703 - 24.12.06 ~ 1.000 números, 703 artículos.

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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Barles
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703 - 24.12.06 ~ 1.000 números, 703 artículos.

Mensaje por Barles » Lun Dic 18, 2006 6:25 pm

1.000 NÚMEROS, 703 ARTÍCULOS

Me cuentan los amigos de XLSemanal que ya son mil números en el talego, que se dice pronto. Mil semanas de colorín acompañando el diario que corresponda, cada uno de su padre y de su madre según los sitios, que en total suman unos cuantos en toda España. Veintitrés, me parece que son. Así que echo cuentas y me quedo patedefuá, porque setecientas dos de esas semanas las he pasado con ustedes, domingo a domingo, sin faltar ni uno sólo; y éste de hoy es el artículo número setecientos tres de los que empecé allá por 1993, cuando aún me ganaba la vida de reportero dicharachero en Barrio Sésamo. En aquel tiempo, como yo no podía estar cada semana entregando un artículo, pues me pasaba la vida de avión en avión, dejaba varios escritos de golpe, ocho o diez cada vez, y luego me largaba; y al regreso –por aquellos años eran los Balcanes– escribía otros tantos, y volvía a largarme. Y así fuimos arreglándonos hasta que me jubilé del asunto bélico, y me hice algo más sedentario en plan abuelo Cebolleta. Y ahora ya sólo dejo escritos artículos de tres en tres o de cuatro en cuatro cuando tengo un viaje largo, o cuando me dispongo a largar amarras, izar velas y hacerle un corte de mangas a la cada vez más dudosa madre tierra.

Empecé a teclear esta página, por tanto, con cuarenta y dos años, y ahora tengo cincuenta y cinco: trece tacos de calendario en los que se aprenden algunas cosas y se pierden otras. No tengo cuajo suficiente para releer los viejos artículos de aquel tiempo, los primeros; pero supongo que en ellos había más humor, más ternura y más ingenuidades que en los de ahora. Dicen los amigos y compadres que los años me han hecho gruñón y menos tolerante con ciertas cosas de las que antes me limitaba a burlarme casi con suavidad. Y supongo que es cierto. Llega un momento en que el espectáculo de la sórdida condición humana –en la que por supuesto me incluyo– te fatiga la sonrisa, y deja de ser divertido. Justo cuando comprendes que nada de cuanto se diga o se haga podrá cambiar nuestra bellaca e imbécil naturaleza, y a lo más que se puede aspirar es a que al malvado o al idiota –a ti mismo, llegado el caso– les sangre la nariz. Entonces es fácil caer presa de algo que podríamos llamar síndrome del francotirador majara: llevarte a cuantos puedas por delante, antes de irnos todos al carajo. Bang, bang. Por lo menos, alivia.

Por fortuna –y ésa es una de las razones por las que sigo en esta página– hay cartas inolvidables, especiales, inteligentes, que llegan justo cada vez que, tras mucho darle vueltas, decido escribir el último artículo y quitarme de encima esta obligación semanal, a una edad en la que cada compromiso nuevo o viejo pesa como el plomo. Me refiero a vidas que de alguna forma se enlazan y enredan con la tuya; a jóvenes que sueñan y tienen fe, como es su obligación, y buscan una palabra o un libro que les ayude a hacer camino; a erizas en pie de guerra, hartas de su roncador manguta y dispuestas a hacérselo con el topo; a maestros que aún enseñan quién fue Viriato; a curas que dicen misa aunque no tengan fe, porque otros sí la tienen; a marinos que buscan barco y barcos que buscan marinos; a anónimos asiduos a la barra del bar de Lola, allí donde nadie protesta porque se fume, y donde música y silencios cuentan más que las palabras. Me refiero, en resumen, a todo el largo etcétera que, pese a tanto cuento y tanta mierda, a uno lo reconcilia con los seres humanos y con la vida.

Otra de las razones es la lealtad de quienes me albergan. Como apunté hace tiempo, en estos trece años han sido varios los apuros en que algunos de mis artículos han puesto a la empresa que los publica. Lógico, si tenemos en cuenta los muchos anunciantes de los que depende todo grupo editorial, sin olvidar compromisos políticos, intereses propios, suspicacias gremiales, o esa Iglesia católica, apostólica y romana, a la que con poco respeto pero con rigurosa memoria histórica aludo cuando se me pone a tiro. A pesar de todo, ni una sola vez –insisto: absolutamente ninguna– ha habido nadie que me haya dicho córtate un poco, colega; aunque, como me consta, a quienes publican este dominical les hayan caído encima, por mi causa, chaparrones terribles. Fui periodista muchos años, conozco los mecanismos del asunto, y no sé si estos trece años de libertad absoluta de lengua y tecla, sin más límite que el Código Penal, los habrían tolerado en otra parte. Tampoco estoy dispuesto a saberlo. Los mil números de XLSemanal los siento como míos. A mucha honra.

El Semanal 24 de diciembre de 2006

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juralue
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Mensaje por juralue » Lun Dic 18, 2006 7:23 pm

y ojala siga otros tantos , y salud a todos para poder disfrutarlos

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Lamexicana
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Mensaje por Lamexicana » Lun Dic 18, 2006 7:27 pm

Muchas gracias barles
Hoy se nos ha puesto melaconlico el tito, precisamente a lo que el alude me he preguntado yo muchas veces, como dejaran a este hombre que se desahogue a su gusto sin ponerle censura alguna, y es que por lo visto aunque a veces nos parezca lo contrario aun hay libertad de expresion
Cuando la voz de un enemigo acusa
el silencio de un amigo condena

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Alberich
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Mensaje por Alberich » Lun Dic 18, 2006 7:32 pm

Gracias barles
Mil números,703 artículos, la mayoría ejemplares de una manera de escribir y relatar la vida muy particulares...pero siempre sincera.
"And now I know how Joan of Arc felt
Now I know how Joan of Arc felt..."

edhelgrim
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Mensaje por edhelgrim » Lun Dic 18, 2006 7:40 pm

Como siempre, gracias Barles.

Pues sí, melancólico él y melancólica yo me ha hecho soltar la lagrimilla.
D. Arturo, ¿no sabe usted que últimamente estoy muy sensible?
Hay que ver la razón que tiene. Con esta patente en especial me he sentido identificada, el caso es que no sé muy bien por qué.
Cuenta lo que fuimos

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julito
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Mensaje por julito » Lun Dic 18, 2006 7:53 pm

Gracias Barles. Es una casualidad que el artículo de hoy sea algo conmemorativo de todos los anteriores por los mil números del XLSemanal, porque precisamente hoy estaba recopilando e imprimiendo las patentes de corso de varios años atrás, obtenidas de la web de Filemón (http://perso.wanadoo.es/lawebdefilemon/) a través del oportuno enlace de la vecina página http://www.icorso.com.

Son muchos años al pié del cañón para el tío Arturo. Pero espero que siga otros tantos y no se canse de escribir esos pequeños botones de muestra que analizan la actualidad en sus patentes.

Porque nosostros no nos cansamos de leerlas.

Felicidades, Sr. Pérez-Reverte. :wink:
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero

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Finea
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Mensaje por Finea » Lun Dic 18, 2006 8:22 pm

Esta vez le tuteo ¡Ole tus cojones! ¡Que 55 años mas bien plantaos! Hasta la última letra y aunque a veces me cabree, seguiré leyendo todo lo que escriba ¡Gracias!

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Barles
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Mensaje por Barles » Lun Dic 18, 2006 8:30 pm

Lamexicana escribió:Muchas gracias barles
precisamente a lo que el alude me he preguntado yo muchas veces, como dejaran a este hombre que se desahogue a su gusto sin ponerle censura alguna, y es que por lo visto aunque a veces nos parezca lo contrario aun hay libertad de expresion


O la razón puede ser más prosaica. Si se les ocurre censurar algo está claro que Arturo se las pira de El Semanal y, sin ninguna duda, el número de lectores bajaría ostensiblemente, pues obviamente muchos lectores del Semanal lo son de Arturo. Algo del estilo a lo que ocurrió con Javier Marías. Claro que Arturo no es Marías.

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adosinda
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Mensaje por adosinda » Lun Dic 18, 2006 8:56 pm

Gracias Barles, como siempre.

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CristinaOvede
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Mensaje por CristinaOvede » Lun Dic 18, 2006 9:14 pm

Gracias Barles.
"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente".

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Corsaria
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Mensaje por Corsaria » Lun Dic 18, 2006 11:41 pm

Gracias, Barlés.

Tengo una duda que quizás tu sapiencia y vos puedan resolver (amén de tu revertismo): En 1993, entre el 8 de agosto y el 26 de septiembre, d. Arturo estuvo en Sarajevo, motivo por el que no escribió artículos. Ergo, sí faltó a sus citas dominicales... ¿por qué se la pasa diciendo que jamás faltó? ¿Es todo ilusión mía?
Había descubierto fascinada, estremecida de placer y de miedo, que todos los libros del mundo hablaban de ella.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mar Dic 19, 2006 12:10 am

Le he leído alguna vez que cuando se va de vacaciones deja artículos escritos para que vayan publicando, a veces hasta cuatro o así.

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Corsaria
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Mensaje por Corsaria » Mar Dic 19, 2006 12:29 am

Sí, eso es cierto, pero en la recopilación de artículos de ese año hay un anuncio del diario que d. Arturo se iba de "vacaciones" a Sarajevo y que por eso no iba a haber artículos. Me llama la atención con lo meticuloso que es d. Arturo que no lo recuerde. O quizás es que no lo toma como una "falta a la cita dominical".
Había descubierto fascinada, estremecida de placer y de miedo, que todos los libros del mundo hablaban de ella.

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val
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Mensaje por val » Mar Dic 19, 2006 12:58 pm

Gracias Barlés. Tengo un montón de esos artículos guardados y también guardo las recopilaciones de la web de mortadelo, ya está colgado el año 2005.
- ¿ Batirnos contra quién, don Francisco?(...) - Contra la estupidez, la maldad, la superstición, la envidia y la ignorancia. Que es como decir contra España, y contra todo"

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keltoi
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Mensaje por keltoi » Mar Dic 19, 2006 4:42 pm

Son ya muchos los años que llevo leyendo a este señor y en todos estos años ha habido textos; sarcasticos,realistas, picantes, críticos, tiernos, graciosos, pero sin duda todos han sido brillantes.
No dudo de que el semanalxl tiene tanto tirón por la columna que Él escribe -yo lo leo por su columna sin duda- puesto que publicaciones con temas de interés en la linea del semanalxl hay unas cuantas.
Pero en lo que no me puedo morder la lengua es respecto a la censura. Por todos es sabido -y si no lo sabeis os lo cuento yo- que despues del texto "Beatus ille" de Reverte, Javier Marías escribió uno que trataba del mismo tema, la iglesia. Ese texto jamás se publicó en el semanaxl y Javier Marias dejo de escribir en la revista. Gracias a internet ese texto se puede leer, yo lo he leido y sinceramente al lado del texto de Reverte es una pequeña crítica sin mas, el del amigo Reverte si que tenía cojones como ponía a la iglesía, le daba hasta en el carnet de identidad, curas, papa, monjas etc...; pero queridos amigos Javier Marias no es Reverte y los señores del semanalxl o quien coño haya sido lo mandaron a paseo, ¿y por que a Reverte no?, muy facil no tenian pelotas para ello.
Evidente que Javier Marias no tiene su tirón - a mi personalmente me horroriza, no me gusta como escribe, aunque esa es harina de otro costal- pero el cantazo, aunque intentaron taparlo fue monumental -ojo tampoco se puede leer en la página web de el semanalxl el texto "beatus ille de Reverte y si todos los demas-.
Quiero decir con esto, que aunque me parece lógico que Reverte hable bien de la públicación para la escribe -al fin y al cabo con él no va el tema-, yo no puedo compartir su opinión -me imagino que Javier Marias tampoco-.
Señores el semanalxl, su director, editor, dueño, o quien coño sea censura; sí censura en pleno siglo XXI, y a mi eso me pone de muy mala leche.
Por lo tanto dos cosas muy claritas para que no lleven a confusión; uno, Reverte me encanta como escribe; dos, el semanalxl no me merece ningún respeto.

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juanrahig
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Mensaje por juanrahig » Mar Dic 19, 2006 5:08 pm

Si la cosa sucedió tal y como dices, estoy totalmente de acuerdo contigo.
Lo que me extraña es que Perez Reverte pasara por el aro, y que siguiera después de que censuraran al Rey de Redonda.

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julito
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Mensaje por julito » Mar Dic 19, 2006 5:12 pm

Patentes de Corso
Arturo Pérez Reverte

Beatus Ille

Si es que no puede ser. Si es que pico siempre el
anzuelo porque voy de buena fe, y luego pasa lo que
pasa. Que es lo habitual, pero esta vez en Toronto,
Canadá: el escenario listo para el espectáculo, con
la megafonía y Ias luces a tope, pantalla gigante de
vídeo y el público a reventar el recinto de la cosa, y
decenas de miles de jóvenes allí, enfervorizados.
Una pasta organizativa, pero será que la tienen.
Para gastársela. Y yo me digo de ésta no pasa,
porque tal y como está el patio no queda más
remedio que mojarse. A ver por dónde sale mi
primo. Y en éstas, en efecto, sale el artista rodeado
por su grupo, o sea, el papa Wojtila, o lo que queda
de él, con su elenco habitual de cardenales y
monseñores para pasarle la página del misal y
ponerle derecho el solideo cuando se le tuerce.
Y en éstas agarra el micro y yo me digo a ver por
dónde empieza: por los obispos pederastas que
meten mano a los seminaristas y a los feligreses
tiernos, o por esos ilustrísimas y párrocos que sólo
se sienten pastores de ovejas vascas, y a las demás
que les vayan dando equidistante matarile, o por
Gescartera y el ecónomo de Valladolid, o pidiendo
disculpas y diciendo que no se repetirá lo de aquel
hijo de la gran puta al que encima pretendieron
hacer santo, el papa Pío XII, que se retrataba con un
gorrioncito en la mano, en plan San Francisco de
Asís, haciéndose el longuis mientras los nazis
gaseaban a judíos, a comunistas y a maricones.
Aunque a lo mejor, pienso esperanzado, il papetto
decide abordar temas más actuales y le dice a Ariel
Sharon que la única diferencia entre él y un cerdo
psicópata es que Sharon se pone a veces corbata, y
a George Bush que quien siembra vientos en plan
flamenco recoge torres gemelas. 0 a lo mejor, en
vez de eso, Su Santidad decide al fin tener unas
palabras de aliento para todos los curas y monjas y
misioneros que luchan y sufren junto a los
desheredados y los humildes, y se juegan la salud y
libertad y la vida en África, y en América Latina y en
tantos otros sitios, atenazados tanto por los canallas
seglares como por los canallas con alzacuello: los
superiores eclesiásticos que invierten en bolsa
mientras a ellos los amordazan y los llaman al orden
cuando piden cuatro duros para vestir al desnudo y
dar de comer al hambriento, o cuando exigen justicia
para los parias de la tierra,, o cuando proclaman
que, si es importante salvar al hombre en el
presunto reino de los cielos, más importante todavía
es salvarlo antes en la tierra, que es donde nace,
sufre y-muere. 0 lo matan.
El caso es que ahí estoy, sentado ante la tele, y me
digo: de ésta no pasa. Tal como está el patio,
aunque sea con circunloquios y perífrasis
pastorales, seguro que el amigo Wojtila se moja esta
vez, por lo menos la puntita de la estola. Con tanto
joven delante es imposible desperdiciar la ocasión.
Aunque sea algo suave. Justicia social. Coraje
ciudadano. Cojones a la vida. Ojo, que el cabrón del
Reverte ha puesto este año la crucecita de Hacienda
en la otra casilla. Y como él, ciento y la madre.
Cosas de ese tipo, aunque sea con mucho matiz.
Algo para el 2002, que es el año en el que vivimos.
Cualquier cosa de las que vienen cada día en los
periódicos. Y en ésas, tatatachán, Juan Pablo II se
arrima al micro y suelta: «Queridos jóvenes, teneis
que ser beatos». Y se queda tan campante. Y los
obispos y los cardenales y toda la claque
eclesiástica sonríen paternales y mueven la cabeza
como diciendo ahí, la fija, qué certero es el jodío, ha
dado en el clavo, como de costumbre. Ni follati ni
protestati. Canto gregoriano. Beatos, eso es lo que
en este momento precisa con urgencia la
Humanidad doliente. Y todos los queridos jóvenes -
que empiezo a sospechar son siempre los mismos y
los llevan de un lado para otro, como los romanos
esos de las lanzas en las óperas y los babilonios de
las zarzuelas, que dan la vuelta y salen varias veces
desfilando como si fueran muchos-, en vez de silbar
y tirarle berzas al Papa y acto seguido pegarle fuego
al tablado y a la pantalla de vídeo, y colgar a todos
los sonrientes monseñores de las farolas más
próximas, que es de lo que a mí personalmente en
mi propia mismidad me dan ganas en ese preciso
instante, se ponen a aplaudir, y a tremolar
banderitas -norteamericanas, que ésa es otra-, y
todas las Catalinas y Josefinos venidos de las
montañas, a quienes, por lo visto, no afecta ni de
lejos el tema del aborto, ni la homosexualidad, ni el
sida, ni el preservativo, ni la desoladora ausencia de
justicia social, ni la infame condición de la mujer en
las cuatro quintas partes del mundo, ni el mangoneo
imperturbable de los poderosos, ni el protocolo de
Kioto, ni el Tribunal Penal Internacional, ni las mafias
del Este y el Oeste, ni echar un polvo sin pensar en
la procreación cristiana y responsable, sacan las
guitarras y se ponen a cantar, ya saben, dú-dúa, qué
alegría cuando me dijeron, etcétera. Con ser beatos
estamos servidos de aquí a Lima. Incluso más lejos.
Y hasta luego, Lucas. Hasta la próxima.
Rediós. Hay días en los que me gustaría ser
lansquenete de Carlos V.

11 agosto 2002

Resentido, naturalmente

Hay tres asuntos que, cada vez que se plantean
en esta página, suscitan una airadísima reacción.
Uno es más ambiguo: el gremial del lector que se
siente aludido en el todo por la parte. Cuentas,
verbigracia, que el camarero de un bar era un
guarro, y veinte camareros protestarán porque
llamaste guarro a un honrado colectivo de
tropecientos mil trabajadores. Por no hablar de
las oenegés. O los pescadores. O el personal de
vuelo de las compañías aéreas. Y es que eso es
muy nuestro: que un fulano te dé palmaditas en
la espalda y diga te sigo mucho, colega, hasta
que a él también le tocas los cojones. Entonces
dice qué desilusión, y que ya no va a leer un
artículo ni un libro tuyo en su vida. Y tú
concluyes: pues bueno. Mala suerte. Si de ese
tipo de cosas depende que éste me lea o no, por
mí puede leer a Paulo Coelho, para no salir de El
SemanaL Que muestra el camino y no se mete
con nadie. Pero a lo que iba. El otro asunto es el
de los nacionalismos periféricos. Y qué curioso.
Si digo que España es una tierra de caínes y una
puñetera mierda, nadie rechista. Tal vez porque
las bestias ultrapatrióticas leen otro periódico, o
porque los lectores -llevo diez años aquí- saben
a qué me refiero exactamente, y a qué no. Pero
basta tocar, aunque sea de refilón, algún aspecto
del otro patrioterismo, provinciano y egoísta, que
en España ha contaminado tradiciones, historias
y culturas muy respetables, para que airados
cantamañanas salten acusándote de nostálgico
del Imperio y del Santo Oficio. Como si hubiera
algo más negro y reaccionario que un cacique
que medra a base de manipular a los lameculos y
a los paletos de su pueblo. E incluso, a veces,
mis primos se descomponen no porque te
chotees de algo, sino porque mencionas cosas
que ellos identifican con centralismo activo: un
autor clásico, un momento de la Historia, la
certeza de lo que hay de común en esta compleja
encrucijada de razas y culturas que ya los
romanos llamaban España. Por no hablar de
lenguas. Puedes elogiar el catalán, el euskera, el
gallego, el bable, la fabla aragonesa y hasta la
de Barbate, enumerando las obras maestras que
todas ellas han aportado a la literatura universal,
y no pasa nada. Pero si hablas de la necesidad
del latín te llaman reaccionario, y si dices que el
castellano es una lengua bellísima y magnífica,
no te libras de diez o doce cartas llamándote
fascista. En fin. Hablando de latines, el tercer
asunto es la Iglesia Católica. Todavía arde el
buzón, tras mi comentario del otro día sobre la
parafernalia vaticana, con cartas de lectores
indignados. Contumaces todos, curiosamente, en
no darse por enterados de la distinción que he
hecho siempre entre la Iglesia que me parece
dignísima, necesaria y respetable -la fiel
infantería- de una parte; la Iglesia histórica que
es preciso conservar y estudiar como pieza clave
de la cultura occidental, de la otra; y la Iglesia
reaccionaria y autista instalada en el Vaticano y
en las salas de estado mayor donde se mueven
los generales: graduación ésta, lleven uniforme,
sotana o corbata parlamentaria rosa fosforito,
que, salvo contadas excepciones, siempre
desprecié profundamente. Porque no sé ustedes;
pero yo he visto enterrar a mucha gente a la que
entre obispos, políticos y generales llevaron de
cabeza a los cementerios. Leo libros. Miro
alrededor. Conozco el daño terrible, histórico,
que discursos como los que aún colean en boca
de santos padres y santos obispos hicieron,
directa o indirectamente, a este desgraciado
mundo en el que vivo. Daños que no se borran
pidiendo disculpas cada tres o cuatro siglos.
Alguien, en una de las cartas del otro día, me
calificaba de resentido. Y acertaba de pleno:
resentido e incapaz de perdonar -porque a veces
el perdón conduce a la resignación y al olvido-,
que esta España a menudo analfabeta, violenta,
cobarde y miserable hasta la náusea, no sería
hoy el lamentable espectáculo que es, problema
vasco y terrorismo incluidos, de no haber estado
siempre la Iglesia Católica en el confesionario de
estúpidos reyes o sentada a la mesa de tantos
canallas. Manteniendo a un país entero en la
superstición, el fanatismo y la ignorancia.
Sometiéndolo en la apatía y el miedo. Vinculando
el Padrenuestro al vivan las caenas. Esto ya
no es una opinión personal. Está en los libros de
Historia, al alcance de quien tenga ojos en la
puta cara. Así que en vez de tanta carta y tanto
soponcio y tanta milonga, vayan a una biblioteca
y lean, que allí viene todo. Y si además tienen
tiempo, y les apetece, hojeen seiscientas páginas
que escribí hace ocho años sobre el asunto. Lo
mismo hasta les interesan, fíjense. Hablan de
obispos, curas y monjas. De dignidad y de fé. De
la vieja y parcheada piel del tambor sobre la que
todavía, pese a todo, resuena la gloria de Dios.
Échenle un vistazo, si quieren, y déjenme de cartas
y de sandeces beatas. Tengo canas en la
barba, mucha mili en la mochila, algunas cuentas
que ajustar antes de palmarla, y poco tiempo
para perderlo en chorradas.

22 septiembre 2002

Después, Javier Marías es censurado por escribir para su columna dominical el siguiente artículo:

Creed en nosotros

Mi arrojado vecino el Duque de Corso se ha topado con la Iglesia últimamente, o más bien con sus beatas y monaguillos más coléricos.
Durante semanas he asistido a la furia de los lectores, bien representada aquí en la sección de cartas, y luego he leído, hace dos domingos, el eco que se hacía Pérez-Rafferty de las que no han visto más luz que la de sus
fatigados, hartísimos ojos ("Resentido, naturalmente", tituló su columna).
[sigue]
No pretendo terciar, cada cual libra las batallas que elige y al Capitán Sadwing no le hace falta ayuda en las suyas, ya pega mandobles y suele cargarlos de razón, encima. Pero la larga escaramuza me ha llevado a
reflexionar un poco (no suelo: encuentro el tema carente de todo interés) sobre esta Oficial y Privilegiada Iglesia de nuestro país, aconfesional país en teoría. Y, de paso, sobre mi relación con ella y con las religiones en general.

Y lo primero de que me he dado cuenta es de que difícilmente me habría yo visto metido en una como la que le ha anegado el buzón a Corso, por una sencilla razón, a saber: la Iglesia Católica me trae tan sin cuidado; espero tan poco de ella en cualquier terreno (en el intelectual, en el social, en
el humanístico, en el de la consolación, en el compasivo, en el de la inteligencia, no digamos en el comprensivo); y, en suma, la considero tan ajena a mis inquietudes y preocupaciones, y tan lerda en sus argumentos e
interpretaciones, y tan afanosa en sus influencias y sus bienes seculares (tanto en el sentido de los muchos siglos como en el de mundanales), que apenas presto atención a lo que dice, propone, manda, predica, condena o
prohíbe. En realidad los católicos más indignados deberían agradecerle a mi vecino artúrico que se haya tomado la molestia de dedicar unos pensamientos
y líneas, y por tanto de dar cierta importancia, a institución tan apolillada y necia. "Necio" significa "que no sabe lo que debía o podía saber", esto es, el que ignora con voluntad de ignorancia.

La Iglesia, cómo explicarlo, es para mí una de esas cosas que cuanto más lejos mejor. Ni siquiera quisiera rozarme con ella para combatirla, porque
uno acaba siempre en el cuerpo a cuerpo y hay contrincantes que lo
contaminan a uno con su solo contacto, aun si acaba derrotándolos. Esa Iglesia no me atañe, excepto cuando invade territorios políticos (y claro,
eso sucede a menudo), o abusa del dinero de los contribuyentes (y eso ocurre cada año), o impone sus ortopédicos e intolerantes criterios fuera de sus jurisdicciones (y eso lo intenta sin pausa). Tuve una abuela y una madre muy religiosas, y tengo un padre creyente, pero para mi suerte fui a un colegio laico y mixto en tiempos en que éstos estaban prohibidos (ya he contado aquí cómo los chicos y chicas corríamos a cambiarnos de aula cuando aparecían inspectores franquistas), y mi contacto con curas fue en la niñez casi tan
escaso como más tarde (he procurado que fuera nulo). No dudo de que los haya estupendos, y también monjas: en todo colectivo o gremio hay gente
admirable, o eso creo optimistamente: los que AP-R llamó "la fiel infantería", los que de verdad ayudan sin ayudarse de paso a sí mismos, los
que ni siquiera -pero estos no sé si existen- hacen proselitismo a cambio.
Lo malo es que a esos se los ve poco por aquí, fuera de hospitales y residencias de ancianos. Tal vez estén la mayoría en sus perdidas misiones,
en el África, en Sudamérica, jugándose a menudo el cuello. Los que aquí llevo viendo mi vida entera, en persona (pese a todo, unos cuantos) o en los medios, son, cómo decirlo, individuos que jamás van de frente. Y cuanto más
alta la jerarquía (vaya ejemplares los obispos vascos; bueno, los obispos peninsulares casi en pleno), más esquinados y oblicuos, más manipuladores,
más melifluos y más falsos.

¿Saben cuál es el principal problema de esa religión y de cualquiera, incluidas las sectas engañabobos que proliferan tanto? Que, por su definición y esencia, jamás actúan desinteresadamente. Siempre hacen proselitismo (lo llaman "apostolado"), siempre esperan conseguir algo a cambio de sus supuestos favores, enseñanzas, consuelos o buenas obras.
Cualquier religión, así, me merece en principio desprecio, porque va siempre a captar clientes, aunque ellas los llamen "fieles" o "acólitos", no sé si no son peores estas dos palabras: la segunda, fíjense, significa etimológicamente "los que siguen o acompañan". Esto no quiere decir que, tal como ha ido el mundo, las religiones no haya que conocerlas, saber de ellas.
Sin ese conocimiento nadie entendería nada, de la historia pasada ni de la presente. Y cómo no va a ser comprensible (quizá hable otro día de eso) la
larga necesidad de los hombres de pensar en un Dios o en unos dioses. Pero ese es otro asunto: el Dios o los dioses -su idea- poco tienen que ver con las Iglesias; y si bien se mira, éstas son casi la negación de aquéllos.
Porque, ¿hay acaso alguna que no dé órdenes y no legisle, que no influya en las vidas de sus creyentes y no aspire a controlarlas, que no prohíba y no
manipule y no amenace y no castigue y no atemorice, y que no saque provecho?


Juzgar vosotros mismos.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero

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keltoi
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Mensaje por keltoi » Mar Dic 19, 2006 5:31 pm

Cierto Julito, lo que yo decia, el de Marias una milonga al lado de los de Reverte.
Juanraig, respecto a lo de que Reverte pasara por el aro, creo que el libra sus "batallas" solo y que no se inmiscuye en lo de los demas, aunque si dice que Marias es su amigo....
No sé, quizás el tema es mas complejo de lo que nosotros creemos y tuvo una razón de peso para no inmiscuirse, ojalá algún dia se pronuncie al respecto.

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Mensaje por juanrahig » Mar Dic 19, 2006 5:49 pm

Tienes razón, de todos modos no es que Marias se quedara en el paro y viviendo debajo de un puente, que el tio pasó directamente a escribir en el país Semanal, lo cual bajo mi humilde punto de vista es una mejora.

Y gracias Julito por meter los articulos.

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Mensaje por keltoi » Mar Dic 19, 2006 6:27 pm

Cierto Juanrahig, para mi tambien es una mejora.
Un placer hablar contigo.

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