Alatriste en la canallesca

Comentarios y noticias sobre la saga de novelas ‘Las aventuras del capitán Alatriste’

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Rogorn
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Re: Alatriste en la canallesca

Mensaje por Rogorn » Jue Ago 03, 2017 9:10 am

The Art of the Long Sentence: Arturo Pérez-Reverte
Midori Snyder - midorisnyder.com - 02/07/2017

In the midst of reading 'The King's Gold', Arturo Pérez-Reverte's fourth volume in his swashbuckling series 'The Adventures of Captain Alatriste', I came across one of those brilliant, long, elegant, artfully constructed sentences that takes up almost the entire paragraph. I've read it over several times and just can't get over how gorgeous it is. My editors would kill me if I attempted so ambitious a sentence, mostly because I am completely comma-dysfunctional, though I try very hard. The novel, set in 1626 Cádiz, Spain, opens to the return of soldiers who have fought and survived the bloody siege of Breda, in Holland. It is a bustling port scene, with disembarked soldiers doing what they love best when finding themselves home and alive:

"When we said our goodbyes, Curro Garrote was already back on dry land, crouched beside a gaming table that guaranteed more tricks and surprises than spring itself, and playing cards as if his life depended on it, his doublet open and his one good hand resting, just in case, on the pommel of his dagger, while his other hand traveled back and forth between his mug of wine and his cards, which came and went accompanied by curses, oaths, and blasphemies, as he saw half the contents of his purse disappearing into someone else's."

There is so much happening here, and like the eye of a camera in an opening scene, it visually moves the reader from moment to moment in such a smooth, unbreakable line, so that we see both the details and the entire scene all together. And again, this time in 'The Pirates of the Levant', the latest novel of Captain Alatriste, Pérez-Reverte's narrator provides an observation on the harsh life aboard a galley sailing to battle that mid-way draws the reader in with the switch in viewpoint, from the "sailors" to "you" so that the reader must share personally in the discomfort.

"Years before, he had found it difficult to adjust to the harsh galley life: the lack of space and privacy, the worm-and-mouse-eaten, hard-as-iron ship's biscuits, the muddy brackish water, the cries of the sailors and the smell of the galley men, the itch and discomfort of clothes washed in salt water, the restless sleep on a hard board with a shield as pillow, your body always exposed to the sun, the heat, the rain, and the damp, cold nights at sea, which could leave you either with congestion or deafness."

Pérez-Reverte also marries such remarkable descriptive and gritty sentences with small inserts of poetry, written by some of the most famous poets of the age, visceral commentators on the excesses of their age, especially the seemingly never-ending wars. At the end of this detailed descriptive passage on military galleys, we are to be reminded by the 17th-century poet Francisco de Quevedo of those who have it worst on the ships, the galley slaves who live chained to their oars.

"I'm a scholar in a sardine school,
And good for nothing but to row;
From prison I did graduate,
That university most low."

*Kudos should also got to Margaret Jull Costa, the translator, who has enabled us to smoothly read such densely-packed sentences.

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Re: Alatriste en la canallesca

Mensaje por Rogorn » Mar Ago 08, 2017 11:12 am

Esto es un Tercio español
granadablogs.com - 06708/2017

Cuando era pequeño, en esa edad maravillosa que me gusta describir como la de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, donde todo es aventura y emoción, pero es también cuando no conoces la pasión ni el amor, eso llegará, vaya que si lo hace, de un día para otro, pero no es el momento todavía... Decía que cuando era pequeño, justo antes de entrar en la adolescencia, lo que más me gustaba era el fútbol y el balonmano, el frontón y el tenis, todo lo que se podía hacer en la playa, desde palas a otra vez fútbol, nadar y bucear, saltar de los trampolines de la bahía, y correr por la arena. También adoraba leer a 'Los Tres Investigadores' y 'El Club de los Siete Secretos'. Y si me daba por imaginar, tenía tres planes en mi vida. Me imaginaba siendo un pirata del Caribe o a las órdenes de Sandokán en el Mar de China, con Yáñez y Giro Batol como compañeros de andanzas. Otra idea era ser Mosquetero del Rey. Lo del "Todos para Uno y Uno para Todos" me resultaba terriblemente atractivo. Y, además, los mosqueteros tenían mucho de pendencieros, de amantes del vino y la buena mesa y eran socarrones, lascivos y lujuriosos. Y tremendamente efectivos en eso de meterse en líos. Quedaba otra posibilidad. Maravillosa. Ser pistolero en el Salvaje Oeste. Manejar el Colt 45 o la escopeta con rapidez fulminante. Todo el universo del Far West estaba lleno de aventuras, amores y traiciones, de desiertos que atravesar y de bandadas de indios cherokis y apaches dispuestos a raparte la cabellera a la menor ocasión. Mataba yo, además, que no había probado todavía el alcohol, por entrar por las puertas del Saloon, acodarme en la barra y pedir un whiski doble.

Tengo que agradecer, eternamente, a Arturo Pérez-Reverte, que gracias a su cráneo, ahora, hoy, cualquier chaval pueda sumar a los piratas, mosqueteros y pistoleros la posibilidad de recorrer el mundo de la literatura y la historia de la mano del tercio Viejo de Cartagena, con el Capitán Alatriste y Sebastián Copons. Con toda la panda de soldados antiguos y nuevos que recorrieron el mundo llevando la Gloria de España por todo el Imperio en el que de tanto no ponerse el Sol se quedó en la Sombra. Pero ahí están, todas las aventuras que soñé de pequeño. Mezclados con la historia y los mundos, las naves y las tierras, la aventura, el honor, la vida. Os dejo con la escena final de la película Alatriste, la que cuenta la batalla de Rocroi. La puedo ver horas seguidas, magnífica secuencia que retrata al milímetro lo que fue, será, es, lo que pudo ser, lo que siempre es, también. Cuando los franceses les ofrecen una rendición con honor, Alatriste, tras dar medio paso al frente para acomodar la postura de combate, sujetar a Sebastián Copons que se cae por el peso de las heridas: “Decirle al señor Duque de Enghien que agradecemos sus palabras… Pero esto es un Tercio español“.

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Re: Alatriste en la canallesca

Mensaje por Rogorn » Mar Ago 08, 2017 11:15 am

Viggo Mortensen relata el día que fue agredido por varios Ultras Sur al ser confundido por un aficionado del Barça
cuatro.com - 06/08/2017

Se convirtió en una estrella de Hollywood tras interpretar al mítico Aragorn en la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’. Más tarde, se ganó un hueco en el corazón de los españoles al dar vida al legendario capitán Alatriste, personaje de las obras homónimas de Arturo Pérez-Reverte. Viggo Mortensen, que pese a ser estadounidense habla un perfecto español tras haber pasado su infancia en Argentina y Venezuela, reveló una anécdota que tuvo lugar durante el rodaje de héroe medieval español en Madrid.

Reconocido en numerosas ocasiones como un gran aficionado al fútbol y loco por los colores de San Lorenzo, el actor sufrió un lamentable altercado con varios miembros ultras del Real Madrid en la céntrica Puerta del Sol de Madrid. Tal y como desveló, lucía una camiseta de su equipo, que viste con colores azulgrana, similares a los del Barça. Andaba por el centro de la capital española con varias botellas de vino, de camino a casa del director de la película para ver un partido de su equipo. Fue entonces cuando los miembros de Ultras Sur, que le confundieron con un aficionado del Barça, inexplicablemente comenzaron a agredirle. Sin pensárselo dos veces, Mortensen agarró una de las botellas y se la estampó en la cabeza a uno de ellos, lo que le diola suficiente ventaja para salir corriendo y coger un taxi.

Un hecho completamente deleznable que, sin embargo, hoy recuerda con sentido del humor. Parece que las habilidades que adquirió con la espada en sus experiencias cinematográficas le sirvieron para salir ileso de una situación muy desagradable.

Vídeo: http://www.cuatro.com/blogs/weah/Vigo-M ... 15004.html

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Re: Alatriste en la canallesca

Mensaje por Rogorn » Mié Ene 03, 2018 2:00 pm

"La leyenda negra española se perpetúa porque declararse víctima es muy socorrido"

El ensayo histórico 'Imperofobia y leyenda negra' (Siruela, 2016) de la profesora Elvira Roca llega a la 18ª edición en poco más de un año y se ha convertido en uno de las obras más vendidas en España en los últimos años.

-Pone de ejemplo la saga de Alatriste de Pérez-Reverte como propagadora de los tópicos de la leyenda negra.
-Empecé a interesarme enormemente por ese asunto porque estaba en Inglaterra y veía cantidad de libros de Pérez-Reverte traducidos al inglés. Me leí el Alatriste y entonces comprendí. Es muy curioso, pero no es nada rara esta actitud entre las élites españolas. Eso se asume con el cambio de dinastía, cuando llegan los afrancesados, y entonces cambia completamente el estilo de vida de la Corte. Cualquiera que no sea tonto se da cuenta de que para triunfar en el contexto de la Corte borbónica tiene que ir contra la tradición nacional o tendrá posibilidades de triunfo muy limitadas. Eso se ha perpetuado desde el siglo XVIII.

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Re: Alatriste en la canallesca

Mensaje por Rogorn » Mié Feb 21, 2018 11:29 am

Captain Alatriste by Arturo Pérez-Reverte
Nick Senger - nicksenger.com - 20/02/2018

"He was not the most honest or pious of men, but he was courageous".

I first read 'Captain Alatriste' by Arturo Pérez-Reverte twelve years ago, and it didn’t make much of an impact on me then. It was the third book in a row I had read by Pérez-Reverte, following 'The Club Dumas' and 'The Fencing Master', and I think I was anxious to move on to something else and didn’t give it a fair chance. So I was very happy to receive a paperback copy for Christmas as part of LibraryThing’s SantaThing program.

Described as “The Spanish Musketeer,” Captain Alatriste sounds exactly like my kind of book: "The first action-packed historical adventure in the internationally acclaimed Captain Alatriste series, featuring a Spanish soldier who lives as a swordsman-for-hire in 17th century Madrid. Needing gold to pay off his debts, Captain Alatriste and another hired blade are paid to ambush two travelers, stage a robbery, and give the travelers a fright. “No blood,” they are told. Then a mysterious stranger enters to clarify the job: he increases the pay, and tells Alatriste that, instead, he must murder the two travelers. When the attack unfolds, Alatriste realizes that these aren’t ordinary travelers, and what happens next is only the first in a riveting series of twists and turns, with implications that will reverberate throughout the courts of Europe…"

I did not remember anything about the characters or plot from the first time I read the book, so I came into the story fresh and excited for a swashbuckling adventure. And that it certainly was. I loved the historical setting, the descriptions of the sword fights, and the political intrigue. Narrated in first person by Captain Alatriste’s squire Íñigo Balboa y Aguirre, the story moves quickly from chapter to chapter.

Having recently finished 'Twenty Years After' by Alexandre Dumas, it was hard to resist comparing the two. Both stories take place in roughly the same era and feature swordsmen involved in political intrigue. However, there is an elegance in Dumas that is lacking in Captain Alatriste, and Pérez-Reverte writes a darker story with characters who are not as sympathetic. Neither the captain nor his squire are as personable as D’Artagnan or any of his fellow musketeers. And the plot of 'Captain Alatriste' is basically one of survival rather than any kind of active quest or mission.

The main problem for me besides its dark characters was that it seemed to be mostly concerned with setting up the rest of the series. There were a lot of digressions to explain Alatriste’s character, but the main plot of the novel was pretty sparse. Still, the story was entertaining, and it had some great moments. I’m not sure I would actively seek out the sequel, 'Purity of Blood', but if I ever saw it for a good price at a used bookstore or on discount as a Kindle edition, then I would probably pick it up.

One final note: Pérez-Reverte’s books are always beautifully designed, and Captain Alatriste is no exception. From the cover to the typeset, the physical characteristics of the book add to the reader’s experience, and I’m glad I read this book in paperback rather than on my Kindle.

Captain Alatriste by Arturo Pérez-Reverte
New York, Plume, 1996
Printed length: 304 pages

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Re: Alatriste en la canallesca

Mensaje por Rogorn » Mié Abr 18, 2018 10:43 am

'Limpieza de sangre', Arturo Pérez Reverte
bibliodiazcastro.blogspot - 18/04/2018

Pérez-Reverte es un escritor de novela histórica que utiliza el lenguaje de la época en la cual suceden sus obras. Esta novela está fechada en el siglo XV-XVI por lo que utiliza un lenguaje antiguo y, para mí, de difícil comprensión. Dejando esto de lado me ha parecido una trama muy simple y monótona, a pesar de que en los momentos de acción, como la pelea, se te pasan muy rápido pues son bastante emocionantes. Para mí, lo mejor de la novela, sin duda alguna, es el personaje Diego Alatriste. Es orgulloso y, en algunas ocasiones, compasivo. El libro no me gustó mucho por las razones anteriormente mencionadas, aunque he de admitir que a pesar de sus defectos también tiene muchas virtudes, como una gran ambientación en la época.

Manuel Lorenzo, 3ºB

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Re: Alatriste en la canallesca

Mensaje por Rogorn » Mié Jun 06, 2018 1:06 pm

Prosodia de Pérez Reverte
Antonio Gascó - elperiodicomediterraneo.com - 05/06/2018

He de confesar mi admiración por Pérez-Reverte, de quien he leído muchas de sus novelas y últimamente las siete que componen la saga del aventurero capitán Alatriste, que sin duda me apresuro a recomendar porque unen a un palmario entretenimiento un descriptivismo historicista que ayuda a comprender el tiempo de la decadente España de Felipe IV. En las tramas, de identidad intensa y apasionante, subyuga el lenguaje que ubica al lector, por su sintaxis, frases y modismos, en el habla del final de la monarquía de los Habsburgo; un motivo más de persuasión para el impenitente lector de novela histórica. A la fluidez narrativa aporta una ironía quevedesca que en ocasiones hace aflorar la sonrisa cuando no la carcajada. Las constantes alusiones a mis hijos y esposa sobre estos relatos, han conseguido que se contagien de mi devoción. De hecho, el otro día mi único varón, Toni, me preguntó por un término, el de «barrachel», que aparecía en la novela 'El sol de Breda'. Le expliqué que se trataba del capitán de alguaciles, que en el ejército perseguía los delitos penales que se podían llevar a cabo en los tercios. Sin duda una palabra contumaz que invita a indagar no solo en el significado, sino en el acento tónico, pues siendo aguda, parece incidir en las tres vocales. Hasta emerge la prosodia en los textos del escritor cartagenero. Una gran forma de hacer cultura.

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Re: Alatriste en la canallesca

Mensaje por Rogorn » Lun Jul 23, 2018 8:43 am

Vestir como un soldado de los tercios (mito y realidad)
David Nievas 'Targul' - lasdoscarasdelimperio.blogspot - 22/07/2018

Los tercios españoles son populares. Tanto es así que se está creando en torno a ellos una mitología contagiada por algunas incorrecciones o falacias que, cual pescadilla que se muerde la cola, se retroalimenta una y otra vez. ¿Los vikingos llevaban cuernos en el casco? Si te gusta el tema nórdico, posiblemente sepas a éstas alturas que no, que eso es un mito. Pero... ¿Y qué pasa con los tercios? Estamos dando por buenos una serie de mitos sobre quienes eran y como vestían que no se corresponden con la realidad. En ésta entrada vamos a centrarnos en la vestimenta, donde han cuajado una serie de mitos y lugares comunes que podrían condensarse en un artículo cómo éste. http://www.xn--elcaminoespaol-1nb.com/la-epoca/180-de-bisono-o-veterano-viste-como-un-soldado-de-los-tercios/

Hubo un tiempo en el que todos pensamos que Alatriste era el prototipo del soldado español de los Tercios. ¡Bendita nuestra ignorancia!

Definamos para empezar la cronología. A pesar de lo que se ha vuelto común en series y películas, no es lo mismo un soldado vistiendo en 1560 que otro en 1640, ni tampoco tienen nada que ver con soldados de 1590 o 1520, aunque algún elemento de su vestimenta hubiera podido pervivir (con cambios). Vamos a centrarnos en lo que parece que es la "época canónica" de los tercios según los entusiastas (algo que yo no comparto), las décadas desde la primera batalla de Nieuport hasta Rocroi (primeras cuatro décadas del siglo XVII).

Primero, contestemos a las grandes preguntas:

¿Vestían con ropas cutres de color pardo e iban medio en pelotas? No, al menos no siempre. De hecho los soldados españoles eran conocidos por su afición a vestirse muy bien cuando podían permitírselo (y cuando no llevarían ropa cara, aunque vieja).

¿Vestían en jubón sin mangas y con mangas de camisa? No, a menos que estuvieran descansando en un sitio caliente y preferentemente bajo techado.

¿Llevaban todos botas altas de estilo mosquetero? Definitivamente no. Las botas de estilo francés (caña alta y ancha que cae en pliegue) no se popularizan hasta la década de 1630, y sobre todo entre oficiales y jinetes. No debemos confundirnos con un tipo de bota de caña alta que los jinetes y oficiales españoles usaban anteriormente, el borceguí, que era de cuero muy fino y ajustado a la pierna (ésta era una bota para ir a caballo, pues no soportaba los rigores de la marcha). La mayoría de los soldados llevaban zapatos. Si, si, zapatos. En Flandes, con el barro.

¿Tenían un uniforme? No. Solo algunos cuerpos muy concretos (guardias reales y jinetes en una cronología muy particular, usaban tabardos "de reglamento", antecesores del uniforme. La infantería normal y corriente no tenía uniforme alguno: se vestían como civiles que aspiraban a asemejarse a la clase alta en tipos de prenda y corte de las mismas, pero con telas más baratas).

¿Y el tema de las bandas rojas y las aspas cosidas al jubón? Las bandas cruzadas al pecho o usadas como fajín eran privativas, en principio, de los oficiales. Los españoles no eran los únicos en llevarlas, y parece que a pesar del mito no se sabe muy bien cual era el código de color (a veces vemos holandeses que también llevan bandas rojas). Los soldados de a pie no solían llevarlas, exceptuando los jinetes.

En el caso de las aspas, no era algo generalizado y varía en función de la época. Vemos cuadros con infantes de la época de la Batalla de Túnez (1535) que la llevan (curiosamente, en la espalda), mientras que en la década de 1620 o 1630 es casi imposible encontrarlas. Treinta años antes, en 1590, se puso de moda durante esa década que los jinetes llevaran tabardos con el aspa, pero esa moda desapareció a inicios del siglo XVII sin que sepamos muy bien por qué.

¿Llevaban un pañuelo en la cabeza debajo del casco o el sombrero? No. Al menos no el tipo de pañueño "pirata" que todos pensamos, ni mucho menos era algo extendido. Tras mucho buscar en documentación gráfica de la época, se puede constatar que el 99% de los soldados no llevaban pañuelo en la cabeza, y algún caso particular que si lo llevaba (un par de cuadros flamencos de un cuerpo de guardia) se trataba de un pañuelo "de capas" de color blanco que se solía usarse como sudario por parte de los enfermos (el famoso "hipocondriaco" de Moliere llevaba uno de éstos, y se usaban precisamente... para sudar más, creyendo la medicina de la época que de esa manera se "equilibraban los humores"). ¡Pero yo les he visto con pañuelos pirata! Si, sin duda. Lo has visto en ilustraciones, en la televisión, en el cine e incluso en las cabezas de algunos tipos vestidos de la época... esos que se llaman recreadores. Pero eso no quiere decir que lo llevaran.

¿Llevaban todos un sombrero de ala ancha cuando no usaban un casco? Sí y no. El sombrero era una prenda popular, y sin embargo no era como un sombrero moderno. Depende de la moda, el ala era más pequeña o no, se llevaba plegada o cosida por un lado... y siempre con la toca redondeada. ¿Y qué significa ésto? Un sombrero moderno tiene normalmente la toca apuntada, para que sea más fácil calarlo. Pero las tocas apuntadas no existen hasta el siglo XIX, y aunque un sombrero de ala ancha de una época y otra se parezcan desde lejos, de cerca veremos que sus tocas son muy diferentes. En aquel entonces, no causaba vergüenza que la toca fuera muy alta y redondeada. De hecho, los sombreros de los que evolucionaron éstos, aparecidos en las décadas de 1560 a 1580, tenían un ala muy corta y la toca muy alta. ¿Te suena el sombrero que lleva Felipe II en algunos cuadros? Voilá. Velázquez pintó a unos soldados españoles peleándose ante la embajada de su nación en Roma, 1630. ¡Van de colorines!

¿Usaban cazoletas y vizcaínas? La guarnición de espada "cazoleta" no aparece hasta la década de 1630, y costó una década más que llegar al mundo militar, donde tuvo una vida efímera. Los soldados preferían, de hecho, guarniciones mucho más simples y "anticuadas" para sus espadas de guerra (que no eran lo mismo que las roperas que se usaban en las ciudades como Madrid), además de diseños de tipo centroeuropeo, espadas de lazo, etc.

¿Y la vizcaína? Definamos primero "qué demonios es eso de vizcaína". En realidad, la voz se la inventa Reverte, posiblemente tras leer en algún documento que eran famosas las hojas de daga o espada de Vizcaya (las famosas Bilbo) y creería que designaría a un tipo de daga que... se conocía como "Daga de vela". Al igual que la ropera, que apenas salía de la ciudad, la daga de vela está especializada para éste tipo de duelos callejeros, por lo que los soldados preferían dagas de mano izquierda (que llevaban usándose desde el siglo anterior) con guardamanos mucho más simples y ligeros.

Hojas de daga de vela, mal llamada "vizcaína". Algunas tienen un dentado, que es para que resbale peor la hoja de la espada enemiga (y así atraparla). De hecho, la tercera desde arriba y la segunda desde abajo tienen dos sistemas diferentes para tratar de atrapar la fina hoja de una ropera enemiga y ganar unos segundos cruciales para meter al otro una estocada con la espada. Éstas hojas tan delicadas y especializadas apenas se veían en la guerra.

¿Te acabas de rallar? Bueno, no es para menos. Yo llevo años rallado con éste tema, y no soy el único. Cada vez más recreadores y entusiastas del periodo, con las fuentes documentales en la mano y comparando realidad y evocación, se llevan las manos a la cabeza y se terminan rascando sin entender muy bien por qué.

Sin embargo, uno que es perro viejo sabe exactamente donde y cómo se inició ésta "moda". Corría el año 2005 cuando en España apenas se recreaba a los tercios, ni tampoco se hablaba de ellos. Eran los años del Capitán Alatriste, y concretamente los años en que tras unas primeras ediciones con otro ilustrador de Alfaguara, la editorial contrató a Joan Mundet para iluminar las páginas de la obra de Reverte. Por aquel entonces, solo un grupo de recreadores históricos españoles se atrevían a representar el papel de los soldados de los tercios en el siglo XVII, y la mayoría de ellos todavía no tenían la rodadura suficiente como para saber que éste tipo de detalles chirriaban.

Fue en aquellos años, en el pueblo llamado "Mas de las Matas" (en Teruel) en los que éstos recreadores acudieron para ayudar en las jornadas llamadas "El regreso del comendador". Mundet acudió a las mismas para documentarse, de primera mano. ¿Por qué no iba a fiarse de los recreadores, como hacían pintores o directores de prestigio en Estados Unidos e Inglaterra? Así que, casi sin pretenderlo, el dibujante plasmó lo que vio y ahí es donde comenzó todo.

¿Y luego? Bueno, luego vino el mecanismo de la bola de nieve. La gente que empezaba a recrear, los directores de cine y televisión, veían éstas ilustraciones y copiaban el look. Luego, muy poco después, vino la película de Alatriste, que creó sus propios mitos en lo que a vestimenta se refiere, y algunos pasaron también a copiar ese look. Unos por otros, como suele decirse, se quedó la casa sin barrer. De hecho, tal fue la fruición con la que se acogieron éstos mitos que aún a día de hoy cuesta hacer entender a mucha gente que son eso, mitos, y que no tienen base de realidad.

¿Y cómo vestían entonces? Obviamente, no tenemos una máquina del tiempo para trasladarnos al Flandes del siglo XVII y comenzar a tomar fotografías en un campamento de españoles. Pero afortunadamente, si tenemos numerosísimos grabados y pinturas de artistas contemporáneos, españoles y flamencos, que pintaban lo que veían. Algunos de ellos, de hecho, eran vecinos con éstas guerras, que les pillaban a la puerta de su casa. Pintores costumbristas y muy realistas como Vrancx o Snayers, que reflejaron el horror de lo que no suele aparecer en las crónicas y que formaba el grueso de aquella Guerra de los Ochenta Años: saqueos, pillajes, ataques por sorpresa, sufrimiento de unos y otros, terror y muerte...

A través de sus pinturas, podemos conocer casi al milímetro como vestían y se armaban los soldados contemporáneos. Pero no nos limitaremos solo a los flamencos, si no a autores españoles como Vicente Carducho, que pintó con gran realismo una serie de cuadros sobre victorias españolas de las décadas de 1620 y 1630. Ellos solo son la cúspide de una gran pirámide, pues los autores de la época reflejaron su convulso siglo, lleno de guerras, con una cantidad apabullante de pinturas y grabados con la que podemos asomarnos a través de una ventana a aquella época. Y por si fuera poco, tenemos obras de investigación universitaria, totalmente nacionales, de renombre internacional como los libros de Carmen Bernís Madrazo, que su "El traje y los tipos sociales en el Quijote" hizo un maravilloso y transversal estudio de la vestimenta de los españoles de aquella época, desde labriegos hasta reyes. Siguiendo su estela, investigadores modernos como Consuelo Sanz, Amanda LaPorta o Francisco Martinez, Daniel Rosen o Mathew Gnagy (entre otros) han pasado en algunos casos de la teoría a la práctica para desempolvar viejos libros de sastrería y métodos ya desaparecidos para reconstruir las prendas de éste periodo.

¿Y si es tan fácil encontrar documentación de primera mano, por que seguimos copiando los mitos cuando los vemos por ahí? Pues por que es más fácil. Bucear en pinacotecas antiguas y gastar horas visitando museos o navegando por catálogos de internet es mucho más complicado que copiar el traje de Fulano o inspirarse en una lámina aparecida en tu libro o revista favorita.

Y así estamos, unos con las manos en la cabeza y otros con la casa sin barrer. ¿Seguirás pintando a los españoles con el pañuelo en la cabeza y el aspa en el pecho, o te sumergirás en todo un nuevo y fascinante mundo de variedad? Nuestros antepasados se merecen que los representemos bien...

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