'Sidi' (2019)

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Rogorn
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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Jue Nov 07, 2019 11:10 am

Pérez-Reverte reclama líderes como El Cid: “Tenemos una basura de políticos”
David Barreira - elespanol.com - 06/11/2019

El fantasma del Cid Campeador cabalga imponente por la mayor cita en la que se congregan los académicos de la lengua española, no los de la historia. Apenas hay guiños a las voces hispanoamericanas más emblemáticas de la literatura: una mención a Cervantes en el preámbulo inaugural, unos poemas que recita Ida Vitale en una pequeña sala… Pero ninguno goza del espacio en prime time dedicado a Rodrigo Díaz de Vivar, figura heroica por antonomasia. El caballero burgalés, mitad leyenda mitad de carne y hueso, absorbe el protagonismo en los principales eventos del XVI Congreso de la ASALE. Hay un momento de éxtasis dramático el martes cuando José Luis Gómez, académico de la RAE y actor que se ha metido en la piel de figuras como Unamuno o Azaña, con su vozarrón imponente, una fuerza interpretativa arrolladora, realiza una bravísima lectura teatralizada del 'Cantar de mio Cid' original que habría que llevar al teatro.

La noche siguiente surge Arturo Pérez-Reverte como la gran estrella (de masas) del congreso: un escenario montado exclusivamente para la enésima presentación de su último libro, 'Sidi' (Alfaguara), en el patio de la Fundación Cajasol, lo que hace varios siglos era la Real Audiencia de Sevilla. Se leen pasajes de su novela de frontera, que dice haber escrito como si fuese un western, disfrazándose de John Ford, y la gente aplaude, y ríe sus bromas sobre la actualidad política.

'Sidi' ya está suficientemente masticada por el público —en los primeros cinco días se vendieron 25.000 ejemplares—, también la génesis que brotó de la cabeza del académico de la RAE; pero no resulta finita la reivindicación de la figura de El Cid, que no se agota, que protagoniza debates históricos y provoca que Ida Vitale, a sus 96 años espléndidos, se trague una charla de su colega, que dura más de una hora. La renovada atracción del Campeador, que ni en el franquismo, cuando se glosaba: "El Cid, camisa azul, por el cielo cabalga". Como bien se recuerda hábilmente en una escena del 'Mientras dure la guerra' de Amenábar.

“Don Pelayo, El Cid y Franco son una misma cadena de cruzada española”, dice el creador de otros personajes como el Capitán Alatriste o Lorenzo Falcó. “Pero el franquismo no tuvo ideología: Franco no era fascista, fue un militar autoritario. El problema es que se apropió de todo cuanto pudo: la Falange, Don Pelayo, El Cid, los cruzados en la Guerra Civil… Y esa apropiación indebida hace que El Cid quede marcado como patriotero, que cierta derecha se haga con él y cierta izquierda lo rechace. El problema de la democracia española es no haber sabido limpiar los símbolos del franquismo. Por eso quería construir un Cid despolitizado, quitarle la camisa azul”.

Amante de la historia de España, Pérez-Reverte ha lamentado la mediocridad de la clase dirigente española, aludiendo con picardía al debate electoral del pasado lunes —“lo vi con interrupciones, me levantaba, vomitaba un rato y volvía otra vez”—, pero asegura que es un mal endémico: “Fernando VII, Isabel II… tenemos una basura de políticos en todas partes, pero son sangre de nosotros: los hemos criado, amamantado, nutrido… representan nuestras demagogias, por eso están ahí. Los hemos generado nosotros, es lo que nos merecemos tener. Cuando veo a Sánchez, Rivera, Casado, Iglesias… se me quita la compasión. Cuando venga el napalm, a tomar por culo".

El novelista y periodista ha querido hacer también una breve semblanza de España, “un país donde se ha juntado lo mejor y lo peor, tanto la gloria como el desastre”. “El español es bueno cuando está acorralado, y solo lo hacemos bien en los cuadros de Goya”, ha señalado, para lanzar un último sablazo a los "analfabetos de Bruselas”, que buscan acabar con el elitismo y “elevar el nivel del mediocre y reducir la excelencia”. Si El Cid levantara la cabeza, el 10-N igual terminaba en Moncloa. Reverte ya le ha hecho la campaña.

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Pérez Reverte muestra en Sevilla su Sidi más personal
María Fidalgo Casares - mundiario.com - 07/11/2019

El periodista sevillano Jesús Vigorra y el escritor Arturo Pérez Reverte tuvieron una distendida charla sobre su última novela 'Sidi', que ha alcanzado la astronómica cifra de cien mil lectores en apenas un mes de su edición. Con la presencia de Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol y el Presidente de la Real Academia, Santiago Muñoz Machado, fue una de las comparecencias más esperadas del XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale). Se comunicó que continuaría el ciclo Letras en Sevilla, en marzo con un tema “ de gran interés”, pero que no desvelarían, y justificaron su interrupción por las convocatorias electorales. Pérez-Reverte ha optado desde hace tiempo por este fluido formato, que el espectador siente más cercano que la clásica presentación. Para ello, en sus actuaciones sevillanas suele formar un tándem con Jesús Vigorra, probablemente el mejor comunicador cultural de nuestro país. Las invitaciones se agotaron pocas horas después de que se ofrecieran al público, por lo que el aforo estaba completo. Intelectuales, políticos, periodistas, un gran número de académicos, y mucha gente conocida de la ciudad entre el público, entre el que curiosamente estaba el torero Manuel Jesús, de sobrenombre “El Cid".

El acto comenzaría -y cerraría- con una espléndida lectura de un pasaje del libro por el actor Alfonso Sánchez, conocido, entre otros motivos por ser uno de los Compadres. Jesús Vigorra hizo una breve y original presentación del escritor, y poco después ya entraron en faena, sentados en dos ampulosas butacas Chester en el imponente patio del edificio Cajasol. Intercambiando con eficacia la fórmula pregunta-respuesta-reflexión, y destilando camaradería, ambos fueron desgranando distintos ámbitos de una novela “de frontera con jergas y hablas”, desde las motivaciones para escribirla al retrato del personaje. Se avanzó que era sobre todo una “novela de miradas”, porque como matizó Pérez-Reverte, entonces “mirar era sobrevivir, porque el mundo era un lugar hostil”. Comentó también que no escribió esta novela por ninguna razón especial: “Nunca lo hago, sólo lo hice en el caso de Trafalgar o 'Un día de Cólera', por el 2 de Mayo. Pero un día surgió a raíz de ver un western de Ford… Una novela de frontera, de caballos y buscavidas, y el atractivo de cómo esta figura legendaria consigue el pasar a la historia por encima de los reyes de su tiempo". La maravillosa portada la ha realizado su amigo, y el mejor pintor español de historia militar de todos los tiempos, Augusto Ferrer-Dalmau, cuyo sobrenombre, "el pintor de batallas" le dio el propio escritor.

Quedó muy claro en toda la jornada que 'Sidi' es sobre todo la mirada personal del autor sobre el personaje. Su explicación fue entremezclada, quizás de forma más extensa que en otras ocasiones, con la narración de algunas de sus vivencias cuando era reportero de guerra junto al Frente Polisario, con los croatas de la antigua Yugoslavia o Eritrea, experiencias que habrían marcado a Sidi, por la dosis de realidad que transmite. “Las cosas se saben por haberlas vivido, mi biografía la llevo en mis novelas. En el mundo de la guerra ha cambiado la tecnología, pero el idioma es el mismo desde hace miles de años, agresión, supervivencia, violencia, valor... Fueron 21 años en territorio de frontera, que están ahí".

"También están mis lecturas, la biblioteca de mi infancia, que tanto contribuyeron a mi formación. Mi abuela compró mi primer 'Cid' de José Zorrilla, pero me encontré con que el Cid de mi colegio religioso era otro, por la apropiación franquista. Era un Cid patriotero del que se apropió la derecha y que la izquierda, por ello rechazó, y ambos se equivocaban. Fuera de complejos, he ido al Cid soldado y le he quitado la camisa azul. Consulté todo tipo de bibliografía, hasta incluso la musulmana, que hablaba de un Cid brutal y asesino. Como del Cid real hay sólo un 15 por ciento y el resto es leyenda, en ese ámbito yo me muevo con libertad" -incluido el maravilloso lema que le atribuye, "Que me odien pero que me teman”.

Vigorra analizó que encontraba códigos revertianos en el personaje, como los tenía Falcó o el propio Alatriste. El autor explicó que todos los marginados, o desterrados necesitan un código, algo a lo que agarrarse. En este caso es la lealtad al rey Alfonso VI, pero que no responde a un vínculo moral, o de vasallaje. En esta línea, no abordó la acusación de leyendanegrismo de su Cid, que vuela por las redes. Cuando Vigorra le pidió que hablara del personaje que sale peor parado, un “malaje” catalán para más señas, el conde de Barcelona, Reverte aclaró que esta libre de toda sospecha anticatalanista, porque es un personaje rigurosamente histórico.

Uno de los momentos que más gustaron al público fue una segunda lectura, en el que el propio Reverte tomó en su voz la personalidad del propio Cid enfrentándose a uno de los suyos, interpretado por Vigorra, que estaba a punto de ser condenado a muerte sin remisión posible. Recibieron por ello una gran ovación. Tras ella, Vigorra habló de que el escritor "se entregaba a sus miles de lectores en cada obra nueva", pero Pérez-Reverte matizó que se consideraba sobre todo novelista. "Yo cuento historias, y la novela debe ser un artefacto que funciona de forma eficaz. Seguiré escribiendo novelas, si puedo, hasta que muera".

De Stendhal a la 'Ilíada', los westerns de John Ford o el Credo Legionario fueron citas que hicieron el evento erudito y ameno, pero fueron algunas de las reflexiones finales las que hicieron las delicias del auditorio: el azar, la fatalidad, la aceptación de la muerte, la deslealtad... El Reverte más negativo y crítico salíó con una brutal denuncia al sistema educativo: “Está hecho para destruir la inteligencia, y sus estragos son irreversibles”. Igual de demoledora fue su valoración de la España actual: "Siempre pensé que el pueblo español seguía el “Dios qué buen vasallo si tuviera un buen señor” porque había tenido malos dirigentes, pero cada vez lo pienso menos. Dicen que los españoles no merecemos tener esos políticos, a cual más mediocre. Pero no estoy de acuerdo. Creo que realmente son los políticos que merecemos, porque nos representan. Encarnan lo que hemos sido, somos y pretendemos ser".

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«El sistema educativo europeo está hecho para destruir la inteligencia»
Javier Ors - larazon.es - 07/11/2019

La guerra, el desencanto, la literatura, la incertidumbre. El novelista Arturo Pérez-Reverte presentó su última novela, 'Sidi', basada en la figura del Campeador de Vivar, en uno de los actos programados en el Congreso de la Asale de Sevilla. Una charla, precedida por la lectura de algunos fragmentos en la que desgranó las claves esenciales del héroe, pero en la que terminó hablando de la vida, del horizonte que ofrece la vida y de sus experiencias en los conflictos. Relató algunos de los capítulos que vivió en el frente durante su época como corresponsal, cómo aquella vez en que un soldado le socorrió y le ayudó a cortar la hemorragia que le había producido un corte en la muñeca izquierda. «Sentía la sangre y pensé que podía tener graves problemas, así que solicité ayuda. Era de noche y en medio de la oscuridad vino hacia mí un hombre. No pude ver su rostro y de él sólo recuerdo el olor que deja la ropa sucia y la grasa de las armas. Sin decir nada me vendó el corte. Así es la guerra».

Arturo Pérez-Reverte reveló cuáles eran sus preferencias y sus creencias más profundas: «Creo en los amigos, en que voy a morir y en los libros, que me ayudan a sobrellevar los días y entender mejor el mundo». El novelista habló del Cid, que es su Cid, el que ha glosado a partir de la documentación y la literatura (“De lo que se conoce de él, solo un 15 o un 20 por ciento es real. El resto es leyenda”), repasó detalles precisos del siglo XI y acabó hablando de la actualidad y de la deriva que está tomando la sociedad: «Todo el sistema educativo europeo está hecho para destruir la inteligencia, cualquier vestigio de individualidad. Todo el que destaca por algo, que le gusta leer, que no le gusta hacer deporte o cantar a la vez que los demás, es perseguido. Las clases no se han dispuesto para que los listos aumenten el nivel de los mediocres, sino al revés».

El novelista recordó el debate electoral del pasado lunes y mostró su desacuerdo con el espectáculo que ofrecieron los diferentes candidatos políticos y señaló: «Hoy en día ya no interesan las voces autorizadas. Sólo hay que ver las tertulias. Unicamente van periodistas. Nunca se acude a las personas que están autorizadas en cada una de las materias. No se las invita porque no interesa a nadie lo que tienen que decir. La pregunta es dónde están los futuros Churchill, los líderes buenos o malos que deberían conducir esta sociedad. Y la respuesta es que no hay». Después apuntó: «Pablo Iglesias, Sánchez, Casado.... no han caído del cielo. Tienen nuestros vicios y todos nosotros somos culpables de eso. Yo también».

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Rogorn
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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Dom Nov 17, 2019 11:59 am

El Cid vuelve a batallar
Guillermo Rotschuh - confidencial.com.ni - 17/11/2019

“Pero tú eres una leyenda viva, Sidi Qambitur. Contigo vencería yo a los hombres, a los diablos y a los ángeles del cielo”.

Arturo Pérez-Reverte mantiene su propensión de fabular y recrear personajes y acontecimientos históricos. Una constante en su profusa obra narrativa. Gradúa hasta donde puede ficción y realidad. Las historias reales las complementa con su imaginación. En 'Sidi, Un relato de frontera' (Alfaguara, 2019), constituye otro intento por lanzarse al vacío. Se toma todos los riesgos que supone traer de regreso hasta nosotros al Cid campeador. Lo evoca y emplaza. Un desafío del que sale airoso. La mezcla de humor y la densidad del relato, la necesidad de utilizar voces andaluzas del siglo XI, la caracterización de los actores del drama, el uso de la terminología ecuestre y la estructura narrativa, confieren verosimilitud a la obra. Una nueva conquista.

Al invitarnos a participar en los preparativos de la batalla que el Cid sostendrá con los moros, nos hace partícipes de una época que sabemos habitada por hombres rudos, barbados, prestos a la lucha, sirviendo al rey sin asomos de cansancio ni dobleces, aunque muchas veces la traición y los cambios de bando dependen de la paga. Pérez-Reverte se regodea en cada descripción. La discusión de la estrategia a la luz tenue de teas colocadas bajo su tienda, la revisión del mapa para determinar el lugar exacto donde deberá hacerse la emboscada, el santo y seña en la oscuridad de la noche, el chasquido de los caballos, el toque de cornetas anunciando el juicio final y el choque de espadas apostando al triunfo, dan sabor especial a esta novela histórica.

¿Después de leer la novela de Pérez-Reverte nuestra visión del Cid —Sidi como gustaban llamarlo los moros— debería cambiar? ¿Trata de redimirlo? El hecho que el Cid haya peleado al lado de los moros queda doblemente justificado. Apremiado por las circunstancias no le queda otra alternativa que batallar al lado de los enemigos a muerte de los cristianos. Alfonso VI lo lanzó al abismo. Eso nunca cambió su fidelidad con el rey de Castilla. Nunca aceptó las diferentes propuestas de guerrear en su contra. Como muestra de lealtad, siempre apartó el porcentaje que por ley pertenecía a su rey como parte del botín ganado en combate. No hubo manera que lo mal dispusieran con Alfonso VI. Actitud que lo enaltecía frente a los demás.

¿Al cumplir fielmente con las cargas establecidas y al ser aceptadas por Alfonso VI, la condición de mercenario del Sidi queda lavada? Sus afectos los tenía a buen resguardo. Con cierta nostalgia, el recuerdo de Jimena, su mujer, laceraba su corazón. Lejos de casa, el Sidi y sus hombres sentían el peso inconmensurable de la soledad. Eso al menos sugiere el nuevo canta-autor de su gesta. El valor del Sidi sobrepasando riesgos y su fidelidad hacia el rey Sancho, son evocadas por la forma temeraria que lo rescata. Cautivo entre trece jinetes, su alférez, el Cid, lo salva de la muerte. La inquina de Alfonso VI obedece a la derrota que le propinó cuando vadeaba el Cea y por haberle obligado a jurar frente a todos, que no había matado a traición a Sancho.

La ilación del relato y el desarrollo de la trama son un solo engranaje. La ironía y mordacidad una constante. Se asiste de ellas hasta en las horas trágicas. Una manera de reafirmar el temple de los hombres de la mesnada del Sidi, guerreros forjados en la guerra, aguantando hambre, sol y agua. Listos siempre para combatir al lado de un jefe dotado de una capacidad excepcional, capaz de guiarlos y salir airosos en cualquier reto. Exalta, como debe, la relación fraterna entre el Sidi y Minaya, segundo jefe y apoderado de los suyos. Con paciencia franciscana y de forma prolija narra la primera parte, "La cabalgata". Pérez-Reverte deja sentir su largo aliento narrativo. ¿Un regusto especial por alargar y detallar la persecución de los moros por el Sidi?

Una característica que vuelve apetitosa a cualquier novela, radica en la capacidad que muestra el escritor por crear una atmósfera envolvente. Pérez-Reverte, amigo del detalle, nos hace sentir el olor a sudor, cuero y metal que desprenden los soldados, en su marcha inexorable hacia la contienda. Narra de forma precisa como colocan los escudos en la grupa de las bestias y acomodan las lanzas en los estribos. Sentimos el ruido de los cascos de las cabalgaduras. De manera morosa relata los movimientos de la tropa, cambiando de postura para no fatigar el cuerpo. Pérez-Reverte muestra su ferocidad en la batalla. Su condición aventurera y su lealtad hacia el Cid. Se aferraban a él por el prestigio y la aureola que le precedían. Un honor luchar a su lado.

Meterse entre el pellejo del Sidi viene a ser una odisea; inclinado a la provocación constante de académicos de la lengua y otros especímenes, más de alguno leerá esta novela con lupa en mano. Pérez-Reverte se mueve sobre terreno escarpado. El apego al dato se vuelve imperioso. Las licencias de las que puede echar mano son muchas, ninguna sin embargo le habilita de hipostasiar la verdad. Él lo sabe mejor que nadie. La cauda de enemigos que se ha echado sigue creciendo. Están prestos. ¿En el colmo de la envidia y malestares, no le perdonan su derroche creativo? ¿Su producción desmesurada? ¿Olvidan que el escritor se dedica de tiempo completo a uno de los placeres más gratos del universo? Su constancia lo reafirma. No para de escribir.

Hay dos aspectos del relato que me recuerdan al patricio romano Julio César, la relación que guarda el Sidi con la tropa y el esmero con que selecciona sus caballos. La vida en la batalla pende de la maestría con que conducen a la bestia. Guerrero y caballo eran uno solo. Seleccionados y adiestrados con celo, Persevante y Cenceño, fieles hasta que la vejez y la muerte los alcance. El célebre Babieca, lo compró al moro Ali Farach. Una escogencia escrupulosa. El Sidi jamás consintió que se los ensillaran antes de partir a su encuentro con la vida o la muerte. Un gesto que enaltecía al guerrero. Como Julio César se comportaba como uno más de los soldados. No era partidario de tener mayores prerrogativas de las que gozaba su mesnada.

El secreto de una fama bien ganada, no pasaba por alto para un observador perspicaz. Mutamán, rey de Zaragoza, un moro afiebrado a cuyo servicio estuvo después del destierro, se dedicó a observarlo en la hora definitiva. Antes y durante la batalla contra los ejércitos de su hermano Mundir (heredero Lérida, Tortosa y Denia) y Berenguer Remont, conde de Barcelona. Comprobó que su prestigio lo cimentaba en su arrojo y valentía, siendo virtuoso en el combate. “Sabes mandar. Renuncias a privilegios que te corresponden: duermes como todos, comes lo que todos. Jamás dejas a uno de los tuyos desamparado, si puedes evitarlo… ¿Estoy en los cierto?”. Claro que lo estaba. Sidi Qambitur labró su ascendiente a fuerza de combatir y servir como prototipo a sus hombres.

¿Convertirá Pérez-Reverte en una zaga su relato sobre el Cid? Es probable. No estira la historia hasta su muerte. ¿Veremos al Sidi librando nuevas batallas? ¿O podemos concluir que su objetivo fundamental ya lo cumplió? En un mundo donde la épica está de baja, Pérez-Reverte decidió meterse en los entretelones de una historia milenaria. Desde mis primeros años de estudiante de secundaria, nuestros profesores ponían énfasis especial al hablarnos de los cantares de gesta, destacando la figura del Cid Campeador. A Berenguer Remont, el Sidi pide entregarle su espada a cambio de su libertad. La espada Tizona con la que ofreció rebanarle el cuello. Espada-símbolo como su caballo Babieca. No hay persona más o menos informada que lo ignore.

Con intención premeditada, Pérez-Reverte consigue la proeza de poner frente a nuestros ojos las cualidades que requiere un verdadero líder en épocas de sequía. Entre el epígrafe —Hay hombres que son más recordados que naciones enteras, de Elizabeth Smart— y el final de la obra, existe correspondencia plena. En el diálogo que sostiene el Sidi con Berenguer Remont, engreído, dando muestras que la derrota no había mellado su carácter, le grita irritado: “—¿Oyes lo que te digo Ruy Díaz?… Dentro de unos años nadie recordará tu triste nombre”. Con humildad muy suya asintió, respondiéndole: “—Probablemente señor—dijo—. Probablemente”. Pérez-Reverte ratifica algo que todos sabemos. El Sidi sigue vivo, ganando nuevas batallas aun después de muerto.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Lun Nov 18, 2019 10:07 am

Sidi
juanrio - hislibris.com - 18/11/2019

Si existe en nuestra literatura un personaje que encarne el papel de héroe con todos sus atributos sin duda es el Cid, Rodrigo Díaz de Vivar. Constituye un arquetipo perfectamente exportable, a pesar del manoseo nacional que sufrió en otros tiempos, tanto como otros que junto a él forman un pequeño corpus en nuestra literatura: Don Quijote y Sancho, la Celestina o el Lazarillo, pocos mas. Pérez-Reverte ha cogido a el Cid, su Sidi, personaje mas legendario que histórico y tomando una pequeña parte de su aventura vital nos ha dejado una magnífica novela de aventuras. Abarca esta desde poco después de su destierro de Castilla hasta su servicio al rey musulmán de Zaragoza, Al-Mutaman, en su enfrentamiento con los reinos de Aragón-Navarra (Sancho Ramírez), Lérida (Al-Mundir) y el condado de Barcelona (Berenguer Ramón II). Un período corto pero de una enorme intensidad ya que en él, ya antes, se forja la figura heroica del Campeador y el despertar de la admiración de unos y otros por un hombre que, en la literatura, es de una sólida pieza.

Según el propio autor estamos en territorio de frontera y su protagonista es una parte importante de ella, moviéndose entre reinos y facciones, sirviendo a quien quiera contratar los servicios de su mesnada. Nos traslada la novela a esa frontera tan salvaje como la del salvaje oeste, y 'Sidi' nos recuerda a esos personajes que encarnaron en el cine John Wayne o Gary Cooper, hombres íntegros, duros pero buenos, capaces de arrasar por la fuerza con quien se pusiera por delante pero también de dar la vida por una causa justa.

Se divide la novela en tres partes bien diferenciadas y que nos permiten comprender las acciones y motivaciones de su protagonista, quienes sirven junto a él y los enemigos a los que se enfrenta. La primera de ellas, La cabalgada, cargada de épica, sirve para que conozcamos a este Cid revertiano, su hueste y a que y a quien se enfrenta en la frontera incierta entre reinos cristianos y musulmanes, aliados o enfrentados entre si, sin mas motivación que la conveniencia y la necesidad. Aventura en estado puro, disfrute para el lector del genero, la novela histórica, para el incondicional de Pérez-Reverte o para quien solo se plantee pasar un buen rato leyendo y conocer un poco mas, si cabe, al personaje. Acción bien narrada, con un lenguaje cercano que utiliza algunas palabras que han desaparecido de nuestro uso común pero sin caer en el arcaísmo ni hacernos necesitar un diccionario.

La segunda parte nos cuenta la búsqueda de un señor que tome a su servicio al Cid y le permita mantener su tropa. Aquí vemos como aparecen sus enemigos y como un caballero cristiano puede ponerse al servicio de un rey musulmán, algo que sin duda puede chirriar, dado como se ha tratado el personaje históricamente, pero que no debió ser en nada extraño para los parámetros del siglo XI, cuando aún no existe, ni se imagina, la idea de España y conviven en la península ibérica diversos reinos y distintas religiones. No caigamos en la fácil España de las tres culturas y la convivencia pacífica entre ellas, cualquiera que haya estudiado o leído un poco la historia de nuestra península sabe que eso es mas un deseo buenista que la realidad que vivieron nuestros antepasados.

La tercera parte de la novela se ambienta en la batalla de Almenar en la que se enfrenta el ejército del rey de Zaragoza y la hueste cidiana contra leridanos y barceloneses. Batalla que podemos “ver” gracias a la maestría con la que el autor nos va moviendo de un lado a otro del campo de batalla. Y un final que parece anteceder a una nueva novela, pero creo que, muy acertadamente, acaba ahí, en esa última conversación entre el Conde de Barcelona y Rodrigo Díaz de Vivar, Sidi.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Lun Dic 02, 2019 11:33 am

Pérez-Reverte en busca del héroe en la Edad Media
Olga Connor - elnuevoherald.com - 21/11/2019

Quiero hacerle una pregunta a Arturo Pérez-Reverte, que quizás responda el domingo por la tarde, en su comparecencia en la Feria del Libro de Miami que el escritor clausura de manera soberana. Lo merece porque ha triunfado en las letras de ficción, con 'El Capitán Alatriste', 'La Reina del Sur', 'El Club Dumas', y tantas otras novelas, y es periodista de batalla, primero como corresponsal en multitud de guerras, y después como comentarista político. Sus tuits son más interesantes que los de otras personalidades, con un tinte de ironía, y un “no sé qué” de rasgos de opinión provocadores e inquisitivos.

En esta novela de personajes masculinos, apenas hay recuerdos y alusiones a esposa e hijas. Y lo que pregunto es si el autor admira al 'Sidi' (Señor en árabe). Es decir, al que los moros mismos le pusieron el nombre traducido luego a Cid Campeador en castellano, protagonista de su nuevo libro Sidi (Penguin Random House). El que era Rodrigo (Ruy) Díaz de Vivar, héroe castellano del siglo XI, sobre el que se escribió un poema épico en el siglo XII, El Cantar de Mío Cid, muy idealizado, como campeón de las huestes cristianas, batallando bajo la advocación de Santiago contra los moros. Aunque irónicamente había sido un mercenario. Pero también un héroe, un triunfador. Y Pérez-Reverte se ajusta en parte a la historia real, y en parte busca con su narrativa el ideal mítico que se inventó el poeta del Mío Cid. Ruy Díaz de Vivar hizo pactos con los moros, y lo mismo mataba a moros que a cristianos. Los lugartenientes del Sidi le preguntan por qué se alían con los moros, y es que allí está la paga, les contesta. Pero eso no obvia en la narrativa ciertos conflictos y tensiones entre los guerreros de ambas religiones.

Después de desterrado por el Rey Alfonso VI, de León y Castilla, tiene que vivir en la frontera, y aliarse con quien lo mantuviera a él y a sus huestes. Y sin embargo, en la novela, como en el poema, siempre le es fiel a su rey castellano. Como diría el poeta: “¡Dios, qué buen vassallo! ¡si oviesse buen señor!”. Pérez-Reverte ha dicho en entrevistas televisadas que quiso explorar el carácter del héroe, el porqué de la lealtad. Y se lo va descubriendo al lector. Pinta a sus seguidores, la mesnada, como si fuera la fanaticada de deportistas y artistas del entretenimiento hoy día, pero aquellos estaban dispuestos a luchar y morir por su líder, porque solo había eso: la lealtad y la admiración.

El mismo escritor ha confesado que su obra es del género de los Westerns de John Ford, como 'Stagecoach' (1939), 'The Searchers' (1956), y 'The Man Who Shot Liberty Valance' (1962). Era la vida que llevaban los que vivían en la frontera. Un siglo más tarde, en época de cruzadas, se reescribe la historia para cumplir con los objetivos políticos, al igual que siempre se ha hecho. Pero en esta novela algunos moros parecen ser más nobles. Hay admiración a veces por el personaje del rey de la taifa de Zaragoza, Yúsuf al-Mutaman, un agareno, o aplatanado, con cuya hermana está dispuesto el Cid a tener un encuentro íntimo, pero sobre todo por quien está dispuesto a guerrear y en quien confía. El Sidi recitaba algunos pasajes del Corán y rezaba el pater noster, antes de empezar la batalla en la novela, lo que podría ser un anacronismo. Pérez-Reverte ha criticado públicamente la ingenuidad de los que aceptan en sus ciudades a los musulmanes con su ley Sharía. Es la Tercera Guerra Mundial, ha escrito. “Es la guerra santa, idiotas”, avisó en 'XL Semanal' (09/1/2014). En la narrativa, Mutaman también rechaza la Yihad.

Y hay otro aspecto político de hoy, la cuestión catalana, que se refleja en la novela con una visión crítica del Conde de Barcelona, Berenguer Remont II, quien rechaza al Cid —esto es histórico— cuando este le ofrece sus servicios, usando una frase despectiva: son unos “malcalçats” (mal calzados). Y uno se pregunta por qué pinta al personaje catalán como un esnob. Es uno de los episodios conflictivos de la novela. En escritos periodísticos, Pérez-Reverte ha rechazado la actitud independentista de Cataluña. Dice que se educó a los niños de tal manera que los ha llevado a creer en esa independencia, que destruiría a Cataluña y también desmembraría a España.

Los escenarios son heroicos y de superior belleza, así como los castillos. Así que ya esperamos su presentación televisiva. Sin embargo, la narración no llega a Valencia, que es donde El Cid consigue su mayor triunfo. Y Pérez-Reverte dice que no quiere hacer otro volumen que lo cuente. A ver si lo convencemos.

Arturo Pérez-Reverte, domingo 24 de noviembre a las 6:30 p.m., en Chapman Conference Center (Edificio 3, segundo piso. Hay que reservar en la Internet.)

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Lun Dic 02, 2019 11:59 am

'Sidi'
Juan Carlos Botero - elespectador.com - 29/11/2019

Arturo Pérez-Reverte es un hombre valiente. Y no sólo por haber sido reportero de guerra durante 21 años, metiendo las narices en los conflictos más peligrosos de su tiempo para mantener al público al día, sino por su postura como narrador. Porque se requiere mucho valor para tratar temas tan delicados y candentes, corriendo el riesgo de ser acusado de una de las peores imputaciones de nuestra era, la de ser políticamente incorrecto. Pero este maestro lo hace de frente y en este caso es aún más admirable, porque aquí se ha metido con un tema sagrado en su tierra: el Cid Campeador.

Tocar una figura tan popular y amada por su pueblo exige coraje. Y esta es una por la cual se profesa reverencia patriótica, que además cuenta con una tradición literaria de siglos. Eso significa que el público no se acerca a la lectura de manera desprevenida, sino con la guardia en alto, con ideas y posiciones a favor o en contra. Para un narrador eso es un campo minado. Y aquí vemos a la figura histórica de Sidi, como le decían los árabes a Rodrigo Díaz de Vivar, matando moros o aliándose con ellos para matar cristianos, y eso, hoy en día, es de una audacia asombrosa.

Pérez-Reverte es uno de los mayores narradores de nuestra lengua y esta novela es excepcional. Es un tratado sobre el liderazgo, el talento de un hombre para llevar a otros a seguirlo en empeños peligrosos y hasta suicidas, y está narrada con la destreza y el arte de un maestro de los clásicos. Vemos al héroe en esa tierra de nadie que es la frontera del Duero en el siglo XI, intentando sobrevivir con toda la crudeza de la época, buscando botín, quemando poblaciones y degollando enemigos, sin adornos falsos, y más que verlo lo acompañamos en sus batallas, sintiendo todo el polvo, la sangre, el sudor, la lluvia, el miedo y la gloria. Por eso esta es menos una lectura que una vivencia. Y es inolvidable.

El autor reconoce de entrada que hay muchas versiones del Cid, y esta, afirma, es sólo la suya. Así, no trata de negar las anteriores, sino de ofrecer la propia, de manera honesta y conmovedora. Hay pasajes que lo llevan a uno a comerse las uñas de la tensión, a soltar un sollozo de emoción y a limpiarse las lágrimas de la ternura o de la admiración. Y al final uno siente que ha visto, olido, tocado y vivido una experiencia veraz y hechizante.

Cuando García Márquez publicó El general en su laberinto, la crítica lo acusó de invertir la alquimia del coronel Aureliano Buendía en Cien años de soledad, convirtiendo una figura común en una leyenda, mientras que en el caso de Bolívar él había convertido a una leyenda en una figura común. Nunca compartí esa tesis, porque esa novela me parece una pieza magistral. El hecho es que aquí Pérez-Reverte, enfrentado también a una figura real y legendaria, sortea ese riesgo mostrando la dimensión humana de Ruy Díaz y, poco a poco, nos muestra cómo se forja y crece la leyenda. Pero sin perder de vista que es un soldado de carne y hueso, con miedos, dudas (“Soy un cobarde”, afirma), amores y deseo carnales, que es capaz de estar a la altura de los hechos, a pesar de los peligros, e incluso de ser más grande que ellos. Es sólo un hombre. Pero un gran hombre. Y nunca lo habíamos visto con tanta claridad y con tanto peso terrenal. Gracias, maestro, por otra novela ejemplar.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Dom Dic 08, 2019 7:29 pm

“El presente no se entiende sin el pasado”
Associated Press - 05/12/2019

Para el escritor español Arturo Pérez-Reverte, “el presente no se entiende sin el pasado”. Por eso en su más reciente libro, 'Sidi', recurre a un personaje como el El Cid en busca de mostrar que en la actualidad persisten secuelas de la cultura medieval. “Cuando en mis novelas hablo de historia estoy utilizando mecanismos que permiten comprender mejor por qué somos ahora como somos”, dijo Pérez-Reverte en una entrevista reciente en Miami en el marco de la Feria del Libro. “La crueldad, la violencia, la compasión van juntas”, expresó sentado en un café del centro de la ciudad refiriéndose a algunas de esas características.

Es que el escritor vivió en carne propia la violencia del combate en las guerras y asegura que aprendió que una misma persona puede ser cruel y al mismo tiempo bondadosa. “La guerra me enseñó a ver al ser humano con esa especie de ecuanimidad”, dijo al recordar sus años como corresponsal de guerra que lo llevaron desde Europa hacia América, el Medio Oriente, Asia y África. Pérez-Reverte se abocó de lleno a la literatura a mediados de los 90, tras dos décadas como periodista y corresponsal en conflictos armados que incluyeron las guerras del Golfo, Croacia y Bosnia, Chipre, el Líbano, las Islas Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Libia, Sudán, y Angola.

Después de haber publicado 'Sabotaje', el último libro de la serie 'Falcó', en 2018, y 'Una historia de España' en 2019, se adentró en un viaje por el siglo XI a través de 'Sidi'. La novela, publicada primero en el mundo hispanoparlante en septiembre, aborda una historia de exilio y frontera, de lucha por sobrevivir en un territorio hostil. A lo largo de sus 369 páginas, narra la aventura de un guerrero que, tras un obligado destierro, cabalga para buscarse la vida con un grupo de seguidores que lo respeta y lo sigue. Su carácter y sus hechos de armas lo convertirán en una leyenda viviente. “La violencia, el mal, la crueldad, son cosas muy normales”, expresó el escritor de 68 años, con más de 20 millones de lectores alrededor del mundo. “Mis personajes están más cerca de lo real, de lo que el ser humano habitual suele estar”. Aunque asegura que no se propone llevar ningún mensaje a los lectores, el también autor de 'La reina del sur' admite que lo que intenta es que el público vea la Edad Media para comprender la actualidad. “El presente no ha surgido de la nada”, aseveró tras explicar que si negamos el pasado “estamos renegando nuestra propia memoria, que nos hizo, para bien o para mal, lo que somos”.

Pérez-Reverte, quien comparte su vida entre la literatura, el mar y la navegación y desde hace casi tres décadas escribe una página de opinión en el suplemento 'XL Semanal', que se distribuye en 25 diarios españoles, dijo que a diferencia de escritores que asumen compromisos políticos, éticos o sociales, lo que a él le interesa es contar bien una historia. Punto. “No quiero cambiar el mundo. Yo no escribo para emitir mensajes ni para hacer mejor la sociedad”, sostuvo.

Miembro de la Real Academia Española desde 2003 y autor de cerca de 40 libros, algunos de ellos llevados a la televisión y el cine, también dijo que no disfruta escribir, sino el proceso creativo. “El acto mecánico de escribir me desagrada mucho. Lo que me gusta es imaginar. Documentar un libro es como enamorarse, es como pasar uno o dos años de tu vida leyendo, mirando, viajando”, expresó. Como ejemplo, mencionó cuando fue a Sinaloa, México, y durante un año y medio estuvo con narcotraficantes para documentarse y escribir después 'La reina del sur', sintiéndose ya como un especialista en narcotráfico, trata de mujeres y violencia.

Aunque se define como una persona tranquila, la violencia es parte de sus libros. Y es tal vez la parte más realista, dice, la que vivió en carne propia cuando reportaba sobre guerras. “Es biografía personal volcada”, aseguró Pérez-Reverte. Y admitió que jamás lee sus obras después que son publicados: “Es que esa historia ya escrita ha terminado y ha cumplido su objetivo”.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Vie Dic 13, 2019 6:00 pm

Viaje de Pérez-Reverte al corazón de un país
Verónica Chiaravalli - lanacion.com.ar - 09/12/2019

"Entonces estuvo nuestra patria a dos pasos de realizar su ideal jurídico: que todos los españoles llevasen en el bolsillo una carta foral con un solo artículo, redactado en estos términos breves, claros y contundentes: 'Este español está autorizado para hacer lo que le dé la gana'" (Ángel Ganivet).

"España es un país formidable, con una historia maravillosa de creación, de innovación, de continuidad de proyecto... Es el país más inteligible de Europa, pero lo que pasa es que la gente se empeña en no entenderlo" (Julián Marías).

Ambas citas -entre tantas otras que dan comienzo al libro- marcan el tono (irreverente y a menudo hilarante) y el arco estético (de la gloria al esperpento) que Arturo Pérez-Reverte eligió para acometer, en 'Una historia de España', la tarea de narrar aquellas vicisitudes que eslabonaron el pasado de su gente y de su tierra. Dos obras dedicó este año el autor a la memoria de luces y sombras españolas, territorio que domina con pericia magistral. La estrictamente histórica es fruto de la recopilación de sus publicaciones periodísticas durante más de cuatro años y ya lleva al menos diez ediciones. Así cuenta en ella, por ejemplo, los albores de España: "Estaba habitada por un centenar de tribus, cada una de las cuales tenía su lengua e iba a su rollo. Es más: procuraban destriparse a la menor ocasión, y solo se unían entre sí para reventar al vecino que era más débil, destacaba por las mejores cosechas o ganados, o tenía las mujeres más guapas, los hombres más apuestos y las chozas más lujosas. [...] Envidia y mala leche eran marca de la tierra ya entonces, cual reflejan los más antiguos textos que nos mencionan".

El otro volumen es una fascinante novela de aventuras: 'Sidi' -"un relato de frontera", lo presenta el escritor-, que recrea batallas y campañas del Cid Campeador con una prosa vibrante y una penetración psicológica capaz de tocar la fibras más sutiles del alma lúcida, la que conoce su propia oscuridad, la acepta sin hipocresías y la mantiene a raya con un estricto y personalísimo código de conducta, porque sabe que la traición íntima es la madre de todas las traiciones.

"Hay muchos Ruy Díaz en la tradición española y este es el mío", afirma el escritor en páginas preliminares. Y lo que el suyo logra es, a la vez, la carnadura de un personaje real y la esencia de un arquetipo: del héroe griego al vaquero del western. "Jamás desde que guerreaba había ordenado a un hombre algo que no fuera capaz de hacer por sí mismo. Eran sus reglas. Dormía donde todos, comía lo que todos, cargaba con su impedimenta como todos. Y combatía igual que ellos, siempre en el mayor peligro, socorriéndolos en la lucha como lo socorrían a él. Aquello era punto de honra. Nunca dejaba a uno de los suyos solo entre enemigos, ni nunca atrás mientras estuviera vivo. Por eso sus hombres lo seguían de aquel modo, y la mayor parte lo haría hasta la boca misma del infierno". Así es Sidi.

Dos reflexiones que van más allá de la epopeya literaria (abundan, en verdad, y cada lector hará propia la que le cuadre). Antes del decisivo combate que deberá enfrentar el señor de Vivar (ecos de pesadillas bélicas shakespearianas), el rey de Zaragoza, a cuyas órdenes combatirá el hidalgo, le hace notar al guerrero un punto de su ética cuasiaristotélico: "Solo es importante el final de las cosas" (no confundir con aquello de que el fin justifica los medios), y agrega un anhelo perturbador: "Es lo que desearías cuando llegue, ¿verdad?... Un final que lo confirme todo". Luego, un valiente soldado de Ruy Díaz será insultado por el enemigo de este modo: "Hombre estúpido de lealtades equivocadas". Palabras hirientes que, sin embargo, nos ponen en guardia: estupidez y error suelen ir juntos. Y nadie está a salvo de llevarlos como indeseables e inadvertidos compañeros de viaje, aunque solo sea un trecho del camino.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Vie Dic 13, 2019 6:08 pm

Arturo hubiera querido ser guerrero del Cid
Élmer Mendoza - eluniversal.com.mx - 12/12/2019

Me refiero a Arturo Pérez-Reverte, autor de 'Sidi', su nueva novela, que es un relato de frontera que transcurre en los primeros siglos del segundo milenio, “en aquella España incierta de confines inestables”, publicada por Alfaguara, de Penguin Random House, en España y México, en septiembre de 1919. Desde luego, el personaje es Ruy Díaz de Vivar, el Cid Campeador, cuya leyenda oral se creó en los siglos XII y XIII, y es el primer poema épico copiado en castellano en el siglo XIV que se conserva, y que no sólo fue útil como modelo de lealtad, valentía, honor y respeto entre castellanos de todas las raleas, sino que es básico en el nacimiento y desarrollo de nuestra lengua española. Pero vamos a la novela que no tiene desperdicio, con calma, porque “las prisas también matan”, según sentencia el autor.

Desde un principio, Arturo deja claro que no es una novela histórica sino de aventuras. Sidi, que ha sido desterrado por Alfonso VI, deja a Ximena, su mujer y a sus dos hijas, y se va en busca de fortuna. Alquila su espada al mejor postor, y la del puñado de hombres que lo siguen, algunos como Minaya, Diego Ordoñez y Pedro Bermúdez, que prácticamente crecieron con él. En la primera acción vencen a una banda de moros que habían desolado una región a su paso. Quemaban pueblos, asesinaban a los hombres o los llevaban para venderlos como esclavos y arrastraban con niños y mujeres que nunca corrían con buena suerte. Buscando mejores horizontes se alquilan con el rey moro Mutamán, de Zaragoza, cuyo enemigo a vencer es su hermano Mundir, rey de Lérida. Desde el principio, Mutamán se la pone difícil, Ruy Díaz debe utilizar toda su habilidad para conseguir recursos para pagar y alimentar a su tropa, que debido a su fama es cada vez más numerosa. El rey le facilita el camino para que un judío le preste dinero en condiciones aceptables. Las reuniones para planificar el ataque son constantes. Conoce a Yaqub al-Jatib, un capitán moro que se convertirá en un elemento de gran importancia en los grandes momentos. Díaz debe demostrar en algún momento que sabe seguir las reglas aunque le provoquen dolor. Ya lo descubrirán.

La misión para la que ha sido contratado no es fácil. Mundir es apoyado por el Conde de Barcelona y por el rey de Aragón. Se trata de enfrentar tres ejércitos con uno compuesto por Moros y cristianos. Poco a poco, Sidi y su gente se preparan para una tremenda aventura, que Pérez-Reverte escribe con precisión, de tal suerte que uno puede seguir cada uno de los momentos que viven y desear leer los que siguen. A cada acción se produce una reacción del lector que no puede evitar estar dentro de la historia narrada. Compartimos con el jefe cristiano, “mi nombre es el único patrimonio que tengo”, y la intención de que, “a dónde no llegue tu espada llegue el miedo,” y la sensación de traer “el viento de la guerra en los dientes.” Porque “los hombres no son ideas”, son seres llenos de deseos, leales y valientes, que aspiran a parte del botín para enviar algo a sus familias en Burgos y Vivar porque, “no hay como el hambre… para cambiar los puntos de vista”. Como ustedes bien saben, una novela de aventuras no da cuartel, y Sidi es de las que se viven intensamente y está destinada a quedar en la memoria.

A lo largo de la novela encontramos momentos en que Ruy Díaz recuerda a su mujer y a sus hijas pequeñas, las costumbres religiosas de la época, la comida de los soldados y también la del rey, la especial convivencia entre moros y cristianos en plena reconquista, la fuerza de los nobles y la manera en que se relacionaban con los reyes. Desde luego, también el perfil de un gran guerrero, líder indiscutible que fue una leyenda aún en vida. Pérez-Reverte crea un personaje lleno de emociones, paciente, inteligente, hábil para negociar con los poderosos, leal a sus amigos y un ejemplo para sus hombres, ya que no rehuía el combate. Ya verán ustedes el estilo que tiene de luchar y cómo se hace del histórico caballo Babieca y la no menos importante espada Tizona. La novela está poblada de lenguaje de la época medieval, lo que le otorga una belleza adicional, incluyendo la expresión Sidi Qambitur, como muchos llaman a Ruy Díaz. En fin, qué alegría que uno pueda encontrar buenas novelas para continuar cultivando la esperanza, de que leer es un arte y que todo arte nos hace más humanos, no me digan que no. Y bueno, Leonor y yo les deseamos una Navidad de muchos regalos y sonrisas.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Mar Dic 17, 2019 7:59 pm

10 lecciones de liderazgo en 'Sidi: Un relato de frontera', la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte
Jaime Urcelay - jaimeurcelay.me - 23/11/2019

Sobreabundan en la historia y la literatura antigua y clásica de España, tan maltratadas en la actualidad, figuras que pueden inspirarnos sobre el cotizadísimo arte del buen liderazgo. El reconocido escritor Arturo Pérez-Reverte ha tenido ahora el acierto de rescatar para su última novela uno de esos arquetipos, el de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, al que en el relato sus enemigos moros bautizan como Sidi, que significa señor en árabe. Ese es el título escogido por el autor para este libro en el que, con una magistral capacidad narrativa y de uso del lenguaje, mezcla historia, leyenda y aventuras de ficción, creando lo que él mismo ha calificado como su propia versión del Cid (*).

Hay en 'Sidi', además de buena literatura sin pretensión de fidelidad histórica, un apasionante tratado de liderazgo, personalizado en el Cid, jefe de una hueste de guerreros castellanos que sufre, en tierras y tiempo de frontera, destierro de su señor natural el rey Alfonso VI, a quien, pese a todo, se mantiene leal. Una aproximación al difícil arte de la dirección de personas que Pérez-Reverte demuestra conocer a fondo en sus aspectos más auténticos, vitales y cotidianos, tal y como hoy podemos verificarlos en cualquier organización o situación en que esté en juego que las personas libremente compartan y lleven a cabo una misión.

Todo en 'Sidi', desde la primera a la última página, es aprovechable en la perspectiva que estoy apuntando. Las situaciones y diálogos que van apareciendo a lo largo de este ameno relato darían para una amplia exposición. También, por supuesto, para un debate abierto, ya que no todo lo que Pérez-Reverte atribuye al estilo de liderazgo de nuestro héroe castellano puede considerarse pacífico, si se trata de trazar el perfil del buen líder, aunque sea con el ineludible condicionante del entorno… Destaco a continuación las que me han parecido en Sidi las lecciones sobre liderazgo de mayor valor, para lo cual he seleccionado algunos pasajes literales de la novela.

1. Liderar es tratar con la naturaleza humana.
"El arte del mando era tratar con la naturaleza humana, y él había dedicado su vida a aprenderlo. Pagando por cada lección" (pág. 180).

2. Se lidera por el ejemplo.
"Jamás, desde que guerreaba, había ordenado a un hombre algo que no fuera capaz de hacer por sí mismo. Eran sus reglas. Dormía donde todos, comía lo que todos, cargaba con su impedimenta como todos. Y combatía igual que ellos, siempre en el mayor peligro, socorriéndolos en la lucha como lo socorrían a él. Aquello era punto de honra. Nunca dejaba a uno de los suyos solo entre enemigos, ni nunca atrás mientras estuviera vivo. Por eso sus hombres lo seguían de aquel modo, y la mayor parte lo haría hasta la boca misma del infierno" (pág. 58).

3. El liderazgo es servicio.
"Quien no tiene consideración por las necesidades de sus hombres –repuso tras pensarlo un momento– no debe mandar jamás. Nadie como ellos es sensible a la atención de un jefe" (pág. 354).

4. Para liderar hay que conocer muy bien a las personas concretas a las que se lidera.
"Muño García se había ruborizado de orgullo al verse mencionado. No por el encargo, que era natural, sino porque el jefe de la hueste recordase su nombre. En realidad éste conocía y recordaba el de casi todos ellos. Eso era importante en el oficio de las armas, pues nada alentaba más en mitad del combate, en la dura soledad de matar y morir, que un jefe gritara nombres" (pág. 48).

5. El liderazgo es cuestión de carácter, de virtudes morales coherentemente vividas.
-Humildad:
"-¿Nunca estás inseguro, Sidi? (…). –Continuamente" (pág. 295).
-Lealtad a la conciencia:
"Me lo debo a mi mismo -dijo al fin. (…) Hay quienes no se traicionan nunca, aunque en torno se les hunda el mundo. Incluso en la negrura de la noche, cuando nadie los ve… No hay lealtad tan sólida como esa" (pág. 263).
-Justicia:
"-Soy un soldado –protestó. Ruy Díaz se mantuvo impasible. -Hoy sólo eres un asesino. Y muchas cosas dependen de que se haga justicia" (pág. 184).
-Fortaleza y coraje:
"Ser capaz de ponerte de pie entre una lluvia de flechas dando órdenes sin que te tiemble la voz, y que tus soldados te respeten por eso" (pág. 262).

6. Liderar es comunicar con cada alma, uno a uno, cara a cara.
"Tienes que hablarles, había insistido Minaya. Te siguen al destierro por ser quien eres, pero al final tendrás que hablarles. Se lo han ganado con su lealtad y su silencio. (… )–Acercaos más. (…) El jefe de la hueste no era hombre de discursos, aunque podía arreglárselas. Sabía un poco de retórica, pues algo de latín, historia y cuentas había estudiado de muchacho en la casa paterna; pero sobre todo conocía a los hombres tras guerrear durante diecisiete años con ellos o frente a ellos. Sabía que no era lo mismo hablar a cortesanos que a soldados, y que las palabras que se decían bajo techo y entre tapices no eran las mismas que debían usarse espada al cinto y con el viento de la guerra en los dientes" (págs. 80 y 81).

7. Visión larga, ancha y profunda.
-Visión larga:
"Ése era su trabajo, pensar y prevenir" (pág. 87).
"Cuanto más se suda antes de la guerra, menos se sangra en ella" (pág. 166).
"La guerra era aquello, se dijo Ruy Díaz de nuevo: nueve partes de paciencia y una de coraje. Y más temple era necesario para lo primero que para lo segundo. Más fatigas daba. En diecisiete años de pelear había visto a hombres de valor probado en las batallas, a guerreros temibles, desmoronarse cuando la espera se prolongaba demasiado. Ser vencidos de antemano por la tensión. Por la incertidumbre" (pág. 59).
-Visión ancha:
"Nada de limitarse a mirar: observaba, y Minaya conocía bien su modo de hacerlo. Siempre que se encontraba en el campo, los ojos de Ruy Díaz estudiaban por instinto los accidentes del terreno, su conformación física, los detalles favorables y las desventajas. Aquello no era deliberado sino espontáneo, igual que un artesano veía la obra en la madera antes de tallarla, o un sacerdote adivinaba gloria o condenación en los susurros del penitente. Era una mirada adiestrada en lo militar y hecha para eso. La mirada de águila de un jefe natural. Aquel infanzón castellano no veía, al mirar en torno, lo mismo que veían otros. Sus ojos eran la guerra" (pág. 126 y 127).
-Visión profunda:
"-Solo es importante el final de las cosas. -Es lo que desearías cuando llegue, ¿verdad?… Un final que lo confirme todo" (pág. 263).

8. El líder transmite fe en la misión y esperanza.
"Una batalla perdida, recordó, era sólo una batalla que se creía perdida. Y él se negaba a creerlo" (pág. 334).
"Haremos lo que se pueda hacer, y también lo que no se pueda. (…) A menudo -dijo- la derrota llega cuando uno se siente inclinado a hacer sólo lo que puede" (pág. 290).
"Id al combate tanto si es difícil como si es fácil…" (pág. 292).

9. Liderar también es decidir.
"-Decisiones –dijo Ruy Díaz como si pensara en voz alta–. Tomar decisiones y buscar el momento. -‘Yid’. Bien. En eso consiste todo. (…) -Un jefe de guerra ha de tomar una decisión tras otra –dijo– y en eso pasa su vida. Ocupado en esas decisiones y en sus consecuencias inmediatas" (pág. 292).

10. El líder apela a lo mejor de cada uno e inspira confianza y autoliderazgo.
"-Os estaré mirando –dijo Ruy Díaz... Caminaba a través de la hueste, repitiéndolo una y otra vez. Os estaré mirando hombres. Os veré cumplir como quienes sois. Dadles duro, por mí y conmigo. Acordaos. Tenéis que hacerlo bien, porque os estaré mirando. -¡Os estaré mirando! -voceo el jefe de la hueste por última vez. Después arrimó espuelas y los treinta y dos hombres se santiguaron" (pág. 101).

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Lun Dic 23, 2019 2:36 pm

Lo que va de Sidi al Cid
Fernando Alonso Ramírez - lapatria.com - 21/12/2019

Me gusta pensar que en 'Sidi' el escritor Arturo Pérez-Reverte sacó a relucir todo lo que vio como periodista de guerra durante casi 20 años. Aunque en esta oportunidad trata de unas guerras del siglo XI es también una historia de cómo, por qué y quiénes hacen la guerra. 'Sidi' es, en una interpretación muy libre mía, una precuela de 'El cantar del mio Cid', una historia de cuando aún se estaba forjando la leyenda que terminó por abrirse espacio en la literatura y que es la mayor representación de las novelas de caballería. El asunto es que como al estilo de La guerra de las galaxias, el principio llega después, eso sí con una diferencia de ocho siglos, más o menos, de cuando se cree se escribió la primera versión.

La novela desarrolla el primer cantar, cuando el aun joven Ruy Díaz de Vivar ha sido desterrado por el rey Alfonso VI y, a pesar de eso, sigue haciendo la labor de cuidar de los bienes y el buen nombre del desterrador. Una forma de hacer puntos para su retorno. Mientras tanto debe hacerse la vida, igual que conseguir el pan para los suyos, hombres duros, curtidos en las armas. Es ese Cid joven que labra su leyenda, que se rodea de su séquito del Vivar y al que siguen decenas de hombres que quieren ser bien mandados en la guerra, del que escribe Pérez-Reverte, y como acostumbra, lo hace con lujo de detalles.

Es un gusto leer su prosa, ya lo he escrito en otras ocasiones, y en esta oportunidad ver cómo hay, en la medida en la que se avanza en las páginas, lecciones sobre cómo actúa un líder para ganarse la confianza, aun logra el respeto en las decisiones más difíciles que debe tomar. Un hombre que sabe tratar muy bien a reyes y a soldados y por eso logra fidelidades que lo premian en el camino. Se trata también de entender esa Europa que se mezcla y que se forja en las fronteras, en donde la guerra es la vida misma, cuando no existían naciones, sino reyes de feudos y quienes debían vivir a fuer de sus ejércitos. Eran tiempos en el que había honor en la guerra y a pesar de los saqueos, de los cortes de cabezas, de las violaciones, también había algunas normas que los usos habían extendido. Una vida muy difícil, y al tiempo gratificante.

Ese Cid, hasta entonces Sidi, como le decían primero sus rivales musulmanes y luego sus hombres, era también un ser humano forjado en las fronteras y entendía los usos de los moros tanto como de los cristianos. De esa manera supo también ganarse la confianza de unos y otros, hasta de los enemigos, que buscaban verlo en acción. Al final me queda la idea de que habrá otros sidis, tal vez haya novelas con los otros dos cantos o tal vez más, este Cid o Sidi, escrito por Pérez-Reverte, daría gusto verlo en el desarrollo total de su vida y en cómo triunfa hasta casar a sus hijas con reyes, mientras se vuelve un señor de Valencia. Tal vez sea una nueva saga al estilo del capitán Alatriste y sus aventuras. Ya lo veremos, mientras tanto, invitados a degustar este texto para que #HablemosDeLibros.

En frases:

* Huir solo sirve para morir cansado y sin honra.
* Las palabras que se decían bajo techo y entre tapices no eran las que debían usarse espada al cinto y con el viento de la guerra en los dientes.
* Ser jefe consistía en eso: la capacidad de hacer planes y de convencer a otros para que los ejecutaran, aunque eso los llevase a la muerte.
* El truco en el oficio de las armas es aceptar que ya estás muerto.
* La guerra era el país de los hombres solos.
* En el oficio de las armas, y por si acaso, la duda debe tratarse como si fuera certeza.
* Eres uno de esos raros hombres fieles, no a una persona, sino a una idea.
* Hay hombre cuya lealtad hacia ellos mismos, a lo que son o creen ser, los hace peligrosos...
* Los hombres no son ideas; si los pierdes tal vez no tengas más.
* Nada se parecía tanto a una derrota, pensó Ruy Díaz, como una victoria.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Jue Ene 09, 2020 11:41 am

Arturo Pérez Reverte muestra su percepción de El Cid durante su conferencia en ASALE 2019
fundacioncajasol.com - 04/01/2020

El periodista y escritor Arturo Pérez-Reverte fue uno de los protagonistas del XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), que se ha celebrado en la Fundación Cajasol, con su charla sobre la figura histórica del Cid. Entre todas las charlas que se han producido, la del académico de la lengua española fue de las más esperadas. En el patio central de la sede en Sevilla, Pérez-Reverte mantuvo un diálogo con el periodista Jesús Vigorra, mientras personalidades de diferentes ámbitos, como el director de la Real Academia de la Lengua Española, Santiago Muñoz Machado; o el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, oían los juicios sobre el personaje en cuestión, como de otras temáticas, en un acto que duró más de una hora.

El acto comenzó con la lectura, por parte del actor Alfonso Sánchez, de algunos pasajes del ‘Cantar de mio Cid’, personaje que conoce muy bien Pérez-Reverte, ya que, en su última novela, ‘Sidi’, es el referente principal. El escritor hizo referencia en sus primeras intervenciones sobre el porqué de llamar ‘Sidi’ al personaje. Él explicó que en el siglo XI español todas las zonas eran una amalgama de lenguajes, de ahí que siempre tuviera presente la idea de fronteras durante toda la obra. “Para dar más énfasis al carácter fronterizo del personaje decidí llamarlo por el nombre árabe”, explicó Pérez-Reverte.

Prosiguió la conversación con algunas historias sobre la realidad que produce vivir una guerra. Pérez-Reverte, que ha sido corresponsal de guerra, afirmó que en su última novela hay situaciones biográficas que se reflejan de una manera parecida. “Yo puedo ser novelista mediocre, como cualquier otro novelista mediocre, incluso puedo equivocarme al hacer una novela, y hacer una mejor o peor. Pero hay una cosa que sí tengo, que es que lo que cuento, lo he visto”. El acto continuó con los comentarios de Arturo Pérez-Reverte sobre la apropiación cultural de la figura del Cid por parte de algunas ideologías. El periodista aseguró que el personaje histórico no debería tener esa categorización ya que es un personaje que siempre ha convivido en la historia española.

Uno de los momentos más emotivos fue la lectura de un pasaje del libro del protagonista de la jornada, en una conversación entre dos de sus personajes: Rodrigo Díaz de Vivar y Tello Luengo. Pérez-Reverte aseguró que le interesa exponer en su novela a esta clase de hombres, que “afrontaban su destino con entereza” y en el que la muerte se vivía con sencillez. “El problema de la humanidad confortable, de Occidente, es que hemos olvidado que morir es muy fácil. Que estamos a salvo del dolor, de la muerte, de la violencia, la agonía, la tortura; y no recordamos que es así”, aseguró el escritor. Para valerse de este tipo de personas, Reverte incidió en la figura de nuestros abuelos, que tenían presente que la muerte podía llegar en cualquier momento, ante la falta de las comodidades que hoy disponemos. “El mundo es peor ahora porque hemos olvidado a nuestros abuelos. Pensar que no vamos a morir nos hace malos”.

En el último tercio del acto se conversó sobre la fatalidad y la crueldad del mundo, en el que las personas tienen que afrontar la posibilidad de verse en situaciones tan complicadas como la muerte, y en circunstancias para las que no están preparadas. Así, Pérez-Reverte decía: “De vez en cuando las reglas (del mundo) te pasan la factura, y tienes que decir ¿qué se debe? Tanto, pues no pasa nada. Formamos parte de ese conjunto. Pero rebelarte, negarte, o decir que no hay derecho por morir con 20 años, pues es lo que hay, es la lotería que te ha tocado. (…) Vivamos según esas reglas con bondad, honradez, dignidad, coherencia, pero también sabiendo dónde estamos”.

Por último, el escritor y novelista sugirió al público que hay algo que no perdona y es la falta de lealtad de las personas. Algo que, según su opinión, nos diferencia. “Hay cuatro o cinco palabras fundamentales para mantenerse uno sano, erguido y limpio, y alguna de ellas son valor, dignidad o lealtad. Yo puedo perdonarle a alguien muchas cosas, incluso la maldad (…) pero lo que no puedo perdonar en la deslealtad”.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Mié Ene 15, 2020 9:55 am

'Sidi', de Arturo Pérez-Reverte
queelsuenomealcanceleyendo.blogspot - 14/01/2020

Eran otros tiempos, desde luego. La educación ha cambiado bastante y no tengo demasiado claro si ha sido para bien. Pero para los alumnos de mi generación, leer el 'Cantar de Mio Cid' (al igual que el 'Libro del buen amor', las coplas de Jorge Manrique o las serranillas del Marqués de Santillana) era no solo obligado, sino un motivo más para adentrarnos en la historia de España. Siempre sentí devoción por la figura del Cid, quizá porque tuve la inmensa suerte de contar con un profesor de literatura de su mismo nombre, don Rodrigo, que nos hacía vivir cada una de sus andanzas, al igual que hizo con tantos otros como Machado, Miguel Hernández, don Juan Manuel... y aquella maravillosa 'Flor nueva de romances viejos' que aún releo de cuando en cuando y de la que puedo recitar muchos de sus versos gracias a esta bendita maldición que es mi memoria. También, y lo saben todos los que me conocen, soy revertiana convencida y confesa, aunque haya algún libro de don Arturo que no me ha emocionado especialmente. Y, dentro del universo Reverte, me rendí con armas y bagajes hace ya mucho ante el capitán Alatriste. Por eso, la noticia de la publicación de 'Sidi' me tocó la fibra sensible, una fibra que quedó tensa, dispuesta a vibrar (estaba muy segura de ello) con cada una de sus páginas. Hoy ya puedo asegurarlo: 'Sidi' es un pedazo de libro. Un relato poderoso, lleno de vigor narrativo, con un "crescendo"que se te agarra a la boca del estómago y te lanza hacia adelante, en una cabalgada formidable. Una novela para disfrutar como el mejor cine de aventuras y aplaudir y gritar, en los momentos más álgidos ¡Santiago! ¡Castilla y Santiago!

'Sidi' encuentra su marco en el 'Cantar de Mio Cid', con de la jura de Santa Gadea y la niña de Burgos que se atreve a enfrentarse a él para decirle que, si les ayudan, el rey arrasará la hacienda de su padre y sus propias vidas. Sí, hay estudios y documentos que aseguran que el 'Cantar' contiene hechos que no fueron ciertos y otros que están magnificados, pero ¿y qué? ¿Importa? Desde mi humilde opinión, en absoluto. Cualquier héroe, de la nacionalidad que sea, tiene muchas capas doradas forjando y adornando su leyenda, pero eso no desmerece lo que fueron. Fijaos en Nelson, de quien los hijos de la Gran Bretaña dicen que jamás perdió un combate y el tipo se dejó un brazo y mucha dignidad frente a Tenerife, cuando los barcos ingleses hubieron de huir tras una derrota de las buenas. O ese silencio clamoroso en los libros de historia franceses acerca de que a las tropas de Napoleón les dieron las suyas y las de un bombero en Bailén, por no hablar de que el 2 de mayo ni siquiera saben lo que es. Tenemos en este país nuestro la fea costumbre de olvidar a nuestros héroes y, cuando son inolvidables, como el caso de Ruy Díaz de Vivar, tratar de ensombrecerlos, negarlos o catalogarlos de asesinos sin entrañas. A ver si nos quitamos ya los estúpidos complejos y empezamos a sentir orgullo de lo que fuimos.

En 'Sidi' no vamos a leer las hazañas completas de Ruy Díaz, sólo una parte de ellas, una parte apasionante, dura a veces, intensa, con personajes que dejan los versos en castellano antiguo y las fórmulas corteses para volverse de carne y hueso, con sus virtudes y defectos. Con sus miedos y sus deseos, pero con sus lealtades sólidas. Ruy ya ha sido desterrado por Alfonso VI tras la jura de Santa Gadea, ha dejado en el monasterio de San Pedro de Cardeña a su esposa, Jimena, y a sus hijas, y "trabaja" para señores que pueden pagar sus servicios persiguiendo a aceifas moras que saquean pueblos y haciendas. La suya es una hueste de hombres fieles que decidieron seguirle en su exilio, que le guardan respeto y que no dudan ni por un instante de cada orden que da. Pero también merecen comer y un lecho donde dormir, ganar un sueldo, tener su honra a salvo.

Esto llevará a Ruy Díaz a presentarse ante Berenguer Ramont II, conde de Barcelona, para pedirle trabajo, ofreciéndole poner a su servicio las doscientas lanzas de su mesnada. El conde, soberbio y arrogante, no solo no acepta, sino que trata de Ruy y a los suyos con desprecio. Eso hará que Ruy se dirija a Zaragoza para hacer el mismo ofrecimiento al rey musulmán de la ciudad (no hay que olvidar que, en aquel momento, reyes cristianos y musulmanes podían colaborar unos con otros, unirse para guerrear, pagarse impuestos, jurarse lealtad... y cambiar de opinión al día siguiente), ofrecimiento que este acepta de buen grado, ya que tiene planes muy concretos a corto plazo.

En 'Sidi' vamos a encontrar a los conocidos compañeros de mesnada de Ruy Díaz: Minaya Alvar Fáñez, Diego Ordóñez, Pedro Bermúdez... y otros que se añaden, como Galín Barbués o Muño García. Cada uno de ellos está lleno de matices pero, sobre todo, de humanidad, incluso la más bárbara, como la que manifiesta Diego Ordóñez cada vez que va a entrar en combate. Pero es la figura de Ruy Díaz la que se erige ante nuestros ojos con toda la grandeza de ser humano excepcional, por mucho que él ni siquiera lo considere de ese modo. Él, como todos, hace lo que tiene que hacer, lo que le toca hacer. Estamos en la segunda mitad del siglo XI y casi todo el territorio de la hoy España era tierra de frontera, tierra peligrosa por la que había que luchar. Ruy Díaz pelea, combate, mata, captura esclavos, pacta con quien le dé garantías, pero manteniendo alto su estandarte de honor y lealtad. Es un hombre de su época, a quien no podemos medir con los estándares actuales ni pedir cuentas ni juzgarle con nuestros ojos. Es una insensatez y, seguramente, saldríamos perdiendo.

Ruy Díaz, el Cid, Sidi Qambitur para los musulmanes, es un hombre fiel a sus principios. Leal a un rey que le ha desterrado pero que es "su señor natural", con un concepto del honor y la honra que hoy día ni siquiera concebimos. Es implacable si es necesario, matar a los enemigos es algo natural, pero también es ecuánime y justo. Respeta profundamente a quien tiene enfrente y a los muertos de todos los bandos cuando el combate ha sido en buena lid. Tiene sus propios miedos y sus propios recuerdos, pero sabe que sus hombres dependen de él y de sus decisiones. Unos hombres que se dejarán despedazar por él si llega la ocasión.

He disfrutado especialmente con la narración de las batallas, quizá porque desde que visité el Museo de las Navas de Tolosa y me explicaron de forma detallada cuáles eran los modos de combate de cada bando, las entiendo mucho mejor. El tornafuye de los musulmanes, más ligero y con menos enfrentamiento frontal, frente a la carga de caballería castellana. Debía ser impresionante ver un muro de caballos, jinetes y lanzas pegados, casi unidos por los estribos, ir cogiendo velocidad hasta el ataque final. Pérez-Reverte ha conseguido dar a estas escenas una intensidad que te hace contener el aliento, describiendo no solo la parte más obvia de sangre y cuerpo a cuerpo, sino los olores, los sonidos, el caos, el polvo levantado, las gargantas rotas de gritar, el miedo, la sensación de soledad del que pelea por su vida. Sé que suena muy manido, pero Reverte consigue que puedas "ver" lo que él te cuenta, como una gran película de aventuras.

Y a lo mejor es que mi mente, como de costumbre, enlaza y relaciona cosas que, a priori, tienen poco que ver, pero hay algunos guiños cinéfilos que me han sacado media sonrisa, como cuando Ruy Díaz decide que ya está bien de estar casado pero no hacer uso del matrimonio y se lleva la puerta del dormitorio de Jimena por delante. Me acordé muchísimo de una escena similar de la gran película 'El hombre tranquilo', de John Ford, aun cuando haya algunas diferencias. O esa imagen de Diego Ordóñez con un collar de orejas cortadas a los enemigos, igual que el que luce el personaje interpretado por Dolph Lundgren en 'Soldado universal'.

'Sidi' me ha hecho pasar unas cuantas horas de lectura de absoluta burbuja feliz. He disfrutado, me he emocionado, he vivido junto a las huestes de Ruy Díaz, he sufrido y he gozado. Y hasta ganas he tenido a veces de dar saltos en mi butaca con gritos tan poco políticamente correctos como "¡¡dales caña, Sidi!!" No puedo pedirle más a un libro. Gracias, don Arturo, por volver a darme tanta felicidad.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Mié Ene 15, 2020 10:02 am

'Sidi' de Arturo Pérez-Reverte
Lasalle - elgrancapitan.org - 14/01/2020

"No tenía patria ni rey, sólo un puñado de hombres fieles. No tenían hambre de gloria, sólo hambre. Así nace un mito. Así se cuenta una leyenda".

Desde un principio Arturo Pérez-Reverte nos avisa de lo que nos espera en la introducción : “'Sidi' es un relato ficción donde, con la libertad del novelista, combino historia, leyenda e imaginación. […] Hay muchos Ruy Díaz en la tradición española, y éste es el mío”. No esperemos pues una biografía del Cid en toda regla, y aún menos la del héroe intachable campeón de la cristiandad que difundió la época franquista. Lo que tenemos entre las manos es pues la visión del autor que no se ajusta forzosamente a la Historia o a las versiones literarias ; el Sidi de don Arturo no es –ni mucho menos– tan pulido como el Cid de Corneille ni se parece físicamente –ni por asomo– al delgado y elegante Gérard Philippe que lo encarnó en otros tiempos en el teatro. Ajustada al realismo de aquellos tiempos de la Reconquista –tampoco es aquí una Reconquista con dos bandos impermeables que no se juntan si no es para matarse mutuamente en nombre de la fe– lo que leemos es una novela histórica o tal vez un relato histórico donde no faltan batallas con sus muertos y heridos y, cómo no, cierta barbarie compartida.

La época reflejada en esta novela abarca el periodo que se sitúa entre el principio del exilio y la gesta de Valencia, ya no está en Burgos ni ha llegado hasta Valencia cierto Ruy Díaz de Vivar; es el momento en que, mercenario no por afán de lucro sino porque tiene que dar de comer a los fieles que le siguieron en el destierro desde Burgos amén de los que vinieron a unírsele después, alquila su lanza y las de un puñado de hombres para defender los pueblos de la frontera contra las incursiones de tropas musulmanas que se dedican a la guerra de razia. “No tenían hambre de gloria, sólo hambre”: así se ve definida la situación del futuro Cid y de sus hombres, hombres “con nada que perder excepto la vida y todo por ganar, si lo ganaban”. La acción se desarrolla en una frontera hecha de diferentes realidades : frontera histórica como momento en el que acaba de desaparecer el Califato para fragmentarse en taifas, frontera geográfica donde se verifica la acción, frontera en la vida del protagonista que ya no es el noble castellano de Burgos y aún no ha llegado a ser el héroe legendario.

La novela se ordena en cuatro partes que son, a nuestro modo de ver, otras tantas etapas en el nacimiento de la leyenda. En la primera parte titulada, “La cabalgada”, aparece Ruy Díaz, un exiliado sin más nombre que el propio, sin más gloria que la de haber obligado a un rey a jurar en Santa Gadea, sin más fortuna que sus armas, luchando por encontrar agua y alimentos, persiguiendo grupos árabes hostiles para proteger una zona fronteriza. No desvelaremos cómo, pero al final de esta parte recibe el nombre con el que entrará en la leyenda : “Sidi” o sea, “Señor”, y basta con decir que se lo dan sus enemigos. El héroe acaba de adquirir un nombre que todos van a adoptar.

En la segunda parte, “La ciudad”, Ruy Díaz ofrece sus servicios al conde de Barcelona, hombre orgulloso y de escasa cortesía, servicios que rechaza al declarar el Cid (es de notar que nunca lo llaman así en la novela) que nunca combatirá contra “su señor natural” el rey Alfonso. Llevado por la necesidad de mantener a su tropa, se ve obligado a volverse hacia Mutamán, el rey musulmán de la taifa de Zaragoza, práctica corriente en la época y que no suponía traición alguna. A pesar del recelo natural en el primer encuentro, Mutamán sabe recibir a un hombre cuyo valor es reconocido en ambos lados de la frontera. En esta parte, “Sidi” sabe ganarse la confianza de todos, tanto de cristianos como de musulmanes. Tolerante en cuanto toca a religión, diplomático con el rey, riguroso en cuanto a la disciplina, se aplica a sí mismo la máxima “no exigir de mis hombres lo que no haría yo mismo”, recoge la adhesión de todos lo que le convierte en un jefe legendario. Y en la ciudad añade otro elemento a su leyenda : su caballo Babieca.

En la tercera parte, “La batalla”, Sidi libra una batalla de gran amplitud en la que se ven envueltos miles de hombres, dos reyes y un conde. Con la victoria establece definitivamente su valentía y la fuerza de su tropa, abriendo camino al proyecto de la conquista de Valencia. Vencedor, borra la afrenta recibida en Agramunt por parte del conde de Barcelona y sus nobles pero, más caballeresco que sus adversarios, sabe borrarla con magnanimidad y sin ofender al conde. Su leyenda recibe un adorno personal : la fama de valentía y cortesía que corresponde a un caballero digno de este nombre.

En la cuarta parte, “La espada”, se completa la estampa del Cid tal como lo conocemos hoy, adornado con todos los atributos que le hicieron entrar en la leyenda : un nombre único que reúne la admiración de ambas culturas, un caballo, una espada y una fama. Ahora se llama Sidi Qambitur, “el Cid Campeador”, monta Babieca, va armado con Tizona la espada del conde de Barcelona y todos reconocen en él al perfecto caballero a la vez cortés, valiente y temible, menos el conde de Barcelona que le predice el olvido.

Como siempre Arturo Pérez-Reverte consigue apoderarse del lector con una novela que lo cautiva desde las primeras páginas hasta la última, que deja un poco defraudado porque quisiera leer más. Sin hablar del personaje que da su nombre a la novela, todos los protagonistas son interesantes: Minaya con su fidelidad, Diego Ordóñez con sus prejuicios, Galín Barbués y Muño García los exploradores con sus tácticas peculiares, sin olvidar al monje pelirrojo armado con una ballesta que se revela cartógrafo. El conde de Barcelona, orgulloso y tozudo, es de carácter totalmente opuesto al del rey musulmán Mutamán, tolerante y de espíritu abierto, simpático, que le da la oportunidad a Sidi de “ser buen vasallo porque tiene buen señor”. Todos se desenvuelven sobre un fondo de batallas, de estrategias, de dudas, de valentía y de fidelidad a la palabra dada que no pueden menos que cautivar al lector.

No faltan detalles sobre la alimentación de los soldados en campaña (el agua fangosa filtrada con trapos, la comida que se resume a algunas bellotas…), las tácticas de exploradores que calzan alpargatas para ser más silenciosos o que dan saltos antes de salir para asegurarse de que sus armas no producirán ruidos que los delaten…, el tiempo que se mide mediante oraciones (andar cinco credos), una verdadera mina de detalles sobre la vida de los combatientes de aquel entonces. Un libro que hay que leer.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Dom Feb 02, 2020 1:51 pm

“Su” Historia de España
Fernando Mires - talcualdigital.com - 31/01/2020

Este artículo es parte de un itinerario. Tiene que ver con un tema que me persigue desde hace una porrada de años: el de las tensas relaciones que se dan entre la historiografía y la así llamada novela histórica (...). Pero cuando todo parecía resuelto, el problema se nos ha vuelto a complicar gracias a Arturo Pérez-Reverte, un escritor que desde hace mucho se pasea por la historia de su país como Pedro por su casa.

El nuevo problema puede ser formulado en clave de pregunta: ¿a cuál género pertenece la historia de una nación cuando no es escrita por un historiador sino por un novelista? Visto al revés, el problema sería más fácil: si un historiador escribiera una novela, la suya sería una novela. Pero si un novelista de la talla de Pérez-Reverte escribe un libro de historia, aunque sea saliendo de las normas que hacen de una novela una novela ¿será la suya un libro de historia? La verdad, no lo sé. A veces hay que saber decir “no lo sé”.

Lo que sé es que Pérez-Reverte tituló su libro 'Una Historia de España'. Una, es decir, la suya y de nadie más. Si para otros la de Pérez-Reverte no fuera una historia, para él lo es. Por lo demás, aunque Pérez-Reverte no hubiera escrito una historia, no sería el primero que titula como "historia" un libro que no es de historia. Acordémonos, por ejemplo, de la historia de la sexualidad de Michel Foucault, cuyos tomos tienen que ver muy poco con la sexualidad y nada con la historia.

Pero vamos al hueso: “su” historia de España es un libro fascinante. Si lo tomas no lo soltarás hasta terminarlo, algo que nunca podría suceder leyendo a un historiador “de verdad”. Aunque la conocíamos en capítulos publicados por entregas, la fascinación no disminuye al ser leída como conjunto. Todo lo contrario. Y, por si fuera poco, Pérez-Reverte cumple con todas las exigencias que supone escribir un libro de historia. Primero: sigue una cronología. Segundo: se atiene a los hechos y no inventa ninguno. Tercero: narra. Cuarto: interpreta. Y quinto, lo más difícil para un historiador, busca (y encuentra) líneas de continuidad que se extienden desde la pre-historia de la nación hasta llegar a nuestros días.

El quinto punto marca todo el texto. La intención parece ser clara: Pérez-Reverte busca entender el carácter adquirido por España a partir de su historia siguiendo una premisa: una nación no es lo que es, sino lo que ha llegado a ser. Veamos:

Las guerras: como todas las naciones, España nació de las guerras. Ya antes de ser nación sus generosos campos fueron ensangrentados por interminables guerras de godos, visigodos, íberos, celtas y no sé cuántos más. Pero mientras en otras latitudes llega un momento en que la lluvia de guerras amaina, España siguió guerreando, cuando no frente a otras naciones, consigo misma, hasta llegar a ostentar el récord mundial de guerras civiles.

La muerte: en esa lucha que tiene lugar en cada individuo, tradición, cultura y nación, la que se da entre el principio de la vida y el de la muerte, el segundo, el de la muerte, va ganando hasta ahora por puntos. Por supuesto, no es particularidad española. Lo que sí es muy español (y de rebote, latinoamericano) es la glorificación de la muerte, su culto, el deseo colectivo de morir y de matar en nombre de algo, sea Dios, la raza, el linaje, la patria, el futuro o el pasado. La historia universal es una degollina, pero mientras la mayoría de las naciones la oculta, los españoles (con excepción de algunos hombres buenos) la enaltecen y la exaltan. La razón la da a conocer Pérez-Reverte: la historia de España ha sido la historia de sus ejércitos, de su Santa Iglesia y de una agobiante mayoría de malos monarcas, razón que ha impedido al país avanzar hacia la modernidad sin cojear.

Los mitos: todas las naciones han sido construidas sobre mitos, y España está lejos de ser una excepción. No obstante, mientras en los países donde las tradiciones liberales y democráticas no han sido impuestas sino adquiridas y, por lo mismo, los mitos relegados a los más recónditos lugares del pasado, las historias oficiales españolas los estatuyen, hecho que ha llevado a marcar al país con una contradicción aún no resuelta: la que se da entre los detentores del poder (obispos, monarcas, generales) y los representantes de la cultura, de las artes y de las letras. Pérez-Reverte se encuentra situado en la tradición de los segundos, los defensores de la inteligencia y de la razón. Visto así, “su” historia no es imparcial. Como tantos de sus dignos predecesores, desde Cervantes, Lope, Quevedo, Calderón, hasta llegar a los grandes escritores hispanos de nuestros días (entre los cuales Pérez-Reverte ocupa un merecido sillón), libra una lucha sin cuartel en contra de la mitomanía oficial y colectiva, tarea que asume con pasión, con fuerza y, no por último, con sentido del humor. Destruir mitos es su goce personal y político a la vez.

Digo goce en dos sentidos. Por una parte, Pérez-Reverte se divierte escribiendo. Por otra –sentido baconiano del goce– sus pulsiones van dirigidas en contra de los heraldos de la mitología. La verdad sea dicha, no dejó mito con cabeza. El mito de que España nació como España lo contradice afirmando que -aún después de la unificación de Castilla y Aragón- seguía siendo un conglomerado de reinos. El mito de que el latín ha muerto lo niega afirmando que todavía vive al interior de las lenguas latinas. El mito de la heroica resistencia a las invasiones musulmanas lo enfrenta con la verdad de miles y miles de católicos convertidos al islam. El mito del Al-Ándalus tolerante según el cual cristianos, judíos y musulmanes poco menos que se amaban, lo contradice afirmando que “las tres culturas” no se soportaban entre sí. El mito de que el castellano fue impuesto a sangre y fuego como idioma oficial lo disuelve al decir que esa fue una simple casualidad de la historia. El mito de reyes justos y piadosos lo elimina mostrando cómo la mayoría, salvo honrosas excepciones, formaron una larga fila de tarados, viciosos y cornudos, a la vez que no pocas santas reinas resultaron ser más putas que la María Martillo. A los heroicos guerreros que luchaban por el rey y Dios los ve como turbas peleando contra quien fuera, a cambio de un plato de comida caliente. A la mitomanía catalana tampoco le deja un pelo en la calva. Afirma que nunca hubo un rey catalán llamado Wilfredo y, ni por casualidad, un rey catalán, pues nunca Cataluña fue una nación, cuando más una unidad territorial del reino de Aragón. Para rematar, presenta a las élites catalanas como una manga de oportunistas quienes, cuando los bolsillos suenan, declaran ser más españoles que el pasodoble, y cuando no, furiosos independentistas.

Con la historia moderna no se lleva mejor. Después del ataque de cordura que tuvo lugar bajo el reinado de Alfonso XII, los socialistas, Largo Caballero a la cabeza, lanzaron por la borda la posibilidad de construir una república liberal y democrática. Los falangistas a su vez, antes de la Guerra Civil no pasaban de ser cuatro gatos. Y hablando de la Guerra Civil (la última entre tantas) desmonta el mito del que se ufanan los ultras con y sin coleta, el de “nuestros heroicos abuelos republicanos”, aduciendo que esos abuelitos fueron tan crueles, sanguinarios y saqueadores como los abuelos franquistas. Y todo eso lo dice haciendo gala de un humor que te hace soltar carcajadas, aunque después uno recuerde que el humor, en sentido freudiano, es solo un invento que usamos para hacer soportables las angustias y tragedias de la vida. Creo que en ese sentido lo usa Pérez-Reverte: “Reír para no llorar”.

Al llegar a los últimos capítulos, Pérez-Reverte morigera un tanto su excelente sentido del humor. Más bien lo vemos preocupado. Y no es para menos. Después de haber alabado a ese milagro que fue el periodo de transición de la dictadura a la democracia, cuando los políticos –quizás por primera vez en la historia de España- hicieron bien lo que había que hacer, avista nubarrones en el horizonte. Ya no vienen del pasado sino del futuro. De esa España que nuevamente parece haber perdido contacto con la centralidad política, de esa nación otra vez polarizada en dos extremos, uno minoritario de izquierda enquistado con inigualable astucia en las oficinas del Estado y otro que crece y crece desde las más extremas derechas.

Apartando malos augurios, corresponde al autor de estas líneas hacer una autocrítica. Si al comienzo dudé que la de Pérez-Reverte fuera una historia, las dudas han sido disipadas. Por eso ahora puedo afirmar: claro que es una historia. Pérez-Reverte, mientras escribía su libro fue efectivamente un historiador de tomo y lomo. Quiero decir: la suya no es solo “su” historia. Es, además, historia de España. Y de las buenas, no joda.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Mié Mar 11, 2020 10:42 am

'Sidi' - Arturo Pérez Reverte
Íñigo Pereyra - elpuentelejano.blogspot - 09/03/2020

Tenía abandonadas mis lecturas del escritor Arturo Pérez Reverte, desde que, en mala hora, decidió dejar de escribir sobre uno de los grandes personajes de ficción creados en la literatura española de los últimos años. Todavía no se si perdonarle que nos huérfanos del bueno del capitán Alatriste, dejando pendiente de publicar los dos últimos libros que había prometido escribir sobre el personaje y los revueltos tiempos del siglo XVII español. Sin embargo, la publicación de esta novela dedicada a Rodrigo Ruy Díaz de Vivar, el Cid, a pesar de alguna reticencia previa, ha hecho que me reconciliara con el autor, en primer lugar, comprando de nuevo uno de sus libros y, en segundo lugar, dejándome atrapar por su prosa y estilo, en su manera de contar un trozo de nuestra historia. Eso sí, Alatriste tenía muchas más aristas y recovecos de carácter que este Cid quizás, más recto que el primero, más "blanco y puro".

El autor toma como partida el momento posterior al exilio del protagonista ordenado por Alfonso VI de Castilla y León. Ruy Díaz deja a su mujer he hijas en un convento de Castilla y junto a sus más fieles seguidores decide buscar un señor al que servir, en una frontera en la que los duelos, las rencillas entre nobles y hombres de guerra, las luchas por territorios limítrofes y las pendencias derivadas de juramentos no faltarán, para un hombre curtido en cabalgadas y batallas. Para ello, el autor presenta al personaje en una batida contra un grupo de sarracenos, que campan a sus anchas atacando pequeñas poblaciones y granjas a lo largo de un territorio donde las cabalgadas de cristianos y musulmanes sitúan a aquellas tierras en lugares donde se imponen las armas y la velocidad de los ataques y retiradas. Es en esta primera parte donde el perfil de el Cid y sus hombres toma presencia y forma ante el lector. Se presenta como un buen jefe, avezado en su conocimiento del medio, fiel a su palabra y honor, además de experimentado guerrero. Quizás estas primeras cien páginas completen lo mejor del libro, más allá de comparaciones realizadas al respecto de las películas de John Ford y sus tramas fronterizas en las que la caballería defiende un grandísimo territorio plagado de solitarios ranchos de los ataques de las partidas de apaches. Es aquí donde APR realiza con más detalle y presteza un convincente y detallado panorama de la guerra de cabalgadas, donde se siguen pistas en los caminos, comiendo polvo, chupando frío, calándose con la lluvia y, sobre todo, esperando el momento propicio para atacar y entablar un combate, casi siempre corto y sangriento. Todo ello consolida su reconocida capacidad de pintor de batallas y personajes fuertes y comprometidos.

Tras esta larga pero interesantísima puesta en escena y presentación del protagonista y sus hombres, la novela sigue su camino en el ofrecimiento del protagonista de su espada y soldadesca al mejor postor. Lo que le lleva, tras visitar infructuosamente al conde de Barcelona Berenguer Remont II, personaje francamente interesante, a presentarse en Zaragoza ante el rey Al-Mutamán, quien enfrentado a su hermano rey de Lérida y con las huestes navarro-aragonesas en sus fronteras, decide tomarlo a su servicio, para estabilizar el este de su territorio. En esta fase nos adentramos en el proceso de convivencia entre los cristianos del Cid y los musulmanes de Zaragoza, unidos en un fin común. Quizás sea la parte del libro que me ha parecido menos convincente. Las conversaciones entre Ruy Díaz y Al-Mutamán asumen en ciertos momentos ciertos aires de peloteo, que en algunos casos va más allá del respeto mutuo. Lo que más me chocó es cuando el protagonista comparte rezo a Mahoma con un general musulmán, invocando a un solo dios, sea Dios o Alá, algo que me pareció absolutamente descontextualizado para la época. Es en este tramo donde veo a un Cid más artificial, más encorsetado a los intereses del autor y decorado de cierta perfección que quizás lo desnaturalice un tanto.

La tercera y última parte, la dedica el autor al avance de las huestes del Cid y de Zaragoza hacia Monzón y su enfrentamiento con el conde de Barcelona y el señor musulmán de Lérida. Es aquí cuando APR recupera el pulso narrativo con otra cabalgada, esta vez en forma de ejército que busca posicionar las fronteras frente al enemigo y enfrentarse en una gran batalla campal, como así sucede. El autor maneja con ritmo el proceso previo del enfrentamiento, donde los intereses de unos se ciernen sobre un destino difícil de esquivar. El Cid, fiel a su palabra y obediencia, se presenta ante el lector como un guerrero obediente y tenaz, que con sus miedos, con su responsabilidad sobre sus hombres y la suerte de la batalla y su señor, tiene dudas sobre cómo acontecer en la batalla. Ruy Díaz de Vivar, tal como sucedió en la primera parte, es un hombre y guerrero, que afronta su destino y honor de frente, pero del que la búsqueda de certeza y seguridad ante el peligro lo convierte en un personaje de carne y hueso antes de la batalla, durante la misma y sobre todo, después de ella. Este es el perfil y el carácter del personaje novelesco que me gusta y que creo que más acierta en su presentación del Cid histórico, más allá de mitos, leyendas y manipulaciones, de quienes han transmitido a lo largo de los siglos su personal impresión del protagonista de esta novela.

En conjunto debo decir que me ha parecido una novela entretenidísima, escrita con buen pulso narrativo y con una utilización del lenguaje rico y nada encorsetado. Los personajes secundarios escoltan al Cid con notable naturalidad, Sus hombres fieles y con carácter, muestran lo mejor de su señor y son el báculo sobre el que se apoyo en horas de dudas y peligro. Los personajes musulmanes, Al-Mutamán especialmente, muestran la riqueza del que es diferente y con el que se puede tratar y se puede llegar a la búsqueda de fines comunes, desde le respeto. Me interesa Belenguer, un conde orgulloso y vanidoso, al que le cuesta comunicarse con Ruy Díaz, pero que desde su perspectiva como señor de Barcelona y los Francos Condados, uno es capaz de comprender. El castellano no deja de ser un mercenario en busca de señor. En definitiva, nos presentan un buen número de personajes interesantes, ricos en caracteres que uno por uno aportan mucho a la novela. Por cierto, no se que habrá decidido Arturo Pérez Reverte escribir próximamente, pero el hecho de dejar la novela más que abierta para tener una continuación, no hace más que llevarme a recomendarle que no se lo piense dos veces y se lance a su realización. Yo desde luego la leería con gusto.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Sab Abr 04, 2020 10:32 am

El Sidi. La reconstrucción de un mundo
María Isabel Saldaña - milenio.com - 03/04/2020

La leyenda y mito de Rodrigo Díaz de Vivar (1043-1099) se reflejan en un juego de espejos que Arturo Pérez Reverte maneja magistralmente. El autor construye su Cid campeador y el mundo del siglo XI en una España que todavía no existía. Eran reinos que se aliaban o peleaban y en la frontera los árabes. Por supuesto los judíos manejan la banca y son los grandes médicos que alivian el sufrimiento de las tropas.

Reverte nos hace imaginar ese mundo medieval y casi sentir como era la vida de un caballero de guerra para ganar el pan que será su sustento. En ese mundo de batalla, la muerte es parte de las reglas de la guerra. La vida es cruel y ellos pelean por el honor de estar con su líder, con el Sidi (El Señor) como lo llaman los árabes por respeto. En este momento histórico no se está peleando por el cristianismo, ni contra los moros. Pelean cristianos contra cristianos, cristianos contra árabes y árabes contra árabes. Lo que está en juego es la tierra y el poder. Y una guerra ganada significa dinero, esclavos, botín y prestigio.

El autor deconstruye el mito y nos muestra a Rodrigo en su primera etapa. No es todavía el dueño de tierras y vidas, sino el caballero desterrado por su rey Alfonso VI, el líder que se está gestando para ser. Rodrigo deja su tierra Vivar de la región de Burgos en Castilla con 40 hombres que le siguen con una lealtad a toda prueba. El Sidi es el líder al que sus hombres lo siguen hasta la muerte o a la gloria y matan para no morir.

El relato de frontera que nos muestra Reverte es la tierra donde los árabes ocupan una gran porción. Los reyes o condes hacen alianza con ellos y como todo, los pactos duran hasta que duran. Todavía faltan algunos siglos para que los reyes católicos los echen de estas tierras al igual que a los judíos.

El libro contiene una gran cantidad de palabras árabes que enriquecen el texto y lo hace más creíble. El mundo del siglo XI de una España que todavía no es y que nos describe el autor nos permite sin lugar a duda imaginar como vivían, y sentir hasta los olores de los hombres y de la tierra. El líder es justo tanto para el castigo como la recompensa y eso le vale que los cristianos y los árabes con los que se unió lo respeten como lo que es “El Sidi”. Después vendrá la leyenda y el mito del Cid Campeador.

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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Jue May 07, 2020 10:47 am

'Sidi', de Arturo Pérez-Reverte: la novela que narra el destierro del Cid Campeador
viviendomilvidas.wordpress - 06/05/2020

Aunque he tardado demasiado para mi gusto, finalmente he podido leer 'Sidi', de Arturo Pérez-Reverte, uno de mis escritores favoritos desde siempre. Las novelas históricas de este autor suelen ser muy buenas y con este último libro ha vuelto a dejar claro que su dominio de la Historia es incuestionable y su habilidad para crear tramas que enganchan desde las primeras páginas es más innegable todavía.

Si no conoces en profundidad la historia del Cid Campeador, es posible que el título 'Sidi' te despiste bastante y en un principio no puedas asociarlo con el personaje de Rodrigo Díaz, considerado un héroe español en la época de la Reconquista y en cuya vida se inspiró el famosísimo 'Cantar de mio Cid'. Pues bien, Pérez-Reverte rinde todo un homenaje a esta leyenda centrándose en un episodio de su vida: cuando es desterrado de Burgos por su rey y, junto con sus hombres, (capaces de seguirle hasta el infierno si hace falta) abandona su tierra para buscarse la vida como soldado profesional. Sus pasos le llevan hasta el conde de Barcelona, Berenger Remont, pero, tras ser humillado e insultado por este poderoso señor, Ruy Díaz decide ofrecer sus servicios al rey musulmán de Zaragoza.

En esta peligrosa frontera entre tierras cristianas y taifas musulmanas, el Cid busca ganarse el pan a modo de mercenario y luchará de lado del mejor postor, sin traicionar nunca su fidelidad a su rey, Alfonso VI, a pesar de haber sufrido su destierro. Ruy Díaz de Vívar se nos presenta como un hombre más, con sus fortalezas y debilidades, mostrando más el lado humano que el lado guerrero de este soldado que era todo un líder innato al que sus hombres seguían y respetaban sin apenas proponérselo y a quien incluso los musulmanes enemigos elogiaban con el término sidi (señor). Y es que parece que el objetivo de esta novela es dar una visión diferente de un personaje histórico considerado todo un héroe patrio, retratando más bien a un ser humano con sus problemas y preocupaciones, hecho a la idea de la muerte y que vive el día a día entre escaramuzas, caprichos de los poderosos y a quien la miseria, el hambre o el frío no son compañeros desconocidos.

Esta novela, escrita con la ya legendaria agilidad de Arturo Pérez-Reverte, llega incluso a hacerse corta, aunque cumple perfectamente el objetivo de narrar un episodio histórico únicamente, y no toda la vida del Cid, por lo que su extensión es más que adecuada. Pero se me ha hecho corta porque disfruto muchísimo con las novelas históricas de este escritor, llenas de pasajes salidos de su imaginación a modo de recreación, sin traicionar ni un ápice la veracidad de lo acontecido. Las descripciones sin demasiados rodeos, el buen ritmo narrativo del libro y las dosis de acción y aventuras, terminan por hacer de este libro una joya literaria que te hará aprender más sobre el personaje y su contexto de una manera amena y deliciosa.

Ahora espero que el autor nos deleite en un futuro con otra novela sobre este personaje del que todavía queda mucho por contar e imagino que ésta será la intención, como ya hiciera con su célebre Alatriste y su serie de novelas. Si es así, a mi blog pongo por testigo de que yo no dejaré pasar ninguna.

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Rogorn
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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Mar May 26, 2020 9:03 am

'Sidi' – Arturo Pérez Reverte
Begoña Curiel - ellibrodurmiente.org - 26/05/2020

Descafeinada leyenda de la figura del Cid. Pérez Reverte ha contado lo que deseaba: el líder que busca trabajo donde lo encuentra, sea el empleador moro o cristiano. Una historia de supervivencia en la frontera donde aman y odian al protagonista a partes iguales.

Son los años posteriores al destierro de Ruy Díaz por parte de Alfonso VI, al que a pesar de todo, guarda fidelidad. De hecho, será destinatario de una parte de su botín; con el resto deberá mantener a sus jinetes fieles al servicio de su “nuevo jefe”, el rey moro de Zaragoza, que batalla contra su hermano, su “nuevo jefe”. Pérez Reverte dibuja la fidelidad del mercenario, pese a la contradicción que pueda entenderse al unirse ambos términos. Va donde le pagan pero tiene su propia ética: la que –pese a ser expulsado– le mantiene unido en alma a su rey castellano, la de la protección de sus hombres y por supuesto, la que entrega a quien ahora paga el salario.

En este escenario se mueve el autor sirviéndose del contexto histórico básico para explicar quién fue el famoso personaje. Ni que decir tiene que lo bélico es la esencia de esta novela porque la guerra es el escenario donde contar la mente del líder: qué piensa antes de la batalla, cómo conjuga la excitación de la victoria y la hiel de las frustraciones, de qué habla con los jerifaltes, cómo trata y cuida a sus hombres desde la posición de mando, como empresario responsable de los suyos..., porque de trama no esperen demasiado. Encontrarán persecución en la frontera entre la Castilla cristiana y los reinos musulmanes, batallas y flashbacks que ayudan a situarse en el presente. El superviviente fronterizo cumple con los previsibles tópicos de hombre duro entre los duros, los que «huelen a sudor, cuero, metal y humo de leña». No podía ser de otra manera pero ¿cuántas veces tiene que repetirlo? Resulta agotador. De igual manera, me han sobrado gran cantidad de diálogos que no aportaban demasiado.

Pérez Reverte es un gran escritor. De hecho he leído muchos de sus trabajos y su oficio está demostrado desde hace años pero este libro no ha sido uno de los mejores. Esperaba más sin saber qué. Simplemente tenía curiosidad por conocer cómo ve y mira este autor a una figura como la del Cid. Ya imaginaba cuánta valentía, caballos, sangre y miembros cortados me iban a sobrar, pero eso no me preocupaba. Saciada la curiosidad me queda la sensación de haber terminado una novela floja, entretenida a ratos, sin brillo ni el ingenio por el que me ha cautivado en otras ocasiones.

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Rogorn
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Re: 'Sidi' (2019)

Mensaje por Rogorn » Lun Jun 08, 2020 6:52 pm

'Sidi', reseña de la novela sobre El Cid de Arturo Pérez-Reverte
La Insomne - momoko.es - 07/06/2020

'Sidi' es la nueva obra con la que Arturo Pérez-Reverte ha vuelto a conquistar las listas de los más vendidos durante varios meses en España. A través de una prosa deliciosamente bien construida, el catedrático [sic] de la lengua española nos sumerge en los días en los que Rodrigo Rodrígo Díaz de Vivar, conocido por los cristianos como El Cid Campeador y por los moros como Sidi, campaba alrededor de la frontera tras su destierro extendiendo su leyenda a todo el que quisiera oírla.

He pasado la mayor parte de mi infancia y adolescencia alimentada por los libros de Pérez-Reverte, y he de confesar que siento cierta debilidad por su forma de prestar atención a los detalles y narrar cuanto ven sus personajes de una forma tan plástica que prácticamente sientes que estás allí con ellos. Tumbada en mi cama de madrugada, bebiendo a pocos la historia del Cid, sentía bajo mi cuerpo las duras piedras sobre las que Ruy Díaz de Vivar posaba la tienda, convencida de que todo lo que estaba leyendo bien podía ser muy cercano a la verdad.

La pluma de Pérez-Reverte ha mejorado, como no podía ser de otra forma, con la experiencia y los libros publicados. Y 'Sidi', que se encuentra perfectamente en su zona de confort (historia de España, con una totalidad de personajes masculinos y el ardor de la guerra humeando el escenario), es un ejemplo perfecto de una novela medieval bien documentada y construida. Los conflictos y puntos de avance de la historia son relativamente escasos, pero lo compensa con un vasto conocimiento en estrategia medieval, costumbres de los soldados, equipamiento y otra serie de detalles que, lamentablemente, suelen pasarse por alto en novelas donde se narran escenas bélicas y que se ambientan en escenarios parecidos.

De esta forma acompañaremos al Cid en una España convulsa, donde los moros se disputan la tierra con los cristianos y donde parece que no hay gobernantes dignos a los que seguir. En ese sentido, Arturo Pérez-Reverte realiza un inteligente ejercicio de tolerancia, presentándonos a cristianos bellacos y malparidos que insultan a quienes han ido a pedir trabajo a sus puertas, al mismo tiempo que muestra a moros benévolos y civilizados que critican a los extremistas del norte de África y su sagrada misión o yihad.

Ruy Díaz de Vivar, cínico, sencillo y bastante más astuto de lo que él mismo podría llegar a creerse, navega de esta forma entre las diferentes aguas de España, demostrando tener vastos conocimientos en teología y en el Corán, tanto para ganarse el respeto de sus compañeros moros como para hacer que confiesen sin necesidad de torturas físicas.

Pero el estilo de narración es algo más denso de lo que acostumbran las novelas contemporáneas. El autor se toma su tiempo para anticiparse a las batallas y el clímax de las diferentes escenas, haciendo que sea recomendable su disfrute en pequeñas dosis antes que meterse un atracón de largos paisajes quemados por el sol y hombres midiéndose en el campo de batalla. Al mismo tiempo, la novela incluye varias referencias al 'Cantar del Mio Cid', a través del protagonista con sus hombres de armas, a los que Pérez-Reverte dota de una o dos características que los hagan distinguibles a los ojos del lector pero de los que prescinde de otorgarles un trasfondo más trabajado. También encontraremos continuas acepciones hacia el mundo musulmán y sus costumbres en aquella época, como la fuerte diferencia de higiene entre los habitantes del reino de Zaragoza y los de Castilla, así como detalles religiosos que hacen referencia a las diferentes formas de interpretar el Corán.

Lo más fascinante sin lugar a dudas de Sidi es cómo reconstruye y desmitifica al héroe clásico castellano: una decisión que no estuvo exenta de sus críticas en un primer momento y que, personalmente, encuentro del todo acertada. Lejos de plantear a una figura mítica incapaz de sudar, sangrar o perder una batalla, 'Sidi' nos muestra a un hombre tranquilo y parco en palabras cuyas convicciones éticas y morales chocan a menudo con la de los hombres que le rodean. De esta forma, Ruy Díaz de Vivar se nos presenta como un líder inteligente y astuto, hecho a sí mismo, capaz de comprender mejor que nadie a los hombres en el campo de batalla. A pesar de sus fuertes convicciones religiosas, el nombrado por los musulmanes como “señor” es capaz de ponerse en el sitio de cuantos le rodean, mostrando una empatía y una flexibilidad ideológica que imagino que sería muy escasa en su época, la cual acompaña de una total inflexibilidad para los argumentos grandielocuentes [sic] con los que muchos hombres intentan engatusarlo.

El Cid se nos muestra por tanto desvestido de sus galas pero no por ello menos glorioso, sino más cercano y creíble. A su lado veremos la aleatoriedad de las batallas, el miedo a la muerte, los trucos que los soldados tenían para defender la vida, las estratagemas para hacer hablar a un radical musulmán y a un cristiano con el orgullo ofendido.

Ruy, estratega e inteligente, aprovechará el miedo que ha infundido en los musulmanes en sus campañas en la frontera para forjarse un nombre y una leyenda, aprovechando los momentos clave para dar un discurso, golpear el hombro de un amigo o incluso hacer crecer las historias que cuentan sobre él. Donde otros podrían ver simple arrogancia, el propio Ruy Díaz nos recuerda continuamente lo importante que es que los hombres sientan que su causa es justa, o que luchan por algo superior para vencer en las batallas.

'Sidi' es una novela entretenida, fascinante y brillantemente elaborada. Al contrario que otras reseñas que me he encontrado, donde dicen que la obra carece de talento, creo que Arturo Pérez-Reverte logró exactamente lo que estaba buscando, y es hacer sentir al lector como si fuera una unidad de caballería más dentro de los ejércitos de El Cid. Gracias a su pluma, que como ya he dicho, a veces se hace cuesta arriba y que recomiendo disfrutar en diferentes tandas de lectura, conoceremos más sobre una España que parece olvidada. Una España de reinos en continua lucha, de navarros y aragoneses en guerra perpetua, de condes de Barcelona con ínfulas y sobre todo del mundo musulmán en el sur de la península. Una España magníficamente bien retratada donde no se establece en ningún momento una línea divisoria entre el bien y el mal, donde tanto los cristianos como los musulmanes tienen sus matices, donde la guerra saca lo peor de cualquier hombre y los pone exactamente al mismo nivel.

Precisamente por todas estas razones he disfrutado de 'Sidi' como hacía mucho que no disfrutaba de una obra de caballeros, persecuciones y botines. Evidentemente, no es una obra perfecta: el final es muy abierto y por momentos la narración puede parecer pesada y anecdótica, como si el autor hubiera escogido una escisión de la historia del Cid y se limitase a contarla sin tener en cuenta los necesarios principios y finales, pero el conjunto en general es muy positivo. Incluso aunque haya alguna que otra escena algo más rancia que las anteriores (como la presencia de la única mujer que aparece en toda la novela y cuyo único propósito es para engrandecer la virilidad del propio Ruy) que sin duda le encantaron a mi padre pero que no consiguieron convencerme del todo.

De cualquier forma, Arturo Pérez-Reverte consigue que sientas esa misma fascinación por Sidi que debían de tener sus coetáneos al ver cómo cambia de registro en medio de un interrogatorio o cómo vive perpetuamente perseguido por la paranoia del ataque inminente, arrastrándose de un punto a otro sin tener nada más que su palabra y su honor para acompañarlo. Quizás no es para todo el mundo, está claro. Pero yo estoy encantada de haber podido expandir un poco más la imagen que tenía en la cabeza del glorioso Cid Campeador.

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