Vida y tiempos de Diego de Alatriste y Tenorio (4ª edición)

Comentarios y noticias sobre la saga de novelas ‘Las aventuras del capitán Alatriste’

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Rogorn
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Vida y tiempos de Diego de Alatriste y Tenorio (4ª edición)

Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:08 pm

VIDA Y TIEMPOS DE DIEGO DE ALATRISTE Y TENORIO (1582 – 1643)

(Por favor, no responder en este hilo. Aportaciones y comentarios aquí: http://www.capitan-alatriste.com/module ... =8115#8115)

Al igual que les habrá pasado a muchos, habiendo leído las novelas del Capitán Alatriste y encontrádolas de gran provecho y disfrute, a uno le pica la curiosidad por saber algo más, y así busca un libro por aquí o una página web por allá, y empieza a apuntar cosas en un folio. Luego ese folio pasan a ser varios, y cuando están repletos de fechas y flechas, uno decide que hay que ponerlo todo como Dios manda, y abre un documento de Word nuevo. Craso error, pues uno ya no podrá parar de tirar del ovillo hasta que termine de desenredarse, si tal cosa es posible.

Pongo el resultado de mis pesquisas aquí pues, por si a alguien más que a mí le es útil. Como hay que empezar y acabar en algún sitio, este hilo está organizado en 61 mensajes distintos, uno por cada año de vida de Diego de Alatriste y Tenorio. Esto no hace más que rascar la superficie, y hay mucho que añadir aún en el futuro. Con lo que me ha llevado hasta ahora y lo que queda por rellenar, no creo que vaya a meterme a más, al menos a corto plazo. Si alguien quiere ser un Elcano para mi Magallanes, puede añadir los aconteceres de los años de vida que le quedan a Íñigo de Balboa y Aguirre.

Aparte de para mi propio solaz, cuando iba componiendo el asunto iba pensando en aquellos que, sea en público o en privado, imaginan aventuras aureoseculares, bien jugando a rol o bien escribiendo relatos a la vieja usanza. Por supuesto que ya habrán hecho sus investigaciones, o puede que se les dé un ardite la realidad, pero pienso que a lo mejor les gustaría saber que si por ejemplo, sus brav@s imaginari@s quieren ir a oír misa de doce al Pilar el 24 de mayo de 1591, se van a encontrar en su camino al pueblo zaragozano levantado casi en armas (o sin casi) contra el mismísimo enviado del rey de las Españas Felipe II, y que el participar o no en los sucesos de tal jornada puede influir decisivamente en el resto de su estadía maña. O quizá puedan seguir su camino sin más, y el suceso sólo les proporcionará algo que relatar en la próxima posta. También estaría bien saber que si alguien llega a Madrid queriendo ver a Felipe III en 1603, que vaya cogiendo la N-VI, porque la Corte estará en Valladolid unos cuantos años todavía. Y como ello, otros aconteceres más o menos famosos en aquellos lugares donde España gana o pierde terreno cada día. Sólo espero no haberle arruinado alguna idea a Grandes del lugar como Maese Targul para las próximas fazañas de sus brav@s, contando aquí algo que mejor hubiera estado oculto. Declárese anatema todo lo relativo a 1621 en adelante si así fuere el caso.

Lo debajo puesto no es más que un esqueleto, y aún así con muy poco hueso, producto de unos pocos días y unos pocos manuscritos recopilados por un simple aficionado, así que exhorto a cualquiera que tenga acceso a material sobre este tiempo o un carné de biblioteca por algún cajón, que me busque más carne que poner (o corrija la posición de algún hueso si menester fuera), para así mejor conoscer el tema que nos ocupa. Mándeseme cualquier dato o detalle que vuesas mercedes averigüen por mensaje privado, y yo me encargaré de añadirlo. De hecho, quizá sea un servidor el menos indicado para continuar la empresa, ya que, al igual que mi paisano Alatriste, zarpo pronto rumbo a tierras de herejes a ganarme las habichuelas, y también al igual que él y su escudero, uno echará de menos algo en cristiano que leer. Pero también por ello esperaré las nuevas de mis compatriotas con más ganas. A cambio podré encontrar noticia sobre lo que por allí se dice, se habla y se comenta sobre los nuestros, o por si acaso algún bravo o brava tiene la poca fortuna de verse obligado a visitar tales lares, que vaya bien informad@.

Si al cabo de un cierto tiempo el asunto no queda enteramente carente de mérito, a lo mejor los ministradores del sitio consideran añadir el contenido a su biblioteca, donde poder ser leído al sabor de cada cual. De momento, quien algo me enviare, que el nombre del escribano original me citare, que de ley es – y además así nos aseguramos de que dos no citen lo mismo.

Gracias por la atención y a Targul por su material cedido.

Bibliografía ya ‘deshuesada’:

Richard Bonney: ‘The thirty years’ war 1618-1648’
Robin Briggs: ‘Early modern France 1560-1715’
José Tomás Cabot: ‘La vida y la época de Felipe II’
José Calvo Poyato: ‘Felipe IV y el ocaso de un imperio’
Manuel Fernández Álvarez: ‘Felipe II y su tiempo’
Antonio Feros: ‘El duque de Lerma’
Winifred Glover: ‘Exploring the Spanish Armada’
Ricard Ibáñez: ‘Juego de rol del Capitán Alatriste’
Robert Jean Knecht: ‘Richelieu’
Derrick Murphy et al: ‘Britain 1558-1689’
Derrick Murphy et al: ‘Europe 1450-1661’
HEL Mellersh et al: ‘The Hutchinson chronology of world history’
Michael Roberts: ‘Gustavus Adolphus and the rise of Sweden’
Graham E Seel et al: ‘The early Stuart kings 1603-1642’
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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:09 pm

31 de diciembre de 1581

En este momento en España reina Felipe II, de 54 años de edad, que está residiendo temporalmente en Lisboa, ya que habiendo enviudado recientemente por cuarta vez, y tras la muerte sin descendencia del rey de Portugal, acaba de añadir a sus ya vastos dominios la Corona lusa, que no sólo comprende la parte de la Península Ibérica que él no gobernaba ya, sino también importantes posesiones y rutas comerciales en todos los continentes. Esto, obviamente, aumenta la alarma y la enemistad de las otras potencias europeas: Inglaterra, donde reina Isabel I de Tudor, protestante anglicana, y Francia, donde el rey es Enrique III de Valois. Los dos intentarán perjudicar por todos los medios al ‘demonio del Mediodía’ que reina en Madrid. Sin embargo, mientras en España la autoridad real de Felipe II es indiscutida (lo cual no significa que sea obedecido siempre o popular en sus decisiones), Isabel y Enrique van a tener muchos problemas con las divisiones religiosas de sus respectivos reinos, e incluso tendrán que hacer frente a intentos de derrocarles como monarcas.

Francia lleva 20 años de guerras de religión internas entre católicos y protestantes (llamados ‘hugonotes’), lo cual no sólo está empobreciendo el país, sino también imposibilitando que sea una potencia de nivel continental. Muchos católicos no tragan a Enrique III por considerarle demasiado permisivo y acomodaticio con los hugonotes y porque se rumorea que es homosexual. Felipe II tiene una gran amistad y próspera relación con la más poderosa familia católica de Francia, los Guisa, a quienes apoya siempre que puede, incluso en contra de su rey si es necesario.

Por su parte, Isabel tiene al enemigo en casa. Su prima María, católica, fue apartada del trono en 1568 y huyó a Inglaterra, donde Isabel hace trece años que la tiene bajo arresto domiciliario, con lo cual se ha convertido en el estandarte de los católicos ingleses. La ‘Jezabel inglesa’, que ha restablecido el culto anglicano con el que su padre Enrique VIII rompió con Roma, empieza ahora a introducir una severa represión contra los católicos, y financia personalmente acciones de piratería contra naves y posesiones españolas y portuguesas. Mientras, el rey de Escocia ahora es el hijo calvinista de María, Jacobo VI. Isabel, de 48 años, lleva casi toda su vida resistiendo las presiones de la nobleza inglesa para que se case y tenga descendencia, y a estas alturas de su vida tal cosa es ya irreversible. Sin embargo, nunca ha dicho a quién nombrará su sucesor, para mantener a todos sobre ascuas y evitar la formación de facciones.

En sus posesiones de los Países Bajos (17 provincias en lo que hoy es Bélgica, Holanda, Luxemburgo y parte de Francia), Felipe II está librando una encarnizada guerra militar, mercantil y religiosa contra las Provincias Unidas. Éstas son siete provincias del norte, protestantes y de habla neerlandesa que aquí llamaremos Holanda para abreviar (aunque en sentido estricto ‘Holanda’ es sólo una de esas siete, equívoco que se sigue manteniendo aun hoy en día). Este año las Provincias Unidas acaban de firmar el Acta de Abjuración, por la que, tras varios años de guerras, cercos, juicios, desmanes y revueltas, han decidido rechazar la autoridad legal del rey de España, quitando su retrato de las monedas y su nombre de los documentos oficiales. De hecho, el nuevo juramento de los servidores públicos holandeses es ‘ser leal y obediente a los Estados Generales contra el rey de España y sus seguidores.’ Además, para sustituir a Felipe II, los holandeses han invitado al hermano y heredero del rey de Francia, el duque de Anjou, a convertirse en su ‘príncipe y señor’. Sin embargo, dado el carácter débil, vano e impredecible de Anjou, sobre el terreno el hombre fuerte y auténtico héroe holandés es el estatúder Guillermo de Nassau, príncipe de Orange, a quien apodan ‘el Silencioso’ o ‘el Taciturno’, antiguo servidor de la causa española y ahora líder de una gran campaña de desprestigio sobre Felipe II (la famosa ‘leyenda negra’) y a cuya cabeza el rey español ha puesto precio.

Leyenda o no, negra o no, los holandeses odian a Felipe II, y aprovechan las sombras de su reinado para desprestigiarle e intentar sumar adeptos. Entre tales ‘sombras’ está el haber tenido hijos fuera del matrimonio, el haber encerrado a su propio hijo y heredero Carlos (fallecido durante su prisión), y el haber ordenado una salvaje represión en Holanda por medio del duque de Alba que ha acabado con varios notables holandeses que lucharon junto al padre de Felipe II muertos y el descontento general. También se habla de la temible Inquisición, pero lo cierto es que desde 1562 hasta la muerte de Felipe II, sólo 6 protestantes serán quemados en sus hogueras. Más causa tienen para preocuparse aquellos acusados de blasfemia, bigamia o sangre impura, que muchos habrá todavía. Aún así, en todo el reinado de Felipe II, de 40.000 casos vistos por la Inquisición salieron 250 ejecutados. Muchos más morirán en Francia u Holanda por razones religiosas que en España.

Tras haber perdido mucho terreno en los Países Bajos en los años anteriores, las tropas españolas están recuperándolo. Ahora mismo las hostilidades se concentran en la región de Brabante, objetivo Amberes. El gobernador general de las tropas españolas en Flandes y Holanda es el brillante Alejandro Farnesio, sobrino de Felipe II (hijo de su hermana) y participante en Lepanto hace diez años.

Otro complicado asunto que aún colea es el del asesinato de Juan Escobedo, secretario de Juan de Austria, gobernador de Holanda antes que Farnesio, ordenado por Antonio Pérez, secretario de Felipe II, con la (más que probable) anuencia del rey. Esto último no se sabe con seguridad, pero sería un escándalo de demostrarse, aunque los mentideros lo dan por seguro. Al parecer, Pérez había malmetido para que pareciera que Juan de Austria y Escobedo estaban complotando desde Holanda en contra de Felipe II, y así obtener licencia real para deshacerse de su rival Escobedo. El juicio contra Pérez, y la resolución de todo el tema en general, se está alargando bastante, y todavía dará mucho que hablar.

El único aliado constante de España es el Sacro Imperio Romano (o el Imperio, para abreviar), no en vano el padre de Felipe II era Carlos I de España y V de Alemania, con título de Emperador. Al abdicar en 1556, éste dividió sus posesiones entre su hijo Felipe (las ibéricas, itálicas y neerlandesas) y su hermano Fernando (las centroeuropeas, con título de Emperador). Sus territorios abarcan las actuales Alemania, Austria, Chequia y Eslovaquia. Aunque el Emperador es el jefe nominal del gobierno, el poder local auténtico radica en una treintena de príncipados y una cincuentena de obispados. Los más importantes son los siete príncipes electores, así llamados porque son ellos quienes eligen al Emperador de por vida tras la muerte del anterior, que no tiene por qué ser su hijo necesariamente. Éstos son el duque de Sajonia, el margrave de Brandemburgo, el rey de Bohemia, el conde del Palatinado (Pfalz) y los arzobispos de Maguncia (Mainz), Tréveris (Trier) y Colonia (Köln). En este momento, el Emperador es Rodolfo II, nieto de Fernando. Puede parecer extraño que Carlos le diera Holanda a Felipe, un territorio difícil de defender desde España, en lugar de a Fernando, pero había razones: cuando el reparto se hizo, Felipe era rey consorte de Inglaterra, ya que su esposa en ese momento (la segunda), era la reina María de Inglaterra, hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón. Así pues, Carlos pensaba que Felipe podría ocuparse de Holanda desde una privilegiada posición en Londres, pero al morir María en 1558, Felipe no sólo dejó de ser rey de Inglaterra, sino que además el trono pasó a una protestante, Isabel I, su gran enemiga y aliada natural de los rebeldes holandeses. Así pues, fue este simple hecho – el haberse casado con una inglesa - lo que puso la carga holandesa sobre los hombros españoles en lugar de sobre los imperiales.

Sin embargo, dado que en ambos países reinan miembros de la misma dinastía, los Habsburgo, es natural que se alíen en lo que puedan – aunque la ayuda simpre va más de Madrid a Viena que al revés. De hecho, la motivación familiar entre los Habsburgo se lleva a menudo demasiado lejos, y muchos de sus miembros acaban casándose entre sí (fenómeno llamado ‘endogamia’), lo cual producirá una visible degeneración física y mental de los hijos engendrados por dichos matrimonios - el propio Felipe II estaba emparentado con tres de sus cuatro esposas, a pesar de que cada una era de un país distinto. Otro ejemplo es el propio Emperador Rodolfo, que sufre ataques de demencia a sus 30 años.

Tampoco Italia es el país que conocemos hoy (Alemania e Italia no se unificarán como naciones hasta el siglo XIX). En este momento son un mosaico de principados y ducados, algunos autónomos, otros ocupados por otras potencias y otros cambiando de manos, bien por guerras e invasiones o bien por disputas sucesorias cuando muere el dirigente de turno. Con cierta frecuencia, pequeños territorios atraen grandes disputas entre las potencias hegemónicas del momento. Los principados italianos son casi todos católicos, pero los alemanes están muy divididos entre católicos y protestantes, a su vez subdivididos en luteranos y calvinistas, que a veces incluso se enfrentan entre sí. Lograr cambiar el signo religioso de cuantos más de estos principados mejor será el objetivo de ambos bandos.

El calvinismo está emergiendo con gran fuerza y ganando adeptos con rapidez entre las clases dominantes, sobre todo debido a su creencia de que la riqueza es un signo de haber sido elegido por Dios para salvarse tras la muerte. Uno de los principales estados calvinistas, que tenderá a aglutinar a los descontentos protestantes y anti-Habsburgo, es el Palatinado, tras convertirse a esta religión el conde Federico III hace veinte años. Esto obedece al principio religioso dominante en la epoca, acordado en 1555, llamado ‘cuius regio eius religio’ (cada región su religión). Por él, cada estado debe tener sólo una confesión religiosa, la misma para los gobernantes que para sus súbditos, por lo que si un gobernante se convierte a otra confesión o el territorio es conquistado, la religión oficial de la zona cambiará y se prohibirán las demás.

El resto de naciones del mundo van a quedar fuera de nuestro ámbito. Sin embargo, cuando alguna tenga un papel preponderante durante unos años, como Dinamarca o Suecia, nos ocuparemos de ellas. Otras, como Marruecos, Hungría o Turquía, harán apariciones esporádicas, y alguna noticia de las colonias europeas en América y Asia tendremos también.

Los reyes de cada nación europea tienen un gran prestigio, pero ninguno puede gobernar a su antojo, debiendo contar con los nobles de sus cortes y los parlamentos, dietas, juntas, consejos o asambleas que cada costumbre establezca, muy distintas unas de otras, pero con un elemento común: si el monarca se muestra débil, los nobles intentarán aprovechar y acaparar cuanto más poder mejor, incluso llegando a intentar convertir a su familia en la dinastía reinante del país si la ocasión se presenta. En el caso español, más o menos cada tres años el rey ha de convocar Cortes en Castilla, Aragón, Cataluña y Valencia. Estas Cortes sirven para exponer quejas, discutir cuestiones de todo tipo y sobre todo para que el rey pida y los procuradores voten los impuestos que se acuerden. A diferencia de las otras en España, a las Cortes de Castilla sólo asisten los procuradores que representan a los ‘pecheros’ (los que pagan impuestos) de las 19 ciudades más importantes del reino. No asisten la aristocracia y el clero, ya que éstos están exentos de pagar impuestos. Castilla es el reino que más paga y que más sostiene a la Corona, mientras que los demás, que tienen sus propias Cortes, fueros y leyes, consienten en tener al monarca castellano como su rey, y a un virrey que le represente, pero nunca se prestan fácilmente a darle hombres y dinero, lo cual es motivo continuo de roces. Felipe II reina sobre 15 millones de súbditos: 8 en España, 3 en Holanda y 4 en los territorios italianos de Milán, Nápoles, Sicilia y Cerdeña.

Ver a Felipe II o hablar con él en público no tiene excesivas consecuencias o importancia: en tales ocasiones recibe de pie apoyado sobre una mesa o consola, permaneciendo inmóvil y en silencio durante toda la audiencia. Afectar las decisiones del monarca requiere tener la oportunidad de hablar con él en privado en alguna de sus residencias reales, y ser recibido en tales estancias es prácticamente imposible para la gran mayoría de los súbditos. En la corte española hay sólo tres oficios palaciegos que dan a sus titulares derecho a entrar en las cámaras privadas del rey, por lo que hacerse con ellos es más codiciado que una secretaría o incluso un puesto en un Consejo. El primero y más destacado es el sumiller de corps, cabeza de la cámara real, que puede dormir cerca de la habitación del rey. Su deber más importante, y el que dota a este oficio de poder e influencia, es asistir al rey cuando se levanta, se acuesta y come en su habitación en privado. Por razones de etiqueta, no debe separarse del rey nunca, acompañándole en audiencias públicas y hasta en sus visitas a la cámara de la reina. Además, el sumiller preside sobre un gran número de servidores con permiso para acceder a las habitaciones del rey, a quienes él tiene el poder de elegir. El segundo es el mayordomo mayor, encargado de la infraestructura de la residencia real, desde la comida al mantenimiento físico del palacio. También tiene los derechos de asistir a todas las reuniones financieras, firmar los gastos y pagos reales y entrar en la cámara de la reina acompañando al rey. Al igual que el sumiller, de su voluntad dependen los nombramientos para muchos puestos a su mando, sobre todo mayordomos y gentileshombres de casa. El tercero es el caballerizo mayor, responsible de los establos y los transportes reales, con lo cual acompaña al rey siempre que éste sale de palacio. Al igual que los dos anteriores, se aloja en palacio y puede entrar en la cámara del rey cuando éste esté levantado. Así pues, la importancia de un personaje de la corte está no tanto en quién es, qué títulos tiene o qué cargo oficial ostenta, sino cuánto acceso tiene al rey.

Para mantener la liquidez de las finanzas, la Corona española concierta préstamos (los famosos ‘asientos’) con banqueros de toda Europa, sobre todo italianos, alemanes y portugueses, que adelantan dinero en efectivo a cuenta del oro y la plata que ha de llegar cada año de América. Si la flota se retrasa, se hunde o es atacada con éxito, se rompen todas las previsiones: el metal precioso no llega, los pagos a los banqueros no se hacen o se hacen tarde, los intereses aumentan, y la deuda es cada vez mayor. Además, aparte de no haber dinero para los asentistas, tampoco lo hay para cosas como reducir los impuestos o pagar a las tropas. Entonces los soldados deciden buscar su propia subsistencia dedicándose al pillaje cuando ganan una batalla, o se amotinan directamente.

Sin embargo, aunque sus deudas crecen cada año, España es la mayor potencia de Europa. Inglaterra es demasiado pequeña y aislada, Alemania e Italia no son países siquiera, Francia está entrampada en una cruel guerra civil entre católicos y protestantes, y Turquía, tras la histórica derrota de Lepanto en 1571 ahora mira hacia el este y habiendo firmado una tregua con España, está en guerra con Persia.
Última edición por Rogorn el Vie Oct 28, 2005 6:38 pm, editado 4 veces en total.

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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:10 pm

1582 – Nace Diego de Alatriste y Tenorio. Felipe II está en Portugal, tras haber impuesto sus discutidos derechos al trono portugués por la fuerza.

18 de marzo: Intento de asesinar a Guillermo de Orange.

22 de agosto: El conde de Gowrie y un grupo de nobles hostiles al duque de Lennox, favorito de la corte escocesa, capturan al rey de Escocia, Jacobo VI, mientras está de caza en el castillo de Ruthven y le mantienen prisionero casi un año hasta que accede a desterrar a Lennox. Dos años después, Gowrie será ejecutado por traidor.

4 al 15 de octubre: Se suprimen diez días en el calendario católico por orden del papa Gregorio XIII para poner de acuerdo el cómputo oficial del tiempo con la verdadera situación astronómica. Durante estos días fallecen Teresa de Ávila y el duque de Alba. Sólo España, Portugal y los Estados Pontificios adoptan estos cambios ahora. El resto de países católicos lo hará progresivamente en los próximos dos años.

Noviembre: Muere de viruela el heredero al trono español, el príncipe Diego, de 7 años de edad. Es el cuarto hijo varón que pierde Felipe II, tras Carlos (1568, a los 23 años de edad), Carlos Lorenzo (1575, a los 2 años) y Fernando (1577, a los 6 años). El derecho sucesorio pasa entonces a su único hijo varón restante, Felipe. El rey suplica a la Virgen del Pilar ‘por la salud y vida de los niños que quedan, que por todos los caminos que se pueda se procure aplacar la ira que con tanta razón Nuestro Señor debe tener contra nosotros’.

Se funda la Universidad de Edimburgo.

Comienza la misión de los jesuitas en China.
Última edición por Rogorn el Vie Oct 28, 2005 6:39 pm, editado 2 veces en total.

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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:11 pm

1583 (1) – 7 de enero: El duque de Anjou, que no está siendo muy popular como soberano de Holanda, al ver que Brabante rehúsa pagarle sus impuestos, se toma la justicia por su mano y saquea Amberes (en lo que se llama ‘la Furia Francesa’), pero no logra retener control de la ciudad.

Enero: Las cortes de Portugal juran al príncipe Felipe como heredero de Felipe II.

13 de febrero: Felipe II deja Lisboa, donde nunca más volverá. Queda como virrey de Portugal su fiel sobrino Alberto, de 24 años, cardenal desde los 18.

24 de marzo: Felipe II visita El Escorial, aún en obras y a punto de terminarse.

Junio: El duque de Anjou se marcha de Holanda, abandonando la soberanía del territorio. Los holandeses empiezan a buscar otro candidato para su trono, pero los radicales piensan que no necesitan monarca y que la soberanía definitiva debería recaer en los propios Estados Generales holandeses. Guillermo de Orange relanza la idea de hacerse nombrar conde de Holanda y Zelanda, las provincias más influyentes, pero sus enemigos temen que lo que esté intentando es acabar convirtiéndose en rey.

Julio: Victoria naval española de Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, en la Isla Tercera (archipiélago de las Azores) sobre los franceses de Strozzi y los últimos rebeldes portugueses que no aceptaban a Felipe II como rey. Tras este triunfo, Santa Cruz empieza a alentar en Felipe II la idea de acabar con la amenaza inglesa de una vez por todas invadiendo la propia Inglaterra. ‘Pues se halla tan armado y con ejército tan victorioso, no pierda V.M. esta ocasión, y crea que tengo ánimo para hacerle rey de aquel reino y aún de otros.’ Felipe II ve la propuesta con buenos ojos, aunque con su lentitud característica, lo deja para años más tarde. Sin embargo, por el momento ordena ‘dar la prisa que se puede a la fábrica de galeones y al asiento de las naos de Vizcaya.

Agosto: Guillermo de Orange, deprimido y cansado, abandona su cuartel de Amberes y se retira a vivir en Delft.

Octubre: Se descubre el complot de John Somerville para asesinar a Isabel I.

11 de noviembre: En Irlanda, una rebelión de Gerald FitzGerald en Munster contra los ingleses acaba con la muerte del cabecilla irlandés en Kerry. A pesar de ello, los ingleses continúan la lucha, destruyendo además las cosechas. Como consecuencia, mueren unos 30.000 irlandeses, en batalla o de hambre.

Diciembre: Se descubre el complot de Francis Throgmorton para ayudar a una invasión española de Inglaterra.

20 de diciembre: Somerville es ejecutado.

Isabel I extiende la represión religiosa anglicana a los puritanos, algunos de los cuales empiezan a emigrar a Holanda. En honor a ella, la ‘Reina Virgen’, se funda la colonia americana de Virginia, rompiendo con ello la dominación española en las costas norteamericanas.

Se crea la Audiencia de las Islas Filipinas en Manila.

Nacen Axel Oxenstierna, futuro canciller de Suecia, y Alberto de Wallenstein, militar bohemio.
Última edición por Rogorn el Vie Oct 28, 2005 6:40 pm, editado 2 veces en total.

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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:11 pm

1584 (2) – Enero: En Londres, se le comunica al embajador español, Bernardino de Mendoza, que la reina Isabel I ha ordenado su expulsión por haber apoyado a los rebeldes católicos ingleses, partidarios de María Estuardo. ‘Lo de castigarme la reina era risa para mí’, le escribe a Felipe II. ‘Don Bernardino de Mendoza no ha nascido para revolver reinos, sino para conquistarlos.’ Aún así, ha de abandonar el país.

15 de junio: Muere a los 30 años el duque Francisco de Anjou en Chateau-Thiery, dejando al protestante Enrique de Béarn, rey de Navarra, como heredero al trono de Francia.

10 de julio: Francis Throgmorton es ejecutado.

El mismo día, un ciudadano borgoñón llamado Baltasar Gérard asesina a Guillermo de Orange en su retiro de Delft, según parece a instigación de Felipe II. Todas las Provincias Unidas lloran su muerte y le conceden el título de padre de la patria holandesa, mientras aumenta el odio hacia Felipe II. Tras su muerte, se vuelve a la práctica de tener tres estatúderes separados, y así le suceden su hijo Mauricio de Nassau en Holanda y Zelanda (aunque no tenía aún edad suficiente para ejercitar su poder), mientras que otro hijo de Guillermo, éste ilegítimo, Guillermo Lodewijk, conde de Nassau, es nombrado para Frisia y Groninga. Por último, el conde alemán Adolf von Neuenahr es nombrado para Utrecht, Güeldres (Gelderland) y Overijssel.

13 de septiembre: Felipe II asiste en persona a la colocación de la última piedra del monasterio de El Escorial.

Septiembre: Alejandro Farnesio toma la ciudad de Gante, que prestaba socorro a la sitiada Amberes. Después, con los 22 navíos tomados en Gante y otros traídos de Dunkerque, Farnesio se propone cerrar el gran hueco central del puente sobre el río Escalda en Amberes. Dado que esas naves no pueden llegar hasta el puente a medio construir sin exponerse a los disparos de la artillería de Amberes, rompe un dique del Escalda inundando la campiña, para que sus barcos pudieran entrar navegando por encima de ella. Los rebeldes, en respuesta, levantan un reducto para impedir la llegada de más navíos desde Gante. A Farnesio le queda como único remedio construir un canal de 14 millas de longitud para comunicar las aguas de la inudación con el riachuelo de Lys, que desemboca en el Escalda a la altura de Gante. El mismo Farnesio toma la pala y azadón dando ejemplo a sus hombres. Acabada la obra en noviembre, les es sencillo llevar desde Gante los materiales y barcos precisos para cerrar el puente.

Noviembre: Las cortes de Castilla juran al príncipe Felipe como heredero de Felipe II.

31 de diciembre: Se firma la constitución de la Liga Católica, que Felipe II apoya con todas sus fuerzas, muy por encima de las posibilidades económicas hispanas: medio millón de ducados anuales, más pensiones a los personajes principales de la Liga - todo esto a pesar de que las Cortes de Castilla sólo han votado 400.000 ducados. Este y otros dispendios sólo pueden mantenerse de momento porque la cantidad de plata procedente de las Indias aumenta espectacularmente, de 17’2 millones de ducados en 1576-80 a 29’3 en 1581-85.

Felipe II ordena la creación de la Junta de Gobierno, apodada la ‘Junta de la Noche’, ya que se reúne al final de cada día. Es un consejo privado y secreto compuesto por Juan de Zúñiga, Juan de Idiáquez, Cristóbal de Moura, el conde de Chinchón y el secretario del rey, Mateo Vázquez.

El Inquisidor General, cardenal Quiroga, aumenta grandemente el número de libros incluidos en el Índice de libros prohibidos, incluyendo escritos de futuros santos como Tomás Moro o Juan Fisher.

Enrique III de Francia concede la sede episcopal de Luçon a François du Plessis, con derecho para su familia de escoger el obispo.
Última edición por Rogorn el Vie Oct 28, 2005 6:41 pm, editado 2 veces en total.

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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:13 pm

1585 (3) – Enero: Juan de Zúñiga, comendador mayor de Castilla y ex-virrey de Nápoles, es nombrado ayo y mayordomo del príncipe Felipe (su padre, Juan de Zúñiga ‘el Viejo’ había sido ayo de Felipe II). Junto a él, como tutor encargado de su educación, estará García de Loaysa, gobernador del arzobispado de Toledo y consejero de Estado y de la Inquisición. A éste Felipe II le envía sus instrucciones para la educación del heredero, basadas en los tres deberes asociados con el ‘oficio de rey’. Primero: obligación suprema de promover la obediencia a la ley divina y conservar y proteger la religión católica, especialmente dentro pero también fuera de sus dominios. Segundo: promover el buen gobierno de sus reinos por medio de la prudencia. Para ello debería ‘vencerse a sí mismo’ usando las virtudes morales de templanza, modestia, abstinencia y castidad, con lo que conseguiría impartir justicia a sus súbditos, castigando al malo, premiando al bueno y protegiendo la paz y seguridad de su pueblo. Y tercero: estudio y administración de los asuntos públicos, siempre con la ayuda de buenos consejeros.

Febrero: Holanda pide a Enrique III de Francia que sea su soberano, pero éste declina la oferta.

Febrero: La gigantesca obra del ‘Puente Farnesio’ sobre el Escalda en Amberes queda terminada, siete meses después de comenzada, con 32 barcos, situados de veinte en veinte pasos, unidos entre sí con cuatro juegos distintos de maromas y cadenas. Cada nave, a su vez, se parapetó con vallas para defenderse de los tiros de arcabuz, y se comunicaba con las vecinas por vigas con punta de hierro mirando hacia el exterior a modo de picas para protegerlas del ataque de las naves enemigas. Mientras los españoles pueden pasar con libertad de Flandes a Brabante a través del puente, los de Amberes ven su paso por el Escalda cerrado. La construcción del puente representa la determinación de los españoles de llevar el asedio hasta sus últimas consecuencias. Farnesio dice a un espía capturado: ‘Anda libre a los que te enviaron a espiar y después de haberles contado por menudo cuanto has visto por tus ojos, diles que tiene fija y firme resolución Alejandro Farnesio de no levantar el cerco antes que, debajo de aquel [puente] haga para sí el sepulcro, o por aquel se haga paso para la ciudad’.

En vano intentan una salida por tierra los de Amberes, pues son rechazados. Los intentos de socorro desde el exterior, viendo la inutilidad de emprenderlos por el río, se centran en la toma de Bois-le-Duc, ciudad que permite la ayuda por tierra a los sitiados. Pese a que los hombres de Holak tomaron ciudad en nombre de los rebeldes por medio de añagazas, cincuenta españoles al frente de los habitantes de la villa logran expulsarlos.

11 de marzo: Las cortes de Aragón juran al príncipe Felipe como heredero de Felipe II. De paso, éste asiste en Zaragoza a la boda de su segunda hija, Catalina Micaela, con el duque Carlos Manuel de Saboya, hijo de Manuel Filiberto, el famoso vencedor de la batalla de San Quintín. Esto supone un sacrificio para Felipe II, ya que se percibe como un enlace demasiado desigual, dado el alto status de la novia. Sin embargo, se accede a él para tener un importante aliado italiano y así intentar asegurar el Camino Español, la importante ruta por la que los tercios españoles van de Italia a Holanda y viceversa según la necesidad bélica. Felipe II acompaña a la pareja en su camino hacia Italia, y se despiden en Barcelona el 13 de junio. Después, el rey pasará otra vez por Aragón para celebrar Cortes en Monzón, y por Valencia, donde residirá hasta el año siguiente.

Marzo: Farnesio toma Bruselas, disminuyendo aún más el ánimo de los sitiados en Amberes. Les queda a los sitiados la única esperanza de una armada en su socorro enviada desde Zelanda al mando de Justino de Nassau, hijo bastardo de Guillermo. Esta armada, apoyada por la artillería del fuerte de Lillou, logra tomar el castillo de Lieskensek, en la orilla opuesta. De esta manera quedan libres los rebeldes para navegar entre el mar y los citados fuertes y, desde esas posiciones, embestir contra el puente Farnesio. También cuentan los rebeldes con el ingenio de Federico Giambelli, italiano de gran formación e inteligencia que ha resultado desairado en España, y por vengarse milita ahora en el bando holandés. Dirige la construcción de unos navíos especiales destinados a acabar con el puente: llevan los gigantescos barcos en su centro una construcción hecha con piedras y ladrillo, y dentro de ella pólvora, clavos, cuchillos, garfios, pedazos de cadena y hasta ruedas de molino para que actúen como metralla. Se cierran las gigantescas minas con vigas engrapadas con hierro y todo ello se recubre con tablones y pez para preservar de la humedad. Las minas se encienden con unas largas mechas que dan tiempo suficiente a los navíos y hombres que empujen a las enormes construcciones para alejarse de ellas antes de la explosión.

4 de abril: Iluminados con múltiples fuegos para sembrar el pánico, los rebeldes sueltan cuatro barcos-mina en la parte más rápida de la corriente del Escalda. Acompañan a éstos 13 naves de menores dimensiones, con gigantescas hogueras que infunden una gran preocupación en los hombres que protegen el puente. La tripulación abandona los barcos a dos mil pasos del puente. Al carecer de gobierno, unas naves encallan en las orillas, otras se van a pique por el excesivo peso y algunas se clavan en las puntas de hierro que protegen a los barcos españoles. De los cuatro barcos-mina uno hace agua y se hunde, otros dos, debido al fuerte viento, se desvían y encallan en la ribera de Flandes y el último prosigue y queda encajado en el puente. Viendo que no ocurre nada al transcurrir el tiempo, suben a él algunos soldados españoles burlándose de la deforme máquina de guerra. Entonces el terrible ingenio explota, llevándose consigo a todos y todo lo que se halla cerca. Al despejarse la increible humareda que se forma se puede apreciar mejor los estragos: bolas de hierro lanzadas a nueve mil pies de distancia, lápidas y piedras de molino empotradas cuatro pies en tierra a más de mil pasos y más de 800 hombres destrozados. El mismo Farnesio, que no ha subido al barco por la insitencia de un alférez español que conoce las artes de Giambelli, sale despedido por la onda expansiva y queda tumbado, inconsciente, hasta que logra ser reanimado. Aprovechando la oscuridad de la noche y la humareda, se hace con rapidez un apaño en el puente de forma que aparente no haber sido dañado seriamente.

Engañados por el remedio, los de la armada rebelde desisten de atacar e intentan introducir sus naves por la campiña inundada. En contra de ello se levanta un dique con castillos para su defensa, cuya protección se encomienda al coronel Mondragón, que logra rechazar el ataque simultáneo de los barcos procedentes de Amberes y los de la armada zeelandesa al mando de Justino de Nassau.

Abril: Se rinde Nimega, capital de la provincia de Güeldres, a los españoles.

19 de mayo: Se confisca la carga de los barcos ingleses en puertos españoles.

29 de junio: Isabel I declina ser la soberana de Holanda. Los holandeses dejan de buscar príncipe y el poder recae sobre los Estados Generales, y en concreto sobre el estatúder Mauricio de Nassau.

7 de julio: Enrique III de Francia se ve obligado a firmar el tratado de Namur, en el que capitula a las demandas de los Guisa de dejar de tolerar a los protestantes hugonotes. Esto provoca la ‘guerra de los tres Enriques (Enrique III, Enrique de Navarra y Enrique de Guisa).

Ese mismo día llega a Virginia la expedición de Walter Raleigh para fundar la colonia de Roanoke.

Mientras, Giambelli perfecciona sus máquinas, consiguiendo que no tuerzan el rumbo al añadirles una especie de velas bajo el casco. Farnesio, por su parte, se halla prevenido e idea un sistema de enganche para los barcos del puente, de forma que se sueltan al acercarse los barcos-mina enemigos, dejándolos pasar. De esta manera, cuando las minas explotan lo hacían lejos del puente, causando, en este caso con más razón que en la anterior, más risa que espanto a los soldados españoles. Sin embargo, ni el cerebro ni el vengativo espíritu de Giambelli descansan. Idea un navío de desproporcionada magnitud, mayor que ninguno visto antes, en cuyo centro se alza un castillo de planta cuadrada, con un impresionante despliegue de cañones y una guarnición de 1.000 mosqueteros. Tal es la confianza que los sitiados despositan en el ingenio que lo bautizan con el nombre de ‘El fin de la guerra’. Primero aparentan dirigir la espantosa máquina contra el puente, desviando así a las tropas reales, pero después cambian su dirección para hacerla surcar la campiña inundada. El desproporcionado peso del ingenio lo hace encallar profundamente en la tierra, y algunos españoles le mudan el nombre entonces por el de ‘Los gastos perdidos’ y otros por ‘Carantamaula’ (un espantajo para niños).

Los rebeldes intentan, pese a todos los reveses sufridos, una última salida. Atacan con todas sus naves, unas 160, el contradique. Arrollan algunos puestos y fortines, de forma que en la misma Amberes se celebra incluso la victoria. Acude de refuerzo un tercio de italianos y españoles, picados entre sí por ganar mayor gloria, y consiguen resistir en el dique el tiempo suficiente para que llegue Farnesio, cuando casi todas las posiciones se hallaban perdidas y algunos barcos rebeldes habían llegado ya a Amberes con la primicia del socorro próximo. El tumulto creciente las tropas españolas avisa de la llegada de Farnesio, quien ‘sacando a los ojos y al semblante la nube de iras que en su pecho había fraguado, con voz alta como con un trueno, hiriendo los oídos y las almas de los circunstantes dice: ‘no cuida de su honor ni estima la causa del rey el que no me siga’’. Miles de hombres combaten sobre una estrecha lengua de tierra, peleando Farnesio con espada y broquel tanto contra los enemigos en pie sobre el dique como contra los que desde las naves intentan desembarcar. Se alarga la lucha hasta que, en un momento, se arrodillan españoles e italianos e, implorando a Dios, arremeten con fiereza contra los sediciosos y les ganan el fuerte de La Palada. Todavía mantienen los rebeldes sus posiciones atrincheradas, desde donde disparan causando numerosas bajas, lo cual enardece aun más a los supervivientes, que siguen avanzando hasta entrar en los puestos enemigos, matando a sus guarniciones. En vano intentan los vencidos huir en sus navíos: estando la marea baja, los barcos encallan y son asaltados por los españoles e italianos que, espada en mano y con el agua hasta el pecho, quieren terminar lo que han empezado y producen gran carnicería entre los aterrorizados rebeldes que, horas antes, habían cantado victoria.

Se les toman 28 navíos grandes, 65 cañones de bronce y gran cantidad de vituallas, de las que el campo español anda escaso. Mueren en las siete horas que dura la refriega cerca de 3.000 rebeldes, siendo 700 los caídos del bando leal a la corona, en su mayoría españoles e italianos. Se apresuran los hombres no sólo a curar a los numerosos heridos, sino a la reparación del mismo dique ‘herido no menos que ellos; y para repararle, estando abierto y destrozado por trece partes, fuera de otros materiales, de fajina y terraplenes, por la cólera y la prisa de los soldados, le cerraron con los cadáveres de los enemigos amontonados’.

14 de agosto: Tratado de Nonsuch: Isabel I decide ayudar abiertamente a los rebeldes holandeses contra España, declarándose su protectora y donando 125.000 libras al año, lo que supone una cuarta parte del gasto total holandés en la guerra.

La población de Amberes exige a sus dirigentes el comienzo de conversaciones de paz. El gobernador Philippo Marnix intenta tranquilizarles y les pide que esperen a la posible ayuda de Inglaterra, distribuyendo entre su gente unas cartas falsas en las que, supuestamente, los franceses le comunicaban que enviaban un ejército en su socorro. El descubrimiento de la falsedad de las cartas encrespa todavía más a la población, que comienza a pensar que lo mejor sería entregar la ciudad. Ayuda a propagar este sentimiento el hecho de que un joven, que se ha arriesgado a salir de la ciudad por coger una burra (con cuya leche los médicos habían dicho que sanaría de su enfermedad una mujer noble local), vuelva a entrar en Amberes con la burra cargada con todo género de comida que Farnesio, tras apresar al joven y conmovido por su gesto, envía para la recuperación de la anciana.

En lugar de la ayuda prometida, los de Amberes reciben la noticia de la rendición de la ciudad de Malinas. Finalmente se pliegan finalmente a tratar de paz, aunque pretenden exigir libertad de conciencia en materia religiosa en la ciudad a cambio de entregar incluso Holanda y Zelanda. Farnesio no puede transigir con ello: ‘En todos los tratados con las ciudades y castillos que vendrán a vuestro poder, sea esto lo primero y lo último: que en estos lugares se reciba la religión católica, sin que se permita a los herejes profesión o ejercicio alguno, sea civil, sea forense; sino es que para la disposición de sus haciendas se les haya de conceder algún tiempo, y ese fijo y limitado. Y porque sobre esto no quede lugar a la interpretación o moderación de alguno, desde luego aviso, que se persuadan los que hubieren de vivir en nuestras provincias de Flandes que les será fuerza escoger uno de dos, o no mudar cosa en la romana y antigua fe, o buscar en otra parte asiento luego que acabare el tiempo señalado’.

17 de agosto: Alejandro cumple estrictamente las órdenes de su rey en el capítulo religioso, pero se muestra increíblemente generoso con los sitiados en todos los otros aspectos, de manera que se acaban de firmar las capitulaciones y hace su entrada triunfal en la ciudad tras recibir del rey Felipe II el Toisón de Oro en premio a su fidelidad y valor. La victoria es celebrada por los soldados con un gigantesco banquete sobre el puente del Escalda, con mesas que se extienden de orilla a orilla del río. Tras las celebraciones desmantelan el puente sobre el río y se reconstruye la ciudadela-fortaleza levantada por el duque de Alba que Guiilermo de Orange había posteriormente derruido. Es tal la alegría de Felipe II la noche que le comunican la noticia, que el sobrio y parco monarca se levanta de la cama y va a la habitación de su hija Isabel y, abriendo la puerta, dice ‘nuestra es Amberes’, volviéndose después a dormir ante la sorpresa de su hija. Sin embargo, tras perder el comercio holandés, el puerto belga empieza a declinar como centro internacional de negocios en favor de Rotterdam.

9 de septiembre: Nace en París Armand-Jean du Plessis, el menor de cinco hijos (tres varones) de Francois du Plessis, señor de Richelieu, un noble natural de Poitou.

Otoño: El corsario inglés Francis Drake ataca y saquea Vigo. Luego cruza el Atlántico y asuela las Indias Occidentales españolas, saqueando Santo Domingo y Cartagena de Indias.

Noviembre: Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, grande de Castilla, quinto marqués de Denia y cuarto conde de Lerma, envía un dramático memorial a Felipe II pidiéndole ayuda para mejorar su débil situación financiera. La familia Sandoval, como otros miembros de la llamada ‘nobleza nueva’, se había hecho prominente a medida que avanzaba la Reconquista, sobre todo a partir de 1426, pero desde entonces, varias derrotas políticas les habían hecho perder poder y posesiones. Ni su padre ni él habían podido pasar de ‘gentilhombre de cámara’, y sus ingresos ahora son de entre 14.000 y 20.000 ducados al año, cuando otros grandes de Castilla reciben entre 60.000 y 120.000. El secretario Mateo Vázquez intercede por él ante el rey (‘extrema viene a ser la necesidad del marqués de Denia [...], que hace gran compasión, y es cosa pocas veces vista en persona de su cualidad’), pero Felipe II es muy poco amigo de conceder mercedes. Frustrado por esta situación, Lerma decide intentar adquirir influencia con el príncipe heredero. El no tener cargo oficial en la casa de éste no es un obstáculo, ya que su título de grande le otorga, según la etiqueta de palacio, el derecho de visitarle incluso en sus habitaciones más privadas. Así, Lerma planea y ejecuta con precisión una estrategia de constante regalo y adulación al príncipe, ayudado por varios criados palaciegos, especialmente el secretario de cámara del príncipe, Alonso Muriel de Valdivieso y el correo mayor del rey, Juan de Tassis. Moura, Loaysa y otros peces gordos del régimen notan la maniobra e intentan entorpecerle, pero Lerma se muestra un maestro de la supervivencia y el medro.

Diciembre: El favorito de Isabel I, Robert Dudley, conde de Leicester, desembarca con un cuerpo de ejército de 6.000 soldados en Holanda. Allí logra enfadar tanto a su reina cuando acepta ser nombrado gobernador general y como a los holandeses al chocar con la nobleza local.

Muere Gregorio XIII y es nombrado nuevo papa Sixto V, que se llevará muy mal con Felipe II.

Miguel de Cervantes escribe la Galatea.

Desde 1581 han llegado a España 35'2 millones de ducados de las Indias en oro y plata, mientras que en el quinquenio anterior habían llegado 20'7.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:14 pm

1586 (4) – Enero: En su retiro italiano, muere Margarita de Parma, hermanastra de Felipe II y madre de Alejandro Farnesio. También este año muere Octavio Farnesio, su padre. Alejandro se convierte así en duque de Parma y Piacenza.

13 de enero: Felipe II pide al Marqués de Santa Cruz un estudio pormenorizado para la invasión de Inglaterra.

Febrero: Felipe II retorna desde Valencia a Madrid.

27 de marzo: El marqués de Santa Cruz entrega un despacho de 50 folios a Felipe II con detallados planes para la invasión de Inglaterra: casi 100.000 hombres, casi 800 embarcaciones y casi 4 millones de ducados de coste. El soporte financiero descansaría sobre Castilla, con importante respaldo italiano, y sin presencia en absoluto de Aragón, Portugal o Flandes.

Abril: Felipe II ordena a Santa Cruz que de momento olvide la invasión inglesa y que se dedique a limpiar la ruta de las Indias de corsarios. Poco después, viene una contraorden por la que se le manda volver sobre Inglaterra como objetivo, pero con un cambio: los marinos de Santa Cruz se limitarán a llevar hacia Inglaterra en sus barcos a lo mejor de las armas españolas: los tercios de Alejandro Farnesio, a quienes recogerían en Flandes para que se encarguen ellos de la conquista, no Santa Cruz. El razonamiento no es malo, pero inevitablemente la logística se complica y el entusiasmo de Santa Cruz se enfría. Comienza a reunirse la flota en Cádiz.

1 de julio: Tratado de Berwick entre Inglaterra y Escocia.

17 de julio: Sir Francis Walsingham destapa la conspiración de Anthony Babington para asesinar a Isabel I y establece que está implicada en ella su prima María Estuardo, reina de Escocia.

27 de julio: Comienza la ‘plantación’ de colonos ingleses en Munster, Irlanda.

13-20 de septiembre: Juicio y ejecución de Babington y sus conspiradores.

11-14 de octubre: María de Escocia es juzgada por traición en Fotheringhay. Es sentenciada el 25.

Octubre: Muere Juan de Zúñiga, ayo del príncipe Felipe. Felipe II desea nombrar como sustituto a uno de sus más cercanos ministros, Cistóbal de Moura, pero el propio Moura rehúsa alegando la posible oposición de la nobleza castellana a que un portugués como él ocupe un puesto tan importante. Finalmente, le sustituye Gómez de Dávila y Toledo, segundo marqués de Velada, hechura y aliado de Moura, que además ya había servido al hijo mayor de Felipe II, Carlos.

El papa Sixto V prohíbe la usura.

El Greco pinta ‘El entierro del conde de Orgaz’.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:15 pm

1587 (5) – 6 de enero: Nace en Roma Gaspar de Guzmán y Pimentel (futuro conde-duque de Olivares), hijo de Enrique Guzmán, conde de Olivares (poderoso noble andaluz y embajador español ante la Santa Sede) y de María Pimentel, hija del conde de Monterrey.

8 de febrero: María Estuardo, reina católica de Escocia, es decapitada por orden de su hermana Isabel I de Inglaterra en Fotheringhay Hall, Northamptonshire. Su testamento favorece los planes para que la hija de Felipe II, Isabel Clara Eugenia, pueda llegar a ser reina de Inglaterra si se casa con su sucesor, Jacobo VI.

Febrero: El conde de Leicester pierde las plazas holandesas de Deventer y Zutphen a manos españolas.

29 de abril, miércoles: Mientras los planes para la Armada Invencible se aceleran, Drake entra de improviso en la Bahía de Cádiz, donde se está reuniendo la Armada, e impávido ante los cañones españoles, incendia 24 embarcaciones, sembrando el pánico entre una población que se había concentrado en el puerto para ver qué barco era aquél, como si fuera una fiesta. Habiendo entrado a mediodía, el inglés se está a sus anchas por la bahía gaditana hasta la mañana siguiente. Tan sobrado se ve, que ni siquiera sale huyendo: manda a Inglaterra el botín y él se queda de guardia con el grueso de su armada en el sur de Portugal, donde también ataca Sagres. Después se va a las Azores a esperar allí al convoy español con la plata americana. Así, se demuestra que tras los cambios hechos recientemente en la marina inglesa por el brillante John Hawkins (naves más rápidas y mejor artilladas en lugar de pesados ‘castillos sobre el agua’), la superioridad naval inglesa en velocidad de las naves, potencia de su artillería y coraje de sus marinos es manifiesta. Cuando estas noticias llegan a Madrid, a Santa Cruz le entran obvias dudas sobre la invasión de Inglaterra, pero ahora es Felipe II quien quiere apresurarse, y una vez que decide algo, nunca cambia de opinión. ‘Os encargo que os deis la prisa posible.’ Además, Felipe II ya tiene 60 años, y los ataques de gota que sufre se recrudecen.

Agosto: El papa Sixto V proclama una cruzada para invadir Inglaterra.

Septiembre: Alejandro Farnesio toma La Esclusa, y recibe órdenes de mantener en pie su ejército ‘a la lengua del agua’, esperando a ser embarcados, pese a que el otoño se acerca. Felipe II ordena a Santa Cruz salir ya mismo hacia el Canal de la Mancha y mantenerlo limpio de enemigos para que los tercios de Farnesio puedan ser llevados a Inglaterra. El rey español, a todo esto, conoce los riesgos: ‘Bien se ve que es harto aventurar navegar con gran armada en invierno, y más por aquel canal y sin tener puerto cierto’, pero, muy en su papel de siervo divino, continúa: ‘el tiempo, Dios cuya es la causa, se ha de esperar que le dará bueno de su mano.

20 de octubre: Enrique de Navarra derrota a la Liga Católica en la batalla de Coultras.

Octubre: Santa Cruz no se mueve de Lisboa. Felipe II se dirige a él ordenándole salir cuanto antes, varias veces. Ambos empiezan a cruzarse cartas, uno ordenando salir y el otro dando excusas, durante octubre. Y noviembre. Y diciembre. Y mientras, el dinero se acaba, las provisiones para los marinos y soldados se agotan o se estropean, e incluso empieza a enfermar parte del contingente.

Expulsión de los misioneros portugueses de Japón.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:16 pm

1588 (5) – Enero: Tan grave es la desobediencia de Santa Cruz que Felipe II envía al conde de Fuentes en persona para hacer salir a la flota sin más excusas. Cuando Fuentes llega a Lisboa, se encuentra a Santa Cruz gravemente enfermo de tifus.

9 de febrero: El marqués de Santa Cruz muere a los 63 años.

13 de febrero: Un experimentado marino de la Armada, Juan Martínez de Recalde, de 62 años, escribe a Felipe II pidiendo el puesto de Santa Cruz, ‘que con verdad puedo decir que en aquella mar no tiene V.M. de mi calidad persona que más plática [práctica] sea y más la haya navegado’. De hecho, es el único que conoce de primera mano la costa inglesa e irlandesa.

16 de febrero: Recalde se queda sólo con el mando del escuadrón de Vizcaya, uno de los diez en que se divide la Armada. Al frente de la Invencible se pone a Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina-Sidonia, de 38 años, un hombre de altísimo rango y recio abolengo, dueño de media Andalucía, pero que jamás ha navegado militarmente y nada sabe de mar, y además, sufre de artritis. Y así lo dice él mismo: ‘Señor, yo no me hallo con salud para embarcarme, porque tengo experiencia de lo poco que he andado en la mar, que me mareo.’ Esta carta es interceptada por dos consejeros de la corte y nunca le llega al rey.

18 de febrero: Felipe II, sin haber recibido la carta de Medina-Sidonia, le ordena que salga al punto a embarcar. Sin embargo, aún hay tiempo de revocar la orden, pero no se hace, y Medina-Sidonia no tiene más remedio que aceptar. El empecinamiento del rey resulta explicable sólo por su creencia en que Dios está de su parte, decida él lo que decida. ‘Muy confiado estoy en que, con vuestro gran celo y cuidado, os ha de suceder todo muy bien, y no puede ser menos en causa tan de Dios como ésta.‘Creed que de tal manera considero la importancia de esta jornada, que si yo no fuera menester tanto acá [...], holgaría mucho de hallarme en ella.

Abril: Enrique III de Francia llama a los mercenarios suizos de Biron para que le defiendan en las afueras de París. Los católicos parisinos, por su parte, envían a por el duque de Guisa.

7 de mayo: El capitán de un barco italiano en la Invencible, espía a sueldo inglés, envía una carta a Isabel I con detalles de la operación, incluyendo que a los españoles se les había pagado dos meses por adelantado.

12 de mayo: ‘Día de las Barricadas’. El duque de Guisa se apodera de París y Enrique III ha de abandonar la ciudad.

30 de mayo: La Armada Invencible, ‘la mayor y más potente que han visto los siglos’, zarpa de Lisboa, con 130 naos, 12 de ellas galeras, con 2.241 cañones y 29.453 hombres a bordo, cada uno de los cuales recibe una medallita de cobre o bronce con la Virgen María en un lado y Jesús en el otro. La flota es tan grande que se tardan dos días sólo en agruparla adecuadamente una vez en alta mar.

Junio: A la altura de La Coruña, recios temporales la ponen a punto de perderse, y han de parar más de un mes a hacer reparaciones.

24 de junio: Medina-Sidonia escribe al rey: ‘esto está muy flaco’.

Julio: Enrique III de Francia es forzado a aceptar el Edicto de la Unión, por el que reconoce la demanda católica de que es su deber luchar activamente contra los herejes. También, y dado que si la casa real de Valois se extingue sin heredero es ley que el siguiente rey habrá de ser un Borbón, Enrique III es obligado a nombrar su sucesor al cardenal de Borbón, no a Enrique de Navarra, como debería ser.

11 de julio: La Invencible sale de La Coruña. El tiempo es malo también por el Golfo de Vizcaya y el Mar del Norte.

19 de julio: La Invencible es avistada desde Inglaterra por primera vez, desde el punto más al sur del país, The Lizard (el Cabo de El Lagarto), en Cornualles. William Camden lo describe diciendo que parecía como si al viento le costara trabajo mover aquella flota y el mar gimiera bajo su peso. Forman en disposición de media luna, una táctica defensiva bastante eficaz, con los mejores barcos de combate en cada punta. La noticia llega a Plymouth, encontrándose con Francis Drake jugando a los bolos. La leyenda cuenta que Drake dice que hay tiempo de sobra para acabar la partida y luego batir a los españoles. Para la flota española es una desgracia el que la descubran tan pronto. Mientras las naves de Medina Sidonia bordean la costa de Cornualles, pasan Falmouth y se encaminan hacia Fowey, los faros ingleses dan la voz de alarma.

21 de julio: Hacia las nueve de la mañana, mientras la Armada avanza por el canal de la Mancha en formación de combate, un barco inglés llamado Disdain (desdén) navega hasta su altura y realiza un único disparo. En el lenguaje de la época este gesto equivale al lanzamiento de un guante previo para declarar un duelo. Comienzan los combates de la Invencible contra la armada inglesa de Carlos, Lord Howard de Effingham. Según lo previsto, la superioridad naval inglesa es tal que los españoles no pueden ni acercarse a los más ligeros barcos ingleses, y su fuego de artillería hace estragos. Los españoles, desesperados ante la imposibilidad de usar su táctica favorita, el abordaje, como se había hecho con excelentes resultados en Lepanto, llegan a intentar contestar a los cañones ingleses con sus mosquetes y arcabuces. En la primera batalla los españoles pierden dos barcos, uno de los cuales, el ‘Nuestra Señora del Rosario’ es embestido por otro barco español. El otro, el ‘San Salvador’, explota él solo, probablemente por la pólvora que llevaba a bordo.

22 de julio: Al amanecer, la flota española llega hasta Berry Head, el extremo suroriental de la bahía de Tor. Lord Howard ya cuenta con refuerzos considerables para atacar, pero sir Francis Drake, al que se ha conferido el honor de llevar la luz que indica a los otros barcos la ruta que debían seguir, se lo impide. Drake, corsario más que otra cosa, quiere capturar presas, no hundirlas y así se aparta de la flota inglesa sin encender la luz que habría puesto sobre aviso a su potencial captura. El resultado es que el resto de la flota se mantiene inmóvil y tan sólo el buque insignia de Lord Howard y un par de barcos más persiguen a los españoles. Drake, efectivamente, captura el barco español, pero la flota inglesa no se reagrupa antes del mediodía y ni siquiera entonces llega a hacerlo correctamente. Esa circunstancia es captada por la flota española y Medina Sidonia decide junto con la mayoría de sus mandos aprovecharla para asestar un golpe de consideración a los ingleses. Para llevar a cabo el ataque, resultaba esencial la participación de las galeazas al mando de Hugo de Moncada, el hijo del virrey de Cataluña. Sin embargo, Moncada no está dispuesto a colaborar. Tan sólo unas horas antes, Medina Sidonia le había negado permiso para atacar a unos barcos ingleses y ahora Moncada decide responder a lo que considera una ofensa con la pasividad. Ni siquiera el ofrecimiento de Medina Sidonia de entregarle una posesión que le produciría 3.000 ducados al año le hace cambiar de opinión. Se trata de un acto de desobediencia deliberada, y de no morir Moncada unos días después seguramente hubiera sido juzgado. Cuando, finalmente, se produce la batalla, los ingleses se han recuperado. La ‘Rosario’ es capturada y los ingleses se reparten los 50.000 ducados de oro que se encuentran a bordo (la mitad de esta suma luego se entrega a Isabel I).

23 de julio: La Armada está cerca de Portland Bill, con los ingleses en la retaguardia. Los españoles atacan de frente, y hoy hay mucho cañoneo, pero poco daño relativo. El viento cambia, lo cual ayuda a los ingleses. El combate se rompe y las filas se reforman.

24 de julio: Ambas flotas están cerca de la isla de Wight, y varias batallas largas tienen lugar. Los ingleses intentan aislar varios barcos que se han quedado rezagados. Medina Sidonia acude en su ayuda.

25 de julio: Los ingleses se reúnen en consejo de guerra y se decide dividir sus fuerzas en cuatro escuadrones, al mando de Howard, Drake, Hawkins y Frobisher. Mientras, Medina Sidonia ve que no va a poder atacar a los ingleses de cerca y envía mensaje a Farnesio para que le envíe munición y provisiones.

26 de julio: Medina Sidonia envía otro mensaje a Farnesio, pidiéndole confirmación de que están preparados para unirse a la batalla. El plan era llevar a sus soldados en barcazas hasta los galeones cerca de Dunkerque, pero los holandeses controlan la costa en barcos pequeños y rápidos y están al acecho. Mientras, ya son cinco los días que ambas flotas llevan combatiendo y con sólo un par de barcos españoles fuera de combate y ninguno hundido, la moral de los ingleses está comenzando a desmoronarse.

27 de julio: Al anochecer la Armada atraca en Calais, y se decide esperar allí hasta que lleguen noticias de Farnesio y poder embarcarse juntos en Dunkerque, a siete millas de Calais.

28 de julio: Llega mensaje de Farnesio a Calais diciendo que no está en Dunkerque, todavía no ha empezado a embarcar y que tardará al menos otras dos semanas en poder hacerlo. En éstas, los ingleses hostigan a los barcos españoles dentro del puerto, intentando hacerlos arder con brulotes (hellburners) como los de Giambelli en Amberes. Presa del pánico, la Invencible deja su refugio y sale a mar abierto, internándose a la desesperada en el Mar del Norte para alejarse lo más posible de los ingleses - cualquier cosa antes que enfrentarse a ellos otra vez. En la confusión la ‘San Lorenzo’ rompe el timón, embarranca y es capturada.

29 de julio: Con la formación de media luna rota, los barcos dispersos y los fuertes vientos reinantes, hay que pelear otra vez, frente a la costa de Gravelinas. Después de varias horas de lucha, una repentina tormenta separa a los contrincantes justo cuando a los ingleses se les acaba la munición. Los españoles pierden cientos de hombres, y la mayor parte de sus barcos grandes tienen vías de agua. Los vientos van empujando a los barcos hacia el norte, y el ‘San Juan de Sicilia’ y el ‘María Juan’ se hunden. Los holandeses se suman a la fiesta y capturan el ‘San Mateo’ y el ‘San Felipe’, embarrancados en Flandes, a cuya tripulación asesinan, manteniendo vivos sólo a los oficiales nobles para pedir rescate por ellos. Más barcos hubieran embarrancado de no ser porque el viento cambia a oeste-suroeste. Farnesio había sugerido a Medina-Sidonia que se refugie en puertos de la Hansa, entre Holanda y Alemania, para reagruparse, pero Medina Sidonia ve la mala situación de sus barcos y prefiere intentar salvar cuantos más barcos y vidas mejor y regresar a España dando la vuelta por Escocia e Irlanda, esperando que los ingleses no les sigan. La batalla como tal termina aquí.

Las continuas tormentas, tan excepcionalmente fuertes que se mencionan en varias fuentes de la época, hacen que las naves españolas se dispersen, y cada una acaba buscándose la vida como puede. Apenas dejada atrás la flota inglesa, los españoles arrojan al mar todos los caballos y mulas, ya que no disponen de agua que darles, y Medina Sidonia ajusticia a un capitán como ejemplo para las tripulaciones. Durante los cinco primeros días de travesía hacia el norte, la lluvia es tan fuerte que es imposible ver los barcos cercanos. El número de enfermos crece cada día, superando los tres mil hombres, el agua se corrompe en varios barcos y el frío deja de manifiesto la falta de equipo. Para colmo, no tarda en quedar de manifiesto que buen número de las embarcaciones no están diseñadas para navegar por el mar del Norte.

En Irlanda en estos momentos, tras la rebelión de 1583 los ingleses tienen unos 2.000 soldados en la isla, con mercenarios escoceses e irlandeses a su sueldo, en continuas escaramuzas con los principales clanes rebeldes, como los O’Neill, O’Donnell o McSweeney. Cuando el nuevo Lord Deputy (virrey) de Irlanda, Sir William FitzWilliam, llega a Dublín con noticias de la Invencible, decreta que es el deber de cada ciudadano leal ‘apresar y ejecutar a todos los españoles que se encuentren, de la posición que sean’.

6 de septiembre: ‘La Trinidad Valencera’, capitaneada por Alonso de Luzón, se convierte en el primero de los barcos españoles en hundirse en las costas irlandesas, al chocar con un arrecife en Kinnagoe Bay, Donegal. Este puede ser un buen ejemplo de cómo de diversa fue la suerte final de cada español a partir de ahora. De Luzón se ve obligado a pagar el muy caro precio de 200 ducados al clan O’Doherty para alquilarles un bote para sacar a sus hombres del naufragio. Después les hacen prisioneros, al día siguiente les entregan a los irlandeses a sueldo de los ingleses y éstos separan a los nobles de la plebe y matan a 300 de ellos. Otros 150 escapan y consiguen refugiarse en el castillo del obispo Cornelius, que les ayuda a encontrar un barco para escapar a Escocia. Mientras, los nobles españoles, unos cien, son conducidos a Dublín y Drogheda. Treinta de ellos son embarcados hacia Inglaterra para tratar del rescate allí, pero consiguen rebelarse contra los nueve tripulantes ingleses, hacerse con el control del barco y regresar sanos y salvos a La Coruña, donde cuelgan a los ingleses. Todos van en el mismo barco, pero los destinos - muerte, escape o gloria – som bien diferentes.

11 de septiembre: El ‘San Juan de Portugal’ y el ‘San Juan Bautista’ logran anclar en County Kerry y librarse así de una gran tormenta. Sin embargo, el ‘Bautista’ se hunde y sólo unos pocos logran llegar al ‘Portugal’, mandado por Recalde, el único que conocía la costa irlandesa y que por ello se libra de morir allí. De poco le vale, sin embargo, porque el viaje de vuelta es tan duro que 170 hombres a bordo se le mueren, y él mismo fallece nueve días después de llegar a La Coruña, a los 62 años.

El catálogo de venturas y desventuras de la Invencible podría seguir por los siglos de los siglos. Entre las historias están la del hundimiento de la ‘Santa María de la Rosa’, con un solo superviviente, Giovanni de Manona, el hijo del piloto, de 14 años, que es interrogado por los ingleses y del que nada más se sabe aunque malo se supone. También hay otros 25 que sobreviven en Tralee, pero los ingleses también les cogen, les interrogan y les ejecutan. También hay un mercenario escocés, McLaughlan McCabe, que dice haber matado él solo a 80 supervivientes españoles medio muertos de hambre con su hacha. También hay seis holandeses que iban obligados por los españoles en el ‘Falcón Blanco Mediano’, pero que son ejecutados igualmente por los ingleses. También está el irlandés que fue enrolado a la fuerza en Lisboa y acaba naufragando en su patria y escapando tan contento. Y también hay muchos que logran escapar ayudados a gran riesgo por los irlandeses. De hecho, muchos que llegaron a Escocia se niegan a volver a España para no volver a ser enviados otra vez a luchar contra los holandeses, y se quedan allí aunque sea casi de esclavos. Otros siguieron luchando contra los ingleses ayudando a sus benefactores irlandeses desde la retaguardia. Y así, cada historia es un mundo.

En fin, 40 barcos en total se pierden en el viaje de vuelta, 25 de ellos en las costas de Irlanda. [Hoy día se han hallado o se conoce el emplazamiento de 12 de esos naufragios, uno de ellos en un paraje llamado Port na Spaniagh.]

23 de septiembre: Medina-Sidonia entra en Santander con los restos de la Armada (67 barcos), después de terribles sufrimientos, que el duque paga de su bolsillo para aliviar. En total, se ha gastado 750.000 ducados de su fortuna personal en la fallida empresa. Aún así, todavía habrá barcos de la Invencible luchando por su suerte durante semanas: el ‘Girona’, mandado por Fabricio Spínola, se hundirá el mes siguiente, el 16 de octubre, en el citado Port na Spaniagh, en County Antrim, Irlanda.

27 de septiembre: Medina-Sidonia escribe una carta con el relato de su singladura, con duros reproches al rey y su secretario, Idiáquez. Conocida es la frase de Felipe II (en ningún sitio escrita) de que él no había enviado a sus naves a luchar contra los elementos. Este fracaso supone, aparte de un descalabro militar, una gran crisis anímica y espiritual para el rey y su pueblo: si los españoles son los elegidos de Dios y han hecho tantos sacrificios para luchar contra el mayor enemigo de la fe católica, ¿cómo es posible no sólo que la victoria no les haya sonreído, sino que la principal causa del desastre haya sido el tiempo, que Dios controla? Y obviamente, como Dios es infalible y todopoderoso, la culpa ha de ser no suya, sino de los pecados de su pueblo elegido y de su rey. Así, Felipe II se encierra aún más en su nuevo Escorial, cada vez más viejo, pálido, y enfermo de gota y reúma, sin saber cómo resolver sus problemas ni fiándose de nadie más para hacerlo. De momento, a quien se le cuelga el sambenito es a Diego Flores de Valdés, el número dos de Medina Sidonia, a quien se atribuye el haber ordenado a la flota salir de Calais cuando el ataque de los brulotes, provocando el desorden que causó todo lo demás. Es arrestado y enviado preso a Burgos.

El desastre de la Invencible es muy sonado, pero en realidad no cambia nada. España aún mantiene la potencia de sus tropas en tierra firme e Inglaterra también sufre pérdidas económicas graves. En medio de la desilusión le llega al pueblo un nuevo impuesto, llamado ‘de los millones’, sobre el vino y el vinagre.

16 de octubre: Los Estados Generales se reúnen en Blois y sugieren la rendición de la Corona francesa al duque de Guisa.

23 de diciembre: Enrique III de Francia, enterado del desastre de la Invencible, cree que es su oportunidad de vencer a los católicos, y llamando al palacio de Blois al duque de Guisa, su guardia le da muerte. Esto provoca el efecto contrario: la guerra civil francesa entre católicos y protestantes se enciende con más furia.

Nace Enrique de Borbón, futuro príncipe de Condé.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:17 pm

1589 (7) – 5 de enero: Muere Catalina de Medicis, reina madre de Francia.

12 de enero: Entra en Londres el embajador marroquí Merzouk-Rais. Es natural que dos que no tienen nada en común se alíen en contra de otro que es su enemigo, y así, durante años Isabel I ha tenido en mente aliarse con Marruecos en contra de España. Sin embargo, aunque se sea protestante, tratar con musulmanes contra otros cristianos aún son palabras mayores. Pero ahora el embajador de parte de El-Mansour está en Londres para prometer ayuda con hombres, víveres, dinero y el uso de sus puertos no sólo en contra de Felipe II, sino también para intentar imponer a Antonio, prior de Crato, como rey de Portugal.

13 de abril: Zarpa de Inglaterra una flota de siete barcos con 20.000 soldados, mandada por Francis Drake y John Norrys, con la idea inversa de la Invencible: ahora son los ingleses los que quieren invadir España, vía una alianza con el prior de Crato, pretendiente al trono portugués.

Los hombres de Drake atacan La Coruña. Penetran en el puerto y desembarcan sin mucha dificultad, pero al intentar el asalto a la ciudad, se encuentran una gran resistencia, en la que destaca por su heroísmo una lugareña llamada María Pita. Después de dos semanas de encarnizados combates, los ingleses desisten y reembarcan hacia Portugal. Allí desembarcan en Peniche, unos 60 kilómetros al norte de Lisboa, hacia donde marchan a pie, pero las tropas inglesas, mal preparadas y desmoralizadas, son vencidas fácilmente por el virrey, el cardenal Alberto, demostrando que en tierra la superioridad española sigue siendo aplastante. Además, la ayuda que los ingleses esperaban de los portugueses para librarse del yugo español no se materializa. La mayor parte de los invasores perece. Para rematar la jugada, la reina Isabel le retira su gracia a Drake durante cinco años tras el fracaso, lo cual da un respiro a las flotas españolas en las Indias. Por último, también las amistades peligrosas de Isabel con Marruecos se tensan al no haber llegado ayuda desde Norteáfrica. A pesar de todo, Isabel sigue buscando que El-Mansour se moje, pero nunca lo va a conseguir. De hecho, lo que El-Mansour busca es que Inglaterra y España se peleen cuanto más mejor – sin él participar - para así poder pescar en río revuelto. De todo esto, Felipe II está enterado siempre casi al punto por sus espías en Inglaterra.

1 de agosto: En el castillo de Saint-Cloud, un joven dominico, Jacobo Clemente, asesina a Enrique III de una puñalada en el vientre (donde las dan las toman). Las maquinaciones sucesorias vuelven a comenzar: el heredero al trono francés debería ser el rey calvinista de Navarra Enrique de Borbón (también llamado Enrique de Bearn), pero Felipe II, viendo que los católicos franceses se le opondrán, envía dinero al duque de Mayenne, nuevo jefe de la casa católica de Guisa, y ordena a Alejandro Farnesio que vaya con sus tropas desde Holanda hasta París para ‘apoyar’ la candidatura alternativa de su hija Isabel Clara Eugenia, como nieta que es de Enrique II de Francia e hija de una Valois francesa. Difícil empresa ésta, dada la Ley Sálica, que impide la línea sucesoria femenina, y la tradicional inquina francesa contra España. Farnesio, orgulloso de su obra en Holanda y dolido por no haber podido atacar Inglaterra, pide una demora para acabar lo que está haciendo en los Países Bajos. Mientras, Enrique de Borbón se pone en marcha, vence al ejército de la Liga en Ivry y pone cerco a París.

Farnesio, tras el desastre de la Invencible, vuelve a lo suyo, y pese a no ser capaz de tomar la última población de Brabante que se le resistía, Bergen-op-Zoom, captura Geertruidenberg unos meses después.

El legado del papa Sixto V en Francia dice: ‘El Rey de España, como soberano temporal, desea ante todo mantener y aumentar sus dominios. La conservación de la fe católica, principal objetivo del papa, es sólo un pretexto para su majestad.’ Felipe II contesta al papa poniéndole en su sitio: ‘Preocupándome por estos intereses como si fueran míos [...], como hijo fiel recuerdo a la Santa Sede sus deberes.’ Se llega a decir que Sixto V está al borde de excomulgar a Felipe II.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:19 pm

1590: Enero: Felipe II accede a apoyar a la Liga Católica en Francia, pero muere el cardenal de Borbón, dejando al bando católico francés sin un líder claro.

23 de febrero: El juez del caso Antonio Pérez, Rodrigo Vázquez de Arce, decide que el reo sea puesto a tormento. Éste aguanta en el potro hasta la octava vuelta de los cordeles, y entonces se desmorona. Según anotación del escribano presente, dice: ‘Por las plagas de Dios, acábenme de una vez. ¡Déjenme, que cuanto quisieran diré!’ La confesión es que sí, mandó matar a Escobedo por orden del rey, pero consigue no decir ni bajo tormento las razones por las que el rey le podría haber mandado una cosa así. El pueblo no sólo cree con toda naturalidad que su rey mandó a su secretario matar al secretario de su hermanastro, sino que además Pérez se convierte en un héroe popular, torturado por ese mismo rey y aún así protegiéndole. Jerónimo de Quintana resume el sentimiento escribiendo en 1621: ‘si esto fuera así, más digno [sería] de remuneración que de castigo.

A pesar de ello, Felipe II no aprovecha la confesión para aplicarle en seguida la sentencia tocante: ser ahorcado, su cadáver arrastrado por las calles públicas, y su cabeza cortada y expuesta. Esto sólo es explicable por la tendencia personal de Felipe II a no apresurarse por nada. Ello le cuesta perder aún más prestigio tras lo de la Invencible. Mientras tanto, Pérez se finge enfermo (o está enfermo de veras, pero ‘alarga’ los supuestos efectos de su mal).

19 de abril: En uno de los episodios más emocionantes y folletinescos de la época, Antonio Pérez se evade de su prisión madrileña, ayudado por su mujer, Juana Coello, que entretiene a los carceleros con una cena opípara. Pérez, con la excusa de su enfermedad, se retira pronto y se fuga por la casa contigua disfrazado de mujer. Todos los detalles habían sido preparados con gran cuidado, incluyendo el que no hubiera más caballos de reserva en las postas por donde Pérez iba a pasar camino de Aragón, su tierra natal y donde la jurisdicción de Castilla no llega. Ahora es también Juana la que se convierte en una heroína del pueblo, ‘alabando [éste] el valor puesto por obra a vista del peligro, encareciendo otros el amor grande que fue el autor de tan notable hazaña.

Felipe II ya ha venido teniendo roces con Aragón desde antiguo, y hay en el reino un ambiente muy sensibilizado en contra de permitir cualquier merma de fueros, así que el pueblo aragonés adopta como propia la causa de Pérez como forma de fastidiar al rey y demostrar su independencia. Pérez consigue llegar a Calatayud, y allí se refugia en el convento de los dominicos, desde donde pide que su caso sea visto por el justicia de Aragón. Así, es encarcelado en la prisión de los Manifestados, en Zaragoza, o mejor dicho, ‘es puesto en una cárcel’ donde es tratado a cuerpo de rey por unos aragoneses que lo idolatran. El juez Vázquez lo condena a muerte, pero viendo que así no se conseguirá nada, sugiere a Felipe II, junto al inquisidor Chaves, que le acuse de herejía, con lo cual puede recurrir a la Inquisición, con jurisdicción en todos los reinos.

7 de mayo: Enrique de Navarra sitia París desde el norte, causando hambre en la ciudad.

Cortes de Castilla: Felipe II pide un durísimo servicio de 8 millones de ducados en 6 años que es muy protestado y que quebrantará la economía castellana.

La flota de corsarios ingleses que siempre envía Isabel a atacar al convoy español que trae la plata de Indias, mandada este año por John Hawkins, fracasa y vuelve sin provecho alguno.

Julio: Farnesio es ordenado terminantemente marchar hacia París, llegando a decir Felipe II: ‘Y si se pierde entre tanto Flandes, mío es.’ Farnesio cumple, entrando en Francia con lo mejor de sus tropas, no superiores en número al enemigo.

10 de julio: Muere Francois du Plessis, señor de Richelieu, a los 42 años, dejando a su familia en dificultades económicas.

24 de agosto: Una muestra de lo complicadas que pueden llegar a ser las relaciones diplomáticas y el juego de alianzas y traiciones entre todas las naciones de Europa y la cuenca del Mediterráneo es la carta enviada por Isabel I de Inglaterra a Amurath III de Turquía. En ella insta al Gran Turco a atacar Marruecos, para que así Al-Mansour ayude a los ingleses a atacar a España y a intentar arrebatarle Portugal, donde se colocaría a un rey proclive a los intereses ingleses. Como se ve, nada es demasiado enrevesado o descabellado como para no intentarse.

Septiembre: Farnesio levanta el cerco a París de Enrique de Borbón, toma las plazas de Lagny y Corbeil para la Liga y vuelve victorioso a Bruselas a tiempo para las Navidades. Esto, mientras, da un respiro a los holandeses. Carlos Coloma, un soldado español en los tercios, escribe duras palabras contra Felipe II, el ‘Rey Prudente’: ‘Consejo tan dañoso [fue], indigno de que lo tome ningún príncipe prudente, por poderoso que sea.‘[Los holandeses] vieran bien presto su ruina si no se dividieran las fuerzas españolas a otras empresas, yendo a buscar enemigos fuera de casa, cuando se tenían más fuertes y más pertinaces dentro della.’ Al volver a Flandes, Farnesio se encuentra allí al duque de Pastrana y al príncipe de Ascoli, parientes del rey enviados desde Madrid para controlar secretamente todos sus actos. Su decepción con Felipe II ante esta falta de confianza es visible. Además, los holandeses han recuperado Breda mientras tanto, y están organizándose para intentar recuperar el noreste del país.

Muere Sixto V y accede al papado Urbano VII, que también muere. Se nombra entonces papa a Gregorio XIV.

En este quinquenio (1586-90) la riqueza llegada de Amércia se ha reducido de 35,2 millones de ducados a 28,5.

Comienza la minería de carbón en la cuenca del Ruhr.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:20 pm

1591 (9) – 24 de mayo: Habiendo pedido la Inquisición que Pérez sea trasladado de su ‘encierro’ a la mucho más dura prisión inquisitorial de la Aljafería, en Zaragoza, durante el traslado del preso se producen alteraciones al grito de ‘viva la libertad’, que acaban con la muerte del marqués de Almenara, un impopular enviado real con mala mano negociadora. Pérez logra huir y se oculta en casa de un amigo.

Mayo: Los holandeses retoman Deventer.

Junio: Los holandeses retoman Zutphen y Nimega.

24 de septiembre: Nuevo tumulto popular en Zaragoza en favor de Pérez. Felipe II decide entonces enviar un ejército al mando de Alonso de Vargas. Los aragoneses intentan organizar una milicia pidiendo ayuda a Cataluña y Valencia, pero éstos no se atreven a enfrentarse al rey.

21 de octubre: En Ávila, aparecen pasquines en las puertas de la catedral y otros lugares públicos en contra del servicio de 8 millones de ducados que Felipe II pidió a las Cortes el año pasado. El corregidor de la ciudad, Alonso de Cárcamo, cabalga a El Escorial para informar al rey, y éste toma las noticias a gran ofensa. Aunque ha habido protestas en más sitios, Felipe decide mandar a Ávila a un riguroso alcalde de corte, el doctor Pareja de Peralta, para hacer un escarmiento en una ciudad que ya ayudó a los Comuneros de Castilla en contra de la Corona setenta años antes. Peralta abre proceso contra varios notables abulenses: dos nobles, un clérigo, un médico, un licenciado y un escribano.

8 de noviembre: Alonso de Vargas entra en Aragón al frente de las tropas reales, y el 12 entra en Zaragoza sin apenas disparar un tiro, pues las milicias fueristas se dan a la fuga.

24 de noviembre: Pérez logra atravesar los Pirineos y refugiarse en Francia. Parece claro que ha contado con ayuda del Justicia Mayor de Aragón, Martín de Lanuza, ya fallecido, su hijo Juan, y dos de los nobles más destacados del reino, el duque de Villahermosa y el conde de Aranda. Mientras, Pérez, que nunca volverá ya a España, pasará el resto de su vida intrigando con franceses e ingleses en contra de Felipe II.

Agosto: Howard, el encargado este año de mandar los corsarios ingleses, se sitúa al acecho en las Azores para sorprender a la flota española de Indias. No sólo ha de retirarse, ante la reorganizada escuadra hispana, sino que además pierde el galeón ‘Revenge’, que es traído a España y examinado para ayudar a modernizar la flota de Felipe II.

Agosto: El conde de Essex es enviado a Ruán en ayuda de Enrique de Navarra.

21 de septiembre: Los obispos franceses reunidos en Ruán aceptan a Enrique de Navarra como rey de Francia.

19 de diciembre: En Aragón, la ira de Felipe II se desata: Juan de Lanuza es apresado, degollado al día siguiente, y su cabeza expuesta como escarmiento. Villahermosa es enviado preso al castillo de Burgos, y Aranda al de la Mota, en Medina del Campo. Ambos mueren a los pocos meses. Luego se decreta un ‘perdón general’, pero ello no impide que la Inquisición abra proceso a 500 personas.

Muere Mateo Vázquez, secretario de Felipe II. El rey da a Cristóbal de Moura autoridad para responder por él a las consultas de la Junta de la Noche. A partir de ahora, con la cada vez peor salud de Felipe II, Moura se va convirtiendo en un ministro con cada vez más poder - un agente inglés informa a Isabel I este mismo año: ‘todo lo que se concluye en cada consejo se reduce al final a la opinión del monarca o de dos de sus privados, Juan de Idiáquez y Cristóbal de Moura’.

Enrique Guzmán, conde de Olivares, es nombrado virrey de Sicilia, y se traslada a Palermo con su familia.

Pedro de Valdés, uno de los nobles presos de la Invencible aún esperando rescate en Inglaterra, publica un diccionario inglés-español.

Isabel I funda el Trinity College en Dublín.

Muere el papa Gregorio XIV y le sucede Inocencio IX.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:21 pm

1592 (10) – 17 de febrero: En las condenas del proceso de Ávila, el noble Diego de Bracamonte es degollado públicamente en el cadalso. Los otros procesados son encarcelados, mandados a galeras o multados. La indignación abulense crece aún más.

Primavera: Alejandro Farnesio tiene que acudir otra vez a Francia a luchar contra los protestantes de Enrique de Borbón. Libera Ruán de su asedio, toma Caudebec, donde recibe una herida en un brazo que se le infecta, y entra en París por segunda vez en mayo. Luego se va a tomar un merecido descanso al balneario de Spa, lo cual es criticado por Felipe II, que decide enviar al conde de Fuentes para controlarle. Al igual que antes Santa Cruz, Requesens, Alba, Vargas y Juan de Austria, Farnesio se siente ingratamente abandonado por un rey demasiado paranoico. Además, se pierden nuevas plazas en el noreste: Steenwijk y Coevorden, lo cual aumenta los problemas entre Farnesio y el rey.

12 de mayo: Para cerrar el problema de Aragón, Felipe II convoca Cortes en Tarazona. En ellas se introducen cambios constitucionales, pero el no hacerlos por decreto real, sino en Cortes, resulta importante para ambas partes. Agradecidas por la templanza del rey, se le vota un servicio de 700.000 libras jaquesas y se reconoce al príncipe Felipe, ya de quince años, como heredero. Felipe II sólo está presente al final de estas Cortes, para clausurarlas, ya que debido a su deseo de ver detenidamente las poblaciones y gentes a su paso, y a su propia delicada salud, tarda seis meses en llegar a Tarazona, el 30 de noviembre. Por ejemplo, se para dos meses en Valladolid, donde nació y donde se pone enfermo de cierta gravedad, y otras tres semanas en Burgos, donde fallece su médico personal, el doctor Vallés. El viaje entero es recogido por escrito por un soldado de arqueros, Enrique Cock, que luego será notario y cronista real.

Agosto: Sir John Burrows captura el galeón portugués ‘Madre de Dios’ en Flores.

3 de diciembre: Muere Alejandro Farnesio en el ataque sobre Arras, a los 47 años. Tan insustituible demuestra ser que tendrá cuatro sucesores distintos en seis años, el conde de Fuentes entre ellos. Mauricio de Nassau pasa a ser el militar dominante del momento, con un ejército que crece en número cada mes que pasa y con cada plaza que se recupera.

Bernardino de Mendoza, ahora embajador español en Francia, no consigue convencer a los Estados Generales parisinos, que votan por unanimidad la vigencia de la Ley Sálica. Con ello, se acaban prácticamente las posibilidades de Isabel Clara Eugenia de ser reina de Francia, por muy hija de una Valois francesa que fuera. Pocos días después, su padre, Felipe II, llega de vuelta a Madrid.

Muere el papa Inocencio IX (el quinto en cinco años) y le sucede Clemente VIII, el noveno papa durante el reinado de Felipe II. Éste durará más tiempo, y aprueba el texto definitivo de la Vulgata, la traducción oficial de la Biblia al latín.

Un brote de peste en Londres mata a 15.000 personas.

Muere Juan III de Suecia y le sucede un católico, Segismundo, rey de Polonia, lo cual provoca una guerra civil contra los protestantes suecos.

Se descubren las ruinas romanas de Pompeya.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:22 pm

1593 (11) - Febrero: En el Bearn francés acaban tan hartos de Antonio Pérez y sus conspiraciones que se va a Inglaterra, donde Isabel I, el conde de Essex y los corsarios a sueldo de la reina lo acogen como una importante fuente de información, sobre todo militar. Allí publica su polémico libro ‘Relaciones’.

25 de julio: Enrique de Navarra da una gran sorpresa y se muestra dispuesto a convertirse al catolicismo - al menos de puertas para afuera: él y aquí es quien dice aquello de ‘París bien vale una misa.’ Y así, oye misa católica en Saint Denis, lo cual acaba las batallas por la sucesión al trono francés. El hecho de que el papa Clemente VIII permita esta conversión no le sienta nada bien a Felipe II.

Octubre: Segismundo III de Polonia fracasa en su intento de restaurar el catolicismo en Suecia.

El archiduque Alberto entra a formar parte de la Junta de la Noche.

Mauricio de Nassau toma Geertruidenberg y Wedde.

Pedro de Valdés es rescatado a los ingleses por 1500 ducados y vuelve a España.

Clemente VIII toma partido junto al general de los jesuitas, Aquaviva, en contra de los deseos de Felipe II de tener controlada a dicha orden.

En Francia, empiezan a formarse bandas de campesinos para evitar el pillaje sobre sus tierras, sea católico o protestante.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:22 pm

1594 (12) – 27 de febrero: Enrique de Navarra es coronado en Chartres como Enrique IV de Francia, primero de la dinastía Borbón. Publica el Edicto de Saint-Germain-en-Laye concediendo a los hugonotes libertad de práctica religiosa.

La Corona francesa tiene una deuda de 200 millones de libras y unos ingresos anuales de 30 millones. Durante los próximos seis años irá de crisis en crisis, con las tropas sin cobrar durante largos periodos.

7 de marzo: A los 67 años, Felipe II firma su testamento. Muchas de sus cláusulas repiten al pie de la letra el de su padre, Carlos I.

Mayo: 20.000 campesinos se reúnen cerca de Bergerac para expresar sus quejas, lo cual ayuda a convencer a Enrique IV para acabar con las guerras de religión.

Agosto: Hugh O’Neill, conde de Tyrone, en alianza con O’Donnell, conde de Tyrconnell, lidera un levantamiento en el Ulster contra Isabel I y pide ayuda a Felipe II.

Se produce el extraño suceso del ‘pastelero de Madrigal’. El protagonista es un fraile portugués, Miguel de los Santos, contrario a Felipe II cuando éste se proclamó rey de Portugal, y que ahora, por las vueltas que da el mundo, es vicario, en el convento de Madrigal, de la orden agustina. En ese convento hay una monja de sangre real, Ana de Austria, hija de Juan de Austria, y por tanto sobrina del rey. Un día, le da a fray Miguel por pensar que un viejo pastelero de la ciudad, Gabriel de Espinosa, se parece fisicamente a Sebastián de Portugal, el rey de mermadas facultades mentales que perdió la batalla de Alcazarquivir contra los españoles en 1578, y a quien se da por muerto pero cuyo cadáver nunca se encontró. Entonces fray Miguel concibe el audacísimo plan de hacer pasar al tal Gabriel por don Sebastián, casarla con Ana de Austria y recuperar así Portugal para los portugueses. Dicho y hecho, se pone a llevar el plan adelante, pero una noche de octubre, por pura casualidad, al tal Gabriel se le va la lengua medio ebrio ante el alcalde de Valladolid, Rodrigo Santillán, que descubre así todo el asunto. Sin embargo, lo más gordo es que se dice que la monja doña Ana ¡ha tenido ya un bebé, con el cardenal Alberto, virrey de Portugal y sobrino de Felipe II! Tamaña historia no puede ser verdad, pero el rey no quiere ninguna duda y depura el asunto hasta el fondo, y así tanto Gabriel de Espinosa como fray Miguel acaban en el cadalso (éste tras ser secularizado, y por tanto quedar sin protección eclesiástica), mientras que doña Ana se salva sólo por ser sangre de su sangre, y es encerrada en un convento en Ávila.

Septiembre: Armand-Jean du Plessis es admitido en el Colegio de Navarra, en París, con vistas a convertirse en soldado

España pierde Groninga. Con esto, los holandeses ya han echado a los españoles de todas las tierras que reclaman como suyas. La frontera este con Alemania aún está en disputa, pero el corazón de las tierras rebeldes, las provincias de Holanda y Zelanda, quedan prácticamente inexpugnables.

9 de diciembre: Nace Gustavo Adolfo Vasa, futuro rey de Suecia.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:23 pm

1595 (13) – 17 de Enero: Enrique IV de Francia declara la guerra a España, aliada con Inglaterra y Holanda. Alatriste se alista como paje-tambor en los tercios.

Junio: El éxito del duque de Lerma en conseguir la confianza del príncipe Felipe se ha convertido en motivo de preocupación para algunos de los favoritos de Felipe II, por lo que buscan alejarle de Madrid. Moura y sus aliados no consiguen enviarle a América como virrey de Perú, pero sí logran hacerle nombrar virrey de Valencia, ante el descontento del príncipe.

27 de julio: Una flotilla española ataca la costa de Cornualles, desvalijando Mousehole y Penzance. Isabel ordena que Hawkins y el restablecido Drake patrullen la zona por si los tercios.

24 de julio: En la víspera de la festividad de Santiago Matamoros, los tercios del conde de Fuentes vencen a los franceses en la batalla de Doullens, muy cerca de San Quintín. Poco después, Fuentes toma Cambrai. Sin embargo, vuelve a faltar dinero, que para pagas no da pero para prestamistas sí. Francesco Vendramino, embajador vaneciano, escribe: ‘Flandes es el reverso de las Indias, porque todo el oro que viene de América se gasta allí.

30 de julio: Felipe II decide que su hijo le empiece a representar en las audiencias públicas, debido a su mala salud. El marqués de Velada, mayordomo mayor del príncipe Felipe, entra a formar parte de la Junta de la Noche, que empieza a reunirse en el cuarto de su pupilo, para así comenzar su instrucción como futuro rey más en serio, aunque éste no permanece presente durante toda la reunión. El heredero además empieza a firmar documentos en lugar de Felipe II como ‘yo, el príncipe’, ya que su padre tiene la mano derecha casi inmovilizada por sus enfermedades.

Agosto: Antonio Pérez se instala en la corte francesa, donde al principio Enrique IV tiene mucho en cuenta su opinión sobre asuntos españoles.

28 de agosto: La armada de Drake y Hawkins zarpa hacia las Indias Occidentales en busca de la flota española de América. En su camino intentan atacar Las Palmas, donde no sólo fracasan, sino que además caen en manos españolas algunos prisioneros ingleses, por los que se saben sus planes. Así, las defensas se pueden preparar, y los ataques ingleses sobre Puerto Rico y Cartagena de Indias son rechazados. Además, Hawkins fallece durante la travesía, a los 63 años.

28 de octubre: El húngaro Segismundo Báthory derrota a los turcos en Giurgievo y controla Valaquia, lo cual es clave para que los otomanos no vuelvan a amenazar a Europa occidental.

Noviembre: La Corona española declara suspensión de pagos, pero aún así, España mantiene una guerra en tres frentes, contra tres enemigos: en Francia, en Holanda y en el mar contra ambos e Inglaterra.

Noviembre: Suecia firma la paz de Teusina con Lituania y se queda con Estonia y Narva.

La ‘cosecha’ americana del quinquenio 1591-1595 para España sube espectacularmente de 28,5 a 42,2 millones de ducados.

Enrique Guzmán, conde de Olivares, es nombrado virrey de Nápoles.

El ejército inglés abandona oficialmente el uso del arco como arma de guerra.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:24 pm

1596 (14) – 28 de enero: Drake intenta atacar Panamá, donde, además de fracasar, muere en la retirada, a la altura de Portobelo.

31 de enero: Los Decretos de Folembray ponen término a la guerra de religión en Francia.

Febrero: Tras una dura travesía invernal de los Alpes, el archiduque Alberto, sobrino de Felipe II, entra en Bruselas como nuevo gobernador general de los Países Bajos.

Primavera: Al oeste de Cuba, Bernardino de Avellaneda intenta acabar con los restos de la armada inglesa en el Caribe, pero su nuevo líder, Thomas de Baskerville, logra forzar el paso y volver a Inglaterra.

30 de junio – 5 de julio: Isabel I saca en conclusión que lo mejor es atacar a España directamente, no a sus colonias, así que, oyendo rumores de una nueva gran flota española, monta un nuevo y exitoso ataque contra Cádiz, donde apenas nada se ha hecho por mejorar las defensas, y que está mandada por no otro que Medina-Sidonia el de la Invencible. El favorito de Isabel, el conde de Essex, entra en la bahía a su antojo con 39 barcos de guerra y 70 transportes, y toma el castillo al primer envite, incendiando la población. Sólo las disensiones internas entre Essex y Howard evitan que los ingleses puedan tomar la ciudad al completo y atrincherarse en ella. Al final acaban yéndose con un gran botín.

25 de octubre: En respuesta, Felipe II manda una expedición hacia Irlanda para apoyar al rebelde conde de Tyrone, mandada por Martín de Padilla, pero ésta fracasa por las tormentas sin pasar de Finisterre.

Octubre: García de Loaysa, tutor del príncipe Felipe, envía un informe al rey hablando de su alumno: religioso, devoto, honesto, obediente, afable y sin vicios mayores excepto su gusto por dormir. No parece haber riesgo de inestabilidad mental como había ocurrido con otros miembros de la familia (su hermano mayor Carlos o su bisabuela Juana la Loca), pero Loaysa le ve inflexible, reservado, altivo y cada vez más inaccesible.

Cristóbal de Moura sigue aumentando su poder y comienza a encargarse de transmitir los deseos de Felipe II a todos los oficiales e instituciones.

La Corona española declara suspensión de pagos por cuarta vez en el reinado de Felipe II.

El conde de Fuentes toma Calais y Amiens en Francia. Primera batalla de Alatriste, que ya es soldado.

Se aprueba un nuevo impuesto, llamado ‘sisa’, sobre alimentos básicos.

Tratado de Greenwich, por el que Inglaterra y Francia reconocen y ayudan a la causa rebelde holandesa.

En Francia, la asamblea de notables acuerda con el rey un impuesto del 5% en cada venta de productos. Sin embargo, la gran resitencia que se encuentra lo hace incobrable.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:27 pm

1597 (15) – Enero: Mauricio de Nassau, ayudado por los ingleses de Sir Francis Vere, derrota a los españoles en Turnhout, liberando Brabante y Zelanda.

Marzo: El archiduque Alberto toma Amiens a los franceses.

Agosto: Los mercaderes ingleses son expulsados del Imperio.

25 de septiembre: Enrique IV retoma Amiens a los católicos.

Octubre: Una nueva flota española sale desde Ferrol hacia Inglaterra y nuevamente es imposibilitada por las tormentas.

Noviembre: En Turín, fallece a los 30 años la segunda hija de Felipe II, Catalina Micaela, duquesa consorte de Saboya, tras haber tenido diez hijos, los únicos nietos legítimos que Felipe II conoció en vida. Al rey sólo le quedan, pues, dos hijos legítimos: su heredero Felipe y la infanta Isabel Clara Eugenia, una solterona treintañera muy fiel y dulce con su padre, al que siempre acompaña. Entonces, Felipe II decide continuar la tradición endogámica de la familia para ambos, casando a Isabel con el archiduque Alberto, ex-virrey de Portugal, que era a la vez primo segundo, sobrino y cuñado del rey (no sólo eso, sino que Alberto ha de abandonar su dignidad de cardenal para poder casarse). También se acuerda el matrimonio de Felipe, de veinte años, con la archiduquesa Margarita de Austria, de catorce, hija del archiduque Carlos, primo del padre del novio.

Noviembre: El duque de Lerma deja de ser virrey de Valencia y vuelve a la corte madrileña, todavía disfrutando del favor del príncipe Felipe. Para evitar nuevos intentos de alejarle de Madrid, Lerma pide una audiencia al rey y logra convencerle de sus buenas intenciones. Su éxito hace que se convierta en la estrella del momento, y muchos cortesanos acuden a su agasajo, entre ellos el conde de Portalegre.

William Shakespeare escibe ‘Romeo y Julieta’ y ‘Ricardo III’.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:28 pm

1598 (16) – Una nueva expedición naval española logra alcanzar Calais, puerto ahora en manos hispanas, lo cual provoca alarma en la corte inglesa. Empiezan a aparecer fisuras en la alianza franco-inglesa: Isabel I reprocha a Enrique IV su conversión al catolicismo, y reclama para Inglaterra el puerto de Calais como precio a la ayuda dada. Enrique responde: ‘Prefiero ser despojado por mis enemigos que por mis amigos’. Así, Enrique ahora oye las peticiones del Papa Clemente VIII para que tras haberse convertido al catolicismo, haga las paces con España. A ambos reyes les vendría muy bien, a Enrique para acabar de ordenar su nación tras un difícil cambio de dinastía reinante, y a Felipe por su delicada salud y su falta de confianza en su heredero, a quien no quiere legar una difícil guerra.

20 de marzo: El duque de Mercoeur, último rebelde francés, acepta a Enrique IV como rey. Éste se asegura la obediencia de los nobles de la Liga Católica gastando 4 millones de libras en favores y sobornos.

13 de abril: El Edicto de Nantes pone fin a las guerras de religión en Francia (por ahora), haciendo al catolicismo religión oficial del estado francés, pero dando amplios derechos a los protestantes: tienen libertad de culto fuera de París donde ya estén establecidos, y se les da el control sobre más de cien poblaciones fortificadas (entre ellas La Rochela, Montauban y Montpellier) durante ocho años. Esto significa que de hecho los hugonotes, con muchos nobles y comerciantes ricos entre ellos, tienen un ‘estado dentro del estado’ en el sur y el oeste francés. Muchos católicos no ven bien que un grupo que representa sólo un 5-6% de la población y que además tiene ideas republicanas adquiera tanta preeminencia con la anuencia del rey – un converso calvinista, recordemos. Además, va en contra del principio, dominante en la época, de ‘cuius regio eius religio’.

Felipe II, debido a su falta de confianza en el hijo que le va a suceder en el trono, nombra a su hija Isabel Clara Eugenia y al esposo de ésta, el archiduque Alberto, príncipes soberanos de la parte más conflictiva de sus dominios, las provincias del sur de los Países Bajos (básicamente católicas, más o menos la actual Bélgica). A pesar de lo de ‘soberanos’, esta cesión contiene una serie de limitaciones que impedirán a los archiduques gobernar independientemente de España.

2 de mayo: Paz de Vervins entre España y Francia: España devuelve casi todas las conquistas hechas en Francia durante los últimos años (en particular Calais), salvo Cambrai. Los veteranos españoles lo reciben como una afrenta. Tras esto, Antonio Pérez ya no tiene mucha utilidad para los franceses, que a estas alturas hasta le miran mal como traidor a su patria.

30 de junio: Felipe II, en contra de las opiniones de sus médicos, se traslada a El Escorial, sin duda previendo el final de sus días. Debido a que el traqueteo de los carruajes resulta demasiado duro para sus articulaciones, llenas de cristales de ácido úrico, debe ser trasladado en una litera llevada a hombros en andas, como en las procesiones de Semana Santa, con sumo cuidado y lentitud, bajo un sol abrasador y en medio del comienzo de una plaga de peste bubónica que durará cuatro años. La comitiva tarda seis días en llegar a El Escorial desde Madrid, el 5 de julio. Una vez allí, su salud empeora en los próximos dos meses, con grandes dolores (no soporta ni el roce de las sábanas) y llagas y úlceras que supuran pus sin parar, y que son sajadas sin anestesia. A pesar de todo, visita todas las dependencias del edificio una por una, como viéndolas por última vez antes de encerrarse en su cámara, y continúa trabajando desde su litera, departiendo diariamente con su privado, Cristóbal de Moura.

4 de agosto: El duque de Lerma es nombrado caballerizo mayor del príncipe Felipe.

14 de agosto: En Irlanda, el conde de Tyrone aniquila a los ingleses en Yellow Ford.

1 de septiembre: Felipe II deja de trabajar y recibe la extremaunción. Su empeoramiento llega a lo nauseabundo: le salen más llagas de tanto tiempo en la cama, y en algunas anidan gusanos. No puede hacer de vientre, y se le ha de practicar una incisión para extraer los excrementos, que no se pueden limpiar adecuadamente porque su cuerpo no aguanta ningún movimiento. Es a todos los efectos un cadáver viviente, que incluso huele a podrido, rodeado de reliquias y huesos de santos en busca del milagro. Su heredero es llamado a verle para que observe como lección admonitoria en qué paran las glorias de este mundo. Felipe II le dice que reinar es una tarea difícil y que para ello necesita la ayuda de Dios y de buenos ministros que supiesen darle consejos ‘con amor y verdad. Yo me hallo bien con don Cristóbal de Moura y con los demás que traigo a mi lado en los negocios. Así confío que os hallaréis vos, si os sabéis servir de él y de ellos’.

Domingo 13 de septiembre: A las cinco de la madrugada muere Felipe II, a los 71 años, y accede al trono de las Españas su hijo Felipe III. En la monarquía hispana, la transición de un reinado a otro carece de los tonos ceremoniales y legalistas que se dan en otros países, así que no hay ceremonia de coronación ni ningún otro acto que simbolice la transferencia de soberanía.

Lunes 14 de septiembre: El féretro con el cuerpo de Felipe II sale de la capilla de El Escorial hacia la iglesia para la misa de difuntos. Tras ésta, Felipe III ordena a Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, conde de Lerma, de 45 años (nacido hacia 1552, no se sabe exactamente), que entregue el cuerpo a fray García de Santamaría, el encargado de trasladar el ataúd a su destino final. Después el rey se retira con el duque a una ‘cámara secreta’ y al cabo de unos minutos se anuncia que Lerma ha sido nombrado consejero de Estado, el más prestigioso órgano de gobierno en España. Además, Felipe III le confirma como su caballerizo mayor, con lo cual consigue acceso diario a la persona del rey.

Aunque esto no le coloca oficialmente por delante de cualquier otro consejero, a todos queda claro que, como había escrito el duque de Feria el año antes, a la muerte de Felipe II ‘todos los personajes de esta comedia serán completamente nuevos’. Lerma empieza a apartar a sus rivales de la corte. Los primeros en sufrir las iras del nuevo régimen son los que han expresado dudas sobre la capacidad de Felipe III: su propio tutor García de Loaysa, a quien se manda ir a vivir a su sede episcopal de Toledo, y al inquisidor general Pedro de Portocarrero, obispo de Cuenca. Para sustituirlos empieza a colocar en puestos importantes a sus parientes y amigos, a veces claramente incompetentes, en los que descarga funciones. Casi la mitad de los gentileshombres de cámara acaban siendo miembros de su familia: un hermano, dos sobrinos, un cuñado, dos primos, y sobre todo, dos hijos: Diego Gómez de Sandoval, conde de Saldaña, y Cristóbal Gómez de Sandoval, futuro duque de Uceda. Entre sus hechuras más importantes, sin embargo está alguien que no era familiar suyo: Rodrigo Calderón, que pasa de paje suyo a ayuda de cámara del rey.

Además, comienza a acumular, con procedimientos no siempre legales, títulos, honores y una gran fortuna personal con la que sufraga suntuosos edificios en Denia, Lerma y Valladolid, convirtiéndose en uno de los gobernantes más corruptos de la historia de España.

El hecho de que un rey decida tomar las riendas del gobierno personalmente o delegar en una o varias personas tiene gran importancia. Los nobles españoles, relegados a un segundo plano político por las fuertes personalidades de Carlos I y Felipe II, verán a partir de ahora en Felipe III a un rey más debil y menos aficionado a las tareas de gobierno, al que podrán convencer y hasta presionar para su propio medro. Al mismo tiempo, Felipe ahora se distancia del pueblo, ya que éste sabe que las decisiones importantes no provienen de él, aunque él las firme. Estos dos elementos se irán notando más y más durante los próximos cien años de reinado Habsburgo hasta la muerte de su nieto Carlos II en 1700.

En estos momentos España tiene una deuda de 85 millones de ducados, y sólo los intereses equivalen al 40% de los ingresos anuales. La deuda de la Corona es de 65 millones al 4.6% de interés, con unos ingresos de 9.7 millones. Las críticas contra Felipe II, que han ido creciendo últimamente, se intensifican tras su muerte. Libros, panfletos y memoriales escritos durante los primeros meses del nuevo régimen dan la impresión de que la mayoría de los españoles está de acuerdo en que la monarquía se encuentra en una profunda crisis, aunque comparada con la situación del resto de Europa, España no puede quejarse tanto. De todas formas, en respuesta a las peticiones, Felipe III suprime varias juntas, entre ellas la odiada Junta de Noche, y nombra doce nuevos miembros para el Consejo de Estado, que al parecer está en vías de recuperar su pasada gloria. Estas primeras medidas dan una imagen de decisión restauradora que agrada al pueblo.

24 de noviembre: En una orden real Felipe III manda a la Cámara de Castilla que revise todos los memoriales, cientos de ellos, que no han sido discutidos en los años previos, para distribuir las mercedes con las que Felipe II ha sido tan tacaño. Esto provoca la llegada de otros muchos cientos de documentos solicitando resoluciones de viejos agravios y favores de todo tipo. Se piensa que solicitar mercedes es un hecho natural por el simple hecho de ser súbdito del rey, o porque si se recompensa a unos, por qué no a todos.

En Francia, Maximilian de Béthune, futuro conde de Sully, es nombrado ministro de finanzas. Con él al mando, Francia superará sus problemas económicos, hasta tener superávit dentro de 12 años.

William Shakespeare escribe ‘Trabajos de amor perdidos’.
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Mensaje por Rogorn » Mié Sep 07, 2005 1:29 pm

1599 (17) – Primer duelo de Alatriste.

30 de enero: La purga de miembros del régimen de Felipe II continúa con Cristóbal de Moura. Se le ordena que salga de la corte, pero se le compensa por los servicios prestados, nombrándole marqués de Castelrodrigo y dándole la gran encomienda de la Orden de Calatrava, muy prestigiosa y valorada.

23 de febrero: García de Loaysa muere sin haber llegado a Toledo. Muchos lo atribuyen a la pena y el dolor producidos por su reciente caída en desgracia. Lerma y sus aliados muestran muy poca simpatía: Ramírez de Prado le escribe: ‘Esta mañana a las cinco murió el arzobispo de Toledo, muy en paz de todos; era mala bestia’.

Abril: En una fastuosa ceremonia celebrada en Valencia, Felipe III se casa con Margarita de Austria, pariente suya de la llamada ‘rama austriaca’ de los Habsburgo: los bisabuelos de ambos son los mismos: Juana la Loca y Felipe el Hermoso.

10 de abril: Durante su estadía valenciana, Felipe III manda que Rodrigo Vázquez de Arce, presidente del Consejo de Castilla, sea sustituído por uno de los más estrechos aliados de Lerma, Juan de Zúñiga, conde de Miranda. La influencia de Vázquez de Arce es tan grande que las Cortes de Castilla, reunidas en ese momento para discutir importantes medidas fiscales, se oponen a la sustitución.

Una de las primeras preocupaciones de la Corte castellana en este momento son las relaciones con los demás reinos peninsulares, maltrechas a la muerte de Felipe II, así que la pareja real viaja a Zaragoza, donde Felipe III concede al reino aragonés el perdón general por los altercados de 1591, una medida que según el cronista real González Dávila, fue recibida con ‘millones de aclamaciones’ por los aragoneses. También convoca Cortes en Cataluña, cuyo resultado es acogido con gran satisfacción por los catalanes, aunque varios artículos quedan en litigio a su fin.

Sin embargo, no sólo las Cortes de los otros reinos de las Españas provocan quebraderos de cabeza a la Corona: las propias Cortes de Castilla, supuestamente más fieles que nadie al rey, ya no se muestran tan dóciles como en los tiempos de los formidables padre y abuelo de Felipe III. Ahora, con una situación económica muy grave (la mitad de las rentas hipotecadas por los juros y unos gastos presupuestados de 11 millones de ducados), Lerma, que este año es hecho duque, no quiere subir los impuestos, y en vez de eso toma una decisión histórica de graves repercusiones: retirar las monedas de plata que se usan hasta ahora, y sustituirlas por una moneda de plata mezclada con cobre, que tiene menos valor en plata de lo que pone en ella. Es decir, que con la misma cantidad de plata que antes, ahora se pueden hacer con esta aleación más monedas de las que se podría con sólo plata pura. Estas son las llamadas ‘monedas de vellón’, también llamadas ‘mala moneda’. En teoría, una moneda de las antiguas con más plata vale lo mismo que una de las nuevas con menos plata, pero la gente sabe que esto no es así. Las monedas antiguas casi desaparecen de la circulación, ya que se consideran un tesoro, y se establece en la práctica un sistema doble de precios, uno si se paga en plata y otro en vellón (de aquí viene lo de ‘hablando en plata’). A la diferencia en el valor de una transacción u otra se le llama ‘premio de la plata’. Para rematar la jugada, la Real Hacienda paga en vellón y exige cobrar en plata. Esta situación creará no pocos problemas.

31 de mayo: A pesar de la oposición, Miranda es nombrado presidente del Consejo de Castilla.

Agosto: Muere Vázquez de Arce.

7 de septiembre: El conde de Essex, tras una desastrosa campaña en Irlanda, firma una tregua con el conde de Tyrone. El 24 sale de Irlanda y el 28 es arrestado a su llegada a Nonsuch.

24 de octubre: Entrada formal en Madrid de la reina Margarita de Austria, en un espectáculo diseñado por importantes pintores, escultores, arquitectos y poetas del momento, lleno de analogías, símbolos e imágenes para realzar el poder de Felipe III, con referencias a Júpiter, Neptuno, Marte, Hércules, Mercurio, Atlas, Salomón y Aquiles. El programa de actos termina con la colocación en los jardines de la Casa de Campo de la famosa estatua ecuestre de Felipe III a caballo, regalo del duque Fernando I de Toscana, que hoy está en la Plaza Mayor de Madrid.

Diciembre: Enrique IV de Francia obtiene el divorcio de Margarita de Valois.

Diciembre: Moura pide a Lerma ser nombrado presidente del Consejo de Portugal a cambio de declararse servidor y hechura suya. Felipe III se niega.

17 de diciembre: Moura es despojado de su cargo de sumiller de corps, que pasa a manos de Lerma, con lo que éste se convierte en titular de dos de los tres oficios de palacio que dan acceso a la persona de Felipe III.

Lerma ha venido sirviéndose de panfleteros a sueldo para que escriban propaganda contra los ministros del régimen anterior, pero comete un error al permitir que uno de estos escritores, Íñigo Ibáñez de Santa Cruz, llegue a atacar al propio Felipe II. El título basta para resumirlo: ‘Las causas de que resultó el ignorante y confuso gobierno que hubo en el tiempo del Rey nuestro señor, que sea en gloria, y el prudente y acertado modelo de gobernar que ha tomado y proseguirá su Majestad con el favor de Dios’. Siendo la primera condena de Felipe II que circula ampliamente por España, se convierte inmediatamente en una amenaza para el propio Lerma, a quien se acusa de ser el autor intelectual del panfleto.

Baltasar de Zúñiga, tío de Gaspar de Guzmán, es nombrado embajador español en Bruselas.

Mateo Alemán publica el ‘Guzmán de Alfarache’.

Se construye el teatro The Globe en Londres. Shakespeare escribe ‘Julio César’.
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