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'Hombres buenos' (2015) (noticias)
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Autor Mensaje
Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13410

MensajePublicado: Mar Jun 30, 2015 9:16 am    Asunto: Responder citando

Últimamente ya paso de andar replicando a la gente, pero menuda tontería de reseña. ¿Que Reverte escriba algo como 'Los tres mosqueteros'? ¿Habrá oído este tipo hablar de Alatriste? "Cinco veces más hechos y cinco veces menos disquisiciones". Es que HB no va de eso. "Esos otros dos académicos decididos a utilizar casi cualquier medio -aunque no el más extremo- para evitar que la peligrosa 'Enciclopedia' llegue a la docta casa". ¿Qué tendrían que haber hecho, encargar que mataran a los otros? Eso sí que hubiera sido exagerado y contra su carácter.

En fin. Cosas leeredes.
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Ada
Capitán


Registrado: Aug 17, 2007
Mensajes: 5715
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Jue Jul 02, 2015 1:28 pm    Asunto: Responder citando

Arturo Pérez-Reverte es uno de esos hombres buenos
JUL 01, 2015by EDOUNDA in RESEÑAS

El reportero y miembro de la Real Academia Española nos relata una aventura valerosa y romántica ocurrida en el siglo XVIII.


Sello Editorial: Alfaguara
Páginas: 592
Primera Edición: Marzo, 2015
Publicación en Chile: Abril, 2015

La primera vez que leí a Arturo Pérez-Reverte fue una obligación. Un profesor nos pidió leer La reina del Sur en su clase de Periodismo Interpretativo. Reconozco, como ya lo he hecho tantas veces, que no conocía su obra, aunque sí había oído hablar de él. Claro, casi todos los estudiantes de periodismo han escuchado de sus historias o han leído la saga del capitán Alatriste.

Así, hace unos 10 años, quedé sorprendido con aquella entrada al libro, ambientada con los acordes de los Tigres del Norte, su desarrollo y lo increíble que me resultó leer una novela concebida como un reportaje, o tal vez fue al revés. El caso es que, desde aquellos años tiernos en la Facultad, no había vuelto a leer a Pérez-Reverte, pero su estilo es de esos que deja huella.

Pese a los años, siento el mismo esfuerzo en el escritor por acercarse al lector de una manera que, al menos a mí, me resulta muy original, sincerando las complejidades que implica escribir un libro detallándolas en el mismo texto. Es decir, Pérez-Reverte no sólo nos cuenta una historia verídica, sino que además nos cuenta cómo la concibió y cómo fue investigando, viajando y escribiendo.

En Hombres Buenos encontramos la valerosa historia de una añeja pero ilustrada Real Academia Española que busca hacerse de la 1ª edición de la L’Encyclopédie, aquella publicada por Diderot y D’Alembert y prohibida en Francia y España en la fecha en que transcurre la acción, a fines del siglo XVIII. Para esta misión, envían a dos académicos (un bibliotecario católico y un ex almirante laico) a la Francia pre-revolucionaria.

Como dije antes, el libro es muy interesante de leer (y útil para recordar ciertos valores dejados de lado en la actualidad) pues el viaje es de todo menos sencillo. Desde las dificultades propias de un largo viaje hasta las trabas de quienes se oponen a que este símbolo de progreso intelectual llegue a España.

Si a esto le sumamos las intervenciones del autor aquí y allá explicándonos (sin necesidad pero con mucho acierto) cómo hizo para construir el perfil de tal o cual personaje o escenario, el libro se convierte además en un exquisito manual de cómo escribir un libro de manera seria y profesional.

¿Convierte esto o eleva a Arturo Pérez-Reverte a la categoría de hombre bueno? Sólo por mostrarnos una buena historia, de caballeros y virtudes, ya lo creería. Si además sigue tratando de enseñarnos más todavía.

http://librosalaire.cl/arturo-perez-reverte-es-uno-de-esos-hombres-buenos/
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Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es
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Ada
Capitán


Registrado: Aug 17, 2007
Mensajes: 5715
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Vie Jul 03, 2015 8:14 am    Asunto: Responder citando

jueves, 2 de julio de 2015

Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte, es una mirada extraordinaria sobre los vicios y virtudes de nuestro país, que, a pesar de los siglos, parecen seguir siendo los mismos. Podéis consultar la ficha técnica del libro aquí.


Resumen: A finales del siglo XVIII dos miembros de la Real Academia Española, el bibliotecario don Hermóngenes Molina y el almirante don Pedro Zárate, recibieron de sus compañeros el encargo de viajar a París para conseguir los 28 volúmenes de la Encyclopédie de D'Alembert y Diderot, prohibida en España. Los dos académicos iban a enfrentarse a una peligrosa sucesión de intrigas, a un viaje lleno de incertidumbres y sobresaltos que los llevaría por caminos infestados de bandoleros y ventas incómodas desde el Madrid ilustrado de Carlos III al París de los cafés, las tertulias filosóficas, los salones, la vida libertina y las agitaciones políticas en vísperas de la Revolución francesa. Hombres buenos está basada en hechos y personajes reales, documentada con extremo rigor, conmovedora y fascinante en cada página.

Mi opinión personal (sin spoilers)

Este libro os lo recomiendo sin ninguna duda, una novela sobre libros bien ambientada y con un magistral trabajo de documentación realizado por su autor.

En Hombres buenos Pérez-Reverte nos presenta, paralelamente, dos historias: La trama de la novela, basada en hechos reales y la concepción de la obra, narrándonos la investigación y documentación que requiere una novela de estas características, encajado todo de una forma muy natural en la propia narración de la trama.

La historia engancha por su sencillez y por el reflejo de la época histórica descrita, que el autor refleja de un modo acertado, logrando transmitir la pasión que siente por su oficio, y mostrándonos su técnica narrativa única.

El ritmo de la novela resulta algo lento, pero necesario para un gran libro reflexivo como es Hombres buenos, con grandes conversaciones de los personajes, difundiendo un enorme sentimiento por su País, por su historia, por su cultura y por el conocimiento, fuente de libertad y plenitud.

Los amantes de los libros disfrutaremos con su lectura, disfrutaremos cuando aparece la Enciclopedia por sus páginas, y disfrutaremos con los detalles bibliográficos.

"En tiempos de oscuridad siempre hubo hombres buenos que lucharon por traer las luces y el progreso. Y otros que procuraron impedirlo."


Arturo Pérez-Reverte, periodista y escritor de gran popularidad. En sus novelas siempre nos encontramos acción, aventuras, misterio e historia. En la web oficial del autor de Hombres buenos tenéis una amplia y variada información sobre todos sus libros, biografía, prensa, etc.: http://www.perezreverte.com/


¿Habéis leído este libro? ¿Tenéis ganas de leerlo? ¿Qué os ha parecido?


http://carmenensutinta.blogspot.com.es/2015/07/hombres-buenos-de-arturo-perez-reverte.html
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Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13410

MensajePublicado: Sab Jul 04, 2015 10:23 pm    Asunto: Responder citando

Una combinación audaz
Guillermo Rothschuh Villanueva - confidencial.com.ni - 04/07/2015

Muchos escritores han optado por dejar constancia de su arte narrativo, casi todos lo han hecho escribiendo libros o ensayos donde muestran al derecho y de revés la manera que han tejido bordados descomunales o la forma que han pintado grandes murales. Son muy pocos -si es que existen- quienes en la medida que van escribiendo sus novelas, a la par van contando las peripecias que han tenido que realizar para construir sus personajes, metiéndose de cabeza a escudriñar infolios, leer actas, entrevistar expertos, adquirir libros, consultar textos, revisar mapas, reconstruir escenarios, contrastar fuentes, verificar datos y de manera escrupulosa desandar el camino transitado hace más de dos siglos por los personajes emblemáticos de su obra. Una temeridad asumida por el escritor Arturo Pérez-Reverte. Al emprender este largo y fatigoso camino quiso poner a prueba su antigua profesión de periodista para ofrecernos en su novela 'Hombres buenos' (primera edición, Alfaguara, 2015), una combinación audaz de su manera de fabular y manejar hechos reales, con personajes y escenarios auténticos. Con solvencia logra su cometido.

La primera revelación se relaciona con el tema. Los epígrafes -desde el primero al último- sirven de pista para saber qué terreno vamos a pisar. El descubrimiento de los veintiocho volúmenes de la 'Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné', en la biblioteca de la Academia de la Lengua Española -un feliz tropiezo, andaba en búsqueda de otros textos- deslumbra su imaginación. Tantea el terreno, desea saber cómo había llegado a esas estanterías. En algún momento aspiró adquirirla y ofreció comprarla al librero anticuario Luis Bardón. No lo logró porque este ya se había comprometido venderla a Pedro J Ramírez. Estaba consciente que se trataba de “una obra rara en el mercado del libro antiguo. Muy difícil de conseguir completa”. A partir de ese momento el regusto por conocer en detalle el aterrizaje de esa obra monumental -cuya lectura había sido condenada por la iglesia católica- se convirtió en una obsesión. En la medida que fue conociendo los pormenores de esta aventura intelectual su interés se acrecentó. Después de conocer la respuesta del presidente honorario de la academia, Víctor García de la Concha, ya no le fue posible soltar la carnada.

La lectura de las actas de la academia picó su curiosidad. La 'Encyclopédie' había sido traída por los académicos de la lengua -hombres buenos, los juzgan- el almirante Pedro Zárate, librepensador y Hermógenes Molina, católico practicante. Ambos fueron comisionados a viajar a París “para adquirir la obra completa conocida como 'Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers' para que, en su biblioteca, quede en disposición de libre consulta y lectura para los miembros de número de esta institución”. El contrapunto Pérez Reverte lo obtiene de dos académicos opuestos abiertamente a su adquisición. Manuel Higueruela, editor del ultraconservador 'Censor Literario' y Justo Sánchez Terrón, ilustrado radical, la antítesis de Higueruela. En el desarrollo del drama surge una corriente de amistad entre Zárate y Molina. Se entienden por la tolerancia que guarda el uno por las ideas del otro, no sin cierta sorna. Entre Higueruela y Sánchez Terrón, nunca se genera la mínima simpatía. Son los extremos ideológicos convergiendo para boicotear el cumplimiento del mandato encomendado a Zárate y Molina. Sus rencores jamás desaparecen. Para imposibilitar la traída de la 'Encyclopédie', contratan a un mafioso profesional, Pascual Raposo, a quien pagan de su propio dinero.

En la medida que entreteje su relato, Pérez-Reverte va delineando la personalidad de sus personajes. Alterna la novela con las peripecias que vive para su elaboración. Ambos discursos discurren de forma simultánea. Los tropiezos de los académicos son similares a los obstáculos que tiene que salvar el escritor para escribir su novela. La tensión entre ambos relatos es idéntica. Apegarse a la realidad, supone investigar a fondo, hasta el más mínimo resquicio. Este ha sido el itinerario que se ha trazado el novelista. Para cumplir el encargo, Raposo contrata como aliado a Milot, miembro de baja ralea de la policía parisina. Zárate y Molina encuentran en el abate Bringas -siempre fanático y brillante, lo define Moratín- un aliado incondicional. El novelista logra encuadrar los personajes. De un lado el liberal Zárate, el católico Molina y el exiliado Bringas, condenado por la Santa Inquisición debido a su poema 'Tiranía', y del otro, Higueruela, ultraconservador, Sánchez Terrón, liberal, saqueador de los enciclopedistas y el criminal Raposo.

La otra cara la constituyen los infortunios que viven los académicos, el primer intento de ser asaltados, acompañados por la viuda del coronel de artillería Quiroga y su hijo; los aprietos para encontrar la primera edición de la 'Encyclopédie', el robo perpetrado por la gendarmería al servicio de Milot; ante la pérdida del dinero, vuelven a ser recibidos con frialdad por el conde Aranda en la embajada de España, quien se ve compelido a otorgarles un préstamo, (el conde accede darles la plata solo cuando el almirante Zárate le habla en el lenguaje que se expresan los masones); lo útil que resulta Bringas, la correspondencia de Raposo con el académico Higueruela para mantenerle al tanto de sus fechorías, las descripciones de París de 1780, los diálogos entre los académicos, el elogio al desarrollo económico, filosófico e intelectual de Francia, el homenaje oblicuo de Pérez-Reverte a Rousseau -el único puro- puesto en boca de Bringas, las premoniciones de lo que se avecina en la cara Lutecia, el apoyo recibido de Margot Dancenis y sus famosas tertulias, el duelo entre Zárate y Coëtlegon y el asalto fallido a su regreso, con la aviesa intención que la 'Encyclopédie' no llegara a su destino.

Mis preferencias se inclinaron por conocer los esfuerzos y testarudez de Pérez-Reverte al intentar guardar fidelidad a personajes y escenarios; obcecado, consulta y somete a escrutinio hasta el último detalle. Convierte su investigación en parte medular de la obra. Se atrevió a nadar a contracorriente. Optó por el arduo camino de develar sus pasos y relatar los escollos que iba salvando a cada momento. No hay duda que Pérez-Reverte estaba consciente que al narrar cómo iba desmadejando el hilo utilizado para tejer 'Hombres buenos', se adentraba por un terreno escarpado. Este acercamiento permite una doble la lectura de la novela. Una primera sería ceñirse únicamente a la búsqueda que hace del material utilizado en la construcción del edificio y otra sería leer solo la ficción y el desarrollo de la trama. Asumió un riesgo a sabiendas que podía sortearlo. Los novelistas siempre han preferido ocultar el diseño de sus grandes edificios, obras a las que uno se asoma con el corazón en vilo, para conocer los trances y apuros sufridos por personajes de los cuales -debemos confesarlo- finalmente quedamos prendados. Criaturas nacidas de la inspiración de novelistas y cuentistas.

Pérez-Reverte desechó la posibilidad de retirar los andamios para que divisáramos el espléndido mural, sin tener que detenernos a constatar como fundió los materiales, el tipo de pintura utilizada, la diversidad de colores y la conciencia traslúcida de los académicos enviados a Francia a cumplir una grandiosa tarea. García Márquez decidió romper los cuadernos donde dibujó la creación del reino de Macondo y la instalación de la familia Buendía. Dueño de su genio, consideró que no debían conocerse sus recursos de utilería. En su ensayo 'La novela detrás de la novela' confiesa que al recibir el primer ejemplar de 'Cien años de soledad' (1967) rompió el original que utilizó para sacar copias. “Mi decisión no fue nada inocente ni modesta, sino que rompimos la copia para que nadie pudiera descubrir los trucos de mi carpintería secreta”. (Gabo, 'La nostalgia de las almendras amargas', El Tiempo Casa Editorial, 2014). 'Hombres buenos' ofrece la oportunidad de ser utilizado en los cursos de escritura creativa. Sobre todo para quienes enseñamos esta asignatura en las clases de periodismo. En un mismo texto podemos analizar a la vez ficción y realidad. Algo que ocurre muy pocas veces.
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Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13410

MensajePublicado: Dom Jul 05, 2015 10:30 pm    Asunto: Responder citando

Hombres buenos, Arturo Pérez-Reverte
Fernando2008 - fernando2009.wordpress - 05/07/2015

Por segunda vez voy a hacer en esta bitácora la reseña de un libro que no me ha gustado mucho. Pero ¿qué queréis? Aunque Arturo Pérez-Reverte no está en mi razón a la altura de Umberto Eco, sí lo está en mi corazón.

Un crítico, menos sentimental que yo, ha dicho que en realidad lo que Pérez-Reverte quiere escribir es 'Los tres mosqueteros'. Evidentemente no lo ha hecho con esta novela. Dumas pone más aventuras en una legua de camino de los mosqueteros, que Pérez-Reverte en toda la distancia que hay desde Madrid a París. Puede decirse que con dos tiroteos y un duelo, ésta no es una novela de acción. Tampoco, pese a la labor de documentación que el autor no se recata en mostrarnos, es una novela de viajes. Entonces ¿de qué género es esta novela? Pues no lo sé. Yo diría que es una novela psicohistórica, en la mejor tradición del Hari Sheldon de Asimov. Me explico: ir a buscar al pasado soluciones para el presente.

La trama es muy sencilla. La Real Academia Española de la Lengua, decide que deben tener en su biblioteca 'La Enciclopedia'. Comisionan a dos académicos, el brigadier, al que todos llaman “almirante” don Pedro Zárate, inclasificable héroe, el cual, si se pudiese comparar con alguien yo lo compararía con el Phileas Fogg de Verne. Frío, flemático pero que, cuando es necesario, sabe usar la espada, la pistola o conquistar a una mujer de mundo. El otro hombre bueno es el bibliotecario don Hermógenes Molina, definido por su compañero como “un ilustrado de los que van a misa: variedad más frecuente en España de lo que se cree”. Huelga decir que don Pedro Zárate es masón. Y que, como masón tiene unas ideas muy definidas sobre Dios. Oigámosle discutir con don Hermógenes.

—La idea de Dios puede ser útil, de todas formas —insiste el bibliotecario—. Reconózcalo.
—Aunque así fuera, mi querido amigo, la utilidad de una opinión no la convierte en verdadera.
Pero el bibliotecario no se da por vencido.
—En materia de dioses —opone—, desde hace siglos, los hombres han coincidido en su existencia. Y ya sabe: puesto que estamos hechos para la verdad, no puede dejar de serlo aquello en lo que nos mostramos universalmente de acuerdo.
El almirante le dirige una sonrisa escéptica.
—Eso de que estamos hechos para la verdad me parece discutible… Por otra parte, el consentimiento general de los hombres en torno a algo que ninguno de ellos puede conocer, no prueba nada. ¿No es mejor echarse en brazos de una naturaleza ciega, desprovista de sabiduría y objetivos, que temblar toda la vida esclavizados por una supuesta Inteligencia Todopoderosa, que ha dispuesto sus sublimes designios para que los pobres mortales tengan la libertad de desobedecerlos, y convertirse así en continuas víctimas de su cólera implacable?

¡Carl Sagan no lo hubiese dicho mejor!

Entre los hombres “regulares” tenemos a Salas Bringas Ponzano. Abate renegado, piensa que “el único camino irreversible hacia la prosperidad pública es un baño de sangre que preceda al baño de razón.” Pese a sus ideas radicales, no desaprovecha ninguna oportunidad de comer y beber a costa de los hombres buenos.

Entre los hombres malos encontramos a Justo Sánchez Terrón, “ilustrado radical” y Manuel Higueruela, “ultramontano”. Contra todo pronóstico, estos dos académicos se unen para impedir que los dos hombres buenos lleven a cabo su misión. ¿El motivo? La explicación de Reverte aquí si que raya en la genialidad: “Razone un poco, ya que tanto lo predica. Como organismos parásitos, vivimos uno del otro. Justificamos nuestro papel a uno y otro lado de un pueblo torpe y brutal, de instintos bajos, cuya posibilidad de redención siempre será escasa… Incluso aunque nos matáramos a garrotazos surgiría siempre, al fin, la necesidad de resucitarnos mutuamente. Los pueblos, sobre todo el español, viven del sueño, del apetito, del odio y del miedo; y eso la gente como usted y yo, cada cual a su manera, lo administra como nadie. ¿No cree?… Y a fin de cuentas, recuerde el viejo dicho. Tarde o temprano, los extremos se tocan.” Explicación que sirve tanto para el Siglo de las Luces como para nuestra convulsa actualidad. El último hombre malo, Pascual Raposo, lo es sin concesiones ni medias tintas. Encallecido en el mal, apenas duda. Sólo a veces, en la soledad de la noche se siente asaltado por la estampa de un viejo oficial de caballería que carga solo, con la única compañía de un joven corneta, contra un enemigo invisible.

¿Quién es el protagonista de la novela? Pues el propio Pérez-Reverte. No es que se atribuya la personalidad del narrador omnisciente. Es que, además, se erige como autor omnipresente. Un autor que interviene en la trama, explica sus esfuerzos de documentación, y realiza, con medios modernos, eso sí, el mismo camino que transitaron los hombres buenos. No había visto tan interacción autor-obra desde 'Niebla', de Miguel de Unamuno.

En resumen, es una novela sobre el pasado pero mirando al presente, dando sugerencias sobre lo que se debe hacer en la España actual. Si la novela en sí no me ha gustado mucho, me han gustado algunos de sus párrafos que, a modo de memorial, proponen soluciones para nuestros problemas.

“Por eso hablo de un teatro que, como principal diversión nacional, fomente el patriotismo bien entendido, la utilidad del estudio, la honestidad del trabajo, la cultura, la virtud, con ejemplos que prestigien la libertad y protejan la inocencia… Un teatro, en fin, restituido al esplendor y el sentido común que el bien público exige.” Cambiemos “teatro” por “televisión” y nos encontraremos con una sugerencia muy acertada.

“Sólo hay algo a lo que los hombres con cargos públicos, del rey al ministro, dice, temen más que la educación de sus súbditos: la pluma de los buenos escritores. La conciencia de los poderosos se retuerce cada vez que uno de estos héroes del pueblo, como el propio Bringas sin ir más lejos, denuncia lo que esos infames no se avergüenzan de perpetrar. Por eso la censura pública, y el tachar de crimen la prosa que los ataca”. La última ley promulgada en España le da la razón al abate Bringas.

Igualmente tendrá mucha razón el autor cuando dice “que en España los libros se consideran un objeto subversivo y peligroso. Un lujo prescindible, o un privilegio reservado a unos pocos.”

En resumen, parece que para Pérez-Reverte la definición de “español” es la que nos da Platón en su diálogo referida a Eutidemo. Y, en la mayoría de los casos, tiene razón.
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Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13410

MensajePublicado: Mar Jul 07, 2015 3:46 pm    Asunto: Responder citando

'Hombres buenos'
Alberto Granados - miradordeatarfe.es - 07/07/2015

Hubo un momento en que me harté de las novelas de Arturo Pérez-Reverte y dejé de comprarlas. Me refiero a la etapa en que nuestro académico empezó con la serie del Capitán Alatriste. Por un lado, me pareció que escribía pensando cada vez más en los beneficios económicos que en la calidad literaria. Lejos quedaban novelas como 'El maestro de esgrima', 'La piel del tambor' o 'La Reina del Sur', que en su momento estimé muy dignas. Por otra parte, los artículos que le leía en 'El Semanal' cada domingo mostraban a un autor prepotente, faltón, tendente a una línea de opinión basada, fundamentalmente, en el insulto y la descalificación fáciles. En resumen: el autor murciano y yo nos distanciamos y dejé de consumir su literatura durante unos años.

Una reseña en el 'Babelia' de hace unas semanas me puso de nuevo en contacto con él: acababa de aparecer su última novela, 'Hombres buenos' (Editorial Alfaguara, Madrid, 2015). El tema me atraía, sé que su prosa es amena y engancha, pensé que llevaba mucho sin leer nada sobre el siglo de las luces (tal vez, desde que en la carrera estudiaba el manual de Alborg)… y me descargué el libro en formato electrónico para leerlo en mi lector. Este libro ha supuesto mi reconciliación con el académico Pérez-Reverte.

Se ha difundido hasta la saciedad el argumento de la novela: dos académicos de finales del XVIII parten hacia París, enviados clandestinamente por la Real Academia Española de la Lengua, para hacerse con un ejemplar fiable de 'L’Encyclopedie', la obra más renovadora de su siglo, el compendio que pretendió hacer llegar las luces de la Ilustración a todos los rincones de la civilización para sacarla de las tinieblas del oscurantismo. Como es lógico, la reacción tratará de impedir que tal obra pise España, al considerarla como subversora de los valores más tradicionales. Para impedir tales innovaciones, dos académicos contratan a un sicario. Y ahí se inicia el viaje que enfrentará no sólo a las dos eternas Españas, sino a la España eterna con el resto del mundo, representado por París, una ciudad abierta, cosmopolita, culta, llena de costumbres ajenas a nuestra sociedad de la época de Carlos III.

Con este punto de partida, Pérez-Reverte escribe una original novela de aventuras que gravita sobre varios aspectos. Son puntos que ponen al lector en contacto con diferentes universos narrativos. El que más me ha llamado la atención es el propio proceso creativo, desde que surge la idea en la mente del autor hasta los distintos problemas de documentación y viajes que lleva a cabo para preparar la novela. Un mundo de referencias a académicos reales de la de la Lengua, de libreros de viejo, de bouquinistas parisinos, de entrevistas con personajes (Francisco Rico, el granadino Gregorio Salvador, el director del Museo de la Armada y otros eruditos de distintos campos) que acercan al lector común una serie de aspectos normalmente poco conocidos y, sin duda, interesantísimos sobre el laborioso proceso de escribir, desde que surge el embrión de una idea aprovechable hasta la concreción del borrador terminado y la serie de revisiones posteriores, esas que llevarán a un cúmulo de inseguridades y preguntas sobre la validez de la obra terminada.

El funcionamiento de la Academia desde las postrimerías del siglo XVIII hasta ahora es otro de los puntos sobre los que se apoya la acción novelística. Pérez-Reverte incluso asegura que ha corrido la especie entre sus compañeros de que está escribiendo una novela sobre los académicos, una novela en la que se aparece el fantasma de Cervantes y es asesinado el mayor cervantista de la casa, el ya mencionado Francisco Rico. Lo más curioso en esta broma-guiño es que la mayor parte de los académicos le piden hacer de asesino de Rico. Bromas aparte, en la novela aparecen una serie de académicos de las dos épocas y el conjunto permite ver cuál ha sido la labor de esta venerable institución.

El mundo de los viajes en el XVIII, las ventas y postas, los bandoleros, los encuentros en los caminos, el sorprendente paralelismo de los caminos de aquella época con las redes de carreteras actuales… forman otro ameno cuadro costumbrista. Y el eje central: la búsqueda de la 'Enciclopedia' de D’Alembert y Diderot en un París donde ya ha sido prohibida y que se acerca a la Revolución y su guillotina. Las luces y sombras de una ciudad en que se juntan los elegantes salones, los petimetres, las preciosas, la aristocracia y su corte de parvenus… por un lado, mientras la miseria más feroz se cierne sobre un mundo de borrachos, prostitutas, policías corruptos y gente que sobrevive como puede. El punto de inflexión de estos dos mundos es un personaje histórico, el abate Bringas, del que ya se ocupó Menendez Pelayo en su 'Historia de los heterodoxos españoles'. Sus análisis sobre la burguesía, su sanguinaria visión de la Revolución, sus deseos de revancha y, contrariamente, su nobleza marcan la creación de un personaje, tal vez el más rico de la novela. Creo que este eje central, la estancia en París, es, sin duda, el componente fundamental de la novela y está resuelto francamente bien, desde mi punto de vista.

Aventura, costumbrismo, la convulsión de un Antiguo Régimen que estaba a punto de morir en la guillotina, un duelo, amores frívolos, las eternas dos Españas que enunciaría Machado muchas décadas después, la amistad que surge entre los dos académicos, la cínica presencia de Bringas, la mano negra del sicario… todo ello, perfectamente urdido forman una apasionante novela de acción y de historia. Para mí supone la reconciliación con Pérez Reverte. Veremos la siguiente.
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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Mie Jul 08, 2015 4:54 pm    Asunto: Responder citando

Hombres buenos (de @perezreverte)
desmontandoakate.es - 08/07/2015

Confiesa Pérez-Reverte en una entrevista en 'La Razón' que la intención de 'Hombres buenos' no es otra que la de “demostrar que en un mundo como el actual, donde el fanatismo, la estupidez y la ignorancia hacen tanto daño, donde radicalismos absurdos están destrozando muchos lugares del mundo, sigue siendo el diálogo y la razón, la cultura en torno a los libros y la buena voluntad el único mecanismo de salvación, la única terapia y analgésico”. Y a partir de ahí poco más queda que decir, salvo si el autor consigue su propósito o no, algo que a cada lector le toca juzgar.

Sí puedo decir, a nivel personal, que la lectura de esta novela ha supuesto una experiencia muy deleitosa para mí, puesto que el siglo XVIII, el de “Las Luces” el de “La Razón”, está -creo- muy al margen de lo que se lee y se escribe e, incluso, de lo que se estudia en la actualidad, pues casi ha desaparecido en algunos currículos de Literatura Española, cuando -en mi opinión- constituye uno de los periodos más interesantes en cuanto a lo que de avance supuso en el mundo de las ideas y de la evolución de la humanidad.

Los protagonistas de esta novela de aventuras, de viajes, histórica… (todo ello y algo más es 'Hombres buenos') son eso, dos hombres buenos, dos académicos de la lengua española que no tienen mejor tarea que encontrar y comprar en París y traerse a España por encargo de la Real Academia de la Lengua Española, los 28 tomos encuadernados en piel de la primera edición de la 'Enciclopedia' de Diderot y D’Alembert con el sello y el ex libris correspondiente, pertenecientes a la edición princeps que, con una tirada algo inferior a los 5.000 ejemplares, fueron apareciendo entre 1751 y 1772.

Estos dos hombres buenos (el bibliotecario Hermógenes Molina y el brigadier Pedro Zárate y Queralt), representan claramente la Ilustración española: el primero, ilustrado que mantiene sus convicciones católicas e intenta hacer con ambas un raro equilibrio; el segundo, al que todos llaman “el almirante”, un ilustrado en el pleno sentido de la palabra. Y como en toda historia, si estos dos son “los buenos”, también encontramos a “los malos”, aquellos que van a intentar, desde dentro mismo de la Academia y por distintos motivos, poner todos los problemas posibles a los protagonistas para que no consigan su propósito, para lo que contratarán los servicios del mercenario Pascual Raposo. Los diálogos entre Molina y Zárate a lo largo del viaje hasta París y, una vez allí, con el abate Salas Bringas Ponzano, un cura revolucionario aragonés que actuará como su guía en la “ciudad de la luz” son, además de una delicia, una excelente representación de las ideas ilustradas.

Pero por si todo ello no fuera bastante (que lo es), hemos de añadir un elemento más de atracción: el que constituye su interrelación con la actualidad, no ya solo porque los temas de los que se habla nos resultan totalmente “de hoy”, sino por la aparición en la escena de actuales académicos de la lengua con los que el propio Pérez-Reverte interactúa para encontrar respuestas en su investigación previa a la escritura de la novela, por lo que asistimos también así, como quien no quiere la cosa, a su “cocina”. De esta manera podemos disfrutar de los diálogos que el autor mantiene con Darío Villanueva, Víctor García de la Concha o Francisco Rico entre otros, convertidos de este modo en la obra en “ilustrados” del siglo XXI. Vamos, y como díría el propio Villanueva, un auténtico y divertido “juego de espejos”.

'Hombres buenos', en fin, nos “descubre” de otra forma un importante y poco conocido periodo de nuestra historia y nuestra literatura, el de la Ilustración, poniendo a los personajes a actuar en un decorado magníficamente descrito y documentado: el del París prerrevolucionario. Y lo hace siguiendo una de las máximas ilustradas: “enseñar deleitando”. Aprender y deleitarse a la vez que descubre la bondad de algunos héroes anónimos sin los que, sin lugar a dudas, no seríamos lo que hoy somos y en los que apenas o nada se fija la historia oficial, es lo que hace el lector de esta novela.
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MensajePublicado: Lun Jul 20, 2015 8:10 am    Asunto: Responder citando

Yo era un hombre bueno
Claudio Zeiger - pagina12.com.ar - 19/07/2015

En 'Hombres buenos', su última novela, Arturo Pérez-Reverte tomó un episodio casi desconocido de la historia de la Real Academia Española –el viaje de dos de sus miembros en busca de la monumental 'Encyclopédie' de Diderot y D’Alembert– para plasmar una aventura sentimental, con todos los ingredientes de un viaje que empieza con un objetivo que poco a poco irá revelando sus aspectos más ocultos. Una novela histórica límpida y sosegada, que se ubica entre los más logrados libros del escritor español.

Ya casi nadie debe pensar que Arturo Pérez-Reverte se sienta obligado a demostrar su valor literario saliéndose de las filas de su famoso capitán Alatriste, una de esas “bendiciones” que en la vida más secreta del creador deben llegar a pesar como una maldición. En Argentina, sin ir más lejos, los libros del viejo soldado sobreviviente de los tercios de Flandes se agotaban edición tras edición y formaban una legión de fanáticos que no necesariamente se volcaban a las otras vertientes del escritor, es decir, sus libros de cronista de guerra o el paradigmático 'El club Dumas', best-seller de otro rango, en línea con las novelas de enigma eruditas, a la manera de Umberto Eco pero más disfrutable por un lector atragantado de novela negra y sentimentalismo que de latines y maitines. Como cronista, narrador de aventuras, intrigas, enigmas y, sobre todo, como sobresaliente novelista histórico, Pérez-Reverte tiene lo suyo y ha logrado un lugar más que respetable, y también es cierto que difícilmente abandone ya su perfil de escritor minucioso, gozosamente decimonónico, algo escindido entre las mieles de la alta literatura y los goces de la vida salvaje, sobre todo la que discurre en los anchos mares del mundo. Un melancólico en toda la regla, que no se rinde y nos cae muy bien por ello.

De sus aciertos y límites, de su presente y su pasado, de su fervor por la historia, la educación, la amistad y los ideales, habla a los gritos su último libro, más bien mediterráneo pero no menos sediento de aventuras e Historia. 'Hombres buenos' cuenta una aventura quizás demasiado sosegada para los amantes de la acción frenética y mosqueteril, pero llena de matices bien interesantes. Está basada en un hecho real, advertiría la pantalla: a finales del siglo XVIII, la razón ilumina la tierra de Francia y en particular, a la ciudad de París, pero apenas llegan mortecinas lamparitas de bajo consumo a la Madre Patria. A pesar de estar en pleno reinado de Carlos III, la desconfianza hacia los hombres de la Ilustración –en especial en las filas de la Iglesia Católica– es inmensa, y no hay muchas esperanzas de que la educación de los españoles vaya a cambiar de mando. Así y todo, al parecer los miembros de la Real Academia Española decidieron que los 28 volúmenes de la 'Encyclopédie' de Diderot y D’Alembert, suma aparente de los conocimientos universales pero que gracias a la síntesis de la razón podía ser atrapada en un Libro, no debían faltar, al menos en sus estantes donde al fin y al cabo solo podrían ser consultados por los especialistas, los poseedores de la verdad y el saber, y decidieron ir a por ellos. Encomendaron la tarea a dos miembros de la Academia, en apariencia muy diferentes entre sí: un bibliotecario (Hermógenes Molina) y un almirante de la armada (Pedro Zárate). Estos hombres increíblemente cumplieron su misión, que más allá de que no se toparan con las enredadas dificultades que les imaginó Pérez-Reverte, tampoco la habrán tenido fácil. El viaje era largo y peligroso; el clima social era hostil a su misión. Y sin embargo, lo lograron. Pérez-Reverte reunió los escasísimos datos que trascendieron de esta módica epopeya y acerca del temperamento y vida de sus protagonistas y los lanzó al ruedo de su propio programa narrativo: hacer un relato sobre la amistad viril y el fetiche del libro en un mundo de bárbaros. Ambos aspectos son pilares de 'Hombres buenos', título que al comienzo parece sugerir una cosa y que al final termina siendo otra, más firme, más dura. En toda ocasión, el escritor se encargó de señalar que el libro le debe más a su imaginación que a la verdad histórica, y que eso no quita el centro verídico del hecho histórico del viaje.

Pero más allá de estas cuestiones que ya no tienen mayor importancia, sí vale la pena poner en conexión esta novela, tan centrada en valores positivos de la cultura, los libros y la amistad, con 'El club Dumas', donde el libro como fetiche alcanzaba connotaciones oscuras, malignas, patológicas y hasta literalmente satánicas. Es verdad que en aquella singular novela (casi casi la puesta en escena de la perversión del alma de un librero palermitano onda Notting Hill), el tono negro y erótico se llevaban puesta cualquier reflexión acerca del rol de la cultura letrada en la modernidad, cualquier debate sobre pedagogía, ciencia y humanismo. En 'El club Dumas', la obsesión por el libro antiguo era tan feroz y destructiva como la que pudiera generar cualquier otro objeto de deseo malsano o desprendido de su eje. En el tono más apaisado y sereno (algo resignado) de 'Hombres buenos', todo es más “histórico” (son francamente prescindibles los pasajes en los que Pérez-Reverte narra sus andanzas académicas y sus viajes para documentarse guía de viajero en mano, sean ficcionales o no) y más puesto en perspectiva. Estos hombres no se hacen mayores ilusiones –uno con la fe, otro con la razón– pero cumplen con su deber. Y su deber no es rendirse a un fetichismo individual, egoísta y enfermo, sino cumplir una misión altruista.

Y ahí va como un mosquetero recargado Pérez-Reverte a cumplir su misión narrativa, y lo hace muy bien. Logra que, a pesar de que las escenas de acción a los tiros y sus contrapartes románticas sean escasas, todo tenga más espesor, y de yapa logra plasmar al menos dos grandes personajes “secundarios” (reales o imaginarios), como lo son el abate Bringas, un francotirador de la razón que luego desembocaría en el terror de la revolución francesa, y el mercenario Raposo, cuya misión encomendada por unos enemigos del proyecto de llevar a España la 'Encyclopédie' consiste en dificultarles el viaje todo lo posible, pero que en el devenir de su misión anticivilizatoria, comprenderá oscuramente algunas facetas de su propia vida, la vida, en definitiva, del pueblo raso.

Y de eso se trata en definitiva esta peripecia que se narra con deleite y que provoca no pocas satisfacciones en los lectores, en 'Hombres buenos'. Se trata de las misiones que inexorablemente se deben cumplir en un momento crucial de la vida, todo lo contrario sin embargo, a los odiosos mandatos. Con voluntad, libre albedrío y una pizca de gusto por lo desconocido, lo nuevo y lo galante. Así van para adelante estos paradójicos Quijotes de la Razón. Quizá no la tengan, o no la consigan o la pierdan en el viaje de regreso. Pero terminarán un poco más sabios que antes, menos ortodoxos en su fe o su intelecto, porque comprenderán mejor la naturaleza tan poco enciclopédica de los seres humanos.
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MensajePublicado: Mar Jul 21, 2015 12:35 pm    Asunto: Responder citando

Hombres buenos – Arturo Pérez-Reverte
Begoña Curiel - ellibrodurmiente.org - 21/07/2015

Puede resultar pretencioso reseñar una novela escrita por alguien que maneja tan bien las letras que ocupa un sillón de la Real Academia de la Lengua, pero procuraré abstraerme, centrándome en Pérez-Reverte, al que siempre he visto y mirado como periodista y escritor. Pero está claro, no se puede pasar por las páginas de 'Hombres buenos' sin tener en la mente el homenaje que Pérez-Reverte brinda a una institución como la RAE, aunque en su trama no falte la dosis de aventura que corre por las venas del autor. Es necesaria porque si tenemos en cuenta el contexto histórico, en el que tendrán que desenvolverse sus dos académicos-protagonistas, el bibliotecario Hermógenes Molina y el brigadier Pedro Zárate -a dos pasos de presenciar la revolución francesa y procedentes de una España estancada en cuerpo y alma-, hace falta un par… de valores.

El dúo será el encargado de buscar y adquirir en París la 'Encyclopédie' de D'Alembert y Diderot, prohibida –como no podía ser de otra manera– en la España de finales del siglo XVIII y supuestamente prohibida en la tierra de las libertades. Aunque en 'Hombres buenos' todo es “muy supuesto” y al final, casi todo o casi todos, –o gran parte del escenario y sus intervinientes– presentan incertidumbres elevadas a la máxima potencia. El arriesgado viaje –porque los caminos a recorrer están plagados de salteadores, entre otros motivos– cuenta por supuesto con la reticencia de algunos compañeros, temerosos de que las nuevas ideas “infecten” las anquilosadas mentes de un país asolado por una Iglesia castrante que entra por puertas y ventanas para quedarse en las vidas de todos sus fieles.

El viaje por el que nos lleva Pérez-Reverte nos muestra a dos personajes que aparentemente no dan mucho de sí, para después revelarse como auténticos héroes que luchan por no serlo, ajenos en su recorrido a los complots que les rodean para que su objetivo no se cumpla. Las horas, noches y días de aventuras y desventuras unirán –pese a sus diferencias ideológicas y vitales– a una peculiar pareja que nos descubrirá el París que les dejará boquiabiertos: lleno de cafés donde las tertulias y el peligro de las ideas campan a sus anchas. Aquí le “cojo prestada” la expresión utilizada en un artículo de prensa por el director de la actual RAE, Darío Villanueva, en su análisis de 'Hombres buenos'. Dice Villanueva que “se quita el cráneo” ante la obra. Yo, también lo hago, ante la calidad, altura y profundidad de los diálogos entre el bibliotecario y el brigadier. Su particular misión les acercará en fondo y forma pese a que su visión de la vida y la sociedad que les toca vivir –sufrir– está tan separada como las astillas que vuelan tras una explosión. Sencillamente magistral, sublime la forma y el estilo empleado –ya sabíamos de la capacidad de Pérez-Reverte para estas lides – a la hora de poner sobre la mesa, la infinita capacidad del ser humano –cuando se quiere– para buscar los puntos de conciliación frente a los conceptos y formas de observar la vida, con los que el mundo podría ser mucho mejor. Seguro que la reflexión parece ingenua, propia de quien busca los denostados "happy end" en la literatura y en general, en el mundo que nos desenvolvemos. Soy consciente de ello, aunque también, ferviente admiradora de la esperanza y la creencia que se apoya en esa manida expresión de “hablando se entiende la gente”.

Es evidente que esta novela no es un sólo un pasatiempo para el lector que la abra. Obliga, o más bien nos lleva –obviamente, de forma premeditada– a tomar partido, a pensar qué sociedad y mundo queremos, porque pese a todo, el debate que plantea vale para nuestro supuesto maravilloso –también– siglo XXI. Los enviados por la insigne institución no ensombrecen, en mi opinión, la talla de otros personajes, como el abate Bringas. Un secundario excelente, que nos ayuda a ahondar en ese debate interno que llevamos dentro. Es tan despreciable que a primera vista las náuseas iniciales que provoca acaban por convertirse en una nueva excusa y razón para volver a afirmar aquello de “me quito el cráneo”. Bringas es un secundario que Pérez Reverte va elevando como la espuma en categoría. Considero, que es un pilar de la obra y el mensaje –uno de tantos– que pretende transmitirnos este escritor tan valioso como su poderío con las letras.

Todo ello, a pesar de que a lo largo de su dilatada carrera –le admiro como escritor, aunque me rindo ante su etapa como periodista– me ha hecho admirarle tanto, como aburrirme con su reiterativo hastío y agresividad hacia tantas cosas y personas. Estoy convencida de que tiene razones y justificación de sobra, para obrar, pensar, criticar y denunciar con su característico estilo, pero no las conocemos todas y por eso, a veces, me han resultado excesivamente dañinas y dolorosas. Seguro que son el fruto de una vida en la que ha podido conocer tanto y tan malo, pero por desgracia o por fortuna –quién sabe– los ciudadanos de a pie no tenemos ni tendremos la oportunidad de ver, por mil vidas que viviéramos, una pequeña parte de lo que han presenciado sus ojos.

En fin. Vuelvo a 'Hombres buenos', porque de eso se trata. Es una novela de categoría: cuidada, profunda, intensa, que trata de pincharnos –y lo consigue– para que no nos quedemos quietos ante el desbarajuste y desatino al que a diario tenemos que enfrentarnos: da igual si el fondo es la lucha de la ilustración contra el racionalismo o si nos quedamos con nuestro escenario actual de decadencia política y humana. Arturo Pérez-Reverte nunca ha sido sólo periodista, ni sólo escritor, ni sólo miembro de la RAE: es un compendio de muchos hombres en uno, que pese a su desesperanza, creo –o quiero creer–, que confía en que por todas partes hay hombres buenos, por mucho que los malos pueblen en demasiada proporción nuestro globo terráqueo.

Gracias Arturo Pérez Reverte por esta obra. Recomendable no. Lo siguiente.
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MensajePublicado: Vie Jul 24, 2015 9:03 am    Asunto: Responder citando

Hombres buenos
Alberto Roa Arbeteta - albertoroaarbeteta.blogspot - 24/07/2015

Todos los libros de Arturo Pérez-Reverte destilan el aroma inconfundible del personal estilo del autor, que es uno de esos escritores a quien el lector asiduo reconocería en un texto sin firma con un muy reducido margen de error en apenas unas líneas. En su última novela, 'Hombres buenos', el estilo del académico, sus temáticas clásicas, las características propias de su narrativa, alcanzan su máxima expresión. Es una novela histórica, género en el que Pérez-Reverte se mueve con fluidez. En ella se encuentra, por encima de todo, una ardiente pero serena defensa de la cultura, de su poder terapéutico, o analgésico para ser más precisos, ante el virus de la ignorancia y el fanatismo.

También es algo habitual del autor, algo que el lector agradece mucho, que presente personajes complejos y muy bien construidos. En esta obra igualmente encontramos diálogos potentes, precisos, rigurosos, con frases cortas. La melancolía y el desengaño como herencias del pasado, la moderada esperanza en un futuro mejor, el retrato del papel inmisericorde de la Iglesia como freno al progreso social, la lucidez con la que observa la historia de España (la más triste de todas las historias porque siempre acaba mal, en palabras de Gil de Biedma) y lo proyecta sobre nuestro presente, la reivindicación de la Real Academia Española, la capacidad de manejar con extraordinario oficio los tiempos de la historia, la meticulosa recreación del tiempo histórico en el que se sitúa la trama... Es esta, en fin, la más pérez-revertiana de las últimas novelas del autor, para disfrute de sus incondicionales, entre quienes me encuentro.

La historia que da pie a esta novela, basada en hechos reales, es desde luego digna de ser contada. De esas que extraña que nadie antes se haya cercado para plasmarla en papel (o llevarla al cine, porque como sucede habitualmente con las novelas de Pérez-Reverte, esta bien podría triunfar en la pantalla grande). Finales del siglo XVIII. Dos miembros de la RAE, el bibliotecario Hermógenes Molina y el almirante ilustrado Pedro Zárate reciben el encargo de viajar hasta París para adquirir una edición de la 'Encyclopédie' de D'Alembert y Diderot. La biblia de la Ilustración, la obra de las luces, que por aquellos tiempos estaba prohibida en España, a pesar de la moderada apertura de algunos validos del rey y del propio monarca, Carlos III. En la novela se narran, de modo fiel a como sucedieron los hechos en la realidad, las peripecias de estos dos académicos en el París previo a la Revolución francesa y las trabas a las que se enfrentan en su propósito de llevar parte de las luces de aquella ciudad al Madrid cerril y atrasado del que proceden.

El título de la novela hace alusión al documento en el que la RAE aprobó, tras recibir el permiso del rey y de la Iglesia, enviar a dos académicos a París para comprar esta obra que tanto inquietó al antiguo régimen, que tan hermosa aspiración encerraba (reunir todos los conocimientos de aquel tiempo). En el documento se hablaba de encargar la compra a "dos hombres buenos". Y, en efecto, como tales nos los presenta el autor. Pedro Zárate, un militar sabio, ilustrado y culto. El bibliotecario, don Hermógenes, igualmente comprometido con el saber, convencido de estar haciendo una misión patriótica para su país con este viaje a Francia para comprar un libro prohibido que pueda contagiar a España de las luces del país vecino, al que admira. Uno de los puntos de fricción entre ambos es el papel de la Iglesia. Lo ataca con contundencia Zárate, la defiende con matices Molina. Son las suyas, en todo caso, discusiones con argumentos de dos personas inteligentes y que están de acuerdo en lo importante, en la necesidad de sacar a España de su atraso.

Y, como siempre en nuestra historia, esa misión noble encontró obstáculos. Aquí vuelve a recurrir Pérez-Reverte a la pareja, en este caso de antagonistas, para mostrar cómo, al igual que ese compromiso con la Ilustración, con el conocimiento, puede tener varias caras, también sucede lo mismo en quienes se oponen a ella. Justo Sánchez Terrón, conservador recalcitrante, periodista azote del progreso desde su panfleto, se alía con Manuel Higueruela, intelectual pagado de sí mismo que está a favor de las luces y del conocimiento, pero no de que todo el mundo pueda acceder a ellos en lugar de requerir de expertos que sepan interpretarlos como es debido. Gente como él, en fin. Ellos intentarán poner trabas a la labor de los dos hombres buenos del título. Pérez-Reverte tiene especial talento para construir sólidos personajes secundarios, como lo son todos los que se encuentran los dos académicos en París, sobre todo el libertino abate Bringas, que deja algunos de los mejores pasajes de la novela, lo cual significa mucho, dada la calidad de esta obra inteligente, honesta, sencilla y trepidante.

Otro de los rasgos característicos del inconfundible estilo de Pérez-Reverte es su exhaustiva documentación, su ingente trabajo para recrear con rigor histórico y pulcra precisión la época en la que se ambienta la novela. En esta obra, el autor no sólo muestra su cuidado estudio de aquella etapa histórico, el Madrid ilustrado y el París previo a la Revolución, sino que además inserta en medio de la historia pasajes en los que explica cómo decide situar cada escena en este o aquel lugar, los viajes y las lecturas, las entrevistas e indagaciones realizadas para armar la novela. El propio inicio de la obra, excelente, tiene ese componente metaliterario que sigue presente en toda la obra: "Imaginar un duelo al amanecer, en el París del siglo XVIII, no es difícil. Basta con haber leído algunos libros y visto unas cuantas películas. Contarlo por escrito es algo más complejo". Pérez-Reverte, en fin, da un nuevo ejemplo de su exquisito oficio para armar novelas inteligentes, con intriga, acción y diálogos lúcidos. Una obra en la que suena armoniosa y magistral la voz madura y asentada del autor.
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MensajePublicado: Sab Jul 25, 2015 11:33 am    Asunto: Responder citando

Revoluciones de verdad
Pablo Cuvi - elcomercio.com (Ecuador) - 25/07/2015

Las revoluciones de verdad desafían a Dios y a los guardianes del poder. Llegan precedidas por un vendaval de nuevas ideas que va minando a las falsas creencias. Tal fue el caso de la Revolución Francesa, que empezó mucho antes del asalto a la Bastilla con la obra de los enciclopedistas, quienes prepararon la caída de la monarquía y el triunfo de la Diosa Razón. Para respirar esa atmósfera de cambio desde un carruaje en marcha nada mejor que la lectura de ‘Hombres buenos’, flamante novela del español Arturo Pérez-Reverte.

La trama se desarrolla pocos años antes del estallido de la revolución y es de una simpleza ejemplar: la Academia de la Lengua Española ha encargado a dos de sus miembros que viajen a París a adquirir la edición original de la famosa ‘Encyclopedie’, que reúne los conocimientos más avanzados de la época y que ha sido prohibida por la Iglesia, como corresponde. La sabiduría de Pérez-Reverte es haber creado dos personajes discretos, dos hombres buenos: el bibliotecario de fe católica, pero abierto al diálogo y a las nuevas ideas; y el librepensador y exmarino de armas tomar, pero tolerante y proclive a la amistad. Vista desde el presente del narrador, esa misión, que parece casi de trámite, estaba cargada de simbolismo, pues consistía en importar a la España autoritaria y fanática (de la que formábamos parte los quiteños y cuya herencia espiritual no se borró con la Independencia) los vientos del progreso y la razón.

Mezcla de historia y ficción, de pasado y presente, en un juego posmoderno, el autor nos va contando al mismo tiempo los avatares de la creación, el cómo fue investigando los documentos y los lugares donde ubicaría luego las escenas surtidas de pistolas y espadas, pues no olvidemos que es un gran cultor de la novela de aventuras al estilo del capitán Alatriste. Pero ese es tan solo el esqueleto de la trama, pues la pulpa jugosa son los diálogos y la amistad que va creciendo entre los dos académicos a lo largo de un viaje plagado de peligros, que remata en el París de los salones intelectuales y de los barrios de mala muerte donde germina la insurrección que arrasará con el "ancien régime". En síntesis, un novelón de este también académico de la lengua que domina las técnicas de la novela y el arte de entretener.
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MensajePublicado: Mar Jul 28, 2015 9:41 am    Asunto: Responder citando

Abajo los enciclopedistas
Miguel Ranchal - diariocordoba.com - 28/07/2015

En estos días tan propensos a la lectura, me he sumado a ese gran número de aficionados a la narrativa que se han zampado la última novela de Arturo Pérez-Reverte. 'Hombres buenos' no se aleja de ese acervo común de la obra del escritor cartaginés: el dolor épico de España, que huele a la pólvora mojada de los tercios viejos de Flandes, o a la sangre reseca de la faca tras destripar a un mameluco en el acaloramiento del 2 de mayo. Pero en la aceptación de esa vieja historia de España, donde a pesar de sus miserias también entiende Pérez-Reverte que los trapos sucios se lavan dentro, aquí se atornasola la luz del optimismo, la bondad como concepto recuperable pese a ser tantas veces ninguneado por el cinismo.

La historia es simple pero altamente simbólica: en el siglo de la Razón la Real Academia de la Lengua mandata a dos de sus miembros a conseguir para su colección una primera edición de la Enciclopedia francesa, ese talismán que la Ilustración edificó contra el oscurantismo. La honestidad es el nexo común de dos hombres cabales con caracteres muy distintos: uno más apocopado en su erudición al latín y en el temor de Dios, con el Rey en el centro de lo inmutable; el otro, marino, combatiente en Tolón y admirador de Jorge Juan, abierto a cuestionar todas las certidumbres. Personalidades tan distintas construyen una amistad sincera en el propósito común de modernizar España cristalizado en esa misión. Como casi siempre, la mezquindad está dentro y la Real Academia se convierte en el Reform Club de Phileas Fogg, si bien los ochenta días se compilan en los 28 volúmenes con los tejos dorados prologados por D'Alembert.

Es interesante apuntar al momento de oportunidad de esa ficción fundamentada en hechos históricos, situada en el París prerrevolucionario. No falta en esta borbollante España quien se identifica con el cicerone Bringas, un español exiliado en la patria de los enciclopedistas, que masculla su resentimiento contra esos bienpensantes elitistas, a los que ajustará cuentas al militar años después en la facción más sanguinaria del Terror, siguiendo a su suerte la misma suerte de Robespierre. Juegan ahora muchos a virtualizar el Antiguo Régimen, identificando en su anacronismo tanto las guerras carlistas sublimadas por la pluma de Valle Inclán como las humaredas de los consensos de la Transición. Se sienten incluso moralmente más fuertes al vehicularse por ahora con los modismos incruentos, que mejor resulta colocar en una caja de cartón el broncíneo busto del anterior monarca que chorrear en la canasta los espasmos de la carótida, a la manera de Luis Capeto.

Es cierto que puede encontrarse cierta similitud entre la ilusa y narcisista filantropía de los enciclopedistas y las buenas intenciones de quienes, con todas las penurias de estos años de vapuleo, están acomodados en el sistema. Pero del inmovilismo ya hablaba Joaquín Costa, que vete a saber si también lo consideran un carca. Ya no vale, como en la Bastilla, desbordar el analfabetismo y el temor reverencial, sino a esa mantequería de mediocres que se han enriquecido con las patrias, con las luchas sociales o con las austeridad. Pero los jacobinos lechuguinos pueden cogerle el gusto a cortar cabezas, salvo, claro está, la propia y la de todos sus compañeros.
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MensajePublicado: Dom Ago 02, 2015 1:24 pm    Asunto: Responder citando

Un viaje de París a Madrid con hombres buenos
Pedro Bordaberry - eltelescopio.com.uy - 02/08/2015

De todos los autores cuyas obras he leído, pocos me han hecho viajar tanto como Arturo Pérez-Reverte. Posee una doble condición que atrapa al lector: el viaje es geográfico pero también en el tiempo. Pérez Reverte fue corresponsal de guerra por 21 años y es actualmente miembro de la Real Academia Española. Al leer 'El asedio', uno se siente en Cádiz o a bordo de los buques que se fletan para traer mercaderías de América. Pero también viaja hasta el año 1812, cuando se discutía, bajo el asedio de las fuerzas francesas, la nueva Constitución. En 'Un día de cólera' se recorre Madrid en primavera. Pero lo hace viajando hasta el 2 de mayo de 1808, día en que el pueblo español se rebeló contra Napoleón y su ejército. El lector termina empapado y lleno de sal de tanto recorrer las aguas del Sur de la Península Ibérica en 'La Reina del Sur', o se mete en un verdadero reducto tanguero de los años treinta en Buenos Aires en 'El tango de la Guardia Vieja'. Eso sucede en la mayoría de sus libros.

El último de ellos, publicado por Alfaguara en el año 2015, va por ese camino, y más. 'Hombres buenos' trata del viaje que dos académicos de la Real Academia Española emprenden de Madrid a París, con el objetivo de adquirir los 28 volúmenes de la 'Encyclopedie, ou dictionaire raissoné'. La Enciclopedia editada en 1751 estaba prohibida tanto en España como en Francia. Para su adquisición la Real Academia había obtenido permiso real. Le encarga a dos de sus integrantes, el Almirante Pedro Zárate y el bibliotecario Hermógenes Molina, trasladarse a París para comprar la 'Encyclopédie' y traerla a Madrid. Otros dos académicos se oponen a ello al votarse en el seno de la institución si adquirirla o no. Al perder la votación se confabulan para que la misión fracase. Es así que el Almirante Zárate, retirado, soltero que vive con sus dos hermanas y combatió en Tolón, y el Bibliotecario, don Hermes, viudo que nunca había salido de España hasta entonces, inician el viaje a París. La trama discurre entre Madrid, París y el camino que une ambas capitales, pasando por Bayona y otros pueblos y ciudades.

Además del relato de las dificultades y peripecias que enfrentan y las descripciones, el libro tiene dos cosas que lo hacen especialmente recomendable y atractivo. La primera es que Pérez-Reverte actúa con gran generosidad para con el lector. Comparte los secretos de su forma de trabajar, de su técnica, de sus investigaciones. Porque mientras la novela avanza, el autor se hace presente y explica dónde obtuvo la información, por qué situó a tales personajes en tal tasca del Madrid de la época o por qué les hace seguir el camino y las rutas que llevan a París. En suma, muestra la fórmula que utiliza para construir la novela, darle verosimilitud, transportar al lector a un lugar, un momento. Además, da consejos de como hacerlo, por ejemplo, al señalar que “se trata, en esencia, de que el lector imagine lo que el autor sugiere: escenas y situaciones. Que comparta, hasta el extremo de lo posible, la mirada de quien le cuenta la historia“. Para escribir y describir recurre a libros de relatos, memorias de viajeros, viejos mapas y textos sobre usos y costumbres de la época. Luego va y lo chequea en el terreno.

Lo otro que resulta particularmente atractivo son los diálogos entre los dos personajes principales: el Almirante y el Bibliotecólogo. Las características físicas y su pensamiento se van conociendo a lo largo del libro. En especial cuando, compartiendo un cuarto de baja categoría en una posada, uno mejor en un hotel en París o durante el viaje, intercambian sus visiones sobre el momento que les toca vivir, los españoles, los franceses, los ingleses, la fe, la religión, la razón o el honor. Así clasifican a las naciones en ilustradas (las que cultivan su espíritu), civilizadas (las que tienen costumbres conformes a la razón) y bárbaras (donde imperan los gustos groseros y bajos de un pueblo, y como tal se halaga y engaña a este). Se critica a los españoles del momento diciendo que les resulta cómodo ser menores de edad, no querer complicarse la vida ni ver perturbada la misma con términos como tolerancia, razón, ciencia o naturaleza.

Como en todos los libros de Pérez Reverte hay también espacio, mucho, para las críticas a los franceses (“nadie sabe llevar los cuernos como un francés“) y para la ironía. Esta se hace presente en la crítica a la prohibición de la época (fines del siglo XVIII) a los calzoncillos con una sola bragueta (“¿es que un clérigo debe meterse en el trabajo de un sastre?“) o la excesiva rigidez intelectual del geómetra (“aquel frío geómetra, cansado de oír hablar del Quijote, se decidió a leerlo; y al acabar el primero capítulo comentó: ¿Pero esto que demuestra?“). En fin, un libro bueno, de 'Hombres buenos', que nos hace viajar de Madrid a París ida y vuelta.
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Rogorn
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MensajePublicado: Mie Ago 05, 2015 2:28 pm    Asunto: Responder citando

'Hombres buenos', de Arturo Pérez-Reverte
Tensy Gesteira - librosquevoyleyendo.com - 05/08/2015

“Sería de justicia recordar que, en tiempos de oscuridad, siempre hubo hombres buenos que lucharon por traer a sus compatriotas las luces y el progreso. Y que no faltaron quienes procuraban impedirlo”.

Hace días que he terminado 'Hombres buenos', la reciente novela de Arturo Pérez-Reverte, en las que el autor nos cuenta las vicisitudes del bibliotecario don Hermógenes Molina y el brigadier de marina don Pedro Zárate, dos "hombres buenos" que se embarcaron en la aventura de ir a buscar la primera edición de la Enciclopedia Francesa de D’Alembert y Diderot para traerla a España, y concretamente para fortalecer la RAE, institución de la que ellos formaban parte, al igual que en la actualidad Reverte. En esta novela, la más ambiciosa de la obra revertiana, nos encontramos con las aventuras de estos dos hombres mientras viajan al París prerrevolucionario y son perseguidos por las sombras del mal y el oscurantismo encarnadas por Pascual Raposo, que cumple la misión de interrumpir el objetivo de los dos académicos.

Bajo esta dicotomía de hombres buenos-hombres malos, la novela se torna una auténtica reflexión sobre la función que cumple la cultura y la literatura en el avance de las sociedades, y Reverte aprovecha su papel como académico para contarnos de primera mano el proceso de democratización de las letras, cuando nos habla de las trabas que el poder eclesiástico y otros sectores de la sociedad, defendiendo el oscurantismo y un pueblo más bien tonto que listo. Pero después otorga un voto de confianza a los hombres que velaron por conseguir el cultivamiento trayendo las luces de la Ilustración al conjunto de los pueblos: caso de la Enciclopedia de la que aquí se habla. En este sentido, y con no menor importancia, 'Hombres buenos' describe a la perfección el clima cansado y agotado de la población en el París anterior a la revolución, por lo que la Enciclopedia a veces es una excusa para hablar de cómo la razón comenzaba a aflorar y a tener conciencia entre el groso de la sociedad.

'Hombres buenos' es un libro sobre libros, como bien reconoce el autor, al estilo de 'El club Dumas'. Es un libro que nos habla del siglo XVIII pero que tiene muchas similitudes con la actualidad, y Reverte así lo deja patente. Es también una obra en la que conocemos los entresijos de su gestación, los pasos que el autor fue dando y la documentación empleada para conseguir recrear este momento histórico no muy conocido pero real. En este sentido, además de la aventura histórica, se introduce un soplo fresco con esos párrafos en los que avanzamos con Reverte por la documentación y sus sensaciones al ir conformando el borrador. Un caso muy similar a 'El impostor', de Javier Cercas, donde el catalán nos va contando la vida del impostor Enric Marco, un hombre que inventó un pasado en los campos nazis, y al tiempo sus sentimientos al conocerlo y avanzar en la historia.

En definitiva, si queréis encontrar al mejor Reverte literato y al mejor articulista, 'Hombres buenos' acoge lo mejor de cada uno. Sentencias firmes, crítica mordaz, sarcasmo…
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agustinadearagon
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MensajePublicado: Mie Ago 12, 2015 11:41 am    Asunto: Responder citando

Gracias
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"Fuera del perro, el libro es el mejor amigo del hombre. Dentro del perro quizá esté muy oscuro para leer". G.M.
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Rogorn
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MensajePublicado: Vie Ago 28, 2015 2:37 pm    Asunto: Responder citando

Pronto se presentará la edición italiana:

http://www.pressreader.com/italy/corriere-della-sera/20150828/282729110653247/TextView
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Rogorn
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MensajePublicado: Sab Sep 05, 2015 3:29 pm    Asunto: Responder citando

"I libri ci salveranno dalla barbarie"
Entrevista con Paola Del Vecchio - Il Mattino - 05/09/2015

"Ho sempre sostenuto che bisogna diffidare di chi legge un solo libro, è gente pericolosa. La lettura è la sola cosa che ci protegge, ci salva dal dolore. Perquesto, il mio romanzo è anzitutto un omaggio ai libri". Arturo Pérez-Reverte parla della sua ultima avventura letteraria 'Due uomini buoni' (Rizzoli), alla vigilia del "tour" italiano che lo vedrà oggi al Festival della Mente di Sarzana, in una conversazione con l'amico e traduttore Bruno Arpaia. Lo scrittore di Cartagena ha ottimi motivi per essere soddisfatto: il suo affresco storico, che mette a confronto la cattolicissima Spagna con la Francia dei lumi, nell'Europa del XVIII secolo agitata dai nuovi venti di rinnovamento, in soli 5 mesi è già un "best-seller" da 150.000 copie vendute sul mercato ispanico.

-Reverte, è stata la scoperta nella biblioteca dell'Academia della prima edizione dell''Encyclopédie' apparsa in Francia fra il 1751 e il 1772, ad averla ispirata?
-No è solo un pretesto letterario, però è vero che l'idea del romanzo è scaturita dal ritrovamento avvenuto fra i 250.000 volumi dei fondi dell'Academia. La mia storia è ambientata alla fine del Settecento, nell'epoca dell'intenso scontro fra razionalismo e oscurantismo, quando le idee illuministiche cominciano ad arrivare in Spagna e Italia e trovano il passo sbarrato dalle forze reazionarie del trono e dell'altare. Il desiderio degli uomini buoni di accettare le nuove dottrine scientifiche, di sostituire con la fede nel progresso quella verso pulpiti e confessionali, suscita un'opposizione feroce.

-I due personaggi principali, il bibliotecario Molina e l'ammiraglio Zárate, non potrebbero essere più diversi e somigliano in maniera singolare a Don Chisciotte e Sancho Panza. Ne sono i parenti prossimi?
-C'è un eco, un ghigno cervantino, ma Sancho era analfabeta, mentre i miei protagonisti sono entrambi uomini di cultura. Esprimono due visioni del mondo: quella cattolica e benevolente del bibliotecario, quella scientifica, sobria e aspra dell'ammiraglio. Più che contraporre un Sancho a un Don Chisciotte, volevo mettere a confronto due tipi diversi di illuminismo, il religioso e lo scientifico".

-Come si evince dalle loro conversazione con gli intelletuali libertini dei caffè letterari, Parigi è alla vigilia della Rivoluzione Francese?
-Sì, la novella combina i dialoghi sul mondo dei lumi con l'azione, l'avventura dei due accademici (il viaggio a Parigi era un'impresa per l'epoca) che si trovano coinvolti in una serie di intrighi su strade infestate di briganti. Ma è sopratutto una storia di amicizia e di libri.

-La coppia donchisciottesca non rinuncia all'amore e alla disputa con nemici che vogliono far fallire l'impresa, per evitare che l''Encyclopédie' passi i Pirinei?
-La Real Academia era il baluardo delle idee più all'avanguardia dell'epoca, ma ospitava anche la battaglia fra innovatori e reazionari. 'Due uomini buoni' ha anche una lettura molto attuale: è l'opposizione della ragione al fondamentalismo, alla stupidità, alla barbarie del fanatismo. La cultura, la ragione, l'educazione sono le uniche armi contro la stupidità degli esseri umani.

-Il libro è dedicato ai suoi colleghi dell'Academia, che per tre secoli hanno preservato la lingua spagnola, oggi parlata da 300 milioni di persone. Chi potrebbero essere gli "uomini buoni" di oggi?
-I maestri, i professori di scuola, che possiedono gli strumenti più efficaci per combattere l'oscurità, la barbarie. Per questo bisognerebbe averne cura e valorizzarli molto di più. Sono i soli in grado di educare e salvare le generazioni future.

-'L'Encyclopédie' può ispirare il sapere anche nell'era della rivoluzione informatica, di internet?
-È evidente che è superata, non più al passo coi tempi. Oggi ci sono altri canali per ottenere informazioni molto più attualizzate. Tuttavia, scorreme le pagine significa immergersi nella sua lucidità: è il simbolo della luce dell'intelletto. Nutro profonda ammirazione per quegli uomini che, scrivendo a mano con carta e piuma, riuscirono a realizzare un'opera meravigliosa con il loro sforzo e talento.

-Nel romanzo ci sono personaggi storici, altri attuali che si muovono in un gioco di specchi che rimandano sia a dettagli storici precisi che a fonti documentali inventate. Un intrigo tra realtà e finzione?
-Sì, cito libri di autori che invento, mescolo il reale con l'immaginario. È un gioco che ho sempre fatto, con riferimenti incrociati ad altri libri o a miei romanzi, alcuni immaginari. Ai miei lettori piacciono queste piste in continua complicità con l'autore.

-Come è stato accolto il romanzo dall'Academia?
-Molto bene, hanno riso molto. Tutti si sono cercati e quelli che non si sono ritrovati fra i personaggi ci sono rimasti male. Anche il mio don Pedro Zárate è ispirato da un accademico autentico, Eliseo Álvarez Arenas, che era mio amico ed è morto di recente.
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Rogorn
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MensajePublicado: Mie Sep 09, 2015 5:25 pm    Asunto: Responder citando

"La conoscenza è ribellione"
Entrevista de Rita Sala - Il Messaggero - 09/09/2015

http://media.mimesi.com/cacheServer/servlet/CropServer?date=20150909&idArticle=210044544&authCookie=-666108254
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Ada
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MensajePublicado: Jue Sep 10, 2015 10:32 am    Asunto: Responder citando

3 ragioni per leggere Due uomini buoni, di Arturo Pérez-Reverte

Un meraviglioso mix di storia e finzione all’insegna della migliore tradizione della narrativa spagnola.perez reverte
Davvero intrigante Due uomini nuovi, di Arturo Pérez-Reverte! I due protagonisti sono un ammiraglio in pensione, Pedro Zárate, e don Hermógenes Molina, traduttore di Virgilio e Tacito, entrambi membri della prestigiosa Real Academia Española da cui sono stati incaricati di andare a Parigi per recuperare, clandestinamente, i ventotto volumi della prima edizione dell’Encyclopédie di Diderot e d’Alembert, all’indice sia in Francia sia nel loro paese. Nessuno dei due si sarebbe mai immaginato che un viaggio così potesse trasformarsi in un’avventura di proporzioni epiche, irta di sorprese e colpi di scena. Siamo riusciti a incuriosirti a sufficienza? Faremo di più: ecco altre tre buone ragioni per leggerlo subito!

1. È un romanzo d’avventura in piena regola. Uno spirito paragonabile agli indiscussi capolavori della tradizione letteraria spagnola, come l’amatissimo Don Chisciotte di Cervantes che ha incantato e affascinato milioni di lettori dal Seicento fino ai giorni nostri. Lungo strade fangose e infestate dai banditi, i “due uomini buoni” raggiungono finalmente, dopo rocambolesche imprese e altrettanti incontri, Parigi: la capitale dei caffè e dei salotti, della vita libertina e delle agitazioni politiche alla vigilia della Rivoluzione, ma anche quella delle banlieues più povere e miserabili.

2. È un grande inno alla libertà delle idee. Pedro Zárate e don Hermógenes Molina non sono solo due uomini buoni, ma anche studiosi colti e di ampie vedute che si muovono in una Spagna in cui, invece, alla fine del Settecento, molti sembrano ancora sordi al richiamo dei Lumi e delle agitazioni politiche che animano la vigilia della Rivoluzione Francese. Non è un caso che, insieme a loro, il terzo protagonista del romanzo sia proprio un libro. E non certo un libro qualunque, ma quello che incarna l’ansia di libertà di quel periodo storico e fa vacillare le sicurezze dei potenti e dei privilegiati di tutto il mondo. Un bel messaggio, questo elogio della cultura in tempi di crisi come i nostri: sei d’accordo?

3. È un mix equilibratissimo di finzione e realtà. Si tratta di pagine basate su avvenimenti reali ma mescolati alla più spericolata finzione, in cui il piglio narrativo del grande scrittore spagnolo si esprime alla grande e che rischia di tenerti con il fiato sospeso sino alla parola “fine”. Scommettiamo?

http://www.booktobook.it/libri/3-ragioni-per-leggere-due-uomini-buoni-di-arturo-perez-reverte/
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agustinadearagon
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MensajePublicado: Jue Sep 10, 2015 2:01 pm    Asunto: Responder citando

Muchas gracias
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