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Adaptación de 'Don Quijote de la Mancha' (2014)
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Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Jue Mar 19, 2015 10:06 pm    Asunto: Responder citando

Reabierto el debate sobre la exigencia de leer 'El Quijote' en ESO y Bachillerato
Europa Press - 19/03/2015

El hallazgo de los restos de Miguel de Cervantes ha hecho resurgir el debate sobre la necesidad o no de leer la obra cumbre de la literatura universal, 'El Quijote', en la escuela, como ya ocurrió el pasado mes de diciembre cuando el académico de la RAE Arturo Pérez-Reverte recriminó a Educación que en los nuevos currículos de la LOMCE no sea obligatoria la lectura de la obra más universal de la literatura española, a lo que el ministro de Educación, José Ignacio Wert, respondió que la novela "tiene un papel destacado" en el itinerario formativo.

Esta semana, precisamente el día en que ha sido confirmada la "posible" identidad cervantina de los huesos hallados en el Convento de las Trinitarias de Madrid, el académico de la RAE Francisco Rico Manrique ha asegurado, en declaraciones a TVE recogidas por Europa Press, que, a su juicio, "ni el Quijote ni prácticamente ninguna otra obra de esa época se pueden poner en manos de los chicos, de los jóvenes de hoy".

Sin embargo, tanto docentes como padres y alumnos coinciden en resaltar la
importancia de que los estudiantes conozcan y trabajen con la obra de Miguel de Cervantes en los currículos escolares. "¡Por supuesto que hay que apoyar que se siga estudiando y que hay que mantenerlo!", ha expresado la secretaria general del Sindicato de Estudiantes, Ana García, en declaraciones, "aunque ha de hacerse de una forma que no resulte antipedagógica".

Aún así, algunos de los portavoces de las asociaciones de padres y sindicatos de profesores creen que podría ser suficiente con que se lean algunos fragmentos de 'El Quijote' y estudiado el contenido de la novela. En esta línea, los responsables de algunos de los sindicatos que representan al profesorado, CCOO, CSI-F y ANPE, han coincidido en que, en cualquier caso, se ha de adaptar la exigencia de las lecturas a cada etapa educativa y acompañar a los estudiantes hasta que hayan adquirido gusto por la lectura y capacidad para comprender obras más complejas.

Sin embargo, para el presidente de ANPE Nicolás Fernández, "cuando se llega a ESO y Bachillerato, se entiende que el nivel de comprensión lectora ha de permitirles el acceso a estos textos". Además, ha subrayado que "para conocer bien un texto solo se puede acceder a él desde la lectura" y ha sentenciado que 'El Quijote' es una obra que deberían leer "no solamente los estudiantes sino cualquier español". Aún así, Fernández ha reconocido el peligro de que la dificultad de la obra pueda "generar frustración" entre los estudiantes que la encuentren especialmente compleja.

De hecho, el presidente de CSI-F, Adrián Vivas, ha advertido de que, a su juicio, la estrategia educativa debería ser más la de "invitar e incitar" a los estudiantes a leerla. "A ningún lector, tenga la edad que tenga, se le puede obligar a leerse una obra aunque se le puede aconsejar y persuadir a través de fragmentos y textos contextualizados", ha indicado Vivas, "Aún así, no es lo mismo un alumno de 1º que de 4º de ESO, pero que lo que hay que motivar es que los alumnos creen la necesidad de leer la obra".

Por si parte, el secretario de Enseñanza de CC.OO., Francisco García Suárez, ha subrayado la importancia de no renunciar a que los escolares estudien 'El Quijote' porque, si no, "solamente los que estudien literatura clásica en la universidad lo conocerán". Sin embargo, ha recomendado acostumbrar a los estudiantes desde las primeras etapas educativas a "estar en contacto con libros" y asegurar que tienen una oferta de lecturas adecuadas a su edad, para que, más adelante, sean capaces de leer al menos "fragmentos" de la obra de Cervantes y de otros grandes clásicos de la literatura española. "Lógicamente, los profesores tienen que ser facilitadores durante ese proceso y ayudarles a leer las obras más complejas -ha explicado-. Yo no digo que sea una lectura obligatoria pero sí leer fragmentos, comentarla en clase y que el profesor ayude".

En términos más generales se expresan los padres. Por ejemplo, el presidente de la Confederación Católica de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CONCAPA), Luis Carbonel, ha expresado que, en cualquier caso, es necesario poner solución al "déficit de comprensión lectora" de los estudiantes españoles, que dificulta en este caso el acceso a los clásicos de la literatura nacional. Para ello, al igual que el representante de CCOO, ha recomendado "personalizar las lecturas" acorde a los intereses de cada alumno para que, "cuando tengan gusto por la lectura puedan acceder a obras más complejas". A su vez, el presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), Jesús Salido, se ha remitido a la decisión de los profesores sobre el itinerario lector de los alumnos, aunque ha pedido que "no cambien las lecturas cada año" para los mismos cursos y que se promueva que las lecturas estén disponibles en la biblioteca del centro.

En todo caso, profesores como padres han coincidido en que el reciente hallazgo de los restos mortales del autor "es una buena oportunidad" para relanzar la lectura de 'El Quijote' dentro y fuera de las escuelas y para "poner en valor" a Miguel de Cervantes, cuyo nombre "está escrito con letras de oro en la historia de la literatura universal", en palabras del presidente de ANPE.

Mientras, el presidente de la Asociación de Cervantistas y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, José Manuel Lucía Megías, ha incidido en la importancia de que los textos que se emplean sean "los adecuados", o de lo contrario se corre el riesgo de que resulten "aburridos". "Hay generaciones que lo recuerdan como algo que les obligaron a leer en la escuela y si hay un libro que no es aburrido es 'El Quijote' -ha subrayado-. El problema es que nos empeñamos en los niños y jóvenes lean 'El Quijote' con ediciones alejadas de sus capacidades y destrezas de lectura". Así, ha defendido que la novela cervantina es "adecuada" para que "el primer lector se ría" con ella y para que "en la edad adulta siga disfrutándola en lugar de verla como algo negativo", pero ha incidido en que debe presentarse a través de versiones adaptadas e incluso recortadas, que sean "el puente para la lectura final de la obra".
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MacVamp
Bravo


Registrado: Sep 01, 2007
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MensajePublicado: Sab Mar 21, 2015 3:55 am    Asunto: Responder citando

EL CRIMEN DE ARTURO PÉREZ REVERTE, ACADÉMICO Y ASESINO DE “EL QUIJOTE”
EL BLOG DE CARLOS - 23/01/2015

ESTE NUEVO CRIMEN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA, PASARÁ A LA HISTORIA COMO UNA DE LAS ESTUPIDECES MÁS LAMENTABLES DEL SIGLO XXI Y UNA DE LAS MANIOBRAS MÁS DESCARADAS PARA QUE SE ENRIQUEZCAN ALGUNOS AMIGOS DE LO AJENO.
DON QUIJOTE, QUE ACONSEJABA NO TRATAR DE ADAPTAR A OTRA LENGUA UN POEMA O UNA OBRA, PORQUE ESTA PERDERÍA SU NATURAL GRACIA Y ESTILO, HA SIDO TRADUCIDO A LA JERGA “GILIPOLLESCA” DE UN AMBICIOSO Y ASTUTO PLAGIADOR COMO ES ARTURO PÉREZ REVERTE

DON QUIJOTE NO SE TOCA
(por Rodolfo Alonso, poeta, traductor y ensayista)

De veras, es el colmo. El colmo de la insensatez y del doble sentido. Y es también, al mismo tiempo, una clarísima evidencia. Una evidencia flagrante.

Que la autoerigida Real Academia de la Lengua, a quien nunca votó nadie y que osó acuñar para su lema aquello de “limpia, fija y da esplendor”, haya decidido encomendar a uno de sus miembros, novelista de aventuras, una poda ortopédica de la obra magna del idioma, nada menos que “El Quijote“, con el supuesto objetivo de conseguir que los reacios educandos y los escasos lectores, atosigados por la suprema banalidad de las pantallas, se animen así a abrir sus páginas, no tiene desperdicio.

¡Qué sátira sutilmente despiadada no arrancaría esta noticia al más que agudo madrileño Larra!

¡Qué nueva veta para el Ubú de Alfred Jarry, gema del humor negro!

¡Qué aguafuerte vitriólico no despertaría en nuestro nada complaciente Roberto Arlt!

Cada escritor galardonado con el Premio Cervantes se veía, hasta hoy, sutilmente obligado a intentar una enésima canonización del paradigma de la lengua: Don Quijote de la Mancha.

¿Cómo podrán encarar desafío semejante a partir de ahora? Es decir, ¿cómo intentarlo sin sentir que la cara se les afloja de vergüenza?…

Porque lo que viene a reconocer paladinamente, a sabiendas o no, semejante desatino, lo que viene a poner de manifiesto no es que el texto del Quijote haya cambiado, sino que lo que ha cambiado es el contexto en que nos ha hundido hasta el fondo la sociedad globalizada por el consumo, la tecnolátrica sociedad del espectáculo, única responsable de que resulte arduo, yermo, dificultoso el acceso a las alegres y luminosas páginas de un libro, ejemplar si los hay, que no consiguió sus primeras glorias ni en academias ni en salones, sino entre sus dignos contemporáneos iletrados del pueblo llano que, formando un círculo expectante en ventas y mesones de La Mancha, se deleitaban una y otra vez oyéndolo leer en alta voz a un parroquiano letrado.

(No olvidemos, al pasar, que algo muy semejante ocurrió entre nosotros con las ya celebradas ediciones iniciales del Martín Fierro, hoy esquivo, al parecer, para nuestros estudiantes, pero que, recién nacido, desde lejanas pulperías de la pampa, reunió en coro subyugado a tantos paisanos no alfabetos, que lo bebían con placer oyéndolo, una y otra vez, de los labios de algún gaucho lector.)

Y pensar que, en mi temprana adolescencia, nos sonreíamos sobradores de aquellas Selecciones del Reader’s Digest, por otro lado exitosa versión local de ese engendro primario de la cultura de masas norteamericana, con material tan predigerido que cada número culminaba con la versión, fieramente abreviada, de un best-seller.

Y con tal repercusión que llegó a procrear, entonces, una similar aunque antónima Selecciones Soviéticas.

Pues “hoy la censura es el mercado”, como dijo hace ya tiempo George Steiner, uno de los últimos grandes humanistas europeos.

Y por si no fuera suficiente, en una entrevista de Le Nouvel Observateur poco antes de morir, en 1998, reiteró el mexicano Octavio Paz: “Tocqueville vio eso bien. Habla de una vulgarización de la vida democrática y hasta de una incompatibilidad entre la poesía y la democracia moderna. La cuestión subsiste. Se habló del desastre del autoritarismo, sería preciso hablar del desastre del capitalismo liberal y democrático, en el dominio del pensamiento como en el de la vida cotidiana; la idolatría del dinero, el mercado transformado en valor único que expulsa a todos los otros”.

Realmente, no hay palabras. ¿Quién saldrá a respaldar, ahora, al ingenuo, infinito, sensato y único Don Quijote? Pues ningún otro que él mismo.

Porque en el memorable capítulo sexto, donde se trata del meticuloso escrutinio que, de la biblioteca del protagonista, hacen dos amigos de su aldea (sin duda un maravilloso ejemplo de la más acerada e ingeniosa crítica literaria), Cervantes pone en boca del cura entre inquisidor y adicto estas agudas conclusiones: “…y lo mesmo harán todos aquellos que los libros de verso quisieren volver en otra lengua: que, por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellos tienen en su primer nacimiento”.

Tras de lo cual sólo me restaría agregar, no sin satisfacción y acaso en el aire de Sancho: si al mismísimo Cervantes le resultaba imposible imaginar que se pudiera traducir siquiera un gran poema de una lengua a otra, ¿cómo podría atreverse hoy Academia alguna a desmentirlo, no ya traduciendo sino tronchando, en la carne palpitante de su texto, a su creación?

Porque una gran obra literaria, un verdadero libro, cuando se logra es un ser soberano y autónomo de lenguaje vivo, orgánico, con su estructura, aliento, respiración, densidad, tono, timbre, ritmo. Y, por lo tanto, intocable, inalterable. Sagrado. Como toda vida.


https://tenacarlos.wordpress.com/2015/01/23/el-crimen-de-arturo-perez-reverte-academico-y-asesino-de-el-quijote/
_________________
"Ama a los mortales, pues, y sigue viviendo como lo has hecho, temerariamente, con apetencia por todo y amor por todo, pero llegará el momento en que sólo podrá salvarte el amor de los que son de tu estirpe". A. R.
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Ada
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MensajePublicado: Mar Mar 24, 2015 10:59 am    Asunto: Responder citando

Fragmento de una entrevista a Juan Eslava Galán:

P.- Bueno, también hay versiones actualizadas como la de Pérez-Reverte y Andrés Trapiello. ¿Qué le parecen?
R.- Muy bien, son muy útiles para cierto tipo de lector. Yo conozco la de Pérez-Reverte y es fantástica. Es un trabajo muy meritorio de amor al idioma y a Cervantes.

http://www.elcultural.es/noticias/buenos-dias/Juan-Eslava-Galan/7559
_________________
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es
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Rogorn
Capitán


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MensajePublicado: Mar Mar 24, 2015 6:21 pm    Asunto: Responder citando

'El Quijote' para ineptos
César Noragueda - lacolumnata.es - 23/03/2015

Al ataúd de la cultura del esfuerzo y la cultura misma de este país le van a hincar otro clavo con un martillo imprevisto, como si ya no fuese trabajoso abrir la tapa sin su inestimable aportación. Si no teníamos suficiente con que destinaran recursos, cerebros, manos y horas a localizar los ennegrecidos despojos de Cervantes, del todo inútiles para lo que importa pero quizá no para el turismo y la pela, y a leer por turnos y en voz alta un día al año y un año tras otro su obra inmortal, cansinamente, por lo que pudiera parecer que la literatura española no ha parido más letras dignas del mismo recuerdo, ahora una editorial respetable como Destino adapta el castellano de 'El Quijote' al actual para todas aquellas personas que no lo leen “porque les resulta demasiado difícil”.

Esta palmadita en la espalda para lectores negados, este agachar el lomo de nuestra literatura ante la estupidez, la torpeza grande en la comprensión de las cosas, es la hazaña incomprensible del cervantista Andrés Trapiello, con prólogo y la bendición de Su Nobelidad, Vargas Llosa. Aunque no son los precursores en absoluto, pues otro novelista como Pérez-Reverte ya adaptó la cervantada para escolares con el soporte de la Real Academia, una costumbre por otro lado muy extendida desde hace tiempo con cualquier obra de renombre en no pocos idiomas, pero siempre demasiados. Ambas prácticas son hijas distinguidas de la masticación para auténticos "dummies", los de campeonato, del abandono o la condescendencia con los que ignoran o no quieren dar un palo al agua, de la educación social y de puertas para adentro que promueve la recompensa fácil y las aficiones frívolas, y de los planes de enseñanza depauperados que instruyen, exigen y espolean cada vez menos.

Una obra literaria no es una composición de fórmulas, códigos, datos o instrucciones comunes e intercambiables; de ella no importa únicamente su significado, su sentido, que se puede exponer y enseñar de maneras distintas, con una maña dependiente y un grado de dificultad o de hondura variables; y si nos referimos a una narración, su propósito no es ilustrar sobre la batalla de las Termópilas, por ejemplo, sino proponer si acaso un modo propio de enfocarla, un estilo exclusivo e intransferible para hablar de ella a los lectores. El lenguaje, cada palabra elegida por el escritor y su orden en el texto es lo literario; y si la necesidad de traducirla a distintos idiomas representa una desgracia, un mal prácticamente ineludible por la torre de Babel, la adaptación para asnos, perezosos o estudiantes constituye una falta de respeto por la obra, su autor e incluso la misma esencia de la literatura.

Dice Pérez-Reverte que “el Quijote es complejo y farragoso, inaccesible para un chico de quince años, que se perderá en la lectura”, y probablemente lleva razón, pero eso lo único que implica es que no hay que embaularse la obra hasta alcanzar cierta madurez como lector acostumbrado, no que debamos recurrir a groseras adaptaciones. Que nuestros escolares la estudien sin carencias y se les inculque —o se intente— el hábito, el gusto y, si es posible, el amor por la lectura, pero que se les propongan libros contemporáneos más apetecibles según su edad, y que se les asegure que estarán listos para enfrentarse al 'Quijote' en un futuro no muy remoto. De esta forma, profundizan en la novela, leen y no ultrajamos al autor con oportunismos editoriales.

Pero lo de Trapiello es el acabose, un ponerle baberola a los adultos, un alentar la holgazanería feliz; y resulta triste no darse cuenta de que, si uno es incapaz de esforzarse por comprender 'El Quijote' con las muchas herramientas para ello a su disposición, no tiene el más mínimo interés, en realidad; que esto no es fútbol; y si opina que no le merece la pena semejante esfuerzo, no hay razones para suponer que se dignará a atiborrarse con las mil y pico de páginas de una versión rejuvenecida aun habiéndola comprado. Porque el suyo es probablemente uno de esos millones de domicilios en que la gran novela de Cervantes, la original, solo sirve para cubrir un espacio obligado en sus estanterías y para acumular tanto polvo como durante siglos los huesos de su autor y los de su quinta renacentista. Porque parece que uno no es nadie en este país si no luce 'El Quijote' como un adorno en casa, y no importa si ni se ha molestado en doblar la cubierta; la tele curva de sesenta y cinco pulgadas del salón hace el resto por cerrar definitivamente el ataúd de nuestra cultura. Más que un 'Quijote' para ineptos.
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Rogorn
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MensajePublicado: Mie Abr 08, 2015 9:51 pm    Asunto: Responder citando

El Museo Cervantino recibe un Quijote adaptado conforme a la RAE de 2014
eldiadigital.es - 08/04/2015

Se ha realizado una nueva donación al Museo Cervantino de El Toboso de una nueva edición de 'El Quijote' adaptado de la Real Academia Española, publicado en el año 2014. La donación ha sido realizada por Inmaculada García Martínez, Presidenta de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado, que ha hecho entrega al alcalde Marciano Ortega Molina del 'Quijote' adaptado de la RAE el año 2014, cuyo ejemplar está firmado por el escritor y académico de la RAE Arturo Pérez-Reverte, que ha sido el encargado de supervisar dicho libro, y que no ha podido asistir al acto por motivos de trabajo.

En este mismo acto, la Presidenta Inmaculada García ha entregado una medalla conmemorativa de los 250 años de la Loteria, celebrados en el 2013 y del alcalde ha recibido una bacía y un facsímil de 'El Quijote'. En la donación la Presidenta ha puesto en valor el Museo Cervantino y la aportación de un 'Quijote' adaptado y asequible a todos los públicos para mayor divulgación de esta obra universal. Esta edición ha sido adaptada para uso escolar por la RAE. en la conmemoración de los trescientos años de su fundación, con el fin de facilitar una lectura sin interrupciones de la trama principal de la novela cervantina.

Con este ejemplar, son más de 700 ediciones del Quijote con las que cuenta el Museo Cervantino y en más de 70 idiomas.
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue Abr 23, 2015 4:26 pm    Asunto: Responder citando

Invitan a puertorriqueños a participar en la lectura continuada del Quijote
terra.com - 22/04/2015

El Consulado General de España en Puerto Rico, la Casa de España y la editorial Santillana organizan mañana la Tercera Lectura Continuada de 'El Quijote' en San Juan, que está abierta a la participación popular. La iniciativa tendrá lugar este jueves en la Biblioteca de la Casa de España, durante toda la mañana y hasta las tres de la tarde para celebrar el Día Internacional del Libro. Está prevista la participación especial de estudiantes de cuarto a duodécimo grado, que colaborarán con el objetivo de "crear un espacio en el que honrar la gran obra literaria de 'El Quijote' a través de una lectura ininterrumpida de sus capítulos", según explicó el Consulado de España.

Para esta tercera edición y con motivo de la celebración del cuarto centenario de la de la segunda parte de 'El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha' se iniciará la lectura en ese punto y se usará la edición realizada por el escritor Arturo Pérez-Reverte.

El año pasado cerca de un centenar de personas participaron en esta iniciativa, que se suma a otras similares organizadas en Madrid y en otras ciudades del mundo. Desde reconocidos escritores locales y diplomáticos, hasta estudiantes de escuelas locales participaron con intervenciones de algunos minutos sobre el escenario habilitado para la ocasión en la majestuosa Casa de España, situada en el Viejo San Juan. En total, se leyeron once capítulos de 'El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha'. Las intervenciones fueron grabadas y añadidas al flujo de intervenciones que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
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Rogorn
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MensajePublicado: Sab Abr 25, 2015 8:26 am    Asunto: Responder citando

'El Quijote': venerado en Marruecos, mutilado en España
Prado Campos - elconfidencial.com - 25/04/2015

“Habría que imponer 'El Quijote' como lectura obligatoria en todas las escuelas primarias, a cuyo objeto el Ministerio de Instrucción Pública abrirá un concurso libre para elegir la obra que bajo el título de 'El Quijote de los niños' responda más fielmente al fin indicado”.

Lo que acaban de leer es una proposición de ley que el entonces consejero de Instrucción Pública, Eduardo Vicenti, en el Gobierno de Maura, hizo al Congreso el 13 de febrero de 1904. El proyecto legislativo no salió adelante (dos años después se promulgó una Real Orden) pero se abrió el debate en la sociedad española sobre si se debía o no leer 'El Quijote' en las aulas y qué versión era la adecuada para niños y jóvenes. Fue hace un siglo y con ocasión de otro centenario cervantino (el tercero). Hoy tirando también de onomástica y de esquirlas recién encontradas, la controversia sigue tan vigente como entonces.

“Es inconcebible que jóvenes de 18 años españoles terminen su formación y no hayan leído 'El Quijote'. No es incompatible hacerlo de una forma paulatina, obviamente con adaptaciones según la edad, pero no es lógico que los jóvenes españoles terminen su educación sin haber leído 'El Quijote'”. Victoria Arnau es estudiante de la Universidad Carlos III de Madrid. Ella leyó una adaptación en el colegio y junto a cuatro compañeras de facultad ha participado en la mesa redonda Cervantes antes los nativos digitales, dentro del I Coloquio Internacional Marruecos y Tetuán en la obra de Cervantes, organizado por la Universidad Abdelmalek Essaádi.

Fuera, en medio de un patio teñido de blancos y azules tetuaníes, Reda Carcache, estudiante de Filología Hispánica de la universidad marroquí, asegura sentir asombro por el hecho de que en España no se lea la obra cumbre escrita en español en la aulas. Igual piensa Hajar Bakkali, que estudia un Máster de Cultura y Comunicación Hispánicas. “Me llama mucho la atención. 'El Quijote' es un símbolo importante de la literatura hispánica y no leerlo es como no leer 'Hamlet', de Shakespeare”. El asombro y el debate es compartido, por tanto, a ambos lados del Mediterráneo. Y no ha avanzando demasiado desde ese año 1906 o desde 1920, cuando se aprobó una “Real Orden Quijotesca”, como la definió Ortega y Gasset en el diario 'El Sol', que establecía la obligatoriedad de que en todas las escuelas nacionales se leyera la obra cumbre de Cervantes durante diez minutos todos los días. Sumen reformas educativas y comprenderán cómo Victoria tuvo que leer una adaptación, Clara Guillén no se acercó de forma oficial al texto sino que lo hizo gracias a un profesor que le inculcó el amor por la literatura clásica, a Ana de Gracia la obligaron a leerlo, al igual que a Sara Parra pero semanalmente y con exámenes -“un método nada eficaz”, rememora- y Laura Martínez se acercó a Cervantes a fragmentos. Una misma generación de jóvenes, hoy universitarias, han vivido en primera persona todas las claves de este debate pedagógico perpetuo.

'El Quijote' no es obligatorio en las aulas españolas hoy, y todo queda en manos de la voluntad de los docentes aunque, según recogió Europa Press citando a fuentes del Ministerio de Educación, su lectura será obligatoria en 3º de la ESO y 1º de Bachillerato a partir del próximo curso. La clave, asegura Victoria, está en el docente. “Si el alumno es acompañado por el profesor y se explica el texto, no tiene por qué ser un problema que alguien pueda entender con 17 años 'El Quijote'. De hecho, se me cae la cara de vergüenza al ver esta sala llena de estudiantes extranjeros que conocen la obra de Cervantes y estar con este debate en nuestro país”.

Lo cierto es que Arturo Pérez-Reverte y su versión reducida de 'El Quijote' ha avivado mucho más la controversia en los últimos tiempos. ¿Se debe leer 'El Quijote' íntegro o adaptado? “Considero que estas adaptaciones en múltiples casos crean un público que se está convirtiendo en una masa, como decía Ortega y Gasset, a la que se le está negando la capacidad de autocrítica y de reflexión”, opina Ana.

Sara, por su parte, reconoce que la polémica suscitada por la excavación en el convento de las Trinitarias para dar con los huesos de Cervantes, dejando de lado las cuestiones electoralistas, “si sirve para que se hable de Cervantes siempre es bienvenida. Aunque no estoy muy segura de si va a servir para acercarnos a su lectura. Ahora tenemos una oportunidad única para defender más que nunca que 'El Quijote' se tiene que leer”. Reda estudió bajo el sistema educativo marroquí y tuvo unas nociones básicas de literatura española, mientras que Bassma El Mansori, también estudiante de Filología Hispánica en la Universidad de Tetuán y que estudió bajo el sistema educativo español, ha vivido lo mismo que ocurre en España. Ahora ellos tienen una asignatura en la carrera dedicada exclusivamente a Cervantes y destacan, sobre todo, el orgullo que supone la presencia e influencia de Marruecos y Tetuán en las aventuras del hidalgo manchego.

“En este coloquio nos hemos dado cuenta de que hemos dejado un legado en la obra de Cervantes y que compartimos esta obra con España”, dice Reda aludiendo a una apropiación que remite a una palabra: "honor". “La cultura árabe que refleja 'El Quijote' nos hace sentir orgullosos del hecho de que Marruecos y Tetuán puedan compartir algo 100% español y tengamos el honor de dejar un legado cultural en esta obra cumbre”, añade.

Frente a estos jóvenes, con estrechos lazos familiares con España y que conocen al detalle la actualidad y la cultura española (incluso la mítica serie de dibujos quijotesca de TVE), Sara asegura: “Me da pena que se valore cada vez más a Cervantes fuera de España y en España, con tantas adaptaciones y polémicas, 'El Quijote' vaya a terminar por ser un libro más. Se debe apostar por hacer que brille lo que ya tenemos”.
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Rogorn
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MensajePublicado: Mie Abr 29, 2015 10:13 pm    Asunto: Responder citando

Betancur: Se pueden aplicar enseñanzas de Don Quijote a la política de hoy
EFE - 29/04/2015

El expresidente colombiano Belisario Betancur aseguró hoy a Efe que los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza en la inmortal obra de Miguel de Cervantes son aplicables a la política de hoy. En una entrevista con Efe tras la presentación en Bogotá de la nueva edición de 'El Quijote', adaptada por el escritor y periodista español Arturo Pérez-Reverte, Betancur destacó que esas enseñanzas que le transmitió el hidalgo manchego a su escudero son, sin pretenderlo, "situaciones concretas de la contemporaneidad". "Es como si Cervantes hubiera tenido en mente la aproximación, como los arúspides, que en las entrañas de las aves adivinaban el provenir. Es como si hubiera tenido un lente de aproximación", señaló el expresidente, que gobernó Colombia entre 1982 y 1986.

Solo unos minutos antes y ante una audiencia copada por niños, había rememorado alguno de esos consejos como el de "poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse". "Si tomas por medio a la virtud, y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen de príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale", aconsejaba Don Quijote en otra célebre enseñanza que destacó hoy Betancur.

Estas frases que Cervantes plasmó en la obra por boca del Ingenioso Hidalgo, "se aplican de una manera muy exacta y aguda", según destacó Betancur, quien aseguró que tanto en la política de España como en la de América Latina pueden tener una traslación. Preguntado por el aporte que el castellano de la decimoséptima centuria presente en la obra cumbre de Cervantes puede transmitir a los jóvenes del siglo XXI, el expresidente colombiano aseguró que es una buena forma para percibir la manera como era la vida de España en la época. "En ese trayecto ya muchos cronistas narraban la vida en las Indias y Cervantes los tomó y los introdujo en 'El Quijote', porque ya cuenta no solo las pesadumbres de la vida de España", apostilló. Además, pueden aprender cosas sobre la vida en aquel momento, que "era también nada menos que la vida en el Siglo de Oro español", un momento histórico en el que, en un periodo de 27 años, nacieron Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Fray Luis de León.

En referencia a la necesidad de romper el mito de la novela de Cervantes para acercarlo a los jóvenes, Betancur afirmó que eso "se puede conseguir a través de la lectura", por lo que la nueva edición de El Quijote, comisionada por la Real Academia Española de la Lengua (RAE), debe jugar un papel fundamental. "Son una fuente de aproximación, son un 'zoom' de aproximación a Don Quijote", concluyó.
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MensajePublicado: Sab May 09, 2015 9:41 am    Asunto: Responder citando

Andrés Trapiello gana el IV Premio Troa Libros con Valores con su novela 'El final de Sancho Panza y otras suertes'
Javier Velasco Oliaga - todoliteratura.es - 07/05/2015

El escritor leonés Andrés Trapiello se ha hecho con el IV Premio Troa Libros con Valores, por su novela 'El final de Sancho Panza y otras suertes', que publicó el año pasado en ediciones Destino. Ésta es ya su segunda obra sobre la vida de los personajes de Don Quijote de la Mancha, excluyendo a éste.

El presidente de TROA Fundación Julián Villanueva Galobart ha sido el encargado en dar a conocer el ganador del premio que se decidió el pasado 14 de abril en una reunión del jurado presidido por el catedrático Fernando García de Cortázar. Julián Villanueva recordó que el premio se lleva celebrando desde 2012 con el objetivo de fomentar la lectura de calidad sobre todo en la juventud. “De un total de 26.000 novelas que se publican en nuestro país, en la fundación leemos y hacemos reseñas de unos 1.200 libros y de los cuales escogemos diez con una calidad contrastada y con valores para que el jurado elija la que crea más conveniente”, señaló en el acto celebrado en una céntrica librería de Serrano.

El jurado después de valorar, analizar y comentar las 10 obras que optaron al Premio:

• Ultramar, de Pilar Arístegui (Ediciones B)
• El impostor, de Javier Cercas (Random House)
• El reino del norte, de José Javier Esparza (La esfera de los libros)
• La sombra del otro, de Luís García Jambrina (Ediciones B)
• Raíces de dolor, de Carlos Lens (Plataforma Editorial)
• La tercera versión, de Antonio Manzanera (Umbriel)
• Operación cochinillo, de Maite Pagaza (Espasa)
• El final de Sancho Panza y otras suertes, de Andrés Trapiello (Destino)
• El Jardín de la memoria, de Lea Vélez (Galaxia Gutenberg)
• El esclavo de Velázquez, de Fernando Villaverde (Suma de Letras)

...realizan la votación y determina, por unanimidad, conceder el IV Premio TROA 'Libros con Valores' a la novela de Andrés Trapiello, 'El final de Sancho Panza y otras suertes'. El jurado quiso destacar, de la novela de Trapiello, su gran calidad literaria, así como los valores que transmite, explicó el presidente del Jurado, Fernando García de Córtazar.

“Mi novela tiene mucho de crónica y de reportaje”. Con estas palabras calificó a su novela ganadora del premio Troa. “Lo que he contado es ficción, pero aspira a ser verdad”, apostilló el escritor leonés, que además dijo sentirse muy emocionado por recibir este premio, que no conocía de antemano. Alabó la iniciativa del mismo, más en los momentos de indefinición que vive la literatura, ya que no se sabe muy bien qué va a pasar con los nuevos formatos que se están creando y que parece que en nuestro país no se terminan de popularizar. “Aún siendo una novela ficción, el lector casi cree que los personajes de 'El Quijote' son reales. En un pueblo como Argamasilla de Alba hay muchas personas que te dicen dónde vivieron Don Quijote o Sancho, incluso hay una web en la que 400 frikis creen que son descendientes de Don Quijote”, contó el poeta y novelista en la entrega del premio.

Para el escritor, nuestro país tiene más de quevedesco que de cervantiano. Cervantes tiene una visión del país poco española, incluso en el extranjero se muestran despectivos con Don Quijote como personaje cuando en realidad representa el espíritu nacional. Para Andrés Trapiello “la literatura, cuando es de verdad, emociona”, y la suya desde luego que lo consigue.

Como primicia nos dijo que dentro de 15 días sale una traducción de 'Don Quijote de la Mancha' al castellano actual, un trabajo que le ha llevado catorce años. “La gente no entiende al Quijote del Siglo de Oro”, afirmó y puso como ejemplo un par de párrafos en los que había más de seis notas. “En la edición de Francisco Rico hay 5.500 notas”, certificó, lo cual hace farragosa la lectura, por eso está de acuerdo con la edición escolar que realizó hace unos meses Arturo Pérez-Reverte.
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MensajePublicado: Lun May 11, 2015 5:45 pm    Asunto: Responder citando

Verdades y mentiras de Don Quijote
Daniel Lumbreras Martínez - wsimag.com - 11/05/2015

Parece muchísimo, pero ya han pasado 400 años desde que se publicó la segunda y última parte de 'El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha', por Miguel de Cervantes. Un cuarto centenario que está pasando casi desapercibido fuera de Castilla la Mancha -sabido es que no se conoce con exactitud cuál era el famoso “lugar” en el que nació nuestro héroe, ni el autor quiso desvelarlo nunca-. Ni programación especial en la televisión pública, ni grandes eventos, ni mucho menos una edición popular... ¿Cuánto conocemos realmente de nuestra más insigne novela?

Probablemente la respuesta sea lo que nos enseñaron en el instituto. Con adaptaciones o, el más difícil todavía, capítulos de la versión original (1605 y 1615). Para facilitarnos la tarea, el magnánimo Arturo Pérez-Reverte, académico y ayudante del prójimo, se ha encargado de elaborar un 'Quijote' pelado y resumido para que los escolares no se aburran entre tanto parlamento, requiebro e intrigas secundarias de personajes que aparecen por el camino y no tienen nada mejor que hacer que contarle sus desventuras a los buenos de don Quijote y Sancho Panza. A pesar de esta noble intención, le han llovido las críticas. Está muy bien quitarle la grasa a la "magnum opus" de nuestra literatura, pero no sobra indicar qué es lo que se ha omitido, para que el estudiante curioso pueda profundizar si lo desea: he ahí el olvido del autor de 'Alatriste', que para algunos maliciosos no es casualidad.

Y es que ni siquiera 'El Quijote' se ha salvado de la mala interpretación, y no me refiero solamente a la censura de la época, incapaz de ver qué llegaría a ser. Por ejemplo, la famosa escena de la purga de los libros, en la que, aprovechando el reposo del hidalgo tras su azarosa primera salida, el cura y el barbero hacen un “donoso y grande escrutinio” para ver qué obras merecen ser conservadas y cuáles deben ir a la hoguera. Este es un sibilino ejercicio de crítica literaria de su tiempo, en el que Cervantes demuestra que no quería tanto acabar con la novela de caballería como género como con la degeneración a la que había llegado; por eso salva la gran aventura del Amadís de Gaula y el Palmerín de Inglaterra, junto con diversos poemarios y a sí mismo, en 'La Galatea'. Lamentablemente hubo quien se tomó este episodio demasiado al pie de la letra, como recuerda el historiador Fernando Díaz-Plaja en su 'Anecdotario de la España franquista'. Tras la Guerra Civil se produjeron en España hogueras de tomos y tomos al más puro estilo inquisitorial. Sabino Arana, Rousseau, Marx, Voltaire, Freud y hasta periódicos como el izquierdista 'El Heraldo de Madrid' fueron pasto de las llamas. El secretario nacional de Educación, el falangista Antonio Luna, tuvo la osadía de compararse con los personajes cervantinos. Si el escritor levantara la cabeza...

Un pasaje al que se le ha dado muchas veces el valor que no tiene es la célebre: “Con la iglesia hemos topado, Sancho”. Esta cita se suele emplear para atacar las injerencias de la milenaria institución, cuando se interpone entre nosotros y nuestros deseos. Pero la verdad es que el caballero andante nunca quiso darle a su frase tanta seriedad: simplemente advirtió así a su escudero de que se habían dado de bruces contra el templo del Toboso. En otra ocasión la frase no se ha tergiversado, sino añadido: “Ladran, luego cabalgamos”. Igual que el archiconocido “Elemental, querido Watson”, es un invento de los lectores que nunca existió en el texto. Probablemente lo popularizase el escritor nicaragüense y padre del modernismo, Rubén Darío, que solía decir este improvisado refrán a quien lo importunaba, como recoge la necrológica que le hizo Nilo Fabra, hijo del fundador de la primera agencia de noticias española. Después, Ricardo León, en su popular novela 'Cristo en los infiernos', puso la frase en boca de Manuel Azaña, otros atribuyeron erróneamente la cita a Unamuno en su 'Vida de Don Quijote y Sancho'... y así continúa la confusión hasta hoy.

No siempre hay el tiempo, la energía y el glosario que hacen falta para enfrentarse a don Quijote en su idioma del Siglo de Oro. Pero no por eso hay que desanimarse: hay excelentes adaptaciones que verdaderamente resumen y no sólo arrancan páginas en el mercado, y magníficas adaptaciones para el cine, como 'El Caballero Don Quijote', de Manuel Gutiérrez Aragón (2002), que nos acerca a la segunda parte. Y para disfrutarlo en familia, que nunca falte la serie de dibujos animados que produjo Cruz Delgado en 1979, una maravilla con la que han crecido varias generaciones. Qué pena de archivo de RTVE, pudriéndose en las estanterías en lugar de estar en la red.
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MensajePublicado: Dom May 24, 2015 4:59 pm    Asunto: Responder citando

Buf parece que hay algun escritor trasnochado que esta en contra de la academia de la lengua, no?

No creo que se haya mutilado tanto el quijote (aunque aun no he podido ver la adaptacion para comprobarlo). De todas formas, la mayor queja parece haber quitado las historias adyacentes.... Deberían haberlas incluido juntas al final, como una especie de apendices, y asi la gente no se hubiera quejado tanto y no se hubiera perdido parte de la obra.

A mi lo de eliminarleas del texto principal me parece una buena idea, pero quitarlas del todo parece que resta algo a la obra completa en sí.

Pero vamos, si así lo pueden leer mejor en los institutos bienvenido sea
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MensajePublicado: Mie Jun 03, 2015 5:46 pm    Asunto: Responder citando

Andrés Trapiello: «Yo no pondría nunca 'El Quijote' en la escuela, sí les hablaría muchísimo a los niños de todo lo que representa»
Héctor J Porto - lavozdegalicia.es - 02/06/2015

El escritor leonés rejuvenece la magna obra de Cervantes traduciéndola al castellano actual, lo que no significa, advierte, que pretenda sustituir la novela verdadera sino que trata de ofrecer una herramienta para que el lector pueda finalmente acceder al texto original, que, sostiene, está escrito en un idioma que hoy solo entienden los eruditos cabalmente y, con mucho esfuerzo, personas de una determinada formación.

El escritor leonés afincado en Madrid Andrés Trapiello (Manzaneda de Torío, 1953) es una fiesta cervantina en sí mismo, una auténtica celebración del 2015 como año del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de 'El Quijote'. A su reciente conclusión de 'El final de Sancho Panza y otras suertes', novela con que Trapiello cerró su prolongación de 'El Quijote', suma la reedición de su biografía de Cervantes y, sobre todo, la llegada a las librerías de la primera traducción de 'El Quijote' al español actual, después de más de catorce años de callada labor.

Desde que publicó en 1993 'Las vidas de Miguel de Cervantes' (recientemente reeditada en Austral), llegaron '...Y Cervantes' (2005) y, sobre todo, 'Al morir don Quijote' (2004) y 'El final de Sancho Panza y otras suertes' (2014), las dos novelas con que osadamente prolongó la magna obra de Cervantes. Ahora desembarca en las librerías 'Don Quijote de la Mancha. Puesto en castellano actual íntegra y fielmente por Andrés Trapiello' (Destino). ¿Otra osadía? Pareciera que la vida de este leonés ha girado en torno al autor de 'El Quijote', pero él niega toda obcecación. «No ha sido la mía la vida de un estudioso o de algunos monolectores. 'El Quijote', y Cervantes, está incorporado a mi vida de un modo natural, como mi propia familia o mis hábitos principales. Es algo que ha estado presente en mi vida desde muy temprano. Pero, sobre todo, esto lo hago por gratitud, porque lo que Cervantes me ha dado es mucho: una manera de ver el mundo, una lengua y una actitud del hombre que está en la vida sin quejarse, cuya visión es jovial, alegre, pero también compasiva (y nunca autocompasiva)».

-Desde que publicó 'Las vidas de Miguel de Cervantes' (1993) su vida parece haber girado en torno al autor de 'El Quijote'. ¿Ha sido una obsesión para usted?
-No es que esté obsesionado por la figura de Cervantes o por 'El Quijote', sino que es algo que ha estado presente en mi vida desde muy temprano y por tanto es como alguien más de esa familia a la que yo he dedicado algunos momentos de mi vida con un poco más de intensidad. Cuando hice la biografía yo no sabía nada de Cervantes más allá de lo que un lector atento. Me tomé un año y pico. Había tenido un buen contrato (el de 'Las armas y las letras') y empleé ese dinero en estudiar y leer únicamente a Cervantes y sobre Cervantes. Me zambullí, me di ese regalo. Esa biografía se la habían encargado a otro, un escritor muy famoso. Rafael Borrás, entonces editor en Planeta, me propuso escribir tres biografías para una colección 'Yo, Miguel Ángel'; 'Yo, Anna Bolena'; 'Yo, Carlomagno'. Le dije que yo no era ese tipo de escritor. Le propuse tres protagonistas posibles: Stendhal, Galdós y Cervantes. Stendhal era una figura poco conocida en España, Galdós le conocían pero no lo respetaban mucho y la de Cervantes ya se la había dado a otra persona. Quedó ahí la cosa. Y al año me preguntó: "¿Estás todavía interesado en Cervantes?" El primer candidato no había podido con la encomienda. Y le dije que sí, que no me importaba ser segundo plato, pero que no haría un 'Yo, Miguel de Cervantes', porque resultaba grotesco, siendo yo escritor además. Aceptó y me regalé ese año. No es tanto una obsesión, sino un tributo a alguien que ha sido importante para mí, pero como lo han sido personas cercanas, o un amigo querido, mi propia mujer o mi familia.

-Hay algo más entonces de cómo se transmite Cervantes como persona a través de su literatura que del literato.
-Sí. A mí no me gusta mucho la literatura. Ni me gustan las cosas literarias. Ni soy nada mitómano. Todas esas cosas de la metaliteratura.

-No es usted un letraherido.
-No, para nada. Al contrario. La gente se escandaliza muchísimo, piensan que es una pose o una boutade cuando digo que no me gustan mucho los libros. Si yo pudiera evitar los libros los evitaría. Creo en lo que traen los libros. Pero en sí, como objetos, como piezas de culto... Un libro es una criatura viva y a mí sí me gustan las criaturas vivas. Me gusta la vida. Cuando la literatura está hecha de vida me parece muy bien, cuando la literatura está hecha de literatura solamente me aburre muchísimo. Lo que encuentro en Cervantes es que es una literatura que prácticamente ni es literatura. Por eso nos asombra 'El Quijote', porque a los dos minutos te olvidas de que eso es un libro y has entrado como don Quijote entraba en los libros de caballerías y se hacía creer que todo eso era verdad. Cervantes consigue el mismo milagro: nos hace entrar en 'El Quijote' (y en otras novelas) y nos hace creer que todo eso es verdad, que todo eso es la vida. Y de hecho es la vida, y eso sí que me gusta.

-¿Los logros de Cervantes no son tanto su literatura, su estilo, como lo que cambió el concepto de novela y su personaje?
-Esto del concepto de novela y el personaje es todo literatura, me da igual. Si Cervantes ha cambiado la novela, inauguró la novela, seguramente tiene importancia, pero como diría Unamuno son todo cosas de literatura. Por eso cuando él hace 'Vida de don Quijote y Sancho', llega al capítulo sexto de la primera parte, el escrutinio de la biblioteca, lo pasa y dice: yo de esto no comento nada, que son todo cosas de literatura, que me importan bien poco, porque la novela no va de literatura, la novela va de vida, del sueño de una persona y del deber de una persona para cambiar el mundo, y cómo su vocación va a cumplirla de una manera estricta, seria, se toma el trabajo de vivir, el trabajo de su destino concienzudamente. Eso es lo que a mí me gusta. Que cambie la novela, que haya metaliteratura. Lo hace solo justamente al servicio de la vida. Todo eso de la metaliteratura además también lo vivimos nosotros en la vida real. Todos los días vivimos cosas entre comillas "metaliterarias", desde el momento en que decimos "esto parece una novela", "esto no es real", "esto es más real que el arte", "la naturaleza ha sobrepasado cualquier posibilidad del arte", "el arte ha superado cualquier imaginación de la naturaleza"... Todo eso es metaliteratura y la vivimos de una manera natural, de una manera perfectamente interiorizada. Y en ese sentido está bien, pero cuando empieza a haber una cierta retórica académica sobre metaliteratura, ficciones, lo real, lo ficticio... me parecen unos rollos un poco bizantinos.

-Pero supongo que tendrá una buena biblioteca y la querrá como algo muy especial.
-Tengo una buena biblioteca, pero tengo una biblioteca de uso. Corre de ella una gran leyenda, excesiva para lo que es. Tengo una buena biblioteca porque compré, busqué muchos libros, ya que hace 40 años solo se podía leer en los libros viejos, no había nada reeditado de lo que me interesaba, yo me ocupé de buscar ese tipo de libros. No tengo una relación concupiscente, lasciva con la biblioteca. Los libros no me producen espasmos sexuales, no soy de los que abre el libro y empieza a oler las páginas del libro como si fuera lencería fina. No lo he hecho nunca.

-Se sentirá cómodo entonces con el libro electrónico.
-No, porque tengo una vista cansada y estoy saturado de mirar muchas horas la pantalla y, por tanto, prefiero el libro analógico. Pero no me opongo a ese libro electrónico. Me gusta levantar la vista. Hay una relación más espacial con el libro analógico que no se da con la pantalla. Se ha probado últimamente que el cerebro prefiere el analógico porque sitúa en las páginas, atrás, adelante, colocas... Las tres dimensiones. Lo que no tengo es esa relación concupiscente con los libros, que don Quijote tampoco tenía, con sus Amadises de Gaula y sus Palmerines de Inglaterra, para él no eran libros tampoco, eran trozos de vida, no son primeras ediciones, él no habla de los libros, habla de don Belianís, de Palmerín de Inglaterra, de sus caballeros, pero lo hace de una manera física, como si fueran reales.

-Ahora publica un «Quijote actualizado». ¿Qué persigue esta versión?
-Este es un proyecto de amor al libro que no paga nadie, realizado con discreción durante más de catorce años. Sé que hay un cierto sector remiso a actualizar 'El Quijote'. Y no son necesariamente lectores, ya que tiene muchos menos lectores de los que pensamos porque es un libro enormemente difícil. Se ha convertido en un clásico no solo porque no lo lea nadie sino también porque es muy difícil de leer.

-No es un español sencillo, como se dice.
-Era un español sencillísimo hace 400 años. Hoy es un español que solo lo entienden los eruditos cabalmente. Y con mucho esfuerzo lectores de una determinada formación, a los que no les importe en absoluto interrumpir la lectura cada dos líneas consultando una nota que no siempre está clara, o enfrentándose a un hipérbaton que hace cuatro siglos era normal y hoy encontramos extravagante. Eso hace que mucha gente no lo entienda. Y es absurdo que nosotros no pudiéramos hacer lo que todos los lectores del mundo: que leen en sus lenguas respectivas, cómodamente, 'El Quijote' porque está traducido al idioma que ellos hablan; la gente que traduce 'El Quijote' al alemán no lo traduce a un alemán del siglo XVI, lo traduce a un alemán del siglo XXI. Todos esos lectores lo leen cómodamente, excepto los españoles e hispanohablantes, que, por el hecho de serlo, se les obliga a leer 'El Quijote' en una lengua que ya ni hablamos y casi nadie entiende. Y no es que yo venga a sustituir con mi versión 'El Quijote' verdadero, ni muchísimo menos, al contrario, lo que estoy haciendo es una herramienta, una invitación para que la gente lea el original, que está lleno de matices que desgraciadamente se han ido en mi traducción. Aunque infinitamente menos que en otras prestigiosísimas traducciones al inglés, al francés o al alemán, porque nuestra lengua por fortuna está aún muy cerca de la de Cervantes. Esto era necesario. Hay mucha gente a la que le gusta 'El Quijote' o lo que le han contado de 'El Quijote'. Por suerte, en España, todo el mundo sabe quién es don Quijote y vagamente tiene una idea de lo que representa. Y eso ha calado muy hondo en la naturaleza del español. En España no hay nadie que no se sienta un poco quijote. Y es una relación admirativa en el fondo, que empatiza muy con don Quijote, y con Sancho, y sobre todo con Cervantes. Y siendo así es una lástima que no se pudiera leer porque es un libro inaccesible para la inmensa mayoría de los españoles. Hay gente que inmediatamente ha empezado a salir diciendo qué barbaridad, qué escándalo, qué pedantería, qué pretenciosidad... Ha habido uno de esos, que se cree muy original en lo que dice, que hace poco en un periódico de Castilla y León salió diciendo que este libro era un insulto para todos los lectores de 'El Quijote'. ¿Insulto, por qué? Acaban de traducir al francés actual a Montaigne, que es el equivalente a nuestro Cervantes en Francia, porque tenían el mismo problema que nosotros. A Shakespeare lo tradujeron hace dos años al inglés actual porque les pasa lo mismo. Es una cosa bastante natural. Y por supuesto yo creo que mucha gente lo agradecerá y mucha gente se animará después a leer el original. Y en un tiempo no muy lejano a lo mejor veamos una edición, como los clásicos, con la versión original a un lado y la mía al otro. Para que la gente compare y pueda disfrutar de las dos cosas.

-No es entonces un asunto literario.
-Este es un problema que excede lo literario, porque 'El Quijote' no es un problema literario sino de instrucción pública, un problema que debería estar resuelto en colegios y escuelas, en las casas de la gente. Porque lo que ha cristalizado en 'El Quijote', como decía Azaña, es el carácter nacional del español, es decir, lo que seamos: lo que somos no está mejor expresado en ningún otro libro. Y los valores que representa el libro son los valores más nobles, la nobleza, el desinterés, el estar con los débiles siempre, con razón o sin ella. Ese desprendimiento es una lección que ha caracterizado durante siglos, incluso a ojos de los extranjeros, el ser español, ese fondo de hidalguía, ese fondo de orgullo y de independencia y de libertad. No es cosa exclusiva de los españoles, por supuesto, hay nobleza, lealtad y valentía en muchas partes. Pero se diría que en España ese ideal caló en todas las clases sociales, desde el mendigo hasta el rey, y esa idea, a veces demasiado generosa con nosotros, han tenido fuera. Y digo demasiado generosa, porque ya quisiéramos los españoles estar a la altura no ya de don Quijote, sino de Cervantes. Eso excede la literatura.

-¿Quiere llevarlo a la escuela, como se quiso hacer en el siglo XIX, aunque por distintos motivos?
-En la escuela por fin lo entenderán, no solamente los niños sino también los profesores, que tenían que dárselo muy mascado a los niños y a veces eso es muy pesado. Eso será ahora más sencillo. La dificultad de la lengua era tanta en 'El Quijote' que ya no llegaba uno con aliento suficiente para ocuparse del fondo. Así, hemos dejado 'El Quijote' como una especie de sonajero majestuoso, como una catedral de palabras realmente suntuosas, que al final nos impedía llegar a lo que de verdad importaba, al meollo del asunto. Las palabras de 'El Quijote' se han ido alejando tanto del fondo que nos resultaba difícil llegar a él. Si 'El Quijote' caló tan hondo en su día era porque era un libro hablado, que utilizaba el lenguaje que entonces hablaba la gente, pero hoy la gente ya no habla así. 'El Quijote' es un libro hablado más que un libro escrito, y el habla es lo primero que se marchita. El habla, los refranes, las expresiones, los giros, las interjecciones... Todo eso es de una enorme mutabilidad, y ese es el principal escollo que yo he tenido que librar en mi traducción: el deslizamiento del significado de muchísimas palabras. Por ejemplo, la palabra "discreto", que nunca es "discreto" en 'El Quijote', sino "sagaz, inteligente, listo, prudente, perspicaz, comedido, cortés". Y como "discreto" hay cientos de palabras que se han deslizado hacia otros significados. Y la gente cree entender la palabra "discreto", pero... El profesor, el colegio español, podrá pensar en el fondo de lo que se dice porque dará menos importancia a la forma en que está dicho, aun siendo muy importante. Las palabras ya no serán una traba para llegar al fondo.

-Y la forma, en su complejidad, dejará de actuar como inhibidor de lectura.
-Pero es que la gente además miente con 'El Quijote'. Todo el mundo dice "yo lo leí en el colegio". En el colegio te habrán leído algunos capítulos y te habrán contado el libro, porque es verdad que en España se habla muchísimo de 'El Quijote'. Pero no han leído 'El Quijote'. Todos los que lo dicen, o bien mienten o bien recuerdan lo que no sucedió, porque la gente a base de repetirlo acaba creyendo que leyó 'El Quijote'. También está el que te dice «yo lo he leído a trozos», y ha leído seis trozos y no ha podido con más. Y es natural, yo no les culpabilizo. Es un libro difícil. ¿Sabe cuántas notas tiene la edición de bolsillo de Francisco Rico, por lo demás admirable, porque sin ellas sería incomprensible? Cinco mil quinientas cincuenta y dos notas, que el lector de esa novela ha de leerse si quiere comprenderla. A mí me ha costado 14 años traducirlo no porque sea largo, sino porque a un español contemporáneo le presenta muchísimas dificultades.

-En los años 20, cuando se quiso llevar por ley 'El Quijote' a las escuelas, Ortega y Gasset se opuso porque entendía que su lectura era desmotivadora para el niño. ¿No es un libro edificante?
-Entiendo a Ortega. No es edificante en el sentido que él daba a esa palabra, pero sí ejemplar. La mentalidad de don Quijote no es exactamente la de un héroe para el niño. Es un hombre al que todo le sale mal, al que todas las empresas en que se embarca terminan con palos y vejando al héroe, y además es un libro que está lleno de unos matices que quizá no son lo más apropiado para un niño. Entiendo a Ortega. Yo no pondría nunca 'El Quijote' en la escuela. Sí les hablaría muchísimo a los niños de 'El Quijote', de todo lo que representa. Creo además que afortunadamente se ha hecho, a través de películas, de dibujos animados... Pero desde el mensaje, como lo expresa Cervantes, a veces es un libro terrible. Todo ese episodio larguísimo y tristísimo de los duques, de cómo se ensañan con él, la crueldad gratuita... Creo que era Nabokov quien decía que no acababa de entender lo enormemente cruel que era todo el mundo con don Quijote. Y eso no es motivo de risa, y quizá un niño todavía no percibe ese tipo de matices, sobre todo porque un niño encuentra natural destripar a un gato, cortarle el rabo a una lagartija, meterse con el niño gordo de su clase... El niño está en un momento en que le parece que está bien tirarle piedras a un loco. Ese es el niño.

-Quizá el humor melancólico tampoco ayuda al niño.
-Sí. Don Quijote es un hombre melancólico grave, aunque es un hombre que ríe muchas veces en el libro. Habría que contabilizar, y son muchísimas, las veces en que aparece riéndose, y de muy buena gana, con Sancho. Se ríe muchísimo con él. Llorar, llora Sancho; don Quijote nunca. Si tuviera tiempo haría un pequeño ensayo que se titulara 'El reír de don Quijote'. Se ríe muy a menudo. Es un hombre que tiene mucha ironía y tiene muchas ganas de reírse y se lo pasa muy bien. Pero en el fondo, sí, todo está bastante melancolizado. La melancolía no tiene nada que ver con la tristeza. Se puede ser melancólico y jovial.

-¿Y qué diferencia su versión de la adaptación escolar que hicieron la RAE y Arturo Pérez-Reverte?
-Las adaptaciones escolares son muy antiguas. Yo, mi primer 'Quijote', mi primer libro, comprado con mi propio dinero, fue un libro de la editorial Edelvives que era más o menos esto que ha presentado Pérez-Reverte. Gómez de la Serna, en los años cuarenta, en Argentina, publicó una antología de 'El Quijote' muy poco conocida porque apenas ha circulado en España. Pero ya él hizo lo que Reverte, que lo que propone es quitar del libro aquellas partes que a su entender estaban fuera de la trama. Pero, ¿qué es la trama? Es muy difícil decirlo. Está claro que 'El curioso impertinente' y 'El cautivo' son dos novelas que están un poco embuchadas en la primera parte, fuera de lugar. Pero hay otras muchas que se han ido que a lo mejor no tendrían que haberse quitado. Lo que no había hecho ninguna de estas adaptaciones, ni las pensadas para los colegios, es traducir esto al castellano actual: cortan y pegan, pero el lenguaje de Cervantes sigue en ellas tal cual. Esto, para el niño, para el joven, no resta dificultad, antes no entendía mil páginas y ahora no entiende quinientas. La comprensión de lectura es la misma. Yo creo que siempre se van a hacer antologías como la de Pérez-Reverte y es bueno que así sea. No sé cómo será el resultado porque todavía no lo he visto, pero creo que todo lo que se haga por 'El Quijote' está bien. Nadie ha leído todos los poemas de Quevedo y está bien que venga un señor y nos ofrezca una antología de Quevedo. Esta novela de Pérez-Reverte ni la de Edelvives ni ninguna otra pretenden sustituir la original. Ni muchísimo menos. Y la mía lo mismo. Yo no trato de suplantar 'El Quijote' verdadero. Es solo una más de las versiones, como hay una versión de la 'Ilíada' en verso y otra en prosa, otra en una prosa más literaria, otra en una prosa más técnica, y todas conviven y la 'Ilíada' sigue siendo una: un libro que menos del 0,001% de los españoles pueden leer en su lengua original y sin embargo es un libro fundamental para muchísimos lectores que lo han leído en castellano, como un libro castellano más.
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MensajePublicado: Mie Jun 24, 2015 4:28 pm    Asunto: Responder citando

Completamente Quijote
Gonzalo Núñez - larazon.es - 24/06/2015

Quizás el secreto de la popularidad de 'El Qujote' resida antes, un poco antes, de aquel mítico «En un lugar de la Mancha». Unas páginas atrás: en el prólogo, en aquella voz confidencial y cercana que nos interpela sin ampulosidades ni presentaciones, como entre compadres frente a un vaso de vino: «Desocupado lector»... Es esa oralidad en la que no caben afectación ni retórica, junto con la apabullante verdad de sus personajes –arquetipos primero satirizados y luego humanizados por la bondad intuitiva o la inteligencia emocional de Miguel de Cervantes–, la que hace que cuatro siglos después (410 años, para ser exactos) Don Quijote y Sancho Panza sigan despertando nuestro interés, nuestra ternura y nuestro compromiso intergeneracional con esta historia «monda y desnuda» que define por sí sola buena parte del imaginario de Occidente y, desde luego, representa a España en un modo tal que no hay campaña de imagen que pudiera soñar cosa igual.

Para que ese testigo cultural de excepción pasase de mano en mano en la mejor disposición bibliográfica, en 1912 un Real Decreto dispuso la edición de dos versiones de la Real Academia Española –una popular y otra crítica– de la inmortal obra de Cervantes. Aquel libramiento quedó arrinconado. Y no fue hasta 2014 que la versión popular, a cargo del académico Arturo Pérez-Reverte, vio la luz. Ayer, con la presentación de 'El Quijote' en edición crítica, bajo la dirección del filólogo y académico Francisco Rico, se dio por finalizado el encargo. «Nos hemos tomado un poco de tiempo», ironizaba el director de la RAE, Darío Villanueva, durante la solemne presentación de los dos volúmenes (1.644 y 1.668 páginas, respectivamente) que marcan un hito en la historia bibliográfica de las andanzas del ingenioso hidalgo.

La publicación es la espina dorsal de la Biblioteca Clásica de la Academia, un corpus de 111 obras canónicas de nuestra lengua que van desde 'El cantar de Mio Cid' a 'Los pazos de Ulloa', de Emilia Pardo Bazán, del que ya se han editado casi 30 volúmenes. En el centro (o, mejor, en el corazón) de este compendio se sitúa la obra completa de Cervantes y, en especial, su 'Quijote'. Y todo ello en el año en que se cumplen cuatro siglos de la publicación del segundo tomo de las aventuras del hidalgo, y a escasos meses de que arranquen las conmemoraciones por los 400 años de la muerte del escritor. Cerca de un centenar de especialistas han trabajado en una edición que toma como referencia la ya impresa a cargo del Instituto Cervantes en 1998. Además del primer volumen, que recoge la obra en sí, pulida de erratas e imprecisiones derivadas del trabajo de los cajistas que han resistido hasta nuestros días, el segundo tomo presenta una ingente cantidad de información complementaria, con textos, de entre otros, escritores como Javier Cercas, Roger Chartier, Alberto Manguel, Javier Marías, Claudio Guillén y Martín Rico. «Es una edición realmente monumental –destacó Villanueva–. Era hora de dar el do de pecho con 'El Quijote' para comprender hasta en los mínimos detalles una novela que es la más importante de la historia». Para Santiago Muñoz Machado, secretario de la RAE, se trata de un «'Quijote' enciclopédico» debido a la ingente cantidad de claves para entenderlo: desde acercamientos históricos y geográficos a precisiones bibliográficas y tópicas. Aparato crítico, apéndices, ilustraciones... Y una edición cuidada y actual a cargo de Espasa y Círculo de Lectores, que, como en todas las obras de la Biblioteca Clásica, cuenta con el patrocinio de la Obra Social La Caixa. «Posiblemente se trata de la edición más completa jamás publicada», valoró ayer Jaume Giró, director general de la Fundación La Caixa.

Sobre la académica Soledad Puértolas recayó el encargo de hacer una presentación más emocional, literaria, de esta obra inmortal que «no deja de ser nunca nueva y resiste a todas las traducciones y a todas las versiones», un libro que «se enriquece cada vez que un nuevo lector se pierde en él, porque ellos, los lectores, son los encargados de renovar el rito». Para Puértolas, «la constante novedad de 'El Quijote' es que siempre es Cervantes el que reparte la baraja». Y lo hace en el castellano más llano y expresivo que pudiera darse en una época en que triunfaban en Madrid y Sevilla, principalmente, los maestros del conceptismo y el culteranismo, duchos en el arte de desdoblar el sentido de las palabras o extraer de su musicalidad su sola razón de ser. En cambio, «'El Quijote' no está tanto escrito como dicho», en palabras de Francisco Rico. Y es ese «tono familiar, de orador» (Santiago Muñoz dixit) el que le confiere el carácter imperecedero que han alabado los más grandes escritores de todos los tiempos: de Borges a Günter Grass, de Dostoievsky a Gogol.

El romance de Cervantes con el público (desde el más autorizado al mero lector «amateur») arranca en 1605. Entre 1.500 y 1.700 ejemplares salieron de la imprenta de Juan de la Cuesta, en la calle Atocha de Madrid, para conquistar de plano el favor de los lectores. Cientos, miles de ediciones después, la Real Academia vuelve sobre esta obra fundacional. «Cualquier 'Quijote' es bueno para apreciar la grandeza de esta obra e incluso la primera, que es la peor versión, plagada de erratas y morcillas, vale la pena», aseguró Francisco Rico para, a renglón seguido, apostillar con merecido orgullo: «Y si la peor es la primera, la mejor es la última». Vale.
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MensajePublicado: Lun Jun 29, 2015 11:30 am    Asunto: Responder citando

El Quijote digerido
Vicente Alberto Serrano - eldigitaldemadrid.es - 29/06/2015

“'El Quijote' es un libro contingente. Puedo premeditar su escritura, puedo escribirlo, sin incurrir en una tautología”. En 'Ficciones' (Alianza Ed.) Jorge Luis Borges recoge el cuento 'Pierre Menard, autor del Quijote'. Apenas requiere siete páginas para trazar los logros de este oscuro escritor simbolista francés, nacido en Nimes, devoto de Edgar Allan Poe, cuyo mayor –a la vez que efímero– éxito, fue escribir en los inicios del siglo veinte, algunos capítulos de la primera parte de Don Quijote. El noveno, parte del vigésimo segundo y el trigésimo octavo, aquel que trata de las armas y las letras, mientras que en los dos anteriores se relata el contenido de los misteriosos cartapacios del historiador arábigo Cide Hamete Benengeli, hallados casualmente en el Alcaná de Toledo. Los capítulos –a modo de palimpsesto– son idénticos a los escritos originalmente por Cervantes; en cada palabra, frase y signo de puntuación. Con toda probabilidad Borges quiso homenajear con esta parábola al lector compulsivo. Al tiempo que homenajearse a sí mismo. Evocando ese lector lúdico, pero a la vez exigente, que frente a un texto, se sumerge en él para intentar asimilarlo, de tal modo que irremediablemente termina por apropiárselo.

Cuando arranca el siglo XX, en un país como el nuestro, con aquellos altos índices de analfabetismo, a los gobernantes le descubrieron que estaba a punto de cumplirse el tercer centenario de la publicación de la primera parte de 'El Quijote'. Deciden entonces prestar toda su protección y apoyo a la Junta Organizadora de los fastos. Imaginaban que aquella fecha podría dar lustre a la cultura, tal y como ellos la entendían. Por su parte, profesores y maestros, enardecidos, propusieron hacer de 'Don Quijote' texto obligatorio en colegios y escuelas. Quisieron imaginar que la letra con sangre o a golpe de decreto, entra. En 1912 una Real Orden impone a los maestros nacionales que todos los días se dedique un tiempo razonable a leer y explicar brevemente trozos de las obras cervantinas. Ocho años más tarde, cuando ya habían pasado también –aunque con algo menos de pompa y ceremonia– los aniversarios de la publicación de la segunda parte del libro (1915) y de la muerte de su autor (1916), se firma en marzo de 1920 otro Real Decreto que impone la obligatoriedad de la lectura de 'El Quijote' en todas las escuelas nacionales del territorio español. Desconozco si aquella obsesión gubernamental consiguió hacer a los niños de su tiempo más amantes de la lectura y devotos cervantistas. Desconozco también si sus padres lograron desmenuzar una docena de páginas, más allá de los grabados, de aquellas ediciones fastuosas en todos los formatos y condiciones de pago que proliferaron durante décadas para dignificar mansiones de pudientes iletrados. Lo que sí sé es que –muchos años después– en el colegio de los Maristas consiguieron que detestásemos la novela de Cervantes como lectura obligada de nuestra infancia. A las puertas del bachillerato, durante el Ingreso. En el aula, todos de pie alrededor de los pupitres, con la edición abreviada de Edelvives en las manos y turnándonos en la lectura en voz alta de un párrafo cada uno. Se producía entonces una secuencia tan deshilachada de la narración, que difícilmente alcanzábamos a entender qué ocurría en aquel lugar de La Mancha, a pesar de molinos, rucios, malandrines, yelmos y patéticas peripecias de un triste héroe que siempre terminaba derrotado. Con tan equívoco sistema pedagógico los Maristas no lograron esquilmar sin embargo nuestra inicial pasión por la lectura, pero sí consiguieron que durante la adolescencia le diésemos la espalda a un 'Quijote' que nos parecía oscuro, áspero y recio frente a las despejadas novelas de Salgari o Julio Verne.

La historia, entre algunos de sus defectos, tiene la manía de repetirse. Un siglo después volvieron las conmemoraciones. Se cumplía el cuarto centenario de la genial novela. Con un país de economía boyante y teóricamente cultivado, Cervantes daba para mucho. Así lo hicieron notar Gobierno, Comunidades, Diputaciones, todo tipo de instituciones y hasta el ayuntamiento del pueblo más pequeño. Hace diez años ya de aquel evento que dejó a la población empachada de cervantismo. Hoy, no tan boyantes económicamente, surge la duda de si aquella desmedida saturación de fastos, consiguió al menos unos pocos lectores capaces de descubrir que este año se cumplen cuatrocientos de la publicación de la segunda parte de 'El Quijote'. Tal vez ahítos, el dato está pasando casi desapercibido. Seguramente porque todas las instituciones arriba citadas están reservando sus fuerzas para el año que viene. Un pueblo como el nuestro, tan amante de la necrofilia, prefiere celebrar más la muerte del autor que su obra. Sobre todo ahora, cuando algunos de sus dudosos restos, tras una lápida flamante, han pasado a formar parte de los circuitos turísticos.

En 1614 apareció una falsa segunda parte de 'Don Quijote', a la que respondió Cervantes con la verdadera en 1615. Cuatrocientos años después han aparecido nuevos Pierre Menard. Esta vez no como un guiño borgiano de invitación al sentido lúdico de la lectura. Ahora se trata más bien del atrevimiento de ciertos autores, que pretende reconducirnos por la lectura fácil, ya que dudando de nuestra capacidad, nos ofrecen unos 'Quijotes' digeridos. Arturo Pérez-Reverte, que se considera asimismo especialista en el Siglo de Oro, tal vez a causa de las mil batallas libradas en los folletones de Alatriste, ha publicado “su” 'Quijote', avalado por la Real Academia Española. Afirma que, con el objeto de facilitar su lectura y conocer la trama principal de la novela cervantina, ha cercenado de aquella todo tipo de obstáculo y disgresión que pudiera ofrecer alguna dificultad. Un planteamiento que evoca los libros, primorosamente encuadernados, que en los años sesenta ofrecía la editorial de Selecciones del Reader's Digest, capaz de sintetizar en poco más de doscientas páginas, 'Guerra y paz', 'Los hermanos Karamazov' y 'La madre', para que sus lectores conocieran y entendieran a la perfección los argumentos novelísticos de los maestros rusos.

Andrés Trapiello publicó en 1993 'Las vidas de Miguel de Cervantes' (Ed. Planeta), una didáctica y sencilla biografía que tal vez le motivara para escribir, diez años más tarde, 'Al morir don Quijote' (Ed. Destino), supuesta y arriesgada continuación que albergaba más aliento galdosiano que cervantino (sin menosprecio de don Benito). En estos días acaba de publicar “su” 'Quijote', que firma sin ningún pudor en la cubierta, junto al nombre de Miguel de Cervantes; puesto en castellano actual íntegra y fielmente (Ed. Destino). En su presentación afirmaba rotundamente que: “La dificultad que tiene 'El Quijote' es que parece que lo entendemos todo, pero nadie entiende nada”. Al parecer no lo entendieron Diego Clemencín, Luis Astrana Marín, Francisco Rodríguez Marín, Martín de Riquer, Torrente Ballester, Francisco Rico, Florencio Sevilla, Antonio Rey Hazas, Luis Andrés Murillo... y todos y cada uno de aquellos que con sus eruditos ensayos y ediciones anotadas, contribuyeron a que disfrutásemos de la potencia narrativa de don Miguel de Cervantes, respetando fielmente su escritura.

Hace pocas semanas, un profesor de instituto, con treinta y cinco años de experiencia, escribía una indignada Carta al Director de un diario nacional. Cuestionaba en qué momento un joven tiene que leer 'El Quijote' entero, como en qué momento tiene que saber ecuaciones de segundo grado. “No creo que los alumnos lo lean más ni mejor por estar puesto en léxico moderno”, y afirma más adelante: “...'El Quijote' es intraducible al español, porqué está en español, pero tiene el profesor el papel clave de orientar a los alumnos en un camino que él conoce”. Unas afirmaciones que se hacen extensibles a todo aquel que tiene la suerte de enfrentarse por primera vez con 'El Quijote' genuino.
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MensajePublicado: Lun Sep 21, 2015 1:36 pm    Asunto: Responder citando

Centenario de 'El Quijote': Trapiello vs Pérez-Reverte
Xosé Antonio López Silva - revistavisperas.com - 21/09/2015

Si obviamos el ridículo de Ana Botella respecto al hallazgo de los huesos de Cervantes, la RAE ha sido la plena encargada de asumir los fastos del cuatrocientos aniversario de la publicación de la segunda parte de 'El Quijote', que apareció impreso en 1615. Poco después moriría Cervantes, acontecimiento que se conmemorará en el 2016 y que coincidirá con el Día del Libro y la entrega del homónimo premio.

Sin lugar a dudas, como institución, la RAE tenía y continúa teniendo el deber de rendir homenaje a quien sin lugar a dudas es desde la fundación de la entidad, el autor canónico por antonomasia de la Literatura española. Con motivo de la conmemoración del aniversario de la primera parte del 'Don Quijote de la Mancha', en 2005 los logros fueron notables, junto con la colaboración del entonces aún boyante Instituto Cervantes, tanto en ediciones varias como en audiolibros de calidad excelente. En buena parte, el trabajo editorial fue realizado precisamente por uno de los más importantes cervantistas internacionales, el académico y catedrático de Literaturas Hispánicas Medievales en la Universidad Autónoma de Barcelona Francisco Rico, quien ha puesto al día con nuevas notas y aportaciones bibliográficas su edición del 2004 de 'El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha', ahora editado por Espasa y Círculo de Lectores con el apoyo de la Fundación La Caixa. Al igual que ocurre con el diccionario de la RAE, la revisada edición de Francisco Rico se convierte en un desiderátum hecho realidad y por lo tanto, en el texto de referencia para quien desee acercarse filológica y rigurosamente al texto cervantino. En sí mismo, es un texto en el que se percibe la puesta en práctica de una ejemplar técnica filológica aplicada a la ecdótica y edición de una obra con muchos más problemas de los que parece, y que el profesor Rico se ha encargado ya desde hace años de analizar y contextualizar tanto desde el punto de vista filológico y editorial como desde el contexto literario de la creación de la obra y su estructura y semántica internas. Su aportación en este centenario no se ha reducido a la actualización académica de la obra, sino que el profesor Rico también ha realizado el papel de coordinador en la inclusión de un volumen anexo de comentarios a cada capítulo de 'El Quijote', muchos de ellos redactados por académicos de tan honorable institución. En general, son artículos de relevancia que traslucen la experiencia de cada participante frente a un texto como el de Cervantes. La calidad de dichos ensayos, por supuesto, es variada, pero el buen hacer del profesor Rico consigue que en mayor o menor medida todos hayan pasado por el necesario tamiz de la rigurosidad y cuando menos, de una visión original que termine por suscitar un debate interpretativo de gran interés para ciertos episodios de la novela.

Menos acierto, sin embargo, ha conseguido la propia RAE con la edición publicada por Santillana que pretendía cumplir el mandato académico de 1912 de llevar a cabo un 'Quijote' “popular y escolar”. Aunque el optimista prólogo del presidente de la Institución, el profesor Darío Villanueva, hace constar que se ha logrado tal pretensión, lamentamos tener que poner en duda sus palabras. La edición publicada por Santillana, y encargada a un periodista y escritor como Arturo Pérez-Reverte, no es en absoluto ni popular ni escolar. A pesar de acogerse al parapeto de la didáctica para la metodología de su trabajo, didáctica es precisamente lo que falta en el resultado final. Tampoco puede hablarse de un excesivo rigor filológico en su edición. Podríamos definir el libro, dada la personalidad de su editor, como un 'Quijote' que ha sufrido los embates de un maestro de esgrima, puesto que, como bien se aclara en la introducción, se ha cortado todo aquello considerado sobrante en el texto y que, según Pérez-Reverte, lastra el seguimiento y desarrollo continuo de la trama. De por sí, a cualquier filólogo mínimamente formado esto ya le plantea estupefacción y abiertas dudas. En primer lugar, 'El Quijote' es como es y ofrecer una edición cortada es ofrecer un 'Quijote' diferente. Además, Pérez-Reverte no se preocupa de señalar qué episodios son los que él considera “sobrantes”, que en general, obviamente, se refieren a las historias cortas o casi novelas ejemplares incluidas en la Primera y en la Segunda parte del libro. No parece de recibo, además, calificar de didáctica una edición incompleta que además de no señalar los fragmentos omitidos no marca tampoco las inclusiones textuales del propio Reverte, que él mismo define como “la limpieza de los puntos de sutura de los párrafos eliminados” (Prólogo, p. 1). En edición filológica existen formas convencionales para marcar añadidos textuales, como los corchetes, modificaciones editoriales, y también las supresiones de fragmentos. Se esperaría, además, como buena edición didáctica, que permitiese el uso de esos fragmentos cortados con la inclusión final de dichos textos para que el profesor pudiera servirse de ellos como considerase oportuno. Es lo mínimo que se esperaría de una edición que parece oponer el concepto de didáctica al de rigor. Eso la hace parecer realizada, cuando menos, a toda prisa o sin criterios filológicos abiertamente expuestos y discutidos. Teniendo en cuenta la cantidad de filólogos que ocupan los sillones de la RAE, y además, la presencia de un cervantista como el profesor Rico, sorprende todavía más que haya pasado todas las cribas una edición sorprendentemente floja que resulta, desde luego, un desdoro para la RAE.

Aunque es una opinión muy discutible, y somos conscientes de ello, insistimos en que una edición de estilo didáctico no puede alterar la estructura de una obra literaria, sobre todo en una parte que juega un papel más importante del que se cree, como es el de la inclusión por parte de Cervantes de relatos y novelas cortas que parecen no tener nada que ver con la trama, pero que con posterioridad, como sabe cualquier filólogo hispánico y cualquier lector avezado, van produciendo un juego de imbricaciones, paralelismos y antítesis tan complejo como sugerente dentro del propio libro. Privar al lector de eso significa privarlo de una práctica habitual en la literatura del Renacimiento y Barroco que puede y debe ser explicada, y más todavía porque 'El Quijote' renueva su función semántica dentro del relato. La inclusión de relatos dentro del relato conforma una estructura de cajas rusas que, por cierto, tiene muchas similitudes con los juegos acerca de los narradores, que siendo abiertamente más complejos, al menos Pérez-Reverte no se ha atrevido a tocar. Pero es que además, esta serie de relatos “independientes” incluídos en el conjunto de la trama, muestran, entre otras muchas cosas, la necesidad constante que todos los personajes tienen de la ficción, o de ficcionalizar sus vidas siguiendo estructuras conocidas por el público oyente y lector. Don Quijote es el extremo de este rasgo y el único cuya ficción se desarrolla al mismo tiempo que la trama. También, obviamente, es quien lleva esa necesidad de ficción, de narratividad de su existencia hasta una locura que lo hace incapaz de saber dónde acaba la vida y dónde comienza la literatura, algo que queda todavía más claro cuando en su lecho de muerte Sancho le pide que se recupere para hacer vida y novela pastoril de amores aprovechando la llegada del verano. Además, tampoco conviene olvidar que sobre todo la segunda parte de 'El Quijote' se dan episodios que en afán o no burlesco, convierten la propia realidad en literatura, como la entrada en escena de los Duques, y el suceso final de la derrota de Don Quijote por el bachiller Sansón Carrasco en un contexto realista, pero tomado directamente de la ficción caballeresca. Las cosas, en 'El Quijote', no son nada fáciles y menos, para un cortar y pegar como si se tratase de un artículo periodístico largo.

Hay más aspectos llamativos de la edición de Pérez-Reverte: el escritor de Cartagena presenta, además, un texto íntegro sin apenas notas (se nos informa de que sólo existe una en todo el conjunto en la página 2 del Prólogo) y que carece de información filológica o aclaratoria de ningún tipo, a no ser “algunos términos quizá confusos para un lector convencional y cuyo significado no puede deducirse con facilidad del contexto”, tomados de la edición de Rico de 2004 y del 'Vocabulario del Quijote' (1957) de Carlos Fernández Gómez (Prologo, p. 2). Llama más la atención esto cuando modifica así la edición de 1780 de Ybarra, sin ofrecer explicación para tomarla como referencia, cuando la RAE cuenta con textos mucho más adecuados filológicamente, como demuestra desde luego su alusión a la edición del profesor Rico de 2004. Aún hay más, lamentablemente: la incomprensión ante el texto para un lector joven se manifiesta desde las primeras líneas, cuando los alumnos se ven obligados a enfrentarse a los capítulos sin conocer el contexto histórico, social y cultural de fines del XVI y principios del XVII español. Sirva de ejemplo que en las primeras líneas del capítulo I del Volumen I, cuando se asegura que las más de las noches nuestro hidalgo cenaba salpicón, la mayor parte de mis alumnos consideraban que Don Alonso Quijano cenaba el típico salpicón de marisco, algo que consideraban no sólo normal, sino propio de un hidalgo, por más que fuera un noble venido a menos. Es sólo un ejemplo de los muchos que hay en relación a vocabulario, refranes, dichos, alusiones clásicas, literarias e históricas, y otros aspectos lingüísticos y contextuales variados que son fundamentales de explicar en cualquier edición que quiera denominarse didáctica.

Cervantes parece estar condenado a tener la misma mala fortuna en algunas de sus publicaciones que tuvo en buena parte de su existencia, como bien muestra la breve pero amena biografía llevada a cabo por Jorge García López en su 'Cervantes, la figura en el tapiz' (Pasado & Presente, 2015). En ella deshace tópicos mantenidos y mentados que lamentablemente habrán de continuar apareciendo todavía en muchos de sus datos biográficos, pero que merece tener en cuenta como complemento necesario para un trabajo verdaderamente didáctico sobre quién fue el autor de 'El Quijote' y las circunstancias que rodearon la creación de esta obra. Nos interesa destacar la amenidad del libro, y a pesar de todo, el hecho de que, como en todas las biografías donde la abundancia documental es relativamente escasa, Jorge García López se vea también obligado a recurrir a hipótesis de difícil contraste pero gran interés y muy sugerentes.

En cualquier caso, insistimos en que esta biografía resulta, en el contexto de este centenario, muy útil y sirve además para reivindicar la unión entre análisis biográfico y textual, un método más propio del siglo XX, pero que en el caso de Cervantes ha ofrecido espléndidos resultados en textos todavía útiles como los de Unamuno, Madariaga, o Martín de Riquer, sin contar con análisis más controvertidos como los de de Vladimir Nabokov, quien aún se encuentra en bastantes sentidos muy necesitado de reinvindicación como crítico literario. Sería de mucho interés que aprovechando el bienio cervantino se recuperaran estas y otras interpretaciones sobre 'El Quijote' y Cervantes, desde los contextos más académicos hasta los más institucionales, como la serie de discursos sobre Cervantes enmarcados en la entrega de los premios del mismo nombre.

Sin embargo, el segundo broche de oro de esta serie de publicaciones vinculadas al cuadringentésimo aniversario de la segunda parte de 'El Quijote', nos lo ofrece el trabajo privado, fuera de los ámbitos institucionales propiamente dichos, que ha llevado a cabo durante catorce años la pluma del conocido novelista y experto en Cervantes Andrés Trapiello, quien ya en 1993 había publicado un ensayo tan magnífico como 'Las venidas de Miguel de Cervantes', y que el pasado 2014 daba a la imprenta 'El final de Sancho Panza y otras suertes', relato que aúna desde la ficción un fino análisis del texto cervantino, independiente y en cierta medida complementario de su excelente 'Al morir Don Quijote', que obtuvo el Premio Fundación José Manuel Lara en 2005.

Andres Trapiello, decíamos, acaba de presentar una traducción -que no versión- al castellano actual de la novela cervantina. El resultado es excelente desde cualquier punto de vista y muestra un hecho clave y casi perogrullesco: 'El Quijote' es un libro difícil y más en los tiempos que corren. Eso no significa que su adaptación suponga una simplificación narrativa general. Al contrario: Trapiello deja muy claro la necesidad de respetar el castellano y el nivel lingüístico en que se mueven los personajes y sus contextos, pero con el objetivo de que la obra gane lectores que luego puedan acercarse con mayor facilidad al original, y al tiempo, que dichos lectores sean conscientes del carácter natural con que se leía y disfrutaba la obra cuando fue publicada, algo que hemos perdido a cuatrocientos años de distancia y evolución de la lengua española.

La clave, nos guste o no, es que a cada año que pasa 'El Quijote' se aleja cada vez más de las nuevas generaciones y de una España donde la lectura es relativamente un hecho marginal, y la de los clásicos más todavía. El hecho de poseer ediciones comentadas de calidad más que alta reclamaba también justo lo contrario: una obra que sin dejar de lado la rigurosidad, pudiese llegar al gran público. Así se ha logrado con la traducción castellana de Trapiello, que permite, como en otros países europeos con sus escritores de referencia, una comprensión al castellano actual que ofrece un pleno entendimiento -y disfrute- del texto y de su contexto lingüístico, realizada, además, con un escrupuloso respeto editorial, en ese caso, tomando como base el texto del profesor Rico, algo que en mucha menor medida, en ese casi centenar de palabras que menciona, se ha visto obligado a hacer también el propio Pérez-Reverte.

La necesidad de actualización, y de difusión de una obra para que siga formando parte del acervo cultural hispánico quedan puestas de relieve en el prólogo de Vargas Llosa y la importante alusión de Trapiello a la labor de Francisco Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza como referentes de su trabajo. En ellos y en su ejemplo radica el carácter popular y escolar que sí cumple esta traducción, con un texto completo y comprensible, que permite la elección posterior de leer el original o la de adentrarse en otros aspectos del fascinante e inabarcable mundo de 'El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha'. La polémica generada por esta actualización fue, al parecer, escasa, lo cual sin embargo no es del todo cierto. El libro de Trapiello ha levantado particulares inquinas entre particulares miembros de la Academia, de las que debemos enterarnos consultando la prensa extranjera, lo cual también es digno de analizar, tal vez en otra ocasión. Uno de los miembros de la RAE, David Felipe Arranz, ha descrito la obra de Trapiello como “un crimen contra la literatura” ('The Guardian', 19 de agosto de 2015) mientras que los expertos e hispanistas consultados por 'The Guardian' insisten en la necesidad de una obra como esa, tanto para el público español como para el foráneo, y muestran su sorpresa por el hecho de que no haya sido llevada a cabo o apoyada por la propia RAE, que además, publica un libro aparentemente popular sin las necesarias notas para su comprensión pero que a veces se ve obligado a cambiar el texto de la edición de 1780 precisamente para hacerlo más entendible. El conflicto está abierto, pero cerrado al público español. Es de suponer que hay mucho más entre bambalinas que meras discusiones filológicas, pero sería bueno que un debate así no se ocultase, a no ser que en realidad las oposiciones que el libro de Trapiello ha suscitado entre algunos académicos estén ocultando otro tipo de inquinas. Como señala el diario británico, nadie se escandaliza por las versiones y actualizaciones de Shakespeare, y lo mismo ocurre en Francia. Nadie se ha escandalizado en España por las actualizaciones al castellano moderno del 'Poema de Mío Cid', y sin embargo, se produce una auténtica convulsión interna justo cuando al mismo tiempo salen al mercado dos ediciones de la misma obra, elaboradas con criterios diferentes, una “oficial” -por institucional, y otra “privada”.

Desde luego, el tema ofrece mucha materia para meditar. En cualquier caso, son maneras variadas de presentar la primera novela moderna, y válidas, con tal de que sean coherentes y lógicos los criterios filológicos y editoriales de los que parten, por más que puedan y deban ser discutidos y analizados, desde el rigor, el respeto, y la transparencia pública necesaria a cualquier institución. Nada más. Y nada menos.
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Ada
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MensajePublicado: Vie Sep 25, 2015 8:13 am    Asunto: Responder citando

El Quijote de Pérez-Reverte
Roberto González Echevarría - letraslibres.com - 25/09/2015

Hace algunos meses la Real Academia Española lanzó una edición de 'El Quijote', adaptada por Arturo Pérez-Reverte. Esta edición pretende ser “escolar” porque, según explica en el prólogo Pérez-Reverte, cuando se “trata de trabajar en colegios con el texto íntegro, las digresiones y relatos insertos en él perturban a veces la aproximación amena, eficaz, que una herramienta educativa o una lectura sencilla pueden reclamar”. Para conseguir ese tipo de lectura, se ha practicado una “labor de poda, muy prudente y calculada, dedica especial atención a la limpieza de los puntos de sutura de los párrafos eliminados, para que la ausencia de estos no se advierta en una lectura convencional. Eso incluye la renumeración y refundición de algunos capítulos, que en su mayor parte conservan el título del episodio original al que pertenecen. En cada caso se ha procurado respetar la integridad del texto, los episodios fundamentales, el tono y la estructura general de la obra”. Responde este libro a lo que me parece ser una crisis en España, y sin duda también en Hispanoamérica: no se lee a Cervantes, ni siquiera en las escuelas. Mis alumnos españoles me confiesan que no leyeron 'El Quijote' en la secundaria, y en la universidad solo los que se especializaron en literatura española. La obra es un monumento nacional y de la lengua, pero, como ocurre con otros clásicos, se conoce sobre todo de oídas. No creo que la versión de Pérez-Reverte sirva para solucionar este problema, ni que cumpla con los propósitos que el adaptador dice haberse impuesto; sin embargo, su existencia y sus fallas suscitan cuestiones serias sobre la literatura en términos generales y particulares de la época actual.

La poda “prudente y calculada” de que habla Pérez-Reverte no es tal. Su 'Quijote' queda reducido a las más conocidas aventuras del hidalgo y su escudero; lo que el público no lector de Cervantes supone ser la novela. Son los episodios “fundamentales” de que habla el adaptador, lo cual implica someterse a un conocimiento estereotipado de 'El Quijote'. El libro no es una respuesta a la crisis sino una capitulación ante sus causas y efectos.

Veamos las principales omisiones. Se descartan los dos prólogos, el de 1605 y el de 1615. De la primera parte se omiten la aventura de Grisóstomo y Marcela, el discurso de don Quijote sobre la Edad de Oro, la historia de Fernando y Dorotea, el relato de Cardenio y Luscinda, la novela 'El curioso impertinente', el relato del cautivo, el de doña Clara, don Luis y el oidor, y el de Vicente de la Rosa y Leandra. De la Segunda Parte se deja fuera el diálogo de don Quijote con don Diego, el poeta hijo del Caballero del Verde Gabán, el episodio de las bodas de Camacho, el recuento que el hidalgo hace de su descenso a la cueva de Montesinos, la ronda nocturna de Sancho gobernador de Barataria, la caída de Sancho en la sima, los episodios de la dueña Rodríguez, que revelan que un villano rico costeaba las extravagancias de los duques, se suprime al morisco expulsado Ricote, se abrevia la visita a Barcelona, y se quita la segunda visita a la casa de los duques cuando los protagonistas regresan a casa, con el velorio fingido de Altisidora y la narración de su extraordinario sueño en que aparecen demonios jugando al tenis usando libros por pelotas y raquetas de fuego. Hay muchas otras supresiones menores y se reorganiza la acción de los episodios, pero la lista anterior representa el grueso de lo suprimido del original.

En cuanto a los “puntos de sutura de los episodios eliminados” me temo que a Pérez-Reverte se les escaparon no pocos. Por ejemplo, se deja la referencia al “estrellado establo” donde ponen a dormir a don Quijote, pero se había omitido la mención de los agujeros en el techo de la venta que permitían ver el cielo, por lo cual el asombroso adjetivo no tiene sentido. En la aventura en la Sierra Morena don Quijote quiere escribir la carta a Dulcinea “en un librillo de memorias que tenemos”, pero como se ha omitido la historia de Cardenio, el lector no sabe que el tal librillo estaba en la maleta de este que hallaron en el bosque. Ya en la segunda parte, cuando Sancho trata de apaciguar a su mujer Teresa al revelarle que vuelve a salir de aventuras con don Quijote, alude a poder dar “con otros cien escudos como los ya gastados”, pero esas monedas también estaban en la omitida maleta, así que el lector se preguntará a qué se refiere el escudero. Más adelante, después del vuelo de Clavileño, don Quijote le dice lo siguiente a Sancho, que ha inventado un cuento fantástico sobre lo que vio en las alturas: “Sancho, pues vos queréis que se os crea lo que habéis visto en el cielo, yo quiero que vos me creáis a mí lo que vi en la cueva de Montesinos”, solo que el hidalgo, en la versión de Pérez-Reverte, nunca le ha dicho lo que vio en la caverna. Por último, cuando regresan a la aldea, Sancho pone sobre las armas de don Quijote, que el rucio carga, “una túnica de bocací pintada de llamas de fuego que vistieron en el castillo del duque”. Ese llamativo vestido, sin embargo, se lo pusieron a Sancho durante el velorio de Altisidora, en la segunda visita de los protagonistas a la casa de los duques, que no figura en esta edición. Hay otros remiendos chapuceros que sería ya vano enumerar.

Pérez-Reverte no se ha percatado de que Cervantes amalgama habilidosamente en 'El Quijote' dos tipos de narración que se le ofrecían en su momento: la linear, épica, consecutiva, de las novelas de caballerías que parodia y utiliza principalmente, y la colección de "novelle", en el sentido de cuentos largos al estilo de Boccaccio y Bandello como las que recogerá en 1613 en sus 'Novelas ejemplares'. La trabazón de la historia de don Fernando, Dorotea, Cardenio y Luscinda con el argumento principal y con la versión neurótica que inventa la Princesa Micomicona (Dorotea misma), que culmina en la venta durante el episodio de los cueros de vino y la declamación de 'El curioso impertinente' por el cura, es una joya literaria de los más altos quilates. Quitarla facilita la lectura, la hace “sencilla”, pero también traiciona la obra. Otro tanto podría decirse del conflicto entre Grisóstomo y Marcela, donde tenemos personajes motivados por el deseo de imitar la literatura, aquí la pastoril, igual que don Quijote, con trágicas consecuencias: el tema del efecto de la literatura en sus lectores es uno de los principales de la obra maestra de Cervantes, válido para todos los tiempos. La historia que don Quijote cuenta de su estancia en la cueva de Montesinos es la culminación de la segunda parte, donde se expone el interior del quijotismo. Es el equivalente de los grandes monólogos shakesperianos. Eliminarla es una reducción imperdonable. Sé que no es fácil explicar el episodio en una clase, pero debemos tener más fe en la capacidad de los estudiantes y los maestros, no suponer que solo van a entender la aventura de los molinos de viento.

El castellano de Cervantes no es tan distinto del de hoy porque para principios del siglo XVII ya había sufrido sus más significativas transformaciones. A diferencia del inglés isabelino de Shakespeare, difícil para el angloparlante actual, el español de 'El Quijote' es comprensible para un hispanoparlante medianamente instruido. Aun así, ha habido una evolución, que Pérez-Reverte debió haber tomado en cuenta: algunos cambios se prestan a confusión porque implican palabras que existen hoy, pero con un significado distinto del que tenían en el siglo XVII. La más molesta es “puesto que”, que en el Siglo de Oro quería decir lo que “aunque” hoy. Hay muchas oraciones en 'El Quijote' que se nos hacen incomprensibles por este cambio, que cualquier especialista en la literatura áurea conoce y que una edición auspiciada por la Real Academia Española debió haber actualizado o explicado en una oportuna nota. Otro vocablo apto a causar desconcierto es “luego”, que en época de Cervantes quería decir “ahora”, o hasta enfáticamente “ahora mismo”, igual ocurre con “otro día”, que en 'El Quijote' siempre quiere decir “al día siguiente” o “mañana”, nunca cualquier otro día, como interpretaríamos hoy. Finalmente pienso que “lugar”, que tan memorablemente resuena en la primera oración de 'El Quijote', y que quería decir “pueblo” o “aldea”, debió haber sido sustituida por esas palabras alguna que otra vez cuando puede causar incomprensión. Un libro que se dice escolar debía haber tomado en cuenta estas dificultades lingüísticas.

La exaltación de 'El Quijote' en programas de estudio, que comienza en el siglo XIX, partió de la poderosa creencia de que existía un parentesco intrínseco entre el idioma, la literatura y la nación; que los clásicos de la lengua encarnaban la esencia de lo español. Esta noción fue aprovechada por políticos de diversas bandas, y tiene su expresión monumental en la estatua de don Quijote y Sancho en la Plaza de España en Madrid. Pienso que hoy esa idea ha perdido fuerza, lo cual explica en parte la crisis que mencioné antes sobre la disminución de lectores de 'El Quijote'. La narrativa moderna en español, sobre todo la hispanoamericana en Borges y García Márquez, ha elaborado una forma más moderna de incorporar a Cervantes al discurso literario contemporáneo. Pierre Menard y Melquíades son las manifestaciones más visibles de un Quijote actualizado, sin “españoladas”, para citar a Borges. Al nivel educacional debía concebirse una estrategia similar que destacara las enormes virtudes literarias y filosóficas de la obra de Cervantes.
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Rogorn
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MensajePublicado: Lun Oct 05, 2015 9:07 am    Asunto: Responder citando

Darío Villanueva: "Hay muchas palabras extranjeras que son como globos, suben pero luego se pinchan"
Pablo Álvarez - laregion.es - 05/10/2015

El presidente de la Real Academia Española conducirá hoy, a las 20,15 horas en el centro cultural Marcos Valcárcel, la conferencia del Foro La Región sobre 'El Quijote y el dinamismo de las imágenes', siendo Cervantes precursor del cine.

-¿De dónde y por qué le nace ese apego al ingenioso hidalgo?
-Nace del hábito lector que mis padres me inculcaron. Por supuesto, no fue uno de los primeros libros que leí, pero desde que lo hice por primera vez no he dejado de hacerlo periódicamente. William Faulkner decía que él lo leía todos los días como otros leen La Biblia.

-Se atreve a afirmar que 'El Quijote' es una enciclopedia narrativa genuinamente precinematográfica, ¿A qué se refiere?
-En la narración, la descripción y el diálogo de 'El Quijote' están gran número de los recursos técnicos que luego el cine desarrollará, no mediante palabras sino por medio de imágenes.

-¿Qué tiene de visual?
-En primer lugar, que la trama de 'El Quijote' nace del choque entre dos visiones: la que el protagonista tiene de la realidad y las que tienen todos los demás personajes. El episodio de los molinos de viento, por ejemplo, nace de que donde don Quijote ve gigantes Sancho ve los molinos. Y así sucesivamente. Por otra parte, gran número de las escenas de la novela son auténticos gags cómicos, y la propia pareja de protagonistas es inconfundible plásticamente, como el Gordo y el Flaco.

-Entonces, ¿estamos comparando a Cervantes con Shakespeare?
-Shakespeare, en el teatro, es considerado hoy por hoy un precursor del cine; en novela, esa condición le corresponde a su coetáneo Miguel de Cervantes.

-¿Qué opinión le merece la adaptación del Quijote al lenguaje actual?
-Estoy muy de acuerdo. De hecho, yo he prologado la versión que para la Real Academia Española ha hecho Arturo Pérez-Reverte. Contribuyen estas versiones a que los lectores más jóvenes o menos habituales se aproximen a la obra y puedan luego enfrentarse con la versión original si así lo desean.

-Como director de la RAE, ¿cómo se ha adaptado la Academia a la evolución digital?
-Desde finales de los 80, la RAE ha aprovechado todos los avances de la nueva tecnología informática y digital para sus tareas. Dos ejemplos: el Diccionario lo elaboramos a partir de los Corpus, bases de datos que, por ejemplo en lo que va de siglo, han recogido cada año 25 millones de formas del español hablado y escrito, procedentes de fuentes periodísticas, literarias, científicas, etcétera. Un 70% son americanas y un 30% españolas. Y la versión de nuestro diccionario en línea tiene una media de consultas al mes de 40 millones.

-¿Qué me dice del término “selfie”?
-Es la palabra inglesa que nos ha llegado con una moda relativamente reciente. Hay que esperar a ver si arraiga o no, porque hay palabras extranjeras que son como globos, suben pero luego pinchan. En realidad, estamos hablando de una autofoto.

-¿Palabras como éstas están desplazando a otras? ¿Adónde van a parar?
-La lengua está en continua evolución. Se incorporan nuevas palabras, de creación autóctona o importadas, pero las que ya están nunca mueren. Perviven, por ejemplo, en las obras literarias o en los escritos del pasado, y por nuestra parte pasan al 'Nuevo Diccionario histórico del español'.
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Ada
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MensajePublicado: Lun Oct 05, 2015 5:13 pm    Asunto: Responder citando

Quijotes para todos
Escrito por Francisco R. Pastoriza

Acaba de publicarse una encuesta del CIS que revela que “El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha”, la obra cumbre de la literatura española y una de las más importantes de la literatura universal, en la actualidad sólo la leen dos de cada diez españoles y que a casi la mitad de éstos (40%) no les ha gustado. Incluso es posible que los resultaos sean peores porque se dice que hay quien se avergüenza de reconocer que no lo ha leído. Este año, en que se conmemora el 400 aniversario de la publicación de la segunda parte del Quijote, se han registrado varias iniciativas que pueden mejorar estos datos porque tratan de hacer llegar esta obra a todo tipo de lectores.

Para lectores exigentes

La Real Academia Española acaba de publicar la edición más completa de la historia de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Son dos volúmenes pensados para quienes quieren ir más allá de la simple lectura del clásico y aspiran a comprender la historia, el arte, la cultura y todo lo que se pueda relacionar con la época en la que don Miguel de Cervantes situó las aventuras y desventuras de su personaje. Junto al texto del Quijote, exhaustivamente anotado, se incluyen ensayos que explican diversos aspectos de la obra, gráficos con los mapas de los territorios en los que se movieron el ingenioso hidalgo y Sancho, ilustraciones de todas las épocas, la bibliografía más amplia jamás registrada… La de la RAE es una de esas obras que se agradecen sobre todo por quienes conocen ya la obra y quieren acceder a nuevos niveles de lectura.

Para estudiantes

El Quijote suele ser una de las lecturas obligatorias en los institutos para los estudiantes de Literatura. Lo fue por ley en 1920, con el apoyo de Unamuno y pese a la oposición de Ortega y Gasset. Algunos, sobre todo los más jóvenes, encuentran dificultades para leer y entender un texto escrito en el castellano del siglo XVII, aún con las adaptaciones que han venido haciéndose con el tiempo, lo que en muchos provoca una sensación de fracaso y en ocasiones, como de rebote, un rechazo a la obra. A iniciativa también de la RAE, el escritor Arturo Pérez Reverte ha trabajado en un Quijote para estudiantes, que acaba de publicar la editorial Santillana, “podando” del texto original todo lo que pudiera distraer de la trama básica del relato, remitiendo a enlaces los pasajes recortados. Y para una mejor comprensión del texto, Reverte ha actualizado algunas palabras que ya no se usan o no se entienden.

Para lectores reticentes

Esta actualización del idioma es la que ha abordado el escritor Andrés Trapiello para “su” Quijote, que publica la editorial Destino, un trabajo en el que ha invertido 14 años. La encuesta del CIS que citábamos al principio recoge que el 66 por ciento de los que piensan que el Quijote es una obra difícil de leer dicen que lo es por el lenguaje en que está escrita. Para estos tal vez la solución sea la traducción atrevida que hace Andrés Trapiello de la obra de Cervantes, utilizando equivalentes contemporáneos a palabras y expresiones que ya no se utilizan o no se entienden. Así, el lector ya no tendrá que acudir al diccionario para conocer el significado de muchas de las palabras que Cervantes utilizó en la obra. Trapiello aclara los giros cervantinos que son más difíciles de entender en la escritura original, actualiza algunos de los refranes diseminados a lo largo de la obra y traduce al castellano actual el léxico que puede resultar ininteligible. El resultado mantiene la esencia del original. El mejor ejemplo puede ser el párrafo más conocido, aquel con el que comienza la obra:

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino”.

“En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía no hace mucho un hidalgo de los de lanza ya olvidada, escudo antiguo, rocín flaco y galgo corredor. Consumían tres partes de su hacienda una olla con algo más de vaca que carnero, ropa vieja casi todas las noches, huevos con torreznos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos. El resto della lo concluían un sayo de velarte negro y, para las fiestas, calzas de terciopelo con sus pantuflos a juego, honrándose entre semana con un traje pardo de lo más fino”.

Supongo que no es necesario señalar que las adaptaciones para estudiantes y esta que yo llamo para lectores reticentes han desatado una fuerte polémica sobre estas iniciativas. Los puristas han puesto el grito en el cielo como si se tratara de herejías literarias. El escritor y crítico Alberto Mangel (Babelia, 30/05/2015) considera que estas versiones son un síntoma de pereza intelectual, pensadas para lectores que no quieren perder el tiempo, y que al quitarle las palabras difíciles destruyen el texto. Otros lo han entendido como un servicio a los lectores incapaces de abordar la lectura del Quijote precisamente por las incomodidades que suponen las peculiaridades del idioma en el que está escrito. Algunos (Fernando Aramburu. “El Quijote de Trapiello”. El País. 15/06/2015) han agradecido el trabajo y lamentado que no se haya hecho algo así cuando eran estudiantes. Como ocurre en todas las polémicas, hay razones válidas en todos los bandos. Pero no hay que olvidar que la puesta en lenguaje actual, respetando las características del texto original, es algo que viene haciéndose desde siempre. No hay más que leer cualquiera de las ediciones del “Cantar de Mio Cid” o de “La Celestina” para entender que el lenguaje que se utiliza en estas ediciones no es el original de la época en la que se escribieron las obras.

http://infoactualidad.ccinf.es/opinion/4534-quijotes-para-todos
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