La Reverteca

Noticias, entrevistas, artículos y material diverso sobre Arturo Pérez-Reverte

Moderators: Targul, Mithrand, Moderadores

Re: La Reverteca

Postby Rogorn on Sun Feb 25, 2018 10:56 am

La silla cojonera
Hughes - abc.es - 24/02/2018

Por el tuitero Xabe Pato Gigirey conozco esta foto de Pérez Reverte, cuya postura creo inaugura algo. Es fantástico. Se sienta a horcajadas, como si montara la silla, pero de forma más exagerada. Está sentado como si fuera a conducir una chopper. Una de las labores del académico es “sentarse”, estar sentado, ocupar un asiento de la Academia. Así que la postura que adopta es importante. Esto Pérez Reverte lo ha transformado como el primer rapero que se puso la gorra del revés, o como cuando el Príncipe de Bel Air se dio la vuelta a la corbata.

Pérez Reverte, que de alguna forma protagoniza cierta reacción masculina contra el feminismo más insistente (junto a su amigo Marías, asunto del cual me informa Google diariamente), hace orgullosamente manspreading (el despatarramiento) y no contento con hacerlo adapta la silla a ello. Hace del manspreading pose, y pose académica.
Lo maravilloso es cómo y con qué soltura adapta el mueble y sus funciones. El respaldo ya no sirve para la espalda, se pone delante y se convierte en “prepaldo”. La función ya no es sujetar la espalda sino sujetar los cojonazos. El cojonudismo busca silla, los hombres tenemos ya una forma afirmativa y orgullosa de sentarnos gracias a la genialidad del académico. No necesitamos espaldera, necesitamos cojonera. La silla-cojonera.

http://abcblogs.abc.es/hughes/2018/02/2 ... -cojonera/
User avatar
Rogorn
 
Posts: 13866
Joined: Thu Feb 01, 2007 12:00 am

Re: La Reverteca

Postby Rogorn on Thu Mar 15, 2018 9:58 pm

No, Comisiones Obreras no ha propuesto prohibir el fútbol en el recreo
Jesús Travieso - eldiario.es - 14/03/2018

Comisiones Obreras no quiere prohibir que los niños y las niñas jueguen al fútbol en el recreo. Al contrario de lo que han publicado varios medios, el sindicato no apuesta por esta medida tan contundente para así lograr una escuela feminista. Y tampoco abogan por eliminar de los currículos escolares las obras de "escritores machistas", como Pablo Neruda o Jacques Rousseau. Todas estas propuestas surgen de un artículo de opinión publicado en la revista de la Federación de Enseñanza. Y no aparecen reflejadas en la propuesta real de CCOO para lograr una escuela con perspectiva de género.

El artículo en el que se han basado varios medios para publicar que el sindicato estaría conforme con prohibir el fútbol en el patio está firmado por la investigadora y educadora Yera Moreno y por la profesora de la Universidad Complutense de Madrid Melani Penna. En su texto, titulado 'Breve decálogo de ideas para una escuela feminista', las autoras proponen 19 medidas de todo tipo que a su juicio facilitarían que una educación feminista. Pero es su opinión, y no la del sindicato, como aclaran desde CCOO a eldiario.es. Fuentes de CCOO han explicado a eldiario.es no están de acuerdo con varios puntos del artículo, y que su revista publica "opiniones diversas". Es lo que ocurre con la propuesta que ha generado más polémica de Moreno y Penna: la que tiene como protagonista al fútbol.

La idea de "prohibir" solo aparece en el artículo de las dos autoras, y no en la propuesta real del sindicato para una escuela feminista. El texto oficial de la propuesta oficial es el siguiente: "Ponemos énfasis en la necesidad de abrir los espacios comunes a favor de su utilización equitativa. Piensa que, en los patios de recreo, el fútbol ocupa a veces todos los contextos de ocio y es excluyente. Hagamos del patio un espacio amigable, donde todo el mundo pueda ocupar, transitar y habitar ese espacio común. Dejemos fuera esos juegos competitivos que monopolizan los espacios y excluyen a quienes no participan en ellos. ¿Por qué pistas de fútbol y no pistas de baile?"

Otra de las medidas del artículo de opinión publicado en la revista de la Federación de Enseñanza es la de prohibir "eliminar libros escritos por autores machistas y misóginos entre las posibles lecturas obligatorias para el alumnado". Las autoras señalan que para lograr una escuela feminista es necesario que escritores como Arturo Pérez-Reverte o Javier Marías no formen parte de los temarios. Sobre otros como Jacques Rousseau, Emmanuel Kant o Friedrich Nietzsche, instan a señalar "la faceta misógina de ciertos autores legitimados como hegemónicos". Ninguno de estos autores o el alegato de prohibir que se estudien sus libros en los colegios aparece en la propuesta real de CCOO. Lo que sí hace suyo el sindicato del artículo de la polémica es la posibilidad de incluir "la misma cantidad de mujeres filósofas que de hombres filósofos en el temario de Historia de la Filosofía". También la de "feminizar la historia del arte y la cultura".

Otras de las iniciativas que coinciden en ambos textos son las de desheterosexualizar la escuela ("No des la heterosexualidad por supuesta, plantéate que el mundo es enormemente diverso, y la escuela también"), eliminar la asignatura de religión o la supresión de los códigos de vestimenta.

--

Pérez-Reverte y la escuela feminista
religionenlibertad.com - 14/03/2018

Que Pérez-Reverte sea un legionario con talento, el Juanito de la literatura, le hace acreedor del botellazo que con regularidad le propina el feminismo en supuesta defensa propia al ser receptor de las invectivas del cartagenero moreno. La defensa propia, en su justa medida, está avalada por la segunda enmienda de la Constitución americana, que permite la tenencia de armas, pero llevada al límite acaba en matanza de Texas. En defensa propia el feminismo está en su derecho de llamar machista al escritor, pero no en el de prohibir la lectura de sus libros, como propone Comisiones Obreras en un informe que tiene como objetivo sentar las bases de una escuela feminista. En la que tampoco se leería a Javier Marías, ese insensible, y a Pablo Neruda, ese facha.

Para las autoras del informe, una profesora y una educadora, los tres son misóginos. No sé los dos primeros, pero el chileno se graduó en lirismo al comparar a la mujer con la boina gris y el corazón en calma, que no es como llamarla pendeja. Ni sus veinte poemas de amor se compadecen con el reguetón ni su canción desesperada sería interpretada por Maluma en los bises de un concierto en Ciudad Juárez. En cuanto a Pérez-Reverte lean su artículo recién publicado en XL Semanal y descubrirán la admiración que siente por las damas corajudas. Si a pesar de eso les llaman misóginos es porque misógino, hoy, es cualquier hombre que crea que una mujer no es superior a él. O que le ceda el paso, ya que, a juicio del feminismo, lo hará para refocilarse con sus andares.

El informe plantea asimismo una escuela en la que las pistas de fútbol sean sustituidas por las de baile, sin tener en cuenta que un agarrón dentro del área es menos masculino que un tango. También exige que los colegios lleven nombres de feministas o, en su defecto, de elementos de la naturaleza, de modo que es posible que, por la mezcla, no ponga reparos a que uno de ellos se llame Paco Clavel. Más difícil es cumplir con su pretensión de adaptar el temario de filosofía para que se estudien al mismo número de pensadores hombres que de pensadoras mujeres. Lo que nos lleva a la teoría de las formas de Platón, según el cual una imbécil es sólo la aproximación a la idea de una imbécil. Y ya que he sacado a colación a la estupidez aludo a una: la propuesta de suprimir de la escuela feminista la religión católica, lo que viene tan poco a cuento como pedir en un partido de balonmano que nadie vaya misa en lugar de que retorne Perramón.

--

«Todes» somos feministas
Javier Ors - larazon.es - 14/03/2018

Son tiempos confusos. Después de una vida apoyando las reivindicaciones de las mujeres (brecha salarial, igualdad de oportunidades laborales, romper el célebre techo de cristal: ¿por qué casi no hay directoras de periódicos?), he descubierto que soy machista. Ahora resulta que para defender los derechos de las mujeres hay que dejar de leer a Pablo Neruda, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte (a los que he leído siempre. Con uno de ellos hasta me llevo bien: ¿me convertirá eso en un monstruo?). Eso, por lo menos, es lo que sugieren las mismas personas que firman un decálogo de 21 puntos y proponen, además, que se evite usar «todos» y «todas» para no caer en un lenguaje machista y que se use «el género neutro con la “e”, por ejemplo, “todes”», haciendo así añicos el mismo idioma que cultivaron, cuidaron y llevaron hasta algunas de las cimas más excelsas escritoras como Santa Teresa de Jesús, Sor Juan Inés de la Cruz, Emilia Pardo Bazán, Rosalía de Castro, Carmen Laforet o María Zambrano, entre otras autoras. Hace un año, un sindicato de estudiantes de la Universidad de Londres proponía eliminar de las asignaturas a filósofos blancos, ya saben, gentecilla como Sócrates, Platón, Aristóteles, Kant, Hegel y otros tantos piernas como ellos. Todos nos reímos mucho. ¿Recuerdan? Bueno, pues ahora la broma ya está aquí.

Uno, que es un ingenuo, aparte de un machista, según los buenos criterios de algunas voces reputadas, considera que leer da formación y criterio, y hasta sensatez si me apuran, que es lo que, en ocasiones, vaya por Dios (¿será esta expresión machista?), parece faltar. Eso de «eliminar» lecturas de los «temarios» en aras de lo políticamente correcto no conduce, a falta de errar –no lo olviden: soy un machista que lee a Neruda, Marías y Pérez-Reverte y Platón (¿seré un racista?)–, a una civilización mejor, sino a una Camboya de infausto recuerdo. Después de las Misiones Pedagógicas de la II República, las campañas de alfabetización de la posguerra (en las que participó mi madre, soltera y con suficiente coraje para vérselas con lo peor del franquismo) y todo lo que llevamos invertido para que los chavales lean y lean en libertad lo que les venga al pairo (lo bueno, lo malo y lo peor, desde Garcilaso de la Vega hasta Marwan) tenemos que dejar de leer. Que todo sea por ser feministas.

--

En una escuela feminista, ¿se deben prohibir estos libros?
Eudald Espluga - playgroundmag.net - 14/03/2018

Eliminar del currículum escolar los libros de Javier Marías y de Arturo Pérez-Reverte es una de las propuestas que encontramos en el 'Breve decálogo de ideas para una escuela feminista' que Yera Moreno y Melani Penna ha publicado en la revista 'Trabajadores de la Enseñanza' de CCOO. La formulación contundente de las autoras se presta a malentendidos y la polémica amenaza con desbordarse. Los paladines de la poscensura lo tienen fácil: ¡las feministas de CCOO piden prohibir los libros de Reverte, Marías y Neruda!

Pero no, no se trata de un arrebato censor. Sus autoras están lanzando una hipótesis contrafáctica —en un artículo de opinión— bajo el siguiente interrogante: ¿cómo debería ser una escuela feminista? ¿cómo queremos que sea? Analizan a continuación la institución escolar como espacio para la reproducción de las estructuras sociales patriarcales —que abordan desde la perspectiva interseccional de bell hooks— pero también, desde el pensamiento de Michel Foucault, como "dispostivo de saber-poder", señalando que las relaciones de dominación permean toda la esfera del saber. En otras palabras: en su columna, las autoras defienden que la desigualdad no sólo debe rastrearse en las condiciones poco equitativas de acceso al conocimiento, sino en la definición del mismo. Nos obligan a preguntarnos: ¿qué autores forman parte del canon literario, filosófico, científico, musical? ¿Qué lenguaje se utiliza en el aula? ¿Qué temas —y bajo qué perspectiva— forman parte del currículo? Pero podríamos tirar del hilo e ir incluso más allá: ¿por qué un tipo de pensamiento —racional, frío, abstracto— está validado para su uso experto y otros no? ¿Qué tipo de disciplina corporal está aceptada como buen comportamiento? ¿Cuáles son las implicaciones sociales del ideal de excelencia académica?

Se trata de un cuestionamiento muy potente que ya se está produciendo en el mundo del libro, pero que todavía no ha llegado a la escuela. Pensemos en cómo el mercado editorial se está llenando de enciclopedias, antologías y manuales que recuperan, reivindican y narran las historias de mujeres artistas, políticas, científicas o deportistas que a veces han sido silenciadas o ninguneadas por la historia. O en la lucha por visibilizar a las pensadoras -filósofas, sociólogas, antropólogas, politólogas- que han sido apartadas y silenciadas. O en los cientos de escritoras que cada vez más recuperan espacios centrales en bibliotecas y librerías.

El objetivo explícito del decálogo es convertir la escuela en un espacio para la revolución social, en "un lugar extraño, alejado de la normalidad en la que está inmersa".
Sin embargo, el objetivo explícito del decálogo es convertir la escuela en un espacio para la revolución social, en "un lugar extraño, alejado de la normalidad en la que está inmersa". Pero, ¿es eso posible? Precisamente desde una perspectiva foucaultiana, ¿es posible imaginar la escuela —al fin y al cabo, una institución disciplinaria— como un espacio totalmente heterológico y transgresor? ¿es posible pensarla como subversión permanente y no simplemente como una nueva normatividad?

Pensemos en la polémica que ya está generando titulares. Eliminar del temario los libros de Javier Marías o Arturo Pérez-Reverte parece inoperante si con ellos no eliminamos también una larga lista de obras que reproducen ideas socialmente peligrosas como las que Kate Millet analizó en su 'Política sexual': Henry Miller, D.H. Lawrence o Norman Mailer. Si fuera así, la lista debería ser mucho más amplia, pues ciertas retóricas de la violación —que blanquean la violencia sexual en nombre del amor romántico o la desigualdad natural entre hombres y mujeres— están presentes desde Homero hasta Thomas Hardy, pasando por el mismo Cervantes.

Pero si la subversión total y constante no es posible —y difícilmente lo puede ser en una institución cuya función, en parte, consiste en trasladar un conocimiento estático—, quizá sea hoy más urgente dotar a los alumnos con las herramientas necesarias para enfrentarse a la lectura crítica de Marías, Miller, Ovidio o Cervantes. Abrir las puertas de la escuela al pensamiento crítico feminista es más fácil que filtrar lecturas. ¿Por qué 'Corazón tan blanco' no pero 'La genealogía de la moral' sí?

Esta idea, por lo demás, ya está presente en el artículo de Yera Moreno y Melani Penna. Sin embargo, una vez más, nos quedaremos discutiendo la opresiva censura feminista en lugar de sentarnos con ellas a debatir los 20 puntos del catálogo y tratar de responder de manera colectiva a su pregunta: ¿cómo debería ser una escuela feminista?

--

¿Debe haber cuotas femeninas en la cultura?
Luis Alemany - elmundo.es - 15/03/2018

El pasado verano, a Miguel Falomir, director del Museo del Prado, le preguntaron en una entrevista por el famoso cartel de las Guerrilla Girls que plantea si es necesario que las mujeres estén desnudas para poder existir en los museos. «Yo no puedo cambiar la historia, no puedo llenar el Prado de cuadros pintados por mujeres porque esos cuadros no los conocemos. Lo único que puedo hacer es tratar con justicia a las pintoras históricas que sí existen, mostrarlas, explicar por qué no hay más como ellas y contar las dificultades que tuvieron que se encontraron», contestó entonces Falomir.

Parece una actitud razonable, ahora que media España discute el artículo que las investigadoras Melani Penna y Yera Moreno publicaron en una revista de Comisiones Obreras como un decálogo de «ideas para una escuela feminista». Algunas de sus propuestas son tan de máximos que parecen hechas para atraer la atención. Otras, abren un debate más realista e interesante. Por ejemplo: ¿debe haber cuotas de género en el conocimiento que se transmite en los colegios? ¿Hay que poner a Hipatia al lado de Platón? ¿A Sor Juana Inés de la Cruz a la altura de Cervantes? «Mi opinión de las cuotas es que son un error pero que funcionan. Otra cosa es que esas cuotas las apliquemos sobre el pasado. Ahora somos muchas las mujeres que escribimos, es normal que pidamos una igualdad en la oportunidad de ser leídas. Antes no ocurría así». Al habla Aloma Rodríguez, escritora, autora de cuatro libros, y editora en la revista 'Letras Libres', uno de los medios en los que más se ha escrito sobre los últimos meses de debate feminista. «Más que imponer cuotas, me parece interesante hacer lo que Mary Beard en 'Mujeres y poder, un manifiesto' [Crítica]. El libro cuenta que la mujer ha estado vetada del discurso público con una excepción: las mujeres sólo hablaban para denunciar que son víctimas. En el fondo, aún no nos hemos liberado de eso... Bueno, pues yo creo que ahí es donde hay que incidir, eso es lo que hay que explicar».

La otra postura en ese debate la representa Esperanza Rodríguez, profesora de Filosofía y representante de la Red Española de Filosofía. «Creer que el problema es que no hay autoras suficientes es ignorancia. Claro que las hay. En la Red tenemos un programa que se llama una pensadora al día y nos faltan días». Rodríguez sostiene que el hipotético agravio no sería incluir a estas filósofas que sólo nos suenan de oídas al lado de los autores clásicos. Que el agravio es real y se da ya en dirección contraria. «Vamos al programa de Filosofía de Segundo de Bachillerato; tenemos en sucesión dos temas que son Habermas y la Escuela de Fráncfort. Pero, claro, Habermas también es Escuela de Fráncfort así que es todo un poco redundante. ¿Querían hablar de Filosofía Política? Muy bien, pues ahí tenían a Hannah Arendt. ¿Por qué no les valía? Luego tratan de Filosofía y literatura y ponen a Tertuliano como ejemplo. ¿No conocen a María Zambrano, la razón poética?».Rodríguez, incluso, corrige la frase inicial del director del Museo del Prado, eso de «yo no puedo cambiar la historia». «La historia la hacemos nosotros. No sólo es cuestión de hacer visibles a las autoras, es cuestión de dar otro punto de vista».

Una opinión más: Lidia Falcón, escritora y fundadora del Partido Feminista. «Cuando los fastos del centenario del Noventa y Ocho, no apareció ni una sola mujer. Me pareció el colmo. Me puse a investigar y encontré en que 1898 había 260 mujeres escribiendo en España. Yo lo hice, ¿por qué no investigan en la Real Academia? Llevan medio siglo de retraso».

En el Decálogo de ideas para una escuela feminista de Penna y Moreno se incluye otra propuesta más antipática: la exclusión de los programas de autores machistas, categoría en la que incluía a Rousseau, Neruda, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Los dos aludidos vivos han preferido no manifestarse, no se sabe si ofendidos o risueños. De los muertos, ¿qué decir? ¿Es relevante que la vida de Neruda nos merezca censura? ¿Es justo que la censuremos con la escala de valores de nuestro tiempo? ¿Qué importancia tienen las tres líneas del 'Emilio' en las que Rousseau trata con desdén a las mujeres? En este caso, hay más consenso: exclusión no, pedagogía sí. «¿Cómo voy a descalificar yo a Rousseau, cómo voy a descalificar a Kant, que nos consideraba a las mujeres como animales domésticos? El valor de Kant, el valor de la idea de autonomía, es el mismo, pero no podemos ignorar que Kant pudo dar un giro a la historia, hubiese cambiado muchas cosas si no considerara a las mujeres como las consideró. Eso hay que explicarlo», cuenta Esperanza Rodríguez. Aloma Rodríguez se conforma con que «no pongamos como ejemplo moral a Neruda. Yo no creo que Javier Marías sea machista, por ejemplo. Pero, en cualquier caso, eso no tienen que cambiar el juicio que tengamos de sus libros. Lo otro es caer en la argumentación ad hominem. Además, la fiscalización de la vida privada es un camino peligroso. No sé cuántos de nosotros podríamos superarlo». Y Lidia Falcón le da la razón: «No quedaría un artista, ni un científico, ni un filósofo en pie si nos dedicáramos a la crítica moral. Otra cosa es que hay que explicar las cosas. Si 'Lolita' es una gran novela, que se lea, claro que sí, pero que no sirva para que la pederastia nos parezca una cosa muy graciosa, muy mona, como ha pasado durante tanto tiempo».

--

Las calles siempre han sido suyas
Cristian Campos - elespanol.es - 16/03/2018

Existe una entrevista, aunque no recuerdo dónde, en la que un periodista le echa en cara a Félix de Azúa el haber escrito contra nacionalistas, independentistas, izquierdistas, derechistas, socialistas, franquistas, populistas, católicos, beatos, políticos, funcionarios, administrativos, artistas, arquitectos, comisarios, historiadores, sentimentales, resentidos, jóvenes, viejos, hombres, mujeres y Ada Colau. A lo que Azúa responde, y cito de memoria, "no, no, yo sólo he escrito contra idiotas".

Viene esto a cuento de todas las veces que (pongo un ejemplo al azar) Javier Marías o Arturo Pérez-Reverte han sido acusados de machistas cuando aún ha de llegar la hora en que cualquiera de los dos escriba una sola palabra sobre feminismo. Sobre idiotas, eso sí, tienen ambos la mano rota. Otra cosa es que el idiota se considere a sí mismo feminista. O justiciero social. O indigenista, activista, barcelonista, abertzale, ecologista o, en el colmo de la decadencia personal, sincebollista. Algo que no afecta en lo más mínimo a su cogollo moral intrínseco, que es el de la idiotez.

Llamarle ideología a lo que muchos idiotas defienden en las calles y en los papeles, generalmente con la nada secreta esperanza de que les caiga en suerte una sinecura, es sólo la manera que tenemos de distinguir la neurosis específica con la que el idiota de turno exterioriza su idiotez congénita. "Es izquierdista" en este contexto equivaldría a "es un idiota al que le ha dado por lo que él llama izquierdismo como a otros les podría dar por chupar el mango de las sartenes".

En favor de la idiotez, su impecable carácter democrático. Es transversal a las cuatro esquinas del espectro político, no le hace ascos a ningún cliente que desee adornarse el melón con ella y suele hallarse repartida con exquisita ecuanimidad. Desde luego, de forma bastante más equitativa que la belleza, el buen gusto, la elegancia o la racionalidad. De ahí su habilidad para, en palabras de Ambrose Bierce, "imponer modas de opinión y gusto, dictar los límites de la expresión oral y circunscribir las conductas poniéndoles una fecha límite".

[Qué absolutamente moderno era Bierce, por cierto. "Imponer modas de opinión y dictar los límites de la expresión oral". ¿Les suenan algunas campanas?]

Los idiotas, en fin, abundan. Pero su peso porcentual no es mayor o menor que en la época de Julio César, San Anselmo de Canterbury o la reina Victoria. Sin sorpresa en Las Gaunas por ese lado. Quizá la novedad de nuestra época sea que, como dice Elvira Roca Barea, ahora salen de las universidades.

O, como señaló Pepe Albert de Paco, que al menos los idiotas de antaño disponían de un horizonte intelectual y moral al que aspirar mientras que los de ahora, educados para la insensata sobrevaloración de sus capacidades, han elaborado intrincadas arquitecturas ideológicas para justificar no ya su idiotez sino la imposición de esta al prójimo.

Es decir que ahora no son sólo idiotas sino también totalitarios. Las calles siempre han sido suyas pero ahora lo son más que nunca.
User avatar
Rogorn
 
Posts: 13866
Joined: Thu Feb 01, 2007 12:00 am

Re: La Reverteca

Postby Rogorn on Sun Mar 18, 2018 10:39 am

Vivimos en contradicción
Carmen Lomana - larazon.es - 17/03/2018

Estoy llegando a casa después de la suculenta comida asturiana que nos ofreció Lorenzo Castillo en su maravilloso palacio del Madrid antiguo. Nos recibió un gaitero y a punto estuve de ponerme a llorar, oír una gaita asturiana en Madrid es un acto subliminal y yo que soy muy de la tierrina pedí una sidra para entonarme dispuesta a bailar «El Pericote». Mi buena intención folclórica quedó frustrada sin ninguna respuesta, ya que esa danza milenaria solo los llaniscos de pro saben bailarla. Como les decía, nos esperaba un pantagruélico ágape. Una enorme mesa llena de los mejores quesos astures, desde el Gamoneu hasta el Cabrales. Una buenísima selección a cuál más delicioso, que picoteamos hasta sentarnos a degustar una fabada indescriptible que cocinó Marcos Morán, seguida de un maravilloso arroz con leche le puso el broche final. Imaginen ustedes el cuerpo que se me ha quedado para ponerme a escribir esta bendita crónica, cuando después de tanto exceso gastronómico lo único que me haría feliz es una buena siesta. Pero va a ser que no, tengo que cumplir con mi cita semanal.

Si me pongo a repasar los últimos acontecimientos de esta España me enciendo. Especialmente por la contradicción que me rodea y que no puedo soportar. Empecemos por las reivindicaciones feministas tan aplaudidas con ese manifiesto infumable que llamaba a la huelga y manifestación y que la mayoría de las allí presentes, estoy segura, no se leyó. Reivindicaban la libertad en nuestro país cuando esas mismas firmantes defienden dictaduras como las venezolanas, cubanas o iraníes. Las españolas hace mucho tiempo que somos libres de elegir lo que queremos ser. Siguiendo con las contradicciones, nuestra Reina, según he leído, secundó la huelga dejando ese día su agenda en blanco, seguramente sin darse cuenta de que ella misma y Felipe VI son Reyes gracias a una ley tremendamente machista en la que prima el varón sobre la hembra a la hora de reinar, a pesar de que la primogénita es una mujer. Contradicción in terminis es también derogar la prisión permanente revisable con la que estoy totalmente de acuerdo, incluso cambiaría lo de «revisable» por «perpetua» para los asesinos en serie y violadores. Esos grupos que quieren dejar a un asesino una temporada en cárceles de lujo piden prisión perpetua para los militares que participaron en el golpe de Estado de Argentina. Contradicción también es decir que hay que mantener la calma si asesinan a un niño de 8 años, pero si muere un senegalés de un infarto hay que destrozar Madrid.

Otra reflexión que no me deja vivir tranquila es el cerrilismo e ignorancia de sectores feministas que quieren prohibir en los colegios los libros de Neruda, Javier Marías o Pérez- Reverte. No sé lo que hubiese sido mi adolescencia sin Neruda y sus «Veinte poemas de amor y una canción desesperada». ¿Hacia qué niveles de estupidez nos está llevando esta izquierda feminista? Conmigo desde luego que no cuenten, ni con miles de mujeres hartas de que nos ofendan y nos traten como una especie marginal. Deben respetar a las que no pensamos como ellas y no escupirnos como le ocurrió en la huelga a Begoña Villacís.

--

Nuevas inquisiciones
Mario Vargas Llosa - elpais.com - 18/03/2018

Trato de ser optimista recordando a diario, como quería Popper, que, pese a todo lo que anda mal, la humanidad no ha estado nunca mejor que ahora. Pero confieso que cada día me resulta más difícil. Si fuera disidente ruso y crítico de Putin viviría muerto de miedo de entrar a un restaurante o a una heladería a tomar el veneno que allí me esperaba. Como peruano (y español) el sobresalto no es menor con un mandatario en Estados Unidos como Trump, irresponsable y tercermundista, que en cualquier momento podría desatar con sus descabellados desplantes una guerra nuclear que extinga a buena parte de los bípedos de este planeta.

Pero lo que me tiene más desmoralizado últimamente es la sospecha de que, al paso que van las cosas, no es imposible que la literatura, lo que mejor me ha defendido en esta vida contra el pesimismo, pudiera desaparecer. Ella ha tenido siempre enemigos. La religión fue, en el pasado, el más decidido a liquidarla estableciendo censuras severísimas y levantando hogueras para quemar a los escribidores y editores que desafiaban la moral y la ortodoxia. Luego fueron los sistemas totalitarios, el comunismo y el fascismo, los que mantuvieron viva aquella siniestra tradición. Y también lo han sido las democracias, por razones morales y legales, las que prohibían libros, pero en ellas era posible resistir, pelear en los tribunales, y poco a poco se ha ido ganando aquella guerra —eso creíamos—, convenciendo a jueces y gobernantes que, si un país quiere tener una literatura —y, en última instancia, una cultura— realmente creativa, de alto nivel, tiene que tolerar en el campo de las ideas y las formas, disidencias, disonancias y excesos de toda índole.

Ahora el más resuelto enemigo de la literatura, que pretende descontaminarla de machismo, prejuicios múltiples e inmoralidades, es el feminismo. No todas las feministas, desde luego, pero sí las más radicales, y tras ellas, amplios sectores que, paralizados por el temor de ser considerados reaccionarios, ultras y falócratas, apoyan abiertamente esta ofensiva antiliteraria y anticultural. Por eso casi nadie se ha atrevido a protestar aquí en España contra el “decálogo feminista” de sindicalistas que pide eliminar en las clases escolares a autores tan rabiosamente machistas como Pablo Neruda, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Las razones que esgrimen son tan buenistas y arcangélicas como los manifiestos que firmaban contra Vargas Vila las señoras del novecientos pidiendo que prohibieran sus “libros pornográficos” y como el análisis que hizo en las páginas de este periódico, no hace mucho, la escritora Laura Freixas, de la 'Lolita' de Nabokov, explicando que el protagonista era un pedófilo incestuoso violador de una niña que, para colmo, era hija de su esposa. (Olvidó decir que era, también, una de las mejores novelas del siglo veinte).

Naturalmente que, con ese tipo de aproximación a una obra literaria, no hay novela de la literatura occidental que se libre de la incineración. 'Santuario', por ejemplo, en la que el degenerado Popeye desvirga a la cándida Temple con una mazorca de maíz ¿no hubiera debido ser prohibida y William Faulkner, su autor, enviado a un calabozo de por vida? Recuerdo, a propósito, que la directora de La Joven Guardia, la editorial rusa que publicó en Moscú mi primera novela con cuarenta páginas cortadas, me aclaró que, si no se hubieran suprimido aquellas escenas, “los jóvenes esposos rusos sentirían tanta vergüenza después de leerlas que no podrían mirarse a la cara”. Cuando yo le pregunté cómo podía saber eso, con la mirada piadosa que inspiran los tontos, me tranquilizó asegurándome que todos los asesores editoriales de La Joven Guardia eran doctorados en literatura.

En Francia, la editorial Gallimard había anunciado que publicaría en un volumen los ensayos de Louis Ferdinand Céline, quien fue un colaborador entusiasta de los nazis durante los años de la ocupación y era un antisemita enloquecido. Yo no le hubiera dado jamás la mano a ese personaje, pero confieso que he leído con deslumbramiento dos de sus novelas —'Voyage au bout de la nuit' y 'Mort à Crédit'— que, creo, son dos obras maestras absolutas, sin duda las mejores de la literatura francesa después de las de Proust. Las protestas contra la idea de que se publicaran los panfletos de Céline llevaron a Gallimard a enterrar el proyecto.

Quienes quieren juzgar la literatura —y creo que esto vale en general para todas las artes— desde un punto de vista ideológico, religioso y moral se verán siempre en aprietos. Y, una de dos, o aceptan que este quehacer ha estado, está y estará siempre en conflicto con lo que es tolerable y deseable desde aquellas perspectivas, y por lo tanto lo someten a controles y censuras que pura y simplemente acabarán con la literatura, o se resignan a concederle aquel derecho de ciudad que podría significar algo parecido a abrir las jaulas de los zoológicos y dejar que las calles se llenen de fieras y alimañas.

Esto lo explicó muy bien Georges Bataille en varios ensayos, pero, sobre todo, en un libro bello e inquietante: 'La literatura y el mal'. En él sostenía, influido por Freud, que todo aquello que debe ser reprimido para hacer posible la sociedad —los instintos destructivos, “el mal”— desaparece sólo en la superficie de la vida, no detrás ni debajo de ella, y que, desde allí, puja para salir a la superficie y reintegrarse a la existencia. ¿De qué manera lo consigue? A través de un intermediario: la literatura. Ella es el vehículo mediante el cual todo aquel fondo torcido y retorcido de lo humano vuelve a la vida y nos permite comprenderla de manera más profunda, y también, en cierto modo, vivirla en su plenitud, recobrando todo aquello que hemos tenido que eliminar para que la sociedad no sea un manicomio ni una hecatombe permanente, como debió serlo en la prehistoria de los ancestros, cuando todavía lo humano estaba en ciernes.

Gracias a esa libertad de que ha gozado en ciertos períodos y en ciertas sociedades, existe la gran literatura, dice Bataille, y ella no es moral ni inmoral, sino genuina, subversiva, incontrolable, o postiza y convencional, mejor dicho muerta. Quienes creen que la literatura se puede “adecentar”, sometiéndola a unos cánones que la vuelvan respetuosa de las convenciones reinantes, se equivocan garrafalmente: “eso” que resultaría, una literatura sin vida y sin misterio, con camisa de fuerza, dejaría sin vía de escape aquellos fondos malditos que llevamos dentro y estos encontrarían entonces otras formas de reintegrarse a la vida. ¿Con qué consecuencias? El de esos infiernos donde “el mal” se manifiesta no en los libros sino en la vida misma, a través de persecuciones y barbaries políticas, religiosas y sociales. De donde resulta que gracias a los incendios y ferocidades de los libros, la vida es menos truculenta y terrible, más sosegada, y en ella conviven los humanos con menos traumas y con más libertad. Quienes se empeñan en que la literatura se vuelva inofensiva, trabajan en verdad por volver la vida invivible, un territorio donde, según Bataille, los demonios terminarían exterminando a los ángeles. ¿Eso queremos?
User avatar
Rogorn
 
Posts: 13866
Joined: Thu Feb 01, 2007 12:00 am

Re: La Reverteca

Postby Rogorn on Wed Apr 18, 2018 10:18 am

A Caro Quintero, al matar a uno, lo persiguen. A Salinas, que vendió y asesinó México, lo homenajean
Pedro Echeverría V - rebelion.org - 14/04/2018

No olvido a Arturo Pérez-Reverte, el corresponsal de guerra por 21 años y novelista mundial, cuando dijo algo así en una conferencia: Lo que más me duele es ver morir a dos niños masacrados por las balas en la guerra y abandonados en ese campo, sin tener culpa alguna y, al mismo tiempo, saber que muchos multimillonarios asesinos mueren a los 90 años, dulcemente en su cama, después de ser homenajeados por miles de los que saquearon riquezas junto a él. La realidad es que soy un seguidor de las conferencias y declaraciones de Pérez-Reverte, sobre todo de su actual pesimismo.
User avatar
Rogorn
 
Posts: 13866
Joined: Thu Feb 01, 2007 12:00 am

Re: La Reverteca

Postby Rogorn on Wed Apr 18, 2018 10:40 am

¿Hay en España hombres irresistibles a partir de los 50? Aquí están
mundiario.com - 17/04/2018

Pérez-Reverte. Claro ejemplo de que hay hombres que ganan con la edad. Y Pérez Reverte ha ganado por goleada, sobre todo porque en este ranking es casi el de mayor edad. De joven su cara afilada y gafotas de pasta nunca le hubieran hecho aparecer en las listas, pero pasada la sesentena, se sitúa sin discusión en el top. El escritor mantiene un cuerpo fibroso, una mirada entre pícara y chulesca, una voz muy personal y una actitud rompedora que descoloca a muchas féminas. Su experiencia de reportero de guerra acrecienta su masculinidad.

https://www.mundiario.com/articulo/soci ... 19492.html
User avatar
Rogorn
 
Posts: 13866
Joined: Thu Feb 01, 2007 12:00 am

Re: La Reverteca

Postby Rogorn on Mon Apr 23, 2018 8:26 am

Pérez Reverte sabe a hueva de mújol
Alexia Salas - laverdad.es - 23/04/2018

Con la piel dura, como todos los salazones, y un intenso sabor a mar, que lo mismo fascina que espanta, se han imaginado a Arturo Pérez-Reverte en el bar López de la plaza de España de San Javier. La tapa del escritor cartagenero se sirve en forma de pulguita con tomate, aceite y las lascas de hueva de mújol, en una pequeña y potente dosis del vehemente articulista y brioso contador de historias de espadachines que no aspiran precisamente a la virtud. Los bares del centro de la localidad están sirviendo tapas literarias, como la del bar López, con motivo del Día del Libro que hoy se celebra. En la barra del céntrico local nadie se extraña al grito de '¡Tres Pérez-Reverte!', algo que a algunos pondría los pelos como escarpias al imaginar por triplicado -o más- al polemista y académico, que ha mantenido trifulcas verbales con el filólogo Francisco Rico o con el diputado de ERC Gabriel Rufián, entre otros.

Twitter sufriría un auténtico tsunami con tres clones del autor de 'Alatriste' en activo. Controvertido y apasionado, el sábado se vendieron casi un centenar de tapas Pérez-Reverte en el bar López, dentro de esta iniciativa de la Concejalía de Cultura con motivo del Día del Libro. En el bar La Grajuela sirvieron a Dostoyevski, en forma de ensaladilla de merluza y gambas, sobre una tosta de pan de pueblo, aunque para saborear a un genio intemporal había que cruzar a la terraza del bar Nenico, donde Cervantes se materializaba similar a la marinera murciana, si acaso por su participación en la batalla de Lepanto o por la metáfora de la rosquilla con su brazo en cabestrillo.
User avatar
Rogorn
 
Posts: 13866
Joined: Thu Feb 01, 2007 12:00 am

Re: La Reverteca

Postby Rogorn on Sun May 13, 2018 6:26 pm

Arturo Pérez-Reverte
Fernando Taboada - diariodejerez.es - 11/05/2018

Ya lo decía Valentina Tereshkova: no es verdad que desde el espacio se vea la Muralla China; lo que sí que se escucha perfectamente es la Feria de Jerez, que yo no sé cómo la gente no acaba allí con una camisa de fuerza. Sin entender muy bien de dónde sacaba esta mujer que aquí no acabamos con una camisa de fuerza, lo cierto es que, con la música a todo trapo, hablando a berrido limpio para que medio te puedan entender los camareros (y no te traigan tortilla francesa cuando les has pedido una cerveza), lo más natural es que todo el mundo tenga ya una vocecita como la que tenía Vito Corleone cuando contaba un secreto. Por eso mismo, por lo del alboroto, preferí traerme a dar un vueltazo a Pérez-Reverte, que se calienta rápido, charla por los codos y no es como Jesús Quintero, que habla como cuando hay un apagón.

Discutiendo precisamente sobre el jaleo que se monta, me contaba Arturo cómo él, que ha sido tantos años corresponsal en zonas de conflicto, ni cuando le tocaba retransmitir un bombardeo recuerda haber presenciado un estruendo como el que se forma en una caseta a la hora de la siesta. Entre las sevillanas, que muchas veces son como una réplica del terremoto de San Francisco, las ambulancias, la megafonía apocalíptica retumbando desde la zona de los cacharritos y esos tambores que llevan normalmente los rocieros pero que dejan en ridículo los tambores de guerra que aporreaban los apaches cuando estaban cabreados, me quedé con las ganas de conocer la opinión de Pérez-Reverte sobre ciertos temas de actualidad.

Le estaba preguntando por la manifestación antitaurina que hay convocada para el sábado, por lo que piensa del festival de Eurovisión y sobre lo que pediría de comer en esa caseta donde sirven tortillas de patatas sin huevo para el público vegano. Pero como si nada:

-Mira, hijo, no sé qué me estás queriendo preguntar, pero me da lo mismo: este es un país de soplapollas y, si te digo la verdad, aquí el único que falta es Robert Duvall recordando a la tropa que le encanta el olor del napalm por las mañanas.
User avatar
Rogorn
 
Posts: 13866
Joined: Thu Feb 01, 2007 12:00 am

Re: La Reverteca

Postby Rogorn on Wed May 16, 2018 9:45 am

Sana envidia
Francisco Marín - laopiniondemurcia.es - 14/05/2018

Sana envidia, si la envidia puede ser sana en algún momento. Pero la siento cuando leo noticias como la siguiente: « Arturo Pérez-Reverte celebra en Murcia el vigésimo quinto aniversario de la novela que lanzó su carrera literaria». Sigue la información indicando que 'El club Dumas' lanzó la carrera literaria del autor, y que centenares de personas no dudaron en compartir con su paisano dicho acto. No sé cuantos cartageneros (Arturo Pérez-Reverte, Cartagena, 1951) acudieron al mismo. Evento celebrado en la ciudad de Murcia, alrededor de una mesa redonda coordinada por el codirector de la Cátedra Pérez-Reverte en la Universidad de Murcia. Evidentemente al tener esta cátedra, el autor visita Murcia con cierta asiduidad.

Para que venga a Cartagena a celebrar algún acto literario nos la vemos y nos la deseamos. La última vez que vino fue el 19 de diciembre de 2016 (hacía años que no participaba en ningún acto). Eso sí, después de intensas negociaciones y conversaciones con la editorial. Vino acompañado de su presentador de cabecera; desconozco si fue cosa del autor o de la editorial. Pareciera que en la trimilenaria no hubiese arte suficiente para presentar a cualquier autor. No sé los motivos exactos por los que no acude más a Cartagena, que sí a Murcia, para presentar sus libros o acudir como invitado a algún evento. No les hablo de oídas, no les hablo de 'me han dicho que'. Les hablo desde la primera línea de trinchera. Dialogo con la editorial, jefe de prensa, y con su secretaria, por teléfono y correos, solicitando su presencia y la gran mayoría de las veces, por no decir siempre, está de campaña promocional o preparando su próximo proyecto. Sana envidia, porque a mí en un momento determinado me niegan el pan y la sal y al momento siguiente está en Murcia. He pedido que venga a inaugurar la cuarta edición de Cartagena Negra, también se lo pedí para la tercera y, qué casualidad, estará de gira promocional con su última obra. He solicitado número para presentar en su casa 'Los perros duros no bailan' (de momento, la última); veremos qué ocurre.

Sana envidia siento cuando veo que una serie de localidades tienen en su callejero calles con el nombre de Arturo Pérez-Reverte. Entre otras: Beniel y Bullas, en la Región de Murcia. Orihuela (Alicante), Villanueva de Algaidas (Málaga), La Albuera (Badajoz) y, cómo no, la propia ciudad de Murcia. Curioso que siendo Cartagena su cuna no cuente con una calle o un 'algo' con su nombre. Bien es cierto que ya intentamos en el año 2012 poner su nombre a una calle o plaza. Iniciamos, un grupo de personas, los trámites correspondientes frente a la Administración. Al ser persona viva teníamos que solicitar su permiso; permiso que nos denegó. Dejó plasmada dicha denegación en un artículo fechado el 18 de marzo de 2012, titulado Prefiero que no lo hagan. Entre otras cosas, decía: «Hasta hay quien, en arrebato de fervor inmerecido por mi parte, propone mi nombre para una calle. Un par de ellas ya me han sido adjudicadas a traición, y precisamente estos días circula una iniciativa semejante en Cartagena; que, pese a la generosidad de mis paisanos, confío en que la descarte el sentido común. Sobre todo, para no obligarme a cumplir una vieja promesa, si ponen mi nombre a una calle en mi ciudad, es probable que acuda con un spray grafitero, a tacharlo, en plan Banksy. Quedaría ingrato. Y feo, si me pilla un guardia». En otro momento dice que «se trata de prudencia» y que «nunca sabe uno lo que puede durar», por aquello de que cualquier corporación posterior pueda cambiar su nombre por otro.

Amigo Arturo, que más da lo que dure, el caso es que un grupo de personas creíamos y creemos que te lo mereces y al negarte nos quedamos con un palmo de narices. ¿Por qué en Murcia sí y en Cartagena no? Sana envidia.
User avatar
Rogorn
 
Posts: 13866
Joined: Thu Feb 01, 2007 12:00 am

Previous

Return to Arturo Pérez-Reverte

Who is online

Users browsing this forum: No registered users and 2 guests