28.10.2015 - El valor educativo de la literatura

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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Rogorn
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28.10.2015 - El valor educativo de la literatura

Mensaje por Rogorn » Jue Oct 29, 2015 8:31 pm

EL VALOR EDUCATIVO DE LA LITERATURA

[La página web de 'El País', donde se ha publicado lo que sigue, lo anuncia como "Extractos del discurso que el escritor Arturo Pérez-Reverte ha pronunciado en el Congreso de Educación de Santillana" en la Universidad de Puerto Rico. Según una información local, Arturo no terminó de leer el discurso "debido a problemas de salud"]

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Van a permitirme que no les coloque a ustedes un ladrillo de literatura y teoría educativa, sino que les hable de lo que realmente conozco. De la experiencia de vida y libros que sostiene lo que escribo, lo que digo, lo que pienso. Y de cómo unas cosas me llevaron a otras, del mismo modo que a cualquier muchacho con un libro cerca éste le abre puertas que, de otro modo, permanecerían cerradas mucho tiempo, o tal vez para siempre. De la literatura como mecanismo, como arma, de educación y de vida.

Durante veintiún años, como reportero, trabajé en países en guerra. Y desde hace ahora treinta años escribo novelas. Sin los libros que me acompañaron desde el principio, explorando delante de mí el camino, tal vez me habría perdido mil veces en esa vasta geografía de las guerras y las catástrofes que empecé a recorrer muy joven. Los libros me ayudaron a empezar el juego con ventaja. En el principio, por tanto, fueron los libros. La biblioteca. Yo tuve la suerte de empezar a leer muy pronto. Vengo de una de esas familias con bibliotecas grandes, y eso facilitó las cosas. Esa memoria literaria es mi verdadera patria como lector. Y como escritor. La matriz de la que parte todo.

Hace algún tiempo, un buen amigo mío me propuso, a modo de juego, que elaborase la lista de los 100 libros que, de una u otra forma, más habían influido en mi vida, como lector, como escritor, y como individuo. Me puse a ello por curiosidad y, para mi sorpresa, descubrí que de esos cien libros la mayor parte los había leído ante de los veinte años. Y, siguiendo con la sorpresa, a la hora de reflexionar sobre ello y establecer relaciones, caí en la cuenta de que, en realidad, el resto de mi vida, lo que he hecho ha sido buscar en los viajes, en los amigos, en todo lo demás, la huella que esos libros me dejaron. Y a reescribirlos, como novelista, una y otra vez, bajo luces diferentes. En realidad, igual que, dicen, el hombre intenta volver inconscientemente al claustro materno, yo, tras haber vivido, deprisa y con intensidad, el mundo real, intento ahora, con mis novelas, tal vez, volver a mis libros de juventud. Reescribir aquellos libros, pero a mi manera. Proyectar en mi propia vida aquellos años de lecturas ininterrumpidas, cuando todo estaba aún por descubrir y cuando todo cuanto podía caber en una vida aún por vivir era posible. Si fue la literatura la que me empujó a llevar esa vida, una vez vivido todo eso, el camino lógico, natural, era un retorno a las fuentes. Un regreso a ese origen. A la literatura.

Que alguien que se inició como lector apasionado y se hizo reportero a causa de la literatura regrese allí de donde vino, no sólo no es una paradoja, sino que es lógico. Incluso como aventura. Recuerden que, según los cánones del género, por "aventura" entendemos un viaje lleno de peligros o descubrimientos, a cuyo término el protagonista encuentra la felicidad o la decepción pero que, en cualquier caso, ha progresado en el conocimiento de sí mismo y del mundo en el que ha vivido. Y todo eso lo sé, lo sabemos, lo saben ustedes, gracias a la literatura. A los libros que en primer lugar nos muestran el camino por donde irnos y en segundo lugar, al regreso, nos permite ordenar lo que de tan largo viaje traemos en la mochila.

La lectura como factor educativo. Como trampolín de vida e inteligencia. De vida y futuro para un joven lector. El ser humano suele llamar "nuevo" a lo que, en realidad, ha olvidado. Sin embargo, todo está ahí. En esos tres mil años de memoria cultural: las respuestas a los desafíos, las grandes soluciones, los grandes desastres, el ser humano en su miseria y su gloria. Los libros, la lectura, no sólo dan el conocimiento de una lengua y su uso correcto, o transmiten conocimientos. Son también puertas al pasado, viajes del tiempo que permiten a un joven pelear junto a los tlaxcaltecas, construir las pirámides, navegar por el mar tenebroso, vivir la Italia del Renacimiento, las independencias americanas, gritar su miedo y su valor en campos de batalla o vivir la intensa emoción de la soledad y el descubrimiento en un laboratorio, en un gabinete científico. Pasear junto a filósofos griegos, luchar en las Cruzadas o ser amigo de George Washington o de Beethoven. La literatura da herramientas prácticas de vida, se adelanta a lo que esos jóvenes tendrán que vivir en el futuro. Les proporciona analgésicos para soportar el dolor, armas para combatir, mecanismos para comprender. Pone a su disposición esos tres mil años de cultura, de ciencia, de experiencia y de memoria.

Mi última novela se titula 'Hombres buenos', y se refiere a quienes, en el siglo XVIII, creyeron que era posible cambiar el mundo con libros. Hacer a sus conciudadanos, con libros y lectura, más cultos y en consecuencia más libres. En este último año, en las entrevistas de prensa, muchas veces me han preguntado quiénes son hoy los hombres buenos. A quiénes podemos llamar así. Y en todos los casos he respondido lo mismos: los hombres buenos, hoy, son los profesores. Los maestros. Esos hombres y mujeres con frecuencia mal pagados, maltratados a menudo tanto por el sistema como por la incomprensión de los propios padres de sus alumnos, que sin embargo siguen fieles a su vocación y a su oficio, intentan salvar a la mayor parte de los chicos que se les encomiendan. Esos maestros capaces de dejar huella, de abrir caminos, de merecer que, pasado el tiempo, algunos de esos alumnos los recuerden con afecto y respeto. Héroes anónimos que saben que de los veinte o treinta chicos que tiene en clase no se salvarán más que algunos, pero que esos pocos ya habrán justificado sus esfuerzos. Su trabajo. Y para esos hombres y mujeres buenos, para esos maestros, la mejor herramienta, el mejor argumento, es un libro. Un libro que sepa, gracias a ellos, captar la atención del niño, fascinar al joven, forjar al adulto.

Estoy convencido, quizá porque tengo biblioteca y he leído lo suficiente para proyectarlo en la vida, de que viene un mundo duro. Complejo y difícil. Un territorio hostil donde de nuevo, como en otros momentos de la Historia, el ser humano va a necesitar enormes recursos intelectuales para mantener la serenidad y la lucidez. Y también estoy convencido de que para afrontar los desafíos de ese mundo que ya nos llama a la puerta no basta el buenismo estúpido que los adultos hemos organizado, llevamos mucho tiempo organizando, como mecanismo de diversión y de educación de nuestros hijos. Todo eso se irá al diablo al primer embate de realidad. Una realidad que siempre ha estado ahí, en las fronteras del horror, y que desde hace más de medio siglo el ser humano occidental se ha empeñado en olvidar y en negar. En ese mundo que viene, que está ahí, que siempre estuvo pero que ahora en los confortables hogares occidentales se percibe más, quienes hoy son niños necesitarán armas defensivas, recursos intelectuales y consuelo analgésico. Con maestros, hombres buenos, que los guíen por un territorio de libros, de literatura que los conduzca al territorio de la vida.

Con libros como, por ejemplo, 'El Quijote'. Ese libro complejo, difícil de leer cuando se es joven y se está a solas, pero que en manos de un buen guía, de un hombre bueno que sepa utilizarlo, ofrece una panoplia extraordinaria de material con el que se puede trabajar en el aula, pues todo está ahí: literatura, aventura, dignidad, fracaso, ética, heroísmo, cobardía, amor, infamia, bondad, lucidez… Con sólo un 'Quijote' como libro de texto, un buen maestro podría trabajar todo un curso con sus alumnos de una forma eficacísima y fascinante, extrayendo de sus páginas un temario tan completo como la vida misma. Un libro, recordémoslo, que habría sido imposible sin un autor, Cervantes, asendereado de lecturas y de vida. Con la mirada lúcida, triste y bondadosa del hombre noble que ha leído, ha viajado, y a la luz de todo eso escribe su obra inmortal. 'El Quijote' es la bandera de nuestra patria: esa patria de 500 millones de hispanohablantes. La única que nadie discute. La de la lengua española que nos hace hermanos en Puerto Rico y en España, conscientes que si cada cual tiene la lengua que merece, nosotros tenemos la lengua magnífica que merecemos tener. La lengua más hermosa del mundo. Y a mí, que no soy muy de banderas y fanfarrias patrioteras, pues a menudo he visto cuánto canalla se esconde entre sus pliegues y sus notas musicales, debo confesar que me enorgullece decir esto aquí, en español de la vieja Castilla mestizado, enriquecido por siglos de historia, de sangres diversas, de lenguas, pueblos y lugares. Y hacerlo a miles de kilómetros del lugar donde por azar nací. Hablar en español hallándome en la misma patria, en la mía, al cabo de X horas de vuelo en avión. Con la certeza de que aquí no soy extranjero y que ustedes no lo son cuando viajan allí, y que en la sede de la Real Academia Española, junto al Museo del Prado, ustedes tienen su casa del mismo modo que yo tengo aquí la mía.

Por todo eso necesitamos hombres buenos, hombres y mujeres con el patriotismo cultural al que acabo de referirme. Un patriotismo que nada tiene que ver con fronteras o razas. Un patriotismo noble que busca hacer mejores a nuestros hijos y nietos, en el que la literatura, la lectura, siguen siendo herramientas educativas eficaces e imprescindibles. La lectura, los libros, que permitirán a nuestros hijos y nuestros nietos, en tiempos revueltos de mudanza, a ambos lados del Atlántico, seguir pensando como griegos, pelear como troyanos y, cuando llegue el momento, morir como romanos.

elpais.com, 29 de octubre de 2015

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Oct 29, 2015 9:27 pm

Académicos y docentes examinan la importancia de enseñar literatura
elpais.com - 29/10/2015

Académicos, profesores y estudiosos participaron ayer en el VI Congreso de Educación de Puerto Rico, de la Fundación Santillana, cuyo objetivo era valorar la importancia de la enseñanza de la lengua y la literatura en la educación. Todos coincidieron en el papel decisivo que tiene el desarrollo de la competencia lectora para asegurar una permanencia exitosa y duradera del alumno en la escuela y prever que tenga una vida adulta en condiciones de bienestar y con oportunidades para acceder y disfrutar a la cultura.

El VI Congreso Santillana de Educación reunió en la capital de Puerto Rico (San Juan), a tres personalidades relevantes en el tema que se iba a analizar y debatir: a Arturo Pérez Reverte, escritor y miembro de la Real Academia Española, quien dictó la conferencia magistral, en la que expuso un motivador recorrido sobre la decisiva importancia de las lecturas infantiles y juveniles y su contribución al gusto por la lectura, a la mejora de la educación y, en resumen, a la vida.

A continuación intervino la doctora María Angeles Álvarez Martínez, catedrática de la Universidad de Alcalá y también miembro de la Real Academia Española, quien en su intervención abordó aspectos claves relacionados con la enseñanza de la lengua y la literatura, las no siempre fáciles relaciones entre profesores y alumnos en una sociedad en la que prevalece la cultura de la imagen y, por último, el catedrático y director del Programa de Linguística de la Universidad del Estado de Pennsylvania (Penn State), de los Estados Unidos, doctor John Lipski, con una conferencia sobre el español en contextos bilingües, como son los casos de Estados Unidos, Filipinas o Guinea y las denominadas lenguas criollas, con influencias locales o africanas, así como la evolución que ha seguido nuestra lengua en los Estados Unidos desde su marginalidad de antaño hasta su notable presencia actual.

El Congreso, coordinado y presentado por Mariano Jabonero, Director de Educación de la Fundación Santillana, contó, así mismo, con la participación del presidente de la Academia Puertorriqueña de la Lengua, doctr José Luis Vega, el Ministro Secretario de Educación, profesor Rafael Román, y el Honorale Sr. Presidente del Senado de Puerto Rico, Eduardo Bhatia Gautier y registró la asistencia de más de seiscientas personas: expertos y directivos ministeriales, representantes de universidades y profesores tanto del sistema público como de privado de enseñanza.

La conclusión final, ampliamente compartida por todos, es que el desarrollo de mejores competencias en lectura y escritura son mejores predictores, mucho más confiables que la simple acumulación de años de escolaridad, para lograr una eficaz mejora de la educación y con ello alcanzar mejores niveles de bienestar para las personas y para las comunidades.

También generó gran interés la situación del español en los Estados Unidos y el crecimiento significativo que se está registrando de hablantes en comparación con otras lenguas: en estos momentos, el número de personas que se comunican en español en los Estados Unidos, es la segunda del mundo después de México, superando la de España y, con una característica muy relevante: es su rápido crecimiento en cuanto a personas que utilizan nuestro idioma y su cada vez mayor capacidad de influencia social, cultural y política.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Oct 30, 2015 1:44 pm

La literatura como aventura
Aida Vergne - elnuevodia.com - 30/10/2015

Nada como una buena conversación, o, en este caso, un buen conversatorio. Y eso fue lo que ocurrió ayer en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Moderado por la escritora y profesora del Departamento de Estudios Hispánicos, Mayra Santos Febres, profesores y estudiantes tuvimos la deliciosa oportunidad de conversar con el escritor español Arturo Pérez-Reverte, “un lector que accidentalmente escribe novelas”, como él se describe. Con una trayectoria tan fascinante, Pérez Reverte compartió experiencias de sus años como periodista y corresponsal de guerra, su pasión por la literatura, que se inicia temprano en su infancia, su vida y vivencias como proceso creativo, su relación con la lectura como elemento salvador y su visión de la vida, de la maldad y la idiotez, de la Academia y de la mujer. Sobre su más reciente obra, 'Hombres buenos', nos dijo que la escribió como “un homenaje a la Academia”, aunque confiesa que no se considera un académico tradicional. A Pérez no hay academia que le diga dónde van sus acentos (haciendo referencia a las recientes enmiendas a la ortografía del español por parte de esa institución). ¿La maldad? Calígula, Nerón y comparsa eran malvados, dijo. Ahora, lo que hay son “estúpidos”, mucho más peligrosos que los malvados, “como por ejemplo Bush”.[…] “El mal moderno viene de la estupidez” y se agrava, explica, cuando esta estupidez se une al poder (nada nuevo bajo el sol en Puerto Rico). ¿La mujer? Este escritor murciano está convencido de que “la mujer es un ser superior”, pues, luego de siglos de estar callada, de silencios, ha desarrollado “una lucidez genética” que la separa del hombre, que sigue siendo “igual de estúpido”. Interesante postura la del Capitán Pérez-Reverte, que ha hecho de la literatura, su vida, su aventura.

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grognard
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Mensaje por grognard » Vie Oct 30, 2015 4:01 pm

President Obama says novels taught him how to be a citizen


http://www.theguardian.com/books/2015/o ... e-robinson

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Oct 30, 2015 11:28 pm

La mujer prisionera de su útero y corazón
Lourdes Ortiz Berríos - elnuevodia.com - 30/10/2015

Por aquello de alimentar mi venita -muy pequeña aún- de escritora, me dispuse a participar del conversatorio ofrecido en la Universidad de Puerto Rico por el escritor Arturo Pérez-Reverte titulado 'La literatura como aventura'. Allí llegué con muchas interrogantes ante una figura de tanto camino recorrido hecho literatura, alguien que ha podido transformar las vivencias dolorosas de la guerra -fue periodista de varias guerras- en expresiones literarias llenas de gran contenido social y político que se vuelven respuestas para los mismos sucesos que lo han inspirado a escribir.

Quedé cautivada por la fluidez de sus expresiones y a la vez la sencillez de un lenguaje que fue tocando fibras muy profundas en mi ser, este ser que vive una angustia, ya permanente, ante el dolor al que tantos humanos son sometidos de maneras tan injustas. “He visto violar mujeres, y sé cómo gritan”, narró Pérez-Reverte ante preguntas de la escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres, quien fue moderadora del conversatorio. “Del mal tengo un doctoral”, expresó sobre las tragedias que ha podido presenciar en su trayectoria por los campos de batalla en lugares como Chipre, Líbano, Eritrea, el Sahara, las Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Chad, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico, Croacia, Bosnia, donde ha cubierto conflictos armados.

En el corto tiempo -demasiado corto- que duró el conversatorio, el escritor explicó cómo ha podido darse cuenta de que lo que alimenta la maldad en el mundo es la estupidez, la ignorancia, la falta de cultura y conocimientos. “Si hubiese más lucidez, más cultura, los estúpidos no estarían donde están”, mencionó refiriéndose a los que han hecho gran daño a la humanidad y a los que les hemos otorgado el poder para hacerlo. Una invitación casi imperiosa de usar la literatura como una de las armas más poderosas para erradicar la mediocridad que se ha instalado, “De nada vale la democracia si el que vota es un analfabeto”.

Creo que allí hubo una respuesta para cada uno de los muchos y muchas que llenamos el teatro de la UPR. Para mí, el bocado mejor del banquete ocurrió cuando habló del tema de la mujer. Con gran naturalidad expresó: “La mujer es un ser superior, tiene información genética que ha desarrollado de tantos años de guardar silencio y observar el mundo”. “Mientras que el hombre ha llevado una acción hacia el exterior, a la mujer le ha tocado llevar una mirada al interior, lo que la ha dotado de una inteligencia genética que el hombre nunca tendrá”.

Cerró su disertación conversando de aquello que ha descubierto sobre el ser mujer, esa característica que hace que aun las mujeres más fuertes puedan caer en relaciones donde no son valoradas, “La mujer es prisionera de su útero y corazón, por esa prisión la mujer más fuerte puede perder la capacidad de cuidarse y entregarse en una relación donde no es merecida”. Quizás el escritor nos regala una respuesta para otras que como yo, andan buscando comprender mejor ese rasgo del ser mujer, ese amar a quien no lo merece o no lo valora. Ese desvivirse por otros recibiendo a cambio muy poco o nada. Ser prisioneras del útero-corazón, que no es otra cosa que nuestra conexión con la vida, con el amor hecho acción, cuidar y defender la vida a nuestro alrededor. Amar lo vivo, aun aquello o aquellos que no son capaces de entender y valorar este rasgo sin el cual las guerras, el odio, la muerte quizás ya habrían arrasado con la humanidad.

Salí de allí preguntándome cómo la guerra, eso tan despiadado y hostil, puede provocar tanta riqueza y abundancia de escritos literarios, cómo puede provocar en una persona tal profundidad de convicciones. Definitivamente, como el mismo Pérez-Reverte nos compartió, la guerra y la lectura han sido trayectoria para esos frutos. Intuyo que las lecturas y los libros han sido la salvación de este escritor que ha visto el dolor más desgarrador de la humanidad, y lo pueden ser también para los muchos otros que en medio de un mundo agonizante buscamos que la vida no sucumba ante las guerras de nuestros tiempos, las guerras de las armas físicas y las otras guerras, las de la ignorancia y la mediocridad.

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Mensaje por Rogorn » Dom Nov 01, 2015 12:46 am

Arturo Pérez-Reverte: la literatura, las guerras y la estupidez humana
José Karlo Pagán Negrón - dialogoupr.com - 31/10/2015

Escritor y periodista, miembro de la Real Academia Española, ha publicado más de treinta libros traducidos a cuarenta idiomas, lector voraz, con una gracia única -un tanto cínica e irónica-, ha vivido decenas de guerras y conflictos bélicos, pero también la felicidad y la simplicidad de la vida. Arturo Pérez-Reverte conversó, ayer, en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico sobre 'La literatura como aventura'. La escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres moderó el conversatorio y lo llevó no solo por el plano literario, sino que se adentraron en temas controversiales como la política, la historia, la educación, las guerras y la estupidez humana.

Pérez-Reverte, nacido en Murcia, España, y con estudios en ciencias políticas, comenzó su carrera periodística a los 22 años, "no por vocación sino como vía de escape". Con mochila en mano salió en busca de “vivir esa vida que había leído”, apuntó el literato, quien destacó haber nacido en una casa con una gran biblioteca y una familia vinculada a las letras. A esa edad, “la guerra es una aventura fascinante”, dijo el periodista. No sentía remordimientos porque no era su gente, no era su guerra. Aunque admitió haber llorado la muerte de amigos caídos, no por ellos en sí, porque eran profesionales y sabían a lo que iban, sino por la ausencia de la amistad que perdía.

“Cuando yo era joven, pensaba que el mayor mal de la humanidad era la maldad […]. Con la edad, con los años, con las lecturas, con la reflexión, con el tiempo, con los remordimientos personales, me he dado cuenta que lo peor es la estupidez”, afirmó el escritor, quien añadió que cuando el poder y la estupidez se alían es devastador. Si hubiese más lucidez ellos no estarían donde están. En relación a esto declaró: “¿Quién ha hecho más daño a la humanidad en los últimos 20 años? Un estúpido, se llamaba presidente Bush”. El público aplaudió estas palabras.

Para Pérez-Reverte, de nada sirve la democracia que se practica cuando quien vota son analfabetos. Pues “toda democracia inculta no es una democracia, es una casa de putas”, sentenció con su gracia singular, y otro gran aplauso por parte de los presentes llenó el teatro. Y en cuestión de analfabetismo y educación, el autor de 'Las aventuras del capitán Alatriste' señaló que los sistemas educativos actuales buscan machacar al brillante, aniquilarlo, pretenden igualar a los inteligentes con los mediocres. Con estos sistemas se eliminan las élites que salvarán esta generación, como lo fueron en su momento Homero, Platón, Dante, Velázquez y Borges.

El ganador del Premio Goya en 1993 estudió durante el franquismo, y la historia aprendida fue que España llegó a América a evangelizar a los indígenas. Tras vivir los infortunios de guerras como las de Chipre, Líbano, el Sahara, la de las Malvinas, Libia, Sudán, Angola, Croacia, Bosnia, entre otras tantas, se ha desmitificado en su ser toda esa falsa historia aprendida. “Ser español es una desgracia como otra cualquiera”, destacó el literato, pues según él “España ha sido un país muy infortunado, por razones complejas, y siempre bajo curas fanáticos, reyes incapaces y ministros corruptos”. Su personaje Alatriste busca intentar comprender por qué España es como es, por qué lo hispano es como es, y no hay otra razón: “somos los que somos porque fuimos lo que fuimos”, recalcó. Los personajes de Pérez-Reverte crean códigos personales, de comportamientos, que heredan de las vivencias propias de su autor. “El mundo es un lugar cruel, que tiene reglas”, dijo el renombrado novelista.

En el mundo que vivimos hay un exceso de información gracias a la Internet. Entonces, si no existen lectores educados y críticos, la web se vuelve caótica. La educación y la cultura hacen que el lector ponga los filtros que la Internet no pone. “Entonces, la lectura, la literatura, como arma didáctica, como mecanismo de comprensión del mundo, es fundamental […] Si la guerra fue mi Internet, mis lecturas previas fueron mi filtro”, manifestó. “Leer es vivir. Leer es multiplicar tu vida por cientos de vidas. Leer es verte tú en mil situaciones diferentes. Es tener recursos…”, mencionó el también autor de novelas como 'El maestro de esgrima' (1988), 'La tabla de Flandes' (1990), 'La piel del tambor' (1995), 'Cabo Trafalgar' (2004), 'Perros e hijos de perra' (2014) y 'Hombres buenos' (2015).

Pérez-Reverte, quien se describe así mismo como un “lector que accidentalmente escribe novelas”, habló de su relación con América Latina desde su novela 'La Reina del Sur'. “Las mujeres son un ser superior”, y añadió que han desarrollado una inteligencia y una lucidez -por su sumisión y silencio a través de toda la historia del ser humano- que hasta “las tontas” la tienen y no lo saben. Pero al igual que Teresa Mendoza (protagonista de 'La Reina del Sur'), las mujeres -hasta la aparentemente más feliz- tienen rincones de soledad personal que no logran llenar con nada, sostuvo el fiel admirador de 'El Quijote'.

En la sección de preguntas, el miembro de la Real Academia Española sugirió a los escritores jóvenes no tener apuros en publicar. “Un escritor debe hacerse antes de difundirse”. Para esto se tiene que leer mucho, practicar bastante y dejar que la vida les haga tener un punto de vista propio. Aún con su experiencia, destacó que cada novela es una gran batalla que requiere, para él, dos años de preparación, lectura y planificación. “Cuando se escribe, hay que saber muy bien de qué se está escribiendo”, apuntó el escritor, quien antes de sus 20 años ya había leído más de 80 novelas, que han influenciado en toda su carrera. Por último destacó que lee mucho 'El Quijote' como método de purificación, creatividad, lucidez y analgésico, mientras lo hace sentir “amargamente español”.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Nov 01, 2015 2:27 pm

“Toda democracia inculta, es una casa de putas”
Joaquín Octavio - urrpr.edu - 30/10/2015

Reivindicando un estilo clásico en su atuendo, modales, guiños, pero sobre todo con sus palabras, el reconocido escritor Arturo Pérez-Reverte visitó el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico para conversar con su amiga la escritora Mayra Santos Febres, delante de una audiencia de lectores fieles.

“A Arturo lo conocí cuando estaba empezando a despuntar en mis gajes de escritora (…). Apareció en Puerto Rico cuando empezó a hacer la presentación de su ciclo de novelas acerca del Capitán Alatriste. Yo estaba escribiendo 'Sirena Selena', todavía no la había terminado, había ganado un premiecito en cuento. Me acuerdo esa noche, nos fuimos por todo el Viejo San Juan, terminamos en Aquí Se Puede con un montón de servilletas donde Arturo me explicaba la estructura interna de la narrativa. Fue ese día un gran mentor, y desde entonces un gran cómplice”, recordó Santos Febres.

Como colegas y compinches, así se trataron los escritores en una actividad que surgió a petición del autor de 'Las aventuras del Capitán Alatriste', la cual tituló 'La literatura como aventura'. Las primera preguntas de Santos Febres giraron en torno a los inicios en la carrera del periodismo, oficio que ejerció por poco más de dos décadas. La escritora especulaba que algo influirían sus estudios en Ciencias Políticas. Sin embargo, el escritor aclaró que para cuando comenzó a estudiar, ya viajaba como periodista, y no pudo terminar la carrera por el ritmo del trabajo. Pensando en su breve tiempo en Ciencias Políticas, el escritor comentó: “Digamos que me abrieron puertas. Me dieron una formación básica para interpretar después la historia que después yo iba a vivir como reportero, entonces, menor de veintiún años”.

Pero su verdadera escuela lo fue la biblioteca de su hogar. Leer, leer mucho, insiste Pérez-Reverte en varias ocasiones, es la mejor formación. “Yo nací en una casa con biblioteca grande. Y leía mucho desde niño. Tuve una suerte… estaba todo allí. Además, tenía una abuela especializada en literatura moderna, y otra especializada en literatura clásica. Tenía las dos ramas. Así que un día decidí que yo quería vivir esos libros que había leído. Yo quería conocer mujeres interesantes y a tíos heroicos, vivir aventuras. Entonces, decidí que me iba a ir con una mochila a vivir esa vida. Yo no soy periodista por vocación, lo hice como recurso, como mecanismo para largarme. Me hacía posible viajar a países en guerra. Vivir aventuras y ese tipo de cosas”.

Las aventuras encaminaron a un lector soñador, lleno de apetito por la acción de las novelas clásicas, a la pérdida de la inocencia, al endurecimiento y a “tener muy mal concepto del ser humano”. Quizá uno de los puntos de mayor sinceramiento de Pérez-Reverte frente a la audiencia fue cuando evaluó el balance de su experiencia como periodista de guerra. La dividió en tres etapas. En la primera, la guerra le resultaba una experiencia atractiva, excitante y, aunque pareciera grotesco pensarla así, divertida. “Cuando eres joven eres cruel, es un espectáculo: la guerra, las chicas, los tiros, los compañeros, los viajes, las borracheras… Era un mundo fascinante (…). Era un turista de la guerra.” En la segunda etapa, la de la madurez, el horror de la guerra dejó de ser espectáculo, y el sufrimiento ajeno comenzó a calar. “Empiezas a sentir palabras que antes desconocías: compasión, empatía, solidaridad, remordimiento”. En la tercera etapa, luego de haberse colmado de sufrimiento, ocurre el endurecimiento. Durante este tiempo, “yo era un reportero profesional. Era mi trabajo. Lo hacía bien”, describe el escritor con desapego.

Luego de vivir la devastación y cubrir el horror de conflictos armados en Chipre, Líbano, Eritrea, el Sáhara, las Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Chad, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico, Croacia, Bosnia y Eritrea, el escritor abandona su carrera de corresponsal de guerra para convertirse en novelista y columnista. Sus textos suelen ser aventuras que sirven de lecciones. Sus héroes son en el fondo “buenas personas”, que dejan de creer en las instituciones y generan sus códigos personales para hacerle frente al mal. “Cuando yo era joven, pensaba que el peor mal de la humanidad era la maldad, lo peor. Los malos eran lo peor. Pero he visto muchos malos de verdad. He visto malos que primero mataban a los hijos delante de los padres, luego mataban a la mujer delante del marido, y luego mataban al marido. En ese orden y refinamiento (…). He visto esas cosas y otras que no voy a contar ahora. Siempre pensé que el mal era lo peor, pero no. Con la edad, con los años, con las lecturas, con la reflexión, y con los remordimientos personales me he dado cuenta que lo peor es la estupidez (…). No hay malvados impunes sin estúpidos. Y cuando la estupidez se alía con el poder, ya es devastador (…). Todo viene de lo mismo. Si hubiese más lucidez, más sentido crítico, más cultura, los estúpidos no estarían donde están.

Arturo Pérez-Reverte se enfrenta a diario a la ignorancia y la estupidez. Les hace frente en pequeños escritos que publica semanalmente, lo mismo en columnas de opinión de agudas críticas en las que transmite indignación que narrando algún gesto sutil que ha observado y que le brinda un instante de esperanza. Este autor oscila entre el optimismo y el pesimismo, y se mantienen escribiendo, criticando. Una de sus críticas más constantes es la pérdida de élites intelectuales, y culturales. “En el mundo actual, la educación se basa en machacar al brillante. Un niño que es brillante en el colegio, todo el sistema está hecho para aniquilarle. Está hecho para ponerlo al nivel del mediocre (…) No sé en Puerto Rico, en España eso es terrible”, expresó Pérez-Reverte.

De inmediato, Santos Febres vinculó este asunto con los proyectos de opresión política: “¿Acaso la instauración de lo mediocre no está conectado con la democracia? “De nada vale la democracia, si el que vota es analfabeto. No funciona, porque su voto no vale. Hace falta un votante lúcido, un votante crítico, un votante con una capacidad analítica de la realidad lo bastante intensa para que su voto signifique algo. Y no sea lo que le dice el político de turno el spot de turno, su cuñado, su confesor, o su amante. Son falsas democracias porque toda democracia inculta no es una democracia, es una casa de putas.

(El público aplaude y el tema queda pendiente para una discusión más extendida).

La actividad se llevó a cabo en el Teatro Universitario el miércoles 28 de noviembre de 2015. Contó con la presencia de la Decana de la Facultad de Humanidades la Dra. María de los Ángeles Castro, quien estuvo a cargo de dar la bienvenida a una audiencia de entusiastas de la obra del escritor natural de Murcia, España.

Fotos: http://www.uprrp.edu/?p=6605

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agustinadearagon
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Mensaje por agustinadearagon » Vie Nov 06, 2015 3:41 pm

La cultura, la educación lo son todo. Sin ellas lo demás no sirve, al contrario, perjudica. La gente se desace ante un bebé, un niño. Yo no. Yo pienso que puede ser un hijo puta en potencia. Tan sólo salvable con educación.
"Fuera del perro, el libro es el mejor amigo del hombre. Dentro del perro quizá esté muy oscuro para leer". G.M.

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