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Noticias, entrevistas, artículos y material diverso sobre Arturo Pérez-Reverte

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Adeletheresa61
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Mensaje por Adeletheresa61 » Jue Mar 08, 2012 12:19 am

Gracias Ro. No lo voy a perder para nada.

La guerra tiene muchas caras (y muchas cruces) y un periodista la puede afrontar de múltiples formas


Las cicatrices son profundas y nunca se curan de todo.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Lun Abr 23, 2012 9:36 am

Enrique Becerra: «Muchos escritores sacan sus personajes sentados en las barras de los bares»
J Félix Machuca - abcdesevilla.es - 23/04/2012

Acaba de terminar la primera novela que, en su marcador literario, es el cuarto libro que escribe. Se titula «El pintor de mujeres sin rostro» (Algaida) y el autor se empeña en no desvelarnos el final.

—Veo que ha pasado de los libros de gastronomía y de investigación culinaria a la novela pura y dura. ¿Se quitó el miedo?
—Más o menos porque hasta que no la finalicé y la di a leer no me quedé tranquilo del todo. Se sufre escribiendo. Más de lo que presumía.

—No obstante lo veo como a los matadores tras el burladero: con los ojos muy abiertos y esperando ver cómo se desenvuelve el toro. ¿Qué le han dicho los que la han leído su libro?
—Ahora es otro toro. El primero, el de la escritura, ya está rematado y me comentan los que ya lo han leído que la faena ha sido meritoria. El segundo del lote es el mercado literario y ahí no tengo ni idea ni medios. Ese morlaco lo toreará la editorial.

—Usted ha escrito relatos, cuentos, artículos. ¿Dónde aprendió la arquitectura, el mecano que acaba construyendo una novela?
—Leyendo entrevistas a escritores, asistiendo a actos literarios, siendo un poco hormiguita y con una importantísima clase magistral que me dio Juan Eslava Galán en su estudio. Pedazo de privilegio.

—¿Le parece Vargas Llosa el mejor constructor de novelas?
—Uno de los mejores. Pero no podemos olvidar a Delibes, Saramago, Zweig, Pérez-Reverte, Leo Perutz…

—¿En la novela aparece algunos de sus clientes de Becerrita?
—(Risas) No creas. Apenas un par de cameos sin importancia. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. ¿O casi?

—Pero no me puede negar que un restaurante es un observatorio de la conducta humana tan preciso como, por ejemplo, una cola del paro.
—Un restaurante es más que eso; es todo un laboratorio sociológico. Muchos son los escritores profesionales o aficionados que sientan sus reales en el corner de una barra y sacan medio elenco para una novela. Y, para barras, las de Sevilla.

—¿Qué rasgos sicológicos saca de la observación de sus clientes?
—Todos. Hay un proyecto, ya comenzado, a medias con otro «artista», en el que damos buena cuenta de algunos estereotipos del Homo Barópata.

—Su novela tiene cinco escenarios y Sevilla. Y en Sevilla sale a colación la famosa madrugada del 2000. ¿Algún personaje valiente de su elenco saca algo en claro?
—No. A estas alturas creo que muchos valientes anónimos ya han sacado bastantes cosas en claro de aquella fatídica noche.

—Pero hay que dejar claro que su novela no es de Semana Santa.
—Para nada. Ni tampoco es una novela sobre Sevilla. Pero está ahí, flotando en el ambiente.

—Pero sí es la novela de un señor que se rebela contra su monotonía…
—Más bien lo rebelan. No es una situación buscada por él y le hace sufrir. Pero también descubre cosas que antes ni imaginaba, ni quiso imaginar.

—Dígame algo que haya leído sobre la ciudad que le parezca meritorio.
—Seré breve como Antonio Machado: «…Y Sevilla». Imposible más con menos palabras.

—Chaves Nogales intentó definirnos en «La Ciudad»: ¿es quizás el ensayo más agudo sobre Sevilla y los sevillanos?
—Hace muchos años que leí ese ensayo. Dice verdades como puños, como Cernuda en «Ocnos». ¿Sabes lo que más me ha fastidiado de ambos? Pues que he llegado a reconocer algún acto mío en sus páginas, a mi pesar. Nadie está libre de pecado.

—¿A Sevilla le va más el cuento o la novela?
—Sevilla se merece por lo menos una antología y daría para ello de sobra. A algunos sevillanos les va más el cuento.

—Pero hay mucha gente viviendo del cuento. Es un género dadivoso…
—Por una parte los admiro: ¡¡¡vaya habilidad!!!. Pero por otra me rebelo. Es mucho el daño que estos cuentistas le han hecho y le hacen a la ciudad

—Dígame como observador y novelista a qué le echa más cuento esta ciudad…
—A veces me sorprende todavía lo bajo que puede caer algún cuentista profesional para que le inviten a una ronda.

—¿Y qué símbolo la refleja mejor: la corbata gorda o el tronco de cigala a la media potencia pagado con dinero público?
—Los honestos son muchos más, aunque los otros hagan más ruido, sobre todo de tenazas, para cascar las patas de los bogavantes.

El próximo 8 de mayo, en la Cruzcampo, se presenta «El pintor de mujeres sin rostro», de Enrique Becerra que estará a disposición de los lectores en la primera semana del mes. Será una de las novedades de la Feria del Libro de este año y para un sevillano atípico, que le agobia la Semana Santa y no pisa la Feria, supondrá el bautismo como novelista. Porque le nace en el alma, Enrique intenta no sobresalir ni en las multitudes y en la caseta de Feria le llaman el socio invisible porque no aparece. Su mejor día del año es el 6 de enero y le dan más miedo los torpes que los malvados. Le gustan, como a Dalí, los relojes y lo que significan y a Sevilla le pone solo dos faltas: un verano fresco y esa pastelería de referencia para perderse por sus vitrinas.

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vetinari
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Mensaje por vetinari » Lun Abr 23, 2012 2:11 pm

Gracias, Ro.
"...Efialtes aparecerá finalmente,
y pasarán los persas" Cavafis
"No hay quien pueda comprar el ser marino cuando estás en el mar." APR
"Freedom is just another word for nothing left to loose" Janis Joplin

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié May 02, 2012 10:08 am

Arturo llama a la puerta con goles
Diego Sánchez - laopiniondemurcia.es - 01/05/2012

El delantero Arturo Juan Rodríguez Pérez-Reverte (Cartagena, 30 de abril, 1989), conocido futbolísticamente como Arturo –sobrino del escritor cartagenero Pérez-Reverte–, se ha convertido este año en la noticia agradable de La Unión, equipo que milita actualmente en Segunda División B. El cartagenero acumula ya once goles esta temporada y ha despertado el interés de muchos que, con el paso del tiempo, consideran que fue una pieza que desdeñó el FC Cartagena cuando su presidente decidió prescindir por completo de las bases en el verano del año pasado.

Arturo era uno de esos valores en alza en el filial. Consiguió abrirse un hueco en el primer equipo y que Juan Ignacio Martínez se fijara en él las dos temporadas anteriores –fue máximo goleador de la pretemporada 2010/2011–. Por eso entrenó bajo las órdenes del preparador alicantino durante muchas semanas esas dos campañas y consiguió entrar en alguna convocatoria aunque no debutase finalmente con el equipo.

Ahora, con 23 años recién cumplidos y la experiencia que da jugar en una categoría tan dura y difícil como la Segunda B, Arturo ha ganado en experiencia, ha madurado como persona y como futbolista y empieza a reclamar su sitio. Dice no saber nada de un posible regreso al FC Cartagena, aunque, añade, estaría encantado. «La gente me ha dicho que podría tener un hueco en este equipo. Yo sé que me veo cambiado, porque me hacía falta probarme, tener minutos y saber si valía o no. En el Cartagena no me dejaron salir durante dos años y quizá era esto lo que necesitaba».

Su marcha, como la del resto, fue tan imprevista como triste. «Fue todo muy raro. Estábamos hablando de nuestro futuro en el club para el siguiente año –incluso el Cartagena había dado una lista de jugadores para hacer la pretemporada– y de un momento a otro nos fuimos todos a la calle. A mí siempre me gustaría volver, porque es el primer equipo de mi tierra y estoy muy pendiente de todo lo que hace». No deja de ser curioso que los seis chavales que hicieron la pretemporada hace dos años –Muñiz, Bidari, Torres, Carlos Rodríguez, Toto y el mismo Arturo– no tuvieran nunca la oportunidad de jugar en el equipo albinegro.

Cuando se le pregunta si se siente preparado para dar el salto a un equipo superior, afirma que sí con rotundidad «creo que a nivel personal estoy haciendo un buen año. Lo he jugado todo en mi equipo y esto me ha hecho madurar mucho». Sus once goles, tan solo superado por siete jugadores de la categoría, le avalan como delantero con olfato. Es alto, fuerte y con un buen remate de cabeza, características que en Segunda División B suelen tener más aceptación al considerarse una categoría correosa y dura.

Aunque desde el club no se pronuncian, siguen sus evoluciones esta temporada. Insiste en que nadie de ningún club le ha llamado para interesarse por su futuro, pero afirma con rotundidad que después del palo sufrido el año pasado, al quedarse sin poder jugar en el primer equipo, las cosas las ve de otra manera: «El mundo no se acaba en el FC Cartagena. Ojalá pudiera volver algún día, pero si no es así, no pasará nada».

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Violette
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Mensaje por Violette » Mié May 02, 2012 9:01 pm

pues apellido no le falta al muchacho para que alguien se fije en él... en el fútbol, como en otras muchas cosas, tener un vínculo de ese tipo ya es un paso adelante...
¿Para qué sirve un libro sin imágenes ni diálogos?

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grognard
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Mensaje por grognard » Sab May 12, 2012 7:22 pm

Élmer Mendoza, escritor.
Una conversación con el autor de Balas de plata sobre cómo, en 20 años, logró el éxito como narrador con obras traducidas a seis idiomas, y ahora es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
Sábado 12 de mayo de 2012
Yanet Aguilar Sosa | El Universal

Dice Élmer Mendoza que decidió ser escritor una madrugada de 1977; desde entonces pasaron 21 años y ocho meses para que viera publicada su primera novela, Un asesino solitario; dice que con los años confirmó que ser escritor era su destino y que poco a poco se fijó tres metas que sin duda rigen su carrera: tomar al toro por los cuernos, escribir la línea que nadie ha escrito y tener voluntad de estilo.

El escritor nacido en 1949, quien abandonó su profesión de ingeniero en 1978 para estudiar literatura, dice también que con los años y persiguiendo esas tres metas, ha ido alcanzando verdades: que cada autor es un sistema de escritura, que hay que crear una literatura que toque las fibras más sensibles y delinear personajes que se vuelvan entrañables; también, que hay que tener a la escritura como laboratorio y a la literatura como arte.

Ese narrador que en 12 años ha publicado seis novelas, entre ellas El amante de Janis Joplin, Cóbraselo caro, Balas de plata y Efecto Tequila, aún no se cree que haya sido elegido, por aclamación, académico correspondiente en Culiacán, por la Academia Mexicana de la Lengua, igual que sus compas Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte, sólo que ellos en España.

Lo que dice que sí sabe es que su tarea en esa institución es encontrar vocablos, proponerlos y definirlos para el Diccionario de Mexicanismos. "Si nosotros aspiramos a que nuestra región sea más explicable, tenemos que dar las pistas, las definiciones de cómo hablamos para que la gente entienda por qué somos como somos".

Con todo el éxito que Élmer ha alcanzado, que sus novelas se traduzcan a seis idiomas, que sea un autor casi de culto en Francia, que tenga varios premios y ahora sea un académico de la lengua, sigue siendo el mismo tipo sencillo, gran promotor cultural e impulsor, a través de talleres literarios, de jóvenes aspirantes a escritor.

¿Te crees lo de la Academia?
La invitación viene del lenguaje que utilizo en mi obra, soy de los autores que trabajan ese territorio lingüístico... escribo porque tengo vocación y tengo que escribir, utilizo el lenguaje que me acomoda, el que se me facilita contar lo que quiero contar. Como cualquier autor, no me cuestiono las expresiones que utilizo, incluso mi primer editor (Aurelio Major, de Tusquets, casa a la que pertenece) me preguntó "qué crees que has hecho", le respondí "una novela del lenguaje", él me dijo: "no, has hecho una novela de la violencia aunque una de las virtudes que tiene es el lenguaje de la calle; pero eso lo verán después".

¿El lenguaje es una virtud adquirida como catedrático?
No creo, tiene que ver más bien con que soy vago, que tengo buen oído y siempre que escuché a personas hablar, cómo hablaran nunca me provocó gracia sino curiosidad e interés, entonces me fui haciendo de un acervo de habla amplio.

¿Reflexionas mucho sobre el lenguaje antes de sentarte a escribir?
No, yo me siento y ahí tiene que salir. Si tiene que salir va a salir. Lo que sí hago es un registro de expresiones, pero eso ya es en el proceso de creación; en un principio elijo una o dos maneras para decir que alguien ha muerto, por ejemplo, siempre son populares, de la calle, pero después hago una lista más amplia y lo pongo en tarjetas y lo tengo a mano. Como siempre estoy leyendo encuentro expresiones que digo: ‘ésta la tengo que usar,' y la agregó a la lista, no siempre la uso porque igual es parte del juego.

¿Qué tan exigente eres?, ¿cuántos tratamientos haces de una novela?
La primera versión no es nada exigente porque tiene que salir, pero conforme voy avanzando en las correcciones sí soy exigente, mis novelas son producto de la reescritura, estoy hablando de que puedo hacer unas 20 o 30 versiones. Además tengo una fijación: debo empezar a corregir desde la página uno, no puedo empezar a hacerlo en el capítulo 30; tengo que ir a la página uno, escuchar la novela durante todas las páginas hasta que llegó al sitio que corrijo, por eso soy lento. Después de la segunda versión soy absolutamente exigente, nunca la doy a leer, cuando decido que alguien tiene que leerla, que siempre es Leonor (su esposa), es porque siento que ya tengo algo para compartir y Leonor es una lectora muy sagaz y muy clara.

¿Desde la primera novela decidiste escribir desde tu territorio, desde tu gente?
No, realmente no fue una decisión porque quizás antes trataba escribir en la norma estándar, sólo llegué a eso, empecé a contar historias utilizando todo el lenguaje que escuchaba, que sabía, que me salía del corazón y entonces ya salieron las historias.

¿Eres muy disciplinado, todos los días, todas las madrugadas las dedicas a escribir?
En las noches no, en las madrugadas sí, soy muy disciplinado y por algo muy sencillo, porque yo he asumido ser escritor como destino y entonces tengo que practicar diariamente. Tenía 28 o 29 años cuando tomé la decisión de ser escritor y escribir de manera seria, pero pasaron más de 20 años para publicar Un asesino solitario, fueron 20 años bastante difíciles porque no conseguía llegar adonde necesitaba.

¿Tu primer editor fue definitivo, el que te dijo que era una novela sobre la violencia?
Me desconcerté cuando me comentó eso, pero me explicó y me dijo que así lo iban a tomar por el tema, que lo del lenguaje lo iban a considerar después. Después nos fuimos a comer y me dijo: "La novela tiene muchísimas virtudes, quizás ni tú te das cuenta, pero ahora va a aparecer sólo como eso"; pero además me aseguró que sería una novela long seller, que siempre la iban a estar leyendo, creo que acertó. Serio me preguntó: "¿Qué es lo que pretendes?", le dije "quiero que me hagas rico y famoso".

¿Cómo la recibió la crítica?
La crítica tarda en llegar siempre, pero vieron la forma, la construcción del texto, las virtudes de lo que significa crear una voz, lo vieron y a me ha ido muy bien.

Eres un gran lector, en tu literatura están concentradas las lecturas, aunque hayas encontrado una voz propia

Eso es verdad, soy lector desde que aprendí a leer, es un vicio, un placer, una pasión. Hubo una vez que me preocupó ver que estaba leyendo poco y fue Christopher Domínguez quien me dijo que tenía que elegir entre leer mucho y escribir, y elegí escribir más. No quise interrumpir lo que son mis procesos creativos, me gusta mucho leer lo que me cuesta entender, por eso soy lector de poemas y también de narrativa hermética. En los poemas hay claves importantísimas para los narradores, pero tienes que dar con ellas y para dar con ellas hay que leer todos los días poesía, leo antes de empezar a escribir y eso hace que mi cerebro esté más activo.

¿Es verdad que si el texto no va bien puedes destruir un capítulo o incluso una novela completa?
Es cierto porque hay que hacer las cosas bien.

¿Leonor es fundamental en tu vida?
Tener una pareja que está ahí y no está, que igual se ocupa de algunas cosas, de lo que vas generando, cocina muy bien, es vaga como yo. Es muy importante en mi vida.

¿Ya eres famoso y rico?
Nel, no, rico nada más -dice entre risas-. Ahí voy, ahora estoy mejor que antes. ¿Famoso? Tengo indicios, no sé realmente cómo se evalúa, pero he tenido alertas, mi hija vino a estudiar por seis meses al DF y un día que vine fuimos a comer, el restaurante estaba cerrado, pero un señor dijo "déjalos pasar, hay que atenderlos", era el dueño, un lector, al final sacó sus libros para que los firmara y nos invitó el desayuno. Cositas como esas me pasan de vez en cuando que pudiera indicar eso, pero no, todavía puedo andar tranquilo por todas partes.

¿Tu territorio narrativo, tu mundo, la gente que te rodea sigue estando en la Col Pop, seguirá estando Culiacán y la violencia?
Tengo muchísima incertidumbre, creo que se convierten en lo que son mis líneas de trabajo y que mi territorio emocional ahí está. Lo único que te puedo decir es que a nuestro patio de atrás Leonor le puso mosaicos y que la bugambilia enorme la dejó pequeña, pero puso unas plantas que se ven maravillosas, en forma de serpiente que me encantan, conservamos nochebuenas que están floreciendo porque me gusta ver flores y colores por nuestra ventana.

Adeletheresa61
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Mensaje por Adeletheresa61 » Sab May 12, 2012 7:30 pm

Gracias Grognard. Interesante entrevista. Le vi en una charla el año pasado. Era bastante tímido, con una sonrisa esa que ilumina la cara, y es fan incondicional de Janis Joplin. Me han regalado La Prueba del Acido, y os lo recomiendo. Es impresionante. Me alegro que México le haya premiado. Lo merece.

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Violette
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Mensaje por Violette » Mar May 15, 2012 10:28 am

me ha gustado mucho la entrevista la seriedad con la que enfoca la escritura, el oficio de escribir, y ese interés por el lenguaje. En este mundo donde la prisa y la desgana reduce incluso el hablar a las expresiones mínimas es digno de admiración que queden autores tan implicados. Ahora, el asunto de las correcciones tan largas me parece de una paciencia infinita
¿Para qué sirve un libro sin imágenes ni diálogos?

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié May 16, 2012 8:45 pm

Carlos Fuentes y escribir desde el dolor
Mario Alegre Barrios - elnuevodia.com - 16/05/2012

Esto ya lo he contado antes. Hoy, su muerte me devuelve a la memoria. Una tarde de 1990 sonó el teléfono de mi escritorio en esta Redacción. Cuando la voz al otro lado de la línea se identificó, pensé que se trataba de una broma: era el mismísimo Carlos Fuentes. El escritor mexicano. Mi paisano. El autor de 'La región más transparente'. El que acaba de morir. Estaba en Puerto Rico, en el hotel Normandie, y me preguntó cortesmente si podía ir a verlo a la brevedad posible.

Nunca supe con certeza por qué me llamó precisamente a mí. Jamás nos habíamos visto y, aunque yo había leído varios de sus libros, no creo que alguna vez él hubiese hecho lo mismo con una sola de mis notas de prensa. Fuentes había venido a San Juan en busca de escenarios para la filmación de la tercera parte de la miniserie de la BBC de Londres 'The Buried Mirror', de la que él era escritor, presentador y narrador. Necesitaba que le ayudara a identificar posibles lugares para rodar varias escenas de ese capítulo que se tituló 'The Age of Gold' y que finalmente se grabó en El Morro, el Fuerte San Cristóbal y algunas playas y cañaverales de la Isla.

Al día siguiente de ese encuentro -en uno de los recesos de la filmación en El Morro y quizás en agradecimiento a mi inmediata comparecencia en el Normandie - Fuentes conversó largamente conmigo, de cara al Atlántico y con el viento jugando con su ya entrecana cabellera. Ramón “Cuqui” Korff fue el fotógrafo. Aquella entrevista -que la candidez propia de la inexperiencia me hizo percibir como épica- fue de alguna manera el parteaguas en mi carrera periodística -a.F. y d.F.- y en un referente anecdótico para las conversaciones que posteriormente pude sostener con este carismático escritor con quien habría de pasar -poco más de una década después- una semana en Sevilla, España, junto a José Saramago, Arturo Pérez-Reverte, Luce López Baralt, Antonio Martorell y Antonio Skármeta, en la filmación de uno de los capítulos de la serie 'Las rutas del Quijote', el proyecto de Caridad Sorondo.

Con la reverente curiosidad con la que todos los lectores nos acercamos a la obra de los escritores que admiramos, siempre seguí la de Fuentes a la distancia, subrayada esporádicamente por las ocasionales oportunidades en las que nuestros caminos se volvieron a cruzar. A través del tiempo -a través de lo que escribió y de lo que habló- descubrí que, más allá del aire serenamente académico que lo caracterizaba, no sólo como un halo perpetuo, sino también como rúbrica del personaje que creó de sí mismo, Carlos Fuentes escribió siempre desde el dolor, desde la pérdida, desde la certeza que le reveló más allá de toda duda la tragedia que entraña siempre el fin de la vida. “Qué injusta, qué maldita, qué cabrona es la muerte que no nos mata a nosotros, sino a los que amamos”, escribió en las páginas de 'En esto creo' (Seix Barral, 2002) y esa lapidaria reflexión siempre tuvo una dolorosa y recurrente vigencia a lo largo de su vida.

Maestro de la palabra, Fuentes siempre supo usarla con deslumbrante precisión, aun en los momentos más inesperados: cuentan que en una ocasión, mientras ofrecía una charla en alguna universidad de México, uno de los asistentes intentaba interrumpirlo constantemente para ofrecer su propio punto de vista del tema en cuestión, molestia que el escritor ignoró hasta que la paciencia se le agotó. “Por favor amigo, espere, no sea pendejo”, lo atajó con voz firme. “Señor Fuentes -le reclamó el impertinente- no me insulte”. “No amigo, tranquilo, no lo insulto, lo defino”, sentenció Fuentes de manera categórica.

Como siempre sucede, la muerte acabó con su presencia física, nunca con sus palabras. “La Tierra existiría sin nosotros, porque es realidad física. El mundo, no, porque es creación verbal. Y el mundo no sería mundo sin palabras”, escribió. Al final, con eso nos quedamos. Con las palabras.

--

Carlos Fuentes, mi amigo de Mallorca
Matías Vallés - diariodemallorca.es - 16/05/2012

El día en que murió Julio Cortázar, su amigo Carlos Fuentes lee la noticia y se la comunica de inmediato al otro vértice del triángulo, Gabriel García Márquez. El colombiano camufló su desolación con un arranque de ironía:
–Carlos, no debes creerte todo lo que publican los periódicos.

Comparto esta incredulidad. Querría desconfiar de la internet poliédrica, donde sus miles de facetas reverberan una muerte única. No puedo imaginar que haya desaparecido mi amigo de Mallorca, aunque tenga que aceptarlo. Me ceñiré a mi propio experimento. Cada mes de mayo durante las dos últimas décadas, llega una llamada desde Londres. Perceptiblemente incómodo con los artilugios técnicos, Fuentes –así le llamaba incluso su esposa, Silvia Lemus– me convoca para una fecha precisa de agosto, fundamentalmente a solas para que podamos reconstruir a flor de estío nuestra "isla de información en un mar de dudas". Así la definió el premio Cervantes y Príncipe de Asturias.

Si en lo que queda de mayo no me alcanza la voz cálidamente reseca de Fuentes, me resignaré a una ausencia por motivos inexorables. Sabré que partió a regañadientes, porque es difícil amar y respetar la vida con su energía hercúlea. Era mi amigo más joven. Cada año desplegaba la actividad intelectual suficiente para colmar la agenda de una docena de ciudadanos occidentales hiperactivos. Y sin embargo, me consta que no añorará sus residencias en Londres o Nueva York, ni siquiera el México que lo atrapa genéticamente, con tanta fuerza como a Formentor, la geografía inhumana que lo subyugó.

Mi amistad con Fuentes empezó de la peor manera posible, en el agosto de 1992 en que descubrió Mallorca. Enterado de su visita a Formentor, allí me desplacé en el feroz desempeño de mi labor periodística. Lo encontré en la playa tras ardua búsqueda, sentado en una hamaca con un volumen que marcaba "Goethe" en sus lomos. Probablemente, el 'Fausto' en el que ahora mismo se hallaba trabajando. Tras presentarme, dispusimos un diálogo de notable enjundia literaria:
–¿Es usted Carlos Fuentes?
–Sí.
–¿Podría hacerle una entrevista?
–No.

Eso fue todo. No levantó la mirada del libro. Gracias a Dios, porque me hubiera fulminado. Regresé a Palma con el rabo entre las piernas, y fue su esposa periodista quien metamorfoseó aquella negativa radical en la primera de una serie de dilatadas conversaciones anuales. A Fuentes le sorprendía nuestra constancia. "¿Te das cuenta de que nos conocemos desde hace 19 años?", me dijo el pasado agosto en un Formentor cuya remodelación temía. En esta última ocasión afloró de su amado mar con la gorra de béisbol gris y el corazón en calma.

Me ha dejado en herencia la tristeza con la que él mismo hablaba de García Márquez hace un año, "ya no está". Cuando firmamos las paces en aquel primitivo 1992, me aventuró que las elecciones norteamericanas serían ganadas por un desconocido Bill Clinton, a quien todas las encuestas daban por perdedor frente a Bush padre. Su criterio no me pareció excesivamente respetable, pero el tiempo me enseñó a guiarme por sus pronunciamientos. Por eso rescato aquí su veredicto en Mallorca sobre el segundo asalto de Obama. "No le quedará más remedio que ganar la reelección, a pesar de los pesares". Esta victoria angustiosa le permitiría "retomar la agenda demócrata, después de haberse esforzado en la reconciliación". Fuentes había participado en la mitificación del primer presidente estadounidense negro, "que anda como Fred Astaire".

Fuentes vivió la vida entera sin derramar ni una gota. En Formentor divisaba esta sensación de finis terrae. Le cautivaba porque allí podía mirar el mar a los ojos. Leía a Henry James y a Hardy en veranos alternos. Por las noches repasaba los clásicos de Hollywood en DVD, el año pasado recorrió con agrado la filmografía entera de Hitchcock. Siempre sospeché que el cine le complacía con ventaja sobre la literatura, pero que no se atrevía a manifestarlo. Fue amigo de Paul Newman y del Gregory Peck que encarnó a la perfección a su magnífico 'Gringo viejo', pero los hubiera arrinconado por otro rato junto a su amado Luis Buñuel.

He visto a Fuentes con miedo, en vísperas de una operación de bypass múltiple. Le he visto renacer del dolor infinito de la muerte de sus dos hijos desde el único remedio, que era el egoísmo. Ambos desafiaban a su padre cenando en inglés, mientras debatían la obra de Egon Schiele. Fuentes también intuyó que su carrera literaria cuajaría en el idioma de los ingleses, pero un día leyó a Borges y descubrió cuál iba a ser su vehículo. Recuerden que jamás comentaba su obra, ese tic de los autores mediocres que desean cerciorarse de que los comensales han leído sus libros.

La cortesía diplomática de Fuentes le llevaba a hablar siempre de otros autores, no en vano los conocía a todos. En una ocasión, me dejó estupefacto con una prueba que por fuerza debía dolerle como la extracción de un órgano vital. Desde la mesa que siempre presidía, nos pidió que comentáramos 'La fiesta del chivo', el libro que franqueó definitivamente las puertas del Nobel a Vargas Llosa, su amigo/enemigo. Recitamos las efusiones que merecía esta obra maestra. Bajó la cabeza y acató, el arte es la única disciplina más competitiva que el deporte.

Era joven porque siempre tenía planes. jamás se refugiaba en la nostalgia. La obra de teatro que venía de disfrutar en Avignon, la ópera que le había fascinado en Londres, el último libro de su amigo Philip Roth. No, no era –y hablo en pasado sólo por respeto al lector, no creeré hasta que no acabe mayo– un elitista. Se fundía con los intereses del ser humano y los elevaba a un plano superior. Ni siquiera se envanecía de su obra, y confesaba las limitaciones mercantiles de la literatura cuando contaba que los autores de Alfaguara le habían montado un altarcito a Arturo Pérez-Reverte, el pulmón comercial de su carrera.

Era joven porque deseaba disfrutar de los placeres que le brindaban las generaciones sucesivas. El año pasado festejaba el 15-M porque "veo con mucho gusto que la gente se enoja y se harta, por eso soy optimista". A mediados de los noventa, en un restaurante del Port de Pollença junto a su querida Cristina Macaya, el escritor mexicano apuntaba en una libreta para recordarlo el nombre de un economista deslumbrante que me había impresionado recientemente. Sí, un tal Paul Krugman que hoy ha adquirido extrañas resonancias con sus certeros pronósticos para España. A continuación me abroncaba porque me faltaba un King Vidor indispensable, y casi amenazaba con cambiar de asiento.

Ustedes se forjan hasta ahora el retrato de un embajador sumido en las intrigas venecianas, pero sepan que el descreído Fuentes siempre soñó reencarnarse en Papa. Y cuidado con tacharlo apresuradamente de cortesano. En cierta ocasión me hizo abandonar una cena en la que se alineaban los magnates más opulentos de México, y siempre he pensado que se largó sin despedirse para no recurrir a los puños. Tengo que corregir la propensión a situarlo en una nube olímpica. Recuerdo su decepción tras revisar 'El año pasado en Marienbad', y preguntarse cómo habían podido jalear aquellas obras huecas.

Fuentes expresa el milagro de Mallorca, elegida con perseverancia por personas que podrían reposar en cualquier rincón del planeta. Aquí podía desarrollar un gregarismo en soledad, que un día consistía en Miguel Boyer y al siguiente se anudaba en una soledad impecable. De nuevo, no lo proyecten únicamente hacia la aristocracia. Era un meritorio caricaturista gráfico, que podría retratar los vicios faciales de su interlocutor de un trazo. Trasladaba esas dotes de observación a la imitación fonética de las leyendas hollywoodienses, incluido el silbido cazallero de Lauren Bacall.

Por fin lo he enfocado. Fuentes pertenece a la estirpe de hombres que siempre se enamoran de Lauren Bacall. Su vínculo con Mallorca se estrecha a través de otra actriz de culto. Vivió un romance atormentado con Jean Seberg, que un día se intentó suicidar en la isla. Fuentes sabía que me ajustaría a la indiscreción más estricta, a la hora de relatar nuestros encuentros. A menudo he cavilado que me empujaba a los excesos que él no se atrevía a cometer.

Acabaremos con una de estas impertinencias, porque la literatura siempre desemboca en Cortázar. Mi amigo de Mallorca conservaba unas cartas inapreciables del ilustre cronopio, escritas desde las barricadas del mayo del 68. El autor de 'Rayuela' no se centra en la revolución, sino en los encantos irresistibles de una estudiante por la que estaba dispuesto a arrancar adoquines con los dientes. Esta crónica deja su desenlace en suspenso hasta finales de mes, y sólo podría fecharse en Mallorca. Con Fuentes siempre hablábamos de un encuentro en México como si fuera una cita en las costas de Utopía, pero a sabiendas de que no ocurriría. El era demasiado nómada, y yo harto sedentario.

Adeletheresa61
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Mensaje por Adeletheresa61 » Mié May 16, 2012 10:58 pm

Gracias Rogorn

Como siempre sucede, la muerte acabó con su presencia física, nunca con sus palabras. “La Tierra existiría sin nosotros, porque es realidad física. El mundo, no, porque es creación verbal. Y el mundo no sería mundo sin palabras”, escribió. Al final, con eso nos quedamos. Con las palabras


Quedamos con las palabras, que no es poco.

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Ada
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Mensaje por Ada » Mar May 22, 2012 10:38 am

Violette escribió:pues apellido no le falta al muchacho para que alguien se fije en él... en el fútbol, como en otras muchas cosas, tener un vínculo de ese tipo ya es un paso adelante...



LLEGARÍA LIBRE AL EQUIPO

El Getafe, a un paso de fichar a Pérez-Reverte

El futbolista es sobrino del creador del Capitán Alatriste.

LIBERTAD DIGITAL 2012-05-21

El Getafe está muy cerca de cerrar un fichaje de novela. El conjunto azulón busca un delantero y se ha fijado en Arturo Rodríguez Pérez-Reverte. Sería un fichaje de relumbrón, al menos por los apellidos que tiene el futbolista.

Arturo, de 23 años, es sobrino del famoso escritor y milita en La Unión, club de la provincia de Murcia. Se formó en las categorías inferiores del cuadro pimentonero y pasó también por las filas del Cartagena. B. Ahora, en La Unión, se ha convertido en el máximo goleador de su equipo en Segunda B, con 12 goles. El delantero acaba contrato este próximo 30 de junio.

El Getafe quiere incorporarlo a su plantilla para que realice la pretemporada con el primer equipo. Entonces, Luis García evaluará su rendimiento y decidirá si se queda en el primer equipo o pasa el filial, que milita en Segunda B, informa As.

Arturo Rodríguez Pérez-Reverte es un delantero fuerte y de gran estatura –mide 188 cm-. Tiene gran facilidad para el remate y ficharía por dos temporadas.
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Mensaje por Violette » Lun May 28, 2012 2:12 pm

Gracias Ada por la informacion sobre el fichaje de Pérez Reverte... alguno que no lea todo el contenido y se quede solo con el apellido va a acabar con un pasmo! jejejej

y mil gracias Rogorn por la iformacion sobre Carlos Fuentes. Otro grande que se nos ha ido. No sé porqué tengo la snsación de que se nos mueren las letras y no terminamos de encontrar sustitutos a la altura, al menos, no tanto como los que desaparecen -que alguno sí que hay- y es como si el lenguaje se quedara un poco huérfanos.

Tengo anotado en mi libreta de libros para adquirir en la Feria del Libro "Orquídeas a la luz de la luna" y "Aura". Ya os contaré...
¿Para qué sirve un libro sin imágenes ni diálogos?

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Mensaje por Ada » Mié May 30, 2012 5:02 pm

Fernando Alonso se inspira en la literatura samurái
El asturiano descubre una nueva afición en los libros de aventuras y en la cultura de los guerreros japoneses


26.05.12 - 00:07 -
JOSÉ CARLOS J. CARABIAS | MÓNACO.

Fernando Alonso ha descubierto una fuente de inspiración en la literatura. El influjo de los libros y la cultura no encaja en este mundo de válvulas, neumáticos y tiempos por vuelta de la Fórmula 1, que siempre ha sido mucho más proclive al ocio tecnológico, las aplicaciones para el tablet en formato de juegos o sencillas descargas de entretenimiento. Y que desliza cierto desprecio hacia el hábito de leer porque se entiende como una pérdida de tiempo. El asturiano ha descubierto un universo desconocido hasta ahora para él, los libros.

Llueve en Mónaco y la ausencia del sol desluce la hilera de yates que suele retratar al gran premio más singular del calendario mundial. Como todos los pilotos, Alonso tuvo ayer día libre de conducción y volantes en Mónaco. Dedicó el día a la revisión de vídeos y estrategias de carrera, a actos promocionales (firma de autógrafos en la calle de los garajes) y a difundir por Twitter la etiqueta #amigasALO sobre sus presuntas amistades fuera del paddock de la Fórmula 1. Habló el director técnico de Ferrari, Pat Fry, sobre las evoluciones del coche que parecen haber reiniciado el optimismo en el equipo. Hubo proliferación de rumores sobre el incierto porvenir que le espera a Michael Schumacher si no espabila en Mercedes. Y Bernie Ecclestone reunió los jefes de equipo en busca de algún acuerdo sobre los pactos de futuro de la F-1. Un viernes muy clásico de Mónaco.

Con el paso de los años y de las situaciones repetidas, Fernando Alonso ha aprendido a separar la paja del grano, a discernir entre lo importante, lo relativo y lo pasajero. Así lo cuentan en su círculo privado las personas que mejor le conocen. Y comentan que ha descubierto un hallazgo en el placer de leer.

Fanático de los deportes

Alonso es un fanático de los deportes (fútbol, ciclismo, baloncesto, natación o lo que sea relacionado con la actividad física) y de las costumbres sencillas en su tierra asturiana. Así lo transmite en modo global en su cuenta personal de Twitter. Pero entre sus aficiones jamás estuvo la lectura. «Nunca me dio por ahí», resumió recientemente en una entrevista.

Este año ha comenzado a bucear en los libros por la influencia de su mánager, Luis García Abad, filólogo de vocación y escolarización y director de márketing de profesión. Los largos viajes transoceánicos hacia Australia, Malasia o Japón derivaron en una lenta conversión de Alonso hacia la lectura.

Todo comenzó con un «¿qué tienes por ahí?» refiriéndose al ipad de su mánager, eterno lector de clásicos y otras especies modernas. La curiosidad de Alonso se trasladó hacia las sociedades que más le han llamado la atención en sus viajes planetarios. Siempre le gustó Japón por su diversidad social y, en otra esfera, Australia por la amabilidad de sus gentes. García Abad le ofreció un libro sobre la cultura de los samuráis y Alonso se contagió de sus vivencias en la tierra del sol naciente hasta trasladarse a la época de los antiguos guerreros japoneses.

'El camino del samurái'

'El camino del samurái', del autor japonés Yamamoto Tsunemoto, es una de las obras que más le ha gustado. Se trata de un manuscrito clásico que describe los secretos, la filosofía, la instrucción y los valores del samurái. A Alonso le fascinó el texto, el contenido y el estilo del autor. Más de una vez ha dicho en alguna entrevista que siente el rasgo del 'guerrero' como la faceta más destacada de su personalidad.

Lee en los aviones y a través del ebook. Ha continuado con 'El arte de la guerra', un libro sobre tácticas y estrategias militares. Y ha desembocado en uno de sus autores de cabecera, Arturo Pérez Reverte. Le seducen las aventuras del capitán Alatriste y ha consumido 'El puente de los asesinos'.

Ha pasado de no conocer casi nada en este terreno a interesarse por un mundo nuevo. Su inductor, Luis García Abad, asegura que «le gusta coleccionar frases. Es muy observador y le seducen los textos bien escritos. Ha descubierto las frases que provocan sentencias. Es un lector de atención, de los que suelen repasar los textos». Pasados los treinta años, Alonso ha entrado en el universo de las letras y, según parece, ya le ha enseñado algo: «Debemos tomar las decisiones en el tiempo en que se tarda en respirar siete veces... Si los juicios se alargan mucho, se pudren».
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Mensaje por Ada » Jue May 31, 2012 12:12 pm

Llamazares con Pérez-Reverte en Turín
15 de mayo

Imagen
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Mensaje por Rogorn » Vie Jun 01, 2012 7:02 pm

'Entretelas', un cómic sobre unos obreros que montaron una cooperativa para salvar su fábrica
Jesús Jiménez - rtve.es - 31/05/2012

Rubén del Rincón (Olesa de Montserrat, 1978) debutó en la revista 'Kiss Comix' con series como 'Nassao Views' y 'Messalina'. Después dibujó 'La salida de clase', con guión de Hernán Migoya. Dió el salto a Francia donde ha publicado dos tomos de 'Yolan el Terrible', uno de 'Sir Pyle' y cuatro de 'Los tres mosqueteros' junto al guionista Jean-David Morvan. Otros títulos que llevan su firma son la adaptación de la película 'Lobos de Arga', 'RGH (Robot Giant Hazard)', junto a su hermano Carlos, o la antología de historietas cortas 'Para el rastro'.

'Entretelas' es su primer cómic realista, un relato basado en hechos reales y ambientado en los 80 pero que guarda muchísimas semejanzas con la situación económica actual: "Cuento las vicisitudes de Agustín (mi padre) y un grupo de trabajadores, todos compañeros, en la Cataluña de los años 80, cuando tras quedarse en paro por la crisis, tratan de sobrevivir. Ante tanta incertidumbre y dificultades encuentran una solución, nada sencilla, pero aun y así deciden probar..." -asegura Rubén-. Esa solución es montar una cooperativa para comprar la fábrica textil en la que trabajaban, abandonada a su suerte por sus dueños.

Es la historia de unos obreros que se las ingeniaron para sobrevivir, arriesgándolo todo, en una situación económica que tenía muchas semejanzas con la que vivimos actualmente: "Se parecía mucho, con una salvedad -asegura Rubén-. Hoy en día estamos mucho mas controlados y encorsetados, sin apenas margen de maniobra para poder usar la imaginación. Todo nos lo ponen mas difícil parece que alguien nos haya apretado las correas a base de bien. Y así no se puede hacer apenas nada. Actualmente, la gente de esta zona trabaja en diferentes tipos de industria, pero sobre todo la del automóvil, que también anda fina..." comenta Rubén.

Una apasionante historia que sigue de actualidad por la crisis y que también es la historia de la familia de Rubén: "He querido contarla porque resulta que está repleta de anécdotas graciosas, y es una muestra genial de como echarle a la vida imaginación, temperamento, constancia y arrojo por parte de todos los que la vivieron".

"Carlos (mi hermano y colaborador) y yo decidimos que por todo ello, y porque nos hacía una gracia enorme compartir esas peripecias, que debía ser contada. Primero tratamos de hacer un documental, pero se nos antojó muy difícil encontrar material suficiente, ya que era muy escaso, conseguir entrevistas, etc...Y me decidí por hacer un cómic, donde eso se suple con imaginación y documentación mas genérica". Estos obreros lucharon con imaginación y valentía, pero Rubén no cree que fueran pioneros de movimientos como el 15M: "La vedad es que no lo creo. Lo que sí creo es que hoy su historia se superpone a ese movimiento para que la gente vea que no es algo nuevo tener la necesidad de reivindicar una democracia real. Que desde siempre la clase obrera fue de los últimos monos, cuando en realidad todos dependen de ella, y que como decía 'Barrio Sésamo', solo no puedes, con amigos, si".

A pesar de los más de 30 años transcurridos, la historia todavía no ha acabado: "Siguen trabajando allí tanto mi padre Agustín, como otro de los personajes, el López -confiesa Rubén-. Además son los dos que cierran el cómic, y los únicos que quedan de aquella tropa en la misma fábrica. Lo que ocurre es que ha cambiado recientemente de jefes, pero la dinámica interna es la misma, lo han mantenido todo como lo tenían aquellos trabajadores".

"En un principio, creía tener un buen proyecto -asegura Rubén-, pero además empezaba a tener necesidades serias. Fue José Luis Munuera ('El juego de la luna') con quien tengo una buena relación, quien me animó a empezarlo por fin para no caer en la desesperación propia de la inactividad... Aun así empecé a presentarlo a todos los editores que conozco, fuesen Europeos, o americanos, porque en España, no te pagan por hacer un cómic".

"Como no lo conseguí tras llevar ente 15 y 20 páginas, decidí abandonarlo. Tenía que emprender un viaje largo, y en medio de éste, recibimos la noticia que hizo posible que el libro naciera... Pero creo que es una de las cosas más curiosas y fascinantes que me han pasado y que además revelo en un texto al final del libro... ¡Prefiero que el lector lo descubra allí!". Eso sí, os avanzamos que tiene que ver con la fábrica y que Rubén no podría haber cerrado la historia de mejor forma.

También es la primera obra autobiográfica de Rubén, que contó con sus recuerdos y el testimonio de su padre: "Sobre todo he hablado con mi padre. Pero busqué mucha documentación, tanto en el archivo histórico del ayuntamiento de Olesa, como fotos particulares, imágenes de internet de los años ochenta... Reconstrucciones mentales, visitas a la Fou que tiene parte exactamente iguales que en los ochenta..."

"La reacción de las personas que aparecen en el cómic ha sido de sorpresa -asegura Rubén-. Mas que nada porque al haberla vivido, no les parece que lo que yo hago sea un recuerdo real... Es una interpretación, por fiel que quiera ser a los hechos. Habría que preguntarles a ellos, pero en general, ha gustado. A la gente que más es a la que es ajena a la historia pero conoce a los personajes... Los ve en el libro y ve que eran así, que son ellos... Le hace mucha ilusión a la gente conocida. a los participantes nos da mas igual...ja ja ja!".

Pasar de dibujar cómics de aventuras como 'Los Tres mosqueteros' o 'Lobos de Arga' a 'Entretelas' no ha sido fácil para Rubén. "He optado por buscar todos los espacios que necesitaba para imprimir el ritmo que yo quería a la historia, y he usado un grafismo pelín más suelto, que me permitiese fijarme mucho más en componer, en narrar, en ilustrar, mas que en filigranas de detalle en el dibujo".

"Me he confiado, digamos en que la base que uso, el volumen que hago al hacer el lápiz se desdibujase con lo suelto del trazo. También he usado planos menos espectaculares que en los cómics de aventuras que suelo hacer, para normalizar un poco el tono. Menos épico que por ejemplo, 'Los tres mosqueteros'. Un estilo al que Rubén tendrá que volver en su nuevo proyecto: "Ahora mismo estoy haciendo algún trabajillo esporádico para la revista Spirou y ando en medio de la adaptación de 'La Sombra del Águila', un relato de Arturo Perez- Reverte".

Mientras, podemos disfrutar de 'Entretelas', una apasionante historia sobre la lucha de unos obreros que triunfaron gracias a la unión, el tesón y la imaginación, algo que destaca en este interesante cómic.

[Del Rincón también dibujo el cómic 'Viva la Pepa' en 'XL Semanal' a idea de Arturo]

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Violette
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Mensaje por Violette » Lun Jun 04, 2012 2:17 pm

cualquier medio es válido para contar historias, auqnue reconozco que le comic no es lo mío. Me ha picado la curiosidad, eso sí, de saber qué es lo que ingeniaron para salir adelante en época de aprietos.

Gracias Rogorn por la información.
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Mensaje por grognard » Mar Jun 05, 2012 10:31 am

Un poeta frente a los 'pánzer'

–Se publican por primera vez en español las legendarias memorias de guerra del escritor Keith Douglas, oficial en la campaña contra Rommel

El País Cultura
Jacinto Antón Barcelona 02.06.2012

Los escenarios norteafricanos de la II Guerra Mundial están llenos de gente interesante: Rommel y Montgomery, sin ir más lejos, por no hablar de Von Stauffenberg, que se dejó allí medio cuerpo; Ramcke, el jefe de los paracaidistas de la brigada Afrika; el alado as Hans Marseille, Stirling, creador de los comandos del SAS; Bagnold, el rey de las dunas y las patrullas del desierto, o, claro, el conde Almásy, el escurridizo y romántico merodeador de las arenas. Pero ninguno de ellos escribía como Keith Douglas.

Dotado de un enorme talento literario y gran poeta, alabado por T. S Eliot y Lawrence Durrell, Douglas luchó como oficial de blindados al mando de un carro Crusader Mk. III del Real Cuerpo de Tanques (RCT) en la batalla de El Alamein y luego siguió la campaña del Octavo Ejército hasta Túnez. Portaba una edición de Penguin de los Sonetos de Shakespeare, un ejemplar de Así habló Zaratustra recogido del enemigo cuyo propietario había subrayado las frases aplicables al ideario nazi, y una petaca de whisky. Tenerle a él allí, en África, fue como tener a Jenofonte en la retirada de los diez mil o a Tucídides batiéndose el cobre (más bien el bronce) contra los espartanos en los primeros compases de la guerra del Peloponeso.

Equivalente en la segunda contienda mundial de los grandes poetas de guerra de la primera -Sassoon, Owen, Edward Thomas-, culto, sensible, observador, curioso y dotado de una alegre socarronería digna de mejor marco ("mis sentidos de la proporción y del humor expulsaron al poeta trágico"), Keith Douglas nos ha dejado en su crónica De El Alamein a Zem Zem (1946), uno de los mejores, más esclarecedores y conmovedores libros sobre la guerra, sobre cualquier guerra, jamás escritos. Reino de Redonda acaba de publicarlo ahora con traducción y notas de Antonio Iriarte y un entusiasta prólogo del cineasta Agustín Díaz Yanes. En la pluma de Douglas, los carros semejan sapos agazapados en la penumbra, los soldados saliendo de las trincheras recuerdan a los guerreros sembrados por Cadmo, y unos bersaglieri caídos, con sus cascos emplumados agitándose en la brisa de la mañana, están desparramados "como excursionistas que se hubiesen puesto enfermos". En el fragor del tanque, el mundo exterior parece misteriosamente silencioso y el territorio en que se adentra, punteado de carcasas humeantes de pánzers del enemigo, "una tierra de ilimitada extrañeza".

Obra sobre la camaradería, el miedo, el valor y la piedad, pleno de valor histórico y literario, lleno de aventuras, De El Alamein a Zem Zem (Zem Zem es el nombre de un wadi tunecino) nos mete en la guerra de las arenas y nos hace vivir episodios dignos de Tobruk o Las ratas del desierto con toda la intensidad del combatiente. Una vez el tanque de Douglas avanza junto a una columna alemana sin que ni unos ni otros se aperciban, inicialmente. Otra, el Crusader se enzarza en un mortal juego del ratón y el gato con pánzers y 88 mm entre las dunas, dejando en el interín Douglas una frase de leyenda: "Y en el mismo momento en que desde lo alto de la torreta veo doce tanques enemigos a cincuenta metros, alguien me alcanza un sándwich de queso".

En muchas páginas testimonia la prosa del poeta el inmenso horror de la batalla. "Se distinguía que era un ser humano solo por la ropa. No tenía cara: en su lugar había una enorme leguminosa amarilla en la que unos ojos sin pestañas parpadeaban". En una ocasión, al averiarse su Crusader y proporcionarle el mando otro cuya tripulación había sido abatida, el poeta chapotea literalmente en sangre. Ante un soldado muerto: "Su expresión de agonía parecía tan viva y apremiante, su mirada fija tan salvaje y desesperada... Me llenó de inútil compasión". Una mosca en el ojo seco de otro cadáver le hace pensar en Rimbaud, un Sherman ardiendo en el crepúsculo, en Ambrose Bierce. Al meterse en un averiado carro M 13 italiano, del que surge un olor dulzón, para inspeccionarlo, apunta: "La tripulación estaba, por así decir, distribuida alrededor de la torreta. Al principio me resultó entender cómo estaban colocados sus miembros. Yacían en un torpe abrazo, sus blancas caras aún más blancas, como siempre estaban las de los muertos en el desierto, por la ligera capa de polvo que las recubría. Uno tenía un gran agujero en la cabeza, con todo el cráneo hundido por detrás de lo que quedaba de una oreja".


Son muchas las escenas atroces en las dunas. Pero también hay lugar para la cotidianeidad de las raciones y las lecturas, la mecánica y la búsqueda de souvenirs del enemigo: las pistolas Luger y Beretta. Y para la exultante sensación de haber vencido y seguir con vida entre tantas cruces que jalonan el camino: "Nos repartimos el botín con el júbilo inmemorial de los conquistadores y, bajo la vieja manta del cielo comida por las estrellas nos acostamos a soñar con la victoria". No hay en Douglas sin embargo ni pizca de crueldad y sí una enorme dosis de humanidad hacia los vencidos, al cabo la de África del Norte una Krieg ohne Hass, una guerra sin odio, en palabras del zorro mariscal. Hay algún episodio con una chica (Milana Gutiérrez) en Alejandría que hace pensar en el durrelliano Cuarteto.

Es fácil entender qué fibra sensible del editor Javier Marías han tocado estas memorias bélicas: Douglas muestra un carácter deliciosamente inglés y su relato está lleno de descripciones, apreciaciones y comentarios sobre la curiosa y hasta excéntrica -a veces ridícula- vida británica en campaña para chuparse los dedos. Por ejemplo, el uso de alusiones a los caballos y al cricket como clave en las comunicaciones entre tanques que en absoluto confundía a los alemanes. O las arengas del coronel Picadilly Jim a sus estirados oficiales. Como escribe el propio Douglas en uno de sus poemas (que figuran en todas la antologías de poesía de guerra: mi favorito es Vergissmeinnicht, sobre la visión del cadáver de un tanquista alemán y la foto de su chica, Stefi), "¿cómo puedes vivir entre esta amable, / obsolescente raza de héroes, y no llorar?".

Nacido en 1920 en Tunbridge Wells, Kent, hijo de un capitán del ejército, Douglas tuvo una infancia infeliz por la enfermedad crónica de su madre, el abandono de su padre y las estrecheces económicas. Imaginativo y sensible, estudió Historia en Oxford. Individualista, algo anárquico y contradictorio, pese a ser declaradamente antimilitarista se enroló al empezar la II Guerra Mundial y recibió formación de oficial en Sandhurst. Enviado al cuartel general en El Cairo como teniente especialista en camuflaje, se escapó y se unió en octubre de 1942 a su regimiento (los Sherwood Rangers, que ya es nombre sugerente) en primera línea a tiempo de participar en la batalla de El Alamein, donde fue herido al pisar una mina de la clase denominada Bety la saltarina. Tras la victoria en África y ya como capitán, desembarcó en Normandía el día D y murió al ser alcanzado por fuego de mortero tres días más tarde cerca de Bayeaux. Lo enterraron bajo un seto. Tenía 24 años y siempre supo que no sobreviviría a la guerra.

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Mensaje por grognard » Mar Jun 05, 2012 10:34 am

Blog de Jacinto Antón en El País Blogs Cultura
El correo del Zar.

http://blogs.elpais.com/el-correo-del-zar/

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Mensaje por grognard » Mar Jun 05, 2012 10:41 am

Agustín Díaz Yanes: “El momento político en España da para un ‘thriller”
"El poder económico se ha adueñado de la conciencia del poder político."
El País cultura
Rocío García 09.05.2012


El cineasta Agustín Díaz Yanes llega a la literatura con 'Simpatía por el diablo', novela de intriga sobre un golpe de Estado económico en España

DESCARGABLE Lee aquí el primer capítulo de 'Simpatía por el diablo'
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/ ... 66363.html


De casualidad llevaba en su mochila unos folios escritos sobre una conspiración económica en España. Ese primer capítulo de una posible serie de televisión fue lo que se llevaron las editoras de Espasa en el encuentro que tuvieron con el cineasta Agustín Díaz Yanes, al que habían convocado para tantearle sobre una posible novela. Díaz Yanes acudió a la cita con la intención de hablarles de un libro de toros, pero finalmente, en un alarde de prestidigitador, les ofreció esas hojas que guardaba en la mochila. Al día siguiente, ya tenía el encargo. “No tuve más remedio que escribir, no me podía echar atrás. Siempre había tenido la ilusión de escribir una novela. El cine no está en su mejor momento y quería ocupar el tiempo escribiendo algo. Las editoras me salvaron la vida porque me obligaron a dar este paso”. Simpatía por el diablo, un thriller con tintes de novela negra de políticos corruptos, banqueros insaciables y ciudadanos resistentes en la España actual, en el que no falta por supuesto el mundo de los toros, ya está a la venta. “El momento político de España da para muchos thrillers. España es una sociedad moderna y desarrollada que está en una crisis profunda y eso da para muchas cosas. Cada día vemos situaciones más sorprendentes que antes parece que estaban un poco ocultas o que te sublevaban menos, al margen de que uno sea de izquierdas o derechas”, explica el cineasta de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, Sin noticias de Dios, Alatriste y Solo quiero caminar.

La trama de Simpatía por el diablo, homenaje claro a la mítica canción de los Rolling Stones, se inicia en el despacho de un poderoso banquero y el descubrimiento por parte de su secretaria de un documento muy comprometedor. A través de esta joven, la gran heroína de la historia, se pone en marcha una red de resistencia frente a los grandes y oscuros intereses que quieren dar un golpe de estado económico en España. Políticos, periodistas, empresarios, para todos hay cabida en esta compleja trama en la que se mezclan personajes reales, algunos reconocibles, con otros de ficción.

Ferviente lector de las historias de intriga y espías, Agustín Díaz Yanes (Madrid, 1950) ha tenido en mente la estructura del thriller, tan distinta a la de una novela más convencional de amores y pasiones. “Como me pasa con los guiones, la historia me ha ido llevando. He seguido mi técnica de guionista, con un guion escaleta. Siempre me ha gustado el cine y la literatura que retrata el poder político y económico, pero lo que tenía claro es que no quería hacer un retrato del mundo anglosajón con una visión diferente a la nuestra, sino elaborar una historia con personajes reconocibles y creíbles que pudiera ocurrir en España”. El cineasta sigue pensando en imágenes, pero las palabras le han hecho más libre. “Es lógico porque el guion tiene unas reglas y más en España, donde hay una censura económica porque sabes que hay cosas que no puedes hacer. En la novela eres libre, puedes escribir lo que quieras y como quieras. Además no tienes la presión del guion que se lo tiene que leer muchísima gente, discutir las secuencias una y otra vez antes de que se convierta en una película”.

La trama económica que subyace en Simpatía por el diablo ha obligado a su autor a consultar y leer decenas de libros, estadounidenses en su mayoría, sobre economía, funcionamiento de los mercados y política contemporánea. “Me he documentado mucho pero no porque yo sea una persona especialmente puntillosa. He aprendido sobre el momento tan complicado que vivimos. Todos tendemos a echar la culpa a los políticos y la tienen bastante, porque no nos han sabido defender bien. Creo que estamos en un proceso de cambio grande y que nadie sabe lo que puede ocurrir. Como siempre ocurre lo está pagando la gente que menos se lo merece”.

No es optimista Díaz Yanes sobre el momento político actual, algo que queda reflejado en Simpatía por el diablo. “La caída en picado de la política y los políticos es una tragedia, esa poca maniobrabilidad que tienen para poder manejar cosas, la desafección entre los políticos y los ciudadanos es algo que da mucho miedo. El poder económico se ha adueñado del poder político, pero, sobre todo, se ha adueñado de su conciencia. Los políticos parecen a veces marionetas en manos de unas fuerzas extrañas. El mundo ha vivido situaciones más terribles que las de hoy y hubo políticos como Adenauer o De Gaulle en Europa o Roosevelt en Estados Unidos que en circunstancias brutales sacaron adelante a sus países”, reflexiona en el café Gijón el cineasta y autor que lamenta la escasa formación intelectual de la clase política actual, mientras echa una mirada hacia atrás pensando en Adolfo Suárez y Felipe González. “El primero consiguió convencer al país de la importancia de la democracia y el segundo de que había que modernizar al país. Los dos lo lograron, y no éramos un país fácil entonces”.

Hijo de torero y defensor de la fiesta, no ha dejado pasar la oportunidad de hablar de ese ambiente que tanto ama y tan bien conoce. No solo por su superstición, también en claro homenaje a su padre y tantos toreros, como Antoñete o Curro Vázquez, ante los que se rinde sin discusión. “Me cansa un poco también esta historia de que tienes que ser correcto con todo. Guste o no, los toros forman parte de la vida española. Me gustaba que estuviera el toro por detrás, un mundo que conozco muy bien y del que me siento muy orgulloso”.

No hace planes de futuro. De momento el cine tendrá que esperar –“No es un buen momento para hacer una película”-, pero no se siente frustrado. Aunque no ha cerrado la puerta a terminar su carrera cinematográfica con un proyecto que lleva acariciando años, Madrid Sur, ahora la novela le ha abierto un camino. “Como vengo del cine, soy muy realista y voy a esperar a ver como funciona esta”. “Cuando pueda, si puedo, haré una película y si no… he llegado, como decía Paco Camino, adonde he podido”.

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Mensaje por grognard » Mar Jun 05, 2012 10:44 am

"Tenemos que volver a la política, no lograremos nada fuera de ella"

El cineasta retrata los turbios intereses del poder económico en su primera novela.
diariodesevilla.es
Braulio Ortiz 16.05.2012

http://www.diariodesevilla.es/article/d ... /ella.html

Como sus compañeros Manuel Gutiérrez Aragón y Julio Medem, el director Agustín Díaz Yanes se ha adentrado en la narrativa. Su primera novela, Simpatía por el diablo, publicada por Espasa, reflexiona sobre el momento actual desde el ritmo frenético de un thriller. Una intriga protagonizada por Isabel Prieto, la secretaria personal de uno de los banqueros más poderosos del país, que descubre una trama de corrupción en la que el poder económico pretende desmantelar el Estado.

-Gutiérrez Aragón admite que le cuesta que la gente lo vea como escritor. ¿Usted cómo lo lleva?

-Pues me pasa lo mismo. Cuando entras en una nueva profesión, por así decirlo, y en un terreno tan complicado como el de la novela, tienes que pagar cierto peaje. Pero eso ya me lo imaginaba.

-¿Intentó que no se reconociera al guionista, o pensó que el oficio ayudaría a hacer más ágil la trama?

-Voy a ser sincero: no lo intenté, porque estaba tan aterrado con el proyecto que tiré de todas las armas con las que podía contar. Procuré no hacer una novela como un guión, aunque, claro, supongo que los restos del naufragio estarán ahí.

-Se documentó a fondo para esta obra. ¿A qué conclusiones llegó sobre la realidad que vivimos?

-Que estamos ante un escenario terrible, pero, bueno, sin haber escrito la novela ya lo pensaría. Después de tanto libro leído es peor, me temo que el momento es incluso más duro de lo que pensamos.

-El libro plantea una resistencia a la corrupción. ¿Cómo podría rebelarse un ciudadano común?

-Yo creo que el ciudadano tiene que dejar de pensar que la política es espantosa, y volver a involucrarse en ella. Lo único que puede cambiar esto es la política, aparte no habrá soluciones, hay muy pocas cosas que hacer. Fuera de la política eres un ciudadano anónimo al que pueden aplastar. Por el momento, tenemos que digerir lo que está pasando, y a ver cómo salimos.

-Retrata a los poderosos con unos trajes estupendos que combinan con corbatas imposibles. Y habla de "inteligencias moldeadas para la oscuridad" en el Colegio del Pilar.

-Siempre me ha impresionado que van muy mal vestidos. Ves a Obama, o incluso a Bush, y sólo llevan corbatas azules o rojas. Aquí te meten un color rosa, un amarillo... Lo de las corbatas o lo del Colegio del Pilar son bromas. Pero, si uno echa un vistazo a los altos cargos, ministros, embajadores, el 70% proviene del Colegio del Pilar, de la misma generación. El poder está muy concentrado en determinadas instituciones. Es como si los criaran para llegar a la cúspide. También lo puse porque tengo amigos que han salido de allí, y quería reírme.

-Hablando de altos cargos, en su ficción hay una presidenta del Gobierno.

-Si no hemos tenido una es por casualidad, podría ocurrir. Tanto en el PSOE como en el PP las vicepresidentas han sido mujeres. Falta dar el último paso, que es tener una candidata a la presidencia. Pero aquí nadie se iba a asombrar si en las próximas elecciones se presentara una candidata y ganara.

-Usted siempre ha dado buenos papeles a las actrices ¿Para Isabel, la protagonista, pensó en alguien?

-Al principio, porque estaba acostumbrado a trabajar con caras, me fijé un poco en la Julia Roberts de El informe Pelícano, alguien que tenía unos 30 años, pero en seguida me aparté de ahí. Como no era un guión, pronto se me fue de la cabeza. Y a los demás personajes, por primera vez, los he escrito sin cara.

-A Isabel le cambia la vida una frase de Javier Marías. ¿Tanto lo admira?

-Es amigo, pero es que Javier es el mejor escritor de los últimos años, y también es un autor al que leen mucho las mujeres. Por cierto, que mientras escribía vi a muchas chicas con Los enamoramientos en el metro, como Isabel.

-Como ocurre con Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto o Sólo quiero caminar, éste es un relato de género muy apegado a la realidad española.

-A veces me encantaría ser norteamericano y tener una gran amplitud para poder escribir sobre géneros, pero en España, tanto en el cine como en la novela, es más complicado, lo tienes que hacer real. La gente tiende a creerse más un thriller norteamericano, aunque éste trascurra en Arkansas. Ése es el reto que tenemos.

-El proyecto iba a ser una serie.

-Pero muy en un principio. El otro día estaba tirando papeles en mi casa y encontré los 25 ó 30 folios que tenía de aquello, y quitando que la protagonista se llama igual, tampoco tenía mucho que ver con el libro que ha quedado.

-Pero habría estado bien una serie con las ambiciones de esta historia. Parece que nos estamos quedando atrás en ese campo.

-Los canales han decidido, como se decía antes, hacer de su capa un sayo. Es muy complicado que dejen de hacer lo mismo que llevan haciendo 20 años. Es un desastre, porque la gente se cansará de eso algún día, y cuando queramos cambiar no tendremos experiencia para hacer otro tipo de series.

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