'Falcó' (2016-18)

Comentarios y noticias sobre el resto de los libros de Pérez-Reverte

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Rogorn
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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Lun Nov 27, 2017 9:54 pm

“La vida real te da argumentos literarios mucho más intensos que la imaginación del novelista”
Patricia Sánchez - wradio.com.mx - 27/11/2017

Historias que salen de lo vivido, de experiencias que se suman en el camino, es como define Arturo Pérez–Reverte la guía de su pluma en cada novela, personajes reales, escenas que demuestran que la realidad supera la ficción, “yo soy de los autores que construyen con la memoria y la experiencia, cuando yo hablo de experiencia, de dolor, de muerte lo he visto, lo he vivido he conocido he tomado copas con gente que lo ha hecho, lo he visto hacer, forma parte de mi vida, es mi memoria”.

Es 'Eva' una mujer que vive en Tánger, Marruecos en los años 30, en medio de la guerra, violencia, y aunado a eso, sexo y pasión una combinación interesante para el lector. ¿Cómo escribir sin dominar el espacio? Arturo Pérez-Reverte cuenta que él estuvo en cada lugar y espacio de la historia, el camino que plasma es algo ya conocido.

En su nueva novela 'Eva', Pérez-Reverte habla de los héroes, uno de los personajes fundamentales y que a diario con diferentes personalidades se pueden encontrar, pero ahora los vemos alejados, y a la sociedad ajena a ellos, en su experiencia como reportero la relación era distinta “Los héroes eran más inocentes que ahora, pero eso lo he vivido, cuando yo comencé a cubrir guerras que fue en los años 70, en Líbano, a Eritrea, a El Salvador a la guerra de Angola, Mozambique bueno todas estas guerras los combatientes tenían una cierta inocencia, es decir yo llegaba –hola soy periodista, -a qué bien-, yo era el testigo de su lucha, yo era bienvenido, pasaba con ellos una semana, sabían que yo iba a contar estaban orgullosos que la gente supiera como luchaban”. Los tiempos han cambiado para mal, la tecnología ahora ya no es atractiva, no lo es para una historia donde solo se ven aparatos y no la inteligencia de los personajes que desafían para conseguir lo que quieren con ingenio, ahora las películas modernas todas son igual “se ven solo móviles, satélites, drones”, comenta Pérez-Reverte quien en su obra incluye a un espía de antaño.

Para escribir una historia como esta, no hay que inventar, es necesario salir del territorio, de la zona de confort, aprender de “territorios imprecisos” señala el autor para después contar una verdadera historia a los lectores, compartir su mirada, a falta de esto es que hay novelistas que cuentan cosas que no interesan a nadie, dice Arturo Pérez-Reverte quien nos hace ver que a los malos se les debe escuchar para conocer qué hay en ellos, cómo lo logran y por qué lo hacen, comparte que él que estuvo cerca de personas incluso entrañables que hacían el mal.

La mujer es la protagonista de esta historia, a quien si se le traiciona se convierte en el enemigo más cruel, producto de una traición a su generoso amor, “cuando una mujer cree en algo, es implacablemente fiel en aquello en lo que cree, y por eso cuando una mujer deja de creer en algo es tan cruel, una mujer que ha amado a un hombre con la fe con la que una mujer se enamora de un hombre, y que renuncia a todo cosa que el hombre no hace, cuando ese hombre la traiciona y ella es consciente de eso y decide cambiar puede ser el más cruel de los enemigos”. Pérez-Reverte escribe para él y con ello se define libre y feliz, privilegiado de pensar en cada mañana que sigue con Falcó el personaje que dio pie a Eva y seguirá dando vida en una próxima narración.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Mar Nov 28, 2017 10:55 pm

26.11.2017 - Presentando 'Eva' en la FIL de Guadalajara (vídeo, 53 minutos)
https://www.youtube.com/watch?v=Wcv378eTaqY

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Rogorn
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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Mar Nov 28, 2017 11:56 pm

"El soldado más perdido, la mujer"
Dulce Amador - am.com.mx - 27/11/2017

Como reportero Arturo Pérez-Reverte vio de primera mano los conflictos de Medio Oriente y las guerrillas de Centroamérica viendo soldados en zonas de peligro, sin embargo, para él, la mujer está en un territorio más hostil que éstos. En el ejercicio de prensa el escritor español fue recabando historias que más tarde plasmaría en sus afamadas obras y las cuales lo llevarían a las listas de éxito de las librerías.

Conocer el territorio donde se desarrollan sus historias es esencial para el escritor, pues le permite tener elementos literarios más eficaces. “Cuando empezaba a cubrir guerras, en los años 70, voy por primera vez a Libano, al Salvador, a la guerra de Mozambique, y yo era testigo de su lucha y su vínculo con el mundo civil.”, recordó. “Yo soy de los que creen que hay lugares que son tan importantes como los personajes, a veces funcionan como uno más. Cuando voy a escribir una novela voy a los lugares, vivo ahí y camino por sus calles”.

Pero destacó que la mujer siempre estará en territorio enemigo y hostil, tema que siempre le ha preocupado y el cual retrata en su más reciente obra, 'Eva'. “No hay soldado perdido más perdido que la mujer. El territorio de la mujer es evidentemente hostil”, afirmó.

En su participación además señaló que la lectura también es un arma contra la ignorancia. “Leer da lucidez, pero ésta no es agradable. A veces es mejor ser estúpido, inconsciente, pero leer te da certezas, miradas que te hacen más infeliz. La lectura nos hace más desgraciados. Cuando leéis tenéis el consuelo de por qué ocurren las cosas”, dijo.

Tras vivir 21 años de ejercer el periodismo en radio y televisión, cubriendo informativamente los conflictos internacionales, Arturo Pérez-Reverte confesó que esta profesión nunca fue totalmente de su agrado. “El periodismo no me apasiona, sólo era un trabajo, una forma de ganar dinero, una profesión que llevó a viajar, conocer y descubrir historias que me hicieron descubrir lo que verdaderamente me apasiona”, reveló el autor para 'AM'. “Ser periodista me permitió viajar, pero no me apasiona nada el periodismo. Escribir es un acto personal de felicidad, me ha convertido en un hombre privilegiado y libre”, puntualizó.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Ada » Jue Nov 30, 2017 11:51 am

'Eva', la segunda misión de Falcó. Un espía vacío que se entrega al sexo y a la muerte
Pablo Casado Muriel - eldebatedehoy.es - 30/11/2017

Arturo Pérez-Reverte continúa la saga 'Falcó' con 'Eva'. Esta novela lleva al espía nacional a Tánger, en una aventura que tiene como telón de fondo el famoso “oro de Moscú”, los fondos del Banco de España que el Gobierno republicano decidió enviar a la Unión Soviética en plena Guerra Civil.

Para escribir la reseña de esta segunda parte de la serie, releía la que pude escribir en 'El Debate De Hoy' cuando se publicó 'Falcó' y me centraba en el párrafo en el que, citando a Luis Martín-Santos, comentaba cómo la obra estaba bien nutrida de escarceos amorosos de esos que, no hace mucho, se advertían con dos rombos. Lo hacía porque, si algo me ha llamado la atención de 'Eva', ha sido la tendencia de Pérez-Reverte a incluir este tipo de escenas en la novela. Tal y como ocurría en la primera entrega, los encuentros sexuales de nuestro espía no aportan nada a una narración que, de seguir por este camino, puede acabar convertida en 'Las 50 sombras de Falcó'. Escenas narradas con poca elegancia, abusando de la vulgaridad y que se insertan, en algunas ocasiones, como un recurso fácil para cerrar un capítulo o avanzar hasta la siguiente escena.

El personaje que dibuja Pérez-Reverte es un completo nihilista, ya lo decíamos en la primera crítica, y en 'Eva' tan solo confirmamos que lo único que parece llenar el vacío existencial de Lorenzo Falcó es el sexo y la muerte. Estamos ante un perfecto psicópata, como alguno de sus compañeros de andanzas llega a calificarlo. El interés por dejar claras las sombras de este espía (el reverso tenebroso de Alatriste, como ha llegado a calificarlo un buen amigo mío) es el único argumento que puede justificar el interés del académico por detallarnos cada encuentro carnal del protagonista.

La historia que se nos narra en 'Eva' es buena, un buen libro de espías y guerra que, como la ciudad en la que se desarrolla, Tánger, está plagado de callejones, vericuetos y recodos que permiten engañar y tender trampas al lector. Además, Reverte vuelve al mar, sus hombres y su mundo, un elemento en el que se siente cómodo y que le permite demostrar que es capaz de desarrollar otro tipo de personajes. Valientes, honrados, sabedores de cuál es su deber y con capacidad para llevarlo a cabo. Los encuentros entre los capitanes del 'Mount Castle', mercante republicano encargado de transportar una buena cantidad de lingotes de oro en dirección a Rusia, y el 'Martín Álvarez', destructor nacional con la misión de recuperar ese dinero o hundir el primer barco, son de lo mejor de la novela y, junto a la relación entre ambas tripulaciones, nos permiten encontrar a ese Reverte que pone en valor el honor militar, la palabra dada y el pellizco de orgullo que permite olvidar diferencias ante un “fucking Spaniards”. Un mundo en el que Falcó se da cuenta de que no pinta nada.

Eva, nombre de la novela, no es otra que la agente bolchevique que en la primera aventura entablará una relación de extrañas lealtades con el espía franquista. Esta segunda entrega avanza en este terreno y no hay duda de que estamos ante la historia de “amor” que marcará la saga. Sin embargo, mucho más interesante que esos encuentros carnales que con tanto detalle nos narra Reverte en su novela son las conversaciones que mantienen Lorenzo Falcó, al que ya hemos calificado de absoluto nihilista, y Eva Neretva, comunista entregada por completo a la causa del proletariado y la internacionalización de la revolución. Dos polos opuestos en los que se puede comprobar que los extremos y el radicalismo nunca son la solución.

En estas conversaciones, eso sí, Pérez-Reverte cae continuamente en la comparación del fanatismo comunista con los cristianos. Habla el autor de una ceguera que permite aceptar incluso la propia inmolación por una causa mayor. Una reducción demasiado sencilla de lo que suponen la trascendencia o el martirio. Partiendo de esta base, es fácil seguir el camino que lleva al autor a insistir continuamente en el papel de la Iglesia en la Guerra Civil. Hay que reconocer que el escritor hace una gran labor, ya ocurría en el primer libro, con la documentación y evita simplismos clásicos a la hora de describir los horrores del conflicto fratricida que arrasó España. Arturo Pérez-Reverte habla sin reparo de los tiros en la nuca y los juicios sumarísimos de unos y otros pero, cuando se describen los horrores del bando nacional, no falta una referencia a curas fanáticos o bendiciones sobre pelotones de fusilamiento. Generalidades en una obra que las pretende evitar.

Todo hace indicar que tendremos una tercera novela de Falcó. Arturo Pérez-Reverte es un buen novelista y sus historias enganchan. Eso sí, me permito la licencia, o la osadía, de aprovechar estas líneas para pedirle al autor que no se olvide de su capitán, de Diego Alatriste, al que muchos dejamos en Venecia y a la espera de resolver asuntos pendientes con Gualterio Malatesta. Tanto echamos de menos a (si me lo permite) “nuestro” viejo soldado que en muchos pasajes de Falcó encontramos veladas referencias a ese mundo de espadachines en el Madrid de los Austrias: miradas de soslayo bajo el ala de un sombrero, el análisis de las vías de escape antes de comenzar una misión o -y esta me llamó poderosamente la atención- el consejo de aquel soldado que recomienda hacer las necesidades antes de entrar en acción con el fin de evitar infecciones y otros males. Lorenzo Falcó lo pone en práctica en las murallas de Tánger en 'Eva'; Diego Alatriste, desde la borda de una galera en las aguas del Mediterráneo, en 'Corsarios de Levante'.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Sab Dic 02, 2017 1:12 pm

'Eva' y 'Falcó' coquetean con el cine
Jorge Rodríguez - elvocero.com - 02/12/2017

No solo le toca salvar o sobornar al capitán del barco de los republicanos en pleno 1937, durante el segundo año de la Guerra Civil Española, al espía internacional Lorenzo Falcó, en la más reciente novela de Arturo Pérez-Reverte titulada 'Eva', sino que existe un sabor dentro de su personalidad, de que es capaz de robarse las 800 toneladas en oro que carga el buque del Banco de España, aunque tuviera que hundirlo en el puerto de Tánger.

Rodeado de maleantes, marinos picapleitos, borrachones, prostitutas, ladrones, oficiales corruptos, espías nacionales, republicanos, soviéticos, gángsters, moros dudosos, muchos personajes en siluetas, pasos misteriosos y otro navío anclado a metros suyos perteneciente a los generales sublevados el año antes en esas mismas tierras marroquíes, se pasea por el muelle este nuevo personaje de Pérez-Reverte, extraficante de armas y narcisista irrepetible, que le faltaba en su antología de caracteres.

Los republicanos necesitan llegar hasta Moscú y entregar ese dinero a cambio de armas presumiblemente, dado que la Unión Soviética –aunque comunista– presta ayuda al gobierno democrático de España. Aunque suene como ficción, en la vida real fue una de esas realidades objetivas más densas dentro de la historia del marxismo. Es entonces, cuando como creador de este espía internacional, Pérez-Reverte da vida a Falcó, cuya existencia en el género de la narrativa de espionaje estaba ausente en España.

Hubo una editorial catalana B.A.N.G. sobre una supuesta red internacional de espionaje y anticriminal que recordaba el mundo de James Bond, pero en estas páginas tercermundistas este personaje de Ian Fleming es demasiado moderno a pesar de que su autor lo haya equipado con vestuarios “high fashion” de la época, de escenarios con mujeres maravillosas y decoraciones de película, aunque la guerra siguiera su trágico curso.

La crítica literaria ibérica salva obras como 'Carne de trueque' (1979) de Fernando Martínez Laínez, la serie del agente Antonio Alba en 'Cazar al capricornio' (2009) y 'La otra cara de Jano' (2012) de Francisco Castillo, 'El espía imperfecto' (2009) de José Luis Caballero o 'La voz del pasado' (2010) de Fernando Rueda. Incluso cita un epígrafe de W. Somerset Maugham, de su novela de espías 'Ashenden', basada en su propia vida como espía en la primera Guerra Mundial.

Como en toda novela de aventuras de Pérez-Reverte, siempre existe un deus x machina, y este se desarrolla viendo desde la ventanilla de un baño donde a través del espejo ve a 'Eva' a una distancia bastante considerable en el carguero republicano y a más de un centenar de páginas de solo haberse referido a ella en una que otra ocasión. Como contrafigura, Eva Neretva es una agente soviética a quien el destino unió a Falcó en una escena donde le salva la vida, pero con efectos secundarios tremebundos.

Otra cualidad de Falcó que en la novela se nota como efecto, es que el personaje es un franquista declarado. La atmósfera exótica de esta narrativa pinta alguna próxima versión cinematográfica por la afición al detalle, el colorido, el erotismo, los olores que el autor depara a los lectores, en esta novela que atrapa de principio a fin. El lenguaje es astuto, risqué, con choques políticos contestables.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Lun Dic 04, 2017 2:52 pm

Sobre ‘Eva’ (Arturo Pérez-Reverte) y ‘Los intocables de Eliot Ness’
literatioblog.wordpress - 04/12/2017

'Los intocables de Eliot Ness' es, a mi juicio, una obra maestra del celuloide. Su elenco de actores es increíble, y tanto su historia como su ritmo son tan buenos que hasta el intérprete más sobrevalorado de la historia del cine, Kevin Costner (de toda su extensa filmografía solo se salvan, en mi humilde opinión, además de 'Los intocables de Eliot Ness', 'Bailando con lobos' y 'Un mundo perfecto') se me antoja como un actor excelente. Claro que, rodeado como está de auténticos monstruos de la interpretación como Sean Connery o Robert De Niro, todo es más fácil. Cosas de la mímesis, supongo.

'Eva' (Alfaguara, 2017) de Arturo Pérez-Reverte. La segunda parte, o más que la segunda parte, la continuación de 'Falcó'. La segunda misión de Lorenzo Falcó, ese señorito jerezano y sin embargo espía patrio al servicio del Caudillo que bien podría ser (aunque con ciertos matices) nuestro peculiar James Bond. Con un Patek en vez de un Rolex Submariner (hablo del original Bond, no del que, rendido a la mercadotecnia, luciera más adelante un Seiko o un Omega); con una cuchilla Gillette escondida en el sombrero en vez de con mil y un gadgets en cualquier lugar, desde el propio reloj hasta las gafas de sol; y, también, sin Aston Martin, sin vodka con Martini, sin tantas mujeres en la cama y, sobre todo, sin la convicción de deberse en cuerpo y alma a una idea (por Inglaterra, James, que le decía 006 a Pierce Brosnan en 'Goldeneye'). Pero, a pesar de todo, y en esencia, bastante parecidos: espías, eficientes, eficaces, con un sentido del humor bastante ácido, galantes, seductores. Eso sí, Bond es la quintaesencia de la elegancia, la compostura y el saber estar mientras que Falcó es, cómo lo diría yo, español. Con elegancia, con compostura y con saber estar, también… pero en versión española. Y en la versión española de 1937. Es decir, con otros ademanes. Con otro jaez. Amén de que, al hilo de lo que decía antes de la idea, y las convicciones, como motores para la acción, Falcó es, en cambio, un fulano que, simple y llanamente, se debe a quien le paga, que en todo momento da la sensación de servir a quien más le llena el cazo. Un tipo al que todo lo demás parece importarle más bien poco. Por no decir un carajo. Algo que el propio Pérez-Reverte ha definido en alguna ocasión como amoralidad. Que Falcó es un amoral. Que no se plantea si algo está bien o mal, si matar a uno, o a tres, es correcto o no, moral o no, porque el fin (el dinero) justifica los medios. Porque es un superviviente de un tiempo, y unas circunstancias, que le ha tocado vivir. Y hace lo que sea necesario por sobrevivir. Esté bien desde el punto de vista de lo consuetudinariamente considerado como moral o no.

De 'Los intocables de Eliot Ness' hay un personaje que me parece sensacional. El de Frank Nitti, un mafioso interpretado por un actor no demasiado conocido, Billy Drago, un tipo al que el papel de asesino a sueldo contratado por Al Capone le viene como anillo al dedo. Como supongo que todos habréis visto la película de Brian De Palma (es del año 1987, tiene ya la friolera de treinta años, así que habéis tenido tiempo más que suficiente para verla si no lo habéis hecho ya -algo que sería imperdonable, por otra parte-), no escatimaré en información al respecto y os diré que Drago intepreta de manera magistral el papel de Nitti, un personaje que está inspirado en Frank “el ejecutor” Nitti, un señor de carne y hueso, Francesco Raffaele Nitto, un gángster nacido en Palermo y que fue, durante muchos años, la mano derecha del celebérrimo Al Capone en Chicago así como uno de sus principales lugartenientes. Si bien en la película Nitti acaba siendo arrojado al vacío por Eliot Ness (Kevin Costner), en la vida real Nitti acabó pegándose un tiro. Pero eso es lo de menos. El celuloide da para eso y mucho más, para cambiar sitios, acciones y hasta vidas. Porque el cine lo aguanta todo.

Hablaba de la amoralidad de Lorenzo Falcó. Esa característica que tanto marca al personaje. Ese rasgo que Pérez-Reverte dibuja como nadie en Lorenzo Falcó, en sus acciones, en sus movimientos, en sus pensamientos. En su talante, incluso. Ese rasgo que, en sus personajes de ficción (no es Lorenzo Falcó su primer valedor), tan bien sabe matizar el autor cartagenero. De hecho, en una obra recientemente analizada en este blog, 'El tango de la guardia vieja', ya podía advertirse dicha característica en su protagonista, el bailarín mundano Max, un tipo que vivía como vivía en función del momento y de las necesidades. Un hombre condicionado por las exigencias de su propio guion vital (vivir de manera acomodada) y que, en aras de permanecer fiel a él, desoía la llamada del corazón hasta en tres ocasiones.

Estábamos con Frank Nitti, pero no el de verdad. El de 'Los intocables'. El interpretado por Billy Drago. Es éste. Parece un cabrón con pintas, ¿verdad? En el filme lo era. Vaya que sí. Se lleva por delante a dos de los intocables. Al agente Oscar Wallace (Charles Martin Smith) y a Jim Malone (Sean Connery). Es un asesino sanguinario. Y eficiente. Muy eficiente.

Al respecto de 'Eva', no pienso contaros mucho más. Ya conocéis cómo funciona este blog. No me gusta destripar la acción de las novelas; prefiero, simplemente, dar unas pinceladas generales sobre sus argumentos y centrarme en otros aspectos que me hayan llamado más la atención. Por eso, me limitaré a deciros que, en esta obra, ambientada en 1937, Falcó recala en Tánger, donde deberá cumplir una peligrosa misión: conseguir que el capitán de un barco republicano cargado con oro del Banco de España cambie de bandera. Así, por la novela desfilarán espías sublevados y republicanos, marineros de diversas nacionalidades, embajadores, antiguas amantes de Falcó y también, cómo no, Eva, Eva Rengel, o Eva Neretva, la misma mujer soviética que ya se cruzara con Lorenzo Falcó en la primera aventura del espía y que viviera con él un tórrido romance y una bizarra relación de amor-odio y que ahora vuelve a aparecer, con oscuras intenciones, en su vida. Menudo cóctel, ¿verdad?

Vuelvo a 'Los intocables de Eliot Ness'. ¿Por qué?, te preguntarás, si es que acaso no lo has hecho ya. Pues muy sencillo. Fijaos, soy un lector bastante atento; me gusta disfrutar con los matices, con las descripciones y hasta con los trasuntos que en ocasiones pasan desapercibidos para quienes leen de una manera más “lineal”. Y a esa manera de leer se une, además, una costumbre muy personal que consiste en tratar de imaginarme a los personajes, de ponerles rostro, y eso lo hago tirando de imaginación y correspondencias con el mundo del celuloide. Y 'Los intocables de Eliot Ness' me ha servido para ponerle cara, y aspecto, a dos personajes de la novela de Pérez-Reverte. Por un lado, al propio Lorenzo Falcó, a quien me imagino como al agente George Stone, el eficaz tirador interpretado por Andy García, siempre impecablemente afeitado y peinado. Y, por otro, como ya os podréis imaginar después de todo lo hablado antes de él… a Paquito Araña como Frank Nitti. Con las mismas estridencias de vestuario (quién no recuerda ese ostentoso traje blanco de Nitti en el filme) pero, puestos a ser tiquismiquis, con los ojos de Steve Buscemi. ¿Más personajes? Claro, por supuesto. A Quirós, por ejemplo, me lo imagino como Brendan Gleeson en 'En el corazón del mar. ¿Y (sé que os lo estáis preguntando) cómo me imagino a Eva? Pues os lo diré. Como a esta señorita. Como a Natalia Simonova (la bellísima actriz Izabella Scorupco) en 'Goldeneye'. Hay que ver para lo que da la imaginación, ¿verdad?

Termino. Y resumo. Si queréis leer un libro donde la acción es frenética, leed 'Eva'. Si queréis leer un libro donde los hombres y sus acciones se rigen por códigos, leed 'Eva'. Si queréis leer un libro en el que hasta los silencios tienen significado, leed 'Eva'. Y si ya os he convencido para que leáis 'Eva', si no lo habéis hecho antes, leed 'Falcó'. Y, ya puestos, ved antes de nada, por primera vez o una vez más, 'Los intocables de Eliot Ness'. Y luego me contáis.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Jue Dic 07, 2017 10:18 am

Falcó & Remil
Fernando Baeta - elespanol.com - 06/12/2017

De Lorenzo Falcó se sabe que es una pistola metida en una barra de hielo. También que no hay nadie como él capaz de manejar lo cruel y lo oscuro, que es un actor perfecto, un truhán redomado y un criminal peligroso que hasta la sangre parece resbalarle por encima, y que asume las bajezas que ha tenido que cometer para sobrevivir. Y de Remil, que sigue siendo, claro está, un reverendo hijo de remil putas –de ahí el nombrecito, ya que se ignora cuál le dieron al nacer–. Y que es lo suficientemente listo como para no enojarse demasiado con sus enemigos y tener clarinete que en el ajedrez de la vida hay que saber tirar el rey y dar la mano, o aplastar al contendiente sin el menor miramiento.

Falcó es un espía del general Franco en 1937 y Remil, un superviviente de las Malvinas que actualmente se gana la muerte de guardaespaldas, en el sentido más amplio de la palabra. El primero podría haber espiado para el otro lado y el segundo se desenvuelve igual de bien sirviendo a dictadores genocidas, a corruptos demócratas o al mismísimo papa de Roma. A Falcó lo parió Arturo Pérez-Reverte y a Remil Jorge Fernández Díaz. Del primero hay dos historias: 'Falcó' y 'Eva' (Alfaguara) y otras dos del segundo: 'El puñal' (Destino) y 'La herida' (Planeta). Las de Pérez-Reverte –publicadas en 2016 y 2017– se juegan en los primeros meses de la Guerra Civil Española y las de Fernández Díaz –2014 y 2017– en nuestros días. Dos personajes únicos y sobresalientes y cuatro novelas que te enganchan, que se meten en vena, te recorren de arriba abajo, se apoderan de ti y no te abandonan hasta la última página. Y es entonces cuando quieres más y te preguntas si habrá una tercera, y una cuarta entrega de estos cabrones adictivos porque no quieres que Falcó o Remil se acaben nunca.

Son tan distintos como iguales. No se sabe si se darían la mano o una hostia y si se liaran a cachetadas, ya fuera aquí o allá, no se quién caería primero. Son dos pendejos sin apenas escrúpulos, con una cierta ética barriobajera pero sin demasiados principios con los que cargar a cuestas. Dos canallas amorales con un discreto encanto. Para Falcó y Remil, dos solitarios que navegan sin apenas equipaje, dos mercenarios de sí mismos, la vida es un mero trámite. Los padres de estos héroes infames se conocen tan bien que hay algo de ambos en uno y otro, empezando por la mala leche y el cinismo ilustrado de sus creadores. Sus nombres tienen cinco letras –Falcó y Remil–, ambos tienen unos jefes peculiares –el Almirante, también conocido con el alias de Jabalí, y Calgaris, un almirante a la argentina–, ambos también sobreviven a mujeres etéreas –Eva y Nuria– que les carcomen las entrañas, y los dos saben que están de paso aunque prefieren alargar ese paso y disparar primero: “Mejor un por si acaso que un quién lo hubiera pensando”. Falcó dixit. “Nada en la vida es tan estimulante como que te disparen y no te acierten”. Palabra de Remil.

Si en la primera entrega el agente favorito del Almirante tenía la misión de salvar del pelotón de fusilamiento a José Antonio Primo de Rivera, en 'Eva' intentará que 30.649 kilos del oro de la República no viajen a Moscú y pase a engrosar las arcas nacionales. Para ello, Lorenzo Falcó, –“chico de buena familia y bala perdida en su juventud, traficante de armas antes que espía, mujeriego, simpático y cruel”, en palabras de Pérez-Reverte– que se mueve con idéntica soltura en el Ritz de París o el Plaza de Nueva York que en el barrio chino de San Francisco, entre las cucarachas de una pensión de Veracruz o en un burdel de Alejandría, deberá viajar a Tánger, un nido de secretos inconfesables y agentes al mejor postor, donde no hay nadie que no trabaje para alguien, y a menudo para varios a la vez. Y allí volverá a tropezarse con Eva, a quien ya conoció en su aventura joseantoniana, a quien ya amó cuatro meses antes, a quien no ha olvidado desde entonces. Se salvaron la vida mutuamente. Eva Neretva o Eva Rengel o Luisa Gómez o como quiera que realmente se llame esta espía soviética estará en Tánger para intentar que el oro llegue a su destino. Y aunque en la novela hay algunos personajes para encuadrar –otra vez Paquito Araña, Moira Nikolaos, el capitán Quirós, el capitán de Fragata Antonio Navia, además del Almirante, claro– la historia está en ella y en él, en lo que se dicen y en lo que se ocultan; sus diálogos de penumbra escritos a cuchilladas, sin piedad, con miedo a la palabra esperanza, directos al mentón, sin piedad…

-Tú crees en los generales fascistas y en los piquetes de ejecución rociados con agua bendita… En los asesinos del tercio, los moros violadores de mujeres…
-¿Debería creer en vuestras checas de retaguardia?... ¿En esa idílica República donde los comunistas gastáis más balas en matar trotskistas y anarquistas que soldados de Franco?...
-Eres un sucio esbirro…
-Sí…
-Nunca serías un buen comunista…
-Ni uno malo…
Aquello no era conciliable, se engañaban ambos. Y sin embargo él sabía –estaba seguro de que también lo sabía ella– que continuaba existiendo entre ambos un vínculo extraño y fuerte, hecho de vieja complicidad, de retorcido respeto…

En 'La herida' todo arranca con una monja que se desnuda y tira los hábitos al fuego. A Remil no le da una orden Franco pero sí le pide un favor, vía Calgaris y mosén Pablo, el papa Bergoglio. Hay que encontrar a la hermana Mariela, que se evaporó tiempo atrás, a la que parece que se le agotó la fe de tanto usarla en Villa Puntal, una de las villas miseria que rodean Buenos Aires. El guardaespaldas, que en la primera historia se convirtió en el puñal de una mujer fatal es ahora el hisopo del Santo Padre. Las relaciones de Remil –que viene de quedarse con el culo al aire en Nápoles– con su jefe no atraviesan el mejor momento. Y aunque arranca la búsqueda de Mariela Lioni tiene que suspenderla tras varios fracasos –huesos de caballo incluidos– para bajarse a la Patagonia y descender nuevamente a los infiernos de la corrupción política argentina. “Lo que no puedo contar como periodista lo cuento como novelista” dice el argentino Fernández Díaz.

Otra buena galería de personajes, con Leandro Calgaris a la cabeza, la maquiavélica BB, la gran lady Diana Galves y su fiel perro Juan Domingo, el Gran Jack, la Gorda Maca, Palma, Marquis, Salteño… Variopintos y crepusculares artistas invitados para contar la historia de siempre en la Argentina de siempre: corrupción política institucionalizada, narcotráfico oficial, matones con plaza, asesinos con uniforme de cualquier tipo, contables que mandan más que sus jefes, mentiras que parecen verdades o lo contrario… y por supuesto un gobernador de provincia, su inefable familia y un cártel de cualquier lado. Y frente a todo esto un Remil lleno de cicatrices, costuras y tatuajes comprometedores; un matón de estado, un quemo en una época progresista donde la opinión pública presiona día y noche para “democratizar” los servicios… y entonces yo me convertí en un gran estorbo… soy carne de purga. Y el puñal se convierte en herida, y Remil recuerda a Nuria, esa abogada española que vino a instalar un holding y que resultó ser la amante de un capo; una jefa insolente e histérica a la que domar con la pija. Y cuando vuelve a buscar a su monjita, que para eso se lo ha pedido el mismísimo papa Francisco, se da cuenta del peso del pecado original, la herida fundamental, y de que todos fuimos heridos alguna vez y nos pasamos los años luchando contra ese accidente, que algunos somos capaces de reconocer.

Pérez-Reverte y Fernández Díaz ya saben –al menos lo han dicho públicamente– que cuando Falcó se jubile se irá a Buenos Aires, vivirá en la última planta del hotel Alvear y desayunará todos los días en La Biela. Y que allí conocerá no se sabe si a un jovencísimo Remil o a su mentor Calgaris. No sabemos todavía quién de los dos autores escribirá sobre tan fantástico encuentro.

Pd. Dos personajes, cuatro novelas. En estos días lee. Lee en Negro.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Vie Dic 08, 2017 8:08 pm

'Eva', de Arturo Pérez-Reverte: ruleta rusa literaria
Fran Sánchez - fantasymundo.com - 08/12/2017

La primera novela de Arturo Pérez-Reverte, la buena y breve 'El húsar', comienza con una escena en la que el joven protagonista afila fascinado la hoja de su pesado sable de caballería. Otro húsar, un curtido veterano de orígenes aristocráticos, le señala que esa es un arma impropia de un caballero. Eficaz para la carnicería pero carente de elegancia y agilidad para la esgrima. Sirvan esas dos armas blancas, tan letales como diferentes -el primero evoca la carnicería grupal del campo de batalla, mientras el segundo recuerda la esgrima individual, caballerosa en salas o rufianesca en calles, pero nunca gregaria- para explicar, en parte, el atractivo de las historias de espías.

Y es que el enfrentamiento en el campo de batalla, narrado por el género bélico y simbolizado por el sable, puede resultar menos emocionante para muchos lectores que la lucha en frentes secretos alejados de primera línea, contada por el género de espionaje y simbolizada por el florete. La combinación del peligro y la violencia, que acercan a la muerte, con el lujo y el sexo, que apegan a la vida, atrae. Y también atraen los protagonistas que tienen en sus propias capacidades y decisiones la llave de su destino, sin que la disciplina y los galones los conviertan en meros títeres.

Resultan particularmente interesantes las novelas anteriores al final de la Segunda Guerra Mundial. Obras como 'El enigma de las arenas', de Erskine Childers; 'Ashenden o el agente secreto', de Somerset Maugham; 'Los treinta y nueve escalones', de John Buchan o 'La máscara de Dimitrios', de Eric Ambler. También ese cine en blanco y negro rodado en tiempo de guerra, pero ambientado lejos de los escenarios bélicos, ejemplificado por películas como 'Casablanca', de Michael Curtiz; 'Tener y no tener', de Howard Hawks o 'Agente confidencial', de Herman Shumlin. Es de historias como esas de las que bebe Arturo Pérez-Reverte para crear su serie protagonizada por el espía Lorenzo Falcó, publicada por la editorial Alfaguara. Pero no cae en el pastiche o la impostura. Al contrario, logra crear algo genuino al incorporar a esas hechuras clásicas, habitualmente anglosajonas, toda la crudeza y la mala leche patrias. Y en un conflicto tan cruel como fue la Guerra Civil Española. Sirve de metáfora de esa adaptación la escena de la novela en la que se asume lo apropiado de elaborar cócteles foráneos con licores locales.

'Eva' es la segunda novela protagonizada por Lorenzo Falcó, un bala perdida jerezano de buena familia; guapo, sinvergüenza y mujeriego. Tras un pasado como traficante de armas internacional, ejerce ahora de espía descreído e implacable. Aunque captado por los servicios secretos de la II República, el servicio de inteligencia al que pertenece –el SNIO, Servicio Nacional de Información y Operaciones, encabezado por el Almirante– combate en el bando nacional en la Guerra Civil.

La primera entrega de la serie, 'Falcó', estaba ambientada en 1936. En ella era enviado a una misión casi suicida para tratar de rescatar a José Antonio Primo de Rivera de su encarcelamiento en Alicante. No es imprescindible haberla leído para leer 'Eva', pero sí recomendable. Porque, aunque esta novela se explica por sí sola, quien haya leído previamente la anterior tendrá ya una serie de claves que facilitarán y harán más fluida la lectura. Esta nueva aventura lleva a Falcó a la exótica y turbulenta Tánger de 1937. Una ciudad internacional donde chocan, como placas tectónicas, los intereses de las potencias europeas y en la que tienen su hábitat natural espías, traficantes, banqueros, buscavidas, conspiradores y asesinos.

En Tánger, Falcó debe intentar recuperar parte del oro del Banco de España, embarcado camino de la URSS en un mercante republicano que permanece amarrado en el puerto tangerino, un último refugio ante el acoso de un buque de guerra nacional. Su misión es lograr que la valiosa carga pase a manos franquistas, bien convenciendo al capitán para que cambie de bandera y entregue el barco, bien por cualquier otro medio. Precisamente los capitanes -asturianos ambos- de los dos barcos enfrentados representan el honor y la fidelidad a unos principios en medio de una guerra sucísima de sobornos, traiciones, torturas y asesinatos.

El arranque de la novela es trepidante, buscando enganchar al lector desde la primera línea. Pérez-Reverte emplea en estas novelas protagonizadas por Falcó una estructura que seguramente resultará familiar a los aficionados al género de espionaje, tanto literario como cinematográfico: un comienzo impactante en un escenario alejado de aquel en el que transcurrirá la historia principal, pero con elementos que conducen a ella. La tensión no afloja, pues el lector es consciente en todo momento de que los protagonistas caminan por el filo de una navaja en el que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina y solo unos minutos separan el disfrute de un hotel de lujo o un casino de la tortura en un cobertizo miserable.

La novela no solo rezuma peligro y violencia, sino también sexo. Y es en las escenas de cama donde quizá las costuras de la verosimilitud se tensionan más. Son cuatro las mujeres que comparten sábanas con Falcó en el breve periodo en el que transcurre la historia. Muy diferentes entre sí, pero todas féminas de rompe y rasga: una ardiente actriz portuguesa, una altiva dama española (casada con uno de los personajes más antipáticos de la trama, protagonista involuntario de una escena memorable), una sensual criada mora y la letal y atlética espía rusa de la NKVD, Eva Neretva, quien da título al libro.

Sin edulcorar la terrible naturaleza de la guerra en la sombra, políticamente incorrecta a veces, descreída casi siempre, Pérez-Reverte ha escrito una obra tremendamente divertida de leer. Con ella confirma que el personaje de Lorenzo Falcó goza de muy buena salud y ha llegado para quedarse al panorama de la novela de aventuras. Una cuidada edición en tapa dura, con una clásica ilustración de cubierta y una tipografía evocadora de la época completan, desde el punto de vista de lo material, la experiencia de leer este libro.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Lun Dic 11, 2017 10:02 pm

“Soy más Falcó que Alatriste”
Jesús Ruiz Mantilla - elpais.com - 11/12/2017

Cuando Arturo Pérez-Reverte presentó hace aproximadamente un año a Falcó, lo dejó claro: “Es más lobo que cordero”, dijo entonces en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Este lunes regresó al mismo escenario para revelar el equivalente animal de Eva, la heroína que da título a la segunda entrega de su presente saga. “Es loba”.

De ahí, curiosamente y siempre bajo el prisma de su padre, el autor, que su atracción ande más por las lindes del respeto que de la sensualidad. Pero hubo más confesiones por parte de Pérez-Reverte. Se las arrancaron a trío tres mujeres que, salvo una, Pilar Reyes, su editora, no se muestran precisamente complacientes con lo que escribe desde sus blogs y publicaciones. Por lo menos hasta ahora. Marta Flich, economista, actriz y bloguera en el 'HuffPost', y Karina Sainz, periodista de 'Vozpópuli', acompañaron al autor en la presentación.

En ese juego de comparaciones que deslizó ante el público, el autor dijo sentirse más identificado con este espía asesino y torturador, amigo de pocos amigos, que del barroco mercenario, compañero de parranda de Quevedo, que llevaba siempre un fardo a las espaldas con la derrota constante: "Tiene más de mí. Soy más Falcó que Alatriste. Este último tiene fe, es amigo de las mayúsculas. Yo, como Falcó, las perdí cuando era joven, con las lecturas, entre otras cosas. Me siento más identificado con esa mirada escéptica y amarga suavizada de humor negro que tiene el policía".

Aun así, les unen coincidencias. El fracaso. En el caso de Falcó, desde el inicio de la primera entrega. Sabes que no logrará su misión: liberar de la cárcel a José Antonio Primo de Rivera. Todo el mundo parte de la certeza de que no lo consigue. Y el fracaso, aunque no lo sepa, aunque siga envenenada por los sueños, será también el puerto de Eva: “Ella cree en el amanecer del comunismo. No le importa morir sin llegar a verlo, pero cree y está dispuesta a lo que sea con tal de conseguir su objetivo. Es incluso más peligrosa precisamente por eso, por su fanatismo. Falcó sabe que no lo logrará, pero aun así, es la primera mujer lobo que se encuentra en el camino y eso le produce un inmenso respeto”.

También 'Eva' ha supuesto un cambio en la escritura de Pérez- Reverte. Sobre su modelo de mujer en cuanto a personaje. “Leí muy pronto 'Los tres mosqueteros'. Y eso me marcó. Había un personaje, el de Milady de Winter, bella y malvada, sin necesidad de recurrir al valor para crear su propio mundo, que me fascinaba. Desde entonces, cada vez que he tenido que crear a una mujer se me ha desviado hacia ella, hacia Milady…”.

Eva es diferente. “Cada novela nos obliga mucho a pensar. Para contar, primero hay que entender. No sé si existe amor entre Eva y Falcó, lo que sí manda es el respeto entre iguales”. Ella es un cruce de mujeres reales y fantasmales. “Mujeres que lucharon por ideales en la Unión Soviética y acabaron en muchos casos en los campos, pero también en Polonia, Hungría o por los frentes que tuve que cubrir en los Balcanes y que, en su empeño, al sentirse liberadas de tener que servir a sus instintos, a crear una familia o cosas así, a cambio de una idea, llegaban a ser más crueles que los hombres”, comentó el autor.

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Pérez Reverte comparte la "mirada amarga" del protagonista de sus últimas novelas
EFE - 11/12/2017

Arturo Pérez Reverte ha explicado hoy que el escepticismo, el humor negro y la mirada amarga son los rasgos que le unen a Falcó, el protagonista de sus dos últimos libros, de quien, según ha confesado, se siente más cerca que de Alatriste. A Pérez Reverte (Cartagena, Murcia, 1951) siempre le han interesado más los "lobos" que los "corderos" porque, a su juicio, los primeros son "más interesantes" en lo narrativo y en lo humano. Por eso, todos sus personajes -como él mismo- tienen algo de ese animal, según ha explicado el escritor en el Círculo de Bellas Artes durante una mesa redonda que se ha celebrado en torno a su última novela 'Eva', que, en sus palabras, es "una reivindicación" de lo que verdaderamente es el mundo "real".

El libro, lanzado en octubre bajo el sello de la editorial Alfaguara, continúa con las andanzas del espía que protagonizó su anterior trabajo, 'Falcó' (2016); un personaje al que el escritor ha querido darle una segunda vida literaria, después de su éxito de ventas: "más de 300.000 ejemplares vendidos en sus distintos formatos", apunta Pilar Reyes, su editora. Esta segunda parte de la historia tiene como coprotagonista a Eva, una agente soviética que ya aparecía en la primera novela y que ahora se verá envuelta en una serie de conspiraciones con la Guerra Civil española "como telón de fondo".

El personaje de Falcó no es "despiadado", pero es "singular", según su autor, que ha señalado que, por el tipo de novelas que él hace, necesita "héroes que no tengan ataduras familiares afectivas intensas" porque los conflictos que plantea "debe resolverse en solitario". "Yo no soy un hijo de perra como Falcó, porque él es un asesino. Pero ese escepticismo, ese humor negro que le sirve como supervivencia personal sí se lo he prestado yo. Y esa mirada amarga", asegura el también académico de la Real Academia Española, quien se siente más cerca de ese personaje que de su Alatriste.

El escenario de 'Eva', el Tánger de los años 30, no es un "mero decorado" -puntualiza Pérez Reverte- sino que forma parte de la trama: "Era un lugar donde la vida no valía nada", ha dicho. Otras dos marcas de carácter de esta novela son el humor y el sexo, ha apuntado la actriz Marta Flich, que también ha participado en el encuentro y que ha alabado el modo en que el autor de 'El club Dumas' y 'La Reina del sur' ha construido una relación de amor "poliédrica" y ha dibujado unos personajes femeninos "muy fuertes".

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Lun Dic 11, 2017 11:36 pm

Arturo Pérez-Reverte: "Un cazador es más rentable"
Javier Torres - cadenaser.es - 11/12/2017

Lo ha dicho una y mil veces. Y lo repite siempre que tiene ocasión. La estupidez, para Arturo Pérez-Reverte, es lo peor. En una época en el que los niños viven y son educados "en un mundo que no es real sino blando y protegido , porque lo que existe es Mosul, Sierra Leona, Somalia...", no es raro que el autor de 'Eva' prefiera a los lobos. Falcó, el detective que protagoniza la novela que trascurre en Tánger, es uno de ellos. En realidad, es "un héroe desarraigado, sin ataduras familiares o emocionales". Y también, de la misma manera, un cazador que, para el académico, siempre es "más rentable que un cazado. Falcó es un lobo en territorio hostil con una piedad nada convencional". Pérez-Reverte asegura sentirse, por todo ello, más cercano a este personaje que a Alatriste porque mientras Falcó nunca tuvo fe, el espadachín "la ha tenido, aunque la vida se la haya quitado".

La novela que ahora publica Alfaguara se titula 'Eva' porque es una mujer la que se haya en el envés de la trama de espías que trascurre en Tánger, con unos marinos del bando nacional y otros del republicano que no dudan en aliarse cuando el insulto de unos extranjeros hiere por igual su orgullo, "obligándoles" a unirse en una vulgar pelea de bar contra un enemigo común. En su imaginario, la comunista Eva, la fría comisaria política, la mujer de ética y de profundas convicciones, tiene mucho de la Milady de Winter de 'Los tres mosqueteros'. "Es una mujer de acero", remata Pérez-Reverte, quien se muestra feliz cuando alguien le comenta que su última novela parece ser una verdadera provocación.

Mujeres. El autor confiesa divertido y con un punto de desafío que son ellas las que "cosifican" al espía que sin ética trabaja para el bando nacional. Tiene 37 años. Lo pinta apuesto aunque sean ellas las que provoquen, afirma el escritor. El "tan sólo se pone delante y sonríe". En su idea de la seducción, el hombre puede no ser el protagonista sino el objeto de deseo. Habrá más aventuras de Falcó aunque antes se cruzará algún que otro libro. En primavera, Pérez-Reverte publicará otro. Y aunque no quiere comentar nada sobre el mismo, quién sabe si más que en los seres humanos se podría centrar en sus mejores amigos, los perros.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Vie Dic 15, 2017 5:41 pm

“Alguna vez he colaborado con el espionaje español”
Berna González Harbour - elpais.es - 15/12/2017

A Arturo Pérez-Reverte no le gustan las historias de espionaje modernas. Por eso, 'Falcó' y 'Eva', las últimas novelas del autor, se sitúan en los años 30. Para él, “los espías de hoy están muy condicionados por la tecnología, mientras que antes eran más artesanales y era muy importante la capacidad del individuo. El paisaje de esos espías pioneros me interesa mucho más”, comenta en conversación con Berna González Harbour en ¿Qué estás leyendo?, que en esta ocasión se desplazó hasta la sede de la editorial Alfaguara en Madrid.

Su experiencia como reportero de guerra le ha servido mucho para elaborar esta serie; porque Falcó no es solo imaginación: “He conocido a varios Lorenzo Falcó en mi vida, tengo algunos en mi agenda; ninguno es él, pero de cada uno, de su maldad, de su violencia, de su falta de escrúpulos... he cogido señas que me han servido para crear este personaje”.

Antes de repasar los libros que le han ayudado a construir estas novelas, y recordando las memorias del escritor británico Frederick Forsyth, confiesa haber sido tentado por los servicios secretos españoles en su época de reportero: “A todos los que hemos trabajado en lugares críticos nos ha pasado. He tenido aproximaciones de servicios secretos españoles y no españoles, los periodistas tenemos acceso a lugares a los que ellos no pueden llegar. Según lo que pidieran, accedía o me negaba”.

"Es verdad lo que decía Forsyth: Snowden y Assange no son espías, son traidores. Los espías han cambiado, ahora lo que les caracteriza es la técnica: romper sellos informáticos y meterse en redes por ejemplo; el factor humano ha sido desplazado por el factor tecnológico, antes dependías del valor, la inteligencia, la astucia, la maldad...” si los primeros espías no hubieran tenido estas aptitudes, nunca habrían podido dedicarse a eso.

Para Reverte, lo primero y lo que más le gusta a la hora de crear una novela es la documentación: “lo divertido es documentarla. Para mí supone el 75% del proceso”. Además, dice, no solamente utiliza libros que le ayudan a crear tramas o definir el momento histórico sino que le gusta leer novelas y revistas que le ayuden a “crear la atmósfera, que aporten cómo era el lenguaje de la época o el tono de las conversaciones, los productos que se anunciaban en las entrevistas o en la radio...”.

Otro elemento de una novela es tener referencias reales. Por ese motivo, una de las herramientas que utilizó para Eva es la Guía Michelin de los años 36-38. Y, entre los libros, destaca 'Tánger: la ciudad internacional', de Rocío Rojas-Marcos. "Ahí se ve cómo eran las cabinas telefónicas, lo que valía un hotel, la especialidad de un restaurante... detalles que me sirven para una línea y que puede que no importen a nadie, pero a mí sí. Me gusta que mis novelas tengan ese rigor", cuenta.

Además de documentarse, va a los lugares donde puede desarrollarse una acción, hace fotos, toma notas y cuando ya tiene creado un territorio, llega el momento de la escritura, "desde ahí, es el texto el que me pide cierta documentación", añade. Obsesionado por que sus novelas sean lo más realistas posible, Pérez Reverte confiesa que tiene todos los objetos que lleva Lorenzo Falcó “tengo su pistola, la compré en un anticuario, su pitillera, el encendedor, su pluma... y cuando hay una escena con ellos los tengo en la mano, los toco... todo ello te da un plus de realismo y precisión", porque no solo busca ser autor de una novela sino sentirse parte de la historia.

Los libros elegidos por Pérez Reverte para comentar fueron:

- Tánger: la ciudad internacional, de Rocío Rojas-Marcos (Almed).
- La guerra civil en Sevilla, de Nicolás Salas (Guadalturia)
- Ashenden o el agente secreto, de William Somerset Maugham.
- La máscara de Dimitrios, de Eric Ambler.

El vídeo completo de la entrevista se podrá ver aquí: https://elpais.com/elpais/2017/12/15/op ... 64829.html

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Dom Dic 17, 2017 12:45 pm

Arturo Pérez-Reverte: “Sospecho que toda mujer lleva una Milady dentro”
Victoria R Ramos - zendalibros.com - 17/12/2017

Cae la noche sobre Madrid y a escasos metros de unas calles invadidas por la frenética actividad de los comercios y las luces navideñas, un heterogéneo grupo de personas aguarda en silencio en una sala a oscuras. El Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes es el lugar elegido para la puesta de largo de Eva, segunda entrega de la serie Falcó de Arturo Pérez-Reverte. Tras más de 300.000 ejemplares vendidos en España y América Latina los personajes que transitan las páginas de esta historia dura y seca, al más puro estilo de la novela de espías, ya son seres que habitan la mente de los lectores.

El escritor cartagenero se bate en duelo dialéctico con tres mujeres. Pilar Reyes, editora de Alfaguara; Marta Flich, economista, actriz y youtuber del HuffPost; y Karina Sainz Borgo, periodista que firma en esta misma página de Zenda, llevan la batuta en el escenario. La protagonista del evento que reúne a directores de cine, miembros de la Real Academia Española, escritores, periodistas y lectores, es otra fémina: Eva Neretva, una loba valiente, decidida y cruel que caza en territorio hostil. Un verdugo con fe dispuesto a morir matando. La condensación en un único personaje de todas aquellas mujeres de acero que dejaron su sangre y sus nombres grabados en la historia de los frenéticos años treinta. Tras ella, se vislumbra una ciudad: Tánger.

“Falcó provenía de una buena familia andaluza vinculada a las bodegas, al vino y a su exportación a Inglaterra. Los modales y la educación adquiridos en la infancia le habían ido bien más tarde, cuando una juventud poco ejemplar, una carrera militar truncada y una vida vagabunda y aventurera pusieron a prueba otros resortes de su carácter. Ahora tenía treinta y siete años y una densa biografía a la espalda: América, Europa, España. La guerra. Trenes nocturnos, fronteras cruzadas bajo la nieve o la lluvia, hoteles internacionales, calles oscuras e inquietantes, abrazos clandestinos. También tenía, allí donde la memoria reciente se le mezclaba con las sombras, lugares y recuerdos turbios cuya cantidad, al menos por ahora, no le importaba seguir aumentando. La vida era para él un territorio fascinante; un coto de caza mayor cuyo derecho a transitarlo estaba reservado a unos pocos audaces: a los dispuestos a correr el riesgo y pagar el precio, cuando tocara, sin rechistar. Para Falcó, palabras como patria, amor o futuro no tenían ningún sentido. Era un hombre del momento, entrenado para serlo. Un lobo en la sombra. Ávido y peligroso.”

—KSB: Falcó es un lobo sin moral. ¿De dónde vino el pelaje del personaje? Dados tus años de reportero de guerra, son muchos los personajes y es mucho el bagaje. ¿Cómo sintetiza Falcó a todas las criaturas de Pérez-Reverte?

—APR: Un autor es su mirada. Yo escribo con mi mirada, y en una parte de mi vida también fui un lobo, así que Falcó representa mi vida durante 21 años. Además, por mis tendencias y aficiones no es que no tenga simpatía ni compasión por los corderos, pero creo que es más interesante un lobo, narrativa y humanamente hablando, y por eso en mis novelas hay más lobos que corderos. A la hora de contar un personaje, es más rentable como protagonista un cazador que un cazado. Esa actitud de cazador que ha bajado de su cubil al llano, del lobo moviéndose por territorio hostil, me la dejó un párrafo de Virgilio que tuve que traducir cuando era estudiante y que me impresionó mucho, por su belleza y eficacia. Desde entonces, me pasé la vida observando lobos, y ahora, cuando miro hacia atrás veo que la mayor parte de mis protagonistas son lobos.

—KSB: No sé si hay opción de que Falcó sienta piedad, de que le mueva un sentimiento así en algún momento.

—APR: No lo excluyo, pero lo que pasa es que la mirada de un lobo de este tipo no es convencional. A veces lo que nos mueve a nosotros a la piedad común no es lo que mueve a estos personajes a sentir piedad o misericordia. Yo no soy Falcó, pero comparto buena parte de sus puntos de vista y de sus miradas, entre ellas el que realmente no todas las víctimas producen la misma compasión. Falcó sí tiene compasión, pero solo por determinadas personas y en determinados momentos.

—MF: Con respecto a Falcó y su falta de relación con su familia, él tiene un hermano, pero parece que no quiere saber nada de él. En un pasaje se dice que “a veces Caín tiene que hacer las maletas”. Eso me recuerda al episodio de la Biblia sobre Caín y Abel, aquello de “¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?”. ¿Hay algún conflicto ahí que se vaya a desarrollar más adelante?

—APR: No, es un recurso narrativo. Yo necesito personajes desarraigados. Para el tipo de relato que yo escribo necesito héroes —masculinos o femeninos— que no tengan ataduras familiares o afectivas. El tipo de conflicto que yo les planteo ha de ser resuelto en solitario. Un lobo con familia es raro. Si la tiene, es un lastre. Cuando yo estaba en sitios como Sarajevo o Beirut y veía todo irse al diablo, pensaba: “Qué suerte estar solo y no tener nada tuyo que se queme en este fuego que estás viendo”. Que ese niño muerto no sea tu hijo, o que esa mujer violada no sea tu hermana o tu madre. Qué suerte poder pasar por aquí ligero de equipaje, afectivo o sentimental, para así poder pelear. Es como cuando Eneas baja a luchar contra los griegos, solo puede hacerlo cuando piensa que ya ha perdido a su familia. Necesito que mis personajes puedan morir matando si hace falta, y para eso que haya pocos lazos afectivos, o que estén entre brumas. En el caso de La Reina del Sur Teresa intenta crearse esos lazos continuamente, pero el tipo de vida que lleva la despoja de ellos sin cesar, y así acaba sola. Mi héroe, aparte de cansado, es bastante solitario.

—PR: ¿Hay algún personaje real detrás de Falcó?

—APR: La mirada de Falcó es la mía, pero yo no soy un hijo de perra torturador y asesino como él. Yo no he matado, torturado ni violado, pero sí lo he visto hacer. Ese escepticismo y ese humor negro que tiene Falcó, que le sirve a él como mecanismo de supervivencia personal para hacer frente a conflictos en la vida, sí que se lo he prestado yo. Tengo más en común con Falcó que con Alatriste. Alatriste es un tipo que ha tenido fe, moralidad y palabras con mayúscula que luego la vida le ha quitado (“tu rey es tu rey”, llega a decirle a Íñigo), pero Falcó nunca las ha tenido. Yo las tuve, pero las perdí muy joven. La mirada amarga, pero suavizada por el humor negro sí que es mía. Además, Falcó está más cercano temporalmente a mí, mientras que Alatriste es de una época distinta.

“Eso había dicho Eva la última vez. Nunca lo habían engañado antes, recordó absorto. Nunca una mujer, y nunca de esa manera. Eva Neretva, alias Eva Rengel, alias sabía Dios qué. Se había revelado maestra indiscutible en el juego turbio, arriesgado, que jugaban ambos. Con su frialdad tan soviética. Casi inhumana.”

—KSB: Eva tiene un punto fantasmagórico, Eva es una presencia. Es cierto que como personaje femenino rescata mucho de lo que es la literatura de Pérez-Reverte, pero quizá lo más importante es que ella es un verdugo. Pertenece a una época ideológicamente comprometida y es incluso más fría que él. Me interesa el lado ideológico más que el hecho que sea un personaje femenino. Ella es alguien dispuesta a pagar un precio muy alto, a morir matando. ¿Qué hay detrás de Eva? ¿Hay algún personaje real o una faceta histórica o ideológica en concreto detrás de ella?

—APR: No, es una mezcla de muchas cosas. Yo leo mucha Historia, y en el primer tercio del siglo XX hay una época interesantísima en lo político y en lo social. Leyendo sobre esa época saltan muchos personajes, mujeres húngaras, polacas, rusas, norteamericanas o inglesas, activistas del socialismo, comunistas o anarquistas, que además tomaban partido de una manera muy activa, no como simples compañeras del activista, sino siendo de por sí personajes importantes y actores fundamentales del siglo XX. Algunas incluso acabaron muriendo por ello tras hacer frente a muchos desafíos con gran valor y coraje. Había mujeres muy interesantes, y de sus biografías, incluyendo historias de mujeres torturadas y ejecutadas por sus propios jefes, saqué muchos lugares, digamos, que crucé para crear a Eva. Eva no está basada en un personaje real, pero se apoya en elementos de mueres que sí lo fueron.

—KSB: Leyendo trabajos sobre esa época queda claro que había torturadoras, y recuerda a esas francotiradoras rusas que eran las que mataban a la gente. En el caso de Eva sus grandes momentos como personaje son impartiendo violencia, frente a esa idea azucarada de que lo femenino añade sentimiento. Yo creo que Eva añade mucha violencia.

—APR: Eva es una mujer con fe, un apóstol de una causa en la que cree: ella cree que el comunismo será lo que solucione el futuro de la humanidad, y además esta convencida de que ella no sobrevivirá, que morirá antes de que llegue la victoria final. Y a esa fe, que ya de por sí la hace interesante, une el hecho de ser una mujer que sale a un mundo, gobernado por lo masculino, dejando atrás esa barrera de la femineidad, los instintos de nido que le impiden ser libre: para ella es más importante la causa que tener marido o hijos o un hogar, y por eso ella lucha con su propio coraje y su propia dignidad, resultando mucho más peligrosa, porque la mujer es mucho más dura en los momentos duros. Como dije el otro día en una entrevista, al hombre se le da bien el sprint, pero a la mujer se le da bien la maratón. Está muy bien adiestrada para el sufrimiento, el dolor e incluso el caos, donde se desenvuelve mejor que el hombre. Una mujer tiene la cabeza más tranquila en el caos que el hombre. Cuando una mujer decide ponerse al servicio de una causa puede llegar a ser un verdugo de lo más implacable, y esto se refleja en todas las mujeres de mis novelas, no solo en esta: Teresa Mendoza, Adela de Otero, Tánger Soto… En los lugares donde he estado, yo he visto a mujeres hacer cosas terribles: en Dobrinja vi a una abuela con la escopeta de caza defendiendo a otras mujeres de su pueblo, a sus nueras, sus nietos, su familia. En los años 30 había mujeres de acero y Eva es una de ellas.

—MF: Es una mujer fría y cruel. En esta relación poliédrica que tienen, en este enamoramiento extraño y genuino que tienen Eva y Falcó, ¿qué es lo que más le atrae a Falcó de ella: el hecho de que vea en ella a una igual, o el hecho de que ella moriría por su ideología?

—APR: Falcó sabe que ella está equivocada, que no va a ganar. Falcó tiene un recorrido de mirada mucho más experimentado. Como él está fuera, puede ver desde ahí lo que ella desde dentro no ve. Él sabe que ella no triunfará, pero admira su fe, su coraje y su determinación, porque, quizá paradójicamente —luego hablamos de eso—, Falcó es un cazador al que le gustan las mujeres, pero ellas son para Falcó un objeto que desvelar. Él vive como quiere vivir, pero ella es diferente, no responde al tipo que caza. Ella es otro cazador, otro lobo. Y eso él lo ve y lo respeta. Digamos que la desea menos de lo que la respeta. Lo que siente es más curiosidad que deseo: Eva le parece un elemento que estudiar, le fascina este ejemplar de mujer que ha encontrado, y su observación le crea unos vínculos asombrosos, con los que me he divertido mucho como autor, porque una novela te obliga a pensar, a resolver problemas en los que no habías reparado. En una novela, para contar hay que entender. No sé si entre ellos hay amor, y ni ellos mismos lo saben, pero sí existe una lealtad entre iguales. Son dos lobos del mismo pelaje.

—PR: Falcó comparte época con El tango de la Guardia Vieja, cuya protagonista, Mecha Inzunza, está en las antípodas de Eva. ¿Cómo intuyes qué personaje tiene que habitar cada libro? Porque son dos miradas femeninas completamente distintas de la misma época.

—APR: Falcó nació de El tango, de hecho. Son dos mujeres muy distintas, pero pertenecen al mismo tipo de mujer. Educada de otra forma, Mecha podría haber sido Eva. Todas mis mujeres tienen ese parentesco, al que también pertenece Olvido Ferrara de El pintor de batallas, es el tipo de mujer que me interesa no solo al escribir sino también en la vida, quizá porque leí Los tres mosqueteros muy joven, con nueve o diez años. El personaje de Milady me impresionó mucho: la mujer bella y malvada, pero con motivo para serlo, que no depende del varón para realizarse —aunque a veces establezca algún tipo de alianza o colaboración con alguno— y que es capaz de generar su propio mundo. Y teniendo esto presente desde crío, de mayor he ido buscando las Miladys que pudiera encontrar, o para ser más exacto, la Milady dentro de cada mujer. "La primera novela que leí de Conrad, y la que me ató a él, La flecha de oro, ya tenía una mujer así, Rita." Así que todas mis protagonistas son hijas de Milady, en cierta forma. Cuando fui reportero conocí mujeres en la guerra —milicianas, fotógrafas, enfermeras—, y creo que un ser humano no demuestra lo que es hasta que está al límite. Aquí se pueden fingir o incluso adquirir un montón de virtudes falsas, y trampear en la vida usando el dinero, la simpatía o la locuacidad, pero cuando llega el caos, el tsunami, la guerra, las Torres Gemelas o el Titanic, cuando llega la vida real, es cuando el ser humano tiene que demostrar lo que es, no lo que aparenta ser. Y en esas situaciones es donde he visto a la mujer actuar con mucho más coraje que los hombres muchas veces. Ahí fue donde la vida me confirmó las sospechas e intuiciones que arrastraba desde niño: que toda mujer tiene una Milady dentro, y que cuando la vida provoca que se manifieste, lo hace de una manera muy interesante, a veces peligrosa y a veces espectacular. La primera novela que leí de Conrad, y la que me ató a él, La flecha de oro, ya tenía una mujer así, Rita. Desde entonces he ido saltando de mujer a mujer buscando momentos como el de Matilde de la Mole con la cabeza en el regazo de Julián Sorel en Rojo y negro, de Stendhal. Por eso estoy orgulloso de Eva, porque no es un personaje que surja con esta novela, sino que es consecuencia de una vida. El orgullo de un novelista, aparte de lo bien o mal que lo haga, es que sus personajes sean consecuentes con él mismo.

—KSB: Moira Nikolaos también es un personaje interesante, y ella sí está basada en una mujer real.

—APR: Sí, pero no puedo ni debo dar más detalles. Digamos que llegué a una guerra muy jovencito y allí conocí a una mujer con la que viví una temporada con situaciones extremas muy interesantes, que después ha inspirado a Moira. Era una mujer valiente y exótica que vivía en un mundo exótico, y nuestra relación nunca fue sexual, sino del tipo de madrina de guerra que me acogió en su casa. La recuerdo una vez durante un bombardeo, borracha, en bragas y sujetador, escuchando música de un disco, con mi cabeza apoyada sobre su barriga, mientras las bombas caían fuera. Son cosas que marcan para siempre, y esta novela es un buen sitio para recordarla. Hay cosas en la vida, como las guerras y otras experiencias intensas, que te crean vínculos de lealtad y complicidad extraordinarios. Esto se puede ver por ejemplo en la entrevista que hace poco en la revista Zenda hemos publicado con Márquez, mi cámara de toda la vida, y que es el mismo que tiene Falcó con Moira. Es una lealtad que ni siquiera puede definirse bien.

—PR: Eres un gran creador de personajes, y también de ambientes, hasta el punto de que para un lector que no ha conocido el lugar de la novela, creas una ficción que lo sustituye. Recuerdo que cuando llegue a este país tuve el privilegio de editar El asedio sin haber ido jamás a Cádiz, y cuando llegué allí tras leer la novela me dio la impresión de estar en una ciudad como sustituida por la obra literaria. Aquí me ha ocurrido igual en el viaje que compartimos con Karina a Tánger: cuando paseábamos por las calles de la Medina era imposible no ver en ellas a Lorenzo Falcó.

—APR: Para mí el escenario forma parte de una novela. En todas mis novelas es como otro personaje más. Necesito que el lector vea lo que yo veo, se mueva por donde yo me muevo, que vea la penumbra o el cigarrillo que se enciende o se apaga. En este caso lo que tenía que ver era un Tánger de los años 30 en blanco y negro, no el de ahora, y eso se consigue con muchas lecturas y muchas películas —no Casablanca, que eso es mentira—, porque cuando un lector visita una ciudad, como por ejemplo París, puede borrar mentalmente los coches y el tráfico moderno y los turistas y colocar encima escenas de la Revolución Francesa, con Rousseau o Saint-Just dando un paseo y guillotinas por la calle. Eso es un privilegio maravilloso. Y en este libro, al ser tan corto, como canónica novela de espías que es, con más acción, más diálogo y con todo más condensado, hay que tener cuidado para que el lector siga pudiendo ver todo lo que tú quieres que vea sin perderse. El cabaret, por ejemplo, no lo describo minuciosamente, sino que solo doy dos o tres detalles y el lector ya completa el resto de la escena con su imaginación.

—MF: Mi impresión es que Tánger es un territorio donde ha habido un mestizaje absoluto, y en la novela hay incluso una ambigüedad jurídica para que se pueda desarrollar la acción. Hay un momento de la historia en el que se reúnen las dos tripulaciones españolas en un cabaret, se encuentran con unos ingleses que los llaman “sucios españoles” y se lanzan contra ellos como un resorte olvidando lo de nacionales y republicanos. ¿Esto es una crítica directa a los nacionalismos, las banderas, los bandos, las pertenencias que nos organizamos en nuestra cabeza?

—APR: En el mundo de Falcó, como en el mío, la lealtad es lo más importante. Cuando has vivido unos años y has visto un par de cosas, te das cuenta de que todo es muy relativo, pero la lealtad es fundamental, es el elemento decisivo. Yo a mis amigos los sitúo por lealtades, y procuro ser leal yo también. Y la lealtad no tiene bandera, ni frontera, ni raza, ni nada. Uno es leal a aquellos con los que se siente solidario, y además tiene la obligación de jugarse lo que haga falta por ellos. Lo que no puede ser es la cobardía. Uno puede ser de ideas opuestas, pero hay lealtades instintivas, atávicas, sin código racional, que están ahí y a las que hay que ser fiel. Hay gente a la que hay que unirse cuando pelea, aunque no sepas muy bien por qué. Porque es de los míos, porque hay algo que compartimos, no sé. Esos marinos, enfrentados por las circunstancias, pero situados ante algo ineludible, deciden ser leales a sí mismos. Los españoles somos muy complejos, como he dicho muchas veces. Somos muy poco prácticos y bastante criminales para muchas cosas, pero somos un pueblo muy generoso, que cuando se une para algo es magnífico verlo unido, aunque sea para salir en un cuadro de Goya. En resumen: que no puedes quedarte sentado, seas republicano o nacional. Y esto no es literario: no sé si algo así ocurrió de verdad, pero si yo soy un republicano o un nacional que oye que a uno de los otros un inglés lo llama sucio español en un cabaret, me levanto sin duda. Aunque crea que sí somos sucios. [risas] Pero no puedes decirlo.

—PR: ¿Y por qué Tanger?

—APR: El Tánger de los años 30 era el lugar perfecto para espías, conspiraciones y ambiente peligroso donde la vida no valiera nada y resultara fácil comprar cualquier cosa, con dinero, con violencia o con favores. La película Casablanca de Michael Curtiz era en realidad Tánger, pero como estaba en manos de los españoles lo cambiaron por motivos políticos a Casablanca. Es muy importante no equivocarte a la hora de elegir el escenario. Al principio dudé, porque iba a escoger la Orán francesa, pero lo cambié y, como pudisteis comprobar el día que estuvisteis allí, era el lugar adecuado.

—KSB: Era un sitio mucho más significativo geopolíticamente en los años 30.

—APR: Sobre todo porque no estaba “contaminado” aún con todos los artistas y modistos europeos que fueron después. Estaba aún virgen de esnobismo, era oscuro y barriobajero, lleno de gentuza, droga y prostitución. No era el Tánger de Yves Saint-Laurent o Paul Bowles.

—PR: La misión de Falcó es rescatar un cargamento de oro de un barco destinado a Rusia, pero esta no es una novela de mar, aunque dos de los personajes más fantásticos son los capitanes de los navíos.

—MF: Los dos capitanes son la lealtad elevada a la enésima potencia. Me da la sensación de que si se intercambiaran los papeles, los dos actuarían como actuó el otro, siendo responsables de sus tripulaciones en su microdemocracia, pero yendo hasta las últimas consecuencias en sus decisiones. Los códigos del mar se trasladan incluso a tierra, donde reina el caos. ¿Crees que si hubiera más Fernando Quirós y Antonio Navia en el mundo nos iría mejor en la vida?

—APR: Estoy convencido de que sí. Desde hace mucho tiempo yo quería hacer una novela de marinos en tierra, quizá porque eso ocurre mucho en las novelas de Conrad, llenas de marinos contando sus historias en el puerto, y además yo crecí en una ciudad con puerto de pequeño. Y esta era la ocasión para hacerlo. Lo que más respeto en el mundo es un marino mercante, porque yo crecí entre marinos, viendo petroleros entrar y salir de Escombreras hacia el golfo Pérsico o Siria y oyendo sus historias mientras fumaban, bebían whisky o jugaban al ajedrez. Viendo cómo hablaban y cómo me trataban me di cuenta de que eran distintos de los “terrícolas” [risas], y que el suyo era un mundo diferente en sus códigos o sus inocencias, porque el mar te preserva algunas inocencias de las que un terrícola carece. Me parecía muy interesante todo eso. Es más, yo también soy marino y navego. El día más feliz de mi vida fue no fue el de mi primera novela, sino el día que conseguí el carnet de capitán de yate, que solo se da tras un examen dificilísimo. Estaba eufórico. Todo ese respeto, ese amor por los marinos y esa admiración por sus códigos no escritos me llevaron a estos dos personajes, que son marinos antes que enemigos. Salvo casos muy concretos y tristes, en las guerras en el mar siempre ha habido más caballerosidad, incluso teniendo en cuenta la crueldad de los submarinos. Quien está en el mar sabe lo duro que es, y eso se refleja en su guerra. Después de terminar de combatir, salvas a los derrotados, los rescatas, y cosas así. Y yo estoy gozoso de compartir esos códigos dentro de mi pequeña parcela como marino, por ejemplo ayudando a otro barco con dificultades en medio de la noche. Recuerdo eso como un momento glorioso de mi vida, porque ese día fui marino: actué bien, goberné bien mi barco, mi maniobra fue buena, lo hice bien, todo salió bien, y el tipo me lo agradeció de marino a marino. Eso me hace sentir más orgulloso que cruzar una calle peligrosa en Sarajevo.

—KSB: Yo quiero referirme a esos aspectos morales que parece que hay en el mar. Somos propensos a pensar que hay barcos buenos y hay barcos malos, están esos capitanes que aportan códigos… Hay un tema ahí al hilo de las purgas y represalias que sufrió la armada republicana dentro de la contienda.

—APR: El problema es que la marina republicana no actuó todo lo bien que pudiera haberlo hecho y sufrió varios desastres. Tuvo momentos como el hundimiento del Baleares, pero en general tuvo poco peso y no fue muy brillante. Antes de la guerra la mayoría eran muy de izquierdas y muy a la soviética, y asesinaron a varios oficiales conservadores, religiosos o de derechas en los primeros meses de la guerra. Además, la marina republicana se quedó sin barcos cualificados, al mando de personal ascendido de clases subalternas sin la suficiente cualificación, mientras que en el otro bando sí que había más marinos cualificados, y por eso la marina nacional tuvo más peso en la guerra. Pero quien haya navegado sabrá a lo que me refiero ahora: tu barco es lo mejor del mundo, aunque sea feo, torpe, ruinoso, oxidado, haga agua o resulte una pesadilla. Es el tuyo, y eso crea vínculos muy singulares. Antes Marta dijo que un barco era una democracia, pero eso no es así, por una razón fundamental: a menudo hay que tomar decisiones gravísimas en momentos críticos, así que no puedes empezar a preguntar “a ver qué os parece esto”. Yo navegando he tenido momentos muy duros, y jamás he consultado con nadie: yo soy el capitán y soy el responsable de vidas y bienes a bordo —primero las vidas, luego los bienes y luego el barco—. Hay un caso que ya puedo contar, porque mi padre ya ha muerto, de un amigo suyo, Agustín de la Guerra, de la vieja escuela, muy bruto y muy de piñón fijo, pero magnífico y valiente marino, aunque insoportable en tierra, a quien un día en los años 50 el mayordomo de su barco, que estaba algo bebido, se salió de tono al hablarle. Y él lo agarró, lo sacó del puente, lo tiró por la escalera del puente y el mayordomo se rompió una pierna. El mayordomo lo llevó ante un tribunal —de marinos, no civil— y el capitán reconoció los hechos, pero afirmando que el mayordomo había tenido suerte, porque un siglo antes hubiera sido colgado de algún palo del barco.

—MF: Yo quiero referirme a dos de mis partes favoritas, el sexo y el humor, que se unen en esta reflexión de Falcó: “El análisis excesivo de las cosas acababa por alterarlas, por destruirlas. Empezabas analizando lo de matar y no matar, y morir o seguir vivo, y terminabas buscando profilácticos”. Yo tengo una teoría con respecto a este tema, y es que creo que las mujeres cosifican a Falcó, que algunas no están interesadas en absoluto en mantener una relación más allá de disfrutarle. ¿Eres consciente de que Falcó es un objeto sexual?

—APR: ¡Muy bien! Muy bien visto. Ese es el tema. Ese es Falcó, un objeto sexual. Es a él a quien las mujeres codician. Es él el acosado, que no te quepa la menor duda. Es guapo, es elegante, es simpático, es encantador, está en la flor de la vida, atractivo, seductor, pero son ellas las que lo desean. Él simplemente se pone delante, no acosa a nadie. Se pone delante y sonríe, y ellas son las que deciden si dan el paso o no lo dan. Incluso hay una escena en un hotel, con una sirvienta mora, que pensé que me la iban a comparar con Dominique Strauss-Kahn, y que era muy peligrosa, pero también me dije: “¿Y por qué no la voy a contar?”. Y lo hice, pero con mucho cuidado, dejando claro que es ella la que por razones diversas se le va poniendo delante hasta que él, que ya iba a marcharse… pues venga. Él nunca ha seducido a nadie de manera violenta. Se pone delante y sonríe. El tipo de mujer entre el que Falcó se mueve es sensible a ese tipo de actitudes. Si Falcó fuera un tipo en plan “qué tal, pequeña, ¿qué haces por aquí?, ¿estudias o trabajas?, toma una copichuela”, no tendría nada que rascar con ellas. Ninguna de ellas aceptaría a un tipo así. Por eso me parece muy oportuna tu apreciación. Muy bien.

—MF: Es que los personajes femeninos que haces son muy potentes, muy fuertes.

—KSB: A mí me sorprendió el tipo de humor tan duro y descreído de Falcó, un humor muy negro que se nota más en Eva que en Falcó, incluso en momentos épicos, como el del cabaret.

—APR: Y ahí no interviene Falcó. Se queda apoyado en la barra con una cerveza, mirando.

—KSB: Porque Falcó a veces se ríe, y se ríe malamente.

—APR: Se ríe con el colmillo, como se ríe su autor. Eso sí se lo he prestado yo, esa risa con mala leche, ese humor resignado, fatalista y negro, en algunos momentos de mi vida solamente, claro. Cuando asumes que la vida es una broma de mal gusto y un territorio a menudo grotesco, hay una especie de resignación práctica, de supervivencia. No puedes dejar que tu corazón se destroce con cada tragedia, porque las tragedias son continuas, y además el ser humano, a menudo por estupidez, se busca sus propias tragedias. Yo ya no puedo sentir simpatía por el que de verdad piensa que el Titanic es insumergible, ni por el que piensa que está seguro en el piso 200 de una torre, ni por el que cree que nunca va a pasar nada cuando va a hacerle fotos a un oso o a hacer “tiburoning” mientras llevas un calamar en el culo, y encima se queja porque le muerde. [risas] Y cuando no puedes compartir solidaridad con algunos elementos, pero tampoco vas a escupirles, pues desarrollas este tipo de humor negro como el de Falcó, que sabe que los osos polares son carniceros, que las orcas muerden y que los lobos no son mascotas. Si llorara por todo lo que ha visto, se destrozaría moralmente.

—MF: La novela lo resume diciendo algo así como: “Para como está el mundo, tampoco es tan mala persona”. ¡Y eso que era alguien que venía a matar a Falcó!

—APR: Que una persona quiera matarte está en las reglas. Que una persona sea idiota no está en las reglas. [risas] Son dos cosas distintas. Que me maten por maldad, por lujuria, por avaricia vale, pero por estupidez no. Y vivimos en un mundo en el que se nos quiere obligar socialmente a solidarizarnos con la estupidez. Pongo un ejemplo claro, el de la actriz italiana Pippa Bacca, una “performancera”, o como se diga, que decidió demostrar que todo el mundo era bueno, dando la vuelta al mundo haciendo autostop vestida de novia todo el camino. Cuando llegó a Turquía la violaron y la asesinaron. ¿Tú crees que yo puedo ser solidario con eso? Pues no. Lo siento. Me dará mucha pena, lo sentiré por su familia y por ella misma, pero diré que era una gilipollas absoluta, que era tonta del culo, y que murió como tal. O la animalista aquella que fue a los encierros diciendo “bonito, bonito” al toro y se la llevó por delante. Me niego a solidarizarme con la estupidez. Y con Falcó quería hacer precisamente un personaje que se ciscara en todo este tipo de cosas. Quería que le dijeran machista, violento, que lo llamaran de todo. Quería provocar. Porque ese es el mundo real. Falcó existió y sigue existiendo. Los años 30 fueron exactamente así. “Es que en esta novela o película sobre las cruzadas no lucha ninguna mujer”. ¿Serás idiota? O Díaz Yanes, que está aquí hoy, y a quien le han reprochado que en la película Oro no haya papeles femeninos en masa. ¡Pues claro, porque hablamos de españoles en América en el siglo XVI! Y eso es Falcó, una afirmación de que el mundo no es el buenismo que tanto abunda ahora. No lo fue y no lo es, porque encima seguimos creyendo que el mundo real es este en el que vivimos ahora, y no lo es: es ficticio, irreal y privilegiado. Es estupendo, sí, porque es la parte buena del mundo, pero lo real se llama Mosul, Sierra Leona, Etiopía, Somalia, y eso el autor de Falcó lo sabe porque estuvo allí mucho tiempo. Además, a los críos los estamos educando para un mundo que no tiene nada que ver con la realidad. Nos estamos quedando en un mundo de lobitos buenos y de ositos de peluche, y cuando el mundo real llega, y siempre llega, cuando la torre se cae, el barco se hunde y el lobo hambriento baja al llano a comer, los chicos ya no están preparados para eso. Una vez escribí sobre una fiesta de un colegio donde se decidió que los niños iban a ir todos de piratas, pero que no trajeran sables ni pistolas. ¿Por qué? “Porque son piratas buenos”. [risas] Además, es que tampoco se trata de convertir a los niños en lobos, sino de enseñarles que los lobos existen, y a pelear con ellos.

—PR: No hay mejor manera de terminar, entonces. Falcó es la reivindicación del mundo real.

—APR: Exactamente. En abril saldrá una novela nueva que no es de Falcó, condensada y corta, muy diferente, y para mí muy interesante, que a Pilar le ha gustado mucho, y que tiene que ver con todo esto que estamos hablando del mundo real.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Dom Dic 17, 2017 1:39 pm

Pérez-Reverte firma su último libro en Murcia
LO - laopiniondemurcia.es - 15/12/2017

El escritor Arturo Pérez-Reverte es la primera opción para salir a tomar una cerveza entre los murcianos. Tras él, Xuso Jones y Carlos Santos se sitúan en la segunda y tercera posición para cerrar el top 3 del ranking de popularidad realizado, como cada año, por Cerveceros de España. Estos datos se hacían públicos en marzo. Este viernes se volvió a demostrar que el literato es muy querido en la Región que le vio nacer.

El creador de Alatriste y Falcó firmaba esta tarde libros en la recién abierta Casa del Libro en Murcia. El local, en Jaime I, ya ha iniciado su oferta de actividades. Aunque, hoy, el cartagenero presentaba a 'Eva'.

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Colas para ver a Pérez-Reverte en Murcia
laverdad.es - 16/12/2017

Arturo Pérez-Reverte acudió este viernes a la recién estrenada Casa del Libro, en Murcia (c/ Jaime I El Conquistador, 9), para firmar ejemplares de su última novela, 'Eva', segunda entrega de la saga que iniciara hace un año con Lorenzo Falcó. El personaje ideado por el escritor cartagenero, un espía sin escrúpulos, vuelve a pasear por las páginas de un libro en el que Pérez-Reverte da protagonismo a la agente soviética del NKVD Eva Neretva.

Editada por Alfaguara, la novela de Pérez-Reverte, cuyos incondicionales lectores acudieron en masa, formando grandes colas, a la cita con el autor en la Casa del Libro, se sitúa en plena Guerra Civil española y recorre los territorios de Tánger, donde Falcó tiene por misión conseguir que «el capitán de un barco cargado con oro del Banco de España cambie de bandera», se lee en la sinopsis.

De 'Falcó', el primer libro de esta nueva serie del autor de 'Alatriste', el escritor cartagenero ha vendido más de 300.000 ejemplares, sumando un éxito literario más a su carrera que busca continuar con 'Eva'. En esta última obra, define en 'ABC Cultural' el catedrático murciano José María Pozuelo Yvancos, se vislumbra un «Pérez-Reverte en su mejor momento. Sus novelas trazan lazos de unión unas con otras, hasta formar una urdimbre que es lo que los clásicos llamaban estilo, y los modernos, mundo».

La cita con el escritor fue una de las primeras actividades programadas por la Casa del Libro tras su apertura, que tiene previsto acoger nuevas firmas, recitales, talleres y hasta un club de lectura.


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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Mar Dic 26, 2017 10:25 pm

El capitán de las causas perdidas
Verónica Chiaravalli - lanacion.com.ar - 26/12/2017

Es un barco condenado y su capitán lo sabe.

En 1937, mientras una España partida al medio se debate encarnizadamente entre dos destinos, el carguero 'Mount Castle', leal a la República, vela, en aguas neutrales de Tánger, la calma chicha que precede al vendaval. A poca distancia acecha el destructor que los nacionales han enviado para comenzar la cacería apenas el carguero se vea obligado a abandonar el paraguas protector establecido por la diplomacia. La misión del destructor 'Martín Álvarez', al mando del capitán Navia, consiste en detener al 'Mount Castle'. Por las buenas, si se puede, o a cañonazos, si el carguero planta cara. En cualquier caso, queda claro que el buque mercante no tiene ninguna posibilidad frente al navío de guerra.

Hay, sin embargo, un tercer camino, que excluye tanto las formalidades del reglamento como la crueldad de la batalla. Esa zona gris y ambigua, donde el apego a la ley pierde espesor y sentido, es el territorio natural de Lorenzo Falcó, el espía mercenario y seductor, circunstancialmente al servicio del franquismo, creado por Arturo Pérez-Reverte, que vuelve ahora con una nueva aventura: 'Eva'.

La novela rebosa de mujeres bellas y sofisticadas, audaces y aguerridas; de hombres elegantes, canallas con lustre, pobres diablos, burdeles roñosos y hoteles de lujo. Todo envuelto en una trama de acción trepidante y peripecias sin respiro. Pero precisamente allí, en el ojo calmo de su huracán narrativo, ubica Pérez-Reverte dos personajes que operan como un motor inmóvil, a salvo del torbellino de tiroteos, grescas y conspiraciones que gira vertiginoso a su alrededor. Los capitanes de los barcos en pugna actúan en una dimensión ajena al resto de los personajes; una realidad suspendida más allá del pragmatismo de la supervivencia, que se rige por otros valores.

Para aquellos que no navegamos más que de manera vicaria en las páginas de los libros, un barco es, a menudo, mucho más que un barco. Y trae aires de alegoría metafísica. Resulta imposible no ver detrás del 'Mount Castle' -que ha sabido hacerse invisible para burlar una y otra vez las mortíferas patrullas franquistas y sus aliados- la sombra de aquel buque espectral que de tanto en tanto arrojaba en la orilla el alma en pena del holandés errante; o la estructura maltrecha y la tripulación fatigada que se empeña hasta el último aliento en la conmovedora travesía del 'Judea' de Conrad en 'Juventud'.

La carga que el 'Mount Castle' transporta también abre una puerta a la metáfora: la embarcación lleva en sus entrañas el oro de la República, que intenta poner a resguardo fuera de las fronteras de España. Es ese el botín tan preciado para los nacionales. Pero en aquel metal brilla además, ante los ojos del lector, el oro maldito de los nibelungos y el oro del vellocino que vuelve a los hombres temerarios y traicioneros. Oro, mito y ambición como eslabones de una cadena atávica.

En tanto, el personaje del capitán Quirós, quien comanda la nave "roja", es otra gema. Su modo de hablar -mejor dicho, de casi no hablar-, hecho de palabras soltadas como al desgaire, más para rematar sus propios pensamientos que para dar hilo a su interlocutor, confiere a su trágica sencillez hondura dramática. Lo que se sabrá de él a lo largo de la historia es poco pero contundente. Importan aquí menos sus ideas políticas que las convicciones que siempre orientaron su conducta y de las que no alardea ni hace prédica. Un código personal y austero -tan distinto del "código del escorpión" que guía los actos de Falcó y que hasta el momento le ha permitido al espía salvar el pellejo-, con el que deberá enfrentar una de esas encrucijadas amargas que la buena literatura vuelve épicas, pero que -en su justa medida prosaica, claro- la vida no le suele ahorrar a nadie.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Dom Ene 14, 2018 10:22 am

Arturo Pérez-Reverte y el mundo de Falcó
Francisco Vélez Nieto - Mundiario - 13/01/2018

El factor humano, decisivo a la hora de plantear una crítica en torno al personaje Lorenzo Falcó, extraficante de armas, cazador sin escrúpulos, asesino sin remordimientos, mercenario de sí mismo.

Difícilmente, por no decir imposible, hacer frente al poderoso aparato publicitario de las grandes editoriales, cuando deciden apoyar con estruendo a una obra de reconocido autor ya de por sí famoso. Luego lo único que se puede hacer es esperar que el bombo y platillo se desahogue, para prestar a esta novela de Pérez-Reverte la atención que se merece. La novela es inquietante, polémica y tensa en sus momentos claves, no menos divertida y apasionada en general.

Como repudio al griterío publicitario se puede optar por no leerla, pero el mundo de los espías es mi debilidad. De manera que me la he leído en dos sentadas. El interés que ofrece su contenido, con un muestrario de realidades de cierto sabor amargo en las ficciones que el propio discurrir de la narrativo puede convertirlas en realidades. Mundo de guerra civil cargado de odios y falsas doctrinas, en las que nuestro personaje Lorenzo Falcó ejerce con cinismo entre dos bandos definidos con toda claridad, en dos frente de una España partida envuelta en guerra sin cuartel y de espalda a todo tipo de escrúpulos.

La historia de esta nueva aventura literaria dentro del género del espionaje. Pérez-Reverte discurre por los años treinta en plena guerra civil española con la sublevación del general subversivo Francisco Franco ya instalado como Generalísimo en Salamanca. Y, con su rival José Antonio Primo de Rivera, en la cárcel de Alicante, territorio de la República de España surgida legalmente de las urnas. Y dentro de esta lucha sin cuartel entre españoles, Lorenzo Falcó, ex contrabandista de armas, espía sin escrúpulos, agente de los servicios de inteligencia. Se le encomienda por el alto mando nacional la arriesgada misión de pasar con documentación falsa a Alicante, para preparar el equipo especial elegido entre los mejores, que deben liberal a Primo de Rivera encarcelado por los republicanos.

Operación de altos vuelos de Estado muy medida y meticulosamente preparada con el sumo interés del mando franquista, pues de triunfar tan arriesgada aventura liberando al máximo líder de la Falange, podría cambiar el curso de la historia de España y del denominado Movimiento Nacional. La verdad que el lector se encuentra ante una novela de espías y ficción sobre la realidad, que atrapa desde el primer momento gracias a la capacidad creativa, la meticulosidad en los detalles de un maestro de la novela de aventuras, que maneja las instantáneas creando un estado de tensión que invita a no dejar la lectura.

El transcurso de esta aventura muestra una lucha sin piedad, aunque determinados personajes mezclados entre los turbios manejos políticos por ambos mandos con todo cinismo y crudeza sin freno, algunos de ellos intentan mantener ciertos niveles mostrando los valores más humanos, algo verdaderamente ingenuo frente al infierno bélico sobrecargado de todo tipo de intereses. Destacan con dicha actitud, un hombre y dos mujeres. Los hermanos Montero y Eva Rangel, conscientes de que pueden ser las propias víctimas. Inmersas en un juego en el que ellos mismos pueden ser presas de la traiciones de la historia que corre, manejada por este embriagador personaje implacable que, en algún momento se ve apresado por sus propios sentimientos de compromiso humano y ético.

Lo que provoca que incluso en los momentos más delicados de su peligrosa misión de rescate del líder falangista, no pierda puntada de gozo con toda fémina cuya figura tentadora que transita desde el primer acercamiento que, generalmente, suele terminar en agradables e íntimas relaciones. Paradoja pese a los antagonismos de protagonistas enfrentados por un compromiso ideológico intentando pasar por encima de ellos. Siendo una de estas escenas magníficamente descrita con niveles del mejor panorama del cine de acción, dejando el final de la historia en puntos suspensivo, algo así como el principio de una nueva amistad. Posible en la siguiente aventura de su segunda novela de esta flamante serie, que el lector fiel a Pérez Reverte. Como el propio autor ha manifestado, no se sabe si tendrá una larga sucesión novelística.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Mié Ene 17, 2018 2:06 pm

Eva, de Arturo Pérez-Reverte
Mr Sweeney - 5minutemurders.wordpress - 17/01/2018

Hay gente un poco tonta que se queja del estilo de Reverte. A este humilde pelabarbas, sin embargo, le disgusta Reverte por todas las razones adecuadas: por esos protagonistas siempre idénticos, siempre muy atractivos y muy masculinos y de vuelta de todo, de pocas palabras y menos pensamientos, trasuntos todos del macho alfa que es la propia persona pública de su Autor; por las mujeres que los acompañan, atractivas también, faltaba más, y frecuentemente políglotas, fantasías masculinas de autor pajillero; por sus personajes secundarios, por su pueblo gracioso y noble y sus malos remalos y sus buenos de palo. Pero sobre todo por ese mundo simplista, de realidades crudas y verdades evidentes (sólo se requieren cojones para mirarlo de cara, ¡epistemología testicular!) que Reverte, a juzgar por sus artículos de opinión, toma por el mundo real. El mundo, para Reverte, es un lugar hostil diseñado para pasear su hombría. Algo así como la Castellana cuando pasa la Legión con la cabra, pero eso sí, en un día de mucho frío. De un frío cruel.

De entrada, Eva (primeras páginas, aquí) es más de lo mismo, otra versión castiza de una película americana de acción. Comienza con Falcó huyendo de un asesino en Lisboa (¿sobrevivirá a las primeras tres páginas? ¡Qué intriga!) con amplias muestras de prosa técnica y todas las poleas y palancas de la palabra al descubierto: que si tal cosa está a la izquierda, tal otra a sus espaldas, las escaleras van hacia abajo, la barandilla a un lado, la navaja va de derecha a izquierda, ¡qué mareo! Termina uno de leer la primera página sin aliento, pero no de la emoción, sino del trabajo, de tanto ir y venir, de tanta descripción de dirección de escena intercalada de analepsis explicativas. Tiene uno la sensación de que Reverte, más que para el lector, escribe para el director de la película.

Pero que no, que insisto, que aquí tenemos demasiado clase para quejarnos de su falta de estilo. Nos quejamos del machito.

Oculto tras una esquina, Falcó se dice:

No voy a morir esta noche […]. Tengo planes más atractivos: mujeres, cigarrillos, restaurantes. Cosas así. De modo que, puestos a ello, es mejor que mueran otros.

Qué duro, qué atractivo, qué viril.

—Venga, hijo de puta —faroleó Falcó—. Acércate un poco más… Vamos.

Faroleó. Fantasmeó. ¿Sabe Reverte que el fantasma no es el personaje?

El perseguidor muere de un tajo en la garganta asestado con una cuchilla de afeitar (Gillette, precisa Reverte, detalle por lo visto imprescindible) y eso a un servidor, evidentemente, le gusta mucho. Pero aún así tiene que declinar seguir leyendo. Porque aunque Reverte es mejor que la media basuril de la lista de más vendidos, esta película simplona de Hollywood de los 50 ya la ha visto, mejor hecha, en su versión original.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Mar Ene 30, 2018 10:35 pm

Un nido de espías
Pablo Delgado - abc.es - 30/01/2018

Tánger es una de las ciudades míticas del mar Mediterráneo que ha gozado a lo largo de su historia como ciudad de un estatus especial. Situada en el extremo norte de Marruecos, en el estrecho de Gibraltar su ubicación geográfica la convirtió a finales del siglo XIX y comienzos del XX en un centro para la diplomacia europea y para la actividad comercial de Marruecos. Fue un enclave estratégico en el norte de África desde la Antigüedad, convirtiéndose en el centro del tráfico mediterráneo. No en vano fue denominada “la puerta de África”. Ese estatus de ciudad internacional, la convirtió en el punto de encuentro de las culturas árabe, cristiana y judía, y su permisividad fiscal – lo que hoy denominamos como paraíso fiscal-, propició que allí instalasen su sede muchas empresas multinacionales de aquella época.

El papel clave de la ciudad en el control de la navegación por el Estrecho en los años de la Segunda Guerra mundial la convirtió conforme una frase acuñada por los corresponsales de prensa en un “nido de espías”. Bajo este contexto, aunque unos años antes, Arturo Pérez-Reverte nos devuelve a la primera línea a Lorenzo Falcó. Tras el éxito internacional del primer libro 'Falcó', con más de 300.000 ejemplares vendidos en español, el espía revertiano vuelve a enlazarse en 'Eva' (Alfaguara) y Tánger sirve como decorado perfecto en dónde se desarrolla la nueva aventura de este agente secreto.

Es marzo de 1937. Mientras la Guerra Civil española sigue su trágico curso, una nueva misión lleva a Lorenzo Falcó hasta la ciudad de Tánger, con el encargo de conseguir que el capitán del barco con bandera republicana, el 'Mount Castle', atracado en el puerto y cargado con oro del Banco de España cambie de bandera. Bajo esta premisa surge una trama trepidante y entretenida a la altura del mejor Pérez-Reverte, en la que el lector es totalmente enganchado a una narrativa elocuente y descriptiva de una época y un estilo de vida en el que su principal personaje Falcó, encarna a uno de esos espías anónimos que les da igual bajo qué bandera servir, solamente quiere hacer bien su trabajo, y sobre todo, que no le maten.

Esta segunda aventura de Falcó supera a la primera en intriga. Además, enlaza muy bien con la continuación de su primera aventura, con el reencuentro con Eva Neretva que pasa de ser amante a su principal adversario en un abrir y cerrar de ojos. Ella sigue siendo una comunista de convicciones y fanática a las órdenes de Moscú, mientras que Falcó sigue siendo ese ser oscuro, duro, cruel e intratable, fanático de sí mismo y de las mujeres. Un actor perfecto, un truhán redomado y un criminal peligroso. Hasta la sangre parece resbalarle por encima sin dejarle rastro, como una tela encerada.

“Falcó era un individuo por el que los años vividos, las incertidumbre, los peligros y el adiestramiento fraguaban en un compacto bloque de reflejos útiles y rutinas defensivas. Su visión del mundo era simple en la forma y compleja en las causas: un mecanismo de relojería hecho de reacciones automáticas, egoísmo vital, realismo descarnado, sentido del humor oscuro y fatalista, y la certeza intelectual de que el mundo consistía en un lugar hostil, regido por reglas implacables y poblado por bípedos peligrosos, donde era posible, con voluntad y ciertas aptitudes, ser tan peligroso como cualquiera. Todo esos daba a su carácter una ecuanimidad cruel que su jefe el Almirante, ante terceros, solía denominar frialdad (…) Las subidas de adrenalina en la sangre, la sequedad de la boca ante cada nuevo desafío, la incertidumbre de moverse por lugares donde las reglas del juego eran ritual de vida o muerte, le inspiraban una claridad de juicio extraordinaria; una sensación de bienestar semejante a la de los analgésicos cuando, diluyendo el dolor y acompasando los latidos en las sienes, le permitían mirar el mundo con serena distancia”.

Pérez-Reverte introduce en la acción una intriga más vaporosa, al hacer especial hincapié en las relaciones de los personajes, en el drama que experimentan a raíz de cumplir con las obligaciones que les han encomendado. Destacando el enfrentamiento entre los capitanes de los barcos republicano y el nacional Martín Álvarez, que le está esperando -también fondeado en el puerto- a su salida para poder apresarlo o hundirlo. El capitán Quirós del barco republicano, se siente más capitán de su barco que otra cosa por lo que hace memorable a un marino mercante que asume la responsabilidad de su valiosa carga y, sobre todo, de su tripulación.

'Eva', es en definitiva una novela de espionaje en la que su autor no deja nada al azar ya que se aprecia que todo está muy bien documentado, pensado y realizado, siendo todo un gran juego descriptivo de una ciudad como Tánger y de ese estilo de época, en dónde se suceden intrigas y conspiraciones de trasfondo histórico, pero sobre todo, es una novela en la que se aprecia al ser humano desde el punto de vista del deber, y sobre todo el de lealtad. Bajo una atmósfera al más puro estilo de cine clásico, cargada de matices que se nos meten en la memoria recordando esas películas como Casablanca, en la que la fuerza del blanco y negro junto con la niebla que enfría una atmósfera exterior, crean un ambiente dramático, gélido y convulso que ensalzan el relato al más puro estilo noir.

En ella Pérez-Reverte hace suya las siempre contructivas críticas hacia las guerras, unas guerras que son organizadas por unos y libradas por otros. Una guerra sucia como fue la española, en el que su personaje Falcó juega en un tablero de ajedrez lleno de improvistos, de riesgos y probabilidades. Una guerra que se libraba tanto en los campos de batalla de España como en las respectivas retaguardias, y también en lugares extranjeros oscuros y sórdidos. Lances sucios, propios de un oficio sucio, como es el de espía, en el que los peones son totalmente desechables de un tablero en el que juegan la partida otros.

Ya lo dije en la primera novela de Falcó, cuando terminas de leerla te quedas con ese sabor de boca de querer saber más de Lorenzo y de lo que va a hacer al día siguiente, o en la siguiente misión. Así que toca esperar a la próxima entrega.

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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Rogorn » Dom Feb 04, 2018 10:05 am

Clásico duelo entre espías
Jorge Martínez - laprensa.com.ar - 04/02/2018

Arturo Pérez-Reverte presenta en 'Eva' una literatura de tópicos, que de manera expresa intenta recuperar el tono y el ambiente de las primeras novelas de espías y de las películas clásicas que salieron de sus páginas. La segunda entrega de las aventuras del espía franquista Lorenzo Falcó abunda en esos lugares comunes. Su protagonista es un agente amoral, cínico, mujeriego y fumador. Con demasiada frecuencia es perseguido por oscuras callejuelas en una Tánger velada por la niebla. Su némesis, la espía soviética Eva Neretva, es tan atractiva como letal con puños y pistolas. Desde luego, no pueden faltar los encuentros amatorios con ella y otras diosas.

No hay motivos para exigir más al autor. En diferentes entrevistas Pérez-Reverte declaró cuáles eran sus intenciones con la saga Falcó. No pretendía entregarse a grandes ejercicios de estilo ni experimentos con el lenguaje o el tiempo narrativo. Su idea era recrear las historias de Eric Ambler (en 'Eva' hay más de un guiño a 'La máscara de Dimitrios'), William Somerset Maugham y el primer Graham Greene. A lo que debe sumarse mucho del espíritu del policial negro norteamericano, con su infalible contrapunto entre detectives y vampiresas.

Es una fórmula probada que sigue funcionando. Pérez-Reverte no se luce en los diálogos (muchas veces obvios) ni se priva de explicar en exceso, pero es un narrador eficiente, que sabe dosificar el suspenso y repartir las escenas de acción. La recreación del lugar y la época en la que se desarrolla la trama, Tánger a comienzos de 1937, es uno de los grandes logros del libro, para el que se documentó con minucia y buen criterio. Hasta allí transporta a Falcó para cumplir una misión casi imposible: apropiarse del oro que, en el octavo mes de la Guerra Civil, la República española contrabandeó en un buque mercante que permanece amarrado en el muelle de la ciudad norteafricana, tras escapar de la cacería de la escuadra nacionalista, que lo vigila con un destructor apostado en el mismo puerto. El destino último del metal es la Rusia soviética; de ahí la intervención de la agente Neretva, una vieja conocida de Falcó.

Por entre los muchos tópicos, hay una originalidad, casi una osadía, que debe agradecerse a Pérez-Reverte. Es la de haber elegido como protagonista de la serie a un espía al servicio del Generalísimo Franco. Si bien esa decisión no expresa las simpatías ideológicas del autor ni una adhesión retrospectiva al franquismo, el gesto tampoco encaja de ningún modo con el contexto literario actual, tan sometido a los dictados de lo políticamente correcto. Sólo un novelista con su popularidad podría haber salido indemne de esa irreverencia.

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Ada
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Re: 'Falcó' (2016)

Mensaje por Ada » Mié Feb 14, 2018 12:54 pm

Me gusta que hagas lo que otros se resignan a soñar
Élmer Mendoza - eluniversal.com.mx - 13/02/2018

Señala Arturo Pérez-Reverte en su más reciente novela, 'Eva', publicada por Alfaguara de Penguin Random House, en octubre de 2017, en España, que es la segunda entrega de la saga de Lorenzo Falcó, ese detective que ya es uno de los más fríos, hábiles e inteligentes del mundo, además de simpático y bien parecido. Digamos que ha obtenido el reconocimiento a su estilo y perfil, y desde luego, su patente de corzo, como quizá diría Corzo Cero, ese amigo entrañable que sabe jugar carambola a las bandas que le proponga el destino.

En 1937, en plena Guerra Civil, Falcó viaja a Tánger con el fin de organizar el rescate de un cargamento de 30 toneladas de oro depositado en las entrañas del 'Mount Castle', un barco republicano, resguardado en un puerto de aguas internacionales pero con un plazo de pocos días para salir de allí; 30 pasos al lado se encuentra el 'Martín Álvarez', un destructor franquista, con la misión de hundir al 'Mount Castle', si no apaga sus motores cuando se lo indiquen y se entregue. Se trata de un barco más rápido y cinco veces mejor armado que su rival. Ambos capitanes son marinos expertos y la tripulación los sigue a dónde ellos lo indiquen. Para Falcó todo parece de rutina hasta que se entera que en el barco republicano viaja una vieja conocida: Eva Neretva, quien le trae recuerdos dulces y amargos. Una comunista apasionada y espía sumamente eficaz. Con sólo recordarla su corazón se sacude y la verdad no le falta razón.

A partir de observar algunas variantes, el detective, espía y lo que haga falta, traza un plan donde se harán presentes personajes diversos: los capitanes Quirós y Navia, Rexach, Paquito Araña, Villarrubia, Trejo, Garrison, Kassem, Negus y Moira Nikolaos, que les va a encantar, porque es el sueño de más de 80 mujeres que han cumplido la edad de merecerlo todo. Ex amante de Falcó, no duda en echarle un cable en la misión que trae entre manos, lo conoce tan bien que se permite recordarle, “siempre fuiste de esos que creen saber cuándo llegará el momento de dejar de beber, dejar a una mujer o dejar la vida…” Lorenzo advierte la agudeza, sonríe y escucha con atención cuando ella agrega: “Sólo los idiotas y los débiles ocultan el hedor de la vida con perfumes”. Y no le falta razón, sobre todo cuando se trata de seres solitarios, como los personajes principales de esta novela.

Pérez-Reverte es dueño de un estilo devastador dentro de la novelística contemporánea, no permite respiro y conoce muchas maneras de comprometer al lector, sobre todo en una novela como Eva, donde los amantes de la intriga, junto con los de las mujeres hermosas y de la acción, encuentran intensas emociones en una historia que ocurre en unos cuantos días en que los personajes deben superar auténticos muros medievales para conseguir su objetivo. Arturo sabe que nos gustan personajes completos y no duda en ponerlos frente a nuestros ojos en toda su dimensión, “un momento de pelea… descubre más sobre la naturaleza esencial del ser humano que siglos de cultura, educación y paz”, revela. Como estarán imaginando, la acción es continua y se puede ver a cada personaje viviendo cada uno de los momentos claves dentro de la historia. Encontrarán una Eva revolucionada que los dejará con el ojo cuadrado y pensando que no todas las vidas son comprensibles, por más que uno se esfuerce.

Arturo Pérez-Reverte es un maestro que respeta las reglas; en este caso de los géneros que mezcla, una suerte de ensamble de elementos de policiaca, de espías y de amor que con cada página va ganando solidez, mientras las expectativas crecen para ser derrumbadas por lo inesperado. No olviden que una de las líneas más importantes de las novelas de acción es la sorpresa, y aquí hay muchas páginas salpimentadas para el deleite de todos nosotros. No se asombren si continuar leyendo se convierte en lo más importante del día que deciden leer Eva, el mismo en que se encuentran con Chesca o con Moira, con la misma Eva con esa belleza que usted nombrará de una sola manera. Es una novela donde se bebe y se come con aplicación, se fuma Kif, cigarrillos y habanos, se pueden observar las plazas y las calles repletas de gente, europeos y nativos conviviendo y comerciando. Desde luego que hay una buena tienda de alfombras donde dos de los protagonistas miran sus vasos de té. Sobre todo hay buena literatura, esa que está hecha de emociones y con la que el lector se conecta justamente para hacer lo que otros se resignan a soñar. Ya me contarán.

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