1234 - 26.02.2017 - Articulistas parásitos

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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Rogorn
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1234 - 26.02.2017 - Articulistas parásitos

Mensaje por Rogorn » Dom Feb 26, 2017 3:57 pm

ARTICULISTAS PARÁSITOS

En este mundo traidor donde nada es verdad ni es mentira, donde todo es según el color del cristal con que se mira –como dijo no recuerdo quién–, las redes sociales e Internet están dando cobertura, en los últimos tiempos, a una figura de articulista marcadamente siniestra. Y hoy me apetece contarles por qué opino eso.

El periodismo español tiene una respetable tradición de articulistas: Larra, Gómez de la Serna, González Ruano, García Serrano, Umbral, escribieron textos legendarios. El periodismo de opinión español, nómina ilustre, conserva todavía hoy, entre otros nombres de prestigio, los del maestro Manuel Alcántara, Raúl del Pozo, Arcadi Espada, Rosa Montero, Javier Marías o Ignacio Camacho –en mi opinión, el más riguroso y solvente columnista político actual–. Y en la última década, esa relación se ve reforzada y prolongada con la nueva generación que encabezan Antonio Lucas, Manuel Jabois, David Gistau y otros brillantes periodistas todavía jóvenes, a los que el tiempo y el oficio acabarán convirtiendo, como a sus predecesores, en maestros y en clásicos.

Hay, sin embargo, y se extiende de forma casposa e irritante, otro tipo de articulista parásito, tramposo, oportunista, a menudo joven también, caracterizado por la falta de talento propio, la ausencia de ideas, inteligencia y estilo; adobado todo, además, con una especie de complejo de Salieri: la biliosa envidia del mediocre, consciente de que nunca llegará a superar sus pobres límites. Esta variedad cutre del articulismo hispano, que se da en ambos sexos, encuentra terreno abonado en medios digitales frívolos en los que tan pródigo es Internet. El mecanismo de acción es muy sencillo. Muy fácil. El columnista parásito carece de ideas propias, pero lee a los que sí las tienen y expresan con talento. Y lo que hace es, simplemente, escribir sobre lo que otros ya han escrito. Si Javier Marías habla de esto, si Antonio Lucas habla de aquello, el casposo oportunista emboscado dedicará un artículo a comentar lo que él opina de lo que han opinado ellos. Sin apenas esfuerzo, sin despeinarse. Emitiendo veredicto censor desde la altura de su pequeñez intelectual y moral. Sabiendo que así no arriesga nada y gana siempre.

Porque ahí interviene un factor característico del negocio. Por su propia naturaleza, raro es que el articulista parásito tenga la formación, la cultura y el talento del parasitado. De lo contrario, no se vería forzado a parasitar a nadie. Sería original. Lo que hace esa sanguijuela de la tecla es aplicar sus propias limitaciones, sus carencias de comprensión lectora, sus complejos, envidias y mediocridades, y a veces también su sectarismo analfabeto, al texto ajeno. Con lo que el resultado no sólo es tan mediocre como el autor, sino que consiste en una burda manipulación del texto original. Eso da al parásito, claro, algunos beneficios notables: rellena su columna, comenta asuntos interesantes que él nunca habría podido plantear por su cuenta, y se codea con firmas de postín como de tú a tú, babeando de gozo. Además, factor decisivo, se beneficia de que, en las redes sociales, un nombre de prestigio puesto en titulares, en buscadores de Internet, es tuiteado y alcanza una difusión amplia; con lo que, gracias al nombre y texto ajenos, el parásito consigue lo que jamás habría alcanzado por su propio nombre y mérito. Todo eso, claro, fomentado por la cabecera del medio digital donde escribe; encantados sus propietarios de que ese pobre hombre o pobre mujer –seamos paritarios también en la infamia– les dé visibilidad a tan bajo coste.

Hay trucos sucios, además, que refuerzan la eficacia del columnista parásito. Que hacen más rentable su negocio. Por mala fe, o porque su intelecto no da para más, el sujeto en cuestión suele descontextualizar frases del texto parasitado; e incluso titula, no con lo que el texto original dice, sino con su interpretación sesgada o malintencionada. Y eso, en un lugar tan atrozmente falto de comprensión lectora como España, donde no suele opinarse sobre un texto original, sino sobre lo que alguien dice que otro ha dicho, los efectos adquieren dimensiones disparatadas. Si Vargas Llosa –por poner un ejemplo imaginario de autor muy respetable– escribiera un artículo diciendo que, además de las jóvenes cantantes, a las que le encanta escuchar, le gustan aquellas de vestido largo y voz ronca y sensual que cantaban en los 40, no faltarían parásitos que titularían su columna: «El Nobel no encuentra sensuales a las cantantes de ahora». Lo que, traducido a Twitter, acabaría siendo: «Intolerable machismo musical de Vargas Llosa».

XL Semanal, 26 de febrero de 2017

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mar Feb 28, 2017 8:59 pm

Pérez-Reverte no es Dios
Vicente Torres - periodistadigital.com - 28.02.2017

Leo siempre a Pérez-Reverte en 'El Semanal' y generalmente estoy de acuerdo con él, aunque no todas las veces. Esa serie sobre la historia de España, y en especial los últimos capítulos, me ha gustado mucho.

El más reciente de sus artículos en ese medio, el titulado ‘Articulistas parásitos’, no me ha parecido de los más lúcidos. Cita a una serie de columnistas entre los cuales está Umbral, con el que el propio Pérez-Reverte ha tenido alguna que otra agria disputa. El caso es que Emilio Romero dijo de Umbral que escribía bien, pero discurría mal y si lo traigo a colación no es porque esté de acuerdo con el que fue director de 'Pueblo' en ese caso, sino porque lo de escribir bien y discurrir mal no es tan infrecuente como los papanatas pueden creer. En el periodismo español, y especialmente entre los que tienen columna, el gremio más abundante es el de los sofistas, que igual pueden defender una cosa que la contraria, como aquel que estaba al servicio de Mario Conde y pasó al de Javier de la Rosa, y luego de otro y así sucesivamente, y siempre presumiendo de independiente. Y los hay que lo creen.

Cuando UPyD estaba a punto de poner al país patas arriba, con sus querellas, con sus iniciativas parlamentarias, con su programa, sonó alguna señal de alarma y la mayoría de los plumillas, todos ellos tan ‘independientes’ como el citado anteriormente, se lanzaron a desacreditar a Rosa Díez y su partido, e incluso dio la impresión de que algunos de ellos pudieron saber de antemano que se iba a producir la traición de Sosa Wagner, por lo que ya tenían el cartucho preparado. Otros columnistas brillantes se han estropeado al ponerse al servicio de los nacionalistas.

En la blogosfera está la libertad. Ahí no hay director de periódico que ordene escribir esto o aquello. Claro que debe de haber muchos que abracen la servidumbre voluntaria, otros que no tengan escrúpulos, etc. Pero nadie legitimado para poner puertas al campo o decidir lo que está bien y lo que está mal.

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Mensaje por agustinadearagon » Vie Mar 03, 2017 2:35 pm

Internet es la mayor revolución democrática de todos los tiempos.
"Fuera del perro, el libro es el mejor amigo del hombre. Dentro del perro quizá esté muy oscuro para leer". G.M.

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Mensaje por Rogorn » Dom Abr 02, 2017 8:48 pm

Parásitos
Federico Arreola - sdpnoticias.com - 02/04/2017

Arturo Pérez-Reverte ha publicado en 'Milenio' un artículo que me ha hecho sentir avergonzado. El destacado novelista ha criticado fuertemente a los “articulistas parásitos” y, carajo, como eso es lo que soy –sobre todo los domingos, día en el que escribo sobre lo que leo en el semanario 'Proceso'–, de inmediato me puse el saco.

Soy un articulista parásito cualquier día de la semana, pero más los domingos cuando me da por parasitar a la revista 'Proceso'. Por cierto, el domingo pasado no pude hacerlo: se había vencido mi suscripción digital y no la renové a tiempo. Que conste, quise renovarla, pero me resultó imposible. Es de una enorme complejidad técnica el sistema de pagos que ha desarrollado el semanario fundado por Julio Scherer. Me quejé en mi columna parásita y una persona del área de ventas de esa empresa me buscó. En una llamada que se alargó bastante, la vendedora de Proceso me guió paso a paso y, después de haber cometido numerosos errores, logré el objetivo. Así que hoy domingo lo primero que hice fue leer la revista, pero cosas del karma o de otras maldiciones del budismo: no encontré nada interesante para comentarlo. Veremos si el siguiente fin de semana tengo más suerte. Porque un articulista parásito necesita nutrientes para vivir y 'Proceso' esta vez no me los ha dado.

Para no morir por la falta de argumentos ajenos, busqué algo valioso en la prensa para parasitarlo. Lo admito: a veces no leo para informarme, sino para alimentarme. Es que, ni hablar, cuando no tengo nada que decir, algo que ocurre muy frecuentemente, comento artículos ajenos que valgan la pena, como el de Pérez-Reverte, de lo mejor este domingo en los diarios mexicanos.

¿Qué dice el novelista sobre los articulistas parásitos?

1.- Que las redes sociales hacen posible esa figura de articulista “marcadamente siniestra”.

2.- Que el periodismo español –el mexicano también– tiene una respetable tradición de articulistas que “escribieron textos legendarios”. Y ya hay periodistas, “todavía jóvenes, a los que el tiempo y el oficio acabarán convirtiendo, como a sus predecesores, en maestros y en clásicos”.

3.- Pero que en las redes “se extiende de forma casposa e irritante, otro tipo de articulista parásito, tramposo, oportunista, a menudo joven también, caracterizado por la falta de talento propio, la ausencia de ideas, inteligencia y estilo; adobado todo, además, con una especie de complejo de Salieri: la biliosa envidia del mediocre, consciente de que nunca llegará a superar sus pobres límites”.

4.- Que los parásitos encuentran “terreno abonado en medios digitales frívolos en los que tan pródigo es internet”.

5.- Que el mecanismo de acción de los articulistas parásitos es muy fácil: “El columnista parásito carece de ideas propias, pero lee a los que sí las tienen y expresan con talento. Y lo que hace es, simplemente, escribir sobre lo que otros ya han escrito”.

6.- Que “raro es que el articulista parásito tenga la formación, la cultura y el talento del parasitado”.

Pero hay parásitos buenos. Un articulista parásito puede vivir comentando a un solo autor o a varios. En mi caso, además de comer las ideas de Pérez-Reverte, ingeriré las de Jorge Churba, que en 2009 escribió sobre las investigaciones que han llevado a científicos británicos a pensar que los gusanos intestinales pueden curar la alergia y el asma. Así de impresionante.

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