'El francotirador paciente' (noticias sobre la novela)

Comentarios y noticias sobre el resto de los libros de Pérez-Reverte

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Ada
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Mensaje por Ada » Vie Nov 14, 2014 10:31 am

Arte y ciudades a través del grafiti
viajesdeprimera.com - 13/11/2014

Lo que Arturo Pérez- Reverte escribe no deja a nadie indiferente. Y siempre suele estar abrazado por la polémica. 'El francotirador paciente' no iba a ser una excepción. Alejada en cuanto a estilo y temática de las novelas con las que atropelló a lectores y Literatura, la historia de Alejandra Varela es un pulso a la consideración del Arte, un reto a la expresión de la rebeldía ciudadana y un cuestionamiento del poder. Y además, un viaje por Europa.

Se dijo que los grafiteros se habían puesto en pie de guerra por la visión que Pérez-Reverte da de su micromundo en 'El francotirador paciente'. Y hay a quien el argumento no le interesa precisamente porque pivota sobre un grupo social y estético muy cerrado, aunque sus resultados estén a la vista de todos, con unas reglas propias poco conocidas y, generalmente, asociado con el vandalismo… Aunque haya auténticas obras de arte (¿o no pueden ser consideradas así?) en fachadas y muros, salpicando puertas y cubriendo agujeros… Una realidad que permite reflexionar sobre lo que es o no Arte, sobre la transgresión que en su momento supusieron lo que hoy consideramos piezas clásicas, sobre su poder de comunicación y expresión…

Alejandra Varela sale a cazar al grafitero más escurridizo de Europa, a cuya cabeza se ha puesto precio y por cuya producción se pelean galeristas y marchantes. De Madrid a Lisboa y Verona, a Nápoles con su brusquedad y un par de sicarios a cuestas. Y Sniper siempre un paso por delante, emborronándolo todo, cubiertas las espaldas por los "escritores" de a pie, los chavales de la capucha que encuentran en el spray la dosis de adrenalina que necesitan para seguir adelante.

No es sólo cuestión de sprays. ¿Por qué Romeo y Julieta han sido desplazados, como símbolos artísticos del amor, por una improvisación de chicles de colores? ¿Por qué determinadas perfomance, las de Marina Abramovic o Benys, son aupadas a la máxima categoría cuando nadie entiende lo que significan? Ahora que el consumo visual inmediato, y aparentemente improvisado, lo estrangula todo, es el momento de preguntarse qué es Arte y qué, solamente, banalidad aupada a golpe de titular infundado.

Ágil, entretenida, ácida y crítica, diferente –tampoco se le puede condenar a galeras por ello- la búsqueda es el lienzo, la pared, sobre el que se cuestionan el poder del dinero, la independencia del individuo, el límite de la irreductibilidad juvenil, la necesidad de pertenecer a un grupo, el liderazgo a cualquier precio y, sobre todo, el sentido y el uso, la finalidad, el coste, del Arte. Porque, ¿qué convierte lo banal en algo serio?

Qué: El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Nov 14, 2014 12:44 pm

Pérez-Reverte y el grafiti
Ignacio Dávalos - milenio.com - 14/11/2014

El grafiti es atractivo. Es adrenalina, es lo prohibido, es rebeldía, es arte, es una expresión del siglo XX que seduce a un sector de los jóvenes. Hace ya algunos años que había dejado de leer una novela de Arturo Pérez-Reverte, pero hace algunos meses encontré 'El francotirador paciente', una novela donde el autor español aborda el fenómeno del grafiti. Nunca imaginé al autor escribiendo sobre grafiti. Sus historias de amor, violencia, honor… parecían tener un mejor marco en las hojas del Capitán Alatriste o 'La Reina del Sur' que en el mundo subterráneo de las concentraciones urbanas contemporáneas. El maridaje sonaba extraño y decidí empezar la lectura esperando encontrar una sorpresa grata.

La historia tiene como protagonista a una especialista en arte urbano, investigadora académica, a quien un mercader de arte contemporáneo le encarga encontrar al grafitero más famoso de España, un misterioso tipo al que nadie le ha visto el rostro nunca, con el fin de desenmascararlo y convertirlo en su próximo éxito de marketing. El reto resulta interesante para la especialista en arte y acepta. Así arranca la caza de un personaje sin rostro al que se va conociendo a través de sus obras y las ciudades en las que va dejando su huella.

Hasta ahí, todo bien. No obstante, algo tiene la novela que no termina por hacer un click verdadero con el lector. No encuentro en la novela el tono del escritor que suele hilar historias en donde conforme transcurre la novela se va haciendo inevitable querer seguir en la lectura por horas y horas hasta terminar con el libro. No encuentro la fórmula que motive a seguir y seguir.

Grafiti, ¿arte o vandalismo? ¿Pierde el grafiti su autenticidad cuando se vuelve parte del sistema mercantilista del arte contemporáneo? Son algunas de las preguntas que plantea el autor, al tiempo que repite con insistencia que “Si es legal, no es grafiti”. ¿Es El francotirador paciente una novela sobre grafiti? Sí ¿Acerca al lector a la sensación de correr por las calles dejando una marca transgresora? No estoy seguro. El autor pasó un año entero acompañando a grafiteros en sus aventuras nocturnas por varias ciudades de Europa. No obstante, no encuentro en sus líneas que haya una apropiación del autor de ese mundo. No se trata de que el autor desconozca el tema. Por el contrario, maneja la jerga lingüística a la perfección. Los conceptos de tag, felton, wildstyle, novelty, etcétera… son bien empleados, pero sigue dejando la sensación de que algo de artificial hay en el acercamiento.

¿Es una lectura que disfrutarán los seguidores del autor? Seguro, porque lo encontrarán abordando un tema que no se imaginarían que el escritor tocaría en algún momento. ¿Es un libro que pasará a la historia como los mejores de Pérez-Reverte? Definitivamente, no.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Sab Nov 15, 2014 5:06 pm

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Marinetti con lo spray
Vincenzo Trione - corrieredellasera.it - 15/11/2014

E se i "writer" fossero gli inconsapevoli eredi delle avanguardie primonovecentesche? È, questa, la domanda che ci insinua Arturo Pérez-Reverte in 'Il cecchino paziente' (Rizzoli). Un libro che potrebbe essere letto anche come un brillante saggio di critica d’arte. Mescolando finzione romanzesca e adesione alla realtà, Pérez-Reverte parla di un personaggio immaginario, ma dice anche che quel personaggio ha molti aspetti in comune con Banksy; descrive performance mai compiute e figure inventate, ma cita anche i nomi veri di artisti, di studiosi e di scrittori; compone un racconto che recupera gli artifici propri dei "thriller" e, al tempo stesso, si comporta come un abile cronista, che attinge a un ricco archivio di informazioni e di notizie; modula un plot avventuroso, che rivela una precisa conoscenza di ambienti marginali e impenetrabili, governati da riti e da consuetudini difficili da decifrare.

Sulla soglia tra sapienza narrativa e urgenza testimoniale si articola 'Il cecchino paziente', dunque. Gli attori principali: Lex, studiosa di arte urbana; e Sniper, invisibile e leggendario maestro del "writing". Su incarico di un cinico editore, Lex si mette sulle tracce di Sniper, autore di «pezzi» singolari e sinistri. Se riuscirà a scovarlo, gli offrirà la possibilità di entrare nel sistema dell’arte ufficiale: gli proporrà di pubblicare i suoi lavori in un catalogo generale e di esporli in una personale al Moma. Ma come arrivare a quel divo la cui identità è avvolta nel mistero? Inizia un pedinamento attraverso l’Europa: da Madrid a Lisbona, da Verona a Roma, fino a Napoli. Indizi, voci di fondo, colpi di scena. Inatteso l’epilogo.

Questa storia dà a Pérez-Reverte la possibilità di scrutare dall’interno l’esoterica costellazione dei "writer". Egli sembra agire come un antropologo attratto da una geografia culturale, estetica e sociale aspra e anarchica ma dominata da leggi rigide; e, insieme, come un involontario critico d’arte, impegnato a svelare le regole sottese alla sgrammaticata sintassi dei "writer". I quali, in maniera istintiva, riprendono e radicalizzano alcuni principi su cui si erano fondati i gesti delle avanguardie.

Essi —sembra dire Pérez-Reverte— sono epigoni di Marinetti, di Tzara, di Breton, di Majakovskij. Come i futuristi, i dadaisti e i surrealisti, preferiscono lavorare in gruppo. Si ritrovano dentro sette, simili a gang. Un po’ monaci, un po’ guerriglieri, sono «lupi notturni, cacciatori clandestini (…), bombardieri impietosi». Ambiziosi, temerari e atletici, indossano divise: felpe nere con cappucci, scarpe da ginnastica, zainetti pieni di bombolette. Comunicano con uno "slang" poco comprensibile agli altri. La loro liturgia: «Fare i contorni, riempire, colorare». Pianificano incursioni notturne: «Terroristi dell’arte», condividono adrenalina e amore per la trasgressione. Espressione di un «cameratismo inusuale», sono come una «legione straniera clandestina». Trincerandosi dietro nomi di battaglia, cercano fabbriche abbandonate, vagoni di treni, muri liberi o anche muri già saturi, da «crossare» a oltranza. Sono tribù, che sognano di fare bombing e di invadere con le loro tag facciate di palazzi e cartelli autostradali.

Inoltre, sulle orme delle strategie marinettiane, tendono a operare in un’ottica internazionale: servendosi del "web" e ricorrendo a un originale esperanto, lanciano tra di loro messaggi, per programmare interventi in giro per il mondo. Post-romantici, figli delle culture "hip hop", sono affascinati —anche in questo evidenti le consonanze con le avanguardie— soprattutto dall’idea secondo cui arte e vita devono unirsi indissolubilmente e sovrapporsi. E, analogamente ai futuristi che avevano celebrato la guerra come «sola igiene del mondo» e come evento estetico totale e sinestetico, concepiscono ogni spedizione come un rito bellico. Una forma di guerriglia urbana, in cui è anche possibile morire: «L’arte ha un lato pericoloso».

Per imporre le loro convinzioni, forse influenzati della lezione di Tristan Tzara («la protesta a suon di pugni di tutto il proprio essere teso all’azione distruttiva»), i "writer" si affidano a un ostinato «antagonismo». Innanzitutto —osserva Pérez-Reverte— rifiutano le «stupidità» dell’arte della nostra epoca. Che è una menzogna, «una finzione per privilegiati milionari». In polemica con questa «frode gigantesca», fatta di «oggetti senza valore sopravvalutati da idioti o da negozianti d’élite che si chiamano galleristi», i "writer" sembrano avvertire le medesime inquietudini di Marinetti, il quale aveva descritto i musei come templi cimiteriali e asfittici. E rinviano ad alcune suggestioni di Majakovskij, che aveva scritto: «Le strade sono i nostri pennelli e le piazze le nostre tele». In consonanza con questi echi lontani, insofferenti nei confronti degli spazi chiusi, Sniper e i suoi allievi auspicano un superamento della cornice dell’opera d’arte: addio quadri, addio disegni. Dipingono dove non è consentito, sfuggendo al controllo della polizia.

Li esalta «il pericolo in arrivo». La «fottuta città» è l’immensa pinacoteca nella quale depositano cartografie abitate da figurazioni e da segni. Elaborano una drammaturgia allestita in fretta: come sequenze di una Cappella Sistina diffusa e imperfetta, che può essere fruita da tutti. Mirano a inserire ogni loro affresco in quella vasta tela che è il paesaggio urbano. Sniper: «La strada è il posto in cui sono condannato a (…) passare i miei giorni».

Questo antitradizionalismo si accompagna a un aggressivo «agonismo» e si manifesta attraverso una veemente iconoclastia: i "writer" violentano le riproduzioni di capolavori della storia dell’arte; si infiltrano nelle sale di importanti musei; sostituiscono la figurazione con uno stile basato sulla centralità assoluta delle loro firma. L’intento: risvegliare i sensi e l’intelligenza.

Infine, i writer non accettano i dettami e le «perversioni» del mercato: anche in questo, si rifanno a un atteggiamento tipicamente avanguardista. A differenza dei graffitisti e degli street artist —che tendono sempre più a farsi assorbire dalle istituzioni— si sottraggono in modo netto e irrevocabile a ogni tipo di compromesso con musei, gallerie, case d’asta, perché sono solo mistificazioni. Non si fanno irreggimentare: «Il "writing" è l’opera più onesta perché chi la fa non la sfrutta». L’illegalità è la cifra di queste missioni: «Se è legale, non è "writing"», spiega Sniper.

Questi irrequieti creatori di diari disseminati ovunque, non amano definirsi «artisti»: non inseguono il consenso critico, né il riconoscimento mediatico e commerciale. Contestano la logica del "copyright": non rivendicano mai la proprietà dei loro "happening". Sono vandali, che non si spingono mai fuori dal loro circuito. Dipingono sui muri per dar voce a un’urgenza espressiva primaria e irrefrenabile. «Se io sono un artista e sto per la strada, qualunque cosa faccia o inciti a fare sarà arte. L’arte non è un prodotto, ma un’attività », dice il cecchino paziente. Forse memore di quel che avevano sostenuto Balla e Depero nella Ricostruzione futurista dell’universo: «L’arte diventa arte-azione, cioè volontà, ottimismo, aggressione, possesso, penetrazione, gioia, realtà brutale».

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Mensaje por Rogorn » Dom Nov 16, 2014 11:02 am

I colori della notte
Marco Cicala - Il Venerdì - 03/10/2014

Mentre noi dormiamo, loro «lavorano». In un romanzo, lo scrittore Arturo Pérez-Reverte si è calato nel mondo segreto dei graffitari illegali: «Non li approvo, ma ci rivelano qualcosa sulla crisi della nostra società». Intervista.

Madrid. Si chiamava Juan Carlos Argüello, ma nel milieututti lo conoscevano come Muelle. Zazzera nera, occhiali neri, giubbotto nero, sorrisetto canaglia, veniva da Campamento, borgata del Sudovest madrileno. A metà anni Ottanta fu l'apripista del graffitismo in Spagna. I muri della Movida erano tempestati della sua firma: un ghirigoro a forma di molla che finiva ad aculeo, con sopra la erre cerchiata del marchio registrato. Sberleffo all'autorialità mercificata. Gli proposero di trasformare la sigla in griffe per collezioni di abbigliamento. Lui rifiutò. In obbedienza all'etica graffitara: illegale, antieconomica, a suo modo donchisciottesca. Sorta di moderno contemptus mundi, ascetico disprezzo verso le vanità del successo terreno. Nel '95, un tumoraccio si trascinò via Argüello. Non aveva nemmeno trent'anni. Del suo lavoro resta solo una scritta sopra un "sex shop" di calle Montera, quell'assurda strada tra Gran Vía e Puerta del Sol dove le "putas" battono accanto al commissariato di polizia.

Di Muelle buonanima parlano come d'una specie di santo i protagonisti de 'Il cecchino paziente', l'ultimo romanzo di Arturo Pérez-Reverte, in uscita da Rizzoli. Un thriller e un'immersione di speleologia sociale nel mondo "writer". Sottosuolo esoterico, settario, impenetrabile; anarcoide, ma -almeno nelle sue forme più pure- governato da leggi, codici, lealtà quasi militari, se non monastiche. 'El francotirador paciente' è la storia di una caccia all'uomo che scatta a Madrid, si dipana tra Lisbona, Verona e Roma, per concludersi nel ventre oscuro di Napoli. Il maxi-ricercato è l'imprendibile Sniper, Fantomas del graffito, ambiguo genio senza volto ispirato alla figura di Banksy, il divo invisibile della "street art" contemporanea. A tallonarlo in giro per l'Europa è l'emissaria di una grande casa editrice che vorrebbe sbattere quelle spruzzate spettacolari e provocatorie in un catalogo patinato. E da lì riguadagnare la Primula rossa dello spray al serraglio di gallerie e musei, al capitalismo dell'arte quotata in borsa. Via via scopriremo, però, che sotto quell'inseguimento se ne nasconde un altro e un altro ancora. E che l'arte, i quattrini, sono fumo negli occhi: i veri moventi pescano nel torbido dell'amore che si fa vendetta.

'Il cecchino paziente' si colloca in perfetta coerenza dentro l'universo romanzesco di Pérez-Reverte, da sempre attento all'umanità borderline, sia essa rappresentata dai narcos messicani, come nella 'Regina del Sud' (2002) o dagli spadaccini mercenari del Siglo de Oro, come nella saga del capitano Alatriste. Stavolta l'eslege è il graffitaro. Dice APR, 62 anni, fra i trentamila libri della sua casa-eremo alle porte di Madrid:

-Ma perché questa fissa per i marginali?
-Nelle mie storie, la parola centrale è "Regole". Senza norme non puoi vivere. Il peggio dell'essere umano l'avrebbe vinta. Non parlo di leggi, ma di codici personali, sentimentali, estetici... Nella mia vita ho attraversato ambienti diversi, non sempre esemplari. Scoprendo che spesso la gente cosiddetta rispettabile osserva le regole molto meno di chi rispettabile non è. I gruppi marginali devono attenersi a un codice per sopravvivere. Altrimenti diventano vulnerabili, vanno in pezzi. Per questo puniscono con estrema durezza chi tradisce, chi trasgredisce la norma. Perché violandola ha messo in pericolo l'intero gruppo, la tribù. Questo rende certe marginalità territori che si prestano a un'epica romanzesca. Quando un individuo, persino il più asociale e privo di morale, sacrifica sicurezza, comfort, interesse egoistico a favore delle regole di un gruppo, raggiunge una dignità paradossale che può farne un eroe letterario.

-Ma a lei i graffiti piacciono?
-No. Mi sembrano una porcheria e penso che sia giusto perseguirli. Però, da scrittore, mi interessano i graffitari. O quantomeno: i più puri fra loro. Nemmeno i narcotrafficanti sono la mia tazza di tè. Ma ci ho fatto un libro.

-Dei "writer" sembra attrarla la disciplina.
-Sono qualcosa a metà tra monaci e guerriglieri urbani. Hanno la loro divisa, felpa nera con cappuccio, il loro gergo, i loro feticci e le loro liturgie. L'estetica è la loro etica. Pianificano le incursioni come commandos. Mentre i coetanei stanno in discoteca, davanti alla tv o a un computer, loro se la rischiano. Si scontrano con poliziotti e vigilantes. Dicono: "Se sono legali, non sono graffiti". È un mondo aspro, ispido, dove guadagni meriti solo se te li conquisti sul campo di battaglia. Come tra i toreri, i rapper, i narcos o i mafiosi, la parola chiave è "Rispetto". Lo ottieni se ti sei messo in gioco, se hai fatto cose difficili, estreme.

-È stato rognoso immergersi nel giro?
-Meno che infiltrarsi tra i guerriglieri angolani o i cecchini serbi. Sa, ho lavorato come reporter di guerra per 21 anni e ho sviluppato una certa attitudine a farmi accettare da gruppi ostili. Ora con alcuni "writer" siamo amici. Ieri sera ero a cena con tre di loro. Uscendo dal ristorante mi hanno ringraziato spruzzando il mio nome su un muro in pieno centro.

-Però dal libro l'universo graffitaro non esce glorificato.
-Perché anche in quell'ambiente trovi di tutto. I farabutti, i traditori che non rispettano le regole, i venali, i furbi. Quelli che vogliono solo vandalizzare e quelli violenti, ideologicamente aggressivi. Mentre il graffitaro puro, pur essendo vagamente antisistema, non è ideologizzato, conflittuale. Si batte con le guardie per sopravvivere. Non ha un messaggio. Si autoafferma scrivendo il proprio nome come a dire: Eccomi. Sono qui. Scrivo dun que esisto. Il nome è la base di ogni elaborazione graffitara.

-Più scrittura che pittura.
-Assolutamente. Il vero "writer" odia la parola "artista". Vuole distinguersi dalla "street art", quella tollerata e spesso sovvenzionata dalle istituzioni. Banksy lo detestano. Ritengono che abbia usato i graffiti per vendersi. Il "writer" non cerca il riconoscimento, il successo mediatico o economico. Non si spinge fuori dal proprio territorio. Ha ambizioni modeste.

-A chi si rivolge, a un pubblico generico o ad altri "writer"?
-In primo luogo scrive per se stesso. E questo è lo stadio più narcisistico, onanistico, diciamo patologico dell'attività. L'adrenalina, l'odore delle vernici... Un piacere solitario. In seconda battuta si cerca il riconoscimento del gruppo e infine l'obiettivo è che il "nickname", lo pseudonimo dipinto, mettiamo, su un vagone del metrò sia visto da migliaia di persone mentre vanno al lavoro.

-Ma siamo sicuri che venga notato? Non ha l'impressione che il graffito sia diventato "routine", un elemento in più del degrado urbano, come lo "smog", i marciapiedi sconnessi o la spazzatura non raccolta? Insomma, una roba con cui la gente convive senza farci più caso?
-È vero. Nell'ambizione del "writer" a una micro-notorietà di pochi secondi c'è una componente di illusione romantica.

-Per non parlare di infantilismo. Dopotutto, scarabocchiare sul muro è gesto primordiale del bambino.
-Sì, ma in ogni eroe letterario c'è un aspetto infantile.

-Anche se non come il povero Muelle, il writer muore giovane: difficilmente si resta graffitari dopo i trent'anni.
-Perché a lungo andare vieni preso da altre cose della vita: ti sposi, fai figli, magari trovi un lavoro... E poi per scavalcare muri, calarti in tunnel e tombini, scappare, devi essere in ottima forma fisica. Il vero "writer" non beve alcol, non si fa le canne né altro... Molti mi hanno detto: "I graffiti mi hanno salvato da cose peggiori".

-Il romanzo spruzza veleno su certa arte contemporanea, sulla banalizzazione della parola artista.
-Ai tempi di Rembrandt o di Velázquez o eri artista o non lo eri. Non c'era modo di esserlo se non lo eri. Oggi invece chiunque, fosse pure il più mediocre, sia spalleggiato dalla stampa, da un critico o da un gallerista, può diventare un'icona. La parola artista è diventata rifugio per troppi stronzi.

-A chi pensa?
-Damien Hirst è un truffatore. Ma la colpa non è sua: è dei cretini che l'hanno fatto diventare Damien Hirst. E poi: a lei sembrano arte le performance di Marina Abramovic? È forse un gesto artistico questo? (Pérez-Reverte si butta in ginocchio sul tappeto e ne rivolta un angolo). Andassero affanculo.

-Tutti o qualcuno ne salva?
-Ma certo. C'è tanta gente che fa cose formidabili. Che so, i fratelli Chapman sono interessantissimi... La vera discriminante è il rischio. Vuoi essere artista? Ok. Giocatela. Scava nelle ipocrisie di un mondo che nasconde il dolore, la morte... Un'epoca dove tutto deve apparire giovane, bello, sano, dove c'è una cura per qualsiasi cosa... Sbattile in faccia le tragedie, le guerre, gli tsunami, gli ostaggi sgozzati davanti alle telecamere... Nella società di massa c'è tanta di quella roba che potrebbe essere catturata da un occhio artistico... E non mi riferisco solo alle catastrofi. Mi permetta di raccontarle come mi è venuta l'idea del romanzo....

-Prego.
-Ero a Verona, nell'androne della cosiddetta casa di Giulietta. Guardando i turisti mi sono accorto che, "selfie" o non "selfie", non si scattavano foto accanto alla statua o sotto il famoso balcone, ma davanti alle pareti che allora erano ancora ricoperte di scritte e chewing gum di "innamorati". L'oggetto della foto non era più il monumento ma la sua deturpazione a opera della massa. Andando in treno a Roma, ho associato tutto questo ai graffiti che vedevo sui muri delle stazioni... E che ci dicono qualcosa sul nostro tempo.

-Qualcosa di non per forza rassicurante. Nel libro si respira un clima di Europa crepuscolare.
-I graffiti selvaggi sono un sintomo di crepuscolo. Espressione di aggressività, frantumazione, egoismo. Ci segnalano che i vincoli sociali, solidali, si sono spezzati. Che la collettività non c'è più, s'è rotta, bella che fottuta.

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Mensaje por Rogorn » Dom Nov 16, 2014 11:52 am

«Gli eroi di oggi sono i writers metropolitani»
Federica Manzon - ilpiccolo.gelocal.it - 15/11/2014

Lupi notturni, cacciatori clandestini di superfici, temerari in felpe col cappuccio e zaini macchiati di pittura, detentori di un linguaggio iniziatico. Sono questi giovani "writers", graffitari metropolitani, i protagonisti di 'Il cecchino paziente' (Rizzoli, pp. 253, 18 euro) il nuovo romanzo che Arturo Pérez-Reverte presenta oggi alle 18 alla Triennale, in una Milano appena eletta Città del Libro 2015.

Noto ai lettori italiani per i suoi romanzi storici e "thriller", questa volta Pérez-Reverte esplora il mondo dell'arte contemporanea, con il ritmo febbrile di una caccia all'uomo. «Ero a Verona, sono andato a vedere il balcone di Romeo e Giulietta -spiega- e mi sono accorto che l'attenzione del pubblico era tutta per il tunnel d'ingresso tappezzato di lucchetti, bigliettini, graffiti. L'arte non è più l'oggetto in sé ma la sua manifestazione sociale». Da qui nasce l'idea di raccontare il mondo dei "writers", con la loro epica seducente, le regole interne fatte di lealtà, solidarietà e cameratismo.

«Ho visto eroi diciottenni», dichiara affascinato Pérez-Reverte, che all'epica combattiva non è estraneo avendo lavorato per anni come corrispondente dalle zone di guerra: «I "writers" sono terroristi urbani. Mi è capitato di infilarmi con loro la notte in stazioni ferroviarie, li ho visti saltellare prima di entrare in un posto pericoloso per vedere se facevano rumore. Una cosa che fanno i soldati nelle zone di guerra».

Al centro di questo libro c'è Sniper, la leggenda dei graffitari, un marchio registrato senza volto, il cecchino solitario che sceglie i suoi obiettivi con precisione. E c'è Lex, un'intrepida studiosa di arte urbana con una missione impossibile: scovare Sniper e metterlo sotto contratto. Due mondi che si oppongono. Da un lato quello illegale dove tutto è semplice: ti giochi la libertà, la vita, il denaro che non hai. Ti infiltri la notte in territori ostili, superi la prova, paghi il prezzo, rispetti le regole. Non tutti possono scappare di notte per dipingere un vagone della metro. Bisogna avere coraggio e buona forma fisica. Dall'altro lato c'è il mondo dell'arte contemporanea fatto di ambizione, denaro e compromessi: «Oggi chiunque, con il supporto di un mezzo di informazione e un gallerista, può diventare artista», dice con il fervore del soldato. «Anche un imbroglione come Damien Hirst», aggiunge. Nel romanzo i graffiti diventano la più autentica rappresentazione della solitudine, il fallimento, il grido dell'uomo moderno. Un "writer" di Napoli disse: "quando il mondo andrà a rotoli non rimarrà altro che ratti e graffiti".

Nuova l'ambientazione, ma la grande domanda che governa la storia è puro Pérez-Reverte: cosa succede agli uomini quando gli dei scompaiono dal cielo? Succede che nascono eroi inaspettati. Come Lose, un biondo migherlino, brutto, disoccupato, ignorato dalle ragazze, che a Madrid ha messo la sua tag su 630 vagoni della metro. Quando la gente gli chiede, “sei tu Lose?” ecco che tutti i "writers" lo rispettano come fosse dio e quando un poliziotto lo ferma gli chiede l'autografo. Questo è essere "writers", eroi 2.0.

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Mensaje por Rogorn » Vie Nov 21, 2014 6:31 pm


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Mensaje por Ada » Mié Nov 26, 2014 10:03 am

'Il cecchino paziente' di Arturo Pérez-Reverte
Matteo Di Giulio - cuentame.it - 23/10/2014

Con 'Il cecchino paziente' Arturo Pérez-Reverte stacca in maniera piuttosto netta dalla sua produzione recente. Abbandona il passato degli ultimi romanzi (quello recente di 'Il tango della Vecchia Guardia' e quello più remoto di 'Il giocatore occulto') e affronta il presente. Di petto.

Memore del suo passato di reporter d'assalto, lo scrittore nato a Cartagena si getta senza indugi in una storia a metà tra thriller e cronaca. Al centro di tutto, il mondo underground dei graffitari, con un misterioso artista di strada, nome in codice Sniper, sulle cui tracce si mette un'esperta d'arte, Alejandra Varela, nome in codice Lex, con lo scopo di snidarlo per proporgli un affare milionario. Ma la caccia sarà molto più complicata del previsto. 'Il cecchino paziente' non è solo un romanzo d'inchiesta (studiato in ogni minimo dettaglio), bensì un'opera che può essere letta da diversi punti di vista: spaccato giornalistico sul mondo della protesta di strada, romanzo noir, dramma sociale.

Pérez-Reverte, intelligentemente, tiene aperte tutte le piste. Così è in grado di depistare il lettore che si aspetta un giallo teso e serrato e di lasciarlo a bocca aperta con un finale a sorpresa che, a poche pagine dall'epilogo, cambia tutte le carte in gioco. Soprattutto, nonostante ogni tanto la costruzione a ipotesi rischi, soprattutto nei fitti dialoghi, un certo didascalismo, dimostra di sapersi ancora divertire: Pérez-Reverte, attraverso le azioni della sua protagonista, gioca sin dal principio con il pubblico e lo invita a un balletto di rimandi e citazioni (la più esplicita è quella che dedica al suo traduttore di fiducia, Bruno Arpaia) che, insieme a una prosa incalzante, rende impossibile abbandonare la lettura fino all'ultima pagina.
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Mensaje por Ada » Jue Nov 27, 2014 1:03 pm

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Mensaje por Rogorn » Dom Dic 28, 2014 4:13 pm

Il cecchino paziente
Vincenzo Carriero - cosmopolismedia.it - 28/12/2014

Leggere Arturo Pérez-Reverte fa bene all'anima. Lo scrittore spagnolo, a differenza di un Baricco o di un Carofiglio, affonda la lama delle sue storie nella vita reale. E si tiene lontano dalle banalizzazioni di uno star system senza nerbo. Nel mercimonio delle logiche commerciali, la scrittura perde il suo tocco magico. Ad avercelo noi un Arturo Pérez-Reverte. L’armonia della scrittura, la profondità delle sue storie, la cura minuziosa con la quale tratteggia i profili di personaggi mai banali non ha eguali tra i nostri scrittori. La sua è letteratura pura. Prosa che trasuda di vita vissuta. Al confronto un Baricco o un Carofiglio rischiano di apparire dilettanti allo sbaraglio di una scuola (la Holden, per esempio) senza nerbo. In caduta libera. Più brava a strizzare l’occhio –e non solo quello– allo "star system" delle case editrici e dei premi letterari che al racconto dell’esistente. In fondo la differenza tra Italia e Spagna, nella cultura come nella politica, è tutta qui: noi ci siamo adulterati a furia d’inseguire l’inganno; loro conservano un minimo d’identità non votata all’autodistruzione.

Con 'Il cecchino paziente' Reverte ci conduce per mano nell’omertoso mondo dei "writer". Artisti di strada votati alla guerriglia urbana. Membri, il più delle volte, di sette refrattarie a mischiarsi con i conformismi della vita. Lex dovrà trovare Sniper prima che lo facciano altri. Per questo lo insegue da Madrid a Lisbona, da Verona a Napoli. Il fato, nella poetica dello scrittore iberico, è come un cacciatore paziente che non perdona. Mai. Perché, in fondo, “Sei giovane solo la vigilia della battaglia. Poi, vinci o perdi, sei invecchiato…”.

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Ada
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Mensaje por Ada » Mar Feb 03, 2015 9:41 am

El francotirador paciente
lakriticona.com - 02/02/2015

Termino 'El francotirador paciente' y tengo sensaciones que batallan. Por un lado me ha gustado mucho. Hacía tiempo que no leía una novela de Arturo Pérez-Reverte, y me encantó volver a meterme en sus giros, reconocer sus expresiones, esa manera de escribir que a mí tanto me gusta. Pero, por otro, el final me pareció tan decepcionante que estropea el sentido de lo demás. Como si fuera un graffiti viejo que el tiempo ha desdibujado. Sí, palpas su belleza ulterior, pero te quedas con ganas de más, con ganas de algo.

Graffiti. Arte callejero. Gritos en paredes. Huídas nocturnas. 'El francotirador paciente' va de eso. Es la historia de Alejandra Varela, Lex, una chica lesbiana con el fantasma de Lita, su ex, siempre latente. Ella, Lita, fue quien le enseñó a leer en las paredes. Ella, Lita, quien le habló de la adrenalina del olor de la pintura. Ella, Lita, que ya no está pero todavía duele. Lex, desde Lita experta en graffiti, debe buscar ahora a Sniper, un graffitero exquivo (cuya figura recuerda a la de Banksy, quizá el más famoso del mundo), de quien apenas se sabe nada (ni siquiera su nombre a ciencia cierta). Ligado a su firma no sólo están los dibujos sobre paredes valoradísimos, buenísimos, impactantes, también una larga lista de chavales muertos. Y es que Sniper propone un reto, pintar en sitios tan peligrosos como imposibles, y ellos lo cumplen, a pies juntillas, aunque les vaya la vida en ello.

Eso fue lo que le ocurrió al hijo de un rico que ahora busca venganza. Así le llega el encargo a Lex, que acepta y comienza a buscar. Su viaje convierte 'El francotirador paciente' en un recorrido por las calles de Madrid, de Lisboa y Nápoles y cuenta a ritmo de aresol [sic] y en clave de thriller el arte urbano. En ese sentido me ha parecido muy interesante. No sé si es por deformación profesional (Reverte fue periodista antes que escritor) pero el libro está documentado de pelotas.

Y bien explicado.

Da gusto leerle. No falta nada. No sé cuánto tiempo investigó y se documentó, pero el resultado es exquisito por lo menos para aquellos que leen sin saber nada del graffiti. Y eso que a mí particularmente el arte callejero me apasiona. Me parece la forma de expresión más real y descarnada. Los gritos del mundo que no publican los periódicos como esas frases de amor impresionantes que puedes encontrarte detrás de los baños de cualquier ciudad del mundo.

Es que a mí me gusta mucho Pérez-Reverte. Mucho muchísimo. De siempre. 'Territorio comanche'. 'El pintor de ballatas' [sic]. 'La reina del sur'. 'El maestro de esgrima'. 'Un día de furia'… He leído casi todo. Y siempre disfruto. Y en 'El francotirador paciente' había ratos que me parecía estar entre las páginas de 'El club Dumas', o en la Barcelona llena de secretos y sombras de 'La tabla de Flandes' (dos de mis libros suyos favoritos). O, aunque no haya leído Alatriste, en una de esas historias del Madrid del siglo XVII llenas de acero, traiciones y secretos velados. Eso me encantó. Pero…

“Sólo se es joven en la víspera de la batalla. Luego, ganes o pierdas, has envejecido”

Llegó el final y sentí que éste le pertenecía a otra novela. No sé si es que se precipita o que no me lo creo. El giro final me suena raro. Y yo no lo vi venir (aunque mis compañeros del periódico Carlos Forjanes y Sergio Gómez dicen que se huele desde la primera línea). Me parece, incluso, que traiciona la esencia del personaje principal, como si pensara que ella no podría hacer eso. No sé, me dejó muy fría. Muy: “Ehhh… ¿Y esto?“. Y eso que disfruté mucho del libro antes. Que me entretuvo, que pienso que es ideal para leertelo en unas vacaciones y no pensar. Pero ese final ensombrece. Y, sabes, porque lo sabes, que esta no será nunca considerada como la mejor novela de Pérez-Reverte, sino más bien al contrario.

Te gustará: Es ideal para leer durante unas vacaciones. Entretiene e informa. Thiller sobre graffiti. Sólo Pérez-Reverte podía hacerlo y, encima, escribirlo bien.

No te gustará: El final. Es indescriptiblemente bluf.
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remolina
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Mensaje por remolina » Mar Feb 03, 2015 1:23 pm

un graffitero exquivo


O sea, que antes era quivo. Y ahora ¿qué es?

No he podido resistirlo :oops:
"Aprecio a esos cabrones" APR

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Victoria
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Mensaje por Victoria » Mar Feb 03, 2015 1:30 pm

remolina escribió:
un graffitero exquivo


O sea, que antes era quivo. Y ahora ¿qué es?

No he podido resistirlo :oops:


:lol: :lol: :lol:

Culpa a la Matrix, y ya está.
La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna.

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Ada
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Mensaje por Ada » Jue Mar 26, 2015 6:05 pm

El francotirador paciente

¡¡Hola lectores!! ¿Como estáis? Os tengo un poco abandonados porque entre que se me rompió el ordenador y estuve una semana sin actualizarlo y ahí perdí el ritmo que llevaba últimamente y ahora me daba bastante pereza seguir escribiendo casi a diario, sorry lo intetaré remediar. :)
Hoy os traigo al reseña de un libro que me regalo mi hermano por mi cumpleaños no de este año sino del pasado y que me ha encantado.


Título: El francotirador paciente
Autor: Arturo Pérez Reverte
Editorial: Alfaguara
Nº de páginas: 302
Fecha de publicación: febrero 2014
Saga: No


Sinopsis:
Un encargo editorial pone a Alejandra Varela, especialista en arte urbano, tras la pista de Sniper, un reconocido artista del grafiti, promotor de acciones callejeras al límite de la legalidad —algunas de ellas con resultados fatales— del que casi nadie ha visto jamás el rostro ni conoce el paradero. La búsqueda conducirá a la protagonista de Madrid a Lisboa, y de ahí a Verona y Nápoles en su intento por descifrar cuál es el objetivo al que apunta la mira mortal del cazador solitario.
El francotirador paciente es un thriller que apasiona, un formidable duelo de inteligencias, un juego al límite entre perseguidor y presa. Porque el tiempo no es lo más importante cuando quedan cuentas pendientes.

Opinión personal:
Este libro me lo regalo mi hermano el año pasado por mi cumpleaños y todavía no lo había leído, no se porque la verdad quizás por ser un libro más para adultos quizás no había encontrado su momento. De Perez Reverte solo he leído La reina del sur libro me gusto muchísimo solo que es un autor con un estilo muy particular y muy para adultos ya que tiene un lenguaje muy culto que no utiliza palabra banales por eso creo que me daba más pereza.

Este libro es un thriller donde Perez Reverte nos adentra en el complicado mundo del arte callejero. Un mundo donde muchos piensan que es arte y otros muchos vandalismo. Yo personalmente no sabría decantarme por uno o por otro, pero si que es verdad que he visto verdaderas obras de arte que no he visto en museos. El arte es algo muy subjetivo y como tal el arte callejero creo que es muy complicado de interpretar.

Lex es una crítica de arte a la cual le piden que encuentre a Sniper, un famoso grafitero al que nadie ha visto nunca, y del que no se sabe nada de él, ni si quiera como es su rostro. Ella intenta hacerle entrar en razón para que exponga sus obras en las galerías más lujosas de todo el mundo. Pero Sniper no solo se esconde porque sus obras se están revalorizando sino porque desde hace años el propone intervenciones en sitios bastante peligrosos y cientos de jóvenes deciden si ir a jugarse la vida allí para poder ganarse el respeto no solo de Sniper si no de todos los demás graffiteros. Hechos que a veces han tenido consecuencias fatales. Esto ha hecho que gente muy poderosa haya puesto precio a su cabeza además de toda la policía.

Lex es una chica bastante dura, que no se achanta ante nadie, con un interés casi enfermizo por encontrar a Sniper.
Sniper es un hombre de unos 35 años (algo que me ha sorprendido ya que siempre he pensado que los grafiteros son gente joven que intentan luchar contra el sistema y las reglas impuestas) que probablemente haya hecho del arte callejero su propia guerra.

Me ha sorprendido mucho este libro, me ha enseñado un mundo totalmente desconocido para mi y del que apenas sabía nada. La pintura no es algo que me apasione mucho quizás por ello no le haya echado mucha cuenta a este mundo ni nunca me ha interesado pero desde que leí este libro he estado investigando un poco y me gustan los libros que te hacen interesarte por cosas nuevas y te enseñan cosas totalmente desconocidas, esto lo hace originales y además aprendes cultura general que en la época en la que vivimos tampoco está de más.

Me encanta el viaje que hace la protagonista por España, Italia y Portugal en busca de Sniper esto hace que vea esas ciudades desde otro punto de vista.
En cuanto al final ha sido totalmente impredecible, aunque ahora que lo he leído no se como no me di cuenta antes pero no se estaba tan sumergida en la historia que se me pasaron algunos detalles por alto, pero la verdad es que me alegro porque me sorprendió mucho, aunque me hubiera gustado que lo acabará de otra forma.

En definitiva, un libro muy original, que trata un tema muy desconocido para el resto de los mortales que no estamos metidos en el mundo del arte, y creo que hay pocos libros que traten este tema. Un buen thriller que engancha desde el primer momento.

Valoración: 9/10

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Ada
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Mensaje por Ada » Mar Jun 09, 2015 10:31 am

Una novela donde las calles son el arte
direccioneszac.net - 08/06/2015

En la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara el escritor español Arturo Pérez-Reverte narraba a un amplio auditorio algunas de las peripecias que vivía para poder escribir sobre algunos de los temas que aparecen en sus libros. Como ejemplo ponía su convivio con narcotraficantes para la ambientación de su bestseller 'La Reina del Sur', pero también sus andanzas en el mundo de los grafiteros para poder escribir 'El francotirador paciente'. Ésta última, debido a lo que contaba el autor de 'Territorio comanche', me llamó mucho la atención, y días más tarde el libro llegaba a mi biblioteca personal provenientes de unas manos pequeñas que me lo obsequiaron no sin antes darme un abrazo. ¡Gracias Caleb!

'El francotirador paciente' (Alfaguara 2013) podría decirse que es una rareza dentro de las novelas de Pérez-Reverte porque no pertenece ni al siglo XVIII o XIX, sino que atraviesa las postrimerías del XX y el inicio del presente milenio. La novela, dentro del estilo más característico de Pérez-Reverte, sin dar tregua de principio a fin, cuenta la historia de Alejandra Varela, una especialista en arte urbano quien recibe un encargo editorial para buscar a Sniper, un reconocido artista del graffiti, activista, rebelde, quien promueve acciones de intervención callejera al límite de la legalidad, y que casi nadie ha visto o pocos conocen, pues al igual que el verdadero Banksy, se mueve en el mundo de la clandestinidad y sólo dan señas de su existencia las pintas que con la luz del día aparecen. La búsqueda de Alejandra Varela la llevará de Madrid a Lisboa y de ahí a Verona y Nápoles en Italia, lugares en los que Sniper irá lanzando retos a los grafiteros y alterando las convenciones sociales a través de pintas masivas que de la noche a la mañana decoran esas ciudades. Alejandra no estará sola, puesto que los retos de Sniper han tenido consecuencias funestas, algunos poderosos lo buscan aunque no precisamente para editar un libro con el arte que crea este personaje, sino para cobrar viejas deudas de algunas vidas perdidas. Alejandra, allende al encargo editorial, la une un pasado doloroso a Sniper por lo que la búsqueda, a pesar de lo complicado de dar con él, no cesa, pues sus motivos son fuertes y necesarios para una vida en paz.

Arturo Pérez-Reverte no es considerado como un buen escritor por muchos, quienes consideran que su literatura es superficial y no aborda las cuestiones de la existencia humana. Ha sido acusado también en meses recientes de plagio en uno de los textos que conforman su libro 'De perros e hijos de perra' [sic] (Alfaguara 2014), sin embargo yo opino que lo que este escritor es un excelente contador de historias, que desde cada íncipit (principio de las novelas) mantiene al borde del libro a los lectores hasta el último párrafo en donde sus historias pueden dar un giro inesperado, como es el caso de 'El francotirador paciente'.

Pero más allá de la historia que motiva la trama de la caza de Alejandra Varela a Sniper, opino que el acierto de la novela es ese interés del narrador de poner sobre la mesa la discusión de qué es arte y qué no, y si el graffiti puede ser considerado como tal. Y si bien Pérez-Reverte no es un especialista en el tema, el valerse de las palabras de los “escritores” de muros de las que se valió para contar la novela hace aún más valiosa la obra, ya que cuenta con opiniones de primera mano de esos personajes que viven a la sombra de las farolas agitando las latas de pintura para inmortalizarse en un muro. Una de estas opiniones la pone en boca del personaje Sniper cuando escribe que “el arte actual es un fraude gigantesco, señaló. Una desgracia. Objetos sin valor sobrevalorados por idiotas y por tenderos de élite que se llaman galeristas con sus cómplices a sueldo, que son los medios y los críticos influyentes que pueden encumbrar a cualquiera, o destruirlo”.

En mi opinión Arturo Pérez-Reverte volvió a escribir una buena novela, en la que vuelve a emplear su método periodístico para extraer de cada personaje su esencia, y Alejandra Varela y Sniper son dos personajazos que crean un duelo formidable de inteligencias entre cazador y presa. En fin, creo que 'El francotirador paciente' se deja leer muy bien.
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Jul 17, 2015 4:40 pm

"Topo. Ahora se llamaba de otra manera, con nombre y apellidos. Hasta me dio su tarjeta, con el nombre de la tienda. El viejo tag, concluí, encajaba bien con sus ojos grises y el perfil semejante a un hocico afilado. Antes de dejarme caer por allí había rastreado sus antecedentes: intento posterior a Sniper de hacer arte callejero propio, integración en iniciativas municipales que nunca fueron más allá, talleres subvencionados de formación para jóvenes artistas, talento y obra mediocres, búsqueda de galeristas, poca fortuna, fracaso. Otros como Zeta, Suso33 y alguno más de su época lo habían conseguido: integrarse y tocar el éxito, incluso sin abandonar del todo la calle. Topo, no. Hacía diez años que no se acercaba ilegalmente a una pared con un aerosol en la mano. Sobre el mostrador había folletos de otros servicios del establecimiento. Eché un vistazo: decoración grafitera de garajes y cierres de persiana metálica, e incluso diseño de maquillaje y tatuajes. Pese a los tintes radicales, todo desprendía un olor civilizado, a resignación para comer caliente. A peso de la vida domesticándolo todo."

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La línea, un ser vivo
Rut de las Heras Bretín - elpais.com - 17/07/2015

'ONe Line' es una exposición sobre magia. Una retrospectiva sobre un alquimista, SUSO33 (Madrid, 1973), que con una línea capta y plasma ideas y realidades. Pero el trazo de este artista, quien quiera que le ponga el adjetivo urbano, es demasiado inquieto para encerrarlo en cuatro paredes. La sensación es la misma que la de ver a un tigre en una jaula. Sus cuidadores le tratarán lo mejor posible, no le faltará nada para sobrevivir, incluso tendrá condiciones que en su ámbito natural no encontraría, pero gira alrededor de un espacio que no es el suyo natural. Hay piezas de SUSO33 que chocan contra los muros en lugar de estar apoyadas en ellos, que necesitan respirar, que no son igual sin movimiento.

Los vídeos son un soplo de aire, no le viene bien a este grafitero o escritor de grafitis permanecer parado. Su proceso es una coreografía, una danza bailada con zapatillas de hip hop o ballet. Su cuerpo, sus movimientos forman parte de su obra y de esto el espectador se da cuenta porque no es lo mismo ver solamente el resultado en la pared, que ver sus acciones registradas en vídeo, que por suerte plagan la exposición.

La obra de SUSO33 –su línea– está viva y amarrarla no es lo que le conviene. Es la primera oportunidad de verla reunida en una retrospectiva después de tres décadas de creación. Pero pierde lo fortuito de caminar por la ciudad y encontrarla a la vuelta de cualquier esquina o en la sombra de cualquier bolardo. Ese es su ecosistema. Es obra para encontrarla, no para ir a buscarla, aunque el artista ha colaborado con instituciones, con galerías, con ferias de arte. No tendría sentido que se hubiera quedado siempre pintando vagones de trenes. La evolución y la investigación va unida a las almas inquietas y SUSO33 ha sabido adaptarse y ha jugado con el 'Dentro-Fuera / Legal-Ilegal'. Ironiza con sus 'Susouvenirs' en los que legitima las ausencias callejeras como recuerdos turísticos, o en 'Top manta: copias fotográficas de ausencia originales'. Convirtiendo las siluetas humanas –ausencias– en material de mercado.

Otras ausencias presiden la exposición con su gigantesca presencia, dimensiones colosales para una de sus señas de identidad, como su célebre plasta. Esos rastros de cuerpos olvidados aparecen por cualquier espacio de la ciudad, en aceras, sobre muros. Surgieron en el madrileño barrio de Tetuán, de donde es SUSO33, y donde han vuelto tras un proyecto de recuperación de algunos muros y zonas del distrito. Evocan la soledad del individuo en un mundo deshumanizado. Las pinta a la escala correspondiente según el lugar en el que estén, pero dentro de la sala del Centro de Arte Tomás y Valiente (CEART) se tornan en tremendas figuras fuera de contexto como si de Gulliver en Liliput se tratara y como Jonathan Swift, el autor de este personaje viajero, SUSO33 también tiene una vertiente crítica en sus creaciones.

Se preocupa por la fragilidad de los más débiles recogiendo esa idea original del grafiti como grito de los sin voz. SUSO33 quiere ser testigo de lo que pasa y de los que pasan: "Me gusta exponer en un lugar que no sea una galería de dignos. No estar disponible para muchas galerías. No doy exclusividad al poderoso, que no disfruta de mi trabajo si no de los intereses que le puede generar". De ahí, que el CEART sea un lugar adecuado, ya que coinciden exposiciones de artistas consagrados, como él, y otros amateur.

Su obra inédita, mostrada por primera vez aquí, la ha creado en Dufftown (Escocia). En la exposición se muestra, además, el estudio del artista, La dualidad del artista urbano que tiene la calle y el taller como lugar de trabajo. La obra que realizó allí, que está totalmente documentada, está fuera del contexto urbano habitual de SUSO33. Se mimetiza con lo rural. Utiliza agua reciclada de la destilería de la zona. La aplica con un fumigador que hace las veces de aerosol. Su creación permanece el tiempo que tarda en secarse, incluso se seca antes de que esté acabada, lo fugaz del grafiti llevado a su máxima expresión. Interviene en el entorno pero de manera totalmente reversible, sin dejar más huella que las imágenes grabadas, arte efímero con vocación de trascender. Curiosa técnica que aunque SUSO no la conocía es usada por escritores de poemas en los parques chinos, en los que provistos de un cubo de agua y un palo cuyo final lleva enganchado una esponja, escriben incontables pictogramas que nunca son infinitos porque desaparecen.

La figura de SUSO33 ya se ha hecho un hueco en la historia del arte urbano. "No voy a dejar de pintar en la calle" y "Arte como actitud" son dos de sus máximas. Su ambidiestra coreografía de aerosoles en la creación de sus máscaras, puede escribir con las dos manos a la vez, recuerda la habilidad del creador del rostro más famoso de la Historia del Arte, Leonardo da Vinci.

'ONe Line'. SUSO 33. Centro de Arte Tomás y Valiente (Fuenlabrada). Hasta el 26 de julio.

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Mensaje por Rogorn » Mié Jul 29, 2015 1:19 pm

Si es legal no es grafiti
Armando Luna Canales - milenio.com - 29/07/2015

"Al final no habrá más que ratas y grafiti", dice Sniper a Lex mientras recorren los túneles del metro de Nápoles. 'El francotirador paciente' es una historia donde Pérez-Reverte explora el mundo del grafiti.No puedo más que calificarla de apasionante novela.

Pero ya en la vida real el motivo, el mensaje y el arte detrás de la pinta de cada escritor pierde bastante gracia, especialmente si amanece pintado un helicóptero, un avión o las patrullas del corralón, así me topé con este mundo. Siendo Secretario de Gobierno, no hace mucha gracia que amanezca bombardeado el helicóptero que horas después cubriría una carrera con miles de personas, o que tengan pintas las patrullas que se reparan en un taller o un avión de carga, olvidemos ya el transporte público, bardas o anuncios panorámicos. Buscando a los responsables, me enteré que en efecto, estas “intervenciones” obedecen a retos, mayor dificultad, mayor riesgo, un más grande desafío. Esta adrenalina motiva muchas de esas pintas en lugares increíbles, otros marcan territorios o invaden los ajenos. En otros casos se trata de arte. Mensaje y técnica se combinan para que algunos muros sean lienzos de verdaderos maestros del aerosol.

Cuando rayaron el helicóptero y subieron las fotos como trofeos en el Facebook, no pensaron que sus rostros difuminados y sus nombres en clave no era suficiente anonimato para que la policía no diera con ellos. El reto y la adrenalina suenan a broma hasta que los padres deben pagar los gastos para reparar lo dañado. Poco servirá esa emoción cuando alguno caiga de una importante altura y se mate, poco o nada quedará de esas efímeras obras de arte.

Es indiscutible la necesidad del ser humano, o de algunos al menos, de rayar paredes. Desde hace siglos hay mamuts en las cavernas, petroglifos en las lomas y murales en los edificios de la antigüedad, también es incuestionable que hay grafiti artístico. Pero hoy hacerlo es un delito, todas las acciones de pinta con aerosol o marcadores en un lugar no autorizado están fuera de la ley, como dice Sniper, “si es legal no es grafiti”, entonces acabar con el grafiti es necesario.

Que el arte se haga donde lo autoricen y no será grafiti, que los jóvenes que quieran expresarse lo hagan bajo reglas y que no sea fuera de la ley y no será grafiti. Si hacer grafiti implica romper la ley, arriesgar la vida, dañar al prójimo, que no haya grafiti.

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Ada
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Mensaje por Ada » Lun Sep 07, 2015 1:04 pm

Reseña a dos voces.

“Il cecchino paziente”. Arturo Pérez-Reverte

Patrizia La Daga1 aprile 2015

L’ospite di questo mese è il romanzo di uno degli autori spagnoli più noti e apprezzati nel mondo: Arturo Pérez-Reverte. Con Il cecchino paziente (titolo originale El francotirador paciente – traduzione italiana di Bruno Arpaia), pubblicato da Rizzoli, Pérez-Reverte si addentra nel mondo dei writer e del graffitismo urbano, sempre in bilico tra arte e vandalismo. Lo scrittore spagnolo, attraverso una torbida storia di vendetta, che si snoda tra Madrid, Lisbona, Verona e Napoli, esplora ideologie e motivazioni che si nascondono dietro alla trasgressione degli artisti di strada. Un libro in cui, oltre ai personaggi, ad essere protagonista è l’Italia della bellezza e della letteratura, ma anche quella del pressapochismo e delle leggi non rispettate. Una lettura avvincente, ma che lascia freddo il cuore.


1. Dai un voto alla copertina e spiegalo

Voto: 8. Una copertina inquietante e fedele al testo, quella scelta da Rizzoli. Con la sua lacrima di sangue, l’immagine promette pagine più cruente di quelle che il lettore potrebbe immaginare osservando la versione originale, che ritrae un writer incappucciato in azione.portadaelfrancotiradorpaciente Entrambe le copertine sono esteticamente gradevoli, ma quella di Rizzoli ha un tocco di raffinatezza in più.

Voto: 5. La copertina, in sincerità, non mi fa impazzire. Nonostante i dettagli, come il teschio riflesso nell’iride, trovo che non dica né lasci presagire nulla del libro. Anche i colori non catturano l’attenzione, con la loro cupezza. Essendo un libro sui writers si poteva azzardare di più!


2. L’incipit è…

Suggestivo. Pérez-Reverte introduce in modo efficace il mondo dei writer. Un’abilità descrittiva che si ritroverà spesso nel corso del romanzo.

Erano lupi notturni, cacciatori clandestini di muri e superfici, bombardieri impietosi che si spostavano nello spazio urbano, cauti, sulle suole silenziose delle loro scarpe da ginnastica.

Eccoli gli eroi, fieri e feroci, di Il cecchino paziente nella straordinaria traduzione di Bruno Arpaia.
Incipit di presa immediata.

3. Due aggettivi per la trama

Insolita e ingeniosa.

Corrosiva e tagliente.

4. Due aggettivi per lo stile

Lucido e asettico.

Acido e pieno di sfumature.


5. La frase più bella

Ne Il cecchino paziente ci sono diversi passaggi sull’arte e sulla vita che meriterebbero di essere evidenziati, ma io ho scelto una frase vicina al mio sentire e che riassume una filosofia di vita:
Hay quien toma aspirinas como analgésicos, y yo tomo libros.
C’è chi come analgesico prende aspirine, io prendo libri.



Sono stata affascinata dalle riflessioni sull’arte e la cultura, nello sguardo demistificante dei writers. Una visione dionisiaca dell’opera d’arte, che porta parossisticamente a compimento il binomio arte e vita.
Scelgo tra le tante che ritraggono con tensione e attenzione il mondo e i valori artistici dei writers, quella che la protagonista medita in un momento di forte appartenenza che poi scopriremo non priva di dolore e sofferenza:
L’eccitazione intellettuale, la tensione fisica, la sfida alla tua stessa sicurezza, la paura dominata dalla volontà, il controllo di sensazioni ed emozioni, l’immensa euforia di muoversi nella notte, nel pericolo, trasgredendo tutto ciò che di ordinato il mondo imponeva, o pretendeva di imporre.

6. La frase più brutta

Pregiudizi e stereotipi sono parte integrante della narrazione di Pérez-Reverte (numerosi quelli sull’Italia dove si svolge buona parte dell’azione). Una frase che mi ha infastidito per la verità che contiene, riguarda le donne:
No soy una mujer especialmente atractiva para los hombres; pero soy una mujer, y estoy acostumbrada a que me calibren durante los primeros minutos.
Non sono una donna particolarmente attraente per gli uomini; ma sono una donna, e sono abituata a farmi valutare nei primi tre minuti.

Per Napoli mi sembra che lo scrittore spagnolo si lasci andare ai facili clichè, alle cartoline o alle riflessioni stereotipate come la seguente:
In questa città, il fatto che un poliziotto ti spari significa che sei rispettabile. Di fiducia.


7. Il personaggio più riuscito

Sniper. Ho trovato credibili i deliri di onnipotenza e l’ideologia antisistema che guida le sue azioni. Un personaggio cupo eppure pieno di colori.


Non sapevo nulla dei writers e di come vivessero il loro essere “artisti”, anche se sono da sempre un’ammiratrice dell’arte di strada. Ho trovato eccezionali tutte le numerose figure di writers, con le loro storie particolarissime e variegate, che si inseguono nel romanzo. Tra loro mi è davvero difficile scegliere e mi sembra troppo scontato nominare Sniper, l’eroe nero del romanzo, carismatico e misterioso.


8. Il personaggio meno azzeccato

Lex (Alexandra Varela), la voce narrante. In varie occasioni l’ho trovata più adatta a un fumetto che a un romanzo. Troppo sicura di sé e con una mente da agente segreto più che da scout editoriale. Un po’ di umana debolezza non avrebbe guastato.

Qualche perplessità sui personaggi femminili. C’è un tratto di eccesso nelle loro figure a partire dalla protagonista, come in Faccia Magra che potremmo definire l’antagonista di Lex, fino ad arrivare, e ad aumentare, nella donna napoletana di Sniper. La violenza e la ferocia delle prime due è urticante, mentre la terza è una caricatura della donna napoletana, già nella descrizione fisica.
Un’immagine fortemente virile o stereotipata quella delle donne di Il cecchino paziente, che non mostra Arturo Pérez-Reverte come un grande conoscitore della femminilità.

9 La fine è…

Sorprendente. Non una parola di più.

“Chi l’avrebbe mai detto!” Riuscita. Nera, feroce, che lascia allibiti, ma di sicuro effetto narrativo.


10. A chi lo consiglieresti?

A chi ama il noir raffinato e i dialoghi brillanti, ma può fare a meno del rapporto empatico con i personaggi.


Il cecchino paziente è un libro che si presta a diversi lettori. Tra tutti però il mio consiglio personale è rivolto a chi come me, non essendolo per natura e stile di vita, ama leggere di personaggi trasgressivi, anticonformisti, ribelli.

http://leultime20.it/il-cecchino-pazien ... z-reverte/
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Mensaje por Ada » Lun Oct 05, 2015 5:09 pm

¿Ángeles o demonios del espray?

Dalí en Bizzart. Obra de Murphy en la calle Trinidad. Dalí en Bizzart. Obra de Murphy en la calle Trinidad. / A. DURÁN / AGM
El colectivo de artistas urbanos se reivindica en plena campaña del Ayuntamiento para eliminar pintadas y grafitis y duda de que las multas sean una buena solución
MANUEL MADRID @manuelmadrid_lv MURCIA
5 octubre 2015


Anónimo, espontáneo, prohibido. Así tiene que ser un grafiti, todo aquel dibujo circunstancial, de estética peculiar, realizado con aerosoles sobre una pared. Denostado por un amplio sector de la sociedad, el colectivo de artistas urbanos, grafiteros y muralistas de Murcia se reivindica estos días frente a los que desprecian su trabajo y lo reducen a simples pintarrajos. Lo que hay detrás de muchas de estas obras firmadas con pseudónimos es un movimiento cultural que deja no solo una huella indeleble en el paisaje, un hervidero creativo donde se han formado muchos de los adolescentes que hoy son profesionales relevantes en la pintura, la fotografía, el diseño gráfico y el tatuaje.

El Ayuntamiento ha lanzado este mes de septiembre una campaña para eliminar las pintadas que ensucian monumentos y edificios públicos y privados de un buen número de calles del centro de la ciudad. Una operación que irá acompañada de medidas más severas para los cazados 'in fraganti'. Pero una cosa son las pintadas, generalmente frases, garabatos o firmas hechas con espray en una pared, y otra es el grafiti (inscripción o signo anónimo cuyo objetivo es testificar la presencia de un autor en un lugar determinado), el mural (pintura con brocha y pincel) o la rotulación o decoración de la fachada de un negocio con aerosol.

El problema de las pintadas callejeras, según los artistas, no tiene solución. Pero ni en Murcia ni en Nueva York, donde en los años 70 surge el grafiti, aunque algunos ven precedentes en las cuevas de Lascaux en Francia y en las catacumbas romanas de Pompeya y Herculano. La medida más efectiva para evitar los daños al patrimonio principalmente es la concienciación y la educación, afirma el muralista e ilustrador Kike Sánchez. «La persecución policial o el incremento de las sanciones económicas no es la solución. Lo que hacen es calentar mucho más a la gente y lo único que conseguirán es que haya el doble de pintadas», advierte este artista urbano, una de las firmas más solicitadas en Murcia para la decoración de persianas y fachadas de locales comerciales, una moda que se impone en la ciudad y con la que los comerciantes tratan de disuadir la chafarrinada de turno por esa ley no escrita de que entre los grafiteros se respetan. 'La Verdad' realizó esta semana una ruta por calles con auténticas joyas del grafiti que no pasan desapercibidas y atestiguan la buena calidad de los artistas locales (Jacobo Peralta, Pigüo, Chipone, Isaak...).

En la calle San Martín de Porres, en el edificio de la Casa Habitada, que gestiona la Fundación Rais, se encuentra uno de los murales de encargo que pintó en 2012 el renombrado Sam3, el artista de las sombras y las siluetas, al que muchos se refieren como «el Picasso callejero». Dos gigantes sostienen en sus manos a dos personas que tiran de una cuerda que se convierte en árbol. Este autor, que ha pintado decenas de vallas publicitarias por toda la ciudad, ha cobrado prestigio por siluetas antropomorfas negras que de la noche a la mañana se apoderan de paredes abandonadas. Otra de sus obras, esta vez de pago, está en la calle Vitorio, un bosque con raíces en la tierra y mono por las ramas.

A un paso, en la calle Trinidad, en la persiana del pub Bizzart, encontramos una obra de Murphy, un guiño a Dalí, que aparece con alas de ángel y con calzoncillos de relojes pintando una señal de tráfico sobre una rata con un bote de espray en una mano y una plantilla en la otra.

Una pieza ecológica

En la calle Santa Quiteria se encuentra La Oveja Negra, espacio de ocio alternativo, cuyas paredes exteriores albergan un grafiti ecológico realizado con musgo nutrido para su próximo crecimiento y un gran mural del colectivo 4Art. En Murcia, por la escasa humedad, este tipo de obras escasean, pero en otras ciudades con ambientes más propicios sí han dado lugar a verdaderos jardines verticales con el arte como señuelo. El escritor Arturo Pérez-Reverte, que dedicó precisamente su novela 'El francotirador' al arte urbano, dice que el grafitero tiene derecho a llamarse escritor, y el colectivo Acción Poética toca la vena sensible del paseante con sus lemas. «Con los ojos cerrados y los sueños despiertos», dice una de sus frases.

El grafitero 2Jas, perteneciente al colectivo 543Dom -Fight For Freedom, lucha por la libertad-, que cuenta con piezas en el 'Street Museum' de la colonia de San Esteban -San Pío X-, cuyas paredes se repintan al menos una vez al año, insiste en que los detractores del arte urbano hacen la competencia a los mismos grafiteros, y nos habla de un personaje al que apodan 'El Rayo Rodillo', «un tipo que ha destrozado un número incontable de piezas y que sale por las noches con un rodillo y un caldero de pintura blanca y se dedica a borrar todo lo que pilla».

En la calle Alejandro Séiquer, a la altura de Montijo, en la tienda Neopatini, un grafiti cubre toda la fachada con algunos edificios reconocibles de Murcia. En la plaza de San Juan, la joyería Navarey prefirió encargar dos murales, puro realismo, en sus persianas antes que llenarla de vinilos, y cualquiera que pase por ellos piensa que son fotografías. Bares y restaurantes cada vez apuestan más por rescatar viejas tipografías de letras y realizar detalles en sus fachadas. Las firmas de los grandes figuran en trabajos pequeños y cuidados. No todo son manchones.

Por si fuera poco, Murcia ha dado una aplicación para móviles que ayuda a gestionar colores, marcas y modelos de 'spray': Graff Crew, con la que los grafiteros pasan horas «dando color y creando nuevas formas».

http://www.laverdad.es/murcia/ciudad-mu ... 104-v.html
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Nov 15, 2015 10:27 am

Un Reverte distinto
tabernaliteraria.blogspot - 14/11/2015

Hacía tiempo que le tenía ganas a este libro, exactamente desde que se publicó; pero con mi lista perenne de lecturas no le tocó el turno hasta este verano, que se vino conmigo de vacaciones y por fin pude leerlo. No recuerdo exactamente cómo llegó a mis manos: si me tocó en algún sorteo de algún blog, o en algún sorteo en el Twitter de la editorial, o si alguien me lo regaló. La verdad es que con tanto libro ya hay veces que me lío de mala manera.

A estas alturas de la vida son pocas las cosas que no se hayan dicho ya sobre Arturo Pérez-Reverte, así que tampoco creo que tenga demasiado sentido extenderme mucho en esto. Lo que sí me gustaría destacar es que hasta hace pocos años yo no había leído nada suyo más allá de su columna periodística; pero desde que descubrí su faceta literaria me he ido leyendo poco a poco casi todas sus novelas y la verdad es que me encontré con que su forma de escribir me gustaba más de lo que me había esperado en un primer momento. Aquí hay opiniones para todos los gustos, y es que hay muchos que no lo pueden ni ver porque dicen que es un borde y un prepotente; pero es que siempre he sentido debilidad por la gente que me recuerda al doctor House, que dice lo que piensa sin importarle el famoso qué dirán. Y está claro que don Arturo es uno de ellos.

La protagonista de la historia, Alejandra Varela (que es más conocida en el mundo del grafiti como Lex), trabaja para una editorial de la que recibe un encargo muy peculiar: deberá localizar a Sniper, un grafitero famosísimo, para intentar convencerlo de que salga del anonimato y se dedique a exponer su obra en los museos más variopintos. Pero por supuesto no será nada fácil localizar a Sniper, ya que por lo general se encuentra en paradero desconocido y protegido por un grupo de grafiteros, especialmente desde que un tal Lorenzo Biscarrués, un importante hombre de negocios, lo haya culpado de la muerte de su hijo, precisamente ocurrida mientras intentaba hacer una pintada en un edificio. A lo largo de la lectura iremos conociendo detalles sobre Biscarrués, como por ejemplo el hecho de que en la actualidad es inmensamente rico, pero su fortuna la ha conseguido principalmente a base de explotar a sus trabajadores (¿de qué me sonará esto?). Por un lado, Biscarrués quiere a toda costa ver muerto a Sniper, y hará todo lo posible para conseguirlo; y por otro, el jefe de Lex quiere hacer todo lo posible para conseguir justo lo contrario: localizarlo y hacer que su arte salga a la luz de manera más oficial. Por lo que, inevitablemente, no podremos evitar intuir que en algún momento de la historia ambos caminos se cruzarán.

Cuando me enteré de lo que iba esta novela me llamó bastante la atención, porque no me imaginaba que a Pérez-Reverte le iba a dar un día por introducirnos en el mundillo del grafiti. Y es que a mí esto de los grafiti nunca me ha gustado: ir por la calle y ver pintadas en cada edificio, en cada calle y en cada esquina me da bastante rabia porque, por muy bien hechos que estén algunos de ellos, la mayoría de las veces están en sitios o en edificios en los que lo único que creo que hacen es estropear el lugar en cuestión en el que se han pintado. Por supuesto, esta es mi humilde opinión, que supongo que habrá gente a la que le parezca que los grafiti son verdaderas obras de arte; a Lex sin ir más lejos, o a su jefe, se lo parece. Pero a mí, quitando la mítica firma de "Muelle" que se veía por Madrid en todas partes (de hecho todavía pueden verse unas pocas que están medio escondidas) y que también acabó saturándome, no es que me gusten especialmente las pintadas.

Sin embargo, veremos que para Lex el grafiti es mucho más; no en vano su tesis doctoral va precisamente sobre este tema, y ahondará en la cuestión de si efectivamente los grafitis son obras artísticas o simplemente garabatos de unos gamberros que se dedican a afear las ciudades y los edificios. Y Pérez-Reverte aprovechará esto como excusa para introducirnos en este mundillo, en el que descubriremos por ejemplo que hay una serie de normas no escritas que todos los grafiteros cumplen a rajatabla... Más o menos, porque los hay que no; en todas partes hay rebeldes.

Además de revelarnos cosas sobre el mundo del grafiti y el ambiente en el que se mueven estos chicos (muchos de ellos provinientes de ambientes marginales), la novela nos servirá como un auténtico cuaderno de viajes. Porque los hechos se irán sucediendo en diferentes lugares, y tendremos ocasión de movernos con los personajes por ciudades tan distintas como Madrid, Lisboa, Verona o Nápoles. En todas ellas irán pasando cosas, algunas que podremos intuir según avancemos en la lectura, y otras que nos dejarán bastante sorprendidos e incluso boquiabiertos. Y como siempre, qué decir de la prosa de Arturo Pérez-Reverte, que a mí me parece exquisita y con un uso del lenguaje que ya quisieran muchos. Incluso en este caso, con una historia que a priori no me habría llamado la atención, consigue emocionarnos en muchos momentos. No me canso de decir que es increíble lo que algunos autores consiguen juntando palabras, y la aparente facilidad que tienen para hacerlo.

Tengo que confesar que, aunque al principio como os decía tenía mis reservas sobre esta novela, después de haberla leído me ha gustado mucho más de lo que esperaba. El tema no es que fuera de mis favoritos, pero cada día tengo más claro que Pérez-Reverte es capaz de escribir una obra maestra a partir de casi cualquier cosa o situación, por inverosímil que parezca. Desde luego no es de mis novelas favoritas de este autor, pero aun así reconozco que me ha sorprendido bastante, sobre todo con ese final que es totalmente inesperado y al que, días incluso después de haber leído la novela, le sigues dando vueltas (al menos en mi caso fue así). Y también después de haberla leído he llegado a comprender un poco más las motivaciones que impulsan a los grafiteros a ir dejando su huella por todas partes; sigue sin gustarme nada lo de encontrarme pintadas en cualquier sitio, y me parece que habría muchas otras cosas a las que se podrían dedicar los jóvenes marginales, pero ahora por lo menos puedo intentar entender mejor por qué hacen lo que hacen. Algo es algo.

Puede que, como a mí, no te interese el tema de los grafitis, pero creo que estaría bien que le dieras una oportunidad a esta lectura. Si no, siempre te la puedes tomar como una especie de novela de viajes, o incluso como una novela negra, o si no tanto como negra, al menos sí como una historia de suspense con algunos muertos de por medio. Y desde luego es indiscutible que la forma de escribir de Pérez-Reverte es siempre un valor seguro. Así que si te animas con ella, espero que la disfrutes tanto como yo, incluso aunque no se vaya a contar entre mis favoritas; porque hay historias de este autor que me han llegado mucho más que esta.

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Mensaje por Rogorn » Dom Nov 22, 2015 11:13 am


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