17.10.2016 - Paco Rico, autor de 'El Quijote'

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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Rogorn
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17.10.2016 - Paco Rico, autor de 'El Quijote'

Mensaje por Rogorn » Lun Oct 17, 2016 7:40 pm

PACO RICO, AUTOR DE 'EL QUIJOTE'

El profesor Paco Rico, conspicuo cervantista y académico de la RAE (personaje que aparece, por cierto, con expreso agrado por su parte, en mi novela 'Hombres buenos'), publicó hace poco un artículo en 'El País', que a algunos lectores y amigos, e incluso a mí, sorprendió sobremanera. No por la confusa sintaxis y ortografía del texto ni por citar mal en latín "pudienda muliebris" en vez de "pudendum muliebre" o "pudenda muliebria" (extremos ambos inexplicables en alguien de la enorme, casi desaforada, talla intelectual del profesor), sino por la biliosa virulencia con la que se pronunciaba sobre mi persona. Y más sorprendente aún, habiendo tenido como tuvimos Paco Rico y yo, en otro tiempo, una razonable amistad y un mutuo y público respeto, con flores mutuas y comentarios elogiosos hacia el trabajo de cada cual, salvando las naturales distancias, incluido algún artículo firmado y publicado por Rico, también en 'El País', donde elogiaba con entusiasmo (espero que sincero en ese momento, pues nadie se lo pidió por mi parte) las novelas del capitán Alatriste; para alguna de las cuales, por cierto, escribió incluso un magnífico soneto, publicado en 'El puente de los Asesinos', séptimo volumen de la serie. Ése que empieza: "No picaré en el cebo de la vida / turbio nombre que Dios puso a la muerte..."

De ahí la sorpresa de propios y extraños, como digo, ante el texto irrespetuoso y agresivo, venenoso incluso (acabo de confirmar la acepción exacta de "venenoso" en nuestro diccionario de la RAE), con que en la sección de Cultura de este diario se descolgó el otro día nuestro más destacado cervantista contra el arriba firmante; quien, de pronto, en insólita pirueta de gustos y afectos, se le antojaba alatristemente célebre (feliz hallazgo, debo reconocerlo) escritor de bestsellers. El pretexto aparente, que lo confuso del texto, insisto, no permitía deslindar con nitidez, era un artículo mío titulado 'No siempre limpia y da esplendor', publicado en otro lugar, sobre ciertas actitudes pasivas de la RAE que personalmente desapruebo, y que también Paco Rico, al menos hasta ahora y delante de mí, ha desaprobado toda su vida. En ese artículo, por supuesto, yo no mencionaba ningún nombre, y mucho menos el del profesor; que, sin embargo, se creyó en el deber de afear públicamente forma y contenido de mi texto. O, para ser más exacto, de apoyarse en mi texto para ajustar cuentas. Para subirse, como apunta el viejo dicho, en los trenes baratos.

Y es aquí donde parece oportuno que mencione, para dar claridad al asunto, un suceso todavía reciente que tal vez ilumine el misterio. Hace dos años, de forma desinteresada y cediendo todos los derechos editoriales a la RAE, hice, con la muy valiosa colaboración del excelente filólogo Carlos Domínguez Cintas (que participó, también, en la conocida y soberbia edición de 'El Quijote' anotada por los colaboradores de Paco Rico), una versión del texto cervantino adaptada para uso escolar, aligerada de ciertos pasajes, relatos y digresiones. Mi intención natural era utilizar para ese Quijotillo académico el texto tan magníficamente fijado por el profesor y su equipo, y así se lo dije. Sin embargo, y para mi estupefacción, Paco Rico me preguntó qué pasaba con sus derechos de autor. Le dije que no había derechos a cobrar por parte de nadie, que se trataba de aportar ingresos a la Academia, y él se negó. "Ya hablaremos", dijo. Hasta hoy. Decidí, por tanto, mandarlo a paseo y utilizar el texto de nuestra edición cervantina de 1780, con su agradable aroma dieciochesco, enriqueciéndolo con los bocetos originales de las ilustraciones que acompañaron aquella edición. El éxito fue enorme, nuestro Quijotillo ha vendido hasta la fecha unos 80.000 ejemplares, y los derechos de traducción han sido adquiridos por varios editores extranjeros, produciendo unos modestos ingresos que a la RAE le vienen muy bien, habida cuenta del vergonzoso abandono económico en que la tienen las altas instituciones del Estado.

En lo que acabo de contar radican, lamentablemente, las principales claves del asunto. Desde que el Quijotillo académico vio la luz, Paco Rico se embarcó ante terceros, cada vez que tuvo ocasión, en una ácida campaña de desprestigio de la obrita y de quienes la alumbraron. Cualquier pretexto lo caza al vuelo. Cosa comprensible, por otra parte, habida cuenta de que el profesor, que asiste a muy pocos plenos de la Academia y sólo atiende en ella a lo que le conviene al bolsillo, ha hecho de su famoso texto cervantino, reeditado una docena de veces en distintos lugares con distintos patrocinadores y nunca "gratis et amore", que yo sepa, un rentable medio de vida. Nada tengo que objetar a eso, pues cada cual se busca las lentejas como puede. Unos publicamos novelas con más o menos fortuna y otros manosean Quijotes sin rubor y a destajo. Pero en el caso de Paco Rico, en mi opinión, eso ha terminado por hacerle creer que posee una especie de derecho exclusivo, o de propiedad intelectual, sobre las palabras Cervantes y Quijote. Y lleva fatal el intrusismo de quienes, aunque sea sin cobrar y para beneficio de la Academia, dentro o fuera de ella, interfieren en su negocio. Aunque, en este caso, la palabra exacta debe ir en plural: negocios. Quizá en otro artículo, más adelante, si es que el profesor Rico me anima a ello, pueda extenderme con espantables y jamás imaginados detalles sobre el asunto.

El País, 17 de octubre de 2016

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Lun Oct 17, 2016 10:23 pm

Novelas que parecen memorias
El País - 19/11/2000

Comenta Francisco Rico que cada vez lee menos novelas, pero añade que está rodeado de jóvenes, como Jordi Gracia, que leen por él y le ayudan a seguir la actualidad literaria. "Cada vez me divierten menos las novelas", señala. "Ya decía Pla que quien lee novelas pasados los cuarenta es un tonto. A partir de cierta edad, nos gusta leer memorias, porque así uno se lee a sí mismo. Es curioso, sin embargo, que las novelas que ahora se escriben en España se parecen a las memorias, porque privilegian el punto de vista íntimo y personal". Entre los novelistas españoles actuales considera Rico que "los hay excelentes, como Javier Marías y Eduardo Mendoza, pasando por Álvaro Pombo, Antonio Muñoz Molina y Soledad Puértolas, que ya empiezan a ser autores consagrados y por encima del bien y del mal". "También hay jóvenes prometedores", añade, "como Martínez de Pisón, Ignacio Vidal-Folch, Javier Cercas, Marcos Giralt o Luis Magrinyà".

Preguntado por Pérez-Reverte, comenta el académico: "Aprecio mucho lo que hace con su capitán Alatriste. Tiene un gran interés para el lector, habla de un modo didáctico y pedagógico de la historia de España y gusta a gentes de muy distinto calibre. Son como los 'Episodios nacionales' de Galdós, pero en el Siglo de Oro, escritos con una gran dignidad y sin pretensiones de novela experimental ni de obra con mensaje. Son el placer del relato puro. Creo que el fenómeno Pérez-Reverte es bueno para la literatura española. Que un español triunfe tira por fuerza de otros autores españoles".

En cuanto a Javier Marías, lo considera "un novelista insobornable, muy duro con el lector. Lo conduce por donde quiere y como quiere. Lo bueno es que el lector entra en el juego".

Al llegar a la generación de Mañas, Loriga y compañía, Rico se muestra más crítico. "Los chicos jóvenes que escriben sobre problemas de su generación y con el lenguaje de su generación creo que difícilmente sobrepasarán el estado actual", afirma.

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"La Academia es un honor, pero no hubiera vendido mi alma por entrar"
Entrevista con Amelia Castilla - El País - Madrid - 07/06/2003

El próximo jueves, el escritor Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) leerá su discurso de ingreso en la Real Academia Española para ocupar el sillón T. El autor de 'La Reina del Sur' ha elegido como tema de su alocución el habla de germanía en el siglo XVII, que hoy día es el equivalente a lo que se denomina golfaray, es decir, el lenguaje de los delincuentes y de las cárceles. Pero lo plasmará en forma novelada. A partir de la vida cotidiana de un soldado veterano de Flandes que malvive alquilando su espada, desgranará los diferentes nombres y giros lingüísticos de las personas, las cosas y los acontecimientos, algunos de los cuales han llegado hasta la actualidad.

-¿Qué cree que pudo ser más determinante al proponer su ingreso en la Academia, los millones de libros vendidos o las veintiocho lenguas a las que han sido traducidas sus novelas?
-Todo eso ha influido, especialmente los Alatriste y la novela americana. Desde luego, no he entrado por mi trayectoria académica, pero me gustaría destacar, sin que esto signifique establecer grupos entre sus miembros, que en la Academia hay dos categorías: una, el grupo de los sabios, la gente imprescindible, los lingüistas, filólogos o lexicógrafos. Hablo de Lázaro Carreter, Gregorio Salvador, Francisco Rico, ellos son los generales; y luego está la fiel infantería, los prescindibles, entre los que me cuento, que aportamos el contacto con la realidad. Yo llego con mis lectores y mis novelas, pero soy prescindible. Siempre he sabido cuál era mi lugar.

-En el marco de la Academia, ¿se sentirá como un soldado perdido?
-No, al contrario. Me ha sorprendido el cariño y el afecto de los académicos. Que Lázaro Carreter, Francisco Rico o Domingo Ynduráin te apoyen hace que te sientas bien. Tengo 52 años y he hecho muchas de las cosas que quería hacer en la vida. Uno ya tiene el colmillo muy retorcido y no hubiera soportado estar en un sitio donde no estoy contento. Si acepté fue porque sabía que no me equivocaba. Sentarse con gente educada a charlar sobre un lugar como España, en el corazón de un país donde los iconos son Yola Berrocal y Pocholo Martínez Bordiú, alivia mucho las posaderas.

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Presentada en Madrid la edición definitiva de las 'Novelas ejemplares' de Cervantes
Agencias - El País - Madrid - 21/11/2005

Francisco Rico, miembro de la Real Academia de la Lengua y uno de los mayores expertos en la obra cervantina, ha sido el encargado de presentar hoy en el Círculo de Lectores de Madrid la edición más rigurosa y completa de las 'Novelas ejemplares' de Miguel de Cervantes, un broche perfecto para el cuarto centenario del Quijote que se celebra este año y compendio de los descubrimientos realizados hasta ahora por generaciones de cervantistas.

Publicada bajo el sello editorial Galaxia Gutemberg / Círculo de lectores, esta edición reúne en un único volumen las doce novelas de Cervantes, dos versiones manuscritas de 'Rinconete y Cortadillo' y 'El celoso extremeño', y, por primera vez, el relato 'La tía fingida', historia de estudiantes cortesanas que tiene poco de ejemplar y de cuya autoría se ha dudado durante mucho tiempo. Hoy Rico ha querido despejar cualquier duda al respecto, y ha asegurado que se trata de un cuadro magistral, pese a haber estado "olvidada y censurada" hasta nuestros días.

'La tía fingida', ha dicho este catedrático, "va a ser un descubrimiento para muchos" y es "la guinda de la colección", que contiene también un ensayo preliminar de Javier Blasco. La obra, con una presentación de lujo que incluye un estuche ilustrado por el pintor Eduardo Arroyo, es una "edición de referencia" que permite acceder a un texto limpio de "erratas y añadidos aparecidos en ediciones posteriores", ha añadido Rico. Y es que a este experto no le gusta hablar de "edición definitiva" sino de "edición de referencia", y esta lo es porque en ella "está todo lo que debe estar" y, cuando hay pasajes dudosos, "se opta siempre por el más cervantino, pero se ofrecen también en el aparato crítico las otras posibilidades". Para quien quiera profundizar en el estudio de esta obra, la nueva edición "recoge las aportaciones de generaciones de cervantistas e incluye piezas de tan difícil acceso como las versiones de 'Rinconete y Cortadillo' y 'El celoso extremeño' según el manuscrito, hoy perdido, de Porras de la Cámara", ha explicado.

Rico ha compartido las tareas de presentación con el novelista Arturo Pérez-Reverte, "un conspicuo cervantista", según lo ha definido el académico. El autor de 'La Reina del Sur' ha puesto de relieve la "gran modernidad" de Cervantes y su capacidad para "experimentar" y combinar géneros, al aunar literatura pastoril, bizantina e italiana. Pérez-Reverte, que se ha confesado asiduo lector de Cervantes, ha asegurado que éste "no era un hombre al que le salía la literatura por casualidad; tenía una profundísima cultura y en estas novelas, como en el Quijote, experimenta continuamente". A todo ello le da "su impronta genial".

"A mí me da igual que en un momento dado Cervantes tenga un estilo sublime, alto, mediano o bajo. Lo que me importa es el efecto que como lector me está causando", ha continuado Pérez-Reverte, para quien el autor del Quijote tiene "un olfato narrativo y un instinto narrativo sin igual en la literatura española". "Lo que importa es la eficacia del discurso narrativo y no el estilo, como apuntan algunos" porque "el estilo -ha añadido en referencia a las críticas que hizo Francisco Umbral, en la presentación de los Premios Planeta sobre las novelas carentes de estilo, entre las que incluyó las de Pérez-Reverte- es, a menudo, el refugio de la frivolidad".

Después de esta edición de las Novelas, el Centro para la edición de los clásicos españoles, que dirige Rico, publicará otras obras de Cervantes como ‘La Galatea’ y el ‘Persiles’, que verán la luz cuando "estén bien hechas. No se puede correr con este tipo de ediciones", ha agregado Rico.

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Francisco Rico certifica que 'La tía fingida' es una obra original de Cervantes más allá de su atribución
Tulio Demicheli - ABC - 22/11/2005

Por si alguien creyera que esta presentación tenía que ser coto privado de filólogos, Francisco Rico lo desmintió invitando al novelista y académico Arturo Pérez-Reverte porque«no sólo introduce en sus obras elementos cervantinos, sino que él mismo se está convirtiendo en un erudito. Es un conspicuo cervantista, y me consta, porque incluso escribe monografías», dijo al darle la palabra.

Por su parte, el creador del capitán Alatriste confesó haber leído las doce novelas ejemplares no una, sino hasta cuatro veces a lo largo de su vida, y aseguró que cada lectura ha sido distinta. «Soy muy lector -afirmó- y eso me empuja a querer saber más acerca de lo que leo». A continuación, repasó cada una de las piezas y se maravilló, por ejemplo, de cómo Cervantes nos acerca en 'La fuerza de la sangre' el paisaje y el entorno que rodea a esa familia que sube a Toledo: «Veo el río y veo el atardecer aunque Cervantes no los describe». Se recordó que en 'El Quijote' tampoco hay descripciones pero, al ir leyéndolo, vemos físicamente los campos por los que discurren sus andanzas: «Cervantes tiene olfato e instinto para crear esa sensación en el lector. Es de una maestría extraordinaria».

Luego, Pérez-Reverte señaló que Cervantes era un escritor de «cultura profundísima que además experimenta continuamente. Maneja y renueva la novela pastoril, la bizantina, la italiana, la picaresca y se divierte mucho al hacerlo. Él no sabe la trascendencia de su obra, pero intuye que está abriendo un camino nuevo. Es tan moderno que aún hoy nos sorprende».

Por último, el novelista se pronunció sobre el «estilo literario», ésta vez no sólo referido a Cervantes, sino a sí mismo, pues Francisco Umbral le menospreció diciendo que «no tenía estilo» cuando se produjo la polémica de los premios Planeta, y ahora le devolvió puya: «Quien no tiene nada que contar, exagera el estilo y cae en lo que Marsé llama «literatura de sonajero». Cervantes tenía tantas cosas que decir que no se podía tirar un mes corrigiendo un adjetivo». A lo que Rico apostilló: «Siempre se ha dicho que es obvio que 'El Quijote' se debe a un manco, porque está escrito con los pies. No hay ningún verbo ni hay un solo sujeto puestos en su sitio. Es una novela hablada y esa es su originalidad y modernidad».

El filólogo y académico destacó la importancia de las novelas ejemplares para comprender 'El Quijote', pues seguramente nació como tal, lo que se deprende de los seis primeros capítulos; no dudó en fecharlas antes que la Primera parte; y las relacionó con la obra maestra cervantina porque la estructura de manera no unitaria, es decir, porque propone al lector una variedad de cuadros para que los lea como mejor le parezca.

Anticipó que después de estas 'Novelas ejemplares' el Centro para la Edición de los Clásicos Españoles publicará 'La Galatea' y el 'Persiles', pero «cuando las ediciones estén bien hechas». Con respecto al volumen que se presentaba ayer, en primer lugar aclaró que no le gusta «hablar de ediciones «definitivas»; creo que ésta es -precisó- la «edición de referencia» que fija, por el momento, estos textos»; y en segundo lugar, justificó que se haya incluido 'La tía fingida', obra atribuida a Cervantes, porque a su juicio pertenece a Cervantes: «Y no se hable más».

Asimismo explicó que el lector encontrará en los apéndices las versiones del manuscrito de Porras de la Cámara de 'Rinconete y Cortadillo' y 'El celoso extremeño', lo que le permitirá una aproximación crítica cabal a este corpus cervantino que se completa con un importante aparato de notas y bibliografía.

Para Rico, frente a un texto de Cervantes el filólogo «lo primero que tiene que hacer es dudar. Si a través de las diversas ediciones está claro y no suscita dudas... entonces nunca sabremos si es de Cervantes, aunque lo tenemos que aceptar. Ante pasajes dudosos, que pueden haber sufrido correcciones, añadidos o erratas durante la edición, se pasa cada palabra por el ordenador, hasta llegar a una decisión». Citó varios casos. Por ejemplo, si uno de sus tipógrafos tenía necesidad de añadir algo para que cuadrara la caja de una página, lo hacía. Por eso, el filólogo estudia a cada uno de los tipógrafos porque cada cual tenía sus vicios. «En fin, cuando hay duda -concluyó- se elige la opción más cervantina».

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“El diálogo de civilizaciones consiste en hacer las maletas”
Entrevista con Nuria Azancot - El Cultural - 25/01/2007

-¿Y hay mucho corsario en la Academia?
-En la Real Academia Española los únicos corsarios en activo somos Paco Rico, Álvaro Pombo y yo. Los otros son respetables padres y madres de familia. O casi.


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Alatriste, diez años de aventura editorial
Coloquio con José Belmonte (Universidad de Murcia) y Rosa Junquera (jefa de prensa de la editorial Alfaguara) - Murcia, jueves 22/11/2007

-RJ: Fue por su faceta como escritor y periodista en conjunto, pero creo que Alatriste le dio ese empujoncito necesario para entrar en la RAE, y además Arturo lo hizo con un discurso que se titula ‘El habla de un bravo del siglo XVII’, o sea, que más homenaje no le podía dar. Y el año pasado, cuando salió ‘Corsarios de Levante’, en el suplemento literario ‘Babelia’ había dos pequeñas reseñas de dos académicos, Carmen Iglesias y Francisco Rico, que te dedicó este poema [lo muestra en pantalla], que me parece ya el reconocimiento del reconocimiento.

“No picaré en el cebo de la vida,
Turbio nombre que Dios puso a la muerte;
la farsa de la historia, de la suerte,
me pilla con la máscara vestida,

y la naturaleza, esa homicida,
de tanto aporrearme, se ha hecho inerte.
Naturaleza, historia y Dios, Reverte,
no harán que me desangre por su herida.

En nadie creo ya, en nadie espero,
y no me amo yo más que a otro del hato.
Guardo la compostura, veo y río,

o si acaso desprecio, nada quiero.
Sólo matar el tiempo en quienes mato,
Batiendo el ala triste del hastío.

Esto habló un capitán, hombre de chapa,
tiró la copa y se terció la capa.

-APR: Yo creo que lo hizo por fastidiar más que nada. A los que no quieren ver nada de mí por ahí, Rico es capaz de cualquier cosa por fastidiarles. Pero bueno, si estoy en la Academia es por Alatriste, de eso no me cabe la menor duda, y además me lo dijeron ellos, que fue Alatriste lo que decidió a algunos académicos a presentarme. Me sorprendió y honró mucho, y estoy muy contento.

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"El sueño perfecto de un autor es que tu personaje ya no sea tuyo, como ocurre con Alatriste"
adn.es - 07/05/2009

Arturo Pérez-Reverte confesó hoy haber cumplido "el sueño perfecto de un autor: que tu personaje ya no sea tuyo". Esto es lo que le ha ocurrido a su popular capitán Alatriste, una serie que comenzó hace doce años, lleva vendidos más de 6 millones de ejemplares en todo el mundo y continuará sus aventuras, al menos con 3 ó 4 ediciones más, por tierras de Italia, Francia y España. La próxima estará lista para las Navidades de 2010. Así lo confirmó su autor que asistió a la presentación de una edición especial de 'El capitán Alatriste' (Alfaguara) anotada por el profesor de Literatura de la Universidad de Zaragoza Alberto Montaner y que saldrá a la venta el próximo 6 de mayo.

Pérez-Reverte ha revisado "mínimamente" la obra: "Sólo he tocado unas pocas palabras, puntos y comas. Creo que el libro debe leerse tal y como lo escribí en su momento, con defectos incluidos", apuntó. El también académico de la Real Academia Española (RAE) aseguró que esta serie nació "del amor enorme por la historia y la literatura españolas" y con la intención de que la generación de su hija Carlota (que entonces tenía 12 años) pudiera acercarse "de manera natural, eficaz y poco complicada" a este mundo. El escritor contó que llegó a ser consciente de que Alatriste ya le "sobrepasaba" cuando los taxistas le preguntaban por él "aunque no hubiesen leído los libros". "Por eso ya no es mi personaje, es de otros", apostilló.

El escritor Francisco Rico, que presentó esta edición anotada, afirmó que Arturo Pérez-Reverte y su Alatriste son ya "un clásico" y elogió la gran labor de "divulgación, amor y filología impagables" que ha realizado el autor con esta popular serie. Rico elogió también el carácter "reflexivo" de esta edición especial, la primera que se realiza al primer volumen de la serie, y afirmó que se trata de "estudios a la medida del lector que ayudan a la comprensión". Asimismo, el académico criticó que se hayan puesto "reparos infundados" al nivel de Alatriste, "cosa que es bastante propia de nuestro ambiente literario", dijo. "Establecer niveles para 'Alatriste' es lo mismo que hacerlo con los 'Episodios nacionales' de Galdós", añadió.

Pérez-Reverte, cuyo principal desafío con este trabajo fue "el lenguaje", confesó también sentirse orgulloso de que le consideren un clásico con esta obra, "gracias a la cual estoy en la RAE y por la que se me recordará", dijo. De hecho el autor habitualmente se encuentra con gente que le confiesa sentirse Alatriste. "Eso es lo que hace que el libro funcione, que los lectores se reconozcan en el protagonista y vean en él a un hermano de desgracia y soledad", apuntó. Sin embargo, el escritor declaró no envidiar a su famoso capitán. "Vivía en una España muy perra y era un individuo poco recomendable, aunque tenía sus códigos. Prefiero el mundo de hoy", aseguró.

Por otra parte, descartó que esté en marcha una posible serie de televisión basada en Alatriste aunque le han ofrecido hacerla: "Estoy esperando a que pase un poco el tiempo", manifestó recordando que también le costó mucho aceptar la propuesta cinematográfica que finalmente protagonizó el actor Viggo Mortensen.

Como explicó el profesor Montaner, la obra hoy presentada es "una edición de relectura" que recoge todas las correcciones y retoques estilísticos que Arturo Pérez-Reverte ha considerado oportunos introducir más de una década después de su publicación y, por otro, incluye los comentarios y las notas del especialista en su obra. "Posee un prólogo de un centenar de páginas que ofrece una visión de conjunto de la figura de Alatriste así como el lugar que ocupa la serie en la literatura. También aborda otros aspectos como el tratamiento de la Historia que se intercala con elementos de ficción", explicó Montaner. "Se trata de explicar al lector esos aspectos que en una primera lectura no se tienen en cuenta y darle las pistas para hacer una segunda de manera más provechosa", apostilló el profesor quien indicó que si todo sale bien, se realizarán otras ediciones anotadas de los restantes volúmenes de la serie e incluso una edición escolar.

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Alatriste: el clásico, los clásicos
Francisco Rico - elpais.com - 23/05/2009

No basta decir que el Pérez-Reverte de Alatriste (o el Alatriste de Pérez-Reverte) es ya un clásico: conviene precisar que lo es por más de una razón.

En su inmoderada y zigzagueante admiración por Quevedo, creía Jorge Luis Borges que si a don Francisco no acostumbraba a otorgársele el rango que le correspondería entre los supremos escritores europeos era porque no había creado ningún personaje de veras memorable. Cierto: los nombres de los grandes escritores van con especial frecuencia asociados a los de unos héroes de ficción; y cuando no es así, como ocurre sobre todo con los poetas, el autor mismo acaba por ser contemplado como personaje. Cervantes es don Quijote; Quevedo, el jodido cojo de las chocarrerías que constituyen la parte menor de su literatura.

El reverso de la medalla está en que la vinculación de un escritor con un determinado personaje hace a menudo que el resto de su obra quede un tanto ensombrecido. Con toda justicia, el capitán Alatriste ha alcanzado una notoriedad sin parangón, hasta el punto de ser la única figura de la novela española de los últimos tiempos que se deja identificar en cualquier versión gráfica no ya por los rasgos físicos y la indumentaria, sino hasta por la mera silueta. No por ello concluirá nadie de buen criterio que los de Alatriste sean los libros de más valor o mayor envergadura de Pérez-Reverte (el reciente 'Un día de cólera', sin ir más lejos, se me antoja un logro absoluto). Pero el dato subsiste: a ojos de los más, Pérez-Reverte es en primer lugar el creador de Alatriste.

Un clásico no sólo es, sino que también está: está en el repertorio de iconos y referencias, en "l'imaginaire" común a una infinidad de lectores. Por calidades novelescas y por presencia pública, el capitán de Reverte es, pues, un clásico. Pero lo es además, de otra manera, por la formidable medida en que el relato de sus aventuras se hace eco de los clásicos españoles por excelencia. La literatura del Siglo de Oro, en efecto, está presente por todas partes y en todas las formas: aludida, aducida, presentada en acción, incorporada a la fábula, como trasfondo tácito... Alatriste lleva consigo "todo el Rivadeneyra y aledaños". Y con la literatura, la vida, la historia pequeña y la gran historia de la España de entonces, en una interpretación personal (no siempre es la mía) pero no tramposa.

Digámoslo claro: nunca se agradecerá bastante a Reverte haber hecho entrar a tantos lectores en esa literatura y esa historia cautivándolos con unas narraciones apasionantes y, por la fascinación que produce el héroe, implicándolos como coprotagonistas. Al igual que una cierta Edad Media nórdica y germánica es la Edad Media de Tolkien, que a su vez ha reclutado (me consta) a medievalistas de primera fila, el Siglo de Oro español es para quién sabe cuántos el Siglo de Oro de Reverte.

El peligro acaso esté ahora en que después de prendarse de la criatura del escritor moderno las de los antiguos les resulten menos atractivas. Las historias de Alatriste están contadas y ambientadas de acuerdo con una impecable documentación. Sucesos, personas y cosas aparecen siempre cuando, donde y como les correspondía en la época (yo en vano he intentado pillar a Arturo en un renuncio). "Pro domo", la duda que inquieta al filólogo y al historiador es si la puntualidad al nombrar las realidades de antaño no entorpece la comprensión del lector de a pie. ¿Qué puede éste entender cuando se habla de un sujeto "ahigadado", se cita el latinajo "Aio te vincere posse" o se evoca "la jornada de las Querquenes"? En rigor, bien poco. La astucia de Reverte estriba en conseguir que esas referencias, de hecho recónditas, se vuelvan transparentes no tanto siquiera gracias al contexto cuanto por la naturalidad con que funcionan en la trama. Probablemente el lector no llega a descifrarlas en su plena literalidad, pero capta el sentido que tienen dentro de la acción o en boca de un personaje. Es el mismo principio que preside el estilo: un lenguaje moderno, lejanísimo de cualquier fabla o pastiche, en el que el elemento clásico (lo subrayaba últimamente Pedro Gimferrer) "está en lo narrado y no es preciso que redundantemente aluda a ello el registro verbal empleado, salvo en aquello que no permita otra resolución".

Si no para la lectura, sí para la relectura, se echaba en falta sin embargo un trabajo como el que ahora ofrece Alberto Montaner: la edición anotada de cuando menos la primera entrega de las andanzas de Alatriste. Era ése el tercer escalón que tenía que subir el capitán para reunir todos los requisitos del clásico. La condición de tal se adquiere cabalmente cuando un texto es objeto no sólo del fervor de los lectores, sino también de los estudios y, en particular, las ediciones de los expertos. La bibliografía al respecto contaba ya con centenares de páginas en forma de doctos ensayos y con media docena de volúmenes monográficos, a los que acaba de sumarse felizmente el recién compilado por José Belmonte y JM López de Abiada ('Alatriste, la sombra del héroe', Alfaguara); y la edición anotada (aunque yo hubiera preferido calificarla de "comentada") viene a culminar por el momento el ciclo ideal de un clásico.

La responsabilidad de la tarea ha recaído en Alberto Montaner, cuya singular, espantable erudición ha puesto en claro muchas páginas de la antigua literatura española, comenzando por las del 'Cantar del Cid' en una monumental edición. Montaner traza en la introducción las grandes coordenadas novelescas e históricas en que se inscribe el personaje de Reverte. Punto por punto va ilustrando después, en notas al calce, todos los aspectos por los que el lector, como he señalado, pasa sin problema pero que se vería en un brete si tuviera que dilucidar: palabras, costumbres, acontecimientos, alusiones... Especialmente sabrosas son las acotaciones destinadas a seguir la trayectoria alatristiana y revertesca de los personajes secundarios, con Íñigo Balboa en cabeza. "À tout seigneur", en suma, "tout honneur".

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"Digámoslo claro: nunca se agradecerá bastante a Reverte haber hecho entrar a tantos lectores en esa literatura y esa historia cautivándolos con unas narraciones apasionantes y, por la fascinación que produce el héroe, implicándolos como coprotagonistas."
Francisco Rico

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@perezreverte en Twitter:

-VaalKath: Buenas tardes. Para alguien que, lamentablemente y con veintipocos años, no ha leído el Quijote, ¿qué edición le recomendaría?
-Es una respuesta difícil, la que me pide. Creo que la edición de Francisco Rico en 2 volúmenes. El segundo tomo-guía es muy útil.

-Joaqu2nGarrido: Hablando del Quijote, ¿qué tal la versión de Francisco Rico en dos volúmenes, año 2004? ¿Cuál es para usted la mejor edición?
-A mi juicio, sin duda, la mejor y más perfecta edición es la de Francisco Rico.

-pablordguez: ¿Qué tal, don Arturo? ¿Qué opinión le merece la edición de 'El Quijote' de Ramón Sopena?
-Es buena, si se refiere a la misma que yo conozco. Aunque en la actualidad, la mejor de todas es la crítica de Francisco Rico.

-barondeltweet: Buenos días @perezreverte, quiero adquirir un Quijote y dudo qué edición elegir ¿sería tan amable de recomendarme una? Muchas gracias.
-La de Francisco Rico de Galaxia Gutenberg o Alfaguara. Si es para jóvenes, la de la RAE de Santillana.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mar Oct 18, 2016 9:12 am

Al día siguiente de publicarse este artículo, "Arturo Pérez-Reverte" fue trending topic en Twitter.


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El_Curioso_Impertinente
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Mensaje por El_Curioso_Impertinente » Mar Oct 18, 2016 1:03 pm

Esto se pone interesante... :twisted:
Todos los seres humanos cometen errores, pero algunos seres humanos cometen más errores que otros y a ésos se los llama "tontos" (Fray Guillermo de Baskerville).

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koora_linax
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Mensaje por koora_linax » Mar Oct 18, 2016 7:36 pm

Hasta la polémica la convierte en un bureman beneficioso en la red... 8)
"Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Oct 19, 2016 8:59 am

Soez insulto
Francisco Rico - elpais.com - 19/10/2016

Cuanto escribe Pérez-Reverte en 'El País' de ayer es un mero intento de ocultar con cortinas de humo lo que era la clave del artículo mío [del viernes, 14] al que finge contestar: salir al paso del soez insulto de “talibancita tonta de la pepitilla” que en una entrega de 'XL Semanal' Pérez-Reverte había dirigido a “alguna” académica no nombrada, y por ende a todas las académicas de la Española. Punto final.

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Del lenguaje sexista a una agria polémica entre académicos
elpais.com - 19/10/2016

Los académicos Arturo Pérez-Reverte y Francisco Rico han protagonizado estos días una controversia que se ha desarrollado en parte en este periódico. El fondo de la discusión es la actitud que han de tomar los miembros de la Academia ante el llamado "lenguaje inclusivo", el que se dobla en ambos sexos, esto es, "profesores y profesoras", "alumnos y alumnas".

La diatriba comenzó el 2 de octubre en la revista 'XL Semanal', donde escribe Pérez-Reverte. El 14 de octubre prosiguió Francisco Rico en 'El País', donde colabora. Ayer, el novelista replicó a su colega y en el recuadro bajo estas líneas tienen hoy los lectores lo que Rico señala como “punto final” por su parte.

En el 'XL Semanal' escribió Pérez-Reverte: “En la Academia, los acuerdos se toman por unanimidad o mayoría; pero allí, como en otros lugares, hay de todo. Eso incluye a acomplejados y timoratos. Es mucha la presión exterior, y eso lo comprendes. No todo el mundo es capaz de afrontar consecuencias en forma de etiqueta machista o verse acosado por el matonismo ultrafeminista radical, que exige sumisión a sus delirios lingüísticos bajo pena de duras campañas por parte de palmeros y sicarios analfabetos en las redes sociales”.

Rico explicó en su réplica cómo había “embestido” Pérez-Reverte “contra los miembros de la Academia que se negaron a hacer suya la petición que unos supuestos profesores” le habían enviado. Denunciaban “la sugerencia surgida en la Junta de Andalucía de imponer en las aulas los ‘todos y todas’, ‘los madrileños y las madrileñas’ y demás prevaricaciones por el estilo”. “Podía haber hablado de académicos tontos y talibanes, pero le parece preferible discriminar soezmente ‘tonto del ciruelo’ y ‘talibancita tonta de la pepitilla”, que Rico recoge del texto de su colega.

Pérez-Reverte replicaba ayer al texto “irrespetuoso y agresivo, venenoso incluso”, de su colega, que lo llamó “alatristemente célebre productor de best sellers”, hallazgo, el "alatristemente", que Reverte subrayó como “feliz”. El novelista sugería que Rico tiene la intención de acaparar los derechos de edición del 'Quijote' que elaboró para la Academia. Pérez-Reverte quería basarse en esa versión para un 'Quijotillo' infantil, pero observó que Rico quería derechos por ella. Le acusa de “manosear” Quijotes.

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Mensaje por Rogorn » Mié Oct 19, 2016 11:26 am

Odiando a Pérez-Reverte
Rafael García Maldonado - elmundo.es - 19/10/2016

Resulta cuando menos llamativo el odio que en determinados grupos de personas desata el escritor Arturo Pérez-Reverte; a saber: feministas, escritores sin apenas lectores y eruditos de la palabra o la pluma. Seguro que hay algún otro grupúsculo más minoritario entre la lista de odiadores del novelista cartagenero, pero ahora no quiero acordarme. Es prácticamente imposible abrir una red social y que entre las noticias principales no haya una polémica en la que se ha metido o -y es lo más frecuente- han metido a don Arturo. La última de las trifulcas no la he encontrado uno en los muros de Facebook y Twitter de poetas autoeditados o escritores imprescindibles de los culturales, ni siquiera en blogs de educadas señoritas llamados 'En mi coño mando yo', 'Mi raja es mía' o algo así, sino en las páginas de 'El País'.

Arremetía contra el autor de 'El tango de la guardia vieja' un hombre también polémico y rayano en la estulticia, de nombre -de este sí quiero acordarme- Francisco Rico. Académico de relumbrón, quijotesco, estirado y cínico como sólo sabe hacer un hombre de su talla intelectual, llamaba a Pérez-Reverte productor de best sellers, negándole no ya cierta calidad como narrador, sino la categoría de escritor a secas. Al parecer el señor Rico -que fue un personaje de la estupenda novela 'Hombres buenos', del propio Reverte, y de varias de su amigo Javier Marías- respondía a las palabras de una reyerta gramatical creada por el propio Reverte en las páginas de 'XL Semanal', donde daba duro a los académicos políticamente correctos que prefieren no tocar ni hablar más del desdoblamiento de género que tantas páginas de vesania está dando a España. Es decir, don Arturo y algunos más prefieren el sentido común (los españoles) frente a la conquista de las palabras por sectores feministas radicales y políticos oportunistas (los ciudadanos y ciudadanas de España).

Aunque coincida con Reverte en esta materia, es cierto que llamar a alguien a estas alturas "talibancita de la pepitilla" no ayude a calmar las aguas, por muy fanático y pesado que sea el lobby de igualdad de género en cuestión. Pero escribo esto no para echar más leña al fuego del supuesto machismo, la insolente chulería y lo mediocre literariamente que es don Arturo, sino para todo lo contrario. Soy lector desde que era muy pequeño, precisamente por las mismas razones que lo es el protagonista de tantos altercados: porque nací en una casa con una biblioteca muy grande. Cuando se ha nacido entre algodones librescos uno suele tener mucha afinidad y ciertos códigos cuasi masónicos con la gente que ha corrido la misma suerte. No sé, una hermandad en el escepticismo desde la cuna, el saber que los libros son y serán la más grata compañía en un mundo hostil e incomprensible. El cerebro ha debido de cambiar de tal manera cuando uno ha jugado al fútbol con porterías en los pasillos hechas de volúmenes de las obras completas de Pio Baroja -libros que a los dieciséis años pasaron a la mesilla de noche- que es inevitable no reconocer a uno de los tuyos, aunque sea de lejos. Que se haya o no pasado uno al bando de los narradores es una cuestión sin importancia, porque el verdadero escritor es un lector, un contumaz devorador de libros que un día se dio cuenta de que tenía algo digno que contar y de que creía tener idea de cómo hacerlo.

He leído la obra completa de Pérez-Reverte, sé de lo que hablo cuando hablo de él y de su literatura. Algo que no puede decir casi nadie de los que alegremente se pasa el día odiándolo de una manera cuasi profesional. Desde el primer libro de Alatriste hasta 'Hombres buenos', he disfrutado y aprendido con sus novelas lo que probablemente no sepa decir aquí. Reverte no quiere epatar, no quiere deslumbrar, quiere entretener, como él se ha encargado de decir muchas veces, hacer que lo pasemos bien y nos olvidemos del mundo. ¿Es que acaso hay algo poco noble en ello? ¿Es que no justifica una carrera literaria un planteamiento así? Son muy loables otros caminos: sea la perfección de la prosa, la búsqueda de un estilo barroco, deslumbrar con la sintaxis o el best seller puro y duro, pero no quita que lo que él hace sea un producto no sólo bueno, sino excelente. Porque no nos engañemos, como ya dijera Juan Benet, en literatura sólo se trata de una cosa desde el principio de los tiempos: tener algo que decir y cómo hacerlo, porque todo lo que nos rodea es un enigma. Y Reverte de enigmas, de aventuras y de viajes sabe, y lo demuestra con cada nueva obra. Tiene una imaginación poderosa, y eso ya es mucho en un escritor. También ha vivido intensamente -como Conrad, que antes de ser escritor fue marino y otros muchos-, sobre todo en la guerra, ahí donde un hombre y una mujer demuestran lo que son sin ambages, y ha leído más. Ello -su vasta cultura y experiencia- lo vuelca en las páginas, algo que tal vez sólo sepa ver ese lector perspicaz del que hablase Umberto Eco: el que ve la historia -planteamiento, nudo y desenlace- y el que ve mucho más lejos, con complicidad, codazos y algún guiño de ojos, emparejando su cultura con la del escritor en cuestión.

Pero más extraño aún es ver a este escritor tan exitoso siempre en el punto de mira de las mujeres; de las mujeres feministas que, claro está, no lo han leído. No sólo leyendo 'La Reina del Sur' o 'El francotirador paciente', sino cualquiera de sus novelas, se verá que todas están llenas de protagonistas femeninos: mujeres aventureras y valientes, heroínas, inquietas y luchadoras, viejeras, espías, artistas, etcétera. La mujer (la mujer inteligente) es el centro de las novelas revertianas, me atrevería a decir. Sé que -aunque yo escriba otras cosas y me mueva en otro estilo diferente al suyo- estoy entre esos afortunados que hemos comprendido y querido a Reverte. Da pena y cansa verlo envuelto en tanta escaramuza estéril. Pero qué importa, esperamos 'Falcó' y esperaremos lo que venga mientras los enemigos y las enemigas disertan sobre neocostumbrismo, igualdad de género y estilo sublime, ése del que por supuesto suelen carecer.

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Mensaje por Rogorn » Mié Oct 19, 2016 11:36 am

Francisco Rico, el Galateo
Luis Alemany - elmundo.es - 19/10/2016

Corre el rumor de que, como ocurre con los chistes de argentinos, las leyendas sobre Francisco Rico (Barcelona, 1942) las inventa Francisco Rico. Un bribonzuelo en la Academia, un seductor calvo, un fresco que cae bien, un colega encantador y temido, un geniecillo vanidoso, un marrullero al que se le perdona todo... Ahora, Francisco Rico, académico de la RAE, cervantólogo, responsable de la edición de 'El Quijote' de referencia en todo el mundo, se ha metido en la enésima pelea de su vida pública. Su antiguo amigo Arturo Pérez-Reverte, en vísperas de la publicación de su nueva novela, 'Falcó', le ha afeado en las páginas de 'El País' algún viejo agravio. No tiene pinta de que ninguno de los dos se vaya a asustar.

Tres anécdotas para explicar esa curiosa fachada pública de Rico. La primera tiene que ver con Andrés Trapiello, el novelista, poeta y diarista leonés, que, desde hace décadas, escribe sobre Cervantes y trabaja con 'El Quijote'. Suficiente para que Rico lo considerara competencia y se dedicara a mortificarlo. En esa pelea, Trapiello era el hidalgo solitario que iba a la contra y Rico, el molino de viento, la almendrita salada condenado a ganar. Lo curioso fue el desenlace de la querella. Según cuenta Trapiello en alguno de sus diarios, una noche sonó el telefonillo automático de su casa: "Soy Rico, baja". Y Trapiello bajó, quien sabe si para defenderse con los puños. Al contrario, el académico le dio un abrazo, se lo llevó a un bar, estuvo divertidísimo y, desde entonces, como si no hubiera pasado nada, amigos de y para siempre. El año pasado, cuando Trapiello presentó su 'Quijote' remozado, Rico apadrinó el libro y lo defendió de cualquier crítico que saliera a su paso.

La segunda anécdota tiene que ver con Javier Marías, el escritor que convirtió a Rico en un personaje mucho más conocido que cualquier otro colega suyo de oficio. Rico y Marías coincidieron en Oxford en la época de 'Todas las almas' y, por eso, se da por hecho que el filólogo es la inspiración del profesor Del Diestro de la novela: un truhán, un señor, un sabio, un pícaro. Rico, no contento con que el retrato ocultara su nombre, inició una campaña de presión sobre el novelista para que "inventara" un personaje llamado Francisco Rico. Lo logró en 'Negra espada del tiempo', donde Marías describió a Rico como "una gran eminencia, un primer espada, y muy severo". "Es muy temido, muy impertinente, muy cáustico". Rico debió de quedar encantado, porque, cuando Marías ingresó en la Real Academia Española, Rico leyó el discurso de contestación y acompañó al escritor en el trance.

Tercera memoria: el famoso artículo de los tres paquetes de tabaco diarios en 'El País'. Muy de memoria: el Gobierno acababa de endurecer la ley contra el tabaco en los espacios públicos. Rico publicó entonces un artículo que denunciaba la nueva norma como una intromisión en la libertad de los individuos. Todo era más o menos razonable hasta que llegó el último párrafo, una coda que venía a decir: "Y que conste que no he fumado un cigarro en mi vida". Al día siguiente empezaron a llegar mensajes al periódico: "Por favor, si es un fumador de tres paquetes diarios"... En defensa de Rico salió entonces Javier Cercas, que publicó un artículo en el mismo diario sobre la legitimidad de utilizar engaños así si sirven para apuntalar argumentos legítimos. Él asunto terminó en el inolvidable artículo 'Un lupanar de Arganzuela', de Arcadi Espada. Uno había encendido el fuego y el otro se había llevado el manguerazo.

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Mensaje por Rogorn » Mié Oct 19, 2016 10:47 pm

Efe - 19/10/2016

"Rico ha puesto punto final, pues yo también. Sería muy inelegante y de poco caballero que yo continuara y no quiero decir nada más". Estas son las únicas palabras que el escritor Arturo Pérez-Rervete ha querido decir sobre la polémica que ha mantenido estos días con el académico Francisco Rico en la prensa.

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Europa Press - 19/10/2016

El escritor Arturo Pérez-Reverte ha evitado este miércoles pronunciarse sobre la polémica con el académico Francisco Rico al asegurar con humor que desconoce de qué se le habla cuando se le pregunta por ello. "No sé de qué me hablas", ha señalado en una entrevista con Europa Press con motivo del lanzamiento de su nueva novela 'Falcó', dando a entender además que la polémica que ambos han mantenido a través de artículos de prensa está finalizada.

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Silencio tras los 'garrotazos' entre Pérez-Reverte y Rico por el uso del lenguaje sexista
Colpisa - 19/10/2016

Ni palabra. Arturo Pérez-Reverte se blinda en el silencio. "¿De qué me habla?" dice cuando se le pregunta por el duelo verbal a florete, acre y desabrido, que ha librado en la prensa con su compañero en la RAE, el cervantista e historiador Francisco Rico. Lo dicho, dicho está y queda en los papeles. "Siguiente pregunta", dice un severo y desafiante Pérez-Rerverte, que recibe a la prensa en una suite del Hotel Palace. Inútil insistir.
Última edición por Rogorn el Jue Oct 20, 2016 9:22 am, editado 1 vez en total.

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Mensaje por Rogorn » Jue Oct 20, 2016 8:42 am

A favor del uso inclusivo de la lengua y contra Pérez Reverte y la RAE
Francisco Garrido - paralelo36andalucia.com - 20/10/2016

Pérez-Reverte atiza de lo lindo a Francisco Rico, en las páginas de 'El País', por no apuntarse a la cruzada contra el lenguaje inclusivo de género en la RAE. Nada de extraño tiene esa actitud, pues las intervenciones públicas de este afamado novelista rebosan de un uso provocadoramente machista y grosero de la lengua. Todo viene, leo, de asuntos internos de la Real Academia Española de la lengua. El asunto en cuestión, veo, procede de un escrito de unos profesores andaluces que demandan la intervención de la RAE contra una instrucción orientativa de la Junta de Andalucía sobre la conveniencia de usar en las aulas un lenguaje inclusivo desde la perspectiva de género. Hablan estos profesores en su escrito de “prevaricación lingüística” y con ello se delatan como soplones de la policía lingüística ideológica que es la RAE. Las armas las carga el diablo y la RAE es hoy, mas que nunca, un peligro para el castellano. Es lo que tiene mantener instituciones inútiles que se reconvierten en útiles para lo peor: la defensa del uso sexista del lenguaje.

La lengua no necesita policía alguna, en lo que es esencial; la gramática. Los hablantes mandan. El pueblo, que es el único soberano de la lengua, habla como quiere y puede y en esa continua dialéctica entre querer y poder; la lengua cambia continuamente. Todo lo que se dice y se escribe si tiene significado socialmente compresible y consolidado es válido. Muchos de los usos que luego fueron celebrados como innovadores de la lengua comenzaron siendo tachados de violadores de la lengua. ¿Hablamos de Góngora? ¿Hablamos de Ruben o de Juan Ramón? ¿O hablamos, por hablar de otra lengua, de Joyce? La lengua es un cuerpo vivo en continuo cambio y el actor de ese cambio es anónimo, por más que se exprese, en ocasiones, a través de las grandes obras literarias. Al igual que no hay producción administrativa de sentido, como decía Merleau-Ponty, tampoco hay producción administrativa de gramática.

La instrucción de la Junta de Andalucía, aludida, no dice cómo los individuos deben hablar, como hace la RAE, sino cómo debe hablar el Estado. La lengua no necesita, es más le daña, ninguna policía lingüística, como la RAE o esos profesores-confidentes andaluces que se chivan a la RAE. El lenguaje inclusivo de género no pretende imponer normativamente cómo los individuos deben hablar sino advertir sobre lo que realmente hablan y si quieren hablar lo que hablan…y ofrecen forma de nombrar, hablar, distintas al uso patriarcal. Por ejemplo, usar el masculino genérico de “hombre” para designar a la humanidad no está ni bien ni mal dicho pero dice, expresa, lo que dice: una imagen patriarcal del mundo, tan falsa como injusta. Al igual que cuando escribo ” dios” y no “Dios” estoy diciendo cosas sobre mis creencias haciendo un uso económico y creativo de las mayusculas y las minúsculas, también lo hago cuando escribo “ciudadania” en vez de “ciudadanos”. Técnicamente el lenguaje inclusivo de género explora pòsibilidades expresivas y potencialidades estructurales de nuestra lengua que los sesgos patriarcales ni presentan.

Por estos motivos los usos lingüísticos de las instituciones públicas, como la enseñanza en este caso, deben estar delimitados normativamente. Y al igual que el Estado no puede fomentar la exclusión en las acciones públicas que emprende, tampoco lo puede hacer en un tipo determinado de acciones públicas, tan relevantes socialmente, como son los “actos de habla”. Las palabras contribuyen a hacer mundos, como nos enseñó Goodman o Lakoff, y el mundo que hace el uso sexista del leguaje es un mundo patriarcal y discriminatorio. ¿Deben los poderes públicos democráticos fomentar la discriminación en el uso de la lengua? Lo que no se dice ni se nombra no existe. El lenguaje inclusivo no opone una lengua femenina frente al uso patriarcal de la lengua, sino una lengua universal, es decir, una lengua más lengua, por que la lengua lleva la universalidad inscrita en ese núcleo duro de la gramática, como demostró Chomsky.

La semántica y la pragmática de la lengua no es pues neutral con respeto a los conflictos de poder que se dan en el contexto social donde se forman. Negar esto es como negar la lucha de clases o la dominación de género; lo hacen aquellos que tienen una posición dominante en esas mismas relaciones de poder que niegan. Los que más lo niegan son los que más lo practican. Ellos mismos, como Pérez-Reverte, son la prueba de que aquello que niegan es una evidencia. Por eso el empeño del discurso patriarcal, del que Reverte y la RAE representa una versión especialmente tosca, en afirmar la supuesta irrelevancia del género en la lengua. Si realmente esto es así, ¿por qué dedicarle tanto tiempo y esfuerzos a su combate? Como en las viejas tramas de la novela negra, seguir la pista de los beneficios del crimen es seguir la pista del criminal.

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Mensaje por Rogorn » Jue Oct 20, 2016 9:24 am

‘RAE Deluxe’
Luz Sánchez-Mellado - elpais.es - 20/10/2016

Me soplan mis fuentes en las cloacas que los capos de Telecinco andan preocupadísimos porque 'Sálvame Deluxe' pincha en audiencia y no lo reflotan ni llevando a Amador Mohedano a soltar sapos y culebras de Rocío Carrasco. Sí, ya sé que a los versados lectores no os suenan de nada esos pollos ni habéis catado jamás esa droga, pero ya está aquí una para chutarse lo que haga falta con tal de contároslo de primera mano. Decía, prosigo, que el 'Deluxe', como lo llamamos los muy toxicómanos, está de capa caída, y no me extraña. Teniendo tantas y tan alucinógenas trifulcas entre prohombres y promujeres de la patria, el opio de Vasile se queda en metadona.

Estábamos tan entretenidos con las reyertas del PSOE y las peloteras de Podemos cuando llega el pique de gallos, perdón, plumas, entre Francisco Rico y Arturo Pérez-Reverte, académicos de la Santa Madre RAE, y deja los navajazos de los políticos en juegos florales. Qué derroche de estilo, qué despliegue de léxico, qué somanta de obleas. Dos príncipes de las letras dándose estacazos poniendo primorosamente los puntos sobre las íes, las vírgulas sobre las eñes y las diéresis sobre las ues. Que si machista, que si agarrado, que si celoso, que si barriobajero, que si fatuo, que si flojo de remos. De todo menos tío bueno se han dicho Rico y Reverte en sendos artículos a propósito de ni me acuerdo qué excusa. Vamos, que se tenían ganas y se las han dado todas juntas. Me soplan mis fuentes en los parnasos que los próceres de la RAE están horrorizados ante tal espectáculo. Qué estrechos nos hemos vuelto. Acordaos de Calderón y Lope, de Vidal y Capote, y de Rosa Benito y Raquel Bollo poniéndose en clave de solfa y a los pies de los caballos. A todo esto, tan exquisitas diatribas han sido lo más pinchado de este diario. No me extraña. Donde esté una bronca de altura, que se quite un 'Poli Deluxe'. Que no pare la gresca. Y nosotros que la leamos.

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Mensaje por Rogorn » Jue Oct 20, 2016 9:26 am

Góngoras y Quevedos
Joaquín Fernández Sánchez - elpais.es (cartas al director) - 20/10/2016

Ya echaba de menos rifirrafes de alta calidad literaria como mantenían en su tiempo Góngora y Quevedo. Afortunadamente, he podido disfrutar estos días de las discusiones literarias de dos enormes académicos: Paco Rico y Arturo Pérez-Reverte. Ambos de pluma ágil, convierten en verdaderas joyas literarias sus ataques escritos. Todas las figuras retóricas, todos los recursos literarios se ponen al servicio de la infantería literaria de estos monstruos para pelear entre ellos, haciendo disfrutar de lo lindo a los que como yo, devoramos sus artículos letra por letra, punto por punto. Cada palabra, cada frase, cada corrección, cada insinuación que ambos escriben, rezuma tanta belleza y calidad que ya estoy ansioso por leer el siguiente asalto.
—Joaquín Fernández Sánchez. Pozorrubio de Santiago (Cuenca).

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Mensaje por Rogorn » Jue Oct 20, 2016 9:29 am

Duelos de pluma
Enrique García Máiquez - diariodecadiz.es - 20/10/2016

Los académicos Francisco Rico y Arturo Pérez-Reverte están batiéndose alatristemente con la fiereza de un duelo a espada. A batallas de sintaxis, campos de pluma. Los españoles tenemos una ancestral afición a las peleas entre escritores (como a las de gallos); pero convendría no cegarse en el espectáculo. Olvidemos, pues, los estirados desdenes de Rico a los éxitos de ventas de Pérez-Reverte, los reveses de éste a la avidez del otro y la vieja amistad revenida, para centrarnos en los dos detalles, fondo y forma, de auténtica importancia en la disputa.

En el fondo, estoy con Pérez-Reverte, que está irritado porque la RAE no concede amparo a los funcionarios a los que nos presionan para que usemos el lenguaje llamado no sexista, ése que consiste en destrozar el idioma a base de obviar la diferencia entre el masculino genérico y el sexo. A Pérez-Reverte le revuelve el estómago que la Academia diga que, aunque desaprueba en abstracto ese uso del idioma y de la idiomo, considera que corregir las instrucciones un tanto totalitarias de los gobernantes que lo promocionan sería meterse en política. A mí también me lo revuelve, porque si hay algo político, es la lengua, y todas las ideologías tratan de tergiversarla. No se me ocurre una misión más necesaria y más noble de la Academia que defender al español de tergiversaciones interesadas y con segundas.

Pero en la forma, Rico ha soltado un golpe magistral. Señaló que en el mismísimo artículo en que Pérez-Reverte arremetía contra el lenguaje de género, ¡lo empleaba! "Touché", tenía que haber concedido el novelista, aunque lo usaba muy leve y discutiblemente. En cambio, cambió el florete por el sable y arremetió con furia renovada. En el "touché", sin embargo, estaba el toque, porque la Academia debería intervenir para zanjar el efecto contagioso. En privado, casi todo el mundo echa pestes del lenguaje no sexista, pero cogemos, ay, un micrófono o un bolígrafo, y se nos pega. La presión y el miedo a que nos acusen de machistas (como también hace Rico con Pérez-Reverte) nos fuerza a perpetrarlo o, como poco, a dar algún rodeo lingüístico vergonzante. Pérez-Reverte volvió del revés el ejemplar aforismo de Gabriel Insausti: "Nada como una exhortación para desbaratar un buen ejemplo". Su ejemplo distorsionaba su exhortación, pero era un gran ejemplo. O la Academia echa una mano o acabamos todos y todas con el género y la génera.

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Mensaje por Rogorn » Jue Oct 20, 2016 9:32 am

Académicos en guerra
FJ Cristófol - laopiniondemalaga.es - 20/10/2016

La Real Academia Española de la Lengua, esa que «limpia, fija y da esplendor» al castellano, se ha unido a la moda de sacar la ropa sucia a la calle. Arturo Pérez-Reverte, el chico malo de la clase, y Francisco Rico, un catedrático que se dedica a la literatura medieval y renacentista, se han cruzado algunos artículos de opinión. Los dos últimos en 'El País'. Los académicos, como si fueran dos tronistas de 'Mujeres y hombres y viceversa', o dos muchachos recién salidos de su cita en 'First dates', se tiran los trastos de ida y vuelta para asemejarse al famoseo televisivo.

Cada uno a lo suyo. Rico, el ficticio novelista verdadero de Javier Marías, acusa a Reverte de querer acogerse al amparo de la RAE después de haberle atizado en sus artículos; Pérez-Reverte, por su parte, deja en bragas a Rico, al que parodia denominando «autor de 'El Quijote'». Reverte, que tiene la mala leche del que ha sobrevivido a cubrir alguna guerra en el escenario principal, se pone estupendo y acusa a Rico de tener únicamente motivaciones crematísticas en la Real Academia. Es decir, que el autor de la saga 'Alatriste' pega cañonazos acusando a Rico de ser un pesetero y, lo que es mejor, amenaza con bombas nucleares en los siguientes términos: «Quizá en otro artículo, más adelante, si es que el profesor Rico me anima a ello, pueda extenderme con espantables y jamás imaginados detalles sobre el asunto».

A la RAE lo que le faltaba es explicitar sus cuitas internas. Una entidad con más de trescientos años de historia y que está continuamente en el punto de mira por sus discutibles decisiones. Hay una cosa clara: si Pérez-Reverte tiene carnaza la hará trizas hasta que el pedazo más grande sólo se le quede entre los dientes.

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Mensaje por Rogorn » Jue Oct 20, 2016 9:57 am

Pérez-Reverte vs. Paco Rico: RAE Civil War. ¿De qué lado estás?
Javi Sánchez - revistagq.com - 20/10/2016

Dos de nuestros académicos, los Vengadores de la lengua Paco Rico y Pérez-Reverte, están reproduciendo a su manera la saga que hizo tambalearse los cimientos de Marvel: la Civil War. Tony y Steve, Iron Man y Capitán América, enfrentados entre sí por motivos intangibles. Etéreos. “Políticos”, como señalaba Pérez-Reverte el 2 de octubre en su tribuna ‘Patente de corso’, cuando empezó el conflicto. ¿El título de la columna? ‘Ni fija ni da esplendor’. Hablaba, claro, de la RAE, amenazada por “la política”, como Los Vengadores en el primer tercio de la peli del Capi. Un movimiento de “imbéciles” y “analfabetos” quiere hacerse con el control de la lengua de Cervantes para introducir el lenguaje inclusivo (¡Hail Hydra!): aniquilar el plural masculino, prestar más atención a la diversidad, reflejar la sociedad desde su primer constructo, la palabra. Ni Cráneo Rojo se atrevería a tanto.

Dentro de la Academia, un grupo de “acomplejados y timoratos”, tontos “del ciruelo o (...) de la pepitilla” amenazan con hincar la rodilla. Algo que, para el Capitán Academia, sería como ceder el control a una organización terrorista ubicua (¡Hydra inmortal!). Una amenaza entregada “al feminismo radical, a la incultura, a la demagogia políticamente correcta o a la simple estupidez”.

Porque así es nuestro Steve Rogers particular. La columna de Pérez-Reverte es, desde antes de la Civil War, como darle a un canijo de los años 40 un montón de drogas dopantes, un escudo más duro que un tanque, la licencia moral de ser otra vez el mejor... Y decirle que todo lo que tiene delante son miembros de la malvada organización (¡Corta un pusilánime y dos estúpidos ocuparán su lugar!). La patente de corso, en este caso, es una licencia para hundir dientes a palabras o palabrotas, ya sea fuera o en casa.

Y aquí está el problema: en la habitual sartenada de arreglar problemas con los nudillos,
(es posible que el vocabulario y hasta el propio cuerpo físico de Pérez-Reverte esté compuesto en un 90% de nudillos. Que haga la digestión con puños que trituran la comida. Que la sintaxis revertiana se componga de jab, crochet, uppercut donde los que no tenemos superpoderes tenemos que ceñirnos a sujeto, verbo y predicado) el Capitán Academia ha atacado a los de casa. ¿Justificadamente? Tío: Iron Man nunca tuvo que enfrentarse a Hitler. Puede que sepa mucho de iPhones y armaduras e inteligencias artificiales, pero jamás tuvo que beber pis de camello en el frente ruso.

"Y entonces llegó un día, un día como ningún otro, en el que los héroes más poderosos de la Tierra se unieron en contra de una amenaza en común, ¡Ese día nacieron Los Vengadores, para pelear contra los enemigos a los que un héroe solitario no puede vencer!". En el Universo Marvel original, el de los tebeos de Stan Lee y Jack Kirby en los años 60, el argumento de Civil War era una página cualquiera. Allí los superhéroes se pegaban entre sí a la menor, con egos vulnerables y respuestas desproporcionadas. Eran chiquillos borrachos de poder más que referentes morales absolutos. Eran la respuesta a Superman y Batman, monolíticos estandartes de la Luz y la Oscuridad.

El periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla, observador a distancia de la Academia, indagó en la columna del Capitán Academia (y lo que denunciaba o, mejor, lo que no denunciaba) unos días después, el 12 de octubre. Allí aparecían más personajes: Ignacio Bosque, Juan Gil, Álvarez de Miranda o Inés Fernández Ordóñez. Lo que en los tebeos son los Vengadores de bulto, gente como el Espadachín, Mantis, Hombre Maravilla, Mercurio, Bruja Escarlata... Secundarios sin tradición de colección propia, pero sin los que la serie no se entiende. Sí, Thor, Capitán América o Iron Man son protagonistas por su cuenta, pero en un tebeo de equipo como Los Vengadores, su dinámica es muy distinta. Sobre todo en un tebeo en el que TODOS Los Vengadores se han pegado alguna vez dentro de la mansión, mientras el mayordomo Jarvis preparaba té e hidromiel asgardiana.

En ese artículo de Ruiz Mantilla, ‘Los académicos y académicas discuten sobre sexismo lingüístico’ (un titular brillante que ya desdobla e incluye), es posible que salga parte de esa gente tonta del ciruelo o de la pepitilla para el Capitán Academia, tan convencido de que el. Lenguaje. No. Es. Sexista.

El problema de Civil War es que Tony y Steve están de acuerdo en lo básico (limpiar, fijar y dar esplendor), pero en desacuerdo en el cómo. El cómo, cuando tu labor consiste en salvar el mundo pegando muy fuerte a los malos en la boca, es básico. Y, aunque Rico y Pérez-Reverte están de acuerdo en el fondo (“¿pero cómo vamos a tocar las raíces del español?”. Un argumento que, para empezar, habría impedido que existiese dicho idioma si se hubiese aplicado a rajatabla al latín. Pero eh), tenían un problema en el cómo. Pérez-Reverte ha insultado al resto de Vengadores.

A Rico le hizo tanta gracia el titular de Mantilla que lo reaprovechó en el primer asalto real de la Civil War: El Hombre de Hierro de la Académica, nuestro cervantino más ilustre, le soltaba rayos repulsores al argumentario de Pérez-Reverte, tildándolo de cobardica por no dar nombres. Y diciendo que, más o menos, el que no se merecía el lustre que te da estar en la RAE es el escritor. Perdón, escritor es una categoría elevada: Rico le define como “alatristemente célebre productor de best sellers”. De esa gente que gana dinero vendiendo libros en vez de dedicarse a crear literatura.

Llamar cobarde a Pérez-Reverte tiene consecuencias: el Capitán Academia ha contestado hoy con un furibundo escudazo en toda la placa facial de RAE Man. En ‘Paco Rico, autor del Quijote’ -juego de palabras con ‘Pierre Menard, autor del Quijote’. Un relato de Borges en el que un escritor francés está convencido de que puede escribir el Quijote desde cero, aunque ya exista. Es Borges-, Pérez-Reverte tarda 14 palabras en atizar la capacidad de Rico para escribir en castellano o cualquier otro idioma (“confusa sintaxis y ortografía del texto”, “citar mal en latín”).
Después recuerda que un día fueron amigos, pero que todo se torció por -¡sorpresa!- las pesetas. El milmillonario Tony Stark es aquí Paco Rico, un hombre que vive para los derechos de autor, que se ha apropiado del Quijote como si fuese suyo y que sólo se pasa por la Academia por las perras. "Unos publicamos novelas con más o menos fortuna y otros manosean Quijotes sin rubor y a destajo.Pero en el caso de Paco Rico, en mi opinión, eso ha terminado por hacerle creer que posee una especie de derecho exclusivo, o de propiedad intelectual, sobre las palabras Cervantes y Quijote".

La paliza no se detiene ahí. Porque el Capitán Academia está hecho de nudillos, recordemos, y pone al menos 10 pares de ellos encima de la mesa en una despedida que es fácil de traducir: “Quizá en otro artículo, más adelante, si es que el profesor Rico me anima a ello, pueda extenderme con espantables y jamás imaginados detalles sobre el asunto”. Ojito con contestar que te parte el alma. Así que la pregunta no es “¿de qué lado estás?”, sino “¿quién se atreve a decirle algo al Capitán Academia?”.

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aik
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Mensaje por aik » Jue Oct 20, 2016 1:06 pm

A mí todo esto me da mucha pena, la verdad... :cry:
"Son Españoles los que no pueden ser otra cosa". (Cánovas)

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Lun Oct 24, 2016 11:28 am

Sin lustre
Pedro G Tuero - diariodecadiz.es 24/10/2016

A veces, y muchas más, me saca de mis casillas o entretelas oír esa distinción tan absurda del género, algo que tanto predomina y les es tan habitual y consustancial a estos izquierdosos políticos de hoy. Y no es la primera vez, mi atento lector, que escribo sobre este desaguisado. Hoy vuelvo a hacerlo debido a esa disputa -no solamente un cambio de pareceres- entre dos académicos de la Española. Ellos son A. Pérez-Reverte y F. Rico, insignes académicos que han empezado a batallar con "tuites" y columnas periódicas durante la pasada semana. Y todo, porque el primero de ellos, que inició el combate, en su artículo 'No siempre limpia y da esplendor' de 'El Semanal', criticó a sus compañeros de la Academia diciendo entre otras cosas que allí hay de todo: "Gente noble y valiente, y gente que no lo es. Académicos hombres y mujeres de altísimo nivel, y también, como en todas partes, algún tonto del ciruelo y alguna talibancita tonta de la pepitilla…". Además de reprochar -ahí la cuestión de fondo- la pasividad de tal Institución en la lucha contra los "delirios lingüísticos" que imponen el desdoblamiento de género en el lenguaje. El escritor llamaba "timoratos" a muchos de sus compañeros y además decía: "No todo el mundo es capaz de afrontar consecuencias en forma de etiqueta machista, o verse acosado por el matonismo ultrafeminista radical". Siendo el profesor Rico quien luego contestaba al novelista en un artículo de 'El País' en el que dejaba entrever su escasa admiración y debilitada amistad con don Alatriste.

El principio de economía en toda lengua nos dice que hay que emplear el menor número de unidades para funcionar y el de neutralización expone que cuando dos unidades lingüísticas no pueden diferenciarse en un contexto se debe emplear sólo una de ellas. En este caso, como se sabe, nuestra lengua opta por el masculino que sirve también para englobar al femenino. No obstante, la lengua española dispone de suficientes recursos para evitar ese discutido sexismo lingüístico; sin la necesidad de expresar los dos géneros que va contra toda regla o precepto de una lengua. Así, después de todo esto, este opinador de la cosa, le da toda razón a Pérez-Reverte. Porque, y es verdad, tenemos una acojonada Academia de la Lengua, muy pusilánime y timorata, que no se atreve a decir no para no entrar en motivos políticos, dice.

Y así nos va. Aquí en La Isla como en cualquier otro lugar de esta España aniquilada donde tanto se emplea esta majadería que comentamos. Con una RAE temerosa y equivocada que dentro de poco, y no es un decir, admitirá como nuevo académico al ínclito Zapatero. El verdadero hacedor y autor de todo este actual cataclismo que de él hemos heredado. Una Academia sin lustre, ni brillo, ni esplendor.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Oct 26, 2016 10:44 am

Chismes tristes
Susana Cordero de Espinosa - elcomercio.com (Ecuador)

2009, Madrid. A la Academia Ecuatoriana, entre cuatro academias americanas, le corresponde participar en el trabajo de la Comisión Permanente de la Asociación de Academias, en la Real Academia Española. Designada por la AEL, formé parte de dicha Comisión. Además de nuestra tarea cotidiana sobre el Diccionario de americanismos, asistíamos los jueves a la sesión de la Comisión de Neologismos, donde, entre otras personalidades como el actual director de la RAE, Darío Villanueva, Mario Vargas Llosa, de cautivante sencillez, Álvaro Pombo, Luis Goytisolo, Luis María Anson y otros inolvidables académicos, conocí a Francisco Rico, siempre caballeroso. Bajábamos luego a la sesión semanal del ‘pleno’, habitualmente iluminadora y tranquila, que duraba una hora.

Entonces conocí a Pérez-Reverte. De agobiante personalidad, hacía gala de reclamar y criticarlo todo, en actitud ruidosa y agresiva, por decir lo menos. Llamaba la atención, no por sus argumentos ni su sabiduría, sino por el torpe afán de ser el más importante, y poner en los plenos la impronta de sus reclamos y gritos rayanos en el insulto. Sus desplantes grotescos volvían aborrecibles sus intervenciones. Víctor García de la Concha, entonces director de la RAE, con admirable tacto impidió que un amigo académico respetadísimo, al que por delicadeza prefiero no mencionar, renunciara a dirigir un trabajo excepcional, al cual se deben logros esenciales para el camino del español en el mundo…

Octubre de 2016: Cunde en la prensa española la noticia del desencuentro entre Rico y Pérez-Reverte, a propósito del ‘sexismo lingüístico’, tema sobre cuya esterilidad concuerdan aquí y allá, los académicos. Su discordancia no radica en si empedrar o no el idioma con inútiles abundancias y repeticiones que acaban con toda voluntad de estilo, sino en que Rico censura la ambivalencia de PReverte quien, al referirse en un artículo suyo a algunos académicos, los califica de ‘tontos del ciruelo’ y ‘talibancitas de la pepitilla’, haciendo campar por sus fueros su mostrenco machismo; Rico, indignado, llama al creador del capitán Alatriste ‘el alatristemente célebre autor de bestsellers’ (opinión que comparto: la obra de PR se lee con gusto, no más). A Rico, como a tantos otros académicos, le rebela la grosería innata de PReverte de quien, con sus propias palabras (las de PR) insinúa que es de los académicos ‘a los que la Academia honra, y no de los que la honran’.

Simón Espinosa participó el 2014 en la Comisión Permanente, y no pudo asistir a ningún ‘pleno’ porque se había decidido no llamar a ellos a los académicos hispanoamericanos, dado lo grotesco de las discusiones originadas por PR. Simón, normalmente generoso en sus juicios, me comentó: ‘Es que durante veintiún años fue periodista de guerra’. Más allá de que PR tenga alguna razón en la carta con que contesta la indignada denuncia de Rico, no hay duda de que este es un caballero, mientras que aquel energúmeno, feliz de serlo, quiere -y quizá lo consigue- convertir los plenos en un campo de batalla sin tregua.

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Mensaje por Rogorn » Mié Oct 26, 2016 11:24 am

De la caballerosidad en la Academia Española
Matilde Sánchez - Clarín - 23/10/2016

Nace un bebé; es una serie que transcurre en Medellín. El narco pregunta: “¿Es hembra o varón?” Y en estas pocas palabras, un reclamo que en castellano comienza en las primeras señales de vida. La protesta por los femicidios actualizó esta semana la larga indagación sobre las marcas sexistas en el castellano, una lengua donde la gran mayoría de sustantivos tiene género y el plural mixto es siempre masculino. La lengua es el vehículo primario de los estereotipos, la herramienta que, por su cotidianeidad, los vuelve indetectables. En un valioso ensayo, el escritor peruano Julio Ortega observa que el español es “la lengua con más carga de tradición autoritaria, con más peso conservador y mayor incidencia de las pestes ideológicas del machismo, el racismo y la xenofobia”. Al leerlo, recordé el sublime cartel de un bar de Guadalajara, que prohibía “el ingreso de hombres con armas y mochilas mariconeras”.

Las marcas patriarcales atraviesan toda la lengua y es central al problema el hecho de que en nuestra lenguas las cosas y los conceptos –todo- tienen género aunque no tengan sexo. Pero si los oficios son particularmente excluyentes, el castellano reserva unos pocos desquites: caballerosidad, patria y hombría son algunas de las paradojas compartidas gracias al artículo –no obstante, carecen de conceptos simétricos, a menos que las creamos compensadas con la palabra ‘víctima’, uno de los pocos femeninos universales.

Los debates sobre sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer llevan años zumbando en la Real Academia Española y estallaron este mes en un artículo de Arturo Pérez-Reverte, quien fustigó a la Junta de Andalucía por su instrucción de implantar en las aulas “el ridículo desdoblamiento de género” –los consabidos ‘miembros y miembras”, “todos y todas” Con el título 'No siempre limpia y da esplendor', Pérez–Reverte reclamó a sus pares más coraje (!) para resistir la embestida: “No todo el mundo es capaz de afrontar consecuencias en forma de etiqueta machista, o verse acosado por el matonismo ultrafeminista radical, que exige sumisión a sus delirios lingüísticos”. El escritor, a quien parece surgirle de natural el ademán de hidalgo, observa que en la RAE hay “académicos hombres y mujeres de altísimo nivel, y también, como en todas partes, algún tonto del ciruelo y alguna talibancita tonta de la pepitilla” (nótese que son cuatro palabras injuriosas contra el varón y seis contra la mujer, y que estas últimas tienen más sílabas, pues duplican la injuria al alargarse en diminutivos. Que, de paso, las vuelven niñas...) ¿Pero valdrá la pena el patrullaje policíaco de cada sílaba? Le replicaron sus pares: el filólogo Juan Gil recordó que “la cuestión es política y la respuesta debe ser asimismo política”. Y luego Francisco Rico, que lo llama el “alatristemente célebre productor de best sellers”, lo acusa de emplear “sexismos y desdoblamientos según mejor le conviene”.

Quien primero estudió el tema fue Alvaro García Meseguer en el ensayo "¿Es sexista la lengua española?", de 1994. Según él, “una misma situación de la realidad, sexista o no, puede describirse con un mensaje sexista o no. Sexismo social y sexismo lingüístico están relacionados pero no deben identificarse”. Meseguer llama a una toma de conciencia en la expresión.
Podemos remediar unas pocas entre las muchas marcas sexistas en la palabra; confiar en que, en el momento de mayor circulación verbal que haya conocido la humanidad, erosionamos la historia de la lengua simplemente por acumulación de un presente que la deja atrás. ¿Ayuda empezar por la palabra escrita, cualquier signo aunque no tenga un sonido? El desdoblamiento de género es una solución farragosa, inaplicable a la literatura. Algo se resiste a cambiar en esa brecha entre la letra y el abecedario.

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