado también de ser un superviviente”.

Por otro lado está Mariano, que Alberto describe como “un pobre hombre, un mindundi, un apaleado de la vida que ha hecho las cosas siempre bien, ha pagado sus impuestos, ha hecho su carrera, se ha casado… Pero nada le sale bien, le echan de los trabajos, se divorcia, tiene que pasar la manutención de sus hijos, es todo como una locura”, hasta que un buen día se da cuenta de que “cuanto más hijo de puta eres mejor te va y más disfrutas de la vida, porque el dinero te da disfrute y eso es una realidad como un camión”, y por eso Mariano decide preguntar al mejor, a Luciano.

En el futuro, Los Compadres no saben si continuarán juntos o por separado, Alfonso se ríe cuando se le pregunta si serán un dúo artístico, “me gustaría pensar que acabaremos nuestra carrera como Jack Lemmon y Walter Matthau, pero la verdad es que seguiremos trabajado de vez en cuando juntos y otras veces por separado, y cada vez que nos encontremos será una alegría porque trabajar con Alberto López es para mí como trabajar en familia. Es un tío al que quiero y admiro”.

Entre los nuevos proyectos que los unen a partir de primavera se emitirá “una serie en Antena 3 que se llama 'Allí abajo', que rodamos en Sevilla y tenemos dos personajes muy divertidos”, confirma Alberto, “podría contar miles de cosas más pero me parece una osadía, porque los actores normalmente no tienen proyectos, es mentira todo, hasta que no tengas nada firmado no hay proyecto”.

Entrevista en vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=I8A-bU4CYd8
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Postby Rogorn on Sun Dec 07, 2014 8:03 pm

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'Patente de Corso' es "la historia del ciudadano honrado harto de estar harto"
José A Cano - eldiario.es - 06/12/2014

'Patente de Corso' es la historia de dos personajes, Mariano y Luciano. Mariano es “el típico español harto de estar harto, que siempre cumple la ley y paga sus impuestos… y decide que ya basta”. No se trata tanto “que quiera dejar de ser bueno como que quiere dejar de ser una víctima”. Por eso, recurre a Luciano, un canalla de manual con patente de corso para serlo: “y entre ambos se crea una relación como la del señor Miyagi y Karate Kid, en la que el viejo maestro enseña, más que artes marciales, los valores de la vida a su discípulo”. Y es “la tragedia que ocurre cada vez que se pierde a un hombre bueno, pero nada es lo que parece y siempre queda lugar para la esperanza”.

Las palabras son las de los creadores e intérpretes de Mariano y Luciano, Alberto López y Alfonso Sánchez, conocidos por sus personajes de Los Compadres, pero que en estos días recorren España con la adaptación teatral de 20 años de columnas de Arturo Pérez-Reverte, que han convertido en el manual de cómo ser “un auténtico hijoputa” en la España actual.

El proceso de adaptación lo describe López como “peliagudo”. Desde 1993, Arturo Pérez-Reverte ha publicado unos 1250 artículos, y contando. “Nosotros nos hemos leído (Alfonso, Ana Graciani y yo) unos 900 ó 950, de los que hicimos una selección de 20, y luego de esos 20 elegimos 14. No se trataba de los mejores, sino de los que tenían más posibilidades de ser dramatizados como un conjunto. Ana escribió el guión, del que ha habido unas cinco versiones, la última de las cuales se le envió a Arturo, al que le encantó”.

La obra arranca con la carta del padre parado que escribiese Pérez-Reverte en 1998. “La mayoría de los artículos seleccionados son de los 90”, comenta Alberto López, “pero no ha sido a propósito, es que sorprendentemente siguen de actualidad”. Alfonso Sánchez entiende que si muchos artículos de la primera época –Reverte empezó su columna en 1993– son tan ácidos es “porque en aquél momento no había referentes periodísticos tan comprometidos como quiso ser Arturo. Creo que se debe a que acababa de volver de Bosnia y se encontró una España en unas circunstancias muy determinadas, parecidas a las actuales, y decide tomar el compromiso de denunciarlo”.

Así, Mariano y Luciano son dos personajes “testigo de nuestro tiempo”, ya que las palabras que utilizan “son las de Arturo, siempre”. La estructura, apunta López, “es de musical: en lugar de canción-diálogo-canción, es artículo-diálogo-artículo”. Y Mariano es ese hombre honrado que “cada que pone la tele quiere tirarse por la ventana. Así que decide que si no puedes con el enemigo, únete a él”. “No todo es tan negativo”, apunta Sánchez, “porque si no tuviésemos un poco de esperanza, ni siquiera haríamos teatro ni nada de nada”.

Para López y Sánchez “ha sido una experiencia diferente en nuestro trabajo juntos, en el que hemos descubierto cosas nuevas como actores. Es la primera vez que hacemos de dos personajes antagónicos, muy diferentes y con objetivos enfrentados. Normalmente nuestros personajes son complementarios y viven su desarrollo juntos, pero el arco de Mariano y el de Luciano son muy diferentes. Al final, se necesitan el uno al otro y son dos solitarios”.

López apunta también que “la historia es teatral y tiene planteamiento, nudo y desenlace, muy marcados. Si ves los cortos de los compadres, no tiene esa estructura. Eso y el ver a Alberto López y Alfonso Sánchez haciendo de personajes enfrentados, para el que nos conozca y quiera ver algo nuevo, está ahí también”. En cuanto al fondo de denuncia social, para López “la temática es la misma en el sentido de denunciar la situación del país en clave de comedia. Si piensas en el primer corto de Rafi y Fali, los Compadres, lo que les pasa es que no tienen ni para pagar dos cañas y una tapa aunque quieren ir de señoritos sevillanos. Eso, aunque lo contemos en clave de comedia, en realidad es un drama terrible”.

Para Sánchez “se puede decir que esto está cerca de 'El mundo es nuestro' o de los Compadres, pero porque es la tradición del humor trágico español, reírse de las desgracias con socarronería. Está en 'La Codorniz', en Berlanga o en Valle-Inclán. Forma parte de la cultura española, y no lo hemos inventado nosotros ni lo ha hecho Pérez-Reverte, y después de nosotros vendrán otros.

Sánchez también tiene tiempo para contestar a las preguntas de eldiario.es por la futura secuela de 'El mundo es nuestro', 'El mundo es suyo', protagonizada en esta ocasión por los Compadres, Rafi y Fali. “La tenemos pensada como la segunda parte de una trilogía, que acabaría con 'El mundo es vuestro', pero hemos reescrito el guión desde cero tras cambiar las circunstancias de producción”. Estuvo sobre la mesa “una comedia más tradicional, con más dinero y el apoyo de alguna cadena de televisión, pero nos iba a restar independencia y hemos decidido volver a los orígenes. Será una historia más modesta pero más libre y más ácida, mucho más comprometida que la que habría sido de otra manera”.
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Postby Rogorn on Tue Dec 23, 2014 6:32 pm

'Patente de corso' analiza "la identidad de ser español"
Eva García - elperiodicodearagon.com - 19/12/2014

Hacer pensar, reír, llorar, sentir "cosas y entender más cosas del ser humano y del hecho de ser español". Este es el objetivo del espectáculo 'Patente de corso', una alegoría "sobre el bien y el mal" que hoy se pone en escena en una única función, en la sala Mozart, a las 21.30 horas.

Alfonso Sánchez, director y actor; y Alberto López, actor, se han atrevido a llevar a escena la adaptación de la obra de Arturo Pérez-Reverte, "teatro con mayúsculas", que fusionan con monólogos, música, etc. Estos le propusieron que les escribiera un texto teatral, él se negó y a cambio "puso a nuestra disposición toda su obra para que adaptáramos lo que quisiéramos", así que optaron por los artículos periodísticos -cuatro libros editados y más de 1.200 artículos-, porque "es lo más parecido a lo que estábamos haciendo", explica Sánchez (la 'Trilogía sevillana' o la película 'El mundo es nuestro') y porque es una "obra comprometida, honesta y no se ha casado con nadie en los últimos 30 años, además de hacer un análisis exhaustivo, clarividente y de sentido común extraordinario sobre la identidad de ser español", reconoce.

Por su parte, Alberto López explica que el proceso ha sido "totalmente artesanal", llevado con una "responsabilidad y un pudor extraordinario", ya que primero "tenía que gustar a Arturo, a nosotros y también al público", por eso han sido "muy cuidadosos" con el trabajo de Pérez-Reverte a la hora de llevarlo a escena (contaron con la colaboración de Ana Graciani).

Aunque el escritor ha subtitulado 'Patente de corso' como 'La tragicomedia de ser español', Sánchez y López lo hacen como 'Tratado del hijoputismo ibérico'; y trata sobre por qué "el español es cómo es; por qué la mitad somos como somos y la otra mitad quieren imitarlos", define López; quien añade: "Si ahondas un poco más, se analiza la concepción del ser humano, se habla de soledad, amistad o de lo canallas y pusilánimes que podemos llegar a ser".

Alfonso Sánchez es Luciano, "un malo de libro, un viejo pirata, un auténtico hijo de puta que ha sobrevivido a todos los avatares de su vida gracias a una patente de corso que tiene en su poder, firmada por el rey Fernando VII, que le permite cometer actos prohibidos, aunque es una excusa para autojustificarse de su falta de escrúpulos. Lo salva que pese a ser un viejo corsario, conserva un código de honor, que permite que siga siendo humano". Alberto López es Mariano, "un tipo pusilánime, un ciudadano modélico al que no paran de darle palos. Cada vez se cabrea más y más con lo que ocurre en España y cada vez tiene más ganas de ser menos modélico, más canalla y más cabroncete. Eso es lo que va a buscar con Luciano, hacer un pacto con el demonio, ya que está dispuesto a recibir todo tipo de lecciones para ser un gran hijo de puta".

En la función hay un decálogo para saber si uno nace o se hace y la conclusión, declara López es que "el hijo de puta se hace y el hijoputa nace; el primero se lo gana a pulso, lo lleva en la genética, mientras que el segundo es un tipo de andar por casa, un quiero y no puedo", pero todo contado con palabras de Pérez-Reverte, "un tío que tiene más guasa de lo que la gente piensa". Aseguran que España da para "mucho teatro" porque "son 500 años aguantando hijos de puta, aunque ahora están saliendo como champiñones", dice Sánchez; y añade: "Estamos hartos de que se criminalice al ciudadano que lo único que hace es intentar sobrevivir".

¿Qué harían si tuvieran una patente de corso? Alfonso Sanchez: "Me embarcaría en un galeón y surcaría los mares robando y hundiendo a hijosdeputa". Alberto López: "Madre mía... por algo que nos merecemos todos los españoles, lo usaría para limpiar este país de canallas", concluyen.
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Postby Rogorn on Sat Dec 27, 2014 5:20 pm

Rafi y Fali, de Youtube a Pérez Reverte y desmontando al Pequeño Nicolás
Laura Crespo - elimparcial.es - 27/12/2014

Muchos aún los conocen como El Culebra y El Cabeza, los personajes que les catapultaron a la fama en el polvorín de videoaficionados que era el Youtube de 2008. Su parodia del cani sevillano terminó siendo germen de una película, 'El mundo es nuestro', e inspiración para una segunda serie de gags: la protagonizada por Los Compadres, Rafi y Fali, clichés sevillanos en el extremo contrario. Una versión de esos señoritos andaluces terminó colándose en la película española del momento, 'Ocho apellidos vascos', y los originales tendrán su propio largometraje, un proyecto iniciado hace un año bajo el título de 'El mundo es suyo' y en el que bien podría haberse inspirado el Pequeño Nicolás para sus tejemanejes.

Alfonso Sánchez y Alberto López han alcanzado el éxito a base de constancia y de toda una vida dedicada al sector audiovisual. En plena cresta de la ola, se lanzan a una aventura teatral poco convencional: una adaptación de los textos que el periodista y escritor Arturo Pérez-Reverte ha publicado en su columna dominical ‘Patente de corso’ durante tres décadas, en un montaje a caballo entre la comedia, el musical y la picaresca que vuelve a Madrid el próximo 29 de diciembre tras una gira por España con próximas paradas en Cádiz, Murcia y Alicante.

El argumento de 'Patente de Corso', que también pide prestado su título a Pérez-Reverte, gira en torno a dos figuras: primero, la de Luciano (Alfonso Sánchez), que posee una patente de corso auténtica, con casi dos siglos de antigüedad y firmada por el rey Fernando VII, con la que, asegura, puede estafar, robar, malversar, saquear y desfalcar; y luego está Mariano (Alberto López), un ciudadano harto de estar harto al que la vida ha tratado de forma despiadada y que ahora quiere convertirse en un hijo de la gran puta. Los encuentros entre ambos, una especie de tutorías para aprender a ser un malnacido, no son más que una excusa para hablar de lo que habla Pérez-Reverte, de lo que lleva hablando treinta años y que poco ha mutado desde entonces: el día a día del español y la identidad de España.

Fue el propio periodista quien sugirió a Sánchez y López un "self-service" de su obra tanto literaria como periodística. “Con Arturo empezamos con una relación de admiración mutua que derivó en amistad, y se nos ocurrió que en algún momento pudiera escribirnos un texto teatral”, explica Sánchez a este diario. “Nos dijo que ya tenía suficiente, que no estaba como para meterse en una aventura nueva”, continúa, y cuenta cómo el escritor les ofreció cualquiera de sus obras para una adaptación al teatro. La columna 'Patente de Corso' llegó a sus manos como agua de mayo, por “la plena actualidad”, de textos que se escribieron hace “catorce o quince años”, dice López. El resultado es la puesta en escena de, como lo define el propio Pérez-Reverte, “la tragicomedia de ser español”; o, como la han rebautizado los responsables de su versión teatral, “el tratado ibérico del hijoputismo”.

“Es una función en la que el espectador se va a reír, va a llorar y, sobre todo y creo que lo más importante, va a reflexionar sobre nuestra propia identidad y sobre nuestros propios valores como ciudadanos”, resume Sánchez, también director de la obra. Luciano sería “el pirata, el estafador, el vividor que se ha buscado la vida partiendo desde el fango”, dice Sánchez sobre su personaje, y añade que “lo que le salva de pertenecer del todo al lado oscuro” es que “aún conserva un viejo código de honor”. De hecho, trata de convencer a Mariano de que no es tan fácil ser un “hijo de puta”, a pesar de que la sociedad española, eternamente ligada a la picaresca y el ‘caradurismo’, aparentemente condenada a cargar con ciertos estereotipos, parezca estar plagada de ellos.

“La imagen negativa que muchas veces tenemos de nosotros mismos es la que se han encargado de darnos los poderes fácticos desde hace 500 años”, asegura Sánchez, quien define al pueblo español como “noble, sano, alegre y, sobre todo, idealista”. Para el director e intérprete, el personaje de Mariano, “el ciudadano modélico pero harto”, representa a la mayoría. “Y menos mal que es así, porque si la mayoría de la sociedad fueran hijos de puta, esto sería como el Far West”. López también aboga por destruir la máxima de que el hombre, malo por naturaleza, es un lobo para el hombre. “Yo imagino que los cabrones pagan un precio emocional, dudo mucho que duerman tranquilos e imagino que viven en pequeños infiernos”, opina.

Tanto en concepto como en puesta en escena, la función es anárquica, estridente y gamberra y busca a ratos la emotividad, a ratos (los más), la comedia. “Queremos ir a los principios del arte, que debería estar entroncado con la humanidad, con la esencia del ser humano más allá de la politización o de los ideales adscritos a un signo político”, subraya Sánchez, y pone el acento en que “esta función habla sobre los seres humanos, sobre el bien y el mal, sobre lo que significa pertenecer o no a la sociedad”. Dice el actor y director de 'Patente de Corso' que, en este sentido, la liberación ha sido absoluta. “Nos permitimos decir cualquier cosa, con la misma libertad y el mismo compromiso con que Arturo ha ido escribiendo estas reflexiones dominicales”, asegura.

López señala en la misma dirección: “El mecanismo que venimos usando no es nada agresivo. Cuando no te posicionas políticamente en este país hacia un lado o hacia otro y, desde el arte, das cera a todo el que se mueve, eres bienvenido; eso parece que ha calado en los gustos de los españoles y se ha extrapolado a la obra de teatro”.

Y vaya si ha calado. Los trabajos que han desarrollado Sánchez y López en Internet suman casi 20 millones de visitas. Estamos en la era de los virales en Internet. Un vídeo subido a Youtube puede dar la vuelta al mundo y conseguir miles de visionados en apenas unas horas. Sin embargo, frente a la universalidad, otro de los rasgos de Internet es su tendencia a lo efímero. No es lo mismo conseguir ser un fenómeno en la red y caer poco después en el más profundo de los olvidos que echar la vista atrás y poder concluir que Internet funcionó como una lanzadera. Sánchez recuerda que cuando ellos llegaron a Internet era un momento “muy concreto”, tanto en sus carreras profesionales como en la circunstanciade la propia red de redes. “Llevábamos ya una década trabajando sin que nadie, ninguna productora, confiara en nosotros e Internet era un sitio donde se veían vídeos de un mono que se metía un dedo en el culo. Aunque suene mal, eso era Youtube en 2007”, cuenta Sánchez. En este contexto, se fijaron en las potencialidades del continente más que en el contenido que hasta ese momento venia albergando. “Ahí podíamos demostrar que éramos buenos y que lo que hacíamos era interesante”, dice Sánchez. “Nosotros llegamos a Internet con un producto que estaba muy trabajado, muy cuidado, era pura artesanía”, añade López y subraya que “entre vídeos de caídas, de pronto llega uno que contaba algo, que tenía un sentido y mucha preparación”.

“Hoy en día es otro mundo”, dice Sánchez. Reconoce que, “aunque aún queda por hacer”, Internet “ha evolucionado muchísimo” y cita como ejemplo la brutal expansión de portales de vídeo bajo demanda que se han lanzado a la producción de series de gran calidad, como Netflix con la exitosa 'House of Cards'. Haciendo autocrítica, el director de 'El mundo es nuestro' y 'Patente de Corso' cree que el sector cinematográfico “tiene que evolucionar” aún en este sentido. “Ser flexibles no quiere decir que el cine tal y como lo conocemos vaya a morir; la experiencia de ir en grupo, el gusto por divertimento y la catarsis colectivas, se mantendrán”, augura.

Ahora, Sánchez finiquita el guión de 'El mundo es suyo', la película que protagonizarán sus ya míticos personajes Rafi y Fali. “Es una película complicada, poco convencional, muy comprometida y combativa, un tipo de cine por el que es difícil que las televisiones apuesten, pero creo que al final saldrá para delante y llegará hacia finales de 2015”, explica el realizador, que lleva poco más de un año buscando la financiación necesaria para dar salida a este proyecto. En él, los dos señoritos sevillanos pretenden colarse en la fiesta de cumpleaños de un alto cargo del PP. ¿Coincidencia? ¿O Sánchez y López predijeron al Pequeño Nicolás? “Parece increíble, pero es que estas cosas salen con sólo mirar el mundo en el que vivimos, la sociedad, quién maneja los hilos de todo esto y qué puede ocurrir”, argumenta Sánchez. “Rafi y Fali son esos 'pequeños Nicolases' que se colarán en la hoguera de las vanidades, es como una revisión de 'La Escopeta Nacional' con Rafi y Fali como protagonistas”, adelanta. Pero no es futurología, sino puro análisis y precaución. “Es un poco lo que pasa a Arturo”, dice el director.

Arturo Pérez-Reverte escribe desde hace treinta años un artículo semanal. De esa ingente cosecha, no es difícil coger un texto de forma aleatoria, leerlo en voz alta y darse cuenta de la terrible actualidad de unas palabras escritas en los noventa. En este sentido, el periodista se ha mostrado en más de una ocasión desesperanzado con el cambio, resignado a seguir en este mismo limbo sin trayectoria ni dirección claras. “Él venía hablando desde hace años de todas las miserias con las que nos estamos encontrando ahora, y lo único que hizo para predecirlas fue mirar alrededor y aplicar el sentido común, pero parece que nadie lo escuchó y supongo que eso genera un poco de desencanto”, opina Sánchez. Ahora, las palabras que fueron pasadas por alto se suben a un escenario para vomitar unas cuantas verdades sobre la realidad de España, “un honor y una responsabilidad” para los ideólogos de 'Patente de Corso'. “El otro día Arturo nos dijo que con nosotros estaba empezando a sentirse joven de nuevo, a sentir alegría y energía y, sobre todo”, asegura el director, “a pensar que todo ese trabajo suyo había servido para algo; de ahí surge toda la energía para llevar a las tablas 'Patente de Corso'”.
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Postby Rogorn on Mon Dec 29, 2014 10:11 am

La tragicomedia de ser español
Macarena P Lanzas - elmundo.es - 29/12/2014

140 caracteres dan para mucho. Y cuando Arturo Pérez-Reverte tecleó en Twitter que le gustaba el trabajo de la productora Mundoficción, Alberto López y Alfonso Sánchez, el dúo deslenguado de 'El mundo es nuestro', se puso en contacto con el autor.

Intercambiaron saludos por primera vez durante una cena y, ahí, nació 'Patente de Corso' bajo el subtítulo de 'Tratado ibérico del hijoputismo'. «En un principio le propusimos que nos escribiera algo de teatro, pero se negó alegando fidelidad a sus orígenes como novelista más que como dramaturgo. Acto seguido fue él mismo quien nos sugirió que, en sus libros editados sobre sus artículos de opinión, encontraríamos material más que suficiente para realizar una adaptación teatral», explica López. «Nos quedamos con unos 20 de cerca de 1.000 que leímos. Hemos hecho un repaso por todos sus textos, desde principios de los 90 hasta hoy prácticamente», añade. Y así fue como una de las butacas del Teatro Lope de Vega de Sevilla fue ocupada el pasado 9 de octubre, día del estreno, por el autor de 'La tabla de Flandes'. 'Patente de Corso', que tras su debut en la capital andaluza ha recorrido numerosas ciudades, llega al Nuevo Apolo madrileño esta tarde, y sólo habrá una oportunidad -al menos en lo que queda de 2014-, ya que tras una única función, continúa su gira.

Los artículos de Reverte cobran vida sobre las tablas como una obra de teatro al uso. Parte de la trama sucede en un chiringuito de puerto, como cualquiera de los que se pueden encontrar en el mapa español. Allí habita Luciano (Alfonso Sánchez), que será el encargado de enseñar a Mariano (Alberto López) cómo convertirse en un auténtico canalla tras una vida llena de fracasos.

«Ha sido un trabajo tan duro como bonito. Ana Graciani ha sido junto con Alfonso Sánchez la encargada de llevarlo a cabo. Más que presión, sentíamos mucha responsabilidad, es la primera vez que se adapta algo de Arturo al teatro y también es la primera vez que se adaptan artículos de opinión a un hecho teatral», cuenta López. «Es una historia de piratas, una historia sobre el bien y el mal, sobre los miles, los millones de ciudadanos que están hartos de estar hartos», interviene Sánchez. Parece que la fórmula ha dado en el clavo, o al menos ha conseguido embaucar al escritor murciano. Unión que también ha tenido lugar en la pequeña pantalla, con Alfonso Sánchez interpretando a uno de los protagonistas de la serie de televisión basada en el las aventuras del capitán Alatriste que se estrenará próximamente en Telecinco. «Pues estamos consiguiendo de momento que la gente se ría, llore y piense. Es lo que debe ser el arte, un bálsamo ante tanto desconcierto y tantas barbaridades a las que nos enfrentamos todos los días», afirma López.

«Ahora que lo pienso, 'Patente de corso' representa en formato teatral la tragicomedia de ser español», dijo Arturo Pérez-Reverte en una de las presentaciones de la obra. Y para ambos, esta tragicomedia escenifica a un país con más de cinco millones de parados en el que «un politicucho de tres al cuarto dice cosas como que la gente va más a los comedores sociales porque ahora nadie quiere cocinar». «Es la manera que ha tenido el ciudadano español de sobrevivir a los gobernantes que hemos tenido desde el siglo XVI hasta nuestros días. Visto a través del filtro de la alegría, de la risa, de la crítica... Sin estas armas, seguramente España ya se hubiera hundido en mitad del océano», opina Sánchez.

No hay nuevas recetas para calmar los males, y aunque el tema de la crisis parece uno de los más recurrentes, para Sánchez y López las películas y representaciones que abordan el tema de forma comprometida se cuentan con los dedos de una mano. Por ello intentan alejarse de un espectáculo oportunista, cotidiano o panfletario. La conexión con la actualidad existe, pero ellos dicen ir más allá. «Hemos tratado de analizar parte de lo que es el español, de la esencia del país en el que vivimos y de nuestra propia idiosincrasia, de lo que significamos en mitad de este planeta llamado Tierra. Si hemos conseguido transmitir esto desde nuestro punto de vista y a través de las palabras de Arturo, entonces esa es la novedad más importante», concluye Sánchez.
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Postby Rogorn on Mon Jan 26, 2015 5:30 pm

Alfonso Sánchez: "Para ser malo hay que tener talento; no es fácil para la gente de buen corazón"
Ana Guardiola - laopiniondemurcia.es - 26/01/2015

Luciano posee una patente de corso y asegura que con ella se puede estafar, robar y malversar. Mariano, un ciudadano harto, la quiere comprar. Este es el argumento de la obra de teatro que mañana suben a escena Alfonso Sánchez, director también de la obra, y Alberto López. Ambos formaron parte del elenco de 'Ocho apellidos vascos', «que ha devuelto la identidad al cine español».

-'Patente de corso' está basada en artículos de Pérez-Reverte, ¿se había hecho antes algo similar?
-En teatro independiente y experimental sí, es posible, pero que fueran de un solo autor y con ello escribir una obra con planteamiento, nudo y desenlace es muy novedoso. Además, es la primera vez que un texto de este escritor sube a las tablas.

-Dicen ustedes que quieren revolver, conmover, remover...
-Es lo más importante para nosotros, ya sea en cine o en teatro, que el público se sienta satisfecho por haber pagado su entrada, que se divierta y lo pase bien, o mal, pero que esté vivo. Y en ese sentido, esta obra está muy bien porque es hilarante, de repente se te cae una lágrima, hay silencios sepulcrales y escenas muy cómicas... Y, algo fundamental, que pueden salir del teatro planteándose muchas cosas.

-¿Si no incorporara el humor sería todo un drama?
-Claro. Pérez-Reverte decía que el subtítulo era ‘Tragicomedia de ser español’. Nosotros le hemos puesto ‘Tratado ibérico del hijoputismo’. Hay que quitar hierro a las cosas y reírnos de nosotros mismos, de nuestras miserias. Lo hicieron grandes escritores como Quevedo o Mihura y humoristas como Gila. Todos oxigenaron nuestra identidad.

-Y explican en el dossier que entre los referentes están desde Beckett a Chiquito de la Calzada...
-Son los que están en mi cabeza como director. Es como cuando te preguntan sobre música y dices muchos estilos... Yo soy así, he crecido con una cultura ecléctica y una educación muy abierta, por lo que hoy por hoy imagino que transito por muchos mundos. Además, es una manera, como artista, de llegar a más gente.

-Su personaje, Luciano, dice que «ser un cabrón no es tan fácil como parece». ¿Lo cree así?
-Sí, sí, para la gente de buen corazón no es fácil. Para ser malo hay que valer, hay que tener talento. El personaje de Mariano no tiene esas dotes, pero quiere tener la posibilidad de ser malo e incumplir las leyes. Luciano tiene un código de honor, pero tiene una semilla dentro que le permite "enseñar" a Mariano.

-Director y actor de cine, de teatro... ¿Hoy en día hay que moverse en varios sectores?
-Yo no he tenido otra opción. Me gustaría haber sido un actor de esos que llenan las salas por quitarse la camiseta, o tener una columna de guiones en casa, pero no ha sido mi caso. Soy un enamorado del cine, aunque el teatro me ha formado como actor y es un lugar al que siempre volver; un día, con el tiempo, descubrí y me enganché a contar historias y no creo que pueda dejarlo.

-Hay que preguntar por 'Ocho apellidos vascos'. ¿Qué ha supuesto esta película y participar en ella?
-Ha sido el shock cultural del siglo XXI, pero no solo por la taquilla, sino por la manera. Ha dado un bofetón, porque ha dicho "esto es lo que somos y es lo que queremos ver". El público español quiere verse identificado y con el "ya semos europeos" su cine había perdido esa identidad, porque, como en otros sectores, intentábamos convertirnos en algo que no éramos, y ahora queremos volver a las raíces, a la esencia, porque somos españoles.
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Postby Ada on Wed Jan 28, 2015 9:21 am

Los Compadres: «Pérez-Reverte nos regaló su obra y nos ha acompañado desde el minuto uno»
Diego Martínez - laverdad.es - 28/01/2015

Antes de participar en 'Ocho apellidos vascos' -donde dan vida a los amigos del personaje de Dani Rovira-, Alfonso Sánchez y Alberto López no serían ídolos de masas, pero ya contaban con una base de fans muy fiel, gracias, entre otros motivos, a su película 'El mundo es nuestro', de la que ya preparan la secuela. Aparecer en la cinta más taquillera de la historia de España, sin embargo, abre muchas puertas, y los compromisos cinematográficos hacen que la gira de su obra de teatro, 'Patente de corso', deba hacer un parón. La de esta noche en el Teatro Principal de Alicante es la última función del 'tour' de este montaje, en el que convierten más de 30 años de textos de Arturo Pérez-Reverte en la historia de dos tipos: un hombre «harto de estar harto» y un estafador que le enseñará a «convertirse en un hijo de la gran puta».

Dónde y cuándo: Esta noche, a las 20.30 horas, en el Teatro Principal de Alicante. Precios: de 21 a 26 euros.

-Adaptar al teatro artículos de opinión no es muy común. ¿Qué pretendían?
-AS: Queríamos hacer un texto que fuera como Arturo: consecuente, con sentido común, guerrillero, directo y que divirtiera al público y le hiciera pensar y sentir cosas.
-AL: En la obra está lo mejor y lo peor que ha dicho Arturo: su parte más brillante, el humor, la guasa... Pero también la parte más dura y cruda: lo que él ha vivido en guerras, lo que reflexiona sobre el ser humano... Había que cortar por algún lado, pero intentamos recogerlo todo.

-¿Qué es lo que va a sorprender?
-AS: La sensación con la que se va a ir la gente: de haber disfrutado mucho, pero además de haber reído, llorado y reflexionando sobre lo que somos en el mundo en que vivimos. Hay mucha gente que nos ve simplemente como actores de comedia, y se van a dar cuenta de que tanto Alberto como un servidor somos algo más.
-AL: ¡Y las filigranas que se han hecho para hacer la adaptación! Hay público que no nos conoce, que va por el gancho de Reverte. Esos que tienen sus libros en casa y coleccionan los artículos de los dominicales, y no se imaginan que de todo eso haya podido salir una obra de teatro al uso.

-¿Por qué Pérez-Reverte?
-AL: Para mí es un artista. Admiro mucho su franqueza y el sentido común con el que dice las cosas.
-AS: Es el autor con el que, en el momento en que estamos de nuestra carrera, más cosas tenemos en común. Nos habíamos planteado muchos tipos de espectáculo y nunca nos decidíamos. Arturo, que ya es un amigo, y evidentemente uno de los grandes literatos de nuestro país, nos regaló su obra, puso plena confianza en nosotros y nos ha acompañado con su energía, su cariño y su respeto desde el minuto uno.

-¿Es más difícil ponerse ante la cámara o subirse a un escenario?
-AL: Depende del proyecto, de quién te dirija y de lo que tengas que defender. Una obra teatral se puede convertir en la peor experiencia de tu vida según con quién tengas que trabajar, y defender una peli te cuesta la vida si estás defendiendo lo indefendible. Pero afrontar un espectáculo teatral es muy difícil, y sobre todo éste, con toda la responsabilidad que conllevaba.
-AS: En realidad, lo que cuesta más es trabajar [risas]. Que te llamen, quiero decir. Nosotros somos unos privilegiados porque generamos nuestro propio trabajo. Y es un disfrute y un placer absoluto cuando te pones delante de una cámara o te subes al escenario, porque hay tanto trabajo previo que cuando llegas a ese momento ya solo te queda disfrutar.

-¿Le cambia a uno la carrera participar en 'Ocho apellidos'?
-AS: Sí, como cada paso que da uno en su carrera. Pero si antes éramos muy conocidos en el 'underground', ahora nos han visto en el cine más de nueve millones de personas, en una película que formará para siempre parte del imaginario de nuestro país. La gente tiene más claro quién eres y más interés por ver lo que haces.
-AL: Lo estamos notando mucho con la gira teatral. Estamos yendo a plazas en las que estamos metiendo a mil personas en recintos teatrales, que es algo muy poco habitual en España. Arrastrar a un público de cine a las salas, a ver teatro de verdad, honesto y basado en artículos de uno de los escritores más importantes de nuestro país, es algo muy bonito.

-Mariano, uno de los protagonistas de la obra, es un hombre «harto de estar harto». ¿Ustedes de qué están hartos?
-AS: Estoy harto, como decía un personaje de 'El mundo es nuestro', de la ineptitud endémica que asola este país. Hay mucha gente ocupando cargos para los que no tienen preparación. Gracias a Dios, creo que la cosa está cambiando: se está siendo un poco más consciente de que tiene que haber un criterio de calidad y de que la gente tiene que dar el callo. ¡Y no solo en nuestro sector, sino en muchos otros!
-AL: Yo estoy harto de que no prime el sentido común. Poner las noticias, ver lo que ocurre, lo poco que nos amamos... Siendo un país tan alegre como es España. ¡Que nos hemos quedado con el flamenco, hombre, y no con el fado como los portugueses! Por eso me duele mucho que aún yo me haya criado con las dos Españas de fondo, que la cultura se utilice como arma arrojadiza, que haya gente en este país que vive muy bien y aun así no dude en pisar a los demás para vivir todavía mejor...

-¿Le convenció a Pérez-Reverte el resultado?
-AS: ¡Claro! Estuvo en el mismo estreno en el Teatro Lope de Vega, disfrutó, le pareció una maravilla y su rostro cuando acabó la función y vino al camerino a darnos un abrazo fue uno de los mejores premios que hemos recibido en nuestra vida. Y, por cierto, volverá a acompañarnos en la actuación del Romea, así que para nosotros va a ser una noche mágica.

-Se han convertido en un dúo inseparable. ¿Qué les gusta de trabajar juntos?
-AS: De trabajar con Alberto me gustan muchas cosas, pero destacaría algo suyo que es innato: esa empatía que tiene con el espectador. Y por supuesto todos esos momentos de genialidad que tiene y que para mí son la sal de la vida.
-AL: Pasamos muchas horas juntos y, si no comprendes a la otra persona y no te empapas de su manera de ver las cosas, es complicado. De Alfonso aprendo mucho y me encanta su filosofía de vida. Y el talento que tiene, cómo se adelanta a hechos que ocurren en el país... ¡es una enciclopedia!

-¿Tenemos en nuestro país lo que nos merecemos, como se pregunta la obra?
-AL: Nos han convencido de que estamos bien: la Transición estuvo muy bien llevada, pero se hizo pensando en acomodar a las clases medias. Y la gente ha estado contenta. Pero lo que está haciendo ahora la clase política es directamente una salvajada.
-AS: Tenemos lo que nos han vendido desde hace muchos años. Después de una larga tradición de gobernantes hijos de puta, nos queda la picaresca [risas].

-Pese a ser una adaptación, ¿hay un punto biográfico detrás?
-AS: Hasta cuando haces ciencia ficción hablas de lo que te interesa y lo que te mueve. Así que sí: hay mucho de Arturo, hay mucho de Alberto y hay mucho de mí. Arturo lo definió muy bien: «Es la tragicomedia de ser español».
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es
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Postby Rogorn on Wed Jan 28, 2015 10:06 pm

Los Compadres: "Arturo Pérez-Reverte tiene guasa"
Miquel Hernandis - elmundo.es - 28/01/2015

De la negativa de Arturo Pérez-Reverte a escribir una obra de teatro surgió 'Patente de corso', un montaje que adapta sus artículos de opinión. La función, que se representará hoy en el Teatro Principal la dirige y protagoniza Alfonso Sánchez junto a Alberto López. López recuerda como en un principio Pérez-Reverte les pasó estos artículos recopilados en cuatro libros «a ver si de ahí podíamos sacar algo». Eran más de un millar. Para elegirlos «los primeros días era un lío, pero fuimos dándonos cuenta de si nos valían solo con el título o las dos o tres primeras líneas».

Con los 20 elegidos, y que junto a Ana Graciani dramatizaron, construyeron el 'Tratado ibérico del hijoputismo', subtitulo de la obra. La risa, es evidente, tenía que estar como base. Un mandato que les llegó del propio autor ya que «con humor las cosas entran mejor». «Nos hemos dado cuenta en este proceso de que Arturo tiene guasa», explica López. Eso sí, Pérez-Reverte tenía pensado otro nombre, 'La tragicomedia de ser español', un título que duró poco. Con este se reflejaba la parte amarga de la obra, un reír por no llorar, a partir «de la crudeza de lo que ha vivido un tío como Arturo, la realidad de un país en el que vivimos y la de hace 20 años, que está tan vigente que espanta».

Su personaje, Mariano, encarna «el conformismo, el victimismo del español, pero desde que entraba el oro por el Guadalquivir; de un país que no supo gestionar sus riquezas como otros países sí supieron». Mariano es un hombre que se comporta correctamente hasta que un día no puede más y decide que «quiere comprar esa patente de corso que sé que venden, quiero desfalcar, robar en nombre de la autoridad hasta ser un hijoputa». Para llegar a eso «se da cuenta que esto es ser mediocre porque no es lo mismo ser hijo de puta que hijoputa: para lo primero hace falta dotes, el segundo es un mindundi, un timorato, un pusilánime». Para ayudarle en esta transformación está Sánchez que encarna a Luciano.

«Es la encarnación del pirata clásico, del golfo, de películas de Tony Leblanc y Pepe Isbert», define el director. Con un «código de honor y vestidos como viejos caballeros, tenían esa nobleza dentro del lumpen» que no deja de ocultar que por «mucho encanto», son «personajes malvados que viven de la miseria de los demás». «Lo que más me importaba es que hubiera un hecho dramático y la gente estuviera enganchada», cuenta Sánchez. Eso se traduce en su concepción del montaje como un musical, «donde vas viendo la historia e intercalados los números; aquí lo mismo, con la historia de estos y los monólogos sobre los artículos».

«España es un país alegre donde la gente procura ser feliz», sostiene el director, «pero no tiene ni puta gracia porque desde hace 500 años el pueblo ha sido vapuleado por sus gobernantes». Eso sí, concluye, «de ese drama siempre le hemos sabido sacar una risa».
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Rogorn
 
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Postby Rogorn on Fri Jan 30, 2015 5:47 pm

Hijo de puta lo serás tú
Antonio Arco - laverdad.es - 30/01/2015

Como aquí, en esta 'Patente de corso' que tiene mucho del mejor club de la comedia cruzado con 'Esperando a Godot' en esta España abierta en canal, el autor es Pérez-Reverte, y no Alfonsina Storni en pleno vuelo poético de ruiseñores a la luz tenebrosa de los bosques enjaulados, se escucha mucho, pero mucho, algo nada parecido a «¿no es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?». Nada en absoluto, ni Zorrilla, ni Dumas, ni Homero, ni gracias a Dios Friedrich Dürrenmatt, ni todavía mucho menos Fray Luis de León, que en paz descanse alejado de este mundanal mucho ruido y pocas nueces que provocan PP, PSOE, IU, Podemos... y por ahí van los tiros al sol en mitad de todo este cocido de incertidumbres y golpes bajos -muchos de ellos a la inteligencia- en que se ha convertido España. Porque en esta divertida, bienvenida, apasionadamente trabajada, poderosa sin ostentación, y a veces incómoda -por las verdades que encierra y que hace estallar ante nuestras narices- función teatral, se escucha todo el tiempo, a gritos y susurros, con tocamientos y sin ellos, con indignación, con resignación, con desesperación, con hambre de justicia y mucha sed de cervecitas frescas y señoriales gin-tonics, la palabra "cojones"; eso es: cojones, cojones, cojones. O sea: hartazgo, chulería, lenguaje de tráfico a horas punta, y ansias de darle a más de uno una patada en los ídem y de, sobre todo, embarcarse aunque sea en el 'Pequod' para salir en busca, más que de ballenas, de algo de paz, de vida descansada, de un destino un poco más cariñoso, y de una realidad cotidiana en la que no haya tanta saturación de, y ahí va la otra expresión que escucha uno también a todas horas en este bombón de fogata entre amigos que ofrecen de todo corazón estos dos actores/pájaros/canallas llamados Alfonso Sánchez y Alberto López, que han cogido las columnas de Pérez-Reverte por los huevos y las han cubierto de mimos; la expresión es, ¡sí, señor!, "hijo de puta", o su versión con más amplitud de miras: "hijos de puta".

Por 'Patente de corso' aparecen los hijos de puta, que da angustia verlos, tan contentos de haberse conocido, tan despreciables, tan dañinos, tan agotadores, tan bien apoltronados en el poder, tan bocazas unos y tan sin falta de pudor la mayoría, tan mentirosos, tan estafadores, tan españoles de riñonera al viento o de riquezas exhibidas con pésimo mal gusto. Hijos de puta porque la vida les hizo así, hijos de puta cobardes, reprimidos, con bastón de mando, bendecidos, con un micrófono a mano, con o sin tarjetas B, ordinarios, petulantes...; hijos de puta, coño, todo lo opuesto a ese gran pobre hombre honrado y finalmente derrumbado que Arthur Miller creó en 'Muerte de un viajante', y que en algunos momentos parece deambular en espíritu por este espectáculo que también conmueve, y que te pone, entre tanta carcajada, algún nudo de "me cago en la puta" en la garganta. Y así es porque Pérez-Reverte, que sabe cómo convertir las palabras en una legión de tijeras que te atraviesan la conciencia, también es un sentimental de los de pata negra: un hombre que a punto ha estado de arder en el infierno y que sabe la importancia, la verdadera y definitiva importancia, de la compasión, de la piedad. A los hijos de puta, ni agua no ya de rosas, tampoco ni de espinas; a la gente que vive intentando, sin rendirse, hacer todo lo que puede por sobrevivir sin fastidiarle las Pascuas a nadie, la mano tendida, una sonrisa y el sombrero cordobés quitado.

'Patente de corso' no es un espectáculo ajeno a Beckett, ni a Ionesco y 'La lección', ni a Paco Rabal y a 'El Brujo', ni a Jennifer López, ni a Pepe Isbert, ni a Toni Leblanc, ni a Martirio, arreglá pero informal; y tampoco lo es a Chiquito de la Calzada, a Félix Rodríguez de la Fuente, al puro mejor veneno del teatro que anida en sus dos intérpretes, a Joan Manuel Serrat -que harto ya de estar harto ya se cansó, de preguntarle al mundo por qué y por qué-, y hasta al mismísimo -a sus pies, señor- Dylan Thomas, que nos invitó a enfrentarnos con feroz rabia a la agonía de la luz. Muchos nos conformamos, quizás, con leer sus versos, mientras que Pérez-Reverte, que el martes recibió en vivo el aplauso del público que abarrotaba el Romea, necesita comprometerse como una certera bala con un objetivo: ¡hacerlo!
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Postby Rogorn on Wed Feb 04, 2015 9:50 pm

¿De qué nos reímos?
Salva Solano Salmerón - eldiario.es - 03/02/2015

El martes 27 de enero tuve la suerte de poder asistir a la representación de 'Patente de corso' en el Romea. Digo "la suerte" porque la actuación fue magnífica, pero obviamente no se trató sólo de fortuna: necesité desembolsar 25 euros (muy bien empleados), de los que más de 4 correspondieron al revanchista IVA cultural de este Gobierno. Quizá por eso, a pesar del tremendo éxito que está teniendo la obra, quedaban algunas localidades de las más caras vacías.

El espectáculo corre a cargo de Alberto López y Antonio Sánchez. A los que no viváis en Andalucía quizá os sonarán de verlos en 'La hora de José Mota' caracterizados de dos sevillanos peperos, «los compadres», que comentan la actualidad sentados en una terracita («si lo dice el 'ABC', eso es así»), de su película 'El mundo es nuestro' o, más recientemente, de su papel secundario en 'Ocho apellidos vascos'.

En el teatro dan vida a unos 15 artículos del cartagenero Arturo Pérez-Reverte mediante monólogos o diálogos entre ellos. En realidad, es algo más elaborado que una mera interpretación de los textos de mi paisano, pero no os voy a hablar ahora de la obra en sí, sino del regusto amargo que me dejó la última guinda, el «bis» («porque nuestro manager viene del rock and roll») que le dedicaron al autor, presente en uno de los palcos. Para el bis se valieron de la columna titulada 'Aquí no se suicida nadie', de junio de 2007. Si queréis entender mejor esta entrada os recomiendo leerla, no os arrepentiréis. Para los más perezosos, el artículo comenta la noticia real de un ministro japonés que se suicidó por haber sido descubierto en un caso de corrupción. El ministro había recibido donaciones de empresarios que a su vez se beneficiaron de contratos públicos. ¿Os suena? Si al final, después de todo, no somos tan distintos... O sí. Las diferencias llegan cuando Reverte compara el caso con esta España mía, esta España nuestra. Y claro, dan ganas de llorar. Porque no es ya que aquí no se suicide ningún corrupto (que tampoco se trata de eso); no es ya que no dimitan cuando se les imputa (que es grave); ni que algunos tampoco dejen el cargo ni sean cesados cuando les condenan (que ya es la leche); es que, como bien nos comenta el de Cartagena, ni siquiera se avergüenzan. Eso ocurre porque se sienten respaldados por nosotros (me meto en el saco por educación, pero a mí que me registren).

Los que son reelegidos por mayoría absoluta a pesar de blanquear dinero comprando lotería; las que son recibidas en los juzgados con pétalos de rosas (¡Dios!) aunque hayamos escuchado grabaciones que no dejan lugar a dudas; los que acuden al Parlament a abroncar, muy dignos, a quienes tienen la osadía de reprocharles sus actos; las del «no sé», «no recuerdo» y «no me consta» (de esas podemos encontrar tanto en la derecha como en partidos republicanos y las más altas instituciones); los empresarios patriotas que cotizan en Suiza; cantantes y futbolistas a quienes sus fans adoran manque roben; los que venden el alma de los trabajadores a costa de forrarse bien la suya; los que despilfarran dinero público en viajes personales y se les escapan las lágrimas al ser recibidos como héroes por los suyos... Todos se permiten el lujo de pavonearse, de ir con la cabeza muy alta.

Hasta ahora siempre he pensado que esto ocurría principalmente por fanatismo. Los partidarios de unas siglas o de una ideología tienen tanto apego por su rebaño o tanto miedo a la otra manada que les perdonan cualquier cosa a los suyos. Sesgo de confirmación y esas cosas de las que ya he hablado alguna vez por 'Vota y calla'. Así, muchas veces se dejan convencer de que todo es una campaña de los de enfrente, esos malditos embusteros, o piensan que bueno, que en todas partes malversan habas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte empiezo a cuestionarme si no habrá algo más. ¿No será que formamos parte de una ciudadanía corrupta, de una sociedad podrida y sin valores? En la representación del artículo llevada a cabo por estos dos fenómenos, un listo en quien los espectadores podemos ver encarnado al corrupto, al concejal de urbanismo de turno, al empresario amigo de, respondía con sorna y autosuficiencia al compañero que le informaba del caso del japonés: «Esto es España (...) Aquí estamos en familia; todos somos presuntos de algo, así que no pasa nada. Cuervo no come cuervo. En el peor de los casos, un juicio, fotos y titulares de prensa, algo de talego, y después a disfrutar. Que son dos días. Entre nosotros, chaval: ese japonés era un poquito gilipollas». El auditorio se echó a reír. Es cierto que la innegable chispa de estos dos fenómenos predispone a la carcajada, pero me dio la impresión de que allí había algo más. Lo que venía a decir Reverte en el artículo es que ese japonés al menos tenía decencia, dignidad y pundonor, y esta le llevó a suicidarse para no verse obligado a soportar la vergüenza y el oprobio, antes la muerte que enfrentarse a los reproches de los ciudadanos a los que debía servir y a los que pagó su confianza con engaños para lucrarse a su costa. Un perfecto cerdo que sin embargo en España es aplaudido, jaleado, envidiado en muchos casos. Yo no me reí. Aplaudí sinceramente, pero no porque me hubiera hecho gracia, sino porque me había removido por dentro, que para eso va uno al teatro en lugar de sentarse frente a 'Sálvame'.

En las penumbras de la sala, mientras arreciaban los aplausos tras ese último «gilipollas», me sentí muy solo. Por un momento pensé que todos los que me rodeaban, o una gran parte de ellos, de tener la oportunidad harían lo mismo que el hijoputa del artículo (así se subtitula la obra, 'Tratado ibérico del hijoputismo'). Que lo único que les diferencia de los de las tarjetas black es que ellos no han tenido la oportunidad de estar ahí, pero que si se vieran en su lugar ni siquiera lo dudarían. Y en realidad, de los 86 que tenían acceso a esos abrevaderos, sólo cuatro no se enfangaron el hocico; cuatro que habrán sido tratados por los demás durante todos estos años de idiotas mientras los listos pagaban sus cosas a expensas de todos nosotros. « Qué pringao el Paco», pensaría cualquiera de ellos. « Este tío es tonto . ¿De qué presume? ¿Dónde cree que se ha metido? ¿De qué va este señor?».

Si diéramos por bueno este porcentaje de 4 sobre 86, extrapolándolo al aforo del teatro (1.180 localidades) nos encontraríamos con sólo 55 espectadores. De modo que aunque no lo había planeado de esa forma, este artículo va a ir por ellos y por los que se negaron a usar las tarjetas black, si es que verdaderamente actuaron así por honradez. Francisco Verdú Pons, Esteban Tejera Montalvo, Félix Manuel Sánchez Acal e Íñigo María Aldaz Barrera. Estos son los nombres de las cuatro ovejas blancas de Bankia.

También quiero acordarme de personas como Julio Anguita, que renunció a su paga vitalicia, uno de tantos privilegios que nuestra clase política se ha adjudicado a ella misma. Va por ellos porque a lo mejor, si han ido a ver la obra, tampoco se han reído al final.
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Postby grognard on Wed Feb 04, 2015 10:07 pm

¿No estarán por casualidad el 21F en Madrid?
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