Enemigos de APR

Noticias, entrevistas, artículos y material diverso sobre Arturo Pérez-Reverte

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Postby Ada on Thu May 18, 2017 8:35 am

Pérez-Reverte; el feminazi con ceguera ante la RAE
Frida Angélica Gómez - sdpnoticias.com - 17/05/2017

El autor de 'La Reina Del Sur' por poco nos logró convencer con aquella edición de que su mirada lograba contar la narrativa del narcotráfico colocando a una mujer como la protagonista de la historia. No sólo porque así haya sido en la realidad, sino porque a través de sus ojos logró plasmar el empoderamiento de Teresa Mendoza, una mujer que, contrario al papel de buchona, fue más temida y valiente que otros narcotraficantes de Sinaloa. Pero este episodio en la carrera de Reverte fue breve e inconcluso, pues a pesar de su trayectoria, en varias ocasiones se ha negado a aceptar que la Real Academia Española es una institución misógina.

A propósito de 'De mujeres, palabras y alfileres', texto de la ensayista Yadira Calvo en donde la autora denuncia del machismo en la lengua española y la indiferencia de sus miembros ante la discriminación contra las mujeres, cabe abrir la reflexión para entender el absurdo de regir nuestro lenguaje ordenados por una institución obsoleta. Las palabras son como las varillas del sistema: lo construyen, lo soportan y lo edifican. Sin ser arquitecta, puedo decir que las varillas son un esqueleto para las construcciones, y justamente eso son las palabras para las sociedades: el esqueleto de su cultura. Las palabras en sí mismas no tienen sentido hasta que se les dota de un significado y un contexto, el entorno que le reconoce ciertos significados a ciertas palabras encierran todos los vicios que se combaten en la posmodernidad: la discriminación, la homofobia, la misoginia, el racismo y la segregación. Por eso cuando decimos "indio" pensamos en una ofensa discriminatoria y cuando escuchamos "mamacita" no nos imaginamos precisamente a una madre pequeña, sino a una mujer de figura simpática o voluptuosa.

Así es que la lengua española tiene sexo: es masculino y es falocéntrico. Yadira Calvo retrata perfectamente la visión del mundo que la RAE tiene del hombre como género, y no del ser humano como centro de la cultura. Y esa cosmovisión masculina es con la que escriben en diccionarios y manuales de uso: por eso el diccionario de la RAE habla de las mujeres "públicas" como putas y de los hombres "públicos" como poderosos. Esta es la tesis de la filóloga y ensayista Yadira Calvo, que en su nuevo libro 'De mujeres, palabras y alfileres' aborda el patriarcado en el lenguaje, explica las razones por las que éstas palabras lesionan la dignidad de las mujeres.

Si el lector busca en el diccionario de la RAE la palabra “sexo”, aparece la definición de “sexo débil”, y lo que ellos consideran que es: el "conjunto de mujeres", en la misma búsqueda arroja como resultado la definición de “sexo fuerte”, lo que ellos consideran que es el "conjunto de hombres". Esta institución asegura tener como misión "velar por el buen uso de la lengua española" pero queda claro que el problema es que esta institución no trabaja por lo correcto en el lenguaje, sino por perpetrar un sistema que mira a las mujeres con estereotipos, prejuicios y desprecio.

Un ejemplo más: una de las acepciones de la palabra "fácil": la RAE le da contexto y dice "dicho de una mujer: contiene en su significado liviana en su relación con los hombres". Pero olvida agregar el significado de la palabra en el contexto "dicho de un hombre". ¿Por qué? Es simple: los hombres no son fáciles ni difíciles, a ellos no se les juzga ni califica por su comportamiento con una mujer.

El asunto es que los diccionarios no pueden dictar significados dependiendo del género que tiene la persona en quien se aplica un adjetivo. Es incorrecto etimológica y hasta filológicamente. Pero esto no nos sorprende. La de la RAE es una historia impregnada con desprecio a las mujeres; hasta 2017 hay apenas ocho mujeres miembro de 44 académicos que la componen.

Hasta en tres ocasiones (1889, 1892 y 1910) rechazaron en la Real Academia a Emilia Pardo Bazán con el argumento de que “las señoras no pueden formar parte de ese Instituto”. Antes de ella, ya había intentado formar parte la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda. Hasta los hombres más prestigiosos han sido excluyentes: en 1853 el escritor José Zorrilla dijo que la mujer que escribe era “un error de la naturaleza”. Uno más, Juan Valera, afirmó sobre las mujeres en la RAE que "no sería esto lo peor, sino la turba de candidatos que saldrían luego (...) en cuanto abrieran los espacios, la Academia se convertiría en aquelarre". En perspectiva, once de casi quinientos miembros en toda la historia han sido mujeres. Como académica honoraria nunca se ha nombrado a una mujer.

Y para terminar con el ridículo global de la más prestigiosa institución de la lengua española, en su diccionario mantienen dentro de la definición de 'histeria', la acotación acerca de que es “más frecuente en la mujer que en el hombre”, una aseveración que ofende cualquier criterio médico. Y Pérez-Reverte justifica todo lo anterior.

En su libro, Yadira relata diversos experimentos que explican la forma en la que el lenguaje tiene capacidad de influencia en acciones concretas de los individuos. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Nueva York arroja que participantes eran expuestos a palabras con connotaciones más agresivas (fastidiar, molestar o intromisión, entre otras) o más apacibles (respeto, educado, cortés...). Posteriormente debían buscar a uno de los responsables del proyecto para que platicara con otra persona y pudieran medir su reacción. Toda la gente expuesta a las palabras más agresivas tendían a tardar menos tiempo en interrumpir la conversación, es decir, se mostraban más ansiosos. Yadira Calvo le apuesta a una lengua "que cuente otra historia" y que también, incluya a las mujeres en una visión objetiva, sin ideas sexistas como asociar masculinidad con fortaleza y feminidad con debilidad. La lucha de la autora reclama cambios como el realizado por la Academia Sueca, que ha incorporado en el diccionario un pronombre personal neutro.

La autora critica la pasividad de la RAE y los pronunciamientos de algunos de sus miembros, como Javier Marías o Arturo Pérez-Reverte que minimizan y desacreditan esta lucha. Arturo Pérez -Reverte podrá tener una buena pluma, pero su pluma es machista y lacerante para la dignidad femenina. Por eso es que merece el adjetivo de "feminazi", no por feminista radical como lo usan los otros machos, sino por extremista con ceguera moral para las luchas que podrían cambiar a la comunidad de habla hispana. Y sólo porque es urgente deconstruir el lenguaje, para efectos de este texto deberán entender como "feminazi" al que repudia al género femenino, como una inflamación del misógino.
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es
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Postby Rogorn on Mon May 29, 2017 11:27 am

Pamela Palenciano: "Cremades tiene más responsabilidad machista que Pérez-Reverte"
Lorena G Maldonado - elespanol.es - 29/05/2017

De Jaén para el mundo. Pamela Palenciano es una fiera hecha mujer: cálida, discursiva, temperamental, llana, empática. Se quita uno a uno los pelos de la lengua y derriba los clichés del amor romántico en su exitoso monólogo No sólo duelen los golpes, a la vez que enseña a los jóvenes a detectar los primeros síntomas de maltrato. Ella lo vivió en primera persona. No mama sólo reflexión y referencia intelectual: cree en hacer feminismo desde el cuerpo, cree en tratar la necesidad urgente que demanda el corazón y la carne, cree en juntarse en los barrios y en educar cogiendo al crío de la mano, no confiándole su futuro al trabajo del colegio y el Estado.

Asume que todos somos machistas y que sólo puede salvarnos la deconstrucción, la renuncia de nuestros privilegios. Sostiene que el feminismo debería incluir en su agenda los derechos de los niños. "Vivimos en una sociedad maternofóbica donde las criaturas molestan, ¡hasta en los aviones! Los tenemos relegados, apartados, metidos en parques. Tenemos que pensar en ellos también", relata. Una de sus máximas es no juzgar a otras mujeres, ni siquiera a las partícipes de la misoginia. Se lía un cigarro en una terraza de Vallecas y escruta el mundo con sus ojos muy claros. Lo explica sencilla y valiente. Claro que si es amor -como dice el título de su libro editado por Alfaguara- no duele.

-Fuiste maltratada de los 12 a los 18 años.
-Yo viví una primera relación de noviazgo y pensé que lo que pasaba era normal: yo detectaba que eran peleas de los dos, pero en el momento no lo viví con violencia. Noto la diferencia ahora, cuando hablo con las chicas de los institutos, que en lo que yo les cuento ya detectan la violencia. Con el tiempo en terapia descubrí que la que dejé de hacer cosas era yo, que la que tenía miedo era yo, que la culpa de todas las peleas era mía.

(...)

-Hablemos de casos concretos de actualidad. Dani Rovira.
-¿Qué ha pasado? Con lo que a mí me gustaba como humorista.

-Las redes se le han echado encima por poner un tuit diciendo “no miréis los carteles de Intimissimi, no sea que os llamen machistas”. Él luego pidió perdón y dijo que no podía “arrancarse el pene”.
-Muy bien. Es transmisógino y machista, pobrecito, Dani Rovira. Su comentario seguro parte de una desinformación, no es que los tíos no miren los anuncios, es que a las mujeres nos colocan en las vallas publicitarias para aprovecharse de nosotras y vender más. Creo que siendo un personaje de tanta influencia, debería leer un poquito más sobre qué es machismo, sobre qué es feminismo. Él podría ser un aliado de las feministas y decir cosas más coherentes. No sólo en el humor, con el tema de los perros es un tío muy activista, un actor buenísimo en cine. Tienes mucha repercusión, cabrón, lee un poco más y di algo inteligente. El problema no es tu pene, Dani Rovira, hijo. Como Isa Calderón, cuando decía el otro día que Pérez-Reverte tiene un pene de tantos metros de largo… No estoy de acuerdo con ella, porque hay mujeres que estamos socializadas en lo masculino también. ¿Dejas fuera a las trans? Hay una discriminación. El problema es que a partir del pene y la vagina nos tratan en desigualdad.

-¿Y en el caso de Pérez-Reverte y su columna sobre Christina Hendricks? Dijo que era paródica y que el público no tenía “comprensión lectora”. ¿Puede un académico de la RAE y un escritor de renombre, con tanta influencia, permitirse dar ese mensaje, aunque sea paródico?
-Los chistes de los que nos reímos todas las personas parten de lo inferior. Mujeres, niños, perros, negros, los de Lepe. De todo lo inferior podemos hacer parodia. No es comprensión lectora, imbécil: yo no me quiero reír más ni de las mujeres, ni de los negros, ni de los de abajo. Basta ya. Vamos a reírnos de los de arriba. Vamos a dejar a la gente que está en una situación de inferioridad ¡no porque quiera, porque nos socializan así! Si seguimos riéndonos, alimentamos la bola. Pérez-Reverte no es sólo ésta. Ha tenido muchísimas cagadas. De hecho, él trajo la palabra “feminazi” a España. Esa palabra es de EEUU.

-No lo sabía.
-“Feminazi” es una palabra que se inventó un congresista republicano cuando una feminista promovía el derecho a decidir, y en el derecho a decidir entraba el aborto. Le dijo el congresista: “Sí, ustedes son como el holocausto nazi. Ustedes, con su feminismo, lo que quieren es matar a niños. Son unas feminazis”. Y esa palabra la trajo Pérez-Reverte a España. Cuando es una palabra muy cargada de odio y las feministas no odiamos a los hombres. Yo no odio a los hombres. Yo odio el privilegio, la masculinidad hegemónica. Yo sé que eso a mi pareja, a mi hijo o a mi padre le va a hacer mucho daño, es que no lo quiero. La gente que lee poco se deja llevar por este académico de la RAE, que claro, tiene una intelectualidad que no tengo yo. Yo tengo sólo una carrera (ríe).

-Las declaraciones de Jorge Cremades sobre que hay “más violaciones a hombres que a mujeres”. Hablamos de diferentes perfiles de hombre que emiten mensajes a su target. Pérez-Reverte al público que le admira como escritor, reportero y académico, Dani Rovira al público que consume cine y Jorge Cremades, a los adolescentes que maman Youtube y vídeos cortos. ¿Hasta qué punto los influencers son conscientes de su responsabilidad con el público juvenil?
-Jorge Cremades tiene más responsabilidad machista que Pérez-Reverte. Porque al final, de los intelectualoides de arriba decimos “bah, la clase alta...”, y nos reímos, pero Cremades tiene de público a gente joven que además se va a formar y va a querer estudiar, o no, o imitar, o no… Jorge Cremades es mucho más responsable que los otros dos. Claro que existen violaciones en cárceles, pero quienes violan son los hombres. Tenía que haber leído más y no sacar esa frase de contexto: quienes violan aquí son los tíos, a hombres y a mujeres.
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Postby Rogorn on Thu Jun 01, 2017 3:13 pm

El tierno peluche perdido que Pérez-Reverte ayuda a buscar es en realidad un viral de 2013
PF - elespanol.com - 31/05/2017

A menudo nos detenemos en la cuenta de Twitter de Arturo Pérez-Reverte para reseñar las polémicas cipotudas en las que entra, como él mismo confesaba, para tomar el pulso a las sensibilidades del mundo moderno. "Echar pan a los patos", lo llamaba. Y no hacemos justicia al servicio altruista que presta el académico, por un lado atendiendo las dudas ortográficas de sus seguidores y por el otro siendo altavoz de la causa de la acogida de perros abandonados.

La protección de Reverte hacia los canes, aparentemente, se extiende también a los que son de peluche. En la noche del martes atendía al llamamiento de una seguidora. "Don Arturo, ¡Este niño nos necesita!". Efectivamente, el autor acababa de recibir -y difundir- como tantos otros usuarios de las redes sociales en los últimos días la imagen de una carta redactada con letra infantil junto al dibujo de un perrito. El texto, delicioso, conmueve hasta a los corazones más encallecidos.

"Ayer perdí un perrito de peluche de color marrón clarito y los ojos tristones. Lo quiero mucho y estoy muy triste" - desvelaba la criatura tras el mensaje. "Por favor si alguien lo encuentra que lo devuelva a la caja del MERCADONA". A continuación el pequeño autor ofrece una recompensa de "un euro y tres céntimos (y más)" que diligentemente procede a dibujar. La carta está fechada a 15 de mayo en Alfafar, Valencia.

Si usted, como Pérez-Reverte, recibe esta llamada de auxilio y se apresta a difundirla con el corazón en un puño, sepa que la urgencia no está justificada. El niño -así ha pasado a ser considerado en las redes pese a que nada indica el sexo del protagonista- ya no debe serlo tanto, porque la carta fue escrita en 2013. Y ya por entonces circuló por los muros de Facebook de los vecinos, un fenómeno viral pero limitado en una época en la que la red social no tenía la enorme potencialidad de alcance que tiene ahora.

El llamamiento llegó incluso al agregador de contenidos Menéame. "En Alfafar, Valencia, un infante ha perdido un perro de peluche y está muy triste. Pide colaboración ciudadana para encontrarlo..." - dice una entrada de hace cuatro años. ¿Qué ha podido pasar? Que alguno de estos vecinos haya recibido el recordatorio automático de la imagen que subieron entonces, la hayan vuelto a compartir y sus contactos la hayan tomado como actual, contribuyendo a difundirla. 'Este niño deprimio os necesita', instan por ejemplo desde el grupo 'Amanece que no es poco' a sus más de 300.000 seguidores.

El rastro de aquella historia se pierde en el tiempo y no hay indicios de si el pequeño o pequeña, ahora probablemente un adolescente, llegó a recuperar a su peluche. Pero las redes tienen su propia magia. Quien sabe si, con la revitalización del llamamiento y el altavoz que le han dado figuras como Arturo Pérez-Reverte, el destino del perrito marrón de ojos tristones se dilucide cuatro años después y alguien cobre la recompensa de un euro y tres céntimos, entendemos que ajustada a la inflación.
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Postby Rogorn on Thu Jun 01, 2017 3:23 pm

El nauseabundo ataque de Monedero a Reverte: "No quiero que tome cicuta, ya toma gintonics con Tertsch que es más tóxico"
Manuel Trujillo - periodistadigital.com - 01/06/2017

El cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, ha vuelto a hacer gala de lo que más le gusta en la vida, dar la nota. El 'rapsoda del Orinoco', que siempre tiene que ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro, montó un pollo en un acto en el que él sólo estaba como invitado. Hasta tal punto que el libro sobre la Guerra Civil que presentaban Carlos Fernández Liria y Silvia Casado quedó relegado a un segundo lugar.

Según cuenta Okdiario, Monedero aseguró en varios momentos que esta obra era la respuesta a la obra que sobre la Guerra Civil había escrito Arturo Pérez-Reverte. A partir de ahí, comenzó el 'festival' del podemita: "El libro de Reverte es un insulto a los que se la jugaron contra la dictadura, no queremos que, como Sócrates, Reverte tenga que tomar cicuta porque ya toma gintonics con Hermann Tertsch, que es algo más tóxico". Eso sí, cuando iba a iniciarse el turno de preguntas, Monedero dijo que tenía que marcharse del acto. Eso sí, para reforzar su tesis sectaria sobre la Guerra Civil concluyó que: "No fue una guerra civil, una pelea entre nosotros, la tenemos que llamar 'la guerra española' ya que Hitler y Mussolini dieron medios a un bando mientras que otros países fueron cobardes y abandonaron al otro".
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Postby Rogorn on Sun Jul 09, 2017 1:46 pm

Luis Magrinyà: "Me jode muchísimo cuando el titular atribuye al entrevistado algo que ha dicho el entrevistador"
Saúl F Borel - ocultalit.com - 09/07/2017 (extracto)

-¿Arturo Pérez-Reverte o Cruz y Raya?
-Es que son un poco lo mismo en distintas variedades. Bueno, a Pérez-Reverte lo veo más Bertín y Arévalo. A José Mota no le puedo ver ni medio segundo. Los humoristas de la tele, en general, no me gustan.

-¿Y a Reverte lo puedes ver?
-El empresario y académico condenado por plagio Pérez. Bueno, es otro humorista. Y no me hace ninguna gracia. Es un poco como Bertín, es un poco lo mismo, pero en enfadado y con disfraz de pistolero. Fíjate que Reverte está siempre enfadado, aunque esté en la Academia, aunque le hagan homenajes y le organicen congresos y todo, porque él aspira a un estatus literario de verdad, ¿sabes? O sea, él quiere ser Balzac. Quiere escribir bestsellers de mierda pero que le consideren Balzac. O Dumas. Qué cosa tan española. Y yo creo que a pesar de todo él sabe que no, que no lo es. Es un mediocre que hace caja y lo sabe, por eso está siempre tan resentido.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Mon Aug 21, 2017 11:59 am

Cómo saber si el tío con el que has empezado a salir es un Pérez-Reverte de la vida
Doctora Glas - codigonuevo.com - 21/08/2017

Consagrado como autor, Pérez-Reverte ha alcanzado el rango de personaje en el panorama social (y virtual). Sus opiniones y artículos son a menudo un alarde de provocación y consiguiente polémica. Hay gente que cree que es un progre incomprendido y quien, por el contrario, lo acusa de carcamal. Pese al odio que le rodea, Pérez-Reverte no está prohibido e inspira a muchos tíos. Lo imitan. Lo veneran. Lo defienden. La esencia de Reverte flota por multitud de ambientes. Hasta Javier Marías amenaza al modelo original. Si quieres saber si has empezado a salir con una de sus copias (y tomar las decisiones pertinentes) continúa leyendo…

Cree que es un rebelde. Pero no. Ni niño malo ni adolescente en la edad del pavo. Es un adulto más que con asiduidad recurre a tonterías para incendiar las redes sociales. Parece obsesionado con lo políticamente incorrecto y más que gracia, lo que provoca es una obscena compasión. A veces cumple su propósito y agita las redes aludiendo a la juventud, la lucha de clases o a cuestiones de género. No tiene filtro ni pudor. Así, es capaz de identificar a las mujeres por el tamaño de sus tetas y convencerse de que el gesto no es machista sino “trasgresor”. Y que además, mola y reconforta si lo haces entre amigos. Sin embargo, tal actitud demuestra que su lugar es otro: ¿alguien conoce algún museo para exponer a las momias del siglo pasado?

Tiene complejo de académico. Alardea de sus cualidades profesionales como traductor de etiquetas de cosmética. Sueña con publicar otro poemario sobre damas airadas que lo calientan y nunca le mandan nudes ni por error. Lo entona de tal forma que casi crees que estás delante de algún autor de la Generación del 27. Detrás de su pose de caballero trasnochado emerge un tic: sea el tema que sea y no habiéndola pedido, cree que nos importa su opinión. Derrocha autoridad y magnetismo. Minimiza tus logros y cualidades. Te hará sentir una hormiga, pero una hormiga afortunada: disfrutas de su inteligencia y compañía.

No pierde la ocasión y entre copa y copa, presume de que la literatura no es para él una afición sino un estilo de vida. Te lo crees porque usa fular, no te escupe cuando habla y estudió dos años de Filología Inglesa en Gran Bretaña. Sin embargo, cuando después de follar amaneces en su casa, más allá del Capitán Ala Triste, solo encuentras números viejos del 'Marca', algún suplemento espeso de la 'Jot Down' y un libro de autoayuda sobre 'Cómo ligar con éxito en Tinder'. En el mejor de los casos, puedes tropezarte con una colección de grandes obras de la literatura de ayer y de hoy para darle sentido a una de esas estanterías de Ikea.

Se siente oprimido por el feminismo. El telediario abre todos los días alertando sobre lo indefensos y amenazados que están los hombres ahora que las mujeres consolidan sus derechos, no son tratadas por la ley como ciudadanas de segunda categoría y han alcanzado mayor independencia económica. Está asustado. La prensa española lleva en portada a grupos radicales feministas que defienden la educación sexual, la sanidad pública y un mayor presupuesto para acabar con la violencia machista. Sus reivindicaciones son tan exageradas y locas que se ha declarado el estado de excepción. ¿No te da pena? ¿No te conmueve ni un poquito su quejido lastimero? Para él es todavía muy difícil comprender que los derechos humanos no son el monopolio de los tíos, que el lenguaje es sexista o que se llama guarra a aquella mujer que tiene la misma moralidad sexual que su mejor amigo. ¿Acaso no estará aterrado porque hemos perdido el miedo a que nos llamen feminazis?
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Sun Sep 10, 2017 9:25 pm

Faveando al enemigo
Pepo Jiménez - vozpopuli.com - 08/09/2017

Alguien me reprochó hace unos días que diese un 'me gusta' a un tweet de Arturo Pérez-Reverte: “¿Cómo puedes adular a alguien tan rancio?”. El gesto de aprobación temporal a una idea, a un pensamiento irreprochable y puntual de una mente excelsa fue criticado por herejía ideológica. El acabóse.

Cuatro años atrás conocí personalmente a Arturo en un congreso en Burgos cuando ya despuntaba en el debate en redes sociales de lo políticamente incorrecto. Un amigo común nos presentó, nos dimos la mano, charlamos de yoquesequé unos minutos y seguimos nuestro camino. No comulgo con su ideario, ni siquiera empatizo con sus libros pero admiro el vigor y la forma de contarlos, de narrarlos. Me pasa lo mismo con otros personajes llevados al patíbulo constante del juicio popular: Sánchez Dragó, Borja Sémper, Cifuentes, Monedero, Valdano… Todos tienen una parte por el todo que admiro profusamente sin tener que comulgar con sus ideas. Y la estoy perdiendo por culpa de las redes... ¿Por qué este piropo al matiz es imposible en redes sociales?

Ese contacto físico, respetuoso y cordial del respeto 'carnal' e ideológico que se da en la calle, en los bares,... ha desaparecido en el histérico debate de redes sociales. O mejor dicho, nunca existió. No se puede agasajar al enemigo ni dar tregua en esta especie de lucha armada adoctrinante y continua. Si el enemigo tiene un momento de lucidez tu deber es ocultarlo como sea. Si el adversario pone una maravillosa foto en Instagram, está prohibido reconocerlo. Si el sinvergüenza que roba dinero de todos publica un meme antológico, reírlo es solo de cómplices.

Durante 15 años usando las redes sociales he visto de todo. Un extraño séptimo sentido te permite barruntar a los que van a ser buena gente en persona. Y viceversa. He conocido a gente entrañable y educada que luego son lobos carniceros en la red, incluso conmigo. "Te bloqueo en Twitter pero te invito a una copa". Esta bipolaridad está arruinando la credibilidad afectiva de las redes sociales. Otro ejemplo. Guerras familiares que se inician en Facebook tras discutir una noticia política y que desaparecen como por arte de magia en la siguiente reunión familiar. Odio a muerte a tus genes porque alguien se traga un bulo imposible en la red de Zuckerberg y que acaban con un abrazo sincero en la cena de Navidad. El contacto físico todavía gana a la hipocresía. ¿A quién no le ha pasado?

Si sólo sigues a los que piensan igual que tú, acabarás pensando como todo el mundo. Las personas no son el único eje en esta realidad dislocada, las noticias no escapan del maniqueísmo dominante de Twitter, Facebook y demás. La lectura de la realidad en redes sociales se ha convertido en una proyección rancia de las tradicionales dos Españas. Sin matices, sin rigor y análisis hay que posicionarse lo más rápidamente en el frente armado, no vayas a perder los likes y retuits que se están repartiendo en tu bando.

Las personas no son el único eje en esta realidad dislocada, las noticias no escapan del maniqueísmo de las redes sociales. Esto provoca una lectura errónea y simplista de la realidad. Y también una redacción acorde de los medios. Periódicos que traicionan la objetividad para servir la carnaza adecuada a esta jauría que no se molesta en interpretar nada. Si un asteroide pasa a 7 millones de kilómetros de la tierra hay que dibujar una realidad alternativa apocalíptica para que interese más al parecer más asombrosa.

Clickbait sin matices. l maniqueísmo ahoga el sentido común. Me imagino a un observador externo leyendo nuestras cuitas y análisis de Twitter sin dar crédito. "El comunista Garzón se casa con langostino y cava y ya es un rojo desteñido","Si Cifuentes hace un gesto al colectivo LGTBI deberían echarla de su partido","Si Jose Manuel Soto dice una burrada es que ya no sabe cantar." Disfrazamos al oponente como un ser robótico e inflexible a sus principios, sin dar oportunidad a las rectificación, a los cambios de opinión, a los detalles. Eso delante de unas cañas nunca pasa, ni con tu primo el facha.

...y es que en Twitter todos los islamistas son terroristas, todos los del PP son chorizos y en Venezuela no hay ni papel higiénico. Es más fácil convencer al borrego que encontrar matices en el fanático. Esto tiene poco arreglo. Es más fácil convencer al borrego que encontrar matices en el fanático.

Es verdad que hay cosas que no aceptan grises. O eres feminista o eres machista. O estás contra los nazis o eres un fascista. La equidistancia como respuesta al maniqueísmo es también un error típico del inmaduro, aunque sea un mal menor más complejo. Es el miedo a posicionarte sin saber lo que opina antes tu gente. A veces es mejor callarse y no opinar que tuitear y delatar tu inmadurez. La culpa de todo esto la tiene la forma en que construimos nuestras redes. Primero los familiares y amigos, más tarde los amigos de estos, luego los famosos que piensan como nuestros amigos,... esta endogamia nos regala una falsa realidad que se fortalece día a día pescando y compartiendo solo noticias afines. La autoafirmación del grupo se construye adulando si excepción al amigo y criticando siempre a los de fuera del grupo. Dedicamos muy poco tiempo a aprender del que crees tu enemigo por pensar diferente. Pero la realidad es bien diferente. Si sólo sigues a los que piensan igual que tú, acabarás pensando como todo el mundo.

A veces es mejor callarse y no opinar que tuitear y delatar tu inmadurez. El maniqueísmo está matando las redes sociales. La polarización de todos los debates provoca un hastío en la lectura objetiva que terminará por destruirlas. Poco aporta ya esta guerra de noticias falsas de ambos bandos. Titulares sin matices, análisis sin varias fuentes,... estamos construyendo una red de intolerancia a las diferencias, a la variedad, a las tonalidades, a lo que hace mágico al ser humano. Hasta un asesino puede hacer una buena foto. Hasta un sinvergüenza puede tener un momento de lucidez. ¿Le darías like?

Si interpretamos con una mano la realidad mientras que sujetamos la moralina con la otra odiando y juzgando al que discrepa o al que ha cometido un error en su pasado acabaremos también odiándonos a nosotros mismos. Ojalá poder regalar 'likes' o 'me gusta' sin tener que mirar ni el perfil ni el pasado, solo juzgando el contenido.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Fri Sep 22, 2017 5:09 pm

Javier Marías, intelectuales serviciales y los finales estertores de una era de opinadores
Jorge Armesto - elsaltodiario.com - 22/09/2017

¿Qué es un intelectual? Tal como yo lo entiendo, es aquella persona capaz de explicar su tiempo, la que arroja luz sobre el momento en que le ha tocado vivir; la que, por sus valores humanísticos y su compromiso con sus contemporáneos, ha adquirido una autoritas ética que utiliza en beneficio de la mayoría. En nuestro país no parece que haya muchas personas que puedan ajustarse a esta descripción y, al contrario, la figura del intelectual la han usurpado personajillos del tipo de Javier Marías o Pérez-Reverte.

En los últimos tiempos abundan las voces que arremeten contra ambos y no es mi deseo unirme a ellas. Más que nada porque rebatir cada una de las asnadas que vierten, incontenibles, es una tarea a todas luces excesiva para un ser humano normal. Sin embargo, sí pienso que ambos pueden entenderse como sintomáticos de nuestro achacoso debate intelectual.

En comparación con las temáticas que trata Marías, se podría decir que a Pérez-Reverte sí le interesan los llamados “universales”: el dolor, la guerra, el sufrimiento. Pero siendo incapaz de esclarecer las razones profundas de las cosas, se ciñe a una única verdad núcleo de su pensamiento: todo ser humano lleva dentro un cabrón. Así mantiene su cómoda equidistancia entre víctimas y verdugos, entre golpistas y demócratas, entre opulentos magnates y pobres desposeídos. A sus ojos todos somos igualmente capaces de lo peor. Y él se ve como un solitario espadachín “repartiendo mandobles a diestro y siniestro”. Salvo que suele ser a siniestro. Porque, en general, esa equidistancia moral se expresa de un modo cobarde y servil: es capaz de linchar con crueldad salvaje a unas niñas maltratadoras, pero pasa de puntillas por las injusticias cotidianas del poder. Cada semana Pérez-Reverte alecciona con dureza a todos los débiles que lo merecen.

Javier Marías, sin embargo, aborrece de su tiempo, que le parece de “poca sustancia” y poco inteligente. Pero no parece que haga gran cosa por mejorarlo. La mayoría de los temas que trata en sus artículos tienen que ver con asuntos tales como la urbanidad, la buena educación, el conocimiento de idiomas o, su verdadera obsesión: los meados en las calles. Pero lo que sorprende no son las naderías sobre las que reflexiona, ni su pensamiento conservador o su exacerbada misoginia, sino la sarta de simplezas con las que defiende sus argumentos. Martillo de ciclistas, corredores, padres con niños o mascotas, hace pocos días se escandalizaba porque se retiren de las pruebas ciclistas los besos de las modelos al vencedor. Le parecía contradictorio que hace un siglo las sufragistas peleasen por enseñar las rodillas y hoy las feministas se escandalicen “como monjas” porque dos chicas guapas entreguen un premio. Hasta un niño de primaria sabría decirle a Marías que entre las conquistas que soñaron las sufragistas cuando acortaban sus faldas no estaba el derecho a ser expuestas o entregadas como trofeos. A las más altas cotas de vileza llegó su inquina contra las mujeres cuando denunció la “campaña orquestada” que busca, nada menos, que reconocer a Gloria Fuertes. Tal campaña se circunscribe, desgraciadamente, a algunas publicaciones digitales feministas y a la edición de su obra completa por una pequeña editorial. Gloria Fuertes no recibe póstumos y masivos homenajes ni su figura se ensalza en programas de prime time. Al contrario, por cierto, que las exageradas honras que reciben cada día una miríada de toreros, deportistas o escritorzuelos (todos varones) con infinitos menos méritos que ella. Pero esto a Marías no le molesta. Al igual que su amigote Pérez-Reverte, su justa y severa ira la reserva solo para los más frágiles.

Ambos son los más ruidosos alborotadores de la escena intelectual y, convertidos en parodias de sí mismos, ejemplifican los males que aquejan a la mayoría de los creadores de opinión en España: combativos contra los débiles y sumisos con los fuertes, creadores compulsivos de estridentes polémicas insulsas y silenciosos encubridores de la injusticia diaria. Hace apenas un par de días algunos “artistas e intelectuales” firmaron un manifiesto contra la “estafa antidemocrática” del 1 de octubre. El llamado manifiesto se compone de unos brevísimos párrafos con afirmaciones axiomáticas escrito en ese estilo tosco que los partidos políticos usan internamente como “argumentarios”. Esto es: frases cortas y asertivas que cualquier lerdo pueda repetir como un papagayo. Pero lo curioso es lo que viene a continuación: una larga y detallada lista que enumera las luchas en las que han participado los firmantes, al parecer todas y todos nobles paladines de cuanta causa hay. El texto podrá pecar de muchas cosas pero, desde luego, una de ellas no es la modestia.
No parece que proferir apotegmas de trazo grueso, pronunciados tal cual dogmas de fe, sea una de las bondades que le suponemos a la intelectualidad. Quizá cabría esperar un análisis hondo, una búsqueda de las soluciones menos obvias, algo más brillante, un tratar de ver más allá. Iluminar. Hubiésemos deseado que nos iluminasen. Mas no ha sido así.

También resulta un tanto oscura la convocatoria y el momento en que su manifiesto se hizo público, coincidiendo con otro similar firmado por empresarios, tal como si formasen parte de una “campaña orquestada” (esta sí) dirigida por quién sabe qué fuerzas. Por otra parte, aunque algunas de esas personas, como Lidia Falcón o Juan Torres, son verdaderos referentes éticos, otras deben haber combatido en esas nobles luchas de un modo bastante silencioso, invisible e inaudible. ¡Cuánto hubiésemos deseado estos manifiestos cuando se hizo patente la situación de corrupción y saqueo generalizado! No los hubo.

Hace pocos días Savater abandonó su cotidiana defensa del maltrato animal para titular un texto: “La hermandad de la corrupción”. Raudo corrí a leerlo: ¿Se habría obrado el milagro? Pero no: se trataba solo de un erudito estudio sobre la corrupción a lo largo de la historia, con citas de San Lucas y Tomás Moro. En fin, que siempre la hubo, no hay por qué exagerar. ¿Es ese el texto que necesita este tiempo de crisis social? ¿Es esa la labor de un filósofo? ¡Cuánto nos hubiese gustado que se alzase una voz nítida, limpia, insobornable, denunciando este saqueo y este abuso insoportable! Pero no la oímos.

Cuánto nos gustaría verlos, por ejemplo, acompañando a los desahuciados y a la PAH cuando van a presionar a las sucursales de los bancos o paran desahucios. Pero ahí no dicen nada. De hecho, por continuar con Marías, este afirmó en un artículo infame que, más que los políticos ladrones, lo que verdaderamente le repugnaba era esa jauría de ciudadanos que los insultaba a las puertas de los Juzgados. Cuando conocemos las muestras de desesperación y angustia de esas personas estafadas o desahuciadas no podemos sino asquearnos con afirmaciones tan carentes de empatía. Marías no oculta su clasismo pero, al cabo, no afirma más que lo que casi todos los demás hicieron: ponerse de perfil, no acudir, no acompañar, mirar para otro lado, indignarse un poco en el sofá de su casa. Eso de gritar en los Juzgados es algo soez, cosas del vulgo.

Esta falta de sensibilidad es generalizada. Carlos Sobera es un personaje querido que se presta a anunciar en televisión créditos al 2.900% de interés. Han leído bien: dos mil novecientos. Con todo lo que ha pasado, ¿no había un producto mejor? ¿No es una indecencia?

No leemos manifiestos tampoco contra la tenebrosa involución democrática que hace cada vez más frecuentes y arbitrarias las detenciones, multas y encausamientos por delitos que tienen que ver con la libertad de reunión y expresión. Los intelectuales estaban a otras cosas, denunciando pamplinas o dirigiendo su furia contra pobres poetisas muertas cuya figura solo merecería ternura y aprecio. El propio Pérez-Reverte, burlándose de la reclusión forzosa de Assange, ejemplifica como ninguno este comportamiento de matones serviles. Desde luego, a él ningún oscuro poder despótico tendría motivos para perseguirlo: todo lo contrario.

En ocasiones el silencio no es culpa suya. No hace mucho debatía Javier Sádaba en una de las grandes emisoras españolas acerca de la urbanidad de los españoles. Me parecía haber escuchado ese runrún de arquetipos ya infinitas veces, como en un déjà vu eterno. ¿Gritamos mucho? ¿Se nos dan mal los idiomas? ¿Somos más perezosos? Tales son los temas que preocupan en las ondas. La voz de Sádaba se escuchaba entonces, pero cuando encabezó el manifiesto de “Madrileños por el derecho a decidir”, junto a personas tan imprescindibles para entender el mundo de hoy como Yayo Herrero, sus nombres fueron obscenamente silenciados y expurgados de todas las cabeceras de los grandes periódicos. Los intelectuales están bien, sí, pero para opinar de tonterías. Si no, mejor callados. Por cierto, que estos firmantes no necesitaron explicar en qué luchas participaban.

Hoy, otros intelectuales y artistas rompen su silencio de años para alzar la voz, al socaire de un poder brutal que retuerce las leyes y las manipula a su antojo para oprimir de un modo despótico lo que no sería más que una manifestación de la voluntad popular. Esté uno de acuerdo o no con el deseo de independencia de Cataluña, no es posible ir de la mano de esta autoridad tiránica, insensible e irracional. Uno esperaría otro tipo de comportamiento: componer, arbitrar, armonizar. Y, en todo caso, ¿qué legitimidad tienen ahora sus voces tras tanto tiempo de silencio?

Quizá tenga razón Marías y sean los nuestros tiempos poco inteligentes. Quizá los estudiosos del futuro lean sus artículos y los de muchos de sus contemporáneos y se pregunten cómo es posible que en tal situación de autoritarismo, rapiña, cinismo, desigualdad y odio a las opiniones divergentes, los intelectuales españoles tuviesen un papel tan escuálido, trivial e insignificante. Hablábamos en el primer párrafo de que el compromiso proporcionaba una autoritas ética. Aquí, son los propios abajo firmantes quienes nos tienen que recordar por escrito sus altruistas virtudes, por si se nos habían pasado desapercibidas. Qué tristeza.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Thu Sep 28, 2017 9:03 am

La gran revolución es la del lenguaje. La RAE lo sabe, por eso limita el lenguaje inclusivo
Jessica Murillo - tribunafeminista.org - 27/09/2017

“Cuando oigo hablar de concejales y concejalas me pregunto por qué ningunean a los concejalos”. Así ironizaba el escritor Arturo Pérez-Reverte desde su cuenta de Twitter este domingo acerca del uso del lenguaje no sexista. Y no es la primera vez. En otras ocasiones ha calificado el lenguaje inclusivo como “ridículo” y, recurriendo a sus insultos habituales, afirmó que solo es usado por “algunos políticos demagogos y algunos imbéciles”. Imbéciles pero que al menos saben, sin ser catedráticos de la RAE, que concejalas está admitido por la academia desde 1927, no así como concejalos aunque como académico, si quisiera, podría proponer su inclusión. Sea como fuere, Reverte no se quedó ahí y también acusó a sus compañeros de dejarse intimidar por el “matonismos ultrafeminista radical”.

Parece que Pérez Reverte no solo no conoce lo que está admitido y no en su propia academia, sino que además desconoce por completo la historia, hablando sin saber qué es el feminismo radical. Nada de extrañar en una persona que es académica de la lengua, pero que de cada dos palabras que dice una es un insulto. Muy culto por su parte. Sin embargo, no es el único. Desde la RAE hay una tendencia a ridiculizar a quienes adoptan fórmulas para nombrar a ambos sexos, pero no sorprende. Es la eterna historia de las feministas cuando reclamamos nuestros derechos. Le pasó lo mismo a Clara Campoamor cuando abogó por el voto femenino en España o a las sufragistas inglesas que tuvieron que aguantar todo tipo de chistes y difamaciones en la prensa del momento.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Sun Oct 15, 2017 12:17 pm

Entrevista a Juan Aguayo
todoliteratura.es - 15/10/2017

-¿Cuáles son sus escritores favoritos de este género?
-Para mí los maestros del género, en cuanto a peripecias en el mar y aventura caballeresca siguen siendo Daniel Defoe, R. L. Stevenson, Herman Melville y Joseph Conrad, amén de ser confiables, veraces y rigurosos en atención al clima y época de sus relatos. Hay autores modernos muy buenos y que disfruto leyéndolos, como Patrick O'Brian. Vázquez-Figueroa y Pérez-Reverte son de estos, y escriben en nuestro idioma, aunque creo del último que no comulgo mucho con la forma como presenta los diálogos -a mi gusto extemporáneos- de sus personajes, y la abundancia de localismos españoles en tales diálogos no permite hacerlos parte de una castellanidad ampliada, americana; ello impide a los lectores hispanoamericanos de esas aventuras y personajes adoptarlos sentimentalmente como suyos. Pero es mi parecer particular, no es factor decisivo; además, él es miembro de la Academia de la Lengua y la suya elección libre como escritor, de gran éxito.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Wed Oct 18, 2017 9:42 am

Pérez-Reverte y su torcida
Sergei L Brandoni - niebladebrandoni.blogspot - 18/10/2017

Empecé a leer los artículos de Pérez-Reverte más o menos cuando empezó a escribir en 'El Semanal'. En aquella época ya era igual de prepotente que ahora (él, yo me he ido perfeccionando con los años). Al poco me empezaron a llegar sus novelas... la verdad es que ninguna me pareció gran cosa, y en la mayoría observé dos constantes: no sabe acabarlas y sus protagonistas son unos amargados y bastante descreídos.

Como escribo y sé lo complicado que es encontrarse con el folio en blanco no puedo menos que reconocer que hay una evolución a mejor en su estilo, e incluso que trata con cierta tolerancia a algunos de sus personajes y a otros -menos- con cierta indulgencia, que parece nacer de la condescendencia que le otorga su posición. ¿Qué posición? Pues que es una persona culta, adinerada y famosa, que se ha hecho a sí mismo y que goza del reconocimiento general y de bastantes simpatías. Desde mi punto de vista la figura que se ha creado en torno a su persona lo han convertido en personaje, y no es nada raro que se difundan en su nombre soflamas de uno u otro tipo que suelen ser fácilmente reconocibles o bien por el estilo o bien por el mensaje; por ejemplo: si yo leo una supuesta carta defendiendo España automáticamente lo descarto como autor, porque no lo ha hecho nunca de forma directa. El uso de palabras grandes como Patria o Nación también eliminan posibilidad alguna a su autoría. Es lo que hay. Y con esto no pretendo meterme con el señor académico de la Real: él sabrá si es honesto enarbolar esa grímpola y no conceder cuartel a su enemigo ni grandeza a sus acciones, y también el porqué de la mención constante a esas lecturas de cabecera en griego, latín o castellano antiguo que deben guiarnos a todos cuando elegimos cómo desbravarnos, lo que descarta totalmente su obra literaria.

Porque a mí me gusta leer a Pérez-Reverte aunque no esté de acuerdo con él, aunque crea que no tiene más base moral que su raciocinio, aunque no espero que reconozca un error suyo jamás y aunque no coincida ni de lejos en que España es una nación de nobles brutos gobernada constantemente por tiranos estúpidos... no: para mí es tan libre de escribir lo que le parezca como yo lo soy de opinar que la mitad de lo que dice es una memez para su mayor gloria y honra. Lo que me extraña es la cantidad de hooligans, torcedores, xiareiros o fanáticos que consideran que una persona de familia acomodada y con más dinero del que la mayoría soñamos tener es en realidad un apóstol del pueblo llano cuyo objetivo es reverdecer los laureles de la corona. Porque no lo es: a Reverte le gusta la grandeza de las acciones individuales, la épica de la historia y la nobleza de aquellos que ponen la honra y la palabra por encima de su integridad, proponiendo alatristes en todas su novelas, que luchan contra curas malvados que sólo quieren alimentar su glotonería, su lujuria y su ambición. A partir de ese momento mantiene una equidistancia constante entre el bien y el mal, y de ahí que la mayoría de sus protagonistas se muevan entre el relativismo y la inmoralidad, probablemente porque es donde él mismo se mueve.

Y más allá de eso parece estar más a gusto con pequeñas élites que con esa masa que le alaba en sus múltiples escenarios de propaganda; pero así somos todos, ¿verdad?, que alabamos al que nos denigra porque menciona a Heródoto cuando lo hace, no vaya a ser que alguien se dé cuenta de que no tenemos ni idea de si lo que está escribiendo es de Plauto, de Tolkien, de su prima Margarita o de cosecha propia. Y es que para mí no hay nada más insoportable que el que se empeña cada dos por tres en contarnos las veces que ha leído a los clásicos, a los autores del Siglo de Oro, a los del 98, a los del 27 y a la madre que los parió a todos. Y por eso me gusta tanto Cervantes: porque no había leído 'El Quijote', y por eso lo escribió.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Mon Nov 20, 2017 8:30 pm

La extrema derecha culta del siglo XXI
Carlos Usón Villalba - elsaltodiario.com - 19/11/2017

En esos meses en los que los franceses se vieron abocados a elegir entre el gobierno de la extrema derecha neoliberal, encarnada por el Sr. Macron, y la extrema derecha clásica del Frente Nacional, tuve ocasión de escuchar a Marine y Marion Le Pen y un escalofrío de espanto recorrió mi espalda. Alejado de la dialéctica macarra y ultramontana a la que nos tienen acostumbrados los “ultras”, el discurso era consistente, bien enmarcado en los problemas de la ciudadanía y, sobre todo, en sus bajas pasiones. Estructurado alrededor de ese individualismo egoísta que ha ido cultivando la publicidad y contagiando a los partidos liberales y socialdemócratas desde 1981, se mostraba muy sólido.

Vivimos aquella realidad como si Francia fuera un lejano planeta pero, esas mismas posiciones de corte ultraderechista, democráticamente cultivadas, aparecen en la prensa española de vez en cuando como el disparo certero del francotirador en una batalla. Tan sólo un ejemplo: El 13 de septiembre de 2016, el Sr. Pérez Reverte, haciendo uso de la patente de corso que le ha concedido XL Semanal, se lanzaba al abordaje de nuestras conciencias con un artículo en el que, escamoteando la verdad histórica, construía medias verdades -que son las peores de las mentiras-, para exaltar las posiciones del miedo en relación con los refugiados. Seis meses más tarde, nuestro académico T mayúscula afilaba de nuevo su pluma, esta vez alimentando la islamofobia. Sin pudor alguno, en su habitual estilo, se quejaba de que una mujer musulmana con pañuelo, desde su papel de maestra, pueda orientar moralmente a nuestros hijos. A pesar del tiempo transcurrido, el artículo corrió en las redes como un reguero de pólvora tras el atentado de Barcelona.

El carpetovetónico narrador sabe que, reforzando el ancestral papel del hiyab, evita que la convivencia pacífica con él diluya su atávico significado. Es plenamente consciente de que provocando esa polémica se fomentan tensiones, se destruye la espontaneidad, se exacerban las posturas más radicales y se estimula el rechazo. Al mejor estilo Le Pen, el autor no tiene inconveniente en tergiversar la historia sin pudor alguno.

Afortunadamente, en este país a nadie se le hace un examen de ortodoxia religiosa antes de entrar a un aula. Por lo que ese mismo papel que le va a tocar jugar a la maestra, evidenciando con el yihad sus creencias, lo puede ejercer desde el anonimato un maestro del Opus, una ultraconservadora profesora católica, un intransigente testigo de Jehová o una ultramontana estalinista si se diera el caso.

Soy profesor, tengo alumnos y alumnas musulmanes, algunas de ellas llevan pañuelo, otras no. Pues bien, la realidad, la que escapa a la sarta de prejuicios que perlan los discursos de la ultraderecha culta, la conforman esos chicos que el Sr. Reverte olvida porque no llevan chilaba, y esas chicas que él identifica unívocamente con la sumisión machista cuando llevan el pañuelo. Españoles y españolas todas ellas, serán maestros, ingenieras, periodistas, poetas… y los juzgaremos por sus decisiones, no por su religión ni por su aspecto. A día de hoy, muchas de ellas –y de ellos- demuestran tener un criterio moral mucho más limpio que el que destila el Sr. Pérez en su artículo y, si como padre, pudiera elegir quien da clase a mis hijos o quienes orienta su posicionamiento moral, les aseguro que las prefiero a ellas con hiyab y a ellos con chilaba que a esos versados adalides de la supremacía occidental a los que parece ensalzar nuestro apuesto escritor.

Pero, ¿cómo contrarrestar ese torpedo a la línea de flotación de la racionalidad? En teoría es fácil: sirve con estimular los valores de justicia, igualdad, equidad y solidaridad que dieron corpus a la Declaración Universal de Derechos Humanos y que en Europa adoptamos como propios. Sólo en teoría parece fácil dar la vuelta a sus asertos. La realidad evidencia que es más difícil de lo que parece. El problema de los francotiradores es que gozan de un entorno de destrucción en el que eligen la oportunidad propicia para hacer un disparo selectivo. Mientras tanto, en campo abierto, algunos seguiremos defendiendo el orgullo de una cultura mestiza y defendiendo a los cuatro vientos la otra mitad de la verdad. Aquella que demuestra cómo esta civilización occidental, que algunos se empeñan en asociar de forma absoluta e inequívoca a Grecia y al humanismo, tuvo en el mundo islámico su principal valedor. Y cómo esta Europa ultraracionalista de la que nos enorgullecemos hoy, es el fruto maduro de una evolución que tuvo como protagonistas a al-Farabi, Avicena, Avempace y Averroes -desde el lado islámico- y a Maimonides e Ibn Paquda desde el judío.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Mon Nov 27, 2017 6:53 pm

Por qué no trago a Pérez-Reverte
Edu León - democracianacional.org - 25/11/2017

Del conjunto de la obra de Pérez-Reverte se puede sacar entre otras conclusiones que estamos ante un país que:
– Esclavizaba y masacraba a los indios.
– Estaba dominada por una Iglesia oscurantista, cruel, opresiva y llena de egoísmo.
– Su clase dirigente era también inculta, corrupta, cobarde e incapaz.
– Su pueblo era miserable, zafio, lleno de supersticiones y bastante salvaje. Aunque capaz a veces de hechos heroicos.
– Impedía el éxito de cualquier causa noble o de cualquier empresa justa, porque todas fracasaban entre abismos de maldad, océanos de corrupción y/o montañas de torpeza.
– Solo podía ofrecer de bueno una historia militar llena de ejemplos de valor y heroísmo, aunque a veces trufados también de rigidez, crueldad y corrupción.

Creo que podemos partir de un punto aceptado por todos nosotros, o así me parece. Pérez-Reverte se inscribe dentro del mundo de lo que llamamos leyenda negra. Sus personajes responden a todos los tópicos de esta y navegan entre ellos con naturalidad. Prueba de ello es el éxito editorial que ha supuesto Alatriste en el mercado anglosajón. No ha sido para los lectores de habla inglesa el descubrimiento de algo diferente, sino la confirmación de todos sus prejuicios en forma de novelas entretenidas que, para colmo, acaban malamente para los malos. O sea, para los españoles.

La leyenda negra está ahí y está para quedarse, porque tiene su función. Fuera de España, porque la lucha contra el español está en los mitos fundacionales de media Europa y es necesaria para la explicación que esos países se dan de sí mismos, es decir, para su propia legitimación histórica. Un caso claro es el de los Países Bajos. Guillermo de Orange encabezó un proyecto nacional distinto y enfrentado al de su Señor Natural. Se mire como se mire, actuó con doblez, cometió traición en un grado que sólo sería justificable ante un poder tiránico en grado sumo. La infamia de Guillermo, la mayor que en su época podía cometer un súbdito, sólo podría salir justificada como reacción ante un abuso aún más infame. España tiene que personificar algo cercano al mal absoluto para que las cosas discurran en correcto equilibrio entre los diques y canales del país de los Orange… Algo similar ocurre con Alemania, Inglaterra, Italia… Tampoco es para escandalizarse demasiado. Al menos a mí el Islam y su cultura, que jugaron para nosotros un papel análogo, me resulta entre inquietante y antipático, y no suelo tener mucha paciencia a la hora de buscar sus excelencias, que seguro que (alguna) tuvo.

Lo interesante en este caso es qué significa la leyenda negra para el señor Pérez-Reverte. Lo que podemos preguntarnos es qué papel juega la leyenda negra de puertas para adentro, en concreto en este escritor. No cabe duda de que los valores que movían a los españoles del siglo XVII son completamente ajenos al mundo actual, España incluida. La identidad religiosa, más allá de la Religión o si se quiere, desarrollando su propia función en un mundo que no establecía fronteras en estos asuntos, motivó la actitud de los españoles identificándose con el catolicismo, ante arrianos, andalusíes y turcos. Y sin solución de continuidad, afrontando la evangelización del nuevo mundo, en el que España crea réplicas de sí misma, para desbordarse y desangrarse en la lucha contra la herejía protestante, consolidante de la rebelión antiespañola.

Nada de esto tiene valor hoy día como mito fundacional. No podemos vivir nuestra historia (me refiero a ésta en su función de relato mítico, imprescindible para el equilibrio psicológico de una comunidad nacional, más que en su dimensión de fenómeno objeto de estudio) en base de valores que apenas son un pálido reflejo de lo que fueron. Una referencia al pasado basada en ser, por ejemplo, un país cuna del arte y las ciencias, o del libre comercio, o de la democracia, no encuentra raíces en nuestra historia, lo que no implica que no hayan podido en su caso tener su papel en ella.

Pérez-Reverte acoge la visión de aquellos incapaces de ver en nuestro pasado otra cosa que la causa de una decadencia que les amargaba, y que no tuvieron mayor capacidad de reacción que revolverse ante él, sin ser capaces de ir más allá, o haber intentado algún tipo de síntesis fecunda. Pérez-Reverte entra en la leyenda negra y la utiliza de fondo para resaltar por contraste determinados personajes, por otra parte trasuntos de él mismo. A juzgar por su lamentable éxito de imprenta, Pérez-Reverte ocuparía por propio mérito un lugar entre los difusores de la leyenda negra fuera y dentro de España, como un padre Las Casas o el autor de la 'Apología'. Todo un honor. Y un muy curioso amor a España el suyo.

Los motivos que pueda tener Pérez-Reverte, sin duda relacionados con su experiencia vital, no parecen en definitiva muy originales, y se encuadran con los de esos españoles que parecen sufrir un inmenso disgusto ante nuestra historia e incluso ante la existencia de su propio país. Una variedad de conciudadanos que casi invariablemente se consideran moralmente superiores a su condición de españoles. Suelen dar a entender que ellos merecen más. Acaso ser suecos o quién sabe si suecas.

Ayuda a entender la actitud de Pérez-Reverte contemplar sus personajes. Porque el autor no es muy variado en este terreno. Por su obra suelen rondar, bajo distintas máscaras y cáscaras, dos personajes muy concretos. Uno es un pobre diablo al que un desdichado azar ha enrolado bajo banderas (las de España, concretamente) para él absolutamente ajenas –como no podía ser menos- y que en un desesperado intento de salvar el pellejo (su horizonte vital no da para más), perpetra heroicidades sin cuento para, tras tocar con la mano una gloria que ni busca ni entiende, volver a sumirse en una existencia inane, víctima invariable y resignada de la maldad de los de arriba. Lo vemos en 'La sombra del águila' o en el libro dedicado a Trafalgar. El otro, el “héroe cansado” por usar los términos del mismo autor, es un trasunto bastante transparente de Pérez-Reverte, en el que a él gusta verse reflejado. Alatriste, una mezcla de rufián y de héroe sin que se sepa muy bien por qué, es el ejemplo que ahora nos interesa, aunque el personaje culebree constantemente por la obra del autor. Descreído, duro, cínico, presto a matar por dinero o a morir por nada, es el reportero de guerra que ha visto más de lo que hubiera querido ver, y que rechaza con odio cualquier explicación transcendente de un mundo que le parece horrible y caótico.

Este cínico de la postmodernidad trasplantado al siglo XVII constituye un personaje inverosímil. No fue menos horrible ese siglo, pero el espanto se cifra en aquel episodio del saco de Amberes, en los que unos soldados se pasan de pica en pica un niño. Un soldado vizcaíno no puede consentirlo: corre hacia aquellos desalmados, les arrebata su víctima entre reproches, bautiza al pequeño hereje y, una vez asegurado su destino eterno, se lo devuelve a sus compañeros para que sigan con su juego. El horror y lo sublime ocupan espacios distintos según las épocas. Por eso, sea la terrible historieta cierta o apócrifa, Alatriste es un fraude.

¿Qué clase de obra nos suministra pues, Pérez-Reverte? Temo que nada que pueda inspirarnos. Su admiración por los Tercios, por la bravura de aquellos hombres, y su simultáneo desprecio por sus almas, se desparrama en un absurdo despliegue de testosterona que no lleva a ninguna parte. Pérez-Reverte no cree en que la Historia de España dé para más que para estéticas derrotas: nada sobre lo que se pueda edificar ni presente ni futuro. Ya en este punto es para preguntarse qué aporta en definitiva el héroe cansado. Poco. Alatriste acaba sirviendo en el mejor de los casos para suscitar ese tipo de comentarios complacientes al estilo de cómo éramos, que tíos aquellos, que se lo llevaban por delante. Alatriste acaba su penoso recorrido acodado en la barra del bar, hecho compañía del inefable Torrente, confundidos los tercios viejos con los tercios de Mahou (cerveza).

Y en el peor de los casos… ¿Qué sentido tiene fomentar este extraño narcisismo que celebra la pérdida anticipándose a ella? Ese bucle melancólico del que tanto se ha hablado no es ajeno a este relato de la lamentable autocomplacencia de unos personajes destinados a ser derrotados porque después de todo a ellos les da lo mismo y su país no merece otra cosa. Recordemos: es la leyenda negra. Hagamos lo que hagamos, somos los malos.

Y en medio de este paisaje… ¿qué queda? Queda Pérez-Reverte, subido a su atalaya de superioridad moral, encaramado en su columna del 'ABC' como un Kong hiperhormonado a su rascacielos, repartiendo emociones fuertes a los lectores insultando a diestro y siniestro con una habilidad especial para no traspasar los límites de lo políticamente correcto: "Qué tío, le canta las verdades al lucero del alba, qué bien puestos los tiene el jodío…" Si alguien esperaba alguna idea fecunda de tan ruidoso personaje, sepa que al final, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Mon Dec 11, 2017 7:47 pm

Yo fui uno de esos niños que vivía con miedo
Javier López Menacho - lareplica.es - 11/12/2017

Estimado señor Pérez-Reverte,

Me permito escribirle porque, verá, yo fui como Rufián, uno de esos niños a los que le pegaban en clase o temían que le pegaran cuando era pequeño.

Cursé EGB en un colegio problemático del sur de Andalucía con un alto porcentaje de fracaso escolar y gran parte del alumnado viviendo, cuando no directamente excluidos de la sociedad, al borde de la marginalidad. Como bien sabrá, la infancia es el escenario donde se define nuestra personalidad, fijamos nuestros modelos de conducta y patrones de comportamiento. Yo tuve un ambiente familiar modélico, pero un entorno académico difícil.

Vi de todo en el colegio Pio XII de Jerez de la Frontera allá por principio de los noventa. Chicos pegándose a latigazos con cadenas de hierro, alumnos que robaban a los profesores, he visto niñas que no podían elegir si le levantaban las faldas o le tocaban sus partes, he tratado con cantidad de drogadictos que se pinchaban jaco al fondo del campo de fútbol, he presenciado cómo alumnas se tiraban de los pelos, y a otros escupirse, pisarse, liarse a mamporros y darse donde más duele. He visto cosas que, desgraciadamente, eran muy habituales en determinados colegios marginales en aquella época.

Un año, un alumno conflictivo, un mamotreto de uno ochenta de altura entonces, procedente de una familia desestructurada, la tomó conmigo. Yo era bajito, miope y enclenque. Y por si fuera poco, empollón. Por ello, me amenazó con pegarme y con robarme, me decía con señas que me iba a rebañar el cuello en plena clase y trataba de poner a los demás alumnos en mi contra. Los profesores, que escuchaban día tras día las amenazas que me profería, no le echaban cuenta. No les culpo, suficiente tenían con un grupo donde sucedían cosas así cada día y donde los profesores llegaron a ser agredidos por el alumnado. Suficiente tenían con que la mitad del alumnado no cayera en la desgracia. ¡No eran ellos, era el sistema! Como dice mi amiga Marta Güelfo, la educación no cambia el mundo, si acaso se esfuerza en ponerle parches.

Pero a lo que íbamos, en la infancia recibí numerosas amenazas, alguna que otra galleta y corrí infinidad de veces hasta mi casa, que como en el juego ese del pilla-pilla, era mi salvación. En casa nadie me pegaba ni me agredía, todo era amor. Pero el mundo real estaba ahí afuera, acechante. Y créame, el mundo se me hacía mucho más jodido entonces de lo que es ahora -y mire que ahora es jodido-. Hoy en día, guardo un mal recuerdo del colegio y revivo la infancia como un lugar difícil, agridulce.

Pese a todo, hoy en día, me considero una persona medianamente normal. Tengo trabajo, familia, soy amigos de mis amigos, y me esfuerzo, aunque sea un poquito al día, en intentar hacer que este mundo sea más justo e igualitario.

Cuando usted se refiere a los que le pegaban o temían que pudieran hacerlo de forma peyorativa, o se ríe de niños como el que yo fui, aunque pueda creer que se trata de un coloquialismo más y no haya que sacarlo de contexto, creo que se comporta de forma irresponsable. Usted sabe mejor que nadie la importancia del lenguaje y podía haber elegido cualquier otra forma de expresarlo. Porque con su trascendencia pública, manda un mensaje a la sociedad que perpetua y justifica al matón, señalando como pardillo al que le quitan el bocadillo -la víctima como culpable- y estableciendo como modelo de conducta al que logra evitar esa situación. Algo así como “solo los más fuertes sobreviven”. Este discurso testosterónico, extrapolable a la política, al mundo laboral o al personal, acentúa valores más que discutibles, y pasa por alto lo más elementales valores de conducta, respeto y buen comportamiento.

Usted clama públicamente contra la corrupción, se indigna con los violentos y se echa las manos a la cabeza cuando un político no se comporta como es debido, pero se ríe de los niños a los que le quitan el bocadillo y le parece un argumento de peso para atacar a quienes no comparten sus ideas políticas. Pues bien, ahí empieza todo. En la infancia. En ese espacio, a veces idílico y otras veces amargo, donde se hacen y deshacen las personas. Solo respetando esa infancia, hasta en asuntos tan aparentemente triviales como el uso del lenguaje, podremos respetarnos luego, unas personas a otras.

Con afecto...
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Mon Dec 11, 2017 8:06 pm

El Rey Arturo y la mesa de intelectuales
Gerardo Tecé - ctxt.es - 11/12/2017

Como diría Pérez-Reverte sobre Gabriel Rufián y la política, en España tenemos los intelectuales que nos merecemos. La cosa no ha pasado de repente, de un día para otro. Han sido décadas tragando el mismo menú intelectual del día en los mismos medios de siempre, esos que sirven la observación del entorno con crítica light y precocinada. Años sin abrir las cómodas ventanas de “la normalidad” que hoy día siguen cerradas a unas nuevas perspectivas que, cuando algunos se han querido dar cuenta, ya estaban aquí. Ni las vieron venir. La dejadez nos ha llevado a una brutal paradoja: en España tenemos una élite intelectual que denuncia y desprecia por defecto cualquier nueva tendencia o cambio en lugar de alumbrar y dar perspectiva. Dejación de funciones bien pagada es hoy el oficio de intelectual. "Esto del feminismo es peor que la dictadura de Franco; madre mía qué peligro tienen las redes sociales, ahí habla cualquiera de cualquier cosa sin tener ni puta idea; ahora le das una hostia a un crío y te meten en la cárcel, así salen luego los chavales; pero dónde va con esas pintas ese tío al Congreso". No hay reflexión de la clase intelectual que no pudiera ser aplaudida enérgicamente por el 90% del fondo sur –un lugar nada élite por otro lado, según las propias élites y su clasismo– de un campo de fútbol. Verdades como puños dice ese Reverte cada vez que abre la boca.

Precisamente uno de los máximos representantes de la crema de la intelectualidad, Pérez-Reverte, abría la boca la noche del pasado sábado en el programa 'La Sexta Noche'. Lo hacía desde un púlpito del máximo nivel: la Real Academia Española. Como para chistarle en algo. Reverte, gran escritor, metido entre libro y libro a eso de ser élite, se despachaba con verdades como puños con la excusa de la promoción de su nueva novela y lo hacía de la forma habitual. Más de lo mismo, más de lo de siempre: vender como librepensamiento e incorrección lo que en realidad no es más que –con razón o sin ella– la postura masiva y hegemónica de desprecio hacia lo nuevo y mirada atrás. Ya nada es como ayer, que es justo lo que pasaba ayer antes de serlo.

Los españoles somos así de cainitas –explicaba Pérez Reverte como el científico que habla en alto mientras observa microorganismos a través del microscopio– porque nos han quitado de la educación, de la formación académica la Historia, por eso la culpa es de los ministros de Educación. Como suele pasar demasiado a menudo en el mundo de la élite intelectual, el razonamiento era bastante agradecido de escuchar pero no era real. Con más o menos éxito que tampoco tendría por qué explicar de por sí distintos aspectos sociales del hoy, lo cierto es que los niños no han dejado de recibir esa formación en Historia. En toda la etapa de la ESO y en su respectiva rama de Bachillerato, la Historia sigue siendo obligatoria. Nunca dejó de serlo a pesar de las certezas de Reverte o de las muchísimas estanterías llenas de libros que adornaban la entrevista con el escritor.

Tras lo histórico le tocó el turno a la historia del hoy: lo tecnológico. Tras reconocer Reverte que se divierte en redes sociales observando las peleas que él mismo provoca –efecto microscopio una vez más– el escritor y periodista se puso serio. Las redes sociales han matado al periodismo, aseguraba –ojalá algún día lea un medio como CTXT que encuentra en las redes y sus usuarios la fidelidad y financiación que otros medios respetables encuentran en subvenciones de partidos corruptos. “Antes el lector necesitaba el rigor de un periodista culto, formado, preparado, para transmitir información, ahora cualquiera puede manipular y mentir”. De hecho, manipulación y mentira son palabras que, como almóndiga, amigovio o culamen, acaban de ser aceptadas recientemente por la RAE en la que se sienta Reverte. Antes de las redes sociales no existían tales conceptos. Hablando de redes sociales, Reverte descubrió en público su particular teoría sobre la persona que aúna todo lo que un intelectual melancólico puede detestar: juventud, reivindicación y redes sociales. “A Rufían le pegaban en el colegio, de ahí salen un montón de conductas posteriores”. La élite, dedicada al estudio de la moderna teoría de “una hostia a tiempo”, ha dejado, entre tantas otras cosas, pasar por alto asuntos como el del acoso escolar, cosa de bobos. Antes el de las gafas no se quejaba porque se las partieran.

“Cuando escucho a un político decir que es un preso político me da la risa”, explicaba Reverte y no es que le divierta –ni deje de hacerlo– que en España haya detenciones por motivos políticos, sino que en este campo tampoco nada es ya como antes. Antiguamente un preso político era torturado, explicaba el escritor, motivo por el cual, al parecer, los presos políticos del hoy no lo son. El razonamiento es impecable. Lo de que nada es como antes sirve en la élite para todos los ámbitos y tampoco se salva la izquierda. “Un dirigente de izquierdas antiguo me explicaba que a Companys lo hubieran fusilado ellos mismos por traición a la República. Era una izquierda culta y coherente, la de hoy pone dos tuits y ya cree que eso es una teoría política”.

“Necesitamos gente con talla que tire del carro para que los que no la tienen puedan ir con ellos. Estamos teniendo hijos de unas generaciones de despojo moral e intelectual”, iba concluyendo el intelectual Reverte la entrevista tras confesar que a él España ya no le duele tanto como antes porque había aprendido a ser estoico –"no es un futbolista del Barcelona", estuvo a punto de explicar, por si había algún bobo de twitter viendo la tele. "Me molesta el bobo que se atreve a sentar cátedra desde su ignorancia". No se refería, por supuesto, a la clase intelectual dominante que ocupa sillones. El baño de clasismo y de intelectualidad Wikipedia –mucho dato sin reflexión traída al hoy– acababa con Reverte buscando el perfil humilde –es buen guionista– y demostrando que este país tiene un problema de desquicie que no es exclusivo de la política: “Mi mirada ecuánime me permite no despreciar al ser humano”. ¿A cuál de todos ellos, Arturo?
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Mon Dec 11, 2017 8:11 pm

Pérez-Reverte echa en falta más guillotina en España
José Apezarena - elconfidencialdigital.com - 11/12/2017

La guerra de la Vendée fue uno de los episodios más sangrientos de la Revolución Francesa, que se saldó con la matanza, por parte de las tropas republicanas, de cientos de miles de campesinos de dicha región al Oeste de Francia, un territorio que después permaneció prácticamente deshabitado durante 25 años. Algunos historiadores galos han llegado a calificar lo sucedido como genocidio, y también como populicidio, argumentando que los dirigentes de la revolución buscaron la eliminación sistemática de los pobladores de esa zona. El término francés populicidio, utilizado antes de que se inventara el de genocidio, fue acuñado por Gracchus Babeuf en 1795, precisamente para describir el exterminio de 117.000 campesinos de la Vendée. Centenares de prisioneros hacinados en barcas que fueron hundidas en el río, “fusilamientos” masivos a cañonazos, asesinatos de mujeres, niños y ancianos, arrasamiento de las tierras y destrucción de los hogares… fue la respuesta de las tropas de la República, nacida en 1792, contra la rebelión que estalló un año después y pervivió hasta 1796. Se ha hablado, pues, de guerra de exterminio, sistemáticamente programada por el Comité de Salud Pública, máximo órgano ejecutivo de París en ese momento, cuyo objetivo fue conseguir la completa desaparición de habitantes y poblaciones. Eso aplicó la Revolución a quienes se les resistían. La insurrección vendeana tuvo detrás múltiples factores. No fue exactamente una defensa del Antiguo Régimen, sino más bien una suma descontentos (por ejemplo, la resistencia a las levas de cientos de miles de jóvenes para el ejército) y de desconfianzas hacia el nuevo Estado, unido a movimientos defensivos ante el ataque a la religión, contra los que se alzaron los campesinos, apoyados por el clero y por la nobleza.

Bueno, pues resulta que eso es lo echa de menos Arturo Pérez-Reverte en el caso de España: que aquí no haya existido una represión de ‘enemigos del régimen’ como la practicada en la Vendée. Achaca los problemas que sufre este país a que aquí no haya existido una represión semejante, que hubiera acabado con “obispos, reyes y demás…”, según sus propias palabras, que por tanto siguen campando en este país y son culpables principales. Así se expresó el novelista el sábado por la noche, entrevistado en La Sexta. Afirmó que echaba de menos la guillotina.

Si esa es la receta de Pérez Reverte para solucionar los problema de las naciones, aviados estamos. Es, por cierto, la vía que tomaron personajes como Pol Pot en Camboya, Mao en China, Stalin en Rusia... Y hasta, si me apuran, el mismísimo Führer. O los hutus en Ruanda, con las matanzas de 1994, cuando acabaron a machetazos con dos tercios de los tutsis. Y tantos otros. Magnífica receta, sin duda. De un demócrata, por supuesto.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Fri Dec 15, 2017 12:05 am

Perdonavidas
Javier Pérez de Albéniz - eldescodificador.com - 10/12/2017

Si usted ha leído un par de libros sobre la revolución francesa ya puede opinar en La Sexta. O eso parece, después de escuchar la noche del pasado sábado a individuos como Inda o Pérez-Reverte. Dos personajes bien diferentes, bien es cierto, unidos por la soberbia. Es evidente que saben más que los demás, que se expresan mejor que los demás, que son más cultos que los demás y, sobre todas las cosas, que tienen un don: están en posesión de la verdad. No pueden estar equivocados. Su palabra es la ley, y el populacho deberíamos agradecerles que nos ofrezcan un master cada vez que abren la boca.

¿Le gustaría ser como ellos, un triunfador audiovisual? Cite de cuando en cuando a Montesquieu, reniegue de los patéticos tuits de los demás (los suyos sin embargo son brillantes), busque cómo encajar en su discurso aquello de Agamenón y su porquero y, sobre todo, repita que la culpa de todo la tienen los ignorantes. Es decir, los otros, esa plaga de borricos en que se ha convertido el pueblo español. Gente sin biblioteca, que ignora qué es la Ilustración y cree en cosas tan vulgares como la igualdad de oportunidades o la educación pública. Cumpliendo estas sencillas reglas, y levantando el tono de voz para que nadie sospeche que está diciendo obviedades, puede perfectamente ejercer de tertuliano/periodista o periodista/académico en La Sexta.

¿Duda de su talento como farsante? ¿No se siente seguro con su discurso de mierda? No se preocupe. Lejos de apretarle las tuercas, el presentador/periodista moverá la cabeza como el perrito de la bandeja trasera de los coches y le reirá las gracias. Cuando diga que “Los colegios españoles son ahora lugares para aplastar la inteligencia e igualarla en mediocridad”, o que “Necesitamos gente con talla intelectual, moral; que tire del carro para que los que no lo son puedan ir con ellos”, el presentador/periodista pondrá cara de admiración. ¡Lo que sabe este hombre! La audiencia subirá, usted venderá sus libros de medio pelo, y todos ganaran más pasta.

La televisión, hábitat perfecto para perdonavidas y altavoz ideal para sus comentarios clasistas, es una máquina de embrutecer. El auténtico enemigo público número uno de los ciudadanos. Lo dicen Montesquieu y su porquero.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Fri Dec 15, 2017 12:17 am

Arturito ‘pedantón’ se desmelena: apoya el genocidio de La Vendée
Eulogio López - hispanidad.com - 14/12/2017

El periodista estrella de La Sexta estaba extasiado ante el académico y novelista Arturo Pérez-Reverte. No concede muchas entrevistas y la verdad, con lo visto el pasado sábado, no me extraña. Arturito sólo tiene una idea fija en la cabeza: la culpa de todos los males la tienen los curas. Mejor: los malos son los cristianos, en su totalidad manifiesta, especímenes retardadores del progreso y enemigos de la Ilustración. Los buenos son los ilustrados, que le transporta hacia Diderot, Danton, Robespierre y otra gente de bien. Y mismamente entonces entró en éxtasis libertario. Arturito, insigne académico, como creo haber dicho antes, nos explicó que el problema catalán, así como todos los problemas que en España han sido, se basan en que, al revés de lo que ocurrió con los ilustrados franceses, oh sí, en España no hicimos La Vendée y claro está, de ahí nuestro anclaje a la caverna.

Arturito Pedantón, que achaca a la falta de cultura todos los males patrios, y por si alguien no había consultado sobre La Vendée en Wikipedia, nos explicó, sucintamente, que el problema de la región francesa, laminada durante la Revolución francesa, es que eran “reaccionarios” y que asesinaron a 100.000 personas, mujeres y niños incluidos. Los revolucionarios franceses lograron imponer el siglo de las luces y la radiante modernidad. No como aquí, en la carpetovetónica España y por eso -van como van y pasa lo que pasa- nos topamos con el problema catalán… que no es otra cosa que incultura… como creo haber dicho antes.

La verdad es que los habitantes de La Vendée no eran reaccionarios, sino católicos, que se negaban a la Constitución Civil del Clero, que no era otra cosa que una ley para acabar con la Iglesia por la fuerza. Más que acabar, el proyecto de los muy ilustrados galos de Arturito, consistía, no en eliminar la Iglesia sino en conquistarla y que el cristianismo fuera dirigido por los revolucionarios, que son los de la diosa razón y, mayormente, los de la guillotina. No es coña, Reverte opina que a España le faltó una afilada guillotina. Algo parecido a lo que comentamos los amigos en privado cuando andamos jacarandosos, pero en privado: “el problema de España es que se ha fusilado poco y mal”. Y lo decimos de coña; el problema es que el académico Arturito lo dice en serio. O sea, que la solución a los males patrios, Cataluña incluida, consiste en asesinar a 100.000 reaccionarios (vulgo, católicos) y con la piel de los cadáveres varones hacer alpargatas y con las de las mujeres y niños, más fina, fabricar guantes. Y también, para divertirse, arrojar mujeres y bebés a hornos encendidos. O sea, como en La Vendée, que Arturito considera tan necesaria.

Porque lo dijo el académico: los culpables son los obispos y los curas, que asesinaran los ilustrados con enorme sapiencia, mientras aquí les dejamos vivos. ¿Cabe ser más ilustrado? No obstante, Arturito es misericordioso y está dispuesto a quedarse en España a pesar de nuestro troglodítico cristianismo. Menos mal. Porque no lo duden, el problema de España es que no tuvimos un genocidio como La Vandée, que nos habría librado de los malolientes reaccionarios.

Y este señor es un novelista de éxito, pensador reconocido y académico de la DRAE. Lo que demuestra que España es el país más poderoso del mundo, capaz de sobrevivir a cantamañanas de este calibre, aupados en el podio de la reverencia social. Lo de Arturo Pérez-Reverte es odio a curas y obispos pero desde la derecha fascistoide. Eso sí: derecha fascistoide… pero muy ilustrada y un pelín pedantona.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Fri Dec 15, 2017 11:19 am

El 'Rambo' de las letras
Gonzalo de Miguel Renedo - infolibre.es - 15/12/2017

“Para un reportero en una guerra, territorio comanche es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des media vuelta. El lugar donde los caminos están desiertos y las casas son ruinas chamuscadas; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a lo lejos, mientras escuchas el ruido de tus pasos sobre los cristales rotos. El suelo de las guerras está siempre cubierto de cristales rotos. Territorio comanche es allí donde los oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando. Donde no ves lo fusiles, pero los fusiles sí te ven a ti”.

Estas bellas y espeluznantes palabras fueron publicadas en 1994 por el mismo hombre que en 2017 insulta de manera barriobajera a la alcaldesa de Barcelona, por meramente disentir con él respecto a las suposiciones del escritor hacia otro personaje público, Gabriel Rufián. Aseguraba el escritor de batallitas navales que bromas sabemos hacer todos, que al diputado de ERC debieron haberle pegado de niño en clase, lo que explicaría su actitud, yo que sé cuál, ante la vida y ante la política.

En fin, una suposición causa-efecto absurda, más fruto del desprecio innato de quien se siente por encima del resto de los mortales, que procedente de un uso razonado del seso. Disfrutamos de un amoroso Fénix de los ingenios, y ahora nos toca soportar a un belicoso Rambo de las letras, un tipo duro que gusta de ajustar cuentas, reales o imaginarias, en sus declaraciones públicas. De muestra, sus chanzas a cuenta de las lágrimas de un personaje público que abandonaba su cargo: "a la política se va llorado de casa", le recriminó, no sin antes llamarle "perfecto mierda". Con aquel exabrupto ganó dos mil seguidores en Twitter, que parece es lo que buscaba, según reacción contumaz posterior. Pues bien, siguiendo la estela literaria del héroe violento de su sobrenombre de guerra, recordaría a nuestro ya talludo personaje, periodista y escritor, que él y sus diatribas son prescindibles, al menos las inspiradas en la falta de respeto. ¡Ahórrenos sus insultos unilaterales! Que debiera saber que su carrera literaria tiene mérito, y siempre le admiré por ello, pero que va destruyendo su trayectoria con sus excesos de palabra y obra sin venir a cuento. ¿Tan mal anda de seguidores que tiene que echar de nuevo sus redes en la demagogia barata que reprocha a sus presas? ¿Nos deleitará algún día con viejos chistes sobre los defectos físicos de sus víctimas o, glub, los ha hecho ya?

Desembarcar del reporterismo de acción –nunca olvidaré aquellas escenas con las lanchas gibraltareñas de fondo y que imitábamos entre risas los amigos; o sus conexiones con balas, con el bulo de si compradas o no, sobrevolando el directo– al mundo literario de postín supuso un reconocimiento merecido, pensé entonces, mas hace tiempo que considero excesivo. Recordemos que nuestro periodista de infantería pasó del frente bélico en apenas una década a ocupar un asiento de general en el frente literario en la RAE, sin contar detrás con una vasta colección de obras maestras que digamos. Ojo, es mi percepción personal. Todo ello hace que me pregunte si realmente entraña algún mérito pertenecer a este tipo de reales sitios, o dicho al revés, si realmente se atiende a méritos verdaderos para decidir sobre la admisión de sus miembros o se fijan en rasgos más prosaicos para dar mayor esplendor a la institución. Que no sé, que solo imagino.

Acabo mi filípica no sin antes aconsejar a nuestro hombre en la Academia de la Lengua que también hay un territorio comanche en la profesión del escritor, un lugar que es un momento, aquél en el que un auténtico hombre de letras, respetuoso con la sociedad a la que pertenece y cuyo idioma ayuda a limpiar, fijar y dar esplendor, sabe cuándo debe levantar el dedo del teclado y darse media vuelta, so pena de convertirse en un matón de la palabra. Estoy hablando, por cierto, de Arturo Pérez-Reverte, un personaje hecho a sí mismo, pero vamos, que no siempre el hacerse uno a sí mismo entraña éxito como persona, por más que se haya conseguido el triunfo profesional y sin que esto último entrañe, necesariamente, ser excelso en lo que se hace. A los best sellers de la literatura basura me remito.
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Re: Enemigos de APR

Postby Rogorn on Fri Dec 15, 2017 11:24 am

A lo Colau
Antonia I. Nogales Bocio - lavozdelsur.es - 15/12/2017

Leer a Simone de Beauvoir con 14 años quizá sea too much para un sábado por la noche. Eso debió de pensar algún que otro espectador del programa de televisión al que Ada Colau asistió el fin de semana pasado. Además de lo dantesco del escenario en sí, la cita deparó algunos momentos de eclosión catódica entre confesiones de bisexualidad, borracheras púberes y mucho pero que mucho desconocimiento de los diretes de la caspa y nata. Puro oro líquido para Vasile. La alcaldesa de Barcelona decidió iniciar su particular bajada a los infiernos en plena campaña electoral autonómica. Ir a donde está la gente fue probablemente la consigna que impulsó a los asesores de la edila catalana. Mala cosa. Hace unos tres años, Pedro Sánchez abrió el camino aunque no llegó a tanto. Entonces, el líder socialista llamó en directo al presentador del programa 'Sálvame' para convencerlo de que siguiera votando a su partido. No se atrevió a pisar el plató de Telecinco, pero Colau sí. Lo del sí se puede no conoce límites, por lo visto. Ella, que se arrastró por las aceras zarandeada por la Policía para parar desahucios, quiere seguir siendo la más cercana y la más invicta. Quiere modelarse a lo Colau.

A la misma hora en antena, aunque con la benevolencia que siempre concede el diferido, el escritor Arturo Pérez-Reverte eligió La Sexta. Fue entrevistado en un programa de tertulia política que ocupa desde hace años la parrilla de la segunda cadena de Atresmedia. Aparecía, como de costumbre, en calidad de librepensador y polemista intelectual hecho a sí mismo. En realidad, la manufactura del personaje revertiano, siempre furibundo y tocapelotas, es una hermosa y necesaria creación; alejada seguramente de lo que el autor de novelas es en las distancias cortas, pero pertinente en los tiempos que corren. Hasta aquí parece que nada une a los entrevistados Colau y Reverte salvo el hecho de que ambos lo estaban siendo a la vez en dos cadenas comerciales. Sin embargo, el destino y las redes sociales quisieron conectarlos una vez más. Resulta que en su intervención, el escritor aludió al político de Esquerra Republicana de Cataluña Gabriel Rufián como “un niño al que le pegaban en el colegio”. Twitter fue testigo de la polémica. El ofendido recriminó a Reverte que frivolizase con el acoso escolar y hete aquí que la alcaldesa de Barcelona no tardó en salir en defensa de Rufián y censurar al padre del capitán Alatriste.

“Váyase a hacer demagogia barata a otra parte, señora”. Así contraatacó Reverte a Colau y siguió la fiesta: “una mujer inculta como usted debería reservar sus demagogias cutres para Sálvame”. Parece que el escarceo televisivo a lo Colau no ha pasado desapercibido ni en los círculos literarios. Y es que, además de lo inaudito que es ver sentados en ciertos platós a personas que sí trabajan en algo, las palabras de la mandataria del poble no han dejado de colear. Reverte la tacha de inculta pero ella confiesa que sus mejores recuerdos estivales de adolescencia están ocupados por Thomas Mann y su montaña mágica. Él la manda a 'Sálvame' pero ella desconoce hasta el nombre del novio de la Campos madre. Colau no encuentra su sitio y es que Beauvoir como lectura preadolescente y el cutrerío patrio nunca han casado bien. Demasiado facilón para Reverte, demasiado cool para Mediaset. Intento fallido.
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