Registrado: Feb 01, 2007 Mensajes: 9458 Ubicación: Campeón del Mundo
Publicado: Lun Abr 02, 2012 3:38 pmAsunto:
Cosas que nos sobresaltarán
01.04.2012
Esta semana me visitó un curioso periodista alemán, Tobias Wenzel, que quería dos cosas de mí: una entrevista radiofónica sobre mi última novela y que participara en un proyecto en el que diferentes escritores se fotografiarían en un cementerio de su elección y harían comentarios al respecto. A lo segundo le dije que no. Aparte de odiar que me retraten (me aburro), y someterme sólo a las sesiones “obligatorias”, le expliqué que, tras haber escrito esa novela en la que están muy presentes los muertos, andaba un poco saturado para añadir nada más, y encima en un paisaje de tumbas … A su primera petición no puse inconveniente, claro, pero me llamó la atención la cantidad de preguntas que me hizo acerca de un pasaje episódico del libro, aquel en el que un personaje, una viuda cuyo marido ha sido muerto en la calle de forma violenta e inesperada, le cuenta a la narradora cómo a partir de esa desgracia ya es incapaz de oír las numerosas sirenas estrepitosas de nuestras ciudades -ambulancias, coches de policía o de bomberos, altos cargos que juzgan que todo el mundo debe apartarse a su paso- como las oía antes y las oímos todos: con indiferencia y fastidio, aguardando a que se alejen y nos dejen de atormentar, sin ya preguntarnos casi nunca qué ha podido suceder, tan frecuentes se han hecho, posiblemente tan innecesarias en ocasiones (es sabido que los conductores a veces hacen sonar las sirenas para su comodidad, no porque haya verdadera urgencia). Ahora -viene a decir la viuda-, cuando sé que mi marido fue recogido por una de esas ambulancias y que en su trayecto hacia el hospital se debatía entre la vida y la muerte, vuelvo a estirar el cuello cada vez que oigo una sirena o incluso me asomo sobresaltada al balcón, y me pregunto a qué persona o personas concretas se intenta acaso salvar, y si se salvarán.
El periodista me preguntó, entre otras cuestiones relativas a ese pasaje (también me pidió que lo leyera en voz alta para su radio), si a mí me ocurría lo mismo que a mi personaje, tras haberlo escrito. Le dije que no, puesto que a mí no me había sucedido lo que a la viuda en la ficción. Insistió, sin embargo, y me contó que al novelista colombiano Héctor Abad Faciolince, con quien había conversado, al cabo de los años seguía sobresaltándolo el ruido de una moto acercándose, pues su padre (Abad lo ha relatado en un famoso libro) había sido asesinado en Medellín por dos sicarios que, como no era infrecuente durante algunos años allí, lo habían tiroteado desde uno de esos vehículos. No me pareció extraño, no me lo parecería que ese sobresalto acompañara a Abad el resto de su vida. También me acordé de que Arturo Pérez-Reverte me ha dicho alguna vez que los horrores que vio en las guerras de la antigua Yugoslavia -que no suele querer detallar, y le comprendo- son responsables de que cada vez que en una calle de Madrid, lejos ya de aquello en el tiempo y en el espacio, oye a dos personas hablar en serbio o croata, incluso en cualquier lengua eslava, los sentidos se le pongan alerta con una mezcla de instintivo rechazo, prevención, e injustificable furor, durante segundos. Tampoco me parecería extraño que eso le siguiera pasando hasta el fin de sus días.
Así que, ante la persistencia de Wenzel, recordé algo por fortuna no violento, a diferencia de las experiencias de mis dos colegas. Yo no vivía en Madrid cuando mi madre enfermó de gravedad, y además mi padre no quiso hacernos partícipes de esa gravedad, a mis hermanos y a mí, hasta muy tarde. Tan tarde que yo llegué a la ciudad (“Ven ya”, me dijo él por teléfono un día, de pronto) tan sólo unas horas antes de que ella muriera. Era diciembre de 1977. Caída la tarde del 23, mi tío Ricardo, médico, hermano suyo, nos quitó toda esperanza y nos dio una receta para que fuéramos a comprar un medicamento que la ayudara, o la aliviara de cualquier posible dolor, no recuerdo qué era. Las farmacias ya habían cerrado, así que había que buscar una de guardia. Cogí la receta, bajé a la calle, vi que la más cercana abierta estaba a cierta distancia y entonces eché a correr (era joven) como no creo haber corrido nunca ni antes ni después, con el pensamiento fijo de que cada minuto que tardara en comprar la medicina y regresar sería un minuto de mayor padecimiento para mi madre. Siempre corrí rápido, pero deseé poder volar, y la distancia se me hizo interminable, tanto al ir como al volver. Ella murió a la madrugada siguiente, creo o espero que sin apenas sufrir, y tras haberse podido despedir de todos, uno a uno.
Han transcurrido nada menos que treinta y cuatro años, le dije a Wenzel, y sin embargo, todavía hoy, cada vez que veo a un joven correr por la calle como alma que lleva el diablo, no puedo evitar acordarme de mí aquella noche. Deseo pensar que el joven en cuestión tan sólo lleva prisa porque llega tarde a una cita, o al trabajo; o que simplemente intenta pillar un autobús o un tren a punto de arrancar; o incluso que huye de una carga de la policía como los de mi generación huíamos de los “grises” a veces, y también entonces corríamos como posesos. Lo cierto es que, como el personaje de mi novela que al oír una sirena ya se sobresalta siempre, y piensa qué le estará pasando a alguien concreto y le desea la salvación, cada vez que yo veo correr a una joven o a un joven, confío en que no vayan en busca de una farmacia, para paliarle a nadie una agonía ni un dolor.
Quiere la leyenda futbolística, con extraño acuerdo universal, que sean cuatro los genios supremos hasta la fecha: Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Ha habido tentativas de añadir algún nombre más, como Ronaldo o Zidane en años recientes, pero por uno u otro motivo no han cuajado: bien han tenido un declive prolongado, bien han deslumbrado sin la suficiente continuidad, y así se han quedado un escalón por debajo, junto con otros jugadores extraordinarios como Puskas, Gento, Van Basten, Suárez, Garrincha, Beckenbauer, Romário, Charlton, Best, Laudrup, Butragueño, Raúl, Kubala, Xavi, Baresi, Gullit, Bettega y tantos más. Para ser admitido en la exclusivísima lista de los genios supremos hacen falta muchas cosas: dominio sobrenatural del balón; concepción telescópica y aérea del juego (como si el futbolista, además de sobre la hierba, estuviera suspendido en el aire, a gran altura, y tuviera una visión global del campo, "la visión de Dios"); una carrera larga y sin altibajos notables; una capacidad para hacer campeones a sus equipos aunque sus compañeros sean sin más competentes (fue el caso del Nápoles de Maradona y del Santos de Pelé, y aun del Barça de Cruyff); la facultad de lograr goles milagrosos y de gran belleza, de los que dejan a los espectadores estupefactos y preguntándose cómo han sido posibles pese a la dificultad que entrañaban o a la inocuidad inicial de la jugada. ¿Algo más? Sí, quizá algo más.
Por la trayectoria que lleva hasta ahora, parece ya indudable que Messi es el quinto genio supremo de la historia del fútbol. Los madridistas llevamos unos cuantos años observándolo con atención y padeciéndolo y temiéndolo con motivo, sin posible exageración. Es un futbolista capaz de cumplir todas las amenazas, de esos que provocan pavor nada más coger el balón, aunque lo hagan a gran distancia de la portería contraria. Uno cree que podrá sortear a siete adversarios y marcar, salir a trompicones de cualquier barullo con la pelota limpia en los pies, filtrar un pase mortal a un compañero, dejar atrás por velocidad a cualquier defensa, hacer gol de falta, de vaselina, de potente disparo desde fuera del área y hasta de cabeza a veces, pese a su corta estatura, y también sin ángulo y de tacón, al primer toque o tras conducir el balón por todo el campo, cosido al pie. Es asombroso que la mayoría de los rechaces le vayan a él, y al respecto se ha dicho que posee una extraña intuición para "adivinar" hacia dónde va a salir despejada o rebotada una pelota, lo cual ya es mucho adivinar, dada la velocidad con que se desplaza una bola y su natural imprevisibilidad. Tiene la virtud de paralizar a los rivales; no se entiende bien que pueda correr tantas veces en paralelo a la línea de meta, desde la posición de extremo y al borde del área, hasta quedar centrado y encontrar un hueco para chutar sin que nadie logre interrumpir ese prolongado avance. Seguramente sea habilidad suya, o se deba a la imposibilidad de quitarle el cuero si no es en falta, pero la impresión que se saca es de que los defensores dudan, no se atreven, se lo quedan mirando boquiabiertos y aterrorizados y se rinden ante lo inevitable: la única manera de dejar de temer una desgracia es que la desgracia se produzca, y cuanto antes mejor. En el fondo es más llevadero lamentarse por lo ocurrido que sentir pánico a lo que va a ocurrir.
A mí no me cabría duda de que Messi es no sólo el quinto genio supremo, sino de que probablemente sea el mejor de los cinco, con la salvedad de que a él lo vemos varias veces a la semana y a Pelé no lo vimos apenas en Europa y a Di Stéfano sólo de tarde en tarde y cuando éramos niños, por lo que las comparaciones son difíciles. Si he empleado el condicional es no obstante por otras dos razones; aún no sabemos si su carrera será lo bastante larga y sin altibajos, dada su juventud. La segunda es más indefinible y sutil. En las artes más manuales o más matemáticas se han dado numerosos casos de superdotados (pintores, escultores, músicos) que sin embargo eran un tanto simples como individuos. Ha sucedido también con poetas –a menudo– y hasta con algún novelista sobresaliente: cuando hablan o se explican o escriben artículos, resultan decepcionantes, su inteligencia no parece corresponderse con su talento o don. Uno está seguro de que esa sensación, en cambio, no se habría producido con los más grandes, con Dante, Cervantes, Shakespeare, Proust o Eliot. Ya sé que un futbolista no es un artista. Ni siquiera tiene por qué hablar. Pero, llegados al nivel de genialidad, para que la figura sea completa y suprema hace falta que se perciba en ella una mínima complejidad, una inteligencia no estrictamente futbolística, o al menos una personalidad levemente enigmática, como la de Zidane. No sé Pelé, pero Di Stéfano y Cruyff dejaban traslucir esa complejidad. Maradona no, pero parecía atormentado, y por tanto encerraba algo de misterio y desprendía humanidad. Es lo que le falta a Messi, en el que no hay rastro de drama y sí algo robótico, tanto en las maravillas que realiza en el campo como en su personalidad. Le sobra planicie, le faltan pliegues y rugosidad. No cabe sino rendirle pleitesía sobre el césped, pero un genio supremo nunca lo será enteramente si además no provoca lo que los ingleses llaman "awe", una mezcla de admiración y espanto, asombro y reverencia y fascinación. Messi inspira las cuatro primeras cosas, pero, ay, la quinta no. _________________ Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir
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Publicado: Dom Abr 08, 2012 2:33 pmAsunto:
¿Atormentado, Maradona? Pos no sé yo... .A mí siempre me pareció un tipo más simple que el software de un bolígrafo y, sobre todo, insufriblemente endiosado. De los que sí se besan porque se llegan. _________________ Todos los seres humanos cometen errores, pero algunos seres humanos cometen más errores que otros y a ésos se los llama "tontos" (Fray Guillermo de Baskerville).
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Publicado: Dom Abr 15, 2012 6:29 pmAsunto:
LA ZONA FANTASMA. 15 de abril de 2012. Cuando una ciudad se pierde
No es presunción, pero me consta que algunas personas han visitado la ciudad de Soria en los últimos años por las numerosas veces en que la he mencionado con afecto y elogio. A esas personas les debo una explicación, si se han pasado por allí recientemente, y una advertencia a quienes aún tengan pensado acercarse por causa de mis recomendaciones. Tanto apego sentía yo por Soria -lugar de muchos veraneos de infancia- que hace doce años, y tras más de veinte de no pisarla, alquilé el que había sido el piso del gran amigo de mi familia Don Heliodoro Carpintero, quien además, en parte, me enseñó a leer y escribir. Durante este periodo he pasado temporadas en primavera, verano, otoño y en el crudo invierno, y en esa casa, con vistas al precioso parque conocido como la Dehesa, he escrito parcialmente mis últimas cuatro novelas. Ha sido un refugio en todos los sentidos del término… hasta que se ha convertido en lo contrario -un asedio- y me he visto obligado a abandonar la ciudad y ese piso. El último lustro en Soria ha sido insoportable, y casualmente ha coincidido con el reinado, como alcalde, de Carlos Martínez Mínguez, del PSOE -se lo pudo ver a menudo hace unos meses como escudero de Carme Chacón-.
La ciudad ha celebrado siempre unas fiestas largas, de una semana, los sanjuanes, consistentes sobre todo en la murga non-stop (día y noche) que las llamadas “peñas” endilgan a los habitantes con unas monótonas charangas. Bien, uno evitaba aparecer por allí en las fechas correspondientes. Pero en estos últimos cinco años parece que los sanjuanes duren las cuatro estaciones. El pasado otoño la cosa fue notable. Vinieron las fiestas de San Saturio (patrón local), que solían ocupar dos o tres días y ahora se alargan casi siete, y se erigió una carpa estridente en la Plaza Mayor, tan alta como el Ayuntamiento; luego, el puente del Pilar se festejó otra semana, con la ciudad invadida por un “mercado medieval” (ya saben, venta de chucherías y de alimentos incontrolados, de salubridad dudosa). El 22 de octubre, que ya no era nada, fue un buen ejemplo de lo que sucede: a lo largo de once horas -once-, grupos de “dulzaineros” o “gaiteros” atronaron el lugar sin descanso, mientras parte de la ciudadanía disputaba algo semejante a una carrera sin pies ni cabeza y otra parte saltaba sobre colchonetas en una plaza muy céntrica, todo ello acompañado de música y “ánimos” estruendosos por altavoces. Era como si la ciudad hubiera enloquecido. Lo malo es que esa es la tónica general. Teatros de autómatas tocando salsa ocho horas diarias en verano; desde febrero, ensayos de tambores y trompetas para la Semana Santa (qué diablos tendrán que ensayar, si es lo mismo desde hace siglos); bares y terrazas proliferantes, sin control alguno, con la música a tope y sin respetar los horarios (si el dueño del que padece uno cerca es además un malasangre, imagínense la tortura); mastuerzos a grito pelado de madrugada, sin que la policía municipal nunca se inmute; conciertos y actuaciones cada dos por tres en pleno centro, bafles hasta las tantas; botellones en el delicado parque, que queda arrasado; un “trenecito” turístico que recorre la ciudad metiendo más ruido que otra cosa; un sistema de recogida de hojas a mil decibelios… El Ayuntamiento, en vista de que los ociosos juegan sin cesar a la tanguilla en la Dehesa, sustituyó el suelo de tierra o grava por uno de asfalto, gracias a lo cual el estrépito es continuo: clink, clank, clonk, vuelve loco al más cuerdo. Por no hablar de las procesiones, de las que pocas poblaciones se libran en este Estado nacional-católico en el que seguimos viviendo. (Añadan a unas caseras infragaldosianas, esto a título particular mío.)
Por si no bastara todo esto, acaba de comenzar una disparatada y descomunal obra justo al lado del parque (que sin duda se verá muy dañado), para construir un superfluo aparcamiento subterráneo. Existe ya uno a unos centenares de metros, que está siempre medio vacío. La obra del nuevo e inútil (útil sólo para destruir) se prevé que dure dos años, así que échele tres, por lo menos, de zanjas, vallas, perforadoras, tuneladoras, lodo, polvo y árboles muertos. Como para pasear por allí, sin duda. Los sorianos son muy dueños de tener la ciudad que quieran, faltaría más, y a buen seguro están contentos con su alcalde, pues lo reeligieron hace menos de un año. Ahora bien, si antes Soria era un lugar singular, decoroso y digno y con enorme encanto, ahora –cómo decirlo- con su “valencianización” permanente, se ha convertido en un sitio vulgar, como cualquier otro. De la de Machado y Bécquer no queda nada, y maldito lo que estos dos poetas les importan a las actuales autoridades. La transformación es sintomática de lo que es hoy España: si una localidad pequeña, castellana, austera, tranquila y fría se ha convertido en un espacio ruidoso, impersonal y festero (no sé de dónde sale el dinero para tantos “entretenimientos” municipales), da escalofrío imaginar lo que serán otras de mejor clima y costeras. Dejo allí buenos amigos (Ángel, Sol y Alejandra; Enrique y Mercedes; Fortunato y Lourdes y Álvaro; César, y Jesús y Ana; Emilio Ruiz, que murió justo cuando me despedía). Seguiré animando de lejos al equipo de fútbol, el Numancia; los buenos recuerdos de hoy y de antaño prevalecerán sobre los malos recientes, seguro. Pero, así como los sorianos son libres de cargarse su ciudad (desde mi punto de vista), yo lo soy de largarme, aunque con mucha pena. Un adiós significativo.
JAVIER MARÍAS
El País Semanal, 15 de abril de 2012
No puedo estar más de acuerdo con la opinión de Marías sobre la ciudad.
Javier Marías asegura en 'El País Semanal' que se marcha de Soria culpando a Carlos Martínez entre otros
Registrado: Dec 07, 2008 Mensajes: 5801 Ubicación: Regne de Mallorques
Publicado: Dom Abr 15, 2012 7:08 pmAsunto:
Tengo que ir rápido a Soria. Ya mismo. Antes de que no se distinga de cualquier otra ciudad, de que en San Saturio pongan una discoteca o un "centro de interpretación" o una mierda de ladrillo rojo parida por Moneo. Antes de que no merezca la pena.
Bueno... ¿TODAVÍA merece la pena? _________________ Todos los seres humanos cometen errores, pero algunos seres humanos cometen más errores que otros y a ésos se los llama "tontos" (Fray Guillermo de Baskerville).
Registrado: Aug 17, 2007 Mensajes: 3792 Ubicación: Madrid
Publicado: Dom Abr 15, 2012 8:19 pmAsunto:
El recuperado soto playa donde hacen un festival de música a finales de agosto, los arcos de san juan, el miron,san polo, la laguna negra... aún quedan algunas cosas q merecen la pena, como numancia sin turistas o un paseo por el collado en invierno _________________ Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. Crecer es lo que hacemos después de equivocarnos http://adacaramelada.blogspot.com.es/p/reverteland.html
Registrado: Jun 15, 2006 Mensajes: 4755 Ubicación: Barcelona
Publicado: Dom Abr 15, 2012 8:20 pmAsunto:
A ver los sorianos qué dicen, Curiós.
Yo tuve la suerte de conocera hace muchos años. Recuerdos de una ciudad serena, tranquila. Bella y especial. Hay una mezcla entre ese frío y la sobriedad, y la poesía, que llega, y te llena.
Como me considero muy normal o muy común –quizá sin razón-, tiendo a pensar que lo que me ocurre a mí le pasa a mucha otra gente, y que las reacciones antes las cosas son las de la mayoría. En 2011 y lo que va de 2012 la crisis económica me ha afectado como a todo el mundo, pero no en exceso, por pura casualidad. Cuantos escribimos o nos dedicamos a actividades “artísticas” -por llamarlas de alguna forma- vivimos sujetos a enormes variaciones en lo que respecta a nuestros ingresos. Durante los dos años, por ejemplo -hay quien tarda más y quien menos-, que nos lleva escribir una novela, apenas ganamos dinero. Sabemos que eso nos llegará tan sólo cuando el libro esté terminado y lo alquilemos a una editorial, la cual nos dará un anticipo sobre las ventas previstas, esto es, por lo general sobre el 10% de su precio, que es el porcentaje que suele corresponder a los autores. Si el volumen le cuesta al lector 20 euros, nosotros nos quedamos con 2, y los otros 18 se reparten entre el editor, el distribuidor y el librero. Así que para ganar una suma apreciable hacen falta una de dos: o que se nos pague un elevado anticipo porque se prevén grandes ventas para nuestra novela (anticipo que no habremos de devolver en ningún caso), o que a ésta le sonría la suerte y los compradores sean en efecto muchos. El cálculo es sencillo: para embolsarnos 100.000 euros habrán de venderse 50.000 ejemplares de dicha novela nuestra, lo cual es muy difícil que suceda, se lo aseguro. Con que un título venda 15.000 ó 20.000 ejemplares ni siquiera cuentan la mayor parte de los autores, ni por supuesto de los editores. Así que un novelista, si es muy afortunado, puede ingresar 100.000 euros brutos en un periodo de tres años, los dos que le ocupan la concepción y la escritura de su obra y el tercero en que la lanza al mercado, lugar totalmente azaroso e imprevisible. La nueva novela del autor más célebre puede pinchar. Por el motivo que sea, al público no le agrada o no le interesa y no le da la gana de comprarla, como también puede pasar con un CD o una película, la historia está llena de inesperados éxitos e inesperados fracasos.
Pues bien, el año pasado tuve la suerte de sacar una novela y de que se vendiera bastante. De ahí que la crisis, como dije al principio, por pura casualidad, no me haya afectado en exceso. Como no soy persona de grandes gastos (ni siquiera tengo coche, ni me gusta viajar lejos, pues detesto coger aviones), no suelo frenarme en adquirir aquello a lo que soy más aficionado y que además es necesario para mi trabajo, a saber: libros, DVDs y CDs de música. Cuando se trata de esos artículos, no reparo mucho en la cantidad ni en el precio. Hace unos días, sin embargo, me sentí remiso a llevarme de una tienda los cinco DVDs recientes que me interesaban, y al final salí de ella con sólo dos de esos cinco. Me pregunté a qué se había debido la renuncia, y comprobé que no había sido por prudencia ni por la voluntad de ahorro que ya asalta a todo consumidor de vez en cuando (también a mí ante ciertos dispendios, lo confieso), dada la psicosis de pobreza real o inminente que nos han creado a diario en los últimos años. No, descubrí que había sido una especie de pudor o de mala conciencia lo que me había impelido a devolver tres DVDs a sus estantes antes de pasar por caja. “¿Cómo voy a comprarme cinco”, algo así debí de pensar, “cuando tanta gente no se puede comprar cosas más básicas?” Y a continuación me vino la idea: “Si yo me retraigo por este motivo, habrá otros muchos que se estarán retrayendo exactamente por lo mismo”.
¿A qué está jugando este Gobierno, no sólo con sus depresivas medidas de merma, sino con su pesimismo calibrado? Si nadie sale ni compra, serán cada vez más los comercios que se verán obligados a cerrar y a despedir a su personal, que incrementará las cifras del paro y los parados no consumirán nada. Entre quienes no estarán en condiciones de comprar, quienes se refrenarán por prudencia y temor al futuro, y quienes -como yo el otro día- sientan pudor o vergüenza por gastar cuando tantos otros no pueden, ¿quién diablos va a mantener la rueda en marcha? El Gobierno no se da cuenta -o sí, pero se me escapa el propósito- de que sus machacones mensajes de austeridad indiscriminada, sin ninguna esperanza ni estímulo, van calando en todas las capas de la sociedad, incluso en las que aún no sufren la crisis directamente. La situación es mala sin duda, pero a veces da la impresión de que Rajoy y los suyos exageran su dificultad y los aciagos pronósticos para acentuar su mérito si logran sacarnos de aquélla; o bien que se cubren las espaldas ante el desastre hacia el que nos encaminan: “¿Lo ven? La cosa estaba tan negra que no ha habido manera”. Y sin embargo uno intuye -por profano que sea en economía- que sí debe de haber manera y que acaso se ha optado por la peor. Se atreve a intuirlo aún más cuando ve que el Premio Nobel Paul Krugman lleva años advirtiendo de la vía errada que ha elegido la derecha europea. Ni en la teoría ni en la historia, dice, se ha salido nunca de una depresión con mera restricción del gasto, falta de crecimiento y de estímulo y catastrofismo insistente. No me cabe duda, desde luego, de que lo último no ayuda. ¿Cómo es posible que un Gobierno nuevo haya cercenado cualquier ilusión de raíz? Con el pesimismo a ultranza se logra que nos encojamos todos, hasta los que aún no nos hemos visto afectados en exceso. Si quienes todavía tenemos dinero en el bolsillo nos damos media vuelta y nos vamos de las tiendas y de los restaurantes sin sacar un solo euro, ¿quién demonios lo sacará, santo cielo? _________________ Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir
Registrado: Nov 26, 2011 Mensajes: 2173 Ubicación: Entre Pinto y Valdemoro
Publicado: Dom Abr 22, 2012 2:41 pmAsunto:
Había pasado un poco por alto para mi este articulo de Marias. Y agradezco a Ada haberlo subido.
Muchos conocen ya mi aficion a la historia, cariño y mimo especial le tengo a historia militar. Esa que hasta hace poco forjaba el caracter de una nacion y su riqueza (casi me atreveria decir que gracias a Dios, pero no soy capaz, aun tengo dudas) Y es por esto por lo que me animo a escribiros aqui, no se si para quitaros las ganas o darolas para ir a Soria.
Para quien no lo sepa Soria ha sido muy importante para la historia militar de España, como Jaen en este sentido se parecen mucho. Y aun asi son grandes olvidadas. Y como Jaen las dos comparten ese olvido de parte de los españoles y de sus propios vecinos. Que de las dos provincias se saco gran parte de la madera que hoy reposa en el fondo del canal de la Mancha, la Empresa de Inglaterra creo que se llamo.
Marias se queja de que puede desaparecer el parque de tan buenos recuerdos de su infancia (desaparecer, mutilado o violado) Pero ha mirado mas alla? Ha comentado que ha pasado con la colina donde otrora otro tiempo habito el bravo pueblo de los Vacceos que impasibles aguantaron el asedio de Roma? Que en donde en su dia estuvo (y aun quedan restos de sus murallas y fosos) se va ha construir un poligono industrial? Hasta el propio Escipion se revolveria en su tumba..
Ese es el caso mas lamentable. Pero como ha dicho Reverte: Aqui solo hay memoria historica de cien años. Pues echemos un ojo a esos cien años: El ultimo Aerodromo militar de la guerra civil (que esta casi intacto desde 1938 que dejo de usarse) que fue construido por la Legion Condor, el ultimo! Va a desaparecer para hacer no se que gilichorrada sobre medio ambiente.
Y no tengo nada encontra del medio ambiente (mas bien al contrario) pero es que no habia OTRO sitio?
Es la unica labor de nuestros historiadores investigar fosas comunes? Que no digo que este mal, pero que a lo mejor pudieran tener mas, digo yo.
Todo esto me lleva a pensar en que quizas no tengamos una memoria historica, si no una memoria histerica.
Como siempre disculpadme el ladrillo. _________________ -Mi Tcol, esto es un desastre! Falta de todo: Morteros, chopos, ballonetas, acémilas...
-Si se fija bien, verá que también faltan soldados.
Registrado: May 02, 2011 Mensajes: 3071 Ubicación: emporiae
Publicado: Dom Abr 22, 2012 4:31 pmAsunto:
Cita:
Se atreve a intuirlo aún más cuando ve que el Premio Nobel Paul Krugman lleva años advirtiendo de la vía errada que ha elegido la derecha europea. Ni en la teoría ni en la historia, dice, se ha salido nunca de una depresión con mera restricción del gasto, falta de crecimiento y de estímulo y catastrofismo insistente.
Cuando pasó por España, en noviembre de 2011, Richard Koo insistió en que la crisis sigue siendo esencialmente bancaria, aunque haya acabado contagiando a la economía y a las cuentas públicas, y que pensar que estos problemas se resuelven “con una sobredosis de ajustes” y con reformas constitucionales “es un completo disparate”. Una opinión cercana a la que expresaba Paul Krugman cuando, valorando las nuevas medidas de austeridad anunciadas por los dirigentes europeos, las calificaba de “pura insensatez”.
Josep Fontana.
"La tripulación del Titanic."
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=142365
Registrado: Mar 01, 2012 Mensajes: 1074 Ubicación: Por tierras de España.
Publicado: Lun Abr 30, 2012 1:59 pmAsunto:
DOMINGO, 13 de noviembre de 2011
ENTREVISTA:RICHARD KOO | ECONOMISTA JEFE DEL BANCO DE INVERSIÓN NOMURA
"Si la economía española sigue con los ajustes, le esperan dos décadas perdidas"
Que 20 años no es nada: hace 20 años se desató una crisis en Japón cuyo parecido con la que viven ahora EE UU, la eurozona y, sobre todo, España es inquietante. Japón venía de una época deslumbrante en la que parecía que iba a comerse el mundo. Pero la economía cabalgaba a lomos de una burbuja enorme, inmobiliaria y de crédito, que explotó en 1990. Desde entonces, sus políticos han intentado aplicar todo tipo de curas sin apenas éxito. "El diagnóstico fue equivocado", explica en Madrid el influyente Richard Koo, economista jefe del banco de inversión Nomura. "No supimos ver que el país estaba aquejado de una rara enfermedad económica que se da una vez en un siglo, muy parecida a la que afronta ahora casi todo el Atlántico Norte, cuyas autoridades demuestran a diario que no han aprendido nada de la experiencia japonesa. Las consecuencias para Japón fueron dos décadas perdidas; si Europa persiste en su pésima gestión, le queda por delante década y media de crisis", pronostica el que quizá sea el economista japonés más influyente.
El diagnóstico erróneo, en Europa, es pensar que esta es una crisis fiscal. Falso: la crisis empezó en el sector inmobiliario estadounidense y se transformó en una tormenta financiera global. Y sigue siendo una crisis bancaria, que ha acabado contagiando a la economía (el cierre del grifo del crédito degeneró en desempleo y recesión) y a las cuentas públicas (castigadas por las ayudas a la banca y los costes del Estado de bienestar en pleno desplome económico). Ha contagiado incluso una suerte de aluminosis al edificio institucional europeo, incapaz de mostrarse resolutivo en unos rescates que parecen más diseñados para salvar a los bancos que para ayudar a los países con problemas. Las entidades financieras, en especial las alemanas, están cargadas de activos tóxicos (y de deuda pública, que va camino de alcanzar ese estatus). En España, la toxicidad procede de un empacho de ladrillo. Pero Berlín y Bruselas están convencidos de que la crisis es esencialmente fiscal, y que el remedio es una sobredosis de ajustes vía BCE, FMI, reformas constitucionales, lo que sea. "Es un completo disparate", ataca Koo.
Porque esa cura no funciona para el virus europeo, según la tesis de Koo. Especialmente en España. "Imaginemos un país con una enorme burbuja: al estallar, las empresas y familias se quedan cargadas de deudas, y por mucho que los tipos de interés bajen a mínimos la gente se olvida de gastar y las empresas de invertir: la obsesión es reducir deudas. Lo mismo les pasa a los bancos: no prestan, se dedican a desendeudarse. Sucedió en Japón y ahora ocurre en Occidente: esa enfermedad se llama recesión de balance".
En esas condiciones, cuando la demanda privada es anémica, cuando ni siquiera hay crédito, solo el sector público puede dar un volantazo para evitar la agonía. Así lo hizo Japón en los noventa, y el mundo entero tras la quiebra de Lehman. "Esa reacción suele ser automática. Luego llega lo difícil, el momento del pánico: en 1997 Japón cometió un error fatal, se asustó del abultado déficit en un país envejecido, estancado, sobreendeudado: ¿suena familiar? Entonces puso en marcha un duro plan de austeridad y subió impuestos: ¿también le suena? Y eso dio paso a una recesión profunda y al colapso de la banca: eso aún no le suena, pero le va a sonar". EE UU, sostiene Koo, aún no se ha asustado tanto, pero Europa es otra historia: "Esas curas de austeridad que receta Alemania son contraproducentes". "Si querían reducir el déficit, van a tener lo contrario: una recesión como la que viene es la mejor manera de que la crisis fiscal empeore. Sin estímulos, a Europa le espera una larga temporada de atonía y a España dos décadas perdidas a la japonesa".
El discurso de Koo es casi sacrílego en Europa. La réplica es de cajón: no hay margen para gastar. Koo dispara contra el dogma: "La deuda japonesa está en el 200% del PIB, la estadounidense y británica en máximos, y en cambio los intereses que pagan esos países son bajísimos. Hay una razón: los ciudadanos tienen miedo, ahorran mucho y compran deuda pública: por eso los intereses son mínimos y aún hay margen para el estímulo". Europa y su crisis fiscal morrocotuda parecen una excepción. Koo discrepa: "La única diferencia es que al compartir el euro, el ahorro de los españoles vuela a Alemania, el país más seguro y sin riesgo de tipo de cambio. Gran parte del ahorro europeo va a los bonos alemanes, que paga intereses irrisorios. ¿Qué hace Alemania con ese dinero? Nada de nada. Pero quizá eso cambie: la recesión les va a golpear. Van a tener que gastar".
"La lluvia de liquidez sobre la banca no sirve: la política monetaria es inútil. Hay que volver a los estímulos fiscales. Y anunciar que se va a impedir, en el plazo de unos años, que los ciudadanos de un país inviertan en la deuda de otro país europeo. De esa manera la deuda de cada país será proporcional al ahorro interno y eso impedirá cosas raras". ¿Habla de controles de capital en el mercado de deuda? "No es realista a corto plazo, pero si Grecia, Italia y España anuncian que van a poner en marcha esas restricciones en 10 años y Bruselas hace lo necesario, tendríamos una posibilidad de ver una salida".
Koo reclama también ayudas sin condiciones para los bancos: "Hay que darles tiempo y dinero para que se quiten la basura de los balances y no cierren el crédito". Pero Trichet dice que la ciudadanía no está preparada para aceptar una segunda ronda de ayudas a la banca. "Pues ese era su trabajo: convencer a la gente de que eso es imprescindible. Trichet debió ser despedido por no hacer su trabajo", dispara.
¿Y España? "Si el próximo Gobierno sigue con los recortes la recesión será muy dura, el paro crecerá y el déficit aumentará. Mirar solo las cuentas públicas no es suficiente: hay que ver lo que sucede en el sector privado, que está tratando de reducir deuda a toda costa. Si el sector público también lo hace, la cosa se complica". La respuesta está en una Europa menos atrapada por los prejuicios. "Hay que suavizar los ajustes, arreglar los bancos y hacer que quienes tienen margen estimulen su economía. Alemania se benefició durante años de la política económica europea. Cuando peor le iba, la eclosión de sus exportaciones no se dirigió hacia Asia ni EE UU, sino hacia Europa. Es el momento de que los alemanes devuelvan a los europeos el favor que les hicieron cuando las cosas les iban mal, cuando disfrutaron de tipos bajos y de la flexibilidad que ahora ellos no conceden a sus socios".
Koo no es precisamente un optimista. Excepto con China: "Los chinos han comprendido los problemas mejor que nadie. En 2009 pusieron en marcha uno de los paquetes de estímulo más ambiciosos y mejor orientados del mundo. Luego siguieron con ellos: son una dictadura, gracias a ello se lo pueden permitir". Mientras Europa y EE UU discuten de riesgo moral, de Keynes y Hayek, de estímulos y austeridad cargados de dogmas, "China está a otra cosa". "A quienes advierten de una burbuja hay que decirles que los chinos nos pueden dar lecciones de realismo", cierra. A la Europa contemporánea construida con esa extraña mezcla de creencias cristianas y dudas griegas, que decía Polanyi, hay que añadirle ahora ciertas dosis de realismo chino y las enseñanzas de la experiencia japonesa para recuperar el aliento. Al menos, así lo ve Richard Koo. _________________ La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna.
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Publicado: Lun Abr 30, 2012 2:03 pmAsunto:
Europa, ante el riesgo de 'japonización'
Los problemas bancarios no resueltos y el pacto de austeridad fiscal amenazan a la región
ALICIA GONZÁLEZ Madrid 8 ABR 2012
Los pájaros negros sobrevolaban el pasado fin de semana el elegante hotel Villa d'Este, a orillas del lago Como, en la Lombardía italiana. Los mensajes de los participantes en el Foro Ambrosetti resultaban tremendamente sombríos sobre el futuro de la eurozona. En especial, el del economista jefe de Nomura, Richard Koo, que alertaba del riesgo de que Europa acabe como Japón y de la necesidad de dar marcha atrás con la actual oleada de ajustes. A su lado, negando que ese sea el resultado de las políticas de austeridad, el consejero delegado del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, Christophe Frankel, y el que fuera uno de los halcones más duros del Banco Central Europeo (BCE), Jürgen Stark. Pero los murmullos de los corrillos indicaban que el augurio de Koo no caía en saco roto.
Su argumento es que el diagnóstico de la crisis económica por parte de las autoridades europeas es erróneo. “Asistimos a una crisis de balances que está forzando un desendeudamiento masivo del sector privado. La clave es que si el sector privado está en un proceso de desapalancamiento, lo último que necesitas es que el Gobierno reduzca su déficit presupuestario”, alertaba Koo. Así sucedió con Japón en 1997, desde luego. En su opinión, “si el Banco Central tiene los tipos de interés próximos a cero y nada pasa, es que has dejado de estar en un mundo normal”. En esas conferencias, el más agorero de los economistas, Nouriel Roubini, asentía. “Europa puede ser peor que Japón”, aseguraba. “Japón tuvo una gran recesión y un gran estancamiento, pero nunca tuvo una Gran Depresión. Y la recesión en algunos países de la eurozona puede convertirse en una depresión, lo mismo que sucedió en los años treinta”.
Lo cierto es que las similitudes entre la Europa de la crisis soberana de nunca acabar y el Japón que acumula dos décadas perdidas tras la crisis inmobiliaria en los años noventa son crecientes. En un informe de finales de 2011, los economistas de Nomura ya apuntaban esos paralelismos. “En el manejo de la segunda fase de su crisis es cuando Europa se está asemejando mucho a Japón: actúa demasiado tarde, con demasiadas reticencias, de forma demasiado tímida, y sus líderes son lo opuesto a un dechado de confianza y decisión”, subrayaba en ese informe Paul Sheard. Pero hay más.
El economista jefe de Nomura cree que la UE equivoca el diagnóstico
La crisis japonesa se prolongó más allá de lo razonable por la persistencia de bancos zombis y la incapacidad de las autoridades para llevar a cabo un saneamiento de los balances del sector financiero como vía para garantizar la fluidez del crédito. Y a eso, como recordaba Koo, no contribuye precisamente el pacto de disciplina fiscal que impone una política de austeridad sincronizada en la eurozona y deja sin recursos a los Gobiernos para sanear definitivamente el sistema financiero.
El riesgo de japonización, aun siendo reducido hoy por hoy, no puede descartarse, admite Alfonso García Mora, director general de Analistas Financieros Internacionales (AFI). “La clave está en combinar tres factores: conseguir que los bancos pongan a valor de mercado sus activos, recapitalizarlos en caso de que fuera necesario y, con ello, lograr que vuelva a fluir el crédito; una política monetaria suficientemente laxa hasta que la economía muestre síntomas claros de solidez, y una política fiscal que reconduzca el déficit estructural al equilibrio, pero en un plazo suficientemente largo para no ahogar la economía. Una política excesivamente miope puede dar lugar a una situación estructuralmente complicada”, advierte.
La composición de la deuda pública revela el creciente peso de los inversores domésticos
Sin embargo, para la economista jefe de Goldman Sachs en París, Natacha Valla, ese proceso es inevitable. “No tiene por qué ser un proceso desordenado, aunque, incluso, si no lo es, ciertamente será doloroso. Pero los niveles de endeudamiento no eran sostenibles. Dos ejemplos, el endeudamiento del sector corporativo en Francia equivalía al 150% del PIB justo antes de la crisis, y en el caso de Irlanda, al 250% del PIB. Está claro que habíamos alcanzado un límite”, aclara.
“Quizá lo más preocupante tiene que ver con la composición de la deuda”, apunta desde Londres Antonio García-Pascual, economista jefe para el sur de Europa de Barclays Capital. “La deuda pública japonesa equivale al 220% del PIB y, pese a ello, es capaz de mantener los diferenciales de tipos muy bajos porque, más allá de una política monetaria independiente o de la posibilidad de manejar el tipo de cambio, el 93% de esa deuda está en manos de inversores nacionales. Eso no pasaba con la deuda europea, pero ha cambiado con la crisis. De hecho, al principio de la crisis, España, por ejemplo, tenía el 50% de su deuda en manos extranjeras. Ahora apenas ronda el 27%. En el caso de Italia, el problema empezó después, pero ya ha caído al 30%”, asegura. La diferencia positiva frente a Japón, según García-Pascual, es que Tokio nunca aprobó reformas estructurales con el objetivo de mejorar la productividad y el crecimiento potencial a medio plazo. “Y aquí, al menos los países periféricos, sí lo están haciendo”, apunta.
En el ámbito europeo, sin embargo, las reformas están siendo excesivamente lentas. “Es manifiesta la necesidad de profundizar en la integración de la eurozona y rescatar el debate sobre los eurobonos. Cualquier otro escenario, o retraso en el tiempo, provocaría una mayor desconfianza de los inversores, a lo que, posiblemente, se respondería con políticas más restrictivas, acercándonos a ese escenario del que queremos huir”, concluye García-Mora. _________________ La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna.
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Publicado: Lun Abr 30, 2012 2:05 pmAsunto:
Lunes, 23 de Abril de 2012
Krugman: España se encuentra en una depresión en toda regla
Con una tasa de paro del 23,6%, España se encuentra en una depresión en toda regla, asegura el premio Nobel de Economía Paul Krugman. Una situación a la que el país ha sido abocado por la austeridad fiscal impuesta desde Europa y que amenaza con desintegrar el euro. Según Krugman, la falta de flexibilidad de los líderes europeos sólo sirve para sumir a las economías deprimidas en una depresión aún más profunda.
El Nobel y catedrático de la Universidad de Princeton analizaba en un artículo publicado por El País este fin de semana la aparente determinación de los líderes europeos de cometer un suicidio económico para el continente en su conjunto, dada su falta de flexibilidad y su insistencia en exigir cada vez una mayor austeridad a los países.
A finales del pasado otoño Europa parecía estar al borde de la crisis financiera, pero el Banco Central Europeo acudió al rescate. Ofreció a los bancos europeos unas líneas de crédito indefinidas siempre que presentaran bonos de los Gobiernos europeos como garantía, lo que ayudó directamente a los bancos e indirectamente a los Gobiernos, y puso fin al pánico, explica Kurgman.
La cuestión por aquel entonces era saber si los líderes europeos usarían el oxígeno que el banco había insuflado para reconsiderar las políticas que llevaron las cosas a un punto crítico en primer lugar. Pero no lo hicieron. En vez de eso, persistieron en sus políticas y en sus ideas que no dieron resultados. Y cada vez resulta más difícil creer que algo les hará rectificar el rumbo.
Y como ejemplo, Paul Krugman pone a España, que actualmente es el epicentro de la crisis. Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles.
LOS PROBLEMAS FISCALES
Krugman aclara en su artículo titulado El suicidio Económico de Europa que España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa.
Sin embargo, la receta que procede de Berlín y de Fráncfort es, lo han adivinado, una austeridad fiscal aún mayor.
Esto es, hablando sin rodeos, descabellado. Europa ha tenido varios años de experiencia con programas de austeridad rigurosos y los resultados son: semejantes programas sumen a las economías deprimidas en una depresión aún más profunda. Y como los inversores miran el estado de la economía de un país a la hora de valorar su capacidad de pagar la deuda, los programas de austeridad ni siquiera han funcionado como forma de reducir los costes de financiación.
¿Cuál es la alternativa? En la década de 1930 el requisito fundamental para la recuperación fue una salida del patrón oro. La medida equivalente ahora sería una salida del euro, y el restablecimiento de las monedas nacionales. Pueden decir que esto es inconcebible, y que sin duda alguna sería enormemente perjudicial tanto económica como políticamente. Pero lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa a países que ya están sufriendo un desempleo de la época de la Depresión.
Por eso, Krugman opina que si los líderes europeos quisieran realmente salvar al euro estarían buscando un rumbo alternativo. Europa necesita más políticas monetarias expansionistas por parte del Banco Central Europeo para aceptar una inflación algo más elevada; necesita más políticas fiscales expansionistas, en forma de presupuestos en Alemania que contrarresten la austeridad en España y en otros países en apuros de la periferia europea, en vez de reforzarla. Incluso con esas políticas, los países periféricos se enfrentarían a años de tiempos difíciles, pero al menos existiría alguna esperanza de recuperación.
Sin embargo, lo que estamos viendo en realidad es una falta de flexibilidad absoluta. En marzo, los líderes europeos firmaron un pacto fiscal que establece de hecho la austeridad fiscal como respuesta ante todos y cada uno de los problemas. Mientras tanto, los principales directivos del banco central insisten en recalcar la voluntad del banco de aumentar los tipos a la más mínima señal de una inflación más elevada.
Por eso resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía —y su sociedad— por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello. _________________ La única salvación de los vencidos es no esperar salvación alguna.
Lo que ya no se tendría que decir
29 de abril de 2012
Hay piezas que, la verdad, uno creía que ya no tendría que escribir jamás, por superfluas, y sentarse ante la máquina para soltar obviedades y lugares comunes produce una mezcla de aburrimiento y depresión. ¿Todavía hay que defender esto?, se pregunta con desaliento. ¿Cómo es posible? ¿Qué está pasando para que convenga romper una lanza a favor de los homosexuales, a estas alturas y en países no talibánicos (a los que lo son ya se sabe que les parece condenable todo, el juego, las estatuas, el cine, la música e Internet, que las mujeres conduzcan y trabajen y estudien y vayan al médico y enseñen media mejilla y existan en general)? La aceptación de los homosexuales ha sido una de las conquistas que se han producido en España con mayor naturalidad, tras décadas, no se olvide (todas las del franquismo, como mínimo), en las que estuvieron perseguidos, vivieron en las catacumbas y muchos de ellos sufrieron palizas y cárcel, sólo por su condición. Es llamativo el ensañamiento que han padecido a lo largo de siglos, aquí y en otros lugares, cuando nunca han constituido una minoría violenta ni amenazadora, antes al contrario, ha solido ser pacífica y respetuosa. (Hablo como colectivo, claro está: en todos los ámbitos hay individuos agresivos y malintencionados.)
Bien es verdad que esa aceptación ha tenido lugar mediante el pago de algunos peajes por parte de los homosexuales, peajes que bastantes de ellos encuentran humillantes (probablemente con razón), pero que en todo caso denotan habilidad. Los gays españoles se supieron hacer “simpáticos” y resultaron “graciosos” para la gran mayoría de la sociedad. No pocos se sometieron a un cierto estereotipo: individuos festivos y desenfadados, a menudo ingeniosos y exagerados, con una malicia y un descaro refrescantes que no llegaban a ofender a nadie. Tanto los programas como las series de televisión se llenaron de personajes así, hasta el punto de hacerse cargante la reiteración y de acercarse demasiado al tópico y a la caricatura. Pero esa dimensión “familiar” del gay, ese despojamiento de los aspectos siniestros o monstruosos con que tradicionalmente se lo quiso presentar, ayudó no poco -guste o no, y comprendo que no- a su “normalización”. Para los que vivimos algo de franquismo, es sorprendente -y motivo de optimismo- la tranquilidad con que el grueso de la población se ha tomado el matrimonio homosexual. Al cabo de unos años, a casi nadie le extraña que dos varones o dos mujeres se casen, ni que tengan hijos, ni que gocen de los mismos derechos que cualquier pareja heterosexual. En este sentido destaca como brutal anomalía que el PP, actualmente en el Gobierno, aún mantenga un recurso contra dicho matrimonio ante el Tribunal Constitucional. La postura de la jerarquía católica al respecto no es siquiera digna de mención, pues ella entera es una anomalía brutal desde hace tiempo, con el obispo Reig Pla como más reciente cabecita de hidra en su gruta de Alcalá. Que un prelado se permita decir que los homosexuales “van a clubs de hombres” (no sé dónde quiere que vayan, si les apetece ligar) y que por eso, “os aseguro, se encuentran en el infierno”, suena más chocarrero que “homofóbico”. Claro que cuando un obispo menciona el infierno nunca puede inferirse -como ha hecho con fórceps en Abc el beato Prada, arrastrado siervo de la Conferencia Episcopal- que emplee el término “en sentido figurado, como destrucción en vida”, ni coloquial.
Pero hay cosas más serias: en Chile acaba de ser asesinado por neonazis un joven homosexual; en Rusia se aprueban leyes contra ellos, y se equipara la homosexualidad con la pedofilia (la Iglesia Católica conoce bien la diferencia, con tantos de sus miembros devotos de lo segundo en todo el mundo); en Grecia un partido de extrema derecha, Aurora Dorada, propugna sin tapujos la persecución de los gays, como el Jobbik húngaro Y tantos otros de la misma tendencia en Europa. En los Estados Unidos las bases del Tea Party, y los intolerantes evangélicos, los detestan a muerte. Nada se puede dar por definitivamente ganado, y hay que volver a insistir.
A título particular, me cuesta especialmente entender tanta admonición y animadversión. Tengo y he tenido siempre amigos gays, y no es ya que sus preferencias sexuales me trajeran sin cuidado, es que no eran de mi incumbencia. Algunas de las personas más inteligentes, cultas y civilizadas que he conocido son homosexuales, y nada caricaturescos. Pero no sólo: también algunas de las más buenas y nobles. Pienso, por ejemplo, en un gran amigo mío inglés, de quien una vez escribí que, si algún día se enfadaba conmigo y me retiraba la amistad, no tendría más remedio que pensar que el fallo había sido mío, tan leal, justo y sin tacha ha demostrado ser a lo largo de tres decenios. Más de ese tiempo llevan juntos él y su pareja, y cuando pasan breves temporadas en Madrid, su presencia es motivo de alegría y estímulo para todos mis conocidos. Los dos son católicos practicantes, además (es algo que personalmente me cuesta comprender, pero tampoco eso es asunto mío), y lo son en un país en el que los de esa religión son minoría y por tanto se toman más en serio su fe que tantísimos españoles rutinarios en la suya, cuando no meramente folklóricos (ya saben, procesiones de Cristos Reventones con peineta y mantilla y poco más). Llama la atención que un obispo sea tan chocarrero con su nada metafórico infierno y quede tan por debajo de sus desterrados o ahuyentados fieles: en inteligencia, en seriedad, en conocimiento y en bondad. Incluso en religiosidad, que ya es decir. _________________ Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir
Registrado: Sep 21, 2005 Mensajes: 17671 Ubicación: Reino Astur
Publicado: Mie May 02, 2012 5:50 pmAsunto:
Toma ya.
De quién es, Nexus? Gracias!
Un buen mensaje para los que dicen que los gays son un lobby peligroso (sí, ya se ve... pero tranquilos, que la derecha neonazi está tomando cartas en el asunto a lo largo y ancho del globo) y también para los que afirman que les encanta ir de víctimas cuando hace mucho que ya tienen todos los derechos garantizados (ole los mundos de Yupy).
Cita:
destaca como brutal anomalía que el PP, actualmente en el Gobierno, aún mantenga un recurso contra dicho matrimonio ante el Tribunal Constitucional. La postura de la jerarquía católica al respecto no es siquiera digna de mención, pues ella entera es una anomalía brutal desde hace tiempo
No puedo estar más de acuerdo. Lamentablemente. _________________ Me alegro de no haberte matado todavía...
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