La Reverteca

Noticias, entrevistas, artículos y material diverso sobre Arturo Pérez-Reverte

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Ada
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Mensaje por Ada » Lun May 30, 2016 4:23 pm

Aula Senior UMU ofrecerá asignatura sobre la obra de Arturo Pérez-Reverte
Efe - 30/05/2016

El Aula Senior de la Universidad de Murcia (UMU), destinada a personas mayores de 50 años, ofrecerá el próximo curso una asignatura optativa sobre narrativa española actual que estará dedicada a la obra de Arturo Pérez-Reverte. Así se recoge en la oferta de asignaturas para el curso 2016-2017, que ha sido aprobado por el Consejo de Gobierno de la UMU y que incluye también, dentro del Programa de Estudios Avanzados, las referidas a derechos de los pacientes, la mujer en el mundo clásico, la psicología positiva en la edad adulta y los problemas actuales del Estado de las Autonomías.

Por lo que se refiere a la optativa sobre Pérez-Reverte, la misma ha sido impulsada por los profesores José Belmonte y Sagrario Ruiz. El Consejo de Gobierno ha aprobado igualmente el calendario académico del Aula -que cuenta cada año con alrededor de 400 estudiantes- para el curso 2016-2017, cuyo primer cuatrimestre comenzará el 26 de septiembre. Por lo que se refiere a los precios públicos, igualmente aprobados, la matrícula del curso completo de primero se ha fijado en 296 euros, mientras que la tasa por asignatura del Programa de Estudios Avanzados y el de los talleres será de 47 euros.
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Jun 05, 2016 10:27 pm

La fiesta de Podemos en Móstoles en la que se «acribilló» a políticos del PP
Itziar Reyero - abc.es - 30/05/2016

El PP denunció ayer públicamente que Ganar Móstoles organizó en su caseta de fiestas del Dos de Mayo una actividad con niños en la que se animaba a tirar «a la diana» representada con las fotografías de varios políticos, entre ellos los expresidentes autonómicos Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre. La actividad, denominada «Diana al Machista», tuvo lugar en la carpa de Ganar Móstoles, marca electoral de Podemos en este municipio del sur, el pasado domingo 1 de mes, durante las fiestas del Dos de Mayo. Varios vecinos denunciaron con fotografías que en esta actividad participaron familias con niños.

Desde las seis de la tarde y hasta las nueve, los organizadores animaron a lanzar una pelota con velcro contra los retratos de los políticos. Además de Aguirre y Ruiz-Gallardón, en el «paredón» también figuraban los retratos del presidente de Rusia, Vladimir Putin; el político de extrema derecha Jean-Marie Le Pen, y el escritor y académico de la Lengua, Arturo Pérez-Reverte.

El objetivo de esta polémica convocatoria, incluida en el programa festivo de la caseta de Ganar Móstoles, situada en el Parque Liana, era «acribillar machistas». Un comentario escrito en la página de Facebook de Cidespu –una asociación local en defensa de la escuela pública vinculada a Podemos– invitaba a participar de esta guisa:«Estas fiestas de mayo en Móstoles nos lo pasamos pipa con Móstoles Feminista acribillando machistas irredentos, el sábado en las fiestas alternativas y populares del pueblo, y ayer en la caseta que Ganar Móstoles comparte con colectivos locales. No faltó la RAE, que se ha ganado un puesto en el elenco de honor por machista, racista y xenófoba. ¡Nos desfogamos a gusto!», se podía leer en el comentario de un usuario de la red social.

El exalcalde de Móstoles y portavoz del PP en el municipio, Daniel Ortiz, denunció ayer estos hechos en un escrito dirigido al alcalde de la localidad, David Lucas (PSOE). Según el PP, estas actividades «patrocinadas» por Ganar Móstoles podrían suponer un posible delito de «incitación a la violencia y al odio», ya que se llamaba a «acertar en la cara» de los personajes públicos expuestos, entre ellos políticos del PP. Ortiz documentó su denuncia ante el alcalde socialista con fotografías, audios y escritos de queja de ciudadanos.

Para Ortiz, que es también diputado del PP en la Asamblea de Madrid, el «simple hecho» de poner dianas sobre las caras de estos personajes «ya supondría un elemento claro de incitación a la violencia inadmisible». El portavoz municipal del PP subrayó la gravedad de los hechos, al desrrollarse dentro de un espacio festivo, que «el Ayuntamiento pone a disposición de los partidos políticos». Y recriminó que la actividad estuviera dirigida al público infantil. «Son niños los que apuntan a dichas dianas», tal y como se observa en las fotografías que se enviaron al alcalde.

En el Pleno municipal del pasado jueves, la edil popular Mercedes Parrilla trasladó las denuncias de vecinos ante lo ocurrido en la caseta de fiestas. También denunció que en la carpa se «dio cabida a actuaciones musicales y música de tipo violento. Según fuentes populares, tanto el alcalde como el grupo de Ganar Móstoles invitaron a Parrilla a poner una denuncia en el juzgado. 'ABC' trató ayer de contactar, sin éxito, a los componentes del grupo de izquierdas.

Ortiz ha pedido al regidor que tome medidas, inicie una investigación, se pidan responsabilidades y ponga los medios para que no vuelva a suceder».

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Cifuentes: «Se empieza con una diana en una feria y se termina con una escopeta»
Itziar Reyero - abc.es - 31/05/2016

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, avanzó ayer que el PP estudia denunciar ante el juez una fiesta patrocinada por Ganar Móstoles por «incitar al odio y la violencia». En dicha celebración, por las fiestas del Dos de Mayo, se colocaron en la caseta de la marca municipal de Podemos varias dianas, con la cara de Esperanza Aguirre o Alberto Ruiz-Gallardón, entre otros, a las que había que «acribillar por machistas». «Hay que cortarlo de raíz, se empieza colocando una diana en una feria y se termina cometiendo actos de violencia», aseveró Cifuentes.

La presidenta regional se mostró muy contundente al condenar esta actividad, enmarcada dentro de la programación del partido de izquierdas para la festividad. «No puede ser que haya partidos o cargos públicos que inciten a la violencia, es lo que pasa en Venezuela, donde al discrepante se le mete en la cartel o se le dispara, pero con escopetas de verdad», aseveró.

Como publicó 'ABC', además de Aguirre y Ruiz-Gallardón, en el «paredón» de la caseta también figuraban los retratos del presidente de Rusia, Vladimir Putin; el político de la extrema derecha francesa Jean-Marie Le Pen, y el escritor y académico de la Lengua, Arturo Pérez-Reverte. El objetivo de esta polémica convocatoria, situada en el Parque Liana, no era otra que «acribillar machistas», bajo una supuesta protesta contra el machismo, el racismo y la xenofobia.

La posición de Cristina Cifuentes concuerda con la manifestada por el exalcalde y actual portavoz del PP en el municipio, Daniel Ortiz, que denunció estos hechos en un escrito al alcalde de la localidad, David Lucas (PSOE). A su juicio, estas actividades «patrocinadas» por Ganar Móstoles podrían suponer un posible delito de «incitación a la violencia y al odio». En el macabro juego, en el que había niños, se llamaba a «acertar en la cara» de los personajes expuestos. Ortiz adjuntó a su denuncia fotografías, audios y quejas de los ciudadanos.

El portavoz de Ganar Móstoles, Gabriel Ortega, declaró a ABC que esta actividad «no parece la forma más apropiada» de protestar contra la violencia machista. Ortega aseguró que estudiarán qué grupos estuvieron en su caseta y, «una vez se estudien todos los datos», se publicará un comunicado con su posición al respecto.

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Mensaje por Rogorn » Dom Jun 05, 2016 10:40 pm


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Mensaje por Rogorn » Dom Jun 12, 2016 5:53 pm

La maldita zona de confort
Carmen Rigalt - elmundo.es - 11/06/2016

Jueves. Entregamos esta noche el I Premio de Periodismo Raúl del Pozo. Él cree que estar muerto es condición sine qua non para dar nombre a un premio. Ahí está la Copa del Rey de fútbol, que la entrega un vivísimo Felipe de Borbón, y por muchos años. Nosotros nos reunimos en Casa Paco y el jurado señaló como merecedor del premio a Enric González, que vino a Madrid a recibirlo. Él hubiera preferido ser premiado como buceador, actividad en la que invierte tanta pasión como en el periodismo. Enric es una lumbrera del periódico, que piensa (y escribe) a 600 km de Madrid. Claro que Arturo Pérez-Reverte escribe desde el siglo XVII, que está más lejos. Pasan el acta y firmamos. Luego brindamos y bebemos. Salen a fumar Enric, Jabois, Antonio Lucas, Edu Galán. Raúl, Ignacio Camacho, Arturo y y yo nos abstenemos. Alguien comenta que Jabois ya es conocido en todo Madrid. Ahora le toca el turno de mudarse a Enric. Entre lo atractivo que es, y los premios que se lleve, hará diana.

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Mensaje por Rogorn » Vie Jul 08, 2016 11:53 pm

Querido Arturo, estoy dolido
Pablo - cartasdesdebeirut.wordpress - 07/07/2016

Permíteme que te tutee. Ya sé que no hemos coincidido en ninguna taberna, pero después de tanto tiempo cercano a ti, me voy a tomar la confianza. Te escribo estas líneas porque estoy dolido. Por más señas, estoy en Beirut, en el mismo sitio en el que te conocí, tú con un casco que te quedaba grande, hablando a cámara como podías entre los pepinazos que caían no demasiado lejos. Yo estaba por entonces en la alfombra de casa, un niño que veía el telediario sin entender demasiado del asunto.

Nuestra relación se fortaleció, porque me interesaba todo esto de la guerra, y tú me lo contabas: aprendí dónde estaban las Krajinas, Dubrovnik, Sarajevo y Medjugorje. También empecé a leerte en 'El Semanal', y ahora tengo un par de archivadores con todos tus artículos, desde 1994, bien ordenados. Gracias, Papá, por recortarlos con mimo cada domingo cuando no estoy en casa.

De hecho, viniste a dar una conferencia a mi pueblo, y como yo estaba fuera, allí fue mi hermana, para que me firmaras un libro. Ahora tengo 'Territorio Comanche', con un autógrafo que pone “Para Pablo, inhibiéndome de toda responsabilidad”. Porque había decidido estudiar periodismo, y ella te lo contó. Quizá tuvieras algo que ver en ello, a pesar de todo.

Luego empezó el distanciamiento. El año antes de empezar la universidad, habías venido a dar una conferencia a ella. A alguien no le sentó bien la franqueza con la que hablabas, y decidió que había otra gente para conferenciar antes que tú. Me quedé con las ganas de oírte en los cursos sucesivos. Pero la vida sigue y da vueltas, y vas conociendo amigos. Como a P., que me ofrecía tu teléfono móvil, que había logrado para una entrevista para su tesis. O conoces a W., a quien tú llamaste a su casa para agradecerle que te mandara la película 'Bajo diez banderas', que buscabas desesperadamente. O a P., hoy corresponsal dicharachera, a la que sentaste en tus rodillas cuando era cría y le aconsejaste escoger esta, la profesión más bonita del mundo. O conoces a otro P., que te facilitó documentación artillera para escribir tus libros, y al que le prometiste una cena a cambio.

Hoy toda esa gente, sin falta, se parte de risa -de mí- cada vez que sale tu nombre en la conversación. El último, mi padre, que sabiendo todo esto fue a verte en tu última visita al pueblo, para que le firmaras otro libro, pero a su nombre. Y aún está riéndose. A ver, no tienes más fiel lector que yo (crítico, eso sí, que no van a ser todo flores); si he pisado Bosnia, Palestina y otros sitios jocosos, ha sido siguiendo tu ejemplo. Si estoy orgulloso de esta profesión de contadores, es porque tú le diste un sentido. Así que deja de jugar al gato y al ratón, coño ya, y deja que te invite a una cerveza para hablar de barcos. Que no vas a estar esquivándome toda la vida.

Atentamente,

Pablo

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Mensaje por Rogorn » Vie Jul 22, 2016 4:23 pm

Números redondos
Carlos Benito - lasprovincias.es - 22/07/2016

Quienes se compraron el periódico aquel domingo, 1 de noviembre de 1987, pudieron leer las declaraciones sobre ETA que había realizado en Buenos Aires el presidente del Gobierno, Felipe González. También descubrieron que el tenor José Carreras acababa de partir hacia Seattle, para recibir tratamiento médico, y se empaparon de los detalles del principal partido de fútbol de la víspera, un empate a cero en San Mamés entre un Athletic batallador y el estelar Real Madrid de Butragueño, Míchel y Hugo Sánchez. Galerías Preciados regalaba dos cintas VHS, con los mejores 'clips' musicales del año y una selección de escenas de James Bond, por comprar un vídeo Amstrad a pagar en 24 meses sin entrada. En televisión, la reposición de 'Verano azul' iba a sustituir en horario de mediodía a la reposición de 'Curro Jiménez', en un ciclo de eterno retorno que se prolonga hasta nuestros días. Y, en fin, las crónicas del corazón recogían que Chábeli Iglesias, de 16 añitos, estaba muy preocupada por el acné y solía aplicarse pasta de dientes para mitigarlo.

Pero el periódico de la jornada no se acababa en la última página. Los lectores de algunos diarios se encontraron con una novedad que pronto habría de convertirse en costumbre: aquel día de Todos los Santos nació 'XLSemanal', que entonces todavía lucía lo que podríamos llamar su nombre de pila, 'Suplemento Semanal'. Incluía un reportaje sobre la exposición de arte español en París, una entrevista a Kim Basinger y la primicia del testamento de Antonio el bailarín, que confiaba en reencarnarse y estar danzando de nuevo «en el siglo XXII». Los ocupantes de La Moncloa han ido cambiando, la 'quinta del Buitre' se retiró y los vídeos VHS son una antigualla que los niños ni siquiera llegan a entender, pero el 'XLSemanal' continúa aquí y parece más joven que entonces. ¿Qué ha cambiado y qué sigue igual en el suplemento más leído de España? «Damos mucha más importancia a la fotografía, hemos cambiado el diseño, se han incorporado firmas nuevas, hemos apostado más por los temas de divulgación, con entrevistas y reportajes más largos, tenemos nuestra propia web... En realidad, el mundo en sí mismo se parece muy poco al de aquellos días: cuando vio la luz, el dominical era una revista casi a blanco y negro, realizada con máquinas de escribir, tipómetros, 'cutters' y cuentahílos. ¿Lo que permanece? La pasión de un grupo reducido de periodistas empeñados en contar buenas historias», reflexiona la directora, Mar Cohnen.

A ella misma se le hace difícil elegir cuál de todas esas historias le ha impactado más. «Por nuestras páginas han pasado charlas inolvidables, como la de Miguel Delibes entrevistado por su nieta, o Severo Ochoa por Corín Tellado; auténticas joyas. Pero también Stephen Hawking revelándonos los secretos del espacio, la última entrevista que concedió Berlanga poco antes de morir o exclusivas mundiales, como la reciente entrevista a David Beckham. Aunque, quizá, la portada que más se nos ha quedado grabada a toda la redacción fue la de mayo de 2015, que dedicamos al éxodo de los niños sirios que cruzan el Mediterráneo. Nadie hablaba entonces de eso y, cuatro meses después, apareció la foto de Aylan Kurdi».

Virginia Drake, redactora veterana de la revista, ha atesorado una buena cantidad de encuentros memorables, pero tiene muy claro cuál de sus entrevistas le vuelve más a menudo a la cabeza: «No voy a olvidar nunca el testimonio de César Rincón cuando nos contó cómo su madre y su hermana murieron quemadas en su humilde casa de Colombia, en un incendio provocado por una velita que encendían cada vez que César toreaba en España, para que todo le fuera bien. La vida de este matador de toros es impresionante por todo cuanto tuvo que pasar antes y después de triunfar». Aquella conversación tenía un final estremecedor, uno de esos momentos en los que al lector se le encogen las entrañas. «¿Cuál es el precio del triunfo?», preguntaba Virginia. Y el torero, que entonces atravesaba uno de sus periodos de gloria, respondía: «La soledad interna. Me he encerrado muchas veces en el cuarto de baño a llorar bajo la ducha. Se mezclan las lágrimas con el agua, lloras de tristeza... o de alegría si te salen las cosas bien. Pero siempre, al final, con dinero, con familia, con todo... estoy solo».

Si damos un salto desde aquel número uno, severo y clasicote como un señor de traje, hasta el quinientos, nos encontraremos ya en mayo de 1997, cuando el suplemento era conocido simplemente como 'El Semanal'. Tras su portada multicolor nos topamos, por ejemplo, con una entrevista exclusiva a Steven Spielberg, que estrenaba 'El mundo perdido', pero también con una sección que se había incorporado ya a la columna vertebral de la revista. Para miles y miles de lectores, el domingo sería menos domingo si no pudiesen leer a Arturo Pérez-Reverte, sobre todo si ese día le toca repartir fieros mandobles contra alguna mamarrachada de la sociedad contemporánea. Aquel 25 de mayo, arremetía en justa lid contra las revistas para jovencitas, con sus consejos para transformar a cualquier adolescente en «una perfecta gilipollas».

El escritor empezó a colaborar con la revista en 1993, cuando todavía andaba cubriendo guerras por el mundo. «Me ganaba la vida de reportero dicharachero en Barrio Sésamo -ha recordado en alguna ocasión-. En aquel tiempo, como yo no podía estar cada semana entregando un artículo, pues me pasaba la vida de avión en avión, dejaba varios escritos de golpe, ocho o diez cada vez, y luego me largaba; y al regreso -por aquellos años eran los Balcanes- escribía otros tantos, y volvía a largarme. Y así fuimos arreglándonos hasta que me jubilé del asunto bélico, y me hice algo más sedentario en plan abuelo Cebolleta».

El propio Arturo Pérez-Reverte fue uno de los diez «españoles más admirados» que eligieron los lectores para el número mil, junto a figuras como Antonio Banderas, Rafael Moneo, Mariano Barbacid, Karlos Arguiñano o Joaquín Sabina. Ahí ya hemos apretado el botón de avance rápido hasta diciembre de 2006 y, en la sección dedicada al correo de los lectores, reconocemos otro de los rasgos distintivos de la revista actual: está el escritor Lorenzo Silva ejerciendo sus atribuciones de 'cartero'. «Llevo 726 semanas -explica-. Lo que más me gusta es la diversidad ideológica, generacional, territorial y sociológica de los lectores que escriben, que permite disponer de casi cualquier punto de vista imaginable sobre cualquier asunto. Me han impresionado mucho cartas de gente muy joven y de gente muy mayor: son los menos representados en los medios y se expresan con pasión difícilmente igualable. Recuerdo una carta de un señor nonagenario, titulada 'El joven eterno', que es probablemente la mejor que he publicado». Aquellas bellísimas líneas salieron, qué casualidad, en el número 1.001, y las firmaba el alicantino Ignacio Manuel Muñiz Sanz. «Noventa y dos años dan para mucho -concluía su misiva-, pero parece que el tiempo se ha detenido en mis 21 años. Soy un imperativo categórico: ¡Sobrevive! ¡Vive! ¡Recuerda! Mientras llega el cumplimiento de mi vida, pienso, escribo, leo, recuerdo, rezo y vivo, como corresponde al joven que nunca he dejado de ser, al joven eterno que ya soy».

A lo largo de sus «catorce años menos dos semanas» como cartero dominical, a Lorenzo Silva se le han ido desvelando las peculiaridades y las claves de la relación duradera entre los lectores y el 'XLSemanal'. Y, sobre todo, ha podido comprobar que la revista no solo se hojea con distraída flojera de fin de semana, sino que sus lectores realmente la leen, dedicándole una atención que alcanza hasta la última migaja de texto. En vísperas del nuevo número redondo, el 1.500, ¿a qué atribuye la buena salud del suplemento que acompaña los domingos a este periódico? «Es una revista muy abierta, y a la vez muy rigurosa y muy profesional. Está hecha con cuidado, con autoexigencia, para un público muy amplio, sin sectarismos ni acotamientos de ninguna especie. Y el lector español, que frente a otras publicaciones espera un discurso más alineado con sus personales preferencias, se ha habituado a encontrar en 'XLSemanal' ese territorio abierto a todas las sensibilidades y a apreciar ese rasgo diferencial. Creo que ese ha sido y es su gran acierto».

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Ada
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Mensaje por Ada » Mié Oct 05, 2016 11:54 am

Falgas muestra su realidad

Palacio Consistorial. Cartagena.Hasta el 16 de octubre
4 octubre 2016

La exposición del pintor murciano José María Falgas, compuesta por más de medio centenar de acuarelas y óleos, destaca, como el resto de su obra, por su poesía y luminosidad. La fachada del Palacio Consistorial, el Rey Felipe VI, o el escritor cartagenero Arturo Pérez- Reverte protagonizan algunas de las obras más destacadas que componen esta muestra, que se podrá ver hasta el 16 de octubre en el Palacio Consistorial.
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Mensaje por Ada » Mié Oct 05, 2016 11:57 am

Arturo Pérez-Reverte, una aventura en cada historia
Pedro Venegas
2016/10/04

Alicia pensó: “Vaya, de momento parece complacido”, y prosiguió: –¿te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí? –Eso depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el Gato. –¡No me importa mucho adónde…! –dijo Alicia. –Entonces, da igual la dirección –dijo el Gato. Añadiendo: ¡Cualquiera que tomes está bien…!
–¡Gracias añadió Alicia a modo de explicación.
-¡Ah!, dijo el gato: –ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante, añadiendo: ¡…Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces!”
Lewis Carroll (1832-1898)

A pesar de no ser su obra maestra, “La piel del tambor” es la novela de Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez que más me cautivó. Contemporánea, ágil y con un buen toque de suspenso, hace del lector un paseante por un mundo de aventuras, mismas que inician con el ingreso de un hacker al sistema de cómputo del Vaticano para denunciar un homicidio cometido dentro de una pequeña iglesia en España. Fue entonces cuando este novelista me llamó la atención, fue entonces también cuando quise saber más de su vida.

Conocí a Pérez-Reverte a través de mi amigo el doctor Luis F. Aguilar, politólogo, experto en políticas públicas, mi jefe en aquel entonces en la Coordinación de Asesores de Gobernación, yo leía en aquel momento a Mario Vargas Llosa con “Los cuadernos de don Rigoberto”, autores con una separación de gran distancia en obra y estilo pero relevantes los dos al fin de cuentas, hoy el español es uno de mis autores de cabecera.

Considero que un buen ejemplo de lo que debe ser un escritor maduro, auténtico y propositivo es Pérez-Reverte, polifacético novelista español y narrador de historias, originalmente periodista, antiguo corresponsal de la televisión española y reportero destacado en diversos conflictos armados y guerras, mismos que le hicieron obtener un gran criterio sobre la redacción de sus obras al conocer tantas historias, vidas y muertes, lo que también lo hizo descriptivo y hábil en la narrativa.

Es el autor de la saga “Las aventuras del capitán Alatriste” nació en Cartagena, España, el 25 de noviembre de 1951, tiene 65 años de edad. Es licenciado en Periodismo, durante los tres primeros años de esta carrera cursó también estudios de Ciencias Políticas. Ejerció como reportero de guerra durante 21 años (1973–1994). Hizo sus pininos en el diario Pueblo, donde permaneció 12 años.

Por aquel tiempo, junto a su compañero Vicente Talón, fundó la revista Defensa, que salió a la venta en abril de 1978, y de la que fue Redactor Jefe hasta que sus compromisos como corresponsal lo obligaron a dejar la editorial. Tras la desaparición del periódico Pueblo, donde inició su carrera, pasó a Televisión Española (TVE), donde ejercería durante otros nueve años como reportero hasta 1994.

A principios de los años 90, al mismo tiempo que en la televisión, presentó en Radio Nacional de España La ley de la calle, un programa de radio, en horario nocturno, en el que se daba cabida a numerosos personajes de diversos ámbitos, la mayoría de las veces marginales, razón por la que fue clausurado por Jordi García Candau, director de RTVE.

En ese mismo ambiente, fue presentador en 1993, del programa Código uno, sobre la actualidad de la “crónica negra”, en la Televisión Española, programa del que fue teniendo una visión contraria al sentido en que los productores le indicaban por ello renegó públicamente y abandonó por considerar que contenía “basura”.

Tuvo que regresar a trabajar como reportero de guerra, Pérez-Reverte, sin embargo, presentó su dimisión a la Televisión Española (TVE) en abril de 1994, al enterarse de que se le pretendía “abrir expediente por justificar gastos en zonas de guerra con facturas falsas”, acusación (según entendió) basada en unas líneas de su novela Territorio comanche.

Como corresponsal de guerra cubrió conflictos armados en Chipre, Líbano, Eritrea, el Sáhara, las Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Chad, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico, Croacia, Bosnia, entre otros. Sin embargo, de todas ellas la Guerra de Eritrea, de 1977, lo marcó especialmente ya que la cita en varias ocasiones en sus artículos y en su novelaTerritorio comanche. Pérez-Reverte cuenta que estuvo desaparecido, incluso meses, y consiguió sobrevivir gracias a sus amigos de la guerrilla y a tener que usar las armas para su defensa.

Al renunciar a los medios de comunicación abandonó su trabajo de periodista y se dedicó en exclusiva a la literatura. La primera novela que publicó, con poco éxito, fue “El húsar” en 1986, ambientada en el siglo XIX, a la que siguió dos años después “El maestro de esgrima”, cuya acción transcurre en el Madrid. La siguieron: “El club Dumas” y “La tabla de Flandes”, que fueron las que lo hicieron conocido, en esta última ya mezclaba el suspenso y la intriga con gran atino.

Poco a poco fue agarrando fuerza como escritor pero su momento cumbre fue cuando publicó, en 1996, “El capitán Alatriste”, novela que daría comienzo a la saga que ha convertido a Pérez-Reverte no solo en un creador de best sellers, sino también en un autor que profesores de Historia recomiendan a sus alumnos.

Su record de publicaciones es de 21 novelas y varias colecciones de artículos. Sus novelas El maestro de esgrima, La tabla de Flandes y El club Dumas han sido adaptadas al cine con éxito, esta última con el título de La Novena Puerta y bajo la dirección de Roman Polanski. En 2006 se estrenó la película Alatriste de Agustín Díaz Yanes, basada en su serie de novelas de El capitán Alatriste, y en 2007 “La carta esférica”, dirigida por Imanol Uribe.

Respecto a sus reconocimientos como literato destacan su ingreso en la Real Academia Española el 12 de junio de 2003, para ocupar el sillón T (vacante desde el fallecimiento del filólogo Manuel Alvar en 2001) o su nombramiento como doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Cartagena, el primero otorgado por esta universidad, el 18 de febrero de 2004.

La adaptación televisiva en formato de telenovela de su obra “La Reina del Sur”, en la que participó la mexicana Kate del Castillo, ha sido un éxito en Estados Unidos, sin embargo, en España no le fue muy bien que digamos, incluso el propio Pérez-Reverte la criticó duramente por Twitter.

No todo era brillo en la carrera del español, sus problemas con productores, directores y guionistas no terminan y en mayo de 2011, la Audiencia Provincial de Madrid condenó a Pérez-Reverte y Manuel Palacios, director y coguionista de la película Gitano, a pagar 80,000 euros de forma solidaria al cineasta Antonio González-Vigil, quien los demandó por supuesto plagio del guion de la película estrenada en el año 2000.

También fue columnista y desde el 6 de junio de 1993 escribe en el suplemento dominical de los diarios del grupo Vocento —El Semanal, ahora XLSemanal—, llamada Patente de corso, que empezó llamándose A sangre fría, si bien ya había escrito algunos artículos en esta misma revista en 1991 de forma esporádica. Y para México su aportación desde España fue en el diario Milenio donde cuenta con una total libertad de escribir del tema que guste opinar.

Nadie sabe cuándo inicia su verdadera vocación hasta que se da cuenta de que lo que hace es lo que más le gusta en la vida. Situación que le ocurrió a nuestro autor en comento, tuvo que pisar por los caminos del periodismo impreso, radio y televisión para darse cuenta que su verdadera vocación era ser escritor y por eso hoy reconocemos que “¡…Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces!”, como lo decía aquel sabio Gato de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll.

Credito foto: vanitatis.elconfidencial.com

http://contactotv.com.mx/arturo-perez-r ... -historia/
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Mensaje por Rogorn » Vie Oct 14, 2016 8:26 am

Franco de Vita o los gajes del oficio
Camilo Egaña - cnn.com - 13/10/2016

Arturo Pérez-Reverte es santo de mi devoción. Tengo casi todos sus libros, y guardo como oro en polvo sus artículos periodísticos, porque muestran a ese escritor español en estado puro. Puro y duro, porque Pérez Reverte es un señor que cuando se dispara por algo o por alguien le sale una mala uva que no hay yoga ni "mindfulness" que la bloquee. Y eso me gusta, me resulta muy inspiracional. Pérez-Reverte suele llevar mal a los que a toda costa intentan enmendarle la plana sin razón alguna desde las redes sociales. Y da gusto ver lo qué les responde. Yo, que jamás he podido remedar siquiera el peor párrafo de Reverte, me tomo con más calma a los rectificadores, pero no a los que creen ver detrás de cada nube una conspiración.

Una emisión de este programa que tenía como protagonista a Franco de Vita, no se pudo emitir en vivo y ha tenido que grabarse porque el músico no consiguió llegar a tiempo al estudio de CNN Miami. Franco quedo atrapado en el tráfico de la ciudad. Pues bien, tras el incidente, alguien ha dejado entrever que la no emisión del programa habría sido deliberada porque un programa grabado propicia el control de las preguntas y las respuestas y de los temas polémicos como la situación política en ciertos países. Puede que así sea en otras televisiones, pero no en esta. En CNN las entrevistas no se pactan, no se le paga al entrevistado y jamás se retocan. Nunca eludimos un tema por peliagudo que sea. Es la norma de la casa y eso forma parte del credo de cuantos trabajamos aquí.

Es 'eso' que a veces resulta difícil de definir lo que hace que uno se sienta orgulloso de trabajar aquí; es esa manera de contar la vida, y hasta de vivirla en los sitios más terribles, esa duda sistémica y sistemática, ese no contentarse con solo lo que dice el más poderoso... De todo cuanto he leído tras la no emisión de la entrevista con Franco de Vita ha sido esto lo que más me ha gustado, una mujer escribe: "Me quedé como la loca del puente de San Blas". No, la mujer que escribió eso no se llama Penélope.

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Mensaje por Rogorn » Lun Oct 31, 2016 5:59 pm

La profecía de Pérez-Reverte
Alfonso García Rodríguez - expresso.press - 30/10/2016

En un mundo tan consumista y frívolo, alejado de los ideales de las grandes figuras del siglo pasado, es poco común encontrar personajes que despierten aún la polémica o que polaricen las opiniones de los grupos sociales. En la literatura, por ejemplo, tan inundada de textos sobre la superación personal y otras lindezas, el debate se acentúa sobre todo cuando se revisan y ponen en duda los méritos, el talento y la autoridad moral de nuestros personajes públicos. A bote pronto tenemos el ejemplo de Bob Dylan y la severidad con que se ha cuestionado la decisión de otorgarle el Premio Nobel de Literatura.

En el mundo de las letras hispanas, el escritor Arturo Pérez-Reverte despierta en medios y en redes todo tipo de pasiones por su calidad como miembro de la Real Academia de las Letras, pero también por su figura polémica al ser considerado más como un productor de Best Sellers, productos muy alejados de lo que las “grandes conciencias” consideran verdadera literatura. Pero el escritor español en México es genio y figura. La semilla de su éxito la sembró en las calles de Culiacán en los finales de los noventas e inicios del nuevo milenio. El Cártel de Sinaloa había superado el poder de los cárteles de Jalisco y de Tijuana. Las figuras de capos como el Güero Palma, el Chapo Guzmán, El Azul y el Mayo Zambada iban en ascenso, y otras como la de Armando Carrillo “El señor de los cielos”, quedaron grabadas para la posteridad como negras leyendas que después alimentaron el apetito de audiencia y dinero del “business show”.

Fue también el ambiente propio de una sociedad que vivía del narcotráfico lo que inspiró a Pérez-Reverte. Una sociedad que despilfarraba millones de dólares, la manera en que lavaban sus riquezas y la adoración de figuras como Jesús Malverde y la Santa Muerte como puertas de salvación del infierno. Ese submundo de las personas de abajo, que lograron superar la pobreza gracias al narcotráfico, no sólo lo inspiró para escribir su novela 'La Reina del Sur', también lo cautivó de tal manera que decidió radicar por un tiempo en Culiacán.

Su salto a la fama se dio en un principio con la entrevista que le hicieron Carmen Aristegui y Javier Solórzano en su célebre programa 'Círculo Rojo'. Ese mismo programa que después cerraría por exhibir a la red de pederastas que formaban los Legionarios de Cristo en las manos de Marcial Maciel. Reverte habló en ese entonces de cómo el gobierno alimentaba lo mismo que cazaba, y de lo difícil que sería arrancar del tejido social un estilo de vida que a pesar de toda la carga de negatividad ganó miles de adeptos que lo veían como la única posibilidad para subirse al tren de la movilidad social. Años después su novela le dio la oportunidad a Telemundo –la filial hispana de NBC-, de hacer una exitosa serie sobre su protagonista Teresa Mendoza, lo que detonó después una cascada de producciones basura. Actualmente 'El Señor de los Cielos' se mantiene años después de su estreno como un rotundo caso de éxito.

Pero en su versión en texto, 'La Reina del Sur' no sólo habla del mundo del narcotráfico, también retrata a la perfección la realidad nacional, y en una sola frase se podría resumir lo que ha sido una tarea todavía vigente del Estado mexicano: “En México sólo matan a dos tipos de personas: a los comunistas y a los narcotraficantes”. Cada una de esas palabras representaban un golpe demoledor para el Gobierno de México y sus instituciones. Sobre todo tras la aparición del EZLN y las subsecuentes masacres que llevaron a cabo en zonas indígenas los grupos paramilitares en esa época. Porque en México, ser comunista era -o es-, un adjetivo que equivale, más allá de una mínima relación con el marxismo-leninismo, a nadar a contracorriente de lo que exige el Establishment. Esa frase de Pérez-Reverte probablemente la formuló cuando se permeó por completo de la realidad nacional y la usó más como parte del contexto. En la actualidad, y tras años de sangre derramada por la lucha en contra de la delincuencia organizada, pareciera más que el español nos revelaba una profecía de lo que terminaría sucediendo en nuestro país.

Los cientos de miles de homicidios dolosos, las más de 27 mil desapariciones, los secuestros, las violaciones, y la lluvia de plomo en muchas regiones del país ha lastimado pero también deshumanizado a amplios sectores de la población victimizada. Además de la narcocultura existe otra subcultura desarrollada en condiciones de extrema violencia. En Tamaulipas por ejemplo, los estragos dejados por el crimen organizado, la brutalidad y el absoluto desprecio por la vida cambiaron por completo la noción humanista de la sociedad. Ya no importa si se hace valer la justicia o el poder de la ley. La prioridad es acabar con el problema, tal y como lo propone una frase del lenguaje popular: “muerto el perro se acaba la rabia”. Ya no importa si los delincuentes, o los presuntos delincuentes son arrestados, consignados y castigados. Para gran parte de la población es preferible su exterminio en una dinámica del terror en la que el Estado ha puesto su parte.

En su afán de actuar a espaldas de los protocolos que exigen los organismos defensores de los Derechos Humanos, el mismo Estado exhibe a la delincuencia y su universo como responsables de todos los males y al verdadero enemigo a vencer. Y bajo ese principio se producen los golpes contundentes del poder para debilitar y/o vencer a sus adversarios, como sucedió con “el michoacanazo”, los golpeteos políticos a ex mandatarios en Tamaulipas, el manejo del tema de las autodefensas en regiones como “Tierra Caliente”, incluso la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa en el estado de Guerrero, donde le salió el tiro por la culata al Estado.

Esa fue la evolución de los culpables para el Estado mexicano. En los 60s, 70s, y 80s, fueron los comunistas que aterraban al empresariado nacional. Después de los 90s la figura de los capos y del crimen organizado han servido fomentar la impunidad y también para fabricar culpables a los cuales perseguir y acabar. Y por encima de todo esto, el clientelismo político, como un estadista colombiano resumía el uso y abuso de la legalidad por el Estado Mexicano. Se trata de una dinámica estimulada también por una debilidad institucional incapaz de articular una política social capaz de ofrecer otras opciones a los ciudadanos, que de repente han visto como único camino hacia la salvación su incursión en los negocios del crimen organizado.

Y sobre todo, para que la Ley no se aplique y sigamos siendo tanto a nivel estado como país, el paraíso de la impunidad. Criticado o no, sabias las palabras del escritor español.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mar Nov 01, 2016 7:16 pm

Del especial del suplemento 'Ababol' de 'La Verdad' de Murcia dedicado a Arturo por sus 30 años como novelista, 30/10/2016

«Ser borrego tiene muchas ventajas; yo prefiero al lobo»
Entrevista de Antonio Arco

Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) las ha pasado putas en su viaje alrededor del mundo y de sí mismo, llevando al límite su imaginación y su coraje, muerto de miedo a veces e inmensamente feliz otras, viéndoselas cuerpo a cuerpo con Lestrigones y Cíclopes y el airado Poseidón, tocando con sus manos sangre y fango, ámbar, ébano, coral y madreperla, y cadáveres de todas las edades y guerras y calaveras inocentes y bastardas. Miseria a la hora de comer, de respirar y de irse a dormir. Y un gozo infinito en las entrañas, ese gozo que hizo exclamar a Shakespeare «esta es la más espléndida y hermosa y encantadora contemplación», otras tantas veces. Ahora, regresa a las librerías con un nuevo personaje, Falcó, llamado a fascinar a millones de lectores en todo el mundo, que en su primera aventura, en el otoño español de 1936, recibe el encargo de garantizar el éxito de una misión que podría cambiar el curso de la historia de España: la liberación de José Antonio Primo de Rivera, preso en la cárcel de Alicante. Cualquier lector de Pérez-Reverte lo sabe. De las tinieblas no nos libra ni el Oráculo de Delfos en su momento de mayor optimismo alucinógeno, pero no tenemos por qué asumir sin más nuestro destino de ciegos.

Hace unos años, Pérez-Reverte, solemne en mitad de una brisa marina de las que te sanan las heridas, aseguraba ante mi expectación: «Yo, sobre todo, soy lector, ante todo lector; además, escribo, y si tuviera que elegir entre una cosa u otra elegiría leer. Yo podría vivir el resto de mi vida sin escribir, pero no sin leer. Si yo no pudiera leer me pegaría un tiro». «Es la única cosa», concluyó entre risas, «por la que me pegaría un tiro». Esa pasión por la lectura y esa forma de estar en este mundo hostil y canalla, que consiste en imaginar todo el tiempo, en convertir hasta los gérmenes que no vemos en carne de narración, sigue viva en él, ahora que ya puede hacer prácticamente todo lo que le venga en gana, así en la tierra como en el cielo o el infierno. Pérez-Reverte, que admira a Conrad, sabe que le da un aire al personaje del capitán Marlow, porque ambos pueden confesar en igualdad de condiciones: «Y sabéis que no soy particularmente tierno; he tenido que golpear y que esquivar golpes». Esta entrevista con Pérez-Reverte para 'Ababol' tiene lugar en un hotel de Murcia.

-¿Quién demonios es Falcó?
-Un aventurero, un bala perdida de buena familia, un tipo elegante y simpático que disfruta con el peligro, el lujo y las mujeres.

-¿Justo por ese orden?
-[Risas.] ¡No me jodas! Es un depredador de mujeres, un asesino, un tipo desalmado y amoral, un lobo que solo cuida de sí mismo. De joven lo largaron de casa para que no les metiera en jaleos y se buscase la vida por su cuenta. Se hizo espía para vivir aventuras.

-Todo un modelo de conducta a seguir... Una especie de Meursault, ajeno a todo menos a su propia sombra, pero mucho más forofo de mandar prójimos al otro barrio y con un encanto irresistible al modo de Harry Lime, con quien por cierto comparte adicción a las pastillas: en el caso del personaje de Graham Greene, tabletas para luchar contra la acidez de estómago, y en el de su personaje, cafiaspirinas para combatir los dolores de cabeza.
-Ahí, precisamente, nos encontramos con uno de los retos de esta novela: lograr que un tipo así, capaz de la mayor crueldad, sea aceptado por nosotros como un agradable compañero de viaje, y por ellas como un deseado compañero de cama. No es un sinvergüenza encantador, es un asesino frío y calculador, pero el reto era que se aceptase con naturalidad que también es muy seductor, inteligente, guapo, un tío elegante, encantador. Creo que he logrado, sobre todo a través de los diálogos, combinar con acierto sus lados oscuro y luminoso.

-¿Qué reconoce haberle prestado, además de sus dolores de cabeza?
-Yo no soy él, no soy Falcó, no me tengo por un tío cruel, hay gente por la que daría mi vida, soy leal con mis lealtades, acepto unos códigos de convivencia, no me da igual todo. Lo que es cierto es que su mirada sobre algunas cosas puede coincidir con la mía: sobre la realidad, las incertidumbres que nos rodean, la violencia, los peligros que nos acechan. Yo también detesto la grandilocuencia, la demagogia, las grandes frases que suelen salir de la boca de tanto hijo de puta. Hay algunos temas en los que soy consciente de que juego con ventaja. Me lo he ganado. No me hace falta inventarme la violencia, la maldad, las torturas más sádicas...; todo eso lo conozco bien, lo he visto, lo he escuchado, sé cómo huele...; son mis recuerdos personales, una parte de mi vida como reportero de guerra que me facilita contar con ventaja todo este tipo de situaciones. Tengo mi propio álbum de fotos, no siempre agradables, y también mis propios fantasmas. Le debo a las guerras buena parte de mi forma de ver el mundo, y todavía hay noches en las que me despierto en Beirut o en Sarajevo, como hay putas que se despiertan soñando que están en la calle aunque ya se hayan retirado. Tengo ya muchos años, he vivido mucho, he podido conocer lo mejor y lo peor del ser humano.

-¿Al que sigue usted mirando con curiosidad?
-Sí, es que resulta imposible conocerlo del todo. Somos complejos, ambiguos, estamos llenos de zonas grises. He tomado copas con asesinos y violadores, y algunos son amigos míos. Como novelista, me es de mucha utilidad a la hora de crear personajes; como persona, sé que incluso de aquellos de los que no espero nada pueden un día darme una sorpresa; los he visto darlas. Conmigo se han portado muy bien tipos que han cometido auténticas salvajadas.

-A Falcó le da igual un bando u otro. De hecho, cuando el Almirante, del lado de Franco, le cuenta que ha habido una rebelión militar, él le pregunta sin inmutarse: '¿Estamos a favor o en contra?'.
-¿Acaso tiene la obligación de lo contrario? En España tenemos una mala costumbre: siempre hay que tomar partido porque de lo contrario te enfrentas al rechazo de unos y otros. Pero, además, es que yo no pretendo abrir un debate o hacer un ensayo sobre la Guerra Civil, en la que por cierto una gran parte de la población estaba atrapada entre unos y otros sin participar ni de estos ni de aquellos. La Guerra Civil, en la que tanto canalla hubo en ambos bandos, es solo un telón de fondo de la novela. Creo que queda claro que Falcó es de su propio bando y nada más, y que lo que más me ha interesado es escribir una novela que resulte apasionante al lector. No persigo que brillen la justicia y la moral, ni me pongo a defender ninguna ideología.

-¿Qué ha querido dejar claro en esta novela?
-Nada, yo no quiero dejar claro nada.

-¿Qué no ha querido dejar claro en esta novela?
-[Risas.] Es una novela de aventuras, para disfrutar del placer de la lectura, en un contexto de vida extrema. La vida es extrema en momentos de crisis, y mucho más cuando reinan el caos, la guerra, cuando vivir no deja de ser peligroso ni un solo segundo, cuando la política no importa nada y la corrección social se ha ido a tomar por culo. La vida se convierte en un campo de batalla: ajustes de cuentas, rencor, odio... la depravación es moneda corriente. En ese contexto, tantas veces tan real, tan próximo, se convierte en algo natural torturar, matar... Cuando triunfa la barbarie, y de eso he sido testigo, te pueden cortar el cuello por un vaso de agua. Conviene que no nos olvidemos de eso, convendría tener esto claro.

-¿De qué se hartó?
-De ver a tantos salvadores de patrias, de almas, a salvadores de todo. Me da mucho miedo que me confundan. Yo, como ciudadano, me limito a opinar, no soy un tipo que aporte soluciones, porque entre otras cosas no las tengo. Me limito a decir 'ahí veo esto', a aplicar la lucidez que pueda tener, mi memoria, mi cultura, lo que tenga, a la realidad que me rodea para poder describirla. Me da mucho miedo que se esperen de mí soluciones.

-El artista chileno Alfredo Jaar se lamentaba en estas mismas páginas de que vientos fascistas recorran de nuevo Europa.
-No me sorprende. La historia se repite: la gente acaba mirando, cuando todo se va al carajo, al que se presenta como el fuerte que va a ser capaz de poner orden. Creo que la tentación totalitaria está ahí, en la historia de los hombres, desde los textos clásicos. No es algo nuevo, sabían de ella Homero, Suetonio, Tito Livio.... En la literatura y en la historia todo ha ocurrido ya. En los grandes textos del teatro griego ya está todo contado. La Humanidad conocerá nuevos 'hítleres', espartacos, césares y 'chúrchiles'.

-¿Cuál es hoy su reino?
-El único reino posible para un adulto consciente es la lucidez. En un mundo caótico, confuso y lleno de líneas difusas donde nada está claro, el único tesoro que uno puede aportar es la lucidez. Si yo fuera joven, lo que esperaría de mis mayores es que fueran lúcidos.

-Lo cual conduce también al dolor, ¿no?
-Claro, pero en la vida hay que elegir entre ser estúpido e indolente como un buey, o lúcido y consciente como un ser humano; no solo sufres con la lucidez, también se puede ser feliz en muchos momentos.

-¿Los libros salvan?
-Los libros no salvan, pero te ayudan a salvarte. Cuando a Alatriste, por ejemplo, que lleva consigo en un combate naval un libro de Quevedo, le preguntan que para qué sirve un libro en una galera, dice: «Para soportar días como estos».

-¿Sigue acrecentándose su pesimismo si piensa en el futuro?
-¿Futuro? Ya estamos muertos, somos cadáveres que caminan. Nuestra especie ha fracasado. Soy muy pesimista sobre el futuro, sí, pero es que estoy bien informado. Si se tienen una cultura mediana y una lucidez mínima hay que ser pesimista sobre el futuro, lo que no quiere decir que tengamos que suicidarnos. Sabido lo que nos espera, hay que saber también que existen mecanismos defensivos y consolatorios, y ese es mi territorio, ahí trabajo yo. Trabajo en procurarme a mí mismo, y a aquellos que me rodean y que me leen, los mecanismos que creo que pueden servir para llevar a cabo una humilde tarea de supervivencia.

-¿Qué es lo peor?
-La estupidez, no tengo la menor duda. El peor mal no es la maldad. Cuando era joven creía que lo peor del mundo eran los malos, pero ahora sé que no; lo peor del mundo son los estúpidos y eso, realmente, no tiene solución. Un malo puede cambiar o se puede negociar con él, pero un estúpido lo será siempre, no cambia jamás. Cuando un golpe de la vida se lleva por delante a un estúpido, no parpadeo demasiado. El peor daño a la Humanidad se lo hacen los estúpidos.

-¿De qué ideales no quiere alejarse?
-Bueno, mis ideales tienen que ver con los del perro: lealtad, consecuencia... Y no estoy hablando de virtudes que yo tenga, sino de virtudes que yo admiro. Uno puede perfectamente, sin tener ninguna virtud, ser un ser consecuente y admirable porque intenta tenerlas. Admiro el valor de asumir aquello en lo que crees, o de apartarte de aquello en lo que no crees. El perro me parece de una humanidad absolutamente respetable.

-¿Orgulloso de sus novelas?
-Orgulloso no es la palabra, no. Solamente los imbéciles pueden decir que están orgullosos de su obra. Lo que no hago es renegar de ella, porque forma parte de mi vida y la asumo.

-¿Por qué prefiere al lobo que al cordero?
-Es verdad que ser borrego tiene muchas ventajas: vas en el rebaño, te dan de comer, te esquilan. El lobo tiene que buscarse la vida: va solo y se la juega cada vez que sale a cazar. Es mucho más confortable ser borrego. Ahora bien, al final al borrego le llega su hora y lo ejecutan; yo prefiero al lobo. Hay dos formas de resignarse: como un cordero o como un cerdo. Todos conocemos tipos de esas dos variantes. Yo detesto las dos, porque hay que pelear aunque sepas que no hay victoria posible. ¿Pelear por qué? Pues porque la misma pelea ya justifica la vida, pelear para que no te confundan con corderos y los cerdos se queden con la nariz sangrando.

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Así que pasen treinta años
José Belmonte Serrano

No fue un fracaso rotundo, pero con su primera novela no consiguió vender más allá de unos pocos cientos de ejemplares. Amén de que la crítica, para la ocasión, se puso de perfil y miró hacia el otro lado a pesar de que, por entonces, Arturo Pérez-Reverte era ya un conocido, prestigioso y experimentado reportero de guerra que, desde el escenario mismo del conflicto, al pie del cañón, esquivando balas y a la propia muerte, se asomaba con frecuencia a los telediarios en la hora de mayor audiencia.

La poca repercusión que tuvo el relato con el que estrenó su carrera literaria, 'El húsar', que cumple ahora treinta años, no mermó su capacidad inventiva ni echó abajo su deseo de ser escritor. Fue, por el contrario, un acicate. Una constatación de que iba por el camino acertado. Quien la sigue la consigue. 'El maestro de esgrima', aparecida solo dos años después, es ya una apuesta seria, una obra más ambiciosa y templada. Aun así, también tuvo sus dificultades para ser publicada. El prestigioso editor Jorge Herralde ha manifestado públicamente que fue él quien rechazó la novela para ser editada en Anagrama. Aparece en Mondadori, en una bonita edición, con una portada a base de esgrimistas -las portadas siempre han sido muy cuidadas por Reverte, una de sus mayores debilidades-, y es saludada con entusiasmo por la crítica, que empieza a tomarse en serio el intento de su autor, periodista un tanto osado, por hacerse un sitio entre los narradores de entonces: Muñoz Molina, Javier Marías, Julio Llamazares, Luis Mateo Díez y compañía.

En 1990, con 'La tabla de Flandes', comienza el imparable y vertiginoso despegue del escritor cartagenero, que saborea por fin las mieles del triunfo. Ahora, inesperadamente, se unen a la causa decenas de miles de lectores, entusiastas de la prosa de un narrador de corte clásico, seguidor de Dumas y Galdós, cuyo estilo, no sin cierto asomo de chulería sana, él mismo resume con estas palabras: «Planteamiento, nudo, desenlace, las comas en su sitio, y sujeto, verbo y predicado. Y contar historias en las que pasen cosas. Y que esas cosas interesen a la gente». ¿Para qué más?

A la tercera fue la vencida. Cuando Reverte está a punto de cumplir los cuarenta. En esos tres primeros relatos se encierra toda la poética del escritor: el cuidado por la ambientación histórica, la creación de personajes -como don Jaime Astarloa en 'El maestro de esgrima'- de hondo calado, la exquisita corrección en la escritura, sus dotes para la intriga y esa manera tan particular de mantener en vilo al lector desde el arranque mismo de las historias que plantea. Escribe -él mismo lo ha expresado de esa manera en más de una ocasión- las novelas que a él le hubiera gustado leer. Y en ello radica buena parte del secreto de su buena fama.

Lo demás vino rodado, de éxito en éxito, con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y entre las culturas más lejanas y diversas: 'El club Dumas', 'La piel del tambor', 'La carta esférica', 'La Reina del Sur', 'El pintor de batallas', 'El asedio', 'El tango de la Guardia Vieja' 'Hombres buenos'... Sin olvidar esos otros títulos que atesoran una incuestionable calidad: desde ese relato breve repleto de humor y gracia como es 'La sombra del águila', el favorito de Andrés Amorós, hasta la difícil apuesta con 'Cabo Trafalgar', la novela con la que rinde homenaje a uno de sus más queridos maestros, don Benito Pérez Galdós.

Poco después de la publicación de 'La piel del tambor' se lanza, en 1996, la primera entrega del capitán Alatriste. Parece que fue ayer, pero han pasado veinte años. Fue una arriesgada apuesta personal en la que ni siquiera el propio autor confiaba en exceso. De hecho es un libro un tanto raro, poco común en esta época, de corte clásico, como las novelas de aventuras tan típicas del XIX, y con un lenguaje arcaizante, cercano a la época que describe, el Barroco español. Y por si ello fuera poco, el personaje que da nombre a la serie no es, precisamente, un modelo en el que poder mirarse los más jóvenes. Se trata de un tipo pendenciero, un espadachín a sueldo y sin escrúpulos con un código de honor difícil de comprender.

La escritura de la saga del capitán Alatriste no fue un capricho de Pérez-Reverte, sino la mejor manera de contrarrestar el injusto olvido de una época de luces y sombras, gloriosa como ninguna otra en el terreno de las artes y de las letras. Con estupor observó en los libros de Ciencias Sociales de su hija Carlota que los siglos de Oro solo ocupaban un par páginas. Y decidió contribuir a la causa. Poner en pie toda una época y dar nueva vida a personajes como Quevedo, Lope y Velázquez. No quedaba sino batirse, como pone en boca del mejor sonetista español de todos los tiempos.

Alatriste también tendría su película. Un filme ambicioso, el más caro de la historia del cine español por entonces, pero que no le haría justicia al texto revertiano, mucho más rico y profundo. También se transforman en materia fílmica novelas como 'El maestro de esgrima', un producto más que digno a cargo de Pedro Olea, con una destacada actuación del actor italiano Omero Antonutti, 'La tabla de Flandes', 'El club Dumas' -titulado 'La novena puerta', con dirección de Roman Polanski, que no entendió el sentido del texto literario-, 'Territorio Comanche', 'La carta esférica' y 'Un asunto de honor', donde destaca un soberbio Sancho Gracia, cagándose en los muertos más frescos de su oponente, Jorge Perugorría. El cine no le ha hecho ningún favor a la literatura de Pérez-Reverte. Tampoco le ha perjudicado. Cada cosa en su sitio. El propio escritor ha insistido todo lo posible para que nadie se confunda: «Una vez que vendes los derechos de la novela, lo que hagan nada tiene que ver con tu literatura. Son mundos aparte».

Arturo Pérez-Reverte, que, avanzado el siglo XXI, es uno de los escritores en lengua española más leídos, estudiados -hay decenas de tesis doctorales sobre sus libros, y centenares de 'revertistas' distribuidos por medio mundo- y traducidos en los cinco continentes, ha inaugurado recientemente un nuevo ciclo literario que promete tanto o más que el del propio Alatriste: 'Falcó', un relato ambientado durante los años de la Guerra Civil española, con la presencia de un personaje, que ha venido para quedarse, de enorme complejidad y que, sin duda alguna, va a despertar entre los lectores amor y odio a partes iguales.

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Las mujeres protagonistas
José María Pozuelo Yvancos

Cualquier lector que sea seguidor de la narrativa de Pérez-Reverte habrá advertido el creciente lugar que vienen ocupando en sus novelas personajes femeninos que adquieren, por su importancia en el desarrollo de la trama, la condición de protagonistas. Una de las novelas, la titulada 'La Reina del Sur' (2002), apodo de Teresa Mendoza, ha dado título a la obra, y ciertamente es personaje central que no únicamente llena la novela desde el primer momento, sino que incluso ha ocurrido con ella el fenómeno que se ha dado en las grandes figuras de novelas como 'Don Quijote', 'Madame Bovary' o 'Anna Karenina', que todo el mundo cree que han existido realmente. Cuando ocurrieron los hechos que llevaron a la detención del narcotraficante conocido como 'Chapo' Guzmán, se supo no solo que se había enamorado de la actriz Kate del Castillo cuando representó la serie televisiva inspirada en 'La Reina del Sur' (cuyos videos tenía el Chapo en el momento de su detención), sino que incluso hubo varios entrevistados por la televisión mexicana que afirmaban haber conocido a Teresa Mendoza de jovencita en su pueblo.

Pero en otras muchas novelas hay personajes femeninos igualmente poderosos. Los más interesantes suelen coincidir con mujeres de mediana edad, muy independientes psicológicamente, que traducen una fuerte personalidad y entablan con el protagonista masculino alguna especie de dialéctica de proximidad-lejanía, de fragor y batalla, que va midiendo escenas de rivalidad en inteligencia y/o pasión. En algunas novelas culmina en una relación erótica intensa. Aunque Teresa Mendoza tiene una relación con el Güero Dávila y luego otra con Santiago Fisterra, esa dualidad a la que me refiero es menos importante en 'La Reina del Sur', que lo ha sido en otras novelas a las que me referiré brevemente.

La primera pareja de grandes protagonistas masculino y femenino que luchan en una rivalidad de proximidad/lejanía es la que se da entre Jaime Astarloa y Adela de Otero, ambos igualmente importantes en el desarrollo de la trama de la primera novela en la que la situación que estoy analizando se ofrece con detalle. Me refiero a 'El maestro de esgrima' (1988) donde aparece una Adela de Otero que toma lecciones de esgrima de Jaime Astarloa pero que persigue una reducción mayor que la que se da en los movimientos de lucha deportiva entre ambos. Adela de Otero usa la esgrima como campo de batalla para arrancar lo que quiere de Astarloa, y en los movimientos de la novela hay un sutil acompasamiento de la lucha de esgrima y la batalla erótica.

En la novela 'El asedio' (2010) se anuncia una trama de atracción poderosa (igualmente sutil en los procesos de proximidad y lejanía) entre Lolita Palma, la rica armadora gaditana y su contratado, el capitán Pepe Lobo. Como la novela tiene su eje en la dualidad del episodio histórico del asedio francés a Cádiz y una trama de misteriosos asesinatos, tal relación erótica que podría haber dado mucho de sí, la deja Pérez-Reverte en ciernes, sin desarrollar. Se resarce de esa contención cuando en la siguiente novela, titulada 'El tango de la Guardia Vieja' (2012), desarrolla una relación intensa de amor entre Mercedes Inzunza y Max Costa, en tres épocas y escenarios (Buenos Aires, Niza y Sorrento), con escenas de seducción y alto contenido erótico (como el que se da en la cama de la habitación con espejo en una pensión de Antibes). En la última novela, 'Falcó' (2016), el nombre de la mujer es Eva Rengel, quien vive con Lorenzo Falcó una relación intensa, que contiene una soberbia escena en la cama coincidiendo con el bombardeo del Arsenal de Cartagena.

Hay en estas protagonistas un lado desconocido de su propia sexualidad y una soberbia dialéctica con el hombre, en el que no se sabe quién domina ni quién es dominado y que llevó a Petrarca a ese feliz verso: "E duro campo di bataglia il letto" (soneto CXC)

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La mar de Reverte
Marco Succio

Arturo Pérez-Reverte es hombre de mar adentro. Y a partir de cierto momento también lo ha sido su obra. Nacido en el seno de una familia de marinos y crecido en la costa mediterránea, ilusionado por las muchas aventuras leídas en los libros de Melville y Conrad, curiosamente el mar no aparece en sus primeras y exitosas novelas. 'El húsar', 'El maestro de esgrima', 'La tabla de Flandes', 'El club Dumas', 'La sombra del águila', 'Territorio comanche' y 'La piel del tambor' están ambientadas en lugares y épocas más o menos remotas, pero sin contar nunca con la presencia, ni siquiera disimulada, del mar.

La novela que significó un cambio de rumbo, 'La carta esférica', se publicó en el año 2000 y sigue siendo la más paradigmática de la relación que Pérez-Reverte tiene con el medio marino. La narración y la aventura le dejan aquí el protagonismo al Mediterráneo, que más que un lugar de aventuras o un camino para recorrer, en la novela es el destino final. No hay batallas que ganar, tierras lejanas para alcanzar o ballenas para cazar, solo importa apagar el motor a unas cuantas millas de la costa y desde allí observar el mundo, cambiar de perspectiva, porque como dice el mismo Coy, el protagonista de la novela, «la tierra firme pudre a los seres humanos». Pero, según Reverte, el mar también es capaz de plasmar al hombre y manipular sus comportamientos, es el dueño del destino de quien a él se entrega, como «un viejo canalla, peligroso y taimado, cuya aparente camaradería solo acechaba el momento de asestar un zarpazo al menor descuido».

Después de la publicación de 'La carta esférica', el mar, siempre muy presente en las novelas revertianas, se ha convertido en escenario o simple observador, como en la batalla entre la flota inglesa y la armada franco-española de 1805 en Cabo Trafalgar, la bahía gaditana en 'El asedio' y el estrecho de Gibraltar en 'La Reina del Sur'. Sin olvidar las donjuanescas aventuras de Max Costa en 'El tango de la guardia vieja' o el Faulques de 'El pintor de batallas', cuyas reflexiones pictóricas tienen como escenario una antigua torre en la costa del Mediterráneo. Ese mar que es la mar de Reverte.

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La voz de Larra en el siglo XXI
José Luis Martín Nogales

¿Recuerdan 'La rendición de Breda' de Velázquez? El 31 de enero de 1992 Arturo Pérez-Reverte publicó su primer artículo en 'El Semanal'. Pronto hará de esto 25 años. Lo tituló 'La fiel infantería'. En ese artículo da voz a uno de los soldados del cuadro, que levanta su pica al fondo y que representa a tantos convertidos a lo largo de la historia en «carne de cañón, de bayoneta, de trinchera», en guerras lejanas e incomprensibles de las que tal vez no volverán jamás. Pérez-Reverte era entonces reportero de guerra y sabía bien de lo que hablaba. En ese artículo y en esas vivencias se gestó el embrión de Alatriste, que vendría al mundo unos años después.

Desde entonces, Pérez-Reverte ha publicado en 'El Semanal' ¡más de mil artículos! ¿Qué representan esos artículos hoy? En sus páginas están las ideas, las polémicas, los debates, las preocupaciones cotidianas, el panorama social y los tipos que han poblado estos 25 años. La radiografía de un tiempo marcado por el cambio de siglo, la globalización, el final de las ideologías, la crisis económica. Un mundo cambiante y desnortado. Una cultura guiada por el pensamiento líquido y el lenguaje políticamente correcto.

En medio de ese panorama complejo, mediocre y un poco canalla, los artículos de Pérez-Reverte se alzan como una voz sin tapujos. Conectan con la mejor tradición de la literatura realista, crítica y de denuncia escrita en castellano. La labor que llevaron a cabo en su literatura, para diagnosticar las claves de su tiempo, Quevedo en el siglo XVII, Cadalso en la Ilustración, Larra en el XIX o Valle-Inclán en el siglo pasado, la está realizando Pérez-Reverte en los artículos literarios publicados semanalmente y recopilados hasta ahora en cuatro libros. Pasado el tiempo, cuando alguien quiera documentar cuáles son las aguas tormentosas por las que navega el mundo actual, acudirá a la voz clara e independiente, a la prosa certera y al pensamiento libre de los artículos de este autor, como hoy acudimos a las sátiras burlonas de Quevedo, a las cartas lúcidas de Cadalso, a los artículos literarios de Larra o a los esperpentos de Valle-Inclán.

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El precio de la amnesia
Gonzalo Navajas

En los Estados Unidos, como en Europa, el estudio de las Humanidades está en peligro, y en algunos casos puede estar próximo a su desaparición. Y los que nos dedicamos a esa ocupación desde la enseñanza, el ensayo y la creación literaria advertimos que una de las causas de esta situación está vinculada con la depreciación de la memoria colectiva. La revolución de la comunicación tecnológica, la influencia ubicua de los 'mass media' y la adicción generalizada a la exaltación del presente efímero que han acompañado a la condición y estética posmodernas son algunos de los motivos. Sus consecuencias son la fijación de los estudiantes actuales en los datos del presente más inmediato e intrascendente. Para ellos, el conocimiento de lo que se remonte a más allá de los últimos años constituye un obstáculo insuperable, un 'non plus ultra' ignoto y temido del que es prudente mantenerse alejado.

En mi experiencia docente, tanto en América como en otros países, un remedio efectivo y atrayente para estas situaciones es la obra de Arturo Pérez-Reverte. En mis cursos y seminarios, sus novelas en torno al pasado nacional e internacional sirven para destacar el valor capital de la memoria no solo en nuestras biografías personales, sino sobre todo en las que compartimos con los miembros de una comunidad cultural. Lo que los estudiantes rechazan en los textos históricos académicos convencionales por farragoso se convierte en apetecible en las narraciones históricas ficcionales de Pérez-Reverte, tanto las del Siglo de Oro como las de la época napoleónica o la Argentina de los años veinte, que Pérez-Reverte nos ofrece como una terapia contra la devaluación de la memoria. Estas narraciones hacen patente que el precio de la amnesia es demasiado oneroso como para seguir persistiendo en él.

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La línea difusa que mezcla a los sueños con el horizonte
Alexis Grohmann

Arturo Pérez-Reverte emprendió la aventura de su vida huyendo, como dijo un personaje suyo, a un lugar que ya no existía, desde un lugar que ya no existe, impulsado por, y a través de, la maqueta simbólica que es la literatura, buscando en la realidad los sueños despertados por la ficción, antes de volver a la literatura para recuperar los mundos que conformaron sus sueños. Por lo tanto, su literatura suministra un patrón, un modelo, a través del que se afrontan tanto la vida como la propia literatura. Proporciona una maqueta que tiene su origen en la infancia, por medio de la cual se observa el mundo, se vive la vida y se escribe la literatura.

En otras palabras, Arturo Pérez-Reverte juega. Juega como los niños, no para conseguir algo, sino para entender mejor y sobreponerse al mundo, y para vivir «con menos contraindicaciones y con un amable realce poético empeños que en la realidad suponen mayor agobio», según lo que dice Fernando Savater sobre esa forma de encarar la vida.

De este modo, mediante su literatura, Pérez-Reverte retorna a sus orígenes y a la brumosa tierra natal de nuestra alma, los sueños originarios de una infancia nutridos sobre todo por la narración pura que es la literatura de aventuras, relatos de peripecias que, como ha explicado Savater, repiten y también contribuyen a sentar los cimientos de la condición humana, la verdadera patria del hombre, quien, aunque exiliado ya de ese paraíso en su edad adulta, nunca lo olvidará porque la infancia es una presencia interior ligada a su identidad más íntima.

Así, las novelas de Pérez-Reverte nos recuerdan una y otra vez, como se observa en 'La carta esférica', que lo que parece relegado a páginas e imágenes de la infancia, ámbito exclusivo de los sueños, sigue vivo y puede resistir la lucidez del mundo adulto. Nos advierten de que siempre existe «un barco hundido, una isla, un refugio, una aventura, un lugar en alguna parte al otro lado del mar, en la línea difusa que mezcla los sueños con el horizonte».

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Alatriste: las caras ocultas de la letra
José Manuel López de Abiada

La serie del Capitán Alatriste se presta a lecturas múltiples, entre las que se percibe de forma predominante una lectura que se revelará cual correctivo enérgico de las imágenes perjudiciales y los estereotipos lesivos de España y de lo español que se fueron configurando en las culturas y literaturas europeas al socaire de los siglos XVI y XVII. Son imágenes que responden a una evidencia por todos conocida: los imagotipos creados sobre los distintos pueblos (tanto en el sentido real como figurado: los del pueblo vecino son «distintos») han alimentado los relatos, los vituperios y las anécdotas desde la noche de los tiempos.

Y como en la serie se da además el caso de que está protagonizada por un personaje literario que ha tenido una recepción enorme en otras culturas por las traducciones a cuarenta lenguas extranjeras, la capacidad correctora de la obra es aún mayor. Ello es así, porque los personajes y tipos literarios de enjundia son elevados por el público receptor a categorías simbólicas que paulatinamente van formando parte del imaginario colectivo.

Dichas capacidades son norma y práctica de los personajes seminales literarios (don Juan y don Quijote, Celestina y el pícaro, por ejemplo), que como tales dan forma visible a aspectos y rasgos determinados de nuestra idiosincracia y nuestras particularidades. Son, por tanto, referencias culturales ineludibles, iconos y emblemas identificativos de nuestra cultura.

He ahí las razones por las que el Capitán Alatriste ha pasado a formar parte de ese grupo de personajes esenciales. Y acaso también la respuesta a por qué las aventuras del Capitán han sido un fenómeno editorial sin precedentes en las letras españolas (casi cuatro millones de ejemplares distribuidos en España, una película dirigida por Díaz Yáñez [sic] y protagonizada por Viggo Mortensen, una serie de televisión, cómics, juegos de rol, sellos de Correos, versiones teatrales cortas, historietas por entregas y la edición de la serie entera en un volumen de casi 1.800 páginas, con espléndidas ilustraciones de Joan Mundet, una magnífica introducción y sabias notas de Alberto Montaner y luminoso prólogo del autor). Y también por las ediciones en América Latina y las numerosas traducciones indicadas (lo que asegura a la serie una recepción a escala mundial, dato este altamente significativo desde la perspectiva imagológica).

Alatriste es un personaje literario esencial por la calidad y el alcance del texto que lo configura, porque es una narración extraordinaria y a la vez ficcional y «realista», fruto de una documentación y unos saberes literarios, historiográficos y lingüísticos ingentes sobre la Europa de los siglos XVI y XVII.

Y porque el narrador cuenta desde la otra ladera, y el autor escribe desde su propia orilla, plantado en el país de hoy, con el buril hincado en las piedras angulares y en las peñas vivas de lo que después se ha llamado Marca España.

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Para empezar, 'El húsar'
José Belmonte Serrano

Cuando se publica 'El húsar', Arturo Pérez-Reverte contaba con 35 años de edad. Es, sin duda, el producto de una larga carrera de lector que por primera vez se acerca al terreno de la creación literaria. Un lector silencioso y temprano que irrumpe, sin hacer demasiado ruido -en aquella época, no estaba demasiado bien visto que los periodistas jugaran a ser escritores como si tal cosa-, en los escenarios de la ficción. En 'El húsar', Pérez-Reverte asume ya, sin complejo alguno, un tipo de ficción que no le será del todo ajena en el resto de los relatos que aún estaban por llegar.

Que se sepa, solo existe una única reseña 'El húsar,' aparecida en los meses siguientes a su publicación. Es una crítica muy breve, sin firma. Supone, sin embargo, un apunte temprano y también muy esclarecedor de lo que se avecinaba. Se habla de una ambientación «rigurosamente histórica». Algo, curiosamente, que, por esta vez, no es del todo cierto si nos atenemos a una 'Nota del autor' que se inserta en la primitiva edición de Akal. En ella se deja bien claro que «en 1808 no se libró en Andalucía ninguna batalla con las características de la descrita en esta novela».

El eterno conflicto entre la realidad y el deseo se refleja aquí, con una perfección asombrosa, en la figura del joven húsar Frederic Glüntz, un ente de ficción al que hay que situar entre la galería de personajes inolvidables a los que nos acostumbrará Reverte a partir de entonces. En 'El húsar', Pérez-Reverte lleva a cabo todo un despliegue documental echando mano de una abundante bibliografía sobre la guerra napoleónica en terreno hispano. Existe, pues, una larga y exhaustiva documentación previa con la que consigue la ambientación necesaria para dar credibilidad y rigor a la novela. Así obrará a partir de entonces en todos sus relatos, en los que jamás da un solo paso sin mirar el terreno que pisa. La fase más divertida de todo el complejo proceso creador.

El tema del 'buen soldado' se extenderá más allá de 'El húsar' como metáfora de la vida en la que, a pesar de todo, existen unas reglas que es preciso cumplir a toda costa. Un particular código de honor difícil de entender para el resto de la sociedad. Unas reglas que unen a personajes como Astarloa, de 'El maestro de esgrima', Diego Alatriste y Lorenzo Quart, el cura soldado de 'La piel del tambor'.

En 'El húsar' ya suena la música del ciclo del capitán Alatriste, que se inicia diez años después, en 1996. Incluso se vislumbra en el horizonte la figura señera, única e irrepetible, de don Diego Alatriste y Tenorio. Frederic Glüntz, personaje de la novela de 1986, se sorprende a sí mismo al verse atraído por un viejo húsar solitario que le sale al paso. Su descripción coincide, en gran parte, con la que nos ofrecerá, lustros después, de don Diego Alatriste: cicatriz perpendicular en la mejilla, nariz aguileña y fuerte como la de un halcón, entre cuarenta y cuarenta y cinco años, la piel del rostro tostada «y unos ojos tranquilos en torno a lo que se agolpaban innumerables arrugas». Más que una primera novela, 'El húsar' es una declaración de intenciones.

Fotos:
http://www.laverdad.es/fotos/cultura/20 ... ion=murcia

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Lun Nov 07, 2016 6:55 pm

Los héroes de Pérez-Reverte
Fabrizio Zotta - lacapitalmdp.com - 06/11/2016

Este año se cumplen 30 desde la aparición de la primera novela de Arturo Pérez-Reverte, 'El húsar' (1986). El tema de aquel libro era la muerte de todo heroísmo durante las guerras napoleónicas. La semana pasada tuvo distribución mundial la última novela del autor español más famoso del mundo, que se llama 'Falcó', por el apellido de su protagonista: Lorenzo Falcó es un espía que tiene como misión rescatar de la cárcel a Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange española, el brazo político de la extrema derecha fascista durante la guerra civil de aquel país entre 1936 y 1939.

Sin demasiadas vueltas, desde el comienzo de la novela, Reverte avisa que el héroe de esta historia es un canalla. Es un misógino, que no concibe ningún principio más que sí mismo, dispuesto a torturar o matar a sangre fría. Trabaja para el bando franquista, sin que eso suponga una posición ideológica, o convicción alguna. Hará lo que tenga que hacer para salvar al líder falangista que, en la vida real, será ejecutado a los 33 años, en 1936.

Como sucede en todo lanzamiento, Pérez-Reverte ha respondido cientos de entrevistas estas semanas. Se le nota cierto hastío, incluso puede parecer un poco grosero en sus respuestas: fastidiado del periodismo, asqueado de la moral burguesa de la cultura occidental contemporánea y de lo que llama “idiotas del buenismo ideológico” dice -sin decirlo explícitamente- que su personaje principal es detestable porque para él el hombre también lo es. Por eso, más allá de la novela, lo que llama la atención es el viaje que ha hecho el escritor desde 1986, cuando decide abandonar el periodismo de guerra –su profesión hasta entonces- y dedicarse a la literatura. Ese viaje interno, que se plasma en los héroes de sus historias, y que llega hasta el aborrecible Falcó, que se presenta como una radiografía de la idea que el escritor español tiene hoy de lo humano.

Puede no sorprender. Quienes conocen la obra de Pérez-Reverte se han enamorado de sus protagonistas, precisamente porque tienen ese magnetismo de ser imperfectos: tienen vicios, son egoístas, de dudosas convicciones, caen en las tentaciones. Así es Lucas Corso, el buscador de libros incunables y diabólicos de la aclamada 'El club Dumas', de 1993, su cuarta novela y la que lo hizo famoso, filmada después por Polanski; así también era César Ortiz de Pozas, de 'La tabla de Flandes', una intriga basada en los cruces entre la historia del arte y el ajedrez; también son así los miembros de la banda de Pencho Gaviria de 'La piel del tambor', que entran en acción después de que alguien hackea la computadora del Papa, y pugnan por el derrumbe de una pequeña iglesia en Sevilla.

También sucede con la saga del capitán Alatriste, ex soldado y espadachín a sueldo en Madrid durante el siglo de oro español que ya lleva siete entregas. Diego Alatriste y Tenorio también es un héroe desencantado, cuya historia muestra un deterioro de sus virtudes. Es amigo de Quevedo, comparte época de Calderón de Barca, Lope De Vega, Luis de Góngora. Es una etapa gloriosa de España, que remarca todavía más las transformaciones y matices que sufre el héroe que de a poco se apaga.

A tres décadas de su primera novela, Pérez-Reverte nos muestra con Falcó que ya no hay esperanza en el hombre de hoy, y lo hace por oposición: sitúa la historia del espía mercenario en la España de la década del 30: “Era un mundo injusto y merecía desaparecer, pero era un mundo interesante. No existía la vulgaridad del teléfono móvil, que domina todo”, describe. El declive parece no detenerse. La diferencia entre Alatriste y Falcó es que el primero tuvo un pasado mejor, un momento en el cual creyó y luchó por algo. Falcó es un héroe sin ningún principio.

Como el hombre de hoy es vil. Sin más.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Lun Nov 07, 2016 7:00 pm

De Pérez Reverte a la mujer y los valores humanos
Manuel Cruz - cope.es - 07/11/2016

Confieso que el académico y escritor Arturo Pérez-Reverte es “santo” de mi devoción como periodista, como articulista y como persona. Es decir que lo quiero como amigo, lo admiro como reportero y leo sus artículos y sus ocurrencias con verdadero deleite, aunque no lleguen a entusiasmarme de igual modo todas sus novelas, ni siquiera su serie de espadachines alatristes.

Adelanto que fuimos compañeros en el diario 'Pueblo', cuando Arturo todavía era un chaval al que le hervía la sangre -¿o era la tinta que ya corría por sus venas?- cada vez que estallaba algún conflicto en cualquier parte del mundo, en espera de ser enviado para contarlo. Apenas había cumplido los quince años cuando estalló la “guerra de los seis días”, pero estoy seguro de que ya entonces le hubiera gustado presenciarla en directo para informar a sus compañeros de instituto sobre los movimientos estratégicos de Israel frente a todo el mundo árabe, aquél mítico y engañoso David contra Goliat. Pero no le faltaron guerras por “cubrir” desde las mismas trincheras, apenas puso los pies en el periódico madrileño que entonces dirigía Emilio Romero.

Diez años después me tocó a mí dirigirlo y, para entonces, Arturo -como otros inolvidables compañeros “enviados especiales”, Vicente Talón, Vicente Romero…- tuvo ocasión de informar de guerras como la ya olvidada de Chipre o la siempre latente del Líbano, como la de Eritrea, donde estuvo “desaparecido” durante dos meses en los que personalmente viví la peor de las angustias que pueden vivirse desde la responsabilidad de quien era entonces su jefe… Solo hace unos días supe lo que de verdad le pasó y que ha contado en 'ABC' al hablar en una entrevista de su más reciente novela: que contrajo una disentería en plena guerra y que un guerrillero eritreo le salvó la vida llevándole agua para que no se deshidratara.

No faltó después a la cita obligada de la “Marcha Verde” de Hasan II sobre el Sahara, de la que justo ahora se cumplen 40 años. 'Pueblo' nos envió, a mí a Rabat; a él, cómo no, al desierto junto a las confusas tropas españolas. Más tarde llegaron las Malvinas, Nicaragua, Sudán, Angola… para desembocar en las guerras de Croacia y Bosnia ya como enviado de TVE. Así hasta que escogió la libertad de escribir sin que nadie le mandase. De aquellos conflictos vienen algunas de sus novelas… y nuevas y entrañables amistades como la que mantiene desde aquella estúpida guerra argentino-británica, con el escritor bonaerense Jorge Fernández Díaz, unidos por la admiración mutua.

Bueno, he recordado todo esto, que solo es un aperitivo de nuestra convivencia profesional y humana, precisamente para referirme a la conversación que hace poco mantuvieron Pérez-Reverte y Fernández Díaz, con Juan Cruz como testigo, durante la celebración del Getafe Negro, un certamen cultural dedicado a glosar -enaltecer, más bien diría- la novela negra, de la que ambos son maestros. En este marco, contó Arturo que hoy en día el valor, -la valentía, la dignidad, la lealtad, el coraje de decir la verdad…- está mal visto y como ilustración añadió que días atrás había oído en la radio a un imbécil decir que había que reivindicar la cobardía.

En el fondo, como siempre hace en sus artículos, Arturo estaba haciendo un retrato de la decadente y rufianesca sociedad española, de la que han desaparecido hasta los gestos de urbanidad como ceder el asiento del autobús a una señora. De paso, al socaire de la reciente polémica sobre el fatuo y empalagante “sexualismo gramatical” en boga, mantenida con otro académico “políticamente correcto”, tuvo la ocasión de enviar un “regalo” lingüístico a la alcaldesa de Madrid, al recordar que su amigo argentino rinde homenaje en su última novela al valor de los hombres y de las mujeres, “de Getafe y Getafa, de Arturo y Artura”… La ofrenda no podía haber sido más certera, si bien el diálogo le dio después la oportunidad de afirmar que la mujer “es más mala cuando hay que serlo, y más cruel, porque está cerca de la vida: ha parido y durante siglos ha sido rehén del hombre y tiene más conciencia de la vida”. Obviamente, doña Manuela ya había pasado a otro lugar y no figuraba en su alusión.

La frase, con toda su miga, que acaso no puedan digerir las feministas que nunca han parido, me ha llevado, como contraste, a la de un clérigo ilustre, al que se le atribuyó engañosamente la negación del voto a la mujer con la supuesta justificación de que ha pervertido su valor femenino para convertirse, desde otra óptica, en rehén del sexo y de la libertad para matar al concebido.

De ser ciertas, el clérigo, ciertamente, se habría pasado bastantes pueblos al rechazar el valor de la mujer como votante. Pero no lo fueron, afortunadamente. O fue un malentendido o o una maldad. El propio clérigo, fustigador de la ideología de género, reconoce que la mujer, quiérase o no y al margen del feminismo radical, es una auténtica heroína de toda la historia, desde la aparición del género humano. Si la mujer no existiera como madre, no estaríamos aquí… Dicho todo lo cual, incluida mi admiración y mi cariño por el más ilustre de los cartageneros de nuestro tiempo, don Arturo Pérez-Reverte, me encantaría que el académico dedicara alguno de sus artículos al valor de la mujer capaz de estudiar, de trabajar, de enamorarse. de casarse para toda la vida aunque la cosa luego falle; de traer hijos al mundo, de educarlos en valores humanos, y de dejar tras de sí toda una generación de valientes que, a su vez, estudian, trabajan, se enamoran, se casan, asumen la responsabilidad de tener hijos, etc. etc.

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Mensaje por Ada » Jue Dic 22, 2016 4:53 pm

Arturo, entre los 25 personajes más influyentes del año según Esquire


https://1.bp.blogspot.com/-pDhpG0Cw71k/ ... quire2.jpg
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es

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Mensaje por Rogorn » Dom Ene 08, 2017 12:27 pm

Los académicos pusilánimes
Antonio Camacho Gómez - ellitoral.com - 05/01/2017

Arturo Pérez-Reverte, un antiguo corresponsal de guerra y uno de los más conocidos escritores españoles de la actualidad, es desde hace trece años miembro de la Real Academia Española de la Lengua. Institución a la que en parte ha zarandeado de lo lindo al señalar, ante un cúmulo de disparates lingüísticos “vinculados con la política, el feminismo radical, a la incultura, a la demagogia políticamente correcta o a la simple estupidez de todo aquello, contrario al sentido común de una lengua hermosa y sabia como la castellana, la ensucia y envilece”, en la que hay académicos temerosos de enfrentar tal situación. O su miedo a la etiqueta machista o al acosamiento del “matonismo ultrafeminista radical que exige sumisión a sus delirios lingüísticos bajo pena de duras campañas por parte de palmeros y sicarios analfabetos en las redes sociales”. Puntualiza que dicen no querer meterse en política y ni siquiera estuvieron de acuerdo con el grupo de colegas que pide a la Academia un informe anual sobre el estado de la Lengua. Gente que está, dice, en la RAE por carámbola y a las que ésta les da el lustre y no al revés. Unos nobles y valientes y otros que no lo son.

La bronca de mi colega, que no quiere irse de la entidad para seguir luchando desde adentro -añado que se retiró como jurado del premio Planeta, cansado de las presiones hasta gubernativas que se ejercían sobre él- por un idioma que comparten quinientos millones de personas, es la misma que siente ante la enormidad de barbaridades que lo malean cotidianamente en la televisión, la radio y el periodismo escrito. Pruebas al canto. “La una o las doce y cuatro del mediodía”. “Éste es a las doce en punto”. “Hace diez años atrás” o el tiempo que sea, en lugar de hace diez años, sin el adverbio. “Súper ofertas”, en vez de superofertas. Súper es un elemento compositivo que se usa en algunos vocablos españoles con el significado de “preeminencia”. “Tire y afloje”, cuando corresponde tira y afloja. “Erra el penal”, por “yerra el penal”. “Menúes” por menús, que leí en un gran título. “Si habría” hecho tal o cual cosa, en vez de “si hubiera”. El empleo de las formas verbales es desastroso. Y qué decir de los denominados sustantivos en oposición, como el correcto “días domingos” y no “días domingo”, ni “fechas clave”, ni otras expresiones por el estilo, de exagerado uso. “En el ínterin” por “ínterin”. “La jefa” de una nación es presidenta, no presidente. En cuanto a los plurales de nombres y apellidos, la ignorancia asombra. En el último caso, los graves o esdrújulos acabados en x, s o z, los demás se escriben con s final, ejemplos los Machados, los Valdeses, los Mendozas. Hasta nombres extranjeros como el tan empleado robot forma el plural robotes.

En fin, no me quiero extender demasiado porque éste es “el cuento de nunca acabar”. Políticos y profesionales de las actividades más diversas, periodistas, estudiantes y hasta profesores expertos en lenguas extranjeras -las que tienen sus equivalentes en castellano, pero no los usan- constituyen un muestrario de atentado idiomático que revela hasta qué punto los exámenes de lengua denotan tan baja calificación, incluyendo los niveles universitarios.

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Mensaje por Rogorn » Vie Ene 20, 2017 6:23 pm

En respuesta a don Arturo Pérez Reverte
Nacho Valdés - refelxionesintempestivasblog.wordpress - 19/01/2017

El pasado día 8 de enero el diario 'El Mundo' publicó a través de su edición digital un extracto de su semanal 'Papel' en el que se entrevistaba a Pérez Reverte. El literato, que está de promoción con su nueva novela Falcó, respondía a una serie de preguntas mientras alternaba por Sevilla con la periodista Marta Caballero. Hasta aquí todo bien, una serie de cuestiones sobre la novela, la vida, la obra y las últimas controversias del escritor. Reverte, al que tengo en consideración por su trabajo como publicista y literato, saltaba entre lugares comunes dando su opinión sobre algunos temas de actualidad y, sobre todo, acerca de su último trabajo. En su mayor parte, se trató de un encuentro más bien inocuo y publicitario del que no habría nada de reseñar de no ser por uno de los destacados: “Los yihadistas van a ganar. Ellos tienen cojones”.

Una vez leído el texto se trataba de una parte residual, tampoco tenía demasiada importancia y, de hecho, se tergiversaba de manera más o menos evidente la respuesta dada ante el tema del terrorismo global. Ni que decir tiene que esta respuesta ofreció una serie de reacciones viscerales que se pueden seguir en los comentarios: “que si se trata de alguien con las cosas claras”, “que si está haciendo ver algo evidente” y demás derivados sentimentales de este cariz. Sin embargo, esta contestación de paseo por Sevilla expuesta de manera irreflexiva escondía a mi modo de ver algo más profundo que merece la pena ser analizado.

La entrevistadora pregunta a Reverte por la cuestión del terrorismo yihadista y el fragmento completo de la contestación dice así: “Es que van a ganar. Los derrotarán en Irak o en Siria pero van a triunfar, porque son jóvenes, tienen hambre, un rencor histórico acumulado y absolutamente comprensible, cuentas que ajustar, desesperación, cojones, fuerza demográfica… Occidente y Europa en cambio son viejos, cobardes, caducos y no se atreven a defenderse. Cuando hay lobos y hay ovejas no hay duda de quién va a ganar. Estamos teniendo el resultado de nuestra pasividad, de nuestro confort, de nuestra demagogia. Ellos no tienen esos obstáculos. Como dijo uno de los imanes, «usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia». Está perfectamente definido. Europa es vieja e indefensa”.

Por supuesto, se trata de una conversación en un contexto aparentemente amistoso sin más pretensión que tratar un asunto recurrente en los artículos del literato. Sin embargo, anidó en mí una sensación extraña, pues un análisis así de simplista es capaz de levantar las más bajas pasiones en los leyentes. Para empezar, la referencia geográfica me parece adecuada. Las zonas en las que se realiza la “guerra preventiva” del siglo XXI quedarán bajo dominio de Occidente, de eso no hay duda, pues poseemos el poder militar y económico. Ahora bien, ¿cómo es posible que se produzca esta victoria del radicalismo si estos bastiones van a ser recuperados para el dominio occidental? La cosa es clara, el problema se produce en el seno de la propia sociedad occidental en la que curiosamente se está engendrando un retroceso en materia social debido a la inmunización derivada de los procesos globales. La esencialidad de occidente ha terminado por cumplir con el nihilismo que vaticinó Nietzsche, la caída de valores ha venido acompañada por un ascenso de la crispación social ante la falta de oportunidades de ciertos sectores sociales. ¿Le importa a un terrorista nacido en Francia, Bélgica, España o Alemania lo que sucede en Siria o Irak? Yo diría que no, lo que realmente le importa es lo que sucede en su devenir cotidiano. En este día a día, en esta cotidianidad, se da la particularidad de que las oportunidades o salidas se han visto coartadas por el desequilibrio social derivado de las finanzas globales. ¿Es importante Siria o Irak para Occidente? Yo diría que sí, al menos como elemento geoestratégico para continuar con la expansión global de sus intereses. De aquí la inmunización anteriormente referida, el mundo global comparte con lo político su esencial polaridad. Esta expansión mundial se hace a costa de la exclusión y de la preservación del individuo frente a la amenaza de la alteridad. Sin embargo, el otro está entre nosotros y esto genera una mayor inseguridad que se aprovecha para el establecimiento de una biopolítica orientada a la conservación de la vida. Ahora bien, esta preservación de la vida debe hacerse mediante el ataque a la vida misma, mediante el imperio de la fuerza.

Los yihadistas tienen cojones, hambre y ganas de revancha. Resulta evidente la ruptura del espacio político y moral emanado desde la modernidad, las viejas categorías de lo valioso y de lo político comienzan a marchitarse ante estas prácticas de terror. O quizás no, puede que lo haya sucedido sea una mera deslocalización al estilo empresarial. En otras palabras, el terror ha llegado a las puertas de nuestras casas pero lo que denominamos Occidente se erige desde el terror. Esta situación que impregna el ambiente ofrece la inseguridad necesaria para el establecimiento del Estado de excepción, para el nudo ejercicio del poder. Esta es la normalidad en otros lugares del mundo en los que se ha impuesto esta ambivalente “guerra preventiva” que busca paradójicamente la paz. Así, lo que se ha roto es el espacio conceptual desarrollado por la modernidad, al menos para la parte occidental. La problemática está en un mundo global que no responde a la gestión estatal y, por tanto, se encuentra a expensas de las novedades que van surgiendo. En este caso, la violencia y no solo la economía se ha mundializado. La misma facilidad que se da para realizar una gestión mercantil se encuentra para la compra de material bélico que puede ser utilizado para un atentado. La dialéctica, lejos del avance cacareado por la Ilustración, no termina en el progreso sino que se encierra en una concepción griega de carácter circular. Los mismos demonios engendrados por Occidente vuelven para avisar de que están aquí, entre la ciudadanía.

¿Europa no se puede defender? Creo que la defensa de Europa es ya efectiva, al menos en algunas zonas del mundo global. El problema es que no se puede restringir a un supuesto enemigo pues este es la misma Europa que se ha vuelto, siguiendo esta lógica circular, contra su propia esencialidad. Esta es otra de las pruebas de la caducidad de las categorías de la modernidad. La identidad, anteriormente desarrollada en oposición al otro, en el hogaño se disuelve en una amalgama cultural derivada del hontanar de la interconexión global. Se establece, de esta manera, una confusión identitaria que lleva a la cerrazón de la comunidad sobre sí misma en un intento de preservar los rastros identitarios que todavía quedan del impulso político moderno. La cuestión es que esta política de preservación de lo propio, esta biopolítica que pretende la conservación de la vida (al menos de la considerada occidental) conduce al blindaje del individuo sobre sí para desatender lo común, el espacio verdaderamente político. Se produce, por este camino, una merma de libertades pues, al fin y al cabo, es el terror global el que vincula todo el orbe.

Solo queda la posibilidad de repensar lo político, de dar una vuelta de tuerca a la conceptualización manida empleada desde la emancipación del sujeto frente a los poderes instituidos. Queda de manifiesto que no funciona y, que de seguir por el camino global sin ningún tipo de traba, lejos de conseguir una mayor libertad individual como se pregona desde el neoliberalismo, se va a reducir, a favor de lo económico, el poder estatal bajo el que se amparan las posibilidades del individuo. No hay otra opción que rediseñar lo comunitario, el espacio compartido en el que hacer efectivos los logros alcanzados. ¿Debe la filosofía hacerse con el timón de la nueva arquitectura social? No lo creo. Este es más bien un asunto técnico, la filosofía debe dedicarse a la reflexión y catalogación de lo existente. Seguro que a partir de este punto el político puede erigir un nuevo sistema. ¿Es Reverte mejor o peor por sus declaraciones? Tampoco lo creo, parecía expresarse en el ámbito de la cotidianidad con una persona de confianza. Ahora bien, creo que Pérez Reverte sí es representativo de un tipo de opinión que ha calado en Occidente y por este motivo ofrezco esta respuesta. De lo que sí es culpable este escritor es de motivar mi reflexión; esa es su única responsabilidad.

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Mensaje por Rogorn » Dom Ene 22, 2017 9:39 am

Los académicos Muñoz Machado y Pérez-Reverte reciben el Premio Averroes
rae.es - 22/01/2017

Los académicos Santiago Muñoz Machado, secretario de la corporación, y Arturo Pérez-Reverte han recibido hoy los Premios Averroes de Oro, Ciudad de Córdoba —en sus modalidades de ciencias y letras—, concedidos por la Asociación Profesional de Informadores Técnicos Sanitarios de Córdoba, en reconocimiento a sus trayectorias profesionales y académicas. La gala ha sido presidida por la alcaldesa de la ciudad, Isabel Ambrosio. En el acto, celebrado en el Teatro Góngora de Córdoba, también se han entregado los galardones en las demás categorías: el de Deportes, que ha recaído en la medallista olímpica Mireia Belmonte, y el de las ciencias médicas, otorgado al doctor Javier Briceño.

En su discurso de agradecimiento, Arturo Pérez-Reverte, distinguido con el Premio Averroes en la categoría de Letras, ha recordado la trayectoria de Averroes —filósofo, médico y jurista que da nombre al galardón—. Según el escritor y académico, «Averroes decía que no todos los hombres tienen la misma capacidad de comprensión, por lo que hacen falta filósofos que con su trabajo intelectual iluminen a los que no lo son: guías que actúen como faros para orientarnos en la vida». A juicio de Pérez-Reverte, en la actualidad las élites intelectuales cumplen el papel que Averroes atribuía a filósofos. Necesitamos, ha dicho Pérez-Reverte, «élites intelectuales para explorar el mundo y actuar en él […] para que el ser humano prospere, camine y se oriente en la vida».

Los Premios Averroes Ciudad de Córdoba fueron creados, en 1973, para distinguir la labor científica, técnica cultural y humana realizada por personas, equipos de trabajo o instituciones nacidas o vinculadas a Córdoba cuyos logros constituyan un ejemplo para la humanidad y prestigio de la provincia. En 2014, la Real Academia Española (RAE) recibió el Premio Averroes, en la categoría de Bellas Artes.

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Pérez-Reverte gana el 43 Premio Averroes por su contribución a las Letras
Efe - 22/01/2017

El periodista Arturo Pérez-Reverte, ha sido galardonado hoy con el 43 Premio Averroes por su contribución a las Letras concedido por la Asociación de Informadores Técnico Sanitarios de Córdoba. Reverte ha recordado la doctrina del filósofo cordobés porque considera que para que una sociedad prospere "hacen falta élites intelectuales que exploren el mundo".

El escritor, repasando los preceptos del filósofo y médico andalusí, ha declarado al auditorio del Teatro Góngora de la capital cordobesa, que "el actual sistema educativo machaca la inteligencia para destruir la exigencia y premiando la mediocridad" por lo que "solo los profesores y catedráticos que huyen del 'buenismo' del sistema educativo son capaces de identificar la inteligencia y potenciarla". "La inteligencia debería primar por encima de la religión y de la estupidez suicidamente igualitaria", ha indicado Pérez-Reverte, quien ha puesto de ejemplo a filósofo Averroes que "abrió el camino de la verdad frente a la fe y a los fanatismos de los dogmas".

En este sentido, en su discurso, que ha confesado haber preparado tomando algunas anotaciones en el tren camino a Córdoba, el periodista ha agradecido el premio por lo que significó para la historia del pensamiento la obra del filósofo.

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«Siempre ha habido Trumps en la historia»
Pilar Cobos - diariocordoba.com - 22/01/2017

«Siempre ha habido Trumps en la historia de la humanidad, fanáticos como el ISIS, estupideces, crueldades, gente que ha llevado al mundo al borde del abismo, recordarlo es útil» y por esto a juicio del escritor Arturo Pérez-Reverte, «es una pena que, al quitar la historia de los colegios, le estemos quitando a los chicos la capacidad de comprender el presente». Esta fue una de las críticas que realizó ayer al sistema educativo en la gala de entrega de los premios Averroes de Oro Ciudad de Córdoba, que la Asociación de Informadores Ténico Sanitarios otorgó en su 43 edición, en un evento celebrado en el Teatro Góngora.

En sus palabras de agradecimiento, el escritor manifestó que «Averroes habría sonreído con amargura al ver cómo en los colegios se penaliza la inteligencia y se prima la mediocridad». Sobre la distinción recibida, explicó que «en España hubo musulmanes lúcidos que miraron el futuro, capaces de enfrentar la razón a la fe y que abrieron el camino a las ideas que llevaron al mundo moderno, recordar eso es maravilloso», añadiendo que «estar unido a él (Averroes) aunque sea de esta manera honorífica y tan remota, me hace sentirme muy bien». El autor de 'El capitán Alatriste' fue uno de los galardonados junto al cirujano del Reina Sofía Javier Briceño, el jurista Santiago Muñoz Machado y la nadadora Mireia Belmonte, que no pudo acudir a esta ceremonia, pero estuvo representada por su padre, José Belmonte.

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“Hay que recordar su nombre frente al fanatismo, la estupidez y la sombra”
Manuel J Albert - cordopolis.es - 22/01/2017

El escritor Arturo Pérez-Reverte, la nadadora Mireia Belmonte, el doctor Javier Briceño y el jurista Santiago Gómez Machado han sido galardonados este sábado con los premios Averroes. En concreto, Pérez-Reverte se ha hecho con el galardón a las Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, Mireia Belmonte ha obtenido el premio a los Deportes, Santiago Gómez Machado a las Ciencias y el doctor Briceño a las Ciencias Médicas.

“Averroes fue víctima del fanatismo y de la estupidez en su tiempo -se llegaron a quemar sus libros-, así que el hecho de que me vinculen a él, aunque sea de una forma tan indirecta, es un honor enorme”, ha señalado el escritor antes de la ceremonia de entrega. Pérez-Reverte ha incidido en que su alegría es todavía mayor porque el premio se entrega “en estos tiempos, cuando tan necesaria es la razón y la luz frente al fanatismo, la estupidez y la sombra”.

Para Pérez-Reverte, “cualquier cosa que sea recuperar y recordar que en España hubo musulmanes lúcidos que miraban al futuro y que eran capaces de enfrentar razón y fe, abriendo el camino a la Ilustración y a todas las ideas que desembocaron en el mundo moderno, es maravilloso. Estar unido a su nombre de esta forma tan agradable me hace sentir muy bien”, ha concluido.

Los premios son otorgados por la Asociación de Informadores Técnicos Sanitarios desde el año 1973. Hasta 2003 se dedicaban a un sanitario pero a partir de entonces, se convirtieron en los Premios Averroes de Oro Ciudad de Córdoba y se abrió el espectro del reconocimiento.

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Los premios que perpetúan los mejores valores de Averroes
N Santos - eldiadecordoba.es - 22/01/2017

"Averroes fue un hombre víctima del fanatismo y de la estupidez en su tiempo, perseguido, quemaron sus libros... que me vinculen a él de alguna manera es un honor enorme". Así de tajante y agradecido se mostró ayer el escritor Arturo Pérez-Reverte al recibir el premio Averroes de Oro Ciudad de Córdoba, que entrega cada año la Asociación Profesional de Informadores Técnicos Sanitarios. Pérez-Reverte, galardonado en el ámbito de las letras, no fue el único que recibió la distinción del Círculo Cultural Averroes. A él se sumaron el director de los programas de Trasplante Hepático y Pancreático del Reina Sofía, Javier Briceño, la nadadora Mireia Belmonte (cuyo padre recogió el premio al encontrarse en plena competición) y el catedrático de Derecho Administrativo Santiago Muñoz Machado.

Pérez-Reverte, antes de recibir el premio en una gala que se celebró en el Teatro Góngora y que dirigió la alcaldesa, Isabel Ambrosio, apuntó que esa vinculación que tendrá a partir de ahora con Averroes supone un honor "sobre todo en estos tiempos cuando tan necesarias son la razón y la luz frente al fanatismo, la estupidez y la sombra". "Cualquier cosa que sea recordar que en España había musulmanes lúcidos y que abrieron el camino al mundo moderno me hace sentirme muy bien", añadió.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Mar 05, 2017 10:10 am

En tierra nadie es un Príncipe Perfecto. Homenaje a Arturo Pérez Reverte
Manuel Artero Rueda - navarrainformacion.es - 04/03/2017

Recuerdo hoy, el día del gran amor para los chinos (nueve del nueve del cero nueve) y de la comparecencia extraordinaria del presidente Zapatero en el Congreso de los diputados, un extraordinario artículo que Arturo Pérez-Reverte publicó en la primera semana de agosto. Se titulaba 'Esa gentuza' y en él, el maestro novelista y académico desde 2003, se despachaba a gusto al expresar su opinión por nuestra actual clase política de paso, que no paseo ni paseata, por la carrera de San Jerónimo, frontera natural del barrio de las letras: "No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica".

El caso es que la columna me llegó por varios caminos, comentada por mis amigos de Facebook y a través del correo electrónico, y con ella descubrí que para muchos, jóvenes o no, el escritor está enfilado en el objetivo de sus antipatías, por chulo, dicen unos, y por antiguo, dicen otras. Pero hoy, a través de denominadores comunes y un poco de intuición, comprendo porqué el escritor asegura que el único refugio que le queda es el del mar. Se trata de hombre público que no alardea de progre oficial, ni de nada y, eso para los pijos de izquierda es imperdonable. Como hablar de España, de historia, de honor, honra y fidelidad. Y por lo que se ve esa enfermedad mental, la de tener un carnet pegado al cerebelo, sin llegar a pandemia, arrasa en nuestro país.

En su propio cajón de sastre literario que titula 'El cementerio de los barcos sin nombre' Arturo Pérez-Reverte reúne variados textos que no tienen desperdicio. En uno de ellos, titulado 'La vía europea al best seller', se define a sí mismo como escritor: "Soy un novelista profesional, y teorizar sobre literatura se lo dejo a quienes tienen ganas y tiempo para ello, o a quienes viven exclusivamente de sentar cátedra sobre lo que escriben otros; del mismo modo que la faceta artística de la literatura -que sin duda existe- se la dejo a los artistas profesionales, expertos en angustias creativas y duchos en las fascinantes zozobras de lo sublime..." Por ello estoy seguro que al maestro le traen, por completo, al pairo los comentarios que mis amigos utilizaron al adjuntarme su artículo, que por cierto no es el primero en el que arremete contra la clase política. Recuerdo hoy también el titulado 'Permitidme tutearos, imbéciles' dedicado al desastre de la educación en los últimos treinta años de la historia española reciente que hoy también, y por calendario político, debería figurar en todos los titulares a cinco columnas.

Por todo ello, por su capacidad provocadora, su independencia y capacidad innata para catalizar envidias, porque los dos sabemos que en la mar si puede existir el príncipe perfecto, le regalo el nombre del barco portugués que estoy seguro no tiene, hasta hoy, en su gran colección de nombres de barcos e historias del mar: “Incluso, para un oído atento al macheteo de la proa y el aguaje en las bandas, el crujir del casco, el vibrar de la jarcia y el gualdrapeo de las velas, algunos barcos hablan. Por eso, cuando hay mal tiempo y las cosas se ponen duras, el navegante experimentado blasfema –nadie tan proclive a eso como un marino– e insulta a Dios, al mar o a su perra suerte. Nunca al barco.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Mar 10, 2017 7:07 pm

Tribunal de honor editorial
Pablo Cambronero - expresodelsur.es - 10/03/2017

La mañana del domingo supone un oasis de tranquilidad en las calles de Sevilla. Yo, triste y aún joven mortal, gasto mi sesión matutina dominical yendo a una de esas cafeterías que miran al sol leyendo la prensa del día. Las ediciones impresas de la prensa de los domingos suelen ser las más ricas en contenido, trayendo incluso “de regalo” revistas semanales con artículos interesantísimos que entretienen e iluminan las mentes de los lectores que, como yo, las esperan ansiosos.

En uno de esos semanales participa uno de los columnistas de opinión más populares del país: el señor Pérez-Reverte. Este hábil escritor, popular no tanto por sus novelas sino por su habilidad para resaltar lo obvio con un lenguaje que dicta una pluma nacida y crecida en la irreverencia soez como única y exclusiva virtud, tuvo a bien hoy criticar a los que, como él hace unas cuantas décadas, comienzan a elaborar y publicar sus escritos de opinión sobre temas de actualidad.

Parece que un Dios desconocido ha nombrado juez a Pérez-Reverte de este Tribunal de Honor Editorial. La comodidad que le otorga su popularidad y la merecida solvencia que su apellido le procura ha provocado este furibundo ataque contra quienes hoy comienzan, con grandes dificultades, a usar su pluma para trasmitir a los cada vez más escasos lectores una opinión sobre cualquier asunto.

Quienes hoy escribimos hemos de pedir perdón a esta “Deidad” del populismo literario por la osadía de intentar vivir haciendo lo que él hace, pero quizás haya que tener clara primero una cuestión, señor Reverte, que las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo y usted no decide qué es el talento ni quién lo posee. Gracias a Dios.

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Ada
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Mensaje por Ada » Lun Mar 27, 2017 12:19 pm

Don Arturo Pérez-Reverte se equivocó
Miguel Aceytuno - naucher.com - 26/03/2017

Érase una vez un joven que se echó una cámara al hombro y marchó a contar guerras, y que cuando se hizo mayor se puso a escribirlas. No es la peor de las formas de pasar estos pocos años que nos han sido dados en este valle de lágrimas, aunque tampoco quizás la más fácil. Aunque se equivocara, a mi me mola que don Arturo Pérez-Reverte eligiera ese camino. Aprendió en su juventud lo que me cuenta maduro, que me apasiona. Ya que estamos en NaucherGlobal vamos a obviar trivialidades como que sea académico de la lengua o Duque de Corso y Real Maestro de Esgrima del Reino de Redonda. Vamos a centrarnos en lo que nos interesa: en mi opinión es el mejor escritor vivo que moja su pluma en agua de mar.

Don Arturo me hace llorar de risa con la tragedia de Trafalgar. Pardiez, diríase que el bien acuchillado Iñigo Balboa de 'Corsarios de Levante' es gente de cabo y guerra, y no de papel y tinta. La caza de las turbolanchas Hachejota del Servicio de Vigilancia Aduanera y las Heineken de la picolicie a las planeadoras de enormes cabezones de 'La Reina del Sur' da miedo, máxime cuando piensas que nada inventa, que esos valientes están quizás en este mismo momento apostándose el bigote con el diablo. Coy quizás no sea el mejor oficial de la marina mercante en el mundo de 'La Carta Esférica', pero ha navegado por océanos y bibliotecas, como cita el autor a 'Moby Dick', y sabe de peleas en garitos y frío en el puente. En la faja negra que ciñe la cintura del capitán Pepe Lobo de 'El Asedio' luce una culata. No es para el enemigo: a ese le reserva dos piezas de cuatro libras si fallara el ceñir como los ángeles. Lleva la pistola por si fuera menester recordar a sus hombres que no se chista al patrón en combate. Y 'El Pintor de Batallas' crea su obra final desde una atalaya de vigilancia contra sarracenos, al ladito de la mar, como los buenos marineros que nunca acaban de separarse de ella y que se tatúan para seguir contando sus historias aún después de muertos.

En esta España donde estamos a nivel olímpico en el deporte de pasar completamente de las cosas de la mar, afortunadamente siempre se ha escrito muy bien sobre ellas, tanto en ensayo o historia como ficción. Pérez-Reverte añade a la pasión y conocimientos técnicos que en general no faltan, un dominio brutal de los registros del lenguaje, sin igual en la literatura actual. La pinche Teresa Mendoza los chinga a todos bien parejo por más bien puesto güey que seas, mientras Diego Alatriste y Tenorio tira de vizcaína pues su amigo Quevedo acaba de decir de otros parroquianos del figón de puntapié que estos hijosdalgo son hijos de algo sin duda, pero con dudas hidalgos, y estas afrentas no puede aceptarlas quien se viste por los pies, pardiez.

¿No está mal, verdad? Pero la verdad es que no quería hablarles de esto. Hay un libro de don Arturo que quizás no está considerado de los mayores, pero que a mí me apasiona: 'Los barcos se pierden en tierra'. Es una compilación de artículos sobre la mar publicados por el autor. Con 'El Dragón y la polar' me hace ver que me estoy orientando con una luz que comenzó su viaje en el siglo XVI, cuando Cervantes era un niño. En 'El viejo capitán' habla de aquellos maestros de antaño, que eran marinos y eran señores. Emociona, pues realmente cree en lo que escribe. Y es que se nota quien es patrón, patrón de verdad, con su tripulación de chicas duras con tejanos descoloridos y navaja en el bolsillo de atrás, con los nudillos llenos de cicatrices. Quien suscribe piensa que habría que tirar al pañol grande toda la presunta ficción naval que con un capitán muy serio y un contramaestre borrachín dan por cubierto el sabor marinero y cuyos autores el único bote que han visto en su vida es el de la mermelada. Pérez-Reverte convence.

Lo que les digo: se equivocó. Y ya me va bien, que me encanta leer sus libros y artículos. Pero este tipo es marino. Se nota quién vive la mar, quién es sincero. Tenía que haberse matriculado en la escuela de náutica y ahora estaría apurando sus últimas singladuras en un puente que ya no entendería, que no es como el que le enseñaron sus maestros, donde quien manda no es él, sino una máquina. O sentado ya en la tasca de la cofradía, recordando el olor de una mujer en un puerto lejano de la que no supo el nombre. A ver si alguno lee esto y hace llegar esta petición a quién corresponda: hay que nombrar a ese tipo capitán de la marina mercante, aunque sea honorario. Y poner en el motivo: porque lo es en el alma, y en el corazón.
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es

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