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Rogorn
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Re: Amigos de APR

Mensaje por Rogorn » Jue May 16, 2019 9:12 pm

Rafael de Cózar tiene una ‘calle’ literaria en Sevilla
Francisco Correal - diariodesevilla.es - 15/05/2019

LA Alameda era “el lugar de diversión nocturna de Sevilla, allí donde la nueva y católica España aún dejaba cierto margen a la vieja”. Así la describe Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) en 'Eva', la segunda de las tres entregas de la trilogía de Lorenzo Falcó, ese camaleón de Jerez, cuerpo de Bogart, alma de Peter Lorre. Mucho de lo que Pérez-Reverte sabe de la Alameda se lo contaron sus dos mosqueteros de su particular club Dumas: Juan Eslava Galán, que fue vecino de la calle Leonor Dávalos, en una casa que fue tugurio que dicen que llegó a frecuentar Queipo de Llano; y Rafael de Cózar, que lo fue en una doble condición: de alquiler en la calle Pascual de Gayangos, en su estreno como propietario de un pequeño apartamento en la calle Imaginero Castillo Lastrucci.

Rafael de Cózar (1951-2014) tiene calle en Sevilla. No la busquen en el callejero. Está en la página 69 de 'Eva', bautismo literario de una rusa trotamundos elegida por Pérez-Reverte como heraldo de su novela. “Esta tarde la pasaré en casa de mi amiga Luisa Sangrán, calle Rafael de Cózar, número 8. Quizá le apetezca tomar un té o un café sobre las seis”. Es de mala educación desvelar las tramas de las novelas. A Fito Cózar le divertiría saber que esa cita-trampa en la casa de una calle con su nombre casi acaba con los atribulados días de Lorenzo Falcó.

En la primera entrega, Falcó participa en un plan para intentar sin éxito liberar a José Antonio Primo de Rivera. En esta ocasión, Sevilla es escala entre Lisboa y Tánger para recuperar parte del oro de Moscú, el que no zarpó desde el puerto de Cartagena, la patria chica del autor. Cózar y Pérez-Reverte son de la misma quinta de 1951. A diferencia de Eslava Galán, ninguno ganó el Planeta. El autor de la saga de Alatriste introduce la novela con una cita literaria de Somerset Maugham, uno de los autores favoritos del editor José Manuel Lara, el que sacó del anonimato a Eslava Galán con su búsqueda del unicornio. Una aventura en la que le acompañó como finalista del Planeta el actor y dramaturgo Fernando Fernán-Gómez.

Falcó se aloja en el Andalucía Palace, nombre que la República le puso al hotel Alfonso XIII. El más caro de la ciudad, 120 pesetas la noche, porque con España todavía en plena guerra civil, en Sevilla no hay una sola habitación libre en el hotel “de Inglaterra” –Pérez-Reverte utiliza la inicial nomenclatura francesa–, en el Cristina ni el Biarritz.

Bulle de gente la calle Sierpes. Las razzias de Queipo de Llano en el barrio de Triana han rejuvenecido la legión de limpiabotas que menudean por el centro. El Círculo Mercantil es el lugar donde Falcó recibe el encargo del Almirante, un gallego de Betanzos, paisano del ferrolano que esos días está de visita en Sevilla.

El bar Tropical todavía existía en la Campana. En el Salón Imperial, doble sesión, Tango Bar, con Carlos Gardel, y Rumbo a El Cairo, con Miguel Ligero. Falcó y el Almrante piden dos copas de manzanilla de Sanlúcar en el Café de París, uno de los edificios que construyó Aníbal González que en esos meses cambió su nombre por el de Café Roma. El Andalucía Palace estaba lleno de oficiales de la Legión Cóndor y mandos de las tropas italianas.

Rafael de Cózar tiene calle en la novela de Pérez-Reverte y un parque en Bormujos, el pueblo donde murió intentado apagar el incendio de su biblioteca.

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Rogorn
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Re: Amigos de APR

Mensaje por Rogorn » Jue Jul 11, 2019 8:44 am

¿Políticos?
Antonio Camacho Gómez - ellitoral.com - 10/07/2019

Arturo Pérez-Reverte es, junto con Javier Marías, seguramente el más popular de los novelistas españoles, autor de obras muy difundidas como “El maestro de esgrima”, “Las de aventuras del capitán Alatriste”, sin contar las referidas, tan disímiles, a temas como el tango o los grafiteros, con los que vivió muchas horas peligrosas por su ilegalidad. Aunque en esto del peligro, ya tuvo dolorosas experiencias como corresponsal de guerra en Bosnia. Periodista cabal, hombre íntegro -se apartó como jurado del premio Planeta, el tercero más importante de España después del Cervantes y del Príncipe de Asturias por las presiones vergonzantes a las que se somete a sus miembros incluso desde los poderes públicos- y miembro de la Real Academia Española de la Lengua, sus opiniones tienen un valor que, compartidas o no, merecen exponerse. Como las emitidas contra los políticos, descalificándolos, y sobre la sociedad de su país y su refugio en la literatura ante tanta hipocresía, banalidad y materialismo circundantes. Algo que me remite al pensamiento del famoso narrador británico Martín Amis, autor de “La hoguera de las vanidades”, que abomina de una Inglaterra que ha perdido el rumbo histórico, sus mejores tradiciones, para sumergirse en la inmoralidad, la corrupción social, el chisme mediático, la frivolidad y los disvalores.

Pero volviendo a los políticos, lo rigurosamente cierto es que su prestigio, tanto en Europa como en América -sin obviar lo que acontece en Asia y África, mosaico de autoritarismos, embates populares, divisionismos religiosos que provocan miles de muertos y conflictos múltiples-, ha caído en proporciones alarmantes. Como el de los dirigentes sindicales, en mayor o en menor medida, según la nación. Ello dio lugar, en su momento, a que el disconformismo generalizado promoviese levantamientos como el de los llamados “indignados” en distintos lugares, mientras que en otros la conducta ética y moral de sus líderes causare un impacto alarmante en la población. ¿Es necesario que citemos lo acontecido en Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña, España, Suiza e incluso los Estados Unidos, con desempeños reprobables y renuncias, vindicta pública para ejemplificar lo antedicho? Y en Iberoamérica, ¿cómo andamos? La coima o “mordida”, como la llaman los mexicanos, la corrupción, la facilitación del narcotráfico por intereses poderosos ligados a fuerzas que deben reprimirlo; los juzgamientos espurios, el enriquecimiento ilícito -en Brasil, por citar un caso, varios ministros debieron dimitir, el ex presidente Lula está detenido-; las mentiras abiertas o solapadas en los altos niveles gubernativos y los abusivos sueldos de quienes integran los Congresos de donde salen leyes no siempre justas, son algunas de las muchas y criticables falencias observables en el ámbito político. Sin ignorar las influencias, con dádivas o presiones cualesquiera, en un periodismo que, aun con defectos, intenta mantener una postura independiente frente a otro sumiso al poder.

Naturalmente que hay políticos responsables, pero la realidad muestra, en general, gobierno tras gobierno, comportamientos de espaldas al pueblo que los votó, las promesas fallidas, los recursos malgastados, con exclusión social y reparto inequitativo de la riqueza, las faltas sin sanción a reuniones trascendentes, la demagogia y el individualismo que busca su propio provecho. Y pare usted de contar. Sí, la clase política, tan lejana de Tomás Moro, santo y canciller en la corte de Enrique VIII de Inglaterra, y hasta nuestro decente, maltratado y ejemplar Íllia -recordemos a la encarcelada ex presidenta de Corea del Sur- en latitudes cualesquiera está muy mal vista.

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Re: Amigos de APR

Mensaje por Rogorn » Sab Ago 31, 2019 4:54 pm

Juan Eslava Galán presenta su nuevo libro sobre la conquista de América junto con Pérez-Reverte
Javier Carrascosa - todoliteratura.es - 24/07/2019

El escritor Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948), presentó nuevo libro junto a Arturo Pérez-Reverte el pasado lunes 22 de julio, a las 19.00, en Casa de América, en Madrid. Con título ‘La conquista de América contada para escépticos’, relata el descubrimiento del Nuevo Mundo y presenta a los personajes históricos más importantes que tomaron parte. Durante una hora ambos escritores estuvieron hablando sobre el libro y su contenido. Los lectores agradecen que cuando uno echa mano de las fuentes y de lo que se ha escrito lo haga con un cierto escepticismo porque esto te permite dar alguna nota de humor que siempre es conveniente a la hora de escribir.

Eslava advirtió que este libro no es para gente con prejuicios. Los lectores no se van a encontrar ni rosas ni negros a la hora de leer este libro que ya está por la tercera edición. El autor hace dudar de la versión oficial de la conquista de América. “La conquista de América es un momento de la historia que se ha sensibilizado por ignorancia. Cualquier proceso invasor de una potencia a otra implica que se abuse de los invadidos. Pensado como se hacia en la época, Castilla entendía que el Papa, máximo representante de Dios en la Tierra, les había concedido unas tierras a cambio de evangelizarlas. Bajo ese punto de vista, estaban haciendo lo correcto, que era lo que debía hacer cualquier buen cristiano. Como súbditos de Castilla, la Reina Isabel no consintió esclavizar a los indios y darles los mismos derechos que cualquiera de la península.

En el libro se habla de que a los indios se le trata como seres más atrasados. “Los españoles se casaron con ellas y tuvieron hijos con reconocimiento legal”, comentó Eslava Galán en la presentación ante el publico asistente a la sala. A lo largo de la historia de la conquista de América hay muchos mitos. El autor en el libro desmonta algunos de estos, como por ejemplo el de que no había sacrificios humanos, ni canibalismo y no se subyugaba unos pueblos a otros, Naturalmente es falso. El autor afirma que “la conquista al hicieron los indios y la independencia los españoles.

El autor trata de desmitificar a Cristóbal Colón, “un personaje que, cuando lo estudias, te das cuenta de que buena persona no era. Era ambicioso, bastante vanidoso y tuvo frecuentes encontronazos con los Reyes Católicos por esos motivos”, asegura. Pese a ello, el autor recalca que “tanto él como la tripulación que le acompaña son hombres de su época y no podemos juzgarles desde los criterios actuales”

Otra anécdota que nadie cuenta del descubrimiento de América es que por ejemplo que nosotros llevamos a América algunas enfermedades, como la viruela, pero también nos trajimos otras enfermedades que no conocíamos en Europa, como la sífilis.

Hernan Cortes contaba en sus filas unos 1.300 soldados que lucharon con miles de enemigos. Es innegable que no lucharon solos. Los pueblos mexicas oprimidos por los aztecas se unieron a Cortes para quitarse de encima la tiranía azteca. Luego serian los descendientes de los conquistadores y no de los indios, los que llevaron a cabo la independencia con España para evitar pagar impuestos a la península.

Otro mito que desmontó el historiador fue que España se enriqueció con la conquista de las Ameritas.” Todo el metal precioso que venia de la conquista los invertían los reyes de la dinastía de los Austrias directamente en sus compromisos militares. .

Fueron los banqueros genoveses y alemanes los que se beneficiaron de la conquista de América. Lo que sacaron un buena tajada fueron ellos y no los españoles.

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Re: Amigos de APR

Mensaje por Rogorn » Sab Ago 31, 2019 5:02 pm

A punto de clavarme una bayoneta
Javier Marías - elpais.com - 28/07/2019

Una vez más me disculpo por haber hablado de esto con anterioridad, no sé si aquí o en un sitio lejano. Vaya en mi descargo que esta es la última columna de la temporada, que todos llegamos sin gasolina a estas fechas y que los dejaré en paz todo el agosto y quién sabe si más. Lo cierto es que durante el periodo “límbico” del que hablé hace dos domingos (no han sido diez días, sino bastantes más), aún más mermado de facultades y defensas mentales de lo que suelo estarlo, me he visto expuesto a un fenómeno viejo como el mundo pero que cada año adquiere dimensiones mayores: la gente habla. Habla de manera incontenible y sin cesar. No toda la gente, claro, pero un elevado número de personas están poseídas por una verborrea irrefrenable y superior a su voluntad, con frecuencia sin propósito ni dirección. Si uno tiene un problema (y mi demorada estancia en un limbo indica que lo he tenido o lo tengo), sea la pérdida de alguien querido, el disgusto consiguiente a una decepción o traición, una cuestión de salud o una crisis laboral, tanto da…; tras la primera pregunta de rigor (“¿Qué te pasa?”), apenas empieza uno a responder tres palabras cuando toda esa gente bienintencionada decide no enterarse ni escuchar más y pasa, de inmediato, a contarle a uno lo que le sucedió años atrás (puede guardar cierta semejanza con lo que uno padece o en absoluto), o bien a una prima, o a una tía, o a un vecino. En modo alguno hay interés por conocer lo que a uno lo aqueja, en saber la índole de su desen­gaño o tristeza. Tras las tres palabras —en realidad preliminares—, esa gente “caza” la oportunidad al vuelo y se lanza a relatar vicisitudes remotas, es decir, su experiencia o la de algún conocido, y por supuesto a hacer recomendaciones de todo tipo: “Pues a mí lo que me funcionó fenomenal fue…”, o “A mi hermana la sacó del pozo pescar, o pintar…”, o “¿Y un psicólogo? ¿Y un nigromante muy bueno que conozco yo? ¿Y un gurú que te hace abstraerte de todo, de ti mismo y del mundo y del tiempo, qué tal eso? Te deja en un estado semivegetativo muy dulce, te vacía la mente, te hace sobrevolar la situación hasta que se pierde de vista y ya está”.

De nada sirve que uno, con su escasa voluntad, balbucee que no soporta a los psicólogos (en principio, y salvo a mi cuñada Marga), que no se fía un pelo de los nigromantes y detesta a los gurúes (a los que daría de tortas, siempre en principio y metafóricamente). Que ya tiene la mente medio vaciada por su actual malestar y no desea vaciarla más; ni abstraerse del mundo, ni quedar en estado semivegetativo ni semicanino siquiera; que odia volar y todavía más sobrevolar. Las personas insisten, y “No, gracias” es como si no se oyera. A uno lo van a convencer cueste lo que cueste. Me desconciertan los que sueltan: “No quiero ser pesado ni insistente, pero…” Pero “lo soy, porque sé lo mejor para ti”. Esto es sólo la primera parte. Una vez librada la agotadora escaramuza (lo que uno menos necesita), una vez derrotado en realidad, me encuentro a menudo con retahílas de historias, episodios, anécdotas, pormenores, a veces la vida completa, y mientras intercalo breves comentarios de cortesía (“Ya… Ya… Pues vaya… Qué raro… Pues no sé… Ya veo… Hay que ver… Qué cosa…”), me descubro pensando: “Pero ¿qué me están contando?” Y sobre todo: “¿Y por qué motivo?” Suelen ser historietas —ni siquiera desahogos de problemas— que ni me van ni me vienen, que no me atañen y sobre las que tampoco se me pide opinión ni consejo ni guía ni ayuda ni orientación. Uno procura esclarecer lo que se somete a su juicio, aconseja y desaconseja si es eso lo que se le solicita, emite una opinión sólo si se le pregunta. Pero nada de esto acostumbra a darse en la verborrea actual. Son discursos divagatorios o plagados de detalles irrelevantes y superfluos, o ametralladoras modelo Colau-Iglesias-Montero. Pocos van al grano. Muchos olvidan lo que empezaron a contar y se extravían por las bocacalles en las que se adentran, que a su vez los conducen a otras menores y menores hasta el infinito. En esas ocasiones hago educadas tentativas de “reconducir” el relato: “Ya, pero me estabas contando lo de tu mujer, no lo de la cuñada de ese vecino tan desagradable que sólo saluda a su caniche y que no sé por qué se ha colado en el cuento hace diez minutos…” Raramente tengo éxito, o es efímero. He estado a punto de clavarme en un brazo alguno de los puñales o bayonetas que puntualmente me regala Pérez-Reverte en Reyes o Navidad. Menos mal que sus armas de fuego son réplicas inofensivas, porque siempre es más fácil un tiro rápido que una hoja de acero, así que me he librado de la tentación. Ignoro a qué se debe el incremento de soliloquios y monólogos. Quizá mucha gente esté muy sola pese a sus pléyades de primos, cuñados, vecinos y colegas. Quizá sea una prueba más del narcisismo desatado por las redes sociales en nuestra época, del egocentrismo exacerbado que nos afecta a todos en mayor o menor grado, y a nuestros políticos memos en el máximo. Cuidado, porque en verano vemos a más personas y disponemos de más tiempo “libre”, que en seguida nos ocupan los incontinentes sin compasión. Inerme ahora, sólo sé que no veo el momento de recuperar mis paupérrimas facultades y defensas mentales, a ver si así logro que mis oídos y mi cabeza descansen. 

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