El Dos de Mayo de Arturo

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Celadus
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Mensaje por Celadus » Sab May 03, 2008 10:22 pm

Gracias a ambos, a Remolina por enlazarlo y a bowman por traducirlo (sin esto último no me hubiese enterado de nada). Personalmente discrepo con algunas afirmaciones del artículo y así inicio el debate

bowman escribió: Napoleón jamás hubiera sido vencido en España sin la intervención decisiva de las fuerzas inglesas mandadas por el general Wellington, puntualiza el historiador inglés Ronal Fraser, quién acaba de publicar un libro sobre la “Maldita Guerra de España”.


Hombre, esto es lógico que lo diga un historiador inglés y en realidad lleva razón en lo que dice. Pero se le olvida añadir que tampoco los ingleses por sí solos hubiesen podido vencer a Napoleón en España. De lo que que he leido sobre la guerra se deduce que la victoria se basó en una mesa de 3 patas: ejército inglés, ejército español y guerrilla. Sin la participación de alguna de las tres, la mesa no se habría sostenido. El ejército inglés fue fundamental, porque era el mejor preparado en ese momento, pero las tropas españolas facilitaron su trabajo aunque fuese solamente "dejándose machacar" -salvo honrosas excepciones como Bailén- pero no desfalleciendo y plantando cara al enemigo en muchos frentes, lo que obligaba a los franceses a dividirse y les impedía concentrar las tropas en un punto determinado, a la vez que daba libertad de movimientos a los ingleses. Por su parte la guerrilla hizo una labor fundamental de desgaste del ejército francés, de corte de suministros y de desgaste psicólógico, obligando a los gabachos a desplazarse con mayor lentitud y a dividir también fuerzas para proteger los suministros estratégicos de los ataques guerrilleros.

bowman escribió: Decididamente, “es difícil sacar nada positivo” de esta guerra de la Independencia, en la cuál “el publo luchó por la libertad y obtuvo el absolutismo” del régimen de Fernando VII, según M. Alvarez Junco.


Pues a mi si se me ocurre algo positivo: la Pepa, que aunque en su momento no tuviese una vida muy larga sí fue el germen de futuras constituciones liberales y el primer paso para la democracia que hoy tenemos. Sin la guerra no habría existido la constitución de 1.812.
En lo demás, estoy básicamente de acuerdo con lo que dice el artículo.
"Morir, ¡que cosa tan estúpida! Yo ya estuve muerto antes de nacer, ahora respiro."

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom May 04, 2008 4:31 pm

Reseña de todas las exposiciones sobre el 2 de mayo en Madrid
http://www.elpais.com/articulo/madrid/d ... pmad_2/Tes

El día del orgullo madrileño
Un recorrido por las cinco exposiciones que deja el bicentenario en la capital
Moncho Alpuente, El País

Tal día como el pasado viernes hace 200 años, el pueblo de Madrid, pueblo en el más genuino sentido de la palabra, pueblo llano, se sublevó contra los invasores franceses que pretendían arrebatarles los últimos vestigios de una monarquía absolutista, inepta, corrupta e inmersa en una rutina de intrigas y conspiraciones palaciegas. Ni el abúlico Carlos IV, ni su taimado heredero Fernando VII, habían despertado precisamente el fervor popular hasta ese momento, pero la salida forzosa del último infante residente en Madrid prendió la chispa de una rebelión tan heroica como desorganizada, espontánea y suicida.

"Los pueblos donde hay muchos frailes son fáciles de someter", había aventurado Napoleón antes de enviar a su cuñado Murat, uno de sus generales más crueles y curtidos, para apoyar a su hermano mayor José en el trono de España. El acceso de patriotismo popular y su extremada beligerancia pillaron por sorpresa a los usurpadores, el pueblo de Madrid no toleraba más tiranos que los suyos, los de casa, los de siempre, Borbones, de genealogía francesa pero aclimatados en el país. Los reyes son siempre extranjeros, casi apátridas, pero hay algunos más extranjeros que otros.

Las conmemoraciones del bicentenario de 1808 están haciendo de Madrid estos días un gran parque temático consagrado a la efemérides con las exposiciones organizadas sobre todo por la Comunidad y el Ayuntamiento, enfrentados esta vez por concepciones muy distintas de enfocar sus visiones. La Comunidad de Esperanza se ha volcado en una macroexposición, 'Dos de Mayo, un pueblo una nación', una aparatosa exhibición comisariada por el escritor Arturo Pérez Reverte que cuenta con poderosos recursos tecnológicos, audiovisuales y escenográficos, un viaje virtual a través de un túnel del tiempo, una larga y apabullante inmersión en el pasado.

El Ayuntamiento de Alberto ha optado por la diversificación, el rigor y la modestia. 'Guerra y territorio', la exposición del renovado Museo de Historia es una muestra especializada en cartografía y topografía, materias poco atrayentes desde el punto visual, mientras que 'Ciudad y protagonistas', abierta en el centro cultural Conde Duque, propone un acercamiento a la vida cotidiana y a los sucesos de la época.

Dos exposiciones, más centradas en la totalidad de la guerra que en la sublevación madrileña, 'La nación en armas' en el teatro Fernán Gómez y 'Miradas sobre la guerra' en la Biblioteca Nacional complementan la visión de los acontecimientos resucitados por el calendario, recurso objetivo en el reparto de subvenciones y financiaciones que los funcionarios de la Cultura utilizan para justificar actos y prever programaciones.

- Madrid en Canal. Entre el envolvente despliegue audiovisual de la exposición del Canal de Isabel II, muchos visitantes se demoran ante una sencilla vitrina que alberga una pavorosa colección de navajas de la época, cedidas por el Museo de armas blancas de Albacete. Las navajas, ya nos lo han explicado varias veces aquí, fueron las armas del pueblo, navajas contra los sables y las corazas de los coraceros. "No sé porque les llaman armas blancas con la grima que dan" comenta en voz baja a su pareja una dama de cierta edad apartando la vista del muestrario de cuchillería que tanto parece interesar a su acompañante.

Una inquietante banda sonora acompaña a los visitantes en su largo recorrido, resuenan los cascos de los caballos y los pasos de los soldados invasores se van acercando, atruenan los cañones y emergen los gritos desgarrados de los patriotas: "¡Que se los llevan!", "¡Hasta aquí hemos llegado!", una algarabía de voces desgarradas y el choque de los aceros, cargas y descargas, rabia y estrépito. Abrumados por los efectos sonoros, los catecúmenos, que han pagado seis euros a la entrada, reciben un bautismo de inmersión que les prepara para la gran ceremonia que se desarrolla del otro lado de la puerta.La Comunidad ha tirado la casa por la ventana para asomarnos a la emblemática fecha y transformarla en algo así como el día del orgullo madrileño. Tras el baño de sangre, cólera y efectos especiales, los visitantes salen a la superficie conmocionados o aturdidos por la propuesta.

El comisario Pérez Reverte apuesta por el efectismo en una abigarrada combinación de viñetas evocadoras donde se mezclan las más modernas técnicas audiovisuales y las escenografías teatrales en tres dimensiones con maniquíes hieráticos que representan otras tantas escenas de este via-crucis laico y patriótico. Conviene llevar a los niños de la mano para que no se pierdan en el laberinto, no vayan a tropezar a la vuelta de una esquina con los espeluznantes cadáveres de Daoiz y Velarde o con un fiero fantoche, patriota o gabacho, armado hasta los dientes, visiones espeluznantes que podrían marcar sus delicados espíritus para siempre.

Frente al Palacio Real, dos patriotas descabalgan y acuchillan en sesión continua, de la mañana a la noche, a un coracero francés. La brutalidad de las imágenes sobrecoge a una pareja francesa que se escandaliza en susurros, quizá temerosa de una venganza popular y retrospectiva. El espectáculo tiene ingredientes de Hollywood, resabios de Museo de Cera y detalles circenses.


- Ciudadanos todos. Madrid 1808. Ciudad y protagonistas, en el viejo Cuartel de Conde Duque tiene también su fase de incubación, esta vez en el interior en sombras de una funeraria pirámide instalada en el patio norte. Es una inmersión puramente sónica, tañidos y estampidos, gritos coléricos, lamentaciones y chirridos metálicos con el contrapunto de carillones melancólicos. El visitante, que permanece de pie, bombardeado en la oscuridad por la estampida sonora agradece la confortable penumbra de la primera sala, una calidoscópica visión de la vida cotidiana del pueblo insurgente y de la emergente burguesía en vísperas de la insurrección. Interiores alegres y confiados de las mansiones burguesas, cristalería y joyería, vestuario legítimo del Museo del Traje, estampas de los gremios y oficios de la ciudad, mobiliario de ricos y de pobres y entre las curiosidades un abanico con lentes que anticipa el dadaísmo.

En 1808 residían en la ciudad 6.482 empleados y 4.781 nobles que no se implicaron por regla general en la gloriosa algarada a la que asistieron como pusilánimes y temerosos testigos desde sus casas. En la otra sala destaca una breve y ostentosa exhibición de pintura historicista y romántica del último tercio del siglo XIX. Coloristas y fantásticas recreaciones de estudio de las muertes de Daoíz y Velarde o de Manolita Malasaña y su padre despachando a un francés por la vía tradicional.

- Cartografía. Para acceder a la exposición de cartografía y topografía del Museo de Historia solo hay que atravesar la barroquísima fachada del antiguo Hospicio que contrasta con la aridez de los contenidos de la muestra, detallada exhibición de planos y de mapas alrededor de la monumental maqueta del Madrid antiguo más iluminada en las zonas donde se produjeron los levantamientos y los fusilamientos.

La exposición adquiere más mérito ante los ojos del profano cuando lee que en los primeros años del siglo XIX la cartografía española estaba obsoleta, anticuada y dispersa, cuando existía. Esta muestra se complementa con Las Miradas sobre la guerra que propone la Biblioteca Nacional y que recoge una cuidada y magnífica recopilación de grabados históricos. Los Desastres goyescos vinculan una exposición donde la sátira muestra sus perfiles más virulentos anunciando su irrupción en la vida política del agitado siglo XIX español.

- La nación en armas. El bautismo de sangre y fuego, gloria y masacre, culminaría con una visita a la exposición del teatro Fernán Gómez, La Nación en armas, en la que se percibe la crucial participación del Ministerio de Defensa. Una pormenorizada y sobria descripción de las principales batallas, algo desvaída en pantalla grande, y una proyección de escenas de películas basadas en la Guerra de la Independencia, son la cara seria y la cruz folclórica de una muestra en la que brillan los sables, las bayonetas y los uniformes, esta vez auténticos, de los soldados de los tres ejércitos participantes, pocos uniformes españoles, por lo visto se los llevaron a casa al licenciarse, y muchos franceses, se supone que tomados como despojos de guerra.

El malo de la Historia, el invasor por antonomasia, José Bonaparte, aparece siempre de forma grotesca en la imaginería de estas exposiciones patrióticas, sin matices y con trazo grueso. Ante un grabado que le representa arrodillado y suplicante dentro de una botella con el vino al cuello, una joven guía autorizada se explica: "Pepe Botella, no era ni un borracho ni un abstemio, podríamos decir que bebía lo normal". Y así lo subrayamos para que quede constancia.

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remolina
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Mensaje por remolina » Dom May 04, 2008 8:24 pm

bowman escribió:
remolina escribió:Esto viene hoy en AFP.com

"Le 2 mai 1808, coup d'envoi d'un conflit désastreux pour l'Espagne


Interesante artículo, vive Dios. Tanto que m permito la libertad de traducirlo. Creo q puede dar pie a jugoso debate.
Ah, y gracias, Remo.


De nada, gracias a tí por traducirlo, es que el otro día no tenía mucho tiempo, pero no quise dejar el artículo sin ponerlo aquí. :wink:
"Aprecio a esos cabrones" APR

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Trinidad
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Mensaje por Trinidad » Lun May 05, 2008 12:17 pm

Gracias a remolina por copiar el artículo y a bowman por traducirlo :wink:

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julito
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Mensaje por julito » Lun May 05, 2008 1:19 pm

Gracias Remolina por colgarlo y al Traductor Oficial Jurado de lengua gabacha, Mr. Bowman. Siempre está bien escuchar la opinión de los "vencidos" que, en este caso, comparto en su mayor parte.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero

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Ada
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Mensaje por Ada » Mar May 06, 2008 3:14 pm

Ni el telva se le resiste a Don Arturo
http://www.telva.com/2008/04/30/ociolib ... 52936.html
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es

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Amaranta
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Mensaje por Amaranta » Lun Jun 02, 2008 2:47 pm

http://www.soitu.es/soitu/2008/06/01/in ... 60810.html


Unas 50.000 personas han visitado la muestra sobre el 2 de mayo en el Canal
Porque hay cosas que te estallan dentro y comprendes que estaban escritas en tu destino.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Lun Jul 07, 2008 10:41 am

Talleres escolares de verano en la exposición sobre el Dos de Mayo

http://www.madridiario.es/2008/Julio/ma ... -mayo.html

El Canal de Isabel II ha programado para los meses de julio y agosto una serie de talleres didácticos y educativos para escolares de entre 6 y 14 años, dentro de la exposición "Madrid 2 de mayo 1808-2008. Un pueblo, una nación". Se han programado seis talleres didácticos, de dos horas de duración, incluida la visita guiada a la muestra, con un precio de 2 euros por persona.

Los talleres se denominan "Grabados del 2 de mayo", "Madrid en 1808", "Gymcana en la exposición", "Collage del 2 de mayo", "Goya en el teatro" y "Vestuario de época". Por otra parte, el Canal de Isabel II ha reducido el precio de las entradas para los alumnos de colegios, institutos y universidades, así como para los grupos de colectivos y asociaciones que quieran visitar la exposición. Cada alumno pagará un euro por la entrada, mientras que las asociaciones pagarán 2 euros, frente a los 4 actuales, y tanto en uno como en otro caso, se les ofrecerá la posibilidad de contratar una visita guiada gratis, siempre bajo petición y disponibilidad.

"Madrid 2 de mayo 1808-2008. Un pueblo, una nación" es una muestra comisariada por el escritor y miembro de la Real Academia Española Arturo Pérez-Reverte y está abierta al público hasta el 28 de septiembre en el Centro de exposiciones Arte Canal, de lunes a domingo, de 10:00 a 21:00 horas.

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Crónica de un día en la exposición '2 de Mayo, un pueblo, una nación'
Sabatini - icorso.com - 28/07/2008

Ordeno las ideas poco a poco, intentando tejer con un montón de sensaciones una red que tenga un poco de sentido, algo que convierta lo que es la exposición del 2 de Mayo en “mi” exposición del 2 de Mayo. Ya sabéis a lo que me refiero. Así que empezaré por el final, por aquel momento en el que uno se detiene a mirar los nombres de las personas que han hecho la exposición y… Demontres coronaos, uno de los comisarios científicos es Jesús María Alía. ¿Y quién es Jesús María Alía Plana? Pues uno de los hombres que más sabe de Ordenanzas de la Armada del siglo XVIII. Ando loca buscando uno de sus libros. Concretamente éste:

http://www.centraldellibro.com/Ordenanz ... 545418.htm

¿A que el precio tira para atrás? Tiene que ser un error, porque si no lo es, es el autor vivo mejor pagado.

Pero entremos ya. Yo lo hago a las 15:00h y con mi entrada comprada en un cajero. Es una hora estupenda en Madrid en el mes de julio. Una hora tranquila. Nos sentamos en la sala, donde vemos el primer vídeo.

El Cubo o Túnel en el Tiempo: La exposición se inicia en un espacio audiovisual que actúa como prólogo del recorrido expositivo. La duración es de, aproximadamente, unos cinco minutos y plantea la situación histórica de España bajo el dominio francés y que fue causa de la sublevación popular. Este espacio expositivo se ha concebido en un gran recinto en forma de cubo cerrado, buscando una intensa sensación de inmersión espacial y temporal. El espectador se encuentra físicamente rodeado por imágenes proyectadas en los cuatro lados del cubo, así como en el techo. Lo mismo y distinto en cada instante. Parece que no, pero la exposición no sería lo mismo sin ese vídeo. Es como si alguien te dijera: "siéntese, repose, vamos a limpiar sus ojos con el destello de una faca y, una vez olvidado todo lo que hay ahí afuera, ábralos y mire, sólo mire, luego siéntese y, después, piense, si se atreve". Ya se te empieza a encoger el ombligo. No os quiero ni contar cuando te das de morros con la primera metáfora revertiana: el inmenso tablero de ajedrez en el que el caballo tumba al rey y éste cae con un ruido ensordecedor. Aquí nadie mata al caballo. Es el caballo el que se come al rey.

Cuando salimos una parejita saca sus audioguías. Y la pregunta me sale sin pensar. ¿Dónde las habéis alquilado? En taquillas, es la respuesta. Claro, como yo ya traía la entrada de casa no tengo audioguía. Consejo: no olvidéis pasar por taquillas para alquilar una. Vuelvo sobre mis pasos y cuando aún no había caminado ni cinco metros se abre una puerta. Perdone, ¿adónde va? Explicación al canto. Muy amablemente me meten en la sala de control y allí descubro al ver las pantallas que todo está vigilado y cuidado, que nadie puede hacer maldades sin que se enteren los de seguridad. Una chica encantadora me acompaña a conseguir mi aparatito y vuelvo a empezar. Ahora sí soy toda oídos.

Lo primero que te sorprenden son los sonidos. Te acompañarán durante todo el recorrido y vas pasando de unos a otros sin apenas darte cuenta. Tienen incluso un pequeño toque molesto perfectamente conseguido para crearte la desazón justa. Menos la campana que toca a muertos. Esa te parte en dos.

Una nota más: los colores. Te advierten que los colores de las salas están escogidos con toda la intención del mundo. En la segunda sala ya se te ha olvidado. Pero cuando te faltan tres salas te das cuenta de que el color se te echa encima con toda la fuerza del mundo. En ese momento te das cuenta de que ya estás preso de los acontecimientos, de que eres hombre muerto. Un acierto lo de los colores, os lo aseguro.

Entras en el ámbito 1: los antecedentes. Si uno tiene la paciencia de permanecer de pie delante de las pantallas con los mapas que informan sobre los avances del ejército francés, o los regimientos que estaban en cada punto de Madrid, adviertes que son un síntesis perfecta, que duran lo justo y que le dan a la variable espacial la importancia que tuvo durante ese día, que no fue poca.

Con los trajes me pasó algo curioso. Al estar mezcladas las reproducciones de los trajes, que representan una vuelta al pasado, al estado en que se encontraría el traje si estuviéramos estrenando el siglo XIX y los trajes reales, que te arrancan de cuajo del pasado y te vuelven a situar en el día de hoy, unas veces te quedas pegada a las vitrinas con la sensación de que estás en el Corte Inglés de la época y otras con la emoción de intentar rozar con los dedos un desgarrón de la casaca de un oficial pensando que corazón latió dentro de esa ropa hace doscientos años. Generosa aportación la de la Asociación Napoleónica y la del museo francés que ha prestado los trajes originales.

Me encantó el cuadrito de Alenza que representa una tertulia en el café donde cantaba 'La zarzamora'. ¿Qué queréis que os diga? (Parezco Muntaner y sus crónicas: Qué us diré jo? ) Coplera que es una.

Una reproducción de la familia de Carlos IV de Goya. Van apareciendo poco a poco los personajes. Primero Carlos IV, al que dan ganas de escupirle en un ojo. María Luisa de Parma, con una flecha de diamantes en la cabeza, símbolo de la fertilidad que se había ganado a base de 14 hijos. Fea, pero fea, fea. Fernando VII, cuando aún se le podía mirar a la cara (en los cuadros del resto de la exposición está retratado como era, feo de cojones). El Infante Francisco de Paula y todos los demás. Hasta llegar a Goya, semioculto en un rincón, mirándolo todo, pintándolo todo. Luego volveremos a encontrárnoslo.

Mención aparte merece el espacio dedicado a Murat. La audioguía ya advierte de que era un guapito de cara al que le gustaban los trapos. Y de repente te encuentras con el cuadro y compruebas que el narrador no ha exagerado un ápice. Ricitos al viento, una barbillita con hoyuelo divina de la muerte, carita de ángel. Pero no os perdáis lo mejor. Esos pantalones, fistro de la pradera, marcando paquete y profusamente bordados en oro para enmarcar mejor sus “riquezas”. Vamos, lo que se dice un derroche de glamour de hombre.

Y pasamos al amarillo claro: la insurrección. Lo primero que sorprende es que al pan, pan y al vino, vino. Me explico. Que cuando los madrileños se juegan los cuartos allí pone que se juegan los cuartos. Pero que cuando atacan a soldados franceses solos y desarmados, lo que se dice es que éstos fueron asesinados. Así, sin medias tintas. 'Paisano rematando a un soldado francés, Museo de Historia, Madrid.

Por cierto, y antes de que se me olvide: que ahora mismo Groupama le asegure gratis las manos a Díaz Galeote, que alguien con unas manos así se lo merece. Sus figuras son de antología. Y si tengo que escoger una para robarla en un momento de enajenación mental transitoria, no dudéis que me llevo bajo la gabardina al cura trabucaire. Sólo le falta ponerse a pegar tiros. Claro que si queréis pasar miedito os propongo un juego. Acercaos a la figura del paisano armado hasta que vuestra nariz toque el cristal y miradle a la cara. Por un momento imagináoslo a tamaño real a esa distancia, y vosotros vestidos con uniforme francés por aquello de las casualidades de la vida. A ver quién es el guapo que le aguantaría la embestida al paisano sin pestañear. Y otra figura para robar, la Manola Madrileña. Nada de redecillas goyescas en el pelo, ni zapatitos coquetones, ni un abalorio encima. En su lugar, estameña, esparto en la garrafa, fusil a la espalda y ceño fruncido. Sólo una dulce concesión, el escotazo que le pone Galeote como contrapunto a su fiereza.

Si no me falla la memoria, en esta sección existe un video que muestra como se cargaba un fusil en tiempo real. Una eternidad. Por eso, entre descarga y descarga, daba tiempo a merendarse, cuerpo a cuerpo, a algún que otro enemigo. Por aquello de llenar los tiempos muertos. Nada que ver con los disparos certeros y, sobre todo, rápidos que salen en las películas.

Es extraño como nos funciona el cerebro a los humanos. Me explico. Me encontraba delante del cañón que dispara contra una pantalla. Pedazo cañón, pensé. Y, distraídamente, levanté la vista. Miré el techo del Canal y la parte superior de los plafones que panelan el recorrido. Automáticamente recordé el vídeo que vimos sobre la construcción de la exposición (sí, el de la música que nos gustó tanto). Y al bajar la vista me vino a la memoria. ¡El cañón! Y los vi. Uno, dos, tres, cuatro… y así hasta ocho hombres… y un cañón. Gracias, Pepe, Juan, Manolo, Santi, o como demonios os llamaseis.

Y sin darme cuenta llegué al espacio número 3, la ofensiva francesa. Y aquí me encontré con la primera ventana al pasado. Resulta que han cogido lo que se podría haber sido y lo han convertido en real, le han puesto algo parecido a una red para que no puedas fijar bien la vista y han jugado con las luces. Y te sueltan allí, en aquel cuarto oscuro, con el corazón encogido mientras espías a Murat. Si tenéis la suerte de ver las escenas completamente solo, como la tuve yo, sabréis de lo que hablo. Ni una conversación, ni una respiración más que la mía. Murat inclinado sobre el plano. Sus rizos, que no sabes si pegarles un tirón o guardarte uno en un prendedor (que guapo lo han puesto al jodío). Y allí una chaqueta tirada sobre una silla. Y en primer plano la escribanía, con el tintero, la pluma, la salvadera medio abierta porque parece que han escrito algo hace un momento. Papeles rotos por el suelo, quizá esos mismos para los que acaban de utilizar la salvadera. Me quedé allí un ratito, deseando y temiendo que Murat levantara la vista.

Sigo caminado y otra vez vuelvo a encontrarme con Murat. Esta vez me mira desde otro cuadro. Y pienso "nos ha jodido el gabacho, lo que le gustaba la ropa de marca". Se ha retratado de perfil, y esta vez lo que le aprieta el pantalón (que mira que lo llevaba repretao el tío) es el culillo respingón que parece el de una mujer, talmente Jennifer López.

Y estamos ya en el color naranja. La cosa se pone de punta. Y se pone de punta en la puerta a la que le tengo celos. No os perdáis la colección de navajas. Y no sólo por la colección en sí. Poneos las gafas de ver, sí, las de la presbicia, que ya tenemos una edad, y fijaos en dos de ellas, en las inscripciones de su hoja. No puedo citar de memoria lo que ponía, porque de eso no tengo, pero una decía algo así como “viva el honor de mi dueño” y otra “por siempre te seré fiel”. Es entonces cuando te das cuanta que esas facas cabriteras que da miedo hasta verlas fueron más que simples utensilios para sus dueños. Y el artículo del Jefe sobre las navajas tiene ahora más sentido. Para lo bueno y para lo malo.

Los presos de la Cárcel Real ya son viejos conocidos para nosotros cuando llegas a ellos. Los habitantes del edificio de estilo herreriano, que ahora más parece un hotel Relais&Chateau que otra cosa, te guiñan el ojo y te dicen "espere usté un momento que vamos a matar unos cuantos gabachos y venimos enseguida. Nada, cosa de unas horas". Y tú te quedas allí pensando que seguro que vuelven, que tienen cara de buena gente. Se llega a inventar el Jefe el episodio y le dicen de todo, que si vaya demagogo que está hecho, que si ya se sabe como es Reverte. Pena que no hubiera un espejo allí cerca. Seguro que me hubiera visto sonriendo de través. Puritita mala hostia.

Ahora ya estamos llegando al final, al último reducto. Estupendas las fotografías que se hicieron durante la demolición del parque de Monteleón. No tienen nada que ver con aquel día, ya que se tomaron años después, pero ver sus ruinas tiene un no se qué de guerra y desolación, de ruina y olvido que las liga a lo que sucedió con la fuerza del testimonio gráfico, que es lo único que no podía incluirse en la exposición a modo de testimonio contemporáneo. Allí no había un Márquez que fijase en su retina metálica lo que estaba pasando. Pero esas fotos tienen algo especial.

Y entonces agradecí de veras haberme quedado rezagada, y sola. Los cuadros de Manuel Castellanos, prescindiendo de su preciosismo neoclásico, me recordaron que los defensores de Monteleón eran hombres jóvenes, con toda la vida por delante. Pensé en ello cuando le miraba las piernas a un moribundo Velarde. Eran piernas jóvenes y fuertes. Y muertas.

Si me permitís, otra sugerencia: fijaos en las esquinas. Concretamente en las esquinas de los cuadros. Encontrareis detalles interesantes y, contrariamente a lo que pueda parecer, hasta divertidos. Un ejemplo. En uno de los cuadros del ataque al parque de artillería, concretamente uno del mencionado Manuel Castellanos y que me ha dicho un amigo que es uno de los preferidos de Arturo, no por la batalla en sí, sino por esa escena de los paisanos tirando de todo, se os irá la vista a la escena central, épica, como no podía ser menos. Pero, insisto, observad el grupo de cinco personas que están en la parte superior izquierda; y no me digáis que no tiene su gracia verlos ahí, pegando tiros con bastante poca traza y tirando todo lo que tienen a mano. Misma lucha, otro mundo.

Me gustó el retrato figurado de Velarde, con su frente despejada y el ceño fruncido. En realidad quien me gustó fue Velarde mismo. Y a su lado un Jacinto Ruiz muy parecido a Márquez parecía adelantar su labio inferior en una mueca de desprecio. Daba miedo entrar en la cripta donde están los cuerpos de Daoíz y Velarde. Si queréis hacer la prueba, esperad a que se apaguen las luces. Y echad entonces a andar con paso lento desde el pasillo hasta la cripta. A cada paso la luz va subiendo, y cuando te asomas, las luces ya se han encendido del todo. Y todo es a tamaño real, y da miedo, y congoja, y rabia. No es extraño que a estas alturas el retrato de Grouchy que está a continuación me pareciese repulsivo. Con sus ojos claros, como de merluza hervida, exoftálmicos perdidos.

A estas alturas estás derrotado. Caminas más lento que al entrar. Y no te hace ninguna gracia que lo próximo que te espere sea un cuarto oscuro. Pero entras. Y te paras. Miras a un lado y a otro. Instintivamente te retiras hacia la izquierda. A tu derecha tienes al pelotón que te estaba esperando. Te van a fusilar. Junto con el cura, los paisanos y ese personaje de camisa blanca y pantalón amarillo que se parece, sospechosamente, al que está hiriendo al caballo en 'La carga de los mamelucos' y que perdió su chaqueta verde durante las horas que van entre uno y otro cuadro. Confieso que en el momento de la descarga busqué con la vista la puerta por la que se sale de la habitación oscura.

Y ya todo es negro y memoria. Una lista de muertos. En una habitación desnuda. Una detrás de la otra. Se escurrían mejilla abajo, ordenaditas y en silencio, como si no quisieran molestar a los 413 que un día el Jefe decidió dar vida y muerte otra vez para que no nos olvidásemos nosotros.

Un apunte, quien no se compre el catálogo, que para ser el catálogo de una exposición (suelen ser caros como el fuego) tiene un precio muy ajustado, es tonto de capirote.
Última edición por Rogorn el Lun Nov 17, 2014 9:23 pm, editado 1 vez en total.

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juralue
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Mensaje por juralue » Mié Jul 30, 2008 3:22 pm

¿alguien sabe si hay problemas a la hora de conseguir entradas para la exposición?

colas de gente para entrar etc....
llame al cielo y no me oyo
pues sus puertas me cierra
de mis pasos en la tierra
responda el cielo y no yo

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juralue
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Mensaje por juralue » Mié Jul 30, 2008 3:27 pm

por cierto ¿me podeis recomendar algun hostal baratito?

para el 15 o 16 no es seguro que podamos ir
llame al cielo y no me oyo
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Ada
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Mensaje por Ada » Mié Jul 30, 2008 5:53 pm

Se monta algo de colasi vas a primera hora, pero si compras la entrada un ratin antes...con que vayas 20 minutos antes de que abran, de sobra

Hostales por esa zona la verdad que no tengo ni idea, en pza de castilla hay bastantes hoteles :roll:
Abba
Silken Puerta
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juralue
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Mensaje por juralue » Vie Ago 01, 2008 8:32 am

muchas gracias por la información ada
llame al cielo y no me oyo
pues sus puertas me cierra
de mis pasos en la tierra
responda el cielo y no yo

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LAMIEL
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Mensaje por LAMIEL » Lun Sep 01, 2008 7:21 pm

Me gustaría saber si el día 11 de septiembre la exposición sigue abierta y hasta que hora se puede visitar;estaré en Madrid por motivos de trabajo y no creo que pueda acercarme hasta las ocho de la tarde.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Lun Sep 01, 2008 7:23 pm


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LAMIEL
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Mensaje por LAMIEL » Lun Sep 01, 2008 7:28 pm

Gracias por el enlace,sería una lástima no llegar a tiempo.

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elisheva
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Mensaje por elisheva » Lun Sep 01, 2008 7:32 pm

Merece la pena verla, de verdad.
Además, se nota la mano de Arturo :wink: :lol:
...En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada...

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koora_linax
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Mensaje por koora_linax » Lun Sep 01, 2008 10:00 pm

Gracias chicos. Mañana me escapo para los madriles y la visitaré por la tarde. En la mañana estaremos por el Prado. Estoy deseando verla 8O
"Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R

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koora_linax
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Mensaje por koora_linax » Mié Sep 03, 2008 2:49 pm

Una exposición que hace introducirte en el contexto de Un día de cólera. El haber leído la novela de Arturo ha hecho aún más eficaz el recorrido histórico en ese espacio y tiempo de doscientos años. Felicito desde aquí a todos los que han hecho posible visualizar estos acontecimientos subrayando la verdad de los hechos y sus consecuencias. Personalmente he experimentado la carencia de no conocer lo suficiente la ciudad de Madrid. Seguro que los que la viven habrán disfrutado y evidenciado mejor lo acaecido aquél día. Me encantó ver durante el recorrido a niños con sus padres y abuelos.

Estupenda la sección de bibliografía.y el detalle de entregarnos el dossier de prensa.


Ojala todos los eventos culturales fueran en esta línea :wink:
"Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R

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LAMIEL
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Mensaje por LAMIEL » Sab Sep 13, 2008 12:22 pm

LLegue a tiempo y pude visitarla,a las siete y media ya tenía mi entrada en la mano.La impresión general después de haber leído "Un día de cólera" e ir paseando por las diferentes salas es la de que todo lo que había leído lo estaba viviendo y realmente fue una sensacíon muy especial.La proyección inicial te hace introducirte en un tunel del tiempo y cuando sales y observas la proyección final y la meditas notas un cierto estremecimiento y te preguntas que nos deparara el futuro.... :roll: .
El sonido de las campanas en "La vela de los héroes" es sobrecogedor.
Desde aquí le doy mi más sincera enhorabuena al "comisario".

A mi hija le ha gustado mucho el comic que daban a los niños que acudían a la exposición,aunque ella no me acompañaba lo solícite a una señorita que amablemente me lo dio.
Si comento lo del comic es por lo siguiente, mi hija ha comenzado este año quinto de primaria y revisando su libro de Conocimiento del medio en el que ahora mezclan la historia con las ciencias naturales y la geografía me he encontrado con esto:
LA EDAD CONTEMPORANEA.
1.El siglo XIX
La Edad Contemporánea comenzó en 1808 con la guerra de la Independencia,que enfrentóa España contra los franceses.
En 1812,durante la guerra de la Independencia,se aprobó la primera Constitución española.........

A la derecha de la página aparece el cuadro de Goya "EL TRES DE MAYO" con el sigiente epígrafe:"Los fusilamientos de la montaña de Príncipe Pío,de Francisco de Goya representa el acontecimientocon el que comenzó en España la guerra de la Independencia contra los franceses.

Os parece que esta es la forma correcta de acercar la historia a los niños .

Por cierto esto es lo que aparece en la portada del libro:

CONOCIMIENTO DEL MEDIO 5 PRIMARIA
EDITORIAL SANTILLANA PROYECTO UN PASO MAS
Lo que no especifíca la portada es si el paso es hacia delante o hacia atrás. :( :(

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agustinadearagon
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Mensaje por agustinadearagon » Dom Sep 14, 2008 6:10 pm

El domingo pasado visité la exposición, y no tuve ningún problema para sacar la entrada.
No quiero repetirme con lo que ya habéis dicho acerca de lo bien que está. Sin duda tendrían que visitarla todos aquellos que creen que lo progresista y lo democrático es echar tierra encima el pasado, olvidar la historia o pintarla del color que les conviene a los que pretenden medrar en el poder, o ya se asientan cómodamente sobre él.
Enhorabuena a los que han trabajado en ella. El resultado ha sido espléndido, aunque eché en falta más reliquias españolas, pero bueno, ya sabemos que en este país no rendimos culto a lo nuestro, y el hacer honores a los que han muerto por esta tierra es tachado de retrógrado y fascista.
Personalmente salí con una sensación de nostalgia, y si bien nunca es de añorar una época belicosa, sí envidié la unión del pueblo, y la lucha por un ideal. Que las gentes se confraternizasen de esa manera no deja de parecerme deseable, porque hoy en día vivimos en una época en la que parece que tan sólo motiva lo material, y el consumo desmedido . Es este, nuestro momento, un momento de individualismo creciente, en el que se busca el placer y la vida cómoda. Y si bien el egoísmo es característica básica del ser humano, y en ocasiones una necesaria herramienta de supervivencia, en la actualidad lo percibo de una manera cada vez más acuciante. Quizá sea mi visión un poco pesimista. Puede. Admito debate. Pero sin duda, me gustaría pasearme por cualquier rincón de la geografía española y que nadie me mirase mal por el hecho de ser de la “capital del imperio”, o por hablar en castellano. A lo mejor es que necesitamos una amenaza externa para que nos unamos, y nos sintamos una nación de nuevo.
Para quitarle un poco de amargor a mis palabras, quiero terminar con una percepción un tanto frívola y jocosa, sobre algo que me llamó la atención en la exposición: los uniformes. Éstos me parecieron una de dos: o que la especie ha mejorado notablemente en estos 200 años, o que las telas han ido encogiendo con la falta de uso y su estancamiento entre vitrinas y naftalina, porque se me figuraron un tanto estrechos, pequeños, inversamente proporcionales al tamaño de las navajas que se gastaban los españolitos de entonces. Es decir, que esos gabachos no debían de ser ni muy altos, ni muy anchos, porque las casacas parecían de talla 38. Aunque quizá fuesen alucinaciones mías, producto de la fascinación y de ese viaje virtual en el tiempo al Madrid de 1808.

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