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Ada
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Mensaje por Ada » Vie May 18, 2012 1:30 pm

koora_linax escribió:
Ada escribió:Tanto como participar... (de momento el feedback es CERO)mas bien es como si nos fuera haciendo complices.

por otro lado ahora sí que no entiendo cuando en la Fundación Mapfre evitó responder sobre temas de "construcción de novela"...para luego "cascarlos" en el blog
Mi pregunta es: ¿De veras Alfaguara o AP-R necesitan un blog como este para asegurar/subir ventas?
Me parece que con Twitter es suficiente.Que sí, puede ir creando espectativas, pero no creo que más que las que pueda crear con comentarios en Twitter


He dicho -como si participaras-, No que lo hagas directamente allí en su escritorio :lol: En el que luego va a ser tu libro, vamos el mio, el de Koora no el de Ada...En fin cosas mias :roll:

Vaya... he leído mal. Mis disculpas
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remolina
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Mensaje por remolina » Vie May 18, 2012 1:42 pm

Rogorn escribió:¿Dos horas a la semana en Twitter (y no todas) y breves entradas que se escriben en 10 minutos son demasiado? No creo, la verdad. Teniendo en cuenta que con eso sustituye horas de viajes y entrevistas y gana adeptos.

Y aparte, esto no deja de ser escribir, que es su profesión. :wink:


No creo que eso sustituya a muchas entrevistas. Creo que da las mismas entrevistas que antes, cuando saca libro nuevo o con motivo del 2 de mayo o cosas similares. Dicen que el que mucho abarca poco aprieta. :evil: Y todas estas cosas tienen que desconcentrar por coj... :lol:
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grognard
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Mensaje por grognard » Lun May 21, 2012 7:23 pm

Un diálogo en Capri

21.05.12

Necesidad de una escena en la piazzetta de Capri en 1966. Dos personajes dialogan. Sobre sus cosas. No me hace falta una descripción minuciosa, pues el lugar es sólo telón de fondo para la conversación. Pero mi memoria no basta. Hace tres años que no visito esa isla. La última vez me quedé abajo, comiendo en un restaurante de la playita junto al puerto, pues me daba pereza subir hasta el pueblo. Tampoco es cosa de viajar a propósito, ahora. Sólo es una escena, que además tenía previsto situar en un restaurante de Nápoles llamado La Bersagliera. Pero ese restaurante ha cambiado de dueño. Ya no me gusta como antes. Así que traslado la escena a Capri, que además queda más cerca de Sorrento. Combino mi recuerdo de la piazzetta con imágenes actuales que busco en Internet —hay un par de videos turísticos utilísimos—, y hago una localización aérea del sitio con Google Earth. Con eso y un plano actual me las arreglo bien, preparo la situación y escribo primero el diálogo casi a modo teatral —suelo hacerlo así cuando se trata de diálogos complicados con información prolija o asuntos complejos que deben quedar bien troceados y claros—. Después escribo a modo de insertos las reacciones de los personajes mientras dialogan. Al fin lo aliño todo con breves descripciones sobre el lugar, procurando que esos apuntes no sean gratuitos ni turísticos, sino siempre ligados a la acción o resultado de ella. Las correcciones posteriores fundirán esos tres niveles de trabajo, dándoles unidad y apariencia de que todo se escribió de corrido. Así es como debe verlo el lector. Sólo queda el problema de afinar detalles, pues la conversación de mi novela transcurre en 1966. Toques de época. Busco sin mucho éxito —la Historia de San Michele de Axel Munthe es muy anterior y no me sirve— hasta dar con menciones sueltas de Curzio Malaparte, que anoto. También encuentro algo en una vieja Guide Bleu, y sobre todo una breve descripción casi contemporánea en uno de los cuentos de Somerset Maugham contenidos en sus obras completas. Suficiente, creo. Cierro la escena con el descenso hasta el puerto en funicular y un último diálogo en la Marina, junto a las barcas de pescadores varadas o fondeadas en la playa, mientras el sol se oculta y anochece despacio. Ella tiene frío y Max, al advertirlo, le coloca sobre los hombros su chaqueta. Sonrío pensando en el gesto. Los trucos del viejo truhán.

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Mensaje por koora_linax » Lun May 21, 2012 8:23 pm

Capri C'est fini. Todo un temazo de los sesenta 8)

Tres versiones :arrow:

- Herve Vilard
http://www.youtube.com/watch?v=pTlPukXdlrc

- Los Mustang
http://www.youtube.com/watch?v=r5afAo36KAY

- Gloria Lasso
http://www.youtube.com/watch?v=25YbDedmgKo&feature=fvsr
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Ada
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Mensaje por Ada » Lun May 21, 2012 11:10 pm

Oggi mi ha colpito un po! :cry: Sto per piangere
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Victoria
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Mensaje por Victoria » Lun May 21, 2012 11:13 pm

grognard escribió:Cierro la escena con el descenso hasta el puerto en funicular y un último diálogo en la Marina, junto a las barcas de pescadores varadas o fondeadas en la playa, mientras el sol se oculta y anochece despacio. Ella tiene frío y Max, al advertirlo, le coloca sobre los hombros su chaqueta. Sonrío pensando en el gesto. Los trucos del viejo truhán.


Se diría que esta vez su personaje se sale un poco del patrón, ¿no? Creo que me va a caer bien el truhán en cuestión. :wink:
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Lun May 21, 2012 11:25 pm

Sólo es una escena, que además tenía previsto situar en un restaurante de Nápoles llamado La Bersagliera. Pero ese restaurante ha cambiado de dueño. Ya no me gusta como antes. Así que traslado la escena a Capri, que además queda más cerca de Sorrento.

http://www.capitan-alatriste.com/module ... pic&t=4095

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Mensaje por Rogorn » Mié May 23, 2012 1:39 pm

A Max le gustaban los trenes

23.05.2012

Durante cinco minutos consideró la posibilidad de una fuga. Hacer el equipaje y poner tierra de por medio rumbo a otros cazaderos, en espera de mejores tiempos. Buscaba viejas seguridades, certezas útiles en su pintoresco oficio y azarosa vida. Había en la pared dos carteles turísticos, uno de los ferrocarriles franceses y otro de la Costa Azul. Max los estuvo mirando con un cigarrillo colgado de los labios y los ojos entornados, pensativo. Le gustaban mucho los trenes —más que los transatlánticos o la elitista sociedad de los aviones comerciales— con su eterna oferta de aventura, la vida en suspenso entre una estación y otra, la posibilidad de establecer contactos lucrativos, la clientela distinguida de los vagones restaurante. Fumar tumbado en la estrecha litera del departamento de un coche cama, solo o en compañía de una mujer, escuchando el sonido de las ruedas en las juntas de los raíles. De uno de los últimos coches cama de que tenía memoria —Orient Express, trayecto de Estambul a Viena—, había bajado a las cuatro de una fría madrugada en la estación de Bucarest, tras vestirse con sigilo y cerrar silenciosamente la puerta del departamento que daba al pasillo del vagón, dejando atrás su maleta y un pasaporte falso en la garita del revisor, con joyas por valor de dos mil libras esterlinas abultándole en los bolsillos del abrigo. Y en lo referente al segundo cartel, mientras lo contemplaba se le dibujó una sonrisa. Reconocía el lugar desde el que el artista había hecho la ilustración: un mirador entre pinos con vistas al golfo Juan, donde se apreciaba una porción de terreno que, año y medio atrás, con una pingüe comisión como intermediario, Max había ayudado a vender a una adinerada norteamericana —la señora Zundel, propietaria de Zundel & Strauss, Santa Bárbara, California—, convenciéndola, en el curso de una relación íntima alimentada con ruleta de casino, tangos y claros de luna, de lo oportuno de invertir cuatro millones de francos en aquel terreno junto al mar. Omitiendo el detalle, importante, de que una franja costera de cien metros de anchura, que separaba la parcela de la playa, pertenecía a otros propietarios y no venía incluida en el lote.

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Mensaje por Ada » Jue May 24, 2012 12:27 pm

Muchas gracias Ro!
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Mensaje por Rogorn » Mar May 29, 2012 2:07 pm

Un bolero contra un tango

29.05.2012

Comiendo en Verona, en un restaurante que está a pocos pasos del balcón de Julieta. Me pide mi editor italiano, Marco Tropea, que le resuma la trama de la nueva novela. Cuéntame la solapa, dice. Ponme caliente. Eso me coloca en dificultades, pues no estoy seguro de cómo definirla. En realidad es una mezcla de géneros, respondo cauto. Espionaje. Policíaco. Ajedrez. También música. Y algo de amor. O un poco más que algo. En realidad todavía no estoy muy seguro de que sea exactamente amor lo que ocurre ahí dentro. O tal vez sí lo estoy. Quizá el amor sea eso. Lo que cuento. El caso es que la trama (la historia, más bien, pues la trama es más compleja) arranca en 1928, cuando dos compositores famosos y triunfadores, que son muy amigos, hacen una apuesta. Uno de ellos se llama Maurice Ravel, y compondrá un bolero. El otro, Armando de Troeye (autor del famoso Pasodoble para don Quijote, entre otras cosas), un tango. El que resulte más brillante será homenajeado por el otro con una cena en el restaurante Lhardy de Madrid o en el Grand Vefour de París. Para componer su tango y ganar la apuesta, De Troeye viaja a Buenos Aires con su mujer. En busca de ambiente. Durante la travesía, el matrimonio conoce a un apuesto bailarín de tangos que se ocupa de entretener a las señoras a bordo del transatlántico Cap Polonio. Se llama Max, baila muy bien y tiene otras habilidades inquietantes, por lo que resulta un personaje más peligroso de lo que aparenta. La relación (turbia) entre Max y la señora de Troeye, que comienza rumbo a Buenos Aires, se prolongará durante cuarenta años en diversos y agitados escenarios: la Riviera, el sur de Italia. Sitios así. Algunos de los cazaderos habituales de Max. Lo resumo de ese modo; y Marco, que ha escuchado muy atento y en silencio, me pregunta cuándo tendré lista la novela. Acabada este verano y corregida en otoño, respondo, si todo va bien. En realidad no tengo ninguna prisa. Estará cuando esté. Pero él ya hace cálculos de traducción y sonríe. Para primavera del año próximo en Italia, entonces. Comenta. Y yo respondo que sí, que tal vez. Quizá para primavera. O no.

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Mensaje por Victoria » Mar May 29, 2012 2:13 pm

Se diría que sigue en estado de enamoramiento profundo con Italia, aún le duran los efectos de la última visita a los vecinos. :)
La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna.

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Mensaje por Ada » Mié May 30, 2012 9:14 am

Gracias por esta nueva aportación
Debería dejar de leer esto. Ahora no me quito de la cabeza a Al Pacino bailando
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Mensaje por Rogorn » Mié May 30, 2012 9:48 am

Eso se arregla viendo a Arnold Schwarzenegger en 'Mentiras arriesgadas'.

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Mensaje por Ada » Mié May 30, 2012 9:54 am

En esa es donde la Curtis le hace un striptease?. Casi que prefiero seguir pensando en Pacino :lol: Aunque me da que Max algo más joven es. ¿Patrick Swayze?
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Mensaje por Adeletheresa61 » Mié May 30, 2012 9:25 pm

El Palace de Buenos Aires

mayo 30, 2012 | anotaciones | 1928, Buenos Aires, fotos

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Al fin consigo una imagen nítida del Palace, tal como era en el otoño de 1928. Hasta ahora sólo había conseguido algunas fotos interiores del edificio actual, y una fotocopia de un cuaderno mal impreso que compré en un librero de viejo. Ésta es la cubierta de un folleto publicitario de la época, conseguida gracias a Marisa Mora Blanco, buena amiga y lectora fiel. Ahora sé que aspecto tiene, visto desde afuera, el hotel donde se alojan el músico Armando de Troeye y su mujer cuando llegan a Buenos Aires. El Palace será escenario de sucesos inquietantes, entre otras cosas. Y en eso estoy. En contarlos.

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Mensaje por Siana » Mié May 30, 2012 10:22 pm

Gracias, Adele.

Cuántos escenarios :o !

No sé si Arturo ha mencionado Antibes también. Y Juan les pins.

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Mensaje por Ada » Jue May 31, 2012 8:53 am

Mil gracias Adele
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El Paseo de Julio donde está el Palace
http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA ... postal-_JM

Información sobre la construcción del hotel.
http://arquitectos-ingleses-argentina.b ... lvear.html

Según esta web el hotel Palace es actualmente la Facultad de Filosofía:
http://forum.skyscraperpage.com/showthr ... ?p=5651811


Historia del Hotel Palace

http://www.observatur.edu.ar/index.php? ... &Itemid=74

Como curiosidad: dos de las mejores voces del tango, Roberto Rufino y Alberto Marino, debutaron en este hotel con 17 y 19 años respectivamente


El fantasma del Palace


Se cumplen 50 años de la muerte de Julio Camba

DANIEL ARJONA | Publicado el 27/02/2012


"Perdóneme que esta crónica haya salido algo extensa, pero la premura de tiempo para mandársela no me ha permitido escribir algo más corto". Todos aquellos que hayan respirado los vahos de esta santa y dolorida profesión de periodista se sentirán como en casa con la gloriosa disculpa que el corresponsal de La Correspondencia Española en Constantinopla, Julio Camba, enviaba a la redacción en 1905.

Sólo recientemente su incomparable pluma ha abandonado la esquina de sombras de cinco décadas de olvido gracias a un puñado de entusiastas lectores. Como Manuel Jabois, quien en el prólogo a la antología pergeñada por el propio Camba titulada Mis mejores páginas y recién reeditada por Pepitas de Calabaza cifra así los gozos de su escritura: "El rigor estilístico, que en él es desnudez y la virtud de escribir frases llenas de palabras esenciales de forma que hasta las preposiciones adquieren un relieve casi histórico".

Julio Camba nace en Villanueva de Arosa en 1884 y en 1896, apenas adolescente, y anarquista, embarca de polizón con destino a la Argentina. A fin de cuentas: "¿Qué persona de mi pueblo no se iba por aquel entonces a Buenos Aires oculta en la bodega de un barco cuando cumplía los 13 años?" Pero la policía porteña no se mostrará más displiciente que la de la vieja Europa, a dónde será deportado de regreso en 1902 .

Bajo el paraguas de la prensa se desatarían desde entonces sus aptitudes mientras sus veleidades dinamiteras se desdibujaban en el tránsito ente Tierra y Libertad, El Rebelde, El Mundo, El País, El Sol y, desde 1913 y hasta su muerte, en ABC. Con la lucidez de su lado, y contra la corrección bienpensante. Prueba de lo primero es la alianza de un altísimo estilo literario con una moral de hombre libre. De lo segundo da fe la siguiente definición, tan impropia de un caballero: "Hay que ver cuando una inglesa se pone a ser fea. […] Es fea de un modo rotundo, fundamental y definitivo. Parece como si a lo largo de su vida hubiera ido cultivando el horror de su cara y de su cuerpo con un cuidado especialísimo, procurando no omitir ninguno de los detalles que deben constituir una fealdad perfecta".

De sus correrías por la Europa de entreguerras como corresponsal, desde su base de operaciones madrileña, durante los años 20, Camba lo contará todo al paso por París, Londres o Múnich. Y también desde Nueva York. Su primer y delicioso libro de viajes Playas, ciudades y montañas (1916) acaba también de reeditarse (Reino de Cordelia): "La mayor parte de la música francesa no es francesa, ni la mayoría de los parisienses son parisienses. La Francia es como el champagne; alegre, ruidosa, petulante y artificial". Su obra principal data de estos años. Títulos como La rana viajera (1920), Aventuras de una peseta (1923), El matrimonio de Restrepo (1924), Sobre casi todo y Sobre casi nada (ambos de 1928) o La casa de Lúculo (1929)

Camba fue un escribano de la vida en todas sus manifestaciones, "de la vida de entonces", como afirma Jabois, una vida que no siempre le agradaba, como se comprueba a la llegada de la II República en 1931 : "Yo soy uno de estos hombres de café, y, como digo, cuando se proclamó la República, mis amigos me dejaron solo. ¿Qué otra palabra podría definir esta conducta más que la palabra traición? Después de una convivencia de quince o veinte años, yo había llegado a creer que mis amigos iban al café con el mismo espíritu que yo, y, de pronto, resulta que no habían ido nunca más que por falta de un sitio más confortable donde meterse, pero que su verdadera vocación no era la de hombres de café, sino la de ministros de Hacienda, Agricultura, Marina y Comunicaciones".

Hacia mediados del periodo republicano, el desencanto de Camba propicia la aparición de su obra más conocida, Haciendo de República (1934). Sus más mordaces textos datan de sus años republicanos. "Al Real Cinema se le llamó Cine de la Ópera, y si el Royalty sigue siendo el Royalty, es porque, según parece, nadie se ha enterado aún de que royalty quiere decir realeza". Sin piedad, sobre cualquier asunto, las columnas de Camba no dejan de aprovechar la oportunidad que ofrecen ciertos ridículos. Ora se ríe cuando el Gobierno comprueba, desalentado, "que no había cultos para la libertad de cultos", ora arremete contra la ley del divorcio: "Tenemos divorcio, igual que todos los países cultos y lo único lamentable es que la gente no se quiera divorciar".

Camba no soportaba la vana fraseología revolucionaria de los socialistas pareja a su gusto por la buena vida. Él, que escribía básicamente para sí mismo, como sólo puede hacer aquél que luego gusta a tirios y troyanos, no tragaba las imposturas, tan actuales... "¡Pobres magnates del socialismo español, condenados a predicar la revolución social para seguir disfrutando los encantos de la vida burguesa y sin poder declararse nunca burgueses so pena de quedar convertidos, ipso facto, en unos tristes y paupérrimos proletarios!".

Tras la Guerra Civil, en la que apoyó a los nacionales, Camba se aparta un tanto, trasiega Madrid, bebe en los cafés y reescribe y compila sus escritos con títulos como Etc., etc. (1945), Mis mejores páginas (1956) Ni fuh ni fah (1957) o Millones al horno (1958). En 1951 recibe el Mariano de Cabia. Por aquellos días se decía de él que era el periodista mejor pagado de España.

En 1949 alquila habitación en el Palace y allí reside, circunscribiendo poco a poco su movimiento a las cuatro paredes de su habitación, como un fantasma, hasta su muerte el 28 de febrero de 1962, hace hoy 50 años. "Pero mi soledad fue cosa de poco tiempo. El café, puesto en peligro momentáneo por la proclamación de la República, no tardó en renacer con nuevos bríos, merced a una copiosa y fecunda aportación de sangre joven; pero esto no quita para que la defección de mis amigos sea algo imperdonable".
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Mensaje por Ada » Jue May 31, 2012 9:35 am

Finales del S. XIX. Palacio Dose

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Ayacucho esquina Posadas (año 1927). Construcción del Alvear palace Hotel:
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Mensaje por grognard » Vie Jun 01, 2012 10:30 am

Armando de Troeye (autor del famoso Pasodoble para don Quijote, entre otras cosas)

:?:

:evil:

Bolero - Ravel
http://www.youtube.com/watch?v=AADs8tCo ... re=related

http://es.wikipedia.org/wiki/Bolero_%28 ... aci.C3.B3n


Una curiosidad. El otro día estuve viendo Rashomon y me digo "esta melodía me suena":
La música, de Fumio Hayasaka, aporta una impecable banda sonora, que incorpora a la secuencia de la incursión del leñador en el bosque una deliciosa evocación del "Bolero" de Ravel.
http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/164638.html

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Mensaje por Ada » Lun Jun 04, 2012 2:41 pm

Un diálogo porteño


junio 4, 2012 | anotaciones | diálogo, Max | Compartir


Sacó el malevo las manos de los bolsillos y se desabotonó la chaqueta. Al hacerlo, el mango de un cuchillo asomó desde la sisa del chaleco.

-Pues habrá que investigar eso —miraba la cadena de oro que relucía en la ropa de Armando De Troeye—. Y también me gustaría saber la hora, porque se me paró el reloj.

Max se fijó en los puños de la camisa y los bolsillos del malandro.

-No parece que usted lleve reloj.

-Se me paró hace años… ¿Para qué voy a llevar uno parado?

No merece la pena, pensaba Max, que maten a nadie por un reloj. Pero había algo en la sonrisa del compadrón que lo irritaba. Demasiada suficiencia, tal vez. Demasiada seguridad, por parte del llamado Juan Rebenque, de ser el único que pisaba terreno propio.

-¿Ya le dije que soy de Barracas, nacido en la calle Vieytes?

Se oscureció la sonrisa del malevo, cual si de pronto el mostacho criollo le diera sombra. Qué hay con eso, decía el gesto. A estas horas de la noche.

-No te metás —dijo, seco.

La expresión de su rostro hacía el tuteo más brusco e inquietante. Max lo analizó despacio, situando la amenaza en el territorio en que se producía. La actitud del rufián, el vestíbulo, la puerta, la calle con el coche aguardando. No podía descartarse que Rebenque tuviera algún compadre cerca, dispuesto echar una mano.

-Según recuerdo, en el barrio éramos de ley —añadió Max, con mucha calma—. La gente tenía palabra.

-¿Y?

-Cuando querías un reloj, te lo comprabas.

Ya no había sonrisa en el rostro del otro. La había sustituido una mueca peligrosa. De lobo cruel, a punto de morder.

-¿Sos o te hacés?
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