La Reverteca

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Rogorn
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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Dic 15, 2019 4:09 pm

Pérez-Reverte hereda una gabardina
Pablo Portabales - lavozdegalicia.es - 14/12/2019

La hija recuerda la frase de su padre: «Si algún día me pasa algo, esa gabardina se la das a Pérez-Reverte». Manuel Souto Candal, de 89 años, vio cumplido su sueño en vida. Aprovechó que el escritor visitó A Coruña hace unos días para regalarle la prenda. «Estuvimos esperando la cola en la librería Arenas donde estaba firmando ejemplares. Cuando por fin accedimos a él, mi padre le dio la gabardina. Nos quedamos todos sin palabras. Fue un momento cargado de sentimiento. Pérez-Reverte lo agradeció y se abrazó a mi padre. 'Esta es la que yo buscaba', le comentó», relata María, la hija. «Estuvo muy amable, pero yo no estoy acostumbrado a estas cosas y me emocioné un poco. Se la di con mucho aprecio», afirma el progenitor.

Hace poco más de un año el escritor explicó en un artículo en el suplemento 'XL Semanal' sus dificultades para encontrar una gabardina de las de antes. "Busco una de verdad, le dije al vendedor. Que me cubra hasta abajo; para cuando llueva, no mojarme. Ya no se llevan, me dijo el tío, mirándome como si yo acabara de salir del Pleistoceno. Ahora son cortas. Le respondí que una gabardina corta, amén de poco práctica, era una gilipollez. Casi un oxímoron. Y cuando intuí que el fulano estaba deseando que me largara para buscar la palabra oxímoron en Google, me fui con el rabo entre las piernas. Así que durante mucho tiempo estuve usando una vieja y estupenda gabardina que fue de mi padre, larga de verdad". Esto decía en el inicio del citado escrito.

Con el tiempo, el escritor logró adquirir una similar a la que buscaba, pero no el modelo exacto que tanto anhelaba. Manuel, como cada semana, leyó con admiración el artículo de Arturo. «Me gusta su forma de ser, su sinceridad y los tacos que mete de vez en cuando. Lo quiero un montón sin conocerlo en persona», comenta este hombre que bien le daría a Pérez-Reverte para otro artículo. Manuel fue tonelero y se pasó media vida haciendo barricas de vino artesanales en el barrio de Os Mallos de A Coruña. Al leer la reflexión sobre la gabardina se acordó de una que reunía las condiciones que exigía el escritor. Cuspidiña. La que su mujer le compró en 1990 y que apenas utilizó. «No me acuerdo lo que costó, pero no fue barata. Mi señora, que en paz descanse, y el dependiente me liaron diciendo que me quedaba muy bien, que estaba muy de moda... Pero nunca me resultó cómoda para andar, porque se me metía entre las piernas», recuerda. Por eso llamó a su hija y le dijo «busca en los armarios la gabardina Burberry, que se la vamos a regalar a Pérez-Reverte».

«Creo que se la puso una o dos veces en toda su vida», apunta María. La encontraron. Allí estaba, como el primer día. Como hace 30 años cuando liaron a Manuel en el centro comercial. Pero nadie de la familia fue capaz de encontrar en todo este tiempo la fórmula de dar con el escritor para hacerle saber que en Galicia se escondía la prenda que añoraba. Los nietos, más a la última, intentaron el contacto vía redes sociales, pero nada. Llamaron a editoriales, intentaron acceder vía correo electrónico, pero nada. «Estuvo ahí colgada hasta que nos enteramos de que venía a Galicia a la inauguración de la nueva librería Arenas y que iba a firmar ejemplares en el negocio del Cantón. De hecho pasamos por allí unos días antes para asegurarnos y confirmar el horario en el que iba a atender al público», aseguran. A sus 89 años, con dos vértebras fastidiadas y algún achaque más, este hombre hizo el esfuerzo de acercarse a la librería y cumplir con su deseo, regalarle a su autor favorito la gabardina que tanto deseaba. Un empleado del establecimiento le prestó una silla mientras esperaba su turno. No podía más. Las piernas le flaqueaban, pero la ilusión por hacer efectiva la herencia le dio las fuerzas necesarias para aguantar aquellos minutos. Manuel se convirtió en 'Sidi', el héroe de la última novela del escritor. Ahora Pérez-Reverte luce la gabardina y Souto Candal y su familia son felices contando la historia.

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Foto: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/y ... P20991.htm

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Rogorn
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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Mar Dic 17, 2019 8:29 pm

«Y no pido perdón»: el rearme simbólico del nacionalismo español, de Marta Sánchez a Blas de Lezo
Pablo Batalla Cueto - elcuadernodigital.com - 16/12/2019

(...) Con Ferrer-Dalmau viene formando un tándem prolífico el ya citado Arturo Pérez-Reverte, guionista de algunos de sus cuadros, y que ha empezado a ilustrar con ellos sus propios libros. Su fama es mayor y más antigua que la del pintor: periodista y corresponsal de guerra, Reverte comenzó, a finales de los años ochenta, novelas rápidamente exitosas que lo han convertido en uno de los novelistas españoles más vendidos, muy conocido tanto en España como fuera de ella, en Latinoamérica y también en Europa. Novelas no siempre, pero frecuentemente históricas, ambientadas en momentos de la historia española como el Siglo de Oro (la muy popular serie Alatriste), la guerra de la Independencia (Un día de colera, El asedio…), la civil del treinta y seis (la serie Falcó) o la Edad Media (su última novela, Sidi, sobre el Cid). Además, es desde hace lustros un prolijo columnista, famoso por un estilo vitriólico y cascarrabias, obsesiones como el por él llamado feminazismo o la incultura general que percibe en España o un acendrado antipoliticismo; y ha publicado varias recopilaciones de sus artículos. Una de ellas, muy reciente, reúne una larga serie de ellos sobre la historia de España desde la prehistoria hasta la Transición, que había ido publicando correlativamente en la revista XLSemanal con el propósito de conformar «un relato ameno, personal, a ratos irónico, pero siempre único, de nuestra accidentada historia a través de los siglos». Y como todos los libros revertianos, ha alcanzado un éxito enorme: Reverte concita en torno a sí una nutridísima legión de seguidores que convierten en superventas absolutamente todo lo que publica.

La visión de la historia de España y de su presente que toda esta vasta obra histórica trasluce es ciertamente peculiar: un tremendismo plúmbeo, exagerado de toda exageración, que se regodea con deleite febril en la naturaleza «cainita y suicida» de España, en la ontológica «ruindad cainita» y la «miserable naturaleza» de sus habitantes; en el «cable suelto» que los españoles tendríamos «sumergido en bilis en algún lugar del corazón»; en una España «sucia», «enferma de sí misma», que «desprecia cuanto ignora y odia cuanto envidia» y que a juicio del escritor retorna eternamente «pidiendo cerillas y haces de leña, exigiendo cunetas y paredones donde ajustar cuentas» y «sólo se calma cuando le meten dinero en el bolsillo o ve pasar el cadáver del vecino de quien codicia la casa, el coche, la mujer, la hacienda». Somos los españoles —decía Reverte en un artículo de 2007, nada excepcional en su tono desquiciado— «gentuza que si no extermina al adversario es porque no puede; porque ahora está mal visto y queda feo en el telediario. Pero si retrocediéramos en el tiempo y nos dieran un Máuser, un despacho de Gobernación, una toga de juez en juicio sumarísimo, llenaríamos de nuevo los cementerios». Nacionalista herderiano al revés, viene a creer el escritor cartagenero en un Volksgeist maligno pero no menos imprescriptible; en una esencia perenne que convertiría inevitablemente a España, a una España acientíficamente different para mal, en un dechado de todas las inmundicias del que cualquier análisis desapasionado revela disparatada la creencia. España no ha vivido ni vive ahora dramas sustancialmente distintos que los que han atravesado a cualquier otro país del entorno. Como ejemplifica Enrique San Miguel Pérez:

"Si se examina la serie de textos constitucionales franceses entre 1791 y 1814, nos encontramos con más de los existentes en España entre 1808 y 1978. España no es una nación más inestable o más turbulenta que cualquiera de las europeas. De hecho, es la única nación europea en donde no se producen movimientos revolucionarios en 1830 y 1848. Y las revoluciones de 1820 y, sobre todo, 1868, son prácticamente incruentas".

El historiador catalán Jordi Canal argumenta convincentemente a su vez en 'Guerras civiles: una clave para entender la Europa de los siglos XIX y XX' que

"si la experiencia europea no careció desde 1914 de guerras, culturas bélicas y violencias de masas, cabría deducir que el caso español no fue tan divergente. La falta de una «cultura cívica» y la presencia de tradiciones de enfrentamiento interno serían menos una excepción que un hecho habitual en buena parte del continente. No se trata con ello de blanquear o «normalizar» la historia española, algo imposible habiendo de por medio una guerra civil tan devastadora y una cruel dictadura que llegó hasta los albores del último cuarto del siglo XX. Pero tampoco conviene olvidar que los pasados inmaculados no abundan entre los países vecinos. Ni siquiera sería necesario aludir a las matanzas, guerras sangrientas y prácticas genocidas que asolaron la Europa de la primera mitad de esa centuria. Bastaría con evocar el imparable descrédito en que fue cayendo el parlamentarismo liberal a partir de la Gran Guerra. O sería suficiente con recordar el amplio recurso a la violencia que se puede ver en las políticas internas de la mayor parte de los Estados y en los discursos y prácticas de los proyectos políticos, tanto los reaccionarios y fascistas como aquellos que aspiraban a un nuevo orden social de naturaleza revolucionaria. La crisis de legitimidad de la democracia y el «abandono» de la misma, sus «carencias» y límites, la falta de canales reales de participación y mediación o los problemas planteados de cara a la resolución pacífica y normativa de los conflictos no eran una realidad privativa de España".

Tampoco hoy tienen España y sus convulsiones demasiado de particular, por más que quieran verse de ese modo cuestiones como el independentismo catalán o la corrupción política. Nadie considera una nación fallida la británica por más que el Brexit esté sacando a relucir sus peores demonios y amenazando seriamente al Reino Unido con una balcanización como la que desde hace siglos vienen profetizando para España aspaventosos augures sempiternamente errados. Tampoco Italia, un país en el que la Mafia ha infectado las instituciones de un modo como jamás lograron hacerlo aquí el narco gallego o el gilismo (y lo intentaron, pero se toparon con una justicia eficaz, como el exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional Rodrigo Rato o el yerno del rey, Iñaki Urdangarin, encarcelamientos que despertaron sorpresa y admiración fuera de España). Ni la Francia de los guetos en incendio permanente. Y como dice bien el historiador Diego Díaz, autor de un interesantísimo Disputar las banderas: los comunistas, España y las cuestiones nacionales, «los militantes de izquierda pensamos muchas veces en España como un espacio autoritario, hostil hacia las ideas nuevas y en general poco democrático, mientras que para los jóvenes europeos que nos escogen masivamente para pasar su año de Erasmus somos un país tolerante, tirando a progre y abierto a la diversidad».

Reverte no es, en cambio, más amable para con el presente de España que para con su pasado: antes bien, se revela más inconcesivo para con el primero que para con el segundo. De la España pretérita es capaz pese a todo de señalar —y las señala con delectación en sus columnas y textos sobre historia, que frecuentemente consisten en relatos épicos de batallas y otras hazañas, incluidas las de la División Azul— valentías, audacias y heroísmos, y salta como un resorte y clama, cuando el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador propone un acto de perdón a los indígenas por los desmanes de la conquista española del que participen el rey español, él mismo y el papa, esto que lo hace incurrir en flagrante contradicción con su propio discurso, que en realidad valdría para calificar: «Acaba uno harto de que la historia de España, con tantas luces y sombras como la de cualquier otro país, se haya convertido en el tiro al blanco de todos los demagogos, oportunistas y golfos de dentro y de fuera. Ya parece un concurso para ver quién escupe más fuerte y más lejos».

Reverte, como Marta Sánchez («Rojo, amarillo / colores que brillan / en mi corazón / y no pido perdón», dice su letra para el himno, lo que bien parece una excusatio non petita, accusatio manifesta), no pide perdón, pero tampoco se lo concede a la España presente. Es un desprecio total, monolítico, inasequible a índices de prosperidad, libertad, seguridad y nivel de vida en general o encuestas que nos sitúan a la vanguardia mundial del respeto a la diferencia, el que en el escritor despierta una España a la que vilipendia como «un Titanic con capitanes incompetentes y pasajeros aplaudiendo y haciéndose selfies con el iceberg»; «un país de fantoches, surrealista hasta el disparate», gobernado por «la podredumbre moral de una clase política capaz de prevaricar de todo, de demolerlo todo con tal de mantenerse en el poder aunque sea con respiración asistida»; «una feria de pícaros y cortabolsas que las nuevas formaciones políticas no regeneran, sino alientan». Y en ese desprecio total cuesta no adivinar —si bien justo es consignar que Reverte no lo ha formulado jamás— el embrujo inconfesable de los cirujanos de hierro que parece su corolario lógico; la aprobación del palo largo y la mano dura de los que en la Libertad sin ira de Jarcha se rechazaba que sólo ellos valieran para gobernar a los españoles; una prístina reedición española de esto que sobre los intelectuales de la Alemania de Weimar escribía Rüdiger Safranski en su espléndida biografía de Heidegger:

"Es sabido que los mandarines, acuñados por una tradición apolítica o antidemocrática, sólo en contados casos entablaron amistad con la democracia de Weimar. Ellos despreciaban lo que pertenecía a la democracia: los partidos políticos, la multiplicidad de opiniones y de estilos de vida, la relativación alternante de las llamadas «verdades», el término medio y la normalidad sin heroísmo. En estos círculos, el Estado, el pueblo, la nación, se consideraban como valores en los que pervivía una substancia metafísica en decadencia. Desde ese punto de vista, el Estado está por encima de los partidos y opera como idea moral que purifica el cuerpo del pueblo; y las personalidades directoras, los carismáticos, dan expresión al espíritu del pueblo. En el año en que apareció Ser y tiempo tronaba el rector de la Universidad de Munich, Karl Vossler, contra el resentimiento antidemocrático de sus colegas: «Siempre bajo nuevas transformaciones la antigua sinrazón: un politizar metafísico, especulativo, romántico, fanático, abstracto y místico… Se pueden oír sollozos acerca de lo sucios e incurablemente mancillados que son todos los negocios políticos, sobre lo falsos que son la prensa y los gobiernos, sobre lo malos que son los parlamentos, etcétera. Los que así gimen, presumen con tono de importancia de ser demasiado elevados y espirituales para la política»."

Reverte no es exactamente un intelectual, pero sabe parecer uno a los ojos deslumbrables de una cultura media, como un Joaquín Sabina sabe parecer un poeta en lugar del rey del ripio a los ojos impresionables del lego en poesía. Formula teorías de aspecto sesudo (como la del, por él muy subrayado, presunto doble error histórico de España: haberse equivocado de Dios en Trento y de rey durante la guerra de la Independencia; sobre el error de equivocarse de bando en la guerra del treinta y seis no dice nada Pérez-Reverte) y sabe parecer preclaro al advertir sobre tendencias de época que, en cambio, no es original en absoluto al señalar, como la crisis supuesta de una Europa acechada por nuevos bárbaros. Pero son teorías y advertencias de tetrabrik; paisajes intelectuales de cartón piedra; intuiciones elementales, simples y erradas por lo tanto, pero diestramente estucadas con el oropel de la finura estilística y el brillo de la cita erudita; algo así como una meritoria bisutería. Reverte, por otro lado, se vende a sí mismo como valeroso; como un hombre sin pelos en la lengua, de arriesgada y brutal sinceridad; pero ello también delata sus hechuras bisuteras a poco que se lo somete a un microscopio inmisericorde. En su meterse con todo y con todos (menos con el Rey y con el Ejército), Arturo Pérez-Reverte termina por no meterse con nadie en realidad y por volverse, así, el prosistema más dócil. No hay como disparar cañonazos a un enjambre de mosquitos para no matar ni uno.

Las obsesiones de presunto jacobino de Pérez-Reverte coinciden, por lo demás, punto por punto con las de la moderna ultraderecha, de la que ya se ha dicho que hoy no es ni antiilustrada ni necesariamente religiosa, por lo que el Reverte que ensalza la guillotina y carga contra los obispos no tendría el menor problema en ser admitido a ella, si solicitara la admisión: España se derrumba, Europa se derrumba, los bárbaros nos cercan, nos devoran las feminazis, la democracia no funciona, ya no hay héroes. Su furibunda antiespañolía tampoco es incompatible en realidad con un nacionalismo español que no en vano lo admira vastamente, y que como todo nacionalismo, no es el amor a España, sino muy precisamente su odio. El nacionalista quiere a su nación sólo en la medida en que se atenga estrictamente a su idea de ella; y como toda nación es compleja y variopinta, pues todas las colectividades humanas lo son, tolera mal la democracia pluralista que expresa y articula esa complejidad. «Quiero demasiado a mi país para ser nacionalista», decía el benemérito Albert Camus. El amor del nacionalista es el amor enfermo del maltratador a la mujer a la que maltrata o el del amante de los pájaros que les corta las alas y los enjaula; un amor que hiere y mata pero que, como Marta Sánchez, jamás pide perdón.

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Mensaje por Rogorn » Jue Ene 09, 2020 11:48 am

Las 10 frases clave del discurso de Pablo Iglesias
Rocío Esteban - larazon.es - 04/01/2020

El discurso de Pablo Iglesias ha marcado un antes y un después respecto al último debate de investidura de julio. Ahora, el líder de Podemos será vicepresidente de Pedro Sánchez tras dos meses de negociación. Una coalición que ahora es viable, y en julio no lo fue. Tanto en el discurso del líder del PSOE como el de Unidas Podemos han calado los guiños y agradecimientos por las negociaciones para dar luz a la coalición.

Estas son las principales frases del discurso de Iglesias:

“El próximo Gobierno tendrá muchos enemigos. El próximo Gobierno deberá defender la democracia con la ley, con la ley, con la ley y con la ley”.

“Si me permite un consejo, señor Casado, más Pérez Galdós y menos Pérez-Reverte”.

"A Javier Maroto: “¿Se imagina no haberse podido casar con quien le diera la gana porque en este país se hiciera lo que su partido quería?”

"El próximo Ejecutivo será el del “sí se puede”. “El Gobierno de coalición tiene la obligación de convertir el sí se puede de los movimientos sociales en políticas concretas”.

A Pedro Sánchez: “Ha señalado con acierto que la próxima etapa debe ser de avances sociales y democráticos. Quiero dar las gracias a mi grupo parlamentario por la perseverancia. “Efectivamente como decíais, no siempre sale a la primera”.

"Traición a España es vender vivienda pública a fondos buitres. Es privatizar los servicios públicos, es robar a manos llenas y financiarse ilegalmente en las campañas electorales. La tarea del próximo Gobierno es la de reparar las “traiciones a España”.

A los líderes independentistas en prisión: “Me consta que algunos de ellos han trabajado para defender el acuerdo y el diálogo y desde esta tribuna quiero darles las gracias”. A su juicio “Europa ha dejado clara la inviabilidad” de una resolución jurídica. "Hagamos políticas

A Pedro Sánchez: “Estarás al frente de una coalición histórica, para nosotros es un honor caminar con vosotros, adelante presidente, ¡sí se puede!”.

A PP y Vox: “El problema de ustedes, señorías de la ultraderecha y la ultra ultraderecha, es que antes que españoles son reaccionarios”.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Vie Ene 24, 2020 5:44 pm

Pérez-Reverte, el escritor más leído de 2019 gracias a su libro 'Sidi' y a sus artículos en 'Una historia de España'
Europa Press - 22/01/2020

Arturo Perez-Reverte se ha convertido en el escritor más leído del 2019 gracias a su obra 'Sidi', que le ha aupado al primero puesto en la lista de libros más vendidos, y su recopilación de artículos escritos para 'XL Semanal', recogidos en 'Una historia de España', se ha colocado en el cuarto lugar, según datos del Bookscan de Nielsen.

Por detrás del escritor murciano se ha quedado Juan Gómez-Jurado con 'Reina Roja' y Dolores Redondo con 'La cara norte del corazón', que se han quedado en segundo y tercer lugar, respectivamente. Entre las sorpresas de la lista, Nielsen destaca la quinta posición de 'Cómo hacer que te pasen cosas buenas' de Marián Rojas, un libro de autoayuda que refrenda la tendencia literaria de este tipo de libros. Además, en el noveno puesto se ha situado el nutricionista Carlos Ríos, que con su movimiento Real Food (comida real), ha logrado un gran número de seguidores en redes sociales y ahora también en las líbrerias con el libro 'come comida real'. A su vez, la lista la completan 'Yo Julia' de Santiago Posteguillo(6º), un clásico de esta lista que el año pasado consiguió la cuarta plaza tras conseguir el premio Planeta en 2018. Por su parte, Isabel Allende y su novela 'Largo pétalo de mar' ha cerrado el 2019 como séptimo libro más vendido, por delante de 'Sapiens. De animales a dioses' de Yuval Noah Harari y cierra la lista 'Todo lo que sucedió con Miranda Huff' de Javier Castillo.

Por otro lado, en la categoría de no ficción, liderado por 'Una historia de España' de Pérez-Reverte, se ha colado el libro del ex presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con 'Una España mejor' que, a pesar de ser haberse publicado el 3 de diciembre, le ha valido para ser de los libros más leídos en dicha categoría. Y en la categoría infantil, 'El Principito' de Antoine de Saint-Exupéry, casi 80 años después de su publicación, se ha situado un año más como el más vendido en este apartado.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Sab Ene 25, 2020 10:20 am

Soldadito cubano y de plomo
Camilo Egaña - cnn.com - 24/01/2020

En la guerra de Angola, yo estuve en el bando opuesto al de Arturo Pérez-Reverte. El escritor era entonces un corresponsal de Televisión Española que contaba las miserias de las guerras. Pérez-Reverte se desplazaba por toda Angola con las tropas de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA). Y yo, con 17 años mal cumplidos y un libro de Jean-Jacques Rousseau que llevaba a todas partes como una biblia, formaba parte de las tropas cubanas que Fidel Castro, con el visto bueno de Leonid Ilich Brézhnev en Moscú, había enviado para apuntalar a la otra facción en pugna, el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA). Perez-Reverte, con esa media sonrisa con la que salpica lo que dice, me pregunta en Miami, una vez que hemos terminado una entrevista, qué hacía yo en Angola.

La Operación Carlota de Fidel Castro en Angola se inició en noviembre de 1975 y terminó en 1991. En 1974, tras la Revolución de los Claveles, Portugal le concedió la independencia a sus colonias, entre ellas Angola. Comenzó una guerra civil. Portugal apoyaba en principio a la izquierda y EE.UU., Zaire y Sudáfrica a los movimientos insurgentes que no querían una salida comunista para aquel país, rico y miserable a la vez. En 1975 comienza la embestida del Ejército sudafricano por el sur. Y las fuerzas de Zaire por el norte. La idea es apoderase del país, incluso antes de que se proclame la descolonización. El gobierno angoleño pide ayuda militar a la Unión Soviética y Cuba. Aquello duró 16 años. Yo estuve dos y jamás he vuelto a padecer tanta hambre y tanto miedo.

Muchos de los soldados éramos adolescentes en el Servicio Militar Obligatorio. Íbamos de La Habana a Luanda escondidos en las bodegas buques mercantes. Escondidos, porque las convenciones internacionales no permitían el traslado de personal y equipo militar en ese tipo de barcos. Más de 2.000 cubanos murieron allí. Regresé a La Habana en 1983 y el último soldado cubano debió de haber regresado a Cuba en 1991. De hecho, ya trabajaba como periodista de la televisión cubana cuando me enviaron a cubrir la repatriación de los restos de los muertos.

Antes de ir al aire, una niña se me acercó y me dijo, señalando una de las urnas pequeñas envueltas en la bandera cubana, que ahí estaba su padre. No suelo hablar ni escribir de aquello, pero el día que lo haga será con “la autoridad del fracaso”. Así decía Scott Fitzgerald y sabía de lo que hablaba. Más de 30 años después, una chica angoleña que trabaja en una dulcería de mi vecindario me dice: “Cuando ustedes se fueron, empezamos a reconstruirlo todo”. Está casada con un cubano. Me habla de su padre, que acaba de morir. Cáncer. Admite que sabe poco de lo que hoy sucede en Angola. Que va de vez en cuando y punto.

No sabe por ejemplo Isabel Dos Santos es la hija del expresidente de Angola, José Eduardo dos Santos. No ha leído que el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ) —el mismo de “Los papeles de Panamá”— acaba de publicar una investigación que ya se conoce como los “Luanda Leaks”, en el que revela más de 700.000 documentos sobre empresas en paraísos fiscales, sociedades a nombre de terceros y otras modalidades de negocios que la pudiesen haber hecho “la mujer más rica de África”. Tampoco habrá leído que la Fiscalía de Angola ha decidido acusarla esta semana de malversación de fondos durante su gestión de 18 meses al frente de la petrolera estatal Sonangol. En Twitter, cosa que millones leen exclusivamente por estos días, Isabel Dos Santos niega todo lo anterior y advierte que se prepara para defenderse. "Las acusaciones que se han hecho en contra mía en los últimos días son extremadamente confusas y falsas. Este es un ataque político muy bien concentrado, orquestado y coordinado. He contratado a abogados para que actúen contra estos reportes y denuncias difamatorias e incorrectas”. José Eduardo dos Santos gobernó Angola 40 años; hasta 2017.

Pérez-Reverte, con esa media sonrisa con la que salpica lo que dice, me pregunta qué hacía yo en Angola. Y por qué andaba con aquel libraco de las 'Obras escogidas' de Rousseau. Hace un par de noches durante una cena, alguien con tres cubalibres encima, dijo: “Menos mal que todavía hoy hay hombres capaces de dar su vida por una bandera”. No esperé a los postres.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Lun Ene 27, 2020 10:02 pm

La doble moral de Pérez-Reverte con las ayudas al cine: las películas de sus libros tuvieron subvención
Javier Zurro - elespanol.es - 27/01/2020

No diga Goya, diga gresca. La noche del cine español siempre sirve para que sus "haters" resuciten. Están con los cuchillos afilados esperando a que alguien haga algún comentario político para utilizar los mismos argumentos de siempre. En esta ocasión la excusa fue que el sector aprovechó la presencia de Pedro Sánchez -primer presidente que fue a la ceremonia desde que Zapatero lo hiciera en 2005- para pedirle que se ayude más a la industria. Los comentarios no tardaron en llegar, con el clásico "subvencionados" a la cabeza.

Da igual que los datos demuestren que todos los países subvencionan a su cine, y mucho más que en España. Por ejemplo, Francia dedicó en 2016 666,72 millones de euros; Alemania 150 y en Italia está en 400. Aquí no llega a los 40 millones de euros el dinero del Estado para que el cine produzca películas. Entre los ataques en la resaca de los Goya sorprendió uno, el de Arturo Pérez-Reverte, escritor, académico de la RAE y hasta guionista de cine, que sabe cómo funciona la industria, pero que a pesar de ello dijo lo siguiente: “Viendo anoche los Goya, pensaba que a mí también me gustaría que el Estado subvencionara a los editores, a los libreros, a los escritores e incluso a los lectores. Y también, de paso, a la media docena de sobrinos que tengo trabajando en el extranjero”.

Lo primero es que su argumento es falso. Sí que se subvenciona a los editores, a los libreros e incluso a los lectores. Hay subvenciones para la creación literaria, que otorga el Ministerio de Cultura, para la edición de libros (editores), para la traducción de novelas y ensayos, para el fomento de la lectura (lectores), para la revalorización cultural y el fomento de las librerías. Hasta para sus sobrinos, gracias a la nueva ayuda para los retornados.

Incluso, volviendo al cine, su argumento demuestra una doble moral respecto a las subvenciones y ayudas. Pérez-Reverte ha sido guionista y ha vendido los derechos de sus obras para múltiples películas. Todas ellas han tenido subvención del Estado, esa que ahora critica. Por orden cronológico la última ha sido 'Oro', de Agustín Díaz Yanes, que tuvo 710.512,47 euros en ayudas a la amortización. Este filme parte de una historia suya y colaboró en el guion. Además participó activamente en su promoción tanto durante el rodaje como después.

Como guionista estuvo en 'Gitano', aquel "thriller" con Joaquín Cortés y Laetitia Casta. El mismo que recibió 355.480 euros. 'Alatriste', la más taquillera, consiguió la ayuda máxima por su taquilla, 1 millón de euros. Pero todavía hay más. 'La carta esférica' logró una ayuda general de 980.000 euros y otra para la minoración de intereses de 48.500. De casi todas ellas habló bien, y con 'Alatriste' se deshizo en elogios diciendo que le había gustado mucho porque era “una película feroz, no un ballet de saltarines con espadas; todos son personajes reconocibles”.

No es una cuestión moderna, ni de sus últimas adaptaciones, desde la primera ha habido ayudas. 'El maestro de esgrima', de Pedro Ólea, rodada en el 93, tuvo una ayuda publicada en el BOE de 1997 por valor de 1.175.976 de pesetas y otra de 9.315 pesetas. 'Territorio Comanche' de 4.268.261 pesetas y 'Cachito', basado en su novela 'Un asunto de honor' otros 50.438.174 de pesetas. En aquellos momentos nunca se quejó de que estas adaptaciones tuvieran una ayuda del Estado, dinero que se usa para pagar los derechos de las adaptaciones o a los guionistas.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Feb 23, 2020 4:05 pm

España es peor que Turquía
Agustí Colomines - elnacional.cat - 20/02/2020

(...) En un debate en Sevilla entre Paco Vázquez, Fernando García de Cortázar y un servidor, el moderador, Arturo Pérez-Reverte, me preguntó por qué en Francia no existía un problema como el nuestro. Le respondí que el nacionalismo francés había triunfado y que de esa manera había podido acabar con la diferencia. La había eliminado con la represión y la discriminación. Entonces él, alardeando de su españolismo, en vez de intentar encontrar una solución democrática a la diferencia existente aún hoy, se preguntó, casi metafísicamente, “así pues, ¿que se joda [España]?”. Y le respondí que sí. Al día siguiente el escándalo era que yo hubiera confirmado aquel lamento nacionalista y no que Pérez-Reverte y los otros tertulianos hubieran negado los derechos de los diferentes en nombre de una España superior y castellanizada. (...)

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Vie Abr 24, 2020 8:25 am

Párrafos
Juan Luis Gallardo - laprensa.com.ar - 23/04/2020

Creo que Arturo Pérez-Reverte es el mejor escritor de la actualidad. Lo cual no quiere decir que siempre esté de acuerdo con sus opiniones. Prueba de su bello estilo es la nota que publicó hace un tiempo, uno de cuyos párrafos transcribo seguidamente: "En mi caso, a eso se añade la convicción, asentada en los últimos treinta años, de que mi verdadera patria es ese Mediterráneo por el que vinieron el alfabeto, las legiones romanas, el aceite, el vino, los héroes y los dioses''. ­

Magnífico párrafo, por su forma y por su fondo. Por su forma, en efecto, resulta armonioso, equilibrado, biensonante. Por su fondo, refleja con precisión las mejores características del Mare Nostrum. Vehículo del alfabeto, del tránsito de las legiones, del vino y del aceite, de los héroes y los dioses. Buena elección de excelencias por cierto. Que antepuso a otras, utilitaristas, como podrían ser la abundancia de peces, el contar con puertos abrigados o facilitar el comercio de cabotaje.

A mí me llena de gusto leer un párrafo logrado. Es un halago para el oído y un regalo para el espíritu. Por eso se lo agradezco a sus autores en general y, en este caso, a Pérez-Reverte en particular.­ ¡Qué acertada elección de excelencias, como dije! El elemento cultural contenido por la mención del alfabeto, la nostalgia latina que sugiere el recuerdo de las legiones, el acierto de traer a colación el aceite de las unciones y la remisión a héroes y dioses para elevar la puntería. ­Gracias, don Arturo, por su hermoso párrafo. Que no puedo menos que emparentar con otro, igualmente hermoso y acertado. El mismo forma parte del estupendo poema que Agustín de Foxá titulado Iberia Romana, donde dice en alguno de sus versos:­

Roma nos trajo el árbol ya preso en la columna,
los dispersos instintos sujetos al derecho
y sometida el agua salvaje al acueducto
y el grito al alfabeto.

Llama la atención que ambos, Pérez-Reverte y Foxá, hayan mencionado el alfabeto y se hayan remitido a Roma. Al señalar lo cual no estoy insinuando un plagio por parte de aquél, sino complaciéndome al hallar paralelos entre dos finas sensibilidades. ­

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Vie May 29, 2020 11:13 am

El Mariano de Cavia de Arturo Pérez-Reverte
José María Pozuelo Yvancos - laverdad.es - 29/05/2020

El Premio de Periodismo Mariano de Cavia ha sabido celebrar bien sus primeros cien años al elegir este año, que los cumple, un artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en 'XLSemanal', la revista que se reparte cada domingo con los diarios del Grupo Vocento, del que forman parte 'La Verdad' y 'ABC', diario convocante de un premio creado por Torcuato Luca de Tena en 1920. Mariano de Cavia, gran articulista, nunca trabajó para 'ABC', como tampoco muchos de los premiados en estos cien años, pero no hay periodista de cualquier medio que no conozca lo que significa ese premio en el mundo del artículo. Hay entre los galardonados tres premios Nobel, varios premios Cervantes, una nómina excelsa de premiados entre los que figuran Gabriel Miró, Manuel Chaves Nogales, Salvador de Madariaga, Rafael Alberti, Octavio Paz, Julián Marías, Lázaro Carreter y Sánchez Ferlosio, sin citar a quienes todavía viven.

No tengo que recordar a los lectores que Arturo Pérez-Reverte, quizá el novelista español más leído desde hace al menos treinta años, es conocido para otros tantos millones de personas por sus artículos semanales a los que ha sido fiel, sin fallar un solo domingo, desde 1991. Conocí a Arturo Pérez-Reverte cuando acababa de publicar 'El maestro de esgrima' y vino a la Facultad de Letras de la UMU invitado por los representes estudiantiles en la época en que fui decano, lo que me permitió apoyar aquella iniciativa de los alumnos, en especial, de Pedro Moya. Lo digo para significar que cuando esto ocurría todavía era más conocido Pérez-Reverte como reportero de TVE en las diferentes guerras del mundo, que como novelista. En estos momentos dirijo una tesis doctoral sobre la comunicación entre su obra periodística y algunas de sus principales novelas, porque hay una íntima comunicación de los dos mundos, no tanto por lo que tratan esas novelas o artículos, cuanto por la mirada. Un escritor como Pérez-Reverte sabe que la realidad puede verse mejor cuando se ha leído a los grandes. El lago Averno y la cueva de la Sibila, lugares concretos cercanos a Nápoles, son distintos para quien haya leído a Virgilio, porque Eneas estuvo antes que el viajero de hoy, a quien ha prestado su mirada.

Este es el tema central del artículo premiado, que publicó con el título de 'La posada de Dickens' y donde rememora ejemplos como el café Procope de Diderot, o el Palermo del Príncipe de Salina, protagonista de 'El gatopardo'. Pero lo central del artículo se dedica a la mirada compartida con Conrad, el único autor que tiene retrato en la monumental biblioteca personal del escritor cartagenero. ¿Por qué Conrad? No solo por ser uno de los grandes, también lo es el propio Dickens, junto a cuya posada a la orilla del Támesis sitúa Pérez-Reverte el momento inspirador que el artículo evoca. Es Conrad precisamente porque comparte la triple condición de escritor, viajero y marino. A eso me refería con la importancia de la mirada. El artículo apresa un momento muy concreto entre la bajamar y la pleamar, en la orilla del Támesis, y en su evocación sale Arturo Pérez-Reverte del paisaje concreto para fundir ese momento con la vivencia que de ese lugar a orilla del Támesis tuviera Marlowe, el protagonista de 'Corazón de tinieblas', personaje con quien comunica imaginariamente el autor del artículo.

Quienes hayan leído la novela saben que comienza con la evocación que en un lugar próximo a la desembocadura del Támesis hace el narrador de los navegantes ingleses, entre ellos el pirata Drake, en el momento en que la marea esta baja, y espera la hora de zarpar el barco que habrá de llevar a Marlowe a los confines de esa serpiente que parece el río Congo. Pérez-Reverte está sentado junto al Támesis, ciento veinte años después, y apresa el momento único de comunión con ese gran personaje marino, de quien tanto tiene y a quien debe la gran lección de que lo que creíamos aventura era la vida, que se configura como ella. Esa vida que podemos enriquecer leyendo a los grandes que nos prestan su mirada, como hace Arturo Pérez-Reverte tantas veces.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Mié Jun 03, 2020 5:24 pm

Acusan a Sabina de «facha» y «supremacista» por una broma sobre los catalanes que hizo en 2016
Nacho Serrano - abc.es - 03/06/2020

La bilis ofendidita vuelve a bullir en las redes sociales con otra pequeña tontería que algunos quieren convertir en polémica, y esta vez con efectos retroactivos para más inri. Miles de internautas están cargando contra Joaquín Sabina, llamándole «fascista», «franquista» y hasta «supremacista», por una pequeña broma que hizo hace cuatro años en una entrevista con Arturo Pérez-Reverte. Al hablar sobre el problema del proceso independentista catalán, el escritor bromeó con los expeditivos métodos de los inicios de la Revolución Francesa: «Como yo soy jacobino, yo ese tema lo hubiera resuelto en el siglo XVIII. «Chas, chas, chas». Ahora ya no tiene solución, ahora es otra cosa. El problema es que ya hay cosas que ya no se pueden solucionar con esos métodos. Tú puedes pasar a cuchillo a una población entera, pero en el siglo XI, no en el XXI. Bromas aparte -señala el escritor expresamente, antes de apuntar su reflexión en serio-, la España del siglo XVIII perdió la ocasión de hacer como Francia, una nación moderna y con futuro. Se perdió la ocasión en esa Ilustración que fallamos y ahí es donde se jodió todo». Añade que «en el XVIII se jodió España», nos quedamos «con los viejos gremios medievales, esos resabios son lo s que hace que aún pagamos el precio de una historia deformada y no resuelta». Ante la broma expresa, Sabina, en evidente tono sarcástico, apostilla: «me adhiero a la propuesta de mi compañero».

En los siguientes minutos de entrevista, Sabina insiste en criticar el desafío independentista: «Como también llevo en mis venas gotas de sangre jacobina, recurriré también a la tradición histórica de la izquierda. ¡Vayamos al internacionalismo! Regresar al aldeanismo identitario no tiene sentido, así que no siento ningún respeto por el asunto catalán».

Poco después de esta broma, el política de Esquerra Republicana de Catalunya, Joan Tardá, abrió fuego contra Sabina en Twitter: «No siento ningún respeto por el asunto catalán», dice Sabina. Ningún tipo de respeto, como los fachas. ¡Qué asco!».

Al margen de lo absurdo que resulta criticar tan ferozmente a Sabina por una broma, más aún hacerlo cuatro años después, queda otra pregunta en el aire. ¿Por qué de pronto se ha vuelto a hablar de una entrevista de 2016 en las redes sociales? La política, periodista y tertuliana Pilar Rahola ha sido quien ha «desenterrado» estas viejas declaraciones, no sabemos con qué motivo, pero el caso es que ha reactivado los bajos instintos de los ofendiditos profesionales. «Matar catalanes es progre», dice otro usuario, que ve «preocupante que a Reverte y Sabina les parezca deseable aniquilar a todo un pueblo».

Ante la repercusión de las críticas, Arturo Perez-Reverte ha decidido contestar a Pilar Rahola, de la que afirma que ha pasado «sin ducharse de la política al periodismo». Tras poner de manifiesto que ha descontextualizar las palabras del vídeo con el fin de «calentar a los fanáticos y a los idiotas que la jalean», publica la transcripción del extracto en la que queda patente que el cantante afirma exclusivamente «Me adhiero».

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