La Reverteca

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Rogorn
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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Feb 25, 2018 10:56 am

La silla cojonera
Hughes - abc.es - 24/02/2018

Por el tuitero Xabe Pato Gigirey conozco esta foto de Pérez Reverte, cuya postura creo inaugura algo. Es fantástico. Se sienta a horcajadas, como si montara la silla, pero de forma más exagerada. Está sentado como si fuera a conducir una chopper. Una de las labores del académico es “sentarse”, estar sentado, ocupar un asiento de la Academia. Así que la postura que adopta es importante. Esto Pérez Reverte lo ha transformado como el primer rapero que se puso la gorra del revés, o como cuando el Príncipe de Bel Air se dio la vuelta a la corbata.

Pérez Reverte, que de alguna forma protagoniza cierta reacción masculina contra el feminismo más insistente (junto a su amigo Marías, asunto del cual me informa Google diariamente), hace orgullosamente manspreading (el despatarramiento) y no contento con hacerlo adapta la silla a ello. Hace del manspreading pose, y pose académica.
Lo maravilloso es cómo y con qué soltura adapta el mueble y sus funciones. El respaldo ya no sirve para la espalda, se pone delante y se convierte en “prepaldo”. La función ya no es sujetar la espalda sino sujetar los cojonazos. El cojonudismo busca silla, los hombres tenemos ya una forma afirmativa y orgullosa de sentarnos gracias a la genialidad del académico. No necesitamos espaldera, necesitamos cojonera. La silla-cojonera.

http://abcblogs.abc.es/hughes/2018/02/2 ... -cojonera/

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Rogorn
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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Jue Mar 15, 2018 9:58 pm

No, Comisiones Obreras no ha propuesto prohibir el fútbol en el recreo
Jesús Travieso - eldiario.es - 14/03/2018

Comisiones Obreras no quiere prohibir que los niños y las niñas jueguen al fútbol en el recreo. Al contrario de lo que han publicado varios medios, el sindicato no apuesta por esta medida tan contundente para así lograr una escuela feminista. Y tampoco abogan por eliminar de los currículos escolares las obras de "escritores machistas", como Pablo Neruda o Jacques Rousseau. Todas estas propuestas surgen de un artículo de opinión publicado en la revista de la Federación de Enseñanza. Y no aparecen reflejadas en la propuesta real de CCOO para lograr una escuela con perspectiva de género.

El artículo en el que se han basado varios medios para publicar que el sindicato estaría conforme con prohibir el fútbol en el patio está firmado por la investigadora y educadora Yera Moreno y por la profesora de la Universidad Complutense de Madrid Melani Penna. En su texto, titulado 'Breve decálogo de ideas para una escuela feminista', las autoras proponen 19 medidas de todo tipo que a su juicio facilitarían que una educación feminista. Pero es su opinión, y no la del sindicato, como aclaran desde CCOO a eldiario.es. Fuentes de CCOO han explicado a eldiario.es no están de acuerdo con varios puntos del artículo, y que su revista publica "opiniones diversas". Es lo que ocurre con la propuesta que ha generado más polémica de Moreno y Penna: la que tiene como protagonista al fútbol.

La idea de "prohibir" solo aparece en el artículo de las dos autoras, y no en la propuesta real del sindicato para una escuela feminista. El texto oficial de la propuesta oficial es el siguiente: "Ponemos énfasis en la necesidad de abrir los espacios comunes a favor de su utilización equitativa. Piensa que, en los patios de recreo, el fútbol ocupa a veces todos los contextos de ocio y es excluyente. Hagamos del patio un espacio amigable, donde todo el mundo pueda ocupar, transitar y habitar ese espacio común. Dejemos fuera esos juegos competitivos que monopolizan los espacios y excluyen a quienes no participan en ellos. ¿Por qué pistas de fútbol y no pistas de baile?"

Otra de las medidas del artículo de opinión publicado en la revista de la Federación de Enseñanza es la de prohibir "eliminar libros escritos por autores machistas y misóginos entre las posibles lecturas obligatorias para el alumnado". Las autoras señalan que para lograr una escuela feminista es necesario que escritores como Arturo Pérez-Reverte o Javier Marías no formen parte de los temarios. Sobre otros como Jacques Rousseau, Emmanuel Kant o Friedrich Nietzsche, instan a señalar "la faceta misógina de ciertos autores legitimados como hegemónicos". Ninguno de estos autores o el alegato de prohibir que se estudien sus libros en los colegios aparece en la propuesta real de CCOO. Lo que sí hace suyo el sindicato del artículo de la polémica es la posibilidad de incluir "la misma cantidad de mujeres filósofas que de hombres filósofos en el temario de Historia de la Filosofía". También la de "feminizar la historia del arte y la cultura".

Otras de las iniciativas que coinciden en ambos textos son las de desheterosexualizar la escuela ("No des la heterosexualidad por supuesta, plantéate que el mundo es enormemente diverso, y la escuela también"), eliminar la asignatura de religión o la supresión de los códigos de vestimenta.

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Pérez-Reverte y la escuela feminista
religionenlibertad.com - 14/03/2018

Que Pérez-Reverte sea un legionario con talento, el Juanito de la literatura, le hace acreedor del botellazo que con regularidad le propina el feminismo en supuesta defensa propia al ser receptor de las invectivas del cartagenero moreno. La defensa propia, en su justa medida, está avalada por la segunda enmienda de la Constitución americana, que permite la tenencia de armas, pero llevada al límite acaba en matanza de Texas. En defensa propia el feminismo está en su derecho de llamar machista al escritor, pero no en el de prohibir la lectura de sus libros, como propone Comisiones Obreras en un informe que tiene como objetivo sentar las bases de una escuela feminista. En la que tampoco se leería a Javier Marías, ese insensible, y a Pablo Neruda, ese facha.

Para las autoras del informe, una profesora y una educadora, los tres son misóginos. No sé los dos primeros, pero el chileno se graduó en lirismo al comparar a la mujer con la boina gris y el corazón en calma, que no es como llamarla pendeja. Ni sus veinte poemas de amor se compadecen con el reguetón ni su canción desesperada sería interpretada por Maluma en los bises de un concierto en Ciudad Juárez. En cuanto a Pérez-Reverte lean su artículo recién publicado en XL Semanal y descubrirán la admiración que siente por las damas corajudas. Si a pesar de eso les llaman misóginos es porque misógino, hoy, es cualquier hombre que crea que una mujer no es superior a él. O que le ceda el paso, ya que, a juicio del feminismo, lo hará para refocilarse con sus andares.

El informe plantea asimismo una escuela en la que las pistas de fútbol sean sustituidas por las de baile, sin tener en cuenta que un agarrón dentro del área es menos masculino que un tango. También exige que los colegios lleven nombres de feministas o, en su defecto, de elementos de la naturaleza, de modo que es posible que, por la mezcla, no ponga reparos a que uno de ellos se llame Paco Clavel. Más difícil es cumplir con su pretensión de adaptar el temario de filosofía para que se estudien al mismo número de pensadores hombres que de pensadoras mujeres. Lo que nos lleva a la teoría de las formas de Platón, según el cual una imbécil es sólo la aproximación a la idea de una imbécil. Y ya que he sacado a colación a la estupidez aludo a una: la propuesta de suprimir de la escuela feminista la religión católica, lo que viene tan poco a cuento como pedir en un partido de balonmano que nadie vaya misa en lugar de que retorne Perramón.

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«Todes» somos feministas
Javier Ors - larazon.es - 14/03/2018

Son tiempos confusos. Después de una vida apoyando las reivindicaciones de las mujeres (brecha salarial, igualdad de oportunidades laborales, romper el célebre techo de cristal: ¿por qué casi no hay directoras de periódicos?), he descubierto que soy machista. Ahora resulta que para defender los derechos de las mujeres hay que dejar de leer a Pablo Neruda, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte (a los que he leído siempre. Con uno de ellos hasta me llevo bien: ¿me convertirá eso en un monstruo?). Eso, por lo menos, es lo que sugieren las mismas personas que firman un decálogo de 21 puntos y proponen, además, que se evite usar «todos» y «todas» para no caer en un lenguaje machista y que se use «el género neutro con la “e”, por ejemplo, “todes”», haciendo así añicos el mismo idioma que cultivaron, cuidaron y llevaron hasta algunas de las cimas más excelsas escritoras como Santa Teresa de Jesús, Sor Juan Inés de la Cruz, Emilia Pardo Bazán, Rosalía de Castro, Carmen Laforet o María Zambrano, entre otras autoras. Hace un año, un sindicato de estudiantes de la Universidad de Londres proponía eliminar de las asignaturas a filósofos blancos, ya saben, gentecilla como Sócrates, Platón, Aristóteles, Kant, Hegel y otros tantos piernas como ellos. Todos nos reímos mucho. ¿Recuerdan? Bueno, pues ahora la broma ya está aquí.

Uno, que es un ingenuo, aparte de un machista, según los buenos criterios de algunas voces reputadas, considera que leer da formación y criterio, y hasta sensatez si me apuran, que es lo que, en ocasiones, vaya por Dios (¿será esta expresión machista?), parece faltar. Eso de «eliminar» lecturas de los «temarios» en aras de lo políticamente correcto no conduce, a falta de errar –no lo olviden: soy un machista que lee a Neruda, Marías y Pérez-Reverte y Platón (¿seré un racista?)–, a una civilización mejor, sino a una Camboya de infausto recuerdo. Después de las Misiones Pedagógicas de la II República, las campañas de alfabetización de la posguerra (en las que participó mi madre, soltera y con suficiente coraje para vérselas con lo peor del franquismo) y todo lo que llevamos invertido para que los chavales lean y lean en libertad lo que les venga al pairo (lo bueno, lo malo y lo peor, desde Garcilaso de la Vega hasta Marwan) tenemos que dejar de leer. Que todo sea por ser feministas.

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En una escuela feminista, ¿se deben prohibir estos libros?
Eudald Espluga - playgroundmag.net - 14/03/2018

Eliminar del currículum escolar los libros de Javier Marías y de Arturo Pérez-Reverte es una de las propuestas que encontramos en el 'Breve decálogo de ideas para una escuela feminista' que Yera Moreno y Melani Penna ha publicado en la revista 'Trabajadores de la Enseñanza' de CCOO. La formulación contundente de las autoras se presta a malentendidos y la polémica amenaza con desbordarse. Los paladines de la poscensura lo tienen fácil: ¡las feministas de CCOO piden prohibir los libros de Reverte, Marías y Neruda!

Pero no, no se trata de un arrebato censor. Sus autoras están lanzando una hipótesis contrafáctica —en un artículo de opinión— bajo el siguiente interrogante: ¿cómo debería ser una escuela feminista? ¿cómo queremos que sea? Analizan a continuación la institución escolar como espacio para la reproducción de las estructuras sociales patriarcales —que abordan desde la perspectiva interseccional de bell hooks— pero también, desde el pensamiento de Michel Foucault, como "dispostivo de saber-poder", señalando que las relaciones de dominación permean toda la esfera del saber. En otras palabras: en su columna, las autoras defienden que la desigualdad no sólo debe rastrearse en las condiciones poco equitativas de acceso al conocimiento, sino en la definición del mismo. Nos obligan a preguntarnos: ¿qué autores forman parte del canon literario, filosófico, científico, musical? ¿Qué lenguaje se utiliza en el aula? ¿Qué temas —y bajo qué perspectiva— forman parte del currículo? Pero podríamos tirar del hilo e ir incluso más allá: ¿por qué un tipo de pensamiento —racional, frío, abstracto— está validado para su uso experto y otros no? ¿Qué tipo de disciplina corporal está aceptada como buen comportamiento? ¿Cuáles son las implicaciones sociales del ideal de excelencia académica?

Se trata de un cuestionamiento muy potente que ya se está produciendo en el mundo del libro, pero que todavía no ha llegado a la escuela. Pensemos en cómo el mercado editorial se está llenando de enciclopedias, antologías y manuales que recuperan, reivindican y narran las historias de mujeres artistas, políticas, científicas o deportistas que a veces han sido silenciadas o ninguneadas por la historia. O en la lucha por visibilizar a las pensadoras -filósofas, sociólogas, antropólogas, politólogas- que han sido apartadas y silenciadas. O en los cientos de escritoras que cada vez más recuperan espacios centrales en bibliotecas y librerías.

El objetivo explícito del decálogo es convertir la escuela en un espacio para la revolución social, en "un lugar extraño, alejado de la normalidad en la que está inmersa".
Sin embargo, el objetivo explícito del decálogo es convertir la escuela en un espacio para la revolución social, en "un lugar extraño, alejado de la normalidad en la que está inmersa". Pero, ¿es eso posible? Precisamente desde una perspectiva foucaultiana, ¿es posible imaginar la escuela —al fin y al cabo, una institución disciplinaria— como un espacio totalmente heterológico y transgresor? ¿es posible pensarla como subversión permanente y no simplemente como una nueva normatividad?

Pensemos en la polémica que ya está generando titulares. Eliminar del temario los libros de Javier Marías o Arturo Pérez-Reverte parece inoperante si con ellos no eliminamos también una larga lista de obras que reproducen ideas socialmente peligrosas como las que Kate Millet analizó en su 'Política sexual': Henry Miller, D.H. Lawrence o Norman Mailer. Si fuera así, la lista debería ser mucho más amplia, pues ciertas retóricas de la violación —que blanquean la violencia sexual en nombre del amor romántico o la desigualdad natural entre hombres y mujeres— están presentes desde Homero hasta Thomas Hardy, pasando por el mismo Cervantes.

Pero si la subversión total y constante no es posible —y difícilmente lo puede ser en una institución cuya función, en parte, consiste en trasladar un conocimiento estático—, quizá sea hoy más urgente dotar a los alumnos con las herramientas necesarias para enfrentarse a la lectura crítica de Marías, Miller, Ovidio o Cervantes. Abrir las puertas de la escuela al pensamiento crítico feminista es más fácil que filtrar lecturas. ¿Por qué 'Corazón tan blanco' no pero 'La genealogía de la moral' sí?

Esta idea, por lo demás, ya está presente en el artículo de Yera Moreno y Melani Penna. Sin embargo, una vez más, nos quedaremos discutiendo la opresiva censura feminista en lugar de sentarnos con ellas a debatir los 20 puntos del catálogo y tratar de responder de manera colectiva a su pregunta: ¿cómo debería ser una escuela feminista?

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¿Debe haber cuotas femeninas en la cultura?
Luis Alemany - elmundo.es - 15/03/2018

El pasado verano, a Miguel Falomir, director del Museo del Prado, le preguntaron en una entrevista por el famoso cartel de las Guerrilla Girls que plantea si es necesario que las mujeres estén desnudas para poder existir en los museos. «Yo no puedo cambiar la historia, no puedo llenar el Prado de cuadros pintados por mujeres porque esos cuadros no los conocemos. Lo único que puedo hacer es tratar con justicia a las pintoras históricas que sí existen, mostrarlas, explicar por qué no hay más como ellas y contar las dificultades que tuvieron que se encontraron», contestó entonces Falomir.

Parece una actitud razonable, ahora que media España discute el artículo que las investigadoras Melani Penna y Yera Moreno publicaron en una revista de Comisiones Obreras como un decálogo de «ideas para una escuela feminista». Algunas de sus propuestas son tan de máximos que parecen hechas para atraer la atención. Otras, abren un debate más realista e interesante. Por ejemplo: ¿debe haber cuotas de género en el conocimiento que se transmite en los colegios? ¿Hay que poner a Hipatia al lado de Platón? ¿A Sor Juana Inés de la Cruz a la altura de Cervantes? «Mi opinión de las cuotas es que son un error pero que funcionan. Otra cosa es que esas cuotas las apliquemos sobre el pasado. Ahora somos muchas las mujeres que escribimos, es normal que pidamos una igualdad en la oportunidad de ser leídas. Antes no ocurría así». Al habla Aloma Rodríguez, escritora, autora de cuatro libros, y editora en la revista 'Letras Libres', uno de los medios en los que más se ha escrito sobre los últimos meses de debate feminista. «Más que imponer cuotas, me parece interesante hacer lo que Mary Beard en 'Mujeres y poder, un manifiesto' [Crítica]. El libro cuenta que la mujer ha estado vetada del discurso público con una excepción: las mujeres sólo hablaban para denunciar que son víctimas. En el fondo, aún no nos hemos liberado de eso... Bueno, pues yo creo que ahí es donde hay que incidir, eso es lo que hay que explicar».

La otra postura en ese debate la representa Esperanza Rodríguez, profesora de Filosofía y representante de la Red Española de Filosofía. «Creer que el problema es que no hay autoras suficientes es ignorancia. Claro que las hay. En la Red tenemos un programa que se llama una pensadora al día y nos faltan días». Rodríguez sostiene que el hipotético agravio no sería incluir a estas filósofas que sólo nos suenan de oídas al lado de los autores clásicos. Que el agravio es real y se da ya en dirección contraria. «Vamos al programa de Filosofía de Segundo de Bachillerato; tenemos en sucesión dos temas que son Habermas y la Escuela de Fráncfort. Pero, claro, Habermas también es Escuela de Fráncfort así que es todo un poco redundante. ¿Querían hablar de Filosofía Política? Muy bien, pues ahí tenían a Hannah Arendt. ¿Por qué no les valía? Luego tratan de Filosofía y literatura y ponen a Tertuliano como ejemplo. ¿No conocen a María Zambrano, la razón poética?».Rodríguez, incluso, corrige la frase inicial del director del Museo del Prado, eso de «yo no puedo cambiar la historia». «La historia la hacemos nosotros. No sólo es cuestión de hacer visibles a las autoras, es cuestión de dar otro punto de vista».

Una opinión más: Lidia Falcón, escritora y fundadora del Partido Feminista. «Cuando los fastos del centenario del Noventa y Ocho, no apareció ni una sola mujer. Me pareció el colmo. Me puse a investigar y encontré en que 1898 había 260 mujeres escribiendo en España. Yo lo hice, ¿por qué no investigan en la Real Academia? Llevan medio siglo de retraso».

En el Decálogo de ideas para una escuela feminista de Penna y Moreno se incluye otra propuesta más antipática: la exclusión de los programas de autores machistas, categoría en la que incluía a Rousseau, Neruda, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Los dos aludidos vivos han preferido no manifestarse, no se sabe si ofendidos o risueños. De los muertos, ¿qué decir? ¿Es relevante que la vida de Neruda nos merezca censura? ¿Es justo que la censuremos con la escala de valores de nuestro tiempo? ¿Qué importancia tienen las tres líneas del 'Emilio' en las que Rousseau trata con desdén a las mujeres? En este caso, hay más consenso: exclusión no, pedagogía sí. «¿Cómo voy a descalificar yo a Rousseau, cómo voy a descalificar a Kant, que nos consideraba a las mujeres como animales domésticos? El valor de Kant, el valor de la idea de autonomía, es el mismo, pero no podemos ignorar que Kant pudo dar un giro a la historia, hubiese cambiado muchas cosas si no considerara a las mujeres como las consideró. Eso hay que explicarlo», cuenta Esperanza Rodríguez. Aloma Rodríguez se conforma con que «no pongamos como ejemplo moral a Neruda. Yo no creo que Javier Marías sea machista, por ejemplo. Pero, en cualquier caso, eso no tienen que cambiar el juicio que tengamos de sus libros. Lo otro es caer en la argumentación ad hominem. Además, la fiscalización de la vida privada es un camino peligroso. No sé cuántos de nosotros podríamos superarlo». Y Lidia Falcón le da la razón: «No quedaría un artista, ni un científico, ni un filósofo en pie si nos dedicáramos a la crítica moral. Otra cosa es que hay que explicar las cosas. Si 'Lolita' es una gran novela, que se lea, claro que sí, pero que no sirva para que la pederastia nos parezca una cosa muy graciosa, muy mona, como ha pasado durante tanto tiempo».

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Las calles siempre han sido suyas
Cristian Campos - elespanol.es - 16/03/2018

Existe una entrevista, aunque no recuerdo dónde, en la que un periodista le echa en cara a Félix de Azúa el haber escrito contra nacionalistas, independentistas, izquierdistas, derechistas, socialistas, franquistas, populistas, católicos, beatos, políticos, funcionarios, administrativos, artistas, arquitectos, comisarios, historiadores, sentimentales, resentidos, jóvenes, viejos, hombres, mujeres y Ada Colau. A lo que Azúa responde, y cito de memoria, "no, no, yo sólo he escrito contra idiotas".

Viene esto a cuento de todas las veces que (pongo un ejemplo al azar) Javier Marías o Arturo Pérez-Reverte han sido acusados de machistas cuando aún ha de llegar la hora en que cualquiera de los dos escriba una sola palabra sobre feminismo. Sobre idiotas, eso sí, tienen ambos la mano rota. Otra cosa es que el idiota se considere a sí mismo feminista. O justiciero social. O indigenista, activista, barcelonista, abertzale, ecologista o, en el colmo de la decadencia personal, sincebollista. Algo que no afecta en lo más mínimo a su cogollo moral intrínseco, que es el de la idiotez.

Llamarle ideología a lo que muchos idiotas defienden en las calles y en los papeles, generalmente con la nada secreta esperanza de que les caiga en suerte una sinecura, es sólo la manera que tenemos de distinguir la neurosis específica con la que el idiota de turno exterioriza su idiotez congénita. "Es izquierdista" en este contexto equivaldría a "es un idiota al que le ha dado por lo que él llama izquierdismo como a otros les podría dar por chupar el mango de las sartenes".

En favor de la idiotez, su impecable carácter democrático. Es transversal a las cuatro esquinas del espectro político, no le hace ascos a ningún cliente que desee adornarse el melón con ella y suele hallarse repartida con exquisita ecuanimidad. Desde luego, de forma bastante más equitativa que la belleza, el buen gusto, la elegancia o la racionalidad. De ahí su habilidad para, en palabras de Ambrose Bierce, "imponer modas de opinión y gusto, dictar los límites de la expresión oral y circunscribir las conductas poniéndoles una fecha límite".

[Qué absolutamente moderno era Bierce, por cierto. "Imponer modas de opinión y dictar los límites de la expresión oral". ¿Les suenan algunas campanas?]

Los idiotas, en fin, abundan. Pero su peso porcentual no es mayor o menor que en la época de Julio César, San Anselmo de Canterbury o la reina Victoria. Sin sorpresa en Las Gaunas por ese lado. Quizá la novedad de nuestra época sea que, como dice Elvira Roca Barea, ahora salen de las universidades.

O, como señaló Pepe Albert de Paco, que al menos los idiotas de antaño disponían de un horizonte intelectual y moral al que aspirar mientras que los de ahora, educados para la insensata sobrevaloración de sus capacidades, han elaborado intrincadas arquitecturas ideológicas para justificar no ya su idiotez sino la imposición de esta al prójimo.

Es decir que ahora no son sólo idiotas sino también totalitarios. Las calles siempre han sido suyas pero ahora lo son más que nunca.

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Rogorn
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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Mar 18, 2018 10:39 am

Vivimos en contradicción
Carmen Lomana - larazon.es - 17/03/2018

Estoy llegando a casa después de la suculenta comida asturiana que nos ofreció Lorenzo Castillo en su maravilloso palacio del Madrid antiguo. Nos recibió un gaitero y a punto estuve de ponerme a llorar, oír una gaita asturiana en Madrid es un acto subliminal y yo que soy muy de la tierrina pedí una sidra para entonarme dispuesta a bailar «El Pericote». Mi buena intención folclórica quedó frustrada sin ninguna respuesta, ya que esa danza milenaria solo los llaniscos de pro saben bailarla. Como les decía, nos esperaba un pantagruélico ágape. Una enorme mesa llena de los mejores quesos astures, desde el Gamoneu hasta el Cabrales. Una buenísima selección a cuál más delicioso, que picoteamos hasta sentarnos a degustar una fabada indescriptible que cocinó Marcos Morán, seguida de un maravilloso arroz con leche le puso el broche final. Imaginen ustedes el cuerpo que se me ha quedado para ponerme a escribir esta bendita crónica, cuando después de tanto exceso gastronómico lo único que me haría feliz es una buena siesta. Pero va a ser que no, tengo que cumplir con mi cita semanal.

Si me pongo a repasar los últimos acontecimientos de esta España me enciendo. Especialmente por la contradicción que me rodea y que no puedo soportar. Empecemos por las reivindicaciones feministas tan aplaudidas con ese manifiesto infumable que llamaba a la huelga y manifestación y que la mayoría de las allí presentes, estoy segura, no se leyó. Reivindicaban la libertad en nuestro país cuando esas mismas firmantes defienden dictaduras como las venezolanas, cubanas o iraníes. Las españolas hace mucho tiempo que somos libres de elegir lo que queremos ser. Siguiendo con las contradicciones, nuestra Reina, según he leído, secundó la huelga dejando ese día su agenda en blanco, seguramente sin darse cuenta de que ella misma y Felipe VI son Reyes gracias a una ley tremendamente machista en la que prima el varón sobre la hembra a la hora de reinar, a pesar de que la primogénita es una mujer. Contradicción in terminis es también derogar la prisión permanente revisable con la que estoy totalmente de acuerdo, incluso cambiaría lo de «revisable» por «perpetua» para los asesinos en serie y violadores. Esos grupos que quieren dejar a un asesino una temporada en cárceles de lujo piden prisión perpetua para los militares que participaron en el golpe de Estado de Argentina. Contradicción también es decir que hay que mantener la calma si asesinan a un niño de 8 años, pero si muere un senegalés de un infarto hay que destrozar Madrid.

Otra reflexión que no me deja vivir tranquila es el cerrilismo e ignorancia de sectores feministas que quieren prohibir en los colegios los libros de Neruda, Javier Marías o Pérez- Reverte. No sé lo que hubiese sido mi adolescencia sin Neruda y sus «Veinte poemas de amor y una canción desesperada». ¿Hacia qué niveles de estupidez nos está llevando esta izquierda feminista? Conmigo desde luego que no cuenten, ni con miles de mujeres hartas de que nos ofendan y nos traten como una especie marginal. Deben respetar a las que no pensamos como ellas y no escupirnos como le ocurrió en la huelga a Begoña Villacís.

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Nuevas inquisiciones
Mario Vargas Llosa - elpais.com - 18/03/2018

Trato de ser optimista recordando a diario, como quería Popper, que, pese a todo lo que anda mal, la humanidad no ha estado nunca mejor que ahora. Pero confieso que cada día me resulta más difícil. Si fuera disidente ruso y crítico de Putin viviría muerto de miedo de entrar a un restaurante o a una heladería a tomar el veneno que allí me esperaba. Como peruano (y español) el sobresalto no es menor con un mandatario en Estados Unidos como Trump, irresponsable y tercermundista, que en cualquier momento podría desatar con sus descabellados desplantes una guerra nuclear que extinga a buena parte de los bípedos de este planeta.

Pero lo que me tiene más desmoralizado últimamente es la sospecha de que, al paso que van las cosas, no es imposible que la literatura, lo que mejor me ha defendido en esta vida contra el pesimismo, pudiera desaparecer. Ella ha tenido siempre enemigos. La religión fue, en el pasado, el más decidido a liquidarla estableciendo censuras severísimas y levantando hogueras para quemar a los escribidores y editores que desafiaban la moral y la ortodoxia. Luego fueron los sistemas totalitarios, el comunismo y el fascismo, los que mantuvieron viva aquella siniestra tradición. Y también lo han sido las democracias, por razones morales y legales, las que prohibían libros, pero en ellas era posible resistir, pelear en los tribunales, y poco a poco se ha ido ganando aquella guerra —eso creíamos—, convenciendo a jueces y gobernantes que, si un país quiere tener una literatura —y, en última instancia, una cultura— realmente creativa, de alto nivel, tiene que tolerar en el campo de las ideas y las formas, disidencias, disonancias y excesos de toda índole.

Ahora el más resuelto enemigo de la literatura, que pretende descontaminarla de machismo, prejuicios múltiples e inmoralidades, es el feminismo. No todas las feministas, desde luego, pero sí las más radicales, y tras ellas, amplios sectores que, paralizados por el temor de ser considerados reaccionarios, ultras y falócratas, apoyan abiertamente esta ofensiva antiliteraria y anticultural. Por eso casi nadie se ha atrevido a protestar aquí en España contra el “decálogo feminista” de sindicalistas que pide eliminar en las clases escolares a autores tan rabiosamente machistas como Pablo Neruda, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Las razones que esgrimen son tan buenistas y arcangélicas como los manifiestos que firmaban contra Vargas Vila las señoras del novecientos pidiendo que prohibieran sus “libros pornográficos” y como el análisis que hizo en las páginas de este periódico, no hace mucho, la escritora Laura Freixas, de la 'Lolita' de Nabokov, explicando que el protagonista era un pedófilo incestuoso violador de una niña que, para colmo, era hija de su esposa. (Olvidó decir que era, también, una de las mejores novelas del siglo veinte).

Naturalmente que, con ese tipo de aproximación a una obra literaria, no hay novela de la literatura occidental que se libre de la incineración. 'Santuario', por ejemplo, en la que el degenerado Popeye desvirga a la cándida Temple con una mazorca de maíz ¿no hubiera debido ser prohibida y William Faulkner, su autor, enviado a un calabozo de por vida? Recuerdo, a propósito, que la directora de La Joven Guardia, la editorial rusa que publicó en Moscú mi primera novela con cuarenta páginas cortadas, me aclaró que, si no se hubieran suprimido aquellas escenas, “los jóvenes esposos rusos sentirían tanta vergüenza después de leerlas que no podrían mirarse a la cara”. Cuando yo le pregunté cómo podía saber eso, con la mirada piadosa que inspiran los tontos, me tranquilizó asegurándome que todos los asesores editoriales de La Joven Guardia eran doctorados en literatura.

En Francia, la editorial Gallimard había anunciado que publicaría en un volumen los ensayos de Louis Ferdinand Céline, quien fue un colaborador entusiasta de los nazis durante los años de la ocupación y era un antisemita enloquecido. Yo no le hubiera dado jamás la mano a ese personaje, pero confieso que he leído con deslumbramiento dos de sus novelas —'Voyage au bout de la nuit' y 'Mort à Crédit'— que, creo, son dos obras maestras absolutas, sin duda las mejores de la literatura francesa después de las de Proust. Las protestas contra la idea de que se publicaran los panfletos de Céline llevaron a Gallimard a enterrar el proyecto.

Quienes quieren juzgar la literatura —y creo que esto vale en general para todas las artes— desde un punto de vista ideológico, religioso y moral se verán siempre en aprietos. Y, una de dos, o aceptan que este quehacer ha estado, está y estará siempre en conflicto con lo que es tolerable y deseable desde aquellas perspectivas, y por lo tanto lo someten a controles y censuras que pura y simplemente acabarán con la literatura, o se resignan a concederle aquel derecho de ciudad que podría significar algo parecido a abrir las jaulas de los zoológicos y dejar que las calles se llenen de fieras y alimañas.

Esto lo explicó muy bien Georges Bataille en varios ensayos, pero, sobre todo, en un libro bello e inquietante: 'La literatura y el mal'. En él sostenía, influido por Freud, que todo aquello que debe ser reprimido para hacer posible la sociedad —los instintos destructivos, “el mal”— desaparece sólo en la superficie de la vida, no detrás ni debajo de ella, y que, desde allí, puja para salir a la superficie y reintegrarse a la existencia. ¿De qué manera lo consigue? A través de un intermediario: la literatura. Ella es el vehículo mediante el cual todo aquel fondo torcido y retorcido de lo humano vuelve a la vida y nos permite comprenderla de manera más profunda, y también, en cierto modo, vivirla en su plenitud, recobrando todo aquello que hemos tenido que eliminar para que la sociedad no sea un manicomio ni una hecatombe permanente, como debió serlo en la prehistoria de los ancestros, cuando todavía lo humano estaba en ciernes.

Gracias a esa libertad de que ha gozado en ciertos períodos y en ciertas sociedades, existe la gran literatura, dice Bataille, y ella no es moral ni inmoral, sino genuina, subversiva, incontrolable, o postiza y convencional, mejor dicho muerta. Quienes creen que la literatura se puede “adecentar”, sometiéndola a unos cánones que la vuelvan respetuosa de las convenciones reinantes, se equivocan garrafalmente: “eso” que resultaría, una literatura sin vida y sin misterio, con camisa de fuerza, dejaría sin vía de escape aquellos fondos malditos que llevamos dentro y estos encontrarían entonces otras formas de reintegrarse a la vida. ¿Con qué consecuencias? El de esos infiernos donde “el mal” se manifiesta no en los libros sino en la vida misma, a través de persecuciones y barbaries políticas, religiosas y sociales. De donde resulta que gracias a los incendios y ferocidades de los libros, la vida es menos truculenta y terrible, más sosegada, y en ella conviven los humanos con menos traumas y con más libertad. Quienes se empeñan en que la literatura se vuelva inofensiva, trabajan en verdad por volver la vida invivible, un territorio donde, según Bataille, los demonios terminarían exterminando a los ángeles. ¿Eso queremos?

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Mensaje por Rogorn » Mié Abr 18, 2018 10:18 am

A Caro Quintero, al matar a uno, lo persiguen. A Salinas, que vendió y asesinó México, lo homenajean
Pedro Echeverría V - rebelion.org - 14/04/2018

No olvido a Arturo Pérez-Reverte, el corresponsal de guerra por 21 años y novelista mundial, cuando dijo algo así en una conferencia: Lo que más me duele es ver morir a dos niños masacrados por las balas en la guerra y abandonados en ese campo, sin tener culpa alguna y, al mismo tiempo, saber que muchos multimillonarios asesinos mueren a los 90 años, dulcemente en su cama, después de ser homenajeados por miles de los que saquearon riquezas junto a él. La realidad es que soy un seguidor de las conferencias y declaraciones de Pérez-Reverte, sobre todo de su actual pesimismo.

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Mensaje por Rogorn » Mié Abr 18, 2018 10:40 am

¿Hay en España hombres irresistibles a partir de los 50? Aquí están
mundiario.com - 17/04/2018

Pérez-Reverte. Claro ejemplo de que hay hombres que ganan con la edad. Y Pérez Reverte ha ganado por goleada, sobre todo porque en este ranking es casi el de mayor edad. De joven su cara afilada y gafotas de pasta nunca le hubieran hecho aparecer en las listas, pero pasada la sesentena, se sitúa sin discusión en el top. El escritor mantiene un cuerpo fibroso, una mirada entre pícara y chulesca, una voz muy personal y una actitud rompedora que descoloca a muchas féminas. Su experiencia de reportero de guerra acrecienta su masculinidad.

https://www.mundiario.com/articulo/soci ... 19492.html

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Mensaje por Rogorn » Lun Abr 23, 2018 8:26 am

Pérez-Reverte sabe a hueva de mújol
Alexia Salas - laverdad.es - 23/04/2018

Con la piel dura, como todos los salazones, y un intenso sabor a mar, que lo mismo fascina que espanta, se han imaginado a Arturo Pérez-Reverte en el bar López de la plaza de España de San Javier. La tapa del escritor cartagenero se sirve en forma de pulguita con tomate, aceite y las lascas de hueva de mújol, en una pequeña y potente dosis del vehemente articulista y brioso contador de historias de espadachines que no aspiran precisamente a la virtud. Los bares del centro de la localidad están sirviendo tapas literarias, como la del bar López, con motivo del Día del Libro que hoy se celebra. En la barra del céntrico local nadie se extraña al grito de '¡Tres Pérez-Reverte!', algo que a algunos pondría los pelos como escarpias al imaginar por triplicado -o más- al polemista y académico, que ha mantenido trifulcas verbales con el filólogo Francisco Rico o con el diputado de ERC Gabriel Rufián, entre otros.

Twitter sufriría un auténtico tsunami con tres clones del autor de 'Alatriste' en activo. Controvertido y apasionado, el sábado se vendieron casi un centenar de tapas Pérez-Reverte en el bar López, dentro de esta iniciativa de la Concejalía de Cultura con motivo del Día del Libro. En el bar La Grajuela sirvieron a Dostoyevski, en forma de ensaladilla de merluza y gambas, sobre una tosta de pan de pueblo, aunque para saborear a un genio intemporal había que cruzar a la terraza del bar Nenico, donde Cervantes se materializaba similar a la marinera murciana, si acaso por su participación en la batalla de Lepanto o por la metáfora de la rosquilla con su brazo en cabestrillo.

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Mensaje por Rogorn » Dom May 13, 2018 6:26 pm

Arturo Pérez-Reverte
Fernando Taboada - diariodejerez.es - 11/05/2018

Ya lo decía Valentina Tereshkova: no es verdad que desde el espacio se vea la Muralla China; lo que sí que se escucha perfectamente es la Feria de Jerez, que yo no sé cómo la gente no acaba allí con una camisa de fuerza. Sin entender muy bien de dónde sacaba esta mujer que aquí no acabamos con una camisa de fuerza, lo cierto es que, con la música a todo trapo, hablando a berrido limpio para que medio te puedan entender los camareros (y no te traigan tortilla francesa cuando les has pedido una cerveza), lo más natural es que todo el mundo tenga ya una vocecita como la que tenía Vito Corleone cuando contaba un secreto. Por eso mismo, por lo del alboroto, preferí traerme a dar un vueltazo a Pérez-Reverte, que se calienta rápido, charla por los codos y no es como Jesús Quintero, que habla como cuando hay un apagón.

Discutiendo precisamente sobre el jaleo que se monta, me contaba Arturo cómo él, que ha sido tantos años corresponsal en zonas de conflicto, ni cuando le tocaba retransmitir un bombardeo recuerda haber presenciado un estruendo como el que se forma en una caseta a la hora de la siesta. Entre las sevillanas, que muchas veces son como una réplica del terremoto de San Francisco, las ambulancias, la megafonía apocalíptica retumbando desde la zona de los cacharritos y esos tambores que llevan normalmente los rocieros pero que dejan en ridículo los tambores de guerra que aporreaban los apaches cuando estaban cabreados, me quedé con las ganas de conocer la opinión de Pérez-Reverte sobre ciertos temas de actualidad.

Le estaba preguntando por la manifestación antitaurina que hay convocada para el sábado, por lo que piensa del festival de Eurovisión y sobre lo que pediría de comer en esa caseta donde sirven tortillas de patatas sin huevo para el público vegano. Pero como si nada:

-Mira, hijo, no sé qué me estás queriendo preguntar, pero me da lo mismo: este es un país de soplapollas y, si te digo la verdad, aquí el único que falta es Robert Duvall recordando a la tropa que le encanta el olor del napalm por las mañanas.

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Mensaje por Rogorn » Mié May 16, 2018 9:45 am

Sana envidia
Francisco Marín - laopiniondemurcia.es - 14/05/2018

Sana envidia, si la envidia puede ser sana en algún momento. Pero la siento cuando leo noticias como la siguiente: « Arturo Pérez-Reverte celebra en Murcia el vigésimo quinto aniversario de la novela que lanzó su carrera literaria». Sigue la información indicando que 'El club Dumas' lanzó la carrera literaria del autor, y que centenares de personas no dudaron en compartir con su paisano dicho acto. No sé cuantos cartageneros (Arturo Pérez-Reverte, Cartagena, 1951) acudieron al mismo. Evento celebrado en la ciudad de Murcia, alrededor de una mesa redonda coordinada por el codirector de la Cátedra Pérez-Reverte en la Universidad de Murcia. Evidentemente al tener esta cátedra, el autor visita Murcia con cierta asiduidad.

Para que venga a Cartagena a celebrar algún acto literario nos la vemos y nos la deseamos. La última vez que vino fue el 19 de diciembre de 2016 (hacía años que no participaba en ningún acto). Eso sí, después de intensas negociaciones y conversaciones con la editorial. Vino acompañado de su presentador de cabecera; desconozco si fue cosa del autor o de la editorial. Pareciera que en la trimilenaria no hubiese arte suficiente para presentar a cualquier autor. No sé los motivos exactos por los que no acude más a Cartagena, que sí a Murcia, para presentar sus libros o acudir como invitado a algún evento. No les hablo de oídas, no les hablo de 'me han dicho que'. Les hablo desde la primera línea de trinchera. Dialogo con la editorial, jefe de prensa, y con su secretaria, por teléfono y correos, solicitando su presencia y la gran mayoría de las veces, por no decir siempre, está de campaña promocional o preparando su próximo proyecto. Sana envidia, porque a mí en un momento determinado me niegan el pan y la sal y al momento siguiente está en Murcia. He pedido que venga a inaugurar la cuarta edición de Cartagena Negra, también se lo pedí para la tercera y, qué casualidad, estará de gira promocional con su última obra. He solicitado número para presentar en su casa 'Los perros duros no bailan' (de momento, la última); veremos qué ocurre.

Sana envidia siento cuando veo que una serie de localidades tienen en su callejero calles con el nombre de Arturo Pérez-Reverte. Entre otras: Beniel y Bullas, en la Región de Murcia. Orihuela (Alicante), Villanueva de Algaidas (Málaga), La Albuera (Badajoz) y, cómo no, la propia ciudad de Murcia. Curioso que siendo Cartagena su cuna no cuente con una calle o un 'algo' con su nombre. Bien es cierto que ya intentamos en el año 2012 poner su nombre a una calle o plaza. Iniciamos, un grupo de personas, los trámites correspondientes frente a la Administración. Al ser persona viva teníamos que solicitar su permiso; permiso que nos denegó. Dejó plasmada dicha denegación en un artículo fechado el 18 de marzo de 2012, titulado Prefiero que no lo hagan. Entre otras cosas, decía: «Hasta hay quien, en arrebato de fervor inmerecido por mi parte, propone mi nombre para una calle. Un par de ellas ya me han sido adjudicadas a traición, y precisamente estos días circula una iniciativa semejante en Cartagena; que, pese a la generosidad de mis paisanos, confío en que la descarte el sentido común. Sobre todo, para no obligarme a cumplir una vieja promesa, si ponen mi nombre a una calle en mi ciudad, es probable que acuda con un spray grafitero, a tacharlo, en plan Banksy. Quedaría ingrato. Y feo, si me pilla un guardia». En otro momento dice que «se trata de prudencia» y que «nunca sabe uno lo que puede durar», por aquello de que cualquier corporación posterior pueda cambiar su nombre por otro.

Amigo Arturo, que más da lo que dure, el caso es que un grupo de personas creíamos y creemos que te lo mereces y al negarte nos quedamos con un palmo de narices. ¿Por qué en Murcia sí y en Cartagena no? Sana envidia.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Mié Jun 06, 2018 11:50 am

Este es el no best seller más vendido de la Feria del Libro
Noel Ceballos - revistagq.com - 29/05/2018

Arturo Pérez-Reverte está firmando en una carpa. Mientras los mortales nos apañamos con casetas, el autor de 'Los perros duros no bailan' (ed. Alfaguara) necesita que le monten un maldito escenario individual, una isla propia dentro del Retiro, único modelo que la organización de la Feria del Libro ha estimado apto para encauzar el torrente humano que se espera que atraiga. Me cuentan que este esquinado cruce entre novela hardboiled y 'El coloquio de los perros' cervantino está vendiéndose tan bien que se sale del radar (su narrador es, recordemos, un animal que se define como "políticamente incorrecto"), pero la medida del éxito en el resto de firmas suelen ser unas vallas amarillas, siempre acompañadas del personal de seguridad necesario para gestionar la previsible aglomeración en un caso extremo. Si tu caseta te pone vallas, felicidades: eres un autor de éxito y/o un youtuber.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Mié Jun 06, 2018 12:49 pm

Supersticiones, robos o consejos: cómo un escritor titula su libro
Antonio Lucas - elmundo.es - 03/06/2018

(...) Otro uso es el del título homenaje. Arturo Pérez-Reverte recuerda que su padre comenzó una novela, 'El caballero del jubón amarillo'. Apenas avanzó un folio. La Guerra Civil le apartó del empeño, pero conservó el título en la memoria toda la vida. Cuando la serie de Alatriste ya había alcanzado su cumbre de éxito, recuperó aquel título para la quinta entrega de la serie. «Fue un homenaje a él. Los títulos son fundamentales, igual que las portadas. Un buen título vende una novela. En mi caso, unas veces se me ocurren antes de escribir y desencadenan la novela. Otras veces llegan en el proceso de escritura. A veces, por accidente. Sucedió con 'El maestro de esgrima'. Una noche, en un bar, llegó una amiga y dijo que venía de ver a su maestro de esgrima. A los pocos días comencé a trabajar. Dedico tiempo a preparar la estructura de la historia y también sucede que en ese proceso se asientan los títulos. 'Falcó' empezó titulada como 'El código del escorpión', pero me di cuenta que con el personaje principal haría una serie y el título debía fijar bien ese propósito, por eso cambié. Un título es la brújula que te mantiene el rumbo de la navegación. Orienta y permite llegar con más eficacia al destino».

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Jul 15, 2018 10:27 am

Pérez-Reverte propuso que la RAE hiciera un informe anual del estado de la lengua
abc.es - 15/07/2018

Entre las propuestas de resistencia a toda injerencia política y que podrían ayudar a la imagen de la Academia Española está la de Arturo Pérez-Reverte. El académico ha elevado repetidamente a la consideración de la dirección de la RAE su petición de que la Docta Casa celebre anualmente una sesión pública que dé lugar a un análisis de los asuntos públicos de la lengua española.

«Sería así como un informe anual del estado de la lengua, y podría ser un repaso, como el que se hace en los debates del estado de la Nación pero centrado en lo lingüístico», dijo el académico. En ese informe, la RAE podría marcar su criterio y ejercer su autoridad ante los desmanes, injerencias y fallos de las administraciones, así como recomendar usos a los hablantes.

En los últimos años, la Academia se ha visto interpelada para intervenir en debates que tienen más que ver con lo social que con lo lingüístico, pero que han terminado por erosionar su imagen. Abstenerse de intervenir ya no es una opción, según valoran los profesionales de la comunicación, porque las polémicas persiguen a los académicos, acosados desde las redes por no ceder ante peticiones que vienen desde colegiales de la ESO, grupos étnicos, asociaciones que buscan una mayor presencia y activistas que encuentran en la RAE y en su silencio un trampolín para su relevancia y la de sus causas.

Por eso, una sesión pública, según la idea de Pérez-Reverte, sería una oportunidad de acercar la RAE a los ciudadanos en un marco institucional. Serviría también para marcar criterios de una manera clara, así como para ejercer la autoridad lingüística que tiene encomendada en conjunto con la Asociación de Academias de la Lengua. Es de suponer que en un informe como ese quedarían reflejadas muchas de esas polémicas, pero gestionadas de la manera más racional y proactiva.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Lun Nov 19, 2018 9:29 pm

Crítica sobre temas tratados en la entrevista de Pérez-Reverte en LaSexta
Guillermo Díaz - generacionde99.webnode.es - 19/11/2018

Una vez escuchada la entrevista de Arturo Pérez-Reverte en La Sexta vienen a mi memoria pensamientos propios que encajan como una pieza en todo lo que dice y hace él. La diferencia es que nuestro queridísimo autor tiene la libertad de decir lo que quiera porque vive y come de ser él mismo, mientras que yo, obviamente, no.

"Hay jardines en los cuales es mejor no meterse"

El primer tema que quería tratar es la autocensura y el mundo de lo "políticamente correcto" en la sociedad. Arturo Pérez-Reverte señala la tendencia de la sociedad a censurar cierto tipos de comportamientos que van en contra de los ideales de algunos colectivos.

Desde que empecé mi andadura en el mundo de la escritura, me he dado de lleno contra este muro. En las revisiones que hicieron terceros sobre el borrador inicial de mi obra, destacaron ciertas frases que podían ser ofensivas para cierto tipo de personas. A pesar de que me mantuve firme en modificar la obra lo menos posible para no ser "políticamente correcto", sino fiel a mi propia palabra, finalmente tuve que acceder en algunas cosas, no para agradar, sino para no herir en temas con los que no pretendía ofender.

Para mí la ofensa es problema de quien lo recibe, no de quien lo produce. Porque puedes producir una frase ofensiva sin que la intención sea esa. Por ejemplo: el Gobierno de Navarra incluyó una canción de Dani Martín, "Contigo", dentro de letras sexistas. ¿Decir "Sin ti no soy nada" es sexista? Estamos hablando de letras de puro sentimiento y amor. También tenemos el ejemplo de los chistes sobre gangosos o personas de color, con los que ahora los humoristas deben andar con pies de plomo para introducirlos en alguno de sus monólogos, vaya a ser que se le lancen al cuello y lo dejen fuera de su actividad profesional. Estoy completamente de acuerdo en mejorar las cosas por el desfalco histórico que ha existido y existe, pero no estoy a favor de la Inquisición de los Colectivos.

La educación está en tratar a todo el mundo con el respeto propio que merecen, pero no en autocensurarse porque una palabra o sentencia pueda ofender a alguien. Es un juego de palabras lógico. Debe ser comprensible, que, si no es malintencionado su uso, no provoque ofensa. Tachando a todo el mundo de malo lo único que se consigue es restarle importancia al verdadero racista y machista.

"La gente quiere que pase la crisis para hacer lo mismo que antes de la crisis"

Este tema lo voy a tocar de soslayo. No hace falta viajar mucho para darse cuenta de que el ser humano cae en el mismo error una y otra vez, como si se tratase de un ratón que cae ante la trampa del queso.

Los que leen, los que estudian, los que tienen curiosidad por observar el fenómeno de la sociología, los que ven a la gente comprar y se cuestionan con qué dinero lo hacen son los que tienen más fácil percatarse de los indicios de las futuras crisis.

Estos, que después del batacazo han sido cautos en el presente porque han tenido en cuenta el pasado, son los que reconocen cuando se va a avecinar la próxima caída, mientras que los que no analizan el panorama general en el que nos encontramos vuelven a caer en la trampa.

Resolveré con una fatídica muestra. Existen familias de clase media que se están endeudando para comprar pisos que les proporcionen un buen dinero de alquiler. Si nos acordamos de la última crisis, existía cierta analogía: se compraban pisos porque era el negocio seguro. Los problemas no surgen ni para los que alquilan —usualmente jóvenes, sin patrimonio—, ni para los que estaban en la situación inicial desde el origen —los que ya tenían sus pisos proporcionando un alquiler y únicamente han subido los precios—, por tanto podemos dilucidar que el problema lo van a tener quienes intentan montarse en la burbuja fuera de tiempo.

"Una generación de jóvenes con una mínima altura intelectual son sentenciados en la mediocridad"

Esto es un hecho del que somos conscientes muchos de los jóvenes en la actualidad. Tenemos que buscar motivaciones externas y personas que canalicen nuestra creatividad y capacidad intelectual porque las instituciones educativas se dedican a enseñar a las masas. Y cuando las masas son formadas de la misma manera; cabe poco resquicio al desarrollo intelectual extraordinario.

No existen medios reales que sepan aislar a las mentes que son privilegiadas en algún aspecto intelectual y fomentar su cultivo. Se trata a todo el mundo de la misma manera y se le enseñan las mismas cosas. Para este tipo de formación en excelencia se requeriría que la familia tuviera capacidad para poder costearlo por su cuenta y en la educación pública la nota máxima es un diez, de ahí no escapa nadie. Por otro lado, surge la facilidad de aprobar. A aquel que hinca codos se le trata de la misma manera que al que vaguea y repta hasta conseguir el cinco. La merma de la intelectualidad.

Este medio digital surge como iniciativa propia de sus miembros. A través de las redes, hemos buscado por cuenta propia a otros jóvenes que estuvieran en la misma situación que nosotros. Yo, por ejemplo, estaba terminando el primer borrador cuando encontré el grupo en el que estaban los demás y que casualmente estaban en situaciones parecidas o, al menos, amaban la literatura. Así nos hemos conocido, buscando personas con las que poder hablar de un tema tan tabú y poco apreciado en este siglo: los libros.

Parece un chiste, pero no lo es. Una gran mayoría de jóvenes hoy en día se escandaliza si dijeras que tus aficiones son el arte, el cine, la música y los libros, sin preocuparte de la fiesta y el derroche. Estamos alcanzando un punto sin retorno.

"Una herramienta que necesito que sea diáfana y perfecta"

Pérez-Reverte expresó la opinión con la que más me identifico en la defensa de la lengua. No se trata de no querer lenguaje inclusivo, de hecho, es necesario que sea modificado, y que todos y todas se identifiquen con él.

Pero de ahí a la estupidez hay una diferencia bastante importante. Cambiar morfismos y desinencias para incluir a personas que dicen no ser incluidas porque la lengua es machista, es ineficiente. Desconozco los motivos que llevan a las personas a que si una palabra es acabada en "o", entonces es machista y no incluyente.

Hace poco vi un tuit de un defendor del colectivo LGTBI que se pronunciaba ante el uso de "lxs" y "l@s". Reconocía que podía causar problemas a personas con diversidad funcional, entre otros, la dislexia.

En posteriores tuits nuestro amigo sí que defiende el uso de "todes" para los géneros no binarios. Haré un poco de explicación sobre esto. Los géneros no binarios son aquellos que no se sienten identificados con la concepción clásica de hombre o mujer. Algunos de ellos dicen no tener sexo, otros van cambiando de él. Es el denominado "tercer sexo".

Tras leer una serie de opiniones vertidas por filólogos y escritores en El Español hay quienes están de acuerdo en la reivindicación de la "e" como morfema desinencial y otros que piensan que solo están complicando el lenguaje. Aunque el colectivo tiene todo mi apoyo con arreglo a su lucha por la igualdad e identificación, no creo que el lenguaje deba ser el arma. Quinientos millones de personas hablan esta maravillosa lengua y, por tanto, modificaciones como esta deben hacerse con un amplio consenso social de sus usuarios. La lengua es una herramienta que debe gozar de claridad y concisión, para que tanto la ciudadanía como los escritores podamos utilizarla de forma eficiente y, por ende, no debe ser utilizada como puñal de la política.

"El nacionalismo es el peor enemigo de la modernidad y del futuro"

Yo añadiría al nacionalismo, todo extremismo o radicalismo. El ser humano es un ente capaz de razonar y discutir, de hablar, de llegar a acuerdos. Estamos en la cúspide de la intolerancia ahora mismo.

El problema es que la mayoría de las personas están acatando los dictados de la política como si fueran un bien inexpugnable que hay que proteger. El sistema político está corrupto y lleno de podredumbre como para ser cómplice de ese juego. Quienes creen en la política son verdaderamente unos idealistas que creen que el mundo es perfecto o puede serlo. De mi boca nunca saldrá más de que hay que luchar por mejorarlo desde una ética progresista cuyo centro sean la protección del medioambiente, los animales, las personas y la cultura. Dejé de creer en la perfección de la sociedad hace un tiempo, cuando vi los radicalismos que estaban brotando en la calle y en las redes sociales. Ya queda poca gente capaz de debatir con otros de unos pensamientos e ideales distintos sin que se aferren a ellos y crean que es la única verdad. Cuando pierden los argumentos y la razón, usan la violencia o el odio para resolverlo.

El problema de Cataluña ha ido a más por culpa de los dirigentes políticos que hemos tenido. Para evitar que hicieran resurgir el sentimiento independentista hemos cedido a sus demandas de dinero, más dinero y exenciones para con el Estado. Y eso ha hecho que la bola de odio haya ido en aumento y ahora sea casi imparable, porque se ha adoctrinado en las escuelas, se ha expuesto la realidad de perspectivas manipuladas. Ya lo decía George Orwell en su novela 1984: «Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro». La sociedad de Cataluña se ha dividido en nacionalistas contra defensores de España a ultranza de la misma manera que España se ha dividido en rojos y azules por culpa de la ignorancia y el sabotaje político.

Yo, creo que es imposible que la sociedad esté unida. Todo el mundo es diferente y tiene sus propias convicciones políticas. Sin embargo, estoy totalmente en contra del cómo. A través de la manipulación de las élites que nos controlan hemos acabado asumiendo principios que nunca habríamos establecido como propios. El odio no es el camino. Os dejo con otro fragmento de 1984.

«¿Empiezas a ver qué clase de mundo estamos creando? Es lo contrario, exactamente lo contrario de esas estúpidas utopías hedonistas que imaginaron los antiguos reformadores. Un mundo de miedo, de ración y de tormento, un mundo de pisotear y ser pisoteado, un mundo que se hará cada día más despiadado. El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor. Las antiguas civilizaciones sostenían basarse en el amor o en la justicia. La nuestra se funda en el odio. En nuestro mundo no habrá más emociones que el miedo, la rabia, el triunfo y el autorrebajamiento, todo lo demás lo destruiremos, todo». -O'Brien a Winston. 1984. George Orwell

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Sab Nov 24, 2018 6:30 pm

Pérez-Reverte
José Manuel Pedrós García - eleconomico.es - 23/11/2018

Nunca me han gustado las personas que se creen en poder de la verdad absoluta, que piensan que son infalibles, esas que desprecian las opiniones de los demás, cuando no son como las suyas, que, además, piensan que son superiores a sus congéneres, y que cuando cometen algún error evidente, lo justifican de la forma más peregrina. A menudo, me parecen seres despreciables, aquejados de infinidad de complejos, que son incapaces de hacer la más mínima autocrítica a su gestión y que su soberbia les hace crecerse y rozar el despotismo. Muchos políticos nos ofrecen a diario ese rostro, pero también otros personajes del panorama nacional.

El escritor Pérez-Reverte me ha parecido siempre una persona altanera, engreída y soberbia, capaz de despreciar ciertas opiniones y a ciertos individuos, y con su pluma afilada no ha dudado en emplear contra ellos los adjetivos más infames, más hirientes o más soeces, creyendo, quizá, que sus lectores aplauden este gesto y esta crítica despiadada. En alguna ocasión lo he comentado en este mismo medio, he expuesto mi desacuerdo con ciertas afirmaciones suyas, y he explicado con mayor o menor rigor los motivos de dicho desacuerdo.

Sin embargo, por la misma razón que yo no aplaudo a esas personas que se creen por encima de la media, debo reconocer que mis opiniones son siempre revisables, que yo no hablo nunca ex cátedra y que me puedo equivocar como se equivoca el más común de los mortales.

El pasado sábado, día 17 de noviembre, en el programa 'La Sexta Noche', el presentador Iñaqui López le hizo una extensa entrevista al escritor. En ella, Pérez-Reverte se abrió en canal, habló de la polémica sobre el traslado de los restos de Franco, de la Monarquía actual, de Educación, de los problemas de la RAE, se declaró abiertamente republicano, fue muy duro con las tendencias en redes sociales sobre el lenguaje inclusivo, sobre el descubrimiento de América y sobre otras cuestiones que cualquiera puede ver entrando en Internet.

Me pareció una entrevista amena, inteligente y muy didáctica, a alguien que ha tenido una vida muy intensa y conoce los pormenores de la política y la sociedad, alguien a quien es importante escuchar, pues, con independencia de que te parezcan bien o mal sus criterios de actuación y sus modos, sus opiniones son siempre respetables, como deben ser respetables las opiniones de cualquiera, aunque choquen con las nuestras.

Siempre es importante contrastar conceptos y creencias, valorarlas en conjunto, y aunque pensemos que las nuestras son las acertadas, ha de existir en nosotros un mínimo de sentido del pudor, para pensar que nadie es infalible, y que por muy convencido que estemos de nuestras opiniones, o de nuestras teorías, por mucho que pensemos que nuestros valores son los más adecuados, al final, también hemos de pensar que podemos estar equivocados, porque nadie está en posesión de la verdad absoluta, y lo más importante es la humildad con la que podamos creer este axioma.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Nov 25, 2018 10:44 am

Arturo Pérez-Reverte, el maestro de esgrima
Sambo - cinemelodic.es - 25/11/2018

"El mejor narrador de su generación en España y parte del extranjero". Esta valoración la escuché muchísimo cuando era pequeño, aún la recuerdo, cuando se oían estas cosas interesantes más a menudo. Y lo recuerdo especialmente porque mi madre siempre acudía fiel a esa mención para destacar a Ramón Solís, el magnífico autor gaditano, que también destacaba en estas lides de narrador. Ahora, en cambio, veo cómo sofisticados e insignes tuiteros pretenden aleccionar sobre lo divino y lo humano al escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua, como si fuera un ignaro embrutecido; aleccionar a un reportero de guerra que se la ha jugado más de una y de dos veces, a un excelente escritor y hombre culto y preparado desde el púlpito de no haber dado un palo al agua. Uno se sienta y ve cómo, compasivo y divertido, Pérez-Reverte se codea con alguno para ponerlo en su sitio.

Centrándonos en el análisis de la obra del autor, traigo una de sus primeras novelas. 'El maestro de esgrima' (1998) nos cuenta la historia de un maestro de armas, don Jaime Astarloa, un profesional concienzudo y estudioso de su arte que sueña con descubrir “la estocada perfecta”, infalible, mientras la convulsa España bajo el reinado de Isabel II se filtra en su apacible vida. Ese gusto por los contextos históricos reales que influyen en la ficción de la historia, más el gusto de Pérez-Reverte por Cádiz, también lo vincularían en cierta medida con Ramón Solís, del que puedo poner como ejemplo 'Un siglo llama a la puerta', donde viajábamos de la Ilustración al romanticismo en la victoriosa Cádiz de 1812. Arturo Pérez-Reverte visitó la Tacita de Plata en 'La carta esférica' (2000), 'Cabo Trafalgar' (2004) y la batalla de Trafalgar, o 'El asedio' (2010), durante el sitio al que Napoleón sometió a la ciudad gaditana…

En 'El maestro de esgrima' tenemos un encomiable y sentido tributo a la literatura de “capa y espada”, al folletín y el serial clásico, especialmente el del siglo XIX con espadachines, a los mosqueteros de Dumas, 'Scaramouche', de Rafael Sabatini, 'La pimpinela escarlata', de Emma Orczy, 'El jorobado' de Paul Féval, 'El prisionero de Zenda', de Anthony Hope, las novelas sobre los Pardaillan de Michel Zévaco y todo el mosaico de aquella literatura que tanto placer nos ha dado, incluidas sus adaptaciones o creaciones cinematográficas. De igual manera que 'La carta esférica' se lo rendía a la literatura náutica con la que Pérez-Reverte disfrutó como lector, especialmente de las novelas de Patrick O’Brien (que tuvo una estupenda adaptación, muy reivindicada por Pérez-Reverte, en 'Master and Commander', dirigida por Peter Weir en 2003).

Arturo Pérez-Reverte es nuestro Howard Hawks. Sus constantes temáticas, sus obsesiones, sus personajes, tienen muchos puntos en común con los del genial director americano, en lo que seria un fascinante paralelismo cinéfilo. Es interesante trazar una comparativa entre los dos y ver en un análisis de sus obras aspectos comunes a muchos niveles. Sin ir más lejos, sus personajes, por ejemplo, las mujeres… Ambos autores poseen cierta ambivalencia donde coexisten cultura e instinto. Hawks era un hombre profundamente preparado y leído, estudió Ingeniería mecánica y participó en la 1ª Guerra Mundial. Era un apasionado de las carreras de automóviles y la aventura, la caza o la pesca. Cultura e instinto se definen en los dos protagonistas de sus comedias: el hombre cerebral, a menudo científico; la mujer, pura vitalidad e instinto. Lo mismo ocurre con Arturo Pérez-Reverte, hombre culto, miembro de la Real Academia de la Lengua y reportero de guerra, un aspecto que recogió en el relato 'Territorio Comanche' (1994). Hawks y Pérez-Reverte podrían pasar por almas gemelas donde la aventura, la intriga, la vitalidad, así como estas facultades aquí destacadas, se filtran explícitamente en sus obras. Por ello no debe entenderse este paralelismo como otra cosa que la exposición de las claves de dos autores genuinos y auténticos, dos voces personales, llenas de matices e, incluso, diferencias entre ellos.

Para Hawks la aventura era una forma de vida, la mejor forma de alcanzar los objetivos, así lo vemos en muchas de sus películas, como lo leemos en las novelas de Pérez-Reverte: “La vida es una especie de restaurante caro donde siempre terminan pasando factura sin que por ello sea forzoso renegar de lo que se ha saboreado con felicidad o placer”, dice Julia en 'La tabla de Flandes'. La mujer hawksiana es una mujer especial, mítica, inolvidable, valiente, divertida, lanzada, inteligente, sincera, honesta, poco acomodada, alejada del mundo femenino de fiestas y reuniones de sociedad, prefieren el masculino. Suelen estar más a gusto entre hombres que entre otras mujeres… Son independientes, agresivas, sexuales, dominadoras, pocas veces crean vínculos o alianzas con otras mujeres. En Pérez-Reverte se repiten la gran mayoría de estas características, aunque con un trasfondo más oscuro, ya que no siempre son honestas, son profundamente peligrosas, a menudo fatales.

En las comedias de Hawks se ve a una mujer masculinizada hasta en sus poses, sin que por ello pierda un ápice de su feminidad, lo que le permite afianzar ese domino sobre el hombre. En esta novela que nos ocupa, nuestro protagonista piensa en varias ocasiones que la atractiva Adela de Otero tiene un punto masculino también. La mujer revertiana, como la hawksiana, será aceptada en el mundo de los hombres cuando demuestre a estos su valía. La mujer hawksiana siempre es la motivadora de la acción, los conflictos y los problemas. Moviliza a los personajes e impulsa e inicia la acción. En Pérez-Reverte son distinguidas, elegantes, armoniosas, bellas, maduras, inteligentes, no son presumidas en sentido frívolo, seguras de sí mismas, independientes, valerosas, ajenas al amor, a menudo por una herida en su pasado (Alejandra de 'La piel del tambor', Tánger de 'La carta esférica', Adela de Otero, de 'El maestro de esgrima', Teresa Mendoza de 'La reina del sur' o, por supuesto, la Eva de la reciente saga sobre 'Falcó'). Le gustan con experiencia.

La mujer perturbará y destruirá el cerrado mundo burbuja de los hombres, que se esconden de la vida. Esto es así en la mayor parte de la obra de Hawks y es, justamente, lo que ocurre en este estupendo libro del escritor español. El hombre será manipulado, humillado y zarandeado por la mujer. Los hombres en las comedias de Hawks (y no sólo) viven en una burbuja, una burbuja profesional, son tranquilos y tienen una vida asentada y rodeada de control que la mujer viene a destruir. Reacios a cambios, apegados a sus rutinas. Los hombres, poco experimentados en el amor o víctimas de un pasado decepcionante en este tema, querrán alejarse o alejar a esa mujer inmediatamente, síntoma de que se sienten atraídos. Eso mismo sucede con Jaime Astarloa y Adela de Otero.

Hombres de férreos códigos morales, rutinas y costumbres que ven puestos a prueba, y que ellos utilizan como hilos de Ariadna para enfrentarse a un mundo caótico cuyo devenir se les escapa. Hombres con valores en desuso en muchas ocasiones. La valentía, la tradición, el honor, el orgullo y, sobre todo, la profesionalidad. Sí, la profesionalidad es otra de las obsesiones del cineasta que vemos también ejemplificada en la obra del escritor cartagenero ('La carta esférica'; 'La tabla de Flandes'; la saga sobre 'Las aventuras del capitán Alatriste'; las novelas de Falcó, antítesis moral de Alatriste, pero un “profesional” de lo suyo, mercenario implacable, o esta que aquí trato, que es paradigmática). En Hawks, sus grupos de personajes siempre serán competentes profesionales, entregados en cuerpo y alma a su actividad laboral, que priorizarán sobre cualquier cosa.

Los héroes hawksianos son tremendamente seguros en su pequeño mundo profesional, pero absolutamente inseguros fuera de ese círculo, especialmente con las mujeres, algo que suele deberse a una mala experiencia pasada. Víctimas fortuitas de una amenazante vida que los apela a participar. Por ello se refugiarán allí de nuevo si finalmente la aventura no sale como esperaban (su burbuja profesional como éxito vital), exactamente como le pasa a Jaime Astarloa en esa agitada y crispada España isabelina. Es algo que entiende y logra controlar. En Hawks, la camaradería es un tema esencial, los amigos como sustitutos de la familia. En esta novela también la hay, pero no en el mismo sentido ni con la misma fuerza que en el director americano: un grupo de amigos por necesidad y sin excesiva confianza. En las relaciones, el hombre suele ser ingenuo, vergonzoso, inseguro, despistado… Una inocencia ligada a la pureza o confundida con la misma en ocasiones. Como contraste, la mujer será decidida, valiente, atrevida, lanzada, segura, poderosa… como he comentado. Opuestos, por tanto la atracción es lógica.

En cambio, al contrario que en Hawks, donde sus personajes suelen vivir apegados al presente, en Pérez-Reverte el pasado tiene especial importancia. Personajes obsesivos, talentosos, solitarios. Héroes crepusculares, “cansados”, como Pérez- Reverte mismo los definiría en 'El Club Dumas': “Lo dijo sonriendo con aire cansado. En el mundo de Corso, todos los héroes estaban cansados”. Y así se los ha denominado en adelante en ese afán de crear etiquetas nuevas aunque todo sea clásico. Héroes que empiezan a sentirse o se sienten fuera de lugar, sostenidos tan sólo por el hilo de su prestigio anterior (Lucas Corso, Lorenzo Quart, Coy, Alatriste, el propio Jaime Astarloa…). Hombres con sus propios principios y códigos morales, su propia ética personal, que contrasta con su entorno en una contradictoria lucha entre romanticismo y eficacia y eficiencia, que aquí se escenifica en la esgrima, arte pasado de moda como vehículo de honor, convertido en deporte y en franca retirada ante las armas de fuego. Ese punto anacrónico, al estar en el ámbito de los principios y valores (también estético), adquiere o mantiene el respeto de sus amigos, rivales y enemigos por genuino. Ahora suele ser vacua fascinación “vintage”. Orgullo y dignidad. Tradición y apego a la misma como principio: “Con la espada en la mano valgo tanto como el que más”.

El elemento obsesivo es una nueva muestra de la personalidad del autor que, evidentemente, se filtra en su obra, ya que si por algo destaca Pérez-Reverte, además de por su adictiva prosa, es por su detallismo y concienzuda precisión a la hora de crear y describir los entornos, las actividades y contextos, labor que, como él mismo ha explicado, le lleva meses, consultando documentos, revistas de moda, pinacotecas etc. (las descripciones y terminología náutica en 'La carta esférica' o 'Cabo Trafalgar', la vestimenta de sus personajes, sus utensilios cotidianos, como en sus sagas sobre Alatriste y Falcó, las descripciones y movimientos de la esgrima en 'El maestro de esgrima'…).

La aventura y el riesgo siempre están ligados a los héroes hawksianos y revertianos, es algo que el director usa para fortalecer relaciones, especialmente las de camaradería y amistad, y el escritor para hacer evolucionar y madurar a sus personajes, para que alcancen una mayor sabiduría, una idea presente en 'La piel del tambor', 'La carta esférica' o en la más reciente 'El tango de la guardia vieja', por ejemplo. La sobriedad y el estoicismo gobernarán los comportamientos de sus personajes, huyen del sentimentalismo como de la peste.

Muchas de las tramas se estructuran como un viaje de autodescubrimiento, de maduración, liberación de aspectos de la personalidad de los personajes que se mantenían ocultos o reprimidos, algo que en Pérez-Reverte es especialmente significativo en obras como 'La tabla de Flandes' o 'La reina del Sur'. A pesar de todo ello, siendo muy hawksiano, lo cierto es que los héroes masculinos de Pérez-Reverte quizá tengan un punto más fordiano por ese aire crepuscular, de otro tiempo, que se quedan sin sitio, solitarios, escépticos, como el Wayne de 'Liberty Valance' o de 'Centauros del desierto', siguiendo con símiles de directores clásicos. Al fin y al cabo Pérez-Reverte es muy cinematográfico, aunque desgraciadamente no se le ha hecho la justicia debida en la gran pantalla. ¡Ojalá viviera Hawks!

La estructura de búsqueda es muy recurrente en Pérez-Reverte, la búsqueda de un grial, un objetivo que suele ser un ideal, generalmente vinculado al conocimiento, columna vertebral de todo. Ese objetivo es premiado por Pérez-Reverte con dicho conocimiento, saber, experiencia, no así cuando se quiere el aspecto material o se busca poder (“El húsar”, “El maestro de esgrima”, “La tabla de Flandes”, “El club Dumas”, “La carta esférica”…). Aquí tenemos la obsesiva búsqueda de “la estocada perfecta”.

Las figuras del mentor y el alumno, los conflictos generacionales, el paso del tiempo, el eterno signo de los tiempos donde los veteranos siempre ven frívola la incipiente juventud y los jóvenes desprecian los valores y modos de la madurez, que siempre es reivindicada por el autor, ya que posee la sabiduría, el conocimiento y la guía imprescindible… Pérez-Reverte es un magnífico reivindicador de la madurez y la experiencia.

El pasado. Es habitual en las obras de Pérez-Reverte que el pasado tenga una importancia capital, ya sea directa o indirectamente. Por ello, es común que sus tramas se engloben en contextos históricos que tienen influencia en la historia de ficción misma (“El maestro de esgrima”, “El Húsar”, “La sombra del águila”, “La reina del Sur”, “Cabo Trafalgar”, “El asedio”…). Otras veces ese pasado es indirecto (“La tabla de Flandes”, “El club Dumas”, “El pintor de batallas”, “La carta esférica”…), elementos reales de un pasado que fue y al que se busca, descubre o da otro sentido.

En relación al pasado tenemos los recuerdos o los objetos que llevan a tesoros o buscados objetivos. Recuerdos que son el gran tesoro, íntimo ancla, nuestro más puro y solitario “yo”, que aquí tienen en cuadros y objetos varios su principal exponente.

El amor en Pérez-Reverte es doloroso, difícil, cuando no decepcionante. Sus relaciones no suelen tener un “final feliz”. La muerte, por otro lado, unas veces es castigo, pero otras simplemente aparece como irremediable parte de la vida, su otra cara, que siempre van unidas: “la única realidad absoluta, compacta, indiscutible y definitiva es la muerte. Donde sólo somos un pequeño relámpago entre dos noches eternas y dónde, princesa, tenemos muy poco tiempo” (La Tabla de Flandes).

Por supuesto, la guerra y las hazañas bélicas están muy presentes en su obra, a las que da su justo valor y en las que profundiza. Ahí es especialmente relevante su “Pintor de batallas”, donde el pasado de un fotógrafo de guerra, Faulques, se hace presente y donde la moral, la lucidez y el eterno conflicto cosmos/caos se ponen de manifiesto. Es brillante en los conflictos hispanos, lógicamente, como en “El asedio” con la resistencia gaditana contra los franceses o en “Un día de cólera” con el levantamiento del 1 y 2 de mayo en Madrid, por ejemplo. Y el mar, importante en su vida como marino experto que navega desde hace años.

Los secundarios siempre suelen ser importantes, funcionales dentro de la trama, con algunas constantes (el sabio, el jefe codicioso, el trepa…). Los bares y lugares de reunión donde se habla mucho y se calla más, donde se desvelan caracteres y abren personalidades, también adquieren especial protagonismo. Los libros, los documentos, la palabra escrita, son el contenedor del saber, que sirven para alcanzar los descubrimientos necesarios, para interpretar las pistas que ayuden a los protagonistas a culminar el objetivo final (mapas, mensajes codificados…): “Mi patria son los libros”, ha llegado a decir, y por ello son, siempre, tan importantes. Sus personajes son viajados, conocen mundo, lo que les sirve para relativizar y conocer mejor la realidad en la que se mueven.

Todos estos aspectos aparecen en la obra que os traigo aquí, junto con algunos momentos excelentes. Es magistral el combate dialéctico, sin florete, que se representa en los primeros encuentros de la pareja protagonista y que un talento como Pérez-Reverte debía incluir necesariamente. Lo gocé en extremo cuando iba bebiendo las páginas.

Tenemos algunas claves del cine y la novela negra en este thriller, como la mujer fatal que perturba el ordenado mundo del héroe cuadriculado. La idea de inexorable destino y su asunción también aparecen en la obra de Arturo Pérez-Reverte de una manera explícita o sugerida. Aquí hay cierta confrontación entre lo espiritual y lo cerebral, entre el azar y la matemática, con la existencia de “la estocada perfecta”. Es curioso que en este sentido homenaje y tributo a la literatura de capa y espada, al folletín y el serial, haya cierto metalingüismo, autoconsciencia cínica en los personajes más jóvenes. Me parece una idea sumamente brillante.

Es cierto que “El maestro de esgrima” puede resultar previsible en conjunto, pero nunca tramposa, siempre profundamente honesta y adictiva, te atrapa sin remisión y te lleva en volandas hacia su resolución y hacia la pasión por un deporte como la esgrima, cuando no era deporte pero empezaba a serlo, hacia el orgullo por un arte y los valores que lo sostienen. Es la segunda obra de Pérez-Reverte, donde empezó todo, donde se cimentó la carrera de uno de nuestros escritores actuales más exitosos y reputados. Disfruten.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Nov 25, 2018 2:30 pm

Arturo Pérez-Reverte. 67 tacos de calendario. Mi retrospectiva
actualidadliteratura.com - 25/11/2018

Arturo Pérez-Reverte está hoy de cumpleaños. Son 67 tacos de calendario, como diría él. Y es uno de mis autores favoritos. Tan denostado como admirado, Pérez-Reverte no deja indiferente a nadie. Yo me quedo con su estilo y, en particular, con su faceta de articulista más que con la de escritor. Pero mi admiración es sobre todo por su persona y su vida y visión del mundo, tan lúcida como mordaz y descarnada, clara y contundente. Esta es mi retrospectiva a su figura y obra.

La última vez que saludé a Pérez-Reverte fue en la pasada Feria del Libro de Madrid, donde tuve la osadía de regalarle mi novela y compartir mis inquietudes y nervios ante mi estreno como firmante unos días después. Sus palabras de ánimo y acogida en el proceloso mundo de la literatura se quedarán ya en mi memoria como un tesoro. Igual que esa prueba gráfica del momento ahí arriba. Quise que me firmara 'Los perros duros no bailan', que había terminado hacía poco y me había entusiasmo. Claro que a mí me pierden las historias con perros, los perros en sí, vamos. Lo hizo antes también su recopilación de artículos sobre canes, 'Perros e hijos de perra'. Pero el Negro, sus amigos y su historia se quedaron ya del todo con mi corazón.

En esa última espera me dio tiempo de sobra a echar la vista atrás. Irme a aquellos telediarios de mitad de mis veinte años cuando otro corazón, el del centro de Europa, se desangraba en una guerra atroz que veíamos en directo todos los días. Y lo que más asocio siempre a aquellos momentos de estupor, tanto por el horror como por la indiferencia de todos los que ni pudieron ni quisieron pararlo, fueron las crónicas de Arturo Pérez-Reverte. Desde aquel frente, micrófono en mano, mirando a la cámara y a voz en cuello con su particular tono y sus gafas, estoico, profesional y sobre todo valiente como ese cámara, narraba ese horror mientras oíamos el silbido de las balas cruzándose por detrás.

Poco tiempo después llegó don Diego Alatriste. Y yo, que siempre he sido de Athos, de Edmundo Dantés en todas sus formas, del señor Rochester y Heathcliff, de Jean Valjean y Javert y, en fin, de cualquier antihéroe, caí rendida a sus pies ya para los restos. Y al saber hacer y escribir de su creador. Para los restos. También caí con él en Rocroi y lo sigo echando de menos, aunque ya haya alcanzado la eternidad en su vida de papel.

Y esa jodía e hilarante Pavía de Paquito y Carlitos, unos intensos ojos azules, el Trafalgar del malhadado Nelson, tantos días de cólera por un Madrid sin alma, mi fascinación por Coy o ese capitán Lobo. Han sido también algunos hombres buenos, pero pocos. Y cuadros de batallas bañadas de recuerdos sangrientos y de venganza. Han sido francotiradores y grafiteros, y pobres diablos españoles perdidos en una Rusia helada a la sombra de un águila. De allá para acá. Por tierra, mar y aire. Por tiempos pretéritos y presentes, aunque yo me quedo con los de ayer. Con esas recreaciones no tan sumamente documentadas o elaboradas, sino contadas con ese estilo particular.

Me quedo también con esa reina del Sur, con su furia y su coraje, y con Tánger Soto, con su misterio y sus definiciones, con sus eternas personificaciones de todo lo que puede ser, inspirar, provocar y producir una mujer. En definitiva, con cómo nos puede narrar un hombre. O sobre todo. Porque también atesoro esas patentes de corso, he sido honrada mercenaria, también he intentado cogerlo vivo y desde luego muchas veces he tenido ánimo de ofender. Pero en especial, he querido partir en cada una de las travesías de esos barcos perdidos en tierra o en tormentas de océanos sin fin. Quizás porque soy de tierra adentro, pero comparto con el señor Reverte un amor profundo por el mar. Y soy y seré siempre también de la cofradía de Jack Aubrey, artículo que tengo dedicado amablemente también.

Sí, me quedo con esas mil historias de sus vivencias, sus momentos, sus recuerdos, sus personajes, esos tan humanos que no parecen posibles. Me quedo con esos lunes por la mañana en que leo su artículo del domingo y siempre se me entona ese día infame. Con emoción, con agarrotamiento de músculos o de corazón, con ironía o con lamento por la última vileza o despropósito, la última muestra de ignorancia o incomprensión. Esos lunes son menos lunes después de su artículo semanal. Las novelas son otra cosa y otros mundos. Y que no le hagan más películas, por favor.

Porque no me va ese último Falcó. Y así se lo hice saber en otra de esas osadías que ya te van dando los años. «Hombre -me dijo él-, de veintitantos libros que llevo no te pueden gustar todos…». Pues sí. Es verdad. Y Falcó, aunque leído por, repito, ese estilo que me apasiona, no ha terminado de convencerme. Veremos si lo hace ese sabotaje, pero ya lo dudo. Cuando un personaje no te ha dado ese fogonazo que todos conocemos, ya es más que difícil. Mi respuesta fue un «siga con más ladridos, por favor», con más Negro, más perrillos locuaces y políticamente incorrectos. O recupere a don Diego. Pero bueno, da igual, en cualquier caso siga escribiendo. De unos, de otros, de aquí, de nosotros, de lo que le dé la gana, en fin, que para eso puede, sabe y lo dejan.

Así que…
… que sean otros cuantos tacos de calendario, señor Reverte. Y que yo los siga viendo. Con polémicas, sin ellas, con travesías y viajes, con héroes o villanos, que todos lo somos un poco. Con lo que sea. Pero que se los vea. O, mejor, se los siga leyendo.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Dic 09, 2018 9:02 am

Mi amigo el navegante
Xavier Velasco – milenio.com – 27/11/2018

Como a tantos autores que uno ve como amigos, a Arturo el navegante lo conocí leyéndolo. Luego hice lo que, dicen, no debería uno hacer porque supuestamente no sirve para nada: me acerqué a darle mi primer libro, al final de una conferencia de prensa. Dos días más tarde, casi de madrugada, sonó el teléfono y zas: era él. Le había gustado el libro, tenía que volver a Madrid pero quedarían pendientes un par de cervezas. Mientras tanto, podía yo contar con un amigo.

Volvió meses más tarde y nos fuimos de farra por la Ciudad de México. Territorio comanche, que le llama él a esas zonas sinuosas y resbaladizas donde unos policías andan con cuidado y otros mejor ni asoman las narices. Tugurios peligrosos, un par de ellos presentes en las crónicas del libro que le di, donde Pérez-Reverte —por veinte años habituado a atestiguar los horrores más crudos de la guerra— se miraba a sus anchas y brindaba conmigo entre carcajadas. “¿De qué va tu novela?”, disparó a media parranda, con ojos centelleantes y aplomo marinero, de manera que no me quedó más que contarle de cabo a rabo la historia que por esos años pergeñaba.

Hoy lo encuentro cada año, cuando menos, en los pocos resquicios que nos dejan las tupidas agendas de la FIL, y es verdad que el ritual apenas ha cambiado. Nos contamos lo que traemos entre manos y hacemos cierta sorna del mundo literario, empezando de pronto por aquel cagatintas cobardón que ha escrito un par de párrafos rabiosos en su contra y ya lo mira de reojo, con un desdén que no oculta la envidia. A él le importa una mierda, como tanto le gusta comentar, pero a veces también le divierte responderles con una travesura, de la que luego ríe como un niño.

Mi amigo el navegante es tipo duro, y en el plan de lector es despiadado. No logro imaginarlo propinando un elogio gratuito, ni inventando patrañas para quedar bien. Es quien es, todo el tiempo, pésele a quien le pese, aunque también es un perfecto caballero: puede hablar mal de todo, menos de una mujer, y primero se deja acuchillar antes que permitirte que le pagues la cuenta por los tragos, la cena o lo que venga. Ahora bien, para ser tipo duro se sabe demasiados chistes y te los cuenta a la primera provocación.

Confieso que leí muy tarde ‘El conde de Montecristo’, pero no obstante a tiempo para encontrar allí a mi amigo Arturo, tras el temple de Edmundo Dantés. Él lo leyó muy joven, y se le nota. De no mediar el tiempo y la brevedad de la existencia, tendrían que haber sido amigos y secuaces. A menudo me dice que es mi hermano mayor, y yo lo doy por hecho con el orgullo que uno a veces siente frente a esas amistades de una pieza que encontró por caprichos del destino y espera no perder de aquí a la muerte.

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