'La Reina del Sur' (2002)

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Ene 06, 2012 8:44 pm

Pérez-Reverte abre las páginas de 'La Reina del Sur' bajo los acordes de un narcocorrido
El escritor charla con Carmen Posadas sobre el lenguaje y los personajes de su nueva novela
Amelia Castilla - El País - Madrid - 07/06/2002

Hubo tequila y corridos de esos que hablan de federales, pistoleros y hembras de corazón. Arturo Pérez-Reverte abrió ayer las páginas de 'La Reina del Sur' (Alfaguara), en una charla con la escritora Carmen Posadas. El autor cartagenero habló del reto lingüístico que supuso poner voz a una mexicana, de su pasión por el mundo de las fronteras, la estética de camisas de seda de los narcos -"mejor vivir cinco años como rey que 50 como buey"- , del precio que uno paga por los sueños en un mundo donde todavía es posible la aventura y de su rendida admiración por las mujeres que pelean.

Arturo Pérez-Reverte y Carmen Posadas entraron en la abarrotada Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes precedidos por la música de Miguel y Octavio Jaramillo. El escritor lucía traje oscuro y camisa blanca, y la escritora, vaqueros, tacones de aguja y americana de ante. Sobre la mesa reposaban una botella de tequila y agua. El autor de 'La carta esférica' contó cómo un tipo que vive de contar historias quedó fascinado en una taberna mexicana, por la potencia narrativa que encierran tres minutos de canción. "Lamenté carecer de talento para resumirlo todo en tres minutos de música y palabras. El mío iba a ser, qué remedio, un corrido de papel impreso". Su vida como reportero, las fronteras que ha cruzado a lo largo de su vida, sus amigos, los guardias y los propios narcos llenaron su vida durante los últimos meses.

"¿Qué se siente siendo mujer?", le preguntó la escritora. "Me he ido acercando mucho a ese personaje en todas mis novelas, y en la última casi lo rocé. La idea básica era saber qué tenía en la cabeza esa mujer cuando me miraba". Al escritor cartagenero le gustan las mujeres que pelean o las que se rinden después de pelear largo rato. Le fascinaba la idea de una mujer que sobrevive en un mundo de hombres, y especialmente en el de los narcos, que es muy machista. Como ejemplo de la filosofía de éstos, habló de un caso real, el de unos sicarios que le regalaron a su jefe el día de su cumpleaños el cadáver de su enemigo.

"¿El ritmo puede afectar a la carpintería de la novela?", preguntó la escritora. La idea de Pérez-Reverte es que una novela es un problema narrativo y que el lector debe fluir por ella. Si se para a pensar qué bien lo ha hecho el escritor, malo. "Esa aparente facilidad es difícil. Me guié por la estructura del corrido, su épica y sus personajes. He hecho cosas que no había hecho nunca. La historia requería correr, y todo eso, como escritor, me ha hecho moverme".

Para buscar la documentación de la novela, el escritor tiró de su agenda periodística. No había museos del narcotráfico que visitar ni cuadros que explicaran la vida en Sinaloa, y por eso se fue a las cantinas y a los bares y se emborrachó con la gente que puebla esos locales. Pagó facturas de hasta 2.000 dólares, hizo amigos y, una vez más, el escritor comprobó que la realidad supera a la ficción.

"La mujer de un narco era lectora mía, y eso me abrió muchas puertas", añadió Pérez-Reverte, que aseguró preferir a un narco con su pistola que a uno de esos "canallas" que matan con cheques y que hacen que otros se la jueguen por ellos. "No cabe duda de que, cuando eres lúcido, la vida acaba siendo un narcocorrido", concluyó el escritor, mientras los Jaramillo iniciaban los acordes de 'Camelia la Tejana', la canción que dio origen a esta novela de más de 500 páginas.

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Transcripción de la conversación con Carmen Posadas
Barlés - icorso.com - 07/06/2002

El acto empieza con la entrada de AP-R y Carmen Posadas mientras los hermanos Jaramillo interpretan 'Pacas de a kilo'. Arturo y Carmen Posadas se sientan en una mesa baja sobre la que hay una botella de tequila que (lo siento, Arturo, pero te voy a descubrir y a quitar la fama de duro) resultó ser agua. Al terminar el corrido Arturo invita a los hermanos Jaramillo a un tequila.

-Bueno, y a mí también me vas a invitar, ¿no?
-Sí, a ti también.

-¿Es Reposado?
-Es el mismo tequila que bebe Teresa Mendoza en 'La Reina del Sur'. Acércame la botella. ¿Qué te ha parecido la canción?... Has entendido algo?

-Hay cosas que me tienes que traducir. A ver, ¿por qué las vacas en México tienen colita de borrego?
-La cola de borrego es la marihuana. Como tiene la forma de... Como la hoja de marihuana tiene esta forma (volviendo la mano boca abajo y estirando tres dedos) la llaman cola de borrego. Entonces, toda la canción que han cantado los Jaramillo es una canción que está cantada con albures, con juegos de palabras y con sobreentendidos, y están hablando de un narcotraficante que vive de la marihuana y de pasar marihuana a los Estados Unidos.

-Y albures son también los que hay en 'La Reina del Sur'. A mí hay una cosa que me gustaría que aclararas, porque este libro está escrito la mitad en mejicano. La parte que pasa en Méjico no sólo los protagonistas hablan en mejicano, sino que también el narrador habla en mejicano. O sea, ¿cómo hiciste?... Porque es un gran esfuerzo de lenguaje.
-Yo tenía que contar... Espera un momento (ofrece un tequila a los Jaramillo). Chist, carnales.

-Uno de los Jaramillo: Ay, ay, ay. Pues mira, nos sacrificaremos. (Beben ambos Jaramillo, risas de AP-R y Carmen Posadas).
-Yo tenía que contar la historia de una mejicana...

-(Brindando) Bueno, por ti.
-(Que iba ya por medio vaso) Por ti. Gracias por estar aquí. (A los Jaramillo). Órale. Bueno, yo tenía que contar la historia de una mejicana que además es analfabeta, que además es sinaloense, que habla, que piensa, que siente como mejicana y sinaloense y que después viaja a España, y tenía que seguirla durante doce años de su vida. Entonces, yo tenía que adoptar su punto de vista para contar la historia. Entonces, tenía que hablar, que pensar y ver el mundo como lo ve una mejicana con poca cultura y con el lenguaje mejicano. Pero entonces, también lo tenía que hacer comprensible para un lector español y un mejicano al mismo tiempo. Y bueno, eso me llevo mucho tiempo con canciones como la que han cantado los Jaramillo, yendo a las cantinas a tomar tequila con amigos, pateándome mucho las calles de México... Así fue como anduve buscando el lenguaje adecuado, tomando las palabras, anotándolas, hablando con amigos para que me las tradujeran muy a menudo... Y así fue como estructuré más o menos lo que era el lenguaje.

-Pero ¿dónde te enamoraste de Teresa la mejicana?
-Pues yo estaba en una cantina. Estaba en una cantina hace ya mucho tiempo, estaba con unos amigos tomando tequila como este, y oí en la rockola, pusieron una canción que era la de 'Camelia la Tejana', que es la que... Bueno, vamos a decir que luego la canten, para que luego la oigan. Entonces, esa canción me di cuenta de que... Dije: "Dios, yo cuento historias, yo soy un tipo que cuenta historias profesionalmente ¿no?... Pero me fascinaba la potencia narrativa de tres minutos de canción, cómo hay tíos capaces de en tres minutos de canción contar una historia de pasión, de violencia, de muerte, de todo ¿no?... Del corazón humano y de todo. Y me quedé fascinado por esa canción y por el personaje y por ese tipo de México que asomaba en la... Que no es todo México, todo México no es así, pero hay un México. Entonces, me quedé con eso en la cabeza. Entonces, un novelista -tú lo sabes como yo, mejor que yo- como yo, es un tipo o una tipa que va por la vida y va echando cosas a la mochila. Va viviendo, va leyendo, viendo películas, teniendo amores, odios, pasiones, en fin, lo que cada uno tenga en su mochila, y va echando cosas ahí. Y un día parte de ese mundo, de toda esa carga, de toda esa vida que llevas a cuesta, toma forma de historia y entonces la cuentas. Bueno, pues esa
canción es la que digamos hizo "clic", ¿no?... La que desencadenó una serie de cosas. Mis recuerdos como reportero, mi vida en las fronteras esas del narcotráfico, mis amigos narcotraficantes, que los tuve, mis amigos los guardias, que también los tuve... Entonces, vi de pronto una historia. Quería contar la historia de Teresa Mendoza, quería hacer un corrido sobre Teresa Mendoza, sobre ese personaje imaginario que tenía en la cabeza, pero, claro, yo no tengo ese talento. Entonces, como he dicho alguna vez, intenté hacer un corrido, pero me salió un corrido de 500 páginas en forma de novela, que es lo que yo puedo hacer. Esa es la historia.

-¿Y cómo se siente siendo mujer?... Cuéntamelo tú a mí, porque eso es un descubrimiento.
-El problema es... Yo tenía que contar la historia desde dentro. Hay un tipo de mujer que me interesa mucho -me interesa mucho narrativamente-, que aparece en mis novelas, y que me he ido acercando a ella poquito a poco. Cada novela ha sido una aproximación a ese personaje. Y en la última ya casi la rocé, pero esta vez tenía que contarla desde dentro, porque la historia que vi se contaba desde dentro de la mujer. Lo que pasa es que esta vez no tenía... No había... El enigma estaba... No sé, igual otras veces estaba en una partida de ajedrez, en un cuadro, un tesoro. Esta vez el enigma era el corazón de una mujer. Entonces, tenía que meterme yo dentro para buscarlo. La idea básica era... Yo creo que, lo he dicho alguna vez, la mujer para mí es como un soldado en territorio enemigo. La mujer se mueve por un territorio hostil. La mujer tiene una lucidez, una capacidad de ver la vida el dolor y el horror de una manera más intensa, herencia genética, por mil razones, por lucidez genética que el hombre. Entonces, la mujer es más consciente del horror que el hombre. El hombre tiene más capacidad de autoengaño. El hombre se ha fabricado reglas sociales que son consuelos para disimular y mantener a raya el horror de la vida y los lados oscuros de la vida. Pero la mujer se nota que ha pasado muchos siglos mirando, ha pasado muchos siglos observando, callada, cosiendo, pariendo y tal, pues ha desarrollado una lucidez especial de la que el hombre carece, desde mi punto de vista. Entonces, cuando la mujer está sola, en un mundo de hombres, en un mundo cuyas reglas han sido hechas por los hombres, y tiene que luchar, tiene que pelear, tiene que salir adelante, su comportamiento es distinto, porque ella no tiene retaguardia. Si la mujer es derrotada en territorio enemigo, no tiene dónde refugiarse. El hombre tiene mil consuelos, que se los ha fabricado, y la mujer no. Entonces, ese concepto del soldado en territorio enemigo, el soldado que se mueve... Yo cuando traducía de pequeño a Jenofonte y a Virgilio, me acuerdo, esos son los soldados de la nada, si es que huir, buscaba el mar, o Eneas cuando está en Troya y descubre que la esperanza de los vencidos es no tener esperanza ninguna. Se me ha quedado metida en la cabeza esa imagen del soldado perdido. Yo mismo, a veces, en mi vida profesional me sentía como uno de esos tipos perdidos. Entonces, ese concepto se lo aplico mucho a la mujer, o al menos, al tipo de mujer que a mí me interesa mucho narrativamente. Y decidí que esta vez iba a acompañar a ese soldado perdido por territorio enemigo, iba a acompañarlo en ese recorrido peligroso hacia su propio corazón.

-¿Y tú crees, por ejemplo, que cuando las mujeres están en un mundo de hombres...? Porque a mí me da la sensación, por ejemplo, que tu personaje femenino cuando tiene poder en un momento dado, hace el amor como un hombre. ¿Puede pasar eso, o sea, que al final la relación de poder entre hombre y mujer depende de la posición y no depende del género, ni del sexo?
-Yo creo que sí. Hombre, hay una parte de la mujer de la que no puede prescindir. Es decir, una mujer que hace una vida de hombres, que vive en un mundo de hombres, que hace un trabajo de hombre, el problema que tiene es que no ha conseguido desprenderse del lastre social de ser mujer, y entonces comparte su responsabilidad como mujer. O sea, es la madre. "Mis hijos, mi marido, todavía no he hecho la comida con el trabajo". Entonces, esa especie de esquizofrenia a la que te obliga la sociedad actual es muy dura y muy peligrosa y muy... y causa muchas disfunciones. Pero, bueno, lo que quería decirte: la mujer es el único, el último gran héroe (Hace unos momentos sonó un móvil y alguien parece estar hablando por él en voz alta pese a las insistencias de algunas personas en que se calle). No sé qué pasa por ahí. ¿Alguien está incómodo?... Pues si está incómodo, que se vaya y nos deje hablar. La mujer... Yo creo que la última gran épica de la sociedad actual, yo creo que es el combate de la mujer, la soledad de la mujer en un mundo cuyas reglas han sido hechas por los hombres, y ese tema para mí es muy interesante, narrativamente es muy interesante.

-Por ejemplo, eso que tú dices de que Teresa al final gana porque esta siempre a la defensiva... Quiero decir, siempre está perdiendo, y eso la empuja hacia arriba. ¿Eso es una cualidad femenina, o tú crees que también se aplica a los hombres?.
-No, eso es casualidad. Ella es una mujer que no ambiciona nada. Ella es la novia de un narco, la morra de un narco de Sinaloa al que matan y ella huye, huye durante doce años, echa a correr y va corriendo. Entonces, cada golpe que le da la vida paradójicamente la empuja hacia arriba. Y entonces, bueno, esa es la paradoja. (La persona que estaba hablando por el móvil sale de la sala) A ver si ahora podemos (Volviéndose a los Jaramillo con el vaso en
alto). Salud, carnales. (Aplausos del público). Entonces, paradójicamente, cada golpe que la vida le da la empuja hacia arriba. Ella no ambiciona nada. Eso es cuestión de la paradoja, que una mujer que no quiere nada más que sobrevivir, y la vida la va machacando periódicamente, la va despojando de... la va matando en distintas etapas de su vida. Cada vez que eso ocurre, ella sube un peldaño más en esa carrera extraña, en esa broma extraña de la vida. Y esa es la historia de Teresa Mendoza, rodeada de... Además, es una mujer. A mí me fascinaba todo esto de una mujer en un mundo de hombres, porque el del narco es un mundo muy masculino, el de la bolsa lo es. Todos los mundos son más o menos masculinos, porque el hombre es el que ha hecho las reglas ¿no?... Pero el mundo del hampa es un mundo muy masculino. Es un mundo donde la virilidad, donde "mis chicharrones", como dicen allí, pues esto es lo que truena, y allí entonces eso está muy definido ¿no?... Entonces, el desafío era que esa mujer se moviera por ese mundo en el que además... Los hermanos, yo tenía por aquí anotado y dije: "Voy a decirles cómo era aquello de..." Fíjate, un mundo en el que -lo había anotado para que no se me olvidara-, en el que a un jefe de mafia, a un mafioso, sus empleados, sus sicarios, pueden regalarle un cadáver ¿no?... O como a uno de sus enemigos -este es un caso real, ocurrió en Sinaloa-, que es el día del cumpleaños de uno de los jefes de la mafia, y uno de sus gatilleros mató a uno de sus enemigos y se lo llevó en el coche como regalo. Y tiene una canción, claro. (Dirigiéndose a los Jaramillo) ¿Cómo era aquella canción?... ¿Cómo empezaba?... No entera, no entera.

-Jaramillos: Iba más o menos así:

La lealtad de un pistolero
se le aplaude y se le admira
porque son hombres completos,
nunca andan con la mentira
y traen en su itinerario
a los que traen en la mira.

Se agarraron a balazos.
Palmarino tuvo suerte.
En el rostro del bandido
se le dibujó la muerte
Y lo subió a su marquis
para llevárselo al jefe.

-Está bien. Vale, vale, carnales. Está perfecto. (Aplausos del público). Eso es Sinaloa. Meter en ese mundo, meter a una mujer que encima no es más que la novia del narco, es la niña consentida que tienen allí entre algodones y tal, y no se preocupa más que de ver telenovelas y de oír a Luis Miguel y a Juan Gabriel y tal, ponerla a correr por la calle, ponerla a pelear por su vida, ponerla a jugar, a vivir la letra de un corrido que no ha escrito ella, que le han escrito, y a conseguir, sin pretenderlo, triunfar en la vida, en un desafío para un novelista es muy potente. Entonces, yo lo puse ahí.

-Tú dices que has escrito una novela de quinientas y pico páginas porque no podías sintetizarlo en una canción cortita, pero el libro tiene ritmo, tiene ritmo de corrido. Y entonces, yo quería preguntarte, porque hay una maldición de los escritores que tienen buenas historias, que al final se pierde. El lector está tan pendiente de qué es lo que va a pasar en la siguiente página que no percibe lo que es toda la carpintería, toda la labor de estructura, que aquí es muy importante. Me gustaría que nos hablaras un poquito de eso, porque es, yo creo que es una cualidad de esta novela -bueno, de todas las tuyas- y que es un poco la maldición del escritor trepidante o con grandes historias, como eres tú, y que se pierde toda la labor de estructura o de narración literaria.
-Pero es que el lector no debe darse cuenta de eso. Si el lector se dice: "Hay que ver qué bien ha resuelto Reverte este capítulo", entonces me he equivocado, lo he hecho mal. Una novela no es más que un problema narrativo que uno resuelve aplicando herramientas profesionales: lenguaje, personajes, estructura y demás ¿no?... Y eso es para que la historia fluya, para que el lector circule y corra por ella de principio a fin sin pararse. Si se para y mira la carpintería, te expones a que vea los agujeros. Siempre todos tenemos agujeros en la carpintería. Tú lo sabes eso como yo. Entonces, hay que procurar... El trabajo de que no se note, de que sea fácil la lectura es muy difícil. Esa aparente facilidad es dificilísima. Entonces, requiere muchas horas de trabajo y mucho tiempo. Entonces, aquí me ayudó mucho la estructura del corrido. Yo estuve oyendo el corrido, como los que han cantado o todavía nos van a cantar los hermanos Jaramillo. Y entonces fui sacando conclusiones porque a nuestra edad y a nuestra situación profesional uno lee y ve, y oye y vive y mira estudiando. Uno va por la vida y todo aquello que no es literaturizable no te interesa. Entonces, aquello que sabes que va a valerte para algo lo echas al saco. Estuve estudiando el corrido, su estructura, la épica, el personaje, el porqué, qué papel tiene cada personaje en el corrido, el ritmo, y tal vez hice algo que no he hecho nunca. Yo soy un tipo muy ortodoxo escribiendo. Yo soy de los pocos contigo que todavía utiliza en España el punto y coma. Pero esta vez la historia requería ir de otra manera, correr de otra manera, y además meter un lenguaje mestizo, un lenguaje mejicano y español. Entonces, eso me ha ido muy bien, me ha abierto un poco la ventana, me ha abierto las puertas, y he cambiado puntuación y he hecho un ritmo más sincopado, más brutal, más duro. Todo eso como escritor me ha ido muy bien, porque me ha hecho avanzar, no sé si para bien o para mal, o me ha hecho moverme de aquella opinión en la que estaba. Pero todo eso después no tiene que notarse. Todo eso después el lector: "Ah, bueno, qué bien este libro", y ya está. El día que te dice: "No, está bien, pero aquel capítulo estaba mejor", mala cosa.

-Pasa lo mismo con la investigación, porque hay gente que se pone a hacer alarde y se pone pesadísimo. ¿Tú cómo planteaste la investigación?... ¿Son cosas que recogiste a lo largo de tu vida, o hiciste una investigación especial?
-Esta vez, a diferencia de la esgrima, el ajedrez o la pintura, o los barcos hundidos o esas cosas, no había museos ni bibliotecas del narco. Había la calle, había los personajes. Entonces, lo que hice... Yo he sido reportero, y tengo una agenda así de gorda y tengo de todo: terroristas, asesinos, traficantes, prostitutas, lo que tiene cualquier reportero que se precie. Y el que no, no es un buen reportero, tiene que tener eso en la agenda. Entonces, lo que hice fue tiré de esa agenda y emplee mis viejas mañas, mis viejas astucias de la reportería, el ir corrompiendo, sobornando guardias, y ese tipo de cosas que uno hace. Esa otra vida, digamos, no siempre en el margen de acá de la ley que tuve como reportero. Y entonces, ha sido muy divertido, porque ha sido volver a hacer lo mismo pero ya con la lucidez de los años, con la malicia de una profesión que sabes que todo lo que vas a hacer es literatura, que va a manipularlo todo. Y ha sido una experiencia muy divertida, pero me fui eso, a las cantinas, a las tabernas, con los amigos y pregunté, me emborrache con ellos, tomé tequila... Me gasté una pasta, porque claro, los narcos gastan mucho dinero. Entonces, cuando me tocaba pagar a mí eran, no sé, pues era imagínate, dos mil dólares, se me quedaba la Visa así. Fue una experiencia personal muy divertida. Hice amigos que todavía los tengo, amigos de verdad. Ahora, con esta novela, he hecho amigos narcos que de verdad son amigos y ha sido pues eso, recuperar como te he dicho antes las viejas mañas.

-¿Y no te miraban con reticencia como diciendo: "¿Este a qué viene aquí, a espiarnos?"?... ¿Hay muchas cosas que tú has tenido que camuflar o que no puedes contar?
-Hay un pacto con esto. Uno cuenta con los narcos, y con los policías, porque estos también tienen su lado oscuro, como todo. Es un pacto, no de caballeros, porque llamarlo de caballeros ahí... Pero es un pacto. Ellos confían en ti y tú eres leal a esa confianza. Es cómo te enrolles, cómo te tomas la copa, cómo les caes... Y, bueno, me han adoptado como reportero y me han adoptado ahora como novelista, pero tuve la suerte, además, que la mujer de un narco era lectora mía y eso me abrió mucho las puertas.

-(Risas) ¿Qué había leído?... ¿Qué le había gustado?... Cuéntame.
-(Risas) Creo que era la única mujer de narco que leía.

-Bueno, ese es otro dato interesante de la novela, porque Teresa descubre 'El conde de Montecristo' y otros libros en la cárcel, y hay un momento en que la novela parece que va a ser como una réplica de 'El conde de Montecristo'. Yo pensaba: "A ver si ahora Arturo nos va a hacer un brindis o un homenaje". ¿Eso cómo surgió?
-El problema es que yo tenía que hacer creíble un personaje que es una chica, la morra de un narco, una chava de Culiacán casi analfabeta -bueno, casi no-, poco culta y que lo que hace es ver telenovelas, no sé, 'Betty la fea', y su tía, y tal, y entonces la vida la lleva un día a ser la reina del narcotráfico en España, o sea, la Koplowitz de la droga -espero que no esté la Koplowitz por aquí-, y entonces tenía que hacer creíble esa evolución, y claro, hace falta darle al personaje una solidez, que sean justificables los pasos que va dando en la vida. Dotarle de amigos, de secundarios, de un entorno que la vaya empujando de una forma que el lector diga: "Me lo creo". Entonces, los libros son importantes. Ella nunca ha leído un libro. En la cárcel un día cae en sus manos 'El conde de Montecristo'. Entonces, descubre que es un libro divertido, que suceden cosas, y además descubre que es un preso, como ella, y descubre lo que descubre cualquier lector de verdad: que todos los libros del mundo hablan de ti. El lector que se reconoce en el libro que lee es el auténtico, y lo demás son historias. Entonces, ella descubre de pronto que 'El conde de Montecristo' es su propia historia y después lee pues no sé, lo que lea, y descubre que siempre es ella la que está en el libro. Cuando tiempo después lee 'Pedro Páramo' lo descubre también, pero ella 'Pedro Páramo' es un libro que lo lee y no lo entiende, lógicamente, porque no es una tipa culta, y no lo entiende. No lo entiende, y sigue leyendo el libro, y un día durmiendo se despierta y dice: "Ya está: todos están muertos y no lo saben". Entonces, eso forma parte del proceso de credibilidad que intenté darle a la vida de Teresa.

-Hay otra cosa que tú dices, que yo no sé si estoy muy de acuerdo contigo en eso, Arturo, que es que la vida se aprende más en los libros que en la realidad.
-¿Yo he dicho eso?... ¿O lo dice Teresa Mendoza?... Ah, ya. No, es que yo no suscribo todo lo que dicen mis personajes, ni hago lo que ellos hacen.

-No, de acuerdo. Pero no es una cosa te atribuyas, ¿no?
-No. Para ella sí. Ten en cuenta que para ella... Claro, es que lo paradójico es que ella que vive en un mundo... Claro, es que los personajes tienen que tener su propia vida y sus propias cosas. Si no, serían totalmente planos y serían personajes, no sé, de Baltasar Porcel, por ejemplo. (Se ríen ambos)

-Has visto que no he dicho nada, ¿no?
-Ni debes, ni debes. Son cosas mías. Bueno, lo que quería decirte es que ella descubre que ella vive en un mundo en el que pasan muchas cosas. Ella fue violada de pequeña, su madre era prostituta, ha vivido en un mundo de violencia... En Sinaloa morir de muerte violenta es morir de forma natural, como dice ella en un momento determinado. Exagero un poco, porque es una novela, pero bueno, hay algo de verdad en eso. Para ella eso es normal. De pronto, los libros le dan la capacidad de ver eso desde fuera. Con los libros ella consigue verse desde fuera. Entonces, ella empieza a asumir la vida, a entender la vida. Por eso el libro es tan importante en la vida de Teresa Mendoza, porque lo que para ella era una vida natural empieza a sacar conclusiones que después le sirven para seguir viviendo y sobrevivir, y ahí está la función.

-Fíjate que ahora que has dicho eso de que en Sinaloa morir de forma violenta es morir de forma natural es una cosa que me llama la atención. Hay una concepción distinta, no solamente en Sinaloa, sino en todo México y toda América Latina y en otros muchos países de lo que es la muerte, ¿no?... Nosotros hemos hecho en el mundo occidental, en el mundo acomodado... La muerte es un tabú, y, en cambio allí es algo natural.
-Eso es lo bueno de las fronteras. México todavía está en frontera. Mientras que España y Europa y Estados Unidos son esos lugares donde todo está homogeneizado y pasteurizado, higienizado y ordenado y tal, y la muerte está ahí, pero el muerto se aparta para que el niño no se traumatice y tal, y todos nos comportamos como si fuéramos a vivir eternamente, y tenemos que ser los más guapos y los más listos y los más altos, y todo lo que es malo, negativo, horroroso, lo apartamos, porque no queremos verlo en las fronteras, en los lugares de frontera donde la gente se todavía se la juega, vive, sufre, mata y luego gana, pierde... La muerte y la vida son dos factores que están vinculados todavía. Morirse es algo que se acepta con normalidad. Yo, quizá porque también he sido reportero y entonces he vivido en países donde morirse era muy fácil, tengo asumido ese concepto, y quizá por eso se lo he dado a mis personajes, y se lo he dado a Teresa Mendoza, pero es un concepto de muerte, de asumir la muerte como parte de la vida, de decir: "Bueno, yo voy a ver". Es que es lo que me decía un narco en Sinaloa: "Yo sé que me van a matar, porque aquí lo que mata es además la envidia. Si me van bien las cosas, me van a matar mis compañeros, o la misma policía, pero prefiero vivir cinco años como rey que cincuenta como buey". Y esa es la filosofía de esa gente ¿no?... (Dirigiéndose a los Jaramillo) Podíamos cantarles, para que se enteren lo que es la filosofía, lo de las 'Veinte mujeres de negro'.

-Hermanos Jaramillo:
Pido que cuando yo me muera
no me lloren, por favor.
Déjenme con la banda
y que canten esta canción.
Amigos y familiares,
canten guerra por favor
Y me siguen con canciones
hasta llegar al panteón.

Veinte mujeres hermosas
al panteón van a llegar
Todas vestidas de negro
mi cajón van a rodear.
Unas lloran de tristeza,
otras de dolor sincero.
Una, si no me equivoco,
me está llorando el dinero.

-Eso resume bastante bien lo que es el espíritu del narco. Es decir, yo me lo friego todo aprisa, yo me lo chingo todo, dinero, música, mujeres, tal, y después me muero y ya está ¿no?... Pero que me quiten lo bailado. Esa es la filosofía. Y eso es lo que explica que tantos jóvenes, en lugares donde, a lo mejor, por cultivar frijoles te dan cuatro pesos ¿no?... No, pero es que si yo cruzo el Bravo, si le echo valor, que es un concepto muy importante en esto, si le echo valor y me cruzo el Bravo con un fardo de marihuana a la espalda, y me la juego, y me la juego en la frontera, y eso y tal, pues puedo tener durante cinco años, seis, siete, los que viva, pues eso: vino, música, mujeres, un carro del año, reloj de oro... Y, bueno, los que tienen coraje en arriesgar, eso es una épica, es todo un mundo tan fascinante... Digo moralmente, olvídate. Estamos hablando de cuestiones prácticas, y claro, cuando yo conocí, cuando me acerqué a ese mundo, cuando vi a esa gente y lo oí, tomé copas con ellos, me moví en su entorno, dije: "Bueno, es que esto es una novela. Es una novela que hay que escribir". ¿Cómo no voy a escribir esta novela?

-Lo que dices lo conecto con tus otras novelas. A ti no te gustan los códigos establecidos. La moral al uso no es lo tuyo, sino esa moral...
-Pero quizá porque yo he vivido en fronteras, como te digo, toda mi vida, y allí la moral al uso no vale. Allí lo que vale es lo inmediato. Mira, todo se puede comprar con dinero, todo salvo una cosa, que es el valor y la dignidad. Lo demás, todo se puede comprar y manipular, pero cuando llega el horror y te viene, dices: "Bueno, yo compro todo: guardaespaldas, protección, lujo, coches, vino, música, mujeres". Que lo digo que son así, porque hay una canción que dice eso. Son lo único que busca el narco. Pero cuando el horror me pega en la puerta, cuando de pronto me salto el semáforo en rojo, cuando viene la bala, cuando viene el malo que me quiere poner la 45 en la cabeza, cuando la vida me golpea y me pone frente a lo que es la vida de verdad, la vida desnuda, la muerte, y esas cosas, ahí no puedo comprar nada con el dinero. Ahí lo único que me vale es el valor personal que tenga, mi coraje y mi consecuencia. Y esa es la virtud que yo admiro. Entonces, los códigos que se basan en eso, en el valor, en el coraje, en la consecuencia y en la dignidad son aquellos códigos que yo respeto, porque los he visto actuar. Respeto de hecho más a un canalla con códigos y con un reglamento, aunque sea retorcido, y que respete unos códigos -aunque también hay canallas hijos de puta absolutos y perfectos-, pero, vamos, prefiero ese canalla a uno de esos meapilas bondadoso de esos que tal, tal, y después, a la hora de la verdad se raja, se quita del medio y no es capaz de afrontar el precio de la vida.

-Es que hay mucha filosofía revertiera aquí. A mí me gustaría que habláramos un poquito. Por ejemplo, ¿hay sueños que matan, Arturo?
-Hay sueños que matan, sí.

-¿Y cuándo mata un sueño?.
-Pues hay sueños que matan cuando los consigues y sueños que matan cuando los persigues. Y yo he visto a gente destruida por su propio sueño. Y esa es una historia que también está en la novela. Tampoco quiero desvelar claves aquí. En la novela también hay una historia paralela a la de Teresa Mendoza, que es un sueño que mata. Porque a veces ¿sabes qué pasa?... A veces la vida nos da el regalo de hacernos soñar y a veces nos da el castigo de concedernos lo que hemos soñado. Entonces, mientras sueñas eres feliz. Es como yo mismo con esta novela, o tú con las tuyas, supongo. Yo cuando estoy con la novela soy feliz. Estoy con la novela, vivo con Teresa Mendoza, me bebo el tequila con ella, voy con los Jaramillo con ella, camino, duermo, sueño, durante veintinueve meses vivo con una mujer que se llama Teresa Mendoza. Y un día por fin la consigo, me la llevo al huerto. Es decir...

-¿Pero cuándo la consigues?... ¿La consigues en el momento que se acaba la novela?
-Digamos que ese día culmino la relación. Ese día se redondea todo. Ese día llego a todo, a conocerla íntimamente, a todo. Bueno, y ya está ¿no?... Entonces esa novela ya deja de tener sentido. Paradójicamente, ya me es indiferente. Yo he contado la historia, yo me he contado la historia. Ya sé lo que ha pasado. Ya he cerrado un ciclo, pero todavía tengo que seguir corrigiendo, promocionando, hablando de ella y tal ¿no?... Bueno, hablar de ella contigo no es ninguna molestia, pero a veces, hablar en algún ambiente sí es una molestia. Quiero decir con eso que eso que parece así tonto, inmediato y fácil se puede aplicar a cualquier cosa en la vida. Cuando consigues las cosas, a veces dejan de interesarte, y a veces el precio que pagas por ellas es terrible, y como siempre pagas por todo en la vida, pagas antes, durante o después. Lo malo es cuando tienes que pagar después

-A ver, ¿cómo se siente siendo mujer?
-Bueno, ya nos estamos metiendo mucho en la filosofía de...

-Cántame algo.
-No, que nos canten ellos. Todavía hay una canción que quería que apuntarais. Hay un corrido en México que es la historia de un pistolero que se llama Gerardo, Gerardo González. El corrido de Gerardo González, que le gusta tanto a los policías como a los narcotraficantes. Es uno de los pistoleros legendarios. Creo que murió, como todos ellos, de muerte violenta. Podríamos apuntar un poco el comienzo de la canción, ¿no?

-Hermanos Jaramillo:
Ya todos sabían que era pistolero.
Ya todos sabían que era muy valiente.
Por eso las leyes ni tiempo le dieron
el día que a mansalva y cobardemente le dieron la muerte.

En Brownsville estuvo un tiempo prisionero
y al ser sentenciado de allí se fugó.
Se vino a Reinosa, su pueblo querido.
Gerardo González de forma cobarde la muerte encontró.

Era decidido, miedo le tenían sus amigos y la policía.
A punta de bala lo hicieron pedazos.
No pudo salvarse. Tenía en el cuerpo catorce balazos.

(Aplausos del público)

-Muy bien. Os habéis ganado un tequila. Entonces, lo fascinante, lo que me fascinó es que el Gobierno es el enemigo. El Gobierno siempre es el enemigo, el adversario. Entonces, esa épica que antes en México era lo que antes era el corrido de la revolución, la épica del corrido de la revolución, que era la épica mejicana, ahora ha pasado a ser la épica del narco. Entonces, la historia del México de ahora... No todo, porque hay un México que trabaja, que va al trabajo, en fin, un México honrado absolutamente respetable. Pero hay un México marginal que ha encontrado, como en España, en Barbate, en Sanlúcar, en el sur de España, en la droga la forma de compensar años de mala política, años de expolio, años y siglos, como digo yo, de curas fanáticos, de ministros corruptos y de reyes incapaces o de gobernantes incapaces o de presidentes incapaces. Entonces eso, cuya culpa no la tienen ellos, ha hecho que esa sociedad desarrolle hasta una cultura musical en torno a lo que es la vida al margen de la ley. Y este es el corrido de Gerardo. ¿Entonces qué pasa?... Que pistoleros, asesinos a sueldo, pues han sido, son, héroes populares. Por ejemplo, Chalino Sánchez, que era un cantante que era pistolero de las mafias y lo mataron, no sé si por una mujer o por una droga, o por las dos cosas. (Dirigiéndose a los Jaramillo) ¿Por qué fue?

-Uno de los Jaramillo: Por las dos cosas.
-Y le dieron picarrón por eso. Bueno, entonces todo eso. ¿Y sabes qué pasa?... México, lo que me encanta de México... Esta mañana me preguntaba un amigo, un periodista mejicano por qué en México y no en Colombia esta historia. También hay narcos en Colombia. Digo: "Pues porque en Colombia el narco es triste. En Colombia el narco es oscuro y sombrío. En Colombia estás teniendo la sensación, no te sientes solidario en nada de lo que tenga que ver con ese mundo, no sé por qué razón. Lo sé porque he estado en Colombia y lo he sentido. Pero en México es distinto. México tiene una mezcla -el país en general- de inocencia y de crueldad, de ternura y de violencia. El mejicano es al mismo tiempo todo eso. Yo siempre digo: te atracan y te dicen: "Deme usted la cartera, o se muere". No dicen: "Te mato", sino que "se muere". O sea, es tu responsabilidad, ¿no?... (Risas del público). O sea, esa cortesía mezclada con la violencia los hace entrañables, y eso el corrido mejicano, el narcocorrido, recoge como nada ese ambiente y ese mundo.

-Ya hemos hablado mucho de México, pero habla un poco de Marbella. ¿Qué investigaste en ese mundo de Marbella?
-Bueno, ella evoluciona. Ella huye de México a España, y por los avatares en el estrecho termina instalándose en Marbella como la reina del narcotráfico en Marbella. Prospera, se hace poderosa, se hace potente, hace una organización y entonces, claro, necesitaba un escenario para ella. Entonces, como ahí está Marruecos, el hachís, pues entonces Marbella era un buen sitio para situarla como lugar de residencia cuando ella ya ha triunfado ¿no?... Y entonces, bueno, pues me fui a Marbella también, igual que me fui a Marruecos y a Gibraltar y a Melilla y a Algeciras y a México. Pues también estuve en Marbella, y también estuve hablando con amigos que me contaron pues eso, cómo se hace la pasta, cómo se hace el dinero con los constructores, lo otro, Gibraltar para blanquear el dinero, en fin, las cosas normales. Digamos todo lo que es ya el mundo de cuello blanco, los cocodrilos de moqueta. Los tipos que se juegan la vida en las lanchas dan paso a los tipos de chaqueta y corbata con relojes Philippe Patek de 10.000 dólares, con pisos en Miami, con cuentas en Zúrich o en las Caimán o en Jersey o donde sea.

-¿Ahí hay código, Arturo?
-Eso es justamente lo que te iba a decir. Que la diferencia está en que todos estos personajes son mucho más sucios en su aparente pulcritud que un narco sudoroso, borracho en una cantina de Culiacán. Eso es lo que he confirmado. Ya lo sabía, llevo mucho tiempo dando vueltas por ahí. Pero he confirmado además que prefiero a un narco gatillero con su pistola que se lía borracho a tiros y está vivo, tiene ambiciones, carne, sangre y sudor, se la juega, paga el precio, que uno de estos hijos de... que uno de estos canallas que matan con botones, que matan con cuentas bancarias, que matan con cheques, que nunca corren riesgos, que hacen que otros se la jueguen por ellos. Entonces, he sacado de esta novela también un profundo desprecio por los del cuello blanco y una admiración todavía mayor por aquellos que se la juegan y ganan o pierden, aquellos que están vivos y no los otros, que son unos pichafrías.

-Hay más cosas de la filosofía revertiana que a mí me gustaría saber. ¿Da mucho frío ser libre?
-Da mucho frío ser libre. Da mucho frío ser libre porque cuando eres libre de verdad estás solo. Yo creo que la libertad y la soledad, soledad personal, es el soldado en territorio enemigo ¿no?... Y entonces, cuando estás en territorio enemigo... Supongo que la palabra es lucidez. Da mucho frío ser lúcido. Cuando no eres lúcido, como le pasa a Teresa Mendoza al principio, pues miras, la vida es Juan Gabriel, la vida es un bolero. Cuando eres lúcido la vida es un corrido, un narcocorrido. Entonces por eso no he escrito un bolero. Por eso he escrito un narcocorrido. Y esa es justamente la diferencia ¿no?... Hay un momento en el que -yo tengo cincuenta años-, de pronto te paras y miras y ves por delante más pasado que futuro. Miras y entonces ves todos los cadáveres de los hombres que han ido muriendo y te das cuenta que cada muerte -y eso le pasa a Teresa Mendoza- te ha quitado un pedazo de inocencia y te ha dejado un pedazo de lucidez. Entonces la lucidez está muy bien porque no te engaña, porque ahí tienes la vida. Asumes el horror, el dolor, la soledad, la muerte... Lo asumes como parte de tu naturaleza y dices: "Es que es lo que hay". Son las reglas. Es la música, bailemos con esta música. Es una letra que no he escrito yo, pero, bueno, es la que hay. Pero al mismo tiempo, claro, eso da mucho frío, porque te quita esperanzas, te quita consuelo. Le quita mayúscula a palabras que antes empezaban con mayúscula. Palabras como honor, patria, bandera, solidaridad, amor eterno, amistad, confianza...

-Pero de pronto tú también hablas de que Teresa, que a lo largo o en gran parte de la novela es libre, y luego por una razón que no vamos a descubrir deja de ser libre, ahí ella se ve vulnerable. Hay un momento en el que... No sé si contarlo o no contarlo.
-No me destripes la novela, que ya sé por dónde vas. Claro, la cuestión es que ella descubre... Ella es una mujer tan asustada como cualquiera, mujer u hombre. Lo que pasa es que ella sabe que en el mundo en el que está viviendo no puede sangrar, porque entonces los tiburones acuden. Entonces, esos doce años son de ponerse una máscara y de ser lo que los otros esperan que ella sea. De ser la tipa dura, la tipa rigurosa, la tipa cruel, la tipa que no perdona que los otros esperan que sea. Pero por dentro está asustadísima y solamente a su mejor amigo, en una conversación a orillas del mar le dice: "No, no, estás equivocado. Me muero de miedo. Llevo doce años muerta de miedo, pero es que si no, ya no estaría aquí, si no, ya no existiría. Eso no es mi caso, pero es que es muy, muy, muy... Es una pena ser mujer. Escribiendo esta novela he descubierto -he descubierto no, he confirmado- algunas cosas, y es que, claro, es que las reglas no las habéis hecho vosotras.

-Ni las reglas, ni el idioma, ni la cultura. Nada.
-Nada. Habéis estado, os han obligado, os hemos obligado a estar sentadas pariendo, cosiendo, cocinando, mirando, siendo el botín del vencedor, botines en naves negras viniendo de Troya y yendo a Troya, esperando con el tapiz, mientras el hombre iba a la guerra o al fútbol. Y ahora tenéis que jugar a un juego terrible, que es el juego de los hombres con reglas de hombres sin dejar de ser mujeres.

-Bueno, te voy a decir una cosa: a mí no me pasa. Tiene un truco.
-Sí, tiene un truco cuando eres guapa y tienes...

-No, no, no. Tiene un truco en todo caso: que nosotros conocemos cómo son los hombres. Lo sabemos perfectamente, porque vivimos inmersas en un mundo de hombres. Y, en cambio, para vosotros, nosotras somos un enigma.
-Esa es la novela. Además, justamente esa es la novela. Eso es. Yo siempre he dicho que un tipo entra por ahí, por la puerta, un tío cualquiera, y a los cinco minutos una mujer sabe cómo es. O sea, los veis venir a kilómetros. Sota, caballo y rey. Pues es caballo, es sota o rey, seguro. Pero la mujer, vives con ella veinte años -yo he dicho alguna vez eso- y un día te dice: "Manolo, me voy". Y dices: "Pero bueno, ¿qué pasó, qué hice?... Si la tenía como una reina, si no le ha faltado nunca de nada". Hay una cosa que siempre pongo como ejemplo, que en esta obra también está, que es el silencio. Esos silencios de mujer. Y el hombre: "¿Qué te pasa?"... "No, no me pasa nada". "Pero bueno, ¿qué hice, qué no hice qué dije?" y tal. La noche, la espalda, silencio. "Oye, ¿qué te pasa?"... "No, no me pasa nada". Pueden pasar veinte años y no te lo van a decir. Y un día te dirán: "Oye, gilipollas, por cierto," -cuando te vas a divorciar- "aquella noche vi el cabello en la solapa, u olí, u olías, a colonia barata y me di cuenta, imbécil". Es así. Y eso el hombre es incapaz de hacerlo. Y eso, claro, la mujer ha desarrollado una lucidez extrema. Por eso, cuando la mujer es cruel, por eso cuando... El hombre, ya lo he dicho muchas veces, el hombre es malo por ambición, por estupidez, por lujuria, por muchas cosas. Pero la mujer a menudo es mala por necesidad de supervivencia. Porque si no, es el soldado perdido que si pierde la batalla no tiene retaguardia. La mujer tiene entre los 18 o los 15 y los 35 años o los 40 para organizarse. Si no, después ya será rehén del hombre toda su vida. Es terrible eso.

-¿Tú crees que estamos cambiando?... ¿ Tú crees que hay una nueva actitud?
-Pero yo creo que ese cambio va a crear muchas disfunciones de aquí (señalándose la cabeza).

-A vosotros.
-A vosotros y a nosotras. (Risas y aplausos del público). Mira, te voy a poner un ejemplo. Uno puede tener hijos y, bueno, hacer su vida y olvidarse que tiene hijos en casa. Una mujer está trabajando en un trabajo, una mujer es director de una empresa, y de cada diez, ocho mujeres dicen: "A ver, ¿dejé el desayuno para mis hijos?, mi marido está enfermo, mi madre tal, la compra, la chica, o yo misma..." Y mientras hace lo que hace no deja de ser mujer. Es una contradicción terrible, pero se da eso. Y vivir así es muy difícil.

-Es quitarse la culpa. No sé si nos la quitaremos o no.
-Eso es, la palabra es esa. El sentido del remordimiento. Estoy descuidando a mi familia para hacer esto, y eso es terrible. Yo no sé cómo vais a salir de ese atolladero.

-(Risas) ¿O sea, te crees que somos nosotras la que estamos en el atolladero?
-(Volviéndose a los Jaramillo) ¿Ustedes quieren más tequila?

-Uno de los Jaramillo: No, digo mejor tomamos tequila.
-Carmen: ¡Ándele! ¿Cómo se dice?... Órale.
-Órale. Órale, carnal. Oye pues podíamos... Ya no nos queda mucho, no nos queda mucha conversación. Vamos a terminar enseguida con la canción de Camelia y quería agradecerte que hayas... Bueno, que me hayas acompañado para charlar contigo y sobre todo lo que quería es preguntarte una cosa. ¿Camelia es real?... Digo Camelia, que se me ha ido la olla. ¿Teresa Mendoza es real?... ¿Es una mujer?

-(Rotunda) Sí. Yo quería decirte que no. Además tenía preparada aquí una frase tremenda de Virginia Woolf que dice: "Hasta ahora no se ha conocido a las mujeres a través de la literatura, porque todos los personajes femeninos, incluso los más grandes -Helena de Troya, Ofelia, Madame Bovary- son hombres travestidos". Y es verdad.
-Y ese era mi miedo con esta historia.

-Pero debo decirte que tiene sangre. Sí, es verdad. Vive.
-Me alegro, porque ha sido un trabajo duro el intentarlo. Yo sé que no veo el mundo como una mujer. Es imposible. Pero he hecho un esfuerzo. Han sido veintinueve meses de esfuerzo . Mirando, recordando, pensando. Mujeres, madres, amantes, esposas, hijas, abuelas, nietas, vecinas, amigas. Todo lo que es la mujer, intentando cómo ellas lo ven. Claro, es que claro he contado una escena de sexo, incluso, desde el punto de vista de la mujer. Claro,
nunca me lo he planteado hasta ahora. Claro, es que estás aquí o estás allí (haciendo con las manos signos de arriba y abajo. Risas y aplausos del público) Y claro, cosas como ¿qué te seduce de un hombre?... ¿Qué miras en un hombre?... ¿Los ojos, las manos, los gestos?... Claro, porque a mí, como hombre, un tipo que suda me parece una cosa repugnante, pero claro, no es lo mismo una mujer. Pues todo ese tipo de cosas. ¿Qué seduce a una mujer de un hombre?... ¿Cómo puede una mujer practicar el sexo sin amor?... Cosa que con el hombre pues teóricamente es muy fácil, pero en la mujer... El hombre se lo niega, no, no, la mujer siempre está enamorada. Bueno, pues no. Sé que se puede perfectamente. Todo eso, asumir eso desde otro punto de vista ha sido una experiencia fascinante. Yo no sé si ha sido lograda del todo o no. Si tú dices que en parte, bueno, yo me alegro mucho. Pero lo que sí hay es una cosa que está clara. Tú sabes como sé yo que nadie es el mismo antes de empezar una novela que al terminarla. En el camino cambias, evolucionas, descubres cosas de tu corazón, del mundo y de todo. Y para mí ha sido una experiencia muy especial el ver el mundo como una mujer, porque tal vez ha sido esa aproximación. Ahora no sé si conozco las claves, pero sí es verdad que, al menos, asumo que esas claves están ahí. Asumo esas cosas. Y sobre todo lo que siento es una profunda admiración por mujeres como Teresa Mendoza. Es decir, las mujeres que son capaces de pelear y de ganar o de no rendirse aunque pierdan en un mundo en que las reglas están hechas por los hombres.

-Eso es verdad. Yo creo que todo el mundo da la medida de lo que es en situaciones extremas y Teresa Mendoza es...
-Sí. Es que además yo lo he visto. Es que, fíjate: cuando estaba en Sarajevo, cuando la guerra de Yugoslavia, que fue mi última guerra antes de retirarme -me retiré en el 94-, estaba con Márquez en un pueblo de Bosnia y los serbios violaban a todas las mujeres cuando llegaban a los pueblos. A las mujeres musulmanas y a las mujeres croatas las violaban. Era una táctica de guerra. Y entonces llegamos al pueblo y toda la gente había huido. Entonces, había fugitivos que iban corriendo. Recuerdo unos ancianos, hombres, llorando allí en la carretera, y de pronto encontramos un grupo de mujeres jóvenes que venían con los niños en brazos, un grupo de mujeres muy guapas además, dos de ellas muy guapas, con los chicos en brazos, y con ellas iba la abuela, la suegra de las dos mujeres cuyos hombres estaban luchando en ese momento en el otro lado del pueblo. Y la abuela venía con una escopeta de caza para defender a sus nueras, y al vernos nos apuntó. "No, no, no, periodistas". Se acercó, empezamos a hablar con ella con la interprete que llevábamos nosotros y dijo: "Bueno, es que les iba a disparar porque son mis nueras y estoy defendiéndolas". Y ese coraje, esa capacidad de pelear hasta el final, después aquí se traduce en otras cosas. Si un hombre se siente... Lo he dicho algunas veces, pero es que es verdad. Cuando un hombre se siente mal, la mujer es la que lo lleva al médico. Estás en la consulta y ves que entra la mujer con el marido. "Venga, siéntate, Manolo". Y el Manolo allí y tal. "Ciérrate la bragueta, Manolo. Ahora viene el doctor". Es verdad, ¿no?... Y es la mujer la que lo lleva y lo trae. Pero cuando la mujer siente un bulto en el pecho, se calla y empieza brrrr brrrr (gestos de darle vueltas a la cabeza). Va al médico ella sola, se calla. Bueno, esa capacidad de asumir el dolor, el sufrimiento, y ese coraje para enfrentarse a la vida en los momentos más duros, evidentemente eso es femenino completamente. Por eso, una vez que un imbécil me preguntó "¿por qué pone usted virtudes masculinas en sus héroes?", dije: "Son virtudes femeninas. El coraje, la resistencia frente al dolor, la capacidad de sufrimiento, el encajar el dolor como parte de la vida, eso es de las mujeres". Los hombres hemos perdido la capacidad. Antes sí, y, en las fronteras, todavía. Pero el hombre normal, los que estamos aquí, los que llevamos corbata y chaqueta, señores modernos, civilizados y tal, somos una panda de gilipollas. Hemos perdido la capacidad... (Carmen Posadas se ríe). No, te lo digo de verdad. No, en ese sentido, quiero decir. Hemos perdido la capacidad de hacer frente al dolor y al horror. Nos pilla desvalidos, no sabemos cómo enfrentarnos ahora. Mientras que la mujer, hasta la más tonta, puesta contra la pared, su memoria genética se dispara, y entonces tiene mecanismos, si no para vencer sí al menos para soportar el horror y sobrevivir y rehacerse de eso. Y eso es admirable.

-La mujer es ese ser que se sube a la silla cuando ve un ratón pero, cuando entra el asesino por la puerta se...
-Exactamente. Es la que pelea. Y esa es la historia de Teresa Mendoza. Bueno, quería agradecerte mucho que hayas estado aquí.

-Y yo encantada. ¿Me ibas a cantar algo más?.
-Sí. Nos van a despedir los hermanos Jaramillo con un corrido que se llama 'Camelia la Tejana'. Así que, ándele, venga carnales.

-Los Jaramillo:
Salieron de San Isidro procedentes de Tijuana.
Traían las llantas del carro repletas de marihuana.
Eran Emilio Varela y Camelia la Tejana.
Pasaron por San Clemente, los paró la emigración. ,
Les pidió sus documentos, les dijo: "¿De dónde son?"
Ella era de San Antonio, una hembra de corazón.

Un hembra si quiere a un hombre por él puede dar la vida,
pero hay que tener cuidado si esa hembra se siente herida.
La traición y el contrabando son cosas incompartidas.

A Los Ángeles llegaron, a Hollywood se pasaron,
En un callejón oscuro las cuatro llantas cambiaron.
Ahí entregaron la hierba y ahí también les pagaron.
Emilio dice a Camelia: "Hoy te das por despedida.
Con la parte que te toca tú puedes rehacer tu vida.
Yo me voy para San Francisco con la dueña de mi vida".

Sonaron siete balazos, Camelia a Emilio mataba.
La policía sólo halló una pistola tirada.
Del dinero y de Camelia nunca más se supo nada.

(Aplausos del público. Fin del acto)

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mar Ene 10, 2012 12:01 am

Describe Pérez-Reverte mundo del narco
Carlos Rubio - Reforma (México) - 07/06/2002

Los personajes de 'La Reina del Sur' se mueven en las fronteras del narcotráfico, en una línea imaginaria que arranca entre Estados Unidos y México para luego cruzar al Estrecho de Gibraltar, en el límite entre España y África. Arturo Pérez-Reverte, autor de la novela que acaba de ser publicada con un tiraje inicial de 275 mil ejemplares, descubre una épica en actitudes como la asumida por la protagonista de su historia, Teresa Mendoza, una mujer a la que ha permanecido unido 29 meses, empeñado en descubrir "por qué engaña, por qué mata y por qué calla". Una mujer, también, dispuesta a
jugarse la vida a todo o nada. "En un mundo de mierda como éste, donde todo es dinero, plástico aséptico y cosas políticamente correctas, en las fronteras hay todavía personas que se la juegan a ganar o perder. Porque ahora cualquiera quiere ganar sin arriesgar nada; todo el mundo quiere triunfar apretando botones y de lejos, por intermediarios. La última épica que queda hoy es ésa, y es la que a mí me interesa como ser humano y como escritor", afirma en entrevista el autor de bestsellers como 'La tabla de Flandes', 'La piel del tambor' y 'El maestro de esgrima'.

Para acercarse a 'La Reina del Sur', Pérez-Reverte transitó con cautela por las cantinas y calles del norte de México, con la música de José Alfredo Jiménez y de Los Tigres del Nort e como fondo. El resultado fue un corrido a ritmo de novela construido con un lenguaje "fluido", que pudiera ser entendido lo mismo por lectores españoles que mexicanos. Cada personaje de 'La Reina del Sur' -obra publicada por Alfaguara- piensa y habla como lo que es: Teresa Mendoza, Pote Gálvez y el Gato Fierros, como mexicanos; Santiago Fisterra, Teo Aljarafe y Siso Pernas, como españoles.

Para estructurar la novela, el escritor se valió de un periodista-narrador que cuenta y reconstruye la historia de Teresa Mendoza, eje rector de una complicada trama que se desarrolla en los territorios minados del narcotráfico. A Pérez-Reverte le interesaba, especialmente, "lo que es el mexicano: mezcla de amabilidad y violencia, brutalidad y delicadeza; alguien que tiene toda la mala leche por haber sido explotado y engañado por españoles, gobernantes, obispos, gringos y, aun así, conserva impulsos de lealtad, ternura y humanidad. Eso me ha fascinado siempre de México y quería que estuviese en la novela". El escritor subraya que los valores que aprecia en México no se dan en España: "Aunque paradójicamente la frontera española es más limpia, se mata menos y las leyes se respetan más -aunque también hay corrupción-, aquí falta esa humanidad, ese impulso de sangre y carne que existe en México. Las mafias europeas son más frías. Y eso quería contarlo. Quizá aquí son menos sucios, pero falta lealtad; aquí la gente es más hija de puta, aunque no sea más peligrosa. Eso quería plantear".

Son dos los puntos de vista presentes en la novela: el del narrador y el de Teresa Mendoza, explica el autor nacido en Cartagena en 1951. "Eso me creó una dificultad: debía hacer que ambos lenguajes funcionaran y además pasar de uno a otro sin que se notara. Todo ese trabajo previo fue difícil, duro, sombrío, pero necesario para que la historia funcionara". Pérez-Reverte admite haber aprendido mucho de la escritura de esta obra. "Yo era como todos los escritores que usan el castellano de aquí: muy ortodoxo, muy estricto. Y este esfuerzo que he hecho para estar del otro lado me ha abierto un montón de puertas: soy más libre expresivamente después de haber escrito esta novela".

'La Reina del Sur' nace también de la experiencia directa. Pérez-Reverte elaboró lo que llama "un tejido topográfico y ambiental" para dar contexto y credibilidad a su historia. Y acabó por conocer a fondo el mundo del que parte su narración. "No podía hacer una novela como si fuera un turista. Necesitaba mamar ese mundo de verdad y verlo. Y eso lo he hecho leyendo todo lo que he podido sobre México. Viajando, poniendo la oreja en los lugares donde la gente habla como en mi novela, escuchando no sólo corridos, sino a José Alfredo, Paquita la del Barrio y hasta a Lupita D'Alessio. He querido comprender de verdad. Así que no sólo se ha tratado de una novela, sino de un acto de vida".

-Cito: "Apenas tapabas un agujero salía otro. Y no todos se arreglaban con dinero". ¿A qué agujeros se refiere?
-Hoy día, el dinero lo tapa prácticamente todo. Antes hacía falta educación, habilidad, inteligencia, encanto. Ahora no. Pones encima de la mesa un fajo de dinero y eres el rey del mundo. El narco antiguo quería que las familias de la buena sociedad lo recibieran, pero el de ahora no; arregla todo con dinero. Pero a la hora de la verdad, lo que cuenta es tu coraje. Por eso, en un mundo donde todo lo puedes comprar con dinero, sólo queda una virtud: el valor. Algo que no puedes comprar. Y cuando te viene encima el golpe, o tienes valor o no lo tienes. Y si no lo tienes, te vas a la chingada con dinero y sin dinero.

'La Reina del Sur', asegura Pérez-Reverte, no es una narconovela. "Me importa la mujer, pero tengo que contar cómo es el mundo en que se mueve; aquí le tocó al narco porque es el escenario elegido. Y vuelvo a decirlo: México no es eso, pero no puede negarse que hay una parte de México que sí lo es. Incluso, afortunadamente para algunos, porque en ciertos lugares la economía depende de eso, como en España. La culpa es de los gobiernos que no dan alternativas adecuadas para que la gente no se busque la vida con el narco".

-Su novela está llena de música. ¿Cuánta le fue necesaria?
-Mucha. Explícita e implícita. Para mí, José Alfredo Jiménez es uno de los mayores compositores del mundo. Tiene versos, como poeta, inmensos. Está muy por encima de Agustín Lara, porque te habla de la vida de verdad, no te cuenta un mundo de rosas. Casi todas las canciones de José Alfredo remiten a la amargura, al final, la derrota. Y eso me gusta mucho. No es la copita, el "somos novios" de Manzanero. Juntar a José Alfredo con el narco era una tentación tremenda; te sale la épica más el dolor del corazón. Toda la novela gira en torno a eso. Debo haber escuchado unas 500 canciones para escribirla.

-¿Y los narcocorridos?
-El corrido tiene, por un lado, la capacidad de aprehender la realidad y convertirla en épica y en canción, algo que sólo ocurre en México. Y, por otro, posee una potencia narrativa, lo que es fascinante para un escritor. Creo que el mexicano no es consciente -porque si lo fuera habría muchas más novelas sobre eso- de lo que es el corrido como expresión popular, como épica, como estética, como historia.

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Vie Ene 13, 2012 8:56 pm

Intereconomía

Reina del Pacífico"
La extradición a EE.UU. de la verdadera "Reina del Sur" queda bloqueada
13 ENE 2012 | Agencias

Un juez federal concedió hoy a la presunta narcotraficante Sandra Ávila Beltrán, conocida como "la Reina del Pacífico", un segundo amparo contra la disposición del Gobierno mexicano de extraditarla a Estados Unidos. Se considera que la amparada sirvió de inspiración para la protagonista de la novela "La reina del sur", del escritor español Arturo Pérez-Reverte

El juez Jesús Alberto Chávez Hernández, titular de una corte de amparos en Ciudad de México, basó su resolución en el hecho de que los convenios aplicables prohíben conceder la extradición de alguien para que sea juzgado en el país solicitante por delitos por los que haya sido sometido a proceso en la nación requerida.

Estados Unidos reclama a Ávila, detenida en septiembre de 2007, para juzgarla por asociación delictiva para introducir a ese país cargamentos de cocaína con intención de distribuirla, por lo que se le abrió proceso en la Corte Federal para el Distrito Sur de Florida, indicó el juez.

En un comunicado del Poder Judicial de la Federación, Chávez explicó que las investigaciones estadounidenses señalan que Ávila Beltrán viajó a fines de 2001 a Colombia para negociar el embarque de 9.000 kilos de cocaína a México con la intención de introducirlos a Estados Unidos.

El cargamento fue encontrado el 21 de diciembre de ese año en un buque de bandera mexicana que fue interceptado y registrado por la Guardia Costera estadounidense en alta mar, para después ser entregado a la Marina Armada de México, lo que derivó en el decomiso del narcótico por autoridades mexicanas, indicó.

El juez argumentó, asimismo, que "la esencia de ambos procesos (estadounidense y mexicano) es demostrar que la acusada acordó organizarse con otros para realizar conductas delictivas específicamente referidas al tráfico de narcóticos".

El amparo concedido hoy es el segundo que un tribunal federal concede a Ávila Beltrán para evitar que sea extraditada a Estados Unidos.

En agosto del año pasado, una corte instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que dejara sin efecto su orden de extradición contra Ávila Beltrán y emitiera otra basada en hechos diferentes, para preservar el precepto constitucional de que "nadie puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos".

La cancillería mexicana modificó entonces la acusación cambiando el cargo de delincuencia organizada por el de asociación para delinquir.

En su resolución de hoy, el juez Chávez argumentó que los delitos de narcotráfico que se le atribuyen a Ávila Beltrán están previstos en la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, por lo que carece de sustento la posición de la SRE.

"La Reina del Pacífico" afronta en la actualidad cargos en México por delincuencia organizada, lavado de dinero y conspiración para el tráfico de drogas.

Ávila Beltrán es sobrina del narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo y se considera que sirvió de inspiración para la protagonista de la novela "La reina del sur", del escritor español Arturo Pérez-Reverte.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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Mensaje por Rogorn » Mar Ene 17, 2012 10:27 am

El cansancio de una heroína
José María Pozuelo Yvancos - ABC Cultural - 08/06/2002

A estas alturas de su carrera literaria empezamos a ver, contra iniciales apariencias, que Arturo Pérez-Reverte es un corredor de fondo. De hecho, sus medallas más valiosas las ha obtenido en 'La carta esférica' y con toda seguridad en 'La Reina del Sur', que creo la mejor de las suyas y una excelente novela. En ella Pérez-Reverte ha puesto en juego los dos recursos que mejor domina: la habilidad narrativa y un creciente poso de desengaño en sus héroes, que dota a sus novelas últimas de un interés superior incluso al de la trama externa. En esta novela hay dos líneas que se cruzan desde el principio: una historia externa, que recorre un mundo de gran actualidad, el del tráfico de drogas, cuyos ambientes, movimientos y estrategias se describen minuciosamente, y una segunda línea interna, que recorre la historia personal de Teresa Mendoza, la protagonista, cuya atracción como personaje es tan creciente, y atrapa al propio escritor de tal forma, que se come la novela, y la ocupa al final casi por entero.

Lo interesante es observar que Pérez-Reverte no ha superpuesto la trama interior y la exterior, sino que las entrevera, de forma que la lucha por la supervivencia y el creciente dominio que sobre las mafias va urdiendo la Reina del Sur son episodios nacidos de su necesidad (e imposibilidad) de amor, de su difícil salvación como persona en un mundo cuyas reglas, dictadas por unas sociedades dotadas de sus propios mecanismos de fidelidades y pactos, imponen a Teresa la obligación de ser quien acaba siendo, muy a su pesar, dejando en la carrera desgarros. Teresa Mendoza es la heroína de una guerra que acaba siendo la guerra perdida de su vida, cuando todas las demás guerras las tiene ganadas, porque las va ganando conforme la novela avanza. Ese contraste, que proporciona páginas soberbiamante escritas, de encuentros, de fidelidad suya e infidelidades de los demás, va haciendo crecer un abismo en su interior, abismo al que el novelista se asoma, sabiendo además que se trata de una mujer, porque Pérez-Reverte ha sabido que el perfil dado a Teresa, desde sus veintitrés años hasta los treinta y cuatro, es el de una perdedora sentimental, que va a rastras de su destino, pero es atractivo como ninguno por eso mismo.

Otro acierto es el tema, de por sí novelesco, pues las tramas políticas, económicas, las luchas por el poder de ese mercado, las rivalidades entre mafias distintas, los escenarios de México o de Gibraltar y Marbella proporcionan los ingredientes que necesita una novela para resultar apasionante. El mundo de los nuevos piratas se encuentra asociado hoy al tráfico de drogas, también el de los tejidos de corrupción política y policial, la ingeniería financiera del «blanqueo» de dinero, etc. De ese modo, Pérez-Reverte tiene como punto de partida un mundo que resulta novelesco por él mismo; basta con saber narrarlo. ¡Y vaya si sabe narrarlo!

El mecanismo narrativo es un portentoso flashback, que toma la acción desde casi su final, pero la va reconstruyendo en tramos sucesivos, urdiendo dos estrategias discursivas: el de la historia narrada en tercera persona, y el de una crónica que un periodista-novelista se propone hacer y que permite entrevistar a personas relacionadas con la trama que se pretende reconstuir. De ese modo, la investigación que está en el origen de la novela se ha convertido en un ingrediente de la trama, lo que es muy inteligente, porque permite dar un cañamazo de unidad a los episodios. Tan sólo cabría objetar que no siempre se ha motivado bien el interés que podrían tener ciertos personajes para hablar con este cronista. De todos modos, ése es detalle menor, porque la composición de la novela está muy bien trabada. Destaco la documentación que hay detrás de los episodios descritos, pues no sólo se traza un mapa claro de la red de la droga en el Estrecho, sino que asisitimos a episodios de una guerra descritos con tal plasticidad y tal lujo de detalles para tipo de barcos, motores, líneas de navegación, estrategias de persecución, envites y respuestas de los barcos, que proporcionan una realidad servida sobre la base de una imponente documentación previa, conseguida además in situ, porque no estaba en los libros esta vez.

Pérez-Reverte se ha tomado muy en serio esta novela; ha jugado una partida difícil por el ensamblaje de lo vital y la aventura; ha construido un mundo sin moralina. Y en esa difícil partida ha ganado otra medalla más en su carrera de fondo, que es la de la buena literatura.

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Mensaje por Rogorn » Sab Ene 21, 2012 10:21 am

Cuenta el corrido de Teresa Mendoza
Carlos Rubio - Revista Cultural El Ángel - 08/06/2002

"Mi literatura está hecha de silencios. Mis personajes son silenciosos: la mayor expresividad está en el silencio. Vivimos en un mundo en el cual la palabra ha llegado a ser manipulable", asegura Arturo Pérez-Reverte al hablar de su último libro.

A lo largo de 29 meses, el exitoso narrador español Arturo Pérez-Reverte escribió 'La Reina del Sur', una suerte de corrido literario en el que la protagonista es Teresa Mendoza, una mujer que comienza como "la morra de un narco" y termina siendo líder de una red de narcotráfico extendida por varios países. "Yo quería hacer el contrabolero, y ése sólo puede ser el corrido", dice Pérez-Reverte. "El bolero es mentira. El corrido es verdad. En cuanto a la literatura, es imperdonable que haya gente que esté todavía contándonos boleros en un país donde uno sale a la calle y encuentra tantos corridos por contar".

-En un pasaje de su novela, Teresa Mendoza pide que no le canten boleros. Esto invita a plantearse una dualidad antagónica: bolero contra corrido, que llevada a la literatura sería novela romántica versus novela negra.
-Justamente. "No me cantes boleros" es "no cuentes historias bonitas"; o sea, "no me cuentes canciones de Luis Miguel". Eso no me vale, eso es para telenovelas. La realidad es el narco, el corrido de la sangre, la muerte, la violencia, la soledad y la tristeza. Y en todo eso, la mujer.

-Ya en su novela anterior, 'La carta esférica', la mujer cobraba una relevancia capital.
-Poco a poco me he ido acercando a ella. En todas mis novelas se aparece de una forma u otra, pero es en 'La Reina del Sur' donde he querido saber cómo es por dentro esa mujer.

-¿Mujeres como Teresa Mendoza son mujeres trágicas?
-Las mujeres lúcidas son tristes, no en el sentido de ir por la vida llorando; pero hasta la mujer lúcida más feliz del mundo, todas tienen dentro un rincón de soledad que no le llena nada ni nadie. El hombre se autoengaña y es capaz de montarse un montón de tinglados: el sexo, el futbol, el bar de la esquina, los amigos; pero la mujer, como está mucho tiempo callada, mirando, tiene una visión del mundo, de cosas de las que el hombre carece. Así que la mujer, al poder autoengañarse menos, tiene mucha más conciencia del horror, del dolor, de la condición humana. Y eso hace que toda mujer lúcida, termine muy sola por dentro.

-También se apunta en su novela: "Lo que decimos nos aprisiona mucho más que lo que hacemos (...). El peor mal del ser humano fue inventar la palabra". ¿Estamos condenados a escribir?
-Mi literatura está hecha de silencios. Mis personajes son silenciosos. Yo creo que la mayor expresividad está en el silencio. Vivimos en un mundo en el cual la palabra ha llegado a ser tan manipulable, un mundo tan influenciado por los medios, la moda, el qué dirán, que la palabra ya no vale como tal. Una palabra puesta en la pared ya no significa nada; tienes que contextualizarla para que sea algo. Y al final, paradójicamente, cuando sabes mirar, con cuidado, humildad e interés, te das cuenta que los silencios dicen mucho más que las palabras. Ahora es más valioso saber lo que la gente calla que lo que la gente dice. Y ahí entra la mujer. Porque la mujer habla el silencio como nadie; la mujer lleva tanto tiempo callada, sentada cocinando, cosiendo, pariendo, siendo víctima, botín, que habla el lenguaje del silencio como nadie. Entonces, para mí es muy interesante ver los silencios de la mujer en la vida real y en la literatura. Por eso, sobre todo en esta novela, el silencio de la mujer es un lenguaje fundamental.

-Acaba de comentar que su literatura es de silencios; pero usted escribe mucho. "No bajo de las cuatrocientas páginas", bromea en su novela.
-El escritor es un tipo que está trabajando en su silencio. El escritor no escribe para el público; eso es mentira. El escritor trabaja en silencio para él. Y después, ese resultado, por razones comerciales, editoriales y demás, sale a la vida pública, y la gente lo lee y lo comparte. Pero el acto de escritura es la soledad y el silencio. A eso me refiero. Lo otro es broma, sí.

-Diseccionemos a Teresa Mendoza: hay muchas Teresas Mendoza en esta novela. A lo largo de la historia el lector ve que se desdoblan e incluso unas hablan con otras. ¿Cuántas Teresas tuvo en mente?
-A medida que vivimos, vamos matando a algunos de nosotros mismos. Es decir, nuestra vida es ir dejando cadáveres detrás: el niño que fuimos, el joven, el amante, el padre que fuimos, hasta que por fin dejamos de ser. Si uno mira para atrás cuando tiene cierta edad, ve un montón de cadáveres propios en el camino, aparte de los cadáveres ajenos, que también los hay. He querido trabajar eso con Teresa. Ella va dejando atrás cadáveres de sí misma. Y esa mujer a la que ve primero entre las sombras, al final termina siendo ella. Es el proceso de cambio de un punto de vista a otro. Ese proceso de despojo vital de sus inocencias, ilusiones, años, sueños, para obtener a cambio lo que sea: lucidez, dolor, serenidad, alegría, es lo que quería reflejar con esa sucesión de Teresas que poco a poco van quedando atrás, a la deriva.

-¿Y ese despojo es una forma de ir hacia la esencia de sí misma?
-Claro. Teresa no sabe ni del mundo ni de ella misma; es la morra de un narco, una tipa que vive entre algodones y, de pronto, la vida le dice que no es un bolero y entra el corrido. Se acaba Luis Miguel y entra Exterminador. Empieza a correr y durante 12 años corre, pero corre hacia sí misma, hacia su corazón, hacia dentro. Y poco a poco se va viendo.

-¿Por eso ajusta cuentas consigo misma y con su pasado?
-Hay una escena definitiva, cuando Teresa se encuentra con Epifanio Vargas en una capilla y hablan. Ahí se revelan las normas del juego: a uno le ha tocado y después le toca al otro. Aquí todos pagan. Es un momento decisivo.

-¿Cuando Teresa se convierte en reina del narco, reproduce el mundo masculino?
-Sí. Pero es que las normas son ésas. Ella comprende que son las reglas y juega con ellas. Pero no tiene nada que perder, no tiene esperanza. Es la psicología del narco: no tengo esperanza, me la juego y cruzo el Bravo con un fardo a los hombros, y si llego tendré vino, mujeres, música y un carro nuevo del año. Teresa juega las normas de los hombres con una ventaja: si
pierde, le da lo mismo.

-¿Pero sacrifica su condición de mujer?
-No la sacrifica, la va perdiendo en ese camino hacia dentro. Cada amor es más distante. Su amor es el Güero Dávila; el otro es porque se parece al Güero; el que sigue no tiene nada que ver y, al final, ya no hay nadie. Es el proceso de despojo.

-Deja, no obstante, una semilla a la esperanza.
-Siempre hay algo. Y yo quise darle un premio. Teresa merecía algo más, porque no es una hija de puta. Ella no elige. Ellos le ponen la letra del corrido, se lo escriben. Teresa se limita a vivir el corrido, y al final quise darle algo.

-Usted anota: "Hay sueños que matan, más que la gente o el tiempo o la enfermedad".
-Teresa no tiene sueños. Es una mera superviviente, y en el naufragio sólo se limita a nadar. Algunos de los otros sí los tienen, pero el que tiene sueños es vulnerable. El sueño puede ser un hijo, un amor, una familia, la ambición. Y la vida, al final, te chinga. Recuerdo un pasaje que leí de pequeño en 'La Eneida', cuando está ardiendo Troya, y Eneas reúne a sus últimos guerreros y les dice que van a morir. Virgilio escribe: "La única salvación de los vencidos es no esperar salvación". Eso se me quedó en la cabeza. Así que cuando ya no tienes nada que perder, eres invulnerable. ¿Qué puedes perder, la vida?... La vida ya la jugaste. Entonces, adelante, y si sales, bien. Eso es lo que le pasa a ella.

-Y sucede que la desgracia de otros es su suerte. ¿Es ése su destino?
-Sí, cada golpe que la vida le da la sube. Pero es su destino, si tiene los cojones suficientes de subirse encima de él, y la tipa los tiene. Es una mexicana, de Sinaloa.

-Hay una parte de la historia donde usted rinde, como lo ha hecho en otras ocasiones, un homenaje a los libros. Y hace que Teresa Mendoza lea y tenga como libros de cabecera 'El conde de Montecristo' y 'Pedro Páramo'.
-Hay dos razones: primero, credibilidad. Tenía que hacer que una tipa que no es nada llegue a algo. Y esa tipa llega con educación, y para eso tiene que leer. Entonces aparece 'El conde de Montecristo'. Ella descubre lo que todo lector: que todo libro habla de ella. Y el lector debe ser el que descubre que cualquier libro del mundo está contando su propia historia. Y reconocerse. Si lee más, sabe más sobre sí. Ése es el sello que distingue a cualquier lector de verdad. Pero hay otra cosa: 'Pedro Páramo', un libro que ella no entiende, raro. Y de pronto una noche dice: "Ya está: todos están muertos y no lo saben". Como ella, como México, como tantas cosas. Para mí, 'Pedro Páramo' fue un mazazo. Cuando lo leí me quedé impresionado. Lo he leído un montón de veces, le he dado veinte mil vueltas, le he buscado cada esquina. Para mí, no es posible entender México sin 'Pedro Páramo'. Yo creo que es la mejor novela latinoamericana, porque explica el corazón de los hombres de una forma clara y precisa. Y era fundamental que una lectora mexicana, para esta historia, se pudiera encontrar con 'El conde de Montecristo' y 'Pedro Páramo'.

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Los Tigres del Narco
Leonardo Tarifeño - Revista Cultural El Ángel - 08/06/2002

Si es cierto que el corrido relata una verdad social opuesta a la mentira romántica latente en el bolero, podría pensarse que los corridos de narcotraficantes narran la saga de una verdad política indecible, clandestina y brutal. Al menos ésa es la hipótesis de 'Narcocorrido', el perspicaz ensayo-reportaje con el que el escritor y músico estadounidense Elijah Wald reconstruye la historia de este subgénero musical desde la juglaresca de Los Tigres del Norte en los 70 ('La banda del carro rojo' o 'Contrabando y traición') hasta la abierta y festiva celebración de la droga que Los Tucanes de Tijuana marcaron a partir de los 90 con 'Mis tres animales' y 'La piñata'.

Wald no se aparta de las interpretaciones más ortodoxas del corrido mexicano y subraya que este tipo de música incorpora un sentido noticioso y combativo a la vez, con cada canción lista para dibujar el lado oculto de la historiografía oficial. A mitad de camino entre la oda y la prensa alternativa, el "narcocorrido" exalta el heroísmo criminal y prolonga una tradición cuyo origen remite a Robin Hood y Jesse James. Lo extraño, para Wald, es que ahora ese lugar heroico ha sido ocupado por los narcotraficantes, "personas sumamente repulsivas, hampones peligrosos que compran corridos para presumir de su nivel social, como lo hacen con sus carros lujosos y sus reinas de belleza". Hundido en esa paradoja, Wald se viste de reportero y
aparece en el backstage de la presentación de Los Tigres del Norte ("una mezcla de Willie Nelson y los Rolling Stones"), investiga la muerte de Chalino Sánchez, viaja a uno y otro lado de la frontera, se pierde en los peores antros de Sinaloa, reaparece en la Chiapas zapatista y se juega la vida con Teodoro Bello. Esa vivencia estratégica aligera el peso moral de sus reflexiones ("estoy más o menos de acuerdo con los corridistas en que, aunque sus canciones no sean 'las más positivas del mundo', no son la causa del abuso de drogas ni del narcotráfico", aclara) y convierte el texto en un viaje periodístico apasionante, capaz de modernizar el mapa político-musical de la historia mexicana y hasta de iluminar las relaciones entre el "narcocorrido" y el gangsta rap. Como reportero, Wald no se involucra en las idas y vueltas de la droga y eso, curiosamente, lo conduce a su mayor descubrimiento: la adicción de músicos y narcos por cualquier forma de publicidad que no atente contra su business. Esa pasión farolera -la misma que llevó al Güero Palma o a Ramón Arellano Félix a encargarle sus propios corridos a Los Tucanes de Tijuana- abre las puertas más insospechadas ante el paso de Wald, y finalmente transforma al autor en un singular corridista literario de invaluable mérito documental.

Exhaustivo y ágil al mismo tiempo, 'Narcocorrido' condensa las virtudes y defectos de cierta ensayística estadounidense: por un lado, el rigor de una investigación seria y honesta; y por el otro, la fascinación por un presunto pintoresquismo latinoamericano, la "utopía del atraso" de la que Juan Villoro habla en 'Efectos personales' y que caricaturiza la realidad local para reinventarla como una variante cómica de la barbarie. Algo de esa ceguera parece impedirle apreciar a Wald que el "narcocorrido" no sería, solamente, un insólito homenaje a seres "repulsivos", sino el eco musical de un narcoestado encabezado por narcopolíticos y dirigido a golpe de narcocrímenes. Sin esa dimensión política, que el propio Wald evita en nombre de una investigación musical, el libro no vuela hasta donde podría hacerlo y se instala en un lugar más cómodo pero aún inapreciable: el de uno de los primeros estudios íntimos del "narcocorrido", escrito con la vitalidad y el sentido de la aventura que ciertamente exige el género.

Elijah Wald, 'Narcocorrido'. Traducción de Deborah R. Huacuja. Rayo-HarperCollins, New York, 2001.

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El papá de Camelia
Extracto del libro 'Narcocorrido', de Elijah Wald - Revista Cultural El Ángel - 08/06/2002

Iba saliendo de Ciudad Juárez, pidiendo aventón, cuando llegó la policía. Eran las 3:00 de la tarde, acababa de llover, no había camión y yo tenía cita con Ángel González en dos horas. Eran dos policías que manejaban una pickup, y comenzaron con las preguntas de siempre: que a dónde iba, que cuánto tiempo llevaba en México, que si podían ver mis papeles... Me hicieron esperar unos minutos, pasándoles mi descripción por la radio al cuartel, porque un gringo le había robado a un mexicano recientemente. Luego arrancaron, sólo para regresar como a los diez minutos. Todavía no había conseguido un aventón y comenzaba a preocuparme porque iba a llegar tarde a mi cita, así es que me sentí un poco molesto cuando me dijeron que me tendrían que hacer esperar un rato hasta que pudieran traer a la víctima para que me mirara. Dada mi poca experiencia previa con la policía mexicana, imaginé que estaría esperando un buen rato.

Pero no. No habían transcurrido ni cinco minutos cuando llegó otra pickup con dos policías más y un tipo de pelo largo, medio rubio, de bigote desabrido y un ojo morado impresionante. Apenas se había parado la pickup cuando saltó el melenudo de la misma y, señalándome, gritó: "¡Es él! ¿Ése es el cabrón que me robó! ¡Se ha cortado el pelo, pero ése es él!"

Al instante me aventaron contra la primera pickup, manoseándome por todas partes. Alguien me estaba cacheando para ver si cargaba armas, otros dos me jalaban los brazos para esposarme, mientras que el cuarto gritaba: "¡Manos arriba!" Yo intentaba mantener la calma y repetía: "Puedo comprobarles que acabo de llegar al pueblo. Esta mañana todavía estaba en Chihuahua". Nadie me hacía caso, pero parecía que la víctima estaba recapacitando. Me levantó las mangas, buscando los pinchazos, y al no encontrarlos, comenzó a gritar que no, que yo no era el tipo. Sin embargo ahora los policías ya se estaban divirtiendo. Habían abierto mi mochila y le preguntaban a la víctima si esos cassettes eran suyos. Él dijo que no. Luego encontraron los pocos dólares que traía escondidos, un par de billetes de a veinte, uno de a diez y algunos sueltos.
-¿Este dinero es suyo?- le preguntaron a la víctima.
-No, yo tenía puros billetes de a cien.

Básicamente ahí se acabó. Los policías me quitaron las esposas, murmuraron una disculpa y se fueron. Yo conseguí un aventón hacia Basuchil. No tenía ganas de averiguar en qué negocio andaba el tipo del pelo largo.

En 1972, un éxito nuevo salió en México. Los protagonistas eran un grupo de adolescentes desconocidos llamados Los Tigres del Norte. Cantaban al estilo agudo de la Sierra Madre Occidental y tocaban un ritmo de polca básica al son del acordeón, y tenían una letra nunca antes escuchada por la radio. La canción se llamaba 'Contrabando y traición' y contaba la historia de unos amantes en viaje de negocios:

Salieron de San Ysidro, procedentes de Tijuana
Traían las llantas del carro repletas de hierba mala,
Eran Emilio Varela y Camelia la Tejana.
La pareja llegó bien al otro lado de la frontera.

En San Clemente los interrogaron brevemente los de inmigración, pero pasaron sin mayor problema y siguieron hasta Los Ángeles. En Hollywood se encontraron con su conexión en un callejón oscuro, cambiaron de llantas de carro y recibieron su dinero. En eso, Emilio le da a Camelia su parte, diciéndole que con ese dinero ella puede hacerse una vida nueva, porque en cuanto a él, él se va a San Francisco a estar con "la dueña de mi vida". A Camelia, a la que ya habían descrito como "una hembra de corazón", no le cayó muy en gracia esta despedida:

Sonaron siete balazos, Camelia a Emilio mataba.
La policía sólo halló una pistola tirada.
Del dinero y de Camelia nunca más se supo nada.

'Contrabando y traición' no fue el primer corrido sobre el narcotráfico entre fronteras. Desde finales del siglo XIX existían corridos sobre el contrabando en la frontera cuando, por las cuotas de importación, se lograba mucho lucro llevando cargamentos de textiles al Sur, a México, sin declararlos, y el monopolio del gobierno mexicano tentaba a los independientes a vender cera para velas hecha en casa a los norteamericanos, sin pasar por los trámites oficiales. Pero el contrabando comenzó en serio cuando se impuso la decimoctava enmienda, que prohibía la venta de bebidas alcohólicas en los Estados Unidos. La Ley Seca lanzó el comercio en la frontera. Los "tequileros" cruzaban el Río Bravo nadando y empujando balsas llenas de alcohol. Cruzaban la frontera con camiones de carga por puntos en el desierto o navegaban barcos por la costa.

Cuando terminó la Ley Seca en 1933, los tequileros siguieron con otros productos. No eran los únicos; Lucky Luciano, gángster de la época de la Ley Seca, también continuó con el contrabando de heroína mexicana. Lo que parece ser el primer narcocorrido fue grabado un año después, el 13 de octubre de 1934, en San Antonio, Texas. Lo compuso Juan Gaytán, del dúo Gaytán y Cantú, y el título era 'El contrabandista'. Cuenta la historia de un contrabandista que cae en manos de la ley tejana cuando cambia de licor a otros estupefacientes ilegales:

Comencé a vender champán, tequila y vino habanero,
pero es que yo no sabía lo que sufre un prisionero.
Muy pronto compré automóvil, propiedad con residencia,
sin saber que en poco tiempo iba ir a la penitencia.
Por vender la cocaína, la morfina y marijuana,
me llevaron prisionero a las dos de la mañana.

Habría más canciones como ésta a través de los años. La más famosa sería 'Carga blanca', un corrido de dos mexicanos que viajan a San Antonio con un cargamento de heroína o cocaína que venden por 2,800 pesos, luego los asaltan y los matan camino a casa y le devuelven el dinero al hombre que les había pagado. Compuesta en los años cuarenta, 'Carga blanca' se convirtió en una canción fronteriza estándar. La grabación más famosa la cantaban Los Alegres de Terán, el dúo que estableció la norma de lo que comenzaba a conocerse como música norteña, cantando en armonía, con acompañamiento rítmico sólido de una guitarra de doce cuerdas con tono bajo, conocida como "bajo sexto" y con acentos alegres de acordeón. Sin embargo, no fue bien acogida, y pocas canciones más sobre el narcotráfico serían populares hasta que llegaran Los Tigres con su Camelia.

Los Tigres eran tres hermanos, Jorge, Raúl y Hernán Hernández, y su primo Óscar Lara, del pueblo de Rosa Morada, del estado de Sinaloa, en la costa oriental de México. Jorge, el líder y acordeonista, había estado cantando profesionalmente desde los ocho años, cuando él y una amiguita de la escuela comenzaron a cantar por propinas en las cantinas. Él llevó al cuarteto a los Estados Unidos en 1968, a cantar en la celebración del Día de la Independencia de México. Decidieron quedarse en San José, California, donde un inglés llamado Art Walker los escuchó y los contrató para que fueran el grupo insignia de su nuevo sello de discos, Fama Records. Los primeros tres álbumes de Los Tigres tuvieron éxito localmente (el segundo incluía una buena versión de 'Carga blanca'), pero eran tan sólo uno de tantos grupos buenos.

Walker y Jorge viajaron a Los Ángeles en busca de material nuevo, y de casualidad escucharon a un mariachi llamado Joe Flores cantar 'Contrabando y traición'. A Jorge le impactó la novedad de la letra, en la que la mujer se rebela contra el hombre y lo mata, dándose a la fuga con el botín, pero le pareció que algo le faltaba. El estilo de mariachi con sus violines ondulantes y sus trompetas melifluas y los arreglos vocales estudiados de Flores no encajaban para él con la cortante historia llena de acción que contaban.

A los 17 años, Jorge soñaba con ser artista de cine, y esta canción exigía los dones de un actor. Con el apoyo de Walker, él se pasó un año grabándola y volviéndola a grabar, hasta perfeccionarla. En eso, comenzó a tener éxito la grabación de Flores, y Jorge se dio cuenta de que tenía que apresurarse. Los Tigres fueron al estudio, las armonías no resultaron, y Hernán terminó yéndose, furioso. "Estábamos chamaquitos, no teníamos experiencia ni nada", cuenta Jorge. Así fue que Walker dejó que Jorge lo hiciera todo. Por alguna razón todo encajó, se lanzó el disco, y a los cuatro meses entraban pedidos de todo el sur de California y hasta de México. Al ver que por fin salían adelante, Los Tigres regresaron al estudio y grabaron la versión final con la armonía de Hernán incluida. Se lanzó, Los Tigres se convirtieron en los nuevos ídolos de la música ranchera (el equivalente en México de música country western de los Estados Unidos) y se impulsó el auge de los narcocorridos.

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Mensaje por Rogorn » Mar Ene 31, 2012 10:21 pm

Nueva obra de Pérez-Reverte
Blanca Rodríguez - Reuters - 08/06/2002

Tras más de dos años durmiendo, comiendo, viajando y conviviendo con el personaje principal, Arturo Pérez-Reverte tiene ya en las librerías su última novela, 'La Reina del Sur', una obra que el autor define como un corrido de 540 páginas.

La idea del libro surgió cuando escuchó en una cantina de México el corrido de Camelia la Tejana, que le hizo sentir la necesidad de escribir él mismo la letra de una de esas canciones populares mexicanas. “Pero no sé resumir en tres minutos toda una novela de aventuras, así que decidí escribir un corrido de 500 páginas”, aseguró el autor durante la promoción del libro, cuyos ingredientes -amor, muerte, dolor, venganza y tragedia - también se hallan en los corridos mexicanos.

Ambientada en el Estrecho de Gibraltar y el norte de México, 'La Reina del Sur' cuenta la historia de una mujer, Teresa Mendoza, que pasa de ser la novia analfabeta de un narcotraficante mexicano, a una reina del tráfico de drogas que aparece en las páginas de la revista '¡Hola!' junto a las mujeres más elegantes. Pérez-Reverte se introduce de lleno en un mundo “amoral” de narcotraficantes, de violencia, de lujo, de tipos bigotudos con pistolas, mujeres y buen vino.

Uno de los grandes retos de la novela fue su lenguaje, ya que había que narrar la historia desde el punto de vista de una mujer mexicana que casi no tiene cultura, algo difícil para un autor hasta ahora muy ortodoxo y clásico con la sintaxis. Para superar este obstáculo técnico, Pérez-Reverte se fue a México, a las cantinas, oyó canciones, habló con la gente y se hizo un glosario de 700 palabras. "Parece que he pasado el examen", dijo después de que algunos amigos mexicanos leyeron la novela.

La tirada inicial de 275.000 ejemplares es sólo una muestra de la fama que tiene el autor de novelas como 'El maestro de esgrima', 'La piel del tambor' o 'La carta esférica'. Tras trabajar durante más de veinte años como reportero de prensa, radio y televisión, este murciano de 50 años se dedica desde hace ocho exclusivamente a la literatura, convirtiéndose en uno de los autores españoles contemporáneos más leídos y traducidos.

Esta es sin embargo la primera vez que se mete totalmente en la piel de una mujer y escribe desde el corazón y los ojos de una mujer, que en su opinión es una especie de soldado perdido en territorio enemigo. "La mujer juega en un mundo de hombres, con reglas hechas por los hombres. Creo que es más lúcida que el hombre, pero continúa sin tener los recursos de los hombres para defenderse", aseguró. Aunque le ha costado desprenderse de un personaje con el que ha convivido durante los últimos dos años y medio, asume que es ley de vida y que pronto la encontrará en manos de otros. "No la echo de menos, y tampoco creo que ella lamente perderme de vista. Es hora de que viva su propia vida, y lo sabe", aseguró recientemente en un artículo que tituló 'Al fin solo'.

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El escritor español Arturo Pérez-Reverte presentó en España 'La Reina del Sur', basada en la vida de los traficantes de Culiacán
Ana Anabitarte - El Universal (México) - 08/06/2002

Cuando Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951) oyó por primera vez en una cantina de Culiacán un narcocorrido mexicano, 'Camelia la Tejana', se quedó fascinado por la capacidad de los compositores de contar historias tan apabullantes en apenas tres minutos. Tanto fue así que él mismo decidió escribir uno, aunque para ello necesitó casi dos años y 540 páginas.

El resultado fue 'La Reina del Sur' (Alfaguara), una novela con estructura de corrido, con capítulos con títulos de corridos y con elementos y una épica que proceden del corrido. Una historia de drogas, corrupción, amor y muerte. Es un libro que arranca sólo en España con una tirada de 275 mil ejemplares y que llegará a México el próximo mes de julio.

'La Reina del Sur' es Teresa Mendoza Chávez, mujer nacida en Culiacán, hija de padre español y madre mexicana, de origen humilde. Una heroína poco convencional que abandona la barra de un bar mexicano por un puesto de copiloto en la lancha de un narcotraficante gallego y que, tras pasar por la cárcel y encontrarse un alijo de media tonelada de cocaína, acaba convertida en la reina del narcotráfico.

"Esta es una novela de amores contrariados", explicó el autor, "es una novela sobre el amor y la falta de amor cuya protagonista vive un corrido con una letra que han escrito otros", añadió. "Ella se va despojando de la necesidad de enamorarse y, a medida que ve a los hombres como enemigos a combatir y no como ídolos, se va haciendo más fuerte hasta lograr ganar en un mundo de hombres con reglas de varones porque ella no tiene esperanzas ni tiene ambiciones", aseguró.

Uno de los problemas con que se enfrentó el novelista al escribir el libro fue el hecho de que, por primera vez, una de sus novelas no iba a contener un enigma a resolver, ni había museos ni bibliotecas en los que documentarse. Había que ir a las cantinas a emborracharse con los narcotraficantes y lograr que le contaran historias. "Nunca engañé a nadie", explicó. "Desde que llegué a Sinaloa siempre dije que estaba ahí para escribir una novela y, muy bien avalado, me metí en las cantinas, conocí a narcotraficantes e, incluso, me presentaron a la mujer de uno de ellos, que leía mis novelas. Pero de todos modos, en cuanto llegas a Culiacán y te sientas en un bar o en una de sus calles, ves a hombres en Gran Marquis, vistiendo camisas Versace y llevando una güera al lado, y es ahí cuando te das cuenta de que no cultivan frijoles", dijo. "Descubrir ese mundo fue fascinante para mí", confesó.

El lenguaje de la novela fue otro de los problemas. "Fue mi pesadilla porque la protagonista no sólo es mexicana, es sinaloense y con poca cultura. Su lenguaje lo tenían que entender un lector español y uno mexicano, y por eso estudié mucho hasta hacerme un glosario de 700 palabras". Sin embargo, al hacerlo disfrutó mucho porque "me encanta cómo se fonetiza el idioma en México, cómo utilizan palabras arcaicas, anglicismos e incluso cómo los castellanizan. Sumergirse en la lengua mexicana es una delicia".

Pérez Reverte reconoció que procuró que en su novela no hubiera una mitificación de la heroína, aunque sí dijo que existe una épica. "Hay valores de lealtad al jefe, de compromiso, de palabra dada y eso, en el mundo del narco, tiene más valor, porque son delincuentes", dijo.

El escritor también reconoció que Sinaloa no es el narcotráfico, "es muchas otras cosas más", aseguró. "Pero hay una parte muy importante de su población que ha sido sometida a la pobreza y cuya única salida es el narcotráfico fomentado por los gringos , a quienes detesto con toda mi alma, que son quienes consumen las drogas", dijo. "De todos modos, el narcotráfico no ha conseguido matar las virtudes del mexicano: la lealtad, la dignidad, la fidelidad a la palabra dada. Yo amo México –resaltó– porque es un país en el que se dan contrastes como la violencia y la amabilidad, la crueldad y la ternura, la cortesía y la bronca, y porque los mexicanos no han perdido la dignidad personal que yo admiro tanto de la gente. Me encanta México, me parece el país más interesante de América Latina, y me sorprende que haya tantos escritores mexicanos que se centren en el bolero y se olviden de los corridos, habiendo tantos corridos por escribir", aseguró. "Creo que esta novela que he escrito es una alabanza a México y a sus gentes", concluyó.

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Yahoo! Noticias - 08/06/2002

La protagonista de la última novela del escritor Arturo Pérez-Reverte toma forma de paria mexicana convertida en magnate del narcotráfico, pero 'La Reina del Sur' es en realidad el arquetipo literario que más interesa al autor: un personaje perdido en territorio enemigo que pugna por sobrevivir. Nadie para personificar ese reto como una mujer en un mundo de hombres.

Así lo explicó Reverte en una conversación con un grupo de periodistas en Madrid, donde el escritor presentó el fruto de dos años y medio de trabajo, un nuevo libro de aventuras trepidante cuya idea nace de la letra de un corrido de los ambientes narcotraficantes mexicanos, que cantaba la historia de una mujer inspiradora de la Teresa Mendoza de la obra. La ambientación en el mundo del tráfico de drogas es sólo un marco cualquiera en que narrar una historia interesante. "No es un documento, es ficción", advierte el autor. "No quería retratar el mundo del narcotráfico, es sólo el escenario de los personajes". Éstos son todos los integrantes del mundo de la droga, desde los traficantes y sus empleados, a las autoridades y policías que los persiguen.

En medio de ese universo turbio y clandestino vive Teresa Mendoza, 'La Mexicana' o 'la Reina del Sur'. Novia de un correo de los carteles de la droga del Estado mexicano de Sinaloa, arribada luego a las costas del sur de España y quien años después termina enseñoreándose del tráfico de drogas entre el norte de África y Andalucía. El estrecho de Gibraltar, uno de los puntos clave del narcotráfico internacional. Ella, una mujer, en un terreno violento y masculino por antonomasia. "Todos mis personajes son soldados perdidos en territorio enemigo (...) Y la mujer es eso por excelencia: viven en un mundo de hombres con reglas hechas por los hombres", señala Reverte, que presume de conocer bien al género femenino para reflejarlo con exactitud. "Me he pasado la vida mirando a las mujeres". Pero a la protagonista de la novela la rodean otros tipos humanos fascinantes para el autor, los narcotraficantes. En particular los de México, por su audacia y su hedonismo desenfrenado para disfrutar una vida que saben puede ser corta, "gente que se juega la vida por conseguir unos dólares... y cómo se los gasta enseguida". Reverte admira el coraje necesario para correr ese riesgo. "En el primer mundo, cualquier mierda vale para ser malo. Sólo necesita tener contactos y un ordenador. Allí, en México o Colombia, hace falta tener cojones", sentencia el escritor. "A mí no me interesa nada la historia de un 'broker' corrupto en Madrid. Me interesa la de un mexicano que se carga un
fardo de droga a la espalda y cruza el río Bravo (fronterizo con Estados Unidos) para ganar dinero con que comprarse un coche y enseñarlo en su pueblo para que vean cómo ha prosperado".

Sin embargo, puntualiza, los narcotraficantes se dividen en dos. Un grupo suelen formarlo los de primera generación, que exhiben su condición de manera ostentosa y gastan manirrotos las fortunas que les procuran la cocaína o el hachís. "Esos viven aprisa y mueren deprisa, los matan enseguida (...). Como uno que me decía: 'yo sé que voy a vivir cinco años, no más'", cuenta Reverte. "Pero mejor cinco años como rey que 50 como buey", zanja un personaje del libro. El segundo grupo son los discretos, prudentes y sensatos que procuran circular inadvertidos "porque saben que, en el mundo del narco, lo que mata es la envidia y la ostentación", apunta el autor. Con el fin de conocerlos a todos de cerca, tiró de su añeja agenda de reportero y se
fue a México para hablar con miembros de ese mundo del narcotráfico. Ganarse su confianza para obtener información le costó horas de charlas tabernarias, borracheras devastadoras de tequila y un agujero en su tarjeta de crédito. "Me dejaron la American Express hecha trizas de invitar a gente", recuerda divertido el escritor, cuyo entusiasmo al rememorar ese proceso de gestación delata que mereció la pena el dinero gastado.

Veintinueve meses de trabajo y ese fajo de dólares después, Arturo Pérez Reverte ofrece la historia de Teresa Mendoza, una nueva entrega del escritor cuyas novelas de aventuras y misterio han roto marcas de ventas en España y en el exterior. Logro indiscutible para un ex periodista mutado en novelista que dice de sí mismo que sólo es "un lector que accidentalmente escribe".

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Pérez-Reverte, 'La Reina del Sur' y el rey de ventas
Javier Memba - El Mundo - 08/06/2002

Ya remontado el ecuador de la feria, como era de esperar, Arturo Pérez-Reverte destaca entre los autores más solicitados por los lectores que visitan la muestra del parque del Retiro. 'La Reina del Sur' (Alfaguara), su nueva novela, es el relato de la experiencia de Teresa Mendoza Chávez, antigua novia de un narcotraficante mexicano, una mujer templada entre aquellos que saben que morirán a tiros y que, cuando eso suceda, no quieren más lápida que una cruz de marihuana. Una chamaca de aúpa que se verá obligada a huir a España. Una vez aquí, su nombre se convertirá en una leyenda del narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar.

Aunque a tenor de este simple esbozo argumental, esta reina del camelleo pudiera antojarse alejada del resto de los personajes que pueblan la bibliografía de Peréz-Reverte, el escritor puntualiza: «A mí lo que siempre me interesa no son los héroes románticos, sino los soldados perdidos en territorio enemigo. Teresa lo es, como lo era el maestro de esgrima. Yo escribo sobre los héroes cuya propia ética les margina, a veces por exceso de lucidez».

Concebida con la cadencia de los narcocorridos interpretados por los Tigres del Norte y demás bandas dedicadas a esta floreciente expresión del folclor latinoamericano, Pérez-Reverte quiere dejar constancia de que ello no implica mitificación alguna de la droga. «El narcotráfico no es más que un escenario, una frontera en la que se mueve mi protagonista. Como podía serlo la abogacía, la arquitectura o la esgrima. Yo no juzgo ese mundo ni planteo una cuestión moral. Lógicamente, Teresa y quienes la rodean ven el mundo desde el punto de vista de un delincuente. Para ellos, el gobierno, los jueces y la policía son enemigos. Si pueden, los matan o los compran. Esto no es un libro-documento ni un libro didáctico. No es otra cosa que una novela, y el novelista tiene el privilegio de adoptar el punto de vista de los personajes». Abundando en esta misma cuestión, Pérez-Reverte afirma: «El narcotraficante no es un paladín de la causa antiimperialista. No lucha por nada. Lo único que quiere es ganar dinero para conseguir vino, música, mujeres, coches y ropas. Eso sí que sería peligroso, hacer de eso un héroe, un mito o un modelo a imitar. El narcotraficante es un personaje absolutamente amoral».

Lejana ya esa mitificación de la droga que horada la historia de la literatura desde el Baudelaire en 'Los paraísos artificiales' hasta la generación beat, el autor de 'La Reina del Sur' recuerda: «Conocí a algunos narcotraficantes cuando era reportero, y nadie trafica por amor a la humanidad. Se trafica por ganar dinero. Todos son auténticos canallas. Bien es verdad que los hay que tienen sus reglas, a diferencia de los que no tienen regla ninguna. Pero de eso a hacer de ellos unos héroes hay una gran distancia». Ahora bien, Pérez-Reverte puntualiza: «Lo que pasa en la sociedad actual es que los delincuentes son tiburones de moqueta, y en las fronteras del narcotráfico la gente se la juega. Gana o pierde, pero está dispuesta a pagar el precio. Esa es la épica de los narcotraficantes. Pero no hay que convertirles en héroes».

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Feb 05, 2012 10:35 am

Cazando a la 'Reina del Sur' por el Estrecho
Óscar Lobato - Diario de Cádiz - 09/06/2002

Dato para revertólogos. Fue sentado a la terraza del Cafe-Bar Andalucía en Cádiz, la primera vez que Arturo Pérez-Reverte habló de escribir una novela sobre narcotráfico. En aras de la precisión total, eran las tres y media de la tarde del 25 de enero de 1996, y el escritor estaba en la ciudad para presentar su por entonces último libro, 'La piel del tambor'.

En las distancias cortas, Reverte es aún más peligroso que por la tele. Conversa ameno, fluido, y cautiva al oyente. Es culto, peligrosamente culto. Sus reflexiones delatan largas horas de estudio, vida intensa y aventuras peculiares. No era pues raro que "El Bulto" -un ex púgil medio sonado y quien inspiró al escritor el personaje de "El Potro del Mantelete"- le escuchara arrobado. Reverte platicaba sobre Los Tigres del Norte, un grupo de ex mariachis especializado en corridos sobre narcotraficantes. Con voz suave, el escritor apuntó la primera estrofa de 'La banda del carro rojo', uno de sus temas más populares: "Dicen que venían del Sur / en un carro colorado. / Traían cien kilos de coca. / Iban con rumbo a Chicago...". Calló Reverte, de pronto. Miró al vacío; luego al "Bulto" (lo que venía a ser casi lo mismo) y musitó: "Tal vez alguien debería escribir una novela sobre el tráfico de drogas, aquí, en el Estrecho de Gibraltar. Contar cómo se preparan los alijos, cómo se pasan, las persecuciones, el flujo de dinero negro, los ajustes de cuentas....". El antiguo boxeador asintió en silencio. Le resultaba bastante más fácil asentir que hablar, y el tema le parecía atractivo y cercano. La idea inicial de Pérez-Reverte era interconectar ambos lados del contrabando de drogas. Una narración en la cual el lector viviese la tensión, el miedo, la fatiga y el flujo salvaje de adrenalina, tanto a bordo de las planeadoras de los contrabandistas, como de las turbos y los helicópteros aduaneros. El antes, el durante y el después de un pase de drogas. "Don Arturo, si usté escribe deso, me pienso yo que le va gustá más al personal que lo de 'Los Papeles del Clús Demús' y 'La Tabla del Planche'", alentó "El Bulto" entusiasmado, demostrando vastos (y bien bastos) conocimientos literario sobre la obra del escritor.

Pasarían tres años, empero, antes que Reverte pusiera manos a la obra. La idea inicial ya había experimentado un cambio radical. La protagonista era una mujer: Teresa Mendoza Chávez, "La Mexicana". La hembra más dura y que brilló con luz propia, a ambos lados del Atlántico, en el machista y torvo mundo de los narcos. En julio del 2000, varios amigos de Pérez-Reverte dedicados a singulares menesteres a ambas orillas del Estrecho recibieron llamadas del escritor. El teléfono celular del autor de estas líneas figuraba entre los comunicados.

-Chaval, una pregunta: ¿cómo era la copla que cantaba Juanita Reina haciendo de Lola la Piconera, en la peli de Luis Lucía?
-Arturo, deberías dejar el peyote. Apenas son las nueve de la mañana -fue la respuesta inicial.
-No, sin coñas. Es para la nueva novela. Por cierto, voy a meter a Javier Collado como personaje.

Solté una carcajada malévola y me descangallé sobre el escalón de un portal de la calle Rey de los Niños, de la Barriada del Mar, de Barbate. A Javi -tímido hasta los solenoides- iba a gustarle tanto la idea, como a Bin Laden un ciclo monográfico sobre Doris Day.

Acordamos una cita para cuatro semanas después, que desbarató el éxito arrollador que alcanzaron sus novelas en EE.UU. La pesquisas de Reverte sobre la Reina del Sur toparon de salida con una férrea oposición: la desconfianza de los "narcos" sinaloenses. El escritor refiere en la novela como se las apañó para allanarlas. Omite un detalle. El traficante que le introdujo ante sus colegas de Culiacán le explicó muy gráficamente lo que pasaría si se las daba de listo: "Mírele don, y pues le provoca nuestra música, le digo. ¿Conoce el corrido 'Setenta plomos de a siete'?... Pues se andarán escasos con los que les van a meter a usted y a mí, si chinga a mis cuates".

En junio del 2001, Reverte convocó al "clan del Sur" en Algeciras. Pedía asesoría con los pasajes del libro que se desarrollaban en el Campo de Gibraltar y en Cádiz. Trabajador incansable, llegó con los deberes ya hechos. Traía una ruta preparada sobre la persecución de los de Aduanas a Santi Fisterra y Teresa Mendoza. Comenzó a relatarla. Era perfecta. Alguien le interrumpió, curioso: "¿Tú no andarás pasando drogas en tus ratos libres?"... Chema Beceiro y su dotación de la "hachejota" aduanera de Algeciras le brindaron la experiencia de las persecuciones navales a tumba abierta y los secretos a alta velocidad. Javier Collado y las huestes del 'Argos' le llevaron de caza nocturna en el helicóptero. José Luis Domínguez, el observador naval de la aeronave, le mostró cómo se salta del "molinillo" a una planeadora a 50 nudos de velocidad. Tras cada misión nocturna, Arturo permanecía luego varias horas escribiendo en la habitación del hotel. Cuando pidió, humilde, una revisión técnica de lo escrito, sólo había un fallo: la posición de las palanca del acelerador no era la correcta en una "phantom". Se percató Javier Collado, quien además de helicópteros pilota lanchas de alta velocidad y fue campeón de España de ultraligeros (voló 100 kilómetros con toda la gasolina que cabía en un vaso de duralex como único combustible). Arturo recibió entonces una sesión técnica especial por parte de los mecánicos navales de Aduanas y del propio Collado. Las secuencias de la persecución han quedado estremecedoras, técnicamente impecables y absolutamente reales.

Con la reciente publicación de la novela han aflorado los primeros y encendidos debates sobre si Teresa Mendoza existe o es invención de Reverte total o parcial. En noviembre del 2001, este reportero leyó los capítulos entonces escritos de la novela y le planteó directamente esa cuestión. Arturo sonrió. Estaba sentado en esa misma tumbona desde la cual mira, con serena ironía, a los lectores de su página en 'El Semanal' y que se ubica en el jardín posterior de su vivienda. "Chaval, si te fijas bien, tú mismo encontrarás respuesta a esa pregunta, en cuanto tengas el libro en tus manos". Pude hacerme con la novela el jueves. Me quedé petrificado, y quienes aguardaban para comprarla debieron darme por lelo completo. La cubierta muestra un velador con una botella de tequila, dos bolsas de perico, una cuchilla de afeitar y dos "tiros" de farlopa, listos para el consumo. También hay una pistola y una fotografía rota. El arma no es ni la Colt Doble Águila del Güero Dávila, ni la Sig-Sauer que Arturo atribuye a "La Mexicana". Reconocí la pistola y a la mujer de la foto. Me estremecí. Entonces "sonó el teléfono y supo que la iba a matar".

"No habéis reportado el sobrevuelo de Punto Pingüino", advierte una voz en la oscuridad de la cabina del helicóptero. Los pilotos callan, tensos. El observador naval permanece extrañamente atento a la pantalla de la cámara de visión termográfica. Arturo Pérez-Reverte enarca las cejas. Su instinto le dice que esa extraña denominación oculta algo.
-¿Qué es Punto Pingüino?, pregunta el escritor.
Los ocupantes del 'Argos' continuan silenciosos y esquivos. Punto Pingüino es un teórico vórtice epicentral del Estrecho. Su posición fue establecida por uno de los pilotos aduaneros, José Luis Cifuentes, "Cifu", y en cada misión nocturna, al más novato de los helicopteristas le compete reportar de inmediato al control, cada vez que se sobrevuela. Reverte se dispone anotar el dato, y suena una carcajada general. Punto Pingüino es una novatada. El nervioso copiloto que se pasa toda la noche informando al control de tales sobrevuelos, acabará por escuchar un impío:
-Cállate ya, pringao. Ya nos ha quedado bien claro que eres el pardillo del turno.

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Mensaje por Adeletheresa61 » Dom Feb 05, 2012 6:59 pm

Gracias Rogorn.

En las distancias cortas, Reverte es aún más peligroso que por la tele. Conversa ameno, fluido, y cautiva al oyente


:) Es muy observador, capta todo. Como un buen reportero ó escritor. Quizás los dos son mezclados.

Traía una ruta preparada sobre la persecución de los de Aduanas a Santi Fisterra y Teresa Mendoza. Comenzó a relatarla. Era perfecta. Alguien le interrumpió, curioso: "¿Tú no andarás pasando drogas en tus ratos libres?".


Que bueno! Me ha alegrado la tarde

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Feb 08, 2012 5:51 pm

Pérez-Reverte y la musa del narcotráfico
IE - Las Provincias - 10/06/2002

No es una casualidad que las novelas de Arturo Pérez-Reverte sean llevadas al cine. Su estilo y personajes se mueven en sus mismos planos y ángulos. Su literatura se queda en las superficies de los paisajes y de sus héroes o antihéroes. La penetración psicológica que pueda haber en sus páginas es lo que deja ver un gesto, una mirada, un tic, un silencio, no el discurso interior del escritor ni de los protagonistas. De este modo, puede decirse que no es que Pérez-Reverte haga novelas para ser llevadas a la gran pantalla, sino que hay una coincidencia en la fórmula entre el cine y sus novelas. Del cine de acción, no del expresionista, ni neorrealista, ni experimental, donde ya hay un enrarecimiento planteado por el propio estilo.

De Teresa Mendoza, la heroína de su nueva novela, 'La Reina del Sur', el lector va a saber lo que deja ver la biografía que el autor ha imaginado para ella, el propio argumento del relato, los hechos puros, sus avatares existenciales, su nacimiento en Culiacán de un padre español y una madre mejicana, sus años como compañera de un piloto de aviación que es a su vez un narco relacionado con el cártel de Juárez, el Güero Dávila, su paso por Melilla y Gibraltar, sus relaciones con los tugurios nocturnos y el de las planeadoras, su estancia en la cárcel, su ascenso a musa del narcotráfico y a mujer elegante de la prensa del corazón. Esa manera de novelar que consiste en seguir a los personajes en sus actos y sus acciones pero no de modo
explícito sino tácito en lo que se refiere a los recovecos de su corazón o de su cabeza es receta que tiene mucho que ver con el periodismo, el género de aventuras y con la narrativa norteamericana.

El personaje abandona poco a poco lo que podía parecer una vocación lírica de la sensibilidad, la desprotección y el desamparo, para decantarse hacia una épica de la supervivencia y, en definitiva, hacia el terreno que domina bien Pérez-Reverte, la narración y descripción de los duros embates que la muchacha va recibiendo de la vida, la lucha con el destino de una mujer analfabeta que tendrá que abrirse paso en un mundo no sólo de hombres, sino en el que rigen otros códigos que no son los de la legalidad. La peripecia vital de Teresa Mendoza termina ante una comisión encabezada por el procurador de Justicia de Sinaloa, adonde llega entre espectaculares medidas de seguridad. La protección de la testigo se salda con cuatro federales muertos. La voz que narra la describe seria, elegante, vestida de negro, fiel a la estética del corrido narco que sirve de falsilla al relato, con un "ahí va una morra con güevos" sintetizando el sino épico de esa musa.

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Mensaje por Adeletheresa61 » Sab Feb 11, 2012 4:08 pm

Desarticulada una red de tráfico de cocaína con 21 detenidos, cuya cabecilla era conocida como la "Reina de Ronda"
Europa Press - 10/02/2012

La Guardia Civil, en el marco de la operación "Vuelo", ha desarticulado una red de narcotraficantes dedicada a transportar cocaína de gran pureza por vía aérea desde Punta Cana (República Dominicana), utilizando "mulas" que trasladaban la cocaína en el interior de su organismo o entre la ropa. En total hay 21 detenidos, entre ellos la máxima responsable de la organización, adicta a las operaciones de cirugía estética, que era conocida como la "Reina de Ronda", pues emulaba con sus acciones a la protagonista del libro de Pérez-Reverte 'La Reina del Sur'.

La Guardia Civil ha detallado en rueda de prensa los pormenores de esta operación, que comenzó a mediados del año pasado, cuando la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Cádiz detecta la existencia de una organización de tráfico de cocaína en la serranía gaditana, donde captaban a personas con pocos recursos económicos o consumidores para que, a cambio de unos 500 euros aproximadamente, trajesen desde Sudamérica la cocaína. Para ello, les pagaban un viaje a Punta Cana en un "todo incluido", y allí, en este paraje turístico, durante varios días les preparaban psicológica y físicamente para pasar después los controles aeroportuarios de Barajas u otros aeropuertos europeos. Las personas contratadas como "mulas" ingerían la cocaína, la guardaban entre la ropa e incluso llegaron a utilizar pañales rellenos con esta sustancia estupefaciente para su posterior traslado a España. Una vez que la droga entraba en territorio español, la trasladaban hasta Ronda (Málaga) para su adulteración y posterior abastecimiento a los puntos de menudeo de las provincias de Málaga, Cádiz y Sevilla.

En el transcurso de las investigaciones, los agentes fueron desentrañando el papel que cada miembro de la organización desempeñaba y constataron que al frente de la misma se encontraba una mujer que dirigía con "mano de hierro" a todos sus miembros. Adicta a las operaciones de cirugía estética y con un "ego enorme", la cabecilla de la red vivía "en la opulencia" y su comportamiento recuerda al de la protagonista de la novela de Arturo Pérez Reverte 'La Reina del Sur', según ha explicado la Guardia Civil, que apodó a la mujer, de 28 años, la "Reina de Ronda". De hecho, realizaba compras de juguetes para distintos colectivos de la Serranía de Ronda y este año llegó a pagar de su bolsillo la cabalgata de Reyes de una localidad de la zona, concretamente de Cuevas del Becerro (Málaga), de donde es originaria, según ha podido saber Europa Press.

Desde la República Dominicana traía la cocaína a España utilizando los contactos que ella había establecido personalmente en el país sudamericano para que la sustancia que se proporcionase a los correos de la droga tuviera la máxima pureza, llegando a realizar ocho viajes el pasado año. Así, los agentes interceptan varios envíos de cocaína realizados por este procedimiento, deteniendo a varios correos en el aeropuerto de Madrid -todos ellos vecinos de las serranías de Cádiz y Ronda con escasos recursos y consumidores- que se había desplazado como turistas a Punta Cana. Cuando los investigadores tuvieron conocimiento de un envío de droga a través de dos muleros, acompañados por la cabecilla de la organización y su lugarteniente, se procede a la explotación de la operación el pasado día 24 de enero con la detención en Barajas de los dos muleros -que portaban en su interior 75 y 50 cápsulas de cocaína- y los responsables de la organización, que esperaban el paso de las mulas por los controles policiales fingiendo no conocerse y haber realizado el viaje por separado. A continuación, se practicaron siete registros domiciliarios en las provincias de Cádiz y Málaga, donde se incautaron 450 gramos de cocaína, 250 gramos de hachís y 100 gramos de marihuana; además de nueve vehículos, dos armas de fuego simuladas, 4.660 euros en efectivo, balanzas de precisión y sustancias de corte para la adulteración de la cocaína, que desde Sudamérica traía una pureza del 95 por ciento.

En la operación "Vuelo" se ha detenido a 21 personas, imputados a otras siete y emitido ocho órdenes de detención internacional. Además, en total, se han incautado más de 9,5 kilos de cocaína, tres armas de fuego simuladas y más de 7.000 euros en efectivo. Todos los detenidos se encuentran en prisión tras haber pasado a disposición de la autoridad judicial.

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Mensaje por Rogorn » Sab Feb 11, 2012 5:20 pm

"La Reina de Ronda", del narcotráfico a la beneficencia
Fernando J. Pérez - elpais.es - 10/12/2012

La conocían como "La Reina de Ronda". María del Mar M. B., de 28 años, encabezaba una red que introducía cocaína en España mediante la técnica de las mulas –personas sin recursos que aceptan pasar la droga en su cuerpo o disimulada en su ropa a través de las fronteras-. Y como hicieron otros narcotraficantes antes que ella, como los capos gallegos Laureano Oubiña o José Ramón Prado Bugallo, alias Sito Miñanco, utilizaba parte de los beneficios para obras de beneficencia. María del Mar, que dirigía con mano firme a los miembros de su organización, llegó a pagar de su bolsillo la Cabalgata de Reyes de su localidad, Cuevas del Becerro, a 20 kilómetros de Ronda, y compraba juguetes para distintos colectivos de la Serranía.

Las andanzas de esta narcotraficante terminaron el pasado 24 de enero, cuando regresaba de un viaje desde Punta Cana (República Dominicana) acompañada por su lugarteniente y de dos muleros que traían por vía aérea 130 bolas de cocaína. Su arresto culminaba la llamada Operación Vuelo, que la Guardia Civil inició a mediados del año pasado. En total, los agentes han detenido a 21 personas y se han incautado de más de 9,5 kilos de cocaína, 250 gramos de hachís, 100 gramos de marihuana, nueve vehículos, tres armas de fuego simuladas y más de 7.000 euros en efectivo.

La operación se inició cuando la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Cádiz detectó la existencia de una organización dedicada al tráfico de cocaína en la serranía de Cádiz. Tras las primeras investigaciones se comprobó que utilizaban personas que, a cambio de una cantidad de dinero, traían desde Sudamérica cantidades de cocaína de gran pureza. Una vez que la droga entraba en España, era trasladada a Ronda (Málaga) para su adulteración y posterior abastecimiento a las personas que controlaban puntos de venta de droga al menudeo en las provincias de Málaga, Cádiz y Sevilla.

Según los investigadores, la cabecilla de la organización “actuaba como Teresa Mendoza, la protagonista de la novela de Arturo Pérez-Reverte 'La Reina del Sur'”. María del Mar M. B. invirtió parte de sus beneficios en operaciones de cirugía estética para cambiar de aspecto. La cabecilla de la organización traía la cocaína a España desde República Dominicana, país donde había establecido contactos que proporcionaban a sus correos droga de la máxima pureza. Estos contactos se ocupaban también de que cuando los muleros se encontraban en Sudamérica se comportaran de manera que no levantaran sospechas ni se echaran atrás a última hora. De hecho, el pago por el contrabando, alrededor de 500 euros por viaje, estancia como turista aparte, se realizaba una vez realizado el intercambio de droga.

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La Reina del Sur malagueña que idolatraba a la mexicana‏
Francis Mármol - elmundo.es - 11/02/2012

Hay veces que la realidad iguala a la ficción o simplemente la copia. Es el caso de María del Mar Mellado Blanco, que ha caído en manos de la Guardia Civil en Ronda, emulando sin quererlo a la legendaria Reina del Sur, protagonista de su libro favorito, según su perfil de Facebook, donde también se decanta por 'CSI Las Vegas' en el capítulo de series de televisión predilectas. Le ha ocurrido después de una biografía corta pero intensa, con detenciones anteriores por venta de droga y una serie de cargos de los que tendrá que defenderse por capitanear toda una red de "muleros" que transportaba cocaína desde Sudamérica.

Según el best seller de Arturo Pérez-Reverte, la acción se desarrollaba en un "lugar donde la sociedad, la economía y el folclore giran en torno al narcotráfico y sus leyendas". Está muy claro que el pequeño pueblo de Cuevas del Becerro, en el valle de Guadalteba malagueño, no es la Sinaloa mexicana, ni en las fiestas del pueblo por San Antonio se baila al son de narcocorridos, pero la Costa del Sol cercana sí que se coló en las últimas aventuras de la legendaria Teresa Mendoza, al igual que lo ha hecho en la trayectoria como traficante de María del Mar, que poseía, según averiguaciones de elmundo.es, un chalet en la zona exclusiva de La Zagaleta en Marbella.

Tampoco la familia humilde de la que procede se ha hallado nunca envuelta en sus negocios, en los que sí se apoyó en uno de sus hermanos, también detenido. Al margen de esto, en Cuevas del Becerro, donde creció, ya sospecharon que no iba por muy buen camino cuando al regreso de su primera detención reapareció con un look totalmente diferente al que se le conocía. Color de pelo cambiado e incluso operada estéticamente. En esto también quizá copió involuntariamente a Teresa Mendoza. Salió de la cárcel pero sin amedrentarse siguió en sus negocios turbios.

Pero el episodio que la hace enganchar de nuevo con la leyenda, no sólo de la imaginaria narco de Pérez-Reverte sino incluso con el punto más benévolo de aquel bandolerismo autóctono de la Serranía, se remonta a la Cabalgata de Reyes de este año, cuando contactó con el alcalde del pueblo, para comunicarle que existía un benefactor que no quería dejar al pueblo sin Reyes Magos y que se hacía cargo del desembolso de la Cabalgata. Nadie preguntó ni quiso desconfiar de la procedencia de aquel dinero, pero María del Mar no sólo costeó los gastos sino que también compró regalos para todos los niños, y únicamente colocó la imposición de que los Reyes Magos fueran su hermano y un amigo más. Ella accedió a quedarse en el papel secundario de paje. Hoy en Cuevas del Becerro muchos no saben todavía dónde queda Sinaloa, pero sí van conociendo que una joven Reina del Sur del pueblo fue la que regaló a todos los niños caramelos por Reyes.

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La 'retocada' imitadora de la Reina del Sur
Rosa Romero - diariodecadiz.es - 11/02/2012

No se sabe si leyó la célebre novela de Arturo Pérez-Reverte, 'La Reina del Sur', o bien vio la casposa adaptación televisiva del relato, pero lo que sí parece claro es que quería ser como la famosa narcotraficante mexicana Teresa Mendoza, la capo que llegó a liderar el narcotráfico entre América y Europa. Por eso, dice la Guardia Civil, se hacía llamar la Reina de Ronda. Muy cerca, a sólo 20 kilómetros, en el pequeño pueblo malagueño de Cuevas del Becerro, había nacido hace 28 años María del Mar Mellado Blanco, la joven que, en estos últimos años, se había convertido en la mayor narcotraficante de cocaína, la líder, según la Benemérita, de la red que abastecía a toda la Sierra gaditana y la Serranía de Ronda.

Como otros conocidos narcotraficantes, María del Mar, sin oficio reconocido, había conseguido amasar un ingente patrimonio y, quién sabe si para lavar su conciencia, repartía una ínfima parte de sus beneficios entre los más necesitados. Por dos vías. Una, con la calderilla que daba a sus muleros-culeros, a los hombres y mujeres en grave situación económica a los que conseguía convencer y personalmente adiestrar para que se metieran en su cuerpo las bellotas de cocaína en Sudamérica y las trajeran hasta España, montándose como turistas en un avión, y, en segundo lugar, financiando diversas obras "de beneficiencia" en su pueblo natal. Según desveló ayer la Benemérita, sufragó los gastos de la Cabalgata de los Reyes Magos de este año en Cuevas del Becerro, así como diversas campañas para recolectar juguetes para los niños con menos recursos. A ella, no cabe duda, parece que le gustaba el protagonismo, hasta el punto de que encarnó incluso a uno de los reyes magos en el cortejo de la ilusión pagado con sus beneficios traficando con coca.

Sus millonarias ganancias también sufragaron unas cuantas operaciones estéticas. Para ella misma, que al parecer se practicó varios retoques (poniéndose labios voluminosos y afinándose pómulos y nariz), y para algunas de las mujeres que trabajaban para ella, bien dentro de su organización, o como mulas.

La investigación que ha terminado con su meteórica carrera fue iniciada hace cerca de un año por los agentes del EDOA, el Equipo contra la Delincuencia Organizada y Antidrogas de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, tras detectar trasiego de cocaína en la Sierra. Comenzaron a interceptar a muleros, la mayoría vecinos de Bornos, y empezaron a atar cabos. Las pesquisas les condujeron hacia la Reina de Ronda, la joven malagueña que, aseguran, dirigía con "mano firme" a todos los integrantes de su red.

En total, han sido detenidas 21 personas e imputado otras 7, y se está a la espera de que culminen las ocho órdenes de detención internacional cursadas. Los datos numéricos de la Operación Vuelo, bautizada así por los constantes viajes que los miembros de la red efectuaban a la República Dominicana en avión, se completan con la incautación de más de 9,5 kilos de cocaína, de una elevada pureza, junto a 250 gramos de hachís, 100 de marihuana, 9 vehículos, más de 7.000 euros en efectivo y tres armas de fuego simuladas. Una de estas armas, una pesada detonadora que se asemeja demasiado a una pistola real, pertenecía a la reina de la coca serrana, a la propia María del Mar. La pistola estaba oculta en una caja fuerte que la joven se había habilitado en el cuarto de baño de la lujosa mansión en la que residía en Ronda.

El operativo se ha desarrollado en diversas fases, primero con las detenciones dispersas de varios muleros, después en una segunda fase hace dos semanas, cuando fueron arrestadas una docena de personas y se practicaron diversos registros tanto en localidades de la Sierra gaditana como en la Serranía de Ronda, tras atrapar a la propia María del Mar en Barajas, recién aterrizada de Punta Cana, en Madrid, y en una última fase, este pasado miércoles, cuando han sido detenidas ocho personas más de una investigación que ha dirigido el titular del Juzgado de Instrucción 2 de Arcos.

María del Mar se había marchado a Punta Cana el 16 de enero con su pareja y con dos de sus muleros gaditanos. Tras una semana en el paradisiaco destino sin reparar en gastos, como hacía ella siempre, volvía con su novio, vigilando de cerca a sus transportistas. Y fue capturada en Barajas. Tras ella, fueron cayendo todos sus secuaces. Y es que la retocada imitadora de la Reina del Sur, según fuentes de la investigación, había logrado urdir una completa organización a la que no le faltaba un detalle. Ella personalmente se había procurado contactos en la República Dominicana, para que la cocaína que iban a cargar sus muleros tuviera la máxima pureza. A fe que lo logró: la droga que se le ha intervenido a la organización tiene una pureza estimada del 95%. Una vez que la droga entraba en España, era trasladada a Ronda para su adulteración y posterior suministro a las personas que controlaban los puntos de venta de droga al menudeo en las provincias de Málaga, Sevilla y Cádiz.

Junto a ella hay otras tres personas claves. Su lugarteniente, Juan Antonio D.J., alias Popi, y dos subalternos, Francisco M. e Inmaculada C.S. María del Mar también había introducido en el negocio a su propio hermano, Francisco M.B., y contaba con una rama en la Sierra, cuya cabeza visible era Diego S.L., natural de Bornos, y de la que formaban parte otras siete personas, seis hombres y una mujer, todos de la misma localidad. En Málaga tenía otra rama, formada por cuatro personas, que a su vez, contaban en otro escalón inferior con tres personas más que suministraban la droga al menudeo.

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Mensaje por Rogorn » Lun Feb 13, 2012 8:14 pm

«Escribir me ayuda a aclarar mi vida»
César Coca - La Verdad - 11/06/2002

Después de haberles guiado por un duelo a muerte en la España del siglo XIX, la interpretación de una partida de ajedrez que tiene las claves de un oscuro episodio histórico, la peripecia de un soldado de los tercios de Flandes, o la búsqueda de un galeón hundido en las aguas del Mediterráneo, Arturo Pérez-Reverte ha decidido embarcar a sus lectores en la investigación del enigma que encierra el corazón de una mujer. Su último libro, 'La Reina del Sur' (Alfaguara), que ha llegado esta semana a las librerías, es el cierre de una etapa literaria, la que le ha llevado a profundizar en el alma femenina. «Ahora ya lo sé todo sobre la mujer que me interesa», confiesa.

Teresa Mendoza, la mejicana protagonista de su novela, es la culminación de un proceso. «Me he ido acercando a la mujer poco a poco. Mi interés ha ido creciendo con el tiempo, con la edad. Con 50 años, uno ve, ha adquirido experiencia, tiene cadáveres propios y ajenos en el camino. Así que ahora, tras haberlo rozado con la Tánger Soto de 'La carta esférica', decidí entrar en el enigma que se esconde en el corazón de una mujer de infantería». Entrar en el enigma equivale a emprender un viaje por el ser humano. «Mis novelas parecen de aventuras, de viajes y enigmas, pero lo que menos importa es quién es el asesino. La aventura real es la del corazón. Y yo siempre hablo de lo mismo, de soldados en territorio enemigo; de cómo ve un cierto tipo de seres humanos el mundo y la vida», explica. Mendoza, la muchachita que en pocos años pasa de novia de un modesto narco a dueña de un imperio, le interesa: «Un héroe solitario e insolidario, un héroe lúcido al que le han arrancado la inocencia». Con este personaje, Pérez-Reverte ha terminado algo. «He echado por la borda ese afán de investigar a la mujer. No sé si en la siguiente novela estará presente, porque yo también estoy cerrando etapas de mi vida cada vez más concretas». Un cierre en el que el proceso creativo tiene una importancia crucial: «Escribir me ayuda a aclarar mi vida, a mirarla con lucidez».

En Teresa Mendoza se proyectan también muchos rasgos del propio Pérez-Reverte. Por ejemplo, su defensa de la lectura como forma de salvación, o la elección de determinados títulos que la protagonista de su novela lee en la cárcel. «Yo no transmito mensajes, yo cuento historias. Pero tengo certezas, y una es que los libros salvan, que sin ellos no se entiende el mundo. El buen lector sabe que todos los libros hablan de él, y ése es un acto de fe que yo mantengo desde niño». 'La Reina del Sur' es un libro lleno de referencias literarias, una llamada de atención sobre esas historias que poblaron la infancia del autor y a las que siempre vuelve. Pero sobre las que no pretende convencer a nadie. «Todos tenemos el mundo que nos merecemos. Los libros están ahí, al alcance de todos, y quien renuncia a esa puerta al conocimiento, a ese placer, que se vaya al carajo. No me da pena».

Además de viajar al interior de Teresa, Pérez-Reverte viajó al corazón del narcotráfico. Durante meses –«usando mis trucos y mi agenda de reportero, pero mi mirada de escritor»–, se documentó sobre los tráficos entre uno y otro lado del estrecho de Gibraltar, la manera de operar de las lanchas rápidas, el sistema para blanquear el dinero, los enfrentamientos entre bandas o los sistemas de investigación de las fuerzas policiales. Sin embargo, niega que sea él mismo el periodista que aparece, narrando a veces en primera persona, en su novela. «No soy yo, ni la suya es, por ejemplo, mi forma de hablar. Yo tenía que montar una novela muy compleja, y el trabajo de investigación que realicé me sirvió como esquema narrativo».

Por el libro pasan también personas reales, como el escritor Manuel Rivas o el ex-delegado en Melilla Manuel Céspedes. Pero «es una novela, es ficción, y hasta los personajes reales se convierten en falsos desde el momento en que entran en ella. Suena a cosas leídas en los periódicos, pero ni es un reportaje ni juzgo el narcotráfico; sólo lo uso como contexto».

La documentación se extiende también al lenguaje. «Era un problema fundamental. Teresa es una mexicana inculta, de manera que debía utilizar un lenguaje que hiciera creíble la historia; que consiguiera que un mejicano y un español la leyeran y la aprobaran». Para conseguirlo, Pérez-Reverte preguntó, escuchó a mucha gente, se fue a las cantinas a oír el acento del pueblo y hasta elaboró un glosario de 700 términos, integrado por mexicanismos y anglicismos utilizados en el narcotráfico. «El libro requería un ritmo diferente y una sintaxis especial, y eso ha sido un trabajo muy duro. Pero he descubierto que es un placer manejar el español de esta manera. Ahora sé que no voy a volver a escribir de la misma forma; he abierto nuevas posibilidades».

En el libro, del que se han lanzado 275.000 ejemplares, tiene también un papel importante la música, una variedad del tradicional corrido mejicano que tiene como motivo de sus letras las aventuras de los narcos. El resultado es una novela muy cinematográfica, la más adaptable a la gran pantalla. Pérez-Reverte asegura que es indiferente a eso. «Ni una vez he pensado en el cine mientras escribía, ni tenía en mente la cara de una actriz cuando pensaba en Teresa Mendoza. Y eso que antes de que la novela saliera, ya me pidieron la película, lo cual tampoco me hace ilusión especial».

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Mensaje por Rogorn » Mié Feb 15, 2012 9:11 am

Operación Pérez-Reverte
Óscar López - El Periódico - 12/06/2002

'La Reina del Sur', la última novela de Arturo Pérez-Reverte, salió ayer a la venta batiendo un récord en España: 275.000 ejemplares de tirada inicial. Una gesta editorial que empezó hace menos de tres meses.

Uno de febrero del 2002. Restaurante Casa Lucio. El escritor Arturo Pérez-Reverte y la directora editorial de Alfaguara, Amaya Elezcano, cenaban esa noche en el local madrileño. Entre plato y plato, el autor comentó que sólo le quedaban dos capítulos para terminar su nueva novela, 'La Reina del Sur', y que pronto podría leer la primera versión. Explicó cómo imaginaba la cubierta del libro y a partir de ahí ambos esbozaron la promoción. Las previsiones se dirigían a septiembre, pero junio aparecía también como fecha probable. Se acercaba el gran momento. Sin la completa seguridad de que el libro pudiera estar listo para la Feria del Libro de Madrid, la maquinaria editorial de Alfaguara se puso a trabajar a toda potencia para poner en circulación por primera vez en España, y probablemente en toda Europa, una primera edición de 275.000 ejemplares. Ésta es la historia en tres actos de un desafío.

Planteamiento: En el principio fue este disquete, el que Arturo Pérez-Reverte entregó con el original de la novela. Era a finales de marzo. En otoño del 2000, cuando Alfaguara publicaba 'El oro del rey', Arturo Pérez-Reverte ya tenía una nueva novela en la cabeza, y pronto empezaría a trabajar en ella. En el verano del 2001 parecía claro que habría novela en el 2002, pese a los continuos viajes del autor (en otoño fue a Estados Unidos para promocionar 'La carta esférica', además de visitar México a fin de documentarse) que ralentizaban la escritura. Así fue cómo en la convención comercial de Alfaguara, celebrada en Sevilla en enero del 2002, se comunicó oficialmente que habría un nuevo libro del autor, la operación del año de Alfaguara.

Nudo: Tras unos cuantos rezos al patrón de los editores, a finales de marzo de este año el autor comunicó oficialmente a Alfaguara que, previo paso de una revisión final, tenía la novela prácticamente lista, y que podría publicarse en junio. El departamento editorial y el comercial decidieron que la abrumadora tirada de la primera edición fuera la que justifica este reportaje, y todas las partes implicadas se reunieron con toda celeridad para establecer y pulir el plan de trabajo.

"Nuestra responsabilidad comienza cuando recibimos del departamento de realización el disco con el original en soporte digital junto a la cubierta y termina con la entrega del libro en el almacén", precisa Carlos Martínez López, director de producción. Como en esas fechas no disponían aún de los discos, dedicaron sus primeros esfuerzos a comprar el papel necesario, ya que el aprovisionamiento requiere entre cuatro y cinco semanas, y son plazos irreducibles. Dada la importancia del lanzamiento y días antes de tener una fecha definitiva, se asumió el riesgo de pasar ya el pedido a Torras Papel, de Algeciras."Cualquier tropiezo podía ser catastrófico porque, al disponer de poco tiempo, no teníamos capacidad de reacción -comenta Martínez López-. Además, si se hubiera aplazado la publicación sólo habría existido un problema financiero, ya que el papel se hubiera aprovechado para otros libros". A mediados de abril, 12 camiones cargados con cerca de 350 toneladas de papel, a 0'95 euros/kilo, se dirigían a la imprenta.

Ángel Sáenz de Cenzano, director de logística, se enteró de que el 5 de junio era la fecha definitiva, y de que sólo iba a tener dos días para manipular la mayor parte de los 275.000 ejemplares. "Pedí a producción que los entregase ya en cajas, ya que normalmente entran sueltos al almacén -detalla-. El segundo paso fue establecer un servicio de novedad específico para este envío, es decir, para acelerar el proceso, estos pedidos no se mezclaron con los de otros libros, aunque se dirigieran a un mismo punto de venta".

A María Jesús Gutiérrez, coordinadora de diseño, no le preocupó el adelanto en las fechas porque desde febrero ya trabajaba codo a codo con el autor de la portada. Sin tener el libro terminado, Pérez-Reverte tenía claro lo que quería: "Dio una serie de pautas y se trabajó en dos líneas: una en la que aparecía un bodegón criminal y narcotraficante, y otra con la figura de una mujer empuñando una pistola", recuerda Gutiérrez. Se hicieron varios bocetos de cada una de las opciones -más que en otras ocasiones-, tanto dibujos como fotografías. El autor apostó por la imagen de un bodegón.

Desde finales del 2001, el departamento comercial, dirigido por Juan Carlos Navalón, trabajaba en la idea de un nuevo libro de Pérez-Reverte para el 2002. Y desde ese momento se empezó a hablar con los libreros para preparar las acciones de venta. La negociación pasó por decidir la colocación de elementos de márketing específicos (un libro de Pérez-Reverte permite que, excepcionalmente, el comercial pida el lugar concreto de la librería donde quiere que se exponga), e incluso por ayudarles económicamente en la confección de escaparates, catálogos publicitarios o campañas promocionales "De todo eso se habló en febrero. Estas negociaciones sólo se realizan con lanzamientos de esta envergadura", dice Navalón. "No ha sido un problema adelantar la publicación a junio porque, incluso por cuestiones estratégicas, nos interesaba más, ya que la Feria del Libro de Madrid es un gran escaparate, y luego llegan las vacaciones", asegura Ricardo del Barrio, su adjunto. "Un libro de Arturo no tiene parangón con ningún otro, el presupuesto que movemos es el más alto -matiza Navalón-. Él es de los pocos autores que con un nuevo libro revitalizan no sólo su propio fondo, sino también el de los demás". Del Barrio precisa: "Por eso ponemos énfasis en que los libreros aprovechen la campaña para promocionar otros títulos de Pérez-Reverte que, dicho sea de paso, nunca han dejado de venderse".

Desenlace: Lunes 22 de abril. Fue el gran día. Pérez-Reverte entregó a Elezcano el disquete con el manuscrito finalizado. Faltaba un mes y medio en la cuenta atrás. La directora editorial entregó el disquete a Juantxu Herguera (editor ejecutivo), quien se encargó de la coordinación y corrección tipográfica, en colaboración con Víctor Benayas, director de realización, cuyo departamento se ocupó de la maquetación, de darle forma de libro al manuscrito. Si entre la corrección y la realización suele pasar más de un mes, en esta ocasión la tarea se realizó en sólo dos semanas, por lo que el disco, con el libro digitalizado, llegó a la imprenta el 8 de mayo junto con la cubierta, que acababa de recibir el visto bueno del autor. Destaca el bodegón de portada y una ficha policial en la contraportada, que obligó a eliminar, sin traumas, el habitual diseño de la colección con la consiguiente desaparición del logo de Alfaguara.

Una vez recibido el disco y situado en imprenta, se realizó el ferro (fotocopia del montaje en la que se diseñan los pliegos de papel) en una mañana, cuando suele tardarse 48 horas. Para ganar tiempo, se decidió imprimir en una rotativa modelo Timsons en vez de en la habitual máquina offset. La rotativa trabaja en bobina de papel a una velocidad muy superior y, a la salida de la máquina, el libro ya sale plegado.

Dada la escasez de tiempo, la imprenta ha trabajado en tres turnos ininterrumpidos durante 21 días laborables (sábados incluidos), empleando en exclusiva a un total de 40 personas. Sirva como ejemplo que en la fase de impresión tres personas trabajaron en tres turnos durante nueve días. En la de alzado, tres por tres turnos durante cuatro días. En la de cosido, tres por tres turnos durante tres días. Y en embalaje, dos por dos turnos durante dos días. Tras solapar algunos trabajos, el 23 de mayo llegaron los primeros 8.500 libros a la distribuidora Ítaca, sita en Pinto (Madrid).

El 31 de mayo entraron los 275.000 ejemplares transportados por unos 20 camiones. Los 300 palets ocuparon unos 300 metros cúbicos. A su llegada, se les hizo una ITV --que consiste en coger un ejemplar de cada camión-- y se comprobó el peso, el código de barras, el ISBN, y que las cajas llevasen los 20 libros de rigor. Las dos agencias de transporte se esmeraron para que los volúmenes estuviesen en los puntos de venta el pasado miércoles, ya que la primera de las presentaciones, la de Madrid, se hizo ayer jueves. "Hemos de llegar a todos los puntos de venta a la vez para que nadie se enfade. Rápidamente, repartimos los primeros ejemplares en tres centros de distribución, en función de las previsiones de venta. Al de Las Palmas viajaron unos 7.000 libros. Al de Barcelona unos 45.000 y el resto se quedó aquí", puntualiza Cenzano, director de logística. El destino de los libros depende de los pedidos del departamento comercial -unos 1.500-, que recibieron entre el 29 y el 30 de mayo, y que la preparación de envíos ocupe más recursos. Así, unas 20 personas trabajaron a destajo entre el 3 y el 4 de junio.

"Tratamos directamente con unos 1.500 puntos de ventas, que en realidad son muchos más, porque algunos de esos clientes distribuyen a su vez a las pequeñas papelerías o librerías, por lo que la cifra final puede llegar a 5.000", dice Navalón. Eso facilita que un librero modesto pueda pedir unos pocos ejemplares, y para eso se han diseñado unas cajas expositoras con seis libros (en total, 20.000 ejemplares). "Cuando a finales de marzo nos comunicaron la fecha de salida, lo único que hicimos fue agilizar el proceso y revisar lo planificado", especifica Del Barrio, consciente de la inevitabilidad de que alguna cadena de librerías haya tenido que levantar algún folleto promocional para poder incluir a Pérez-Reverte. "Pero no les importa. Una librería mediana puede vender 400 ejemplares; en una de Cartagena, ciudad natal de Arturo, se puede llegar a 1.000", argumenta Del Barrio. "Por su parte, El Corte Inglés, al final de una campaña de Arturo, es fácil que venda unos 100.000". "No es necesario presionar a los puntos de venta para que cuiden el libro", constata Navalón. Por eso, el trabajo de seguimiento del producto por los comerciales no es comparable a ningún otro título, ya que la respuesta del consumidor es muy rápida. Las catas en diversos puntos de venta (a diario las dos primeras semanas y luego semanalmente) permiten controlar stocks y reposiciones.

Toda esta vorágine industrial ha logrado que desde hace dos días, Teresa Mendoza, 'La Reina del Sur', despliegue sus encantos en este narcocorrido literario que de momento suena a través de 275.000 ejemplares repartidos por toda España. A quien le apetezca cantarlo junto a ella, ya sabe que no tendrá el menor problema para encontrarlo.

Los 275.000 ejemplares de la primera edición de 'La Reina del Sur', de Arturo Pérez-Reverte, pueden traducirse, también, en estas significativas cifras:
-48.000 los metros cuadrados de película de plastificado para las cubiertas.
-12.500 las cajas empleadas para el transporte, en las que se colocaron 20 ejemplares en cada una y que se repartieron en 300 palets.
-1.200 los kilómetros de hilo para el cosido de los ejemplares.
-850 los kilogramos de tinta empleados para la primera tirada.
-240 las toneladas de papel utilizadas para la primera edición del cuerpo del libro.
-86 las toneladas de papel que tiene en reserva Alfaguara para la primera reimpresión del libro.
-20 los camiones necesarios para transportar los 275.000 ejemplares desde la imprenta al almacén.
-11 las toneladas de cartulina empleadas para la cubierta.
-4 las toneladas de cartulina para la cubierta reservadas para la primera reimpresión, que se estima que será de 100.000 ejemplares.

Una vez que Arturo Pérez-Reverte decidió que el diseño que le gustaba para su nueva novela (tras muchas pruebas, como se ve arriba) era la fotografía de un bodegón con elementos propios de los narcos mexicanos, la empresa de comunicación Inventa se puso en contacto con una agencia de modelos, que hizo un casting para encontrar un rostro de mujer. La escogida fue Sara Vélez, nacida en Colombia de padre mexicano y residente en Madrid. La botella de whisky del diseño inicial fue sustituida por una de tequila. Primero se incluyó una de la marca Herradura, pero al final se diseñó expresamente una etiqueta ficticia. A petición del propio autor, también aparece una pistola Colt Doble Águila. Tras varias pruebas, la imagen definitiva fue realizada por la agencia Proforma de Barcelona.

Nunca una novela de Arturo Pérez-Reverte había generado tal movida industrial. El libro que le lanzó a la fama, 'La tabla de Flandes', salió con una primera edición en 1990 de 5.000 ejemplares. Cuando apareció 'El Club Dumas', ya era un autor conocido, pero fue con 'La piel del tambor' que Alfaguara inició potentes campañas de promoción. "Se trabajó mucho en abril junto a la agencia de comunicación Inventa, y en un par de semanas hemos hecho el trabajo de cuatro", asegura Beatriz Ledesma, del departamento de márketing. La mayor parte de los esfuerzos se han dirigido a la prensa escrita, en la que irán apareciendo anuncios en los próximos meses. Si será importante este autor para su editorial, que se va a colocar una lona publicitaria que cubrirá el edificio de Santillana, y que podrá verse desde la M-30. También los autobuses de Madrid anunciarán el libro. En la Feria del Libro circulan bolsas de plástico con la imagen de la portada y del autor. Y quienes se acerquen a las librerías verán un despliegue sin precedentes con puntos de lectura, displays, decoraciones en cartón pluma, y hasta un kit expositor con botella de tequila, vasos y ficticias rayas de coca.

En lugar de la habitual y multitudinaria rueda de prensa que solía reunir a 110 medios de comunicación de todo el mundo, el autor está concediendo entrevistas personalizadas. Para atender la demanda, se han organizado jornadas intensivas en las que las televisiones (por deseo expreso del autor, nada de apariciones en directo, sólo grabaciones), radios y prensa escrita han realizado, en muchos casos, entrevistas conjuntas. El libro se presentará en diversas ciudades españolas: Madrid (ayer), Barcelona (11 de junio), Bilbao (13), Sevilla (18), Valencia (25) y Murcia (27) antes de viajar a México (septiembre), donde le espera una campaña de lanzamiento al mismo nivel.

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En las entrañas de la ficción
José Perona

El éxito suele ser fruto del cuidado de los detalles, una virtud que Arturo Pérez-Reverte cuida como pocos escritores. Aquí se esbozan 10 posibles razones que explican, desde un punto de vista literario, el alcance público del escritor. Pérez-Reverte es un autor metódico. Se aprecia en sus elaborados textos, como muestran los originales de 'La Reina del Sur'. En su promoción también lo es. Se ha diseñado para la ocasión hasta la etiqueta de la botella de la portada, un envase que decorará algunas librerías.

1. Arturo Pérez-Reverte concibe la literatura como una manera de explicarse el mundo, de darle coherencia. Los libros de literatura son libros en los que pasan cosas y esas cosas que pasan tienen que ver, y mucho, con las cosas que pasaron. Historia, vida y literatura se entremezclan a la manera de los palimpsestos (manuscritos antiguos que conservan la huella de una escritura anterior). Sobre las líneas de la memoria se construye el armazón de las tramas contemporáneas.

2. Esa memoria de la historia es, sobre todo, una memoria de la historia de las Españas que se ha olvidado, por lo que trata de recuperarla de manera clásica, a lo Alejandro Dumas: respetar el marco y alterar el cuadro. Eso está presente en obras como 'El húsar', 'El maestro de esgrima', 'Las aventuras del capitán Alatriste', 'La piel del tambor', y 'La carta esférica'.

3. Esa recuperación de la memoria lleva a Pérez-Reverte a recorrer por su propio pie o en su propio barco todos y cada uno de los escenarios de sus novelas. Desde el litoral de Cartagena, que conoce al milímetro, como cartagenero y marino que es, hasta los alrededores de Breda; desde el Madrid de la Cava Baja hasta los 11 bares de Triana; de Sintra a los hoteles parisinos; desde Toledo hasta las casas de subastas de Barcelona, desde los bares de Roma que rodean el Vaticano hasta los restos de las ciudades de la guerra de Serbia y Bosnia. Ese realismo se complementa con el conocimiento de la biblioteca en el sentido borgiano. Pérez-Reverte deja constancia en sus novelas de una bibliografía, con nombres propios o con citas sin nombre, enciclopédica.

4. Esa doble inmersión en los paisajes y en las bibliotecas explican su denso conocimiento sobre los temas tratados: el lenguaje del mar y las cartas náuticas en 'La carta esférica'; las técnicas modernas de la restauración de cuadros, del ajedrez y de la historia del Ducado de Borgoña y la pintura flamenca en 'La tabla de Flandes'; los ambientes sevillanos en 'La piel del tambor'; la tribu de los corresponsales de guerra en 'Territorio comanche'; la abrumadora bibliografía sobre el autor de 'Los tres mosqueteros' en 'El club Dumas'...

5. De esa biblioteca nace una manera de narrar sincopada, de ires y venires, hecha de anticipaciones y de flash-backs, lo que ofrece otra clave de su éxito: la diversa y rica sabiduría narrativa extraida del cine.

6. Dado que el mundo se percibe como un simulacro en el que triunfan los más fuertes, los héroes y las heroínas de las novelas se construyen sobre los imaginarios del cine negro, sobre los espadachines de Dumas, sobre un romanticismo en el que ellos juegan el papel de los viejos guerreros solitarios, derrotados por la modernidad pero leales a los viejos preceptos.

7. Como buen periodista que es, Arturo Pérez-Reverte conoce todos los tonos de la escritura y los particulares ámbitos de la guerra, las finanzas, la política, pero también conoce los bares, las calles, los ambientes marginales. En todas sus novelas aparecen siempre los dos planos de esa realidad: la de los focos y la de línea de sombra.

8. Los siguientes términos técnicos de 'La carta esférica' muestran el manejo exacto del lenguaje del mar: un sextante Weems & Plath de siete filtros; la ballestilla, los cuadrantes, los cronómetros Arnold, navegar vela arriba y cuatro nudos en la corredera, los masteleros, largar foques, velas bajas de estay, cangreja, trinqueta, y tal vez la gavía y el velacho, entre los ojos de los escobenes... Un lenguaje compuesto de casi 1.000 palabras técnicas náuticas, históricas y modernas,que dan a la ficción imaginaria el peso del saber histórico y marítimo de dos épocas distintas. Una técnica y una táctica que pueden extrapolarse a todas sus obras.

9. No menos importante es la pintura de las mujeres, que según Pérez-Reverte no tienen retaguardia. Habría que recordar a Julia, de 'La tabla de Flandes'; a Tánger Soto, en 'La carta esférica'; a Macarena Bruner, contraimagen de su tía Carlota, sobre cuya memoria construye su venganza en 'La piel del tambor'; y, sobre todo, a Irene Adler, de 'El club Dumas'. Mujeres todas fuertes, solas, duras, que se entregan a sus propios intereses, siguiendo de cerca o de lejos el prototipo de Milady, Ana de Breuil, Duquesa de Winter.

10. Junto a una obsesiva técnica realista en la pintura de escenarios, destaca la minuciosidad en la captura de los diálogos en sus ambientes populares, en los bares, en las conversaciones bancarias mezclados con aquellos que parecen conferencias o reuniones secretas de las finanzas o la política. Son resaltables la exactitud, junto a la ironía y el dominio de las formas de abordar un tópico, de reflejar debates ideológicos, las reflexiones intimistas sobre la derrota, la mezcla de la introspección con el humor, el rigor y la carcajada, la sonrisa y el asesinato. Como la vida misma.

José Perona es catedrático de Historia de la lengua castellana en la Universidad de Murcia y experto en la obra de Pérez-Reverte.

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Albur de amor
Enrique Turpin

Junten el desencanto neorromántico de Barry Gifford con la maestría narrativa de Juan Marsé y luego añadan una banda sonora con el desgarro de Chavela Vargas y las travesuras de Flaco Jiménez. El resultado de semejante mezcolanza ya tiene título: 'La Reina del Sur', ese narcocorrido de medio millar de páginas del incansable Arturo Pérez-Reverte. La octava maravilla, dirán quienes ya conocen sus otras novelas anaeróbicas, y no exagerarán, a tenor de los hallazgos estructurales y la carga emocional de un relato que rastrea 12 años en la vida y pesares de la sinaloense Teresa Mendoza Chávez.

Como escribiera su querido Joseph Conrad en 'El agente secreto', Pérez-Reverte hace también avanzar a su protagonista imprevista y mortífera como una plaga en una calle llena de hombres. Un episodio de belleza convulsa y delirio violento, tras un arranque de los que acogen el germen de la historia: "Sonó el teléfono y supo que la iban a matar". Eso mismo, matar o morir, pero hacerlo en ese territorio fascinante que es la frontera, último reducto para el aliento épico en Occidente, donde la nobleza estriba en preservar con dignidad un mundo de sencillas reglas, como un romance antiguo.

Son muchos los escritores para los que la literatura encuentra su sentido último en la metáfora. Por el contrario, existen otros que opinan que primero debe existir una historia que contar. Pérez-Reverte es, entre estos últimos, uno de los más dotados. Mediante el recurso de la crónica periodística, el narrador se filtra bajo la piel de la protagonista de su obsesión y halla a una mujer cuya vida necesita de las mañas imaginativas del novelista para descubrirla. También Pérez-Reverte ha corrido un albur de amor con la novela; la ha dejado reposar como el buen tequila y ha acabado por entregar uno de sus relatos más logrados, al tiempo convertido en sentida apología de la lectura. Hasta donde él tuvo apostó, y parece haber ganado de calle.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Sab Feb 18, 2012 11:47 am

Escritor de éxito
María Asunción Guardia - La Vanguardia - 13/06/2002

Con una tirada inicial de 275.000 ejemplares y una rueda de prensa multitudinaria, se presentó en Barcelona 'La Reina del Sur', la última novela de Arturo Pérez-Reverte, editada por Alfaguara. Según Juan Cruz, director literario de esta editorial, se trata de la novela más perfecta del escritor.

"Durante 29 meses he intentado ser mujer", explicó Pérez-Reverte, quien tomó conciencia del problema desde que tuvo una hija y se sintió responsable de ella. "Ser mujer es como ser un soldado perdido en tierra hostil, sin huida ni retaguardia posible, sometido a leyes hechas por el enemigo." Desde la época en que traducía a griegos y latinos, Pérez-Reverte se sintió fascinado por este soldado perdido en territorio extraño. "En el mundo actual, la mujer es ese soldado. Porque está sola, porque es más lúcida, tiene menos capacidad de autoengaño y es consciente de su soledad y su dolor. Se mueve en territorio hostil sin esperar salvación, en medio de un mundo masculino, con normas que no ha hecho ella. Incluso la más feliz en apariencia tiene parcelas de soledad personal que no llena con nada. La mujer puede ser considerada un rehén en el mundo actual."

El novelista ha elegido el mundo del narcotráfico como territorio hostil de la protagonista de 'La Reina del Sur', pero no pretende denunciarlo ni justificarlo. "Es sólo el decorado -dice-. La novela es amoral. El mundo narco me importa un carajo como novelista, no como ciudadano", precisó. Pero a Pérez-Reverte le gustan los héroes de frontera, la figura del canalla con valor, el que corre riesgos en un mundo en el que incluso los malos son "pichafrías de ordenador".

"Ser novelista de éxito te permite tener lectores asegurados", continuó sincerándose Arturo Pérez-Reverte, quien confiesa haber pagado muchas copas con el fin de obtener infomación, y haber tirado de agenda de "personas indeseables que ya conocía" para documentarse debidamente.

Cada vez más partidario de la heterodoxia en el lenguaje, el autor se vale del mestizaje, de palabras que hagan creíble la historia desde dentro. "Que la lengua sea generosa: la ortodoxia nunca es buena para nada, hay que abrir ventanas hacia América Latina", declaró.

Este periodista, que dejó de serlo en 1994 para pasarse a la novela, lo pasa todo por el filtro de la literatura. En realidad, ve la vida a través de ella. Y ya da por sentado que sus obras siempre acaban convirtiéndose en películas. 'El capitán Alatriste' y 'La Reina del Sur' ya están en proyecto. "Pero el director de 'La Reina del Sur' -apunta Pérez-Reverte- tiene que ser latino y no gringo."

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mar Feb 21, 2012 8:04 pm

Pérez-Reverte vende en ocho días 275.000 ejemplares de su nueva novela
Arturo García - El Diario Vasco - 14/06/2002

El escritor Arturo Pérez-Reverte prosigue el periplo de presentación de su más reciente novela 'La Reina del Sur' (Alfaguara) con la misma intensidad que el libro rompe registros y escala puestos en las listas de ventas. En apenas 8 días en el mercado, esta historia de una mujer envuelta en el mundo del narcotráfico mejicano narrada a ritmo de corrido fronterizo, ha despachado prácticamente los 275.000 ejemplares de la primera edición. El exitoso autor recaló ayer en Bilbao donde volvió a poner de manifiesto su temperamental personalidad.

Reverte habló de la fragilidad del éxito, de la dificultad de entrar en el corazón de la mujer, «el último gran héroe del siglo», a la que llegó a definir como «el soldado perfecto en el territorio enemigo y hostil». El creador del capitán Alatriste se mostró convencido de la soledad de la mujer por su capacidad para no autoengañarse, como acostumbra a hacer el hombre. Con la locuacidad y el verbo rápido de sus novelas, Reverte expresó su pasión como contador de historias por los géneros musicales que logran hacer lo mismo en tres minutos, como el tango, el bolero, la copla o el narcocorrido.

Desde la distancia que le ha procurado su abandono definitivo del periodismo por la literatura, el escritor fue tajante al señalar que el periodista ha sido siempre «un mercenario», cuya diferencia radica en si lo ejerce de manera «honesta o deshonesta. Porque lo malo no son los jefes, sino los jefes de los jefes».

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Mar Feb 21, 2012 9:00 pm

Lavozdigital.es

La reina del sur
De día regalaba juguetes a los niños. De noche captaba a parados como 'mulas' y dormía junto a su pistola. 'La Pesetas' dirigía una red de narcos desde Málaga y emulaba a Teresa Mendoza, la 'heroína' del libro de Pérez Reverte

ARTURO CHECA 21.02.12

Los niños de Cuevas del Becerro jamás olvidarán la última cabalgata de Reyes. Sus padres, tampoco. El alcalde, el socialista Joaquín Esquina, aún menos. En este pueblo de 1.700 habitantes de la serranía de Ronda (Málaga), un coqueto enclave de muros encalados y floridas ventanas enrejadas, hacía tiempo que de los tractores de sus Majestades de Oriente salían poco más que chucherías y serpentinas. Los regalos que se repartían luego, a los pies de la blanca parroquia de San Antonio Abad, eran los que buenamente habían podido comprar los padres rascando del jornal mensual. Por eso, el pasado 5 de enero, al paso de Melchor, Gaspar y Baltasar, los más pequeños de Cuevas del Becerro abrían los ojos atónitos. De las manos de los Reyes surgían cocinitas, muñecas, balones de plástico y tractores de juguete. Un centenar de regalos a diez euros la pieza que se esfumaron en un periquete.
«Los ha comprado María, la de 'Los Pesetas'», era el comentario que se repetía entre los vecinos al paso de la cabalgata. Y María 'La Pesetas' sonreía desde el meollo del desfile. Vestida de paje real, con sus dos hijos mirándola embelesados y sabiéndose el orgullo del pueblo. Ella misma habló con el señor alcalde para decirle que ese año los niños disfrutarían de regalos gratis, que de eso se ocupaba ella, que lo dejara todo en manos de la empresa de su novio, conocida por sus donaciones benéficas entre las asociaciones de la comarca de Guadalteba. Joaquín Esquina no preguntó más.
María 'La Pesetas' no regresó aquel día hasta bien entrada la noche a su chalé en la exclusiva urbanización del Olivar, en Arriate, a 18 kilómetros del pueblo. Demasiadas manos que estrechar y besos que recibir. Ya en casa, se relajó. Puso música. Quizás de alguno de sus preferidos: Juan Luis Guerra, El Barrio, Rosana u Omega, un extinto grupo de reggaeton de Puerto Rico. Caminó hacia su habitación. Y, antes de cambiarse de ropa, repitió la ceremonia de cada noche. Abrió el cajón de la mesilla junto a la cama y comprobó que seguía allí. Su pistola. La misma que cada noche la permitía dormir segura. Una de las tres armas que guardaba en su morada: la morada de la 'reina del sur'.
Muchos de los juguetes de aquella noche de Reyes han acabado en el vertedero. Ilusión pagada con cocaína. Y María del Mar Mellado Blanco (Cuevas del Becerro, 1983) ha terminado en la cárcel. Igual que dos de los 'Reyes Magos': su compañero sentimental y Francisco Mellado, el hermano menor de María. A ella y a su novio les atrapó la Guardia Civil el 24 de enero en el aeropuerto de Barajas, cuando regresaban de Santo Domingo. 'La Pesetas' llevaba 3.500 euros en el bolso. A su lado, dos 'mulas' cargadas hasta las trancas de droga, coca envuelta en pañales y oculta en su propio cuerpo. María veía esfumarse su sueño de convertirse en la protagonista de su novela preferida: Teresa Mendoza, la traficante de 'La reina del sur', de Arturo Pérez Reverte. Como ella, como la mítica narco de Sinaloa, se había hecho la cirugía y pasado ya por prisión por sus primeros trapicheos con estupefacientes. Ambas vivían de la droga sin haberla consumido jamás. Y llevaba una vida aparentemente normal, con una empresa de comercio de ropa en Pruna (Sevilla) como inoperante tapadera, mientras en la sombra tejía un espeso entramado de narcotráfico entre Sudamérica y España.
Suites de 1.400 euros
Teresa Mendoza, el personaje de ficción, volaba en avioneta con su novio, el Güero Dávila, para transportar alijos sobre el Estrecho de Gibraltar. María Mellado y su prometido pescaban en los caladeros de la desesperación. Ofrecían un futuro de fortuna a las personas que más lo necesitan: su filón eran los cinco millones de parados del país. La 'reina' captaba a españoles sin oficio ni beneficio a los que ofrecía un negocio peligroso: viajar con ella a Sudamérica (Santo Domingo, Puerto Rico y Costa Rica, principalmente) y regresar en aviones comerciales con pequeñas bellotas de cocaína en el intestino.
El 'sueldo' por hacer de 'mulas' apenas llegaba a los 500 euros. La recompensa era más bien en especie. La cabecilla les ofrecía una semana a cuerpo de rey en hoteles de alto copete. Casi siempre en el paraíso turístico de Punta Cana. Paradisus Palma Real, Grand Flamenco Occidental, Gran Bahía Príncipe..., hoteles con suites de 1.900 dólares (1.400 euros) la noche, en los que las 'mulas' se hartaban de marisco y piñas coladas, se tostaban al sol del Caribe y, de paso, aprendían los ardides para introducirse la droga en el cuerpo y no ser descubiertos en los aeropuertos. Pero a la vista de los 21 arrestos con que se saldó la 'operación Vuelo', el placer debió superar a la obligación.
«Actuaba con un ego muy grande», explican fuentes de la investigación, desarrollada por la Guardia Civil de Cádiz. La 'reina de Ronda' -otro de sus apelativos- hasta se mostró «indignada, como si estuviera siendo víctima de un atropello» cuando la esposaron en el aeropuerto. Ni el hallazgo de 125 cápsulas de 'farlopa' en el cuerpo de sus dos acompañantes borró el rictus de orgullo de su rostro.
Recelosa
En Cuevas del Becerro aún no salen hoy del asombro. Ni del mutismo. «Perdóneme, pero yo soy una persona ya mayor y no quiero meterme en estos líos»; «lo siento, pero tengo mucho trabajo, no puedo atenderle»; «no sé nada, no sé nada...». Imposible arrancar mucho más de los cueveños. Tampoco del alcalde Joaquín Esquina. «Está reunido»; «luego le llama»; «le he dejado nota»... O tienen miedo o son demasiado prudentes.
El primer edil prefiere no hacer ningún comentario sobre María Mellado y su 'caritativa' aportación a la cabalgata de Reyes. Ni una respuesta para los muchos que en el pueblo critican que el alcalde aceptara tan alegremente la donación sin preguntarse de dónde salía el dinero.
Allí viven los padres de la paje transformada en reina de los narcos. Refugiados tras un muro de vergüenza y la 'comprensión' de sus vecinos. Separados desde hace algún tiempo, él, empleado de la construcción jubilado; ella, ama de casa. «Es una familia humilde que jamás ha estado metida en cosas raras. Los padres andan destrozados con todo esto», detalla Antonio, uno de los pocos lugareños que acepta contar algo.
Este último arresto no es su primer encontronazo con la Justicia. Hacía tiempo que María jugaba más allá de la ley. En 2008 ya la trincaron con 400 gramos de cocaína en Puerto Serrano (Cádiz). Eran los primeros pinitos de la 'reina del sur'. 'La Pesetas' se pasó dos años a la sombra.
La estancia en la cárcel no le ablandó el ánimo. Ni las ganas de convertirse en señora de la droga. Otra coincidencia con la protagonista de la novela de Pérez Reverte. Teresa Mendoza también estuvo en prisión. Pero al salir levantó su imperio del estupefaciente. Como María. Ya libre regresó a Cuevas del Becerro muy cambiada. Comenzaban sus coqueteos con el bisturí. Hizo sus labios más carnosos con silicona y afiló sus pómulos y su nariz. Las operaciones de cirugía estética también se convirtieron en un regalo con el que premiar a las integrantes femeninas de la red.
Después de dejar la cárcel, la 'reina' se volvió recelosa. Adoptó más medidas de seguridad en su villa de Arriate y en otro chalé que tenía en La Zagaleta, una exclusiva urbanización de Marbella en la que se codeaba con la 'jet set'. Llegó a instalar una caja fuerte en el armarito de un cuarto de baño. Dentro no solo guardaba las últimas dosis de cocaína llegadas del otro lado del charco. Allí ocultaba otra pistola. Su seguro de vida ante posibles emboscadas.
Y María puso su naciente imperio a trabajar a todo trapo. Solo en 2011 viajó ocho veces a Sudamérica. Especialmente en Santo Domingo tenía una floreciente red de contactos. Lo atestigua su página de Facebook. Entre sus amigos figuran ingenieros de telecomunicaciones, personal del Banco Central, de los hoteles en los que se alojaba..., pero también del mundo de la noche, como strippers o animadoras. La red de confianza de la nueva reina del sur: la 'reina de las mulas'.
En su perfil de la red social aparece Juan 'Popy', considerado su lugarteniente en la banda. O Inmaculada Casas, aparentemente la convencional trabajadora de una bodega de Ronda y madre de un precioso niño rubio de ojos azules. «¡Eres de poder 'atquisitibo' alto, bonita!», bromeaba hace algún tiempo Inmaculada con su 'jefa' a través de un mensaje en Facebook. El colchón protector de normalidad tras el que se protegía la 'reina'. Hasta que la Guardia Civil lo desenmascaró: para los investigadores, Inma es una de las encargadas de manejar los hilos de la droga en la trama tejida por María Mellado en Málaga, Cádiz y Sevilla, sus principales focos de tráfico.
Teresa Mendoza, la verdadera 'reina del sur', acabó colaborando con la Justicia. Convertida en testigo protegido, cansada de huir y de «escupir barro amargo que sabe a metal y a pólvora», como escribió el maestro Pérez Reverte. Libre en algún lugar del mundo con otra identidad y otro rostro. Ni siquiera en esto ha logrado 'La Pesetas' imitarla.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Feb 24, 2012 10:45 am

Gasolina de tequila a ritmo de planeadora
César Casal González - La Voz de Galicia - 15/06/2002

El libro se lee a ritmo de planeadora. Las palabras queman como gasolina de tequila tanto que 'La Reina del Sur' casi cansa. No hay áreas de descanso. Todo es trepidante en la vida de la protagonista Teresa Mendoza. De novia de El Güero Dávila, un piloto de avioneta para el cártel de Juárez, a reina ella misma del narcotráfico en la costa española de las pateras, la goma del hachís y lo que se tercie. Con el paso por el penal de El Puerto de Santa María de esta moderna condesa de Montecristo, el libro quiere ser una parábola del novelón vengativo de Dumas, al que tanto admira el cartagenero.

Los fieles de Reverte deben saber que las quinientas páginas presentan novedades. Nada de trama histórica, nada de devanarse los sesos con tableros de ajedrez o conjuraciones de alta jerarquía vaticana. La actualidad manda en este libro. Aquí no se viaja al pasado ni para coger carrerilla. Lo que sí hay y mucho es vida. Vida de la puta vida. Es el mejor piropo que se le puede echar a Reverte. Él mismo lo destaca en las entrevistas de promoción. Muchas páginas están, sin ocultar nombres reales, llenas de las peripecias al límite de los pilotos de helicópteros que controlan la costa española, los ojos de la ley, amigos del novelista en los tiempos que era periodista, y que pasan de perseguir a los malos a jugarse el pellejo para salvar a los africanos que se hunden en una patera.

Tenemos gallegos. Uno de ellos nada menos que el piloto de planeadora con el que se lía Teresa Mendoza al rehacer su vida en Gibraltar, tras relacionarse con los clubs nocturnos de un tal Dris Larbi en el moro. El retrato que hace Reverte de los nuestros está inspirado en su amigo Manuel Rivas y unos cuantos más. Ni suben ni bajan. Ni todo lo contrario.

La pregunta es: ¿pero este Reverte sabe escribir? La respuesta no es sencilla. Si por escribir entendemos trazar historias con pulso, por supuesto que sí. Si por escribir entendemos alta literatura (Juan Rulfo y así), menos. Pero lo cierto es que cada vez pica más alto. Cada vez tiene más calidad en todos los niveles. Me había sorprendido en este sentido en 'La carta esférica'. Si 'La tabla de Flandes' es su libro mejor armado en trama, 'La carta esférica' tenía aroma marino, calidad de escritor de altura. Repite algo en esta 'La Reina del Sur'. Cada vez se le nota más oficio. Donde sí bordó trama y manera de relatarla es en el corto 'Cachito', junto al autobiográfico 'Territorio comanche' los mejores libros del autor.

Reverte también ha dicho que se travistió de mujer para contar la historia de Teresa Mendoza. Como anzuelo no está mal, pero eso sí que es picar alto. No soy yo quien para juzgarlo, pero todas sus lectoras podrán hablar al respecto. A mí se me antoja que quedó lejos de sentir y narrar como lo haría una mujer. No está en la cabeza de un hombre ese mundo de matices. Era tarea casi imposible. Quedó lejos del espejo roto que suele ser el alma femenina. Donde sí brilló y demostró su capacidad de trabajo fue en la utilización del lenguaje mexicano. Reverte se curró un diccionario de términos para utilizar en la novela. Los chale, carnal, mi prietita, etc, le dan un gran realismo a la narración. Gusta regalarse los oídos con un país que debe ser fascinante.

Lo dicho, de tequila reposado nada de nada. Un narcorrido de quinientas páginas (cada capítulo lleva el título de este género musical) para despeinarse con las olas del relato de Teresa Mendoza, alias la Mejicana. Reverte, coca, merca literaria en estado puro, más actual que nunca.

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viveDios
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Mensaje por viveDios » Sab Feb 25, 2012 11:02 pm

"Fue entonces cuando ella se rió fuerte, de un modo extraño que hizo volver la cabeza a Yasikov. Ruso de tu pinche madre, dijo. No tienes la menor idea. Yo soy la otra morra que tú no conoces. La que me mira, o ésa a la que miro; ya no estoy segura ni de mí. La única certeza es que soy cobarde, sin nada de lo que hay que tener. Fíjate: tanto miedo tengo, tan débil me siento, tan indecisa, que gasto mis energías y mi voluntad, las quemo todas hasta el último gramo, en ocultarlo. No puedes imaginar el esfuerzo. porque yo nunca elegí y la letra me la escribieron todo el tiempo otros. Tu, Pati. Ellos. figúrate lo pendeja. No me gusta la vida en general, ni la mía en particular. Ni siquiera me gusta la vida parásita, minúscula, que ahora llevo dentro. Estoy enferma de algo que hace tiempo renuncié a comprender, y ni siquiera soy honrada, porque me lo callo. Son doce años los que llevo así. Too tiempo disimulo y callo....."


Acabo de terminar esta maravillosa novela. Y nada más.
¿Qué habrá de Arturo Pérez Reverte en Teresa Mendoza?
"La magia de la vida son los encuentros"
Alberto García-Alix

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Feb 26, 2012 2:03 pm

La ficcionalización del norte
Federico Campbell - websietedias.tripod.com (México) - 14/10/2001

El ejercicio del periodismo nos está haciendo ver algo que los corridos norteños primero y ahora la novela mexicana -la de Martín de la Rosa, Élmer Mendoza, Daniel Sada, Eduardo Antonio Parra- también están empezando a mostrarnos a través de un lenguaje y unos personajes que antes no estaban en nuestra literatura. Más allá de las abrumadoras reiteraciones de la nota roja -no desdeñables ni desprovistas de valor histórico, como si esbozaran un prefacio de la literatura- la novela del Noroeste mexicano parece ser la que mejor está traduciendo ese mundo siniestro, deprimente y estremecedor que tanto ha venido a perturbar nuestra convivencia civil. La verdad sólo puede proliferar en tantas verdades como almas haya en un pueblo, en una novela que, aún sin emplear nombres propios de personajes reconocibles en el teatro de nuestra criminalidad, aprovecha la densidad de las doscientas páginas y todos los recursos de la narrativa para aspirar a una verdad menos cuadrada o más ambivalente y no a alcahuetear la verdad sucia y “jurídica” de los abogados y los jueces.

Martín de la Rosa no sólo sabe escribir. También sabe leer los periódicos y analizar los hechos. Topógrafo de oficio, sabe medir asimismo la gravedad y el carácter dramático de los acontecimientos y sus protagonistas, como hace en 'Batir la bajada del señor', una ficción literaria -entre la novela y el periodismo negro, sobre un Caravelle cargado de droga que amaneció un día en el desierto- que trata de radiografiar y comprender cómo las criaturas humanas se desdoblan en personajes y sobreviven, como en la tragedia griega, entre la vida y la muerte, entre la impunidad y la justicia, entre el norte y el sur de la Baja California.

La realidad rebosa de historias inéditas. Basta salir a la calle, al campo y a la sierra, y saberlas encontrar. Por ahí aparecerá la voz de personas que son personajes interesantes, que hablan sin conciencia literaria, a partir de la más pura oralidad. Su habla, la cadencia de sus frases, el uso de arcaísmos del español, van dando forma sin saberlo a una cierta visión del mundo, a un sentido de la realidad que sólo es discernible en el habla sonorense o sinaloense, por ejemplo, o en esa dimensión del castellano mexicano que corre por ambos lados de la frontera norte.

No sólo se trata de lo que dan la región y sus personajes, como querría una visión antropológica social, sino de una organización especial del lenguaje que corre a cargo de los nuevos escritores y que no se restringe a un mero reflejo de la realidad social. "El norte de México no es simple geografía: hay en él un devenir muy distinto al que registra la historia del resto del país; una manera de pensar, de actuar, de sentir y de hablar derivadas de ese mismo devenir y de la lucha constante contra el medio y contra la cultura de los gringos, extraña y absorbente", escribe Eduardo Antonio Parra.

También a novelistas venidos de fuera y a ciertos cineastas les cautiva el norte de México. Roberto Bolaño, chileno, ubica una de sus últimas novelas en Ciudad Juárez. El español Arturo Pérez-Reverte acaba de concluir, por otra parte, su novela sobre el narcotráfico en México y la ubica, naturalmente, en Sinaloa. En una nota enviada desde Madrid, César Güemes adelanta que el personaje es una mujer, Teresa Mendoza, sinaloense involucrada en avatares narcotraficosos y se aleja un poco de la acción refugiándose en la costa andaluza y después se vuelve una figura internacional del trafiquín.

El autor de 'Territorio comanche' y de 'La carta esférica' hizo una investigación de campo en Culiacán y en sus alrededores. Élmer Mendoza lo acompañó, y se quedó con muy buena impresión del escritor. Pérez-Reverte habló con la gente, recogió los giros de su lenguaje, y algo más importante: que la cultura del narcotráfico (en sentido antropológico) está allí en la región desde los tiempos de los bisabuelos. Se vive una moral distinta a la de las zonas urbanas del resto del país, de la Capital, o de las capitales regionales como Guadalajara y Monterrey. La percepción del novelista, y su expresión resultante de la escritura, se mantiene en una distancia "inocente". No juzga ni se ladea a ninguno de los dos lados de la moral. En la vida cotidiana el narcotráfico es un trabajo como cualquier otro. No hay vergüenza, ni siquiera por caer en la cárcel. No se discrimina como pretendientes a los muchachos que quieren casarse con tus hijas. Se trata de una moral aparte (como la de los políticos, según decía Maquiavelo).

El mundo del narco está allí, como una realidad social objetiva, y el sinaloense se siente dentro de él como en su propia piel, así como "otros lo hacen en torno a las fábricas de automóviles o al cultivo de la vid". Si hay consumo, hay oferta. Muchos se retiran. Se dedican un tiempo al negocio y luego se pasan a poner su empresa o su changarro, porque no es posible pasarse la vida a salto de mata y con el Jesús en la boca.

Como tal vez era predecible, el narrador entrevió los primeros signos de estas vidas en los corridos norteños que conoce de memoria y desde su primera juventud. Le impresionó, le dice a Güemes, la capacidad de síntesis de la épica de la droga: la que cantan Los Alegres de Terán y Los Tigres del Norte: su talento para resumir en unos cuantos versos una "historia en tres minutos, el argot propio del tema, la fuerza narrativa". Hizo un corrido de 500 páginas cuyo título aún no se sabe.

Y corridos hay muchos que se cantan en las cantinas de Guasave y Mocorito, en Badiraguato y Los Mochis, canciones que no llegan a grabarse en las disqueras comerciales. Se cantan y se los lleva el viento. No hay impresor de compacts que se atreva a grabarlos ni estación de radio que quiera trasmitirlos. Les da miedo. Esos corridos, como dice Luis Astorga, son los noticieros de la región. Y ahí está la literatura, la lírica, la gesta, la épica de la droga. Pérez-Reverte, que no da conferencias ni participa en mesas redondas ni actúa como "analista" en la tele, se pasó pues por los escenarios del crimen y de la camaradería. No investigó como el periodista de guerra que fue sino como novelista: recogió ambientes, vio personajes, oyó frases, escuchó un español muy peculiar, la cadencia del castellano sinaloense: el desmadre, el relajo, las parrandas de tres días de tambora y trombón por las calles de Tierra Blanca, el barrio de Culiacán.

Qué chingados, es tu tierra, no tienes tanto que perder, te la juegas, y hasta te diviertes un rato. Total vida, ahí te quedas. Si tienes que llevar una carga a Sonoíta, pues le entras y ahí vas pagando, a la Federal de Caminos, al ejército, a la judicial federal, a la judicial estatal, a la municipal, para todos hay. La aventura. Una vida de película. Y aparte te diviertes, te vas al otro lado a comprarte botas de 500 dólares y sombreros de cowboy en Arizona, como el hombrecito de Marlboro. Y te bajas el miedo con mota o con coca. Mientras vas pasando los retenes. Todo está arreglado. Todo mundo está metido en el ajo.

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Mensaje por Rogorn » Vie Mar 23, 2012 7:32 pm

Los Tigres del Norte acercan a España los narcocorridos de 'La Reina del Sur'
La banda que revolucionó la música popular mexicana inicia hoy en Pamplona su gira
Juan Munguía - El País - 17/07/2003

Más de 500 canciones, 130 discos de platino en Estados Unidos, 30 álbumes y otros 30 años en los escenarios. La banda mexicana Los Tigres del Norte regresan a España para presentar su último disco, 'La Reina del Sur', inspirado en la novela del escritor Arturo Pérez-Reverte del mismo nombre. Orgullosos de que se les considere los portadores del sentir del pueblo mexicano, la banda que ha popularizado el llamado narcocorrido comienza hoy su segunda gira por España, una gira que incluye ocho actuaciones y que comienza esta noche en Pamplona. Son atentos, parlanchines, y confiesan estar "encantados de visitar España", un lugar donde, dicen, se sienten "muy a gusto". Además de actuar en Pamplona, en el festival Pirineos Sur, Barcelona, Valencia, Madrid, Málaga, Cartagena y Santiago de Compostela, la banda que ha revolucionado la música popular mexicana está en España para saldar una deuda: conocer personalmente a Arturo Pérez-Reverte.

El escritor y académico español ha confesado públicamente que el narcocorrido titulado 'Contrabando y traición' fue el "click" que le impulsó a escribir 'La Reina del Sur'. El grupo le devolvió el favor titulando así su disco y escribiendo una canción inspirada en el libro de Reverte, que relata la trágica historia de la contrabandista Teresa Mendoza. "Todavía no hemos tenido oportunidad de conocer a Arturo", confiesa Jorge, uno de los cuatro hermanos Hernández que, junto con su primo Óscar, forman la banda. "Hemos aprovechado esta visita para concertar una cita".

El grupo mexicano lleva 30 años cantando a la inmigración, a la situación de los hispanos en EE UU, a los espaldas mojadas. Sus letras lo mismo denuncian la corrupción de los Gobiernos que retratan la vida de un padre que vive en la miseria o de un narcotraficante de la frontera. Para Jorge, el hecho de que el grupo lleve 30 años afincado en California no supone un problema al denunciar los males de su país de origen. "Vamos y venimos constantemente", asegura, "Además, las historias que contamos en nuestras canciones son las del pueblo en general, les pueden pasar igual a un mexicano, a un colombiano o hasta a un europeo".

Sus letras comprometidas ya les han costado algún disgusto. No con el presidente Fox, con quien, aseguran, "no hemos tenido ningún problema", aunque se lamentan de que no haya podido hacer todo lo que prometió. Los problemas han surgido con la censura. En cuatro Estados mexicanos algunas de sus canciones han sido vetadas. "Nos duele", confiesa Jorge, "nos parece un error. Los problemas no se solucionan negando su existencia".

Tampoco les preocupa el hecho de que sus letras, en las que a veces se resalta el coraje de delincuentes, se puedan malinterpretar. "La gente joven no es tonta y entiende nuestras canciones. Contamos historias que ya pasaron, y las contamos como ocurrieron, no hacemos héroes, simplemente retratamos a la gente tal y como era. Luego la gente lo entiende como quiera".

Controvertida o no, lo cierto es que el éxito de su música les ha procurado un privilegio inédito en EE UU. El grupo cuenta con su propio "día nacional". El 17 de junio, decenas de emisoras estadounidenses retransmiten sin cesar canciones de Los Tigres del Norte. "Es algo muy bonito", comenta con orgullo Hernán.

Pese a tanto éxito, hay quien dice que en Los Tigres se están ablandando. El propio Reverte comentaba hace unos meses que la banda se estaba "amariconando" un poco. "¿De verdad dijo eso?", dice Jorge con sorpresa, "Tal vez sea por cosas de la producción. No sé, tendremos que preguntarle cuando lo veamos", añade con una sonrisa.

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Los Tigres del Norte: «A veces, la música sirve de ayuda a la gente humilde en sus demandas»
Manuel de la Fuente - ABC - Madrid - 17/07/2003

Allá en México siempre lindo y querido, los Tigres del Norte son una de las bandas más populares. Al modo y manera de lo que en Colombia, sin ir más lejos, sucede con el vallenato, o de nuestros romances y coplas de bandoleros, ellos han convertido el corrido en un género casi periodístico, mediante el cual narran las crónicas, algunas de sucesos, de lo que sucede en las dos orillas del Río Grande. Narcotraficantes y prostitutas, policías corruptos en busca de mordida, poderosos despiadados, corazones hechos pedazos, espaldas mojadas en busca de la tierra de los sueños, campesinos justicieros, leyes arbitrarias, periodistas «desaparecidos» son algunos de los personajes que se asoman a las «noticias» que ellos cantan. Hoy empiezan en Pamplona una gira por varias ciudades españolas para presentar su último álbum, 'La Reina del Sur', basado en la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte. Aquí sí que hay tomate. Porque no es nada habitual que un libro sirva de inspiración a un trabajo discográfico. «La verdad es que la historia es bastante sencilla -asegura Jorge Hernández, acordeonista de la banda-. Pérez Reverte comentó que le gustaría que su libro de trescientas y pico páginas nosotros lo pudiéramos cantar en tan sólo tres minutos. Y dicho y hecho».

Con los Tigres, todo queda en familia, porque el grupo lo componen cuatro hermanos (Hernández, por más señas) y un primo, lo que no impide que este negocio familiar sea millonario en ventas y rentable en premios, incluido un grammy y doce nominaciones, cifras que apabullan casi más que sus letras políticamente incorrectas, bajo esa etiqueta de narcocorridos que no les estorba. «No, no nos molesta -continúa Hernández-. Simplemente, digamos que Los Tigres del Norte hacen corridos con amor, con mucho amor». Sus rancheras, polkas y corridos también triunfan más allá de río Grande, al otro lado de la frontera, donde sus compatriotas se juegan, a cara y cruz, las habichuelas del sueño americano, y por supuesto en su tierra, quizá porque si como dijo León Felipe «el día que el hombre sea libre la política será una canción», los Tigres están convencidos de que donde a menudo no llega la justicia sí llega la música. «En muchas ocasiones, las canciones sirven de ayuda al pueblo, a la gente humilde en sus demandas. Desde luego nos gusta pensar en positivo, nos gusta pensar que eso es realmente cierto». Después de Pamplona, recalarán mañana en Huesca, Barcelona (20), Valencia (22), Madrid (24), Málaga (25), Cartagena (26) y Santiago de Compostela (28).

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Un corrido muy mentado
El País - 28/07/2003

Arturo Pérez-Reverte, novelista y ahora académico de la Lengua, descubrió en 1987 la música de Los Tigres del Norte, un famosísimo grupo de narcocorridos que en 1968 dejó el norte de México para vivir y cantar en Estados Unidos. El corrido ‘Romance y traición’ [sic] de Los Tigres está en el origen de 'La Reina del Sur', su novela más mentada. Ahora, en un restaurante de Madrid, antes del concierto madrileño del grupo, se encontraron Los Tigres del Norte con el escritor que en España ha hecho famosos sus corridos. Pérez-Reverte había dicho que últimamente había en sus canciones mucho romance. "Aquí te traemos 20 canciones, para que veas que seguimos siendo los mismos... Nuestras canciones son de amor, pero de amor... didas". Los Tigres del Norte son cuatro hermanos -Jorge, Hernán, Eduardo y Luis, todos ellos Hernández- y un primo, Óscar Lara. Todos se sentaron en torno a Pérez-Reverte para celebrar un éxito que ellos han agradecido dedicando un corrido a la novela que inspiró su propia canción, 'La Reina del Sur': "Voy a cantar un corrido, / escuchen muy bien, mis compas, / para la Reina del Sur, traficante muy famosa, / nacida allá en Sinaloa, la tía Teresa Mendoza". Se intercambiaron noticias: la película basada en la novela, que tendrá música de Los Tigres y será producida por Plural, se estrenará en otoño de 2005, la novela saldrá en inglés en enero de 2004 y Los Tigres sacarán su disco, con 'La Reina del Sur', en octubre de este año, en España, producido por Muxxic, de Gran Vía Musical. Pérez-Reverte les hizo preguntas y les levantó la moral ("en México tenéis gente que mataría por vosotros"), porque a veces en su país natal Los Tigres tienen dificultades por el tono de sus letras, crónicas aceradas generalmente de las relaciones de los narcos con el poder. E hizo crónica de lo que significan: "Cómo habéis calado en el alma de la gente. Habéis dado voz a un México humilde, que trabaja, y lo habéis hecho sin perder el contacto con la raíz de donde venís". Pérez-Reverte les contó cómo vivió en Sinaloa, en la cercanía de los narcos, cuando fue a inspirarse en el ambiente que sería fundamental en su novela. "Gastan en una noche", dijo en alto, "lo que yo gano en un mes". Y uno de los concurrentes del bar sinaloense comentó: "Pues ganas bien poco, mi buey" [sic]. Cuando regresó a presentarla a la capital, Culiacán, uno le dijo: "Me leí tu pinche ladrillo. La historia del narco me dio igual, pero me encantó la historia de amor". Para despedirse del almuerzo, Pérez-Reverte celebró con Los Tigres una de las mejores líneas de sus canciones ("Yo soy hombre natural y a ti te hicieron teniente") y les dejó este piropo: "Una canción vuestra explica mejor la historia de México que un libro de 500 páginas". En su día, el novelista dijo que escribió las más de 500 páginas de 'La Reina del Sur' porque era incapaz de escribir un corrido como los de Los Tigres del Norte.
Última edición por Rogorn el Lun Nov 05, 2012 12:33 pm, editado 1 vez en total.

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