Registrado: Feb 01, 2007 Mensajes: 9451 Ubicación: Campeón del Mundo
Publicado: Sab Abr 21, 2012 9:22 amAsunto: 6 - 04.07.1993 - Asesinos de libros
ASESINOS DE LIBROS
Ver matar a un hombre, escuchar los gritos de una mujer violada o ver cómo arde una biblioteca son tres experiencias dudosamente recomendables. De todas ellas ostento el dudoso honor de haber sido testigo. Mencionadas aquí, en frío, tan bárbaras actividades parecen propias, en exclusiva, de escenarios brutales y distantes. Ya saben, tipos barbudos y sanguinarios. Y, sin embargo, todas pertenecen a la historia de la Humanidad hasta el punto de que a menudo se dan juntas en el mismo tiempo y lugar, a modo de manifestaciones de un horror idéntico y común: el que late en la condición humana. Dejaré el tiro en la nuca y las mujeres que gritan para otra ocasión. A fin de cuentas, los libros que arden son síntoma de lo mismo, y arrancan del impulso infame que pinta la angustia indeleble en los ojos de una mujer o siembra los maizales de hombres con la garganta abierta y las manos atadas a la espalda. Todo es el mismo horror. Todo es la misma guerra.
Hace unos meses vi arder una biblioteca. Ardió durante toda una noche y una mañana, con los papeles y libros como pavesas, volando entre las paredes en llamas en todas direcciones, cayendo sobre la ciudad convertidos en cenizas. La ciudad se llama -todavía- Sarajevo. Para nuestra vergüenza, los siglos de la Humanidad están oscurecidos -valga el dudoso retruécano- por las llamas de bibliotecas que arden: Alejandría, Constantinopla, Córdoba, Cluny, Heidelberg, Zaragoza, Estrasburgo. Uno conocía todo eso por las lecturas, por la historia. Muchas veces había imaginado a los soldados con antorchas, las llamas iluminando los estantes, las piras de libros ardiendo. Pero jamás, hasta Sarajevo, pude imaginar qué impotencia, qué desolación puede sentir un ser humano ante el espectáculo de la destrucción de la memoria de su raza. Destrucción siempre absurda, infame. Irracional. Tengo la imagen grabada, imborrable. Esta vez no fueron soldados con antorchas, sino modernos prodigios de la tecnología. Artefactos diseñados por ingenieros competentes, de esos que tras delinear planos y bocetos se van a casa donde les espera su Maripuri con la cena, satisfechos por haberse ganado el jornal. Aquella noche, en Sarajevo, los cañones no apuntaban a la carne humana sino a la materia que conforma su alma y su inteligencia.
Ya durante la anterior campaña de Croacia -¿recuerdan una ciudad llamada Vukovar?- pude comprobar que en el conflicto de los Balcanes las primeras bombas serbias siempre eran para la iglesia, los archivos, el museo de turno. Y Sarajevo no podía ser la excepción. Manual de instrucciones de uso: primero, desde las colinas cercanas, cañonéense los tejados de la biblioteca. Mejor si es un edificio magnífico, triangular, con atrio en forma de octógono rodeado de columnas de mármol. Después, mientras el fuego prende en los cientos de miles de libros, en las colecciones enteras de publicaciones, manuscritos y ediciones únicas, dispárese con morteros y francotiradores contra los equipos de rescate. Después déjese quemar en su propio fuego hasta que todo arda. Como ven, está tirado de puro fácil. Al alcance de cualquier hijo de puta.
Equipos de rescate. Eso suena organizado, eficiente. En realidad eran los vecinos del viejo Sarajevo, los infelices muertos de hambre, flacos y agotados, que salían de sus casas, desafiando el fuego, intentando salvar los restos de su biblioteca... Corrían bajo las balas y las bombas, entrando en el edificio y saliendo con manuscritos y libros en brazos. Los filmamos llorando sobre páginas hechas cenizas, inútiles y patéticos en su esfuerzo. No había agua con que apagar las llamas. Y todo ardió hasta los cimientos. Como ardió también el Instituto Oriental, con mil años de trabajo caligráfico reunidos desde Samarcanda hasta Córdoba, desde El Cairo hasta Sarajevo. Ediciones únicas de incalculable valor. El esfuerzo, la vida de miles de hombres que dejaron en ellos sus pestañas, su inteligencia, sus sueños. Todo fue borrado en una sola noche, y ya no existe. Ya nadie podrá volver a leerlo nunca. Jamás.
Déjenme contarles un secreto. Cuando un libro arde, cuando un libro es destruido, cuando un libro muere, hay algo de nosotros mismos que se mutila irremediablemente, siendo sustituido por una laguna oscura, por una mancha de sombra que acrecienta la noche que, desde hace siglos, el hombre se esfuerza por mantener a raya. Cuando un libro arde mueren todas las vidas que lo hicieron posible, todas las vidas en él contenidas y todas las vidas a las que ese libro hubiera podido dar, en el futuro, calor y conocimientos, inteligencia, goce y esperanza. Destruir un libro es, literalmente, asesinar el alma del hombre. Lo que a veces es incluso más grave, más ruin, que asesinar el cuerpo.
Hay homicidios conscientes, voluntarios, ejecutados con plena conciencia. Crímenes que pueden resultar, tal vez, explicables o discutibles en un momento de pasión, de ignorancia, de ira, de patriotismo, de odio, de celos, de utopía. Pero rara vez la muerte de un libro, la destrucción de una biblioteca, puede beneficiarse de atenuante o explicación alguna. Por el contrario, éste suele ser un acto voluntario, consciente y cruel, cargado de simbolismo y maldad. Ningún asesinato de libros es casual. Ningún asesino de libros es inocente.
Registrado: Feb 01, 2007 Mensajes: 9451 Ubicación: Campeón del Mundo
Publicado: Sab Abr 21, 2012 9:38 amAsunto:
Hace unos meses dieron por la BBC4 un documental sobre los trabajadores de la biblioteca de Sarajevo que salvaron libros de ella. No se puede ver en la página de la BBC desde fuera del Reino Unido, pero quizá se pueda encontrar de otra forma.
Entre los detalles que se cuentan está el del bibliotecario que vivía en las afueras de la ciudad y cada día tenía que jugársela entre francotiradores para llegar al centro, cruzando un cementerio. Pronto aprendió que era mejor cruzar por la parte cristiana, cuyas tumbas y lápidas eran más grandes y ofrecían mayor cobijo, que por la musulmana, de adornos más finos y estilizados. A eso se le llama espabilar pronto.
Gracias, Boss. _________________ Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir
En el tubo:
http://www.youtube.com/watch?v=7aKiyF47yQk _________________ Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir
Registrado: Nov 26, 2011 Mensajes: 2173 Ubicación: Entre Pinto y Valdemoro
Publicado: Sab Abr 21, 2012 3:48 pmAsunto:
Muy buena esta patente. Conforme me la leía no me podía quitar de la cabeza a esos miles de universitarios quemando libros en las universidades de Alemania en 1938.
Muchas gracias _________________ -Mi Tcol, esto es un desastre! Falta de todo: Morteros, chopos, ballonetas, acémilas...
-Si se fija bien, verá que también faltan soldados.
Registrado: Feb 18, 2007 Mensajes: 1865 Ubicación: En la Hansa
Publicado: Sab Abr 21, 2012 8:00 pmAsunto:
Gracias Rogorn y Nexus.
Muy bien realizado el documental.
Realmente interesante.
Gracias de nuevo amigos. _________________ "Son Españoles los que no pueden ser otra cosa". (Cánovas)
Perdonad la poca vergüenza de plantar aquí un link a mi blog, pero es que hace tiempo (y de pura casualidad) descubrí esta pequeña gran historia relatada en un libro infantil (que recomiendo a todos los padres y madres del foro) mientras curraba en una casa de acogida de mujeres. Me encantó la historia, por sencilla y por gigantesca. Porque habla de salvajes que queman libros (o bombardean bibliotecas, que viene a ser lo mismo) pero también de héroes que salvan libros. Jugándose la vida muchas veces. Seguro que en la red está contado miles de veces e infinitamente mejor de como lo conté yo, pero es una de esas historias (miles!) que apunté en mi lista de "seguir investigando" y sigue en el apartado de "pendiente".
Por cierto, hace poco volví a ver la peli de Agora en televisión. Mira que hay escenas fuertes y violentas entre seres humanos (y eso que suavizaron absolutamente la muerte de Hipatia) pero creo que la que más me impacta es precisamente la destrucción de la biblioteca a manos de una manada de bestias iletradas y fundamentalistas.
Gracias por la patente, Rogorn, y a ti, Nexus, por el enlace! _________________ Me alegro de no haberte matado todavía...
Registrado: Apr 28, 2011 Mensajes: 212 Ubicación: Aquí, allí... depende del día y de la hora...
Publicado: Dom Abr 22, 2012 8:04 pmAsunto:
gracias por la historia de la bibliotecaria de Basora, Lenka. Creer en la sabiduría de los libros es respetar la historia de la humanidad.
Al igual que tú, de la película Agora, el desmantelamiento de la Biblioteca me encogió el corazon. Lo más triste es que es un hecho que se ha repetido a lo largo de la Historia en muchos lugares. _________________ ¿Para qué sirve un libro sin imágenes ni diálogos?
Registrado: Jun 15, 2006 Mensajes: 4751 Ubicación: Barcelona
Publicado: Lun Abr 23, 2012 11:11 amAsunto:
Cita:
Cuando un libro arde mueren todas las vidas que lo hicieron posible, todas las vidas en él contenidas y todas las vidas a las que ese libro hubiera podido dar, en el futuro, calor y conocimientos, inteligencia, goce y esperanza.
Cita:
http://www.youtube.com/watch?v=7aKiyF47yQk
Impresionante patente y reportaje.
Me ha impactado el testimonio de la que limpiaba la Biblioteca. “Los libros eran tan importantes como las personas”. Y el testimonio del que de decía que lo único que tenía sentido eran esos libros, y bien valía la pena jugarse la vida por ellos. También aquí dicen que los libros ayudan a los hombres a soportar momentos así.
El libro sobre la “Historia de Bosnia” –aquella joya- quedó intacto al final.
Esta guerra me parece la más triste de la historia. Es una impresión personal, no tengo ni idea, no he vivido por fortuna ninguna. Todas son tristes y todas espantosas. Pero hay algo en esta, algo que me resulta tremendamente familiar. Aquellas ciudades no eran muy diferentes a las nuestras, ni sus gentes tampoco. Mientras por aquí estábamos encendiendo llamas olímpicas, allí la gente pasaba las calles corriendo para esquivar a francotiradores. Tan cerca. Esos rostros reflejan una tristeza infinita. Y un desconcierto, como si aún no acabaran de creerse que eso les estaba pasando a ellos. Que no podía pasarles.
Me gustó mucho tu recuerdo de la bibliotecaria de Basora, Lenka. Enhorabuena
Registrado: Aug 17, 2007 Mensajes: 3790 Ubicación: Madrid
Publicado: Lun Abr 23, 2012 3:16 pmAsunto:
Os recomiento el texto de Susan Sontag "Ante el dolor de los demás". Fácilmente localizable en pdf en San Google
He leído un libro sobre Sarajevo del que he podido extraer una interesante teoria sobre por qué iban 1º a destruir iglesias/templos. Lo busco y os lo pongo por aquí. Por el momento os dejo una entrevista a APR con motivo del rodaje de la película [i]El Club Dumas:
Entrevista con Gabriel Contreras - Espéculo - Monterrey, México - 18/03/1999
El cuestionario terminó y el novelista español se puso cómodo. Dejó de frotarse las manos y habló, entre otras cosas, de su primer encuentro con Johny Depp, este actor que participa con un buen rol en la película 'El Club Dumas', dirigida por Roman Polanski a partir de una novela de Pérez-Reverte.
—Estaba a punto de arrancar el rodaje –Pérez-Reverte se da tiempo para quitarse los anteojos y limpiarlos con la servilleta azul que el mesero dejó ahí junto a la taza de café— y armamos una rueda de prensa. Roman Polanski y yo llegamos puntuales, mientras que Johny Depp descendió de un avión particular con dos horas de retraso. Yo no lo conocía personalmente. Sabía de la magnitud de su prestigio y había visto 'Brasco', 'El joven Manos de Tijera' y 'Ed Wood', eso es todo. Así que al verlo por primera vez, con esa barba sin rumbo, ese inmenso puro y esa horrible cachucha al revés, pensé: ¿ese hombre va a ser el protagonista? Qué buen asunto. Al momento de la filmación, me di cuenta de que su prestigio como actor está totalmente justificado. Polanski se entendió de maravilla con él, casi no tuvo que repetir shots.
Media hora y dos tazas de café antes, la entrevista daba comienzo. Pérez-Reverte pedía un Express, "por favor, en la taza más pequeña del restaurante". Todo estaría ceñido a unas breve tazas de palabras.
—Uno puede detenerse de pronto en tu novela y subrayar por ejemplo estas líneas: "La vida valía menos que el acero que se empleaba en quitarla. Tiempos difíciles y crueles. Tiempos duros." Me gustaría saber si se trata de una viñeta de los tiempos del capitán Alatriste o de una nota arrancada de la prensa de hoy. ¿Tu juego es ilustrar el presente jugando al pasado o viceversa?
—El juego es explicar el presente, por supuesto. Está muy claro que no estoy hablando sólo del siglo XVII. La vida, todavía hoy, vale menos de lo que cuesta el instrumento dedicado a quitarla en cantidad de países, incluidos México y España. Hay dos tipos de libros que utilizan la Historia. Uno es el libro pastiche, que se limita a recrearla y a disfrutar con ello. Y luego está el que utiliza la Historia como una clave para explicar qué nos está pasando ahora. En este último camino es que me detuve para escribir 'El Capitán Alatriste'. Yo estoy hablando del ahora, del español de hoy, de lo español... Hablo de cómo somos lo que somos, de por qué fuimos lo que fuimos, y de cómo nos hicieron como nos hicieron. Ministros corruptos, curas fanáticos y reyes incapaces nos llevaron a ser la piltrafa que todavía somos.
—Te pido, si fuera posible, que describas "el último cuadro" que trajiste de la guerra, el que has guardado para ti como una sombra o un fantasma permanente.
—Es un cuadro en el que siempre hay inocentes infelices en primer término, que mueren mientras entierran a sus muertos. Y siempre vemos, al fondo, canallas y sinvergüenzas, gentuza, banqueros, políticos que están haciendo fotos y sonriendo. Para mostrar ese cuadro fue que escribí 'El sol de Breda'. En la portada, está el cuadro usual, pero puesto al revés. Los generales al fondo y, en primer plano, los peones, la gente pobre que sufre la magnitud de la guerra, que es víctima y verdugo al mismo tiempo. Esa es mi imagen de la guerra, ninguna otra. Ahora, como he vivido tanto en la guerra, no puedo desligarla de la sangre, la mierda, el sudor de toda esa gente que no puede salir de ahí por razones históricas. Eso es algo que se repite y se repite, sólo cambia el escenario: hoy es Sarajevo, mañana Chiapas, luego Zacatecas, el Golfo. Pero al cabo siempre es la misma historia.
—Existe, parece ser, un virus o simplemente una forma de energía que induce a los soldados, o a los mochileros, a ser testigos o promotores de la destrucción en 'El sol de Breda'. En tu caso particular, como experiodista, ¿cómo ha sido –si la hubo- esa afección (vivamente presente, por cierto, en 'Territorio Comanche'), la fascinación por los incendios?
—Hay una atracción natural del hombre ante el fuego. Las llamas poseen un hipnotismo especial desde siempre. El fuego destruye vidas, haciendas. Incluso destruye lo que el mismo fuego hace posible. Destruye los libros, destruye la memoria. El fuego arrasa y destruye aquello que nos permite reconocernos... Yo he visto arder la biblioteca de Sarajevo. Eso es algo que no voy a olvidar jamás.
—Tú eres Calderón de la Barca, de alguna manera.
—Claro, de alguna forma. Yo entré en esa biblioteca porque yo también soy Íñigo. Entré a esa biblioteca cuando terminé de hacer mi trabajo, no antes. Entré decidido a salvar libros. El fuego, como símbolo de orfandad, es algo que tengo muy presente.
—Tu trato con el cine te ha llevado a compartir créditos con Roman Polanski, una de las figuras más controvertidas y arriesgadas del cine, el más famoso de los desterrados de Hollywood, ¿cómo ha sido tu vínculo con Polanski y cuáles son tus expectativas respecto a los resultados de este trabajo?
—Realmente es mi quinta película. Con el cine tengo una larga experiencia, aunque no siempre positiva... Polanski me sorprendió gratamente. Yo esperaba encontrarme con un genio hosco y encontré a un tipo muy inteligente, que conoce bien su trabajo. Es, sobre todo, un gran profesional. Él conocía mi novela en su edición francesa, la tomó con un guión de Enrique Urbizu y le aplicó muy pocas modificaciones. Hablamos. El me dijo: "Vamos a ver algunos asuntos de tu historia". Yo le contesté: "Es mi novela y es tu película, cada quién responde por lo suyo. Es tu asunto. Tienes autoridad absoluta para cambiar lo que quieras, pero yo no intervengo... Claro, si me gusta la película, aplaudiré, si no voy a decir que no me gusta". Al cabo lo vi trabajar y quedé muy complacido... Creo que Polanski hará una gran película, aunque no he visto ni uno de los rushes, sólo asistí al rodaje... pero todo eso se verá en el Festival de Cannes, donde será estrenada.
—Se ha vuelto una costumbre para la prensa internacional el oponer el caso insólito de Arturo Pérez-Reverte al perfil mercantil y técnico de Stephen King, Ken Follett y John Grisham. Tú, se da por sabido, no eres partidario del bestseller norteamericano. ¿Cuál es, desde tu experiencia y tu punto de vista como lector, lo más sólido del lado respetable de la expresión literaria norteamericana vinculada al ejercicio del periodismo? ¿Cómo es tu postura, digamos, ante los "no analfabetos culturales" gringos, como Hemingway, Dalton Trumbo, Norman Mailer, Truman Capote, Bob Woodward?
—Yo no estoy atacando al bestseller norteamericano. Yo los leo, incluso hay técnicas narrativas de las que me apropio sin el menor complejo. Lo que no me gusta es que se mezclen las cosas. No quiero que se piense que, por el hecho de que vendamos muchos libros, Ken Follett y yo somos iguales. Juntos, pero no revueltos. Yo marco las diferencias. Soy un escritor europeo, con una memoria de tres mil años, y no vayan a comparar con... bueno, con Ken Follett. Y lo que pasa en lo tocante a los otros escritores a los que te refieres, es que finalmente uno puede ser feliz con Agatha Christie, con Pynchon, con Trumbo, con Norman Mailer... En la literatura, cabemos todos.
—El caso Hemingway...
—Como persona no me gusta, me parece un fantasma, un prototipo del machismo. Pero 'París era una fiesta' me encanta.
—La memoria y la cultura, como piezas protagónicas de tu trabajo narrativo, significan, ya lo has dicho, una fórmula de lucha contra el poder. ¿Qué representa para ti el ser decididamente un escritor atento a las fórmulas dramáticas usuales, de planteamiento, desarrollo y final? ¿No se te ha ocurrido pensar que esa es también una cárcel, una especie de discreta servidumbre?
—'El Quijote' se gestó en una cárcel. Hay cárceles absolutamente motivadoras y enriquecedoras... Muchas veces, como en ese caso, la regla ayuda. En mis novelas, los personajes no observan las reglas generales, pero se rigen por reglas personales muy estrictas, tienen su propia moral y la respetan. Creo que las reglas son necesarias, y en mi caso el desafío es contar historias al público moderno, pero tal y como siempre se contaron.
—¿Qué razones podrías tener para no acercarte, como lector, a la astucia formal de Ionesco, Lewis Carroll o Italo Calvino, escritores por cierto bastante despreocupados ante esa maquinaria histórica que a ti te resulta prácticamente imprescindible? ¿Cómo son tus acercamientos, si los hay, con la literatura fantástica?
—Respeto y leo mucho a Carroll y a Calvino, pero cada uno escoge el territorio en el que va a moverse. A mí la Historia me importa, por eso voy hacia ella. Es, en mi caso, un elemento narrativo que me interesa para encontrar el conflicto que pretendo mostrar.
—Al mantenerte, como ocurre diariamente, distanciado del mundo de los académicos y de las mafias literarias, ¿qué tanto pierdes y qué tanto ganas?
—Gano todo y no pierdo nada. Hay cosas que tengo claras y cosas que no tengo claras. Pero eso lo tengo clarísimo. En esa transacción gano tranquilidad. Gano, vaya, el no tener que vivir en un mundo hipócrita, falso, lleno de envidias, donde nada es lo que parece. El llamado mundo literario. Ese mundo repugnante en el que todos dicen una cosa y hacen otra. Prefiero, claro, estar afuera de todo eso, y estoy muy feliz de que, en el terreno de la literatura, no le debo nada a nadie.
—¿Qué tuercas habría que apretar o apretarnos un poco más para garantizar el derrumbe de la tiranía de la estupidez?
—Esa tiranía no va a caer. En esta película, ganan los malos por la sencilla razón de que los malos ganan siempre. Pero no podemos resignarnos a que ganen impunemente. De pequeño, me fascinaron esos cuadros en los que, en la batalla de Waterloo, los soldados iban combatiendo en el valle hasta desaparecer poco a poco. Así nos pasa a nosotros. Sabemos que vamos a perder y que van a ganar los hijos de puta, pero tenemos que pelear hasta el final. Pelear ya es una justificación. Yo peleo a mi manera: a veces insultando públicamente. A veces a través de mis novelas.
—"Yo no soy escritor, soy novelista". Esa frase marca una clara distancia entre uno y otro oficio. Te pido que vayas más lejos con esa idea.
—Se ha abusado de la palabra escritor. Hay gran cantidad de gente, en el mundo de la literatura, que pasan por escritores sin hacer literatura. La literatura ha generado un negocio falso, hecho de subvenciones estatales, de conferencias, de ciclos y mesas redondas. Hay gente que se dedica a asistir puntualmente a esos eventos, como público o como exponente. Se trata de supuestos escritores que, claro, no han escrito nada. Son marionetas culturales. Cuando alguien se acerca a mí para referirse a esos asuntos de las mesas redondas, yo le indico que soy solamente un artesano de la tecla y que los artistas son ellos, "vaya a preguntarles". A mí, la narrativa del próximo milenio me importa un carajo. Lo que sí me preocupa es qué estoy escribiendo y cómo estoy escribiendo. Lo demás es lo de menos.
—¿Contar historias de espadas y batallas es algo que te ahorra potenciales insomnios? ¿Es tu trabajo literario una especie de antídoto contra las pesadillas?
—Sí, curiosamente me las ha ahorrado. Sé que ha habido escritores que sufren y así es como producen bastante bien, pero escribir, para mí, resulta un analgésico. Es lo que me da más tranquilidad, me quita dolores y remordimientos.
—Escribes de nueve de la mañana a tres de la tarde, eso cuando todo va bien, ¿y si no tienes idea, entonces qué? ¿No tienes miedo de que la literatura, así como llegó contigo, un día te abandone y se vaya con otro? ¿Qué harías en ese caso?
—Navegar todo el tiempo, y sentarme después a leer. Ahora mismo me estoy preparando para los próximos 20 años. Mis libros y mi velero, esa podría ser mi vida si la literatura me abandonara.
—¿Por qué abandonaste la televisión?
—Yo era un mercenario. Llegaba y decía: "Aquí tienen un muerto, un disparo, un hijo de puta." Dejé de hacer eso y me puse a hacer otra cosa, cambié de registro.
—Siendo reportero, sospechabas que llegarías a tener el privilegio de corregir tus textos con una Montblanc?
—En el periodismo se aprende a improvisar, de modo que seguí improvisando. Así como me hice yo mismo un oficio de periodista, así me forjé una carrera de escritor. Aunque la verdad es que nunca imaginé que llegaría a tener éxito, a vender tantos libros, a ser tan leído. Pero es que uno nunca sabe lo que va a ocurrir a la vuelta de la esquina. _________________ Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. Crecer es lo que hacemos después de equivocarnos http://adacaramelada.blogspot.com.es/p/reverteland.html
Registrado: Aug 17, 2007 Mensajes: 3790 Ubicación: Madrid
Publicado: Jue Abr 26, 2012 9:51 pmAsunto:
Ada escribió:
He leído un libro sobre Sarajevo del que he podido extraer una interesante teoria sobre por qué iban 1º a destruir iglesias/templos.
Procedente de "Sarajevo. Diario de un éxodo", de Dzevad Karahasan (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).
Los templos tienen que servir para eso, para liberarnos del miedo. Los derriban por sistema, como derriban todo lo que constituye la identidad y el valor cultural de la ciudad.
De hecho, una de las primeras ofensivas contra Sarajevo fue la noche del 27-28 de mayo de 1992 cuando se efectuaron disparos de cohetes y proyectiles sobre Marindvor (corazón de la ciudad, donde se sitúa el Gobierno, el Parlamento,el hotel Holiday Inn,...) que dejaron sin techo la Iglesiade San José (que databa de época del Imperio Austrohúngaro) y la mezquita turca Magribija _________________ Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. Crecer es lo que hacemos después de equivocarnos http://adacaramelada.blogspot.com.es/p/reverteland.html
Registrado: Sep 21, 2005 Mensajes: 17669 Ubicación: Reino Astur
Publicado: Jue Abr 26, 2012 10:10 pmAsunto:
Qué bien. Justo en mi cumpleaños.
Claro, es evidente. Cárgate la identidad de un pueblo, su cultura, todo eso en lo que se refugian, se sienten seguros, se reconocen. Es una forma segura de hundirlos anímicamente y de borrarlos del mapa con mayor efectividad.
Supongo que por eso mismo se aprovecha también cualquier resquicio de exprimir las debilidades del enemigo. Por eso violaban a las mujeres bosnias sistemáticamente. Porque sabían que los suyos las repudiarían. Era otra forma de genocidio, de asesinar toda posible descendencia. Doblemente trágico. Te violan, te dejan marcada para siempre y, encima, los tuyos son lo bastante cerriles y miserables como para darte la espalda.
Lo cuentan muy bien en The Savior. Siempre digo que es la película más dura que he visto sobre una guerra, y me encantó que Reverte la recomendara más de una vez. _________________ Me alegro de no haberte matado todavía...
Lo cuentan muy bien en The Savior. Siempre digo que es la película más dura que he visto sobre una guerra, y me encantó que Reverte la recomendara más de una vez.
Para mi también Recuerdas Lenka que la estampamos en el hilo de El Pintor de Batallas _________________ "Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R
Registrado: Sep 21, 2005 Mensajes: 17669 Ubicación: Reino Astur
Publicado: Jue Abr 26, 2012 10:20 pmAsunto:
Recuerdo, recuerdo. Siempre me ha extrañado que tal peliculón sea tan poco conocido. Por eso me alegré cuando Reverte habló de ella. Lo de Yugoslavia es cierto que nos afectó y mucho, porque era una guerra a dos pasos de casa, en el supuesto primer mundo civilizado. Y es verdad, somos así, estamos acostumbrados a que esas cosas pasen lejos y entre otra gente. Nos jode, nos espanta, pero lo tenemos tan visto que estamos medio anestesiados. Las guerras son: o cosas de los libros de historia, o algo que vivieron los abuelos, o un drama que nos pilla lejos y del que podemos olvidarnos cambiando de canal. Lo de Yugoslavia fue aquí mismo y en presente. A mí me marcó muchísimo, supongo que también porque conozco a algún que otro superviviente. Es demoledor.
Desde luego que la peli hay que verla. Es durísima, pero hay que verla. Quizá por eso mismo. _________________ Me alegro de no haberte matado todavía...
Recuerdo que en esas fechas la asociación -Mujeres de Negro- hicieron una campaña para recoger material de prima necesidad. En mi trabajo enviamos bastante. Pero en ese momento no sabíamos realmente lo que estaba sucediendo allí Solo lo que nos llegaba a través de reporteros como Arturo.
Hay escenas de esa película que son terribles Dan la sensación que es un documental y no una peli... _________________ "Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R
Registrado: Sep 21, 2005 Mensajes: 17669 Ubicación: Reino Astur
Publicado: Jue Abr 26, 2012 10:40 pmAsunto:
Yo sí que no entendía nada. Estaba en 1º de Bup, no te digo más. Intentaba entenderlo, pero se me escapaba casi todo. Y encima mis abuelos me preguntaban qué demonios estaba pasando. Estaban horrorizados por completo, veían las noticias y no se enteraban de nada. Normal. Mi abuela, con su bendita ingenuidad, me preguntaba quiénes eran los buenos. Joder. Cualquiera sabia. Los había? Al final parece que todos dejen de serlo. Menudo tema. _________________ Me alegro de no haberte matado todavía...
Registrado: Aug 17, 2007 Mensajes: 3790 Ubicación: Madrid
Publicado: Mie Ago 29, 2012 4:41 pmAsunto:
"Podéis quemar mis libros mas no el espíritu que contienen". 20 años de la quema de la Biblioteca de Sarajevo
Varios siglos después de la quema de la Biblioteca de Alejandría, la barbarie y la estupidez humanas reprodujeron fielmente el suceso, esta vez en Sarajevo, la noche del 25 al 26 de agosto de 1992.
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Decía Carl Sagan en 1980, en el último capítulo de su serie Cosmos, que "no debemos permitir que esto vuelva a ocurrir", en referencia a la quema de la Biblioteca de Alejandría.
Doce años después, la barbarie y la estupidez humanas reprodujeron fielmente el suceso, esta vez en Sarajevo, la noche del 25 al 26 de agosto de 1992.
Todavía recuerdo cómo me impactó la crónica de Arturo Pérez Reverte para RTVE, con casco, chaleco y las llamas de la Biblioteca a su espalda.
(No he conseguido encontrar ni la imagen ni el vídeo. Si alguien me la facilita para incluirla en este apunte se lo agrecederé)
La imagen más famosa de la biblioteca en ruinas tras el incendio fue la que tomó Gervasio Sánchez, y que comentó Juan Goytisolo para El País
La imagen tomada por Gervasio Sánchez capta perfectamente el cuadro de horror y desolación del lugar. El domingo 26 de agosto de 1992, los ultranacionalistas serbios arrojaron sobre el Instituto de Estudios Orientales – la célebre biblioteca de Sarajevo – un diluvio de cohetes incendiarios que redujeron en pocas horas a cenizas su rico patrimonio cultural.
Fue un memoricidio más en la lista de los que jalonan en la historia inhumana de la humanidad. Puesto que toda huella otomana debía de ser borrada del territorio de la gran Serbia soñada de Milosevic , Karadzic y Mladic… La biblioteca, memoria colectiva del pueblo musulmán bosnio, estaba condenada a perecer en las llamas de la vengadora purificación.
Cuando la fotografió Gervasio Sánchez, conservaba solo en las cuatro fachadas neomoriscas… El armazón metálico de la cúpula de vidrio por la que cayeron los cohetes parecía una gigantesca telaraña por la que se filtraba la luz, los soportales del patio interior mostraba apenas su fina labor de yesería, el espacio central era un montón ingente de escombros, cascotes, vigas, papeles chamuscados.
Pero, como dijo un poeta a sus inquisidores, “podéis quemar mis libros mas no el espíritu que contienen".
El reportero gráfico Paco Custodio explica el momento en el que grabó algunas de las imágenes más impactantes de ese momento:
Un señor mayor, se le escapa una lágrima, y recrimina a los Servios: ¡Vándalos! ¡No respetáis ni esto!
Los bomberos iba allí y les disparaban…
En estos días se cumplen 20 años de la quema de la Biblioteca de Sarajevo.
La reconstrucción de la biblioteca que llevó a cabo la comunidad internacional años más tarde no es más que un parche que impide ver la magnitud de la estupidez humana.
Es mucha la bibliografía disponible sobre el tema. Y más ahora que se cumplen 20 años del suceso. No les entretendré más.
Sería valiente que Google le dedicara su Doodle al acontecimiento.
Radovan Karadzic tenía pasión por la poesía desde su juventud. Frecuentó los círculos literarios de Sarajevo y publicó 4 obras de una prosa dudosa. Lo llamaban el “poeta loco”. Sin embargo la élite literaria bosnia nunca lo aceptó como un igual. El orgulloso Karadzic no lo olvidó nunca. Seguramente por eso la biblioteca de Sarajevo fue uno de los primeros blancos de las tropas serbias.
“ Vayamos a la ciudad a matar a la chusma” escribió en uno de sus textos.
"Podéis quemar mis libros mas no el espíritu que contienen". 20 años de la quema de la Biblioteca de Sarajevo
Varios siglos después de la quema de la Biblioteca de Alejandría, la barbarie y la estupidez humanas reprodujeron fielmente el suceso, esta vez en Sarajevo, la noche del 25 al 26 de agosto de 1992.
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Decía Carl Sagan en 1980, en el último capítulo de su serie Cosmos, que "no debemos permitir que esto vuelva a ocurrir", en referencia a la quema de la Biblioteca de Alejandría.
Doce años después, la barbarie y la estupidez humanas reprodujeron fielmente el suceso, esta vez en Sarajevo, la noche del 25 al 26 de agosto de 1992.
Todavía recuerdo cómo me impactó la crónica de Arturo Pérez Reverte para RTVE, con casco, chaleco y las llamas de la Biblioteca a su espalda.
(No he conseguido encontrar ni la imagen ni el vídeo. Si alguien me la facilita para incluirla en este apunte se lo agrecederé)
La imagen más famosa de la biblioteca en ruinas tras el incendio fue la que tomó Gervasio Sánchez, y que comentó Juan Goytisolo para El País
La imagen tomada por Gervasio Sánchez capta perfectamente el cuadro de horror y desolación del lugar. El domingo 26 de agosto de 1992, los ultranacionalistas serbios arrojaron sobre el Instituto de Estudios Orientales – la célebre biblioteca de Sarajevo – un diluvio de cohetes incendiarios que redujeron en pocas horas a cenizas su rico patrimonio cultural.
Fue un memoricidio más en la lista de los que jalonan en la historia inhumana de la humanidad. Puesto que toda huella otomana debía de ser borrada del territorio de la gran Serbia soñada de Milosevic , Karadzic y Mladic… La biblioteca, memoria colectiva del pueblo musulmán bosnio, estaba condenada a perecer en las llamas de la vengadora purificación.
Cuando la fotografió Gervasio Sánchez, conservaba solo en las cuatro fachadas neomoriscas… El armazón metálico de la cúpula de vidrio por la que cayeron los cohetes parecía una gigantesca telaraña por la que se filtraba la luz, los soportales del patio interior mostraba apenas su fina labor de yesería, el espacio central era un montón ingente de escombros, cascotes, vigas, papeles chamuscados.
Pero, como dijo un poeta a sus inquisidores, “podéis quemar mis libros mas no el espíritu que contienen".
El reportero gráfico Paco Custodio explica el momento en el que grabó algunas de las imágenes más impactantes de ese momento:
Un señor mayor, se le escapa una lágrima, y recrimina a los Servios: ¡Vándalos! ¡No respetáis ni esto!
Los bomberos iba allí y les disparaban…
En estos días se cumplen 20 años de la quema de la Biblioteca de Sarajevo.
La reconstrucción de la biblioteca que llevó a cabo la comunidad internacional años más tarde no es más que un parche que impide ver la magnitud de la estupidez humana.
Es mucha la bibliografía disponible sobre el tema. Y más ahora que se cumplen 20 años del suceso. No les entretendré más.
Sería valiente que Google le dedicara su Doodle al acontecimiento.
Radovan Karadzic tenía pasión por la poesía desde su juventud. Frecuentó los círculos literarios de Sarajevo y publicó 4 obras de una prosa dudosa. Lo llamaban el “poeta loco”. Sin embargo la élite literaria bosnia nunca lo aceptó como un igual. El orgulloso Karadzic no lo olvidó nunca. Seguramente por eso la biblioteca de Sarajevo fue uno de los primeros blancos de las tropas serbias.
“ Vayamos a la ciudad a matar a la chusma” escribió en uno de sus textos.
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