1170 - 06.12.2015 - El gringo feliz

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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Rogorn
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1170 - 06.12.2015 - El gringo feliz

Mensaje por Rogorn » Dom Dic 06, 2015 11:06 am

EL GRINGO FELIZ

Estoy desayunando sentado en la terraza del hotel Convento de San Juan de Puerto Rico, en pleno casco viejo de la ciudad: un lugar centenario que, como el resto de la ciudad vieja, está lleno de entrañables referencias a España y lo español, en esta isla donde las palabras "antigua madre patria" tienen un sentido especial, pues entre muchas otras cosas –lengua, arquitectura, historia, memoria– son orgullosamente conservadas como referencia de identidad por la inmensa mayoría de los puertorriqueños. Anoche cené con mi amiga la profesora y novelista Mayra Santos-Febres en un pequeño restaurante del mercado, y sigo dándole vueltas, entre otras, a algo que ella dijo durante la conversación, y que debe entenderse en su contexto: «Desde que tuve un hijo varón sé lo que es tener miedo, porque en muchos lugares del mundo a los hombres los matan». Recuerdo eso mientras cavilo sobre hasta qué punto la vida confortable de cierta parte de la humanidad, la que llevamos los privilegiados, nos hace olvidar las zonas oscuras por las que discurre la azarosa vida del ser humano. Lo peligroso que es creernos, como sucede, a salvo de todo, civilizados para siempre, seguros de nosotros y nuestras leyes, mirando el horizonte con una sonrisa boba mientras hacemos posturitas y decimos te amo asomados a la proa del 'Titanic', en el que puede ser –siempre lo olvidamos o ignoramos– el último atardecer de nuestras vidas.

Estoy pensando en todo eso mientras me bebo el vaso de leche y doy mordiscos a la tostada de pan con mantequilla. Un español con memoria vieja en esta no menos vieja España transatlántica y caribeña; en esta colonia gringa trincada con cinismo y a base de soltar pasta, tras una invasión de hace más de un siglo en la que muchos puertorriqueños no lucharon contra los españoles, sino junto a los españoles contra los norteamericanos; y donde todavía, en algunos pueblos, los nombres de nuestros paisanos que los defendieron en 1898 son honrados como héroes locales. Pienso en eso, como digo, y en la Europa y en la España que los puertorriqueños actuales, no sin ingenuidad, miran todavía con un respeto y afecto que no tiene parangón en toda Hispanoamérica. Bebo mi leche, muerdo mi tostada, pienso en las monjas que habitaron este convento siglos atrás, recuerdo las palabras de Mayra en el restaurante –«¿Sabes por qué las negras somos tan cariñosas? Porque a nuestros hombres los vendían, iban y venían, y nunca sabías cuánto tiempo estarían a tu lado»–, y la cabeza se me llena de ideas complejas, de imperios y decadencias, de vidas y muertes, de afectos inmerecidos y de lealtades históricas, de la decepción que con frecuencia siente, o puede sentir, un hispano de América cuando viaja a España soñando encontrar las raíces de su vida, su cultura y su sangre, y encuentra el infame desparrame, la vileza insolidaria, la estólida cerrazón berroqueña que entre nosotros, españoles, incapaces de aprender de nuestras propias tragedias, con tanta frecuencia llega a rozar lo suicida o lo criminal.

En ésas estoy, como cuento. Con una nube sombría dentro de la cabeza, cuando un grupo de norteamericanos viene a la terraza a desayunar. Desembarcaron anoche de un crucero y se alojan aquí. Uno de ellos, turista gringo que parece sacado de una película de parodia sobre turistas gringos, vestido con pantalón corto, sandalias, camisa de flores y sombrero de paja con una cinta "I love Puerto Rico", ocupa la mesa de al lado. Es regordete, rubio pajizo, de tez sonrosada y ojos azules de expresión bondadosa. Llega, se sienta alrededor, mira los muros del antiguo claustro del convento, responde sonriente a las preguntas del camarero sobre lo que desea desayunar, abre sobre la mesa un folleto turístico de la ciudad, mira de nuevo alrededor como para comprobar si el lugar corresponde a lo escrito, alza los ojos hacia el cielo azul luminoso, y al fin, bajando hasta mí la mirada, me dedica una sonrisa ancha, bondadosa, feliz, y luego me dice «Beautitul day» con una espontánea familiaridad que desarma. Con un candor tal que se me atraganta la tostada en el gaznate. Y ahí estamos los dos: el viejo y cansado europeo, fúnebre con su memoria de cenizas, la capa de ozono, la inmigración y la crisis, con el crujir de los mundos y la Historia a cuestas, y el gringo feliz con camisa de flores y sonrisa ingenua que, en el patio de este lugar antiguo poblado de fantasmas, lo que ve es un hotel bonito y un maravilloso día. Cuatrocientos años de crucero al sol caribeño, bailando Macarena, contra tres mil de sombras, pérdidas y remordimientos. Y noto que me reconcome la envidia. "Beautiful day", dice. El hijoputa.

XL Semanal, 6 de diciembre de 2015

'La literatura como aventura'. Conversación completa entre Arturo y Mayra:
https://www.youtube.com/watch?v=EnU-MpfH1z4

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Dic 06, 2015 11:14 am

Pérez-Reverte y su visión del mundo
Jorge Rodríguez - El Vocero (Puerto Rico) - 21/10/2015

Controvertible al cuadrado, sin pelos en la lengua, y ente mortífero de paradigmas erráticos que luego devuelve transubstanciados en su peliagudo universo de ficción, el celebrado autor de ‘La reina del Sur’, ‘Perros e hijos de perra’, ‘Cachito, un asunto de honor’ y ‘Territorio Comanche’, entre múltiples novelas, Arturo Pérez-Reverte, machacó en su última presentación literaria en Puerto Rico de ‘El caballero del jubón amarillo’, que “lo peor de las guerras no son los muertos sino lo que les rodea, como lo son las fotos de familia tiradas en el suelo, quemadas, y los juguetes abandonados”.

“¡Me revienta mucho ser víctima de paranoias ajenas!”, bramó. Y fue entonces cuando descargó para decir que se vota los políticos pensando que son más inteligentes, más lúcidos y que conducirán al pueblo a un buen lugar, pero en vano. “Estoy en contra que España estuviera en la guerra de Irak, lo critico en público y lo sigo diciendo; y en efecto, era una estupidez inaudita. Pero se me ha quedado el pica pica… Lo malo de las paranoias es que generan realidades y la realidad alimenta todavía más la paranoia. Cuando se entra en el circuito cerrado paranoia-realidad-paranoia, de ahí no se sale jamás y te vuelves enfermo. ¡Pero esto no tiene solución! Si yo cuando cojo un avión —no ya en Orlando o Puerto Rico—, en Sevilla para ir a Murcia y me hacen quitarme los zapatos, es que nos hemos vuelto todos locos. ¡Y me revienta mucho ser víctima de paranoias ajenas! La paranoia es contagiosa”, dijo a 'El Vocero' el poseedor de la Silla ‘T’ de la Real Academia Española (RAE).

El periodista y escritor español –quien seguramente pondrá en perspectiva a todos sus lectores y estudiosos boricuas sobre el presunto plebiscito inconstitucional celebrado por el gobierno catalán de España hará unos domingos—, estará a cargo de la conferencia magistral de apertura del VI Congreso Santillana de Educación, que se efectuará el próximo 28 de octubre, en el Antiguo Casino de San Juan. La Fundación Santillana celebrará el congreso bajo el lema ‘El valor de la lengua en la educación del siglo XXI’. El autor vendrá acompañado de la doctora María Ángeles Álvarez Martínez, académica correspondiente de la RAE, y el doctor John Lipski, catedrático y director del Programa de Lingüística de Penn State University.

“La violencia gratuita, injustificada, me parece mal. No soy optimista, porque lo que más leo es historia. Escribir me ayuda a reflexionar sobre mí mismo. Yo no creo que nos dirijamos hacia un mundo mejor, todo lo contrario. Mis personajes saben que no hay salvación. Si sabes que vas a ganar, es muy fácil ser un héroe. Cuando sabes que no eres Héctor ni Aquiles, que no hay dioses en el cielo, ahí es de verdad cuando hace falta un héroe, cuando no queda ni un atisbo de esperanza. Por eso escribo novelas”, agregó el escritor cuya reciente obra, ‘Hombres buenos’, basada en la vida real, la crítica la ha descrito como una especial odisea homérica.

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“La única solución se llama educación”
Entrevista de Amary Santiago Torres - primerahora.com (Puerto Rico) - 28/10/2015

Antes de exponerse a las guerras mediante su trabajo como periodista y, más tarde, a su labor como contador de historias, el escritor español Arturo Pérez-Reverte conocía el mundo a través de los libros. El acceso a los libros desde que era un niño le permitió tener la capacidad para enfrentar “tanta estupidez y falsedades” que abundan en Internet. Para él, la educación y la cultura son fundamentales para enfrentar el mar de información de la red.

“El Internet es una fuente extraordinaria de información. Pero tiene un problema: no tiene filtros. Da igual lo que diga Vargas Llosa a lo que diga cualquier analfabeto o cualquier tarado. No existe un criterio selectivo. El lector con poca cultura y poca educación se pierde en ese ruido. No sabe distinguir a Vargas Llosa del analfabeto o del manipulador canalla. La única garantía frente a eso es una educación. Que los chicos sean educados por hombres buenos, por maestros que les enseñen a distinguir con su espíritu crítico. La única solución se llama educación más cultura”, expresó el miembro de la Real Academia Española, quien precisamente está de visita para ofrecer la charla 'Literatura, educación y vida', que tendrá como espina dorsal lo antes expuesto. Esta presentación se llevará a cabo hoy, como parte del Congreso Santillana de Educación en el Antiguo Casino de San Juan.

El autor aprovecha la ocasión, para presentar su publicación 'Hombres buenos', cuyos dos protagonistas anhelan cambiar el mundo con libros. “Nunca ha habido tanta estupidez circulando, tantas mentiras, tantas falsedades, tantos vídeos virales que son falsos y tanta manipulación. Basta un tuit de 140 caracteres y la gente lo retuitea como si fuera el evangelio. En eso soy pesimista. Creo que las redes que podrían salvar el mundo lo van a hacer peor. No estamos educando a los usuarios. Por ejemplo, de nada vale una democracia en la cual se vota, si quien gana es analfabeto, no tiene criterio, y se deja manipular por el primero que le dice algo a la oreja. Entonces, de nada vale el Internet, la parte buena de la Internet, si el que la maneja es analfabeto”, añadió quien es un asiduo usuario de la red social Twitter.

Precisamente, conversando sobre educación, hace unos días, un seguidor le pidió su opinión sobre el hecho de que la maestra de su hija le añadió una “h” a “echar de menos”. El académico le contestó: “Resignación. Su hija lo pagaría. No es la maestra, es el sistema. Que la niña aprenda bien inglés para poder largarse pronto de aquí”. Este tuit y la ignorancia de muchos ante lo que leen en las redes lo reafirman en la importancia de la educación. “No es un error de cansancio, sino un error ortográfico grave. Es intolerable, cuando los profesores son nuestra esperanza. El único dique y baluarte frente a la barbarie, a la incultura, frente a la manipulación, son los maestros. Tiene que ser una profesión la mejor pagada del mundo y a la vez más exigente con la selección”, comentó al añadir que las sociedades deberían “mimar” a los educadores, por ser esenciales para la formación de los individuos.

La última entrega literaria de Pérez-Reverte, 'Hombres buenos', es un homenaje a la Real Academia Española, de la que actualmente es miembro. La publicación tiene como protagonistas a dos miembros de la Real Academia Española, quienes viajan al París del siglo XVIII con la misión de conseguir la 'Encyclopédie' de D'Alembert y Diderot, compuesta por 28 volúmenes, en ese entonces prohibidos. “Es un homenaje a la Academia, a los fundadores, a los hombres buenos del siglo XVIII que intentaron traer las luces y el progreso a sus conciudadanos con patriotismo cultural, que es el único de verdad decente y digno. El poder hacer ese homenaje me ha dejado muy satisfecho”, comentó sobre la novela. “Además, era una época en que todavía era posible. No había habido revolución rusa, francesa, ni guillotina. La palabra "revolución" todavía sonaba dulce, pacífica en ideas. Eran hombres ingenuos políticamente, y moverme con esa ingenuidad con los conceptos de esta gente ha sido una experiencia grata”, añadió sobre la historia, que tuvo como punto de partida su curiosidad sobre cómo se consiguió esa enciclopedia, para luego tejerla con referencias históricas y bibliográficas.

Cuando no está escribiendo, Pérez-Reverte está en el algún punto del mar. Gran parte de sus días los pasa navegando. “Me gusta mucho el mar”, dijo.
-¿Qué le gusta del mar?
-Que el mar no respeta a nadie. Que en el mar no puedes decir "paren esto, que me bajo", que el mar mata primero a los idiotas. Y el mar de verdad -no el de turismo, sino el de mar adentro, de estar días y días, como hago yo-, ahí si no eres un buen marino no sobrevives. El mar en eso es implacable, y me gusta que sea así. Me gusta un lugar donde los idiotas mueran.

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"Hay que terminar con el hispanocentrismo"
Efe - 28/10/2015

El escritor Arturo Pérez-Reverte ensalzó hoy el "enriquecimiento" del español con el léxico que llega desde los países hispanohablantes de América, lo que, según dijo, contribuye a hacer más viva una lengua que hablan cerca de 500 millones de personas en el mundo. "Lo que algunos llaman contaminación yo lo defino como enriquecimiento", señaló hoy en una entrevista con Efe.

El novelista español subrayó que, incluso, palabras que vienen del inglés son después transformadas y adaptadas al español convirtiéndose en útiles para el idioma. Pérez-Reverte se refirió, por ejemplo, a la palabra "ponchar", que no está registrada en el diccionario de la Real Academia de la Lengua española pero que con distintos significados, según el país, se ha convertido en un término útil en América. "Hay que terminar con el 'hispanocentrismo' -en referencia a la creencia de que el castellano de España es el modelo-, ya que hoy en día tenemos una lengua global", dijo el novelista. El también académico de la Lengua resaltó que "España no puede vivir encerrada en el purismo lingüístico", ya que de otra forma hoy, en el siglo XXI, se hablaría como hace cientos de años. El escritor dijo que a pesar de la incorporación de neologismos la unidad del español no corre peligro alguno, como queda demostrado cuando al editarse un libro no se diferencia entre versiones, lo que si ocurre, por ejemplo, con el portugués, del que suele haber una para Portugal y otra para Brasil. "A esa unidad ha contribuido la labor de las 22 academias de la lengua española", destacó Pérez-Reverte, para quien la Real Academia Española hace tiempo que supo entender que el país ibérico ya no puede imponer un modelo al resto de naciones en las que se habla la lengua de Cervantes. Pérez-Reverte subrayó que el que tantos países compartan un idioma favorece la unidad cultural, ya que como dijo que cuando viaja a Puerto Rico o México u otros países de habla española no se siente en el extranjero, todo gracias a compartir el mismo idioma. El escritor auguró un gran futuro para el español dada la pujanza de los países latinoamericanos y la población hispana en Estados Unidos.

Pérez-Reverte dictará hoy la conferencia 'Literatura, educación y vida' durante el VI Congreso Santillana de Educación, mientras que mañana está previsto que participe en una charla con estudiantes de la Universidad de Puerto Rico. El escritor (Cartagena, 1951) ha vendido más de quince millones de ejemplares de sus novelas en todo el mundo, varias de las cuales han sido llevadas al cine y la televisión, como 'La reina del sur', 'El club Dumas' o 'El capitán Alatriste', entre otras. Actualmente, publica en el diario El País [sic] y sus diversos suplementos, además de haber ganado tres premios Award of Excellence de la Society for News Design.

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"Solo la educación puede con la barbarie"
Entrevista de Carmen Dolores Hernández - El Nuevo Día (Puerto Rico) - 28/10/2015

Arturo Pérez Reverte ha sido un hombre de acción. Durante veintiún años -de 1973 a 1994- fue periodista de medios escritos y televisivos, cubriendo para la televisión española toda suerte de conflictos armados, entre ellos los del Líbano, Nicaragua, Libia, Angola, Croacia, Bosnia. Ha sido también un hombre de letras. Publicó 30 libros entre 1988 y 2015, la mayoría novelas. La más reciente se titula 'Hombres buenos'. A este perfil hay que añadirle otra nota: Pérez Reverte es un hombre de reflexión. Se encuentra en Puerto Rico para tomar parte en el VI Congreso Santillana de Educación, dedicado a 'El valor de la lengua en la educación del siglo XXI' en cuyo contexto hablará sobre 'Literatura, educación y vida'. El jueves ofrecerá en la UPR una charla abierta al público, titulada 'La literatura como aventura'. Con 'El Nuevo Día' habló, precisamente, de su vida, su pensamiento y su literatura.

-Habría que deslindar un poco las nociones de “educación” e “información”, que suelen confundirse, sobre todo por la influencia del Internet.
-El Internet es una herramienta extraordinaria y educativa, pero tiene un problema: carece de filtros. Es tal el ruido y la acumulación que no es fácil distinguir la información válida, educativa, de la que no lo es. Hacen falta buenos intermediarios: el maestro, los mecanismos que filtren la información, las personas que hagan digerible esa nube confusa para que los jóvenes sepan distinguir el grano de la paja. Si no existen personas preparadas para “traducir” y analizar esa lluvia de información, cualquier rumor, cualquier tontería o estupidez se convierte en viral y pasa a la categoría de ley y verdad reconocida.

-Es más importante ahora que antes tener hombres buenos que orienten a la gente.
-La cultura es el único mecanismo de interpretación. El hombre bueno de nuestro tiempo es el maestro. Los problemas del mundo actual son en su mayoría problemas de falta de educación y de cultura. No habrá victoria frente a la barbarie, el fanatismo y la estupidez que no pase por la educación y la cultura. El maestro es el guerrero, el paladín, el defensor de primera línea en esa batalla tan importante. Habría que ser muy rigurosos al seleccionarlos; forjar para ellos los estándares más altos de exigencia. Y, desde luego, tenerlos bien pagados y cuidados.

-¿Por qué fallan los sistemas educativos actuales?
-Son sistemas que se orientan no a premiar la inteligencia sino a machacarla. Está mal visto -resulta incorrecto- ser de élites. Estamos eliminando desde la escuela misma la posibilidad de que haya élites el día de mañana. Es una ofensiva contra la inteligencia: tanto en Europa como en Estados Unidos se busca igualar por abajo. Pero las élites son necesarias, tanto las intelectuales y culturales como las educativas y políticas: sin ellas no se funciona. La gente confunde: todo el mundo tiene derecho a tener educación y oportunidades. Una vez dentro del sistema, hay que favorecer a los mejores, como se hace en los deportes. En la cultura no es así.

-¿Qué importancia le da a la lengua en el proceso vital y educativo?
-A mí la palabra "patriotismo" no me gusta. He visto a mucho hijo de... envolverse y defenderse con esa palabra. Pero hay un patriotismo que no falla, que tenemos quienes hablamos una lengua que hablan 500 millones de personas y que tiene como bandera 'El Quijote'. Somos parte de una comunidad cultural y social hispanohablante, tenemos una memoria cultural común. Es un nacionalismo que practico sin ningún complejo. Soy nacionalista de la lengua española y no de España, sino atlánticamente. Cuando viajo a Puerto Rico, a México, a Buenos Aires, estoy en mi territorio; no en el extranjero. Lo mismo ustedes cuando viajan a España.

-¿Y la controversia que existe en España por el catalán y las otras lenguas peninsulares?
-No voy a entrar en eso, porque son miserias políticas que contaminan.

-¿Tiene el periodismo un papel educativo que cumplir?
-Cuando yo era muy joven y quería ser periodista hacía la práctica en un periódico de mi ciudad. En una ocasión, un periodista mayor me pidió que entrevistara al alcalde. Le dije: ‘Soy muy joven, tengo miedo’. Y me contestó: ‘Cuando vayas con una libreta y un lápiz es el alcalde quien te tendrá miedo a ti’. La lección: el periodismo es el único poder al que los poderosos tienen miedo. Temen que sus vilezas, infamias y latrocinios sean publicados y denunciados. Con todos los defectos y problemas del periodismo, es la única herramienta de control real a los excesos políticos. Por eso es necesario también un periodismo hecho por hombres buenos, y más en estos tiempos en que la gente cree que el Internet basta para la información. Si yo mañana cuelgo un vídeo de un hombre apaleando a otro, necesito que alguien, un periodista cualificado, comente esa imagen, la explique. No hay religión posible sin el intermediario, sin el sacerdote que oficia ante los feligreses. El periodista es el sacerdote, digamos, que oficia entre el hecho y el público. La mera información no basta; Internet no basta. Hace falta alguien con lucidez, con preparación cultural; por eso el periodismo sigue siendo fundamental.

-'Hombres buenos' es una novela de aventuras. Cuenta cómo dos académicos de la lengua trajeron a España en 1780 los 28 tomos de la primera edición de la 'Enciclopedia' francesa, a pesar de que estaban prohibidos en la península y de que muchos se oponían. El tema no parecía prestarse para una novela de acción.
-Ese era el desafío: buscar la acción en una peripecia erudita o académica. Finalmente la novela incorporó incluso algo de sexo, o por lo menos de erotismo.

-Usted se inserta en la novela para explicar sus métodos de investigación.
-Cuando empecé a escribir, me di cuenta de que el viaje de los académicos tendría momentos tediosos, como los viajes largos de aquella época. ‘¿Cómo rompo eso?’, me pregunté. Introduje mi propio personaje para ir resumiendo, dando saltos temporales y explicando cosas que no podía explicar de otra manera. Fue una técnica en el tratamiento estructural de la novela.

-Se documentó minuciosamente.
-La documentación es necesaria. Si se va a falsificar un dólar hay que estudiar bien cómo es ese dólar. Si se va a falsificar la realidad en una novela hay que conocer muy bien esa realidad; leer mucho. Esa es la fase divertida de una novela en preparación: se leen libros, se conocen cosas, se viaja... Es un entretenimiento personal muy útil que me transforma. Cada vez que escribo una novela no soy el mismo: he aprendido cosas nuevas, la novela me ha obligado a hacer cosas que no hubiera hecho de otra forma.

-En 'Hombres buenos' se describe una polarización entre las actitudes extremas de quienes eran progresistas en su pensamiento y los tradicionalistas. ¿Hay algún reflejo actual de tales actitudes en la Real Academia de la Lengua Española, de la que usted es miembro?
-Ahora ya no. Pero ha habido casos interesantísimos, como lo que sucedió tras la Guerra Civil, cuando Franco les ordenó a las academias -de la Lengua, de la Historia, de las Ciencias- que les quitaran las sillas a los académicos que habían huido o estaban exiliados y las llenaran con académicos fieles al régimen. Todas lo hicieron menos la RAE. Y eso que la dirigía un franquista, Pemán. La Academia mantuvo las sillas vacías hasta que fueron volviendo los académicos o se murieron. Fue una muestra de dignidad.

-La polarización ha sido una constante en la historia española. ¿Lo es hoy?
-Es algo que tiene que ver con la historia, con la presencia de la religión, con los moros y los cristianos, que marcaron dos bandos de inicio, algo que se acentuó con un siglo XIX turbulento y con la Guerra Civil del siglo veinte. El franquismo, además, en vez de dar por terminado el conflicto tras la guerra, mantuvo la persecución de los vencidos durante cuarenta años. Eso impidió la reconciliación; ocasionó rencores vivos aún hoy. La gente lúcida sabe que esa dualidad es peligrosa, pero el discurso de derechas es muy fuerte todavía.

-Ha sido periodista y escritor. ¿Le han servido sus experiencias en conflictos armados para sus novelas?
-Yo he hecho un viaje de ida y vuelta. Siempre fui lector. Tengo una casa con una biblioteca grande. Cuando hice la Primera Comunión, mi madre les pidió a todos que me regalaran libros. Desde entonces tengo una biblioteca personal que entonces contaba con los libros de Julio Verne, Salgari, Dumas, etc. Cuando me hago reportero llevo ya una preparación como lector. Llego a Beirut y, cuando veo aquello, estoy viendo a Troya, estoy pensando en la 'Anábasis'. Los libros me dieron mecanismos para interpretar el mundo violento en el que trabajé durante 21 años. Entonces, una vez llena la mochila de cosas personales, vuelvo otra vez a la biblioteca, pero con mis propias experiencias. Ya no son solo lecturas. Con los libros leídos y con la vida vivida hago mis novelas. Las escribo con esa mirada que la vida me dejó.

-Me interesa la figura del héroe en 'El pintor de batallas', por ejemplo, o en la serie sobre el capitán Alatriste.
-'El pintor de batallas' es mi libro más autobiográfico; es complejo. Me preocupa el tema del héroe en mis novelas. Siempre hablo de héroes, pero no se trata de los que van a la guerra; el héroe puede estar en todas partes. Asume su suerte con entereza y dignidad, asume las reglas duras de la vida con sangre fría, es consecuente consigo mismo, como Alatriste. Sabe que no hay victoria, pero que hay que luchar porque son las reglas. Para ganar o perder hay que pelear. Ese es el héroe que me interesa.

-Le interesan también los mundos que dependen de códigos particulares: la esgrima, la pintura, la religión, el narcotráfico, la guerra...
-Muchos conflictos surgen cuando esos mundos entran en contacto con otros que no obedecen ni entienden los códigos. Me interesa todo aquello que tiene reglas que, efectivamente, entran en conflicto con mundos diferentes. Como sucede en 'El Quijote'.

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Inconclusa oda de Pérez-Reverte a los maestros y la literatura
Gabriela Saker - Noticel - 28/10/2015

¿Quiénes son los hombres buenos?, le han preguntado en varias ocasiones al escritor español Arturo Pérez-Reverte. “Los maestros, los profesores”, ha sido su respuesta. “Esos hombres y mujeres con frecuencia mal pagados, maltratados a menudo tanto por el sistema como por la incomprensión de los propios padres de sus alumnos, que sin embargo siguen fieles a su vocación y a su oficio, intentan salvar a la mayor parte de los chicos que se les encomiendan”, leía su discurso el miércoles ante el Congreso Santillana de Educación.

Pérez-Reverte, un hombre que cultiva el amor por los libros de aventuras desde niño, sabe muy bien que los héroes no solo se encuentran escritos en las páginas de la literatura. Son esos “héroes anónimos”, como llama a los maestros, quienes nutren la vida cotidiana y guardan para las próximas generaciones una receta para la esperanza. “Viene un mundo duro, complejo y difícil, un territorio hostil donde de nuevo, como en otros momentos de la Historia, el ser humano va a necesitar enormes recursos intelectuales para mantener la serenidad y la lucidez… Quienes hoy son niños necesitarán armas defensivas, recursos intelectuales y consuelo analgésico”, advierte Pérez-Reverte en las páginas de su discurso. Los maestros son los portadores de esas armas, sostiene.

Rodeado por educadores de la Isla, maestros y maestras, líderes de editoriales, miembros de administraciones universitarias, y gestores culturales, el reconocido novelista dirigía su alocución titulada 'Literatura, educación y vida' en el interior de lámparas de cristales y paredes floreteadas del Antiguo Casino de Puerto Rico en el Viejo San Juan. Sin embargo, ese emotivo homenaje a los educadores no lo pudo escuchar la audiencia. Pérez-Reverte tuvo que abandonar la sala antes de concluir su discurso por razones de salud.

NotiCel tuvo acceso a su discurso completo, que leía desde la tarima, el cual terminaba con ese momento de exaltación a la figura de quienes día a día encabezan los salones de clase. “Necesitamos hombres buenos, hombres y mujeres con el patriotismo cultural…que nada tiene que ver con fronteras o razas. Un patriotismo noble que busca hacer mejores a nuestros hijos y nietos, en el que la literatura, la lectura, siguen siendo herramientas educativas eficaces e imprescindibles”, concluye así el tributo a quienes día a día trabajan por avivar la llama de la curiosidad y la búsqueda del conocimiento. En el resto del discurso, también hace referencia a sistemas educativos que trabajan en deterioro de la aventura del lenguaje y la cultura, “imbéciles sistemas educativos empeñados, no en que todos los niños tengan derecho a las mismas oportunidades, que es lo natural, sino en que los brillantes sean destrozados en la escuela para igualarlos por abajo con los mediocres”.

En el público, se encontraba el secretario de Educación, Rafael Román, y el presidente del Senado, Eduardo Bhatia, autor de la reforma educativa aprobada recientemente en la Legislatura. Ambos ofrecieron un mensaje de bienvenida al público antes de que Pérez-Reverte comenzara su conferencia magistral. La sexta edición del Congreso Santillana de Educación está dedicada a 'El valor de la lengua en la educación del siglo XXI', esa “lengua magnifica que merecemos tener, la lengua más hermosa del mundo”, piensa Pérez-Reverte. “Y a mí que no soy muy de banderas y fanfarrias patrioteras, pues a menudo he visto cuánto canalla se esconde entre sus pliegues y sus notas musicales… debo confesar que me enorgullece decir esto aquí”, se proponía a decir.

Lo que sí pudo escuchar la audiencia, integrada también por estudiantes de escuela superior y universitarios, y al lado de Mariano Jabonero, el director de la Fundación Santillana, es que en la literatura hay un refugio y una herramienta de vida. Frente a jóvenes uniformados de escuela superior, Pérez-Reverte invitó a todos a apropiarse del mundo de la literatura para así “empezar el juego con ventaja”, el juego de la vida, que se puede aprender y reflexionar a partir de las páginas que año tras año narran una crónica íntima de la realidad.

De haber concluido su discurso, hubiese hecho aún más contundente su invitación a internarse en el mundo de los libros, en la posibilidad de abrir las puertas del pasado y emprender viajes en el tiempo, aventuras que permiten a un joven pelear junto a los tlaxcaltecas, construir las pirámides, respirar el Renacimiento, liberar las naciones americanas, pasear junto a filósofos griegos, luchar en las Cruzadas o ser amigos de George Washington y de Beethoven. Además, habría añadido que la literatura brinda las herramientas necesarias para enfrentar la vida y sus contradicciones. “El ser humano suele llamar nuevo a lo que, en realidad, ha olvidado”, escribió. En la literatura, sostuvo, está la clave, y en ella las nuevas generaciones pueden formular un porvenir revitalizado.

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Con herramientas literarias para mentir
El Vocero (Puerto Rico) - 29/10/2015

De visita en Puerto Rico para dictar hoy la conferencia magistral 'Literatura, educación y vida', en el VI Congreso Santillana de Educación, a celebrarse en el Antiguo Casino San Juan, el internacionalmente laureado novelista español Arturo Pérez-Reverte habló a 'El Vocero' sobre su más reciente novela, 'Hombres buenos' (Alfaguara 2015), un espectacular relato de la época de la Ilustración, en torno a dos miembros de la Real Academia Española (RAE), a quienes encargan conseguir en París los 28 volúmenes de la 'Encyclopédie' de Diderot y D'Alembert, prohibida en España.

La novela se constituye en una gran metáfora en defensa de la cultura con letras mayúsculas, entre la razón y el oscurantismo, ideas estas de finales del siglo 18, pero que los personajes definen. De una parte, D'Alembert, coautor de la enciclopedia y personaje histórico, con que la época urgía una revolución de libros y la palabra, mientras que el antitético personaje, inventado por el autor, Bringas, define que lo que hace falta es un baño de sangre precedido a la razón. En estas luchas interviene el autor para aclarar asuntos del argumento, la época o de los personajes, pero desfilando como otro ente de su ficción.

"Es una novela que tiene un artefacto, que tiene que funcionar con los trucos aprendidos de los maestros, en busca de herramientas, y esta novela, como todas las mías, cuenta con estrategias y argumentos para seducir al lector. En realidad, todo es mentira hasta lo que digo es verdad [sic, ¿?]. Las cosas son inventadas, intervengo como autor, pero también es ficción. Esos son dos planos de una novela en una novela. Me di cuenta que si contaba la cosa lineal, podía ser aburrido, mientras que si contaba de esta forma, teniendo a ese narrador y contando con esa literatura tan cervantina, pues tenía más libertad, podía meter más cosas, con una estructura mucho más eficaz", respondió Pérez-Reverte después de bautizarle como el "capitán del engaño", en alusión a su popular personaje del capitán Alatriste.

Es, sin duda, el gran maestro de la ficción, dado que Pérez-Reverte mueve a sus lectores hacia todos los rincones de su argumento, a hacerles cómplices de sus inusitados y peligrosos viajes en busca de 'L'Encyclopédie', editada entre los años 1751 y 1772 en Francia bajo la dirección de Denis Diderot y Jean le Rond d'Alembert. Considerada una de las más grandes obras del siglo XVIII y con una copia real en la RAE hoy en su tercer siglo de historia, esta contenía la síntesis de los principales conocimientos de la época.

El escritor ha tenido la ventaja de que ha sido corresponsal en países en guerra durante 21 años, con una vida muy agitada en el Líbano, Eritrea, el Sáhara, las Malvinas, El Salvador, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico,Croacia y Bosnia. Por ello, declara de sus atmósferas que cuando ha puesto actos de violencia en su obra no se los inventa, sino que recuerda lo que ha visto. Escribe además muchas horas al día, y entonces agarra su bote y se va a navegar. Su deporte se constituye en un desafío continuo, dado el peligroso mar, que le obliga a estar lúcido y atento.

"'Hombres buenos' es un homenaje a la Academia, que tiene su homóloga en la puertorriqueña, que son hermanas y poseen la unidad del español, una lengua global. Cualquier tiempo es de hombres buenos que han intentado hacer mejor el mundo, con la razón y las ideas. Los maestros de escuela son así, tienen patriotismo cultural. A los chicos se les borra la memoria y ocurre también en América, Puerto Rico, España... Mis novelas recuperan la historia como explicación del presente. En España, como en la América hispana tenemos esa memoria de opresión, de curas fanáticos, reyes incapaces, de gente corrupta. Eso nos ha dejado muy marcados. Esa vieja hispanidad nunca desaparece del todo: no querer razonar, la intransigencia, la estupidez, todo eso sigue estando", expresó. Y agregó: "Los españoles de allá sufrimos como los puertorriqueños de acá. Es muy importante mantener la memoria, el carácter, avanzar, modernizarse; pero recordar. Cuando llego aquí, veo que el español se respeta y se utiliza como arma de defensa cultural. Por eso vengo a Puerto Rico, porque nunca me he sentido extranjero. El puertorriqueño en España nunca es extranjero, jamás", dijo el artista.

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Académicos y docentes examinan la importancia de enseñar literatura
elpais.com - 29/10/2015

Académicos, profesores y estudiosos participaron ayer en el VI Congreso de Educación de Puerto Rico, de la Fundación Santillana, cuyo objetivo era valorar la importancia de la enseñanza de la lengua y la literatura en la educación. Todos coincidieron en el papel decisivo que tiene el desarrollo de la competencia lectora para asegurar una permanencia exitosa y duradera del alumno en la escuela y prever que tenga una vida adulta en condiciones de bienestar y con oportunidades para acceder y disfrutar a la cultura.

El VI Congreso Santillana de Educación reunió en la capital de Puerto Rico (San Juan), a tres personalidades relevantes en el tema que se iba a analizar y debatir: a Arturo Pérez Reverte, escritor y miembro de la Real Academia Española, quien dictó la conferencia magistral, en la que expuso un motivador recorrido sobre la decisiva importancia de las lecturas infantiles y juveniles y su contribución al gusto por la lectura, a la mejora de la educación y, en resumen, a la vida.

A continuación intervino la doctora María Angeles Álvarez Martínez, catedrática de la Universidad de Alcalá y también miembro de la Real Academia Española, quien en su intervención abordó aspectos claves relacionados con la enseñanza de la lengua y la literatura, las no siempre fáciles relaciones entre profesores y alumnos en una sociedad en la que prevalece la cultura de la imagen y, por último, el catedrático y director del Programa de Linguística de la Universidad del Estado de Pennsylvania (Penn State), de los Estados Unidos, doctor John Lipski, con una conferencia sobre el español en contextos bilingües, como son los casos de Estados Unidos, Filipinas o Guinea y las denominadas lenguas criollas, con influencias locales o africanas, así como la evolución que ha seguido nuestra lengua en los Estados Unidos desde su marginalidad de antaño hasta su notable presencia actual.

El Congreso, coordinado y presentado por Mariano Jabonero, Director de Educación de la Fundación Santillana, contó, así mismo, con la participación del presidente de la Academia Puertorriqueña de la Lengua, doctr José Luis Vega, el Ministro Secretario de Educación, profesor Rafael Román, y el Honorale Sr. Presidente del Senado de Puerto Rico, Eduardo Bhatia Gautier y registró la asistencia de más de seiscientas personas: expertos y directivos ministeriales, representantes de universidades y profesores tanto del sistema público como de privado de enseñanza.

La conclusión final, ampliamente compartida por todos, es que el desarrollo de mejores competencias en lectura y escritura son mejores predictores, mucho más confiables que la simple acumulación de años de escolaridad, para lograr una eficaz mejora de la educación y con ello alcanzar mejores niveles de bienestar para las personas y para las comunidades.

También generó gran interés la situación del español en los Estados Unidos y el crecimiento significativo que se está registrando de hablantes en comparación con otras lenguas: en estos momentos, el número de personas que se comunican en español en los Estados Unidos, es la segunda del mundo después de México, superando la de España y, con una característica muy relevante: es su rápido crecimiento en cuanto a personas que utilizan nuestro idioma y su cada vez mayor capacidad de influencia social, cultural y política.

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La literatura como aventura
Aida Vergne - elnuevodia.com - 30/10/2015

Nada como una buena conversación, o, en este caso, un buen conversatorio. Y eso fue lo que ocurrió ayer en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Moderado por la escritora y profesora del Departamento de Estudios Hispánicos, Mayra Santos Febres, profesores y estudiantes tuvimos la deliciosa oportunidad de conversar con el escritor español Arturo Pérez-Reverte, “un lector que accidentalmente escribe novelas”, como él se describe. Con una trayectoria tan fascinante, Pérez Reverte compartió experiencias de sus años como periodista y corresponsal de guerra, su pasión por la literatura, que se inicia temprano en su infancia, su vida y vivencias como proceso creativo, su relación con la lectura como elemento salvador y su visión de la vida, de la maldad y la idiotez, de la Academia y de la mujer. Sobre su más reciente obra, 'Hombres buenos', nos dijo que la escribió como “un homenaje a la Academia”, aunque confiesa que no se considera un académico tradicional. A Pérez no hay academia que le diga dónde van sus acentos (haciendo referencia a las recientes enmiendas a la ortografía del español por parte de esa institución). ¿La maldad? Calígula, Nerón y comparsa eran malvados, dijo. Ahora, lo que hay son “estúpidos”, mucho más peligrosos que los malvados, “como por ejemplo Bush”.[…] “El mal moderno viene de la estupidez” y se agrava, explica, cuando esta estupidez se une al poder (nada nuevo bajo el sol en Puerto Rico). ¿La mujer? Este escritor murciano está convencido de que “la mujer es un ser superior”, pues, luego de siglos de estar callada, de silencios, ha desarrollado “una lucidez genética” que la separa del hombre, que sigue siendo “igual de estúpido”. Interesante postura la del Capitán Pérez-Reverte, que ha hecho de la literatura, su vida, su aventura.

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La mujer prisionera de su útero y corazón
Lourdes Ortiz Berríos - elnuevodia.com - 30/10/2015

Por aquello de alimentar mi venita -muy pequeña aún- de escritora, me dispuse a participar del conversatorio ofrecido en la Universidad de Puerto Rico por el escritor Arturo Pérez-Reverte titulado 'La literatura como aventura'. Allí llegué con muchas interrogantes ante una figura de tanto camino recorrido hecho literatura, alguien que ha podido transformar las vivencias dolorosas de la guerra -fue periodista de varias guerras- en expresiones literarias llenas de gran contenido social y político que se vuelven respuestas para los mismos sucesos que lo han inspirado a escribir.

Quedé cautivada por la fluidez de sus expresiones y a la vez la sencillez de un lenguaje que fue tocando fibras muy profundas en mi ser, este ser que vive una angustia, ya permanente, ante el dolor al que tantos humanos son sometidos de maneras tan injustas. “He visto violar mujeres, y sé cómo gritan”, narró Pérez-Reverte ante preguntas de la escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres, quien fue moderadora del conversatorio. “Del mal tengo un doctoral”, expresó sobre las tragedias que ha podido presenciar en su trayectoria por los campos de batalla en lugares como Chipre, Líbano, Eritrea, el Sahara, las Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Chad, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico, Croacia, Bosnia, donde ha cubierto conflictos armados.

En el corto tiempo -demasiado corto- que duró el conversatorio, el escritor explicó cómo ha podido darse cuenta de que lo que alimenta la maldad en el mundo es la estupidez, la ignorancia, la falta de cultura y conocimientos. “Si hubiese más lucidez, más cultura, los estúpidos no estarían donde están”, mencionó refiriéndose a los que han hecho gran daño a la humanidad y a los que les hemos otorgado el poder para hacerlo. Una invitación casi imperiosa de usar la literatura como una de las armas más poderosas para erradicar la mediocridad que se ha instalado, “De nada vale la democracia si el que vota es un analfabeto”.

Creo que allí hubo una respuesta para cada uno de los muchos y muchas que llenamos el teatro de la UPR. Para mí, el bocado mejor del banquete ocurrió cuando habló del tema de la mujer. Con gran naturalidad expresó: “La mujer es un ser superior, tiene información genética que ha desarrollado de tantos años de guardar silencio y observar el mundo”. “Mientras que el hombre ha llevado una acción hacia el exterior, a la mujer le ha tocado llevar una mirada al interior, lo que la ha dotado de una inteligencia genética que el hombre nunca tendrá”.

Cerró su disertación conversando de aquello que ha descubierto sobre el ser mujer, esa característica que hace que aun las mujeres más fuertes puedan caer en relaciones donde no son valoradas, “La mujer es prisionera de su útero y corazón, por esa prisión la mujer más fuerte puede perder la capacidad de cuidarse y entregarse en una relación donde no es merecida”. Quizás el escritor nos regala una respuesta para otras que como yo, andan buscando comprender mejor ese rasgo del ser mujer, ese amar a quien no lo merece o no lo valora. Ese desvivirse por otros recibiendo a cambio muy poco o nada. Ser prisioneras del útero-corazón, que no es otra cosa que nuestra conexión con la vida, con el amor hecho acción, cuidar y defender la vida a nuestro alrededor. Amar lo vivo, aun aquello o aquellos que no son capaces de entender y valorar este rasgo sin el cual las guerras, el odio, la muerte quizás ya habrían arrasado con la humanidad.

Salí de allí preguntándome cómo la guerra, eso tan despiadado y hostil, puede provocar tanta riqueza y abundancia de escritos literarios, cómo puede provocar en una persona tal profundidad de convicciones. Definitivamente, como el mismo Pérez-Reverte nos compartió, la guerra y la lectura han sido trayectoria para esos frutos. Intuyo que las lecturas y los libros han sido la salvación de este escritor que ha visto el dolor más desgarrador de la humanidad, y lo pueden ser también para los muchos otros que en medio de un mundo agonizante buscamos que la vida no sucumba ante las guerras de nuestros tiempos, las guerras de las armas físicas y las otras guerras, las de la ignorancia y la mediocridad.

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“Toda democracia inculta, es una casa de putas”
Joaquín Octavio - urrpr.edu - 30/10/2015

Reivindicando un estilo clásico en su atuendo, modales, guiños, pero sobre todo con sus palabras, el reconocido escritor Arturo Pérez-Reverte visitó el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico para conversar con su amiga la escritora Mayra Santos Febres, delante de una audiencia de lectores fieles.

“A Arturo lo conocí cuando estaba empezando a despuntar en mis gajes de escritora (…). Apareció en Puerto Rico cuando empezó a hacer la presentación de su ciclo de novelas acerca del Capitán Alatriste. Yo estaba escribiendo 'Sirena Selena', todavía no la había terminado, había ganado un premiecito en cuento. Me acuerdo esa noche, nos fuimos por todo el Viejo San Juan, terminamos en Aquí Se Puede con un montón de servilletas donde Arturo me explicaba la estructura interna de la narrativa. Fue ese día un gran mentor, y desde entonces un gran cómplice”, recordó Santos Febres.

Como colegas y compinches, así se trataron los escritores en una actividad que surgió a petición del autor de 'Las aventuras del Capitán Alatriste', la cual tituló 'La literatura como aventura'. Las primera preguntas de Santos Febres giraron en torno a los inicios en la carrera del periodismo, oficio que ejerció por poco más de dos décadas. La escritora especulaba que algo influirían sus estudios en Ciencias Políticas. Sin embargo, el escritor aclaró que para cuando comenzó a estudiar, ya viajaba como periodista, y no pudo terminar la carrera por el ritmo del trabajo. Pensando en su breve tiempo en Ciencias Políticas, el escritor comentó: “Digamos que me abrieron puertas. Me dieron una formación básica para interpretar después la historia que después yo iba a vivir como reportero, entonces, menor de veintiún años”.

Pero su verdadera escuela lo fue la biblioteca de su hogar. Leer, leer mucho, insiste Pérez-Reverte en varias ocasiones, es la mejor formación. “Yo nací en una casa con biblioteca grande. Y leía mucho desde niño. Tuve una suerte… estaba todo allí. Además, tenía una abuela especializada en literatura moderna, y otra especializada en literatura clásica. Tenía las dos ramas. Así que un día decidí que yo quería vivir esos libros que había leído. Yo quería conocer mujeres interesantes y a tíos heroicos, vivir aventuras. Entonces, decidí que me iba a ir con una mochila a vivir esa vida. Yo no soy periodista por vocación, lo hice como recurso, como mecanismo para largarme. Me hacía posible viajar a países en guerra. Vivir aventuras y ese tipo de cosas”.

Las aventuras encaminaron a un lector soñador, lleno de apetito por la acción de las novelas clásicas, a la pérdida de la inocencia, al endurecimiento y a “tener muy mal concepto del ser humano”. Quizá uno de los puntos de mayor sinceramiento de Pérez-Reverte frente a la audiencia fue cuando evaluó el balance de su experiencia como periodista de guerra. La dividió en tres etapas. En la primera, la guerra le resultaba una experiencia atractiva, excitante y, aunque pareciera grotesco pensarla así, divertida. “Cuando eres joven eres cruel, es un espectáculo: la guerra, las chicas, los tiros, los compañeros, los viajes, las borracheras… Era un mundo fascinante (…). Era un turista de la guerra.” En la segunda etapa, la de la madurez, el horror de la guerra dejó de ser espectáculo, y el sufrimiento ajeno comenzó a calar. “Empiezas a sentir palabras que antes desconocías: compasión, empatía, solidaridad, remordimiento”. En la tercera etapa, luego de haberse colmado de sufrimiento, ocurre el endurecimiento. Durante este tiempo, “yo era un reportero profesional. Era mi trabajo. Lo hacía bien”, describe el escritor con desapego.

Luego de vivir la devastación y cubrir el horror de conflictos armados en Chipre, Líbano, Eritrea, el Sáhara, las Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Chad, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico, Croacia, Bosnia y Eritrea, el escritor abandona su carrera de corresponsal de guerra para convertirse en novelista y columnista. Sus textos suelen ser aventuras que sirven de lecciones. Sus héroes son en el fondo “buenas personas”, que dejan de creer en las instituciones y generan sus códigos personales para hacerle frente al mal. “Cuando yo era joven, pensaba que el peor mal de la humanidad era la maldad, lo peor. Los malos eran lo peor. Pero he visto muchos malos de verdad. He visto malos que primero mataban a los hijos delante de los padres, luego mataban a la mujer delante del marido, y luego mataban al marido. En ese orden y refinamiento (…). He visto esas cosas y otras que no voy a contar ahora. Siempre pensé que el mal era lo peor, pero no. Con la edad, con los años, con las lecturas, con la reflexión, y con los remordimientos personales me he dado cuenta que lo peor es la estupidez (…). No hay malvados impunes sin estúpidos. Y cuando la estupidez se alía con el poder, ya es devastador (…). Todo viene de lo mismo. Si hubiese más lucidez, más sentido crítico, más cultura, los estúpidos no estarían donde están.

Arturo Pérez-Reverte se enfrenta a diario a la ignorancia y la estupidez. Les hace frente en pequeños escritos que publica semanalmente, lo mismo en columnas de opinión de agudas críticas en las que transmite indignación que narrando algún gesto sutil que ha observado y que le brinda un instante de esperanza. Este autor oscila entre el optimismo y el pesimismo, y se mantienen escribiendo, criticando. Una de sus críticas más constantes es la pérdida de élites intelectuales, y culturales. “En el mundo actual, la educación se basa en machacar al brillante. Un niño que es brillante en el colegio, todo el sistema está hecho para aniquilarle. Está hecho para ponerlo al nivel del mediocre (…) No sé en Puerto Rico, en España eso es terrible”, expresó Pérez-Reverte.

De inmediato, Santos Febres vinculó este asunto con los proyectos de opresión política: “¿Acaso la instauración de lo mediocre no está conectado con la democracia? “De nada vale la democracia, si el que vota es analfabeto. No funciona, porque su voto no vale. Hace falta un votante lúcido, un votante crítico, un votante con una capacidad analítica de la realidad lo bastante intensa para que su voto signifique algo. Y no sea lo que le dice el político de turno el spot de turno, su cuñado, su confesor, o su amante. Son falsas democracias porque toda democracia inculta no es una democracia, es una casa de putas.

(El público aplaude y el tema queda pendiente para una discusión más extendida).

La actividad se llevó a cabo en el Teatro Universitario el miércoles 28 de noviembre de 2015. Contó con la presencia de la Decana de la Facultad de Humanidades la Dra. María de los Ángeles Castro, quien estuvo a cargo de dar la bienvenida a una audiencia de entusiastas de la obra del escritor natural de Murcia, España.

Fotos: http://www.uprrp.edu/?p=6605

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Arturo Pérez-Reverte: la literatura, las guerras y la estupidez humana
José Karlo Pagán Negrón - dialogoupr.com - 31/10/2015

Escritor y periodista, miembro de la Real Academia Española, ha publicado más de treinta libros traducidos a cuarenta idiomas, lector voraz, con una gracia única -un tanto cínica e irónica-, ha vivido decenas de guerras y conflictos bélicos, pero también la felicidad y la simplicidad de la vida. Arturo Pérez-Reverte conversó, ayer, en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico sobre 'La literatura como aventura'. La escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres moderó el conversatorio y lo llevó no solo por el plano literario, sino que se adentraron en temas controversiales como la política, la historia, la educación, las guerras y la estupidez humana.

Pérez-Reverte, nacido en Murcia, España, y con estudios en ciencias políticas, comenzó su carrera periodística a los 22 años, "no por vocación sino como vía de escape". Con mochila en mano salió en busca de “vivir esa vida que había leído”, apuntó el literato, quien destacó haber nacido en una casa con una gran biblioteca y una familia vinculada a las letras. A esa edad, “la guerra es una aventura fascinante”, dijo el periodista. No sentía remordimientos porque no era su gente, no era su guerra. Aunque admitió haber llorado la muerte de amigos caídos, no por ellos en sí, porque eran profesionales y sabían a lo que iban, sino por la ausencia de la amistad que perdía.

“Cuando yo era joven, pensaba que el mayor mal de la humanidad era la maldad […]. Con la edad, con los años, con las lecturas, con la reflexión, con el tiempo, con los remordimientos personales, me he dado cuenta que lo peor es la estupidez”, afirmó el escritor, quien añadió que cuando el poder y la estupidez se alían es devastador. Si hubiese más lucidez ellos no estarían donde están. En relación a esto declaró: “¿Quién ha hecho más daño a la humanidad en los últimos 20 años? Un estúpido, se llamaba presidente Bush”. El público aplaudió estas palabras.

Para Pérez-Reverte, de nada sirve la democracia que se practica cuando quien vota son analfabetos. Pues “toda democracia inculta no es una democracia, es una casa de putas”, sentenció con su gracia singular, y otro gran aplauso por parte de los presentes llenó el teatro. Y en cuestión de analfabetismo y educación, el autor de 'Las aventuras del capitán Alatriste' señaló que los sistemas educativos actuales buscan machacar al brillante, aniquilarlo, pretenden igualar a los inteligentes con los mediocres. Con estos sistemas se eliminan las élites que salvarán esta generación, como lo fueron en su momento Homero, Platón, Dante, Velázquez y Borges.

El ganador del Premio Goya en 1993 estudió durante el franquismo, y la historia aprendida fue que España llegó a América a evangelizar a los indígenas. Tras vivir los infortunios de guerras como las de Chipre, Líbano, el Sahara, la de las Malvinas, Libia, Sudán, Angola, Croacia, Bosnia, entre otras tantas, se ha desmitificado en su ser toda esa falsa historia aprendida. “Ser español es una desgracia como otra cualquiera”, destacó el literato, pues según él “España ha sido un país muy infortunado, por razones complejas, y siempre bajo curas fanáticos, reyes incapaces y ministros corruptos”. Su personaje Alatriste busca intentar comprender por qué España es como es, por qué lo hispano es como es, y no hay otra razón: “somos los que somos porque fuimos lo que fuimos”, recalcó. Los personajes de Pérez-Reverte crean códigos personales, de comportamientos, que heredan de las vivencias propias de su autor. “El mundo es un lugar cruel, que tiene reglas”, dijo el renombrado novelista.

En el mundo que vivimos hay un exceso de información gracias a la Internet. Entonces, si no existen lectores educados y críticos, la web se vuelve caótica. La educación y la cultura hacen que el lector ponga los filtros que la Internet no pone. “Entonces, la lectura, la literatura, como arma didáctica, como mecanismo de comprensión del mundo, es fundamental […] Si la guerra fue mi Internet, mis lecturas previas fueron mi filtro”, manifestó. “Leer es vivir. Leer es multiplicar tu vida por cientos de vidas. Leer es verte tú en mil situaciones diferentes. Es tener recursos…”, mencionó el también autor de novelas como 'El maestro de esgrima' (1988), 'La tabla de Flandes' (1990), 'La piel del tambor' (1995), 'Cabo Trafalgar' (2004), 'Perros e hijos de perra' (2014) y 'Hombres buenos' (2015).

Pérez-Reverte, quien se describe así mismo como un “lector que accidentalmente escribe novelas”, habló de su relación con América Latina desde su novela 'La Reina del Sur'. “Las mujeres son un ser superior”, y añadió que han desarrollado una inteligencia y una lucidez -por su sumisión y silencio a través de toda la historia del ser humano- que hasta “las tontas” la tienen y no lo saben. Pero al igual que Teresa Mendoza (protagonista de 'La Reina del Sur'), las mujeres -hasta la aparentemente más feliz- tienen rincones de soledad personal que no logran llenar con nada, sostuvo el fiel admirador de 'El Quijote'.

En la sección de preguntas, el miembro de la Real Academia Española sugirió a los escritores jóvenes no tener apuros en publicar. “Un escritor debe hacerse antes de difundirse”. Para esto se tiene que leer mucho, practicar bastante y dejar que la vida les haga tener un punto de vista propio. Aún con su experiencia, destacó que cada novela es una gran batalla que requiere, para él, dos años de preparación, lectura y planificación. “Cuando se escribe, hay que saber muy bien de qué se está escribiendo”, apuntó el escritor, quien antes de sus 20 años ya había leído más de 80 novelas, que han influenciado en toda su carrera. Por último destacó que lee mucho 'El Quijote' como método de purificación, creatividad, lucidez y analgésico, mientras lo hace sentir “amargamente español”.

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Mensaje por endeavour » Sab Abr 16, 2016 3:24 am

Gracias Rogorn.
Un saludo.

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