La Reverteca

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Dom Oct 25, 2020 10:21 am

Arturo Pérez-Reverte: Un escritor sin parangón
booktoland.blogspot - 25/10/2020

Arturo Pérez-Reverte probablemente sea uno de los escritores coetáneos más polémicos del mundo de la literatura. Sus comentarios en las redes sociales y sus libros históricos parece que no son del agrado de toda su audiencia, y en más de una ocasión ha sido citado por reputados políticos y figuras culturales para reprocharle ciertas actitudes controvertidas. Supongo que no habrá quien no recuerde la famosa frase de Pablo Iglesias, durante la investidura a Pedro Sánchez en el Congreso, que agitó al mundo entero: "Más Pérez Galdós y menos Pérez-Reverte". Sin embargo, no podemos decir que su público al completo se encuentre en desacuerdo con sus posturas. En la otra cara de la moneda tenemos a sus fieles seguidores que, tal y como si nos encontráramos en el medievo, presentan batalla a los detractores de su líder, siempre que su honor y valentía se ponen en duda. Nunca se ha visto una guerra de tal envergadura en el siglo XXI y, pese a que los ganadores (desconocidos hasta el momento) aún están sumergidos en el belicoso mundo castrense, hay una cosa que aquí, en BooktoLand, tenemos clara: nosotros no nos lo vamos a perder. ¡Bienvenidos!

Más periodista que escritor, Pérez-Reverte ha tenido una vida marcada por los conflictos armados. Durante veintiún años, entre 1973 y 1994, el cartagenero trabajó como reportero de guerra en distintos puntos del globo, viviendo multitud de experiencias traumáticas, no aptas para personas sensibles, que le sirvieron para cultivar varias obras literarias con el transcurso del tiempo. Yo, desgraciadamente, sólo les puedo hablar de una de ellas, tratando de recurrir en este artículo, con exclusividad, a mi propia experiencia. 'Territorio comanche'. El libro, de ciento cuarenta y cuatro páginas, tiene lugar en las Guerras Yugoslavas y narra la historia de dos corresponsales de TVE. Ambos, a la espera de que las fuerzas croatas detonen un puente, con el fin de detener el avance del Ejército de la República de Bosnia-Herzegovina, rememoran experiencias pasadas mientras viven un exasperante episodio de la contienda en una tarde, cuando transcurre la trama y donde el lector permanece todo el tiempo.
Personalmente, y sin tratar de influir en la valoración de nadie, la obra me pareció de una magnífica calidad. Entretiene y acercar al lector la labor del periodista de guerra. ¿Qué más se puede pedir? Reverte cautiva a quién lo lee. Aunque, como sucede la mayoría de las veces, no todos pensamos igual. Seguramente, el lector guerrero esté preparando su armamento, dispuesto a enfrentarse al enemigo y reducir sus fuerzas. ¿Qué opinan ustedes sobre que un reportero cuente en un libro episodios de una guerra reciente? ¿Piensan que, en estos casos, los escritores pueden manipular la opinión de su público a través de la narrativa? ¿O, más bien, politizarla?

Años después de este libro, Reverte vuelve a suscitar polémica con la trilogía 'Falcó', cuya fecha de lanzamiento consta en el año 2016. Esta vez lo hace en un escenario más familiar para los españoles, ya no solo por su cercanía en el tiempo sino por el vínculo emocional que nos une a él: la Guerra Civil Española. Y, de nuevo (¡qué sorpresa!), nos encontramos soldados enfrentados. Algunos, como legítimo jurado, creen que es perjudicial para una democracia remover el pasado así, mientras que otros, con iguales derechos, defienden todo lo contrario, apostando por que es necesario hablar de estos temas, independientemente del enfoque que se le quiera dar.

En el primer libro, llamado de la misma manera que la trilogía, se nos cuenta la aventura de un espía, Lorenzo Falcó, que trabaja para el servicio de inteligencia franquista tras haber sido contrabandista durante años. El personaje es descrito como un hombre enfrentado al mundo en general que, a pesar de tener bien claro a quien deber obedecer, dice tener un único bando: él mismo. Su misión en esta entrega es liberar al político falangista José Antonio Primo de Rivera de una cárcel en Alicante, donde realmente estuvo preso por posesión ilícita de armas. Sin embargo, no lo tendrá tan fácil, pues antes deberá infiltrarse en territorio republicano. Un auténtico reto. Sus otros dos libros son 'Eva' y 'Sabotaje'. ¿Qué les parece? Narrativamente sólo me caben buenas valoraciones, pero también es verdad que cada vez parece que el contexto histórico de los libros de Reverte son más peliagudos. ¿Creen que estos temas deben de evitar tratarse desde una perspectiva de un personaje franquista? ¿Es bueno acercar a la sociedad una realidad pasada que, quizás, ha sido distorsionada por la polarización política nacional?

Cuál sea la respuesta, pensar que un escritor puede promulgar actitudes erróneas conlleva llevar nuestro punto de mira, por igual, a las películas, los documentales, la radio, los periódicos... Y, si somos perspicaces, nos daremos cuenta de que en el mundo de la cultura hay personajes de todo tipo. Desde radicales hasta moderados de cualquiera de las ideologías. Sin embargo, el problema puede llegar cuando quien lee piensa que la realidad de ese espía es la única existente. Ahí si se nos presenta un dilema gordo. En este tema en concreto yo creo que una solución, por encima de otras que se puedan promulgar, podría ser fortalecer el sistema educativo dándole a las nuevas generaciones una visión más objetiva y un conocimiento histórico decente. Sólo así nos libraremos de los extremismos y las malas interpretaciones. Educar, educar y educar. Cuando dejemos de investigar y ser curiosos, así como de leer y ser leídos, será el momento en el que estemos condenados a la mentira.

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Mensaje por Rogorn » Mar Oct 27, 2020 10:04 am

Raúl del Pozo y el amor cipotudo
Juan Soto Ivars - elconfidencial.com - 27/10/2020

(...) Seguí leyéndolo en su dacha de 'El Mundo', que heredó de Umbral y donde a mi juicio ha hecho cosas más grandes que él, hasta que años más tarde, fruto de otra invitación de Antonio Lucas, estuve en la famosa cena que Arturo Pérez-Reverte organiza en Casa Lucio. Pérez-Reverte me regaló una bola de cristal con nieve dentro y el Titanic y el iceberg, que tengo desde entonces en mi mesa, y esta vez pude conocer mejor a Raúl del Pozo pese a que él no se presentó. Resulta que el ausente era el único tema de conversación. Su mujer, Natalia, había fallecido meses atrás. Raúl, que había sido un golfo, estaba ahora solo y devastado. Los amigos de Lucio (Lucas, Galán, Gistau y Pérez-Reverte aquella noche) hablaban con apremio de la necesidad de cuidar de él sin que notara que lo estaban cuidando. Trazaban planes, planteaban cenas como encerronas y visitas como emboscadas en los desfiladeros de Cuenca. Se comprometieron a llamarlo por teléfono cada día. El único que incumplió la promesa fue Gistau, y lo hizo porque lo tumbó un ictus pocas semanas más tarde. Estos hombres, a los que la histeria posmoderna y la cipotudofobia ha cubierto de una fama injusta de insensibles, demostraban por Raúl del Pozo un cariño y una atención

En esta cena me conmovió el amor que esos tipos duros profesaban al amigo. Estos hombres, a los que la histeria posmoderna y la cipotudofobia ha cubierto de una fama injusta de insensibles, demostraban por Raúl del Pozo un cariño y una atención digna de las enfermeras honorarias de la Cruz Colorá o de los protagonistas de Peckinpah, que pegan cuatro tiros y se rompen de emoción sin cambiar de plano. Contaban anécdotas de Raúl del Pozo con nombres importantes y velaban, como una logia masónica, por guardar el secreto hasta la tumba.

Quienes confunden el cuidado de los otros con una lejía lingüística y el respeto a los diferentes con la vigilancia de un consistorio calvinista no hubieran podido entender aquella tierna camaradería. Hoy la amistad viril, con su testosterona y su lealtad, con sus tacos y su nobleza, con ese punto natural de misoginia de los hombres que han sufrido por amor, siempre está bajo sospecha. De ahí que me haya parecido extraordinaria, anacrónica y liberadora la lectura de 'No le des más whisky a la perrita', el libro donde Julio Valdeón y Jesús Úbeda biografían a Raúl de Pozo huyendo (sin éxito) de la loa. Valdeón y Úbeda describen a Raúl del Pozo con el mismo candor apasionado que vi en Casa Lucio aquella noche, cuando cuatro tipos duros planeaban cuidar de un hombre que se había quedado desvalido sin que éste se diera cuenta de que lo estaban cuidando. Es un recorrido por la vida y las andanzas del columnista veterano en el que los autores intentan hacerle creer -y hacerse creer a sí mismos- que conseguirán escribir un relato que no desborde cariño por los cuatro costados. Fracasan, como he dicho, y esto es lo que hace el libro más hermoso. (...)

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Mensaje por Rogorn » Vie Nov 13, 2020 10:07 pm

'Solotildismo'
Eloy M Cebrián - latribunadealbacete.es - 13/11/2020

En estos tiempos tremendos que nos aquejan, acordarse de que existen las nimiedades no deja de ser un consuelo, y la que quiero abordar hoy quizás sea la más insignificante de todas ellas. Se trata de la discusión sobre si «solo» debe escribirse con tilde o sin ella. Durante mucho tiempo la RAE ordenaba el uso de la tilde cuando «solo» equivalía a «solamente», es decir, cuando se trataba de un adverbio en lugar de un adjetivo. No sé por qué, pero esa pintoresca regla ortográfica caló muy hondo en la conciencia de los estudiantes de este país, como si el hecho de distinguir cuándo «solo» había de tildarse lo convirtiera a uno en miembro de una élite cultural. Pero, ay, en su Ortografía de 2010 la Academia decidió renunciar a esa regla, junto con aquella otra (también muy resultona) de que los demostrativos debían escribirse con tilde cuando eran pronombres. Es más, esa tilde que antes era preceptiva pasó a tildarse de falta de ortografía, de modo que si ahora ustedes escriben «Sólo sé que no sé nada», no solo no se les considerará cultos, sino que se habrán hecho acreedores a las orejas de burro. Con lo que la Academia no contaba era con el aguerrido Arturo Pérez-Reverte, que lleva años clamando desde el tuiter que él seguirá escribiendo los «solos» adverbiales con tilde le pese a quien le pese. Y, a modo de desafío, esgrime este ejemplo: «Sólo uso la tilde cuando estoy solo, pero sólo para sentirme menos solo». Se aprovecha Pérez-Reverte de que la Real Academia no es una institución castrense, pues de otro modo ya lo habrían ejecutado sumariamente junto con todos sus secuaces. Y concluyo declinando cualquier responsabilidad sobre los «sólos» que pudieran aparecer en esta columna y las venideras. Los solotildistas son una secta tan insidiosa como los Iluminati. Y acechan por todas partes.

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Mensaje por Rogorn » Dom Nov 15, 2020 1:13 pm

"El problema es que ahora cualquiera puede apropiarse de la memoria de la Guerra Civil"
libertaddigital.com - 15/11/2020

El último programa de 'Cowboys de medianoche' ha tenido un invitado especial. Arturo Pérez-Reverte se ha unido a los habituales José Luis Garci, Luis Alberto de Cuenca, Eduardo Torres-Dulce y Luis Herrero para hablar de cine y literatura, pero sobre todo para presentar su última novela, 'Línea de fuego' (Alfaguara), ambientada en la Batalla del Ebro de la Guerra Civil Española.

"Yo quería coger de la mano al lector y llevarle a ver cómo es de verdad una guerra", ha comentado el escritor. "Porque lo peor de una guerra no siempre son los tiros". "Quería además que viese lo que le pasó a su abuelo Manolo, a su tío Paco o a su bisabuelo Fernando. Porque resulta que la Guerra Civil no es una cosa ajena a ningún español. Está en la memoria genética de todos los que descendemos de ahí". Pese a todo, también ha reconocido que no se ha tratado "para nada" de un libro fácil de escribir, sino más bien de uno que le "incomodaba bastante", centrado en un tema que ha "intentado evitar durante muchos años". "El asunto es que ha pasado el tiempo y quienes de verdad vivieron la guerra han ido muriendo. Es curioso porque además fue gente a la que nunca le gustó hablar del asunto. Eran muy pudorosos porque no querían contaminar a los que vinimos detrás. No querían contagiarnos el odio. Y el problema es que ahora cualquiera puede apropiarse de esa memoria. A mí me llevan los diablos cuando oigo a un político treintañero, rufianesco o no rufianesco, en las Cortes, contándonos lo que fue la Guerra Civil, cuando ni la vivió ni la supo ni la leyó". Por eso, según ha explicado, ha decidido ponerse con ello él ahora. "He querido dejar mi versión. Ya sé que una novela no va a cambiar el mundo ni nada. Pero yo, que algo sé de guerras; y a mí, a quien sí me contaron la guerra quienes la vivieron de verdad; creo que puedo contar cómo se ve la guerra de verdad cuando se está en la guerra de verdad. Nada más".

A la intervención de Luis Herrero, que ha apuntado hacia la ausencia de maniqueísmos del texto, Pérez-Reverte ha respondido que "lo que sí hay es una realidad". "Existió un bando ilegítimo, el golpista. Y eso es así estés con quien estés. Desde ese punto de vista es mucho más fácil defender cierta legitimidad en el bando republicano. Lo que pasa es que después, cuando te acercas a los seres humanos que hicieron la guerra, la cosa cambia completamente. Te das cuenta de que nada es tan sencillo nunca". Su intención, según él mismo ha relatado, pasa porque al lector, "después de 50 o 100 páginas, ya no le importe de qué bando es el personaje sobre el que esté leyendo en esos momentos. Que simplemente sea el ser humano quien le enganche". Un objetivo que, según los Cowboys, ha cumplido "con creces".

Desde un plano más genérico, la guerra es para Reverte un tema fundamental. "Es monstruosa. Pero si eres capaz de mirarla con lucidez y ecuanimidad, puede enseñarte muchas cosas". Por ejemplo, algo que se ha esforzado por transmitir es una sensación concreta: "En la guerra nunca tienes una visión de conjunto. Cada uno hace su guerra parcial. Ese saber que formas parte de un conjunto geométrico perfecto, del que tú sólo eres una pequeñísima porción, es algo que me interesa mucho". La guerra como caos en la que "el miedo deja paso a la mera supervivencia o al rencor. En la que se actúa por una serie de instintos de grupo. La lealtad es fundamental". Por eso se ha esforzado por rescatar una serie de valores, que se acentúan en ese tipo de situaciones, cuando la crudeza de la muerte se muestra con su cara más siniestra. "El ser humano, cuando siente la impunidad que le da empuñar un arma, actúa de manera diferente. Se dan todo tipo de reacciones. Las más viles y también las más luminosas. Y yo quería que quedase constancia de eso". Se ha acordado entonces de sus lecturas, como la Ilíada, que siempre le ayudaron a ver las guerras que cubrió con una mirada determinada. "Es posible que gracias a eso no me volviese loco". Y también de los grandes maestros del cine. "John Ford fue el pionero, el que estableció el canon. De él surgen esas palabras que utilizo en mis novelas: Dignidad, coraje, lealtad. Son las únicas que permanecen intactas, después de que la vida haya emputecido a todas las demás. Porque no existe nadie que pueda minarlas realmente. Todo eso nos enseñó Ford con sus películas".

Como colofón, y alargando el tema cinéfilo, Garci ha querido señalar cómo han cambiado las cosas, cuando hace años "no se podía ver a Ford, porque era fascista". Siguiendo esa línea, todos han celebrado que "el tiempo haya terminado por colocar las cosas en su sitio". "Que les den por culo", ha zanjado Reverte. "Ahora ya nadie sensato se atreve a hablar mal de John Ford".

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Mensaje por Rogorn » Sab Dic 05, 2020 12:21 pm

Memoria de guerra a prueba de fuego y odio
Miguel Lorenci - larioja.com - 04/12/2020

Las novelas que llegan al alma mezclan su ficción con la memoria del lector o la colectiva. Un poderoso fenómeno que logra, y cómo, 'Línea de fuego', el último libro de Arturo Pérez-Reverte. El relato del académico y escritor sobre la batalla del Ebro –casi 110.000 ejemplares vendidos en un par de meses– cala hondo en sus lectores, que bucean en la historia familiar sobre la incivil contienda. Hallan fotos y documentos de sus padres, tíos o abuelos que lucharon en aquella y en otras muchas batallas y han dado lugar a un conmovedor y respetuoso 'Álbum de familia'.

Es una espontánea memoria gráfica de la guerra civil a prueba de fuego cruzado y con un tono paradójicamente conciliador. «Creí que se armaría la de San Quintín, y todo ha sido respeto. Ni un comentario negativo sobre ningún bando; nada de cainismo en el territorio comanche de Twitter», se sorprende el escritor tras el afloramiento espontáneo de retratos y recuerdos de combatientes. Alfaguara, su editorial, los ha colgado ya en Internet (perezreverte.com/albumlineadefuego).

Es un emotivo álbum sin un ápice de odio o inquina. «El respeto es asombroso. Para mi maravillada y conmovida sorpresa, estamos ante la verdadera memoria histórica; la de la serenidad y la reconciliación al margen de las ideas. La guerra fue un tragedia para todos, y así lo han entendido los tuiteros», destaca el escritor. «Sin distinción de bandos ni ideologías, creamos un lugar de paz donde hacer simbólicamente posible la reconciliación entre españoles que, sin duda, todos ellos desearon, y donde los antiguos contendientes, la extraordinaria juventud que tan amargamente se quemó en trincheras y combates, pueden ser recordados con respeto, honor y emoción», precisa.

El escritor aporta sendas imágenes de su padre y su tío. Movilizado por la República con 19 años, José Pérez-Reverte, su progenitor, alfabetizó a milicianos y combatió en una unidad antiaérea. Tras la guerra, cumplió dos años extra de 'mili', «los peores de su vida», en Logroño. Voluntario republicano con 16 años, su tío Lorenzo recibió un balazo en el pecho en la Sierra de Los Santos. Sus dañados pulmones no resistieron la neumonía que segó su vida en 1941, con 21 años.

La cascada de testimonios no cesa. Hay quien trata de identificar a desconocidos en ajadas fotos o de testimoniar los avatares de su familiar. Como Casimiro Alonso, que empezó la mili en el ejército de la República, terminó luchando en el Nacional en la Batalla del Ebro y murió en Huelva a los 96 años, según relata su nieto. Juan Carlos Borrell aporta la foto de su apuesto tío abuelo José, miliciano de la columna Ascaso y miembro de las patrullas de control. Delatado y detenido a finales de marzo de 1939, fue fusilado el 12 julio, con 33 años. Miguel Pérez Alonso aporta una foto de la trinchera dónde combatió su abuelo, llamado a a filas por los sublevados y que batalló en el frente de Aragón. «Luchó por sobrevivir y volver a casa, pero cuando lo consiguió ya no lo esperaba nadie. Se había quedado huérfano. Pasó mucho miedo y mucha hambre. Siempre recordaré aquella forma de aprovechar los yogures hasta el último resto», cuenta su nieto.

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Mensaje por Rogorn » Dom Dic 13, 2020 12:26 pm

La gran lección de memoria histórica sobre la Guerra Civil que han dado Pérez-Reverte y sus lectores
SC - abc.es - 10/12/2020

No todo en Twitter es gresca y discusiones airadas. A veces, la red social también deja espacio para iniciativas colaborativas que demuestran que no estamos tan enfrentados como parece. En este caso, todo empezó en el perfil de Arturo Pérez-Reverte, que estaba comentando su nueva novela, 'Línea de fuego', cuya acción transcurre en la Guerra Civil. De repente, el escritor empezó a recibir mensajes de muchos lectores que querían compartir fotos de familiares que habían combatido entonces, y contar sus historias. Llegaron mensajes como este, del usuario @Toni_Marco: «Hemos encontrado el diario de guerra de mi abuelo, lucho en el frente republicano en Madrid en el 37. ¿Qué le parece? A mí personalmente me sorprende la caligrafía, pero luego comete bastantes faltas de ortografía. Sé que empezó a trabajar a los 12 años y que en el 37 cumple 21 años (lo dice en el diario), lo demás hay que suponerlo casi todo porque murió en el 69 y no lo conocí». O este otro, de @Trying_Mom: «A mi abuelo la guerra le pilló en África porque era militar de carrera. Mi abuelo no conservó ninguna foto realizada durante la guerra. Ni siquiera me consta que, en algún momento, se hiciera alguna. Y sólo quería dejar claro que, siendo militar, nadie le preguntó en qué bando quería combatir. Eran muchos los que tenían que ir por uno u otro bando porque "te toca"».

Pérez-Reverte no tardó en darse cuenta de que aquello era un material que merecía ser conservado, y puso en marcha la creación de un álbum colectivo de recuerdos de la guerra. Lo que empezó como un hilo de Twitter se ha convertido en un álbum de recuerdos con página web. «Reunimos así en pocas horas, entre todos, un conmovedor álbum de familia, de comentarios y documentos gráficos que, pensé entonces, sería una lástima que se perdiesen a los pocos días en el caudal cambiante y confuso de las redes sociales», ha explicado el propio escritor en esa web. La idea, pues, es convertir esa respuesta espontánea de sus seguidores en un ejemplo de memoria. «Quise que así, entre todos, sin distinción de bandos ni ideologías, creásemos el álbum de nuestros abuelos: un lugar de paz donde hacer simbólicamente posible la reconciliación entre españoles que, sin duda, todos ellos desearon. Un lugar donde los antiguos contendientes, aquella extraordinaria juventud que tan amargamente se quemó en trincheras y combates, puedan ser recordados con respeto, honor y emoción», ha afirmado. Incluso él mismo ha compartido la historia de su padre y de su tío, este último herido en la batalla de Peñarroya. También el pintor Augusto Ferrer-Dalmau ha participado en la iniciativa con el recuerdo de sus abuelos. «Mi abuelo materno y su hermano Ángel, los dos combatieron juntos en África (1920/21). En la Guerra Civil, mi abuelo (capitán), lucho con los sublevados y el tío Ángel (Anarquista), lucho por la República. Al terminar la guerra volvieron a encontrase y nunca más se separaron», ha contado.

Hay cientos de historias contenidas en el álbum. Muertos en combate, supervivientes, heridos, familiares divididos en diferentes bandos... Incluso historias de amor, como la de @VirutasF1: «Mi tío abuelo era Mariano Zapico, gobernador civil de Cádiz, da igual de qué bando. Lo mandó fusilar, juicio mediante, otro del bando contrario. Medio siglo más tarde, mi primera novia fue sobrina nieta del segundo. De no haber muerto ninguno, se hubieran sentado juntos en la misma mesa de mi boda».

Vídeo: https://www.abc.es/cultura/abci-gran-le ... ticia.html

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Mensaje por Rogorn » Lun Dic 14, 2020 11:00 am

«Le Carré era el titular de la cátedra mundial de literatura de espionaje»
Entrevista de Jesús García Calero - abc.es - 14/12/2020

El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte lo ha leído todo de John le Carré, desde las primeras lecturas infantiles hasta las últimas entregas del maestro de la literatura de espionaje, al que ha ido a buscar «por fidelidad». Al conocerse la triste muerte del autor británico, lo comenta en una breve conversación con ABC:

«Había novelas de espías antes de Le Carré: Eric Ambler, Graham Greene, E. Phillips Oppenheim, pero fue la combinación de Le Carré y la Guerra Fría la que elevó lo que antes era novela de aventuras a novela psicológica y de ambiente denso», –señala–. Para el autor de la saga del espía Lorenzo Falcó, ambientada en la Guerra Civil, «no es ya que Le Carré fue mi maestro, que lo era; es que le dio la vuelta al género y lo lanzó a la modernidad de manera que ya nadie pudo escribir novelas de espías sin la autoridad de esa referencia». El escritor sentencia: «Por eso al morir John le Carré no es que haya muerto el autor de unas novelas de espías, es que ha muerto el titular de la "cátedra mundial" de la literatura del espionaje. Hasta sus últimas novelas, que al desaparecer el mundo original de Le Carré puede considerarse que perdían interés o mordiente, son un ejercicio extraordinario para el lector, que sabe buscar en ellas la huella eterna del maestro», concluye.

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Mensaje por Rogorn » Sab Dic 26, 2020 12:02 pm

Todos los juegos el juego
José Carlos Llop - theobjective.com - 26/12/2020

Hay una novela de Patrick Modiano titulada 'Vestiaire de l’enfance', algo así como el vestidor, el guardarropa o el cuarto de armarios… de la infancia. En España se tradujo primero como una obra de Debussy, 'El rincón de los niños' (Alfaguara) y después como 'Ropero de la infancia' (Anagrama). Hay una parte de la infancia que nunca nos abandona aunque hayamos dejado de ser niños y salido hace mucho tiempo de ese lugar que ya no existe. O sea que como ropero de la infancia está muy bien, pero el rincón de los niños implica, por muy cuarto de armarios que sea, que es un lugar donde los niños juegan, apartados de los mayores. En casa de mis abuelos maternos este lugar era la llamada sala de costura, junto al pasillo, precisamente, de los armarios. Allí era donde podíamos desplegar, sin alborotar ni desordenar los espacios de los mayores, nuestros soldados de la II Guerra Mundial, los caballeros de la Tabla Redonda, los indios apaches, los elefantes de Aníbal –sólo teníamos uno, blanco, pero en las batallas imponía mucho–, los romanos y los tramperos. También los tanques, las cuadrigas, una diligencia y los primitivos coches de carreras, que hacíamos competir con un dado e íbamos avanzando por ladrillos según el número obtenido (nunca tuvimos Scalextric, ni recuerdo que lo echáramos en falta).
Como ven, aquella ‘sala de costura’ –en realidad se utilizaba el diminutivo ‘salita’– daba mucho juego y para mucho juego. Había también un diván –al llegar a Freud no nos vendría de nuevo– y un canterano o cómoda donde ardía eternamente una lamparilla de aceite frente a la figura del Sagrado Corazón. Y como propio de la casa, no importado por los nietos, (además de la máquina de coser, que bautizaba aquel espacio), una caja de madera forrada de piel negra donde había lo necesario para improvisar un altar y jugar ‘a misas’, que era un juego muy católico, no sé si tridentino, pero que también incorporaba el ejercicio de ceremonias y rituales. Esa caja estaba en uno de los cajones de la cómoda y debíamos pedir permiso para incorporarla a nuestros juegos. Nunca nos lo negaron, aunque ninguno de nosotros tuvo después vocación religiosa. Lo digo por las teorías en boga ahora.

En aquella sala no se leía. Leer, leíamos en soledad, en casa de nuestros padres o en la misma casa de nuestros abuelos, pero únicamente cuando estábamos solos, sin primos que nos acompañaran. La lectura era y es un placer solitario, pero no sé si aquellos juegos ilustraron después las aventuras relatadas por Dumas, Hergé, Salgari, Verne, Karl May y tantos otros, o si fue al revés, que aquellas aventuras leídas ponían algo de orden y concierto en nuestros juegos. Lo que sí sé es que hay una parte de la literatura, propia y de los demás, que también se incuba en ese Vestiaire d’enfance y que desde allí ejerce el papel de sala de máquinas, o de uno de los poderosos carburantes que animan esa misma sala de máquinas. Lo contó muy bien Fernando Savater en 'La infancia recuperada'. No ocurre en todos los escritores, pero en aquellos que ocurre con mayor visibilidad, tanto la escritura como su resultado se nos presentan como grandes dones de la felicidad. Y cuando digo presentan quiero decir que lo son sin disimulos, ni construcciones intelectuales a posteriori, ni sofisticados andamiajes teóricos.

De entre los escritores que conozco, el caso más evidente es el de los libros del novelista Arturo Pérez-Reverte. Hay una felicidad narrativa en las novelas de Pérez-Reverte que abarca todos los tiempos, pero se centra y expande desde algunos de los mitos que poblaron la infancia de varias generaciones. Que vistieron, en fin, ese cuarto de los niños o ropero de infancia y por eso hay en ellos una fuerza y un entusiasmo familiar al del explorador al adentrarse en tierra virgen. Resucitar a la malvada Milady o al Cid, que también habitaron el ropero de la infancia; revivir –Diego de Acevedo en la memoria– el Dos de Mayo y el asedio de Cádiz por los franceses. O la batalla de Trafalgar o la aventura de la Ilustración en España (como si 'La Enciclopedia' fuera el Arca perdida). Introducirse en la Guerra Civil, sin complejos, desde el grado cero del espionaje y el crimen político, enlazando la Europa de los años 30 con la España de la guerra civil. Sin olvidar su obertura conradiana, con 'El húsar', que anunciaba tanto su devoción por los principios del XIX como la gran capacidad de divertirse –digo divertido en el sentido ferrateriano, es decir, inteligente– y apasionar a sus lectores. Ni dejar de lado su revisión de la decadencia de la España del siglo XVII con la técnica del folletón, en las aventuras de Alatriste. Y hay en todo eso –en la poética que revela el reverso del tapiz revertiano– una levedad similar a la de los juegos en el 'Vestiare de l’enfance': la misma curiosidad, la misma pasión, la misma inocencia en sus personajes, por vividos y gastados que estén.

'Todos los fuegos el fuego' tituló Cortázar uno de sus libros de relatos. Todos los juegos el juego: de los juegos de infancia al mejor juego de la vida adulta: ese que reúne todas los relatos de la humanidad desde que descubrió el lenguaje y así fue configurando la única memoria que ha de permanecer.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Sab Ene 23, 2021 5:05 pm

Idiot politicians are reviving civil war, warns Spain's top writer
Isambard Wilkinson - The Times - 23/01/2021

Spanish politics has descended at times recently into little more than a salnging match about "reds" and "fascists", reviving the language of the 1930s civil war. The tenor has alarmed many moderates in a country that until recently was perceived as inoculated against extremism by memories of the dictatorship of General Franco and the cross-party pacts after his death in 1975.

History, or its misuse,lies at the heart of the tension. Prominent among those concerned about the politicisation of Spain's past is the historical novelist Arturo Pérez-Reverte, who has sold more than 20 million books in more than 40 countries, skewering Spain's inept kings and corrupt courtiers as "whoresons" and "vipers". In real life he reserves his bile for today's politicians.

"They have revived the civil war in an absolutely utilitarian way and this has created among the Spanish public disquiet, ignorance and polarisation that didn't exist before," Pérez-Reverte, 69, told 'The Times'. "The civil war has been resuscitated by the politicians, not by the people. The idiot politicians do not know what a civil war is, nor have they read about it. But they play happily with complex and dangerous concepts."

The country's politics has become increasingly embittered since corruption scandals and the economic crisis of 2008-13 tainted the two main political parties.The rise of the ultranationalist Vox party and the far-left Podemos party has deepened tensions.

Both sides of the political spectrum frequently use rhetoric about the civil war to score points. In September Santiago Abascal, Vox's leader, accused the government of being the worst in 80 years, implying that things had been better under the decades-long regime of Franco. Pedro Sánchez, the prime minister, retorted that his administration would soon ban organisations that glorify the dictator. This week Pablo Iglesias, the deputy primer minister and Podemos leader, compared the flight abroad from justice of a Catalonian separatist leader to the exile of half a million republicans after their defeat in 1939.

Pérez-Reverte says Spain's politicians constitute "a political class that is generationally young and does not have a solid intellectual base. They are political improvisers who in a normal country would never have come to power. They need simple arguments to cover up their ideological and political deficiencies." He added: "Obviously there are thinkers in Spain but their voices have been silenced by the political bellowing. This is the great Spanish tragedy."

A household name since his days as a war reporter, Pérez-Reverte writes a popular weekly newspaper column and has 2.2 million social media followers. He is widely credited with reviving Spanish interest in the country's 17th-century imperial Golden Age through his Captain Alatriste series, which was made into a film starring Viggo Mortensen.

His eyes twinkle when he talks about England. "Our enemy has always been England, historically as a Spaniard I hate England, it has always fucked us." Irreverent about everything from God -"He is not a gentleman"- to his practice of literary art -"I don't give a shit about it"- he does however express admiration for Perfidious Albion. "I would like to have England's capacity to convert history into something positive, like Dunkirk or the colonial wars in Afghanistan; disasters due to military incompetence turned into heroic events."

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