Entrevistas con Arturo

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Oct 05, 2014 7:29 pm

La de Alatriste, probablemente 2016. La de la transcripción, cuando quieras.

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Victoria
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Mensaje por Victoria » Dom Oct 05, 2014 9:02 pm

:evil:

Ok. Me pongo con ella, pues.
La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna.

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Victoria
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Mensaje por Victoria » Vie Oct 31, 2014 2:45 pm

Arturo Pérez-Reverte
Entrevista de Antonio Lucas - Revista Eñe - 10/2014


Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) gasta una energía anfetamínica. Tira de una parla entusiasta y se arrima por igual a los pormenores de la escritura y el furtivismo de saber andar sin ser notado en algún hotel de alguna ciudad donde se cumple alguna guerra.

Mantiene intacta la curiosidad de aquel joven reportero del diario 'Pueblo', galeón de papel (según Raúl del Pozo) donde convivían pícaros y bohemios que amaban sin límites esta "puta profesión", capaces de vender a su madre por mojar en portada. Pérez-Reverte viene de aquel 'Mayflower' de la calle Huertas de Madrid. Y se le nota. Se apasiona y se cabrea en la misma conversación varias veces. No tiene dios ni amo. Pero tampoco a eso le da demasiada importancia. "Sé lo que digo. Y cómo lo digo. Pero no tiene ningún mérito. Yo tengo para comer todos los días", se excusa. Pero lo dice.

Es uno de los escritores de mayor éxito de ventas. Algunos críticos le han dado duro. Pero nada lo detiene. Está en la literatura con un punto de pasión y otro de desafío. Disimula lo primero y aventa lo segundo. Pero tiene algo en el hablar, en el recuerdo de sus lecturas escogidas y en el calambre con el que se refiere a su escritura un grado alto de entusiasmo. A los sesenta y dos años, más de treinta libros publicados y con novela casi rematada repasa el oficio de la literatura y el del periodismo. En su caso: la vida tal cual. Afectos y desafectos. Acordes y desacuerdos.

Contesta cada pregunta pronunciando hasta las comas. Trae una ironía dinamitera bien puntuada. El académico responde y mira de frente con los ojos fuertes, sin perder la corrección ni en la soflama. Suelta sentencias observándose las manos mientras estruja un papel. Es el único signo aparente de concentración que exterioriza. No parece necesitar más. Siquiera esos lentos chupitos de vino blanco que mezcla con una copa en la que vuelca agua para un pastillón efervescente. Estamos bajo la cúpula de Hotel Palace de Madrid, donde los camareros le paran a cada rato con un abrazo y un ejemplar para firmar. A todos los saluda por el nombre. No tiene arrogancia pero sí ese punto de tipo duro que mira a cada rato con las córneas al modo de un gran angular, como cuando estaba en algún lugar remoto durmiendo con los ojos sin cerrar, por si había que echar a correr sin mirar atrás.

Ya en la "edad del reposo", mantiene alto el mentón, la cabeza pelada, la perilla de corsario y la voluntad hiriente de quien ya no teme casi nada y lo dice de verdad. A él ya solo le interesa saber que hay semanas en las que recoge cabos y sale a navegar, como un nauta con catalejo. Como un náufrago por estrenar.

-¿Cómo es hoy tu relación con la literatura?
-No es fácil de responder… Lo habría hecho con más soltura hace quince años. Soy un escritor profesional, no un artista. Y es importante ser consciente de eso. Cuando eres un escritor profesional y eres consciente de que tu vida es hacer novelas, una, y otra, y otra, escribir se convierte en una forma de vida. No me refiero, tan solo, a una forma de vida en lo económico -que también-, sino a una actitud. No hay línea que separe la actividad literaria y la vital. Todo aquello que vives, lees, crees o imaginas va a la cazuela en la cual se cuece tu existencia.

-Así que vives la literatura como un profesional del oficio, como un hombre de oficina.
-Sin duda. Yo escribo todos los días, como el que va al trabajo. Y cuando no escribo pienso en lo que voy a escribir. Excepto si salgo a navegar. El mar resetea la cabeza y es un gran bálsamo… Pero a lo que vamos: para mí la literatura no es un acto trascendente, ni estético, ni sublime. Es, sobre todo, una manera de vivir.

-¿Y cómo ha cambiado tu relación con ella desde 'El húsar', la primera novela?
-En eso hay un hecho fundamental que lo explica bien: principalmente soy un lector. Un lector voraz que accidentalmente escribe novelas. Mi problema de ahora es que ya no soy un lector inocente. Me siento como un relojero que a fuerza de hacer relojes ya no ve la hora, sino la mecánica del aparato. A mí me sucede algo así, cada vez leo más con una voluntad analítica. Así que el placer de la lectura inocente lo he perdido. Esa hipersensibilidad lectora que pone toda la atención en la estructura y la técnica de un libro perturba mucho el placer normal de la lectura. Por eso estoy dejando de leer novela, porque me impongo inconscientemente una actividad involuntaria de análisis técnico que me incomoda.

-¿Y no buscas remedio?
-Claro, lo tengo. Acudir a los clásicos griegos y latinos. Y a la Historia. Con ellos no tengo problema… Y aún me queda un novelista al que leo con inocencia: Joseph Conrad.

-¿Por qué Conrad?
-Porque hay autores a los que dejas atrás cuando crees que ya te dieron lo que les pedías. He sido un fanático de Dumas, de Stendhal, de Scott Fitzgerald, de Balzac, de Dickens, de Mann, de Dostoiesvski, de Galdós… Son mis referentes más sólidos. Pero ya casi no los leo, quizá porque los exprimí sin tregua. Sin embargo, Conrad envejece conmigo. Y lo considero un motivo de fortuna. Cada vez que me acerco a él encuentro algo que me vale para mi vida o mi literatura. Me ofrece seguir creyendo en la escritura como botín de guerra, como zurrón donde ir echando la propia vida. Llevo leyendo desde que tenía siete años. Mi biblioteca, que ronda los treinta mil volúmenes, me ha dado algunas de las grandes satisfacciones de mi vida, pero a cierta edad uno selecciona con más rigor y es consciente de que son cada vez menos los autores que te acompañan mientras te haces viejo.

-¿Y como novelista te has cansado?
-No. No. No. A mí escribir me entusiasma del mismo modo y con la misma intensidad que cuando estaba haciendo 'El húsar', mi primera novela. Ahora sé más, pero la pasión es semejante. Aunque tengo claro que quienes hacemos hoy literatura somos cada vez más prescindibles.

-¿Seguro?
-Estoy convencido. Quienes hoy escribimos novelas mantenemos la nostalgia y la ilusión de los que se niegan a bajar del barco de los piratas y son ya los últimos a bordo. Escribimos para perdedores. Somos los artesanos que aún hacen algo para los pocos raros que las reclaman. Estamos manteniendo un arte extinguido para un público en extinción. Si yo fuera un joven escritor haría guiones para series de televisión. El futuro de la narración es la televisión o los videojuegos. Dentro de unos cincuenta años serán otros soportes, otras formas y otras referencias las que darán contorno a la literatura. Las referencias de los escritores de mi siglo no son las de mayoría de la sociedad. Se ha dado una desconexión de mundos. Ahora se le exige muy poco al lector. Y eso, antes o después, va en detrimento de la literatura. Todo aquello que nutre la gran narrativa de nuestro siglo está desapareciendo. Y si lo necesario es una novela banal, para eso no hacen falta escritores sino pelagatos dispuestos a satisfacer.

-El panorama, como lo dibujas, es desalentador…
-Pero hay que ser consciente de ello. El problema es que hemos huido de la palabra "Cultura". A mí me quedan de vida unos veinte años. Vivo en mi mundo, pero consciente de que dentro de veinte años nadie preguntará por Pérez-Reverte. Ni puta falta que hace.

-Es decir, no hay deseo de trascender.
-Yo hablo de mí. El deseo de trascender, que era legítimo, comprensible y posible no hace tanto tiempo, ahora no lo es.

-¿Para nadie?
-Bueno, los que ya están ahí seguirán hasta el final. Pienso en Homero, en Virgilio, en Dante, en Cervantes… Pero nosotros, pequeños peones de brega estamos manteniendo nuestra mediocre y humilde brasa en la que otros, muy pocos, se acercan a calentarse. ¡Además, si ya está todo escrito!

-Esa sospecha está ahí desde hace mil años.
-Ahora es mucho peor, porque nos estamos quedando sin referentes inmediatos. Vamos a ver, te resumiré mis tres caladeros principales: autores griegos y latinos, que son nuestra madre; los escritores del siglo XVII, que nos dieron la fastuosa herramienta del mejor idioma; y, por último, la gran novela de fines del XIX. Los escritores que no tengan eso claro se pueden ir despidiendo. Mis novelas no quieren inventar nada, sino actualizar aquello que más me interesa. No aspiro a ser un genio ni a una obra maestra. Y así me ha ido bien.

-Sin embargo, tus novelas van ganando en complejidad.
-Pues eso es algo que me molesta mucho. No quiero hacer novelas complejas… Yo he visto arder Sarajevo, he visto a reinas de la fiesta prostituirse de un día para otro por un paquete de cigarrillos. O a los más duros del lugar suplicando que no les maten. Lo he visto. Nadie me lo ha contado.
Y eso hay que narrarlo tal como es. No es necesaria la trascendencia ni la complejidad. Al lector con el que establezco una complicidad le basta con el guiño. Entre los dos existe un código común. Yo querría escribir como cuando hice 'El club Dumas' o 'La tabla de Flandes', sin complicarme la vida. Novelas divertidas, con tramas sencillas… Pero es cierto que aquellos libros tenían poco de mí, de mi vida, de lo que había visto y vivido, aunque sí había en ellas mucho de lo que había leído. Y como no se vive ni se escribe impunemente, al final la mirada personal aflora. Y de ahí sale 'El pintor de batallas', mi mejor novela, porque mis experiencias empiezan a salir. Y eso es lo que hace que el artefacto sea más complejo.

-¿Y por qué no seguir investigando por esa senda?
-Porque ya he demostrado que sé hacerlo.

-Entonces no eres un escritor tan accidental.
-Mira, te diré algo que no he dicho nunca. Si he dicho durante años que era un escritor accidental es por joder a todos los solemnes de la literatura. A esos que caminan a dos palmos por encima del suelo. Que yo diga eso les jode mucho, así que he exagerado. Lo que sí es cierto es que no tenía ambición literaria, no quería hacer carrera literaria, no aspiraba a ser un literato. A mí lo que me gustaba era ir por el mundo con mi mochila, aunque donde me crié literalmente fue en la biblioteca de mi padre. Allí aprendí de gente muy diversa. Desde Balzac a Jean Lartéguy. Este último me influyó mucho. Fue un periodista que escribía novelas de acción. Tuve la oportunidad de conocerlo. Y como detalle, en el conflicto más duro que he vivido en mi vida, en Eritrea, lo que llevaba conmigo eran las 'Vidas paralelas' de Plutarco.

-Ese desafío contra la "solemnidad" te generó enemigos, claro.
-Irremediablemente. Y lo asumí. Nunca he sido un timorato. He recibido los problemas a portagayola. Me he metido con Benet y los "benetianos", por ejemplo. Pero eso no impide que uno de mis mejores amigos sea Javier Marías, que era del círculo más cercano a Benet. Lo que quería era tener una actitud clara. Una postura. Sin miedo a los santones, a los que por cierto he leído. Es que yo viví aquella época, mediados de los años ochenta, cuando se consideraba una de las obras maestras de la narrativa española un libro ilegible como 'Larva', de Julián Ríos. Como yo no vivía de esto podía decir lo que me diera la gana… Y luego, cuando comencé a ganarme bien la vida con mis libros, no dejé de decir lo que pensaba.

-¿De qué te ha salvado la literatura?
-Más que salvar, diría que me ha consolado. Tengo la ventaja de que soy un tipo psicológicamente muy estable: en el mar, en la guerra, en el éxito, en la vida… No tengo ni grandes problemas ni grandes tentaciones. Tuve una vida movida y llena de cosas antes de la literatura. No soy hombre de abismos: ni físicos, ni psicológicos, ni sentimentales. Nunca he necesitado una terapia. Pero es cierto que quien camina, aún sin querer, deja muertos. Lo que sí me ha afectado de todas las guerras e infiernos en los que he estado como periodista es un terrible concepto de la condición humana. Creo que los niños y los perros es lo único salvable, y los niños crecen… En todo esto, la literatura ha sido mi analgésico. Cuestiones como la vejez, la decadencia o la melancolía se alivian convertidas en literatura. Eso me ayuda para afrontar el camino de salida. Sin dramatismos. Estoy aprendiendo a morir, sin prisas, sin agobios, pero aprendiendo. He visto morir a mucha gente y de maneras muy distintas. Unos resignados, otros desesperados, con las tripas fuera, con las tripas dentro… Y de eso aprendí que la serenidad es el don más preciado. Sabes que has cumplido el ciclo, que has dejado los amigos imprescindibles, las mujeres que te llorarán -al menos hasta que llegue el siguiente hombre-... Insisto, serenidad. Lo malo de las agonías es que te hacen perder la compostura. Gente que ha sido íntegra toda su vida, en la agonía termina cagándola. A mí la literatura me ayuda a mantener esa serenidad. Cada vez que salía a hacer un reportaje siempre dejaba la habitación recogida y todo dispuesto por si lo tenían que enviar a España.

-¿Te ha ayudado más la literatura que el periodismo?
-Es que yo no era un periodista vocacional. El periodismo ha sido para mí una herramienta. Yo era un joven que leía mucho y quería vivir alguna de esas cosas que leía. Decía Thomas Edward Lawrence que "todos los hombres sueñan, pero no de la misma forma. Los hay que sueñan desde los polvorientos recodos de su mente y se resignan a ello, por lo que al despertar saben que todo fue un sueño. Sin embargo, los que sueñan despiertos son más peligrosos porque están haciendo realidad esos sueños". A veces hablo con Javier Marías sobre esto y hemos llegado a una conclusión: leyendo los mismos libros, lo que nos diferencia es que él quería escribirlos y yo vivirlos. Por eso él es un escritor precoz y yo tardío. El periodismo me dio la opción de vivir aquello que leí. Yo quería marcha, chicas guapas, ser el capitán Haddock… Y para eso había que salir a buscarlo, quería ser amigo de los piratas, quería estar con John Silver. El periodismo fue mi barco, mi 'Hispaniola'. Aún así, insisto en que yo no soy un periodista profesional, pero tuve la suerte de conocer el diario 'Pueblo' como reportero y me codeé con los mejores en los rincones más peligrosos del mundo. Disfruté de la profesión, pero fue la consecuencia no buscada de estar a bordo.

-¿Y te ha decepcionado mucho el oficio?
-Me decepcionan demasiados periodistas de ahora. El servilismo de los medios es atroz. Además, hay tal magma de información circulando que la gente se pierde. Es una estrategia perniciosa. Y tampoco existen firmas respetables que jerarquicen. La renuncia a ejercer esa labor de selección es muy perniciosa. Va en contra de la autoridad y el prestigio del periodismo. Eso es lo que puede matar este oficio, el aturdimiento. Además, ningún medio digital puede sustituir la potencia de los medios en papel. Eso sigue siendo así. Alguien dijo que Internet es un analfabeto discutiendo la Teoría de la Relatividad. Y es exacto. En las redes sociales pesa más un gracioso ágrafo que lo que pueda afirmar -estés de acuerdo o no- un escritor como Mario Vargas Llosa. La orfandad a la que nos han condenado los hijos de puta de los empresarios de medios de comunicación, con la aquiescencia de buena parte de la tropa que trabaja para ellos -porque inevitablemente tienen que comer-, genera una realidad perversa. El periodismo de hoy no me parece fiable.

-Otro de tus demonios es esa "cierta forma de ser español".
-Y no me ha generado muchos fans, la verdad. Este país tiene un problema histórico gravísimo. Y como la mayoría no conoce nuestra Historia es muy difícil remediarlo. El mayor inconveniente de España es la Iglesia católica. El peso de la Iglesia, desde la Edad Media hasta hoy, nos marcó para mal. Tan reaccionaria, tan siniestra… Marcó comportamientos que han quedado: el miedo, la delación, la sospecha, la hipocresía… Ese ambiente de la Inquisición, esos obispos bendiciendo reyes y llevando bajo palio a dictadores nos cerró todas las puertas. Además, favoreció el analfabetismo. La tara que nos ha dejado es brutal. Somos incultos por culpa también de la acción de la Iglesia católica, no tengo duda. En mi próxima novela trato ese asunto. Principalmente en el siglo XVIII, cuando vienen las ideas de las Luces y el nuevo pensamiento. La Iglesia es la que prohíbe en España los libros. Mientras en universidades europeas se habla de Newton y Locke, aquí estamos hablando de si el Purgatorio es sólido, líquido o gaseoso. Así llegamos al siglo XX y XXI con taras históricas y una vileza ciudadana enorme, resultado de la profundísima incultura. Ahora el que es inculto es porque quiere. No hay excusa. Existe una gran cantidad de medios disponibles para enterarse de las cosas, para aprender. Por eso desprecio tanto al ignorante de hoy, a las malas bestias que embisten de puro animal. Esos, todos esos, no me despiertan ninguna compasión. Y es algo que llevo diciendo veinte años, peor aún así no he perdido en la fe en el ser humano. Aunque sí en su regeneración.

-Estás muy cabreado…
-No. Estoy, como siempre, sarcástico. Yo vengo de esa tradición del siglo XVII. De Quevedo, al que no lee nadie cuando debería ser, en sí mismo, una asignatura obligatoria. Igual que Cervantes es quien mejor refleja la grandeza que es posible en el ser humano, Quevedo es el autor que mejor cuenta España. Alatriste, por ejemplo, viene de él.

-¿Es que vuelve Alatriste?
-Volverá, aunque no sé cuándo.
La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna.

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remolina
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Mensaje por remolina » Lun Nov 03, 2014 12:19 pm

APR escribió:A mí me quedan de vida unos veinte años


¿Pero, no eran 10? Este hombre va alargando el período según se va haciendo mayor. Curioso. :lol:
"Aprecio a esos cabrones" APR

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Nov 28, 2014 10:36 pm

Assassini ed eroi stanchi
Andrea Carlo Carpi - borderfiction.com - 1998

-Che cosa ti ha portato a scrivere romanzi gialli?
-In realtà non scrivo gialli in senso stretto, anche se mi servo delle tecniche del poliziesco. Se ho intenzione di comunicare al lettore un messaggio, qualsiasi messaggio, scelgo il giallo e la sua struttura per catturare la sua attenzione e raccontare una storia.

-In ogni caso, il giallo ha avuto una parte importante nella tua formazione.
-Sopra la mia scrivania ho tre ritratti: uno di Stendhal, uno di Dumas e uno di Basil Rathbone, che per me ha incarnato il vero Sherlock Holmes. Sir Arthur Conan Doyle è stato uno dei primi autori di gialli che ho letto ed è ancora un importante punto di riferimento. Ho amato molto sia Maurice Leblanc che 'Allain e Souvestre'...

-Arsenio Lupin e Fantomas. Una predilezione per i grandi ladri?
-Può essere, visto che un altro autore a cui mi sono molto appassionato è stato Leslie Charteris Quando negli anni sessanta, furono trasmessi i telefilm di Simon Templar con Roger Moore, il successo fu tale che anche in Spagna vennero pubblicati tutti i libri del Santo. A comprarli era una mia vecchia zia, da cui poi li ho ereditati. Leslie Charteris aveva cominciato scrivendo libri di intrattenimento di massa, ma nel corso del tempo si è raffinato. Le sue storie erano piene di humour e gusto dell'avventura.

-In Italia non è mai arrivato nemmeno il primo film tratto dai tuoi romanzi, 'La tavola fiamminga'...
-Meglio, molto meglio che non sia arrivato

-Devo supporre che la tua opinione in proposito non sia molto favorevole?
-'La tavola fiamminga' era una pellicola realizzata da un regista americano, Jim McBride, e destinata a un mercato americano. Non aveva niente a che vedere col libro.

-Quindi il tuo rapporto col cinema non è dei più felici.
-Sono stati tratti quattro film dai miei libri. Oltre a 'La tavola fiamminga', sono usciti 'Cachito', 'Territorio comanche' e 'El maestro de esgrima'. Quest'ultimo era un buon film, interpretato da Omero Antonutti. Anche 'Territorio comanche' era un film piuttosto riuscito. Ma mi sono state necessarie quattro versioni cinematografiche di miei libri per capire che la letteratura e il cinema avevano due linguaggi diversi. Certo, il cinema ha due vantaggi. Il primo è che l'autore guadagna denaro dalla realizzazione di un film, il che non fa mai male. Il secondo è che il cinema attrae nuovi lettori: una persona che non avrebbe mai preso in mano un tuo romanzo, dopo aver visto un film può esserne incuriosito e leggerlo, dicendo "Vediamo un po' com'è." In ogni caso, si tratta sempre di due opere differenti e sono giunto alla conclusione che lo scrittore si deve distaccare dal film e cercare di non intervenire nella sua realizzazione. Per questo rifiuto sempre la richiesta di collaborare alla sceneggiatura dei film tratti dai miei libri.

-Fra non molto (l’intervista è del 1998, N.d.R.) uscirà il film di Roman Polanski tratto da 'Il Club Dumas', con protagonista un “cacciatore di libri” il cui nome, in omaggio alle tue ascendenze napoleoniche, è Lucas Corso. Che cosa ti aspetti?
-Sono sicuro che quello di Polanski sarà un bel film. Invece posso anticipare che la sceneggiatura tratta de 'La pelle del tamburo' è una cosa infame.

Che il giudizio dell'autore sia molto severo con gli sceneggiatori che mettono mano ai suoi romanzi lo vediamo da quello che scrisse tempo fa proprio sul film 'La tavola fiamminga': "La sceneggiatura di Michael Hirst convertiva la storia della mia restauratrice d'arte, dell'antiquario César e dello scacchista Muñoz in un fumetto da quattro soldi, con una trama infantile, tipica dei telefilm americani trasmessi all'ora di pranzo." Non meno tormentata è la storia della realizzazione di 'Cachito', basata sul romanzo breve 'Un asunto de honor' (letteralmente: 'Una questione d'onore') che l'autore aveva scritto su richiesta di un amico produttore. Il regista-sceneggiatore Imanol Uribe, reduce dal successo di 'Días contados' (dal romanzo di Juan Madrid) aveva stravolto completamente la storia originale, scatenando le ire di Pérez-Reverte, che voleva togliere il proprio nome dai titoli del film. Quando Uribe decise di abbandonare la pellicola al suo destino, subentrò il giovane regista Enrique Urbizu, che insieme a Pérez-Reverte si mise a percorrere le strade dell'Andalusia, seguendo il tragitto dei personaggi della storia. Solo così il risultato finale, a metà tra il thriller e il "road movie", tornò ad avvicinarsi allo spirito originale del romanzo.

C'è un paragone che Arturo Pérez-Reverte ama ripetere, da qualche tempo a questa parte: "Vendere i diritti cinematografici di un romanzo è come sposare una figlia. La cresci, la educhi, la vizi, le comperi le scarpette Nike... poi, quando compie diciassette anni arriva un figlio di puttana qualunque che te la porta via." Un paragone molto sentito, dal momento che lo scrittore ha, appunto, una figlia, Carlota Pérez-Reverte, che con lui ha firmato il primo dei sei romanzi del ciclo del Capitano Alatriste.

-Quanti anni ha tua figlia?
-Quattordici.

-E a quattordici anni tua figlia è già coautrice di un libro di enorme successo come 'El capitan Alatriste'?
-Carlota ha compiuto tutto il lavoro di ricerca storica, dalle ambientazioni all'abbigliamento, necessari per scrivere i romanzi della serie di Alatriste. Era doveroso riconoscerla come coautrice.

-Anche tua figlia è un'appassionata lettrice di gialli?
-Le piacciono moltissimo i romanzi di Flanagan, il personaggio di Andreu Martín e Jaume Ribera.

Ma il giallo o la lettura di Stendhal e Dumas non sono gli unici elementi che hanno formato Pérez-Reverte come scrittore. Conta molto il fatto che, giovanissimo, abbia cominciato a lavorare come giornalista, scrivendo per 'El pueblo' [sic], e specializzandosi nel ruolo di corrispondente di guerra. In questa veste ha lavorato a lungo per la TVE, la televisione spagnola, acquistando una notevole fama. Il pubblico lo vedeva come un intrepido reporter, anche se lui ha sempre cercato di sfuggire a questa immagine "eroica".

-Afferma di non avere mai conosciuto eroi con la E maiuscola, un concetto che si riflette nei suoi personaggi. Più che un detective dei libri, il Lucas Corso de 'Il club Dumas' è un mercenario della cultura, un professionista che lavora su commissione. Quanto a padre Lorenzo Quart, l'investigatore de 'La pelle del tamburo', è un prete che ha perso la fede, o che forse non l'ha mai avuta.
-Tutti i miei personaggi sono così, privi di fede e di ideali. Credo sia un effetto del lavoro che ho fatto per oltre vent'anni. Ho lavorato come giornalista dal 1974, scrivendo reportage di guerra da ogni parte del mondo. Nicaragua, Salvador, Libano... fino al recente conflitto in Bosnia. Nel mio lavoro di corrispondente di guerra ho visto da vicino l'orrore assoluto e il risultato è che i miei personaggi hanno finito col perdere ogni possibile fede negli ideali. Sono diventati degli "eroi stanchi".

-Ci sono altre contaminazioni tra il tuo lavoro di reporter e quello di scrittore? Hai mai usato materiale di origine giornalistica all'interno dei tuoi romanzi?
-Nella maggior parte dei casi, ho sempre tenuto separate le due attività. E quando mi sono stancato di fare il reporter sono passato alla letteratura, per potermi dedicare a cose di cui come giornalista non avevo tempo di occuparmi. Certo, le mie esperienze hanno comunque influenzato il carattere dei miei personaggi. Non si vive impunemente. Tuttavia è stato proprio quando facevo il corrispondente di guerra che la letteratura, sia per un lettore che per uno scrittore, è un potente analgesico. Ovunque andassi, a Beirut o a Sarajevo, portavo con me dei libri e, alla luce di una candela mi immergevo completamente nel mondo di Sherlock Holmes, o in quello di Hans Castorp ne 'La montagna incantata'. La lettura rappresentava una forma di consolazione in mezzo all'orrore. Un analgesico, sia chiaro, non un anestetico, perché ti consente di sopravvivere senza farti voltare le spalle alla realtà. In effetti, sono prima di tutto un lettore. Mi considero uno scrittore accidentale. Fare il romanziere mi permette di vivere le vite che non ho vissuto, amare le donne che non ho amato, uccidere la gente che avrei voluto ammazzare. Il guaio è che ogni tanto qualcuno si riconosce. In ogni caso, scrivo le storie che ho voglia di raccontare. Per questo non ho mai il problema della pagina bianca.

-Negli ultimi anni ti sei dedicato alla saga 'El capitan Alatriste', vicenda di cappa e spada ambientata nella Spagna del XVII secolo, premiata da un enorme successo.
-Il primo è arrivato a quattrocentomila copie nell'arco di alcuni mesi, il secondo ha raggiunto la stessa quantità già nelle prime settimane.

-I dati delle tue vendite sono sempre impressionanti.
-Devo confessare che il primo a sorprendersi sono io.

Non sorprende invece che tra i lettori di Arturo Pérez-Reverte ci sia una notevole percentuale di donne. In parte questo può essere dovuto al suo fascino personale, che le lettrici inevitabilmente proiettano sui suoi personaggi. Ma lo scrittore ha una teoria diversa in proposito, in un incontro tenuto nella sede milanese dell'Instituto Cervantes: le donne sono le lettrici migliori, perché sono più complesse. Occorrono pochi minuti per capire come è fatto un uomo, mentre una donna richiede molto più tempo e si può vivere insieme a lei per anni senza riuscire a comprenderla. Le donne nascono con un numero maggiore di informazioni nel loro corredo genetico e per questo, dice Pérez-Reverte, riescono ad appassionarsi a personaggi come i suoi: spadaccini, assassini ed eroi stanchi.

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bowman
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Mensaje por bowman » Sab Nov 29, 2014 12:53 am

Arturo Pérez-Reverte escribió:
(extractos de la entrevista concedida a Antonio Lucas en la revista Eñe de octubre de 2014)

-Sé lo que digo. Y cómo lo digo. Pero no tiene ningún mérito. Yo tengo para comer todos los días.

-Soy un escritor profesional, no un artista. (...) Cuando eres un escritor profesional (...) escribir se convierte en una forma de vida (...) No hay línea que separe la actividad literaria y la vital. Todo aquello que vives, lees, crees o imaginas va a la cazuela en la cual se cuece tu existencia.

-Para mí la literatura no es un acto trascendente, ni estético, ni sublime. Es, sobre todo, una manera de vivir.

-Principalmente soy un lector. Un lector voraz que accidentalmente escribe novelas. Mi problema (...) es que ya no soy un lector inocente (...) [Poner] toda la atención en la estructura y la técnica de un libro perturba.

-Queda un novelista al que leo con inocencia: Joseph Conrad (...) Conrad envejece conmigo. (...) Cada vez que me acerco a él encuentro algo que me vale para mi vida o mi literatura. Me ofrece seguir creyendo en la escritura como botín de guerra, como zurrón donde ir echando la propia vida.

-Escribir me entusiasma (...) con la misma intensidad que cuando estaba haciendo 'El húsar' (...) Aunque tengo claro que quienes hacemos hoy literatura somos cada vez más prescindibles (...) Mantenemos la nostalgia y la ilusión de los que se niegan a bajar del barco de los piratas (...) Escribimos para perdedores (...) Estamos manteniendo un arte extinguido para un público en extinción. Si yo fuera un joven escritor haría guiones para series de televisión (...) Ahora se le exige muy poco al lector (...) Lo necesario es una novela banal [y] para eso no hacen falta escritores, sino pelagatos.

-Dentro de veinte años nadie preguntará por Pérez-Reverte. Ni puta falta que hace (...) Pienso en Homero, en Virgilio, en Dante, en Cervantes (...) Nosotros, pequeños peones de brega, estamos manteniendo nuestra mediocre y humilde brasa en la que otros, muy pocos, se acercan a calentarse. ¡Además, si ya está todo escrito!

-Te resumiré mis tres caladeros principales: autores griegos y latinos, que son nuestra madre; los escritores del siglo XVII, que nos dieron la fastuosa herramienta del mejor idioma; y, por último, la gran novela de fines del XIX. Los escritores que no tengan eso claro se pueden ir despidiendo. Mis novelas no quieren inventar nada, sino actualizar (...) No aspiro (...) a una obra maestra. Y así me ha ido bien (...) No quiero hacer novelas complejas… Yo he visto arder Sarajevo (...) Nadie me lo ha contado. Y eso hay que narrarlo tal como es. No es necesaria la trascendencia ni la complejidad. Al lector con el que establezco una complicidad le basta con el guiño. Entre los dos existe un código común. Yo querría escribir como cuando hice 'El club Dumas' o 'La tabla de Flandes', sin complicarme la vida. Novelas divertidas, con tramas sencillas… Pero es cierto que aquellos libros tenían poco de mí, de mi vida, de lo que había visto y vivido, aunque sí había en ellas mucho de lo que había leído. Y como no se vive ni se escribe impunemente, al final la mirada personal aflora. Y de ahí sale 'El pintor de batallas', mi mejor novela, porque mis experiencias empiezan a salir. Y eso es lo que hace que el artefacto sea más complejo.

-Te diré algo que no he dicho nunca (...) He dicho durante años que era un escritor accidental (...) por joder a (...) los solemnes (...) Que yo diga eso les jode (...) así que he exagerado. Lo que sí es cierto es que no tenía ambición literaria (...) A mí lo que me gustaba era ir por el mundo.

-Me crié literalmente (...) en la biblioteca de mi padre. Allí aprendí de gente muy diversa. Desde Balzac a Jean Lartéguy, un periodista que escribía novelas de acción (...) Como detalle, en el conflicto más duro que he vivido en mi vida (...) Eritrea (...) llevaba conmigo (...) las 'Vidas paralelas' de Plutarco.

-Nunca he sido un timorato. He recibido los problemas a portagayola. Me he metido con Benet y los "benetianos" (...) Pero (...) uno de mis mejores amigos (...) [es] Javier Marías (...) Lo que quería era tener una actitud clara. Una postura. Sin miedo a los santones, a los que por cierto he leído (...) Como yo no vivía de esto podía decir lo que me diera la gana… Y luego, cuando comencé a ganarme bien la vida con mis libros, no dejé de decir lo que pensaba.

-Soy un tipo psicológicamente muy estable: en el mar, en la guerra, en el éxito, en la vida (...) No soy hombre de abismos: ni físicos, ni psicológicos, ni sentimentales. Nunca he necesitado una terapia (...) Lo que sí me ha afectado de todas las guerras (...) es [que me ha quedado] un terrible concepto de la condición humana. Creo que los niños y los perros [son] lo único salvable, y los niños crecen (...) La literatura ha sido mi analgésico (...) la vejez, la decadencia o la melancolía se alivian convertidas en literatura. Eso me ayuda para afrontar el camino de salida. Sin dramatismos. Estoy aprendiendo a morir (...)

-Lo malo de las agonías es que te hacen perder la compostura.

-Yo no era un periodista vocacional. El periodismo ha sido (...) una herramienta. Yo era un joven que leía mucho y quería vivir alguna de esas cosas que leía. (...) A veces hablo con Javier Marías sobre esto y hemos llegado a una conclusión: leyendo los mismos libros, lo que nos diferencia es que él quería escribirlos y yo vivirlos. Por eso él es un escritor precoz y yo tardío. El periodismo me dio la opción de vivir aquello que leí. Yo quería marcha, chicas guapas (...) El periodismo fue mi barco, mi 'Hispaniola' (...) No soy un periodista profesional, pero tuve la suerte de conocer el diario 'Pueblo' como reportero y me codeé con los mejores (...) Disfruté de la profesión, pero fue la consecuencia no buscada de estar a bordo.

-El servilismo de los medios es atroz. Además, hay tal magma de información circulando que la gente se pierde (...) Y tampoco existen firmas respetables que jerarquicen (...) Eso es lo que puede matar este oficio, el aturdimiento (...) ningún medio digital puede sustituir la potencia de los medios en papel (...) Internet es un analfabeto discutiendo la Teoría de la Relatividad (...) Pesa más un gracioso ágrafo que (...) -estés de acuerdo [con él] o no- (...) Mario Vargas Llosa. La orfandad a la que nos han condenado los hijos de puta de los empresarios de medios de comunicación (...) genera una realidad perversa. El periodismo de hoy no me parece fiable.

-El mayor inconveniente de España es la Iglesia católica. (...) Tan reaccionaria, tan siniestra… (...) el miedo, la delación, la sospecha, la hipocresía… Ese ambiente de la Inquisición (...) La tara que nos ha dejado es brutal (...) Mientras en universidades europeas se habla de Newton y Locke, aquí estamos hablando de si el Purgatorio es sólido, líquido o gaseoso. Así llegamos al siglo XX y XXI con taras (...) resultado de la profundísima incultura.

-Ahora el que es inculto es porque quiere. No hay excusa. (...) Por eso desprecio tanto al ignorante de hoy, a las malas bestias que embisten de puro animal. Esos, todos esos, no me despiertan ninguna compasión.

-Yo vengo de esa tradición del siglo XVII. De Quevedo, al que no lee nadie cuando debería ser, en sí mismo, una asignatura obligatoria. Igual que Cervantes es quien mejor refleja la grandeza que es posible en el ser humano, Quevedo es el autor que mejor cuenta España. Alatriste, por ejemplo, viene de él (...) [y] volverá, aunque no sé cuándo.


Tremebundo.
<div>El último que apague la luz.</div>

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Dic 04, 2014 6:12 pm

Esos magos y artesanos que teclean…
Juan Pablo Becerra Acosta - milenio.com - 04/12/2014

Que hacen trucos con las palabras. Que prestidigitan con oraciones meticulosamente tejidas. Que ejecutan asombrosos actos de ilusionismo con cada frase que hilvanan, con cada diálogo que conjugan, con cada párrafo que terminan. Que aparecen y desaparecen personajes con veloces e inesperados pases de manos y varitas encantadas. Que sus tramas, sus obras, son eso: cosa de magos. Aunque, en los pasillos de la FIL, otros hablan de guerrilleros, de guerrilleros de las teclas…

–Veía gente que se le aproximaba mucho y le decía cosas sorprendentes. Vi a una mujer que decía algo así como que lo adoraba. ¿Qué tanto le dicen sus lectores? –le pregunto al escritor español Arturo Pérez-Reverte luego de que ha firmado libros durante dos horas.
–Sí, de todo, de todo. Me cuentan en qué le afectó ese libro. A veces me dicen: “Ese libro cambió mi vida”. O: “Ese libro me hizo conocer a mi novio”.

–Fervor. A veces es como con fervor que le hablan.
–Sí, hay gente que viene emocionada. Algunas chicas identifican personaje y autor, aunque no siempre sea así –sonríe.

–Quieren que sea el Capitán Alatriste.
–Sí, quieren que sea Alatriste –se ríe con ganas.

–¿Y cómo lo vive?
–Bien, porque es una satisfacción. Es que te devuelven, ¿no? El trabajo de escritor es un trabajo solitario, es un trabajo que uno hace solo, entonces, cuando el lector devuelve la lectura en forma de comentario, rompe esa soledad.

–¿No abruma?
–No, al contrario, me anima, me estimula. Uno se da cuenta de que no escribe para sí, que escribe para otros. Uno se da cuenta de que los otros tienen cara, tienen opiniones, tienen vidas. Amueblar un poco la vida de los otros con mi trabajo es algo muy satisfactorio.

–Platicaba con otros escritores de que ustedes son como magos: que alguien dijo que hacen trucos con las palabras.
–Bueno, en cierta forma sí. Sí, sí, sí… Pero soy un escritor profesional que cuento historias y las palabras son herramientas. Hay poco arte, hay mucho trabajo en eso, en un laboratorio de palabras. Yo soy más un artesano que un artista.

–Bueno, pero de pronto toman las palabras, las esconden, las transforman. Magia.
–Ese es el talento del escritor.

–Otro decía que en estos tiempos, como los que vive México, más que magos ustedes tienen que ser como guerrilleros.
–Bueno, el escritor, más que guerrillero tiene que dar elementos para que otros lo sean. Pero no hay que pedir al escritor que tome partido, sino que dé elementos de inteligencia para que otros actúen. Que despierte conciencias y remueva inteligencias.

–Que ustedes son como magos, que hacen trucos con las letras… –le digo al escritor mexicano Juan Villoro, quien sonríe ampliamente, mirada chispeante.
–¡Ojalá! La magia tiene truco. Ese es el secreto. Cuando yo era niño, una de las cosas que más me impresionó en la vida es que fui a una fiesta donde había un mago y me sentí mal, estuve a punto de desmayarme, y entonces me pasaron a un cuarto.

–¿Te dio miedo, te asustó el mago?
–Nooo, no es que me asusté con él, quizá me cayó mal algo de comer, una cosa normal que te pasa en la infancia, como un desvanecimiento, y me llevaron a un cuarto a que me acostara. En la recámara de al lado estaba el mago de la fiesta y lo vi meter cosas en un gabinete, esconderlas. Luego las iba a aparecer. Ahí me di cuenta de que la magia tenía trucos. Yo pensaba que los magos tenían súper poderes, pero en ese momento descubrí que la magia tiene trucos. La literatura es justamente eso: aprovechar esos trucos.

–Entonces sí son como magos: toman las palabras y las convierten en otras cosas.
–¡Exactamente! Sí, porque lo que trata de hacer el escritor con el lenguaje que todo mundo utiliza, es darle nueva vida. El músico compone con un lenguaje propio, pero el escritor tiene que utilizar las palabras que un político puede degradar, que un publicista puede estropear. Entonces el escritor tiene que darles a las palabras nueva vida y convertirlas en algo sorprendente.

–Eso es magia.
–Exactamente (sonríe). Cuando Octavio Paz le pide al poeta: “Haz que se traguen todas sus palabras”... Que las palabras se traguen todas sus palabras es jugar con ellas, ¿no? Desaparecen.

–Magia. Magos.
–Exactamente.

Y se va, se va Villoro, como Pérez-Reverte antes, para hablar en otro lado de sus prestidigitaciones. Se van por los pasillos de la FIL, caminan en silencio, quizá en introspecciones sobre su ilusionismo de letras y palabras.

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Mensaje por Rogorn » Jue Dic 04, 2014 7:18 pm

Entrevistas digitales: Arturo Pérez-Reverte
elpais.com - 04/12/2014

El novelista español charla con los lectores este jueves a las 11.30 (hora de México; 18.30 en España) en una entrevista digital desde la Feria del Libro de Guadalajara. Los internautas preguntan a Arturo Pérez-Reverte.

-Jaime Lázaro: ¿Piensa que el periodismo nunca tuvo que haberse convertido en una carrera universitaria y sí en un oficio?
-El periodismo es un dignísimo oficio al que la universidad no aporta nada directo. Se aprende ejerciéndolo junto a viejos y buenos maestros. Lo que sí hace falta es que el periodista tenga una formación cultural adecuada. Pero para eso, y por desgracia en España resulta muy evidente, la universidad no garantiza nada.

-@msemyo: ¿Cuándo supo que era momento de hacer la transición reportería-literatura? ¿Hubo alguna situación en especial? Saludos desde Cartagena, Colombia.
-Cuando cubría la guerra de los Balcanes y me daba cuenta de que aquello no servía para nada, excepto para que los espectadores zapearan entre la guerra y el partido de fútbol. Empezaba a despreciar a mis propios teleespectadores, y se me notaba. Así que decidí que era hora de largarme.

-Marisa Trujillo: Hola, soy Marisa. ¿Te has sentido infravalorado alguna vez? ¿Y sobrevalorado? Besos.
-Sobrevalorado con frecuencia. Por lo general, la vida, los amigos y los lectores han sido muy generosos conmigo.

-Amalio: "Ningún ser humano vale lo que un buen perro", dice usted. ¿Siente aprensión por el ser humano, por la sociedad (sobre todo en masa) o es que cree que hay demasiada ignorancia aceptada por el mundo?
-El ser humano es el animal más peligroso qie conozco, y a menudo puede ser también, si se le deja, el más despreciable. Deberíamos aprender códigos éticos de los buenos perros. No hay lealtad, inteligencia ni constancia tan admirables como las de esos animales. Siempre dije que cuando desaparece un ser humano, puede desaparecer una buena persona o un perfecto malvado; pero cuando desaparece un buen perro, el mundo se torna más triste, más oscuro y menos noble.

-Equinoccial: Saludos desde Ecuador, señor Pérez-Reverte. ¿En qué personaje de la historia se inspiró para crear al capitán Alatriste? ¿O fue una creación de su imaginación?
-Alatriste lo cree con la mirada que me dejó mi vida. Libros leídos, guerras vividas, inocencias perdidas, palabras cuya escritura perdió la letra mayúscula, me hicieron la mirada que tengo ahora. Con esa mirada escribo mis novelas. Y esa es la mirada que le presté al capitán Alatriste.

-Sergio: ¿Cree más en el poder de la palabra o en el poder de la imaginación?
-El poder de la palabra no existe si no hay una imaginación poderosa que lo sustente.

-Esther: ¿Nos medimos por nuestros enemigos?
-Yo siempre deseo a quienes amo que tengan enemigos. Un enemigo es algo útil, porque te mantiene lúcido y en vigilia constante. Quien no tiene enemigos, o nubes de amenaza en el horizonte, corre el riesgo de dormirse y que el temporal lo encuentre así. Quien no tiene enemigos no sabe lo que se pierde.

-Antonio: ¿Qué opinión le merece que alguien como Belén Esteban "escriba" libros y sea número uno en ventas?
-No es cierto que fuera número uno. Vi los informes Nielsen y resultó ser una mentira publicitaria de la editorial. Aún así, vendió muchos libros. Pero supongo que cada lector tiene el tipo de autor que se merece.

-Moy Misterio: ¿El conflicto que vive México actualmente tendrá un final estilo Pérez-Reverte?
-Si por "final Pérez-Reverte" entiende a héroes cansados y lúcidos que encuentran en la dignidad y el coraje argumentos para seguir vivos y peleando, deseo a México finales como ese, pues a fin de cuentas esos finales son principio de otras muchas cosas.

-Estefanía Rodríguez: ¿Manipular es siempre una forma de corromper?
-En cierto modo. Pero le recuerdo que el más fácil de manipular es quien menos cultura crítica tiene. Eso quiere decir que, sin víctimas fáciles de la corrupción, no habría corruptores. Dicho de otro modo, sin ovejas dispuestas a ser esquiladas o degolladas, no habría esquiladores ni lobos carniceros. Quienes se dejan manipular, son incluso más culpables que los manipuladores y los corruptos, pues les dan la mitad del trabajo hecho.

-Nieves: Buenas tardes. Mucho gusto. ¿Se siente un forastero cuando escribe? Besos.
-Al contrario. Cuando escribo, procuro hacerlo de algo que conozco bien. Para obtener esa nacionalidad dedico muchas horas anteriores a conocer la materia de la que voy tratar. Para mí, escribir una novela es transitar felizmente por un mundo conocido.

-Javier Torres: Ya que escribiste 'La Reina del Sur', ¿cuál es tu diagnóstico de la violencia en México?
-El diagnóstico vale para cualquier lugar, no solo para México. Cuando el Estado, el sistema o la casta correspondiente se escudan tras la injusticia y los privilegios blindados, es natural que la gente con coraje sienta la tentación de hacer arder ese mundo de injusticia. Espero que los ejemplos recientes hagan reflexionar sobre eso a quienes tiene poder para cambiar el estado de cosas.

-Cristina P: Ha hecho una adaptación de 'El Quijote'. ¿Cuántas veces se lo ha leído para realizar el trabajo?
-Desde los nueve años, varias. Y cada vez encuentro en él cosas que no había visto antes.

-Luis: ¿Será que ya no quedan héroes sino villanos?
-Al contrario. En un mundo de villanos es donde mejor se aprecia la virtud de los héroes. Un mundo sin villanos sería asquerosamente aburrido. Nos convertiría en corderitos benévolos. Los villanos, paradójicamente, hacen surgir héroes. Esa es la gran aportación del villano a la historia de la humanidad.

-Ayotzi Fuerza!!: Hola, ¿qué es lo que más te gusta leer?
-A los 63 años, lo que más me gusta es releer. Libros que me marcaron de joven ofrecen ahora una lectura nueva. Pero en realidad, lo que más releo, aparte de 'El Quijote' y de Montaigne, son los clásicos griegos y latinos.

-Mateo Barragán: ¿Reza usted?
-No.

Fue un placer estar aquí y un honor recibir sus preguntas. Por razón de tiempo no fue posible responder a todos. Espero que lo comprendan y nos encontremos la próxima vez. Un afectuoso saludo.

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Siana
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Mensaje por Siana » Jue Dic 04, 2014 9:15 pm

¿Cuándo supo que era momento de hacer la transición reportería-literatura? ¿Hubo alguna situación en especial? Saludos desde Cartagena, Colombia.

Cuando cubría la guerra de los Balcanes y me daba cuenta de que aquello no servía para nada, excepto para que los espectadores zapearan entre la guerra y el partido de fútbol. Empezaba a despreciar a mis propios teleespectadores, y se me notaba. Así que decidí que era hora de largarme.

¿Trataría alguna vez de cambiar algo?

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Mensaje por koora_linax » Jue Dic 04, 2014 10:32 pm

-Javier Torres: Ya que escribiste 'La Reina del Sur', ¿cuál es tu diagnóstico de la violencia en México?
-El diagnóstico vale para cualquier lugar, no solo para México. Cuando el Estado, el sistema o la casta correspondiente se escudan tras la injusticia y los privilegios blindados, es natural que la gente con coraje sienta la tentación de hacer arder ese mundo de injusticia. Espero que los ejemplos recientes hagan reflexionar sobre eso a quienes tiene poder para cambiar el estado de cosas.


8) :wink: :idea:
"Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Dic 05, 2014 5:56 pm

“El mayor aliado de los falsos quijotes es la ignorancia de los sanchos”
Entrevista de Pablo de Llano - elpais.es - 05/12/2014

El narrador y académico Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951), que ha adaptado 'El Quijote' en una edición especial de la Academia (editado por Santillana) para jóvenes de todo el mundo de habla española, cree que la lectura del clásico de Cervantes es una bandera legítima para luchar en medio del fuego que vive hoy esta parte de la humanidad. Y considera que el mayor aliado de los falsos quijotes es la ignorancia de los sanchos.

Si anduvo con francotiradores en los Balcanes o con guerrilleros en Centroamérica, ¿qué problema iba a tener para enrolarse en pandillas de grafiteros adolescentes? Arturo Pérez-Reverte presentó este jueves en la feria de Guadalajara sus libros ‘El tango de la Guardia Vieja’ y ‘El francotirador paciente’, 2012 y 2013, ambos de Alfaguara.

Para el segundo de los dos libros el escritor sacó su experiencia de viejo reportero y se metió en el mundo del aerosol. “Me adoptaron chavales de 15 años, con paternalismo. Tenías que verme vestido de negro y con la cara tiznada de noche por estaciones de metro con 60 años escapando con adolescentes”. En algún momento pensó que podría ser noticia al día siguiente: "Arturo Pérez-Reverte, miembro de la Real Academia Española, es arrestado con ropas negras y con un spray en el bolsillo".

El novelista definió la obra como “una historia de guerrilla urbana” de unos muchachos que lanzan una batalla urbana por que reconozca su nombre. Mencionó a uno de nombre de guerra, ‘Lose’, que ha puesto su nombre en 630 vagones de metro de Madrid y en 1.500 de toda Europa. Pérez-Reverte lo dibujó como un tipo poco agraciado pero tan admirado en su submundo que hasta los policías le pedían autógrafos al detenerlo. Una vez, el escritor lo invitó a cenar en un restaurante caro de Madrid. Al salir del establecimiento, a unas cuatro cuadras de la sede de la RAE, el guerrillero del aerosol sacó su arma y pintó en la fachada: “Reverte y Lose”.

De ‘El tango de la Guardia Vieja’ dijo que trata de “la exploración de una mujer inteligente por un hombre lúcido”. Es la relación de Max y Mecha durante 40 años del siglo XX. Pérez-Reverte hizo una apología de la inteligencia de la mujer en su charla ante el público mexicano. “Es un ser superior singular en cuanto a corajes y reacciones”. Explicó que para él la inteligencia femenina es un poder demoledor. Que a lo largo de su vida no ha dejado de ver a hombres “demolidos” por los silencios o la mirada callada de una mujer.

-Al contrario de lo que dice de España, de Europa, estos días ha afirmado que América Latina sí tiene visos de futuro.
-No digo que tenga visos de futuro. Digo que es el futuro. Europa es un continente que envejece muy mal, en manos de un grupo de representantes en Bruselas medio demagogos y medio analfabetos que están desmantelando 30 siglos de cultura. Añádele a eso un continente que no crece, que no tiene juventud, hecho de jubilados. En América hay cantidad de jóvenes intentando abrirse camino con el vigor de la juventud y de la esperanza. El eje se está desplazando a la América hispana, y estoy convencido de que lo mejor que podamos esperar vendrá de América.

-¿Cómo es su relación con esta tierra?
-Larga, empecé muy joven, en las guerras de los años setenta, y he visto muchas causas perdidas y muchas grandes palabras que luego han terminado en números de circo como la revolución nicaragüense. Pero hay una cosa que me queda siempre de América, y es el profundísimo respeto que todos, hasta los analfabetos, tienen por la cultura. En América la gente aún cree que ser culto ayuda a cambiar para mejor. El padre confía en que su hijo sea lo que él no ha podido ser. Se trata de esos jóvenes que se levantan a las cuatro de la mañana en un suburbio de México, Distrito Federal, para ir a estudiar una carrera que luego no podrán ejercer. Y también está la lengua. Le dan importancia, para ellos es un factor de cultura. He visto a muchos campesinos usando un vocabulario tan rico y tan decente que ya quisieran muchos, no ya los jóvenes sino los políticos e incluso los académicos españoles. Y ese respeto, esa veneración por la lengua como elemento clave, unido a la incultura, les da una osadía lingüística, una creatividad extraordinaria. El otro día, en el DF, en un sitio de manicura descubrí que a la que hace las uñas de las manos y de los pies le llaman la "todera". Tenemos que olvidarnos del hispanocentrismo y comprender que los españoles somos solo una parte de la lengua. El caudal vivo, el español de futuro, el que van a hablar en todo el mundo, y desde luego los cabrones de los gringos, es el español. Somos una patria sin fronteras ni ideologías. Somos 500 millones de compatriotas con una bandera legítima, 'El Quijote'. Nuestra patria es la lengua española.

-¿Tiene sentido mantener en el diccionario la categoría de "americanismos"?
-Hace un año, en uno de los plenos de la RAE, propuse eliminarlo. Es un error. Creo que hace una división del español inapropiada e injusta. Yo tengo todo el derecho a decir "chingar", o "todera", porque es mi lengua. El nuevo diccionario debería suprimir esa marca y mantener la etimología. Todo es español. 'La Reina del Sur' lo escribí en México, no ya en mexicano sino en culichi, que es como hablan en Culiacán, Sinaloa. El caso es que debemos transitar sin complejos por la lengua que compartimos. Ninguna lengua tiene una habitación como la nuestra, con tantos compartimentos por los que entrar y salir. España y América Latina son pueblos que han sido masacrados históricamente, pero tenemos una cosa buena: una comunidad en común, la lengua. Como esos monjes medievales que andaban por ahí y sabían que serían bien recibidos en cualquier convento donde se hablase el latín.

-¿Puede dar un par de ejemplos de lengua culichi?
-"Chaca" es jefe. "Morra" es chica. Una cosa que me interesó mucho de Sinaloa es el lenguaje de los corridos. Es como oír un soneto de Quevedo, una jerga osada, con palabras del béisbol mezcladas. Dicen, por ejemplo, "saltarse la barda". Eso es "el colmo" para ellos. "Con esa morra me salté la barda". O dicen "estuve guachando a mi carnal", vigilando a mi amigo [del inglés "to watch"]. Y el escritor que está fijando esa lengua con su escritura es mi hermano Élmer Mendoza, como un Cervantes mexicano.

-¿Ve relación entre el populismo en América Latina y la idea de quijotismo?
-Surgen quijotes y surgen también falsos quijotes. A veces hay figuras que están entre la luz y la sombra, y para iluminarlos del todo solo hay una forma que es la educación, la cultura. Un joven educado con buenos maestros puede identificar si en ese Quijote hay verdad o mentira. Por eso es tan importante la formación, para no nos seduzcan los falsos quijotes. El mayor aliado de los falsos quijotes es la ignorancia de los sanchos.

-Pero si la educación es la base, ¿por qué al comparar con América a un país como España, con más nivel educativo…?
-¿Y quién te ha dicho que España es un país más educado?... Habla con un universitario mexicano y con un español y compara ideas, formación y lucidez.

-¿Concluye que en México son más lúcidos, formados y con mejores ideas?
-No tanto. Lo que creo es que disponen de un material básico, y ese material es el profundo respeto que tienen por la cultura y por la educación, un respeto que en España y en Europa hemos perdido. Allá, la educación es como una obligación impuesta por el sistema a la que se accede incluso con desgana. En América, y sobre todo en lugares como México, es un anhelo que mueve a las personas a pelear por sí mismas y por su futuro. Mientras que en Europa y en España casi, digo casi, se está perdiendo la capacidad de pelear –quizá porque el concepto de pelear nos resulta políticamente incorrecto–, en México se pelea todos los días. Y, ojo, lo que se va a pelear.

-Por la situación que ha creado la matanza de seis personas y la desaparición de 43 estudiantes en Iguala (Guerrero, sur de México).
-Sí. No sé lo bastante de política mexicana, pero sé de seres humanos. Y hay una cosa clara: la impunidad se está terminando. Las redes sociales han creado un estado de alerta permanente que antes no existía. Ahora ya no es fácil escudarse tras la demagogia, o tras la policía o tras unas instituciones apolilladas. Eso ya no se lo tragan.

-¿Qué puede enseñar 'El Quijote' en este contexto?
-Yo he visto muchos incendios por la vida que llevé, y sé que sin una base cultural que enmarque esos incendios, el incendio se vuelve estéril. Libros como 'El Quijote', en manos de buenos profesores, permiten educar a los que llevan las antorchas en palabras como "compasión", "solidaridad", "coraje", "honradez", y eso cambia el cariz de los incendios. Los incendios hechos por gente que sabe lo que incendia y por qué, sean incendios reales o metafóricos, esos sí pueden iluminar futuros. Por eso 'El Quijote' es tan importante. Yo creo que no hay combinación más eficaz para hacer mejor el mundo que un maestro de escuela honrado e inteligente con un 'Quijote' en las manos. En México sería 'El Quijote' contra el Kalashnikov, o 'El Quijote' contra el cuerno de chivo, como le llaman en Sinaloa.

-¿Qué puede aprender América Latina de España y de Europa?
-América no puede olvidar que todo nació ahí, que lo mejor que tiene se llama Sócrates, Aristóteles, Virgilio, Homero, Erasmo, Quevedo, Voltaire, Tolstoi, Dostoievski, y todo eso, o casi todo, ha venido a través de España. América debe andar su propio camino, pero sin renegar nunca de aquello que la hizo en lo mejor. Los agravios fueron muchos, pero también fue mucho lo bueno que el mestizaje dejó. El mejor símbolo es ese mural del Hospicio Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo de Guadalajara, donde están abrazados el caballero-águila y el español todo forrado de hierro, apuñalándose el uno al otro, pero abrazados.

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Mensaje por Rogorn » Sab Dic 06, 2014 10:22 am

“Esto se veía venir”
Entrevista de Carlos Puig - milenio.com - 05/12/2014

Arturo Pérez-Reverte sufre. Está en México y sufre. Hace años que veía venir la violencia. Dice, en conversación con Carlos Puig que cualquier lúcido que viera la desigualdad del país sabía lo... [sic]

-Guadalajara. Vienes a la FIL a un evento interesante: Quijote, jóvenes, es una bonita propuesta.
-No había podido venir, tenía mucho trabajo en Madrid. Pero esta vez con lo de 'El Quijote' sí, es una versión de 'El Quijote' aligerada, aliviada para jóvenes, para estudiantes. Una herramienta docente para profesores y merecía la pena. Lo hizo la Real Academia de la Lengua Española y he venido yo a presentarlo aquí. Además la Academia quiso que fuera Guadalajara antes que en Madrid, donde se presentará hasta la semana que viene.


-Cuando dicen "versión aligerada", ¿es en términos del lenguaje o en términos de extensión?
-En términos de extensión. 'El Quijote' está entero y ahí está, pero en los colegios, donde se utiliza con los chicos, con los jóvenes y con algún lector poco cualificado, lo encuentra demasiado complejo con las historias, los cuentos, los relatos que inserta Cervantes. Eso a veces dificulta la lectura y la clase de lo que es la historia del Quijote y Sancho Panza. La Academia decidió hacer, además de la versión de 'El Quijote' normal, una versión en la cual se eliminase, se podaran todos aquellos relatos marginales, complementarios, que no tienen que ver con la trama directa de Don Quijote y Sancho Panza. Me la encargaron para que sea una lectura corrida, una lectura sin dificultades.

-Tú hiciste la selección. Fue un zurcido invisible.
-Yo la hice, organicé los cortes, me lo plantee como narrador, como novelista y como lector convencional. ¿Qué me estorbaría? La cosa era que no se notara, porque hay antologías de 'El Quijote', pero lo que no hay es que se leyera de forma corrida. Lo he hecho con palabras del propio Cervantes, cuando ha habido que poner una frase para hilar dos bloques he utilizado el lenguaje cervantino también, he tomado su vocabulario, con lo cual todo es armónico, todo es respetuoso. Y bueno esto es una herramienta, aunque es mejor leer 'El Quijote' grande.

-Hablemos un poco de España. En 'Milenio' publicamos tu columna, está dura toda la situación.
-Estoy duro yo. ¿Sabes qué es lo que pasa?... Me hago mayor, entonces ya me da igual. ¿Qué puede hacer un ministro de cultura si le llamo imbécil?... No me puede hacer nada. ¿Quitarme lectores?... No puede. España tiene unos marcos institucionales sólidos, europeos, es decir, una policía que funciona, etc, y la prueba que funciona la justicia es que se está persiguiendo a los malos, no hay impunidad. Lo que pasa es que es cierto que la clase política española es tan infecta como puede ser cualquier clase política, italiana, mexicana, o de cualquier lado.

-Y hay seguir señalando desde cualquier tribuna lo que está sucediendo.
-Pero hay una cosa que es evidente que es que la impunidad en el mundo se ha terminado. Las redes sociales han terminado con eso. Ahora ya el escudarse tras los mecanismos institucionales para proteger privilegios se acabó. Ahora las redes sociales hecha a la calle a la gente. En México se ha visto recientemente. Viene un mundo muy complejo también, y ahí es donde entra lo de 'El Quijote'.

-¿Por qué?
-Porque cuando la gente estalla en la calle, lo cual es normal, cuando no hay una ideología, cuando no hay unos móviles morales o éticos que encuadren ese estallido se vuelve una revolución de rencor y revancha, no para construir sino para destruir aquello que se odia. Por eso, gente educada en ese 'Quijote', no digo este sino 'El Quijote' en general, con los valores éticos, morales, de decencia, de honradez, de lucidez, permite que esos estallidos sean nobles, estén envueltos en un marco noble. Por eso es tan importante la educación, porque los jóvenes que van hacer arder el mundo dentro de muy poco, si están educados en los valores éticos, morales y tal, lo harán arder para bien. Si no, lo harán arder para nada, para destruir solamente, para vengarse. Por eso ahora es más importante la educación, más importante que nunca.

-La lectura, la educación, la información, la formación más que la información.
-Y ahí es donde además la lengua española es fundamental. Mira, yo todo eso de patrias y banderas, todo me huele mal. Pero hay una patria que tenemos, que son 500 millones de compatriotas en la lengua española, y 'El Quijote' es la bandera de esa patria. Yo por eso creo que ese territorio nuestro es ahora más que nunca, que los ciudadanos de esa lengua que somos nosotros nos mantengamos unidos, solidarios, que sepamos que somos parte del mismo mundo.

-Hace muchos años Élmer Mendoza te contaba historias de lo que pasaba en su tierra. Tú leías sus novelas e hiciste 'La Reina del Sur'.
-'La Reina del Sur' nunca la habría escrito de no haber tenido a Élmer como amigo.

-Esta circunstancia de México de una manera se anunciaba en tus conversaciones con Élmer y en 'La Reina', que se publicó hace diez años [sic, doce, en realidad] y llegas a México en esta situación, debes decir "qué complicado, sufro mucho". Lo sabíamos de alguna manera, leímos 'La Reina', leímos a Élmer, estaba en los periódicos.
-Lo que más me entristece, es que esto se veía venir. Cualquiera de nosotros, cualquier lúcido, que miraba, que salía a la calle, que hablaba con la gente, que veía al que estaba con un peso lavando la rueda del coche mientras en el restaurante de lujo salía a 2 mil pesos la comida, cualquiera se daría cuenta que esto no podía sostenerse. Y es además ese atrincheramiento del sistema, del Estado, de la política creyéndose impunes completamente. Y eso es lo triste, que todo esto se podía haber ido previendo. Esta respuesta no es una respuesta típicamente mexicana. Estamos en una crisis de violencia y la primera respuesta tuya es sobre desigualdad y que a lo mejor deberíamos empezar a explicarnos por ahí el problema, y no como un problema de policías y militares. Yo tengo derecho, porque soy tan mexicano como vosotros. Lo amo mucho. He escrito una novela mexicana y además de eso compartimos esa bandera común que es 'El Quijote' y la lengua. Yo te lo digo, es un problema de desigualdad. No es sostenible un mundo en el cual un hombre está ahí para ganarse un peso limpiando la llanta del coche y dice “gracias patrón”, mientras te mira y te dice patrón, pero te mira muy “si un día tengo un 30-30, o un machete vas a ver quién es el patrón”. Eso por una parte, y por otra parte te das cuenta de la injusticia enorme de esas clases. Es que no hay esperanza: en México se han creado durante muchísimo tiempo generaciones de gente que no tienen esperanza ninguna. “Es que aunque trabaje, estudie, mis papás se sacrifiquen, aunque vaya a las 4 de la mañana en autobús para estudiar, jamás saldré de la miseria”.

-Pero la desigualdad...
-Ese es el punto, no se hace nada por tender un puente, por crear un intermedio en el cual haya esa movilidad, esa esperanza. Produce rencor. En México tienen unos maestros estupendos que han hecho que la gente tenga una formación mínima que está muy bien, ojalá en España tuvieran la formación intelectual que tiene un joven mexicano. Pero de todas formas se ha agotado el estallido.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Dic 07, 2014 9:15 am

México, una revolución que no está resuelta: Arturo Pérez-Reverte
Entrevista de Yuriria Sierra - excelsior.com.mx - 07/12/2014

El jueves pasado [4 de diciembre], en Guadalajara, Grupo Imagen Multimedia charló con el escritor español Arturo Pérez-Reverte, quien, invitado por la RAE, se dio a la tarea de adaptar la obra cumbre de la literatura en español, 'El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha' para un público juvenil. En la entrevista, el autor de 'El maestro de esgrima' habló sobre la compleja empresa editorial que le fue encomendada, sobre sus novelas, sobre 'La Reina del Sur' y sobre la crisis que atraviesa México (y también el mundo).

-Ahora ha reeditado usted 'El Quijote'.
-Decir "reeditar" es agresivo. Digamos que lo que hemos hecho, junto con la Real Academia Española, ha sido hace una versión escolar aligerando todo aquello que arrastraba la lectura rápida, fluida para los chicos. Un 'Quijote' más accesible como herramienta para maestros que puedan trabajar con la obra, lo que no excluye la obra grande, pero quien quiera trabajar con esta pequeña puede hacerlo con más comodidad.

-Lo que hizo fue contarnos la historia básica, la historia del Quijote y de Sancho...
-La cosa fue planteármelo, lo hice como lector. Si yo fuera un lector de 15 años, ¿qué me estorbaría, qué me distraería de la peripecia principal de Sancho y Don Quijote?... Lo que hice fue marcar todo eso, lo eliminé con mucho cuidado, lo cosí con puntos de sutura para que no se notara y entonces tenemos un 'Quijote' como herramienta fácil de manejar que, bueno, lo que no excluye el 'Quijote' grande, como insisto. Cualquiera debe leer el 'Quijote' grande, pero quien vea que los alumnos se le distraen y se le van, pues tiene una herramienta muy útil. La Academia tenía ese compromiso y me lo encargaron a mí para que lo ejecutara.

-¿Tenía miedo, le parecía que podía llegar a cometer una profanación? ¿Y cómo logró no hacerlo?
-Miedo no tenía, porque yo soy lector de 'El Quijote' desde que era niño. Lo leo con frecuencia. Yo, para mis novelas, sobre todo las del capitán Alatriste, manejo mucho el lenguaje de los siglos XVI y XVII; lo conozco bien, me muevo en él con bastante soltura y creo que viene bien a la lengua de Cervantes. En ese sentido, entré como el que entra en la casa de un viejo amigo, entré con confianza. Justamente, esa familiaridad fue lo que me hizo atreverme: cuando me dijeron si podía hacerlo yo, dije "lo haré yo", y ha sido un placer. No ha sido angustioso, no he estado preocupado, al contrario, ha sido una labor muy placentera, sobre todo ponerme en el lugar de un lector joven frente a 'El Quijote'. Ahora yo soy un lector adulto, lúcido, pero ponerme así, de esa manera, ha sido una labor muy interesante.

-Además usted se dio a la tarea de buscar aquellas palabras que iban a ser incomprensibles para cualquier adulto, incluso un adulto mayor que tampoco las reconociera.
-No se trataba de modernizar 'El Quijote', sino hacerlo accesible, y son cosas distintas. Lo que no queríamos era que tuviera notas al pie de página, porque eso hace que se dificulte la lectura. La cosa era conseguir que el lector leyera el libro comprendiendo todo lo que está leyendo. Algunas palabras muy antiguas, muy arcaicas, muy complejas, las hemos sustituido, no por palabras nuevas sino por palabras antiguas que son más comprensibles. Todas tomadas del lugar del propio Miguel de Cervantes. Digamos, he dado algunos pequeños toques para facilitarlo, pero siempre utilizando materia prima cervantina, con lo cual el respeto por la obra es impecable. Yo recomiendo se lea 'El Quijote' completo, por supuesto, pero cuando no puede ser, cuando los chicos se encuentran asustados por ese volumen tan complejo, es una buena forma para hacerlos transitar fluidamente por este libro maravilloso.

-Lo que todos sabemos del personaje del Quijote es que se le cayó un tornillo, como diríamos aquí en México, se volvió un poco loco de haber leído tantas novelas de caballería y de aventura. Sabemos que usted es, desde su postura de lector, desde niño, que las aventuras y la caballería lo marcaron desde siempre. ¿Ahí está su principal punto de encuentro con 'El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha'?
-Yo fui un lector muy precoz que vivió en una casa con una biblioteca muy grande. Leí desde niño, leí mucho, leía literatura de aventura. Y bueno, luego yo fui reportero durante 21 años en países en guerra y lo que me hizo marcharme a buscar esas aventuras, esa adrenalina o esos viajes, esas cosas que yo buscaba, fueron justamente las lecturas que yo hice siendo niño. Con todas las diferencias lógicas, en mi caso, los libros me llevaron a salir de mi casa y a moverme por el mundo buscando cosas. Y eso es lo que tienen realmente los libros. Los buenos libros, la buena lectura hace que el lector sienta el deseo de vivir lo que ha leído. Es por eso que para los jóvenes es tan importante la lectura, porque los trae a territorios muy interesantes.

-En alguna ocasión, después de que algún compatriota suyo había dicho que él escribía los libros que le gustaría leer, usted dijo que escribía los libros que le gustaría vivir.
-Así es. Hay escritores que querían ser escritores, yo quería vivir. Digamos que en mi caso, mi literatura es resultado de una vida. Si yo no hubiera llevado la vida que he llevado, viajando, esos más de 20 años en países en guerra, leyendo, navegando, pasando mucho tiempo en el mar, no escribiría novelas. Yo escribo con la mirada que esa vida me dejó. Yo soy un escritor resultado de su propia vida, no soy un escritor de biblioteca. No soy un escritor pacífico o sedentario. Soy un tipo que se ha movido y con esa vida, con esa biografía escribo mis novelas.

-¿Considera usted que es un extraordinario periodista que hace novelas o un extraordinario novelista que ha hecho reportajes?
-Yo soy un marino lector que accidentalmente escribe novelas. El periodismo fue para mí una herramienta, una forma, un pretexto para moverme por el mundo. Yo quería viajar, navegar, conocer aventuras, historias, chicas, amigos, adrenalina. El periodismo me dio la puerta, el medio para hacer todo eso de manera profesional, pero en realidad lo que soy es un lector. Un niño que leyó mucho y a quien la lectura lo llevó a poner un pie adelante del otro y a marcharse muy lejos. Y ahora de vuelta a la isla de los piratas, con la mochila llena de cosas, de experiencias personales no contadas sino vividas por mí, pues con eso construyo historias, cuento como los viejos junto al fuego, cuento a los lectores que se acercan esas historias que he ido aprendiendo, que ha ido imaginando en mi vida.

-En todas sus novelas, como en el caso de 'El francotirador paciente', es muy claro que existe una investigación periodística profunda de al menos uno, pero creo de varios personajes asociados, en este caso, al grafiti, al arte callejero, por ejemplo.
-Debo reconocer que el periodismo, como el sacerdocio o como la prostitución, imprime carácter. Ya nunca puedes olvidar lo que has sido. En mi caso, yo no podía decir que no he sido periodista, y además lo he sido muy feliz también. Y digamos que eso me dejó unos métodos de trabajo muy útiles para las novelas. Cuando yo escribo 'La Reina del Sur', por ejemplo, que es una novela que en México es muy conocida, y que es una novela mexicana, escrita en México, con mexicanos y en un mundo mexicano, viajo al norte, a Culiacán, y ahí me relaciono en los medios en que la novela se iba a desarrollar. Entonces, esa capacidad de moverte por territorios hostiles o desconocidos; de convencer a la gente de que hable contigo, de pagar muchas cervezas, de decirles "confía en mí", crear todo eso, adquirir toda esa información, es una labor de periodismo.

-Justamente quiero referirme a 'La Reina del Sur'. Recuerdo cuando capturaron a Sandra Ávila Montoya, yo tuve la oportunidad de entablar una conversación telefónica muy breve con usted y me decía que de ninguna manera, que ella no es la Reina del Sur, que no se inspiró en esta mujer.
-Es verdad, yo no la conocía (a la mujer capturada por la policía mexicana el 28 de septiembre de 2007). Realmente yo estuve en Sinaloa, estuve en Culiacán, hablé con narcos, anduve por todos los lugares; todo el material de la novela es real. Es decir, aquel mundo es real, hasta los lugares, los bares, las cantinas, todo es real, pero el personaje es falso. Me lo inventé completamente, yo no sabía que existía Sandra Ávila Beltrán. Cuando dijeron que ella era la Reina del Sur, pues supongo que porque era mujer y estaba en ese mundo, pero no tiene nada que ver. Además, la vida de mi Teresa Mendoza es distinta a la de Sandra Ávila.

-De entrada, transcurre una gran parte en España.
-Sí, no tiene nada que ver. Realmente, puedo decirle oficialmente, que no. Mira, te cuento una cosa, para que veas cómo la literatura se convierte en vida: un año después volví a Sinaloa, a Culiacán, para hacer un reportaje sobre el territorio de la novela. Y estando en la calle Juárez, donde están las cambiadoras, donde Teresa Mendoza empieza su vida, donde empieza la novela, se acerca una cambiadora allí, se acerca a nosotros y dice: “¿qué hacen ustedes aquí? ¿un reportaje de la Reina del Sur? ¡Yo la conocía! Teresita Mendoza, yo la conocí, en esta esquina se ponía...”. Y entonces nos quedamos fascinados; eso significa que a veces la ficción suplanta a la realidad o la ficción toma carta de realidad y se convierte en realidad.

-Además, son dos mundos entre los que usted está viajando. Entre esa realidad novelada y esa novela vuelta realidad. Me imagino que serán sus territorios más conocidos.
-Así es. Pero además hay una parte interesante, al tener que hacer esa investigación, es movimiento por el territorio para escribir la novela, yo estoy aprendiendo. Yo tengo 63 años y tengo una vida muy intensa, con muchas cosas. He visto muchas cosas, pero cada novela es un camino nuevo. Entonces, en ese camino, ese año y medio que estoy trabajando la novela, sigo vivo, sigo alimentándome de cosas que desconocía. Esa es la magia. No solamente soy un autor, soy un tipo que aprende de sus propias novelas, y para mí eso es lo fundamental, que me mantienen lúcido, interesado. Evitan que me aísle en el mundo del escritor cerrado en sí mismo. Yo soy un escritor que camina por el mundo, que mira y va echando cosas. Pues de ahí salen mis novelas.

-¿Y alguna vez se ha topado, como el Quijote, con gigantes que pueden ser molinos de viento?
-Claro que sí, todo el mundo en su vida se los encuentra. Si hay una cosa que enseña 'El Quijote', más que el éxito, es el fracaso, la dignidad del fracaso. Yo siempre digo que la gran lección de 'El Quijote' es decirle a los jóvenes que cuando llegue el fracaso, eso forma parte de la vida. Porque, sabes, el mundo se ha vuelto muy cómodo para unos, no para todos. Y entonces, muchos chicos creen que la vida es fácil, como habrá sido su infancia. Los chicos afortunados que viven en lugares privilegiados, no se dan cuenta que la vida encierra muchas emboscadas, muchos francotiradores que te van a disparar. Entonces, 'El Quijote' enseña que el fracaso hay que abordarlo con dignidad, con entereza, con nobleza. Esa nobleza en el fracaso es una lección hermosísima de vida.

-Nobleza, considero, tienen todos sus personajes, pero he encontrado un hilo conductor entre todos ellos: casi todos son fugitivos, casi todos tienen un tema de rebeldía interna, pero también una construcción moral inamovible. Tienen una tabla de valores que no está a prueba...
-Reglas, la palabra correcta es reglas. Todos mis héroes son héroes cansados. Es decir, yo no puedo ya con la vida y la biografía que tengo sobre héroes ingenuos, eso no me lo creo. Porque he visto grandes palabras terminar en dramas, tragedias o melodramas del circo patético. Por eso todos mis héroes son héroes fatigados a los que la vida les ha quitado la letra mayúscula a las palabras —honor, patria, bandera, amor—, pero a cambio de eso, la vida les ha dado reglas. Es gente que falta de banderas o de grandes ideas, de grandes creencias, fe y esperanzas es lo que tienen. Son códigos personales que son su dignidad. Ese héroe marginal, a veces fracasado, a veces fugitivo o perdedor, a veces combatiendo una guerra extraña, real o figurada, tiene reglas que le permiten sobrevivir. Todas mis novelas emprenden la búsqueda del héroe por sobrevivir en un medio hostil, y eso tal vez es reflejo de mi propia experiencia.

-Me imagino que como periodista que usted es está al tanto de lo que está ocurriendo en México de unos meses para acá, yo me atrevería a decir que de unos años, y, si me apura, de unas décadas.
-No, de un siglo para acá. Hubo una revolución en México que no está resuelta todavía, hace un siglo.

-Eso me hace recordar su novela 'El asedio', y en estas últimas semanas me vuelve a rondar por la cabeza, por lo que está pasando actualmente en México.
-Hay una cosa que ha cambiado y quizá a la larga sea para bien. Antes los canallas estaban blindados por instituciones, por Estados, por policías, por sistemas, por lo que fueran, pero ahora las redes sociales lo han cambiado todo. Ahora la gente ya no es tan inocente como antes, no se deja manipular con tanta facilidad. Un tuit que se mueve rápidamente puede generar un montón de reacciones. Pero hay un peligro grave: que ese movimiento sea únicamente de revancha, de venganza y de rencor. Si es solamente para vengarse y destruir es muy peligroso, pero si es un movimiento en el cual está la palabra cultura, si hay Quijotes guiando a los Sanchos, si hay gente lúcida y buena proponiendo lo que hay que cambiar para bien, entonces es algo positivo. Si los poderes se dan cuenta de que el mundo está cambiando y facilitan el cambio, entonces valdrá la pena. Pero si los poderes se enrocan en el inmovilismo y la injusticia, entonces sí que arderá México y arderá el mundo. Y merecerán haber ardido. Espero que el incendio sea culto, civilizado y hecho por hombres buenos y lúcidos, no por hombres vengativos.

-El Quijote de Cervantes ahora también es el Quijote de Pérez-Reverte.
-No, es un Quijotillo que ayudará al otro, que intenta ayudar al otro, nada más.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Dic 07, 2014 10:18 pm

Pérez-Reverte, un hombre con suerte
Entrevista de Silvia Isabel Gámez - Reforma - 07/12/2014

"Siempre he preferido un malo inteligente a un bueno idiota", dice Arturo Pérez-Reverte sobre los personajes de sus novelas. Si se trata de contar historias, insiste, escoge antes el mal que el amor. "En mis novelas no hay buenos, hasta mis héroes están cansados", afirma el escritor español. Eso sí, reconoce, son tipos decentes, que han creado sus propias reglas para sobrevivir. Le pesa que en el mundo actual esos códigos estén desapareciendo, que el honor haya dejado de ser una consigna. Recuerda a los narcotraficantes que conoció cuando preparaba 'La Reina del Sur'. Esos campesinos, dice, eran gente de palabra, a diferencia de los narcos actuales. "Es un buen ejemplo, porque la maldad siempre es extrema cuando no hay reglas que la regulen", señala Pérez-Reverte en entrevista vía telefónica desde Guadalajara, donde presentó en la FIL sus dos últimas novelas: 'El francotirador paciente' y 'El tango de la Guardia Vieja'.

-¿Esta nueva realidad del narcotráfico no le inspiraría una novela?
-Sí, pero sería una novela más triste. En 'La Reina del Sur' hay personajes "respetables" como el jefe Epifanio Vargas que me costaría mucho encontrar en el narco moderno.

-¿Ha notado algo distinto en esta visita a México?
-Más desesperación, lo cual era de esperar. Las redes sociales están haciendo más difícil que la injusticia, la desigualdad, se mantengan. Ya no vale que los poderosos, los ricos, los de siempre, se escuden tras la policía o el ejército. Internet une conciencias y solidaridades, echa a la calle a gente dispuesta a pelear. La cuestión fundamental, es si una persona pelea por rencor, para destruir un sistema injusto, o lo hace guiada por la razón y la inteligencia. Yo creo que en el mundo hay cosas que deben arder, pero quien maneje la antorcha debe ser alguien con una educación intelectual, porque si es una bestia vengativa, el fuego puede ser terrible. El poder debe escuchar a los jóvenes, y no pretender detenerlos con balazos. México vive un momento dramático, pero también muy interesante. El peligro es que la demanda de justicia se traduzca en violencia. El Estado debe ser consciente de que ya no se puede engañar a la gente con promesas electorales. Internet ha hecho más lúcidas a las personas.

A Pérez Reverte le incomoda el tratamiento de "gran estrella de la literatura". "Esto no es el rock", se queja, y a sus 63 años cumplidos, reconoce que uno de sus proyectos es envejecer con dignidad. "La edad amortigua las pasiones, y eso está muy bien. Uno se esfuerza menos por las cosas, hay una especie de pereza táctica que ayuda a tomarse todo con más tranquilidad".

-¿Se considera un hombre con suerte?
-Sí, primero porque pasé 21 años como reportero en países en guerra y no me ocurrió nada grave, y después, porque tengo lectores que me hacen libre. Desde hace 20 años, esos lectores me permiten vivir como quiero. No dependo de ferias del libro ni del favor de los ministros. Digamos que todo lo que viví me educó la mirada con la que escribo novelas, pero pagué un precio alto por eso.

-¿Conserva heridas de ese tiempo?
-Sobre todo fantasmas. No se vive impunemente en Sarajevo, Beirut o Nicaragua. A veces un ruido, una música o una imagen me recuerdan aquello, y no siempre es grato, pero también es verdad que a todo eso le debo lo que escribo, lo cual equilibra la balanza. Aún me despierto en esos lugares, pero es normal.

Después de tener una vida desordenada, aventurera, intensa, la literatura le ha permitido poner cada cosa en su lugar, señala Pérez Reverte. Le ha brindado consuelo y ha mitigado los remordimientos. "Cuando uno ordena la vida, envejece con serenidad, y ese es el mayor privilegio que se puede conseguir". Si necesita elevar el nivel de adrenalina, sale a navegar en su velero. "El mar es un territorio peligroso, tan hostil como los campos de batalla".

Pérez Reverte acaba de publicar en España 'Perros e hijos de perra' (Alfaguara), una reunión de artículos escritos entre 1993 y 2014 que tienen como protagonistas a estos animales, por los que confiesa sentir devoción. "Quiero mucho a los perros. Siempre he pensado que cuando un ser humano muere, puede ser alguien bueno o un hijo de la chingada, pero si un perro bueno muere, desaparece algo de lo más hermoso que hay en el mundo". Expresiones del tipo "murió como un perro" no le molestan, afirma el miembro de la RAE, porque lo que importa es el contexto y la intención con que se dicen. "La Academia no es una policía de la lengua; en ese sentido, no soy nada talibán".

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Ada
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Mensaje por Ada » Mar Mar 17, 2015 6:04 pm

¿Alguien habla polaco para traducir esta entrevista sobre EFP?

Arturo Pérez-Reverte: Nadchodzi nowy świat. Burzy i naporu
Michał Nogaś, Program III Polskiego Radia 14.03.2015 01:00 A A A Drukuj
Lizbona, rok 2010, środek portugalskiego kryzysu. Graffiti na opuszczonej kamienicy
Lizbona, rok 2010, środek portugalskiego kryzysu. Graffiti na opuszczonej kamienicy (Fot. ARMANDO FRANCA/AP)
Arturo Pérez-Reverte - miniatura
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Interesują mnie jedynie ludzie zdolni skopać Europie gębę. Potrząsnąć nią, poruszyć i uderzyć. Z Arturem Pérezem-Revertem* rozmawia Michał Nogaś
Artykuł otwarty w ramach bezpłatnego limitu prenumeraty cyfrowej
Michał Nogaś: Politycy czytają to, co jest na murach? Czytali pańską nową książkę, by zrozumieć, o co w tym graffiti chodzi?

Arturo Pérez-Reverte: Nie wiem, jak jest w Polsce, ale w Hiszpanii politycy w ogóle bardzo mało czytają, a już z pewnością nie przyglądają się murom. Zarówno w Polsce, jak i w Hiszpanii politycy żyją w odrębnym świecie. Karmią się własną obecnością, rzadko elementami spoza świata polityki. Żyją we własnym gronie, czytają jedni drugich, kochają się i nienawidzą we własnym środowisku. Zjawiska spoza polityki pozostają poza kręgiem ich zainteresowań.

Kieruje nami klasa polityczna składająca się z analfabetów. Gardzą historią i socjologią, więc się ich nie uczą. To ludzie, którzy wstępują do partii w wieku 18 lat i pozostają w niej przez całe życie. Nigdy poza nią nie pracowali, zawsze żyją wewnątrz partii. Tak tracą kontakt z rzeczywistością.

Bruksela, w której przyrządza się tę nieszczęsną polityczną miksturę, to nic innego jak zjazd eleganckich analfabetów w garniturach od Armaniego. Nadzieja na to, że moja powieść przyda się na coś jakiemuś politykowi, jest więc we mnie minimalna.

Co by pan napisał na murze, gdyby miał wyrazić swoją wściekłość?

- Jestem już w takim wieku, że nie łudzę się, by pisanie na murach mogło czemuś służyć. Coraz bardziej zaczynam wierzyć w kałasznikowa, a coraz mniej w spray.

Właśnie skończyłem pisać nową powieść zatytułowaną "Dobrzy ludzie" - o ludziach, którzy w XVIII wieku chcieli zmienić Europę poprzez oświecenie, racjonalizm, kulturę, encyklopedię, i o XVIII-wiecznych nowoczesnych ideach. W każdych czasach są dobrzy ludzie, którzy chcą zmieniać świat na lepsze, ale zawsze ktoś próbuje im to uniemożliwić. Jedyną skuteczną bronią pozwalającą poprawić świat jest edukacja i kultura. Bez nich nie ma demokracji.

Naród analfabetów, nawet mając demokrację, nie potrafi w niej żyć. I to jest dziś główny problem Europy. Formalnie rzecz biorąc, Europa jest demokratyczna, tyle że pogrążona w głębokim analfabetyzmie. Poddaje się wszelkim manipulantom i demagogom chwytającym za telewizyjny lub radiowy mikrofon. Moja powieść jest więc czymś w rodzaju pieśni nadziei. Mimo wszystko i dziś istnieją dobrzy ludzie, którzy chcą uczynić świat lepszym. I tylko ta pewność, że oni istnieją, powstrzymuje mnie od chwycenia za kałasznikowa. Ale takich ludzi jest coraz mniej.

Marek Beylin: Upadek demokracji jest stałą możliwością, nie tylko przeszłym ekscesem historii



Czy Europa przetrwa jako kulturowa i społeczna wspólnota?

- Dobrze znam dzieje cesarstwa rzymskiego, bizantyjskiego, hiszpańskiego i innych potęg, więc potrafię dostrzec to, że dziś osiągnęliśmy końcowy etap. Europa, czy też to, co nazywamy Zachodem, jest w ostatniej fazie dekadencji. Może to jeszcze potrwać wiek, dwa lub trzy, ale czasy świetności mamy już za sobą. Nadchodzą nowe imperia: Chiny, islam. Europa przeżywa te same barbarzyńskie najazdy co w IV wieku naszej ery. Nie wiem, czy to dobrze czy źle, ale ten świat znika. Mój dziadek urodził się w XIX wieku, mnie wychowały osoby urodzone na początku XX wieku, a tamta rzeczywistość ma się nijak do dzisiejszego świata. Wartości społeczne, patriotyczne, moralne, które wyznaczały nam kierunki, ulegają zmianie. Myśl, która spajała Zachód - wywodząca się z Biblii, Grecji, Rzymu, z łacińskiego średniowiecza, oświecenia i encyklopedii, rewolucji rosyjskiej, rewolucji francuskiej - znika z horyzontu wraz z całym zachodnim światem.

Europa Josepha Conrada Korzeniowskiego, Europa polska, francuska, angielska - skazana jest na śmierć. To, co opisywał Conrad, jest już martwe.

W "Soumission" ("Uległość"), swojej najnowszej powieści, Michel Houellebecq roztacza wizję, w której w 2022 r. prezydentem Francji zostaje islamista. Uważa pan, że to możliwe?

- To dla mnie bez znaczenia. Mam w domu 30 tys. książek - wystarczająco dużo, żeby otoczyć się nimi czymś na kształt okopu, ukryć się tam i wytrzymać przez pozostałe mi lata życia. W moim wieku guzik mnie obchodzi, kto będzie prezydentem Francji za 5, 10 czy 20 lat. Mogę się schronić w mojej bibliotece, tam się pocieszyć i zakończyć żywot. Mam też swój żaglowiec, na którym żegluję - spędzam dużo czasu na morzu - i mogę odpłynąć daleko od lądu. Bo jak mawiał Joseph Conrad, jedyna prawdziwa wolność, pokój i spokój duszy zaczynają się 10 mil od brzegu.

To wy macie problem: Houellebecq, ty, moja córka. Będą mieć ten problem także moje wnuki. Ja swoją robotę dobrze wykonałem i mogę się z honorem wycofać.

Milena Rachid Chehab: Houellebecq, ty rasisto! Pisarz znów wkurza rodaków



Niezły z pana egoista. Tyle istnień ludzkich jeszcze sprowadzimy na ziemię...

- To właśnie jest najgorsze: dzieci sprawiają, że stajesz się wrażliwy i słaby. Czytał pan "Eneidę" Wergiliusza? Nauczyłem się na wojnie, że istnieje jedna zasadnicza różnica. Kiedy nie masz dzieci, możesz bez problemu zginąć, zabijając wrogów. Gdy Troja płonie, nie sprzedajesz łatwo swojej skóry: walczysz, zabijasz i giniesz.

Ale kiedy pojawia się dziecko, trzeba je trzymać na ręku, a w takiej pozycji źle się walczy. I martwisz się o dziecko bardziej niż o własne życie. Przez dziecko stajesz się tchórzem, uciekasz, martwisz się o swoje życie.

W powieści "Batalista" głównym bohaterem uczynił pan reportera wojennego, który porzuca zawód, by na wieży wymalować wielkie graffiti przedstawiające prawdę o wojnie. Dlaczego akurat graffiti?

- Zainteresowałem się graffiti, bo obecnie to jedyna możliwa uczciwa forma sztuki. W moich książkach sztuka jest często obecna.

Moi bohaterowie są zmęczeni, znużeni, a pojawiające się problemy są wspólne dla nich wszystkich. Jednocześnie jednak coraz bardziej dojrzewasz, a w miarę dorastania zmienia się zawartość twojej głowy i serca. Ciągle też zmienia się ta wiecznie pisana przez ciebie powieść. Szukam wówczas scenerii, która pozwoli mi jeszcze intensywniej rozwinąć wątki tej powieści pisanej bez końca.

Kiedy wyczerpuję daną scenerię, szukam innej. Może to być historia, sztuka, mogą być szachy czy graffiti. To są właśnie te różne scenerie dla książki, którą ciągle piszę. Tak naprawdę "Batalista" jest o wojnie. O wojnie bezkrwawej, a przynajmniej bez dużej ilości krwi, ale jednak o wojnie. Tak jak w przypadku innych moich powieści wojennych jej bohaterowie muszą poruszać się po wrogim terytorium.

Ta książka jest świetnie udokumentowana.

- Przez 21 lat byłem reporterem i przyzwyczaiłem się do radzenia sobie we wrogim środowisku. Jeśli jestem w stanie przekonać serbskiego snajpera w Sarajewie, żeby pozwolił mi obserwować go w działaniu, to chyba potrafię przekonać artystę, by pozwolił mi towarzyszyć sobie przy malowaniu graffiti?

Udało mi się przekonać grafficiarzy do siebie. Pozwolili, bym stawiał im mnóstwo piw, słuchał z nimi muzyki, dużo z nimi rozmawiał, zdobył ich zaufanie i się z nimi zaprzyjaźnił. Powiedziałem im to samo, co handlarzom narkotyków w Meksyku, kiedy pisałem powieść "Królowa Południa": "Nie przychodzę tu, aby osądzać, lecz po to, by stworzyć opowieść. Nie chcę nikogo zadenuncjować, krytykować czy oceniać. Nie chcę wychwalać ani potępiać. Chcę jedynie opowiedzieć pewną historię".

Przeżyliśmy wspólnie kilka miesięcy. Towarzyszyłem im w nocnych wyprawach, nie znosząc tego najlepiej, bo ja mam lat 63, a oni są 20-latkami. Było tak, jakbym znowu znalazł się na wojnie, na nocnych wyprawach za moich czasów reporterskich, zresztą na wrogim terytorium grafficiarze poruszali się jak żołnierze. A żołnierze na terytorium wroga, w ogóle ludzie poruszający się po wrogim terytorium, są dla mnie ciekawsi. Tam żadne kłamstwo nie działa: albo jesteś żołnierzem, albo nie. Wszystko tam było dla mnie mieszanką przerażenia i ciekawości.

I choć uważam graffiti za wandalizm, nie mogłem opanować uczucia podziwu dla tego, co widziałem.

Mówi pan: oni. Kim byli ci oni, ci przewodnicy, którzy wprowadzili pana w ten świat?

- Młodzi chłopcy z Madrytu, Neapolu, Lizbony w wieku 18-20 lat. "Co będziecie robić?" - pytałem. "Wybieramy się do jednej z zajezdni kolejowych dworca Atocha" - mówili. "Idę z wami". "OK, przyjdź o 10 wieczorem. Masz być ubrany na ciemno".

Towarzyszyłem im przez kilka nocy. Przecinaliśmy druty kolczaste i wczołgiwaliśmy się na perony. Mogłem obserwować, jak malują, a raz nawet sam malowałem.

Ciekawiło mnie bardzo ich zachowanie, wzajemne relacje, poczucie lojalności, przyjaźni, solidarności (nie można na przykład uciec, zostawiając towarzysza na pastwę wroga).

Już wcześniej zresztą odkryłem, że grupy z marginesu bardziej przestrzegają zasad niż grupy cieszące się jakoby większym szacunkiem. To konieczność, bo właśnie od zasad zależy ich przetrwanie. Mafia, handlarze narkotyków, przestępcy, grafficiarze: kto nie przestrzega zasad, stanowi dla grupy zagrożenie, więc jest z niej wyrzucany.

Rozmawiałem z człowiekiem, który przez 15 lat był grafficiarzem, reprezentantem street artu w Polsce. Zwrócił mi uwagę na to, że w pańskiej książce występują prawdziwe postacie z tego środowiska, jak Blek le Rat, Juan Carlos Argüello czy Banksy...

- Banksy jest jednym ze źródeł inspiracji dla grafficiarza w mojej powieści, tyle że wszyscy prawdziwi grafficiarze, których poznałem, głęboko gardzą Banksym. Mówią, że to udawany grafficiarz, który wykorzystuje graffiti jako narzędzie komercyjne.

Co ciekawe, oni samych siebie nie uważają za artystów. "Jestem pisarzem, a nie artystą - mówi zwykle o sobie grafficiarz. - Artysta to ten, kto sprzedał się rynkowi. Banksy to artysta sprzedający się rynkowi". Mawiają też: "Jeśli czasem zmuszony jestem uprawiać sztukę, to jedynie po to, by zapłacić mandaty wystawione mi przez policję. Nie chcę, żeby moje dzieła wystawiano w muzeach i żeby kupowali je kolekcjonerzy. Chcę, by moje imię widniało na ulicy i zobaczyły je miliony osób".

Owszem, grafficiarz to kawał kanalii i uliczny wandal, ale jednocześnie w tej swojej arogancji jest kimś prawym, co czyni go kimś wyjątkowym.

Banksy namalował nowe murale. Nie zachwycił izraelskich internautów



No właśnie, a może graffiti to wcale nie jest, jak pan twierdzi, sztuka najbardziej adekwatna do naszych czasów i akt buntu, ale zwykły wandalizm?

- Ostatnimi czasy sztuka się zmieniła. Stała się elementem rynkowym, czymś niemającym żadnego związku z prawdziwą sztuką. Jeśli stoi za tobą wpływowy koncern medialny, wpływowy marszand lub wpływowy krytyk sztuki, możesz stać się artystą z dnia na dzień. Sama twórczość jest tu najmniej istotna, liczy się marka jako znak handlowy, nazwisko artysty wyświęconego przez rynek i grupy wpływu.

Mając takie wsparcie, mogę w tym momencie wziąć rogalik, położyć go na talerzu i nadać mu nazwę: "Rogal na talerzu. Dzieło Péreza-Revertego". Może to być warte 5 tysięcy euro albo 300 tysięcy euro. Tyle, ile zdecyduje rynek.

Dzisiaj w Madrycie zaczynają się targi sztuki ARCO. Jedno z wystawionych tam dzieł sztuki jest właśnie tego typu: szklanka z wodą o nazwie "Szklanka do połowy napełniona". To jedno z najszerzej komentowanych dzieł na targach. Zwykła szklanka napełniona do połowy wodą! Dzisiejsza sztuka nie opiera się więc na twórczości, lecz na medialnym poparciu dla danego artysty. Dzięki temu tacy oszuści jak na przykład Damien Hirst mogą sprzedawać swoją twórczość - ucięty łeb krowy lub rekina w wannie - za tysiące albo miliony euro. Każdy bęcwał może zostać wyświęcony na artystę.

Na ulicy sprawy mają się inaczej. Tam trzeba podjąć ryzyko, że zostaniesz zatrzymany przez policję, zmarzniesz, będziesz musiał pojechać pociągiem do Petersburga lub Warszawy, by pomalować wagon znajdujący się w nieznanym ci mieście. Jest też ryzyko konieczności radzenia sobie z mandatami, których zapłacić nie możesz, bo nie masz pracy.

Na ulicy nie liczy się to, co mówi krytyk sztuki lub właściciel galerii. Na ulicy obojętne, czy jesteś mężczyzną czy kobietą: liczy się to, czy masz jaja. Dlatego jedyną możliwą prawdziwą i przyszłościową formą sztuki jest street art, czyli sztuka, której rynek nie kontroluje. Choć sami grafficiarze odrzucają słowo "artysta", to właśnie w ich przypadku mamy do czynienia z jedyną wartościową, szczerą, uczciwą, prawdziwą i autentyczną formą sztuki.

Znikający Banksy. Do kogo należy uliczna sztuka?



Ale to nie są ludzie przyjemni; są bardzo zhierarchizowani, a ich świat jest pełen przemocy, odrażający. Oni budzą raczej strach niż sympatię. Interesuje pana taki świat?

- Niektórzy budzą strach, a niektórzy nie. Mnie interesują ci, którzy budzą. Europa znajduje się na równi pochyłej, tkwi po szyję w gównie. Z punktu widzenia kultury jest już od dawna martwa. Ale nie tylko z punktu widzenia kultury, bo skończona jest również politycznie, społecznie, historycznie. Europa jest stara, tchórzliwa, wygodna i bierna. Nie wyciąga wniosków ze swojego bagażu pamięci, z historii. Polacy na pewno o tym dobrze wiedzą. Dla mnie jako powieściopisarza interesujący są jedynie ludzie zdolni skopać Europie gębę. Potrząsnąć nią, poruszyć i uderzyć. Jedyny sposób, żeby pozostać prawym w tej gównianej Europie, w której przyszło nam żyć, to być niebezpiecznym. Dlatego właśnie ludzie niebezpieczni wydają mi się tak interesujący i dlatego w moich powieściach pojawiają się niebezpieczni mężczyźni i niebezpieczne kobiety. To jedyny rodzaj bohatera, który od razu wzbudza moje zainteresowanie.

I to grafficiarze walczą z tym starym światem?

- Tak, choć nie są tego świadomi. Nie każdy żołnierz ma świadomość, na jakiej wojnie walczy. Grafficiarze wyruszają, aby malować, podpisywać się na murach, napić się piwa i spędzić miło czas z kolegami. Ich heroizm wynika z prostoty, a moje spojrzenie pomaga dostrzec w nich miejskich wojowników niszczących kulturowe schematy starego i tchórzliwego świata.

Dlaczego doszło do tej wojny? Dlaczego oni zostali miejskimi partyzantami? Bo są nierozumiani, zapomniani, zepchnięci na margines?

- Oni działają nieświadomie. Nie ma jakiegoś projektu intelektualnego czy ideologii, które pobudzałyby ich w czasie wojny. Ruszają indywidualnie i spontanicznie, bez jakiejkolwiek ideologicznej koordynacji. Nie ma przyszłościowego projektu, który by ich popychał.

Są nikim. To młodzi ludzie bez pracy, nadziei, przyszłości. Jeden z nich powiedział mi kiedyś: "Kiedy składam swój podpis, coś znaczę. Ludzie widzą moje imię i mówią: Ten człowiek istnieje . Kiedy wagon metra z moim imieniem wjeżdża na stację, oglądają go tysiące osób. Wtedy zaczynam istnieć".

Grafficiarzom nie chodzi o sławę gazetową czy telewizyjną. Sława oznacza dla nich uznanie ze strony innych ludzi, a przede wszystkim uznanie ze strony innych grafficiarzy. Słowem, które ciągle mają na ustach, jest "prestiż".

Jest taki grafficiarz, który podpisuje się: Lose. Niski, brzydki, bezrobotny. Chodzące nieszczęście. Ale w samym tylko Madrycie zamalował 630 metrów kwadratowych powierzchni. Kiedy się pojawia, inni mówią: "To jest Lose", i milkną, patrząc na niego z szacunkiem. Nie milkną dlatego, że jest dobry w malowaniu liter; jego podpis jest niezdarny. Ważne jest to, że w samym tylko naszym mieście zamalował 630 metrów. Gdy policjanci go zatrzymują, proszą o autograf.

To właśnie jest prestiż. Bycie kimś.

Idziemy w stronę rewolucji?

- Nie wiem, czy "rewolucja" jest tutaj właściwym słowem. Nadchodzi nowa rzeczywistość, nowy świat. Nie wiem, jaki on będzie, nie jestem socjologiem ani politologiem. Wiem natomiast, że poziom desperacji jest bardzo wysoki i jest za dużo niesprawiedliwości. A co ważniejsze, nie ma wyznaczonych ścieżek wyjścia z tej sytuacji, nie nakreślono rozwiązań.

Wszystkie schematy społeczne, kulturowe, polityczne, które przez wieki sprawdzały się w Europie, przestały się już sprawdzać. W przyszłości miejskie starcia staną się najczęściej występującą formą społeczną. Mogą to być starcia krwawe, polityczne, artystyczne... Na ulicach miast na stałe zagości bunt i wzburzenie. Stary europejski porządek społeczny nie jest przygotowany, by zmierzyć się z przyszłością. Dojdzie do poważnych zmian, których symbolem będzie właśnie graffiti. Tak naprawdę moja powieść wykracza poza obszar graffiti: symbolizuje przyszłość europejskiego miasta, przyszłą wojnę w nim.

Czego konkretnie mamy się bać?

- Nie wiem. Wiem jedynie to, że obecnego stanu rzeczy na dłuższą metę utrzymać się nie da. W przeszłości niejednokrotnie dochodziło do odnawiania się schematów społecznych: Napoleon, Rosja, I wojna światowa, II wojna światowa... Pozwalało to Europie odzyskać normalny rytm historii. Każda wojna była wstrząsem wyznaczającym jej nową perspektywę.

Od bardzo dawna nie było u nas dużej wojny, a brak wojen to brak wstrząsu, który wyzerowałby licznik Europie. Nawarstwiło się napięcie, które musi gdzieś wybuchnąć. Jeśli więc nie dojdzie do wojny europejskiej, to będzie wiele niewielkich lokalnych starć, które odegrają tę samą rolę.

To się zaczyna już teraz?

- Tak, być może Putin odgrywa rolę katalizatora, którą w przeszłości odegrały postacie historyczne.

Nie wiem, w jakim stopniu spray grafficiarza jest jak kałasznikow i w którym momencie życia człowiek zamienia spray do graffiti na karabin. Wiem tylko, że niewiele brakuje, by tak się stało. Graffiti może prowadzić do kałasznikowa.

* Arturo Pérez-Reverte - jeden z najbardziej poczytnych współczesnych pisarzy hiszpańskich. Przez 21 lat był reporterem wojennym, a od ćwierć wieku pisze powieści, z których wiele - m.in. "Klub Dumas", "Fechtmistrza", "Batalistę", "Dzień gniewu" czy najnowszą, "Cierpliwego snajpera" - przetłumaczono na polski.

Tłumaczyła Agata Komorowska



http://wyborcza.pl/1,75475,17567560,Art ... Burzy.html
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es

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Mensaje por Rogorn » Mar Mar 17, 2015 7:25 pm

Del traductor de Google:

Arturo Pérez-Reverte: Aquí viene el nuevo mundo. Tormenta y el estrés
Michael Nogas, Programa de Radio Polaca III 14/03/2015

-Los políticos leen lo que está en las paredes? Leer un libro nuevo del Señor, para entender lo que esto grafiti es?
-No sé cómo es en Polonia, pero en España los políticos en muy poco leído en general, y ciertamente no miro las paredes. Tanto en Polonia y España los políticos viven en un mundo diferente. Se alimentan de su propia presencia, elementos raros fuera del mundo de la política. Viven en su propio grupo, leer entre sí, que aman y odian en su propio entorno. Fenómenos fuera de la política no entra en el círculo de sus intereses. Nos guía clase política que consiste en analfabetos. Despreciar la historia y la sociología, así que no les enseñamos. Estas son las personas que pertenecen al partido a la edad de 18 años y permanecen allí durante toda la vida. No trabaje fuera, vivir siempre dentro del partido. Así que pierden contacto con la realidad. Bruselas, que cocineros de esta invención política lamentable es nada pero elegante salida analfabeta en trajes de Armani. Espero que mi novela en algo útil a algún político en mí es tan mínima.

-¿Qué haría usted escribió en la pared, si tenía que expresar su enojo?
-Yo ya estoy en esa edad, que no engañan a mí mismo por escrito en las paredes podrían servir a un propósito. Cada vez más empiezo a creer en un Kalashnikov, y cada vez menos en el aerosol. Acabo de terminar de escribir una nueva novela llamada "buena gente" - acerca de las personas que quieren cambiar la Europa del siglo XVIII a través de la iluminación, el racionalismo, la cultura, la enciclopedia, y las ideas modernas del siglo XVIII. En todo momento hay buenas personas que quieren cambiar el mundo para mejor, pero siempre alguien que trata de excluirlos. La única arma eficaz que permite mejorar el mundo es la educación y la cultura. Sin ellos, no hay democracia. La nación de analfabetos, incluso con la democracia, no puede vivir en ella. Y este es el principal problema en la Europa de hoy. Formalmente hablando, Europa es democrática, pero que se encuentra en el analfabetismo de profundidad. Sometido a cualquier manipulantom y demagogos agarre un micrófono de radio o televisión. Mi novela es, pues, algo así como un canto de esperanza. A pesar de todo, y hoy, hay buenas personas que quieren hacer del mundo un lugar mejor. Y para asegurarse de que existen, me impide recoger un Kalashnikov. Pero estas personas son cada vez menos.

-¿Puede Europa sobrevivir como comunidad cultural y social?
-Bueno, yo conozco la historia del Imperio Romano, los poderes bizantinos, español y otros, por lo que puedo ver que hoy en día han llegado a la etapa final. Europa, o lo que llamamos Occidente, se encuentra en la fase final de la decadencia. Esto todavía puede tardar dos o tres años, pero los días de gloria ya están detrás de nosotros. Marca nuevos imperios: China, Islam. Europa está experimentando las mismas invasiones bárbaras que en el siglo IV de nuestra era. No sé si es bueno o malo, pero este mundo se ha ido. Mi abuelo nació en el siglo XIX, hice yo subir a los nacidos a principios del siglo XX, y que la realidad no tiene nada que ver con el mundo de hoy. Los valores sociales, patrióticos, morales, que nos marcaron direcciones, cambio. Pensé que se adhieren Occidente - derivado de la Biblia, Grecia, Roma, la Edad Media latina, la Ilustración y enciclopedias, la Revolución Rusa, la Revolución Francesa - desaparece del horizonte junto con todo el mundo occidental. Joseph Conrad Korzeniowski Europa, Europa polaco, francés, Inglés - está condenado a muerte. Esto es lo que describe Conrad, ya está muerto.

-En el "soumission" ("Sumisión"), su última novela, Michel Houellebecq tiene una visión de 2022. El presidente de Francia es islamista. ¿Crees que es posible?
-Eso para mí no importa. Tengo en casa 30.000. libros - lo suficiente para rodearse de ellos una especie de trinchera, esconderse allí y soportar a través de los años que le quedan de mi vida. A mi edad, no me botón, que será el presidente de Francia durante 5, 10 o 20 años me importa. Me refugio en mi biblioteca, hay a la comodidad y la vida completa. Yo también tengo mi barco de vela, que vela - Yo paso mucho tiempo en el mar - y puedo navegar lejos de la tierra. Debido a que en las palabras de Joseph Conrad, la única libertad verdadera, paz y tranquilidad del alma comienza a 10 millas de la costa. Eso tiene un problema: Houellebecq, usted, mi hija. También tendrán el problema de mis nietos. He hecho mi trabajo bien y puedo salir con honor.

-No está mal de ustedes egoísta. Tantas vidas tienen que traer a la tierra ...
-Esta es la peor cosa que los niños hacen usted se convierte en sensible y débil. ¿Has leído "La Eneida" de Virgilio? Yo aprendí en la guerra, que hay una diferencia importante. Cuando usted no tiene niños, usted puede morir fácilmente, matar a los enemigos. Cuando Troy está ardiendo, no se venden fácilmente tu piel: luchar, matar y morir. Pero cuando hay un niño, que necesita para mantener a la mano, y en tal posición está luchando mal. Y usted está preocupado por su hijo más que su propia vida. El niño se convierte en un cobarde, huyendo, se preocupen por su vida.

-En la novela "batallas", el personaje principal se hizo reportero de guerra que deja la profesión a la torre para pintar un gran grafiti que representa la verdad sobre la guerra. ¿Por qué el graffiti?
-Me interesé en graffiti, porque en la actualidad la única forma posible de la feria de arte. En mis libros, el arte es a menudo presente. Mis héroes están cansados, cansados, y los problemas emergentes son comunes a todos ellos. Al mismo tiempo, sin embargo, cada vez más que madura, a medida que crecen y cambian el contenido de su cabeza y el corazón. Todavía somos cambiados para siempre de esta novela escrita por usted. Estoy buscando el paisaje, lo que permitirá que haga más para ampliar los hilos de la novela escrita sin fin. Cuando agotan una escena dada, estoy en busca de otro. Esta historia puede ser, el arte, puede ser el ajedrez o el graffiti. Estas son las diferentes escenas para el libro que siempre escribes. De hecho, "batallas", es sobre la guerra. Una guerra sin derramamiento de sangre, o al menos sin una gran cantidad de sangre, pero aún sobre la guerra. Al igual que con mis otras novelas de guerra de sus héroes deben navegar a través de territorio hostil.

-Este libro está muy bien documentado.
-Durante los últimos 21 años yo era un periodista, y me acostumbré a desenvolverse en un entorno hostil. Si soy capaz de convencer al francotirador serbio en Sarajevo para dejarme lo observo en acción, creo que puedo convencer a la artista que me deje acompaño a sí mismo mientras que la pintura graffiti? Me las arreglé para convencer a los demás de graffiti. Permítanme poner un montón de cervezas, escuchar música con ellos, habló con ellos mucho, ganado su confianza y se hizo amigo de ellos. Les dije lo mismo que los traficantes de drogas en México, cuando escribí la novela "La Reina del Sur": "Yo no vengo aquí para juzgar, sino para crear una historia que no quiero que nadie denunciar, criticar o juzgar no quiero alabar o condenar... Sólo quiero contar una historia ". Vivimos juntos durante varios meses. Los acompañé en las expediciones nocturnas, que no destruye el mejor, porque tengo 63 años, y ellos son jóvenes de 20 años. Era como si yo estaba de vuelta en la guerra en los viajes de noche en mi reportero tiempo, por otra parte, en territorio hostil grafficiarze movía como soldados. Y los soldados en territorio enemigo, en general, la gente que viaja en el territorio hostil, son más interesantes para mí. No hay mentira que no funciona: o eres un soldado, o no. Todo era para mí una mezcla de miedo y curiosidad. Y mientras pienso en grafiti como vandalismo, no podía controlar los sentimientos de admiración por lo que vi.

-Usted dice: que son. ¿Quiénes eran, estas guías que le hayan incluido en este mundo?
-Los muchachos de Madrid, Nápoles, Lisboa, a la edad de 18 a 20 años. "Qué estás haciendo?" - Yo pregunté. "Vamos a uno de la estación de tren de la estación de Atocha" - dijeron. "Me voy con usted." "OK, vamos a las 10 pm. Usted tiene que ser vestido en la oscuridad". Los acompañé para unas pocas noches. Przecinaliśmy wczołgiwaliśmy alambre de púas y en los andenes. Pude observar cómo la pintura, y una vez que estaba pintando. Me preguntaba mucho su comportamiento, las relaciones, el sentido de la lealtad, la amistad, la solidaridad (por ejemplo, no se puede escapar, dejando a su compañero a merced del enemigo). Por otra parte, ya había descubierto que los grupos marginados más que seguir las reglas del grupo que goza de una supuestamente más respeto. Esto es necesario, porque esa es la normativa depende su supervivencia. Mafia, traficantes de drogas, criminales, grafficiarze: que no cumpla con las reglas, es una amenaza para el grupo, por lo que se tira.

-Hablé con un hombre que durante 15 años ha sido grafficiarzem, representante del arte de la calle en Polonia. Me llamó la atención sobre el hecho de que en su libro son personajes reales del medio ambiente, como Blek le Rat, Juan Carlos Argüello si Banksy ...
-Banksy es una de las fuentes de inspiración para grafficiarza en mi novela, por lo que todo es verdad grafficiarze he conocido, profundamente desprecian Banksym. Dicen que es grafficiarz falso que utiliza el graffiti como una herramienta comercial. Curiosamente, no se consideran a sí mismos como artistas. "Soy un escritor, no un artista - por lo general le dice acerca de sí mismo grafficiarz -. El artista es el que vende en el mercado de Banksy es un mercado de venta de artista.". También dice:. ". Si a veces me veo obligado a perseguir las artes, es sólo con el fin de pagar las multas impuestas a mí por la policía no quiero que mi trabajo exhibido en museos y coleccionistas para comprarlos Quiero que mi nombre se mostró en la calle y los vi millones de personas ". Sí, grafficiarz es un pedazo de sinvergüenzas y vandalismo calle, pero, al mismo tiempo que su arrogancia es algo bien, lo que hace que sea algo especial.

-Bueno, tal vez no es el graffiti es, como usted dice, el arte de la más adecuada a nuestros tiempos y un acto de rebeldía, pero el vandalismo llanura?
-Recientemente, la técnica ha cambiado. Se convirtió en una parte del mercado, algo que no tiene ninguna conexión con el arte real. Si detrás de la compañía de medios influyentes, un comerciante de arte influyente o influyente crítico de arte, puede convertirse en un artista por el día. El mismo trabajo está allí el menos importante, lo que importa es la marca como marca, el nombre del artista ordenado por el mercado y el impacto del grupo. Con este apoyo, no puedo en este momento para tomar un croissant, lo puso en un plato y darle un nombre: ". Rogal en la placa de la obra de Pérez-Revertego". Esta puede ser la pena € 5.000 o 300 miles de euros. Por mucho que el mercado va a decidir. Hoy en Madrid inicia ARCO feria de arte. Una de las obras expuestas no es sólo este tipo: un vaso de agua llamado "vaso medio lleno". Esta es una de las obras-hablado la mayoría de la feria. Vidrio ordinario medio lleno de agua! Pieza de hoy se basa no tan creativa, pero para el medio soportado para el artista. Gracias a los defraudadores tales como Damien Hirst puede vender su trabajo - le cortó la cabeza de una vaca o un tiburón en la bañera - durante miles o millones de euros. Cada cuco puede ser ordenado al artista. En la calle, las cosas son diferentes. No tienes que tomar el riesgo de que se le detuvo por la policía, ser frío, usted tiene que tomar el tren a San Petersburgo y Varsovia para pintar el carro se encuentra en una ciudad desconocida ti. También existe el riesgo de tener que lidiar con los mandatos que usted no puede pagar porque no tienen un trabajo. En la calle, no importa lo que dice la crítica de arte y galerista. En la calle no importa si usted es un hombre o una mujer: lo que cuenta es si usted tiene las bolas. Por lo tanto, la única forma de arte real y futurista posible es arte de la calle, el arte de los que el mercado no puede controlar. Grafficiarze aunque rechazan la palabra "artista", es en el caso que nos ocupa el único valioso, sincero, honesto, genuino y auténtico arte.

-Pero la gente no es agradable; son muy jerárquica, y el mundo está lleno de violencia, repugnante. Despiertan el miedo en lugar de simpatía. Usted está interesado en un mundo así?
-Algunos despiertan el miedo, y otros no. Estoy interesado en los que se despiertan. Europa está en los patines, pegados a su cuello en la mierda. Desde el punto de vista de la cultura ha sido durante mucho tiempo muerto. Pero no sólo desde el punto de vista de la cultura, porque lo finito es también política, social, histórica. Europa es vieja, cobarde, conveniente y pasiva. No sacar conclusiones de su memoria el equipaje de la historia. Los polacos son sin duda muy conscientes de esto. Para mí, como novelista gente interesante sólo son capaces de poner en tu boca Europa. Shake it, mover y golpear. La única manera de estar justo en esta Europa de mierda en que vivimos, a ser peligroso. Es por eso que la gente parece peligroso para mí muy interesante y por eso, en mis novelas parecen peligrosos, los hombres y las mujeres peligrosas. Este es el único tipo de personaje que despierta inmediatamente mi interés.

-Y grafficiarze luchar con el viejo mundo?
-Sí, pero no son conscientes de ello. No todos los soldados es consciente, en el que lucha la guerra. Grafficiarze se lanzó a pintar, crea en la pared, beber cerveza y pasar un buen rato con sus amigos. Su heroísmo debido a su simplicidad, y mi mirada ayuda a verlos guerreros urbanos como destructivos de viejos patrones culturales y el mundo cobarde.

-¿Por qué esta guerra? ¿Por qué eran guerrilleros urbanos? Porque ellos son incomprendidos, olvidados, los marginados?
-Operan inconscientemente. Hay un proyecto del intelectual o ideología que les fomentar durante la guerra. Mueva de forma individual y espontáneamente, sin ninguna coordinación ideológica. Hay un proyecto de futuro, que los impulse. No hay ninguno. Se trata de jóvenes sin trabajo, esperanza, futuro. Uno de ellos me dijo: "Cuando doy mi firma, significa algo La gente ve mi nombre y dicen:.... Este hombre no Cuando el vagón de metro con mi nombre entra en la estación, miles de personas que lo observaban Entonces empiezo a existir" No Grafficiarzom acerca periódico fama o la televisión. Fama es reconocerlos de otras personas, y sobre todo, el reconocimiento de otras graffiti. Palabra de los cuales todavía están en los labios, es el "prestigio". Hay una grafficiarz que se inscriba: Perder. A corto, feo, sin empleo. Un desastre andante. Pero solo en Madrid pintado más de 630 metros cuadrados. Cuando aparece, otros dicen: "Este es un Pierde", y en silencio, mirándolo con respeto. No caiga en silencio porque él es bueno en la pintura de las letras; su firma es torpe. Es importante que en nuestra ciudad solo pintó más de 630 metros. Cuando lo detenga la policía, pidiendo un autógrafo. Esto es prestigio. Ser alguien.

-Vamos en la dirección de la revolución?
-No sé si la "revolución" es la palabra adecuada. Aquí viene una nueva realidad, un nuevo mundo. No sé cómo va a ser, no soy un sociólogo o un politólogo. Pero sí sé que el nivel de desesperación es muy alta y hay demasiada injusticia. Más importante aún, no se limita caminos salir de esta situación, no se distingue soluciones. Todos los patrones de la vida social, cultural, político, y que funcionó bien durante siglos en Europa, ya dejaron de cheque. En el futuro, los enfrentamientos urbanos se convierten en la forma más común de la sociedad. Esto podría ser una batalla sangrienta, político, artístico ... En las calles, se instalará de forma permanente revuelta e indignación. El viejo orden social europeo no está preparada para afrontar el futuro. Llegar a los grandes cambios que serán sólo un símbolo de graffiti. De hecho, mi novela va más allá de los graffiti: simboliza el futuro de la ciudad europea, la guerra en el futuro.

-¿Qué es exactamente qué debemos tener miedo?
-No lo sé. Todo lo que sé es que el actual estado de cosas en el largo plazo no puede seguir el ritmo. En el pasado se ha producido a menudo para renovar los patrones sociales de Napoleón, Rusia, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial ... Se permitió a Europa para recuperar el ritmo normal de la historia. Toda guerra fue un shock su designar una nueva perspectiva. Durante mucho tiempo hubo una gran guerra con nosotros, y la ausencia de la guerra es la falta de choque, que wyzerowałby contrarrestar Europa. Nawarstwiło tensión que necesita un lugar para explotar. Así que si no hay una guerra europea, que será una gran cantidad de pequeños enfrentamientos locales, que jugarán el mismo papel.

-Comienza ahora mismo?
-Sí, tal vez Putin juega el papel de un catalizador, que en el pasado han jugado figuras históricas. No sé hasta qué punto el spray es como un Kalashnikov grafficiarza momento de tu vida, y el hombre se convierte en aerosol de la pintada en el rifle. Sólo sé un poco escaso para que esto suceda. Graffiti puede conducir a un Kalashnikov.

* Arturo Pérez-Reverte - uno de los escritores españoles contemporáneos más leídos. Durante los últimos 21 años, era un reportero de guerra, y un cuarto de siglo, escribe novelas, muchas de las cuales - incluyendo "Club Dumas", "tirador", "escenas de batalla", "Día de la Ira" y el último "francotirador paciente" - traducido al polaco.

Traducido por Agata Komorowska

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Mensaje por Rogorn » Vie May 08, 2015 9:57 pm

"Las mujeres tienen siempre más coraje"
Entrevista de María Laura Santillán - clarin.com - 08/05/2015

La cobertura de tantas guerras le cambió su mirada sobre la vida. Dice que hacen más daño los estúpidos que los malvados. El mundo Femenino, la soledad y las redes sociales bajo la lupa del reconocido novelista. Periodista y escritor español, tiene 63 años y fue durante 21 corresponsal de guerra. Desde 2003 es miembro de la Real Academia Española. Está casado y tiene una hija que es arqueóloga marina. Conseguir un tiempo a solas con Pérez-Reverte es el deseo de muchos argentinos devotos de sus novelas. ¿Cómo es y qué piensa este periodista y escritor de habla hispana tan famoso fuera de sus libros?

-Los personajes de tu nueva novela, 'Hombres buenos', quieren de algún modo cambiar el mundo. ¿El mundo se puede cambiar ?
-Hubo un momento en que el mundo se podía cambiar. Había cierta inocencia. En el siglo XVIII había revoluciones, gente que quería cambiar el mundo. Muchos con buenas intenciones. Después te haces mayor. La vida te deja mal parado, con marcas y te das cuenta que el mundo no es tan fácil de cambiar. Que hay inculturas deliberadas, analfabetismos forzosos, hay gente que prefiere la tranquilidad de la resignación a la aventura del cambio. Y todo eso te va templando las ideas.

-¿Vos quisiste cambiar el mundo?
-Creo que no he querido cambiar. Yo empecé como reportero. Era muy lector y los libros me llevaron a viajar, conocer amigos, guerras, aventuras y todas esas cosas que a los 20 años te importan.

-¿Y qué te dejó estar involucrado en tantas guerras como estuviste? ¿Qué te marcó?
-Me dio una mirada sobre el ser humano. La adrenalina, la violencia, todo eso me fue templando. Descubrí palabras como compasión, caridad, solidaridad. Cuando era más joven, era más cruel. Lo que vi de ruin, y también de noble, de bondad y de honor en el hombre me ha formado. De la guerra, del mar y los libros aprendí un montón de cosas que me han servido para mi vida. Y aprendí también de las mujeres, más que nada.

-¿Qué viste en la guerra?
-He visto padres abandonar a sus hijos, mujeres renegar de sus maridos, familias enteras que culpan a los otros para salvarse. La guerra le quita al ser humano todo su barniz; al que es bueno lo hace más bueno, al que es malo lo pone peor. La guerra para un joven que mira es un continuo aprendizaje. Yo llegué a las Malvinas, a Sarajevo, a un montón de sitios. La ecuación libros, guerra, vida fue nutritiva intelectualmente.

-¿Cómo son las mujeres en la guerra?
-La mujer tiene una memoria biológica del desastre más intensa que el hombre. El hombre está más aturdido por el fútbol, la guerra, los amigos, el bar, el sexo. La mujer, al haber estado muchos años en silencio pariendo hijos, cosiendo, siendo rehén del hombre, ha generado una lucidez especial. En situaciones extremas, cuando viene el dolor, la mujer tiene siempre mucho más coraje. El hombre tiene la valentía del momento, pero la mujer tiene el coraje de la resistencia. Una de las lecciones es que las mujeres son las que mejor aguantan el dolor real de la vida.

-¿Se puede aprender de situaciones tan límites?
-Claro que se puede. Nadie es el mismo cuando termina de leer un libro. Por supuesto, la guerra te cambia, las crisis en el ser humano lo hace comprender cosas que no entendía. El valor de la amistad, de una palabra, de un vaso de agua, un cigarrillo. Te enseña que somos afortunados cuando lo somos. Que hay reglas. La vida tiene reglas, el horror tiene reglas, la realidad también.

-¿Y cuando pasa el tiempo, no volvés a preocuparte por una pavada?
-Desde luego te aburguesas, pero hay cosas que ya no cambian. Te deja una mirada de la vida y ciertas costumbres. Todavía llevo el pelo corto y las uñas cortas como un soldado. Y hay otras cosas que llevo dentro, he aprendido a interpretar silencios. La guerra me dejó más completo, más perceptivo, más lúcido.

-¿Cuál es el problema más grande de la humanidad?
-La estupidez. Y cuando linda con el fanatismo, ya es grave, devastador. Hacen más daño los estúpidos que los malvados. Un malvado puede ser inteligente. Un estúpido es estúpido, aunque dialogues no entiende. Y si, además, se basa sobre un libro, la Biblia, el Talmud, el Corán, lo que sea, es peor.

-¿La educación es el único remedio posible?
-Sí. Fanáticos, estúpidos e ignorantes van todos al mismo grupo. Solamente la educación permite que el pueblo sea lúcido y dueño de su destino. Sin educación todo es un espejismo. Son dictaduras encubiertas.

-¿Cuándo empezaste a aprender de las mujeres?
-El día que tuve una hija. Tú pones en una cuna a un niño de 6 meses y es un pedazo de carne con ojos. Una niña ya mira, te agarra la mano, está viendo cómo seducirte. Esa lucidez la encontré con mi hija. Siempre recuerdo una escena a los 7 años, todavía ningún hombre la había engañado, pero ella ya sabía que los hombres somos despreciables. No por educación, sino por instinto. Está en su memoria genética. Ese día comprendí cosas que no había comprendido.

-¿Por ejemplo?
-La espalda silenciosa. ¿Qué he hecho? Silencio. Y tú duermes sin saber qué ha pasado. Y entonces un buen día te dice “aquel día…” y pa, pa, pa. (Risas). Es una falta de comprensión por parte del hombre de leer sus miradas, los silencios de las mujeres, sus dolores, sus estragos. La mujer es socialmente conciente de su fecha de caducidad en relación a la sociedad. Una mujer tiene 40 años para hacer y después de los 40, si no ha conseguido un estatus social, de belleza, económico, está sometida a un montón de injusticias. El hombre tiene mecanismos que le permiten sobrevivir: los amigos, el fútbol, el bar. Las mujeres, todas, hasta la aparentemente más feliz, tiene rincones de oscuridad, de soledad, estragos de vida que solo ella conoce. Participar de eso como hombre te hace mejor persona, más lúcido. Te educa. La mujer educa mucho.

-La mayor parte de los hombres no presta atención a lo que le está pasando a la mujer.
-No. Miramos las tetas, no a los ojos. Tenemos nuestra memoria genética, hemos sido cazadores, preñadores de hembras para continuar la especie. El hombre tiene estas tendencias que la educación no ha conseguido borrar. Cuando aprendes a mirar a los ojos, descubres los silencios. Nadie maneja el silencio como la mujer. Habla con el silencio de forma muy elocuente. Si estás atento, a veces, consigues captar algo.

-Hacés mucha valoración del silencio. No está valorado el silencio en estos tiempos.
-Hay una cosa curiosa. Si hay dos personas discutiendo, uno está hablando y el otro no escucha, está esperando para meter su bocadillo. Es un diálogo de sordo. La gente no aprecia el silencio.

-Quizás ocurrió siempre pero ahora se ve más la necesidad de la “primera persona del singular”
-Eso de Facebook, de estar mostrando lo que uno hace en el día a día, me parece tóxico. Una cosa es mostrar fotos a los amigos, pero el continuo querer transmitir tu intimidad, nos saca de lo que es la relación normal de un ser humano con otro. Estar todo el tiempo con Whatsapps o correos quita tiempo para la lectura en el bus. El aparatito nos absorbe y dejamos de lado los libros que nos alimentan. Va a ser muy poco agradable dentro de 50 años. No me preocupa porque ya no voy a estar aquí. Vamos a ser incultos, pero hipercomunicados. Estamos comunicando basura. Nada de ideas. Hay que saber irse; eso lo aprendí en la guerra.

-¿Cómo es eso?
-Hay un momento en que ya lo has hecho. Has tenido tus hijos, tus amigos, tu memoria, tu felicidad, tus estragos, el mundo cambia tanto que ya no puedes seguirlo. Entonces hay que saber cuál es el momento para retirarse. Sin dramatismos. “Señores ha sido un placer”. Creo que es así la vida. Es imposible adaptarnos a todo lo que está ocurriendo.

-¿La cultura nos obliga a estar al día?
-Te permite saber que todo ocurre y que va a seguir ocurriendo. Yo leo desde que tengo 8 años y tengo una biblioteca de 30 mil libros en mi casa. Yo soy lo que he leído, más lo que he vivido, más lo que escribo, esa es mi vida. Si me pidieran un consejo -yo nunca los doy- es que busquen la serenidad, busquen envejecer serenamente con el dolor, la enfermedad y el paso del tiempo como parte del juego. Y mientras, vive con lo que hay, y lee para saber que no hay nada nuevo. Todo acaba y todo pasa.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Jul 10, 2015 8:14 pm

“He leído demasiado para saber que el mundo no se puede cambiar”
Entrevista de José Miguel Vila - diariocritico.com - 10/07/2015

Fue reportero de guerra durante más de 20 años y como escritor ha vendido más de 15 millones de ejemplares de sus novelas en todo el mundo. Arturo Pérez Reverte (Cartagena, España, 1951) tiene, sin embargo, la certeza de que dentro de unos 30 o 40 años el panorama de la lectura habrá cambiado completamente: “Si yo tuviera que empezar ahora, si fuera un joven escritor, no escribiría novelas, sino guiones para videojuegos o series para televisión, que van a ser los dos grandes territorios narrativos del futuro”. Pesimista, escéptico, lúcido, ilustrado y académico de la Lengua, Pérez-Reverte está convencido de que al libro en papel, al libro en su formato tradicional, lo ha matado el iphone y el smartphone: “Antes ibas en el metro y veías siempre a varias personas leyendo un libro. Ahora está todo el mundo con el puto teléfono móvil mandando mensajes. El sujeto que antes dedicaba esa hora y media de transporte a leer, si tenía algún tipo de inquietudes, ahora la cubre con los mensajitos y los Whatssapp, con lo que, una vez desaparecida la necesidad de leer, desaparecerá también la demanda de libros. Y me temo que esto va a más. Y no se trata de que la gente lea en formato diferente (ebook, etc.), no, es que la lectura como compañía ya no es necesaria... ¡Si hasta los que somos lectores habituales, esa hora y media la dedicamos, en vez de leer, a ver los mensajes y los correos electrónicos! En otras palabras, que hasta la élite lectora de toda la vida, dedicamos menos tiempo a leer”. Seguro, sincero y convencido de lo que dice, para el académico “el mundo que viene es así. Para quienes hemos sido educados de otra manera este es un mundo muy hostil, aunque entiendo que un chico pueda vivir en ese mundo a gusto y relajado, no es para mí”.

-Vale. Pero una cosa es la muerte del libro y otra muy distinta la muerte del individuo. ¿Piensas con frecuencia en ella, le temes?
-Desde muy joven he visto morirse a demasiada gente y tengo más que asumido que un día me tocará a mí. La muerte es simplemente la otra cara de la vida. Yo soy mediterráneo y tengo ese fatalismo vital, pero además he leído también mucha historia, y eso te ayuda a encajar intelectualmente el final.

-Has estado demasiados años cerca de las trincheras, los kalashnikov, la tortura, la barbarie, la miseria y supongo que también la grandeza del ser humano. Si tuvieras que hacer un balance de la condición humana, ¿cuál sería?
-Malo, muy malo. Como colectivo, el ser humano es muy peligroso. A eso añádele los libros que leo, un cierto conocimiento de la historia, de la sociología y de la política, y la conclusión es muy clara: digamos que el género humano, en general, no me produce grandes emociones, aunque individualmente sí. Siempre hay gente que merece la pena y a la que procuro respetar, admirar, arrimarme, aprender de ellos y ayudarles cuando puedo, pero como colectivo merecemos el disparate en el que estamos.

-Y ese afán de algunos por tergiversar la historia en función de sus intereses y no de la verdad, ¿de cuando data?
-La historia siempre ha sido tergiversada. Y Homero, Virgilio o Jenofonte manipulaban ya la historia. Ahora, sin embargo, es diferente. Tengo una teoría un poco burda, aún no muy desarrollada, que, en esencia, viene a afirmar que antes la historia la manipulaban las élites, ya fuera por razones políticas o sociales. En ello, al menos, había una responsabilidad intelectual por parte del historiador, del hombre culto. Ahora, sin embargo, la escriben analfabetos; está en manos de las redes sociales o de cualquier político analfabeto -y no hablo solo de Podemos, incluyo también ahí al PP, al PSOE, a IU y a los políticos de la UE-. Entonces, esa manipulación, que siempre ha existido, cuando era culta, al menos producía resultados hermosos. La Guerra de Troya contada por los griegos no sería la misma que contada por los troyanos, pero produjo ‘La Ilíada’. Ahora se le hace la manicura a cualquier acontecimiento y por parte de cualquier analfabeto de barrio, o de cualquier político de Bruselas -y no hablo solo de España, podría meter también aquí a un francés, un sueco, un danés o un inglés-. Ahora, pues, están circulando versiones actuales de la historia creadas por individuos ignorantes de esa historia. Ya no es la élite culta la que manipula. Siendo, como es, manipuladora, ahora tiene efectos devastadores. Ahora, por ejemplo, estoy leyendo a Las Cases hablando de Napoleón, a Maquiavelo hablando de las guerras italianas, y sé que estoy leyendo una versión manipulada, lo sé. Pero se trata de Maquiavelo, de Las Cases, de Jenofonte, Homero, Virgilio... ¡Manipúlenme así! Al menos estoy aprendiendo y engordando mi capacidad intelectual.

-Parafraseando el lema de la RAE, amenazaste con publicar un día una novela que se titularía ‘Limpia, mata y da esplendor’. Ya has dado el primer pasito cargándote (literariamente hablando, claro) en tu última novela, ‘Hombres buenos’, a uno de tus compañeros de la RAE, Francisco Rico. Eres el "enfant terrible" de la Academia, y creo que solo Sabina podría hacerte sombra, si un día ocupase algún sillón de la RAE.
-Me aguantan porque siempre hay un chico malo en el patio del colegio. Por cierto, que no soy el único que ha intentado que Sabina esté en la RAE. No estoy seguro de que aquí fuese aprobado su nombramiento, pero sí de que algunos lo votaríamos. En todo caso, su estilo es muy distinto al mío y no creo que nos hiciéramos competencia (ríe abiertamente). En la Academia se guardan mucho las formas. Hay una serie de códigos internos, no escritos, de comportamiento con los compañeros, y eso permite ser solo un poco gamberro dentro, pero siempre con unos límites. Fuera, sin embargo, cada uno puede manifestarse como quiera. Por cierto, que yo me negaba al principio a entrar en la Academia, pero me convencieron, y ahora, desde luego, estoy muy orgulloso de pertenecer a ella.

-¿Escribes de historia para poder hablar del presente sin herir susceptibilidades?
-¡Pero es que la historia hace referencia constante a la actualidad! Cuando hablamos de Troya y del caballo de madera, hablamos de ahora; o cuando lo hacemos de Jenofonte y la Anábasis, con soldados que luchan en medio de los obstáculos más desalentadores, del terreno y del tiempo contra enemigos salvajes y la falta de provisiones, estoy hablando de ahora, y cuando escribo una novela histórica hablo también de ahora. Yo siempre hablo de ahora, porque la historia no es más que un mecanismo para entender el presente. Tengo una ventaja, y es que he podido manejar una gran biblioteca tanto en casa de mis padres como en la de mis abuelos, y por eso cuando en mi época de periodista llego a Beirut, pongamos por caso, estoy viendo allí Troya, porque yo había leído ya sobre ella. Cuando llego a esa vida lo hago ya con una serie de mecanismos interpretativos, con la cultura mínima y adecuada, proveniente de la biblioteca. Los libros de historia, desde luego, me han ayudado mucho para entender mi vida porque yo, durante más de 20 años, he vivido la historia en directo y de cerca. Sin historia, el presente no es comprensible. No hay nada nuevo, solo cosas olvidadas. Todo ha ocurrido ya, y la historia te permite reconocerlo y ver lo que pasó. Y vemos la historia en experimentos y alegrías actuales que parecen novedades cuando todo eso está ya superinventado y superprobado y fracasado, o no. De ahí el escepticismo que tenemos algunos. De ahí también que al haber privado a los escolares españoles y europeos del estudio serio de la historia, les estamos quitando una herramienta necesaria para comprender el presente. Estamos creando generaciones de huérfanos sin memoria porque les estamos escamoteando todo aquello que permite explicar el presente.

-En ‘Hombres buenos’ vienes a decir que “incluso en tiempos de oscuridad siempre hubo buena gente que quiso traer a España la luz y la razón”. Los que corren, en el siglo XXI, ¿son tiempos de oscuridad o de luz?
-No se las ve, y de ahí mi angustia. Y mi alegría cuando te das cuenta de que alguien las detecta. Las hay, pero este tampoco es un siglo de luces. Y es una cosa muy triste, porque en algún momento de nuestra historia estuvimos a punto de conseguirlo. El XVIII desembocó en el XIX, y en el XX ya se fastidió todo. Fue la ocasión perdida. Las revoluciones cambiaron de rumbo. La revolución rusa, que era necesaria, terminó en Stalin. La revolución española, que era necesaria, terminó en Franco. La revolución europea, que era necesaria, terminó en Mussolini y Hitler. Y todo eso ha terminado en la Bruselas de ahora. Hemos ido perdiendo ocasión tras ocasión. En el XVIII, el mundo es aún inocente: todavía se habla de solidaridad, de derechos humanos, de lealtad, de educación, de razón, de luz, o de cultura como solución. Aún no se habían producido los experimentos con los que la condición humana -la puerca condición humana- empañaría, corrompería y estropearía todas esas grandes esperanzas. Por eso escribí esta novela, porque ese era un momento dulcísimo en el que el mundo habría sido diferente si se hubiera continuado por el buen camino. Por ella discurre todo lo que pudimos haber sido, pero también lo que todavía es salvable: la luz, la razón, el diálogo, la solidaridad... Acabar con el "nosotros" y "ellos" que tanto nos ha marcado y nos sigue marcando en España. Tú puedes ser religioso y yo ateo, pero podemos seguir discutiendo perfectamente; y tú puedes ser de derechas y yo de izquierdas, pero podemos seguir hablando. Eso es como debe ser, pero en España eso no se acepta: aquí eres tú o yo, azul o rojo, negro o blanco... Esta novela intenta explicar justamente eso, que hay un territorio en el que la gente culta, la gente sana, la gente ilustrada, con buena voluntad, puede entenderse perfectamente con gente muy distinta, y en ese camino que se hace juntos, adquirir solidaridad, lealtad, amistad...

-A eso es a lo que tú mismo llamas "patriotismo cultural", ¿no? Aunque hay gente que no lo quiere encontrar.
-Sí, esa frase es mía. Nunca había oído hablar antes de ese concepto. Un patriota cultural es aquel que sabe que la cultura es el mejor de sus conciudadanos. Ahí no hay ni derechas, ni izquierdas, eso no tiene ideologías. Con ciudadanos más cultos seremos más libres y más críticos. El otro día dije que sin cultura no hay democracia y, claro, ya empezaron las redes a hacer ruido, a llamarme totalitario, etc. “El Reverte quiere que solo voten las élites, los cultos”. Digan lo que digan, un pueblo analfabeto es un pueblo en donde la democracia no vale para nada, porque esa no es una verdadera democracia. Y eso se combate con cultura, con educación, en el sentido más noble de la palabra.

-Tus seguidores -como articulista, sobre todo-, te admiran porque “no tienes pelos en la lengua”. ¿Cuál es la contrapartida que has tenido y tienes que pagar por ello?
-Eso me ha hecho muchísimos enemigos. Hay gente que me odia africanamente. Eso, en todo caso, es normal. Pero también tiene su lado bueno, porque los enemigos te obligan a estar despierto. Pero lo mío no tiene mérito, porque yo tengo la vida resuelta. No me juego nada, no dependo de que el gobierno mañana decida hacerme una inspección de Hacienda (que, por cierto, me la han hecho), o que diga que a este tío no se le dé ninguna embajada nunca, o ningún cargo en el Cervantes. Mi libertad y mi independencia me las dan mis lectores dentro y fuera de España, y eso me permite la posibilidad de decir cosas que no podría decir si tuviera que vivir de un sueldo como funcionario, o tuviera que colocar a cinco hijos como empleados en una empresa pública. Obviamente, entonces, tendría mucho más cuidado, y posiblemente tendría también muchos menos enemigos, pero como me da igual... Mira, yo soy marino, y en el mar, lo que te mantiene vivo es la tensión, estar siempre alerta, vigilando aquella nube, el viento, el barómetro, la racha, la corriente, la marea... El enemigo es un poco como el mar: te ayuda a estar despierto, a no dormirte, porque sabes que siempre alguien te está esperando con la escopeta cargada. El enemigo te permite seguir vivo más tiempo y que cometas menos errores.

-¿Tienes claro dónde acaba el periodismo y dónde comienza la literatura?
-Sí. Lo tengo muy claro. Mis artículos son siempre literatura. Incluso cuando hablo de información es literatura. Yo era reportero, un tío que contaba las cosas, los hechos, y dejaba que opinara el espectador. Cuando era periodista nunca, o casi nunca, opiné. De hecho, cuando comenzó el lío de Sarajevo y los Balcanes, me dije “me tengo que ir ya”. Empezaba, entonces, a estar enfadado con los ministros, incluso con los espectadores y me dije “Arturito, vete, que ya estás cambiando, ya no eres el reportero objetivo y frio que antes eras, el tercer hombre diferente que querías ser cuando leías a Pascal de jovencito”. Y entonces me fui. Lo que hago ahora es abordar, de manera subjetiva, de manera literaria, unos temas en novelas y otros en artículos. De hecho, el Arturo de los artículos es un personaje. Yo creo ser un hombre bastante bien hablado, correcto, amable, simpático, en el trato general, con muchos amigos, pero en los artículos aparezco como un Arturo más gruñón, que despotrica, que ataca, que protesta, porque es el personaje que ese tipo de artículos requiere, pero mucha gente cree que yo soy así.

-Trabajaste durante un año entero en revisar 'El Quijote' para acabar sacando con la RAE y Santillana una estupenda edición popular y con un lenguaje actual de ‘Don Quijote de la Mancha’. En esas 586 páginas, ¿rejuveneciste tú a 'El Quijote', o fue 'El Quijote' quién te rejuveneció a ti?
-Yo soy muy quijotero desde hace mucho tiempo y por muchas razones, que tienen que ver incluso con lo analgésico. Esos días que estás fastidiado lees 20 páginas de 'El Quijote' y te sube otra vez el ánimo. Lo leo con mucha frecuencia, y aunque lo empecé a leer muy jovencito, hasta los 30 no empecé a hacerlo en serio. Y sí, la preparación de esta edición ha sido un ejercicio muy interesante, muy placentero y divertido. Me lo planteé como si yo fuera un joven lector, cómo me gustaría leerlo entero. Sus derechos, en todo caso, han ido íntegramente para la RAE, y se está reeditando después de haber vendido los 60.000 ejemplares de su primera edición. Se está vendiendo muy bien, con lo cual estoy muy contento.

-Mucho le debes a Don Quijote para emplear todo un año de tu vida a este menester. Digo esto porque a partir de los 60 uno ya tiene conciencia plena de que el horizonte vital se vislumbra con nitidez, y desde entonces tonterías ni una más. ¿Cómo contempla un hombre de acción "cómo se pasa la vida, como se viene la muerte, tan callando", como dijo Manrique?
-Con serenidad. Sería absurdo que después de estar predicando tanto tiempo la serenidad para estas cosas yo me sintiera ahora alterado por esto. Tengo que ser consecuente conmigo mismo. Esto es así. Son las reglas de la vida. Tengo una novela, ‘El pintor de batallas’, que es mi novela más personal, más íntima, más dura y más cruel de todas, en donde cuento muy bien cómo veo las reglas del mundo y cómo acepto el reglamento que el mundo y la naturaleza tienen: el morir, el envejecer, el que las chicas guapas ya no te miren... Esto es así. Tengo la ventaja de que yo he vivido intensamente, he viajado desde muy joven, todo me ha salido bien, no me han pegado un tiro, ni me han dado una paliza que me causase lesiones graves, he escrito libros con éxito, he navegado... Quizás esta vida privilegiada que he tenido es lo que hace que me enfrente a todo esto con más serenidad que si hubiera tenido una vida infeliz, si estuviera amargado y quisiera vivir más tiempo para ver si en mis últimos años era capaz de hacer lo que no había podido hacer hasta entonces.

-Algunos de tus lectores han olvidado ya que el primer volumen de ‘Las Aventuras del Capitán Alatriste’ tiene una coautora, tu hija, Carlota Pérez-Reverte. Con ‘Perdona si te mato, amor’, estrenada hace solo unos meses en el Español, ¿Carlota dramaturga quiere poner tierra por medio con su padre novelista y articulista, o se trata simplemente de la evolución natural de la especie?
-No, Carlota tiene su propia vida. Siempre ha tenido libros a su alrededor, desde Rintintín, Astérix y Obélix, y Mortadelo hasta ‘La isla del tesoro’ o ‘La cartuja de Parma’ y libros mucho más complejos. Ella hoy tiene su propia biblioteca, que ha ido haciendo desde pequeña. Tiene muy buena formación, es historiadora, viaja mucho. Es cierto que recurrí a ella cuando tenía 11 años para que me diese el punto de vista de Íñigo, el personaje de ‘Alatriste’, un chico de su edad, y para que se interesase por la historia de España. Y documentó 'Alatriste' de manera concienzuda (cuadros, indumentaria, armamento...) porque ya entonces era una niña inteligente. Después de eso, ella siguió dedicándose a sus cosas, y yo a las mías. Estudia Historia, se hace arqueóloga subacuática, (trabaja bajo el mar, es buzo profesional) y su trabajo se desarrolla desde el Caribe al Mediterráneo buscando barcos antiguos (griegos, fenicios, romanos, o de siglos posteriores.). Pero Carlota tiene una formación muy sólida. De hecho, ella ha hecho los textos de la exposición que hemos realizado para el Museo Naval de Madrid. Pero nunca ha querido ser escritora. Pero cada Navidad nos regala a su madre y a mí un cuento, un relato, y hace unos años nos regaló una obra de teatro, ‘Perdona si te mato, amor’, que nos pareció tan buena que sin decir que era de ella, la mandé a un amigo director de teatro, y le pareció buenísima, y sin saber que el texto era de Carlota, llegó a manos de la gente del Teatro Español, que acabó estrenándola en una de sus salas y con un razonable éxito de crítica y público. Pero al menos por ahora Carlota no creo que quiera dedicarse a la dramaturgia, aunque esa primera incursión le saliese mucho mejor de lo que pudiera esperar. Pero lo suyo es el mar, la navegación antigua y la arqueología.

-Te he oído decir alguna vez que estás orgulloso de lo que has conseguido no ser. ¿Podrías concretarme un poco más qué es eso que no eres pero alguna vez estuviste abocado a ser?
-Cuando a uno le van bien las cosas, hay muchas tentaciones. En mi fase de reportero viví muchas cosas malas. Viví en un mundo muy áspero, muy violento, lleno de zonas oscuras, llena de deseos de venganza que incluso podría haber llevado a cabo, relaciones que podría haber utilizado para otras cosas. Y ya en la fase de escritor, cuando empiezo a tener éxito como novelista, también tienes tentaciones de todo tipo (económicas, políticas, sociales). Mil cosas que te ofrece la vida. Todo el mundo acude a la sombra del vencedor. Todas esas cosas que podría haber hecho yo o a través de terceros y que no he hecho es a lo que me refiero. En mi primera etapa me bastaba con mi mochila y en la segunda con mis libros y el barco que siempre había soñado tener y que lo tuve muy pronto. No he sucumbido a ninguna de esas tentaciones. He podido ser muchas cosas malas, hacerlas o aceptarlas, y no lo he hecho. Eso no quiere decir que no tenga mi carácter, mis violencias, y no puede decirse de mí que sea un hombre bueno, pero sí que he acabado siendo el tipo de hombre que quería ser cuando tenía 15 años e iba descubriendo la vida en los libros y en el ejemplo de los más cercanos. Mi abuelo influyó mucho, mi primer maestro de esgrima, mi padre, que era un caballero -como dijeron de él cuando murió-. Con ellos dos y con algunas otras referencias, más el mar, más los libros, me hice una composición del Arturo que yo quería llegar a ser de mayor, y lo he conseguido, en mayor o menor medida. A eso me refería con esa frase a la que aludes.

-¿Por qué toleras más al malvado que al estúpido o al cobarde?
-Cuando era joven, pensaba que el malo es lo peor y que el bueno y el estúpido -no está muy clara la frontera de separación entre los dos- era lo mejor. Con el tiempo me he dado cuenta de que no, que con el malo se puede negociar, pero con el estúpido, no. Este es el más peligroso. El malo, si lo convences intelectualmente, si es un tipo listo, si le ofreces una negociación adecuada, o que le interesa -ellos también tienen sus debilidades, sus momentos malos, sus intereses-, puedes llegar a algún acuerdo. Y cuando hablo de malos me refiero a los malos de verdad: violadores, asesinos, torturadores... El mayor daño para la humanidad viene de los estúpidos, de los idiotas. Es más, si no hubiera tantos estúpidos, los malos no tendrían tanto éxito.

-¿Se aprende más del fracaso o del éxito?
-Se aprende de las dos cosas. Eso de que se aprende más con el fracaso que con el éxito es mentira. El éxito, cuando eres lúcido, enseña mucho, porque te permite ver cosas desde una posición de privilegio, y no desde el rencor o desde abajo. Cuando has fracasado el mundo lo ves desde la sensación de incomodidad, de desazón, del rencor, de la venganza y la frustración, y esos sentimientos perturban la visión de las cosas. Desde el lado del éxito, al no estar empañado por esos mecanismos, ves otras cosas. No sabría decirte cuál de las dos situaciones, la del éxito y la del fracaso, es más educativa. Y desde luego, de lo que también se aprende mucho es del éxito o del fracaso de los otros. Lo importante es mirar, advertir, apreciar, percibir, observar. Se aprende tanto de los demás como de uno mismo.

-Decía Miguel Rellán, el actor, que “en una crítica me llamaban "Manuel" pero luego escribían "Schwarzenegger" de puta madre” ¿El esnobismo es también la clave de la victoria del inglés frente al español?
-El esnobismo viene vinculado a la estupidez. Es muy fácil ser snob siendo estúpido. O ser fanático. La estupidez es una plataforma extraordinaria para ser cualquier cosa mala o regular -buena no-. El fanatismo, el esnobismo, la arrogancia, la imprudencia, la fanfarronería... todo, todo, gira siempre en torno a la plataforma de la estupidez.

-Pero hay estúpidos vocacionales de verdad.
-Antes había cierta justificación para la estupidez. En el XVIII, o en 1936, si uno quemaba la iglesia con el cura dentro, o arrastraba por la calle al señorito del pueblo, o rapaba a la mujer del socialista que había fusilado en la puerta, había una profunda incultura, un analfabetismo cerril que facilitaba la violencia y la estupidez y la barbarie. Ahora, sin embargo, ya no es así. Ahora tenemos educación obligatoria, hay televisión, hay internet, hay periódicos. Ahora, el que es analfabeto es porque quiere. El que deja los estudios para ser albañil y ganar dinero en la época del pelotazo, es porque lo elige. El que se guía por el lugar común de lo que corre por las redes, y da la misma importancia a lo que dice el Manolo de turno que lo que dice Vargas Llosa, García Márquez o Umberto Eco, es porque quiere. Ahora se puede elegir. Ahora no está justificada la estupidez como lo estaba antes. Ahora ya no somos inocentes, lo cual también es bueno, porque te atenúa la compasión.

-¿Hay algo que te provoque una sonrisa indulgente?
-Sí, por ejemplo, la juventud. Un joven impulsivo, bocazas, torpe, radical, me produce una cierta sonrisa. Ese mismo joven, 15 años después, y con los mismos argumentos, me hiela la sonrisa, porque eso significa que no ha salido del agujero. Dicho lo cual, quiero decir que a mí lo que más me interesa del mundo no son los seres humanos, sino los perros. He tenido perros toda mi vida y jamás he encontrado en un ser humano los sentimientos que puede tener un buen perro. Puestos a elegir entre los hombres y el perro me quedo con mis perros. Mis libros y mis perros.

-¿A qué eres capaz de renunciar?
-Podría abandonarlo todo, retirarme, dejar de escribir novelas y hasta dejar de ver a la gente, podría hacerlo. En ese caso, me recluiría en dos lugares del mundo: mi biblioteca y mi velero. Si un día veo que ya he agotado mi recorrido en otros terrenos, es posible que me retire a mi biblioteca o me encierre en mi velero.

-Has intentado siempre explicarte el mundo, pero ¿has querido también cambiarlo alguna vez?
-He leído demasiado para saber que el mundo no se puede cambiar.

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koora_linax
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Mensaje por koora_linax » Sab Jul 11, 2015 8:04 pm

-Has intentado siempre explicarte el mundo, pero ¿has querido también cambiarlo alguna vez?
-He leído demasiado para saber que el mundo no se puede cambiar.


:roll:

No estoy de acuerdo :idea: Sí que lo cambia.
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Ada
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Mensaje por Ada » Mar Sep 22, 2015 8:42 am

"En España, desgraciadamente, la palabra ha dejado de ser peligrosa"
Entrevista de Pedro Simón - elmundo.es - 22/09/2015

Novelista, académico, reportero de guerra, marinero díscolo... Arturo Pérez-Reverte lleva 25 años escribiendo columnas en el suplemento 'XL Semanal'. Cada domingo destripa el mundo a su manera: a medio camino entre la vivisección sin anestesia y una esgrima con la actualidad. 'El Mundo' premia todo ello. «Hablo de la palabra como arma», dice. «Como el arma de aquel que no quiere otra arma». Vive en un batiscafo abisal de sables y libros, luce ese escepticismo del que lo ha visto casi todo con una libreta en la mano y, de cuando en cuando, emerge de las profundidades para hacer apnea de sí mismo.

-Envejecer significa dejar de ser cosas que has sido. Cuando me viene esa sensación de que estoy dejando de ser lo que he sido, me voy a navegar.

-¿Por qué?
-Porque navegar no es estar tomando el sol en Formentera. Es mal tiempo, temporales, tratar de no perder el barco... De no perderte tú.

De Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) nos habían dicho que es un corsario difícil, que en los duelos dispara antes de contar 10. Como en la vida, casi nada es verdad.

-¿Prefieres respuestas largas o cortas?

-Como tú quieras, Arturo.
-Bueno, procuraré hacértelo lo más fácil que pueda.

-'Hombres buenos' es un homenaje a la razón. ¿Quedan hombres de aquellos hoy en día?
-Claro que quedan. Lo que pasa es que las élites intelectuales, que son las que siempre han marcado el camino en el mundo ilustrado, cada vez están más asfixiadas por lo políticamente correcto, por la injerencia de los políticos en territorios culturales que no son los suyos ni los conocen. Digamos que la voz de los hombres buenos cada vez está más apagada y se escucha menos. De todas formas, el hombre bueno por excelencia es el maestro. Es el que ilumina a los jóvenes, el que abre el camino. De ellos depende el futuro.

-Según Rafael Chirbes, los malos siempre ganan. Y, entre los malos, el peor de todos.
-Chirbes era un hombre bueno. Y tenía razón: casi siempre gana el peor. El malo no tiene ningún escrúpulo a la hora de utilizar las herramientas de la maldad. Mientras que el bueno tiene líneas rojas que no pasa. Y si además unes la ignorancia, y la osadía que da la ignorancia... A veces oyes hablar a un político y te dices: «Madre, ¿cómo se atreve este tío, que no sabe hilar sujeto, verbo y predicado, que no tiene no ya un discurso intelectual normal, sino un discurso sintáctico normal, cómo se atreve a pretender orientar la vida de los demás?». Cuanto más preparado estás, más prudente eres. Porque sabes que el mundo está plagado de minas.

-El Premio Columnistas del Mundo trata de honrar la memoria de José Luis López de Lacalle, asesinado por ETA, y otros compañeros. ¿Tan peligrosas son las palabras?
-En España, la palabra, desgraciadamente, está dejando de ser peligrosa. Hablo de la palabra como arma. Como el arma de aquel que no quería otra arma. Es un arma que ha sido eficaz durante 3.000 años. El arma más afilada que la espada. En un tiempo como éste, la palabra ha sido tan devaluada que ha sido sustituida por la imagen. Ha perdido influencia, vigor, eficacia... La gente buena todavía acude a donde están las palabras, pero la gente estúpida, la gran masa, acude a la imagen.

-Tus columnas son arcabuzazos.
-Son duras. Hay gente que piensa que yo soy así. Pero es que esas columnas tienen un objetivo: que sean eficaces. Vivimos en un país en el que si no le pateas el hígado a la gente, no se da por aludida. Esa brutalidad es necesaria. Yo no soy brutal en mi vida normal, pero la columna es otra cosa. Ahí acudo a la brutalidad, al insulto, a la violencia, porque sé muy bien que si no pateas la cara de algunas personas esa columna pasaría inadvertida.

-¿A dónde toca disparar ahora?
-A la ignorancia, a la estupidez... No te voy a decir nada nuevo.

-Bueno, yo tampoco te voy a preguntar nada nuevo.
-Mira, durante mucho tiempo pensé que lo peor del mundo era la maldad, pero no. Con la edad, te haces más lúcido, adiestras la mirada: lo peor es la estupidez. Son peor los estúpidos que los malos. El estúpido siempre hace más daño que el malo. Por acción o por omisión. Por líder estúpido o por masa borreguera. Un personaje de mi novela dice: «Sin esclavos no habría tiranos; sin borregos no habría lobos». Todo aquel impulso social que no está guiado por la razón termina siendo pernicioso. Ya lo he dicho: de nada vale una urna si el que vota es analfabeto.

-Decía Enrique Meneses que el periodista tiene que tratar de forma suave a los débiles y de forma fuerte a los fuertes.
-Depende. Hay débiles que necesitan una conmoción. Hay gente cuya debilidad les hace cobardes, cómplices pasivos de las grandes líneas de los malos. Ellos necesitan situaciones que los conmuevan. Cuando el débil se ve arropado por la masa se comporta como la masa. El débil no está indefenso, tiene unas derivas muy peligrosas. Por eso cuando se combate el mal no sólo hay que ir contra los que gritan, sino también contra los que están callados.

-¿Añoras algo del Pérez-Reverte reportero?
-Añoro la juventud, el poder estar tres días sin comer, una semana sin dormir, el caminar por el desierto todo un día y por la noche dormir como un bendito. Fueron 21 años. No fue un paseo, fue lo bastante intenso como para colmarlo.

-¿Estás cansado de algo del Pérez-Reverte escritor?
-No. Yo ahora tengo una responsabilidad: los lectores. En 40 países. Sé que mi trabajo va a ser visto por mucha gente. Te das cuenta de que no puedes gustarle a todo el mundo. Vivir es elegir. Y elegir es tener amigos y enemigos, moverte, ir decantándote.

-¿Crees que la velocidad que demanda lo digital está envileciendo el periodismo o lo está haciendo mejor?
-El periodismo ha cambiado. Yo era reportero. Me iba seis meses a Eritrea y mi reportaje iba en primera página. Ahora tardo cinco minutos en transmitir, y lo que dices no vale una mierda porque lo ha dado todo el mundo. Hasta tu vecino con internet. Ahora la inmediatez es fundamental. Lo malo es que la inmediatez provoca una serie de reacciones de gente no periodista, de ruido, que sofocan al profesional. En ese sentido, el periodismo ha dejado de ser un ejercicio profesional de tíos preparados, formados para ello o con talento, en el cual las voces eran autorizadas para ser una especie de competición para ver quién da más, más fuerte, más rápido. El periodismo ha dejado de ser un polo de referencia, ahora es un foro de debate. Esto es muy distinto. El periodismo sereno, analítico, informativo, riguroso que se hacía antes ha quedado sumergido. El periodismo serio está condicionado por lo otro. Por lo que digan las redes.

-La gente escribe más, pero lo hace bastante peor. Te hablo del teléfono móvil, de WhatsApp y hasta de Twitter.
-Se escribe mal por muchas razones. La gente no lee. Ve analfabetos hablando por televisión. Y luego escribe antes de pensar. Todo eso redunda en un despojo: las redes son un bar de analfabetos. Vargas Llosa dice algo. Y uno suelta: «Vargas Llosa no tiene ni puta idea». En su perfil se define como 'Libertario, tengo 18 años y me gusta el rock'. Y el tío se atreve a criticar a Vargas Llosa, creyendo de verdad que las redes sociales lo igualan. Cuantos más hombres buenos haya, el desastre será menor. Pero el desastre es inevitable. Por eso son importantes los combates de retaguardia. Los últimos soldados que defienden la trinchera.

-¿Se puede hacer un novelón con el tema catalán?
-Es demasiado mediocre. Hay temas sórdidos. Y este es uno de ellos.

-¿Qué personaje es el presidente Rajoy?
-[Largo silencio]. ¿Has venido aquí para fastidiarme?

-En efecto. [Nos reímos los dos]. En un país con 2.000 imputados por corrupción y casi 200 causas abiertas, ¿cómo se explica esta paz?
-Porque no se han dado cuenta. La gente no quiere mirar. No es la economía nada más. Es todo. Es el sistema de vida de los últimos 50 años. Es lo que está cayéndose... En cuanto la crisis ha dejado de apretar, la gente ha vuelto a hacer lo de antes: a entramparse con una hipoteca, a gastarse lo que no tiene por un viaje a Cancún, a hacer lo mismo. Me incluyo yo también.

-Me gustaría que recomendaras un clásico rabiosamente moderno.
-Recomendaría dos autores: Galdós y Valle-Inclán. Sus lecturas ayudarían a entender por qué estamos como estamos.

-En las elecciones generales, ¿te gustaría que ganara uno o que perdieran todos?
- [Hasta 20 segundos de silencio. Pérez-Reverte medita mucho la respuesta] No voy a contestar a esa pregunta.

-¿El problema de la educación se llama sistema educativo?
-El problema de la educación en España se llama políticos analfabetos. Que en vez de elevarse ellos hasta el nivel de la cultura hayan rebajado la cultura hasta su mediocre nivel. Hay un error enorme, el desprecio a las elites intelectuales. Se han empeñado en decir que todos los niños son iguales en el colegio. Y eso no es verdad. Todos han de tener las mismas oportunidades, eso sí. Pero no son iguales. Lo que están haciendo es machacar al brillante por ser brillante para igualarlo al mediocre. Es un sistema hecho para machacar el futuro. España es un país enfermo, histórica y culturalmente.

-Sólo una última cosa. ¿Por qué te joden tanto las fotos?
-Nunca me han gustado. Las detesto. Y, para mi desgracia, me veo obligado cada poco tiempo a tener que someterme a ellas.
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es

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