782 - 29.06.2008 - Miembras y carne de miembrillo

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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remolina
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Mensaje por remolina » Jue Jul 10, 2008 8:14 am

Pues a ver, a mí la expresión Violencia Doméstica me parece perfecta. Domus, en latín casa. Pues eso, la violencia que se produce dentro de la casa, o entre personas que viven en la misma casa. Que lo mismo puede referirse al maltrato sufrido por cualquiera de los cónyuges o por los hijos. Ya está, tanta violencia de género, hombre. :wink:
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vetinari
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Mensaje por vetinari » Jue Jul 10, 2008 6:37 pm

Celadus, me troncho :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol:
"...Efialtes aparecerá finalmente,
y pasarán los persas" Cavafis
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Lenka
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Mensaje por Lenka » Vie Jul 11, 2008 2:28 pm

Juas, qué bueno, Gemeloooooo!!! :lol:
Me alegro de no haberte matado todavía...

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Jul 16, 2008 10:32 am

EL PELMA ANTE LOS PLASTAS
Javier Marías

El peligro de escribir un artículo cuyo tema ya le aburre a uno es que probablemente aburrirá a los lectores también, así que les ruego que me disculpen, de antemano. Pero la insistencia es tal, y la cerrilidad, y el no estar dispuesto a entender, que se hace obligado salir al paso una y otra vez. Lo peor de los feministas profesionales –y digo “los” a conciencia, porque cada vez hay más varones cobistas, que razonan con aún mayor simpleza que las policías de la feminidad– es que nunca responden a los argumentos que se les oponen. Tienen decidido que la lengua es machista y sexista –cuando sólo puede serlo el uso que se haga de ella–, que la mujer resulta “invisible” en el habla –sería más bien “inaudible”–, y las quieren cambiar por decreto, ya está. Exigen que se diga esto y lo otro, que se suprima del Diccionario aquello, y que sus ocurrencias adquieran rango de norma general. A menudo son de una ignorancia tan descomunal que, cuando se les señala, hacen como si no se hubieran enterado y a las pocas semanas vuelven a la carga con un nuevo engendro o arbitrariedad. O bien se enfurecen, e insultan a quienes hemos tratado de hacerles ver lo absurdo de sus propuestas. Eso los encorajina más, como suele ocurrirles a cuantos se dan cuenta tarde de que no llevan razón.

La penúltima pataleta ha sido la del “lapsus”, según ella, de la Ministra de Igualdad. Antes de que me hubiera enterado, ya me estaban llamando de agencias para que opinara sobre las “miembras” de la señora Aído. Aburrido como estoy de estas cuestiones, no cogí el teléfono ni una vez. Pero a los pocos días, en una rueda de prensa con motivo de la aparición de un libro, me cayó la inevitable pregunta, a la que respondí que decir “miembra” me parecía tan estúpido como si los varones empezáramos a decir ahora –y aún más grave, a exigir que se diga– “víctimo” cuando se hable de uno de nosotros, o “colego”, o “persono” o “pelmo”. Esto es, hay vocablos que son invariables y cuya terminación en a o en o no indica género. Si yo escribo que Carrero Blanco fue víctima de ETA, he de seguir empleando el femenino –por ejemplo en la frase “y ha sido la de mayor rango de todas ellas”–, por mucho que las exageradas cejas de aquel Almirante no admitieran dudas sobre su sexo. Lo mismo que si afirmo que John Wayne era una persona afable, debo añadir “y querida por cuantos la conocieron”, por mucho que Wayne se erigiera en uno de los símbolos de la virilidad (pese a llamarse Marion, por cierto, en la vida real). ¿Tan difícil de entender es esto, Santa Virgen?

Una momia del feminismo (a propósito, al decir “momia” tampoco indico si me refiero a una mujer o a un varón, es otra palabra invariable que sirve para los dos sexos, ¿o preferirían sus señorías que escribiera “momio” y “señoríos”?) aprovecha para condenar el empleo de “homicidio” en todos los casos, aunque el víctimo sea mujer, y aboga por la imposición de “feminicidio”. He ahí una nueva muestra de ignorancia brutal. La etimología de “hombre” es “humus”, sustantivo femenino que significaba “tierra” o “suelo”, lo cual más neutro no puede ser (de ahí “inhumar” o “exhumar”); y por eso, al decir “el hombre” en general, se está diciendo exactamente lo mismo que al decir “el ser humano” o “la humanidad”, que a los feministas a ultranza les parecen contradictoriamente bien, pues tanto “humano” como “humanidad” derivan de “hombre”. Así, “homicidio” engloba la muerte a manos de otro de cualquier miembro de nuestra especie, lo mismo que “elefanticidio” o “canicidio” englobaría la de cualquier elefante o perro, sin necesidad de precisar en cada ocasión si se trata de un elefante o un perro macho o hembra. Se habla de “el hombre” –“el terroso”, en origen– como se dice que “el león es carnívoro” o “la rata frecuenta las alcantarillas” o “el tigre es muy peligroso” o “la jirafa tiene el cuello largo” o “la cebra es rayada”. Según estos plastas, tendríamos que hablar siempre de “la jirafa y el jirafo”, “la rata y el rato”, “el tigre y la tigresa” y “la cebra y el cebro”. Desean hacer de la lengua algo odioso, inservible y soporífero.

Por lo demás, hace muchos años ya sostuve que cuantos sueltan la coletilla de “los españoles y las españolas”, “los ciudadanos y las ciudadanas” y demás, son sin excepción farsantes y demagogos de los que nadie se debería fiar. (Ahora hay también traductores que falsean los originales, y donde en inglés pone “the workers”, ellos colocan “los trabajadores y trabajadoras”, y todo así.) Porque lo cierto es que jamás siguen como estarían obligados a hacer. Nunca añaden: “Los vascos y las vascas están cansados y cansadas, hartos y hartas de que los y las engañen, los y las amenacen, y de ver cómo sus hijos e hijas quedan privados y privadas de futuro”. Saben que espantarían a sus oyentes y que no hace falta. Saben que en realidad, al decir “los vascos”, ya se están refiriendo a los de ambos sexos, y saben que quienes los escuchan lo saben también.

Sí, es muy aburrido, todo esto. Se explican las cosas una y otra vez, pero de nada sirve, así que hay que volver a explicarlo y a argumentar. La única conclusión a la que se llega es que este país tan plomizo está lleno de desocupados (y desocupadas), y que poco a poco lo acaban por convertir a uno en un pelma (y en una pelmo, por si las moscas).

El País, 13 de julio de 2008

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remolina
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Mensaje por remolina » Mié Jul 16, 2008 10:43 am

El señor Marías lo ha dejado clarísimo, vamos.
:D
Gracias, Ro.
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elisheva
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Mensaje por elisheva » Mié Jul 16, 2008 10:45 am

Y aquí viene al dedo una de las frases más famosas de Schiller:
Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano.
...En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada...

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Jul 16, 2008 10:53 am

La etimología de “hombre” es “humus”, sustantivo femenino que significaba “tierra” o “suelo”, lo cual más neutro no puede ser (de ahí “inhumar” o “exhumar”); y por eso, al decir “el hombre” en general, se está diciendo exactamente lo mismo que al decir “el ser humano” o “la humanidad”, que a los feministas a ultranza les parecen contradictoriamente bien, pues tanto “humano” como “humanidad” derivan de “hombre”.

Pues segun la academia y el latin de BUP:

hombre. (Del lat. homo, -ĭnis).

1. m. Ser animado racional, varón o mujer.
2. m. varón (ser humano del sexo masculino).
3. m. Varón que ha llegado a la edad adulta.
4. m. Grupo determinado del género humano: El hombre europeo El hombre del Renacimiento.
5. m. Individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza. ¡Ese sí que es un hombre!
6. m. U., unido con algunos sustantivos por medio de la preposición de, para designar al que posee las cualidades o cosas significadas por tales sustantivos. Hombre de honor, de tesón, de valor
7. m. coloq. marido.
etc

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Lenka
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Mensaje por Lenka » Mié Jul 16, 2008 10:58 am

Habrá que tirar del diccionario etimológico, entonces. :lol:

En cualquier caso, bravo, Señor Duque.
Me alegro de no haberte matado todavía...

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quemeplace
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Mensaje por quemeplace » Mié Jul 16, 2008 11:46 am

Creo que es un término bastante controvertido porque, aunque hombre viene del latín homo, muchos relacionan homo con humus:

Los latinos tuvieron a bien pensar que el hombre como especie (el ser humano) era un animal que provenía del suelo (humus, humi en latín). El parecido entre homo y humus es obvio, pues proceden incluso de la misma raíz indoeuropea; así, un hombre (homo) es el que sale del suelo (humus). Esto podemos verlo reflejado en las mitologías: en la judeo-cristiana, citando el Génesis 2, 7: “Modeló Yavé al hombre de la arcilla y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado”, mientras que en la griega podemos ver el paralelo en el mito de Deucalión y Pirra.

Esto no hay que tomárselo como si los romanos pensaran que los hombres brotaban del suelo como si fueran limoneros, sino que los hombres (homines) son simplemente “los de la tierra”, “los terrestres”, en clara contraposición a los dioses, que viven en los cielos. Como prueba de la contraposición necesaria que debía haber entre dioses y hombres, tenemos los mitos de la Torre de Babel en la tradición judeo-cristiana y el de Ícaro, que murió por querer volar hasta el cielo, en la griega.

(De aquí)

Pero no sé...

También he visto otras cosillas por ahí (Los orígenes de hombre), pero, como diría Alatriste, "esto no está nada claro"... (para mí).

Si alguien tiene más idea...





P.D:
Costillo escribió:Si tu marido entrara me imagino que se desharía en halagos.

Qué va... :cry:

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Jul 16, 2008 12:44 pm

No es la primera vez que veo etimologías muy traídas por los pelos, basadas mayormente en compartir una sola consonante, en este caso una 'm' rodeada de dos vocales. El número de sonidos con significado que produce el ser humano es limitado, y es normal que haya palabras que se parecen mucho y que no tengan nada que ver. Si nos ponemos así, la palabra 'amo' también puede ser 'dueño del suelo', o 'humo' puede ser 'lo que se eleva desde el suelo'. Amos, anda.

O sea, que puede que sí, pero igual no.

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adosinda
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Mensaje por adosinda » Mié Jul 16, 2008 6:41 pm

El sr Marias lo ha dejado clarisimo. Lo ha explicado para que hasta un niño de primaria lo entineda....
-Eres todo un hombre-añadió al fin-.Capaz de alzar la voz y de matar, por supuesto. Pero también de morir...Procura recordarlo cuando hables conmigo de ciertas cosas. (pag 202. Corsarios de Levante)

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Lenka
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Mensaje por Lenka » Mié Jul 16, 2008 9:48 pm

Da igual, Ado. No conoces el concurso ese que se llama algo así como Sabes más que un niño de primaria?? Pues hay muchos que no, que no saben. Y seguirán dando la coña, fijo.

(Ostras, lo de feminicidio me ha llegado al alma, tú. Digo yo que con lo de genocidio no tendrán problemas, no?? A ver si a partir de ahora vamos a tener que decir genocidio y genocidia... Por cierto, que como mujer me siento ultrajada y ofendida, y exijo que, a partir de ahora, a todos los Milosevic, Husseines y demás cabrones que atenten contra cualquier etnia o grupo social, se les llame genocidos. Hombre ya. Que por algo son hombres machos de género masculino.) :roll:
Me alegro de no haberte matado todavía...

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Jul 16, 2008 10:21 pm

Lenka escribió:exijo que, a partir de ahora, a todos los Milosevic, Husseines y demás cabrones que atenten contra cualquier etnia o grupo social, se les llame genocidos. Hombre ya.

Sólo si matan hombres. Si matan mujeres serán genocidas. Si matan de los dos serían genocides o así. :lol:

Y yo no discuto con aficionades.

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Mensaje por Lenka » Mié Jul 16, 2008 10:27 pm

Terco y duro como una pared... :wink: :lol:
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Mensaje por koora_linax » Jue Jul 31, 2008 1:35 pm

ELLAS

Verán, a mí me parece que decir miembra es una estupidez y que nombrar a una mujer muy embarazada ministra de Defensa no es una medida feminista. Lo primero, porque la lengua es una sustancia viva que no se puede cambiar a voluntad sin haber cambiado antes el mundo real; la lengua es como la piel de la sociedad y sigue con estrechísima adherencia todas las mudanzas del cuerpo que cubre, así engorde o adelgace: por ejemplo, se está perdiendo la palabra solterona de manera natural, porque se está quedando vacía socialmente. En cuanto a lo segundo, ver a una mujer con un barrigón avanzadísimo teniendo que ir a Afganistán es el colmo de la superwoman, es decir, de esa exigencia machista que obliga a las mujeres a ser diosas y cortesanas y amas de casa y empleadas del mes y madres perfectas, o sea, que las obliga a ser absolutamente todo para poder aspirar a un lugar social mediano que cualquier señor ocupa con la gorra; como me comentaba un día Elvira Lindo, que es madre y sabe de eso, sería más útil reconocer el derecho que las mujeres tienen a una panza y un parto tranquilos, sin que ello les rompa la vida y la carrera.

Pero por otra parte me parece que las críticas que reciben las mujeres ministras no tienen el mismo nivel que las que reciben sus colegas varones. No sólo por la importancia desmesurada que se le da a su aspecto, todo ese parloteo sobre si son guapas o feas que no suele escucharse sobre los hombres, sino por el tono paternalista y socarrón de burla fácil. Sí, claro que hay ministras metepatas, pero también hay hombres. De hecho, las necedades que sueltan los políticos varones son infinitas y normalmente no se les presta semejante atención. La verdadera igualdad, siempre lo dije, llegará cuando las mujeres podamos ser tan tontas como los hombres sin que resultemos más llamativas.

EL PAÍS - ROSA MONTERO 17/06/2008
http://www.elpais.com/articulo/ultima/e ... iult_1/Tes
"Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R

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vetinari
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Mensaje por vetinari » Jue Jul 31, 2008 3:31 pm

koora_linax escribió:ELLAS
. La verdadera igualdad, siempre lo dije, llegará cuando las mujeres podamos ser tan tontas como los hombres sin que resultemos más llamativas.


O tan listas...que todavía hay quien, cuando una mujer saca el número uno de las oposiciones a judicatura, o le dan un Nobel o simplemente hace una aportación inteligente a cualquier ámbito, lo comenta con asombro y paternalista complacencia, como a veces se escucha cuando lo mismo lo consigue un hombre...negro, pongamos por caso.
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Ada
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Mensaje por Ada » Mar Ene 13, 2009 5:42 pm

http://www.20minutos.es/entrevistas/bibiana-aido/121

Por si queréis enviarle una pregunta a la Ministra
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Mar 11, 2009 6:40 pm

Mujer y varón, también desiguales en el empleo de la palabra

Un lingüista advierte que la mujer es víctima de una discriminación sutil en el uso del lenguaje.-Ellas hablan menos que ellos y aceptan las interrupciones con mayor docilidad

La lucha feminista en el ámbito del lenguaje se ha centrado tradicionalmente en explorar el diccionario para cazar definiciones impregnadas de machismo, en criticar los sustantivos genéricos en masculino, en identificar y denunciar los términos que excluyen a la mujer. Pero el filólogo Javier Martín Arista, investigador principal del Grupo de Investigaciones de Gramáticas Funcionales de la Universidad de La Rioja (UR), advierte que, por atender estas cuestiones, se ha descuidado la desigualdad que existe entre los hombres y mujeres españoles en cuanto al empleo de la lengua. Asegura: "En un grupo mixto, ellos hablan más tiempo que ellas, tendencia que aumenta cuando la conversación discurre sobre temas de poder (como la política, las leyes y la economía), y no aceptan con facilidad que las mujeres los interrumpan".

El sexismo en el habla ha sido el enfoque principal de las Jornadas de Lenguaje y Género, actividad con la que la semana pasada debutó el Centro de Investigación de Lenguas Aplicadas de la UR. El Día Internacional de la Mujer, celebrado el 8 de marzo, funcionó como excusa para analizar un tema que, según los organizadores de las jornadas, se ha convertido en un tópico social. Es decir, la reflexión acerca de cómo la mujer sucumbe a fuerzas históricas y gramaticales que la convierten en un personaje secundario y hasta invisible en la comunicación oral y escrita. La mujer arrinconada en el subconsciente que el periodista y estudioso de la lengua Álex Grijelmo defendió en 'La seducción de las palabras' (Punto de Lectura, 2000).

La creencia en que no existe una igualdad lingüística real en las conversaciones donde participan representantes de los dos sexos ha sido el punto de partida de las Jornadas sobre Lenguaje y Género. "Los estudios científicos han llegado a esa conclusión a partir de cronometrar el tiempo que emplean para hablar unos y otros. El varón, además, distribuye los turnos de uso de la palabra, tiende a interrumpir más a la mujer y a tolerar menos que una mujer le interrumpa a él", describe Martín. El cuadro, que el académico califica de "discriminación sutil", refleja un código de comportamiento social mucho más inconsciente y difícil de detectar que la circunstancia objetiva de que hasta 1995 las universidades españolas despacharon los títulos en el genérico masculino (graduado) sin distinguir si el graduado en cuestión era mujer o varón.

Martín recuerda que mientras haya machismo en la sociedad, habrá machismo en la lengua. "No existe ninguna institución capaz de legislar cambios arbitrarios y establecer reglas como que, a partir de ahora, debemos decir 'nosotros y nosotras'. Sin duda ésta no es la función de la Real Academia Española (RAE), que no puede arriesgarse a imponer cambios que no se hayan producido en la realidad", opina el filólogo.

Aunque quizá a la ministra de Igualdad Bibiana Aído mucho le agradaría zanjar (con la respuesta positiva) la discusión sobre si es pertinente que al sustantivo masculino 'miembro' le nazca un femenino 'miembra', el debate tiene gran riesgo de llegar a ningún sitio mientras los hablantes del español no se apropien de la nueva palabra, como lo hicieron, por ejemplo, con 'jueza'. "No obstante, si la cuestión pasa por reflexionar en serio sobre cuál es el lugar de la mujer en la lengua, opino que es productivo que nos preguntemos si la escuchamos, si la dejamos intervenir, si permitimos que nos interrogue...", enumera Martín. Modificar los comportamientos masculinos que implican una discriminación sutil en el uso del lenguaje es más sencillo e inmediato que purgar el diccionario y la gramática. Martín comparte los fundamentos de su optimismo: "el reto pasa por concienciarnos sobre estas actitudes. Pero si hemos cambiado socialmente en otros aspectos más complejos... ¡También podremos cambiar en éste!"

De la Edad Media proviene el prejuicio que califica a las mujeres de parlanchinas y adictas al cotilleo. "Es un punto de vista misógino que apareció en la literatura de aquel tiempo para denigrarla", observa el académico Javier Martín. En coincidencia, José Luis Aliaga Jiménez, de la Universidad de Zaragoza, precisa que, desde los comienzos mismos de la cultura occidental, la mujer ha sido objeto de juicios negativos. "Las valoraciones se han sustentado en el prejuicio androcéntrico (visión del mundo desde el enfoque masculino) del carácter neutro del comportamiento lingüístico del varón. Ese modelo ha servido para enjuiciar cualquier rasgo considerado propio de la mujer", apunta Aliaga en una ponencia. La evidencia científica acumulada desde 1970 desbarata la tesis que le asigna a ésta una inclinación a la verborrea, el chisme y la maledicencia. Aliaga apunta otro prejuicio superado: "en su momento, también se creyó que la mujer tenía una aptitud escasa para expresar pensamientos complejos a través de un léxico especializado o de una sintaxis abundante en nexos de subordinación".

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¿Tienen sexo las palabras o, simplemente, género? ¿El hecho de que un término sea masculino o femenino depende de su evolución dentro de una cultura en la que, hasta hace poco, las mujeres eran invisibles o, por el contrario, depende de una serie de reglas gramaticales ajenas a toda ideología? ¿Se refiere también a las vascas el plural "vascos" o es necesario citar ambas formas como hace, incansable, el lehendakari Ibarretxe? ¿Están incluidas las diputadas en el nombre actual del Congreso de los Diputados? La gramática dice que sí, pero los lingüistas no acaban de ponerse de acuerdo. Y la polémica sobre el posible sexismo del lenguaje arrecia. ¿Una nueva batalla contra la discriminación o el enésimo artificio políticamente correcto?

En diciembre de 1978 murió Golda Meir y a más de uno le escandalizó que se hablara de ella como ex primera ministra israelí. Y eso a pesar de que la Real Academia Española había aceptado ya el femenino de ministro. Por no hablar de que, en 1925, Rafael Alberti había llamado a la luna "presidenta de la noche". Con el acceso de las mujeres a profesiones tradicionalmente ejercidas por los hombres han llegado las dudas sobre si la corrección política puede convivir con la gramatical. Es decir, si, en el camino de arquitectas, juezas y abogadas, Angela Merkel será algún día cancillera alemana o Soraya Sáenz de Santamaría, portavoza del PP.

El nombre de las profesiones es uno de los mayores campos de batalla contra el posible sexismo. El otro, y tal vez el más ruidoso, es el desdoblamiento de masculino y femenino -el 'compañeros y compañeras' de Llamazares o el citado 'vascos y vascas' de Ibarretxe-, llamativo por su uso fundamentalmente público y porque rompe una de las reglas más simples del lenguaje, clásica y muy anterior al SMS, la economía: decir todo lo posible con el menor número de palabras posible. Algo que, entre otras cosas y sexos aparte, hace que en ciertos contextos la palabra día incluya también a la noche.

La gramática española recuerda que en las lenguas románicas el masculino es el llamado género no marcado, es decir, que abarca a individuos de los dos sexos. Sirve para los seres humanos, claro, pero también para los animales. Cuando alguien dice que el oso es una especie en peligro de extinción incluye tanto a machos como a hembras. Para Ignacio Bosque, miembro de la RAE, el desdoblamiento es un artificio que distancia aún más el lenguaje de los políticos del lenguaje común. "Si uno habla del nivel de vida de los españoles, es absurdo añadir 'de las españolas'. Suena incluso ridículo", apunta. "Si yo le pregunto a alguien cómo están sus hijos se entiende que también le pregunto por sus hijas. No creo que sea discriminatorio". Bosque es ponente de la comisión que trabaja en la nueva gramática, que estará lista en dos años. La anterior era de 1931 y el esbozo para la renovación, de 1973. El académico insiste en que lo que algunos consideran el "ladrillo simbólico" del patriarcado no responde más que a una simple regla gramatical. La misma que funciona cuando se coordinan un sustantivo masculino y uno femenino. En "Juan y María han ido juntos", "juntos" es un masculino plural: "Así es el idioma, no hay otra forma de decirlo". El lingüista sostiene que incluso los políticos son conscientes de que la doble forma es artificial: "Cuando no tienen delante un micrófono hablan como todo el mundo". Incluso hablando en público los políticos se relajan. Al final del último Consejo de Ministros, la vicepresidenta del Gobierno aseguró, a vueltas con la sequía en Barcelona, que al final habría agua para todos "los barceloneses y las barcelonesas". Acto seguido añadió que en el mismo caso estarían los valencianos, los murcianos y los andaluces. Esta vez, sólo en masculino plural. "Quienes proponen el desdoblamiento se dan cuenta de que no pueden mantenerlo a ultranza", insiste Bosque.

Mercedes Bengoechea, decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares y estudiosa del sexismo en el lenguaje, está de acuerdo con su colega académico: usar el masculino y el femenino sistemáticamente es insostenible. Pero matiza: "Lo importante es que quede en la referencia personal, en los sustantivos". Además, recuerda que el desdoblamiento no es un invento nuevo. Está en el Cantar de Mío Cid, en el Libro de buen amor y en el romancero: "Allí se habla de hombres y mujeres, moros y moras... Es un recurso de la oralidad, es cierto, pero ahí está. Se encuentra hasta después de Cervantes, pero cuando aparecen las academias se crea una norma androcéntrica".

La Real Academia Española se fundó en 1713 y la primera mujer en ingresar en ella, la escritora Carmen Conde, lo hizo en 1978. De los 40 académicos actuales, sólo tres son mujeres. La novelista Ana María Matute, la científica Margarita Salas y la historiadora Carmen Iglesias. Con todo, Bengoechea no cree que el sexismo sea voluntario. Y ése es, en su opinión, el problema. "Ya sé que cuando alguien dice 'telespectadores' no tiene intención sexista", dice. "Es una herencia cultural. Como los toros. También heredamos palabras. Yo misma dejé de usar 'minusválido' porque dos alumnos me dijeron que, como afectados, les sonaba fatal. Preferían 'discapacitado'. Alguien tiene que abrirte los ojos".

Una de las salidas a la polémica del desdoblamiento es el uso de sustantivos colectivos -decir magistratura o justicia en lugar de jueces y juezas- y nombrar las instituciones según la actividad y no según el sexo -Colegio de la abogacía en lugar de Colegio de abogados-. Ignacio Bosque, que recuerda que la nueva gramática limita el desdoblamiento a situaciones en las que su ausencia podría ser malinterpretada -como en el caso de "los españoles y las españolas pueden servir en el Ejército"-, recuerda también que el uso de sustantivos colectivos no siempre funciona. El alumnado es, sí, el conjunto de los alumnos, pero "el conjunto de los enfermos no es la enfermería, ni el conjunto de los médicos es la medicina, ni el conjunto de los periodistas es el periodismo".

Con todo, el lenguaje político y legal ha sido el más vigilante ante el posible sexismo, aunque los legisladores siguen demorando la respuesta a la demanda de quienes piden que se reforme el artículo 14 de la Constitución, el que dice que todos los españoles son iguales ante la ley. ¿Están también las españolas en ese masculino plural? La gramática, ya vimos, dice que sí. Algunas teorías, que no. Entretanto, el Congreso corrigió en noviembre de 2006 los términos considerados sexistas en el nuevo estatuto andaluz. Se añadió "andaluzas" "pueblo andaluz" y "ciudadanía andaluza" donde sólo decía "andaluces". También se añadieron "funcionarias" y "ciudadanas". Todo ello haciendo caso omiso a un informe encargado a la RAE por el Parlamento sevillano.

En ocasiones, el colectivo es una solución fácil, como cuando la Ley de Soldados y Marineros se transformó en Ley de Tropa y Marinería. En otras, la manera de dar con una buena respuesta consiste en eliminar la pregunta. En noviembre de 2004 Convergència i Unió presentó una proposición no de ley para pedir que la futura reforma de la Constitución incluyera que el Congreso lo sea a secas y deje de ser sólo de los Diputados. "El plural masculino es gramaticalmente correcto, pero hace invisibles a las mujeres", afirmó en el debate la convergente Mercé Pigem. Reelegida el pasado 9 de marzo para una Cámara en la que, pese a la Ley de Igualdad, en esta legislatura habrá una mujer menos que en la anterior, la parlamentaria recuerda que se trataba de que "el nombre del Congreso no deje fuera a casi la mitad [menos del 36% en realidad] de sus miembros". Izquierda Unida llegó a plantear incluso que se denominara Congreso de los Diputados y de las Diputadas. Finalmente, la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y la Igualdad de Oportunidades, formada por 38 mujeres y dos hombres, aprobó la propuesta catalana por unanimidad. La votación, con todo, no era vinculante y su puesta en práctica está supeditada a que la actualización de la Carta Magna vaya más allá de lo propuesto por el propio Gobierno, fundamentalmente reformar el Senado y terminar con la discriminación de la mujer en la sucesión real. "El PSOE se comprometió", afirma Pigem, "pero hay que seguir vigilantes". La legislatura que ahora comienza dirá. Aunque no parece claro que la Constitución vaya a tocarse demasiado, sigue en el aire una medida que a pioneras como Clara Campoamor o Victoria Kent, parlamentarias en los años treinta, les habría resultado de un futurismo intrépido, muy posible pero poco probable. Ellas se llamaban a sí mismas "diputado".

Aun así, el interés de las Cortes está por eliminar en lo posible el lenguaje sexista, siguiendo una sensibilidad cada vez más extendida en la Administración. En 1999 el Ayuntamiento de Madrid decretó que cuando se mencionaran en sus documentos puestos ocupados por personas concretas, se utilizara "el género masculino o femenino que a la persona concreta corresponda". También había decidido modificar sus formularios para evitar formas como "el titular", "el firmante" o "el que suscribe". También los diccionarios han cambiado. En las definiciones se tiende cada vez más a usar "persona que" en lugar del tradicional "el que". "En el fondo, los académicos no están tan en desacuerdo", apunta Mercedes Bengoechea, que recuerda que la publicidad ha empezado también a evitar fórmulas sexistas: "Nos hace visibles para que compremos más, pero es un síntoma". La filóloga, que es una de las impulsoras de Nombra.en.red, una base de datos del Instituto de la Mujer con alternativas para evitar el sexismo, afirma que buena parte de nuestro sentido de la corrección tiene que ver con la costumbre: "Hace 14 años un novelista español dijo que jamás se extendería la forma 'presidenta'. Y hoy la sociedad lo dice con naturalidad. Lo que suena raro es oír 'la presidente'. Si desde que fue elegida se hubiera llamado 'cancillera' a Angela Merkel nos sonaría normal. Pero me temo que ya no se va a feminizar. Ya lo hemos oído mucho".

Ignacio Bosque, sin embargo, recuerda que "canciller" es un nombre común (es decir, masculino y femenino a la vez) en cuanto al género, como otros terminados en -er (ujier, sumiller). Y no se desdobla: "Tiene que ver con paradigmas morfológicos. Estas cosas no son gratuitas. Cuando la Academia propone una solución es porque la ha pensado. Hay que fijarse en un paradigma completo. Existen razones puramente gramaticales para que las cosas sean así".

También son comunes sustantivos acabados en -ista como "pianista" o "artista". Otros, como "modista", también lo son, aunque "modisto" esté cada vez más extendido. Siempre hay casos particulares. En España se dice "clienta", algo que en América es muy raro. La nueva gramática, insisten los académicos, no impondrá una forma. Sólo explicará el uso que hacen los hablantes. Por ejemplo, que jueza está generalizado en Argentina, Costa Rica y Venezuela, pero no en México ni en España. Aunque, paradojas de la lentitud, tal vez lo esté cuando se publique la nueva norma. La política de la RAE es no imponer términos cuyo uso no se ha extendido. Es lo que sucede con "matrimonio", todavía no recogido en el diccionario académico como "unión legal de dos personas del mismo o de distinto sexo": "Si se reúne suficiente documentación de este uso nuevo, tendrá que estar", afirma el profesor Bosque. "La Academia refleja el uso que los hablantes hacen del idioma, no el que los políticos dicen que debe hacerse. Y es evidente que en la lengua común el desdoblamiento, por ejemplo, no se usa porque no hace ninguna falta".

Para quienes vigilan el supuesto sexismo lingüístico, las razones puramente gramaticales no son tan puras. Están, dicen, cargadas de ideología. Ésa es la base del problema y ahí la sintonía parece imposible. Todo el mundo está de acuerdo en que las lenguas no son el resultado de actos conscientes de los hablantes. Pero hay quien sostiene que esa inconsciencia está llena de prejuicios. Para aquéllos, las convenciones lingüísticas no son un reflejo directo de la sociedad. Para éstos, no hay otro más directo: "Se dice que la sintaxis son reglas inocentes y sin ideología porque se ha olvidado la sociedad y la historia que creaba esas reglas patriarcales", recuerda Mercedes Bengoechea. "Quedan restos de su origen. Una lengua nativa norteamericana, por ejemplo, habla de 'pájaros, fuego, mujeres y otros animales peligrosos'. Es curioso que entrasen en la misma categoría. El uso del masculino es una regla gramatical, sí, pero no ajena a la realidad. La lucha de los defensores de la neutralidad del lenguaje también es ideológica, como la nuestra, pero ellos no lo reconocen".

Bosque, en efecto, no comparte las razones extralingüísticas. "Existe discriminación, pero no en el lenguaje, en la vida: laboral y social. Ésa es la verdadera discriminación de las mujeres. La lingüística es falsa". Ambos filólogos coinciden, no obstante, en que los posibles cambios, sean los que sean, tendrán que venir de un uso mayoritario. "Yo evito el lenguaje sexista en lo posible, pero, como decana, por ejemplo, no impongo nada en los asuntos de mi facultad. Debe ser algo natural. También yo hace 20 años pensaba de otra manera", dice Bengoechea. No valen las imposiciones. Las palabras serán de quien sea, rezaba la vieja sentencia africana, pero la canción es nuestra.

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bowman
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Mensaje por bowman » Jue Mar 12, 2009 2:35 pm

Rogorn escribió:
Un lingüista advierte que la mujer es víctima de una discriminación sutil en el uso del lenguaje.-Ellas hablan menos que ellos y aceptan las interrupciones con mayor docilidad


Alguien quiere volvernos locos. Y lleva camino de conseguirlo.
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Lenka
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Mensaje por Lenka » Jue Mar 12, 2009 8:29 pm

El único sexismo que yo le encuentro al lenguaje es el obvio: es decir, el que pone en palabras los prejuicios sexistas. Lógico y normal, ya que el lenguaje expresa ideas. Si las ideas son sexistas el lenguaje lo será también. A mí no me parece sexista que se diga "todos", "españoles", "foreros" o "alumnos". Eso no me excluye ni me molesta. No me parece sexista hablar menos ni aceptar mejor las interrupciones. Hablará menos quien crea tener menos que decir, o quien prefiera escuchar. Interrumpir es cosa de mala educación, no de sexos.

No me parece sexista que me interrumpan, ni que me lleven la contraria. Me parece sexista que se tome a rechifla mi opinión por ser tía, o que se me respondan cosas en plan: "no te sulfures, guapina", con ese paternalismo tan rancio que nunca se usa entre hombres. Es decir, no me parece sexista el lenguaje, sino el modo en que algunas personas lo usan. El lenguaje no es sexista por sí mismo, todo depende del uso que se le dé. Y si en otros tiempos fue sexista, o más de lo que se considera hoy día, es sólo porque también la sociedad lo era. El lenguaje no es un ente aparte de la sociedad, ya que expresa la realidad de esta. En una sociedad que fuera tremendamente... misocéntrica? Feminocéntrica? Ginecéntrica? Bueno, como se diga, en una sociedad así el lenguaje no sería menos sexista. Las connotaciones peyorativas irían asociadas a lo masculino mientras ese sexismo existiera en la sociedad, exactamente como ocurre ahora, y esa negatividad se iría perdiendo cuando el sexismo fuera desapareciendo. De nuevo igual que ocurre ahora.
Me alegro de no haberte matado todavía...

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