245 - 15.03.1998 - Un chucho mejicano

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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Ada
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Mensaje por Ada » Mar Mar 17, 2015 11:12 pm

Digo yo que en todos los años que ese articulo lleva publicado este artículo por internet , incluso en algunos suplementos nacionales o internacionales, ya podría haber puesto un comentario pidiendo su retirada y enlazando con su propio texto. A Alfaguara no le habría supuesto mayor problema un texto menos en el libro (sabiéndolo con tiempo) y XL Semanal podría haber publicado una nota de disculpa...pero que todo suceda tan tarde y sobre todo, ni siquiera de modo simultáneamente al lanzamiento de "Perros e hijos de perra" sino a la vez que el libro "Hombres buenos", a mi me da por pensar mal...de ella. ¿no estará a punto de publicar un libro y necesitará la promoción?
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Mar 18, 2015 10:25 pm

Entrega autora prueba de “plagio” de Pérez-Reverte
razon.com.mx - 18/03/2015

El escritor Sealtiel Alatriste, quien en 2012 fue acusado de plagiar obras de otros autores y por esa causa renunció al Premio Xavier Villaurrutia, está nuevamente involucrado en otro caso: la narradora mexicana Verónica Murguía señaló que 'Un chucho mejicano', de Arturo Pérez-Reverte, “es un refrito” de su texto 'Historia de Sami'. Y el escritor español señaló que la historia motivo de la controversia se la contó su entonces editor: Alatriste.

Pérez-Reverte, en un artículo publicado el 15 de marzo de 1998 en 'El Semanal' de España, incluye frases completas de la historia de Murguía, la cual se incluyó en la revista quincenal 'El laberinto urbano' del 10 de noviembre de 1997. Aunque han pasado 17 años de su publicación, fue hasta el pasado lunes cuando la escritora se percató de lo que podría ser un plagio. “Me llamaron por teléfono unos amigos y me dijeron que era bonita la anécdota que contaba Pérez-Reverte del perro Sami y dije: ‘¿cómo sabe de ese perro y por qué lo cuenta él?’”, detalló a 'La Razón'. El artículo del también integrante de la Real Academia de la Lengua Española está incluido en su libro 'Perros e hijos de perra' (Alfaguara) que circula en librerías este año.

“Leí ‘Un chucho mejicano’, fui a mi archivo, que es una caja de plástico, saqué mi propio artículo y me di cuenta que es mi texto, pero un refrito”, comentó la autora de 'El fuego verde'. Verónica Murguía envío a 'La Razón' copia del original de su texto, en el cual se observa que el autor de la exitosa saga 'Las aventuras del capitán Alatriste' incluye ideas completas, por ejemplo: “Antes de que entrara a cirugía, el licenciado y la señora de la librería le dieron una apresurada sesión de una especie de transmisión de buenas vibras llamada reiki”, la única diferencia es que el español lo relata en tercera persona.

“El artículo tiene partes que son igualitas, sobre todo dos que a mí me parece extraordinariamente raro que un hombre que dice que se lo contaron lo relate exactamente con las palabras con que yo lo escribí: que el perro era híbrido de zorrillo y pastor alemán, y el fragmento de la cofradía extravagante y sentimental. Lo único que él añade es que estaba con Sealtiel Alatriste en una cantina bebiendo y que él le contó la historia”, expresó la escritora.

—La revista en la que usted publicó su artículo era muy local y a la fecha no está en Internet. ¿Usted cree que Alatriste además de referir su historia a Pérez-Reverte, le haya pasado el texto para plagiarlo?— se le preguntó.
—Yo lo supongo porque se me hace raro que vuelva a repetir de esa manera sintáctica un texto leído cuando ya se tomaron quién sabe cuántos tequilas, y conste que sólo estoy repitiendo lo que dice él.

Cuestionó: “¿Cómo si se habían tomado la botella de tequila se acuerdan de los sustantivos, los adjetivos y un poco la sintaxis de un texto ajeno? Todos los adjetivos son los mismos”.

La escritora no irá a juicio, pero pide que el texto se retire y que si el novelista español ha recibido dinero por éste lo done a un albergue para perros callejeros.

Pérez-Reverte pagó 212 mil euros por el presunto plagio del guión de la película 'Gitano'.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Mar 18, 2015 10:29 pm

“Irresponsabilidad temeraria”, acusarme de plagio: Pérez-Reverte
Ericka Montaño Garfias - jornada.com.mx - 18/03/2015

Hablar de plagio “me parece una irresponsabilidad temeraria y un absurdo disparate”. Así rechazó el escritor español Arturo Pérez-Reverte los señalamientos de plagio realizados por la escritora mexicana Verónica Murguía de su artículo 'Historia de Sami'.

Como informó 'La Jornada' en su edición de este martes, Verónica Murguía detectó que Pérez-Reverte narró la anécdota de Sami, un perro callejero, con los mismos sustantivos y adjetivos y en el mismo orden cronológico en su artículo 'Un chucho mejicano' que aparece en el libro 'Perros e hijos de perra' (Alfaguara).

El artículo original de Murguía apareció en la revista quincenal 'El laberinto urbano', publicación que duró poco tiempo y que no es posible consultar vía Internet. Uno de los ejemplares se encuentra en la Hemeroteca Nacional, y fue consultado por este diario. 'Historia de Sami', de Murguía, se publicó el 10 de noviembre de 1997. 'Un chucho mejicano' el 15 de marzo de 1998 en 'El Semanal'.

Éste es el comunicado íntegro del escritor español enviado a los medios de comunicación por la editorial Alfaguara:

“Con todo el respeto para la señora Verónica Murguía, compruebo con asombro cómo se ha desmesurado hasta el esperpento el contenido de un artículo mío de hace casi veinte años. En ese artículo, que puede encontrarse íntegro en Internet ('Un chucho mexicano'), yo empezaba señalando que la historia me la había contado Sealtiel Alatriste, recogía su versión oral con la mayor fidelidad que pude, y entre los protagonistas de la historia cité el nombre de la escritora Verónica Murguía, a la que yo nunca conocí pero que Sealtiel mencionó como una de las protagonistas del asunto, y de cuya autoría de un artículo anterior sobre el mismo perro (por otra parte, según entendí, muy conocido en el barrio y en la ciudad) me entero ahora. Basta la confrontación de ambos artículos para comprender que sin duda Sealtiel había leído el artículo de la señora Murguía, y que me lo refirió a mí de buena fe. Hablar de plagio en un asunto como éste, cuando un escritor refiere lo que le han contado, cita el nombre de la fuente y cita el nombre de una protagonista de la historia, me parece una irresponsabilidad temeraria y un absurdo disparate. Comprendiendo los intereses y sentimientos de la señora Murguía, a la que ofrecí públicamente mis explicaciones y disculpas cuando fui informado por el diario mexicano 'La Jornada', le ruego sentido común y prudencia, pues la palabra "plagio" aplicada a este asunto resulta por completo fuera de lugar. Precisamente una escritora, como es ella, debería ser aun más consciente de ello.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Mar 18, 2015 10:41 pm

Plagiarios
Alberto Chimal - medium.com - 18/03/2015

[Esta nota incorpora fragmentos de dos textos que escribí hace años en mi sitio 'Las Historias'. Y debo hacer la aclaración de que tanto Verónica Murguía como José Luis Zárate son amigos míos, además de espléndidos escritores.]

“Malas lenguas daban en decir que mi padre metía el dos de bastos para sacar el as de oros.” — Quevedo, 'Vida del buscón llamado don Pablos' (1626).

Hoy, 17 de marzo de 2015, aparece la noticia de una acusación de plagio contra el escritor español Arturo Pérez-Reverte. Un artículo suyo, recogido en el libro 'Perros e hijos de perra' (2014), parece reproducir sin crédito alguno porciones significativas de otro: 'Historia de Sami', de la escritora mexicana Verónica Murguía, publicado el 10 de noviembre de 1997 en la revista 'El Laberinto Urbano', ya desaparecida.

He tenido oportunidad de leer ambos textos y creo que la semejanza  — la copia —  no se puede negar, aunque Pérez Reverte lo intenta: cuestionado sobre el asunto, arguye que no recuerda bien lo sucedido y que la anécdota del texto de Murguía, a partir de la cual habría escrito el suyo  — pero sin copiar nada a nadie —  se la contó Sealtiel Alatriste, escritor y editor, en aquel tiempo, en la editorial Alfaguara. Por desgracia, a Alatriste se le conoce, además de por su propia obra, por haber sido acusado de plagio en repetidas ocasiones a lo largo de años. Esas acusaciones fueron retomadas en 2012, cuando Alatriste ganó en México el Premio Xavier Villaurrutia, y la polémica furibunda que se levantó —y que se enlazó con otras acusaciones — lo hizo renunciar al premio y le costó también el puesto que entonces tenía en la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.

Que Pérez-Reverte mencione a Alatriste suena a intento de cargar a otro la responsabilidad del lío. Alatriste sería no sólo plagiario él mismo sino instigador de plagios ajenos…, y de hecho esa es otra acusación que se le ha hecho desde hace años, como se documenta en esta nota de la revista 'Proceso'. (...) En su momento escuché las mismas preguntas respecto de todos estos casos. Sin duda las podría escuchar también hoy en relación con Pérez-Reverte. Son preguntas que algunos podrían considerar ingenuas, por debajo de las que debe formular un entendido en las tendencias actuales de las artes, pero son preguntas válidas. ¿Un autor de prestigio, talento reconocido y éxito editorial necesitaba siquiera copiar fragmentos del texto de otra persona? ¿Le parecía más fácil o menos grave hacerlo en textos periodísticos, “de ocasión”, que igual cuestan trabajo y tienen valor pero que el público puede no considerar parte de su “obra mayor”? ¿No podía haber hecho el mismo esfuerzo que en sus novelas — ampliamente celebradas, de las que jamás se ha sospechado— y producido todos sus textos él mismo?

La polémica mexicana de 2012 alrededor del tema dio lugar a toda clase de argumentos, incluyendo defensas del plagio y de otras prácticas similares de escritura como imprescindibles, generalizadas y justificables en tanto “estrategias estéticas”. Pero aun esos textos dejaban entrever, en su mayoría, la idea de que el plagio que estaban defendiendo era el de Lautréamont copiando pasajes de diversos libros en los 'Cantos de Maldoror', por ejemplo, o el de Jonathan Lethem escribiendo un ensayo entero contra la originalidad por medio de copy-paste, para que la teoría fuera la práctica, y no el plagio más burdo, más torpe, que se discute aquí. ¿La diferencia? Se dice que el plagiario “común” copia sin modificación — sin intención ni esfuerzo creativo en absoluto— lo hecho por otros, a quienes suplanta. Pero se puede agregar algo más. Lo que está en juego en estos casos no es en realidad una cuestión estética o cultural: es un asunto de poder, que se refleja en la mentalidad de los plagiarios.

El pensamiento del plagiario común es muy llamativo: hay algo en él que colinda con la sociopatía. Sus rasgos más notables son la alevosía y la arrogancia. El plagiario toma texto escrito por alguien más y simplemente intenta hacerlo pasar por suyo. No hay ninguna intención de modificar el texto ajeno, de plantear una relación intertextual con él ni de ninguna otra propuesta conceptual o artística. De lo que se trata es de borrar la existencia del texto previo y de quien lo haya creado: de que un lector desprevenido llegue, digamos, a 'Un chucho mejicano' y no sepa jamás que existe Verónica Murguía y que ella escribió 'Historia de Sami'. El texto y la persona son meramente las fuentes del contenido que otro firmará y explotará. Una vez que han cumplido esta función no tienen otra y pueden ser olvidados sin dificultad.

Algunos plagiarios intentan alargar la “distancia” entre ellos y sus víctimas. Es lo que sucede cuando, por ejemplo, Bryce Echenique toma artículos escritos por autores poco conocidos para reproducirlos casi enteros, y lo que al parecer sucedió en el caso de Pérez-Reverte: si bien Verónica Murguía es hoy una autora muy celebrada — la primera mexicana en obtener el Premio Internacional Gran Angular de Literatura Juvenil —, en los años noventa no era aún tan conocida. Quien haya elegido su texto como fuente para Pérez-Reverte simplemente lo vio como un artículo cualquiera en una publicación humilde y desconocida fuera de la ciudad de México.

La intención, pues, es que el texto del plagiario célebre llegue mucho más lejos que sus fuentes y quede como “original” en la percepción de muchas personas simplemente por el prestigio de su nueva firma. También actúan así plagiarios menos famosos pero que se esfuerzan en publicar lo que “escriben” en medios diferentes de los de la publicación inicial, con la esperanza de que los lectores de una no se enteren de la existencia de la otra.

El hecho de que haya numerosos casos de plagio documentados además de los que aquí discuto deja ver que ninguna “estrategia” de distanciamiento sirve de mucho, y menos todavía más en nuestro mundo hipercomunicado y sobresaturado de información. Y hay también quien ni siquiera intenta “protegerse”: un caso de torpeza proverbial es el de la conductora de televisión española Ana Rosa Quintana, que en 2000 reprodujo (o permitió que reprodujera su redactor a sueldo) trozos extensos y perfectamente reconocibles de libros de Danielle Steel y Ángeles Mastretta — dos autoras famosas — en una novela firmada por ella. El robo se denunció a los pocos días de la publicación del libro y su tiraje entero fue retirado.

Tarde o temprano, en fin, termina por descubrirse lo sucedido…, pero los plagiarios siguien intentándolo: siguen repitiéndose que “nadie se dará cuenta”. La terquedad puede deberse a que su punto de partida parece ser siempre el deseo de halagar su propio ego. Cumplir con una fecha de entrega perentoria (el motivo aparente de los Bryce y los Pérez-Reverte: entregar el artículo a tiempo para salir en el periódico y cobrar el pago semanal) puede lograrse sin hacer copy-paste de una revista marginal o de un artículo de Wikipedia. Pero lograrlo a expensas de otro da, acaso, una sensación de poder: de ser el “león” que “se alimenta de corderos”, como escribió Octavio Paz, con un descaro que para muchos sigue siendo admirable, respecto de otro caso de plagio en el que él mismo fue el acusado. “El plagiado ya no existe”, parecen decirse a sí mismos. “Mi gloria lo borra”.

Cuando esos leones altaneros y poderosos son descubiertos, y denunciados, su reacción es siempre la misma: menospreciar el suceso, o bien descalificar al plagiado llamándolo “resentido” o “trepador”: acusarlo de querer aprovecharse de la fama de su plagiario. (...) Es una actitud tan típica que debería tener nombre. En ella se entrelazan, creo, la culpa — la convicción, aunque sea negada y suprimida, de haber hecho algo mal — , una conciencia súbita y clara de todas las implicaciones de lo sucedido que también se reprime, y un deseo fortísimo de dejar atrás cualquier posibilidad de humillación adicional. Poco después de que su novela fuera retirada, Ana Rosa Quintana declaraba ser “aunque no culpable (…) responsable y víctima de lo ocurrido”: igual Agirregagabiria y otros racionalizan y se inventan historias en las que tienen la razón y sufren por causa de la malicia de alguien más. Esto los vuelve personajes extrañamente llamativos cuando caen en desgracia, y aún más odiosos cuando llegan, siquiera por un tiempo, a salirse con la suya.

(Alguien tendría que hacer una gran novela sobre el plagio común: un estudio del autoengaño y de la falta de escrúpulos. No son temas irrelevantes en una época como ésta.)

Con pesimismo, Verónica Murguía dice que no intentará demandar a Pérez Reverte. (...) Quién sabe si sucederá. Las polémicas se apagan. Por otra parte, casos como el de hoy demuestran que ciertos actos — como el plagio — no se olvidan tan fácilmente.

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Ada
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Mensaje por Ada » Jue Mar 19, 2015 1:57 pm

Respuesta de Pérez-Reverte “no es disculpa, es agresión”: Murguía
Ericka Montaño Garfias - lajornada.com.mx - 18/03/2015

El comunicado difundido por el escritor Arturo Pérez-Reverte “no es una disculpa, es una agresión”, dijo la escritora mexicana Verónica Murguía tras conocer el contenido del documento enviado a los medios de comunicación.

Quienes deben decidir si es o no es un plagio de su texto 'Historia de Sami', publicado el 10 de noviembre de 1997, deben ser los especialistas, “que lo decidan los abogados especializados, no los especialistas en plagiar”, dijo a 'La Jornada' la autora de 'Loba', libro por el que obtuvo el Premio Gran Angular en 2013. La escritora añadió que en el artículo 'Un chucho mejicano' publicado por Pérez-Reverte en 'El semanal' el 15 de marzo de 1998 y recogido en su nuevo libro 'Perros e hijos de perra' (Alfaguara) no sólo narró la anécdota sino que usó las mismas palabras que ella utilizó en 'Historia de Sami'. “No sólo es la anécdota. Se trata del lenguaje, los párrafos son iguales, los sustantivos y adjetivos son iguales” y él como integrante de la Academia de la Lengua debe saber lo que es un plagio. “¿No debería saber él, que ha sido demandado por plagio, qué es un plagio?”. Insistió en que el autor español le ofrezca una disculpa pública, retire el artículo del libro o que dé dinero a los perros y no descarta la posibilidad de buscar asesoría legal “si sigue sin pedirme una disculpa, esto (el comunicado) no es una disculpa, es una agresión”.
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Mar 19, 2015 1:57 pm

Sealtiel: el texto polémico, “responsabilidad de Pérez-Reverte”
Adriana Góchez - razon.com.mx - 19/03/2015

El escritor mexicano Sealtiel Alatriste afirmó que el único responsable del texto 'Un chucho mejicano', el cual presuntamente es resultado de un plagio de 'Historia de Sami', de Verónica Murguía, es el novelista español Arturo Pérez-Reverte, quien insiste que la historia se la contó él. “Pérez-Reverte decidió, por cuenta propia y sin que yo tuviera nada que ver, escribir un artículo con la historia del perro de Verónica Murguía, y lo publicó en España. Si en ese artículo hay frases, situaciones, estilo narrativo, o lo que sea, que disgusten a Verónica Murguía, es asunto entre ella y Pérez-Reverte”, señaló ayer en una carta enviada a 'La Razón'.

El martes la escritora señaló que el texto de Pérez-Reverte incluido en el libro 'Perros e hijos de perra', incluía los mismos adjetivos y sustantivos. Sin embargo, él respondió que hablar de plagio era “una irresponsabilidad temeraria y un absurdo disparate”. Sobre estas aseveraciones la autora de 'Nueve patas' dijo en entrevista: “Considero que es una advertencia, me dice que es una irresponsabilidad temeraria y un absurdo disparate acusarlo de plagio cuando es demostrado por la opinión de académicos y escritores”. Reiteró: “Yo no soy culpable de nada, yo escribí ese artículo y me sorprendió, no que contará la historia, sino que usara los mismos sustantivos y los mismos adjetivos, y exactamente los mismos recursos narrativos, como llamar al ‘perro un híbrido entre pastor alemán y zorrillo’. No digo que sea muy original pero tiene el sello de una escritura, que en este caso es la mía”. Sin embargo, el autor de 'El puente de los Asesinos' insiste que Alatriste le contó la historia. “Yo empezaba señalando que la historia me la había contado Sealtiel Alatriste, recogía su versión oral con la mayor fidelidad que pude”, dijo.

La autora de 'Historia de Sami', afirmó que no se irá a tribunales y que lo único que quiere es que se retire el texto del libro y que el dinero se done a un albergue para perros callejeros. “Yo creía que esto se iba a solucionar muy fácilmente, que iba a pedir una disculpa porque yo no quiero dinero, yo quería que se lo diera a Patitas Felices o algo así y que quitara el plagio del libro, eso era todo”.

Por su parte, Sealtiel Alatriste señaló: “El artículo que hace 18 años publicó Arturo Pérez-Reverte es responsabilidad de él, sólo de él y si Verónica Murguía o un medio de comunicación se sienten afectados, deberían acudir a Pérez-Reverte, y no a mí”, reiteró. El martes pasado la autora de 'La loba' entregó a 'La Razón' una copia de su texto original y se pudo constatar que el texto 'Un chucho mejicano', de Pérez-Reverte publicado el 15 de marzo de 1998 en 'El Semanal', de España, incluye ideas completas.

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MacVamp
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Mensaje por MacVamp » Vie Mar 20, 2015 1:00 am

Ojalá esto pase pronto, la gente se aburra y a otra cosa mariposa, porque se está saliendo de madre con todos los amigos, conocidos, colegas y demás que de pronto le han surgido a esta señora. Ahora, el texto de Alberto Chimal va a ser expuesto en una clase de Derechos de Autor tomándolo cono una fuente para educar sobre los plagios o_O

Gabriela Valenzuela Navarrete
6 hrs · Mexico City ·

De especial interés para mis alumnos de Derechos de Autor: una nota magnífica de Alberto Chimal sobre el reciente asunto del plagio de Pérez Reverte de un texto de Verónica Murguía (me cae que ni los alumnos de TEOyE "parafrasean" tan mal, caray...). Vienen los links a los textos originales y también a otras notas respecto a otros casos de plagio. Léanlos con cuidado, por favor, para que los discutamos en clase.
"Ama a los mortales, pues, y sigue viviendo como lo has hecho, temerariamente, con apetencia por todo y amor por todo, pero llegará el momento en que sólo podrá salvarte el amor de los que son de tu estirpe". A. R.

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Mensaje por MacVamp » Vie Mar 20, 2015 1:12 am

Los aliados, amigos, colegas y fans de esta señora, no pierden oportunidad y se montan en el carro de lo que ya debería llamarse: Jodamos a Pérez-Reverte porque está de moda y porque es un maldito español:

Guillermo Vega Zaragoza

Y pues ya que andamos en esto de las irresponsabilidades temerarias y los absurdos disparates, les presento mi nueva novela: La piel de la tambora. No me acuerdo si lo que narro allí alguien me lo contó, si lo vi o lo soñé. No importa. Le he añadido muchas palabras pintorescas mexicanas, muchos tequilas y ajúas, además de música de tambora sinaloense, para que me crean que a mí se me ocurrió, aunque creo que ya antes lo había contado cierto español descerebrado a quien menciono en la novela.

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Mensaje por Rogorn » Vie Mar 20, 2015 7:44 pm

La resurrección del Sami o el milagro de Pérez-Reverte
Raúl Herrera Márquez - medium.com - 18/03/2015

¿Qué no daría usted por tener la oportunidad de presenciar un milagro, digamos… una resurrección? Pues yo por un rato anduve con la ilusión de que me había tocado esa fortuna. Le platico.

Compré en Google Play 'Perros e hijos de perra', un libro de reciente aparición firmado por Arturo Pérez-Reverte y publicado por Alfaguara, hoy parte de Penguin Random House. Pues resulta que ahí me encontré con un cuento titulado 'Un chucho mejicano' que, a medida que iba yo leyendo, me fue provocando una extraña sensación, como si fuera viendo a un difunto perrito baldado surgir del ectoplasma. O algo así. Me parecía que por las calles de la colonia del Valle volvía a caminar ¡un perro muerto, pero vivito y coleando! — bueno, no coleando, porque en su otra vida había perdido la cola, y así, con su dolorosa mutilación, resucitaba en las páginas milagrosas — . Sami… Sami… Sami…, una entrañable mascota callejera de propiedad colectiva… Y por fin me acordé: ¡El perro de Verónica Murguía!

Tratando de recordar cuántos años habían pasado desde que ese relato me conmovió, le marqué a Verónica, y ella me dijo que ya una amiga le había dicho de la aparición y me mandó su cuento, escaneado del número de noviembre de 1997 de la desaparecida revista 'El Laberinto Urbano'. ¡En efecto, el Sami había resucitado 17 años después con todas y cada una de sus peripecias, y hasta con las mismas palabras! ¡Milagro, milagro, como Lázaro!, exclamé. Porque, oiga usted, no por ser perro el resucitado, su reincorporación al reino de los vivos resultaba menos milagrosa. ¡Un taumaturgo, el Maestro (con mayúscula) Pérez-Reverte! ¿Y cómo no iba a ser milagroso? ¡Un autor que tiene piso en el monte Parnaso, multipremiado, miembro de la Real Academia Española!

Permítame, amigo, que lo haga partícipe de mi emoción.

Todavía estaba yo obnubilado con mi revelación, cuando un amigo al que le hablé de ella me dijo “qué milagro ni qué ocho cuartos; lo que me estás describiendo es, ni más ni menos, un plagio”. ¡Ay de mi milagro, de mi epifanía! ¿Un plagio? Pues ni modo: ya que don Pérez-Reverte es miembro de la Real Academia Española, me fui a ver su diccionario (el de la Academia):

plagiar. (Del lat. plagiāre). 1. tr. Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias.

¡Caramba! Mi amigo tenía razón: la Real Academia sienta entre sus sillas a un plagiario, y Penguin-Random House lo publica; así, de ese tamaño. Pues otra vez para arriba del cuento: me devolví a constatar que don Pérez-Reverte afirmaba haber escuchado la historia de boca de su amigo Sealtiel Alatriste. ¡Qué tupé — me dije, ya consciente del delito — , citar como su fuente a quien se vio envuelto en uno de los mayores escándalos por plagio que haya habido! ¡Afirmar que todos los detalles que copió del cuento de Verónica se los relató su amigo, nombres, frases, secuencia y pormenores del texto original incluidos, en torno a una botella de tequila que ya iba “por debajo de la línea de flotación”! Y claro, él los recordó, ¿no? Ni aunque el tequila hubiera sido chino. Ahora resulta que Alatriste estuvo en la veterinaria y que Perezetcétera vio al perro en la Del Valle. Sí, ajá, cómo no: a un animal que murió en el ‘98.

Qué relato cantinero ni qué la canción: el cuento firmado por el señor Arturo Pérez-Reverte fue escrito con el de Verónica Murguía frente a los ojos; le copió desde el nombre del perro, con todo y ortografía, hasta las palabras. Dios los crea… O bien Alatriste, continuando en las andadas, le pasó al otro el ejemplar de 'El Laberinto Urbano' donde se publicó el cuento, o de plano le dio — o le vendió, que es lo mismo — el cuento ya reescrito. Comoquiera que haya sido, quien firma es Pérez-Reverte. Dice este individuo que el mismo Alatriste que dizque le contó la historia también le prestó su apellido para uno de sus personajes; pues de una vez le debería haber prestado las comillas de las “citas al cuadrado” que le dieron vergonzosa fama.

Total, habrá pensado Pérez-Etcétera, al otro lado del Atlántico… un cuento de una escritora que ni conozco (no le habría hecho mal leer 'El País' para enterarse de que Verónica recibió el Premio Gran Angular de manos de la entonces aún princesa Letizia). Con un poco que le cambie y un par de referencias a la mexicanidad que le añada, ya estuvo; ni quien se dé cuenta. Y si se dan cuenta, yo tan famosote, ¿quién va a osar meterse conmigo?

Los amigos le insistimos a Verónica en que debe demandar al perpetrador. Le decimos que en su columna quincenal de 'La Jornada' y en todos sus actos muestra siempre su conciencia cívica; que tiene la obligación moral de prevenir que Pérez-Plagiarte a otros. Ella aún lo está pensando. El atropello le duele más por el Sami y por su historia de amor que por ella misma. Si Pérezetc. hubiera podido entender esa relación, capaz que hasta habría hallado inspiración para un cuento propio. Mire usted lo que dice Verónica en su relato: “Salí de la clínica con un papel en el que se lee ‘Paciente Sami Murguía’. Orgullosísima.” Y oiga lo que me dijo por teléfono: “Tengo mi foto con el Sami de hace casi dos décadas, y estoy furiosa no por mí, sino por él. Estaba yo transida de amor por ese perro. Le tuvieron que poner una sonda cuando lo curaron, y yo lo tuve que detener mientras se la ponían. ¡Por Dios santo, yo lo tenía que taclear para ponerle supositorios! Y aunque era un perro manso y buena onda y todo, pues a nadie le gusta que le pongan supositorios: luchaba por su alma, y yo lo tenía que taclear. El perro tenía que tener analgésicos, antibióticos, ¡todo un rollo! Yo estaba enamorada del Sami, aunque él me ignoraba. Hasta mi amiga Paloma me dijo: ‘Oye, se me hace que tu perro está medio pendejo, porque mira, le haces cs cs, y se va para otra parte.’ Yo le decía: ‘Pero si me debes la vida, Sami; en tu certificado médico dice que eres mío.’ Pero él pensaba: ‘Pues tu certificado dirá lo que quieras, pero a mí me vale madre’. Todos lo adorábamos, y mucha gente se acuerda de él. Murió en 1998. Lo mató un pesero, y el dueño de un taller mecánico correteó al chofer y le puso una madriza. Lo enterraron debajo de una higuera. Me choca que ese señor se haya apropiado de la frase de que éramos una comunidad sentimental y extravagante, porque ésa es MI descripción de MI comunidad que se formó alrededor del Sami. Si me quiere plagiar lo que pienso de los políticos mexicanos, digo, yo encantada, pero que no me plagie mi historia de amor. Y también me da coraje que la avergonzada fui yo: ahí estaba, sentada en la mesa del comedor, toda roja.

A mí, en cambio, lo que más ofensivo me parece, es que además de plagiar a Verónica, la haya convertido en personaje incidental de su propio relato — “y la escritora Verónica Murguía, que también vive allí”, dice de pasada y con enorme cinismo — . Por obra y gracia de la arrogancia que viene de su prestigio, Pérez-Etcétera la transmutó de sujeto en complemento circunstancial. Vaya ultraje; vaya desvergüenza. Ojalá que los amigos la convenzamos y sí demande; por lo pronto, yo ya le tengo un abogado que es un verdadero pit bull.

Pues así es, estimado amigo: me tuve que olvidar de milagros. Si hubiera sabido que estaba comprando un libro que ostentaba como propio algo escrito hace diecisiete años por otra persona, nunca habría pagado, ya no digamos los ciento veintinueve pesos que costó: ni diez centavos. No volveré a gastar en nada que Pérez-Plagiarte publique y echaré sus libros fuera de mi casa; al fin que necesito espacio en los libreros, y por lo general prefiero leer originales. En algún lugar de esa cosa que lleva su firma — es muy aventurado llamarlo “su libro” — , dice ese sujeto que ha tenido cinco perros. A estas alturas, me pregunto cuántos de ellos, y de todos los que vienen en el libro, se deberían llamar Lázaro.

Pérez-Reverte dice en el apéndice que le colgó al cuento de Verónica: “Ése es el milagro de Sami: los hizo a todos mejores, y lo saben.” Qué cosa: en él, el milagro obró al revés, porque el Sami lo hizo peor, si no es que ya lo era y no lo sabíamos.

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Escritora mexicana acepta disculpas de Pérez-Reverte por plagio
Ericka Montaño Garfias - jornadabc.mx - 19/03/2015

La escritora mexicana Verónica Murguía dio por zanjado el enfrentamiento con el escritor Arturo Pérez-Reverte luego de que éste, en un comunicado difundido la noche de este jueves, en el que subraya que es evidente que su texto 'Un chucho mejicano' “provenía sin duda de un texto original de la señora Murguía” y señala “he presentado públicamente mis disculpas”. El señalamiento de plagio del articulo 'Historia de Sami' lo dio a conocer 'La Jornada' en su edición del martes.

“No me quedé callada, eso es importante”, dijo la escritora en una entrevista vía telefónica con 'La Jornada'. “Más no va a aceptar, los términos (del comunicado) son muy ambiguos, pero al menos acepta que mi texto es anterior, que tomó cosas de ahí, a mí me parece que la definición de plagio es más estricta de la que dice, y que sí se aplicaba a este caso, pero comparado con la advertencia de ayer ('La Jornada', 18/03/2015), el tono es distinto. Es un tono quizá más conciliador. Lo que me parece que queda claro que mi texto es anterior, que tomó cosas de ahí. Ahí la voy a dejar porque tengo muchísimo que hacer. Tal vez de una forma ingenua pensé que como no quería dinero, todo iba a ir en una solución más suave. Hubo un bache fuerte ayer (miércoles), pero si se va a solucionar así, que se solucione así. Lo que ya sería para mí muy bueno e importante, pero eso sí necesitaría un litigio es que sacara 'Un chucho mejicano' del libro ('Perros e hijos de perra'), pero no tengo los recursos para hacerlo, sobre todo los recursos vitales, no tengo la energía para embarcarme en un juicio de plagio. Lo digo con cierto fatalismo. No quise incurrir en la dejadez, pero también creo que sería de mi parte verdaderamente temerario, ahora sí, incurrir en un desgaste vital de enfrentarme con una persona a la que le costó tanto trabajo pedir disculpas en juicios. Sería asociar mi vida a su nombre y eso sí que no. Cumplí mi parte, que es la que me importa, que es el rasgo que más me irritaba del sobreescrito de él, que no había la sensación comunitaria y amorosa que había en mi texto, porque es un homenaje no nada más a Sami, sino a la veterinaria y a los vecinos. Siento que me lo debía a mí, al texto y a la memoria del perro. Sé que es un poco pueril, pero ya, de alguna manera, incompleta e insatisfactoria, lo logré que reconociera que mi texto era anterior. En un momento en que esté menos zarandeada voy a estar más contenta”.

-¿Da por terminado el asunto?
-Sí.

El comunicado de Perez-Reverte, dice a la letra:

“Sigo asombrado al ver, en alguna prensa mexicana, con qué desmesura se sigue planteando este asunto del artículo sobre el perro Sami y cómo se ha desbordado hasta el disparate. Pero lo que más lamento es que una entrañable historia de perros, en cuyo amor a ellos coincidimos la señora Verónica Murguía y yo, y que narré en su momento con todo cariño y admiración, haya dado lugar a esta absurda serie de malentendidos, desmentidos y mentís, cuando la realidad es simple: se trata de un artículo escrito hace casi veinte años, en circunstancias que hoy, lógicamente, es difícil recordar con detalle; pero con las referencias suficientes en el texto para establecer que, aunque parte de la información básica en él contenida (que obtuve por relato oral de una tercera persona también mencionada en el artículo) provenía sin duda de un texto original de la señora Murguía (aspecto que a mí también me parece evidente y no pienso negar en absoluto), en ningún momento puede considerarse escrito con mala fe ni planteado como "plagio", término que se refiere a apropiaciones más literales, descaradas y concretas, con ocultación maliciosa de la autoría real, y palabra de la que en este triste asunto se está abusando en exceso. Sería absurdo un plagio en el que el supuesto autor incluyera, como fue el caso en mi viejo artículo, el nombre de la plagiada. Junto con mi irritación por el uso a mi juicio excesivo de esa palabra, he presentado públicamente mis disculpas a la señora Murguía por la evidente similitud de ciertas expresiones contenidas en algunas líneas del artículo con algunas líneas de su texto original, de las que sin duda éste es origen, reiterando la ausencia de mala fe tanto por mi parte como por la de quien me refirió la historia. No tengo nada más que decir sobre este asunto, y apelo a su buena voluntad para darlo por aclarado.

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Mensaje por Rogorn » Sab Mar 21, 2015 7:17 pm

"Pérez-Reverte no me da miedo" - Murguía
Silvia Isabel Gámez - reforma.com - 20/03/2015

En el País de los Zetas, ¿cómo tenerle miedo a Arturo Pérez-Reverte?, pregunta la escritora Verónica Murguía. "¿Qué me puede hacer? Nada. Yo tengo la razón". Que el escritor español haya calificado como "una irresponsabilidad temeraria" tachar de plagio su artículo 'Un chucho mejicano' es para Murguía un signo de prepotencia. "Lo que me parece una temeridad es agarrar un escrito ajeno y hacerlo pasar por propio", señala en referencia a 'Historia de Sami', el artículo de su autoría que Pérez-Reverte reproduce con frases similares.

Lamenta la actitud del escritor, quien al tiempo que ofrece disculpas le pide prudencia. "Yo no lo hubiera plagiado por nada del mundo. Lo único que me interesa es su pasión por 'Los tres mosqueteros' y por Quevedo". La escritora descarta demandarlo. No quiere dinero ni pleitos, y menos aún dedicarle tiempo. "Yo sí tengo ideas mías que escribir", dice.

Cuando leyó el artículo de Pérez-Reverte, incluido en su libro 'Perros e hijos de perra', le ardieron las orejas de vergüenza, dice, por la impunidad del plagio. A Murguía le hubiera gustado que el escritor donara el dinero recibido por 'Un chucho mejicano' a un refugio de perros callejeros. "Pérez-Reverte", reitera, "es poderoso, pero no le tengo miedo".

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Mensaje por Rogorn » Lun Mar 23, 2015 9:44 am

Pérez-Reverte reconoce plagio
Humberto Musacchio - 23/03/2015 - excelsior.com.mx

Verónica Murguía denunció que el texto 'Un chucho meJicano', de Arturo Pérez-Reverte, narraba una anécdota en el mismo orden cronológico de su artículo 'La historia de Sami', del que tomaba frases completas, por lo que en realidad se trataba de un plagio. Pérez-Reverte, quien incluyó el escrito pirata en su libro 'Perros e hijos de perra' (Editorial Alfaguara, 1998) respondió con prepotencia a la escritora mexicana diciendo que la acusación era “una irresponsabilidad temeraria y un absurdo disparate”; pero, era tan obvio el fusil, que finalmente aceptó que se había puesto un parche en el ojo y una pata de palo y que su engendrito “provenía sin duda de un texto original de la señora Murguía”. La meJicana defendió con éJito su teJto ante el eJtranjero.

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Mensaje por Rogorn » Lun Mar 23, 2015 5:20 pm

Entre plagiarios te veas
René Avilés Fabila - cronica.com.mx - 23/03/2015

Con total honestidad nunca he sentido nada por la literatura del afamado Arturo Pérez-Reverte, desde sus primeras obras no era complicado advertir buenas dosis de charlatanería y escasa sinceridad literaria. Como vi que a los mexicanos les resultaba “buen escritor”, para evitar polémicas gratuitas, decidí ponerlo en un rincón perdido de mi biblioteca y listo. Como diría el ilustre militante del teatro Luis G. Basurto: cada quien sus gustos.

La historia del plagio, como diría Jorge Luis Borges, es universal e infinita. No son muchos los que se salvan del plagio o al menos de la sospecha. Entre nosotros son varios los famosos que incurrieron en tal manía, consciente o inconscientemente. Alfonso Reyes, Octavio Paz, Carlos Fuentes y el más notable: Sealtiel Alatriste, quien tuvo que renunciar a dos joyas: el Premio Villaurrutia y a la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.

Por razones semejantes, fueron acusados José Saramago, ni más ni menos, José Camilo Cela y el peruano Alfredo Brice Echenique. El primero lo negó enfáticamente. El segundo, pese a las muchas pruebas aportadas y a su cínica reacción, recibió el premio de la FIL de Guadalajara y un abrazo solidario de los jurados, por cierto universitarios, que le otorgaron la “distinción”. Algunas de las víctimas estaban muertas. Cuando Paz recibió un aluvión de críticas por presunto plagiario, se limitó a responder: "El lobo se alimenta de corderos". En otros casos vivían y reportaron el escamoteo intelectual. Ante el figurón de Saramago, alzó su protesta el mexicano Teófilo Huerta, y ante Paz, fueron varios los que precisaron los autores y las ideas sustraídas: Rubén Salazar Mallén, Emmanuel Carballo y Edmundo O’Gorman, entre ellos.

Alguien precisó que si el mundo fuera respetable, los plagiarios estarían en la cárcel escribiendo 'Mis prisiones', de Silvio Pellico. Sobre el tema he trabajado largamente. Incluso publiqué una suerte de manual con indicaciones precisas: 'Cómo escribir una novela y convertirse en best-seller'. Más adelante, uno más, debido al escándalo que produjo el arrogante Sealtiel Alatriste, asunto que se ha hecho fatigante y escabroso: 'Plagio, luego existo'.

Me pregunto: ¿por qué los plagiarios afamados seleccionan figuras no muy celebradas? ¿Porque en caso de ser descubierto, el escándalo es menor o fácil de acallar? Lo ignoro. Ahora la víctima es la escritora Verónica Murguía. Escribía cuando una sorpresa la detuvo: ni más ni menos un artículo suyo, publicado en 'La Jornada', 'Historia de Sami' ahora aparecía como 'Un chucho mejicano' en el libro 'Perros e hijos de perra' del muy rico y más afamado escritor español Pérez-Reverte. A nadie le queda duda que el texto sirvió para acrecentar la popularidad del peninsular. Pero no deja ser sorprendente que los lectores, engolosinados con el plagiario español, no hayan advertido el robo, quizá porque Verónica Murguía apenas empieza a descollar. Ella misma hizo la denuncia y probó que el relato era de su creatividad.

Para colmo, una vez más el campeón de los plagios, Sealtiel Alatriste, como en el caso del peruano Bryce Echenique, apareció como responsable: Pérez-Reverte fingiendo ingenuidad dijo a los medios: “Alatriste me contó la historia”. La historia se duplica o triplica: idéntico a lo que le sucedió a Saramago con el texto de Teófilo Huerta. Como conclusión es posible decir que Sealtiel es un acertado intermediario entre narradores que arrancan y celebridades que no tenían necesidad de robar textos ajenos.

Está claro que el plagio ocurre hasta entre los más afamados escritores. Hace dos días, alguien suspirando me dijo: "Me encantaría escribir una obra tan perdurable y de excelencia como 'Don Quijote'". Repuse: "No pierdas tu tiempo: cópiala, al fin son muchos quienes lo citan, pero pocos los que han leído la obra magistral de Cervantes".

Es lamentable lo que le ha ocurrido a Verónica Murguía, en apariencia fue lesionada por un ladrón literario, Pérez-Reverte, pero como es un pillo célebre, ahora ella se cobrará un poco de lo que le fue hurtado por dos celebridades. Habría que indemnizarla, total, el español es rico y en euros. Ya le cobraron al fusilarse un guión cinematográfico, 'Gitano'. Verónica Murguía no desea reparación económica, sólo una disculpa del plagiario. Y yo solicito que Sealtiel Alatriste busque una profesión más digna que la de intermediario entre autores originales y comodinas glorias.

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Viendo lo que luego se escribe en torno a casos como estos, ne me extraña nada que Reverte luche tanto por que no se use la palabra "plagio". Te cuelgan la etiqueta y nadie recuerda los matices.

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Mensaje por Rogorn » Mar Mar 24, 2015 6:10 pm

De caballeros andantes
Jorge F Hernández - elpais.com - 24/03/2015

En la ronda inexplicable de las coincidencias llega a México un libro de Arturo Pérez-Reverte desafortunadamente titulado 'Perros e hijos de perra' y publicado por Alfaguara donde una escritora mexicana reconoció no sólo un relato publicado por ella misma hace años, sino idénticas líneas, frases idénticas y otros guiños que apuntarían a confirmar un caso más de plagio en la biografía del célebre autor español.

En un lance que no es muy propio de caballeros andantes, Pérez-Reverte respondió que desde el inicio del texto (que versa sobre un perro llamado Sami, en el relato original y castellanizado como 'Un chucho mexicano' en el firmado por Pérez-Reverte) él asegura que se trata de una historia que le relató Sealtiel Alatriste y que cita el nombre de la autora del texto, Verónica Murguía, aunque queda en el aire la explicación de por qué no usar comillas cuando se escriben o transcriben las mismas palabras que ella usó en la publicación original. De Alatriste no hay nada que decir, habiéndose revelado hace años su lamentable caso como plagiario de artículos (donde justificó la ausencia de comillas como una forma de “citar al cubo”), pequeño escándalo que lo orilló a renunciar al Premio Villaurrutia de México y a su cargo como Director de Difusión Cultural de la UNAM, pero de Arturo Pérez-Reverte no se ha informado si estamos ante un autor que —ávido de historias— aprovecha una sobremesa en cantina mexicana para aprenderse de memoria —o aprehender al vuelo fotográfico mental— las exactas palabras de un relato que le confía un amigo, a quien tiempo después usará como justificación o explicación de su notable mnemotecnia.

Tampoco es de caballeros andantes la supuesta disculpa con la que Pérez-Reverte respondió, aunque esa declaración sí fue recibida por una dama: la autora del relato original, que ha decidido dar por zanjado el tema, considerando que se trata de una escritor consagrado, miembro distinguido de la Real Academia de la Lengua, quien insiste en considerar el asunto como un “disparate” y “malentendido”, cuando afirma que “un artículo escrito hace casi veinte años, en circunstancias que hoy, lógicamente, es difícil recordar con detalle”, pero sin responder a una serie de dudas que surgen de la vera admiración: ¿de veras es capaz Arturo Pérez-Reverte de memorizar lo relatado de sobremesa, al calor de unos tequilas, de forma que un texto basado en un relato oral coincida literalmente en varias líneas o expresiones con la versión impresa de ese mismo relato? ¿En verdad cree necesario Pérez-Reverte añadir a una historia mexicana expresiones donde afirma que el perro en cuestión “estuvo puritito charro” ante el veterinario y que no “dijo ándale, o híjole, o guau, que es lo menos que un perro mejicano puede decir en tales casos”, o bien, que ya cosido, vendado y curado por el veterinario, el perro (o chucho, como lo llaman en España) parecía “como si volviera con Villa de la toma de Zacatecas”? ¿Acaso la Real Academia de la Lengua acepta que uno de sus miembros insista en escribir “mejicano”, cuando con la equis en la frente de Alfonso Reyes y toda su descendencia literaria se ha logrado desaparecer del Diccionario de la RAE la palabra “Méjico”? ¿Acaso sería bien leído en la Península --¿o digamos “Metrópoli”?—que algún mexicano recurra a los Churumbeles, bailar una jota, meterle mucho “joder” y “me cago en diez” a un cuento para contextualizar su posible lectura entre chelis, macarras y chulaponas? ¿Habría que mentar el teléfono de Moscardó en el Alcázar de Toledo para ambientar algún cuento sobre las llamadas a “cobro revertido” desde Madrid a México, como para convencer a Pedro Almodóvar para un posible guión de enredos, considerando que el cineasta manchego fue antaño telefonista en la Gran Vía?

Así como sucede con el inglés que separa al Reino Unido de los Estados Unidos, es evidente que el habla de España (todas las lenguas de la Península) y todos los maravillosos giros del idioma español en Hispanoamérica se encuentran afortunadamente en diferentes definiciones y sentidos que le dan tanta vida a nuestra comunicación o incomunicación, pero también parece evidente que este asunto de Pérez-Reverte trasatlantizado no es mero disparate sino –como bien afirma el poeta Julio Trujillo— “queda uno con la sospecha de que la chulería y el contrabando van a continuar, de que no son pocos los periodistas y escritores que trabajan así: recortando y pegando (¿es falta de tiempo o de creatividad?) para llegar a tiempo a la fecha de entrega y después cobrar”. Cuantimás cuando la supuesta disculpa de Pérez-Reverte (aunque ya aceptada por la autora afectada) se transpira en un nefando clima mexicano donde parece que a los lectores en general (es decir, a los ciudadanos anónimos o todos los demás que no somos ricos y famosos) se nos induce a un ánimo constante por hacernos de la vista gorda: que si el asunto de Pérez-Reverte se ventiló en algunos círculos y medios mexicanos, la vista gorda confirma que el llamado disparate no merecía mención en diarios españoles o que si se nos ocurre seguirle rascando razones al espinoso tema del tráfico de influencias o conflictos de interés de algunos políticos mexicanos, la vista gorda nos permite concentrarnos en un posible y próximo triunfo futbolero o que si los enredos laborales de una periodista crítica y polémica de la radio mexicana provocaron su despido y posible silencio, la vista gorda nos permite concentrarnos en la telenovela de todos los días.

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Mensaje por Rogorn » Vie Abr 24, 2015 4:12 pm

¿Por qué plagia?
Pedro Salmerón Sanginés - elpresentedelpasado.com - 23/04/2015

"Los individuos como él encuentran con facilidad justificaciones para cada uno de los actos de su vida, por crudos o miserables que sean" -Arturo Pérez-Reverte, 'Hombres buenos'

1. Memorial

Leí por primera vez a Arturo Pérez-Reverte en 1993. Tenía pocos meses en la ciudad de México, y en la Facultad de Filosofía y Letras, cuando en una de mis visitas masoquistas a la librería descubrí el llamativo título y la poderosa portada (para un incondicional del abate de Herblay, dicho Aramís) de 'El club Dumas'. No sé de donde saqué para comprar el libro, pero sí recuerdo que lo leí de un tirón y que amé la novela, a pesar del final. Inmediatamente después, y sin intermedio, me enamoré de la protagonista de 'La tabla de Flandes', y leí como pude, en cuanto los conseguí, sus libros anteriores ('El húsar', pequeña pieza perfecta sobre los horrores de la guerra, y 'El maestro de esgrima', que nos recordó demasiadas cosas), así como los tres posteriores, que no llegaron a México con facilidad ('Territorio comanche', tan alucinante como deprimente reportaje novelado; 'La sombra del águila', insospechado juego de matices, y 'Cachito', que me pude haber ahorrado), hasta la aparición de su siguiente novela mayor. Leí 'La piel del tambor', aún olorosa a tinta, en el autobús de la facultad, en un viaje de prácticas en que el joven y brillante Renato González Mello nos explicaría de manera insuperable los murales de José Clemente Orozco en Guadalajara. Insuperable para mí, en ese momento, fue la tragedia del padre Lorenzo Quart. Por razones demasiado íntimas no escribiré por qué: mediada la botella de whisky (barato y clandestino) y sin rubor de ninguna especie, lloré.

Pérez-Reverte nos asestó después, en rápida sucesión, los cuatro primeros volúmenes del capitán Alatriste y 'La carta esférica'. Quizá era demasiado. Nos estaba malacostumbrando: ¡seis libros en otros tantos años! Y todos los leí, como los anteriores, sin pausa. 'La Reina del Sur' nos gustó porque hablaba de nosotros. Los lectores de Benito Pérez Galdós sabíamos que pudo haberse ahorrado 'Cabo Trafalgar', salvo por el encargo bicentenario y la pasta gansa que conllevaba. Pero volvió a conquistarnos con 'El pintor de batallas' y la crudeza profunda de aquel descarnado diálogo mortal entre dos hombres solitarios que habían sufrido lo indecible. El hombre es una máquina: al año siguiente salió 'Un día de cólera'… y seguía con el capitán Alatriste. Y 'El asedio' (lo leí en Cádiz, siguiendo en el plano los caminos, plazas y murallas ahí trazados), y 'El francotirador paciente', y 'Hombres buenos'.

No sé si esta última es una buena novela o un mero artificio erudito que introduce a uno de sus personajes de siempre —esta vez llamado Pedro Zárate— en el París pre-revolucionario, haciéndolo dialogar —a él y a su acompañante, don Hermógenes Molina— con D’Alembert, Franklin y Condorcet, de la misma manera que su capitán Alatriste está siempre del brazo de Quevedo y Velázquez. No sé si sea buena o mala novela, si sea demasiado elemental o didáctica, pero la leí de un tirón, acompañando en su lento transitar a don Pedro y don Hermógenes, al abate Bringas y al malvado a sueldo Pascual Raposo. Otra vez, pues, leí el libro completo.

Permítaseme el paréntesis: dado que éste es un texto totalmente subjetivo y personal, puedo confesar que suelo dejar muchos libros sin terminar. Incluso de autores que en determinada época de mi vida han sido señeros. Abandoné a media lectura más de un libro de Salgari, de Dumas, de Robert Louis Stevenson, Conan Doyle y Taibo II. Incluso, de García Márquez, Dostoyevsky y Cortázar. Nunca pude con el 'Ulises' de Joyce ni con 'Noticias del imperio' de Fernando del Paso. Tampoco con la mitad de los libros de Carlos Fuentes u Octavio Paz. Leí hasta memorizarlos los pardaillanes de Zevaco, pero ningún otro de sus libros, y de pocos novelistas puedo decir que conozco su obra completa. Sí: Miguel Scorza (quitando 'Redoble por rancas', que es insuperable, cada uno de sus seis libros siguientes es mejor que el anterior) y Jorge Ibargüengoitia (a pesar de 'Maten al león'). Por eso, reconocer que leí todas las novelas de Pérez-Reverte de un tirón no es poco decir, aunque confieso que también leo todos y cada uno de los libros de autores de paperbacks o best-sellers como Michael Conelly o John Grisham.

2. Asuntos de honor

El honor, la lealtad, España (la patria) son temas recurrentes en las novelas de Pérez-Reverte, con un tono de melancólico conservadurismo que lo acerca más a Walter Scott que a su modelo explícito, Alexandre Dumas. Como con otros novelistas excepcionales (Mario Vargas Llosa y Héctor Aguilar Camín), hace años que he preferido limitarme a sus novelas y pasar de largo ante sus opiniones políticas.

(Por cierto: pienso, al escribir estas líneas, que ese 'Trasnochado concepto del honor' —título del libro que habría escrito don Hermógenes Molina—, que bebí en las novelas de aventuras y de caballerías que me secaron el seso, es el responsable de las batallitas que he emprendido sin dejar en paz y de los numerosos enemigos que me he echado a cuestas, pero esa es otra historia).

Hace unas semanas Ariel Rodríguez Kuri escribió:

"Existe un déficit de honor en la sociedad mexicana, del honor entendido como esa cualidad moral que lleva al cumplimiento de la propia responsabilidad (en buena medida autoimpuesta) y a la salvaguarda de la reputación personal que deriva de su cumplimiento. El honor —un valor que legítimamente se puede considerar de antiguo régimen, pero que sigue vigente en una perspectiva republicana— no ha venido a lubricar y potenciar la vida pública mexicana".

Mi colega, quien nos ha contado cómo sufrió esta ciudad la revolución, y que está por contarnos la revuelta adolescente de los días 26 al 29 de julio de 1968 y la rebelión juvenil que le siguió, añora la ausencia de honor en México, la ausencia de élites… a fin de cuentas, la ausencia de una auténtica aristocracia. Ariel invoca, o parece invocar la necesidad de “un arcaísmo patricio”. Del honor a secas. ¿Honor? ¿El honor de los señores, de los aristócratas? La respuesta de Pablo Piccato es precisa y correcta en términos históricos y filosóficos, pero, con perdón suyo, no en lo que corresponde a la provocación ética lanzada por Ariel. Porque no creo que Rodríguez Kuri hable de la actuación concreta de los hidalgos, sino de sus modelos éticos y literarios. Discutamos, pues, sobre el honor.

3. Honor

En mayo de 2011, la audiencia Provincial de Madrid falló contra Pérez-Reverte y en favor de Antonio González Vigil. Sí, el creador del capitán Alatriste había plagiado al poco conocido guionista, y se le condenaba a pagar 181 mil euros por los daños ocasionados. La historia era muy vieja: empezó hacia 1996, cuando González Vigil entregó el guion a una productora, que posteriormente realizó 'Gitano', con guion de Pérez-Reverte. Había partes oscuras en la historia: con González Vigil, era coautor el gran novelista Juan Madrid (de quien Manuel Vázquez Montalbán dijo que, junto con él mismo, era en los años ochenta el único escritor español de novela negra), quien no participó en el juicio por razones que hasta donde yo sé, nunca opinó sobre el tema. Además, la furiosa reacción de Arturo Pérez-Reverte me llegó a parecer la de un inocente. Don Arturo actuó como sus personajes —lo mismo Alatriste y Quevedo que Corso o Quart— cuando se ofende su honor: clamó que lo habían emboscado, que lo chantajeaban. "Que me digan que necesito copiar un guion de un tío que no conozco ni por lo visto conoce nadie es tan grotesco y ridículo, que sería para reírse si no hubieran llegado tan lejos como han llegado".

Al final, en julio de 2013, Pérez-Reverte pagó 210 mil euros a que los tribunales, tras varias vueltas y revueltas, lo condenaron. Seguía clamando inocencia. En el ínterin, hubo otras demandas, por ejemplo, sobre su cuento infantil 'El pequeño hoplita'. Pero fue el caso de Verónica Murguía el que disipó todas las dudas. Al menos las mías.

El 17 de marzo, en 'La Jornada', la gran cuentista mexicana denunció el plagio cometido por Pérez-Reverte, en 1998, de un cuento publicado por ella en 1997. ¿Por qué hasta ahora? Porque el cuento que plagió el español forma parte de su antología recién publicada 'Perros e hijos de perra'. La posición de la mexicana fue honesta y ejemplar: "No quiero dinero ni voy a entablar una batalla legal con un hombre que es mucho más poderoso y rico que yo. No soy ni poderosa ni rica, pero por esas razones me parece de lo más horrible que alguien haga pasar un documento como suyo, cuando es una persona que tiene una carrera hecha y derecha y no necesita nada y le publican donde sea. Lo que quiero es una disculpa pública, que retire el texto del libro, y si no lo hace entonces que done una parte de las ganancias a un refugio de perros en México".

Esta vez Pérez Reverte no se llamó a ultraje, sino que dio una explicación tan floja como absurda. Finalmente se disculpó sin hacerlo y siguió apareciendo como ofendido en su honra. Pero no hay duda ninguna: Alberto Chimal publicó el cotejo que, de los textos de Pérez Reverte y Murguía, hicieron Raúl Herrera y Laura Lecuona que, insisto, no deja duda ninguna de que se trata de un plagio. Un plagio que Chimal explica: "Tarde o temprano, en fin, termina por descubrirse lo sucedido…, pero los plagiarios siguen intentándolo: siguen repitiéndose que “nadie se dará cuenta”. La terquedad puede deberse a que su punto de partida parece ser siempre el deseo de halagar su propio ego. Cumplir con una fecha de entrega perentoria (el motivo aparente de los Bryce y los Pérez-Reverte: entregar el artículo a tiempo para salir en el periódico y cobrar el pago semanal) puede lograrse sin hacer copy-paste de una revista marginal o de un artículo de Wikipedia. Pero lograrlo a expensas de otro da, acaso, una sensación de poder: de ser el “león” que “se alimenta de corderos”, como escribió Octavio Paz, con un descaro que para muchos sigue siendo admirable, respecto de otro caso de plagio en el que él mismo fue el acusado. “El plagiado ya no existe”, parecen decirse a sí mismos. “Mi gloria lo borra”. Cuando esos leones altaneros y poderosos son descubiertos, y denunciados, su reacción es siempre la misma: menospreciar el suceso, o bien descalificar al plagiado llamándolo “resentido” o “trepador”: acusarlo de querer aprovecharse de la fama de su plagiario."

De ahí la pertinencia pública de denunciar al plagiario, de señalar sus acciones, de no permitir la impunidad, aunque sea a nivel de cierta opinión pública, aunque quitarle 210 mil euros a Pérez-Reverte sea como un pelo a un gato. Aunque Bryce Echenique reciba el premio. Aunque conserven sus cátedras, espacios y canonjías. Hace dos años, cuando se ventiló en los medios el caso de un laureado académico que resultó ser un plagiario serial y cínico, resumí la posición de varios académicos al respecto del asunto: "El plagio no es otra cosa, señala Guillermo Sheridan, que el contagio a la academia de una cultura que reconoce el despojo no como un acto inmoral sino como encomiable pericia. Dice Gabriel Torres Puga: "Protestemos contra la complicidad (por participación o por omisión) y fortalezcamos los principios éticos de nuestra Facultad de Filosofía y Letras, de nuestro gremio de historiadores, de nuestra comunidad académica". Correctamente afirma Luis Fernando Granados que los criterios académicos impuestos hace veinte años por el doctor Alzati (nuevamente funcionario de la SEP, desde el mismo día del atroz despido del etnólogo Sergio Raúl Arroyo de la dirección general del INAH), traen consigo el abaratamiento de la producción intelectual hasta el caso de obligar a individuos como Boris Berenzon y otros a plagiar para poder mantenerse en la estructura. Un modelo que, en efecto, privilegia la puntitis sobre la calidad y el compromiso.

Pero Pérez Reverte no está en el SNI. Tampoco creo que necesite el cheque semanal de que habla Alberto Chimal. ¿Por qué plagia? ¿Porque puede? ¿Porque es el león? ¿Por eso se indigna cuando lo descubren? ¿Por qué nos malacostumbró al ritmo de un libro al año, o casi, y se malacostumbró el también a las mesas de novedades y los reflectores permanentes?

Nos malacostumbró Pérez Reverte. Quizá, como Mario Vargas Llosa en su última etapa, había encontrado una forma de narrar que explotaba con éxito (y nunca mejor dicho, calculando por lo bajo los millones que se habrá embolsado). Pero hay otros escritores que nos tienen acostumbrados al libro anual, como Paco Ignacio Taibo II, y que nunca plagiarían.

¿Por qué plagia? Quizá es el cinismo del impune. O la soberbia del aristócrata del que hablaba Pablo Piccato: ¿los caballeros sólo lo son con sus iguales, no con los plebeyos?

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