245 - 15.03.1998 - Un chucho mejicano

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

Moderadores: Targul, Mithrand, Moderadores

Avatar de Usuario
Rogorn
Mensajes: 14678
Registrado: Jue Feb 01, 2007 12:00 am
Contactar:

245 - 15.03.1998 - Un chucho mejicano

Mensaje por Rogorn » Jue Oct 20, 2011 10:27 am

UN CHUCHO MEJICANO

La historia me la contó hace unos días Sealtiel Alatriste, que además de ser mi editor centroamericano y de prestarme su apellido para cierto espadachín del XVII, es amigo mío. Estábamos Sealtiel y el arriba firmante en una cantina de México D.F., con una botella de Herradura Reposado y unos mariachis cantando ‘Mujeres divinas’, que siempre nos pone nostálgicos; la misma canción que a don Ibrahim –ese compadre de la Niña Puñales y del Potro del Mantelete- le despertaba en Sevilla añoranza de su juventud caribeña, portales de Veracruz y playas de Acapulco, el reloj de Hemingway, 'María Bonita' y toda la parafernalia. Estábamos allí, les decía, ya con el nivel del tequila por debajo de la línea de flotación de la botella, y Sealtiel se puso a contarme cosas. Y entre ellas, la vida de Sami.

Sami es un perro callejero que vagabundea por la colonia del Valle de la capital mejicana, donde vive Sealtiel. Cuando luego, interesado por su historia, quise verlo, comprobé que se trata de un esmirriado chucho blanco con manchas negras, a medio camino entre un zorrillo y un pastor alemán, con un toque chusma. No es de esos canes que ladran a la gente, ni se acerca a olisquear a las señoras dejándoles manchas húmedas en el trasero, ni se aferra a la pierna de un transeúnte e intenta violarla dale que te pego, como hacen otros. Tampoco guarda las formas por educación, o timidez. Se trata de un perro misántropo y poco sociable, que no se hace ilusiones y se resigna a levantar la pata de vez en cuando para marcar su territorio que sabe perfectamente no le pertenecerá en su puta vida. Tal vez por eso -me informó Sealtiel- Sami, que es chucho pacífico, mostró siempre una radical conciencia de clase al pelearse exclusivamente, echándole huevos al asunto, con todos y cada uno de los perros de raza del barrio, grandes y bien alimentados, a los que sus dueños sacaban a pasear. Y claro. Un danés grande como un castillo le sacó un ojo. Los vecinos se dieron cuenta por casualidad, pues Sami no se quejaba. Anduvo por la colonia tuerto y callado hasta que una vecina se dio cuenta, y compadeciéndose de él recolectó algunas decenas de pesos para llevarlo en su coche al veterinario. Y ahí Sami estuvo puritito charro y valiente, muy a la altura de las circunstancias: no mordió a nadie, ni orinó donde no debía, y ni siquiera dijo ándale, o híjole, o guau, que es lo menos que un perro mejicano puede decir en tales casos. Silencioso y estoico, fue devuelto a la calle vendado, cosido y curado, como si volviera con Villa de la toma de Zacatecas. Y los vecinos, impresionados por las maneras del chucho, empezaron a interesarse por él, a cooperar en su restablecimiento con huesos y medicinas. Gente que sólo se conocía de vista, que no se había dirigido nunca la palabra antes, se paraba en la calle a preguntar por Sami; y, como consecuencia, a interesarse los unos por los otros.

La cosa se acentuó cuando a Sami lo atropelló un coche. Un equipo de emergencia compuesto por la dueña de la librería de la esquina, un señor a quien llaman "el licenciado" -todos los vecinos ignoran su nombre- y la escritora Verónica Murguía, que también vive allí, lo envolvieron en una colchoneta y lo llevaron al veterinario; donde un par de vecinos más acudieron a interesarse por su estado, y antes de que entrara a cirugía le dieron una apresurada sesión de transmisión de energía positiva llamada reiki, ante el asombro de los veterinarios. Y se quedaron todos afuera, fumando, esperando, mientras a Sami lo operaban a vida o muerte. Salió de ésa. Perdió la cola, tiene la pelvis hecha cisco y cojea. Lo he visto, y les aseguro que es una mierda de chucho; pero sigue vivo, come, defeca trabajosamente en las aceras, pasea su melancólica figura de veterano marginado, tuerto y lleno de cicatrices, por las calles de la colonia del Valle, y cuando suena la alarma de algún coche se pone a ladrar acompañándola, como si de ese modo quisiera pagar su deuda con el vecindario. Pero el número de gente que se detiene a hablar de él ha aumentado. Sus copropietarios se han convertido en una especie de cofradía extravagante, sentimental, que en una ciudad áspera y dura como es el D.F., donde cada cual va a su avío y no hay quien de noche circule a pie por miedo a un asalto o a un mal encuentro, se detienen a hablar, sonríen, se saludan, se interesan unos por la vida de los otros. Ese es el milagro de Sami: los hizo a todos mejores, y lo saben. El chucho.

El Semanal, 15 de marzo de 1998

Avatar de Usuario
lansquenete
Mensajes: 4342
Registrado: Mié Oct 19, 2005 11:00 pm
Ubicación: Ahí al lao

Mensaje por lansquenete » Jue Oct 20, 2011 11:00 am

Guau, qué bonita. Me ha llegado. Gracias por ponerla, Ro.
"El grog es una mezcla secreta que lleva uno o más de lo siguiente: Queroseno, glicol propílico, acetona, ron, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, tinte rojo nº 2, scumm, ácido para baterías, grasa para ejes y/o pepperoni."

Avatar de Usuario
Ina
Mensajes: 2651
Registrado: Jue Nov 17, 2005 12:00 am
Contactar:

Mensaje por Ina » Jue Oct 20, 2011 11:35 am

Ya sabéis que yo con las de perros lloro siempre :cry: Y esta no la conocía.

Pero es así. Los perros hacen eso, aún cuando no quieras, o no te des cuenta. Preciosa patente.

Avatar de Usuario
vetinari
Mensajes: 2226
Registrado: Mié Jul 25, 2007 11:00 pm
Ubicación: Al sur

Mensaje por vetinari » Jue Oct 20, 2011 2:13 pm

Me recuerda a la canción aquella "Nuestro perro", de Alberto Cortés.
"...Efialtes aparecerá finalmente,
y pasarán los persas" Cavafis
"No hay quien pueda comprar el ser marino cuando estás en el mar." APR
"Freedom is just another word for nothing left to loose" Janis Joplin

Avatar de Usuario
Corsaria
Mensajes: 7731
Registrado: Vie Dic 02, 2005 12:00 am
Ubicación: Virreinato del Río de la Plata

Mensaje por Corsaria » Jue Oct 20, 2011 7:26 pm

Ina escribió:Ya sabéis que yo con las de perros lloro siempre :cry: Y esta no la conocía.



Yo también!!! Y tengo los ojos picosos de lágrimas!
Había descubierto fascinada, estremecida de placer y de miedo, que todos los libros del mundo hablaban de ella.

Avatar de Usuario
nexus6
Mensajes: 6532
Registrado: Mar Sep 30, 2008 11:00 pm

Mensaje por nexus6 » Jue Oct 20, 2011 8:15 pm

Gracias por la patente, Boss.

CUENTOS GADITANOS.

¿UNA CALLE CON EL NOMBRE DE UN PERRO?

En la trimilenaria ciudad de Cádiz, un animal escribió con letras de constancia y pulso de lealtad, una de las más hermosas páginas que la humanidad recuerde. Lo llamaron "El perro de Cádiz" y "El perro de todos". Incluso, alguien lo definió como canis viator gardirense, es decir, "perro callejero gaditano".
Este can tiene calle propia. El Ayuntamiento, gracias al empuje de AGADEN (Asociación Gaditana para la Defensa de la Vida y el Estudio de la Naturaleza) y del pueblo entero, le dio su nombre a la vía peatonal adyacente al Hospital Puerta del Mar, donde el chucho pasó sus últimos años. En la citada calle se instaló una rememorativa placa de bronce -obra de la escultora Presentación Navarro-, en la que se lo ve echado, en inequívoca postura de espera.

Esta historia empezó a rodar al final de la penúltima década del siglo XX, y cuenta con dos protagonistas; un vagabundo doblegado por el padecimiento, y un perro de conducta mansa y silente andar. Para el mendigo su perro lo era todo; amor, amistad, y coraza contra el virulento soplo de la soledad. Y para el perro su dueño significaba el lenguaje pleno reducido a dos palabras; un amigo. Las calles gaditanas los vieron pasar enhebrando paseos y alegrías; el hombre vigilando su can con la amplitud de su cariño, y el can husmeando en cada rincón, y enredándose en breves carreras con oponentes imaginarios.

El indigente, una persona de salud quebrantada, albergaba en su interior un desagradable invasor; una enfermedad renal que le exigía someterse a diálisis cada semana. El perro, cual sombra asociada, iba con él hasta la entrada del Hospital Puerta del Mar.

Aquella mañana el mendigo se despidió de su mascota:
-Espérame aquí, compañero.
Y el "compañero", como siempre, se quedó allí; firme.

Pero ese día la dolencia derivó en gravedad, y el paciente fue ingresado de urgencia. Mientras tanto, el chucho calmamente aguardaba al amigo.

Y se produjo lo inevitable, ¡la muerte llegó sin preámbulos y al enfermo le firmó el fin de su existencia! El perro desconocía que el amor y las caricias nunca más tornarían.

Por la puerta que enmarcaba el regreso, el amigo no salió. Tal vez la muerte, en un gesto bondadoso, le dio otro camino a la retirada, librando al animal del trauma de la separación.

Las horas fueron cayendo en el depósito del tiempo, y el portento del reencuentro se resistía a mostrar su rostro amable. En la memoria del can resonaba la frase que marcaría el comienzo de su desamparo: "Espérame aquí, compañero". Y ahí se mantenía, repasando con mirar prolijo las figuras de quienes abandonaban el centro sanitario.

Las jornadas pasaron y las preguntas corrieron rumbo al entendimiento de Cádiz; ¿qué hacía ese perro en la puerta del hospital? ¿Por qué sus ojos siempre estaban clavados en la entrada? ¿Por qué volvía cuándo lo espantaban? La búsqueda de respuestas fue abonando la curiosidad popular. Empero, pronto la verdad destapó la razón del extraño comportamiento; el perro aguardaba a su dueño, y su dueño había muerto al otro lado de la puerta.

Rápidamente el drama del animal empezó a hallar cobijo en todas las conversaciones, y se referían a él por el apelativo de Canelo, el color de su pelo. Y Canelo poco a poco se fue convirtiendo en la personificación de la lealtad.

El personal del hospital, los vecinos, y los taxistas con parada en el lugar, acoplaron el esmero al respeto, y lo atendieron en sus necesidades. Mas, por timidez o por un reflejo de cortesía el chucho rechazaba el agua y la comida.
No obstante, en el momento que la debilidad se impuso, la merma de fuerzas le aconsejó aceptar las invitaciones. Comía y bebía con gesto humilde y miradas agradecidas, meneando la cola en réplica a las caricias que le daban.

Muchos quisieron adoptarlo, pero en Canelo la determinación lucía un único tono; la fidelidad. Y la fidelidad lo estancaba en señera actitud, y con la imagen del amigo refugiada en su memoria; deseando verlo aparecer con la sangre renovada, enarbolando una sonrisa, y trayendo en las manos el contacto que premiaría la espera.

Los días transcurrieron conformando meses, los meses al agruparse formaron años, y los años agigantaron su desdicha en la emoción de la gente. Pero él aguantaba, ungido de firmeza, inaccesible al desaliento, y con la intemperie como abrigo.

Las crónicas de entonces registran: "Desde Estados Unidos llegó una caseta de can para que fuera su vivienda, pero las ordenanzas municipales prohibían su instalación a las puertas del hospital". Canelo ni se inmutó por la rigidez del Ayuntamiento, y continuó siendo lo que siempre había sido; un "sin techo".

La triste historia de este perro triste obtuvo resonancia nacional e internacional. De él se ocuparon numerosos medios de comunicación, y apareció en los noticieros de todo el mundo. La BBC le dedicó un documental tierno y conmovedor.

Una mañana, Canelo sintió que algo en forma de redondel silbaba sobre su cabeza, y antes que el instinto lo catapultara al salto de la fuga, la cuerda aterrizó en su cuerpo y un tirón apretó el nudo del rigor cortándole la respiración. Quedó con las patas abanicando el aire, haciendo de la impotencia el cepo de su desesperación. Los laceros lo llevaron a la perrera. Sin una queja, Canelo integró su mansedumbre en los ladridos de los otros ocupantes del lugar -verdadero corredor de la muerte para los animales sin hogar-. ¿Qué había ocurrido? Pues, que un caballero presentó una denuncia, quejándose de la permisividad otorgada al can tan cerca del acceso al hospital, sin contemplar el riesgo para la salud pública.

La reacción no tardó en emerger; los gaditanos, con AGADEN al frente, se aunaron en el grito y arremetieron contra las autoridades municipales. El empeño popular obró el prodigio de la rectificación. El Ayuntamiento decidió poner en la liberación una vertiente de simpatía, y lo convirtió en "perro indultado" (privando así a la perrera de su huésped más ilustre). La presión del pueblo salvó a Canelo del "aislamiento preventivo" y de la guadaña sanitaria.

AGADEN se hizo cargo de él, y tras vacunarlo y desparasitarlo, le arregló la documentación a fin de que dejara de ser un "sin papeles". Y nuevamente hubo personas que intentaron adoptarlo. Intentos baldíos, ya que se escapaba y volvía al sitio; a la atalaya de la expectativa. A él le constaba que su amigo entró por ahí y por ahí tendría que salir.

El 9 de diciembre de 2002, días antes que el nuevo año desembarcara con sus campanadas, brindis y alegría, Canelo, ahogado por la espera, cruzó una calle en pos de un respiro, y la muerte vino a su encuentro montada en el ímpetu motorizado. En las inmediaciones del Hotel Playa Victoria, el descuido de un conductor lo descabalgó de la vida. El desaprensivo, al amparo de los reflejos de la chapa de su automóvil, huyó a ocultarse entre los pliegues del anonimato. Canelo acabó tumbado, vencido; sintiendo los pulmones en fase decreciente, y maquillando el rostro del asfalto con su sangre generosa.

La noticia ¡estremeció la ciudad! ¡La mudez se apoderó de las gargantas! Los niños mordieron sus risas, la actividad arrió banderas, la ambición detuvo los vaivenes, y el pueblo buscó en los corazones una lágrima de consuelo. En la atmósfera se palpaba el desgarro del silencio. A los ojos de Cádiz subió la tristeza, y el pesar congeló todos los gestos; el perro más querido se había marchado a los puertos del adiós.

Así concluyeron doce años de inútil espera. Doce años consumidos palmo a palmo, minuto a minuto, mirada a mirada; ensamblando luces y sombras, fríos y calores, céfiros y tormentas. Canelo, al morir, su postrer pensamiento viajó hasta el añorado amigo, llevándose cual regalo de despedida, el recuerdo del arrullo de sus palabras, la tibieza de su mano cariñosa, y el tintineo de su sonrisa.

La vida de Canelo se escurrió por la estela dibujada con su lealtad, pero nos dejó lo único que nos podía dejar; un inolvidable mensaje de amor. El olvido no ha borrado su huella. Su infelicidad permanece engarzada a la memoria de aquellos que lo amaron. Gente que tránsida de emoción, al pie de la placa estampó esta leyenda: "A Canelo, que durante 12 años esperó a las puertas del hospital a su amo fallecido. El pueblo de Cádiz como homenaje a su fidelidad. -Mayo de 2003".

Este modesto animal, ergo haber vivido en estado de abandono, pasó a ser la musa de una pléyade de artistas, saltanto de las bellas artes a la música, y de la música a las letras. Miguel Torres López lo incluyó en su novela "Los que esperan". Pépin Muriel le dedicó el libro infantil "El perro Canelo". El poeta Juan Pablo le hizo un poema "A Canelo", al que pertenecen estos versos: "Te encuentro siempre triste y abatido, pero atento adonde tu mirada alcanza, porque aún no has perdido la esperanza, ni aceptas que tu amo se haya ido".

Si los deseos tienen alas, mis pensamientos vuelan hacia ese recodo de la esperanza, donde seguramente están Canelo y su dueño; unidos para siempre en el abrazo que la felicidad concede a las almas puras.

Imagen

A Canelo
Que durante 12 años esperó
en las puertas del hospital
a su amo fallecido.
El pueblo de Cádiz como homenaje
a su fidelidad.
Mayo de 2002
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

Avatar de Usuario
vetinari
Mensajes: 2226
Registrado: Mié Jul 25, 2007 11:00 pm
Ubicación: Al sur

Mensaje por vetinari » Vie Oct 21, 2011 3:29 pm

Gracias, Nexus...¡pero el paquete de kleenex lo pagas tu!
"...Efialtes aparecerá finalmente,
y pasarán los persas" Cavafis
"No hay quien pueda comprar el ser marino cuando estás en el mar." APR
"Freedom is just another word for nothing left to loose" Janis Joplin

Avatar de Usuario
El_Curioso_Impertinente
Mensajes: 6240
Registrado: Dom Dic 07, 2008 12:00 am
Ubicación: Regne de Mallorques

Mensaje por El_Curioso_Impertinente » Vie Oct 21, 2011 3:46 pm

Pues sí, una calle dedicada a un perro. Entre otras cosas para que se les caiga la cara de vergüenza a muchos impresentables (o directamente hijos de puta) a quienes les han dedicado alguna calle y se merecerían que les dedicasen una alcantarilla.

Luego os cuento la historia de Ricky

Pasa kleenex, Veti.
Todos los seres humanos cometen errores, pero algunos seres humanos cometen más errores que otros y a ésos se los llama "tontos" (Fray Guillermo de Baskerville).

Avatar de Usuario
vetinari
Mensajes: 2226
Registrado: Mié Jul 25, 2007 11:00 pm
Ubicación: Al sur

Mensaje por vetinari » Vie Oct 21, 2011 3:50 pm

El_Curioso_Impertinente escribió:Pasa kleenex, Veti.


Ahí te dejo un paquete. Ahora le compro algunos a mi amigo Nicolás.
"...Efialtes aparecerá finalmente,
y pasarán los persas" Cavafis
"No hay quien pueda comprar el ser marino cuando estás en el mar." APR
"Freedom is just another word for nothing left to loose" Janis Joplin

Avatar de Usuario
grognard
Mensajes: 4077
Registrado: Dom May 01, 2011 11:00 pm
Ubicación: emporiae

Mensaje por grognard » Vie Oct 21, 2011 3:53 pm

Yo es que estoy con lo de Tintín para no pensar en el perro...


¿Recordáis las imágenes de las playas de Indonesia después del tsunami? Con los cadáveres esparcidos por la arena. Una amiga soltó un: ¡Pobre! 8O ¿A quién te refieres? ¿No veis al perro? :roll:

Avatar de Usuario
lansquenete
Mensajes: 4342
Registrado: Mié Oct 19, 2005 11:00 pm
Ubicación: Ahí al lao

Mensaje por lansquenete » Sab Oct 22, 2011 11:55 am

¡Enga, cuéntanos la historia de Ricky, Curiós!

(¿No será la de Ricky Martin, un armario, una fan, su perro y un tarro de mermelada? :twisted: )
"El grog es una mezcla secreta que lleva uno o más de lo siguiente: Queroseno, glicol propílico, acetona, ron, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, tinte rojo nº 2, scumm, ácido para baterías, grasa para ejes y/o pepperoni."

Avatar de Usuario
nexus6
Mensajes: 6532
Registrado: Mar Sep 30, 2008 11:00 pm

Mensaje por nexus6 » Sab Oct 22, 2011 12:03 pm

Joder. Que pedazo de cabrón. :wink:

:lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol: :lol:
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

Avatar de Usuario
El_Curioso_Impertinente
Mensajes: 6240
Registrado: Dom Dic 07, 2008 12:00 am
Ubicación: Regne de Mallorques

Mensaje por El_Curioso_Impertinente » Mar Oct 25, 2011 7:01 pm

El_Curioso_Impertinente escribió:Luego os cuento la historia de Ricky


A mi hijo cuando era pequeño le encantaban los perros. Los quería tanto que un día nos cruzamos con una chica que salía del coche con un cachorrito en las manos y, de verlo tan pequeño y desvalido, se puso a llorar y todo. La dueña del cachorro, primero pensó que se había asustado; luego, al verlo dándole besos en el hociquillo, lloraba casi como el crío. Pero esa historia de amor con los perros se acabó cuando, teniendo dos años y medio, fue a acariciar a uno al que sus dueños habían dejado atado en la puerta de una tienda mientras curioseaban dentro y éste le mordió la mano. A partir de ahí, los perros le daban auténtico terror, no podía ni verlos de lejos. La cosa llegó hasta el punto de que, a pesar de lo pequeña que era nuestra casa, pensamos comprarle un cachorrillo para que lo criase y se le fuera pasando la fobia. Y unos meses después apareció Ricky, el perro del señor Miguel, un vecino muy mayor, de voz cascada, bajito, cojo, ferroviario y de León. Ricky era un mil leches, una especie de Snoopy cutre, inofensivo y tranquilón que iba a su puta bola. Nos los encontrábamos en el parque, por la calle, el crío empezó a acercársele, a acariciarlo, el señor Miguel le dejaba llevarlo de la correa... Poco a poco se le pasó el miedo.

Ambos, chucho y guaje, habían nacido el mismo día del mismo año; se ve que lo suyo estaba escrito en algún sitio.
Todos los seres humanos cometen errores, pero algunos seres humanos cometen más errores que otros y a ésos se los llama "tontos" (Fray Guillermo de Baskerville).

Avatar de Usuario
remolina
Mensajes: 5017
Registrado: Jue May 03, 2007 11:00 pm
Ubicación: León

Mensaje por remolina » Mié Oct 26, 2011 8:10 am

Qué bonita historia Curioso. :wink:

A mi hija pequeña le dan pánico los perros desde pequeña. No hay manera de quitarle la fobia. A los perros que hay en el pueblo, como ya los va conociendo, poco a poco se acerca a ellos y hasta este verano ha llegado a tocar a alguno. Pero en cuanto ve un perro que no conoce se pone nerviosísima, empieza a temblar como una vara verde y hay que cogerla en brazos y separarla lo máximo posible del chucho en cuestión. Lo más gracioso es cuando vas por la calle y te cruzas con un perro sin correa, cuyo dueño va unos metros detrás. Hay gente muy "simpática" que cuando ve que la niña se pone nerviosa le dicen: Tócalo, si no hace nada, sólo quiere jugar. Y mientras la niña gritando. He tenido alguna vez que amenazar a alguien con denunciarles por llevar el perro suelto. Y no es por ser quisquillosa, pero no puedes pretender que a todo el mundo le gusten los perros sólo porque a tí te gusten. :wink:
"Aprecio a esos cabrones" APR

Avatar de Usuario
nexus6
Mensajes: 6532
Registrado: Mar Sep 30, 2008 11:00 pm

Mensaje por nexus6 » Mié Oct 26, 2011 9:57 am

Gracias por contar la historia, Hermano. Es muy bonita.

Remolina escribió:

no es por ser quisquillosa, pero no puedes pretender que a todo el mundo le gusten los perros sólo porque a tí te gusten. :wink:


Amén a eso que has escrito. Y mira que a mí, me encantan los chuchos. Y a mi hija más. :wink:
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

Avatar de Usuario
aik
Mensajes: 2334
Registrado: Dom Feb 18, 2007 12:00 am
Ubicación: En la Hansa

Mensaje por aik » Mié Oct 26, 2011 10:37 am

Yo soy nuevo en esto de los perros. Quiero decir que no he crecido con animales, con lo que he debido aprender desde cero.
Mi santa esposa es todo lo contrario. Ella no concibe la vida sin un chucho de por medio y ya se sabe... :D
Esto viene a cuento de que ahora me doy cuenta de detalles que antes me pasaban inadvertidos. No se puede tener un perro sin unos conocimientos básicos o un entrenamiento. La mayoría de la gente -y especialmente en España- tienen un animal y no saben como comportarse con él, con lo que el animal tampoco se comporta correctamente.
Lo que cuenta Remolina es un caso típico de ese "no saber estar". Los perros pueden andar sueltos, siempre que sepan reaccionar a las órdenes (y nosotros estemos seguros de ello) y aún así, nunca, nunca, se puede pretender que una persona que muestre temor por el animal, pueda sentirse segura a nor ser que vean que el perro está sujeto y no representa ningún peligro.
Los perros después de todo, son animales y se comportan, a veces, de manera inesperada, incluso para los que les conocen. Ellos también tiene sus reglas...
"Son Españoles los que no pueden ser otra cosa". (Cánovas)

Avatar de Usuario
Ina
Mensajes: 2651
Registrado: Jue Nov 17, 2005 12:00 am
Contactar:

Mensaje por Ina » Mié Oct 26, 2011 3:49 pm

[quote="aik"]Los perros después de todo, son animales y se comportan, a veces, de manera inesperada, incluso para los que les conocen.quote]
Como los humanos, vaya...

Es coña, tenéis razón. Mi fiera siempre va atada por ciudad.
Pero también es cierto que hay poca sensibilidad hacia los perros. Por no hablar de la gente que directamente te insulta por tenerlos. O de gente histérica que se pone a gritar a diez metros de distancia, cuando tu perro va tranquilamente de la correa y a tu lado, o los que pretenden que no puedas ni sentarte en una terraza a tomarte un café, porque a ellos no les gustan. Pues hombre, yo creo que tampoco.

Avatar de Usuario
lansquenete
Mensajes: 4342
Registrado: Mié Oct 19, 2005 11:00 pm
Ubicación: Ahí al lao

Mensaje por lansquenete » Jue Oct 27, 2011 2:19 pm

Razón llevas, Ina. Ni dueños irresponsables o irrespetuosos con los viandantes, ni canófobos tan absurdos como los que cuentas. Aunque es posible que algunos de los canófobos (me acabo de inventar el palabro) hayan tenido malas experiencias con dueños irespetuosos, o perros mal educados, y de ahí su fobia. Algunos, digo. En cualquier caso, ambos extremos de comportamiento son incívicos.
"El grog es una mezcla secreta que lleva uno o más de lo siguiente: Queroseno, glicol propílico, acetona, ron, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, tinte rojo nº 2, scumm, ácido para baterías, grasa para ejes y/o pepperoni."

Avatar de Usuario
remolina
Mensajes: 5017
Registrado: Jue May 03, 2007 11:00 pm
Ubicación: León

Mensaje por remolina » Jue Oct 27, 2011 2:59 pm

lansquenete escribió:Aunque es posible que algunos de los canófobos (me acabo de inventar el palabro) hayan tenido malas experiencias con dueños irespetuosos, o perros mal educados.


Yo las he tenido, más con dueños irrespetuosos que con perros mal educados (que al fin y al cabo, creo yo que lo segundo es consecuencia de lo primero). Debo decir que yo cuando veo que un perro va con correa y a mi hija empieza a entrarle el tembleque y la histeria, lo que hago es apartar a la niña, intentar calmarla y hacerla razonar: que mira que está atado, que el dueño lo está sujetando, tranquila que no te va a hacer nada, etc, etc. Pero cuando veo que el perro está suelto, ya de entrada reconozco que soy yo la primera que se pone de mala leche, porque voy intuyendo que si el perro se acerca a la niña (y siempre suelen hacerlo cuando van sueltos) y a la cría le da el yuyu, el dueño me va a salir con lo de que es muy bueno y sólo quiere jugar y la niña lo que tiene que hacer es dejar que el perro se acerque y le deje que le chupe. Y lo siento, pero por ahí no paso, si alguien tiene miedo irracional a los perros no le puedes pedir que se quede quieta cuando el perro se te acerca y se te pone encima, por mucho que tú sepas que el perro quiere jugar. El perro es tuyo, no mío. Perdóneseme por la comparación, pero por la misma regla de tres yo no dejo que mis hijas vayan por ahí dando el coñazo a la gente, porque lo mismo hay alguien a quien no le gustan los guajes o simplemente está tranquilamente y no tiene porque aguantar niños que no son suyos. No sé si se me entiende. :wink:
"Aprecio a esos cabrones" APR

Avatar de Usuario
Ina
Mensajes: 2651
Registrado: Jue Nov 17, 2005 12:00 am
Contactar:

Mensaje por Ina » Jue Oct 27, 2011 4:08 pm

Tesentiende ferpectamente.
Y repito que tienes razón.

Y me gusta la comparación, porque es lo que siento yo cuando un niño se pone a jugar al futbol a 30 cm de tu cabeza, o te tira un botellín de agua (lleno) y te pega un `botellazo en todo el cuerpo (no veas lo que duele). Pues hay muchos padres (estoy segura que tu no) que lo disculpan todo, "es que son niños". Joder, pues o lo educa o lo ata.

Responder