704 - 31.12.06 ~ Miguel Hernández era un falócrata

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Vie Nov 06, 2009 8:43 am

El País.com

Ripoll se suma a revisar la pena a Miguel Hernández
PP y PSOE acuerdan en la Diputación el apoyo al poeta
EZEQUIEL MOLTÓ - Alicante - 06/11/2009

Acuerdo institucional entre el PP y del PSOE en Alicante para "limpiar y recuperar" la memoria y el nombre de Miguel Hernández, condenado a muerte por el franquismo por sus "antecedentes izquierdistas", "dedicarse a las actividades literarias" y publicar "numerosas poesías, crónicas y folletos de propaganda revolucionaria".

La Diputación de Alicante aprobó ayer una moción institucional que tilda la sentencia contra Hernández de "deshonra para los demócratas que piensan, creen y siguen luchando por una sociedad libre", y califica de "insulto a su memoria" la pena que le fue impuesta. Los dos partidos políticos representados en la Diputación, que gobierna el PP con mayoría absoluta, acuerdan "apoyar" la iniciativa de la familia del poeta y de los colectivos cívicos que se han sumado a la declaración de reparación y reconocimiento de Hernández, apoyan la petición, ante el Ministerio de Justicia, para que se revise el proceso judicial y la consiguiente anulación de la condena. Expresan su "apoyo, compromiso y colaboración" con los familiares, la Comisión Cívica para la recuperación de la Memoria Histórica y la Fundación Miguel Hernández en sus acciones para interponer el recurso de revisión de sentencias penales. Y se comprometen a trasladar el acuerdo a todos los ayuntamientos de la provincia.

La moción, a instancia del PSPV, se aprobó por unanimidad, pero sin debate por exigencia del PP. Una representación de la Comisión Cívica celebró con un aplauso este acuerdo. El sindicalista Manuel Parra admitió que se trata de una "grata sorpresa" que el PP se sume a esta iniciativa y confía en que ahora las Cortes Valencianas y el resto de instituciones sigan por el mismo camino.

La diputada del PP Mónica Lorente, también alcaldesa de Orihuela, cuna del poeta, explicó que es una "causa justa" para que el centenario del nacimiento de Miguel Hernández se celebre "limpio y por todo lo alto". Lorente, al ser preguntada sobre los motivos por los que el PP se suma ahora a esta iniciativa, dijo: "Porque soy alicantina, oriolana y sobre todo mujer del siglo XXI". El portavoz socialista, Antonio Amorós, celebró que el PP quiera "recuperar y limpiar" el nombre del poeta.
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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Lun Nov 30, 2009 6:07 pm

ENTREVISTA: JOSÉ CARLOS ROVIRA Comisario del Año Hernandiano
"Miguel Hernández está por encima de las estupideces"
EZEQUIEL MOLTÓ - Alicante - 30/11/2009

Su vida es la literatura y la gestión cultural. José Carlos Rovira, catedrático de Literatura en la Universidad de Alicante, acaba de ser nombrado por la ministra de Cultura comisario del Año Hernandiano. Su tarea es coordinar a las distintas administraciones que programarán actos para recuperar a un poeta "universal, necesario y de la memoria" como fue Miguel Hernández del que se conmemora el centenario de su nacimiento a partir del 1 de enero de 2010. Rovira, ex vicerrector de la Universidad de Alicante y estudioso de la obra de Hernández, prefiere evitar la polémica por el futuro del legado del poeta, aunque afirma que la obra de Miguel Hernández está "por encima de las estupideces humanas".

Pregunta. ¿Quién participa en la comisión nacional del Año Hernandiano?

Respuesta. Todas las instituciones que colaborarán en el centenario del nacimiento del poeta: Generalitat, Gobierno, la Diputación de Alicante, los ayuntamientos de Orihuela y Elche, las universidades de Alicante y Elche, el Gil-Albert, la Fundación Miguel Hernández y otras instituciones que plantean propuestas sobre esta efeméride.

P. ¿Como comisario, de qué se encargará?

R. De coordinar las actividades de la comisión ejecutiva nacional, que presiden los Reyes. No pretendo coordinarlo todo sino arropar aquellas iniciativas de las diferentes instituciones. La comisión se constituirá pronto y fijaremos una línea de programación, que a nivel estatal la lleva la Sociedad de Conmemoraciones Culturales.

P. ¿Y qué se está gestando?

R. Además del Congreso Internacional, que se celebrará en Alicante, Elche y Orihuela, habrá un momento central en octubre de 2010 con la inauguración en la Biblioteca Nacional de una gran exposición sobre el significado universal y esencial del poeta. También hay dos seminarios previstos, uno por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, sobre la poesía y la historia, y otro en la Universidad Complutense de Madrid sobre la recepción de Miguel Hernández en el mundo, traducciones, estudios críticos... y un sinfín de actividades como teatro o música.

P. ¿Pero su misión cuál es?

R. Que no se solapen estas actividades e intentar asumir aquellas que necesitan ayuda. Aunque no pretendemos controlar nada, ni estar presentes en todo, ya que eso es imposible, el Año Hernandiano se presenta con múltiples actividades en toda España.

P. ¿Qué objetivo tiene este año?

R. Miguel Hernández es un poeta universal, y ese valor lo tiene su obra, que tiene presencia múltiple en el mundo. En poco más de diez años de escritura recorre lo que se estaba haciendo en esos años. El segundo valor es lo que [Antonio] Buero Vallejo decía "poeta necesario": Hernández reflejó el drama y las esperanzas de aquellos años, fue el reflejo de una época dramática. Y luego, es el poeta de la memoria, las circunstancias desdichadas en las que muere en la cárcel de Alicante lo convierten en un referente, símbolo literario y de la tragedia.

P. ¿Le preocupa que la pugna por el legado ensombrezca todas las actividades?

R. Espero que se resuelva, cuando hay conflicto lo mejor es que se aclare. Por prudencia no opinaré sobre las razones que esgrimen unos y otros, por parte de los herederos de Miguel Hernández están interesados en que la conmemoración sea grande, y otras circunstancias hay que atenuarlas y solucionarlas. Espero que el legado siga en Elche, donde Josefina Manresa lo depositó. Yo fui uno de los que en 1988 hizo la primera catalogación del legado y confío en que mantenga su unidad en el centro de estudios hernandianos, debemos olvidar el conflicto.

P. ¿Vale tanto este legado, más de tres millones de euros?

R. Yo no soy perito, el legado es esencial desde el punto de vista científico-literario, y simbólico, es muy apreciable, pero no quiero entrar en detalle, ni dar cifras.

P. ¿El nombre de Miguel Hernández debe estar por encima intereses personales?

R. Todos hacen bien en defender sus derechos, para eso hay una ley de propiedad intelectual. A partir de ahí, claro que la figura y obra de Miguel Hernández está por encima. Siempre he dicho, y no solo por este tema sino por otros, que Miguel Hernández está por encima de las estupideces humanas que hemos ido cometiendo a lo largo de muchos años. Yo creo que lo más importante es que el poeta de Orihuela y del mundo se convierta y adquiera la dimisión literaria y universal que merece, y otro tipo de cuestiones debemos dejarlas de lado. Y no quiero posicionarme sobre ningún tipo de conflicto.
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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Jue Feb 18, 2010 5:44 pm

El País.com

Una exposición, obras completas y música en el centenario de Miguel Hernández
La vicepresidenta De la Vega coordina la comisión nacional creada para celebrar la efeméride
EFE - Madrid - 18/02/2010

Una exposición en la Biblioteca Nacional, la publicación de sus obras completas, conciertos y un congreso internacional son las principales actividades programadas para conmemorar el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández, ha informado hoy el Ministerio de la Presidencia.

Este programa será coordinado por la Comisión Nacional del Centenario del Nacimiento del escritor alicantino, que ha quedado constituida hoy en Madrid con objeto de impulsar todas las actividades que organicen las diferentes administraciones y entidades públicas y privadas en relación con esta efeméride.

La Comisión está presidida por la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y tiene como presidentes de honor a los Reyes. De la Vega ha subrayado en el acto de constitución de este órgano el compromiso asumido por todos sus miembros de "ofrecer a Miguel Hernández el homenaje, el recuerdo y la admiración que su vida y su obra merecen".

"Una obra en la que todos nos reconocemos y nos encontramos porque todos compartimos ese mismo rechazo a cualquier forma de opresión, esa misma rebelión ante la injusticia y esa determinación de soñar y crear un país más digno, un mundo mejor", ha señalado.

En el programa de actividades aprobado hoy figura la exposición La Sombra Vencida, que mostrará en la Biblioteca Nacional a partir de octubre las características de la escritura de Miguel Hernández que determinan su dimensión poética, su aprendizaje inicial y sus obras principales.

También se publicarán y traducirán a lenguas extranjeras y cooficiales sus obras completas y estudios sobre su obra para distribuirlos a bibliotecas, a las que también llegará material divulgativo sobre el autor de El rayo que no cesa.

La dimensión musical del centenario la aporta una serie de conciertos del cantautor Joan Manuel Serrat, quien añadirá nuevos temas a los poemas de Miguel Hernández a los que ya puso música en 1972.

Orihuela, Alicante y Elche albergarán del 26 al 30 de octubre el III Congreso Internacional Miguel Hernández, que indagará en la actualización y vigencia de la obra del poeta.

Recitales, conferencias, charlas en institutos, representaciones teatrales, documentales y un largometraje sobre la vida del poeta completan el programa de actividades, que también se extenderá al extranjero a través de universidades de Cuba, México y Argentina y del Instituto Cervantes.

La Comisión del Centenario ha designado como presidente de la Comisión Ejecutiva a José Carlos Rovira, y a Carmen Alemany, Enrique Cerdán, Francisco Javier Díez de Revenga, Francisco Escudero, Mar Esquembre, Olga Fuentes, Virginia Maqueira y Agustín Sánchez Vidal como vocales.

Forman parte también de la Comisión los alcaldes de Orihuela y Elche, la consejera de Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, la directora del Instituto Cervantes y representantes de distintas áreas del Ministerio de Cultura, las universidades de Alicante y de Elche y de la familia del poeta.
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Mar 07, 2010 10:29 am

Nacido para el luto
Antonio Muñoz Molina - El País Semanal - 07/03/2010

A Miguel Hernández todo le pasó en un tiempo muy breve, pero su vida es una larga cadena de esperas. Habría que sustraer, de los pocos años que vivió, todas las horas, los días, los meses que se pasó esperando algo, desesperando de que no llegara, enviando peticiones de ayuda a personas siempre mejor situadas que él que no tenían el tiempo o las ganas de contestar a sus demandas. Otros disfrutaban el resguardo de una posición social o de un privilegio literario o político: Miguel Hernández se supo siempre a la intemperie, en la paz y en la guerra, en la literatura y en la vida, en la cárcel y en la cercanía de la muerte. Esperó tanto, hasta el final, que los últimos días de su vida los pasó esperando a que lo trasladaran a un sanatorio antituberculoso, que le trajeran a su hijo para poder verlo por última vez.

Escribía cartas y aguardaba respuestas con expectación angustiada: cartas a su novia, Josefina Manresa; cartas a los amigos, a los que pedía favores apremiantes, dinero prestado, influencias; cartas a los poetas célebres, a los que asediaba con una mezcla de orgullo insensato y tosco servilismo; cartas desde la cárcel, en los últimos años de su vida, solicitando avales políticos, gestos de clemencia, noticias sobre el hijo demasiado pequeño y demasiado frágil que tal vez acabaría teniendo el mismo destino del hijo anterior, muerto a los 10 meses, amortajado con los ojos abiertos, con el mismo gesto atónito que se le quedó a él mismo cuando velaban su cadáver: unos ojos muy grandes, desorbitados por la enfermedad de la tiroides, sobre cuyo color exacto no hay acuerdo entre los testimonios de quienes lo conocieron. Qué podemos saber de verdad sobre la vida de alguien que murió no hace tanto, en 1942, si los testigos ni siquiera concuerdan en el color de sus ojos: Miguel Hernández los tenía verdes y muy claros, o muy azules, resaltando más en su cara morena; o los tenía pardos, según dice uno de sus biógrafos, Eutimio Martín, aportando la prueba de su ficha militar y la de su filiación de prisionero.

Lo que atestiguan sin duda las fotografías es el tamaño y la expresión de los ojos, la atención fija en todo, la mirada de una desarmada franqueza que es todavía más visible en el dibujo que le hizo Antonio Buero Vallejo en la cárcel. Fue ese dibujo el que convirtió a Miguel Hernández no en un hombre real, sino en un icono reverenciado de algo, de muchas cosas, demasiadas, cuando lo veíamos reproducido en los pósters del antifranquismo, en nuestras galerías de retratos de la resistencia, junto a Lorca, junto a Antonio Machado, tal vez también junto a Salvador Allende, Che Guevara, Dolores Ibárruri. En ciertos bares, en ciertos pisos de estudiantes, la cara y la mirada de Miguel Hernández formaban parte de un paisaje visual que también incluía las reproducciones del Guernica. Era difícil pensar entonces que aquel retrato hubiera sido el de un hombre real, no un santo laico ni un mártir ni un símbolo, un hombre, además, que si hubiera vivido no sería entonces muy viejo, porque había nacido ya bien entrado el siglo, en 1910.

Estremece siempre hacer las cuentas de su edad: con 22 años hizo su primer viaje a Madrid y publicó su primer libro de poemas; no había cumplido 26 cuando logró por primera vez la maestría indudable de El rayo que no cesa; tres años después, la guerra ya perdida, entró por segunda vez en la cárcel y no volvió a salir de ella. Pero la rapidez de todo se vuelve más asombrosa cuando contrastamos la altura de sus logros mejores con su punto de partida. Hacia 1937, Miguel Hernández empezó a escribir poemas con una voz y un despojo que no se parecen a nada en la literatura española, y muy poco antes había alcanzado ya un dominio de lenguaje y de las formas poéticas en el que estaba comprimida por igual la disciplina de la tradición clásica y la libertad del surrealismo: pero sólo unos años atrás, a finales de los veinte, su horizonte poético era todavía el de la retórica averiada de los juegos florales, cuando no el todavía más horrendo de la poesía entre sentimental y rústica en dialecto comarcal, muy imitada, de Gabriel y Galán. El mismo hombre que publica en 1937 la Canción del esposo soldado había presentado en 1931 un Canto a Valencia a un concurso oficial en dicha provincia, en el que, bajo el lema Luz, Pájaros, Sol, se sucede una catarata de versos que incluye el siguiente pareado: Con emoción agarro / el musical guitarro.

Tenía desde que encontró su vocación, en la primera adolescencia, la desvergonzada capacidad de mimetismo de los grandes autodidactas, el amor agraviado por el saber de quien fue apartado demasiado pronto de la escuela. Una leyenda que él mismo se ocupó de alimentar ha exagerado la pobreza de sus orígenes, y contribuido fatalmente al malentendido paternalista y populista que hace de él un talento rústico, una especie de diamante en bruto. Es verdad que Miguel Hernández dejó la escuela a los 14 años y se puso a cuidar cabras, pero las cabras pertenecían a los rebaños de su padre, que era un hombre de cierta posición. Más que la pobreza, lo que debió de herirlo cuando tuvo que abandonar la escuela fue la vejación de verse a sí mismo pastoreando cabras mientras otros con menos inteligencia natural que él continuaban en las aulas; también la sinrazón de una brutal autoridad paterna que no por ser propia de la época era menos hiriente para su espíritu innato de rebeldía y de justicia. El padre despótico veía la luz encendida a altas horas de la noche en el cuarto del niño lector y lo castigaba a correazos y a patadas (20 años después su hijo estaba muriéndose de neumonía y tuberculosis en la prisión de Alicante y no se molestó en visitarlo).

Pero se marchaba el padre y Miguel Hernández volvía a encender la luz y recobraba el libro escondido, muy usado, alguno de los que encontraba en la biblioteca pública o en la de un sacerdote de Orihuela, el padre Almarcha, que empezó siendo su protector y fue luego uno de sus muchos verdugos. Leía de noche a la poca luz de una bombilla o de un candil, y cuando salía con las cabras llevaba el libro escondido en el zurrón y seguía leyendo, devorando toda la poesía española que encontraba, la buena y la mala, lector omnívoro a la manera de los autodidactas que no tienen más guía que su propio entusiasmo, originado quién sabe dónde. Nada de lo que a otros les estuvo siempre asegurado fue fácil para él: nada de lo más elemental, el papel, la pluma, la tinta, la mesa. Escribía versos en papel de estraza con un cabo de lápiz. Quería escribir y no tenía dónde apoyarse. Una piedra, el lomo de una cabra. Hay que leer sus poemas juveniles para darse cuenta de la penuria estética de la que partió, de la clase de talento y de furiosa voluntad que le fueron necesarios para sobreponerse a limitaciones invencibles. Entre la retórica mal digerida de la poesía barroca y de los atroces versificadores tardorrománticos y tardomodernistas, en esos poemas aparece un fogonazo de realidad observada de cerca, de naturaleza y vida animal y exasperación humana de soledad y deseo: Miguel Hernández, pastoreando cabras, copia laboriosamente los lugares comunes más decrépitos de la poesía pastoril, pero le sale de pronto una desvergüenza sexual campesina, una claridad expresiva que con el paso del tiempo será uno de los rasgos más originales de su voz poética, el arte supremo de hacer literatura llamando a las cosas por su nombre.

Tampoco tuvo vergüenza para medrar cuando le fue necesario: para cultivar un personaje que al despertar simpatías le beneficiaba en sus propósitos, pero también lo hacía vulnerable a la condescendencia, bienintencionada o malévola. Empezó jugando a ser el "pastor poeta" del primitivismo pintoresco, y en la sociedad literaria de Madrid en vísperas de la guerra siguió siendo, entre hijos de buena familia con inclinaciones izquierdistas, damas de sociedad y diplomáticos, el campesino moreno y exótico, el inocente y bondadoso que llevaba alpargatas y pantalón de pana que podía ser entrañable, pero no siempre era invitado a las reuniones de buen tono. Miguel Hernández, que persiguió con calculada adulación y sincero fervor a tantos de sus contemporáneos -la adulación y el fervor, en su caso, eran compatibles-, quizá no tuvo entre los literatos de Madrid ningún amigo de verdad salvo Vicente Aleixandre. En la intemperie de su vida había una soledad que no aliviaba nadie: Ya vosotros sabéis / lo solo que yo voy, por qué voy yo tan solo. / Andando voy, tan solos yo y mi sombra. Provocaba incomodidad, cuando no abierto rechazo. Rafael Alberti en verso y María Teresa León en prosa le atribuyen sin demasiados eufemismos un olor poco adecuado para las cercanía sociales. García Lorca no se presentaba en una casa si sabía que Miguel Hernández estaba en ella. Llamó por teléfono a Aleixandre con la intención de ir a visitarlo, y al enterarse de la presencia de Hernández no se contuvo: "Échalo".

De todo aquel grupo, sólo él conoció de primera mano el trabajo manual, sólo él pasó hambre al llegar a un Madrid en el que se le cerraban todas las puertas y en el que daba vueltas por las calles con el estómago vacío y con una carpeta de versos mecanografiados bajo el brazo, esperando a ser recibido por alguien importante, esperando a que apareciera en un periódico una entrevista prometida, a que le llegara un giro con algo de dinero que le permitiese prolongar un poco más la espera. Llegó la guerra y también fue él quien la conoció de cerca y de verdad, por decisión propia. Para entonces había empezado a disfrutar algo de lo tanto tiempo esperado, la visibilidad que le trajo la publicación de El rayo que no cesa, celebrado públicamente nada menos que por Juan Ramón Jiménez en el diario El Sol, lo cual equivalía a una consagración. En la guerra, Miguel Hernández entra en posesión de todas sus mejores facultades como poeta y como militante político, pero también en eso lo acompañan el malentendido y la leyenda, la dificultad de encajar en los estereotipos de nadie. Su evolución política no es menos chocante que la rapidez de su maduración literaria: en 1935 aún escribía poemas y conatos de autos sacramentales influidos por el catolicismo entre místico y fascista de su amigo Ramón Sijé; en septiembre de 1936 es miembro del Partido Comunista y cava trincheras recién alistado en el Quinto Regimiento. Pero tampoco cuadra, ni física ni metafóricamente, en la fotografía canónica de los poetas comprometidos con la causa republicana: vive con los soldados en los frentes, no en los despachos de la Alianza de Intelectuales. Y cuando en 1939 todo se derrumba, él se queda vagando en la intemperie de Madrid mientras casi todos los demás encuentran el camino del exilio. No hubo plaza en ningún avión ni pasaporte de última hora para quien había puesto su vida entera, su nombre y su literatura al servicio de la República; para quien no podría esperar clemencia de los vencedores ni tampoco esconderse en el anonimato.

Demasiado inocente o demasiado aturdido por la derrota, elige la peor huida posible y va a meterse él solo en la boca del lobo. Como Lorca buscando refugio en Granada, Miguel Hernández regresa con cabezonería suicida a su pueblo y a la cercanía de su mujer y su hijo, y en septiembre de 1939, ni siquiera con 29 años cumplidos, cae en la red de las cárceles y los procesos sumarísimos para no salir ya nunca. Nadie mejor que los paisanos y los convecinos de uno para abatirlo a traición con la quijada de Caín. El trato que recibe de los vencedores -civiles, militares, eclesiásticos- revela la catadura de un régimen construido expresamente sobre la venganza de clase. Miguel Hernández es el retrato robot del vencido, el enemigo perfecto.

Pero su martirio real no nos exime de la necesidad de mirar su figura completa como escritor y como hombre, que es mucho más rica que todos los estereotipos levantados sobre ella. Vivió en su tiempo, no en el nuestro. Hizo poemas a la Virgen María y también los hizo a Stalin. Cuando la cultura predominante en España era la antifranquista, Miguel Hernández fue elevado a un altar en el que convenía que destacara la parte más combativa de su obra, el estatuto de poeta voluntariamente popular que él asumió con todas las de la ley en los años de la guerra y que culmina en Vientos del pueblo; también, aunque en menor medida, en El hombre acecha, donde tan visible como la militancia política es el desaliento por la carnicería y la destrucción que ya duran demasiado, el puro espanto ante lo peor de la condición humana: Se ha retirado el campo / al ver abalanzarse / crispadamente al hombre.

Pero en la ansiosa modernidad de los años ochenta, de pronto, ya no había sitio para Miguel Hernández: los mismos rasgos que habían contribuido a su consagración ahora lo volvían anacrónico. En un país donde no hay actitud intelectual más celebrada que el desdén, nada era más fácil de repente que desdeñar a Miguel Hernández: había que ser cosmopolitas, y él resultaba demasiado autóctono; neuróticamente urbanos, y Hernández parecía demasiado rural; adictos a las modas capilares e indumentarias, y él permanecía congelado en su cabeza rapada y sus ropas de pana. En una época, los años ochenta, en la que estaba de moda despreciar con un mohín a Antonio Machado, Miguel Hernández tenía algo de antigualla embarazosa. No era un poeta: era una letra de canción anticuada.

Quizá ahora estamos en condiciones de mirarlo como fue y de leer de verdad su poesía, más allá de los pocos poemas que algunos recordamos todavía, los que se hicieron célebres en la resistencia y en la primera transición. El trabajo acumulado de los biógrafos -Agustín Sánchez Vidal, José Luis Ferris, Eutimio Martín- nos permite un conocimiento sólido de una vida demasiado breve y mucho más rica en pormenores y resonancias que cualquier estereotipo: la vida no de un inocente, ni de un buen salvaje exótico, ni la de un santo, sino la de un hombre que sobreponiéndose a circunstancias terribles logró hacer de sí mismo aquello que soñó desde que era un chaval pastoreando cabras: un poeta y un hombre en la plenitud de su albedrío.

En una literatura tan pudibunda y tan temerosa de lo sentimental como la española, él escribió sin reparo sobre el deseo sexual, sobre su ternura masculina de esposo y de padre. Su mejor poesía política conserva una fuerza de belleza y rebeldía que la hace muy superior a la de Neruda. Neruda no habría escrito jamás, por ejemplo, El tren de los heridos. Le faltaba empatía verdadera hacia los seres humanos, y no había compartido sus padecimientos. Neruda se declaró siempre maestro de Hernández, y sin duda lo fue en algún momento, pero yo tengo la sospecha de que el Canto General le debe a Vientos del pueblo mucho más de lo que el propio Neruda habría estado dispuesto a reconocer. En Miguel Hernández lo más íntimo y lo más político, la emoción privada y la arenga pública, se conjugan más estrechamente que en ningún otro poeta. Y en el Cancionero y romancero de ausencias, la hondura y el despojo provocan un estremecimiento que es el de las cimas más solitarias de la literatura, el del Libro de Job y las Coplas de Jorge Manrique y François Villon y Fray Luis de León y la Balada de la cárcel de Reading y Antonio Machado. Toda retórica ha sido abolida, todo rastro de amaneramiento. Los versos tienen a veces una impersonalidad desnuda de poesía popular, de letra flamenca o de romance antiguo; en ellos se nota la doble sombra triste de Machado y de Lorca, los otros dos poetas aniquilados por la guerra: Písame,/ que ya no me quejo./ Ódiame,/ que ya no lo siento./ No me olvides/ que aún te recuerdo/ debajo del plomo/que embarga mis huesos.

Demasiado viene durando ya la espera. Ahora que va a hacer un siglo que nació ha llegado el tiempo de leer a Miguel Hernández.

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vetinari
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Mensaje por vetinari » Dom Mar 07, 2010 6:09 pm

Antonio Muñoz Molina escribió:...el arte supremo de hacer literatura llamando a las cosas por su nombre. .


Magnífico artículo. Muchísimas gracias, Ro.
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y pasarán los persas" Cavafis
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Siana
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Mensaje por Siana » Dom Mar 07, 2010 8:17 pm

Antonio Muñoz Molina escribió:Lo que atestiguan sin duda las fotografías es el tamaño y la expresión de los ojos, la atención fija en todo, la mirada de una desarmada franqueza que es todavía más visible en el dibujo que le hizo Antonio Buero Vallejo en la cárcel.

Imagen
Antonio Muñoz Molina escribió:un hombre que sobreponiéndose a circunstancias terribles logró hacer de sí mismo aquello que soñó desde que era un chaval pastoreando cabras: un poeta y un hombre en la plenitud de su albedrío.

Maravilloso y estremecedor artículo. Cuántos sinsabores, lutos. Muchas gracias por ponerlo, Ro. Precisamente esta semana me han regalado el segundo disco que Serrat le ha dedicado, magnífico, Hijo de la luz y de la sombra.

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Mié Mar 24, 2010 10:46 am

El País.com

El Gobierno se vuelca con Miguel Hernández
Tres ministros acudirán al acto de entrega de la declaración de reconocimiento del poeta condenado por el franquismo
EZEQUIEL MOLTÓ - Alicante - 23/03/2010

Será un acto sencillo, emotivo y cargado de simbolismo para rendir el mejor homenaje al llamado poeta del pueblo con motivo del centenario de su nacimiento. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, entregará el próximo viernes en mano a los familiares del poeta Miguel Hernández la Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal, en virtud de la Ley de Memoria Histórica. Un documento aprobado por el Ministerio de Justicia con el que se rehabilita la memoria y nombre del escritor, que murió en Alicante en 1942 condenado y encarcelado por el régimen franquista. "Para nosotros es importantísimo, todo ha sido tan rápido, y saber que el Gobierno reconoce la figura de Miguel Hernández nos enorgullece a todos", asegura la nuera del poeta, Lucía Izquierdo. "Pero se trata de un primer paso, queda que los tribunales anulen la condena a muerte que sigue vigente", agrega. El viernes, además, coincide con el día de la muerte de Miguel Hernández en 1942.

La ceremonia, según han informado hoy fuentes de la Universidad de Alicante, en cuya sede se celebra el acto, contará también con la presencia de los ministros de Justicia, Francisco Caamaño, y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, así como del rector de la Universidad, Ignacio Jiménez Raneda, y del presidente de la Comisión Ejecutiva del Centenario de Miguel Hernández, José Carlos Rovira.

Por parte del poeta está previsto que recojan el documento oficial de reparación y resarcimiento dos de sus familiares directos, su nieta María José Hernández y su nuera, Lucía Izquierdo.

El poeta Marcos Ana, autor de uno de los primeros homenajes dedicados a Hernández, el celebrado en el penal de Burgos en 1960, ofrecerá una lectura de poemas.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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Mensaje por nexus6 » Lun Oct 04, 2010 7:12 pm

El País.com

La Biblioteca Nacional honra a Miguel Hernández
Inaugurada una gran exposición sobre la vida y obra del poeta Miguel Hernández en el centenario de su muerte
JUAN CRUZ - Madrid - 04/10/2010

Miguel Hernández, el poeta necesario, como le llamó su compañero de prisión Antonio Buero Vallejo, tiene desde este mediodía una exposición antológica que le recuerda en su centenario. Está en la Biblioteca Nacional y cubre todas las épocas del poeta de Vientos del pueblo. La de su infancia en Orihuela, la de la esperanza republicana, la de la oscuridad de la guerra y la del dolor oscuro de la posguerra, que terminó para él con su muerte en la prisión de Alicante, en 1942.

Esos periodos de su vida fueron descritos así por la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, en la inauguración oficial de este legado. En el mismo acto, la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, dijo que este poeta dejó una historia que representa el dolor por la España encerrada y ensimismada, la España de la sombra vencida; de aquel dolor nació la esperanza de la que hablaba Miguel Hernández, y esa esperanza es la que hay en esta España de ahora.

La exposición es un recorrido sistemático, organizado por el profesor José Carlos Rovira, que ha juntado materiales propios de Miguel Hernández (manuscritos, algunos de ellos inéditos, dibujos, crónicas periodísticas, e incluso su voz, registrada por Alejo Carpentier en París en 1937), y también elementos iconográficos de las distintas épocas de Miguel Hernández, incluyendo cuadros o fotografías de personajes que fueron cruciales para él, sobre todo desde que viajó a Madrid. En Madrid Miguel Hernández trabó contacto con Pablo Neruda, con Vicente Aleixandre, con García Lorca (aunque este le trató con distancia); la guerra, y el compromiso del poeta con la causa republicana forman parte de las piezas más emotivas de esta exposición.

La organización de esta muestra, titulada La sombra vencida, por unos versos de Hernández, ha sido organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, con la colaboración de la Biblioteca Nacional de España. Gran parte del legado proviene de la aportación de la familia de Miguel Hernández. La exposición incluye un relato iconográfico, necesariamente parcial, de la censura tremenda que cayó sobre la obra y la memoria de Miguel Hernández en tiempos del franquismo. Hasta 1976 esa censura no se levantó y fue en fecha muy reciente cuando el Gobierno de España revisó para anularlas las sucesivas condenas que se echaron sobre Miguel Hernández. La más grave, la pena capital, le fue conmutada. Pero la muerte fue inexorable. En medio de la indiferencia de la dictadura, Hernández murió enfermo en el penal en el que lo habían recluido.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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El_Curioso_Impertinente
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Mensaje por El_Curioso_Impertinente » Lun Oct 04, 2010 8:05 pm

Teniendo a José María Pemán (el de la "magnífica contienda que desangra España", la Bestia y el Ángel y esas cosas) o al chiflado de Ernesto Giménez Caballero, ¿para qué quería la Dictadura a un tipo como Miguel Hernández? :twisted:

Yo ya me entiendo.

http://www.youtube.com/watch?v=kdzevcARdIw
Todos los seres humanos cometen errores, pero algunos seres humanos cometen más errores que otros y a ésos se los llama "tontos" (Fray Guillermo de Baskerville).

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Mar Oct 05, 2010 7:53 am

El País.com

REPORTAJE: Exposición en torno a un mito literario
Últimos escritos del poeta incesante
La Biblioteca Nacional rinde tributo a Miguel Hernández a los 100 años de su nacimiento
JUAN CRUZ - Madrid - 05/10/2010

Miguel Hernández, el poeta del pueblo. El poeta necesario, que decía su compañero de cárcel, Buero Vallejo. El poeta pastor.

Era todo eso. Pero era, sobre todo, el poeta incesante; su vida, que la guerra truncó dramáticamente, estuvo signada por el amor, la amistad y los papeles. Ni un día sin línea.

Quienes vean ahora en la Biblioteca Nacional la exposición que marca su centenario, y que se abrió ayer, entenderán que Miguel Hernández no era solo un poeta intuitivo, un ser humano pendiente de la inspiración: estudiaba, leía. Era como una esponja. José Carlos Rovira, catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Alicante, ha preparado esta exposición, que organiza la Secretaría de Estado de Conmemoraciones Culturales (SECC) con la Biblioteca Nacional, como un homenaje y como una reivindicación.

Hernández no era el pastor menesteroso, el poeta que venía a Madrid a buscar auxilio para sus versos. Estudió a Góngora, estuvo atento a la pintura de su tiempo; frecuentó a Benjamín Palencia, aprendió de Maruja Mallo. En 1934, cuando tenía 24 años y estaba en Madrid, llevaba en su carpeta, copiados, 60 poemas de Cántico, el libro que puso a Jorge Guillén en la vanguardia. Ahí subraya Hernández "motivos de su propio mundo pastoril". Hacía mímesis, dice Rovira, pero no copiaba, recreaba a partir de esas influencias. Era, por decirlo así, "una mímesis transformadora", capaz de leer a Neruda y a Aleixandre, sus amigos, "y escribir luego sin que transpiren en esos versos los recuerdos de sus modelos".

Rovira ha preparado esta exposición con tal entusiasmo que ayer, antes de que las autoridades (la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega; la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde) hicieran de la ocasión una solemnidad que tenía más fotógrafos que la muestra misma, contó al trote la vida y la obra del poeta como si estuviéramos asistiendo minuto a minuto a esa biografía simbólica del dolor de España.

Así entramos en la época de formación (la que González-Sinde llamó ayer "tiempo de esperanza"), a partir de la contemplación de Rubén Darío o Góngora, que tan decisivos fueron en la formación del poeta. Dice Rovira que, en ese proceso de mímesis a que sometió el poeta su aprendizaje, leía y repetía a Rubén Darío como si fueran los del nicaragüense versos que él mismo hubiera escrito; y sin embargo, leída su escritura, no tuvieron nada que ver.

Desde ese periodo esperanzado Hernández pasó, casi sin solución de continuidad, a la época en que le reciben, unos mejor que otros, en Madrid. García Lorca le acogió con desdén, quizá porque unos y otros se lo presentaban como un poeta capaz de escribir tiras de versos con tanta facilidad como la suya. Pero aquí acendró las amistades que dejó en Orihuela ("su pueblo y el mío": como Ramón Sijé) tanto como las que encontró en la capital. "Y fue un amigo sincero, verdadero, en él no había falsificación"; supieron de esa amistad Pablo Neruda y Vicente Aleixandre, y se la devolvieron con igual hondura; como José María de Cossío, o como José Bergamín. Hasta Juan Ramón Jiménez, "que ponía verde a todo el mundo", habló bien de Miguel, de sus versos, a pesar de que el poeta de Orihuela puso por las nubes (en el diario El Sol) Residencia en la tierra.

La guerra lo puso todo patas arriba; el compromiso de Miguel no era reflejo de la propaganda, a la que entonces también se entregó, sino que respondía al latido de la cultura que fue adquiriendo. En la exposición hay una grabación preciosa, que le hace Alejo Carpentier en París en 1937, cuando el poeta va camino de Moscú, a un festival de teatro; ahí está, leyendo la Canción del esposo soldado. Aún lleva la esperanza en el macuto.

Ahí está, en las trincheras; en la exposición es el hombre de las trincheras, y también el personaje rodeado por la pintura de la época, que Rovira y su equipo han rescatado de los archivos de Luis Quintanilla o de la Escuela de Vallecas. Los frescos de Luis Quintanilla tienen ahora el valor de reconstruir "una imagen de dolor y de tragedia" que ya marca el descenso a los infiernos de la guerra, la cárcel, la condena a muerte, la conmutación de la pena, la muerte.

Como decía César Vallejo de la vida, a Hernández no le dio respiro el infortunio; hubo dos procesos contra él; los documentos del segundo proceso se desvelan aquí, aportados por el escritor alicantino Enrique Cerdán Tato [a la vista de los hechos, la familia de Miguel Hernández ha solicitado al Tribunal Supremo la revisión y la nulidad del procedimiento sumarísimo realizado en su día contra el poeta por defecto de forma, informa la agencia Efe].

Pero no le cayó solo la muerte. Quisieron imponerle el olvido. Hasta principios de los años sesenta del siglo XX no se podía publicar su obra, no se podía hablar de él; y desde entonces a 1976 resultaba difícil hacerlo en España, aunque Joan Manuel Serrat (que ahora ha rescatado versos de Hijo de la luz y de la sombra) lo puso en el mapa a pesar del franquismo, gracias a sus versiones musicales. La exposición refleja bien esa contumacia de la censura franquista; no pudieron borrar al poeta, y él mismo, que jamás estuvo sin un papel, burló esa vigilancia férrea de los años en que aún duró, en la posguerra, escribiendo incluso en papel de retrete.

Rovira encontró papeles de váter donde Miguel escribió cuentos para su hijo Manuel Miguel. "Al margen de que él afirmara en una carta que eran traducciones de cuentos ingleses", dice el comisario de la exposición, "[son, sin duda] cuatro metáforas explícitas de libertad para que las leyese su hijo, metáforas de alguien que, en su escritura y su vida, quiso dejar constancia sobre todo de su voluntad de ser libre". Ahí se lee, por ejemplo: "Hasta la vuelta, pequeñuelos / y que no os vayáis a perder / en las estrellas de los cielos. / Venid siempre al atardecer".

En ese formato rústico, convertido ahora en un facsímil que es al tiempo una denuncia de la despiadada persecución que sufrió el poeta, el material pone los pelos de punta. "Hace unos meses", dijo ayer en su alocución inaugural la vicepresidenta Fernández de la Vega, "entregamos a los familiares de Miguel Hernández la declaración de reconocimiento y reparación personal". Y dijo la representante del Gobierno en esta nueva reparación pública a la ignominia que sufrió "el poeta necesario" del que habló Buero: "No podemos acabar con los horrores que Miguel Hernández, como tantos españoles y españolas, sufrió en aquel tiempo de sombras, pero sí podemos hacer justicia a su memoria, que es nuestra memoria".

Esos papeles de estraza son ahora como una bandera que se vuelve contra los que quisieron condenarle a la muerte y al olvido. En la Biblioteca Nacional está la respuesta del propio Hernández contra toda la ignominia que sufrió sin dejar en ningún momento de escribir hasta cuando no tenía con qué.

Tres etapas imprescindibles en la muestra

- Cuentos del papel de váter. En la cárcel, Miguel Hernández escribió los cuentos para su hijo en ese soporte (foto de arriba). Hasta ahora permanecían inéditos. Una metáfora de libertad.

- La censura. A Miguel Hernández lo persiguieron más allá de su vida; documentos de aquel acoso implacable explican en esta exposición la dureza de la represión franquista.

- La pintura. Al poeta le apasionó la pintura; tuvo amigos pintores como Benjamín Palencia, Maruja Mallo o Luis Quintanilla. La muestra exhibe unos frescos impresionantes de este último.
http://www.elpais.com/articulo/cultura/ ... icul_1/Tes
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Mensaje por nexus6 » Vie Oct 15, 2010 8:03 am

El País.com

Un acto de "justicia" con Miguel Hernández
La Diputación de Alicante aprueba por unanimidad declarar al poeta hijo predilecto de la provincia
EZEQUIEL MOLTÓ - Valencia - 14/10/2010

El centenario del nacimiento de Miguel Hernández, que se celebra este año, añade un nuevo reconocimiento al poeta oriolano, fallecido en la cárcel en la posguerra. La Diputación de Alicante ha aprobado esta mañana por unanimidad declararle hijo predilecto de la provincia a título póstumo. Lo ha hecho a propuesta del PSPV-PSOE, que presentó la moción para recuperar la memoria de Miguel Hernández en abril del año pasado. "Hoy la Diputación de Alicante hace un acto de justicia con la familia y la sociedad", ha destacado la diputada provincial del grupo socialista María Teresa Carbonell en su intervención en el pleno extraordinario. "Alicante recupera su memoria sobre el consenso y el acuerdo", y supera "los errores del pasado", ha añadido.

El PP, por boca del diputado de Cultura, Pedro Romero, ha destacado el "gran número de adhesiones" a la propuesta. Este es el primer reconocimiento al poeta de la Diputación de Alicante, cuyo presidente, José Joaquín Ripoll, ha explicado que se oficializará en un acto el próximo día 30, fecha del centenario, en un acto en Orihuela con asistencia de la familia del escritor. La jornada culminará con un concierto de Joan Manuel Serrat, que cierra su gira de Hijo de la luz y de la sombra, disco en el que canta los versos del poeta.
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Mensaje por nexus6 » Sab Oct 30, 2010 10:21 am

Se cumplen 100 años del nacimiento del poeta alicantino Miguel Hernández

AGENCIAS. 30.10.2010

El poeta Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de 1910) hubiera cumplido este sábado 100 años. Aclamado por muchos como el 'poeta del pueblo', fue represaliado durante la Guerra Civil por mostrarse partidario de la República. Desde su encarcelamiento en 1939, Miguel Hernández nunca se cansó de escribir poemas sobre la libertad. Fue trasladado a diversas cárceles de Madrid, Ocaña y Alicante, hasta que una tuberculosis pulmonar le hace ser trasladado a una prisión de Alicante, en donde fallece en marzo de 1942, a la edad de 31 años.

Para recordar la figura de este poeta, numerosas instituciones desde diversos puntos de la geografía española han decidido homenajear a Hernández. El Instituto Cervantes y la Unión de Actores celebrarán este sábado un homenaje colectivo de doce horas ininterrumpidas al poeta en el que intervendrán docenas de actores, escritores, representantes del teatro, de la música y de otras disciplinas de la cultura, y en el cual los ciudadanos también podrán participar en la lectura de poemas.

Bajo el título 'La voz de la palabra', se abordarán la personalidad, la vida y la obra del autor de El rayo que no cesa desde diferentes disciplinas artísticas como la poesía (con la lectura de algunos de sus poemas), el teatro (representaciones escénicas), la música (adaptaciones cantadas de sus poemas), la danza, etc.

Inauguración de su casa natal

El próximo 9 de noviembre se inaugurará la rehabilitación de la casa natal de Miguel Hernández, que ha sido convertida en centro de documentación audiovisual sobre la vida y obra del poeta, con testimonios de escritores y amigos personales.

Más de 2.000 documentos audiovisuales, entre fotografías, vídeos y grabaciones, podrán ser consultados por los usuarios, tras los trabajos de recuperación y adecuación realizados por la Generalitat Valenciana en la casa natal de Miguel Hernández.

Todo el material documental forma parte de los fondos que custodia la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela, una institución que depende de la Conselleria de Cultura y Deporte y que se encarga de preservar y divulgar el legado del poeta oriolano.

La casa natal de Miguel Hernández, ubicada en la actual calle Pinies, consta de dos pisos. Sin modificar su volumen original, la casa ha aumentado los metros de superficie gracias a la inclusión de una planta intermedia entre el primer y segundo piso. En total tendrá 102 metros cuadrados que se repartirán entre la zona de consultas y un aula polivalente destinada a la realización de talleres, conferencias y otros actos, según fuentes de la Generalitat.

Últimos poemas dedicados a su hijo

Con una caligrafía temblorosa, porque estaba ya muy enfermo, Miguel Hernández (1910-1942) escribió desde la cárcel de Alicante los dos últimos cuentos para su hijo, que contienen metáforas de encierro y libertad. La obra, titulada Dos cuentos para Manolillo. (Para cuando sepa leer), fue escrita en 1942, meses antes de la muerte de Hernández en la prisión alicantina. Meses antes de morir, el autor de El rayo que no cesa regaló ambos textos, hasta ahora inéditos, a su pequeño hijo.

Los cuentos se presentados este viernes en Elche por el investigador alicantino y presidente de la comisión ejecutiva del Año Hernandiano, José Carlos Rovira, en el marco del tercer congreso internacional sobre la vida y la obra del poeta oriolano.

Los dos cuentos incluyen varias ilustraciones del también preso, compañero Hernández, Eugenio Pérez Oca, redactor del diario comunista "Nuestra Bandera". "Miguel Hernández estaba ya muy enfermo cuando los escribió para su hijo, y en ellos se puede ver su caligrafía temblorosa, con unos excelentes dibujos", ha explicado Rovira.
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bowman
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Mensaje por bowman » Mié Nov 03, 2010 12:31 am

En la exposición (de criterio tan discutible como brillante ejecución) sobre Miguel Hernández que tiene lugar estos días en la Biblioteca Nacional pueden verse dos piezas sagradas para la Literatura Española (comparables -a mi entender- al manuscrito del Abad Pedro).

Un ejemplar de la primera edición de El Hombre Acecha (uno de los milagrosamente conservados por don José María de Cossío) y la parte principal del ('elástico') manuscrito del 'Cancionero y Romancero de Ausencias' que Miguel Hernández escribió en la cárcel durante su larga agonía vital. El mismo que a su definitiva, absoluta e irremediable muerte física recibió la viuda con los escasos objetos personales de su marido.

El pasado jueves (un día antes del centenario), el suplemento Cultural de 'El Mundo' sacó una serie de estudios (excelentes) sobre el poeta. Entre otros, escriben en ese número Jorge Urrutia y Leopoldo de Luis, responsables de la (canónica y excepcional) edición en Cátedra de 'El Hombre Acecha' y del 'Cancionero y Romancero de Ausencias', juntas ambas obras en un solo tomo, así como Agustín Sánchez Vidal, responsable de la edición crítica de las Obras Completas que sacó Espasa Calpe en el 92 y que incluye correspondencia, artículos rarísimos y distintas versiones de muchos poemas (sobre todo de la última época)

No me resisto a reproducir el artículo de Jorge Urrutia porque contiene (a mi entender, claro) las claves del sentido y la razón de ser de Miguel Hernández. Es decir, los motivos que -gracias al 'Cancionero y Romancero de Ausencias', básicamente- hacen de Hernández una clave irrenunciable de la Literatura Española y uno de los cuatro ases de ese póker poético del XX que forman él, Lorca, don Antonio y JuanRamón Jiménez. Urrutia, por ejemplo, pone en su sitio exacto el mitificado 'Viento del Pueblo', donde poemas de primer nivel (como el titulado 'Al soldado internacional caído en España', que Serrat canta con especial sensibilidad en su último disco) se dan la mano con cosas menos afortunadas.

Aquí la canción 'Uno de aquellos', de Serrat, basada en el poema elegíaco de M Hernández 'Al soldado internacional caído en España'
http://www.youtube.com/watch?v=iJlc0grT ... re=related

Bueno, y ya el artículo de Jorge Urrutia en El Cultural

Leer y comprender al poeta

JORGE URRUTIA | Publicado el 29/10/2010

Lo que más me sobrecoge, cuando veo los documentos cinematográficos de la España de los años treinta, es la evidente miseria de las gentes. Salvo los políticos y los intelectuales de la Residencia, sólo caras mal afeitadas, moños medio deshechos, ropas arrugadas, harapos, sudor, telas negras, alpargatas modestísimas, rostros de angustia y hambre incluso tras una tímida sonrisa. Esa notoria distancia entre masas y élites más o menos cultas y generalmente rentistas está en la razón profunda de la guerra civil y es lo que el conservadurismo más empecinado se niega a percibir.

El poeta Miguel Hernández creo que sólo es comprensible desde esa ruptura social y como el puente que, simbólicamente, pudo significar. No pertenecía -como sí García Lorca, Guillén, Aleixandre o Alberti, entre otros que pudiéramos citar- a la élite social ilustrada y burguesa, sino que procedía del mundo campesino, donde el problema no era leer a Bergson antes que a Kierkegaard, o preferir a Proust por delante de Joyce, ni escuchar una conferencia de Einstein o del príncipe Trubetskóy, sino asegurar el alimento del día siguiente, aunque se fuese un pequeño propietario rural. Sin embargo supo Hernández, con vocación, esfuerzo y sufrimiento, ponerse junto a ellos y hablarles de tú a tú.

Ahora bien, a lo largo de su vida fue comprendiendo, tras una crisis religiosa y una tardía implicación política, pero sobre todo según avanzaba la guerra y se enteraba, al volver del frente y de la sangre, de cómo muchos de sus amigos no sabían ni siquiera disparar porque ocupaban su tiempo en embajadas o en instituciones de retaguardia, que su lucha primera no podía ser tanto ideológica como de clase.

Como varios poemas muestran, no hablaba de teoría política, sino del hambre.

La sociedad española ha cambiado mucho en los últimos decenios y la literatura parece haber entrado en un limbo en el que no existen compromisos profundos. Creo por eso que lo anterior permitirá al lector entender mejor la poesía de Miguel Hernández. En sus escasos ocho años (como Larra) de producción original muestra tres grandes etapas:

1. El aprendizaje que le permite ponerse a la altura de los escritores de origen burgués, poseedores de una herencia cultural cosmopolita. Tras un libro exhibicionista y ya fuera del juego estético cuando se publica, Perito en lunas, culmina en El rayo que no cesa.

2. La poesía que surge de la conciencia adquirida de clase, unas veces escrita para acompañar a la acción, otras veces compuesta como denuncia de otros modos de comportarse o de los efectos de la guerra. Produce poemas de dureza revolucionaria poco común, como “Alba de hachas” o “Sonreidme”, y una obra muy citada, Viento del pueblo, mas tiene como libro mayor El hombre acecha.

3. Los poemas que nunca ordenara en libro, debido a su prisión, enfermedad y muerte, escritos cuando padece (¿Por la derrota? ¿Por la frustración? ¿Por la melancolía?) una interiorización profunda en sí mismo y en su propia tradición cultural que renueva. Son los poemas reunidos bajo el título Cancionero y Romancero de ausencias y el epígrafe “Poemas últimos”, en los que está presente el molde del cancionero popular de su tierra. Aquí es donde el lector actual encuentra al poeta más auténtico.

Es una poesía, pues, vital (en el mejor sentido de la palabra), que camina a la par del transcurrir del hombre. Lo diseña como poeta del pueblo, no con el sentido partidista y combatiente que suele imponerse y que los historiadores relacionan con la llamada literatura proletaria (aunque él fuera, desde luego, partidista y combatiente), sino como dueño de una expresión que toma conciencia de su necesaria dependencia del saber y la estética burguesas para superarlos en un acercamiento sabio, y no el casi instintivo de los creadores populares, a las raíces más auténticas. Tampoco se trata del neopopularismo que los poetas del veintisiete -incluido Alberti- hacen, no por convencimiento ideológico, sino por ornamentación. Ése es el motivo de que haber dicho que la obra de Miguel Hernández debe comprenderse en la ruptura profunda entre las élites y las masas populares.

En las tres etapas Miguel Hernández escribe algunos poemas forzados, pensados a priori, en los que su gran capacidad para el lenguaje poético, que nunca falta, sirve a un proyecto; frente a aquellos poemas en los que el proyecto vital nace de la propia escritura. Esos poemas adrede son, junto a los juveniles de aprendizaje que deben relegarse a la lectura erudita, los que pueden alejarlo hoy del lector moderno. Por eso es un poeta que -como casi todos, por otra parte- sufre en las obras completas.

No debe pensarse que la poesía de Hernández se hunde en el pozo más profundo del tiempo. Se encuentra en ella una intensa experiencia de vida expresada en versos espléndidos y sonoros, pero también exactos y delicados. Y otra particularidad: nunca faltan el placer de la vida ni una esperanza que tiñe de luz el final del poema. La dialéctica entre dolor y esperanza, entre horror y belleza, produce un peculiar placer estético en el lector de hoy.

La poesía esencial de Miguel Hernández es aquélla en que lengua, estilo, retórica y tradición se aúnan para construir un sujeto lírico dolorido y profundo que exterioriza los sentimientos más humanos y escondidos. En ese decir lo indecible, en ese logro verbal del sentimiento que pensamos inefable, está el poeta que leemos para encontrarnos, como él, combatientes en el frente del misterio más hondo de la vida.


http://www.elcultural.es/version_papel/ ... r_al_poeta


----
Este animal imperdonable q soy edita para corregir una bestiada.
La edición del 'El Hombre Acecha' y el 'Cancionero y Romancero de Ausencias',
de Jorge Urrutia y Leopoldo de Luis NO es en Castalia (como escribí originalmente) sino en Cátedra.
Como dicen en Cataluña, Cagada, pastoret!

Ah, y gracias por vuestras gracias
Última edición por bowman el Mié Nov 03, 2010 2:38 pm, editado 1 vez en total.

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Mensaje por Alberich » Mié Nov 03, 2010 12:45 am

Muchas gracias, Bowman
"And now I know how Joan of Arc felt
Now I know how Joan of Arc felt..."

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Mensaje por koora_linax » Mié Nov 03, 2010 7:14 am

Gracias Bow :wink:
"Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Mié Nov 03, 2010 11:41 am

Gracias, Maese. :wink:
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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Mensaje por Siana » Mié Nov 03, 2010 2:25 pm

Muy bueno

En ese decir lo indecible, en ese logro verbal del sentimiento que pensamos inefable, está el poeta que leemos para encontrarnos, como él, combatientes en el frente del misterio más hondo de la vida.

Gracias Bow.

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bowman
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Mensaje por bowman » Mié Nov 03, 2010 3:23 pm

Es una gran verdad. Esa frase final del artículo -decir lo inefable, etc- es un gran resumen. Lo que consigue M Hernández, especialmente en el 'Cancionero y Romancero de Ausencias' (con un derroche apabullante de dominio técnico, no sólo de sensibilidad y verdad, que tb) impresiona y sólo está al alcance de los gigantes.

Pienso en el Tren de los Heridos (en 'El hombre acecha')
http://www.ciudadseva.com/textos/poesia ... u/tren.htm
donde viene eso tan bestial de que
Van derramando piernas, brazos, ojos,
van arrojando por el tren pedazos.
-------------
Para vivir, con un pedazo basta:
en un rincón de carne cabe un hombre.

O en El Herido (también en 'El hombre acecha' y escrito 'Para el muro de un hospital de sangre') que empieza 'por los campos luchados se extienden los heridos' cuya segunda tirada de versos sirvió al Noi del Poble Sec para armar un Himno A La Libertad que en su día significó un huevo y q aún hoy estremece (con perdón de los aragoneses y de Labordeta)
http://wn.com/JOAN_MANUEL_SERRAT__Para_ ... d_completo

Hombre, y ya que estamos con Serrat, en el . Y en el 'Cancionero y Romancero de Ausencias' está esa llamada telúrica al origen y a lo más hondo de lo q somos que es el 'Hijo de la Luz y de la Sombra', un poema que parece dictado por Dios mismo (no en vano es tan 'sencillo' como un episodio del Evangelio) y cuya versión completa hermana a Miguel Hernández con Garcilaso, Fray Luis y Juan de la Cruz (creo, vamos, y con permiso de Jorge Urrutia y demás sabios).
http://www.youtube.com/watch?v=4NslycUE ... re=related

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Mensaje por Siana » Mié Nov 03, 2010 11:02 pm

bow escribió: ..O en El Herido (también en 'El hombre acecha' y escrito 'Para el muro de un hospital de sangre') que empieza 'por los campos luchados se extienden los heridos' cuya segunda tirada de versos sirvió al Noi del Poble Sec para armar un Himno A La Libertad que en su día significó un huevo y q aún hoy estremece (con perdón de los aragoneses y de Labordeta)

Jobar que si estremece. Es sensacional, siempre lo será. Ese himno es como la Iliada, intemporal. Y si a esos versos encima les pones la música de Serrat ya es que es pa morirse.

Ese logro verbal del sentimiento que pensamos inefable: eso lo pueden conseguir muy pocos. Con eso se debe nacer, yo no me lo explico de otra manera.

Que no se pierda…
Esta voz, este acento,
Este aliento joven de España
(Juan Ramón Jiménez)

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Mensaje por koora_linax » Dom Nov 07, 2010 10:48 pm

¡Bienaventurado aquel
que sin fijarse en mis ramas
ni en mis frutos llegue a mí
solo por amor, por ansia
de tenerme y de mirarme
con enamorada rabia!.
"Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R

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