894 - 22.08.2010 - El vasco que humilló a los ingleses

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Mar Ago 27, 2013 8:32 pm

ABC.es

El día que ardió el mar en 1704
javier noriegajavi_noriega / málaga 26/08/2013
La batalla de Vélez-Málaga enfrentó a las más potentes armadas del siglo XVIII y fue el «bautismo» guerrero de Blas de Lezo

“Estando consumiendo en la dicha misa, después de dadas las diez, se oyó grande estruendo de artillería frente de esta ciudad, en el golfo, que horrorizaba porque hacía temblar los edificios de esta ciudad…Y duró el combate sin cesar desde dicha hora hasta las siete de la noche, que fueron nueve horas. Y a la oración, cesó la batalla con la noche”. Actas capitulares del cabildo eclesiástico de Málaga. Agosto. Año de 1704

Frente a las costas de Vélez-Málaga dorada costa del sur de España, verano de 1704. Reinaba Felipe V y la corona inglesa nombraba hace unos meses a Isaac Newton como Sir. En el trono conspiraba recientemente Ana de Inglaterra. Recién llegada y con un rompecabezas estrategico sobre la mesa de aupa. La sorpresa de la toma de Gibraltar suponía también un importante giro y radical cambio. Golpe de mano por el almirante Rooke, apenas 20 día antes. Toda una urgencia para el Borbón. Mientras, en el pueblo de Blindheim, a orillas del Danubio se produce la batalla de Blenheim, todo un mito historiográfico y una de las grandes hazañas para los ingleses, que en boca de Winston Churchill aún rememoraría años más tarde. El mes de Agosto de 1704 se desperaba guerrero, sables y cañones retumbaban por toda Europa. En realidad, hacía tiempo que eran momentos de juego de tronos. El de España temblaba. Una excusa. La falta de descendencia que acabaría con un linaje de siglos; Carlos II, que para la historia pasaría como el hechizado, no fue capaz de engendrar infante, dejando abierta la puerta a ese miedo atávico de todas las monarquías, el no dejar heredero claro por genealogía que defienda sus designios. Suficiente casus belli, máxime cuando Felipe V fue proclamado rey de España, desde los salones del palacio de Versalles en 1700. Se producen los movimientos geoestratégicos de las principales potencias Europeas del momento para jugar sus cartas e intereses. De ahí que la reina Ana tuviese que jugar y no estaba sola. Los interesados disponen a sus alfiles negros y damas blancas a jugar en ese damero que era España, y así, mientras que el rey celebraba sus vidas con la hija del duque de Saboya y ordenaba las cortes de Cataluña en Barcelona, se formaba en La Haya la terrible tempestad que iba a caer sobre las dos monarquía hispana y Francesa. Guillermo III era el alma de la liga que se estipulo en aquella ciudad entre Inglaterra, Holanda y el Emperador. Los príncipes de Alemania, que al principio querían ser neutrales, ganados por Leopoldo en la dieta de Hailbrob, accedieron a la alianza. Era el comienzo de la planificación de una guerra de Naciones.

Y entre las naciones, con los años y el azar se daría lugar a una de las mayores batallas navales de Europa en las aguas del Mar de Alborán. Una batalla de naciones que enfrentaba a las cuatro armadas más potentes del momento, en la que un guardamarina desconocido (un tal Blas de Lezo), pero hábil y valiente al parecer en el arte de la guerra, comenzara su leyenda. Los testimonios fundamentales y claves para entender la batalla; los diarios de a bordo de los principales protagonistas que vivieron en directo aquel infierno. Fuentes de primer orden, que vieron y oyeron todo aquello en vivo.Tenemos muchos y detallados que van desde almirantes, oficiales de navío, marineros, incluso cirujanos. Es lo que tiene la historia, se puede escribir de múltiples maneras, sólo hay que escribirla. Además, para más inri, el diario de a bordo del almirante del Conde de Tolosa, en el que relata el antes, durante y después de la batalla, así como los informes que hacen de la contienda los almirantes ingleses Rooke y Shovel, son tremendamente detallados. Es fácil hacerse la idea del asunto, incluso es trepidante leer la viveza de algunos de los testimonios, que nos explican las posiciones de los buques y las maniobras en aquellas intensas horas. Especialmente cautivador es el diario de campo y el informe de la batalla que el oficial del Eagle, lord Acrhibald Hamilton, narra una vez terminada la batalla, con los heridos aún en cubierta y rumbo en aguas portuguesas a la Inglaterra, escribía obligado parte al jefe de la flota. Recuerda poderosamente a la literatura de los mejores marinistas e incluso a los trepidantes informes de algunos oficiales de la batalla de Trafalgar.

Quien quiera conservar el sabor completo de la lengua de la época, es fácil hacerlo al echarle un vistazo a las reproducciones de los diferentes originales que existen sobre la batalla y que tienen a sus protagonistas directos en las cubiertas. Un completo entramado de legajos se encuentra conservado en la The Newberry Library de Chicago, basado en las informaciones de un oficial francés. A pesar de todo, es curioso observar, como con tantísima documentación de primer orden para el estudio de la batalla, que esta sin embargo sea tan, tan desconocida. Es así para el público en general o incluso para las publicaciones especializadas. Afortunadamente en España tenemos los recientes estudios de los historiadores Francisco Montoro y Miguel Ranea, que recogen en un revelador y reciente ensayo, una amplia cantidad de testimonios sobre la Batalla, así como los anteriores estudios de los malagueños Francisco Cabrera Pablos y Olmedo Checa, entre otros. La documentación aportada por el almirante y ex director del museo naval de Madrid, D. Jose Ignacio González-Aller, providencial como siempre, para atender a muchos de los elementos y detalles significativos de la batalla. Cesareo fernández Duro, fuente obligada. A pesar de esta luz, y a pesar de ser unos de los hechos militares más trascendentales en la historia naval de España y en sus propias aguas (Gibraltar sigue en poder de los británicos, entre otras cosas por consecuencia de esta batalla) mucha gente aún desconoce que pasó.Y la batalla tuvo tela. Pasemos a ella y juzguen por ustedes mismos, después de conocerla por diversas razones, ya desde hace varios años y encontrar aquí y allí retales, aún sigue sorprendiéndonos. Tal día como ayer, hace 309 años, la costa de Málaga se despertaba con noticias dispares, incierta, teñida de rojo y posiblemente con muchos de los marinos muertos, llegando inertes a las cosas del litoral…

En aquel verano de 1704, la situación geopolítica del Mediterráneo ya tenía claro el escenario. Sus aguas cercanas se llenaban periódicamente de barcos de Inglaterra y Holanda, esperando el momento propicio parar abrir un frente por el sur peninsular. El objetivo; luchar por la posesión de Gibraltar. Por lo tanto, la descripción de los acontecimientos que condujeron a la batalla puede comenzar desde el día de la alianza conquistó el Peñón en el 4 de agosto 1704. Es importante esta lectura. A este propósito, existe un cuadro, pequeño y anónimo en el Museo naval de Madrid (ese bendito lugar que lleva explicandonos dese hac más de un siglo y medio njnuestro pasado, y nuestra mar) que encierra un importante significado, como si se tratase de una vieja novela. Solo que ahora se trata de historia.El pintor de aquella escena, en la que sobresale el rojo y la silueta de un navío del temprano siglo XVIII, lo tenía claro. La batalla naval de Vélez y la toma de Gibraltar eran dos episodios unidos, uno iba con el otro. Aquella era un solo cuadro que contaba al menos dos historias. Y así gráficamente estaba dispuesto en aquel pequeño cuadro, que rezaba “batalla Málaga”, y en cuya parteizquierda del cuadro mostraba cartela que dice: Año de 1704, mostrándonos la Baia de Gibraltar, las Trincheras del Sr. Marqués de Villadarias, la Batería de la Puerta de Tierra y el El Muelle Viejo. Correlativo a este, se pinta la sucesión de hechos que dió lugar a esta toma de Gibraltar, que no era otro que el del enfrentamiento de las dos armadas, ubicadas ambas en líneas y en paralelo, haciendo fuego ampliamente ambas de toda su artillería. Batalla que se daría lugar 20 días más tarde y en las aguas frente al litoral de Vélez-Málaga. Allí estaban representadas fielmente todas las bocas de bronce escupiendo fuego unas sobre otras, desatando la mayor batalla que estas costas recuerdan.

El almirante Rooke llevaba tiempo ejecutando como hábil cirujano, certeros y eficaces estoques sobre lugares estudiados. Su objetivo, tomar las plazas fuertes de un lado y otro de la llave del mediterráneo. Astuto que era el chaval. Así después de repetidos y fallidos intentos sobre las defensas de Ceuta, tuvo que retirarse con su poderosa flota. Si hubiesen conseguido la plaza, la hegemonía sobre las puertas del Mediterráneo se hubiese dado sobre las dos orillas. Casi nada. La posesión de Gibraltar, ha sido, es y será una ventaja tan estratégica para la alianza anglo-holandesa, que inmediatamente cambió las estrategias de guerra de todos los beligerantes en aquella guerra e Sucesión. Para la alianza el objetivo estratégico primordial era mantener a Gibraltar. Para los franceses y Españoles, el objetivo estratégico era la reconquista de Gibraltar. Poco después de la conquista, los dos objetivos dependían casi directamente en el control de acceso de Gibraltar al mar. Quien perdiese o ganase aquella condición se llevaría la victoria. Eran las reglas del juego.

Enfrente y apresurados, menos de una semana después de la captura de Gibraltar, el almirantazgo inglés recibe despacho de que flota francesa bajo el mando de Toulouse y d’Estrées se aproximaba para reconquistar Gibraltar. Dejando a la mitad de sus marines para defender el importante bastión conquistado (y que así no le ocurriese lo que pasó con las tropas Españolas, en donde tamaña plaza, en el momento de su conquista, tan solo se encontraba defendida por 57 soldados regulares y 150 hombres de milicias). Ante esto, y una vez desembarcada la tropa de infantería, Rooke decide salir con su flota anglo-holandesa para enfrentarse al adversario. Estaba listo para que se diese una de las más grandes batallas navales conocida sobre lo mares. Y si bien, como dijimos antes, la batalla apenas es conocida, impresiona y resulta sorprendente ver como cuatro naciones aportan armadas, y por tanto los mejores barcos que conocían sus astilleros, para tamaña liz . La batalla decisiva tendría órdenes en cuatro idiomas. Cuatro eran las banderas de guerra y las tradiciones militares que enarbolarían enseñas. Entre los hinchados velámenes, sería posible observar aquel espectáculo de más de 130 navíos de guerra en paralelo y en línea. En muchos casos, lo mejor de cada casa. Las fuentes nos hablaban de un espectáculo impresionante, y a tenor de los datos no se equivocaban. Con estos en la manos nos encontramos, con que fue una de las más numerosas de Europa, y en un momento de cambios tecnológicos a tener en cuenta, donde no sólo la táctica de enfrentarse en línea era reciente (con la necesidad de navíos de porte que puedan aguantar dicho bombardeo), sino que se produce una sofisticación de la guerra en múltiples campos. Simbólica son las ordenanzas del mismo año en el que se decretan el uso de fusiles y bayonetas, abandonandose los mosquetes y picas que dominaron los campos de batalla durante siglos.

El porte de algunas de las naves impresiona. Especialmente una de las capitanas Francesas, Soleil Royal, donde consta que se encuentra artillada con más de 130 piezas. Batalla considerable , y ahí esta, sin pena ni gloria en los anales. Si atendemos a Lepanto (1571), Armada invencible (1588), Trafalgar (1805) y Navarino (1827) (cuatro de las batallas navales más conocidas de época moderna), nos encontramos que en número de naves tan sólo la armada liderada por Don Juan de Austria en Lepanto y la catástrofe de la invencible, superan al enfrentamiento en aguas del mar de Alborán. La flota de don Juan de Austria se hizo a la mar con 230 naves tripuladas. Mientras que los turcos mandaban armada de 271 barcos. En la conocida Invencible, sobre la cual ya hemos trabajado (y lo seguiremos haciendo) en espejo de navegantes, nos encontramos con 130 naves (la mayoría de ellas de carga), pero con un total aproximado de 4400 cañones por ambos bandos. En la batalla de Velez-Malaga, ya solo uno de los bandos casi sumaba con sus 3614 cañones esa cifra.

Sobre la batalla más conocida de la historia, Trafalgar, las pérdidas humanas franco-españolas alcanzaron a unos 3 mil muertos y mil heridos (la de 1704 ya de por si uvo el doble de bajas). Si atendemos a los datos de navarino, las flotas francesa, británica y rusa, mandadas respectivamente por los almirantes Henri-Daniel de Rigny, Edward Codrington y Loguin Petrovitch Heyden, se reunieron en el Mediterráneo dispuestas a asestar un golpe decisivo. Para este “golpe decisivo” esta escuadra aliada se componía de 10 navíos de línea,10 fragatas y seis barcos menores. Sin embargo Navarino si paso a la historia. La batalla naval de Málaga, apenas recordada, salvo en las vitrinas, algunas medallas conmemorativas que se exponen, mas o menos escondidas de algunos museos y librerias remotas. Es lo que tiene la historia. Sin embargo para los que allí presenciaron semejante infierno, quedarían grabadas en sus retinas, para todas sus vidas.

Y allí estaban. Todas la naves dispuestas una enfrente de las otras. El impresionante Soeil Royal, con Langeron al frente, avistando al Albermale de Callenburg. Las insignias del jefe de la flota, las del conde de Tolosa, en su impresionante Foudrayant, frente a la par del Royal Catherine de Rooke. Como mandan los cánones. Las naves señeras mirándose, vigilandoe una a otra, pues iban a participar en encarnizada batalla. Había llegado el día. Atrás quedaban los días de navegación por el Mediterráneo para arribar al sur, y llegó el momento que estaban buscando.La escuadra francesa había salido de Tolón apresuradamente y en Málaga se habían unido algunas galeras españolas mandadas por el conde de Fuencalada, única fuerza disponible. Se componía pues la escuadra franco-española de 51 navíos de línea, 6 fragatas, 8 brulotes y 12 galeras, sumando un total de 3.577 cañones y 24.277 hombres. La escuadra anglo-holandesa al mando del almirante Rooke estaba compuesta por 53 navíos de línea, 6 fragatas, pataches y brulotes, con un total de 3.614 cañones y 22.543 hombres. Y ambas masas de velas, jarcias, cascos bruñidos, pólvora y voluntades se aproximaba la una a la otra. Y los comienzos, fueron claves para el desarrollo de la batalla. Como siempre. El 20 de agosto, la flota inglesa regresa a Gibraltar después de que se fue a la costa de Berbería a reponer el agua oficialmente. El viento viene de levante. A pesar de enviar algunas naves a vanguardia, la flota enemiga había sido vista 10 millas a barlovento. Se celebra por tanto consejo de guerra urgente, y se decide por parte inglesa navegar al este con el fin de enfrentarse al enemigo. Por fin, los días 22 y 23 la flota franco-hispana es localizada, y tras realizar diferentes maniobras de aproximación por parte del francés, con cautela, con el mismo detenimiento que el ingles buscaba al adversario. Rooke hace ostensibles señas de preocupación porque el enemigo podía tratar de obtener el barlovento de la flota de la Alianza con la ayuda de sus galeras, en aquellos momentos de aproximación fue una de sus primeras alertas. Es lo que tenían la fuerza de los remos. La impaciencia sembró el parecer a los dos bandos en los movimientos iniciales, a pesar de que el bando británico comenzaba con una importante penalización. Es bien sabido (y suponemos que la inteligencia franco-hispana lo tendría en cuenta) que muchos de las naves inglesas habían sido utilizados en bombardeo contra Gibraltar y posteriormente, como dijimos, contra Ceuta. Luego tenían básicamente menos pólvora y munición. Bastante menos.Teniendo en cuenta esto, se diseña una estrategia. Estaban a distancia de tres leguas, y “sólo entonces”, tras la persecución que el francés había dado al inglés desde que salieran de Tolon, “dio feñas que quería pelear, poniendo todos sus navíos en línea de batalla, que consistia en cincuenta y dos baxeles y venticuatro galeras, dispuestos con tal orden, que los más poderosos se hallavan en el medio, y los de menos fuera en la vanguardia, y retaguardia, juntamente con las galeras, que deverían acudir adonde fuese mayor el peligro. En medio estaba el Conde de Tolosa, con la escuadra blanca, y en la retaguardia, la azul”.

Y así nos encontramos a primera hora de la mañana y con las primeras luces del día, con que la escuadra combinada de Inglaterra y Holanda presentando su defensa en linea. La retaguardia estaba formada por 20 buques bajo el mando del almirante holandés Callenburg. Una vanguardia de 27 naves, comandadas por Cloud, Shovel y Leak, y un cuerpo central de 18 naves bajo la bandera del eje central de la batalla. El del propio almirante Rooke. En total 65 navíos, sin contar con las naves indispensables para el apoyo logístico y aprovisionamiento. La parte franco-hispana, presentó línea similar (la blanca y azul a la que aludían las fuentes) como era de esperar. En la retaguardia el marques de Langueron con 17 naves. El cuerpo central, y aceptando el reto del británico, el conde de Tolosa con 16 naves. A la vanguardia, el marqués de la Villete, con otras 16 naves. Las galeras españolas al mando del duque de Tursi también querían contar para el ataque, pero tenían un problema. El tiempo. Y con esa ola, si se disponían sotavento…Y ahí es adonde arribó el inglés . La ley de Murphy y el movimiento de Rooke, les relega a no disponer del viento a favor. Y eso era un problema para las galeras. Su remos no podían. Y aquello era un contratiempo menos para Rooke, cuyas galeras suponían, como dijimos, un serio contratiempo para sus planes. Ademas tenemos que recordar, sus infantes de marina, especialistas en el cuerpo a cuerpo en buena parte estaban guardando la plaza de Gibraltar. Algo que por supuesto desconocía el conde de Tolouse. Como siempre al otro lado de la colina. Es lo que tiene el arte de la guerra. Y en el comienzo del enfrentamiento las líneas están cambiadas. Quizás el francés, quería cortarle la línea de suministro y de huída al Gibraltar… pero por lo pronto se ponía de cara al viento. Viniendo del este, la flota franco-hispana término a poniente. Era lo que había. “Sucedió empero que poco después de las diez horas, quando ainda no llegavamos a tiro de cañón, largo la armada enemiga impensadamente todo el paño, y hazer alguna diliegencia por fe alexar de nos para barlovento,que resulto que nuestro general hizo disparar un cañon al de Francia, que por esto en la mar señal de desafío, era obligado a esperar y pelear, por no incurrir en la nota de cobarde; mas el haziendose desetendido, se vió obligado nuestro general a arbolar vandera de batalla…y alí empezo un rezio combate, y se continuó con valor de ambas partes por espacio de tres horas, en que la vanguardia del enemigo empezo a retirarse y la retaguardia fue tambien retirando de los holandeses antes de la noche”…”La noche nos aparto y dio al enemigo alejarse de nos a sotavento, y se acabo en aquel día la batalla”…

Y así estuvieron largándose estopa durante horas. Practicamente a lo largo de todo el día, desatando fuego e ira. En tierra, en aquella línea de costa lejana, las iglesias temerosas rezan para que se apacigue la batalla y salgan victoriosas las tropas católicas. La falta de pólvora desencadenará que algunas naves abandonasen la línea. Finalment habían pasado prácticamente todas las horas de luz de un largo día de verano andaluz. Horas y horas dándose el uno al otro, con toda la fiereza que podían acaparar. Y así, entre el batir de la artillería era posible ver como alguna nave británica se retiraba de la línea. A partir de una cita de un consejo de guerra en Deptford sabemos que por lo menos el Montague y Kingston se retiraron del fragor de la batalla. El capitán de la Montague fue mal informado por un teniente. El Kingston tenía agua en la bodega, y después de que había sido bombeada. Ambos capitanes fueron absueltos, al igual que los demás, que nos tengan la pretensión de haber abandonado la línea. Cuestiones de estrategia y de deber.

A pesar del fragor de la batalla, los miles de cañonazos y también las miles de muertes tuvieron un final. Tuvo la escuadra franco-española 3.048 bajas, entre ellos dos almirantes muertos y tres heridos, uno de éstos el general en jefe conde de Toulouse. Las de los anglo-holandeses fueron de 2.719 bajas, de ellos dos altos jefes muertos y cinco heridos. Un total de 5767 de almas. Respecto a los naufragios, estos son difíciles de determinar.Algunas fuentes nos habland e que algunas galeras fueron hundidas. En otros manuscritos, que al menos cinco naves anglosajonas, fueron a pique. Entre ellas la capitana holandesa. Escritos italizantes ellos. Los informes de los oficiales británicos, escritos en puño y letra tras la batalla, no mencionan las pérdidas. Disparidad de opiniones. Parece que ni un solo buque se hundió o capturó a ambos lados, pero ambas armadas se quedaron apenas en condiciones de navegar y los heridos de ambos bandos ;altísimos. Tanto los franceses como los británicos estuvieron cerca durante dos días más, decidiendo finalmente no participar entre sí. Practicamente no podían. Les faltaban buena parte de los marinos y los hombres de armas. También las ganas, tras aquel infierno. Ambas flotas decidieron volver a puerto con lo que ls quedaba.Si tuviésemos una reflexión sobre tan importante batalla, tendríamos que tener en cuenta los británicos tenían un número significativamente mayor de víctimas y los buques altamente dañados, en particular sus mástiles. Esto es lo que sirvió para que los franceses interpretando erróneamente la prudencia de la flota británica, gritaron en sus cubiertas como victoria general. Los franceses volvían a Toulon cantando victoria. La realidad es, sin embargo, que al retirarse a Toulon, los franceses convirtieron lo que había sido un punto muerto táctico en una victoria estratégica anglo-holandesa. Especialmente por una sola cuestión. Gibraltar no fue conquistada. Ni lo sería. Y ese era el objetivo de aquella armada. La hegemonía de los mares y la aniquilación del enemigo. Ambas cosas no se consiguieron, pero en ocasiones, ya se sabe cuales son y fueron los caprichos de la historia.

Distinguióse en la acción Lezo, “aquel guardamarina del que hablábamos al principio del relato, por su intrepidez y serenidad; la tuvo en tal grado que habiéndosele llevado la pierna izquierda una bala de cañón, siguió puesto de combate, mereciendo el elogio del gran almirante francés. Por su comportamiento, fue ascendido a alférez de navío”. Pero esa, esa quizás sea otra interesante historia para contar en espejo de navegantes…Otra de las historias que esconde la mar, y que le llevaron a muchos puertos. Y a muchos mares. A esa infame y cruel batalla librada frente a las cosas de Vélez-Málaga sobrevivió. Mas no su pierna. Ni su recuerdo.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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bowman
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Mensaje por bowman » Mié Ago 28, 2013 11:30 pm

Ay
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Ada
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Mensaje por Ada » Mié Sep 18, 2013 4:46 pm

Acaban de inaugurar la exposición dedicada a su figura en el Museo Naval
http://blasdelezoexposicion.com/
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Sep 19, 2013 6:16 pm

Imagen

-Museo_Naval: Queremos agradecer su asistencia a la inauguración a la expo #BlasdeLeZo a @perezreverte pic.twitter.com/RuvP42pMFA

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Mensaje por El_Curioso_Impertinente » Jue Sep 19, 2013 6:25 pm

Delante de ese barco me hiciste una afoto, Rog :D No, dos, porque la primera salió movida :wink:
Todos los seres humanos cometen errores, pero algunos seres humanos cometen más errores que otros y a ésos se los llama "tontos" (Fray Guillermo de Baskerville).

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Irene
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Mensaje por Irene » Jue Sep 19, 2013 6:31 pm

Se movió el barco???
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Sep 20, 2013 5:30 pm

-solesuarezlezo (Soledad Suárez Lezo) : Se que estuvo Vd. en la inauguración de la Expo de mi antepasado y le agradezco el interés por su figura y grandes gestas! Me molesta, como descendiente y como española, que sigan diciendo la sandez esa de 'mediohombre'. Más bien fue hombre y medio!

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Sab Sep 21, 2013 4:38 pm


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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Dom Oct 20, 2013 7:51 pm

ABC.es

A un paso de la tumba de Blas de Lezo
jesús garcía calerocaleroje / madrid
Día 14/10/2013
Historiadores colombianos están a punto de confirmar el lugar en el que fue enterrado el marino legendario, bajo un cine abandonado en Cartagena

Cartagena de Indias busca la tumba de Blas de Lezo, el Mediohombre, el héroe de Cartagena que infligió al almirante Edward Vernon la mayor derrota naval que ha conocido Gran Bretaña, en 1741. Y todo parece indicar que los investigadores se encuentran a un paso del lugar donde yace Blas de Lezo... que hoy es un cine abandonado, un edificio que esta siendo rehabilitado y que se llama Teatro Cartagena, en el límite del barrio de Getsemaní. En ese lugar estuvo la Capilla de la Vera Cruz, una iglesia donde fueron enterrados muchos militares en la época colonial y adonde conducen los documentos que hablan del final de los días gloriosos de Blas de Lezo.

O deberíamos decir don Blas de Lezo, como se dice aún en Colombia. Un grupo de historiadores cartageneros, liderados por el impulso de un político y diplomático, Sabas Pretelt, exministro colombiano de Interior con Uribe y expresidente del Banco Mundial de Alimentos, están buscando la tumba del héroe que salvó la ciudad -y el continente- del dominio inglés.

Misión casi imposible

Pero la misión es muy difícil. El nivel de alteraciones del sitio en cuestión es tremendo, según los arqueólogos. Primero porque Cartagena se reconstruyó desde las ruinas del asedio de Vernon. Además de la tremenda humedad y clima tropical, hay que sumar otras sacudidas de la historia, los varios asedios sufridos desde entonces por la ciudad, y el hecho de que Blas de Lezo fue enterrado sin honores, en pobres condiciones, puesto que el virrey de entonces, Sebastián de Eslava, había declarado su enemistad cuasi eterna a su salvador.

A ello se suma el hecho de que los documentos que pudieron existir sobre su inhumación no se encuentran disponibles. Lo que la humedad y el comején hubieran dejado, la historia lo barrió. Los papeles de la Capilla de la Vera Cruz -construida en el barrio de Getsemaní en el XVII junto a otros edificios religiosos- debieron tener copia en Santafé de Bogota, pero al llegar la independencia fueron embarcados hacia el Archivo de Indias.
Archivo de Indias

Allí y en otros centros documentales de la época han encontrado los investigadores los insistentes indicios que les han llevado hasta un paso de la tumba de Blas de Lezo. Agrupados bajo el impulso de Sabas Pretelt y la Corporación Centro Histórico de Cartagena se encuentran, entre otros, el historiador Roberto Carlos Martínez Méndez y el arqueólogo Carlos del Cairo, prestigioso miembro de la Fundación Terra Firme. Además colaboran instituciones colombianas y españolas.

El Mediohombre pudo ser enterrado en la Capilla de la Vera Cruz de Cartagena porque había expresado ese deseo y además pertencía a esa hermandad militar. «Hemos logrado que el Archivo de Sevilla nos remitiese cerca de 4.000 folios de cartas y documentos en torno a las fechas de interés, cuya lectura ya terminamos con la ayuda de una experta y para entregarlo a la Academia estamos clasificándolos con mucho entusiasmo y paciencia porque no es fácil la lectura del castellano y la letra del siglo XVIII», declara a ABC Sabas Pretelt. Pero no solo se estudia el caso desde Colombia: «Contamos con el trabajo reservado y profesional de una investigadora española muy conocida que durante meses ha estado en el Archivo de Simancas y también ha analizado el testamento de don Blas de Lezo y otros documentos existentes en la ciudad de Cádiz, donde el héroe vivió con su familia y donde después murió su esposa la peruana doña Josefa Pacheco el 31 de marzo de 1743, cuando habitaba en la casa número 70 de la calle Larga de esa ciudad. Igualmente se ha contado con el respaldo del Archivo Nacional y se han revisado los documentos históricos de nuestras iglesias», determina Pretelt.

Muchas fuentes históricas ya apuntaban «a la Capilla de la Vera Cruz de los Militares, aneja al Convento de San Francisco», según la genealogía de Blas de Lezo realizada por María Inés Olaran Múgica. Y el historiador Julio Guillén Tato en su biografía, sugiere dicho convento y habla de «una cofradía establecida primeramente en la Catedral, cuya finalidad era dar sepultura a los militares que morían en la colonia». Con el apoyo de Pablo Victoria, autor de diversos libros al respecto, se busca ahora algún «documento preciso que señale el lugar exacto para empezar con la excavación arqueológica». El propietario, Cine Colombia, ya ha autorizado y se están gestionando los permisos gubernamentales. La investigación ha prendido la imaginación de la ciudad, cuyas instituciones culturales colaboran, mientras algunos realizan sus propias pesquisas, como ABC comprobó con Luis Carlos Lorduy, un historiador que nos ha cedido algunas fotos y confirmado algunos de los interesantes datos sobre la Capilla de la Vera Cruz que aparecen en este reportaje.
Datos inéditos de la muerte

El caso es que Pretelt ha hallado confirmaciones en los numerosos documentos analizados, como la carta del virrey Eslava que responde a una orden que «ha llegado en tiempo que no se puede ejecutar nada de lo prevenido por haber muerto [Blas de Lezo] el día 7 de septiembre». Una misiva inédita [del Marqués de Ovando a Joseph de la Quintana, el 26 de octubre de 1741] confirma que Blas de Lezo murió a las 8 de la mañana y que inmediatamente fue informado el virrey Eslava, que tan mal lo quería.

Más impresiona otra carta, de Rodrigo Torres a Zenón de Somodevilla, el marqués de la Ensenada, a bordo de «El glorioso», en el Puerto de la Habana, fechada 28 de octubre de 1741, que dice: «En otra del 9 de septiembre que al mismo tiempo recibí del capitán de Fragata D. Daniel Huoni, me participa la muerte del Teniente General D. Blas de Lezo, el día 7 de septiembre por unas calenturas, que en breves días se le declaró tabardillo; y aunque estuvo privado 11 horas volvió en sí, pudo recibir los santos sacramentos y disponer sus cosas; y a los 9 días de haberle dado, se lo llevó Dios. Habiendo recaído en dicho D. Daniel Huoni el mando del cuerpo de Marina».

Será difícil, incluso muy difícil, pero si aparece su tumba, humilde por la indignidad del virrey, en ella sus huesos de Mediohombre le dirán al forense cuál es la medida del héroe completo.

Anatomía del héroe cojo, tuerto y manco
j.g.c.madrid

Para empezar, recuento: Don Blas de Lezo, nacido en Pasajes, Guipúzcoa, el 3 de febrero de 1687, fue un marino español que llegaría a Teniente General y que fue, tal vez, el mejor estratega de la Armada Española, dejándose mucho más que la piel en el empeño. Sus heridas dibujan el mapa de nuestra mejor historia, esa que el injusto olvido ha dejado borrosa en la España actual.

Corajudo como pocos, embarcó con 17 años para su bautismo de fuego en la batalla naval de Vélez-Málaga, en 1704, en la que se dejó una pierna, arrancada de un cañonazo. En 1706 perdió el ojo izquierdo en Tolón cuando una esquirla le dejó tuerto. Siguió batallando con parche y la pata de palo y a los 26 años, en el asedio de de Barcelona (11 de septiembre de 1714), un disparo de mosquete le dejó manco. Ni aun así consideró que había dado su medida.
En Cartagena de Indias, en 1741, se enfrentó al peor escenario de su vida: con 3.000 soldados no muy expertos y 600 indios flecheros, más la marinería de 6 navíos (su única fuerza naval), venció al almirante Vernon, que llegaba a la ciudad con la mayor flota que el mundo ha conocido (si exceptuamos la del Día D): 195 naves y 30.000 hombres. Vernon venía pertrechado para algo más que vengar la oreja de Robert Jenkins, el contrabandista al que Juan León Fandiño había cortado el apéndice en 1731. Vernon venía en realidad a tomar la ciudad de Cartagena y, con ella el Nuevo Mundo colonizado por la Corona hispana, pero escasamente guardado, como Jorge Juan, otro gran marino español, denunció en aquellos años.
Blas de Lezo salvó la ciudad con pericia y estrategia contra un ejército invencible que tuvo que volver a casa derrotado, al grito de «God damm you, Lezo!». Desgraciadamente, la animadversión del virrey Eslava tergiversó sus méritos y honores, impidiendo su reconocimiento cuando murió aquel mismo 1741. Pero Cartagena le dedica calles, barrios y estatuas, le venera como héroe de un modo que España, hasta hoy no ha hecho. La exposición que actualmente le dedica el Museo Naval es un buen comienzo.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir

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Ada
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Mensaje por Ada » Mié Nov 06, 2013 11:57 am

Dos nuevas publicaciones sobre la figura den Blas de Lezo: novela y ensayo

Ficción: Almirante en tierra firme "la aventura de Blas de Lezo, el español que derrotó a Inglaterra" de José Vicente Pascual

Ensayo: Blas de Lezo. El valor de Mediohombre coordinado por Cristina Leyva Blanco
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es

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nexus6
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Mensaje por nexus6 » Mar Feb 04, 2014 10:38 am

ABC.es

325 años del nacimiento de Blas de Lezo: un boceto para su estatua
Publicado por Esteban Villarejo el feb 3, 2014

Imagen

Tal día como hoy hace 325 años nacía en la localidad guipuzcoana de Pasajes don Blas de Lezo, el almirante español, héroe nacional y defensor de Cartagena de Indias ante el ataque del inglés: uno los personajes históricos más desconocidos para los libros de texto de nuestros escolares y que, quizá por ello, ha vivido durante el último año un homenaje que podría concluir con una estatua en Madrid. Su primera estatua en España.

En este 325 aniversario, también día de su onomástica, desde “Por Tierra, Mar y Aire” quisiera rendir homenaje a este marino guipuzcoano presentando el que bien pudiera ser el boceto de dicha estatua cuyo emplazamiento, previa cuestación pública, aún no se ha dado a conocer. Este boceto -es sólo eso, por ahora- lo ha realizado el pintor Augusto Ferrer-Dalmau:
http://abcblogs.abc.es/tierra-mar-aire/ ... 16795.asp/
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Mensaje por Ada » Vie May 23, 2014 8:21 am

Mediohombre, el almirante Blas de Lezo, ya tiene réplica en el Museo de Cera. Su semblante, deformado por los gajes del oficio de héroe, luce desde el pasado martes en las salas del museo. Sus descendientes asistieron a la presentación de la estatua, acompañados de representantes de la Armada Española, de la Real Academia de la Historia y del concejal de Las Artes, Pedro Corral.

La figura de Blas de Lezo, injustamente olvidada durante siglos, está cobrando reconocimiento gracias a las iniciativas que para ello se han tomado desde la Armada -con la magnífica exposición sobre su figura- y desde la sociedad civil -la asociación Monumento a Blas de Lezo ha puesto en marcha una suscripción popular para erigir una estatua en su memoria-, apoyados por el Ayuntamiento de la capital y la Comunidad Autónoma.

Para octubre de 2014, el Ayuntamiento madrileño tiene prevista la inauguración de dicha estatua, que se instalará en los Jardines del Descubrimiento, en la plaza de Colón de Madrid. Asimismo, la Armada española cuenta en la actualidad dentro de sus unidades con la fragata F-103, que porta el nombre de Blas de Lezo.
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Mensaje por remolina » Jue Nov 06, 2014 11:56 am

Pobre Vernon, lo que le han hecho a su placa. Si es que estos cartageneros (de indias) son unos bárbaros.

Cartagenero rompe con un mazo placa en honor a los ingleses

A las 8 de la mañana de este miércoles un hombre arremetió con una mazo contra la placa en honor a los ingleses que se encuentra en los bajos del Castillo San Felipe en Cartagena.

“Conseguí la mona expresamente para eso. Yo escuché en las noticias que el Alcalde había decidido quitarla y solo me le adelanté a los trabajadores de la Alcaldía”, señaló el hombre, quien dijo estar indignado por la colocación de la placa por la llegada del Príncipe Carlos y la Duquesa de Cornualles.

El hombre se mostró orgulloso de su actuar y posó junto a la placa resquebrajada. Miembros de la Policía Metropolitana de Cartagena llegaron rápidamente al lugar y le pidieron al hombre que los acompañara.

“No creo haber cometido ningún delito, eso lo iban a quitar de todas maneras”, agregó.

El hombre había manifestado ayer a través de un mensaje a un periodista de este medio que: "A 'Dionisio el Hermoso' lo que hay es que hacerle un debate y pedirle la renuncia por esta metida de pata y por otras que le han traído infelicidad, dolor, vergüenza e indignación a los habitantes de Cartagena. Al alcalde que lo reemplace le sugiero que cambie la placa por la siguiente":

"En este lugar, corriendo el año 1741, el jefe de la Armada Inglesa, almirante Edward Vernon, cayó humillado con su flota de saqueadores y sus 186 navíos de guerra ante los héroes de Cartagena comandados por Don Blas De Lezo".
Alcalde reconoce error

Un intempestivo giró dio la polémica que puso en la picota pública al alcalde Dionisio Vélez y la Corporación Centro Histórico Cartagena de Indias, por develar una placa en honor a los ingleses caídos en 1741 en la ciudad, durante la batalla entre las tropas del inglés Edward Vernon y del español Blas de Lezo.

El alcalde Vélez decidió retirar el elemento causante de la molestia generalizada mientras se consulta a fuentes expertas en los asuntos históricos y se revisa el hecho.

“Cuando los miembros de la Junta del Centro Histórico me plantearon la colocación de la placa, con motivo de la visita del Príncipe (Carlos) de Gales a Cartagena, nunca imaginé que su texto, que entendí se limitaba al registro de un acontecimiento histórico, fuera a despertar una reacción tan negativa”, dice el Alcalde en un comunicado público.

“Más allá de esas buenas intenciones, lo cierto es que un gobernante debe reconocer que si tantos y de tan diversa condición consideran que dicho texto es un error, se impone rectificar. Y eso es lo que haré”, agrega.

“Me dispongo a solicitar el retiro de la placa a la Corporación Centro Histórico, autora de la iniciativa y a pedirle a la Academia de Historia de Cartagena que evalúe, si es posible, un nuevo texto”, dijo Vélez tras tomar la decisión.

En su pronunciamiento explica que: “Nunca fue mi intención despertar esta polémica, ni herir las susceptibilidades que al parecer han resultado heridas, pero tampoco me voy a atrincherar en la terquedad, cuando parece haber una amplísima corriente de opinión que considera inaceptable el texto en mención”.

El alcalde finaliza con la frase: “Un Gobernante debe evitar los errores pero cuando resulta evidente que ha incurrido en uno, está obligado a rectificarlos”.

El Alcalde, desde las 7 de la noche de ayer, publicó los apartes de esta decisión.
Habría citación

El Concejo de Cartagena había aprobado en la mañana una proposición a través de la cual citaría a la Corporación Centro Histórico Cartagena de Indias, a la Academia de Historia, al IPCC y al Distrito, entre otros, para tratar el asunto de la placa develada ante el Príncipe de Gales, hecho que había sido considerado una afrenta para la historia de Cartagena por honrar a los atacantes ingleses. La citada corporación, luego de consultar a ciertas entidades, es la responsable de la idea del acto de reconocimiento y de la placa en sí.

Precisamente el Concejo indagará sobre los costos de financiación y aprobación de dicha placa. Asimismo 16 concejales de 19 posibles, suscribieron un documento a través del cual le solicitaban al alcalde Dionisio Vélez retirar la placa.
"Aprecio a esos cabrones" APR

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Sab Nov 15, 2014 12:59 pm

¿Sabes quién fue Blas de Lezo? El personaje inmortalizado en la nueva estatua de Madrid
europapress.com - 15/11/2014

325 años después de su nacimiento, el Almirante Blas de Lezo ha llegado en forma de estatua a Madrid por petición popular. Y lo hace, sobre todo, en reconocimiento a su defensa de Cartagena de Indias una de la mayores flotas navales desplegada en la historia por Gran Bretaña. La estatua de Blas de Lezo está situada en la plaza de Colón, con quien comparte la vocación por el mar. Y aunque el primero fue más militar que aventurero, y el segundo más explorador que soldado, ambos fueron excelentes marinos que han pasado a la historia por sus hazañas, su determinación y su valor. Pero con el tiempo uno fue encumbrado mientras el otro caía cada vez más en el olvido; hasta que de unos años a hoy se comenzó a recuperar su memoria y se le empezó a otorgar el reconocimiento que se merece.

Si bien es cierto que la Armada siempre le ha concedido el mayor privilegio posible -bautizar un barco con su nombre, en la actualidad, la fragata de la clase Álvaro de Bazán: la 'Blas de Lezo' (F103)-, a nivel popular no se trata de un personaje muy reconocido por la mayoría de la sociedad. Posee calles en ciudades como Valencia, Málaga, Fuengirola, Alicante, Las Palmas de Gran Canaria, Huelva, San Sebastián, Rentería o Pasajes (su localidad natal), y ahora también en Madrid. El Museo Naval de Madrid le dedicó una exposición durante el año pasado y en el último lustro se han publicado algunos libros sobre su figura; como el de Alber Vázquez con 'Mediohombre. La batalla que Inglaterra ocultó al mundo', o el de Juan Pérez-Foncea, con 'El Héroe del Caribe, la Última Batalla de Blas de Lezo'.

En Cartagena de Indias (Colombia) también tiene su reconocimiento Blas de Lezo por la defensa que hizo de la ciudad. Hasta 1965 un petrolero de la clase Mettawee llevaba su nombre: el 'ARC Blas de Lezo' (BT-62). Además, a petición del propio Almirante español, se colocó en Cartagena de Indias una placa conmemorativa por la victoria frente a los ingleses. Ahora, con esta estatua situada en Madrid, se da un paso más en el reconocimiento de uno de los héroes de la historia de España, invicto durante toda su vida militar y capaz de frenar a la mayor flota inglesa a pesar de estar cojo, tuerto y manco.

Blas de Lezo nació Guipúzcoa en 1689. Hijo de marinos, fue enviado a Francia a estudiar. En 1700 estalló la Guerra de Sucesión española, en la que Francia y España fueron aliadas. Gracias al intercambio de oficiales entre ambos países, Blas de Lezo, con apenas 12 años, se embarca en la escuadra francesa como guardiamarina al servicio del conde de Toulouse, Luis Alejandro de Borbón. Durante la guerra perdería una pierna, un ojo y un brazo, y por ello terminaría siendo conocido como el 'Mediohombre' o 'Almirante Patapalo'. La pierna izquierda la perdió tras recibir una bala de cañón, sin más opción que la amputación por debajo de la rodilla. Su valor y determinación tanto en batalla como a la hora de la amputación le valieron el reconocimiento dentro del ejército. El ojo izquierdo fue consecuencia de una esquirla que le saltó por el impacto de otra bala de cañón en la fortaleza que defendía, y que le provocó la perdida total de visión. Finalmente, en 1714, cuando la guerra ya finalizaba, recibió un balazo en el brazo derecho en Cataluña, con tan sólo 25 años.

Con 34 años fue nombrado General de la Armada y su primer cometido fue convertir la flota a su cargo en operativa, pues su estado era bastante precario. Con acciones como esta, Blas de Lezo demostró no ser sólo un buen soldado, sino también un gran estratega puesto que las defensas que preparo de antemano en Cartagena de Indias fueron clave para la resistencia española. En 1734 fue nombrado Teniente General, y en 1737 llegó a Cartagena de Indias, punto clave para el comercio con América y por lo tanto enclave codiciado por todas las potencias navales, según el pequeño documental elaborado por el Museo Naval de Madrid.

Inglaterra, que antes de la Guerra de Sucesión gozaba de muchos privilegios en el comercio con las américas, sufrió la merma de estos cuando salió como perdedora de la guerra. Además, la muerte de 4.000 soldados británicos por las enfermedades del escorbuto y de la fiebre amarilla durante el asedio de Portobelo (mientras España asediaba Gibraltar) durante la guerra angloespañola de 1727-1729, provocó que el resentimiento contra España en Gran Bretaña no parase de crecer.

Desde la Cámara de los Comunes, el capitán Edward Vernon aseguró que podía tomar Portobelo con tan sólo seis barcos, y fue elegido para ello tras declararse la guerra contra España. Vernon cumplió su promesa y tomó Portobelo con seis barcos en apenas dos horas en 1739. En 1741, tras haber incrementado su flota, Vernon se dirige a Cartagena de Indias con 186 navíos y 23.600 combatientes, la mayor flota desplegada por Gran Bretaña en su historia hasta el ese momento. Blas de Lezo contaba para sus defensas con seis navíos, 3.000 hombres y 600 indios flecheros. Pero el Almirante español tenía a su favor el factor geográfico de la bahía y su condición de invicto en 22 batallas.

(Para más detalles de la batalla o la vida de Blas de Lezo mira el vídeo de la exposición que hizo el año pasado el Museo Naval por Blas de Lezo).

La derrota fue más dolorosa todavía para Gran Bretaña en cuanto Vernon había anunciado antes de tiempo su victoria y en Inglaterra ya se habían acuñado monedas para conmemorar la fecha. Gran Bretaña ocultó la derrota lo mejor que pudo. Para disimular la deshonra se enterró al Almirante Edward Vernon en la Abadía de Westminster (reservada a personajes ilustres), con el epitafio "y en Cartagena conquistó hasta donde la fuerza naval pudo llevar la victoria".

Blas de Lezo, uno de los mayores héroes de la historia de España, invicto en todas las batallas que libró, murió meses después de la batalla en Cartagena de Indias por la peste generada de todos los cuerpos insepultos.

Foto:
http://www.europapress.es/sociedad/noti ... 81016.html

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Mensaje por Rogorn » Sab Nov 15, 2014 4:54 pm

La estatua en Madrid de Blas de Lezo enerva a CiU en Barcelona
Pablo Planas - libertaddigital.com - 15/11/2014

Ni muerto se libra el almirante Blas de Lezo, "mediohombre" para los ingleses y ahora nuevo enemigo de la "patria" catalana, de los improperios y ataques a su figura. Un jovencísimo Blas de Lezo (25 años) participó en la Guerra de Sucesión a bordo de un navío de la Armada borbónica cuya misión era impedir la llegada de ayuda inglesa por mar a los autracistas que resistían el asedio de la ciudad.

A esas alturas de la historia, De Lezo ya era capitán y mandaba el 'Campanella', equipado con setenta cañones. La sola mención de su nombre provocaba el espanto en los barcos ingleses. Con sólo quince años un cañonazo le provocó la amputación de la pierna izquierda por debajo de la rodilla. Poco tiempo después, en la defensa de la fortaleza de Santa Cristina de Tolón, una esquirla le revienta el ojo izquierdo. De esa guisa comparece el genial marino español en la costa de Barcelona. Su barco se acerca tanto a las defensas del litoral que una bala de mosquete le destroza el antebrazo derecho. Ese episodio, junto a la estatua que se inaugura este sábado en la plaza de Colón de Madrid, es el que ha provocado las iras de los nacionalistas catalanes, alentada en las redes sociales por el ignoto concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, un convergente llamado Jaume Ciurana, también diputado provincial, que acudió a "la coronela" de Twitter para arremeter contra De Lezo y su estatua, una reparación muy tardía de su honor en España.

A Lezo se le considera en Colombia un héroe nacional. Su defensa de Cartagena de Indias en 1741 prolongó la existencia del imperio español, el dominio de las rutas comerciales del Atlántico, hasta la batalla de Trafalgar. La desproporción de fuerzas en Cartagena de Indias era de tal naturaleza que el almirante inglés, Vernon, estaba tan seguro de su victoria que mandó acuñar unas monedas en las que aparecía de Lezo de rodillas ante el británico. No hubo tal, sino todo lo contrario. El intento de desembarco, que movilizó casi doscientos barcos, dos mil cañones y veinte mil soldados, se saldó con una aplastante victoria española. El Reino Unido trató de ocultar el desastre como si fuera un episodio marginal, pero convirtió a Blas de Lezo en una leyenda y en un icono, el del pirata cojo, manco y tuerto.

De Lezo murió meses después de aquella gesta, en septiembre de 1741, a consecuencia de la peste provocada por los cuerpos insepultos, en su mayoría ingleses, y sin los honores que le correspondían, habida cuenta de una intriga palaciega en la que se acusó a De Lezo de haber desobecido las órdenes del gobernador civil de la plaza.

La estatua que hoy se inaugura en la plaza de Colón de Madrid se ha erigido por suscripción popular.

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Victoria
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Mensaje por Victoria » Lun Nov 17, 2014 5:43 pm

El blog Espejo de navegantes tiene varios artículos sobre Blas de Lezo (y otros), bastante interesantes.
Entre ellos:

La batalla por Cartagena en 1741, según el diario de Blas de Lezo
13 noviembre-Espejo de navegantes/ABC

El día 13 de Marzo de 1741 los atónitos neogranadinos residentes en Cartagena, divisaron en el horizonte 135 velas, de las cuales 36 eran navíos “of the line” y el resto transportes. Y comenzó la gran función de Cartagena de Indias.

En marzo y mayo del año anterior, Vernon había bombardeado la ciudad de Cartagena de Indias, entonces al mando de D. Blas de Lezo y el heroico “Mediohombre”, tomó medidas para mejorar la calidad de baluartes y baterías, y la eficacia de sus fuegos.

Cuando el virrey de la Nueva Granada, D. Sebastián de Eslava, tuvo conocimientos de la venida en fuerza de Vernon para tratar de conquistar Cartagena, como la plaza se hallaba sin Gobernador militar, decidió, y eso le honra, tomar personalmente el mando de la defensa por lo que Don Blas de Lezo, jefe del apostadero y escuadra (seis navíos de línea) quedó como su inmediato subordinado.

Eslava montó, en principio, un frente de mar en el cual, a las órdenes de Don Blas de Lezo, se integraron todos los fuertes y castillos de la costa inmediata a Bocachica, paso escogido finalmente por el enemigo para forzar la entrada en bahía. Bocagrande, por aquella época, se encontraba impracticable por falta de calado y la vecindad de la ciénaga de Tesca y caño de Juan de Angola a la Boquilla, desaconsejaron al almirante Vernon desembarcar por esa parte como en principio se había proyectado.

El coronel de Ingenieros D. Carlos Desnaux (a quien Lezo llama “de Enaut”) fue nombrado segundo de Don Blas, con su puesto de mando en el castillo de San Luis de Bocachica y el capitán de Batallones de Marina D. Lorenzo de Alderete y Barrientos tomó el mando de los fuertes de “San Felipe” y “Santiago” con dependencia directa del anterior.

Don Blas fondeó en Bocachica a cuatro de sus navíos, izando su insignia en el Galicia desde el cual dirigió las operaciones durante los primeros 17 días del asedio, fundamentales días que minaron la resistencia inglesa por la tenaz defensa española, el daño que sufrieron del fuego de buques y baluartes, y por el insano clima tropical. Los otros dos navíos quedaron fondeados ante Bocagrande. Don Blas utilizó diversas embarcaciones mercantes, que se encontraban en bahía, para diversos cometidos logísticos y de enlace entre sus diferentes fuerzas, e incluso llegó a armar una de ellas con 30 cañones.

Desarrollo de las operaciones.

El plan inicial del enemigo preveía desembarcar en la orilla Sur de la Boquilla para, tras vadear el caño de Juan de Angola, tomar la Quinta y atacar desde allí, el castillo de San Felipe de Barajas o San Lázaro, al tiempo que otro destacamento se hacía cargo de la desembocadura del Sinú, en Pasacaballos, para cortar totalmente los abastecimientos a la Ciudad y así poderla rendirla por hambre.

Vernon zarpó de Jamaica el día 07.02.1741 (las operaciones de salida habían comenzado el día 3 en que salió la 1ª de las 3 divisiones en que se organizó la escuadra) en demanda de Guadalupe para cerciorarse de que la escuadra francesa estaba en Port Louis y seguramente con intención de destruirla para no dejar enemigos a barlovento pero, tras ciertos errores en las informaciones que recabó, llegó a la certidumbre de que Antin había zarpado para Europa el mismo día en que él lo había hecho de Jamaica. Tras reunir Consejo de Guerra de oficiales generales, arrumbó a Cartagena.

El día 9 de Marzo, Vernon destacó al Capitán de Navío Knowles con los navíos Wermouth y Experiment, y la corbeta Spencer, a reconocer la costa cartagenera para preparar la recalada y elegir fondeaderos para escuadra y convoy. Los informes que rindió Knowles, que indicarían seguramente los terrenos pantanosos que rodean la ciénaga de Tesca y la falta de fondeaderos abrigados en las costas inmediatas a la hermosa bahía, hicieron cambiar el plan inicial, pasando a primera prioridad el forzamiento de Bocachica y la ocupación de dicha bahía, antes del definitivo asalto a la Plaza. Esta división Knowles, fondeó el día 13 del mismo mes al abrigo de Punta Canoa. Ese mismo día comenzó D. Blas de Lezo a redactar su diario, en el cual anotó lo que dispuso y ordenó para preparar la defensa y los informes y órdenes que recibió, las fricciones y disentimientos que tuvo con el Virrey y el detalle de las operaciones.

El día 15 la escuadra inglesa y el convoy de tropas, quedaron fondeados en Playa Grande. Don Blas de Lezo, tras recibir las órdenes del virrey, se dirigió, al día siguiente a Bocachica embarcando en su insignia y halló los baluartes y castillos: “…faltos de un todo, e inmediatamente di providencia de enviar a todos víveres y gente, pólvora, balas, cartuchos…” Ese mismo día 16, el enemigo efectuó una diversión sobre la Boquilla con múltiples movimientos de lanchas y botes, pero los españoles se dieron cuenta enseguida del amago y D. Blas se afanó en mejorar el estado de defensa de su frente.

El día 20, Lezo percibió francamente que el enemigo intentaría forzar Bocachica y, efectivamente, a las 11:00 horas de ese mismo día, dos navíos ingleses comenzaron a batir los fuertes de San Felipe y Santiago, iniciándose las operaciones de Bocachica que terminarán el día 5 de Mayo con la retirada de las fuerzas españolas supervivientes a la ciudad de Cartagena y el hundimiento de los cuatro buques que apuraron hasta el límite de lo imposible la defensa de aquella bocana. La precipitación con que se dio la orden de retirada del fuerte de San Luis de Bocachica, estropeó, en parte, la disposición que había tomado Lezo para cegar la canal con el sacrificio de sus buques; no obstante, para los ingleses fue una dura proeza marinera entrar en bahía espiándose y ayudándose con embarcaciones menores.

Entre las muchas críticas que vierte D. Blas de Lezo en su diario, sobre esta fase de la lucha la más importante es la que muestra su clara visión sobre la debilidad de las operaciones anfibias en el momento mismo del desembarco, momento en que el defensor debe de echar el resto para no dejar pisar la orilla a los asaltantes. Usar las reservas con agilidad, multiplicarse para no ignorar el desembarco de cualquier destacamento, impedir el desembarco de la artillería de sitio…. talar para impedir al enemigo el abrigo del bosque, arpillerar para proteger a los sirvientes de la artillería propia, y sobre todo “ATACAR” a los primeros destacamentos desembarcados con energía y decisión, fue lo que él recomendó y en lo que, al parecer, no fue escuchado, sin embargo su numantina obstinación en la defensa contribuyó al posterior triunfo en San Lázaro.

Los diecisiete días de resistencia en Bocachica, más las dificultades que los buques ingleses tuvieron para entrar en puerto, hicieron que el grueso de las tropas inglesas no pudiesen desembarcar en el Tejar de Gracia hasta el Domingo día 16 de Abril. En ese mes y tres días, además de las numerosas bajas habidas en combate, la fuerza inglesa sufrió mucho de las enfermedades y del terrible clima tropical al que no estaba acostumbrada.

El Domingo día 9 de Abril es bastante decisivo en la historia de esta defensa de Cartagena y las decisiones que tomó ese día el virrey Eslava motivaron una profunda amargura en Don Blas de Lezo, el cual expuso que: “…(para él) era muy sensible se abandonasen el castillo (Grande, por recomendación de Desnaux) y navíos sin la defensa correspondiente y sin que los enemigos nos precisasen á lo que me respondió que siendo el remedio único (como todos lo decían) de que echados á pique los dos navíos se cerraba el canal pa que no pudiesen entrar los enemigos… a batir esta ciudad…”.

Vernon, tras ablandar lo que pudo las defensas de los fuertes que defendían la ciudad por el SW, ordenó el desembarco en la Isla de Manga para la operación que preveía finalizar con la toma de Cartagena. A las 0200 del domingo día 16 de Abril, desembarcaron 1.400 hombres a los que se incorporaron en tierra 200 americanos y un destacamento de negros los cuales ocuparon La Quinta y el convento de La Popa, preparando a continuación el asalto a San Felipe de Barajas o San Lázaro. Dado el tiempo transcurrido desde el comienzo de las operaciones, la impaciencia del almirante inglés y sus graves desavenencias con el Jefe de la fuerza de desembarco General Wentworth (mucho más duras y groseras que las sufridas en nuestro bando) no esperaron a tener la artillería de sitio dispuesta para abrir brecha y los ingleses, con la valentía que les caracteriza, se lanzaron cuesta arriba, en las primeras horas de la mañana del día 21 de Abril, al asalto del castillo de San Lázaro por la parte de la quebrada del Cabrero, que estaba defendida por dos piquetes de Marina y tres del regimiento de Aragón, siendo derrotados por nuestras fuerzas. Don Sebastián Eslava, apoyado decisivamente por Lezo a pesar de las desavenencias, utilizó juiciosamente sus escasas reservas y, a 07:00H, el enemigo huía precipitadamente dejando en el campo 170 muertos y 459 heridos que, según el relato inglés, fueron tratados con la mayor humanidad por los españoles.

El día 30 de Abril, a petición del mando inglés, se realizó un canje de prisioneros y por estos los mandos españoles se enteraron de que los ingleses habían proyectado un segundo ataque a San Felipe de Barajas más desistieron debido a que la tropa se negó a realizarlo: “… por lo que hubo necesidad de retirarla de tierra después de diezmarla, pasando por las armas 50 hombres por desobediencia manifiesta ante el enemigo”. Quizás la cifra sea exagerada pero no cabe duda que los ingleses estaban derrotados, habían perdido la voluntad de combatir.

Vernon para cubrir la avalancha de críticas que presentía se le vendría encima, pues tras haber entrado en bahía creyó el caso resuelto y había despachado a Londres una fragata comunicando la victoria y habían empezado a circular las famosas monedas acuñadas con la “humillación española”, hizo armar en batería flotante al maltratado Galicia y montó un bombardeo que fue rechazado tan enérgicamente que el pobre ex -insignia de Lezo se fue a pique.

En vista de la imposibilidad de tomar la ciudad los ingleses tocaron retirada y tras reembarcar a las tropas, enfermos y heridos, zarparon para Jamaica.

El escorbuto en la mar, la falta de aguada, que se palió en parte cuando la escuadra inglesa entró en bahía, los mosquitos en tierra y las conocidas enfermedades tropicales: fiebre amarilla (o vómito negro), malaria, disenterías tropicales, etc., ablandaron a los ingleses más de lo que podían imaginar. Las líneas logísticas no estuvieron bien montadas, los destacamentos que enviaron al interior para procurar alimentación fresca no tuvieron éxito, las discusiones por los repartos de agua y comida entre marinería y tropa minaron la moral de los combatientes, de cualquier forma es de admirar la valiente carga inglesa, cuesta arriba, en plena noche y con el material para escalar los muros de San Felipe de Barajas al hombro que, hecha por infantes, recuerda la inutilidad de la hecha por su caballería en Balaclava en el Siglo siguiente.

Las pérdidas totales de los ingleses se evaluaron en:

- Seis navíos incendiados por ellos mismos al quedar inservibles.

- Diecisiete malparados.

- 9.000 bajas

- Gastaron 18.000 balas de cañón y 6.068 bombas.

Las pérdidas españolas:

- Seis navíos auto-hundidos

- Seiscientas bajas

En 8 y 28 de Junio, el Virrey Eslava escribió sendas cartas censurando y previniendo a S.M. el Rey contra Don Blas de Lezo, fruto de ellas fue la R.O. de 21 de Octubre del mismo 1741, destituyendo a Lezo que, como había fallecido el 7 de Septiembre del mes anterior, nunca se enteró de tal injusticia.

La Armada ha recordado siempre con orgullo la figura legendaria de Don Blas de Lezo, guardiamarina de formación francesa, leal oficial español, devoto de su Rey y de su patria, vasco nacido en uno de los viveros más generoso de la Real Armada. Un cañonero, un crucero, un destructor han lucido su nombre en letras de latón dorado sobre metopas de madera pintada de encarnado, quizás para evocar la mucha sangre por él derramada durante sus cuarenta años de Servicio. Actualmente su nombre lo ostenta una fragata de las de la clase “Almirante D. Juan de Borbón”.

http://abcblogs.abc.es/espejo-de-navega ... s-en-1741/
La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Ene 11, 2015 11:30 pm

Talento literario entre depósitos
Javier Martín - diariodesoria.es - 11/01/2015

Nada podía hacer pensar al soriano Antonio de Miguel que tras 22 años de profesión en la central de Caja Rural de Soria y economista de formación se acabara dedicando a la literatura, pero al final ha conseguido compaginar su pasión con su oficio, y acaba de publicar la primera parte de la trilogía ‘R’, cuya segunda entrega verá la luz en 2016. En este sentido declaró que «nunca me había propuesto escribir un libro. Todo ocurrió en octubre de 2009 cuando leí un articulo de Arturo Pérez-Reverte en el Magazine de 'El Mundo' [sic] en el que escribía sobre la vida de Don Blas de Lezo, el llamado ‘mediohombre’. Me gustó tanto que decidí escribir sobre el personaje. No obstante llegué a un punto en el que me di cuenta que no tenía los conocimientos históricos suficientes y que, sin quererlo, había creado una trama muy atractiva... y me animé a continuar porque las palabras, los párrafos y los capítulos me salían con facilidad». Hasta ahora nunca se había planteado escribir nada «¡y menos una novela! Surgió por mera casualidad. No obstante mi actividad profesional en Caja Rural de Soria no se ve afectada por mi afición de escribir. Habitualmente escribo por las noches o en fin de semana».

En cuanto a la documentación para escribir el libro señaló que «en nuestros tiempos buscar información y referencias para una documentar novela es mucho más fácil que hace unos años. Internet me ha dado esa posibilidad para no cometer ningún error de bulto. Hay que tener en cuenta que parte de la trama se desarrolla en un contexto histórico y he tenido que tener cuidado con ello pero, en realidad, no es una novela que cuenta la historia en sí sino que narra la vida de un personaje que vivió en una determinada época».

La trama de la novela ‘R’ se centra en un historiador americano del siglo XXI que encuentra en un monasterio francés un legajo en el que un guardiamarina español que vivió en el último cuarto del siglo XVIII relata en primera persona el descubrimiento de una conspiración que, por oscuros intereses, desencadena la Revolución Francesa de 1789. «Eso sí, el desenlace se podrá leer en las dos siguientes partes de la trilogía ‘R’». En lo que se refiere a la segunda parte de la trilogía señaló que «ya he escrito en un 95%, a falta de la corrección final. Verá la luz en 2016. Respecto de la tercera, la tengo esbozada y estructurada en mi cabeza pero todavía no he escrito nada de ella», señaló De Miguel.

Sus referencias a la hora de escribir son variadas, y declara que «desde joven he leído mucho pero, en realidad, no me inspiro en ningún autor. Soy autodidacta. Sí admiro a Arturo Pérez-Reverte, Tolkien, Frederick Forsyth, Carlos Ruiz Zafón, Ildefonso Falcones y Ken Follett, entre otros».

En lo que se refiere a la distribución del libro es él mismo el que la realiza en formato papel, «que está a la venta a un precio de 16,00 Euros en varias librerías de Soria. En concreto en Santos Ochoa, Las Heras, Ibercosas Clase, Macondo, Piccolo, Carlin y E. Leclerc».

«Aunque opino que es mejor tener la novela en formato de libro, también está disponible en Amazon para cualquier tipo de ebook y a un precio simbólico de 1,01 Euros. Con poner mi nombre completo, Antonio de Miguel de la Merced, se accede al aplicativo de compra», declaró.

En cuanto al origen de su pasión por la literatura, partiendo de algo tan opuesto como es la economía en la que desarrolla su profesión, declaró que «no estoy seguro pero, desde muy joven he sido un lector empedernido. Creo que podría venir de mi profunda afición a la lectura y de que, desde pequeño, mis padres me inculcaron el amor por los libros». No obstante el mercado editorial lo ve «complicado, muy complicado. Sobre todo para los escritores noveles y desconocidos como yo. Gracias a editoriales como Editorial Círculo Rojo de El Egido, tenemos la posibilidad de autoeditar nuestras obras sin tener que luchar por ser reconocidos y elegidos por las grandes editoriales que ejercen una ‘tiranía’ sobre todo este mundo». Ya se ha presentado a algún concurso literario, «en 2011 presenté mi novela ‘R’ a los premios de novela Alfaguara, uno de los más importantes del mundo. Como no gané y consideraba que la novela era suficientemente buena, en 2013 lo presenté a los premios Azorín organizados, entre otros, por Planeta». Respecto a la acogida de esta novela entre sus compañeros de Caja Rural señaló que «ha sido excelente. Se agradece mucho sentir la alegría y recibir los ánimos por parte de mis compañeros. La mayor parte de ellos ya tienen en su poder la novela. Además las críticas que he tengo están siendo excelentes», concluyó.

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