1288 - 11.03.2018 - Mujeres

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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Rogorn
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1288 - 11.03.2018 - Mujeres

Mensaje por Rogorn » Dom Mar 11, 2018 4:10 pm

MUJERES

Acabo de mirar un viejo bloc de notas para confirmar que aquello sucedió en los Balcanes en septiembre de 1991. El ejército serbio, que todavía era yugoslavo, intentaba aplastar la sublevación nacionalista croata. Por delante, preparando el terreno, iban los irregulares chetniks, una milicia despiadada para la que el degüello de hombres y la violación de mujeres eran legítimas armas de guerra. Aquello dejaba un rastro de pueblos en llamas, casas destruidas, enjambres de moscas zumbando sobre cadáveres tirados por todas partes. El paisaje de Croacia, como más tarde Bosnia, era idéntico al fondo de 'El triunfo de la Muerte', de Brueghel. Parecía el mismo lugar y la misma guerra. En realidad, lo era.

Estábamos allí ganándonos el jornal: Márquez con su cámara, Jadranka, nuestra intérprete croata, y el arriba firmante. Aquel día la Armija yugoslava atacaba fuerte en Okučani, y allá nos fuimos temprano, para contarlo en el telediario. Cuando llegamos el pueblo ardía, y mientras los hombres peleaban al otro lado, intentando contener a los tanques serbios, mujeres, niños y ancianos intentaban escapar por la carretera. De vez en cuando caía un zambombazo de artillería que aceleraba la desbandada y el pánico. Dejamos el coche a un lado y nos pusimos a trabajar. Las imágenes no las describo porque esa misma noche salieron en el telediario. De pie entre aquella locura, sereno como siempre, el ojo pegado al visor y un cigarrillo en la boca, Márquez lo grababa todo. Después nos metimos en el pueblo en dirección a donde sonaban los tiros, para completar el curro. De pronto dejamos de ver gente. Sólo calles desiertas, ruido de tiros y cristales rotos. Territorio comanche.

Jadranka era alta, tranquila y muy valiente. Le pagábamos una pasta por trabajar con nosotros, pero lo que hacía no podía pagarse con dinero. Aquel otoño, en tres meses de combates y sobresaltos, vi su cabello, originalmente oscuro, encanecer por completo. Negro en Petrinja y gris en Vukovar. En aquella campaña Jadranka nos sacó de muchos apuros; y nosotros a ella, de alguno. La única vez que Márquez y yo renunciamos a una gran exclusiva fue a causa de Jadranka, para evitar que cayera en manos de los serbios. Pero no me arrepiento, ni Márquez tampoco. De todas formas, ésa es otra historia. Aquel día en Okučani estuvo estupenda, como siempre. Y fue ella quien nos señaló al pequeño grupo de gente que corría entre las casas en llamas: dos mujeres jóvenes con niños pequeños, un anciano que apenas podía caminar y una mujer también mayor, enlutada.

Márquez y yo les salimos al paso. Y se asustaron. Dos tíos con casco y chaleco antibalas que aparecen de pronto entre la humareda y les apuntaban con una cámara, parecida a un arma, no era en absoluto tranquilizador. Y entonces, de pronto, me di cuenta de que la anciana llevaba en las manos una escopeta de caza, y que al vernos se la echaba a la cara, a bocajarro, dispuesta a mandarnos al otro barrio sin más trámite. Decidida y mortal. Alcé las manos y grité «¡Novinar, novinar!» para que supiera que éramos periodistas, pero seguía apuntándonos con el dedo en el gatillo, y si no llega a interponerse Jadranka, largando en croata, la abuela nos limpia el forro. Pocas veces estuve tan seguro de que nos iban a matar.

Después, mientras los ayudábamos a salir de allí, Jadranka nos fue traduciendo la historia. Los hombres de la familia combatían en las afueras del pueblo; y el abuelo, descompuesto por la edad y el terror, no servía para nada. Los chetniks violaban a las mujeres jóvenes, así que era la abuela la que cuidaba de sus nueras, su marido y sus nietos, llevando para protegerlos la vieja escopeta de caza de la familia. Era una vieja bajita, regordeta, de casi setenta años, con un pañuelo en la cabeza y un hatillo donde llevaba unos mendrugos de pan, tres latas de sardinas y una docena de cartuchos de postas. Miraba a Márquez con suspicacia y desafío mientras éste la filmaba, sin soltar el arma, con el dedo rozando el guardamonte. Como si no acabara de fiarse del todo. Y mientras yo la observaba caminar y volverse de vez en cuando a comprobar que sus nueras, nietos y marido la seguían, y veía a su lado a Jadranka, erguida pese a la fatiga, tiznada de humo y sucia de barro, con aquel pelo que ya agrisaban las primeras canas, pensé que los hombres miramos desde fuera a las mujeres. Vivimos con ellas, las amamos, halagamos, toleramos y utilizamos. Creemos conocerlas, pero en realidad no sabemos nada. Absolutamente nada. Hasta que cualquier día, en Okučani o en donde sea, las forzamos a coger la escopeta y pelear. Y entonces te hielan la sangre.

XL Semanal, 11 de marzo de 2018

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En Twitter, mayo de 2011:

Me están preguntando mucho por Bosnia y las mujeres. A ver si lo resumo para todos. Para Mladic y su gente, la violación sistemática era un arma de guerra. Querían despoblar zonas de croatas y musulmanes. Los hombres se habían ido a luchar y las mujeres se quedaban en las casas. Las mujeres, sobre todo las campesinas, tenían mucho coraje. No se iban por las buenas. Pero el miedo a la violación sí las hacía huir si se quedaban solas. Por eso digo que era otra arma de guerra. Llegaban a los pueblos y elegían a las jóvenes y guapas. Las encerraban en cuarteles y hoteles. Burdeles para la tropa. En todas las guerras se viola. Yo vi hacerlo en Eritrea en el 77. Pero eran iniciativas particulares. Desmanes de hijos de puta. En los Balcanes, violar era una orden. Práctica sistemática. Arma de terror y de guerra. Mladic fue uno de los responsables directos de eso. Y la Europa y sus representantes, que durante tres años le permitieron seguir haciéndolo, fueron culpables de complicidad pasiva y cobardía. Lo demás son milongas. Pero ojo. Allí no había angelitos. Es la única guerra, en veintiún años de cubrirlas, donde no logré sentir simpatía por ninguno de los bandos. Mujeres tristes y hombres brutales. Eso fue Yugoslavia. Una guerra de mujeres tristes y hombres brutales. Y de diplomáticos charlatanes, impotentes y cobardes.

-beco: Siento que la película 'Harrison's Flowers' tiene partes calcadas de 'Territorio comanche'. ¿La ha visto?
-Es que transcurre en Vukovar, cuando el asedio. Y el equipo de TVE, con Márquez, los compañeros y yo, estuvimos allí. Para ser exactos, nuestro equipo fue el último en salir de Vukovar antes del bloqueo total y el exterminio de los hombres.

-caesarsoy: Si todos eran igual de cabrones, ¿por qué la Unión Europea y la OTAN tomaron partido por un bando?
-Porque cuantitativamente, unos hicieron muchas más cabronadas que otros.

-cuimbo: ¿Y los niños?
-No crea. Había niños tan crueles como los adultos. Llevaban el veneno de sus padres en la perra sangre.

-Oskar9X: Crímenes de guerra, pero ¿no es la guerra en sí un crimen sin sentido? Siglos y siglos y seguimos sin aprender.
-Si uno lo piensa, lo de "crímenes de guerra" es una chorrada. Era la puerca condición humana cuando se sabe impune y con escopeta.

Luego, en un juicio, vi a un militar serbio violador y asesino. Me impresionó sobre todo que era un mierda de tío. Un tipo sin media hostia, al que le habían dado un uniforme y un AK y arropado con compañeros. La guerra, las situaciones extraordinarias, son la gran oportunidad de los miserables pequeños hijos de puta que nunca osarían ni hablar alto. Miren la cara de Himmler, por ejemplo. Ese oscuro y sórdido funcionario gris. Supongo que ahora comprenderán algunos por qué prefiero siempre a un buen, callado y leal perro.

-lorzagirl: Hace 15 años le oí contarlo en directo, y aún recuerdo lo impresionada que me dejó saber que la guerra no es como en las pelis.
-La guerra no tiene nada que ver con las pelis. Tiene que ver con lo que somos. Usted. yo. Todos.

-pacossgil: Arturo, ¿crees que algunos políticos españoles de la actualidad, ante una situación similar, actuarían igual?
-Claro que actuarían igual. Pepé, Pesoe o Payasos Reunidos Geyper, da igual. Si Europa traga lo que traga, figúrese aquí. Los nuestros.

-domox: Me hierve la sangre, y eso que solo serán datos por encima. Por cierto, ¿no se podría hacer nada contra Solana?
-Ya lo hago. Recordar su limpia ejecutoria.

-sumitoestevez: Imprescindible pasar por todo el TL de la última hora y cada uno de los TW de @perezreverte sobre su visión de lo que pasó en Yugoslavia.
-Pásese por YouTube. Hay colgados algunos reportajes que hicimos en Yugoslavia. 'La guerra arrasa Croacia', por ejemplo. Abrazo.

-paco_de_jerez: Quillo, tranqui. Soy oscuro, sórdido, gris, pequeño, tengo gafas y no tengo ni media hostia. Pero no soy un criminal.
-No sea tan picajoso, amigo mío. Sólo era una figura retórica. Hay mierdas criminales altos y gordos. Como Mladic.

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agustinadearagon
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Re: 1288 - 11.03.2018 - Mujeres

Mensaje por agustinadearagon » Lun Abr 23, 2018 3:32 pm

La guerra no es nada ajeno, tiene que ver con lo que somos. Tal cual.

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