Publicado: Vie Ene 11, 2008 3:07 pmAsunto: Coronar el “damned bastard” y entrar en la leyenda: Sir Ed.
Desayuno mañanero con la muerte de Hillary. No de la candidata a Presidenta de los USA, sino de “Hillary, Edmund” (para los montañeros, “Sir Ed”, simplemente) uno de los grandes mitos icónicos del siglo XX (tan pródigo en ellos).
Sir Edmund Hillary era una leyenda mayor que Messner, mito mediático donde los haya (un caballero sin abuela -y un ego de aquí a Lima- que en los ochenta tuvo la ocurrencia de subirse solito y sin oxígeno -previo apalabrado de exclusivas sustanciosas- los montes más altos del planeta, los míticos Ochomiles, o sea, los únicos catorce picos que superan los ocho kms de altura). La trascendencia icónica de Sir Edmund Hillary está por encima del circo prefabricado de los “mass-media” actuales (que Messner utilizó con la misma maestría, o más, con la que doblegaba montañas) y como icono es comparable a Neil Armstrong, a la doble hélice del ADN, a la barba de Hemingway, al puro de Churchill, a la sonrisa de Yuri Gagarin e, incluso, a la de Kennedy, que ya es decir. No supera, en cambio, a Chaplin, a los Beatles, al Che, al supericónico bigote de Hitler, a la máscara de Tutankamon ni, por supuesto, la magna fotogenia de Einstein o de Gandhi (con la sábana) que son los “top of the tops” de los iconos fotográficos de este tiempo esclavo de la imagen, pero es en esa senda en la que se mueve la leyenda de Hillary (siempre en compañía del sherpa Tenzing, fallecido hace ya unos años).
En realidad Ed Hillary sólo era un fornido apicultor neozelandés aficionado a subir montañas y que a los treinta y tres años (justamente la edad de Cristo) tuvo la humorada de unirse a un animoso grupo de británicos constituído en torno a un pintoresco proyecto: subir las laderas de la montaña más alta del mundo y coronar su cima. Dicho así parece una tontería, pero el proyecto es complicado y en 1952, desde luego, una temeraria excentricidad. A sólo cinco años del final de la Segunda Guerra Mundial, la opinión general era que había cosas mejores que hacer que ir a darse trompadas por las crestas del Himalaya, un sistema montañoso perdido allá donde Cristo dio las tres voces y que en sí mismo es un continente (en aquel entonces, además, perfectamente inexplorado: subir el Everest era una hazaña geográfica que implicaba, como primera medida, encontrar el camino).
Pero si un par de años antes un grupo de corajudos alpinistas franceses se había encaramado al Annapurna (un “ochomil” digno de respeto) y había vuelto (a duras penas, todo hay que decirlo) ¿no iba un eficiente grupo de británicos a ser capaz de encaramarse al Everest, mear y volver sin despeinarse, un poco como quien se va de picnic a las Highlands de Escocia?
Encabezado por el coronel Sir John Hunt, un grupo de cincuenta personas se plantó en abril del 53 al pie de la hoy mítica Cascada de Hielo de Khumbú, en el corazón del Himalaya, en Nepal, a 5000 metros de altitud, con cerca de quinientos bultos: botas, cuerdas, hornillos, tiendas, piolets, carretes fotográficos, latas de carne e ingentes cantidades de té. Mes y medio después, el 29 de mayo, Sir Edmund Hillary y Sir Tenzing Norway coronaban impolutos y precisos el “maldito hijo de puta” (the “damned bastard”, británica expresión de “Sir Ed” que, correctamente traducida al castellano, suena más contundente). Y eso el mismo día (pocas horas antes) de que, casualidad de las casualidades, en Londres fuese coronada Isabel II.
A la vuelta a la civilización, pocas semanas después, nada volvió a ser como antes para Tenzing y Hillary. Bajaron de la montaña y “entraron en la leyenda” (como se decía del Cid en la peli de Bronston).
Yo, que os quiero con locura exagerada, os brindo este video. Una vista panorámica de la cumbre del Everest, la misma que hace cincuenta y cinco años disfrutaron Tenzing y Hillary. Hala, sed felices.
Registrado: Oct 20, 2005 Mensajes: 4313 Ubicación: Ahí al lao
Publicado: Vie Ene 11, 2008 5:10 pmAsunto:
Gracias, señor astronauta. Un regalo para la vista, sin duda. _________________ "El grog es una mezcla secreta que lleva uno o más de lo siguiente: Queroseno, glicol propílico, acetona, ron, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, tinte rojo nº 2, scumm, ácido para baterías, grasa para ejes y/o pepperoni."
Gracias Bowman. Esta mañana me he enterado de la noticia. Y es una pena. Me caia bien ese señor. _________________ -Eres todo un hombre-añadió al fin-.Capaz de alzar la voz y de matar, por supuesto. Pero también de morir...Procura recordarlo cuando hables conmigo de ciertas cosas. (pag 202. Corsarios de Levante)
¡Como me gustaría estar ahí!¡que bonito!
Gracias por el video Bowman.
Lo siento por Hillary _________________ creer que un cielo en un infierno cabe.
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor:quien lo probó lo sabe.
Bueno, y ya q estamos con las frikitadas, os pongo la portada del National Geographic q en mayo de 2003 conmemoró el 50 aniversario del evento.
¿Bonita, no?
Otro día os cuento como m crucé con Sir Ed en las crestas del Guadarrama madrileño (nuestro Himalaya de juguete) _________________ <div><br></div><div> Clase de educación sexual en el espacio de Bowman </div><div><br></div><div>Ni honor ni vergÚenza. </div><div>Ni cojones. </div><div>Ni ná.</div><div><br></div>
Registrado: Oct 20, 2005 Mensajes: 4313 Ubicación: Ahí al lao
Publicado: Dom Ene 13, 2008 4:16 amAsunto:
¿Otro día? No, por Tal, hágamos el favor de contárnoslo. Qué suerte encontrarse con leyendas vivas.
Muchas gracias por los enlaces. A ambos. _________________ "El grog es una mezcla secreta que lleva uno o más de lo siguiente: Queroseno, glicol propílico, acetona, ron, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, tinte rojo nº 2, scumm, ácido para baterías, grasa para ejes y/o pepperoni."
Registrado: Jun 15, 2006 Mensajes: 4801 Ubicación: Barcelona
Publicado: Dom Ene 13, 2008 11:36 amAsunto:
Bowman:
Como apasionada por la montaña y rodeada por unos cuantos alpinistas en mi entorno, quiero felicitarte por el extraordinario homenaje que le has hecho a Hillary. Tras enterarme por la radio de su fallecimiento, un golpe de nostalgia y romanticismo me impulsaron a coger la primera edición de “The ascent of Everest” que tengo firmada y dedicada por el propio Ed Hillary. Contemplando su grafismo al lado de la foto seleccionada de Tenzing, de las tres que Hillary tomó en la cumbre, he hecho mi pequeño homenaje en silencio a este “conquistador de lo inútil”, como lo habría calificado Lionel Terray.
Me gustaría mencionar la frase con la que Mallory justificó la conquista del Chomologma en 1924:
“Por la piedra de la cumbre para los geólogos, por el límite de la resistencia humana para la medicina, pero sobretodo por el espíritu de aventura que mantiene siempre vivo al hombre”. O Simplemente “Porque está ahí”.
Ahora, desde lo más alto, el Everest y los nativos Serpas tiñen de lágrimas sus inmensos valles y glaciares.
Gracias de nuevo, Bowman, y, please, cuéntanos esa anécdota.
Otro día os cuento como m crucé con Sir Ed en las crestas del Guadarrama madrileño (nuestro Himalaya de juguete)
¿Otro día?...Cuenta cuenta que nos tienes en ascuas. _________________ -Eres todo un hombre-añadió al fin-.Capaz de alzar la voz y de matar, por supuesto. Pero también de morir...Procura recordarlo cuando hables conmigo de ciertas cosas. (pag 202. Corsarios de Levante)
Registrado: Dec 02, 2005 Mensajes: 7711 Ubicación: Virreinato del Río de la Plata
Publicado: Lun Ene 14, 2008 2:40 amAsunto:
Contá, Bowman! Nada de otro día! _________________ Había descubierto fascinada, estremecida de placer y de miedo, que todos los libros del mundo hablaban de ella.
"It is not the mountains that we conquer, but ourselves." (Edmund Hillary - in his own words
Friday January 11, 2008 - New Zealand Herald)
Esto viene a significar que un montañero nunca conquista una montaña sino que, en realidad, se conquista a sí mismo. Lo cual es muy cierto. Vengo subiendo montañas (bueno, montañitas) desde los quince años y he pisado el Guadarrama entero, desde El Escorial hasta Manzanares. También he hecho el cabra por Gredos, Ayllon, Ocejón, las faldas del Moncayo, Picos de Europa (“Picos” para los amigos), el Teleno, el Monte Perdido y el Aneto. Así que no os imagináis lo agradablemente sorprendido que me ha dejado vuestra amable acogida al comentario sobre la desaparición física de Sir Ed al que, la verdad, nunca vi en persona. Parece, en cambio, que la “senyoreta” Siana, sí, así que yo le ruego que nos cuente cuando y como, y también que fotografíe su libro con el autógrafo de Sir Ed y nos lo muestre aquí.
Lo mío con Sir Ed fue más fantasmagórico que real pero, la verdad, si aquel tipo no era Hillary, debiera haberlo sido. A mí, francamente, me lo pareció y su providencial intervención me sacó de un pequeño aprieto. Sucedió en lo más crudo del crudo invierno, subiendo a Peñalara un día gris, neblinoso y bronco de febrero. De la mano llevaba a mi hijo de cinco años que caminaba renqueante, rebelde y encalabrinado. Lloviznaba. La senda era un barrizal y el día, el menos indicado para un picnic. Pero, como dijo Livingstone, “si uno se echase atrás cada vez que la climatología se pone tonta, no iría nunca a ningún lado”. En la montaña, como en tantas cosas, lo que cuenta es ponerse en marcha y después, Dios dirá. Así que allí estábamos, tirando para arriba el nano y yo. Bueno, el que tiraba era yo, que además de arrastrar mi propio caparazón tenía que tirar del jodido niño. En algunos puntos de la subida, para colmo, grandes placas de nieve helada amenazaban con mandar rodando de vuelta al puerto de Cotos a quien no anduviera con ojo. No llevábamos crampones, así que teníamos que abandonar constantemente la senda y dar engorrosos rodeos para evitar el hielo, lo que hacía la marcha particularmente penosa. Para animar al niño, yo cantaba, contaba cuentos y daba voces, pero no había manera. El nene, sin soltarme la mano, se colgaba de mí y se dejaba arrastrar -sin protestas, eso sí- pero exhibiendo una carita de mala milk que era un reproche como para culpabilizar al más duro de la Tierra. Lamentablemente, no había vuelta atrás. Éramos el farolillo rojo de un animoso grupo que ya debía haber hecho cumbre y no era cosa de defraudar a la afición. Y en esto estábamos, maldiciendo cada uno para sí la hora en que nos habíamos puesto en camino, cuando veo aparecer entre la niebla la silueta de un montañero de verdad que bajaba de la cumbre. Un montañero-montañero: piolet, macutón, botarras de Millet, crampones, anorak The North Face como dios manda y una cuerda al hombro. “Ostras”, me digo. El fulano era largo, enjuto y rubio, con una bocaza tipo buzón, toda llena de dientes, un mechón de pelo cabalgando alegre sobre la frente y el andar firme y desenvuelto de un gentleman de paseo por Hyde Park. Al llegar a nuestra altura se detuvo, alzó el piolet y señaló hacia la cumbre. “There´s the summit”, murmuró en perfecto british mientras contemplaba severamente al niño refunfuñón, que mantuvo desafiante aquella mirada de profeta. “Ahí está la cima, chicou”, añadió el figurón, más serio que Rodrigo Rato y usando impecable sintaxis castellana y poderoso acento inglés, algo así como Stan Laurel. “¿Erues montanierou o ké? ¡Já! Montanierou, of course, o no habruias llegadou tan arriba, isn´t? Well, tus proublemas están aqui”, añadió tocando al churumbel en la cabeza, “y no en tus pioernas. Así que apruieta el culou, hijo, camina deruecho y llega como un hombrue. Tú pouedes”. Y guiñándome un ojo, siguió montaña abajo para perderse otra vez en la niebla. Estaba yo preguntándome de donde podía haber salido tan peculiar aparición, una especie de dios de las alturas, cuando el nano -oh, sorpresa- me suelta la mano con rabia ¡y echa a caminar delante de mí! Así fue como alcanzamos la cima entre los aplausos de una heterogénea comunidad en la que formaban, entre otras personas, nuestros compañeros compartiendo solidariamente tortillas, vino, latas y bocatas con los demás excursionistas. “Buen guía llevas”. Y yo, reventado. “¿No habéis visto un inglés alto, equipado como para subir el Everest?” Y todos, con mucha guasa. “No...” Y yo. “Tuvo que salir de aquí hace media hora”. Y todos. “Pues de aquí no ha salido nadie”. Y yo. “Pues... entonces me he cruzado con Edmund Hillary. Bueno, dadme de beber. Total, no os lo vais a creer”. Y eso fue todo. Como habría dicho Hillary, uno no conquista montañas sino que va conquistándose a si mismo (con no pocas dificultades) ladera a ladera, sierra a sierra y cima a cima (que ya es bastante). Un saludo. Y gracias por todo otra vez.
(Sólo espero que la magra realidad del relato no os haya defraudado) _________________ <div><br></div><div> Clase de educación sexual en el espacio de Bowman </div><div><br></div><div>Ni honor ni vergÚenza. </div><div>Ni cojones. </div><div>Ni ná.</div><div><br></div>
Me gusta este tipo y tu también bowman por compartirlo. Una vida muy interante y llena de controversias pero con una personalidad de admirar. Siana cuéntanos más de los detalles
Aquí he encontrado otra cosilla
Bonita historia Bowman. _________________ -Eres todo un hombre-añadió al fin-.Capaz de alzar la voz y de matar, por supuesto. Pero también de morir...Procura recordarlo cuando hables conmigo de ciertas cosas. (pag 202. Corsarios de Levante)
Registrado: Jun 15, 2006 Mensajes: 4801 Ubicación: Barcelona
Publicado: Lun Ene 14, 2008 11:13 pmAsunto:
Bowman, es una anécdota genial!!!! Cuántas veces pasa eso…llegar a la cima para estar dos minutos porque el clima cambia y tienes que bajar a toda leche! A buen seguro ese hombre que te cruzaste debió ser Hillary, o debió ser como él, como dices.
Yo llevo unos años subiendo montañitas pequeñas, nada de animaladas. En los Pirineos sobretodo. Pero me encantan los relatos de algunos amigos intrépidos que se han encaramado al Annapurna, al K2, al Lothse…. He conocido gente entrañable en este mundillo, montañeros de más de 70 años que aún tienen humor para ir al Aconcagua, apasionados que no dejan de repetir al hacer cumbre que ésta es la última vez, pero siempre regresan. A veces amputados por congelación. No todos han tenido esa suerte. Hay algo ahí arriba que engancha y hace del montañismo algo romántico. Como decía Messner ayer en “Al filo de lo imposible” es la exposición, el riesgo, es estar tú sólo en experiencias límite.
Explicaré la anécdota de la firma de Sir Ed que espero que no os defraude pues no lo he conocí personalmente. Hace unos años a mi compañero el montañero le salió la oportunidad de ir con un grupo de alpinistas a subir el monte Cook de Nueva Zelanda. Gracias a la amistad que un miembro de la expedición tenía con Hillary estaban todos invitados a la casa de éste y su mujer, June. Al final nosotros no pudimos ir por circunstancias, y lo que hicimos fue darle a un amigo la primera edición (que habíamos conseguido en Londres) de “The ascent of Everest” de J. Hunt para que nos la dedicara, y así fue. Ningún miembro de la expedición coronó el Cook, pero estuvieron con la leyenda. Haber estado en su casa, conversando con según nos comentaron alguien que era sencillamente encantador superó con creces la expectativas de aquella aventura. El monte Cook era lo de menos.
Bow, no pongo lo de la firma: tiene nombre y apellidos… (mira tu mp).
Infatigables compañeros de cordada:
El “apañero” de nuestra querida Siana ha escrito un sentido texto sobre la figura del llorado Hillary (y q el otro día publicó “La Vanguardia”, de Barcelona). Como Siana es demasiado modesta para anunciarlo, lo hago yo (después de pedirle permiso). Y, ya de paso, cuelgo el texto. Un abrazo.
El mítico Hillary E. G. - 15/01/2008
El hecho simple de ascender ha impulsado al hombre a culminar numerosas gestas aparentemente inútiles. En el caso del Everest, el montañero George Mallory justificaba su ascenso en 1924 con una contundente respuesta “porque está ahí”. Pero dicha colosal pirámide de casi nueve mil metros de altitud no se culminó y descendió hasta casi tres décadas después, hazaña protagonizada por Tenzing Norgay y un joven Edmund Hillary.
A sus 88 años, Hillary acaba de fallecer, pero su tesón, anhelo y proeza serán siempre eternos, así como jamás será olvidado su ejemplo prolongado de vínculo y dedicación incondicional hacia el pueblo sherpa. Hillary, un conquistador más de lo inútil, tal como se autodefinía el alpinista Lionel Terray, escaló por el espíritu de aventura que mantiene siempre vivo al hombre, el mismo espíritu inquieto que incita a explorar todas las incógnitas del saber. Desde lo más alto, el Everest y sus nativos teñirán de lágrimas sus imponentes valles y glaciares. _________________ <div><br></div><div> Clase de educación sexual en el espacio de Bowman </div><div><br></div><div>Ni honor ni vergÚenza. </div><div>Ni cojones. </div><div>Ni ná.</div><div><br></div>
Registrado: Jun 15, 2006 Mensajes: 4801 Ubicación: Barcelona
Publicado: Vie Ene 18, 2008 12:49 pmAsunto:
Gracias, Bow. Te dedico estas frases que creo te gustarán como amante que eres de esta inagotable fuente de inspiración que es la montaña:
" ... una pagina se dobla ... Una nueva vida empieza. Hay otros Annapurna en la vida de los hombres "
Maurice Herzog
“No es más quién más alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve, más intensamente siente”.
Maurice Herzog
“Nada habría podido suceder si alguien no lo hubiera imaginado”.
Reinhold Messner
“El valor de un alpinista es inversamente proporcional a la cantidad de material que se lleva”.
Reinhold Messner
“La soledad es una fuerza que te aniquila si no estás preparado para superarla, pero que te lleva más allá de tus posibilidades si sabes aprovecharla para tu propio beneficio”.
Reinhold Messner
“Quien siente la montaña no necesita explicaciones y mientras existan paredes, agujas y aristas, habrá quien las escale, disfrutando de lo que hace, aunque no comprenda exactamente el por qué”.
Josep Manuel Anglada
“Persigo la felicidad. Y la montaña responde a mi búsqueda”.
Chantal Maudit
“La cima es la mitad del camino”.
Ed Visteurs
“El alpinista es quién conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron”.
Gaston Rébuffat
“¿Hemos vencido a un enemigo? A ninguno, excepto a nosotros mismos. ¿Hemos ganado un reino? No, y no obstante sí. Hemos logrado una satisfacción completa, hemos materializado. Luchar y comprender, nunca el uno sin el otro, esta es la ley”.
Mallory
Y también os pongo esta imagen de una de las montañas más hermosas de la tierra, el Amadablam:
“¿Hemos vencido a un enemigo? A ninguno, excepto a nosotros mismos. ¿Hemos ganado un reino? No, y no obstante sí. Hemos logrado una satisfacción completa, hemos materializado. Luchar y comprender, nunca el uno sin el otro, esta es la ley”.
Mallory
Ésta por ejemplo a los maratonianos también nos vale. Gracias Siana
Todas las horas son GMT + 1 Hora Ir a página 1, 2, 3 ... 9, 10, 11Siguiente
Página 1 de 11
Puede publicar nuevos temas en este foro No puede responder a temas en este foro No puede editar sus mensajes en este foro No puede borrar sus mensajes en este foro No puede votar en encuestas en este foro