1296 - 06.05.2018 - Legítima defensa y otros fascismos

Los artículos de la columna de Pérez-Reverte en ‘El semanal’ y otros escritos suyos

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Rogorn
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1296 - 06.05.2018 - Legítima defensa y otros fascismos

Mensaje por Rogorn » Dom May 06, 2018 3:42 pm

LEGÍTIMA DEFENSA Y OTROS FASCISMOS

Escribo esto un poquito condicionado, porque casi nunca tuve suerte con la justicia y los jueces en España. Mi experiencia es poco satisfactoria. En los años 80, tras un reportaje sobre la ultraderecha, un juez que tocaba esa música me quiso empapelar por mencionarlo, aunque luego, tras apelaciones y recursos, todo quedó en nada. Peor suerte tuve cuando un individuo pretendió sacarme 80.000 mortadelos acusándome de plagio, y tras ganarle tres juicios se dio la casualidad de que el último cayera en manos de una compañera de profesorado en la misma universidad, puerta con puerta, del abogado de mi parte contraria (naturalmente, nada tuvo que ver eso con la sentencia; lo cuento sólo como simpático y superfluo detalle costumbrista). Hasta el episodio más reciente tiene su puntito de recochineo judicial: un miserable que me cubrió de calumnias fue absuelto porque, aunque se reconocen en la sentencia las mentiras y las calumnias, según el texto yo soy personaje conocido pero el calumniador no lo es; y eso le da perfecto derecho a inventar y publicar un currículum chungo con absoluta impunidad. Lo punible, claro, habría sido lo contrario. Que yo me ciscara en su puta madre. Ahí sí me habrían sacudido bien, sus señorías.

Con el ánimo templado por tan deliciosos antecedentes, y otros que omito por no aburrir –una vez gané un juicio en Canarias, pero tardé meses en creérmelo–, leo la sentencia sobre el anciano de 83 años al que un jurado popular se ha pasado por la piedra por matar a uno de los dos ladrones que asaltaron su casa. Por suerte para el matador, me digo, no era personaje conocido; porque en tal caso tal vez le habría caído una temporada más larga y ejemplarizante. Pero tuvo suerte. Como se trataba sólo de un abuelo que no escribe novelas ni firma artículos ni sale en la tele, que dos facinerosos se le metieran en casa y le dieran una buena estiba a él y a su anciana esposa, y que él agarrara una pistola y –a sus 83 años, insisto– le pegara un tiro a uno de ellos, y luego le pegara otro tiro más, le ha costado sólo dos años y medio por rápido de gatillo. El abuelo «podía haber utilizado otras alternativas igual de efectivas», dice la sentencia; como, por ejemplo, «la mera exhibición del arma o efectuar un nuevo disparo al suelo en espera de disuadir al asaltante». Así que, bueno. Eso. Treinta meses de talego de los que sí se cumplen. Si no lo indultan antes, saldrá con 86 tacos de almanaque y podrá, reintegrado al fin a la sociedad contra la que obró, rehacer su vida.

Imaginen, con cuanto acabo de contar, cómo lo supongo de crudo el día, o la noche, en que dos treintañeros malosos decidan hacerme una visita a domicilio: mi procedimiento a seguir, habida cuenta de que aún no tengo atenuante octogenario, pues soy un vigoroso adulto de 66 tacos. A ver cómo convenzo al juez o al jurado de que, si le suelto un escopetazo con postas a uno que se cuele en casa a las tres de la madrugada, lo habré hecho tras considerar serena y fríamente si no tendría a mano otras alternativas igual de efectivas, o si la mera exhibición del arma, una vez encendida la luz para que la vean, no bastaría para disuadir a la peña. Porque, a fin de cuentas, yo soy personaje conocido –«Reverte se carga a dos pobres intrusos nocturnos y anónimos sin averiguar sus intenciones»–; y ellos, criaturas tratadas de modo injusto por la sociedad capitalista, a los que mi perdigonada fascista privaría de la posibilidad de una reinserción idónea.

Así que aquí ando, oigan. Preparando mi defensa judicial por si luego no me da tiempo. Estableciendo un protocolo. Antes que nada, si abro los ojos y encuentro a alguien en mi dormitorio, deberé encender la luz y preguntar si ha entrado a robar o a pedirme un autógrafo. Después, una vez confirme sus intenciones delincuentes, averiguaré si va armado de pistola o navaja, a fin de que mi respuesta, en caso de ser violenta, sea también proporcional. Nada de escopetazo si lleva pistola, ni de pistoletazo si lleva navaja, ni de sable de caballería si lleva garrote. Cuidadín con eso, que los jueces se fijan mucho. En el peor de los casos, si va artillado, procuraré que él dispare primero; y sólo en caso de que no me mate, dispararle yo. Aunque sin matarlo, por supuesto. Porque si me lo cargo, sin duda alguien apreciará en lo mío un exceso de legítima defensa. Así que lo primero será tirar al aire. Pum. Y sólo si eso no lo disuade podré apuntar a una pierna; aunque procurando, claro, no darle en la femoral, porque entonces palma y la liamos parda. Y a la cabeza, desde luego, ni se me ocurra. Ahí sólo podré dispararle en caso de que él me haya matado antes. Y aun así, ya veremos.

XL Semanal, 6 de mayo de 2018

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Rogorn
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Re: 1296 - 06.05.2018 - Legítima defensa y otros fascismos

Mensaje por Rogorn » Dom May 06, 2018 3:46 pm

Condenan a dos años y medio de cárcel al anciano que mató al ladrón que asaltó su casa en Arafo
Pedro Murillo - elpais.com - 12/04/2018

Jacinto Siverio, el hombre de 83 años que mató a un atracador que había entrado a su domicilio en Arafo (Tenerife) en 2015, ha sido condenado a dos años y medio de cárcel por un delito de homicidio, con la eximente incompleta de legítima defensa. La sentencia de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife también recoge una condena de dos años de prisión por tenencia ilícita de armas, si bien acuerda su suspensión bajo el compromiso de que no haya nuevos delitos. El acusado deberá indemnizar con 20.000 euros a la madre del fallecido.

Dada la duración de la condena, el octogenario tinerfeño tendrá que ir a prisión a pesar de que la Fiscalía había solicitado durante el juicio que se suspendiera la pena de tenencia ilícita de armas y que se le eximiera del delito de homicidio. El jurado popular emitió sin embargo un veredicto condenatorio, por siete votos a favor y dos en contra, al entender que el anciano, si bien actuó en defensa propia y la de su familia, tenía otras alternativas para salvaguardar su integridad física y la de su esposa sin matar al asaltante.

Los hechos sucedieron en la noche del 1 de marzo de 2015 cuando dos hombres entraron a robar en la finca de Siverio, que contaba por ese entonces con 80 años, disfrazados con caretas y armados con un formón y una pistola, que era simulada. Tras franquear el muro exterior, dice el fallo, entraron en una edificación anexa donde se encuentra una barbacoa, en la que se encontraba el condenado, y le obligaron a abrir la puerta de acceso al domicilio.

En la vivienda se encontraban la esposa y la cuñada del acusado, de 69 y 64 años, que se asomaron a la ventana del dormitorio alertadas por el ruido. Ya dentro del domicilio, al menos uno de los asaltantes sujetó a la esposa de Siverio, mientras la hermana logró encerrarse en el aseo de la vivienda. Mientras los agresores exigían la entrega de dinero en efectivo, relata el fallo, Siverio se dirigió al dormitorio para sacar de una caja cerrada con llave depositada en un armario un revólver marca Ruby del calibre 38. Portando el arma en la mano, regresó al hall en el que se encontraba su esposa con los asaltantes, y realizó un primer disparo que impactó en el zócalo de la pared del hall. Volvió a disparar y esta vez alcanzó el lado izquierdo del rostro del asaltante cuya muerte le ha costado la condena al acusado. Según la autopsia, tenía herida de entrada por encima del labio superior, y el proyectil le desgarró la yugular y salió después por el lado derecho del cuello. El atracador aún pudo trasladarse herido hasta el patio trasero de la vivienda, donde se desplomó y falleció como consecuencia de la hemorragia.

La sentencia detalla que en el transcurso del asalto a Siverio le encañonaron en la sien con una pistola simulada y le golpearon, por lo que sufrió diversos eritemas y heridas. Los asaltantes agredieron también a su esposa y le dejaron varios hematomas y erosiones en las piernas y la mano, además de un trastorno de estrés postraumático, secuelas en las manos y artrosis postraumática.

Fuentes de la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife han confirmado a EL PAÍS que se trata de un veredicto insólito y que recurrirán al Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) y al Tribunal Supremo al considerar que ha quedado probado que el anciano actuó en todo momento en defensa propia y que no disponía alternativa alguna, salvo el revolver para defender a su mujer y a sí mismo. La defensa también recurrirá el fallo.

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agustinadearagon
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Re: 1296 - 06.05.2018 - Legítima defensa y otros fascismos

Mensaje por agustinadearagon » Lun May 28, 2018 8:31 am

España paraíso de delincuentes.

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