'La Reina del Sur' (2002)

Comentarios y noticias sobre el resto de los libros de Pérez-Reverte

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Sep 22, 2011 11:06 am

La Reina del Sur
Entrevista con JR García Bertolín - Cartelera Turia - Valencia - 25/06/2002

Desde que salió a la venta 'La Reina del Sur', que hace el número 17 de los libros de Arturo Pérez-Reverte y la séptima de lo que él llama sus «novelas gordas», está vendiendo a razón de diez mil ejemplares diarios. Iba por los 213.500 en el momento de la entrevista. Además esta vez ha tenido críticas estupendas, lo que a este autor de 51 años, que se inspiró en un narcocorrido, no deja de preocuparle. Traducido a veinte idiomas, llevado al cine en numerosas ocasiones, Pérez-Reverte ha elegido esta vez como personaje principal a una mujer dedicada al narcotráfico, se ha metido en su piel durante más de dos años y ha alucinado.

-Uno echa a rodar una novela por el mundo y recibe el retorno de los lectores. Son dos años y medio con una historia que la cuidas, la mimas, la lanzas a la vida y esperas que le vaya bien. Es como el que casa una hija. Me parece que esta vez está bien casada. A la gente le gusta y las críticas han sido positivas. Los críticos me han dejado poco margen para enfadarme, porque todos la han puesto bien. Hasta se ha dicho que es mi novela más perfecta. Lástima. Siempre digo que un crítico enemigo te mantiene despierto, porque no te deja dormir, y a partir de un cierto momento de la vida es bueno tener enemigos, gente que sabes que si resbalas en la bañera van a estar ahí para rematarte. Es algo que te da una saludable vigilancia.

-También han dicho que era una novela de más riesgo que otras tuyas.
-Lo que quería contar lo conté. Cada novela es un proceso, una forma de abrir puertas, de ampliar territorio. Decidí correr unos riesgos que no había corrido antes, abrirme a unos temas que no había tocado, como el narcotráfico. Es una novela completamente actual, en la que utilizo un lenguaje mestizo entre el mejicano y el español, y no sabía cómo iba a salir. Ahora estoy tranquilo y satisfecho. Salió. Lo que pasa es que cuando has hecho una novela te olvidas de ella, es como hablar de un amor que tuviste y ya no te importa.

-¿Cada nueva novela es el producto de una evolución como autor?
-Sé que es la mejor novela que podía escribir ahora, que lo he hecho lo mejor que he podido. A medida que vives te va cambiando el corazón, el punto de vista, mejoras, aprendes trucos, descartas otros, hay cosas que renuevas. Cada novela es un paso adelante. Espero que sea mejor que las anteriores, pero decir que es perfecta me parece excesivo, porque perfecto no es nada. Esta vez la apuesta era mayor, me salía de los temas habituales, y eso requería un esfuerzo de trabajo y de cálculo muy intenso. Esta novela refleja un poco cómo veo el mundo con 51 años.

-¿Cómo te ha quedado el cuerpo después de dos años y medio pensando y sintiendo como mujer?
-No todo el rato, afortunadamente. La protagonista era una mujer, y si fallaba eso fallaba todo. Si esa mujer era falsa, era ficticia, postiza, poco creíble, la novela se iba completamente al diablo. Ahí tenía que mojarme mucho. Me fijé un gran esfuerzo personal, recurrí a mi memoria, al sentido común, a los libros que había leído, a la gente que había conocido, a la mujer en general, como madre, como amante, como esposa, como hermana, como hija, e intente mirar el mundo como lo mira la mujer.

-¿Y qué viste?
-Que es una faena ser mujer, que es duro ser mujer en un mundo cuyas reglas las han hecho los hombres o, como dice Teresa Mendoza, vivir un corrido cuya letra te han escrito otros. Ha sido muy interesante acercarme a esa forma de ver el mundo que tienen las mujeres, ver al hombre desde el punto de vista de la mujer, y verme a mí mismo, los aspectos miserables, los aspectos crueles y los aspectos cobardes del hombre respecto a la mujer, en la vida, en la sociedad. El hombre como eterno ganador y la mujer como eterna perdedora, la mujer como soldado en territorio enemigo siempre.

-¿Todo eso da buen juego literario?
-Creo que el personaje funciona, aunque eso lo tienen que decir los lectores, o en este caso mejor las lectoras. El hombre es mucho más plano, más elemental, es sota, caballo y rey, es lujuria, es odio, es venganza... La mujer tiene mucha más riqueza, libra batallas todos los días y cada batalla que pierde ya nunca más la recupera, a diferencia del hombre, que tiene un montón de formas de recuperarse, porque él hizo las reglas. Hay unos matices de heroicidad y de épica muy interesantes. La mujer es el último héroe creíble que queda. El mundo de la mujer es muy duro, es muy desolador ser mujer y ser derrotada, porque no tienes más costuras, más retaguardias. Los hombres construimos una serie de coartadas, de analgésicos sociales o de autoengaños, que nos permiten soportar mejor el dolor, la derrota y la soledad.

-¿Es verdad que el origen de todo fue un narcocorrido?
-Uno de los elementos que utilicé para construirla fue el narcocorrido, y todo narcocorrido es una exaltación del narco. La protagonista viene de una familia muy humilde, que no tiene nada. El narco no se hace narco por vicio, se hace porque quiere mejorar de condición, como ocurre en Barbate o en La Línea. No hay ningún fondo moral, ni puedo hacer una novela para denunciar. Describo un mundo con unos personajes, no juzgo a esos personajes. Lo describo desde la óptica de una mujer que sabe que a la policía se la compra, que a los jueces se les corrompe, que al que no se le compra se le mata. Lo del narco es un accidente, pero un accidente con muchas posibilidades narrativas. Meterte dentro de una mujer cuando mata, pelea, lucha, odia, sobrevive, es una experiencia muy fuerte. Ha sido divertido, ilustrativo y enriquecedor. Ahora sé cosas sobre la mujer que si las hubiese sabido con 20 años me hubiesen sido muy útiles. Una novela es una forma de aprender tan buena como otra cualquiera.

-De 'La carta esférica' hubo gente que dijo que le sobraban cien páginas.
-A una novela no le sobra nunca nada. Cada escritor amuebla el mundo con sus novelas como le sale de los cojones, porque es su territorio. Hace lo que quiere, y a mí esta vez me apetecía contar el mundo con 550 páginas. Hay placeres personales, ritmos, amigos, guiños, a los que no puedes renunciar. Me gusta que ese mundo crezca y se bifurque y se multiplique. Para mí una novela es vivir, comer, conocer, tener vidas que nunca tuve, ajustar cuentas, matar a tíos que nunca pude matar, conseguir mujeres que nunca pude conseguir. Todo eso es un mundo muy complejo que intento meter en una novela que es la más compleja que he escrito nunca, pero eso no tiene que notarlo el lector, que ha de moverse por la historia fluidamente y correr con ella. Quiero que al lector quede una forma de ver el mundo, que algo en su forma de ver el mundo haya cambiado después de leerla. No es mi objetivo que digan: "¡Qué bien escribe Reverte!"

-¿Tus novelas siempre huelen a cine?
-No pienso en la adaptación cinematográfica, pero sé que la van a hacer en cine de todas formas. Cuando escribí 'El maestro de esgrima' o 'La tabla de Flandes' también lo sabía, pero te doy mi palabra de honor de que no pienso ni en actores ni en actrices cuando hago una novela. Los personajes están allí, y yo me los creo y los vivo, y la gente se los cree porque son muy visuales. Mis novelas son muy visuales, y siempre hay alguien que piensa que en ellas hay una película, pero debajo queda una historia que no es tan fácil de llevar al cine, y es lo que siempre falla. Les quitas esa historia y no queda más que una peripecia. Las películas son mediocres porque sólo es la peripecia lo que cuentan. Salvo 'El maestro de esgrima' o 'Cachito', las demás me han parecido mediocres todas. El cine es un apéndice divertido, pero no me siento para nada vinculado moralmente al resultado de las películas. No reconozco mis novelas en las películas.

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vetinari
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Mensaje por vetinari » Jue Sep 22, 2011 12:28 pm

APR escribió: Las películas son mediocres porque sólo es la peripecia lo que cuentan.


¡¡Ahí le ha dao!!
"...Efialtes aparecerá finalmente,
y pasarán los persas" Cavafis
"No hay quien pueda comprar el ser marino cuando estás en el mar." APR
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 28, 2011 10:44 pm

La Reina del Sur
Ana Mendoza - Efe - 19/04/2002

"El único gran misterio que queda en nuestra sociedad es la mujer, que en estos momentos es un soldado perdido en territorio enemigo", dijo el escritor (Cartagena, Murcia, 1951) en una entrevista con Efe, justo ayer, el día en el que su novela llegaba por fin a las librerías españolas con una tirada inicial que da vértigo: 275.000 ejemplares. Publicada por Alfaguara, 'La Reina del Sur' está basada en hechos reales -aunque la historia que se cuenta en ella, insiste el autor, es pura ficción-, y tiene como escenarios el estado mexicano de Sinaloa, "una tierra donde morir con violencia era morir de muerte natural", y diversas ciudades del estrecho de Gibraltar, en las que Teresa Mendoza, la protagonista, llegará a convertirse en la reina del narcotráfico.

A Arturo Pérez-Reverte le han interesado desde siempre las fronteras. No en vano fue reportero durante veintiún años, antes de convertirse en uno de los escritores españoles de mayor éxito y cuya obra está traducida a más de veinte idiomas. "En el mundo en que vivimos ahora los delincuentes son todos de cuello blanco, de esos que nunca arriesgan nada, pero lo bueno de las fronteras es que ahí la gente todavía está viva. Hay carne, pasión, sangre, gente que se la juega de verdad", dice el autor, familiarizado, por su anterior trabajo de periodista, con el tráfico de drogas en la zona del estrecho de Gibraltar.

En México, un país al que viaja con frecuencia, descubrió los "narcocorridos" y vio asombrado que en esas canciones populares "en tres minutos te cuentan una novela", la vida y muerte de los narcotraficantes. Y como asegura que no tiene capacidad para la música, decidió "escribir un narcocorrido de quinientas páginas", cuyo ritmo invade tanto la estructura del libro como el desarrollo del mismo. Si en anteriores novelas suyas el misterio giraba en torno a una biblioteca, una carta, un tratado de esgrima, en 'La Reina del Sur' el autor ha tratado de desvelar el corazón de una mujer, y para ello ha intentado ver la vida "como la ve una mujer que pelea en un mundo de hombres". De simple novia de un piloto que trabaja para el cartel de Juárez a reina del narcotráfico en el Mediterráneo occidental. Ese es el periplo vital que recorre a lo largo de doce años Teresa Mendoza, una joven mexicana que tuvo que salir huyendo de Sinaloa cuando mataron a su novio, y que a partir de ese momento se moverá entre traidores y corruptos, a un lado y otro de la justicia. Un mundo "en el que la gente corrompe, mata, soborna, miente, engaña, trafica. No hay una moral", dice el autor, para asegurar a continuación que no trata de denunciar nada en esta novela. "Mis personajes son delincuentes, y yo en la novela veo el mundo como lo ven ellos: veo a la policía, a los jueces y a los políticos como organismos corrompibles, como enemigos a los que se puede comprar, vencer y engañar", y eso es lo que hacen los personajes de 'La Reina del Sur'.

Asegura el autor de 'El maestro de esgrima', 'La tabla de Flandes' o 'La carta esférica', entre otros muchos títulos, que "los malos" están a un lado y otro de la justicia, y, con su lenguaje directo de siempre, afirma sin tapujos que "los hijos de puta están en todos lados". "Cuando uno rasca, se da cuenta de que en los tribunales, en la justicia, en la policía, en los gobiernos, hay tanto sinvergüenza como entre los otros, pero quien corre el riesgo es el pobre hombre de la frontera, el que cruza por la noche el Río Bravo con un fardo de hachís a cuestas para ganarse dos duros y poderse permitir lo que quiere: vino, música, mujeres y un coche nuevo", añade. Su visión sobre el problema del narcotráfico es pesimista y asegura que la lucha contra ese fenómeno "es una lucha perdida. No se va a ganar esa batalla porque se mueve mucho dinero y porque el ser humano es corruptible. Y aunque haya un guardia honrado que detenga a un narco, siempre habrá un juez de dudosas actuaciones que finalmente lo ponga en libertad".

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Sab Oct 01, 2011 9:28 pm

(Encontrado por MacVamp)

"Prefiero vivir 5 años como un rey que 50 como un buey"
Entrevista con Lynn Fainchtein - Rolling Stone (edición mexicana) - 11/2002

Sinaloa se ha convertido en un narcoestado. El año pasado se identificaron 23 mil sembrados de mariguana y se deshabilitaron 31 pistas de aterrizaje clandestinos. Culiacán es la capital del narco mexicano. Sólo en un paseo por Culiacán, acompañando al escritor Pérez-Reverte, es posible conocer a fondo la primitiva filosofía de los narcotraficantes.

El primer milagro fue ayudar a una mujer a encontrar su vaca perdida. Otros dicen que regresó a un amigo unas mulas cargadas de oro y plata. Jesús Malverde nació en 1890 y murió en 1909, en el estado de Sinaloa. Fue un hombre amado por la gente, que vivió retando a la ley. Cuenta la leyenda que lo ahorcó el gobierno, que era una especie de Robin Hood. Desde su muerte miles de pobres y narcos lo veneran en el noroeste mexicano. Para ellos, él hace milagros. Suavecito "El Batman" Güemes me susurra al oído: "Malverde nunca existió". Estamos en Culiacán, Sinaloa, sentados en la banquita de la capilla, con el busto de Malverde frente a nosotros; placas conmemorativas, con agradecimientos de familias enteras, decoran al narcosanto. Ahí, con Arturo Pérez-Reverte, termina el viaje de una semana, que inició camino al aeropuerto de Toluca entrevistando a los Tigres del Norte. La razón del viaje es la recién estrenada novela 'La Reina del Sur', que cuenta la historia de Teresa Mendoza, hija pródiga de los narcocorridos mexicanos. Pero, ¡oh sorpresa!, a Pérez-Reverte no le interesaba el narcotráfico, ni lo inspiraron los narcocorridos; andaba en busca de La Mujer y la encontró en Culiacán. "Yo tenía en la cabeza la idea de una mujer y andaba buscando un escenario por donde moverla. Yo nunca había escrito una novela sobre una, y creí bueno meterme en su piel, ver el mundo desde el punto de vista femenino. Después comí, bebí el tequila que ella bebía, fumé lo que ella fumaba, e intenté mirar el mundo como ella lo miraría. Así fue como anduve dos años y medio con ella".

Dependiendo de quién le pregunte, asegura o desmiente que fue Camelia la Tejana, éxito de los Tigres del Norte, la inspiración para el personaje de Teresa Mendoza. Para escribir esta historia Pérez-Reverte escuchó más de 500 narcocorridos, muchos de ellos de los propios Tigres.

"Yo no quería hablar del narcotráfico para nada. El narcotráfico es un mero escenario, como podría serlo la abogacía, la pintura, el cine o lo que fuera. Lo que pasa es que el narcotráfico es un mundo muy masculino, muy violento, muy duro, que además permite progresar y hacer fortuna en poco tiempo, si tienes habilidad, suerte, talento, coraje y eres lo bastante cruel. Me permitía que su carrera fuera rápida. Teresa Mendoza es "La Mujer". Lleva en sus genes, en su sangre y en su memoria, todas las mujeres que la hicieron posible. La mujer que lleva toda la humillación, toda la derrota, toda la soledad, toda la incomprensión, el ser rehén del hombre, todo el silencio, toda la violación, el ser botín de hombres, el parir hijos para la guerra y enterrarlos, el hombre se va al fútbol, a la guerra o a la cantina. El resultado de todo eso es Teresa Mendoza. Es "la mujer" que a mí me interesa. La mujer, si pierde la batalla, queda como rehén del hombre para todo el resto de su puta vida. Y las lúcidas, las inteligentes, lo saben y eso es lo terrible. Por eso una mujer es tan despiadada cuando pelea, por eso una mujer es tan cruel cuando engaña, por eso la mujer es tan mala cuando es mala, porque las mujeres son unas supervivientes. El hombre traiciona, mata, engaña, miente por afición y lujuria. La mujer hace todo eso para sobrevivir en un mundo cuyas reglas no ha hecho ella; un mundo que fue creado por hombres y en el cual tiene que sobrevivir. Entonces, hay las que no se resignan, y pelean. Es un combate muy duro, muy difícil, porque al final siempre lo pierden. Me interesan las que no lo son. Teresa Mendoza cree, como casi todas las mujeres estúpidas o poco cultas, que la vida no les ha permitido salir de ahí, creen que necesitan al hombre. Y después ella se da cuenta de que no."

Y es verdad, a Teresa se le ve por todos lados en Culiacán, está en los alrededores del mercadito, parada con calculadora en mano, en plena calle, invitando al público a cambiar dólares, atendiendo a los clientes de la marisquería. Teresas hay muchas, tienen la mirada desconfiada y se les nota la vida canija. Como dice Pérez-Reverte, sobreviven, sólo sobreviven.

"Es completamente inventada. No hay nada de real en ella, nada. Me gustaba el ambiente. Me apetecía como cosa personal darme un paseo por la frontera norte y hacer un recorrido de cantina en cantina, a base de música, contando cómo era la frontera norte".

Pérez-Reverte reconoce a los narcotraficantes como peones de la historia, de la misma manera que lo fueron aquellos guerrilleros y soldados que encontró en sus 30 años como corresponsal de guerra.

"Si yo no hubiera oído narcocorridos, no sabría ni lo que era Culiacán. Yo conocí el narco mexicano a través del narcocorrido. Fue lo que me hizo interesarme en él, decir "aquí hay algo". Cuando oí esas canciones, dije: Yo a esos tipos los conozco". Me están hablando de un mundo que conozco, aunque nunca he estado en mi pinche vida en Culiacán. Lo conozco perfectamente porque lo de menos es que lleven cocaína. Serían iguales si fuesen guerrileros".

En Culiacán a todos les encanta platicar de los narcos. Son héroes y estrellas sociales. Viven en casas cerradas, bardeadas con puertas metálicas, a diferencia del resto, cuyas rejas permiten ver hacia dentro. Se construyen castillos modernos erigidos en lomas desoladas con torres desde las cuales se ve toda la ciudad. Todos saben dónde vive alguno de los Arellano Félix o a qué bautizo asistió recientemente el Chapo Guzmán, mientras el FBI y la DEA los buscan exhaustivamente. Es la cultura del lente oscuro.

"El narcocorrido no puede estudiarse desde afuera, porque es una ética interior. El narcocorrido es un fenómeno interno del narco, que no puedes enjuiciar desde afuera. El corrido es visto por algunos como una cosa pintoresca. Pero el narcocorrido de verdad es un chaval en una cantina que quiere tener un carro del año, una Ram Charger o una Suburban dorada o blanca, que quiere cogerse a todas las viejas que hay en el barrio, que quiere quemarse la plata con los amigos y ponerse hasta la madre de cocaína".

Jorge Hernández, líder de los Tigres del Norte, confirma mi sospecha: los personajes de la novela Teresa, el Pote Gálvez y el Güero Dávila son reales, circulan por las calles de Culiacán buscando cómo ganarse la vida y tratando de salvar el pellejo. "Ya habiendo leído el libro como si viera una película", dice Jorge, "me di cuenta que hizo sus investigaciones. Son personas que existieron. Él está hablando de personajes que son conocidos dentro del ambiente, y eso es algo que me llamó mucho la atención. Son personajes conocidos de los pueblos. Me dije:"Ah, caray, hizo la investigación como se debe de hacer"."

Si hay algo en común entre Los Tigres del Norte, Pérez-Reverte, los narcocorridos y 'La Reina del Sur', es que no juzgan, y cuando lo hacen utilizan códigos distintos a los comunes.

"En la novela, si te das cuenta, hay dos malos despreciables: el Gato Fierros, que es la crueldad por la cueldad, y Teo Aljarafe, el abogado, que es la ambición más la cobardía, y que da por resultado la delincuencia moderna, la que ni siquiera se arriesga y gana siempre. Yo puedo comprender a un delincuente que quiere cambiar de posición y arriesga, se juega la vida en un albur y gana o pierde. Si gana, tiene vida, música y mujer. Vale, lo puedo comprender, puedo tomarme con él unas copas y me interesa su vida. Pero un abogado hijo de puta que hace el dinero apretando botones sin correr ningún riesgo, que utiliza y manipula a los otros, ¿no?, y que sólo está para el beneficio. Yo al que no se arriesga lo desprecio mucho".

Para los Tigres los narcocorridos son una realidad del norte, del pueblo, son purititas verdades, y al preguntar sobre el riesgo que existe al cantar las andanzas de estos personajes, Jorge lo confirma: "Nosotros no inventamos nada. Nosotros cantamos lo que el pueblo vive. Las puras verdades hay que saberlas cantar, saberlas expresar. Hay que saber hablar con un lenguaje propio, no decir cosas que no son. Hay que decir cosas que se saben y que el personaje esté consciente de lo que pasa. Es la realidad del pueblo, la vida real que vivimos en ciertos sectores. No podemos ocultar ni tapar el sol con un dedo lo que se vive. Es algo muy arraigado. Esperemos que los gobiernos traten de erradicarlo, pero les va a llevar bastante tiempo. ¿Sabes cuándo se va a acabar? Cuando se acabe el fin del mundo. Ojalá no se ponga duro".

Antes de bajar del avión alcanzo entre el ruido de las turbinas a preguntarle a Pérez-Reverte: ¿por qué México?

"Hombre, México es un país muy interesante narrativamente hablando. No me explico cómo en este país la gente escribe boleros pudiendo escribir corridos. Es una país fascinante narrativamente. Esa crueldad mezclada con ternura, esa violencia continua siempre tamizada por la cortesía, esa exhuberancia en todo, en el lenguaje, en la bebida, en la muerte, en la violencia, ese mestizaje con todo, esos vicios terribles y esas virtudes inmensas que todavía no se han perdido a pesar de toda la mierda que hay en este país, como en todos... Yo estoy enganchado a este país. Yo quiero mucho a este país. Pa' mí esto no es extraño".

Sentados en la taquería El Palomar de los Pobres, Pérez-Reverte, alegre de regresar a Culiacán, con una cerveza Pacífico en la mano termina la entrevista diciéndome: "El narcocorrido hace que un joven de Culiacán quiera ser narco al día siguiente. Embellece, vivifica. Los narcos son unos hijos de puta, con corridos o sin ellos (ríe). No hay justificación moral exterior. Pero incluso en los hijos de puta hay clases. Me lo dijo muy bien un narco: "Prefiero vivir 5 años como un rey que 50 como un buey".

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Oct 05, 2011 9:38 pm

"Soy uno de los pocos hombres libres que conozco"
EFE - 29/04/2002

El escritor Arturo Pérez-Reverte asegura que si tiene "cabeza, imaginación y ganas" seguirá escribiendo "seis o siete años más", pero no le gusta hacer planes porque la vida le ha enseñado a no hacerlos: "Soy libre de verdad, soy uno de los pocos hombres libres que conozco. A medida que vivo, voy decidiendo lo que hago. Es como navegar; depende del viento, de la luz, del mar, de las ganas... Vivir es navegar y escribir es como vivir y navegar", afirma el autor en una entrevista en la que habla de su nueva novela, 'La Reina del Sur', una historia de narcotraficantes ambientada en México y en el estrecho de Gibraltar. Pero, aunque no le gustan los planes, Pérez-Reverte (Cartagena, Murcia, 1951) tiene ya programado lo que hará en los próximos meses. Cuando termine la fase de corrección final de 'La Reina del Sur', y la novela se publique a primeros de junio (con una tirada de 275.000 ejemplares, según datos aportados por la editorial Alfaguara), el escritor dedicará unas semanas a la promoción del libro y luego descansará una temporada.

Y como suele alternar una novela larga -la de ahora tendrá 500 páginas- con otra entrega de 'El capitán Alatriste', al finalizar sus días de descanso acometerá la quinta entrega de las aventuras de ese soldado veterano de los tercios de Flandes, unos libros que comenzó a escribir con el propósito de acercar la España del Siglo de Oro a los jóvenes de hoy. Después, Pérez-Reverte tiene ya en la cabeza un par de novelas largas de las que prefiere no adelantar nada. "Si tengo salud y cabeza, imaginación, disciplina y ganas, creo que tengo para seis o siete años más, o quizás diez. No me preocupa: cuando se acabe, se acaba", añade.

Cada nuevo libro del autor de 'La tabla de Flandes', 'Territorio comanche' o 'El club Dumas', entre otros títulos, va precedido de un largo trabajo de documentación y de localización geográfica. Así ha pasado con 'La Reina del Sur', en la que ha empleado los dos últimos años y medio, el primero de ellos recorriendo los escenarios de la novela, tanto en el estado mexicano de Sinaloa como en diversas ciudades del estrecho de Gibraltar. "He ido a Sinaloa, he visitado a antiguos amigos míos que me debían favores y yo a ellos; he hablado con narcos, he estado en las cantinas oyendo música y emborrachándome con la gente", cuenta el autor, para añadir que en España hizo lo mismo en lugares como Algeciras o la costa del Sol. "Yo soy un escritor profesional y eso lleva mucho tiempo y esfuerzo", dice este escritor que un día decidió dedicarse de lleno a la literatura después de recorrer el mundo como reportero durante 21 años.

Tras demostrar su pasión por el mar en su anterior novela, 'La carta esférica', Pérez Reverte renueva la felicidad de contar historias en esta obra cuyo origen está en los múltiples viajes del escritor a México, donde descubrió los narcocorridos, un tipo de canción popular que en tres minutos cuenta la vida y muerte de los narcotraficantes. En uno de sus viajes "escuché en Sinaloa esa música en los bares, en las cantinas y me fascinó porque son como mininovelas", dice el escritor, quien tras hablar con la gente y conocer a fondo sus costumbres decidió que le apetecía contar una historia de narcotraficantes. "Como yo no tenía esa capacidad musical para hacer un narcocorrido en tres minutos decidí escribir una novela de 500 páginas", asegura este murciano de 50 años, para anunciar a renglón seguido que 'La Reina del Sur' es una novela "muy revertiana".

El lector habitual de Pérez Reverte, cuya obra está traducida a más de veinte idiomas y es un escritor de gran éxito en España y en países como Estados Unidos, Francia, Italia o Polonia, "reconocerá los ambientes, el mundo y los personajes clásicos de mis libros, aunque éste tiene como novedad que transcurre en la actualidad, sin ninguna mirada hacia el pasado". Su nueva novela, fruto de dos años y medio de intenso trabajo, es "mucho más dura" que 'La carta esférica'. "En 'La Reina del Sur' no hay buenos ni malos, pero refleja un mundo muy cruel donde matar, morir, engañar, corromper, traicionar, sobornar y traficar es algo cotidiano", añade.

El libro cuenta doce años de la vida de Teresa Mendoza, una joven sinaloense, novia de un piloto de avionetas que trabaja para los narcotraficantes. Al chico, apodado el Güero Dávila, lo matan y en un lugar como Sinaloa, donde "morir de muerte violenta es morir de muerte natural", lo normal es que los familiares y amigos del asesinado corran una suerte similar. Teresa, una mujer analfabeta que hasta entonces no había hecho más que "ser novia de un narco y gastar dinero", se ve obligada a huir de México y se refugia en el sur de España, donde comienza a desenvolverse en el mundo del tráfico de hachís.

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Mensaje por remolina » Jue Oct 06, 2011 8:01 am

Rogorn escribió:El escritor Arturo Pérez-Reverte asegura que si tiene "cabeza, imaginación y ganas" seguirá escribiendo "seis o siete años más",


Según eso, ya lo debería haber dejado. ¿Cuántos años lleva diciendo que sólo le quedan unos 10 años de seguir escribiendo? :wink:
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Mensaje por grognard » Jue Oct 06, 2011 8:10 am

Ciertamente es un hombre libre, pues hace lo que le da la gana. :wink:

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Mensaje por MacVamp » Vie Oct 07, 2011 2:35 pm

Tienes toda la razón, Remo ;-)
"Ama a los mortales, pues, y sigue viviendo como lo has hecho, temerariamente, con apetencia por todo y amor por todo, pero llegará el momento en que sólo podrá salvarte el amor de los que son de tu estirpe". A. R.

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Mensaje por Rogorn » Vie Nov 11, 2011 10:57 am

Los riesgos del narcocorrido
lanacion.com.ar - 11/11/2011

Se supone que un poeta o un compositor piensa en alguien, o en una historia particular, y escribe una canción. En el narcocorrido, el género mundialmente difundido por Los Tigres del Norte, el proceso suele ser el inverso: el narcotraficante le encarga a un grupo que cuente sus aventuras, y si el resultado no le satisface, mata al líder de la banda elegida. Tal fue el caso de Sergio Gómez Sánchez, vocalista del grupo K-Paz de la Sierra, secuestrado y asesinado a principios de 2007 en Michoacán, feudo del temible cártel La Familia Michoacana.

El valor cultural del narcocorrido consiste en su relato de las historias populares, muchas veces silenciadas por quienes prefieren no correr el riesgo de idealizar las andanzas de los delincuentes. Clandestino pero masivo, el género funciona como una crónica policial que muestra las noticias prohibidas por la prensa, temidas por los gobiernos y silenciadas por los propios cómplices del poder narco. En 'Contrabando y traición', de 1973, Los Tigres del Norte narraban el engaño de un maleante a su mujer, Camelia, quien finalmente asesinaría al infiel por despecho y, de paso, para llevarse un botín millonario. La historia hizo célebre a una tal "Camelia, la texana", que luego protagonizaría la ópera Únicamente la verdad en México y Estados Unidos. Años más tarde, Camelia sería reconocida como Agustina Ramírez, tamaulipeca detenida por tráfico de drogas que en la cárcel se convertiría en evangélica. Ella fue la primera inspiración de Arturo Pérez-Reverte para su novela 'La Reina del Sur', que cruza la vida de Camelia con la de Sandra Ávila Beltrán, alguna vez considerada "La reina del Pacífico" por la prensa mexicana, detenida en septiembre de 2007 junto a su tercer marido, un conocido narcotraficante colombiano. Ávila Beltrán había sido homenajeada con el narcocorrido 'La fiesta en la sierra' por el grupo Los Tucanes de Tijuana, y más tarde por Los Tigres del Norte con 'Reina de reinas'. La protagonista de 'La Reina del Sur' combina el asesinato de su marido por parte de Camelia "la texana" con las andanzas de Ávila Beltrán, y el logro literario fue tal que, por primera vez en su larga trayectoria, Los Tigres del Norte le escribieron un corrido ('La Reina del Sur') a un personaje de ficción.

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Mensaje por Rogorn » Dom Nov 13, 2011 11:52 am

De luto por México
José Manuel Martínez Cano - laverdad.es - 13/11/2011

La muerte, el pasado viernes, del que fuera responsable de Gobernación del gobierno de México, José Francisco Blake, hombre fuerte de Felipe Calderón para la lucha contra el narcotráfico, hace suponer que no se trata de un accidente fortuito, teoría que de momento el mismo presidente de la nación apuntala no sin dejar una posibilidad de que haya sido "presuntamente" obra de los cárteles que desde hace años vienen echándole un pulso al gobierno y, la mayor parte de las veces, con sangrientas victorias que han generado ríos de tinta en la prensa del mundo entero. Todavía se recuerda aquel 6 de febrero de este mismo año en el que en Ciudad Juárez ocurrió algo insólito que los periódicos recogieron, ya digo, de manera extraordinaria en sus titulares: «El día en que no murió nadie en Ciudad Juárez», pues, efectivamente, en esa ciudad fronteriza con Estados Unidos y una de las más peligrosas del mundo se hizo eco de que durante 24 horas no hubo ejecuciones en esa ciudad -para los avezados lectores de Roberto Bolaño Ciudad Juárez es la Santa Teresa de '2666' -, acostumbrada a tener, como mínimo, diez cadáveres al día y eso que ha sido una ciudad con pleno empleo, aunque también este macabro protagonismo lo ostentan otras poblaciones como Tijuana, Monterrey, Nuevo Laredo, Durango, Nogales…etc, territorios donde las ejecuciones son fulminantes y el terror, la torturas y las venganzas cohabitan en el día a día y el narcoterrorismo es algo así como una guerra civil que produce la mayor estadística de muertos al año del mundo, junto a Bagdad, y que tanto se ceba con la población civil como con los poderes políticos y económicos, sin olvidar la escalada de violencia que también ejercieron sobre periodistas, a los que avisan sobre la «ontología» informativa a seguir, como ocurrió el pasado septiembre cuando apareció el cadáver decapitado de la periodista María Elizabeth Macías, en la ciudad de Nuevo Laredo, cercana, tan sólo separada por un puente, a Texas.

En este teatro de operaciones, en el que Estados Unidos actúa de consumidor y los esfuerzos de una política específica para este tema no ha dado sus frutos, DEA, México distribuye las drogas que fundamentalmente llegan desde Colombia, aunque últimamente también las produce y los cárteles como los de Beltrán Leiva o Chapo Guzmán y los escuadrones de los Zetas o Azules, son objetos tan literaturizables como cinematográficos, y parece ser que esas cincuenta mil muertes que se han producido en un territorio donde hace más de cien años, cuando Pancho Villa hacía la revolución, prácticamente toda la población era rural. Territorio abonado, sobre todo, para una literatura que insiste, ya con cierta calidad e impacto, en un sangriento argumento que se ha convertido en subgénero literario y que quizá tenga en 'Pedro Páramo', de Juan Rulfo, las raíces de tan lúdico fervor tanático por la existencia.

Don Winslow, un novelista americano que vive en San Diego, frontera con Tijuana, es uno de los escritores que mejor ha relatado el conflicto, por llamar a esta oleada de crímenes imparables de algún modo. Dos novelas, 'El poder del perro' y 'Salvajes', compendian una epopeya donde la violencia de los narcos pone al descubierto la incompetencia, la corrupción y las miserias de la clase política ante ese otro poder que es el narcotráfico, tan poderoso como el propio gobierno, y que no se ha detenido en ejecutar a alcaldes y gubernamentales, pues todavía se recuerda el asesinato de Luis Donaldo Colosio. También el escritor Élmer Mendoza, natural de Culiacán, otra zona caliente de México, ha puesto el dedo en la llaga en dos de sus mejores novelas, 'Balas de plata' y 'La prueba del ácido', que yo les llamaría novelas relato, dentro de los cánones de lo que allá por los sesenta se llamó «nuevo periodismo», pues la realidad supera la imaginación y se hace más creíble dándole forma literaria. El antes citado, y para mí uno de los mejores escritores en nuestra lengua del pasado siglo, Roberto Bolaño, capta magistralmente esa violencia sicótica que los cárteles de la droga ejercen en su reino de miseria, donde alta tecnología y pobreza pueblan ese imaginario. También Yuri Herrera, Xavier Velasco y el propio Pérez Reverte -'La Reina del Sur'- han escrito sobre este tema en un despoblado paisaje donde Luis Buñuel ya cinceló en blanco y negro unos horrorizados fotogramas sobre la muerte y Malcolm Lowry situó en El Farolito de la gran novela mexicana que es 'Bajo el volcán', la tumba donde este gran país hecho de violencia, conquistas y revoluciones, enterrara a sus muertos.

Es pronto para pronunciarse sobre la muerte del actual secretario de gobernación mexicano José Francisco Blake, pero bien podría trasladar a la actual situación que vive México lo que escribió Carlos Fuentes en 'La silla del Águila', «Hemos vivido con los ojos pelones, sin saber qué hacer con la democracia. De los aztecas al PRI, con esa pelota nunca hemos jugado aquí.»

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Mensaje por Rogorn » Vie Nov 18, 2011 7:32 pm

Los Tigres del Norte convierten en una canción la última obra de Pérez-Reverte
Elisa Silió - El País - Madrid - 29/01/2003

Es un juego de toma y daca. El escritor cartagenero Arturo Pérez-Reverte se inspiró en 'Camelia la Tejana', una canción del grupo mexicano Los Tigres del Norte, para escribir 'La Reina del Sur'. Y ahora el grupo de los narcocorridos, que canta al contrabando y a la traición, se lo agradece convirtiendo la historia de Teresa Mendoza en una canción, 'La Reina del Sur', que da nombre al disco, y que salió ayer a la venta en España.

"Voy a cantar un corrido muy bien, mis compas, para la Reina del Sur, traficante muy famosa nacida allá en Sinaloa, la tía Teresa Mendoza", comienza la canción. El disco se edita en España incluyendo 'La crónica de un cambio', canción censurada en México en la que Los Tigres del Norte afirman que los cambios políticos prometidos por el presidente Vicente Fox no se han producido. "Vamos a ver introductores de ganado a cómo venden y a cómo le están pagando, porque de plano me vuelvo vegetariano, me tienen harto con su carne de caballo", denuncian Los Tigres, que llevan 30 años encima de un escenario.

'La Reina del Sur' se grabó en Pamplona, y allí, el próximo 10 de julio, comenzará la gira del grupo por España, que terminará el día 28 del mismo mes. Por el momento están cerradas las actuaciones en Madrid, Barcelona, Valencia, Santiago de Compostela y Vigo. El disco concluye con el polémico corrido 'El fin del mundo', una reflexión social sobre la caída de algunos jefes de la mafia y sus consecuencias colaterales que, entre otras cosas, dice: "Una ola policiaca de la Unión Americana vino a invadir mi país y a las leyes mexicanas. Se me figuran los tiempos cuando se vendió Santana".

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Censuran canciones de Los Tigres del Norte
EFE - El País - 05/02/2003

El grupo mexicano Los Tigres del Norte lamenta que al corrido 'La Reina del Sur', inspirado en la obra de Arturo Pérez-Reverte, recientemente elegido miembro de la Real Academia Española, lo estén censurando en varias emisoras de radio de México. Los miembros de la banda dijeron que 'La Reina del Sur' ha tenido la misma suerte de otros narcocorridos. Son cuatro Estados en los que no se transmite "porque hay gente que todavía no entiende que ésa no es la manera de erradicar el narcotráfico", indicó Hernán Hernández, uno de sus integrantes. El músico dijo que la censura no sólo alcanza a este tipo de canciones, sino también a aquellas que hablan de los gobernantes, como 'Crónica de un cambio' y 'El artista', canción que cuenta que el pueblo es el que tiene que aguantar todos los errores del Gobierno, "que promete y promete y nada más promete".

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Mensaje por Rogorn » Mié Nov 30, 2011 11:49 pm

Narcotráfico entre México y el Estrecho de Gibraltar
Ana Mendoza - EFE / Diario de Cádiz - 29/04/2002

Arturo Pérez-Reverte impregna del ritmo musical de los narcocorridos mexicanos las páginas de su nueva novela, 'La Reina del Sur', una historia de corrupción, drogas, amor y muerte a la que el escritor ha puesto ya punto final y en la que, por primera vez en su obra, la mujer se convierte en protagonista absoluta. La novela, que llegará a las librerías el próximo 5 de junio editada por Alfaguara, está basada en hechos reales y su escenario es el estado mexicano de Sinaloa -"un lugar donde la sociedad, la economía y el folclore giran en torno al narcotráfico y a sus leyendas"- y el Mediterráneo occidental, según cuenta el escritor en una entrevista, en la que adelanta las claves del libro.

Tras demostrar su pasión por el mar en su anterior novela, 'La carta esférica', Pérez-Reverte renueva la felicidad de contar historias en esta obra cuyo origen está en los múltiples viajes del escritor a México, donde descubrió los “narcocorridos”, un tipo de canción popular que en tres minutos cuenta la vida y muerte de los narcotraficantes. En uno de sus viajes “escuché en Sinaloa esa música en los bares, en las cantinas y me fascinó, porque son como mininovelas”, dice el escritor, quien tras hablar con la gente y conocer a fondo sus costumbres, decidió que le apetecía contar una historia de narcotraficantes. “Como yo no tenía esa capacidad musical para hacer un narcocorrido en tres minutos, decidí escribir una novela de 500 páginas”, asegura este murciano de 50 años, para anunciar a renglón seguido que 'La Reina del Sur' es una novela «muy revertiana».

El lector habitual de Pérez-Reverte, cuya obra está traducida a más de veinte idiomas y es un escritor de gran éxito en España y en países como Estados Unidos, Francia, Italia o Polonia, «reconocerá los ambientes, el mundo y los personajes clásicos de mis libros, aunque éste tiene como novedad que transcurre en la actualidad, sin ninguna mirada hacia el pasado». Su nueva novela, fruto de dos años y medio de intenso trabajo, es «mucho más dura» que 'La carta esférica'. En 'La Reina del Sur' no hay buenos ni malos, pero refleja un mundo muy cruel donde matar, morir, engañar, corromper, traicionar, sobornar y traficar es algo cotidiano», añade.

El libro cuenta doce años de la vida de Teresa Mendoza, una joven sinaloense, novia de un piloto de avionetas que trabaja para los narcotraficantes. Al chico, apodado «el Güero Dávila», lo matan y en un lugar como Sinaloa, donde «morir de muerte violenta es morir de muerte natural», lo normal es que los familiares y amigos del asesinado corran una suerte similar. Teresa, una mujer analfabeta que hasta entonces no había hecho más que «ser novia de un narco y gastar dinero», se ve obligada a huir de México y se refugia en el sur de España, donde comienza a desenvolverse en el mundo del tráfico de hachís en Algeciras, Ceuta, Melilla y en diferentes ciudades de Marruecos. La protagonista es una mujer con suerte y, aunque le pasan cosas terribles, «cada desgracia que le sucede, en vez de hundirla, la van subiendo a un peldaño superior», cuenta el autor. Teresa pasa una temporada en la cárcel y allí «conoce a gente que le cambia la vida y le descubre el placer de leer». Su primer libro fue 'El conde de Montecristo', y a partir de él se transforma en «una lectora voraz». Poco a poco se convierte en la reina del narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar, y al final, una mujer muy diferente de la que salió huyendo de Sinaloa, vuelve a su tierra «a ajustar cuentas con su pasado».

A Pérez-Reverte hay un tipo de mujer que siempre le ha interesado y que está presente en todas sus novelas. Pero en 'La Reina del Sur', por primera vez, el escritor se mete a fondo en su piel, la hace protagonista absoluta y cuenta «el mundo visto por una mujer». No le ha sido fácil conseguirlo, reconoce el autor de 'La tabla de Flandes', 'El maestro de esgrima' o 'La piel del tambor'. «Pensar como una mujer, ver la vida como ella lo hace y ver pasar los años por su rostro y por su corazón no es fácil para un hombre», asegura.

Encontrar el lenguaje adecuado fue para él otro de los grandes retos de la novela. Ensamblar el argot local que utiliza la protagonista con el español normal y «hacer que la novela funcione para un mexicano y un español ha sido un ejercicio muy interesante». Está contento del resultado y dice que la novela le ha abierto «un montón de puertas» y le ha permitido conocer el español de América. «Ha sido muy enriquecedor». Además, como suele, se ha documentado a fondo y ha visitado México y la zona del Estrecho, de Algeciras a la Costa del Sol.

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La nueva dosis de Arturo Pérez-Reverte
Óscar López - El Periódico - 29/04/2002

Que tiemblen las huestes literarias y editoriales: el autor que más vende en España, Arturo Pérez-Reverte (Cartagena 1951), entregará su próxima novela dentro de unos días para que esté en librerías la primera semana de junio. Se titula 'La Reina del Sur', y es una obra que, por primera vez, tiene a una mujer como protagonista: Teresa Mendoza, joven mexicana y novia de un piloto que trabaja para los narcos de aquel país. Asesinado él, ella se refugia durante 12 años en España, cerca de Gibraltar. Allí madurará y montará un imperio aplicando los métodos de Sinaloa, la narco-región de donde procede y a la que regresará para ajustar cuentas con el pasado. Esta novela de aprendizaje de 500 páginas, con acción y pasión, se aleja de la memoria a la que nos tenía acostumbrado el autor para encauzar su argumento en el presente.

Atención al lenguaje, repleto de giros mexicanos y un sinfín de términos del argot de los narcos, que el autor ha recogido viajando a México en varias ocasiones durante los últimos dos años.

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Mensaje por Rogorn » Sab Dic 03, 2011 10:33 am

"La vida te arranca la inocencia a mordiscos"
Entrevista con Félix Romeo - ABC - 01/06/2002

La próxima semana llegará a las librerías el último título de Arturo Pérez-Reverte, 'La Reina del Sur' (Alfaguara). Como sus anteriores novelas, contiene todos los ingredientes para convertirse en un nuevo éxito: pasión, aventura, vida...

-En sus anteriores novelas ha ido en busca de «cosas» -tesoros en 'La carta esférica', libros en 'El club Dumas', etcétera-. En 'La Reina del Sur' esa búsqueda es la de una mujer.
-En realidad, esa mujer ha estado en todas las otras novelas. Cualquiera que las haya leído sabe que a esa mujer nos hemos ido acercando poco a poco: primero desde fuera, con mucho cuidado, con mucho tiento, como hay que acercarse a las mujeres. En 'La carta esférica', casi la rocé. Me faltaba ver cómo era por dentro. Hay un tipo de mujer determinada que me interesa literariamente, que mira a los ojos de una forma especial, que tiene una mirada, de la que sí he hablado otras veces, muy antigua, muy vieja. Me interesa mucho averiguar por qué esa mujer es así, qué hace que esa mujer sea así. Una mujer de las que hablo te mira con desprecio o con crueldad, y te preguntas qué le puso esa mirada. Uno lo entiende mejor cuando tiene ya cincuenta años, cuando tiene una biografía, la posibilidad de mirar atrás y cierta ecuanimidad a la hora de mirar el mundo. Por eso, decides que la vas a contar desde dentro: cómo una mujer "revertiana" llega a tener esa mirada.

-¿Y ha descubierto cómo es esa mujer?
-Teresa es una chica cero, tábula rasa, analfabeta, sin cultura, sin nada más que su condición de novia de un narco. La vida la va empujando y, paradójicamente, cada palo de la vida, cada golpe, cada desgracia, la hace subir, aunque ella no ambiciona nada. También es verdad que en ese camino va perdiendo cosas, pero ese proceso de ganar y de perder es lo que me interesaba plantear esta vez.

-'La Reina del Sur' está construida en dos planos; uno es una crónica cercana al periodismo y el otro es el retrato de Teresa, que presenta una forma casi elegiaca.
-La crónica es un pretexto narrativo. Fui reportero durante muchos años. Aquí tenía un problema técnico: yo siempre me documento, leo, miro, estructuro, pero aquí no había documentación, no había libros a los que acudir, no había cuadros que mirar, no había museos que visitar. Todo está en la actualidad y tenía que irme a buscarlo. La forma de buscarlo era irme a Sinaloa, a Culiacán, irme a las cantinas y emborracharme con los narcos, volver al Estrecho de Gibraltar, documentarme en vivo. Ya que iba a hacer ese trabajo, era rentable utilizarlo como estructura de la novela, me simplificaba el trabajo y me ayudaba a ordenar. Por eso tiene otra forma.

-Explicada la crónica, pero ¿el retrato de Teresa?
-Es toda una vida mirando. La vida te da cosas y te las quita. Todo el mundo nace con inocencia, que la vida te va arrancando a mordiscos conforme vas viviendo. A cambio de esa pérdida vas ganando en lucidez. Es un proceso muy doloroso, hace que pierdas todas esas cosas que te hacen sentir flotando en un mundo maravilloso y a cambio te da una conciencia lúcida y cruel de lo que es la vida, de lo frágiles que somos, de lo fácil que es morir, de lo fácil que es el dolor y el horror en el mundo en el que estamos. Mantenemos el dolor y el horror fuera, como si no existieran, y de pronto los sentimos muy cerca. El hombre tiene mecanismos de consuelo, porque él ha hecho las reglas, pero la mujer no tiene con qué llenar la pérdida, y ahí está la desesperación. Su única ambición es no esperar nada.

-La novela está llena de personajes reales: Manuel Céspedes, antiguo delegado del Gobierno en Melilla; los escritores Manuel Rivas y Élmer Mendoza...
-Tenía que ir a hablar con ellos para ver los lugares, la vida de los narcos o el funcionamiento de las planeadoras que transportan la droga, y habría sido absurdo, si ya los tengo y son mis amigos, inventar personajes que fueran ellos con otros nombres.

-En 'La Reina del Sur' son muy importantes las fronteras (Sinaloa, entre México y Estados Unidos, o Melilla, entre Europa y África).
-La última épica, la gran batalla, el futuro, todo se está jugando en las fronteras. Ahora que se han acabado los bloques, vivimos una guerra de fronteras -emigración, narcotráfico- en la que hay épica, hay epopeya, hay tragedia, drama, elementos narrativos. Son, además, las últimas zonas en las que hay hombres y mujeres como los que protagonizaban mis lecturas de niño. Son zonas narrativamente muy rentables en cuanto a tipos y situaciones. Como reportero, he vivido en esas zonas -en México, en el Estrecho, en otros lugares del mundo- y me muevo por ellas con facilidad; no me he ido allí a buscar algo que no conocía, sino que he vuelto a lugares que conocía. Sé de lo que hablo. Cuando describo una persecución en una planeadora o un chantaje o un soborno o una soledad en la frontera al amanecer, lo he vivido.

-En 'La carta esférica' se sumergió en el jazz; en 'La Reina del Sur' la música que se enseñorea es el corrido.
-En realidad, 'La Reina del Sur' es un corrido: tiene la estructura de un corrido, los capítulos están titulados con frases de corridos, los elementos que manejo y la épica proceden del corrido. No tengo talento para hacer corridos de tres minutos y necesito 500 páginas. Cuando estuve en México me fascinó la capacidad de los compositores para contar en tres minutos historias apabullantes, maravillosas. He hecho un corrido de 500 páginas.

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Mensaje por Rogorn » Vie Dic 09, 2011 6:06 pm

Entrevista con Carlos Herrera - 'Herrera y punto' (Onda Cero) - 04/06/2002

-Arturo Pérez-Reverte nos presenta su nueva novela, 'La Reina del Sur'. Esa protagonista de tu historia, Teresa Mendoza, después de ver cómo su novio fallece en un accidente de avioneta -en fin, su novio tampoco era un angelito, precisamente-, decide venirse a una tierra en la que también el tráfico de estupefacientes lo hemos vivido. Fíjate en la información que hablaba de Sanlúcar de Barrameda, que es el estrecho de Gibraltar. ¿Y ese estrecho también te lo has pateado para conocer cuál es el misterio que entraña toda esa historia?
-Sí, y además ha sido una experiencia muy singular, porque yo lo pateé mucho hace ya quince años. Tú estabas en la tele también, ¿te acuerdas?... Y me iba para allá a hacer reportajes, a la vuelta entre guerra y guerra. Y ahora ha sido volver a los viejos lugares y a por comida diferente. Ya no soy reportero, ahora veo el mundo de otra manera, y tengo 50 años. Entonces, ver ese mundo otra vez, con esa mirada, con esa lucidez que te dan los años, es una experiencia muy interesante, volver a recorrer los viejos caminos aquellos.

-En el platillo de las intensidades, ¿cuál puede más, las historias en torno al narcotrafíco y al trafico no solo de estupefacientes sino a veces humano, en México, o en Gibraltar?
-Son dos mundos diferentes. Aquí esto es Europa. Aunque está Marruecos cerca, en donde no hay reglas, digamos que la presencia europea hace que esto sea mucho más digamos entre comillas "civilizado". Hay jueces que no son corruptos, o al menos no todos lo son, hay policías que no son corruptos, o al menos notodos los son... Digamos que hay una serie de normas que están ahí de referencia. En México todo vale. En México el dinero lo compra todo, como en Marruecos también, claro. En el contraste de esos mundos era muy interesante moverse por esa frontera mostrando los dos lados de ese mundo.

-¿Dos años para escribir esta historia?
-Dos años y medio. 29 meses.

-¿Tú eres hombre disciplinado de trabajar todos los días, o según te viene?
-No, esto es un trabajo. Yo cuento historias de una forma profesional. Esto no es una semana que venga la musa y que te toque el hombro. Esto es sentarte, echarle horas, documentarte, trabajar, trabajar, trabajar. Además, aquí hay un problema muy grave para mí, que era el lenguaje. Es una mexicana que piensa como mexicana, que siente como mexicana, que habla como mexicana. Además, era analfabeta o casi. Tenía que seguir doce años de su vida, la evolución, y además ver el mundo como lo ve ella. Entonces, eso requiere un trabajo lingüístico del lenguaje mexicano combinado con el español, y que funcione así es un trabajo muy duro. Y que luego no tiene que notarse, porque la novela bien hecha no tiene que notarse en esa novela. Pero está ahí, y claro, eso lleva mucho tiempo.

-Y ojo, un analfabeto mexicano habla mucho mejor que muchos licenciados españoles.
-Hombre, ya quisieran aquí muchos licenciados. Aquí no, todo es: "Coño, tal, se jodió, e hizo parrapúm". Allí no, utilizan una sintaxis, una belleza, unas palabras que ya están en desuso, además. Hay una especie de cortesía en la forma de tratarse, aunque te maten. Allí te pueden decir: "Deme usted la cartera, o se muere". O sea, no te matan ellos, te mueres tú. Es tu responsabilidad. En ese tipo de cosas son muy mirados, y eso para un español es fascinante ahora que aquí somos tan vulgares y tan groseros para todo. Te das cuenta de que se puede ser malvado y al mismo tiempo ser amable. Y eso puede ser muy agradable.

-¿Te pueden secuestrar de usted?
-Y matarte hablándote todo el tiempo de usted, lo cual quieras que no, si me tienen que matar prefiero que me traten de usted y no de tú. Eso es México. Es que ¿sabes que pasa?... Lo bueno, lo que me fascinó para esta novela es que México es esa mezcla de ternura y violencia, de crueldad y de inocencia, ese mundo tan fascinante que aquí está perdido, aquí ya todos somos pichasfrías de laboratorio con cuello blanco, pero allí en esa frontera todavía se vive de esa manera, y esa épica digamos de lo marginal, de esos mundos que aún están vivos, que contienen sangre y carne, es muy apasionante para un escritor.

-La vida te ha enseñado, dices, a no hacer planes, porque muchas veces la vida te lleva a ti por donde tú quieres ir, pero también has declarado que eres un tipo libre, que haces lo que ciertamente quieres hacer, lo que te gusta hacer. ¿Y ahora, lo que te va a gustar hacer después de vaciarse durante dos años y medio?... ¿Uno tiene ganas de seguir escribiendo, tiene ganas de desconectar y escuchar, cargar otra vez para después volver a verter?
-Bueno, ahora he estado dos años y medio viviendo con una mujer, que es Teresa Mendoza. La conozco, ha sido una reacción intimísima. Estoy obsesionado con ella, he comido, he dormido y vivido con ella. Y por fin se ha ido, y tenía ganas de que se fuera, y además ya siento hasta indiferencia. Hablo porque mi trabajo también incluye cuando la novela sale al mundo pues acompañarla un ratito para que funcione, ¿no?... Pero ya quisiera olvidarla. Y ahora lo que voy a hacer es ir a navegar un mes o un mes y medio tranquilamente, o lo que pueda, y después volveré tranquilo a empezar otra historia.

-¿Un Alatriste, me imagino?
-Sí. Oye, Carlos, ¿a ti te gusta el capitán Alatriste también?

-A mí me fascina Alatriste. Además, qué bien entiende el Siglo de Oro español, qué bien lo comprende. Cómo callejea Alatriste por Madrid, cómo va a los bodegones de puntapié...
-Bueno, sobre todo porque yo quería que explicase el Siglo de Oro, porque con ese siglo se puede entender este. Somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos. Entonces, Alatriste responde a esa intención. Y bueno, me alegro que os guste.

-Es un héroe de Baroja. Es un derrotado, es un chafarrindón que no gana ninguna batalla.
-Es un español de toda la vida: el eterno derrotado, el eterno fastidiado por curas fanáticos, por reyes incapaces y por ministros corruptos. Es el español de toda la vida.

-¿Tú serías capaz de escribir de sitios en los que no has estado?
-No, no. Quizás porque toda la vida he estado en los sitios. Desde muy jovencito me eché la mochila al hombro, y salí de mi casa a los 18 años, y empecé a moverme por el mundo, y quizá por eso necesito verlos, tocarlos, bebérmelos, mirarlos, oírlos, escucharlos, bailarlos, dormirlos. Y bueno, ya supongo que ahora ya no podría hacerlo como Verne, que escribía ahí en La Rochela mirando libros, atlas y mapas. Y además, a mí lo que me gusta... Yo escribo porque escribiendo puedo conocer más cosas, puedo seguir moviéndome por el mundo.

-José Mallorquí jamás estuvo en California, y sin embargo en 'El Coyote' y en 'Dos hombres buenos' retrató California como poca gente ha podido retratarla, ni siguiera muchos escritores californianos, ¿no?
-Tenía talento para eso, pero no todos valemos para lo mismo, cada uno tiene sus cosas.

-Pero fíjate, lo más paradigmático es Álvaro Cunqueiro, que describe Normandía sin haber estado nunca.
-No, hay muchos escritores. Mira Baroja, por ejemplo. Escribía en zapatillas y con la boina. Pero bueno, yo no soy así, es que me gusta. Quizá porque toda la vida fui un nómada, y tú me conociste de nómada, Carlos, pero ya llevaba veinte años de nómada y entonces... Bueno, para mí es eso: moverme y después sentarme a escribir y ordenar, recuperar, pasar revista a todo aquello que he ido echando en la mochila durante mi vida.

-Ahora, ¿no entra un cierto escalofrío sabiendo que lo que salen son 275.000 ejemplares de un tirón?
-Sí, reconozco que eso me apabulla un poco. Yo prefería que fueran sacando los editores poquito a poco, bueno, porque me da mucho miedo eso. Pero bueno, ellos conocen su trabajo, y ahora viene el verano, y así no reeditan, y como mis libros se venden muy rápido, pues no quieren que les pille el toro y han hecho esa barbaridad. Pero bueno, ellos sabrán lo que hacen. Pero a mí, reconozco que esas cosas me apabullan un poquito. Un poquito no, un muchito.

-¿Y esta Reina es peliculable?
-Bueno, ya quieren hacerla, pero bueno, no tiene mérito: lo han dicho antes de leerla, con lo cual ya querían mi siguiente novela. Lo cual no me hace ninguna ilusión. Fuera buena o fuera mala, ya me lo habían pedido.

-Pero que la haga Robert de Niro.
-La quieren hacer con norteamericanos y cosas de esas.

-Es que le pega.
-A mí me gustaría que la hiciese un mexicano, porque realmente una historia como esa debe ser un latino quien la haga, eso está clarísimo. Mexicano, español, pero un latino.

-Sepan ustedes que mañana, los seguidores de Pérez-Reverte, que son legión, ciertamente... Por cierto, ¿a cuántos idiomas te han traducido?
-Idiomas no sé. Veintitantos idiomas. No recuerdo ninguno importante que no me hayan traducido.

-¿Japonés, chino?
Sí, todos esos están, y otros idiomas más pequeñitos también.

-¿La campeona hasta ahora cuál es, de todas las novelas?... La que más ha sido traducida y leída.
-Todas lo han sido muchísimo, pero la que más 'La tabla de Flandes' que fue el primer best-seller gordo. Fue el primer pelotazo, en el año 90. Además, estaba en la guerra del Golfo cuando salió esa novela y pues es digamos la que más recorrido lleva. Aparte los Alatristes, también. Pero como es la más vieja, es la que más tiempo lleva circulando, se ha vendido muy bien. O se ha leído muy bien, eso de la palabra "vender" necesito mucha vergüenza.

-No te pongas en plan Saramago, ¿eh?
-Es verdad, es verdad. Me encanta vender libros, y no tengo ningún complejo, ya que además vivo de esto, y me da libertad para escribir el siguiente y hacer lo que quiero, pero es que además de eso me gusta que me lean. Y es que además, si el lector dice después: "Oiga usted, pues su novela me hizo tal cosa" o "Me hizo ver aquello", hace que me sienta muy bien. Es como compartir con amigos códigos, juegos y territorios. Uno escribe fundamentalmente por eso. Yo escribía antes de vivir de esto.

-Pues 'La Reina del Sur', les decía, editado por Alfaguara, está ya a partir de mañana en los comercios del ramo. Yo estoy en ello, y porque además iba a tener el honor de presentar 'La Reina del Sur' aquí en Sevilla, pero me pilla de viaje, en las Argentinas y los Brasiles, pero ahí está, de todas maneras. A mí me enternece pensar que podría estar en los pensamientos de todos ustedes. Querido Arturo, enhorabuena una vez más.
-Gracias, chaval.

-De todo corazón, un abrazo. Hasta siempre, amigo.
-Un abrazo fuerte.

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Mensaje por Rogorn » Lun Dic 19, 2011 10:26 pm

El Semanal - 04/06/2002

De Arturo Pérez-Reverte siempre me habían intrigado su aplastante seguridad y sus comentarios lapidarios, dentro y fuera de la ficción, algunos tan políticamente incorrectos que son verdades directas, sin el menor atisbo de sarcasmo. Tal vez por esta razón 'La Reina del Sur', su nueva novela, tiene como protagonista a una mujer tan real y creíble como el mundo del narcotráfico mexicano en el que crece, y que acaba controlando. El escritor ha creado un personaje femenino, Teresa Mendoza, muy alejado del idealismo, la compasión o el machismo en el que quedan atrapadas la mayoría de las heroínas de los argumentos literarios contemporáneos. Ella no es ni fea ni guapa, tampoco es un marimacho, ni una "narca" de culebrón; es una mujer de verdad.

-Su nueva novela es trepidante, te deja sin aliento.
-Esta historia requería un lenguaje determinado, un ritmo específico. Cada novela requiere un proceso diferente. Antes de empezar a escribir una sola línea, estuve mucho tiempo, como siempre, buscando y ensayando el tono, el ritmo, el lenguaje y, entre ellos, la forma de contar, que es más sincopada, más dura de concepto y de lenguaje.

-¿Qué es un corrido narco?
-Es una historia, una novela contada en tres minutos con un talento extraordinario. Es una forma de resumir un pedazo de vida, con tragedia, con dolor, con muerte, con venganza, con todo. Es la vida, contada y cantada en tres minutos. Me fascinó cuando escuché el primero en una cantina mexicana. Además, todos hablan de personas reales, de hechos que pasaron... Ojalá tuviera yo esta capacidad de resumir en tres minutos una historia.

-¿Le gusta escuchar canciones?
-Me gustan las canciones que cuentan historias. Los tangos, los boleros, la copla... Allí me di cuenta de que el corrido narco es una novela de aventuras hecha en tres minutos y de que yo no tengo ese talento para resumir así. Por eso decidí hacer un corrido mío, uno de 500 páginas, y eso es lo que he hecho.

-¿Cómo empezó todo?
-Oí un corrido que se llamaba 'Camelia la Tejana', y se me quedó en la cabeza. Luego se juntaron otras cosas. Ya sabe que una novela no es algo puro. Esa canción desencadenó un proceso en el cual apareció algo de mi biografía.

-¿Cómo se fue introduciendo en los círculos mexicanos, magrebíes y españoles del narcotráfico?
-Yo fui reportero de infantería, y durante mucho tiempo eso formó parte de mi trabajo. Tenía que tomar una copa con un traficante, tenía que sobornar a un guardia, hacer un montón de cosas para realizar mi trabajo. Eso hizo que tuviera una agenda donde hay de todo: terroristas, héroes, villanos, ladrones, asesinos... Lo normal en cualquier agenda de reportero. Además, había estado muchas veces en Marruecos. También había estado en América, con los colombianos y los mexicanos. En fin, cuando surgió esto, tiré de mi agenda y empecé a llamar a gente que conocía y que estaba allí, para informarme y saber más.

-¿Ha disfrutado tanto con los preparativos como con la escritura de esta novela?
-Me lo pasé muy bien, porque lo bueno de una novela no es sólo el escribirla, sino que te diviertes porque conoces cosas nuevas, amplías cosas que ya sabías, visitas a viejos amigos con los que ya tenías otros asuntos: los de aduanas, de la Guardia Civil, de la policía mexicana, de la DEA norteamericana y, bueno, durante dos años y medio he trabajado en esto, metido en ese mundo.

-¿Tuvo que sobornar a alguien?
-No. Tuve que invitar a mucha gente a copas y a juergas, sumas enormes teniendo en cuenta lo que se gastan ellos en invitarte a ti. Pero sobornos no. Lo que invertí en la época en que era reportero me ha hecho vivir de las rentas en ese aspecto.

-¿Se ha sentido en peligro en algún momento?
-No, nada. Yo sé cómo protegerme. Toda la vida he estado en esos ambientes y sé tratar con esta gente. De hecho, te enrollas, y te enrollas bien. Algunos son colegas, hay narcos en Sinaloa que son amigos de verdad. Hasta me hicieron un corrido. Además, no engaño a nadie. Dije que iba a hacer una novela y eso he hecho. También tuve la suerte de que la mujer de un narco sinaloense fuera lectora mía, y eso también me avaló y me ayudó. Quiero decir, que se juntan las viejas mañas de reportero con el hecho de que escribo novelas, pura ficción, con la garantía de que no voy a desvelar nada que vaya a salir en la prensa. Yo creo que me enrollé, les caí bien y me contaron cosas que tal vez no cuentan a nadie, con muchas copas de por medio. Es un mundo muy de cantinas y puticlubes, una sociedad muy masculina, muy de camaradería. Gente también de peligro y de armas, pero yo he estado con este tipo de gente toda mi vida, y conozco los códigos y las normas, lo que es fundamental para manejarte entre ellos.

-También parece conocer muy bien las armas y las drogas, por las descripciones que hay en su libro. ¿Ha tenido que manejarlas?
-Yo nunca he tomado drogas, y no por una cuestión moral, sino porque realmente nunca me ha apetecido, así que las conozco por haber estado en el entorno de los traficantes. En cambio, las armas sí las conozco, porque me he pasado media vida entre ellas, en medio de las guerras.

-¿Sabe disparar?
-Cualquiera sabe disparar. Nunca he practicado, y de hecho no me gustan las armas ni la gente a quien le gustan, de verdad. Las armas blancas sí, porque son otra cosa: son historia, memoria, son más nobles. La gente se miraba a los ojos cuando se retaba con arma blanca, había una dignidad. Por eso desprecio profundamente las armas de fuego. Las he visto actuar, y como dependo de una biografía personal, para mí las armas no son elementos decorativos ni heroicos. Son instrumentos de desgracia, las he visto matar.

-Parece completamente metido en la piel de Teresa Mendoza, su heroína, o antiheroína. ¿Cómo logra un hombre pensar, sentir y vivir como una mujer?
-Creo que lo logré trabajando, leyendo, pensando y, sobre todo, mirando. Tengo 50 años y siempre he sido un tipo que observa, soy de los que no hablan. Así que cuando miras durante 50 años a tu alrededor, y a las mujeres, a las niñas, a las madres, a las amantes, a las esposas, pues las miras y alguna conclusión sacas. Pues con ese equipaje, más el sentido común, más el mirar en Sinaloa con el punto de vista de una mujer de allí, he construido el personaje y estoy contento. Sé que Teresa Mendoza es un personaje de verdad, está viva, no es un ser de cartón contado por un hombre; está tomado en la calle, vea si es real. No existen museos del narco, ni bibliotecas del narco, ni archivos, nada. Sólo hay corridos y vida, no hay otras
fuentes.

-Que ella acabe apareciendo en las listas de '¡Hola!' entre las más elegantes de España, ¿es una ironía?
-No, qué va. Ocurre en la novela. Esta mujer pasa de ser una analfabeta a ser la reina del narcotráfico en España. Pasa de ser pobre a ser millonaria, es una tía que se hace famosa. Las revistas del corazón siguen de lejos su evolución y todo lo que hay en ella de enigmático y de glamour es atractivo para esa prensa.

-Usted desvela una realidad: que una narcotraficante puede estar en la lista de '¡Hola!', donde está la Reina.
-Es que en las listas de las más elegantes de España hemos tenido zorras de lujo que posan junto a la Reina, o sea que no veo nada raro en que también esté una narcotraficante. Si un putón desorejado como algunas que conocemos aparece en la lista, ¿por qué no va a aparecer la traficante?

-Según cuenta, los narcos tienen un código de conducta.
-Bueno. Los hay que son auténticos hijos de puta sin código alguno. Pero hay otros que sí tienen códigos, y son los que me interesan. A mí me gusta la gente que tiene códigos, aunque sean malos, eso me da igual. Prefiero un malo con códigos a un meapilas sin escrúpulos.

-Ha dicho, a raíz de esta novela, que ser mujer es una putada. ¿Por qué?
-Lo ha sido siempre, y lo sigue siendo. Porque ahora, además de arrastrar el pesado lastre de ser mujer históricamente, se añade el lastre de ser mujer modernamente. Es una doble putada, porque ahora tienes que hacer el papel del hombre y, además, seguir siendo mujer.

-¿Así lo ve?
-Hay algo que está claro, y es que hay cosas a las que una mujer no puede renunciar. Porque no quiere y están en su esencia, en sus genes. Hay cosas como la maternidad responsable: una mujer no es capaz de dejar a su hijo en casa y desentenderse de él para hacer otra cosa. Ni al padre, ni al suegro, ni al marido, porque aunque esté 20 horas en el trabajo, no puede dejar de pensar en cuidar de los suyos. Y hasta que la mujer no se libere de esta responsabilidad, no será realmente libre.

-Pero si esta responsabilidad se supone que está en sus genes, eso es imposible.
-Sí, ahí veo la contradicción. Hasta las más liberadas, en su inmensa mayoría, no pueden desprenderse del remordimiento que les produce la sensación de estar descuidando su hogar, y eso roe y mina muchas vidas. Por otra parte, la mujer vive en un mundo de hombres con reglas hechas por hombres donde ella tiene que demostrar continuamente que está a la altura, e incluso se mete en trabajos que no son para mujeres, como las mujeres soldado, que me parecen muy bien salvo que pretendan asaltar una trinchera afgana, porque esto queda fuera de su función biológica. Una mujer no puede degollar a un talibán machete en mano, simplemente porque no tiene la fuerza física para hacerlo. Esa incitación social a participar en el juego de los hombres, cuando no siempre tu biología, tu educación, tu cultura, tu sensibilidad te permiten jugar el juego con la misma impunidad que tienen ellos, crea unas disfunciones espantosas en una mujer.

-Me parece que se lo ha pasado muy bien viviendo y escribiendo su novela.
-No lo hubiera hecho si no me lo pasara bien. Yo no hago esto para sufrir.

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Mensaje por Rogorn » Sab Dic 24, 2011 11:17 am

Escribe Pérez-Reverte sobre el narco
El escritor español se mete en la piel de una sinaloense para narrar una historia sobre un mundo que evita juzgar
Carlos Rubio - Reforma (México) - 15/11/2001

El escritor Arturo Pérez-Reverte se metió en las cantinas de Sinaloa en busca del ambiente que quería narrar en su nueva novela, que trata sobre el mundo del narcotráfico, pero -aclara- sin tomar partido. "Lo usé como contexto de una sociedad que ha creado su propia cultura, toda una forma de ser y de relacionarse. Pero siempre sin juzgar".

-Pero alguna opinión tendrá, ¿no?
-Creo que (el narcotráfico) no tiene remedio, que cuando hay injusticia y pobreza la gente se agarra a lo que hay. Un narco me decía: "Prefiero vivir cinco años como rey, que cincuenta como güey". Y esa frase resume perfectamente su filosofía. El narco es muy difícil de erradicar salvo que la sociedad cambie de arriba a abajo. Sé que el mundo del narco va a seguir porque hoy por hoy no hay una alternativa social ni económica que permita erradicarlo.

Esta obra, explica en entrevista, es su forma de rendirle un homenaje al país "y un pretexto para estar metido ahí, porque para mí las novelas significan vivir en ese mundo el tiempo que tardo en escribirlas. Ahora y desde hace dos años soy mexicano, lo cual me encanta, porque me ha permitido conocer mejor cosas que antes intuía o quería ver".

El best-seller español, autor de novelas como 'El club Dumas', 'La tabla de Flandes' y 'La carta esférica' conversa en su casa de la sierra madrileña sobre esta nueva obra frente a una pila de sables rodeada por galeones a escala, enmarcado por cuadros de paisajes marinos, una escafandra, un caballo valenciano de madera y un busto de Napoleón.

"De pequeño", refiere el también autor de la saga del capitán Alatriste, "mi abuelo me cantaba los corridos de la Revolución y me contaba historias sobre Pancho Villa. Desde hace once años comencé a visitar México, hice amigos y fui conociendo su cultura, especialmente los corridos, que me gustan porque son historias cantadas. Fue en una cantina, la primera vez que estuve en el país, donde oí 'Camelia la Tejana'. Más tarde, indagué sobre la letra y me hablaron de los narcocorridos, a los que me aficioné". Desde entonces, a Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) se le metió en la cabeza la idea de escribir la letra de un corrido, pero el tiempo fue pasando sin que llegara a hacerlo. "Un día, comiendo con René Delgado, director de 'Reforma', y con Sealtiel Alatriste (ex editor de Alfaguara y actual cónsul en Barcelona), comenté que me gustaría poder dar una vuelta por la frontera norte y hacer una serie de reportajes de cantina en cantina, contando lo que es ese mundo, pero a la luz de los corridos. René me propuso hacerlo. Yo lo pensé y por mi cuenta me fui al norte para verlo más de cerca, conocí a gente y llegué a la conclusión de que eso era una novela cojonuda. Ahora tengo una deuda con René, porque nunca escribí los artículos, pero a cambio hice una novela. Y ahí cuento cómo surgió la historia y meto a René como un personaje que habla de esto con el narrador".

La novela, de la que lleva escritos once capítulos de los quince que tendrá, calcula terminarla en la próxima primavera. Aún sin título, narra la historia de Teresa Mendoza, novia de un narcotraficante, piloto de avioneta, llamado el Güero Dávila, que es asesinado, motivo por el cual ella debe huir a España, donde se instala en la Costa del Sol durante 10 años para después regresar a México a ajustar cuentas con el pasado. "En mis otras novelas siempre había visto desde fuera a la mujer. Ahora, por primera vez, quise contar desde dentro cómo ve ella el mundo. La obra trata de cómo una mujer analfabeta, la morra de un narco, una tía acostumbrada a vivir bien, descubre que el mundo es duro y difícil. Pero resulta que la tipa se descubre una serie de cualidades: es inteligente, buena para los números, valiente. Y comienza a subir. La mujer trae a España sus experiencias y sus conocimientos, y los aplica. Resulta muy interesante ver cómo una mexicana emplea aquí unos métodos sinaloenses".

Uno de los problemas fundamentales que le planteó esta novela fue "meterse en la piel de una sinaloense. Después, el lenguaje, porque en la novela hay un trabajo lingüístico importante. Pero ha sido muy divertido porque he escuchado muchas canciones mexicanas, he leído cuanto he podido sobre México, y con ese pretexto he visitado el país con mayor frecuencia".

-Ahora que ha profundizado en el tema, ¿qué piensa de México y los mexicanos?
-He reforzado lo que suponía o ya sabía. México me fascina por la gente, porque cada mexicano tiene una mezcla de inocencia y lucidez, de crueldad y bondad, que no se da en otros sitios. Y tienen una dignidad personal, porque hasta la gente más humilde, si le tocas lo que hay que tocar, se pone a hervir. Existe una mezcla de violencia y corrupción que no ha envilecido aún a los mexicanos; todavía conservan valores familiares, incluso religiosos. Todo eso traza un cuadro que me gusta mucho, porque a mí México me recuerda la España de antes, esa dignidad del español ahora perdida. Y mira que han machacado a México los gringos, pero nunca han conseguido matar lo que es el mexicano.

-¿Cómo se explica entonces que la sociedad mexicana sea tan dejada?
-No estoy diciendo que sea una sociedad modelo. Hay que tener en cuenta que la han engañado, explotado y robado; la han manipulado mil veces y han jugado con sus mejores sentimientos. Entiendo que el mexicano haya perdido la fe en muchas cosas y se busque la vida. Pero al mismo tiempo, eso no lo ha envilecido del todo. Y eso es lo que me gusta. Aparte, hay un gran calor humano. Otra cosa que me gusta es que son muy fieles a su identidad: a las canciones, a la bebida, aunque se modernicen. Nunca me he sentido extranjero en México y todo eso es parte del sustrato en que se apoya mi novela.

-¿Qué licencias se ha permitido?
-Soy muy riguroso. Hay ficción, pero basada en datos auténticos. Todo lo que manejo del narco es auténtico. Después, dentro, yo manipulo y cambio, pero todo el contexto es estudiado, leído, analizado. Una novela da igual que sea improbable, basta con que sea posible.

-¿Qué libros le han servido de apoyo?
-Muchos, desde Octavio Paz a Elmer Mendoza y Xavier Velasco. Lo que ocurre es que cuando se lee con buena voluntad y profesionalmente, todo alimenta. Te diré que hasta en novelas de calidad cuestionable he encontrado algún detalle, un punto de vista, una frase, que me han sido útiles. No soy mexicano, así que ponerme en el lugar de una mexicana y pensar como ella ha requerido un esfuerzo que sólo puedo lograr con la música y los libros que estoy leyendo, viajando a los lugares y hablando con amigos.

-¿Cuál es el tono de la novela?
-Hay un lenguaje duro, violento, mucho más de argot, cortado y rápido. Y sigue la estructura del corrido: tiene su lenguaje y su precisión.

-¿Qué perspectivas ve para el narcotráfico?
-Soy un escritor que mira. Cuando era reportero, tenía una función social y unas obligaciones morales; una ética periodística. Pero como escritor no tengo esas limitaciones. Me limito a describir el mundo donde se mueven mis historias.

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Mensaje por Rogorn » Mié Dic 28, 2011 10:45 pm

'La Reina del Sur', nueva obra de Arturo Pérez Reverte
IBL News - 05/06/2002

Arturo Pérez-Reverte acaba de dar a luz su última criatura, 'La Reina del Sur', editada por Alfaguara, una novela en las librerías desde el 5 de junio, y con la que el autor confesó, en un encuentro con medios de comunicación, que ha decidido profundizar definitivamente en el corazón de la mujer, en este caso en el de Teresa Mendoza, una figura legendaria de los narcocorridos mejicanos. A través de quinientas páginas, Pérez-Reverte da a conocer el difícil y peligroso mundo del narcotráfico fronterizo, aquel en el que, en su opinión, quienes lo realizan "se juegan de verdad el tipo". Ahondar en la vida y los sentimientos de Teresa Mendoza, apodada "La Reina del Sur" por los periodistas y "La Mejicana" por los cuerpos de seguridad de tres continentes, ha constituido su principal batalla en esta nueva novela.

"El único gran misterio que queda por desentrañar en esta sociedad, después de la muerte, es el del corazón de la mujer", dijo. "La mujer vive hoy en una esquizofrenia terrible y sigue peleando en un mundo de hombres. Es horrible ser mujer en estos tiempos, a pesar de haber ganado tantas cosas. Creo que la mujer es más lúcida que el hombre, pero continúa sin tener los recursos de los hombres para defenderse. He comprobado que todas las que son más inteligentes tienen siempre un rincón de soledad", añadió. Esta era la mirada que le interesaba defender a través de las páginas de su nuevo libro, una mirada que refleja los "cadáveres" que la protagonista observa cada vez que se mira al espejo y que no son sino "las etapas que se van matando en el camino de la vida".

Arturo Pérez-Reverte reconoció que el mundo fronterizo y especialmente México han sido siempre dos de sus grandes fascinaciones. En esta novela ha decidido aunarlas, obteniendo una narración que no se aleja de su trayectoria anterior, pero en la que ha tenido que lidiar con aspectos diferentes como, por ejemplo, el lingüístico. "Teresa Mendoza es una sinaloense", explicó, "y por eso tenía que pensar y contar en sinaloense pero haciéndolo inteligible para los mejicanos y para los españoles".

"Me he ido a las cantinas, he puesto el oído, me he creado un pequeño diccionario de términos, y gracias a ello he llegado a este relato final". El autor confesó haber "aprendido" muchísimo tras escribir esta novela y aunque declaró ser siempre "muy ortodoxo" en materia lingüística, en esta ocasión tenía que ser todo lo contrario, "porque México es también muy heterodoxa en el lenguaje". A este respecto, Pérez-Reverte afirmó que ésta es su novela "más sincopada", en la que ha empleado frases más largas, incorporando anglicismos y jugando con la puntación, lo que hasta ahora no solía hacer.

El autor, que dejó muy claro que lo que a él le interesa siempre es "contar historias", tuvo que emplear, en esta ocasión, toda su experiencia como reportero de guerra que fue para situarse tanto dentro como fuera de la ley. "Me he movido en ambos lados", señaló, "y he utilizado mis viejas técnicas de reportero que me enseñaron a saber cuidarme". Pérez-Reverte ha intimado en México con auténticos protagonistas de corridos y ha llegado a sobrevolar el Estrecho de Gibraltar a bordo del helicóptero que persigue a los traficantes y navegar con ellos en lanchas que transportan droga. "Estos héroes que se juegan la vida son los que están en la base de mi novela y los que me inspiran cierta simpatía porque se juegan la vida todos los días", dijo. En cualquier caso, sus novelas no tienen nunca la intención de juzgar a nadie, y esta tampoco, aunque reconoció que, en esta ocasión, la acción transcurre "en un mundo de malos que, en definitiva, es sólo un escenario", hechos reales que le han dado pie para imaginar una historia protagonizada por una mujer.

El éxito de este escritor murciano de 50 años, uno de los más leídos en lengua española y traducido a numerosos idiomas, no parece habérsele subido a la cabeza. "Soy consciente de la fragilidad de estas cosas y mi forma de vida no se verá alterada por el éxito ni por el fracaso. Saber mantener la fama con la distancia debida es la clave", concluyó.

--

Desvela Pérez-Reverte misterio femenino
Reforma (México) - 05/06/2002

Poco a poco, Arturo Pérez-Reverte se ha ido acercando en cada uno de sus libros al corazón de la mujer, pero ha sido ahora, en su nueva novela, 'La Reina del Sur', cuando la ha convertido en protagonista de una historia de corrupción, engaño, amor, muerte y traición, contada a ritmo de corrido mexicano. "El único gran misterio que queda en nuestra sociedad es la mujer, que en estos momentos es un soldado perdido en territorio enemigo", dijo hoy el escritor (Cartagena, Murcia, 1951), justo el día en que 'La Reina del Sur' llega a las librerías españolas con una tirada inicial que da
vértigo: 275 mil ejemplares.

'La Reina del Sur' (Alfaguara) está basada en hechos reales -aunque la historia que se cuenta en ella, insiste el autor, es pura ficción- y tiene como escenarios el estado mexicano de Sinaloa, "una tierra donde morir con violencia era morir de muerte natural", y diversas ciudades del estrecho de Gibraltar, en las que Teresa Mendoza, la protagonista, llegará a convertirse en la reina del narcotráfico.

A Arturo Pérez-Reverte le han interesado desde siempre las fronteras. No en vano fue reportero durante veintiún años, antes de convertirse en uno de los escritores españoles de mayor éxito y cuya obra está traducida a más de veinte idiomas. "En el mundo en que vivimos ahora los delincuentes son todos de cuello blanco, de esos que nunca arriesgan nada, pero lo bueno de las fronteras es que ahí la gente todavía está viva. Hay carne, pasión, sangre, gente que se la juega de verdad", dice el autor, familiarizado, por su anterior trabajo de periodista, con el tráfico de drogas en la zona del estrecho de Gibraltar.

En México, un país al que viaja con frecuencia, descubrió los "narcocorridos" y vio asombrado que en esas canciones populares "en tres minutos te cuentan una novela", la vida y muerte de los narcotraficantes. Y como asegura que no tiene capacidad para la música, decidió "escribir un narcocorrido de 500 páginas", cuyo ritmo invade tanto la estructura del libro como su desarrollo. Si en anteriores novelas suyas el misterio giraba en torno a una biblioteca, una carta, un tratado de esgrima, en 'La Reina del Sur' el autor ha tratado de desvelar el corazón de una mujer, y para ello ha intentado ver la vida "como la ve una mujer que pelea en un mundo de hombres". De simple novia de un piloto que trabaja para el cartel de Juárez a reina del narcotráfico en el Mediterráneo occidental. Ese es el periplo vital que recorre a lo largo de doce años Teresa Mendoza, una joven mexicana que tuvo que salir huyendo de Sinaloa cuando mataron a su novio, y que a partir de ese momento se moverá entre traidores y corruptos, a un lado y otro de la justicia. Un mundo "en el que la gente corrompe, mata, soborna, miente, engaña, trafica. No hay una moral", dice el autor, para asegurar a continuación que no trata de denunciar nada en esta novela. "Mis personajes son delincuentes y yo en la novela veo el mundo como lo ven ellos: veo a la policía, a los jueces y a los políticos como organismos corrompibles, como enemigos a los que se puede comprar, vencer y engañar", y eso es lo que hacen los personajes de 'La Reina del Sur'.

El autor de 'El maestro de esgrima', 'La tabla de Flandes' o 'La carta esférica', entre otros muchos títulos, dice que "los malos" están a un lado y al otro de la justicia y, con su lenguaje directo de siempre, afirma sin tapujos que "los hijos de puta están en todos lados. Cuando uno rasca, se da cuenta de que en los tribunales, en la justicia, en la policía, en los gobiernos, hay tanto sinvergüenza como entre los otros; pero -añade- quien corre el riesgo es el pobre hombre de la frontera, el que cruza por la noche el Río Bravo con un fardo de hachís a cuestas para ganarse dos duros (algún dinero) y poderse permitir lo que quiere: vino, música, mujeres y un coche nuevo".

Su visión sobre el problema del narcotráfico es pesimista y asegura que la lucha contra ese fenómeno "es una lucha perdida. No se va a ganar esa batalla, porque se mueve mucho dinero y porque el ser humano es corruptible. Y aunque haya un guardia honrado que detenga a un narco, siempre habrá un juez de dudosas actuaciones que lo ponga en libertad".

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Mensaje por Rogorn » Sab Dic 31, 2011 6:03 pm

"Literariamente me interesa más la gente con sangre que salpica"
GR - Estrella digital - 06/06/2002

"Sonó el teléfono y supo que la iban a matar", comienza 'La Reina del Sur', la última novela del rey del best-seller en español, Arturo Pérez-Reverte. A esta frase siguen más de 500 páginas plagadas de droga, adrenalina, ambientes violentos y traiciones en torno a los doce años que tarda una joven mexicana analfabeta en convertirse en la mayor narcotraficante de la Costa del Sol, narrado en forma de investigación literaria con un lenguaje mestizo con ritmo de corrido.

"El mundo actual se divide en dos grupos: el del primer mundo, donde los camellos llevan cuello blanco y los negocios sucios se recetan con autos judiciales y talones bancarios", declara el escritor cartaginés, autor de la saga de 'El capitán Alatriste', 'El club Dumas' y 'La piel del tambor', y ex reportero de guerra y sucesos. "El otro mundo lo forma la gente que se la juega cada día, que tienen ambición y con sangre que salpica. Y esa es la gente que me interesa. Literariamente".

Su admiración por los personajes fronterizos la ha trasladado ahora a Teresa Mendoza, una joven mexicana que se convierte en la "Koplowitz de la droga" después de que su amante, piloto a sueldo de traficantes de droga, es asesinado y ella debe huir hacia adelante para sobrevivir hasta salir en el '¡Hola!' como una de las mujeres más elegantes de España, pasando antes por la cárcel y por todo tipo de aventuras. "En este país de gilipollas una mujer que es narcotraficante sale en el '¡Hola!'", sentencia con ironía.

Inspirado por los narcocorridos, temas populares que componen en México sobre la vida, y la muerte, de los sicarios y traficantes, concretamente el tema de 'Camelia la Tejana', Reverte ha abandonado durante 29 meses la investigación de biblioteca sobre temas náuticos o históricos y el lenguaje galdosiano a favor de los americanismos y ha vuelto a los ambientes que frecuentó como reportero, el de los hombres que se hallan a ambos lados de la ley, pero ambos muy cerca de una frontera borrosa. Ambientes literarios, porque reconoce que ya sólo le interesa "la feliz manipulación que te permite la novela y no el reportaje" y también ambientes reales, porque se ha emborrachado con muchos de ellos para que le contaran detalles de su vida y ha vuelto a volar con los agentes de aduanas que vigilan las costas españolas a la búsqueda de cientos de kilos de droga en embarcaciones que se funden con la noche y el mar.

Contrario a su fama de deslenguado que exhibe en algunos de sus escritos y apariciones públicas, se niega a juzgar a narcotraficantes o políticas antidroga para sentenciar que "sólo desenvaino cuando me envainan y sólo cito cuando me citan". Cumplidor en cambio con su otra fama, la de conversador sin pausa, defiende que 'La Reina del Sur' es sobre todo el resultado de su investigación sobre cómo son las mujeres, "soldados en territorio enemigo", algo que ha tenido que aprender para escribir esta novela y para su propia vida. "Quería saber por qué las mujeres tienen más capacidad de mirar de forma diferente, incluso las más tontas, por qué su desprecio o su odio son más fuertes, por qué pueden ser más crueles, más valientes o amar a dos tipos diferentes de hombre".

Lúcido en su arrogante empeño, reconoce que "no he solucionado este enigma, pero lo he asumido y eso me consuela porque a los 50 años sé que el silencio de una mujer no sólo depende de lo que uno ha dicho o hecho, o dejado de hacer, sino también con la memoria genética que dejan otros hombres. Ahora tengo mi biografía y mis cadáveres y sólo busco envejecer con serenidad".

Por este motivo, por experiencia, por haber conocido los gritos, la sangre y el dolor, declara que utiliza la realidad para la ficción de tal forma que los límites no están claros en sus obras y que "sólo le interesa la literaturización de la realidad". Esta es mi novela más arriesgada, quizás por tratar de una mujer y por tener un lenguaje tan complejo, y me he jugado a mis lectores seguros, pero ya pagaré el precio con la siguiente", concluye.

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Mensaje por Rogorn » Lun Ene 02, 2012 3:21 pm

"Nadie es el mismo al empezar una novela que al terminarla"
Entrevista en Terra - 06/06/2002

Aunque no se dé cuenta, se le nota que ha sido reportero durante veintiún años. No puede evitar preguntarle al cámara qué plano le va a sacar y a esta redactora cómo quiere las respuestas -largas, cortas-, cuánto ha leído del libro y cuánto sabe de la historia que cuenta en 'La Reina del Sur'. Pero poco a poco, Arturo Pérez-Reverte afloja y la entrevista acaba en conversación. Habla de lo que le ha costado escribir esta novela, de cómo lo ha hecho y por qué, de lo que ha aprendido, de lo que ha cambiado dentro de él mientras la escribía y de lo que hará cuando ya no le quede nada que contar.

-En 'La Reina del Sur' sigue haciendo honor al título que le dio su amigo Javier Marías de Duque de Corso. Teresa Mendoza es una aventurera, acaba de capitán de barco pirata aun sin proponérselo. Un personaje muy suyo, pero en esta ocasión es una mujer.
-Tengo la certeza -antes era sospecha- de que en un mundo aburrido como el que estamos viviendo, donde todo está homogeneizado, la mujer es uno de los pocos héroes de frontera que quedan. La mujer, sea o no feliz, viva en la ciudad o en lugares peligrosos, sigue siendo un héroe de frontera, se mueve en un territorio hostil, es como un soldado en territorio enemigo. Eso le da una épica singular y la hace un personaje muy atractivo como héroe, para una narración y para la vida real. Esta vez quería dar un paso más. Siempre me acerqué a esa mujer en mis novelas, pero esta vez quería contar la historia desde dentro, quería saber cómo ve el soldado perdido su larga marcha por territorio enemigo.

-Teresa Mendoza pasa de ser novia de un narcotraficante que esperaba a su hombre viendo telenovelas a ser la reina del narcotráfico en el Estrecho. En el camino pierde unas cosas y gana otras. ¿Cómo se transforma?
-En mis novelas siempre hay un misterio, una partida de ajedrez, un combate de esgrima, un barco perdido, una iglesia misteriosa en Sevilla que mata para defenderse... Esta vez el misterio está en el corazón de una mujer. En esta ocasión quería hacer el recorrido para desentrañar ese misterio a través del corazón del héroe. ¿Por qué la mujer calla cuando calla, de la manera en que calla?... ¿Por qué, cuando es cruel, es más cruel que nadie?... ¿Por qué hasta la mujer más feliz y más satisfecha con su vida tiene rincones de sombra que nada le llena?... ¿Por qué todas las mujeres inteligentes que conozco acaban solas, por dentro o por fuera?... Son buenas preguntas, de esas que uno se hace durante toda la vida, y una forma de explicarlas es escribir novelas. Esta novela es un intento de conocer mejor el corazón del héroe. Y aquí, ese héroe es Teresa Mendoza.

-"Ya no soy reportero, ahora me lo invento todo y no bajo de las cuatrocientas páginas", cuenta en la novela el escritor que investiga la vida de Teresa Mendoza. Sin embargo, de sus novelas ésta es la que más se acerca al periodista que fue, por la forma de documentarse y escribirla, al menos la mitad.
-Esta vez tenía un problema técnico importante. A diferencia de otras novelas, no podía documentarme ni en bibliotecas, ni en cuadros, ni en museos. No hay museos ni bibliotecas ni cuadros del narco, tenía que irme a los lugares en los que eso ocurre: a la frontera de Estados Unidos y México y la frontera de España con Marruecos, al Estrecho de Gibraltar. Para eso he tenido que desempolvar las viejas técnicas de reportero y he vuelto a ser reportero de nuevo, he ido a estos lugares para recuperar la información. Entonces, me di cuenta de que mi investigación me servía como estructura para contar la historia que quería contar. El narrador no soy yo, pero su recorrido detrás de Teresa Mendoza es el mismo que tuve que hacer yo para crear mi personaje.

-La novela siempre discurre en la línea: en la línea fronteriza, en la línea de la ley y en la línea que tú llamas en la novela "La Situación", esa línea que separa -en un par de segundos, en un gesto rápido- la vida de la muerte. ¿Sólo en esa línea queda ya la aventura, la emoción?
-El mundo se ha vuelto aburrido. Los malos de verdad ya no arriesgan nada, lo hacen todo a través de Internet y haciendo cheques, jugando en la bolsa... Ya nadie se juega nada en el mundo moderno y civilizado en el que vivimos la mayor parte de nosotros, en el que llamamos mundo occidental o primer mundo. Pero aún quedan fronteras -aparte de la frontera de la mujer, que es una frontera permanente allí donde vaya-, están las fronteras físicas, donde todavía la gente tiene pasiones, donde uno se la juega, donde aún es posible en un día ganar o perder, perder la vida o ganar una fortuna. Esa épica clásica que descubrí en las novelas y las películas cuando era un chaval, ahora se ha refugiado en esas fronteras. Por eso quería mover a mi personaje por esas fronteras. Quería recorrer esos escenarios porque me aburriría contar la historia de un broker de Wall Street o de Madrid. Pero allí hay carne, hay sangre, hay vida. Y para eso México, el narcocorrido, es un mundo tan fascinante que era imposible sustraerse a la tentación de trabajar con él.

-Ha escuchado muchos narcocorridos pero, ¿a partir de cuál se le ocurrió la idea de escribir un narcocorrido, aunque sea de 500 páginas?
-Yo estaba en una cantina en México, tomando tequila con amigos de toda la vida, y un tipo con bigote y sombrero puso en la rocola la canción de Camelia la Tejana, un narcocorrido que habla de contrabando, de traiciones, de muerte... y dije: "Dios, qué potencia narrativa. Como contador de historias profesional que soy, ojalá tuviera el talento para resumir en tres minutos de música y palabras una historia tan potente como la de Camelia la Tejana". Eso se me quedo ahí, pero yo no tengo ese talento, además no sé nada de música. Y me puse a hacer mi corrido, y me salió de 500 páginas. Después me he documentado, he oído muchas canciones, he ido a los lugares, pero el desencadenante de todo fue aquella canción y aquella cantina.

-"Cumplimos con quien cumple", le dice uno de los narcos italianos a Teresa Mendoza en una de sus reuniones de negocio. ¿Para usted tiene más credibilidad el código de honor de las personas que se mueven fuera de la ley que la ley en sí misma?
-Buena parte de mi vida la he pasado en fronteras, por mi trabajo, y esos personajes de la novela no me los han contado, algunos son mis amigos, sus direcciones y sus teléfonos están en mi agenda. Siempre me ha fascinado lo marginal. Y entre los delincuentes, los que están fuera de la ley, hay canallas e hijos de puta como en todas partes, sin escrúpulos ni moral. Pero hay otros que conservan unos códigos personales, códigos a los que son absolutamente leales, y eso está en mis novelas, eso coincide con el mundo que a mí me interesa. Esta novela también es una novela de códigos, explica cómo esa gente tiene unas reglas con las que juega rigurosamente y a las que se atiene, y esas reglas les obligan a matar, a morir, a luchar y a vencer. Pero es que además es la historia de una mujer que se mueve en un mundo de hombres, con reglas hechas por hombres que ella no ha escrito. Ella vive un corrido con una letra que no ha escrito ella, y tiene que jugar en ese territorio hostil con armas que no son suyas. Eso requiere un esfuerzo de coraje personal, de inteligencia, de valor, del que una mujer puede ser muy capaz -quizás, a veces, más capaz que un hombre-. Y para mí, el desafío era ése. El desafío era hacer creíble esos doce años de correr, de victoria y de despojo, al mismo tiempo, de inocencia y de sueños. Cómo una mujer se transforma en otra viajando hacia su propio corazón. Lo otro, el narco, el ambiente, es la periferia, es el escenario en el que transcurre la historia, pero la historia es el viaje al corazón de una mujer.

-El libro es muy fácil de leer, pero se nota complicado de escribir. Tiene un lenguaje muy camaleónico, sobre todo la parte de reflexión de Teresa Mendoza, muy mexicana. Creo que para un autor español eso es muy difícil de conseguir. ¿Le ha supuesto mucho trabajo?
-Una novela debe ser fácil de leer, el lector debe poder circular por ella con facilidad, pero esa facilidad requiere un trabajo previo muy duro. Han sido 29 meses de trabajo. Además, tenía que jugar con dos lenguajes, el mexicano y el español, tenía que hacerlos compatibles. Hay dos voces narrativas, que son el punto de vista del narrador y el punto de vista de ella a través del narrador y ahí cambia. Ella es mexicana, al principio casi analfabeta, habla en argot sinaloense... Hacer todo eso creíble -la credibilidad es la clave- era difícil. Le he dedicado mucho esfuerzo, he oído muchas canciones, he ido a los lugares, he pasado mucho tiempo en México, he ido a Sinaloa, he tomado notas, he hablado con la gente, amigos mexicanos me han revisado el texto para saber si había acertado... Ha sido muy duro pero, al mismo tiempo, muy gratificante. También me he dado cuenta de que mi castellano era susceptible de mejora, que yo era demasiado ortodoxo, muy riguroso con la puntuación, con la sintaxis, que era muy clásico, muy español a la hora de manejar el lenguaje. Y he descubierto con esta novela que es posible abrir la puerta, que se pueden incorporar mexicanismos, anglicismos, cacofonías, fonetizaciones, alterar la puntuación, jugar con el ritmo... Todo eso está al servicio de la historia. Para mí ha sido un ejercicio de estilo. Y, desde luego, nadie es el mismo al empezar una novela que al terminarla. He cambiado mucho a lo largo de este proceso. Y espero que para bien.

-¿En qué ha cambiado?
-En varias cosas. Técnicamente, cada novela es un paso adelante. Has abierto puertas, dominas más registros del lenguaje. He hecho una incursión arriesgada en un territorio enemigo y he salido indemne. Pero también ahora veo cosas que antes no veía. Uno también escribe para comprender mejor el mundo, la vida y las cosas que tiene alrededor. Y la mujer para mí era un misterio. Yo me he ido acercando a ella en mis novelas. En la última, 'La carta esférica', casi la rozaba. Pero nunca había entrado dentro, nunca había visto el mundo como una mujer: el sexo, el amor, el hombre, la soledad, el dolor, la amargura, la muerte, el horror... El esfuerzo de intentar ser una mujer durante 29 meses para contarlo, el esfuerzo de aproximación, me ha hecho ver cosas que antes no veía, y eso está bien. Triste es aquella novela que lees o que escribes y no te cambia algo en el corazón.

-¿Cree que 'La Reina del Sur' acabará en el cine, como muchas de sus novelas anteriores?
-Acabará seguro, pero no me lo planteo. Acabará, porque todas terminan en la gran pantalla. Incluso ésta me la pidieron ya para el cine antes de leerla, lo cual no me halaga, porque significa que les importa un bledo lo que sea la novela, les interesa por el título, por la historia y porque es mía. Para mí está muy claro que el cine es una cosa que está ahí, pero yo no me siento vinculado moralmente a las películas. Las hacen amigos míos, si me gustan las produzco y si no, me aparto, o las apoyo en la medida de mis posibilidades, pero no me siento vinculado a ellas. Mis novelas son mis novelas, y el que quiera leer mi historia debe leer mis novelas.

-'La Reina del Sur' es también un homenaje a los libros que ha leído, pero sobre todo a dos que aparecen durante toda la novela: 'El Conde de Montecristo', que es un poco la historia de Teresa Mendoza, y 'Pedro Páramo'.
-Una novela es también una forma de hacer un homenaje a lo que uno ama. En mis novelas los libros siempre están presentes de una u otra forma. En esta novela hay muchos libros, pero digamos que hay dos entre los que se mueve la novela, que es 'El conde de Montecristo' de Dumas y el 'Pedro Páramo' de Juan Rulfo. Marcan la evolución vital de Teresa Mendoza, y para mí eso también ha sido muy importante. Creo que 'Pedro Páramo' es la mejor novela escrita al otro lado del Atlántico en lengua española. Me parece fascinante. Cada vez que la leo descubro un ángulo nuevo que no había visto, y además refleja muy bien el alma del mexicano. Era perfecta para utilizarla como elemento de base. Y 'El conde de Montecristo' empieza a leerlo Teresa Mendoza en la cárcel. Y si uno empieza a leer en la cárcel, nada mejor para descubrir la lectura que esta novela. El lector de verdad es aquel que se reconoce en los libros que está leyendo. Y Teresa Mendoza se reconoce a sí misma en 'El conde de Montecristo'.

-¿Cuando ya no le emocione escribir lo dejará, como dejó el periodismo?
-No sé si escribir me emociona. No sé si la palabra es emoción, a veces sí. Al final, el trabajo es tan duro que la emoción es un elemento muy lateral cuando estás escribiendo una historia. Dejaré de escribir novelas cuando ya no tenga nada que contar, cuando me dé cuenta de que he vaciado el saco que llevo a la espalda, cuando empiece a repetirme, cuando ya no sienta la ilusión de ponerme ante una historia nueva como la sentía al principio. Ese día será que ha terminado un ciclo, será un cadáver que quede a la deriva, como tantos otros, y me dedicaré a lo que espero hacer cuando envejezca, leer y navegar. Soy un escritor accidental, siempre lo he dicho. Escribo porque tengo historias que contar y he tenido una vida que me ha dejado una serie de puntos de vista sobre el mundo que me apetece ordenar en forma de novelas y jugar con ello; vivir vidas que no he podido vivir, ajustar cuentas con mi memoria, amar a mujeres que no amé, matar a hombres que no maté... En fin, todas esas cosas. Pero sé que eso acabará, como acaba todo, pero ese día me quedarán todavía los libros y el mar, o al menos, eso espero.

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Mensaje por Rogorn » Jue Ene 05, 2012 9:32 pm

Pérez-Reverte indaga en el alma de la mujer
Miguel Lorenci - El Norte de Castilla / La Verdad - 06/06/2002

Reinaba en las portadas de semanarios y suplementos semanales antes de que su nueva novela estuviera en la calle. Este miércoles se ponían a la venta 275.000 ejemplares de 'La Reina del Sur' (Alfaguara). Son cifras de vértigo que ponen cada vez más los pies en el suelo a su autor, Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951), el verdadero "boss" en esto de vender libros, que planta de nuevo sus reales con una historia apasionante. Un narcocorrido de 540 páginas cuyo misterio anida en el corazón de una mujer en el que se adentra con decisión. Es Teresa Mendoza, una analfabeta mexicana que se convierte en reina del narcotráfico sin proponérselo. Pérez-Reverte nos invita a un frenético viaje de doce años por el corazón y la peripecia de esta mujer que cruza fronteras para reinar entre hombres. Un viaje de Sinaloa a Gibraltar intenso desde la primera línea: «Sonó el teléfono y supo que la iban a matar».

En esta nueva entrega de Pérez-Reverte no hay misterios encerrados en bibliotecas, manuscritos o cartas de navegación. Todo el misterio se encierra en el corazón de Teresa Mendoza. Y es que las mujeres ganan un protagonismo deliberado en sus novelas. «El único gran misterio que nos queda, aparte del mar, es el corazón de la mujer», asegura. «La mujer es un soldado en territorio enemigo. Vive una esquizofrenia terrible. Sin dejar de ser mujer, sin renunciar a sus responsabilidades biológicas y maternales, pelea en un mundo de hombres. Esa doble vida la deja en soledad, la coloca en peligro. Es terrible ser mujer ahora, aunque haya ganado derechos e independencia», propone. «Es más lúcida que el hombre, tiene menos capacidad de autoengaño y ve el mundo con más lucidez después de siglos de silencio. Pero sabe que no tiene retaguardia, que si pierde la batalla no tiene dónde replegarse», explica. En cada novela se ha ido acercando a ese misterio para averiguar «por qué las mujeres son como son, por qué miran como miran, por qué son crueles y desprecian al hombre cuando lo desprecian». «Hasta que decidí que iba a contarlo desde dentro, que el reto estaba en meterse en el corazón de una mujer y tratar de ver el mundo como una mujer».

La historia de Teresa Mendoza se disparó en su cabeza de escritor cuando se atiborraba de tequila en la frontera de México con EEUU. En la gramola de una cantina sonaba un narcocorrido de Camelia la Tejana. «Contaba en tres minutos lo que cuenta una novela, y lo hacía con una potencia soberbia. Quise hacer la letra de un narcocorrido, y necesité quinientas páginas». «Aquí están todos sus mecanismos internos: la música, la épica y la pasión», enumera.

Es la huida hacia la cumbre del narcotráfico de una joven analfabeta que acabará leyendo a Dumas y fotografiada en el '¡Hola!', como las Koplowitz, «pero que cuando se mira al espejo sólo ve cadáveres». «Vivir es dejar cadáveres tras nosotros, vamos matando parte de nosotros mismos, la infancia, la inocencia, el primer amor... Luego miras atrás y ves tus cadáveres. Teresa Mendoza ve las mujeres que fue, las que ya no será, las que murieron para dar paso a otra que no es mejor», explica. «A medida que envejecemos somos peores. La vida quita las mayúsculas y pone minúsculas en palabras como amor, patria, honor, bandera o religión. A cambio nos deja lucidez», asegura.

Narra desde el lado de los malos «pero sin juzgar». «Esta historia transcurre en un mundo en que la gente corrompe, mata, engaña y trafica. No hay una moral y no he hecho la novela para denunciar nada. El mundo del narco es un mero escenario poblado por delincuentes y uso su punto de vista. Veo el mundo como un delincuente», asegura. Sabe además que el imperio de los narcos no caerá. «Es un lucha perdida. Es el narcotráfico el que tiene el dinero. El ser humano es básicamente corruptible y el narco puede comprar. Así de sencillo».

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La historia de Teresa Mendoza a través de sus compañeros de viaje
Víctor Manuel Vela - El Norte de Castilla - 06/06/2002

El misterio esta vez no está en un libro. El misterio está en ella, en Teresa Mendoza, la Reina del Sur, la Mexicana, una mujer cuya historia «de ida y vuelta» acapara las 550 páginas del libro de Pérez Reverte. Una mujer que se desenvuelve en escenarios fronterizos -México-EEUU, España-Marruecos-, con sentimientos fronterizos y en una vida fronteriza.

El narrador
El narrador es un antiguo periodista metido a escritor. Trabaja en un libro sobre la historia de Teresa Mendoza. Quiere contar la biografía de una famosa mujer de la vida social española y mexicana y desentrañar los misterios que oculta una historia de antiguo contrabando y pasado carcelario. El narrador seguirá la pista de Mendoza entre aquellos que la conocieron hasta conseguir, en una casa rodeada de federales y periodistas, hablar con ella y hacerle lo que considera pregunta fundamental: qué paso, hace doce años, en Sinaloa.

Teresa Mendoza
Hace doce años, en Sinaloa, México, Teresa recibe una llamada de teléfono. Han matado al Güero Dávila, su compañero. «Lo han matado a él y ahora van a por ti». Teresa tiene que huir. Busca apoyos y recala en España. La historia del libro es la de una mujer que hoy aparece en las revistas, siempre vestida de oscuro, con gafas de sol y junto a potentes coches y que ayer vestía pantalones ceñidos, una fea chamarra de pelo de borrego y se maquillaba en exceso. Teresa ha cambiado y no sólo por fuera. Sin estudios, pero con una sorprendente habilidad para los números, consigue escalar posiciones económicas, y no siempre del lado de la ley.

El Güero Dávila
Es, era, el novio de Teresa. Contrabandista mexicano que muere asesinado por los narcotraficantes para los que trabaja. «La traición y el contrabando son cosas incompatibles». El Güero traicionó y acabó pagándolo. Ahora, quienes se sienten traicionados, buscan a Teresa para matarla, porque «ella era su mujer y las reglas del contrabando dicen que, inocente o no, hay que matarla».

Santiago Fisterra
Un martes, Santiago Fisterra entra en el local de alterne del que Teresa es ya responsable y ésta, después de verlo supo que vivirían juntos. Y que trabajarían a medias. Contrabando de tabaco en el estrecho de Gibraltar. Su actividad delictiva hará que Teresa pase una temporada en la cárcel. Cuando sale comienza a ser otra mujer. Rica, famosa, con dinero... pero con un ayer que le persigue. Teresa tendrá que volver a México para encontrarse con ese pasado y explicárselo al periodista.

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