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'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (2015)
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Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Vie Nov 06, 2015 6:34 pm    Asunto: Responder citando

"Los jóvenes están quedando huérfanos de memoria
DPA - 06/11/2015

"Yo no tengo ideología, tengo biblioteca". Así de rotundo se manifestó hoy el escritor Arturo Pérez-Reverte durante la presentación de 'La Guerra Civil contada a los jóvenes', una obra con la que pretende "refrescar los elementos indiscutibles" del capítulo más negro de la historia reciente española.

Sorprendido al ver que un libro de texto resumía la vida de Antonio Machado como "poeta español muy bueno que murió en Francia", el autor de 'El capitán Alatriste' decidió tomar cartas en el asunto. Y es que según el escritor y académico, por el afán de "protegerles" de las atrocidades del conflicto "los jóvenes se están quedando huérfanos de memoria". Muy crítico con los contenidos que se enseñan actualmente en los colegios, Pérez-Reverte insistió en que "retirar de la educación los aspectos oscuros y trágicos es un error". "Creemos que ocultando a los niños la realidad los protegemos, y lo que hacemos es dejarlos indefensos", pues los vuelve "mucho más manipulables ante cualquier cliché o tweet", añadió. "Ocultar las tragedias es todavía peor que contárselas mal".

En 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (Alfaguara), que acaba de salir a la venta ilustrado por Fernando Vicente, el escritor resume en menos de 150 páginas su visión de la tragedia que partió España en dos entre 1936 y 1939, se prolongó durante la dictadura franquista y comenzó a reconstruirse a finales de los 70 con la Transición a la democracia. En total, Pérez-Reverte desglosa la contienda, sus causas, protagonistas y consecuencias en 30 breves capítulos en los que ha evitado adjetivos y juicios para centrarse en los hechos, hasta componer un texto "conciso y limpio", explicó. Todo ello completado con un glosario, una cronología de "momentos clave" y varios mapas sobre la división territorial. "Por cada media página han sido 20 folios reduciendo y tachando", contó. Por eso, el libro no tiene nada que ver con su serie de artículos 'Una historia de España'. "Ahí soy yo opinando y mi personaje, esto es otra cosa", declaró el escritor de 'Territorio comanche', famoso por no morderse la lengua en su columnas o a través de las redes sociales a la hora de abordar cuestiones espinosas.

"Nadie pone en duda, porque es evidente, que hubo un golpe de Estado ilegítimo contra un gobierno legítimo", declaró. Pero "a partir de ahí, hubo una responsabilidad colectiva de los dos bandos en la tragedia", y ahora que muchos de sus testigos ya no pueden contarlo, "queda un territorio gris y confuso donde es muy fácil manipular y hablar de falangistas perversos y hordas de 'rojos'". Como ex corresponsal de guerra que cubrió entre otras las contiendas de Bosnia, Eritrea o Sudán, Pérez-Reverte afirmó que conoce bien hasta dónde puede llegar la condición humana. "Y en España hubo dignidad y valor, pero también vileza en los dos bandos". Lo que sucede hoy en día, añadió, "es que hemos llegado a extremos en los que ni siquiera se reconoce al otro la más mínima de las virtudes". Por eso, él ha tirado de "biblioteca", uniendo "lo indiscutible" para las dos Españas enfrentadas y en lo que coinciden historiadores internacionales como Paul Preston o Antony Beevor. Y contó que el "padrino espiritual del libro" es el periodista español Manuel Chaves Nogales ('A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España'), el hombre "que con más lucidez" retrató la contienda.

Y es que hoy en día, sostuvo, "los políticos han sustituido a los historiadores". Algo "gravísimo", pues a veces éstos son "unos incultos que convierten en influencia cualquier argumento que se les ponga a tiro". Todo ello teniendo en cuenta que "hay una diferencia enorme en cuanto al peso intelectual con los políticos de hace 40 años", apuntó. Con todo, él tampoco pretende "sustituir" a los libros de historia, sino "abrir una puerta que incite al profesor y al alumno a introducirse en el tema", recalcó. Su objetivo es que 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' sea "una herramienta", el "acicate" para que cualquier estudiante entienda "que no fue un conflicto de buenos y malos" sino algo mucho más complejo. "Hay que hacer ciudadanos lúcidos", apostilló, "y la lucidez se hace con memoria y conocimiento".

De forma paralela al lanzamiento del libro, el Museo ABC de Madrid acoge hasta diciembre una exposición en la que podrán verse los originales de las ilustraciones de Vicente para el libro, realizadas en acrílico y en las que plasma con la sobriedad del gris y el sepia el horror de la tragedia.
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Rogorn
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MensajePublicado: Vie Nov 06, 2015 6:38 pm    Asunto: Responder citando

"Cuando se ve una guerra, no hay bando bueno ni malo"
Europa Press - 06/11/2015

El escritor Arturo Pérez-Reverte y el ilustrador Fernando Vicente han publicado el libro 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (Alfaguara) para "evitar las manipulaciones" de este conflicto bélico, en el que para el autor "no hubo bando bueno ni malo" en el campo de batalla. "Hay varias cosas claras, y una de ellas es que había un Gobierno legítimo que sufrió un golpe ilegítimo que finalmente se impuso por la fuerza. Pero en la guerra, el ser humano siempre es igual, aquí todos llenaron cunetas y no fue una cosa solo de un bando bueno y uno malo", ha explicado Pérez-Reverte en rueda de prensa

El escritor, que ha señalado que en todo momento que trabajó el texto tenía a Manuel Chaves Nogales en la cabeza, ha bebido de diferentes textos (prestando especial atención a autores extranjeros) y posteriormente ha reducido hasta media página "20 folios" de cada capítulo para "hacerlo todo más sencillo". "Una guerra es complejísima como para reducirlo a eso de 'buenos y malos', porque en la guerra la condición humana se manifestó con esa vileza de querer ver al enemigo exterminado. Algunos parece que en este conflicto necesitan demonizar al adversario y se le niega hasta la respiración", ha señalado.

Pérez-Reverte ha reconocido que la idea de la obra surgió leyendo un texto escolar en el que se trazaban biografías de nombres como Antonio Machado o Federico García Lorca en el que notó "un evidente escamoteo de la Historia y un afán de hiperprotección" que deja a los jóvenes actuales españoles "con facilidad para ser manipulados con un tuit de 140 carácteres". En este sentido, el académico de la lengua entiende que su generación tiene todavía "una versión fresca" de la guerra gracias a que ha sido transmitida por sus padres y familiares que la vivieron. Sin embargo, ahora queda "un territorio gris y confuso donde es fácil manipular". Pérez-Reverte ha reclamado la colaboración de padres y escuelas para mejorar esta situación, así como ha lanzado un aviso a los políticos. "Los políticos han sustituido la Historia y eso es gravísimo, porque a veces son incultos y desconocedores y convierten en mecanismo de poder cualquier instrumento, como esta guerra", ha indicado.

En cualquier caso, ha incidido en el hecho de que, cuando empezó a trabajar con Vicente, "sabía que las críticas iban a surgir", como ya han surgido en algunos foros donde se afirma que, en la portada (con dos soldados enfrentados, uno pintado de azul y otro de rojo), el supuesto republicano "es más joven y agradable que el otro". "La gente está acostumbrada a prejuzgar, pero yo prefiero quedarme con otras opiniones sobre la portada como que podrían ser padre e hijo", ha defendido el propio Vicente. "Hay gente con mala voluntad, pero el libro está por encima de eso", ha apuntillado Reverte. Sobre las ilustraciones, Vicente ha explicado que trabajó mucho en la documentación desde el año pasado, comprando ejemplares en ferias del libro antiguo, además de apostar por un "mundo gris y sepia". "A mi no me gustan las películas coloreadas sobre la Guerra Civil, el blanco y negro te da distancia y te lleva a la época que te pertenece", ha afirmado.

El libro recoge episodios claves de la guerra como el bombardeo de Guernica, las batallas del Jarama y el Ebro o los disturbios en Barcelona, pero una figura brilla por encima de todas, la de Franco, que aparece hasta en tres ocasiones en las ilustraciones. "Es el que más sale", ha reconocido Vicente. Para Pérez-Reverte, la figura de Franco "ya está asumida por todos como dictador", y en el caso del libro aparece como "la cabeza visible de una maquinaria militar". "Mientras en el bando sublevado había un mando único y centralizado, en el otro había continuas discusiones y ese descontrol y odio continuó en el exilio", ha concluido.
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MensajePublicado: Vie Nov 06, 2015 6:43 pm    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte narra la Guerra Civil sin adjetivos ni trincheras
Miguel Lorenci - Periódicos del grupo Vocento - 06/11/2015

A Arturo Pérez-Reverte, (Cartagena, 1951) le bulló la sangre cuando leyó en un libro de texto una sucinta referencia la muerte de Antonio Machado. «Poeta español, académico de la lengua, al cabo de un tiempo se fue a Francia, donde murió». Pasó lo mismo con otro apunte sobre «la muerte», que no asesinato, de Federico García Lorca. En ningún caso se mencionaba la Guerra Civil ni sus estragos. El escritor y académico comprendió entonces que los españoles más jóvenes nada sabían de aquella guerra fratricida. Peor aún, que era ignorado en los colegios o reducida a un concatenación de clichés «por una educación que se ha convertido en un papilla neutra e insulsa».

«Cuando hay temas complejos, como el de la Guerra Civil, en vez de explicarlo los eliminamos de los planes de estudio», lamenta el escritor. Se puso entonces manos a la obra y se propuso desentrañar para los más jóvenes las líneas esenciales de este conflicto «en que todos los españoles fuimos víctimas y verdugos a la vez». Lo cuenta «sin adjetivos ni ideologías» en ‘La Guerra Civil contada a los jóvenes’ (Alfaguara), que ya está en la librerías. Saca la guerra de las trincheras y trata de ofrecer «las claves de los graves errores que llevaron a esa gran tragedia para procurar, en lo posible, no repetirlos». Se propuso ir a la esencia del conflicto. Hacer lo mismo que hizo con su 'Capitán Alatriste' y ofrecer las claves para interpretar el Siglo de Oro y su contexto en nuestro devenir histórico. «No pretendo sustituir a los libros de Historia, pero sí abrir puertas para que los jóvenes se hagan preguntas y lleguen después a los historiadores que han analizado a fondo la guerra», asegura. Quiere que los jóvenes, alentados por su padres y profesores «pueda ampliar el territorio y satisfacer esa curiosidad que no satisfacen en los colegios».

Asegura Pérez-Reverte que su generación dispuso de «fuentes directas». En su caso, sus padres, tíos y abuelos, republicanos y protagonistas directos del conflicto, le contaron «lo bueno y lo malo de los dos bandos». «Pero sin esa referencia solo quedan los clichés de un memoria atrincherada, y sin esa información básica los jóvenes puedes ser manipulados», lamenta. «Estamos borrando de la memoria de los jóvenes las lecciones de la Guerra Civil, la lección de vida, de política y de sociedad que fue aquello: una tragedia colectiva, y no un mero enfrentamiento de españoles buenos contra malos», insiste. Tuvo en la mente a esos críos de doce años de «enorme curiosidad» pero admite que esta obra, estructurada en una treintena de breves capítulos, portentosamente ilustrada y con un anexo de mapas del conflicto y un glosario, es también «una lectura útil para adultos».

Uno de su empeños primordiales es «contar desde los dos bandos» harto como está de que «se cuente siempre la visión de un único bando». Reconoce haber tenido un modelo que ha marcado su trabajo y su esfuerzo de síntesis. «Me he mirado en el espejo de Manuel Chaves Nogales», dice elogiando la objetividad y la lucidez de aquel periodista republicano, nacido en 1897 y muerto en el exilio, en 1944, cuyo compromiso ideológico no le impidió criticar las atrocidades y la barbarie de su propio bando. «No dejaba de preguntarme cómo Chaves Nogales le habría contado la guerra a su hijo», cuenta este antiguo reportero de guerra que ha cubierto al menos ocho conflictos fratricidas, como los de Angola, Mozambique o El Salvador, además de golpes de estado y revoluciones. «Sé cómo ocurren esas cosas y que lo del bueno y el malo, el bando azul o el bando rojo, el bando blanco o el negro, es mentira. O mejor dicho, nunca está tan claramente definido como se intenta plantearlo después», plantea.

«Si dejas a un joven huérfano de memoria, no tendrá ninguna posibilidad de comprender un país tan complejo como España», concluye Pérez-Reverte, narrador de éxito global, a menudo de temas históricos, que ha vendido más de quince millones de copias de sus libros en todo el mundo.
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Rogorn
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MensajePublicado: Vie Nov 06, 2015 6:48 pm    Asunto: Responder citando

"En España los políticos han sustituido a los historiadores"
Clara Felis - elmundo.es - 06/11/2015

No hay adjetivos. Ni juicios. Sólo datos, fechas, causas y consecuencias. Pura historia. De esta manera el escritor y periodista Arturo-Pérez Reverte intenta acercar a las nuevas generaciones la Guerra Civil española en 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (Alfaguara, 2015), donde las ilustraciones de Fernando Vicente ayudan a comprender y ubicar los distintos hechos en el contexto en el que tuvieron lugar. "Quería contar la historia de una manera objetiva, limpia, para ello usé mucha documentación e hice de cada capítulo unos veinte folios que luego fui adelgazando para dejarlo en lo imprescindible, en la esencia. Lo que pretendo es abrir la puerta a un joven para que se introduzca en la Batalla del Ebro, en la República, en la Batalla del Jarama y que así investigue y acuda a aquellos libros serios, rigurosos, que es donde está la información", define el escritor.

Más que un libro es "un prólogo" sobre la Guerra Civil. En él se intenta mostrar que este episodio bélico fue algo más que un enfrentamiento entre bandos, que la victoria vino de la mano de la tragedia, aunque en ocasiones en el sistema educativo se obvie este último aspecto. "Retirar de la educación los aspectos tristes de la Guerra Civil es un error. Ocultar las tragedias es peor que contarlas mal. Pensamos que protegemos a los jóvenes ocultándoles la realidad y lo que hacemos es volverlos más indefensos. Lo que tenemos que hacer es crear ciudadanos no inocentes, críticos, lúcidos".El valor de los testigosEl periodista remarca que para evitar el olvido histórico es imprescindible consultar a los testigos de la época, acudir a la fuentes directas, conocer la historia tal y como sucedió para posteriormente construir un juicio de valor sólido. "Mi generación conoció la guerra por testigos directos. Ahora queda un territorio gris, confuso, los testimonios son de segunda mano y ahí es muy fácil manipular". Para luchar contra la tergiversación Reverte insiste en la existencia y uso de las herramientas, es decir, los libros. "Quiero que este libro sea una herramienta, la puerta, el acicate para que un joven se preocupe por la Guerra Civil", cuyas consecuencias asegura que "aún estamos viviendo".

En el relato tradicional la versión de los vencedores se anteponía a la de los vencidos, algo que el periodista intenta evitar en su texto. Como escribe al principio del libro: "Todas las guerras son malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano". Pero en ese momento en el que "hombre es un lobo para el hombre", como definía el filósofo Thomas Hobbes, ¿hubo algún hombre bueno? Reverte señala que sí, y no ha dudado en incluirlos en el libro. "Aparecen hombres buenos y los menciono expresamente por el valor, la decencia. Por ejemplo, a Unamuno le dedicamos una página entera, porque era un hombre bueno, también a Machado". Fue precisamente este poeta el que le inspiró para escribir el libro. "Todo esto surge porque leo en un libro de texto que Antonio Machado fue un poeta muy bueno que murió en Francia y entonces me di cuenta de que a los jóvenes se les estaba dejando sin memoria". De ahí la aparición de estereotipos y lugares comunes en el relato histórico. "Los jóvenes ignoran lo que es la Guerra Civil porque tienen clichés de un lado o de otro", algo que según él se debe dejar de lado para comprender que la condición humana era igual en ambos bandos. "En el campo de batalla, en la vida personal, en la pequeña derrota, el ser humano es igual en todas partes. En los buenos y en los malos".

Evita hacer distinciones entre unas víctimas y otras, decantarse por una u otra postura, "yo no tengo ideología porque tengo biblioteca", y explica que " la conspiración fue tanto de derechas como de izquierdas. Hubo un golpe de estado ilegítimo contra un gobierno legítimo. A partir de aquí lo que sucedió en estos tres años es extraordinariamente complejo". Para Pérez-Reverte lo grave de la Guerra Civil es la manipulación histórica que se hace con fines partidistas y anhela más implicación de los expertos en la materia para acabar con este tipo de incongruencias. "Los políticos han sustituido a los historiadores y eso es un error gravísimo. Convertir la Guerra Civil en política, en herramienta del poder, está haciendo estragos muy graves". Defenderse de esta situación depende de "los jóvenes educados que sepan interpretar un discurso complejo" y vuelve a poner en alza el valor de una buena educación, en la que actualmente "no hay sal, no hay pimienta. La educación es una papilla desnatada, pasteurizada, donde no hay que disgustar al mediocre ".
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Rogorn
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MensajePublicado: Vie Nov 06, 2015 7:09 pm    Asunto: Responder citando

"A los jóvenes se les está contando una Guerra Civil inexacta"
Entrevista de Alfaguara - 06/11/2015

-¿Cuál es el objetivo de este libro?
-El problema principal del ser humano es que tiene mala memoria. Y hay cosas que conviene recordar. Recordándolas estamos siempre alertas para no repetirlas. Es bueno recordar que una tragedia como ésa se dio aquí, en este país, que nuestros padres y nuestros abuelos fueron protagonistas de eso. Y que su lección debería valernos para que no se repitiera nunca. Ni la guerra, ni las condiciones en las cuales esa guerra fue posible.

-Fuiste joven durante la dictadura. ¿Qué guerra te contaron entonces?
-Sobre la Guerra Civil tengo una ventaja. No me llegó de segunda mano, ni por libros ni por tópicos ni por lugares comunes: me llegó de primera mano. Mi abuelo había hecho la guerra, como marino republicano, mi padre y mi tío como soldados republicanos, y además tenía un montón de familia en los dos bandos. Los testimonios habían sido directos. Yo nací en el año 51, cuando todo estaba fresco todavía. Eran recuerdos vivos, muy recientes. Mi visión de la guerra es directa, de gente que la vivió en lo bueno y en lo malo. Sobre todo, en lo malo.

-Esa visión tuya, además de directa, es objetiva.
-Yo no tengo ideología, tengo biblioteca. No abordo la Guerra Civil desde un punto de vista partidario. Fue una tragedia en la que España se partió en dos. Es un error plantearse la guerra como una lucha entre unos cuantos generales malvados que luchaban contra el pueblo heroico. Fue mucho más complejo que eso.

-¿Y qué saben hoy los jóvenes de la Guerra Civil?
-Este libro nace cuando me doy cuenta de que a los jóvenes se les está contando una Guerra Civil inexacta. De buenos y malos, según el bando donde te toque la familia, la ideología o la simpatía. O bien hay fascistas muy malos, asesinos criminales, o bien hay hordas rojas, comunistas, perversas. Y falta el sentido crítico. Los dos bandos fueron atroces. Un bando por incultura y barbarie, y otro bando por política sistemática de terror.

-¿Cómo surge este libro?
-Este libro surge porque leo en un libro de texto que Antonio Machado fue un poeta muy bueno que murió en Francia. La tragedia de España reflejada en Machado, Lorca y Muñoz Seca se resume de esa manera. Me di cuenta de que estaban escamoteando la Guerra Civil alos chicos. Como el horror, el dolor y la tragedia están mal vistos, los borran. La Guerra Civil se va diluyendo en una especie de niebla vaga y manipulable. Y me dije que estaría bien hacer algo para contrarrestar eso. Dar una visión de la Guerra Civil equilibrada, objetiva, sin pasiones, sin odios, sin rencores, sin cuentas que ajustar, sin buenos ni malos... Los dos bandos hicieron cosas atroces y cosas hermosas. Hubo miseria, latrocinio, vileza, infamia y abyección, pero también hubo valor, coraje, decencia y dignidad.

-Quizá sorprenda el tono que adoptas, muy conciso y neutro.
-Esta vez yo no opino. Intento contenerme. No calificar. Describir hechos: Guernica, Guadalajara, el Jarama, el Ebro, Brunete, Belchite, el Alcázar de Toledo...

-¿Para qué puede servir, hoy, la Guerra Civil?
-Me gustaría que se tomara la Guerra Civil como lección de memoria y de historia, para que un joven sepa qué era eso. Ahora las palabras se han manipulado y han perdido su sentido real y práctico. Y eso hacía falta hacerlo con mucha distancia y frialdad. Y con mucho cuidado. Con los chicos hay que tener mucho cuidado. Cualquier adjetivo de más puede provocar un desequilibrio en esa balanza que es la forma de ver su pasado y su memoria.

-Aunque usas pocos adjetivos, destacan especialmente. Atroz, terrible, despiadado, espantoso, desolador…
-Son adjetivos que no califican sino que definen. Yo no quiero calificar. Queda claro que había un gobierno legítimo y un bando rebelde, pero una vez establecido eso, la condición humana es la misma, el ser humano es igual de perverso o de heroico. Intento contar que bajo la tragedia había nobleza y dignidad, sofocadas por la guerra.

-En esta lección hay pocas cifras, pocas fechas y pocos nombres propios. ¿Por qué?
-Intento que el libro sea sencillo, fácil de comprender y asumir. Quiero que esa forma sencilla de contar sea una puerta a otras cosas, que quien lea este libro vaya a los libros de historia. No pretendo sustituir los libros de historia, al contrario. Quiero estimular para que estos se lean. Esto es una tragedia espantosa, que duró tres años, que causó mucha muerte y mucho dolor, y que todavía hoy marca la conciencia y la memoria de los españoles.

-'La Guerra Civil contada a los jóvenes', ¿puede interesar también a quienes fueron jóvenes?
-No es un libro sólo para jóvenes. Primero porque es un libro muy bello como objeto. Fernando Vicente ha hecho un trabajo extraordinario, tan bueno como es él. Le ha dado una belleza y una grandeza al libro extraordinarias. Aparte de eso, es un libro para cualquier edad. Es un recorrido objetivo, plástico, físico, por la memoria. Y ocurre otra cosa: muchos adultos ya no saben qué fue la Guerra Civil y se están nutriendo de los clichés y los viejos tópicos. Rojos buenos, fascistas malos... O al revés.

-'Las mujeres, víctimas frecuentes' es el título de uno de los capítulos. ¿Fueron las grandes perdedoras?
-Las mujeres son perdedoras de todas las guerras. Las he visto en el Líbano, Nicaragua, El Salvador... Siempre son ellas, y aquí también lo fueron. Pagaron un precio muy alto. Fueron violadas, rapadas, maltratadas, encarceladas y represaliadas durante muchísimo tiempo, y perdieron cuanto habían conseguido antes de la guerra. Por eso quería hacer una mención especial a ellas en el libro.

-También, para terminar, mencionas al rey Juan Carlos y a Adolfo Suárez.
-Podía haber dejado la Guerra Civil en el año 39. Pero es que no acabó allí. Se prolongó en la Segunda Guerra Mundial, en el maquis y en la represión franquista durante la dictadura. Creí que era escamotear al lector joven una secuela que forma parte de la misma guerra: el franquismo y el
tardofranquismo. Y quería terminar con algo de esperanza: fue tan atroz, tan terrible aquello, y la noche oscura que siguió después, tan triste, que quería terminar con algo bueno y positivo. Después conseguimos una democracia. Era bueno terminar con ese colofón de futuro y de esperanza.

«Los jóvenes no tienen ni idea de cómo fue la Guerra Civil»
Entrevista a Fernando Vicente

-Fuiste joven en la Transición. ¿Cómo pintaban entonces la Guerra Civil?
-Como contaba Arturo, tengo la suerte de que a mí la guerra me la ha contado mi madre. Por eso me doy cuenta de que los jóvenes, a quienes va dirigido este libro, no tienen ni idea de cómo fue la Guerra Civil. Por culpa de nuestra generación, que está un poco hastiada de tanta película que se ha hecho sobre el tema. No la hemos contado, no la hemos seguido transmitiendo de esa manera.

-¿Cómo has afrontado este proyecto?
-Lo primero que hice fue una lectura en casa. A mis hijos, precisamente, y me daba cuenta de su asombro ante los acontecimientos. Luego me hice con una cantidad ingente de documentación. Arturo además me ofreció la suya. Después he intentado hacer una criba y dejarlo en lo esencial, apoyado siempre en los textos. Al final el trabajo del ilustrador es iluminar un texto. Aunque he tratado de hacer alguna alegoría, sobre todo he contado los hechos concretos que va narrando el texto de Arturo.

-¿Tenías clara la línea que debías seguir?
-He ido trabajando ilustración a ilustración. No me he quedado en el blanco y negro pero sí me acerco mucho. Uso tonos sepias, grises azulados... He huido del fotorrealismo. No quería contar la Guerra Civil en colores. Y me he ido un poco a mi mundo, lo he visto todo a través de mis ojos. Es la mejor forma de trabajar.

-¿Qué te gustaría que dijeran los jóvenes de un libro tan original?
-Sería muy bonito que para los jóvenes fuera una lección. Como las que les dan en el colegio, pero más vivida. Y que pueda haber comentarios en los colegios, que se puedan hacer lecturas, para que la Guerra Civil se vea de otra manera. Porque en los libros de texto, como bien decía Arturo, está contada un poco a vuela pluma.
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Rogorn
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MensajePublicado: Vie Nov 06, 2015 7:28 pm    Asunto: Responder citando

"Hasta la gente de derechas cree que Franco fue una lacra"
Guillermo Rodríguez - huffingtonpost.es - 06/11/2015

Hace ya muchos años que Arturo Pérez-Reverte posó su mirada literaria sobre los más jóvenes. Sus libros sobre el capitán Alatriste son, entre otros muchos aspectos, pequeños tratados sobre la España del Siglo de Oro que hoy son lectura obligatoria en muchos institutos. No sólo eso: el año pasado revisitó la obra cumbre de la literatura, 'El Quijote', para publicar una versión más digerible para los escolares. Ahora el escritor de Cartagena se mete en lo que él mismo definiría como un fregado: explicar un elemento clave en la historia más reciente de España, la Guerra Civil española (1936-1939) a los más jóvenes, aquellos a los que el nombre de Francisco Franco sólo les suena vagamente. Si es que les suena de algo.

Presume el autor de 'El maestro de esgrima' de que 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (Alfaguara) está escrita "de forma concisa, objetiva y rigurosa, sin clichés partidarios ni etiquetas simples". Sale a la venta apenas dos semanas antes de que se cumpla el 40 aniversario de la muerte del dictador que gobernó con puño de hierro el país durante 39 años. Francisco Franco aparece reflejado en el libro, como no podía ser de otra forma, aunque no es ni mucho menos el protagonista de "su" guerra civil. "La figura de Franco está asumida, hasta la gente de derechas cree que fue un dictador y una lacra. Eso ya nadie lo discute", cree Pérez-Reverte, quien representa al caudillo como "la cabeza de una máquina militar" que, con orden imponente, se impuso "al descontrol republicano".

En estos años en los que se han publicado tantas 'Breves historias de…', Pérez-Reverte ha metido toda la tijera posible a la Guerra Civil hasta dejarla en el tuétano: sólo cuenta lo imprescindible, lo comprensible para esos jóvenes que necesitan de “una introducción” a un conflicto que vivieron sus bisabuelos. El novelista aspira a que, una vez terminada la obra, esos jóvenes cuenten con el bagaje suficiente como para profundizar en los conocimientos de hechos históricos como la batalla del Ebro, el bombardeo de Guernica o el sitio del Alcázar de Toledo. Confía en que su texto "ayude o incite a un profesor, a un alumno, a irse introduciendo en el tema y acudir a aquellos libros serios y rigurosos donde está la información. No se trata de acudir a un solo libro, sino a todos".

'La Guerra Civil contada a los jóvenes' no es, ni mucho menos, un librito de historia al uso. Es un texto de apenas 122 páginas acompañado de 30 ilustraciones de Fernando Vicente, quien dibuja el horror y el honor, la tragedia coloreada con sobriedad. Para ello ha optado por dibujos en grises y sepias pintados en caballete sobre acrílico y papel. "Para mí la Guerra Civil es en blanco y negro", confiesa Vicente.

La idea de escribir un texto como este le saltó a Pérez-Reverte mientras leía un libro de texto en el que las muertes de Antonio Machado o Federico García Lorca se citaban de forma casi burocrática. Se detallaba cuándo y dónde habían fallecido, pero faltaba la clave: por qué. Fue entonces, ante esos intentos que el autor de 'Territorio comanche' considera escamoteos de la realidad, cuando se decidió a ofrecer su perspectiva sobre el conflicto que marcó el siglo XX español. "La guerra se va diluyendo y los jóvenes tienen clichés muy elementales de uno u otro lado", lamenta. A los de menos edad le pueden llegar versiones "honestas" del conflicto, pero también "muchas deshonestas". Se trata, desde su punto de vista, de buscar (y encontrar) esos hechos indiscutibles de la confrontación, sin caer en los apriorismos ni las conclusiones tendenciosas. Entre esos "hechos indiscutibles" Pérez-Reverte sitúa uno por encima del resto: en 1936 "hubo un golpe de Estado ilegítimo contra un gobierno legítimo". Y otro: "Hubo una responsabilidad colectiva, general, de los dos extremos". Luego viene la tragedia.

Se trata, en definitiva, de contar, contar y contar. De no escamotear la Historia, con mayúsculas, de que los más jóvenes sepan qué sucedió, por qué y las consecuencias de la Guerra Civil. "Ocultando a los niños la realidad creemos que los protegemos, pero en realidad les dejamos indefensos. Deben ver que el mundo es un lugar peligroso. Ocultarles las tragedias es aún peor que contárselas mal. Es muy bueno que sepan, que tengan esa preparación mínima". Por eso defiende que retirar de la educación la parte correspondiente a la Guerra Civil "es un error". "Hay que hacer ciudadanos lúcidos, y eso se hace con historia, con conocimiento", subraya. "La desafección de la gente joven es general. Si no les pones miguitas de pan, si no les das argumentos… Les hemos dado papilla con nata, despausterizada, tan mediocre y tan neutra… No hay sal, pimienta, acicate, motivación", critica. El propio Pérez-Reverte —quien presume de no tener ideología, sino biblioteca— alaba la figura del periodista Manuel Chaves Nogales por ser el mejor narrador del conflicto bélico: "A la hora de ponerme a escribir intenté ser Chaves Nogales a mi modesta manera. Ha sido el padrino espiritual de esta obra". De hecho, los sobrinos del periodista fueron los primeros en leer los textos de 'La Guerra Civil contada a los jóvenes'. Fueron "el primer contacto real con el público al que va dirigido el libro".

La dos Españas, el cainismo, la negación sistemática de las virtudes del otro… Todos estos han sido, con demasiada frecuencia, los elementos que han planeado en cualquier conversación sobre la Guerra Civil. Una responsabilidad que, piensa Pérez-Reverte, tienen sobre todo los políticos, quienes "han sustituido a los historiadores a la hora de hablar" de ese hecho histórico. "Esa sustitución está haciendo estragos muy grandes y este libro pretende discutir esa apropiación de los políticos". Fruto de esa apropiación política nacen discusiones sin fin como la Memoria Histórica y hechos como que, todavía en 2015, existan 114.000 fosas de fallecidos en la contienda —fundamentalmente del bando republicano— a la espera de que sus familiares puedan desenterrarlos. "Si un bando sacó sus muertos de las cuestas en el año 39 por qué los otros no lo van a hacer. No es por memoria histórica, es por sentido común. Me parece justo y necesario que se haga eso. Lo que me sorprende es que no se haya hecho de una forma natural, sino que se hayan tenido que aprobar leyes".
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MensajePublicado: Vie Nov 06, 2015 7:57 pm    Asunto: Responder citando

"De nada vale una urna si el votante es analfabeto"
Andrés Seoane - elcultural.com - 06/11/2015

"Poeta español, académico de la lengua, al cabo de un tiempo se fue a Francia, donde murió". Leer está descripción de Antonio Machado fue el detonante que llevó al escritor Arturo Pérez-Reverte a sentir la necesidad de contarles la guerra civil a los jóvenes. "Este escamoteo de la historia, esta hiperprotección, está dejando a los jóvenes sin memoria y a merced de clichés y manipulaciones". Por eso 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (Alfaguara), con textos del autor de 'Hombres buenos' e ilustraciones del artista Fernando Vicente, es un libro que rehúye el adjetivo y elude la valoración. "Yo podría dar mi opinión, que la tengo y la he expresado muchas veces, pero este libro no trata de eso", explica Pérez-Reverte. La idea es contar un episodio de tanta importancia de manera objetiva, limpia y sin los típicos clichés de trinchera que España lleva arrastrando casi ocho décadas.

La obra se estructura en 30 breves capítulos, acompañado cada uno por una ilustración de Fernando Vicente. "Me ha dado mucho trabajo. Tenía escritas veinte páginas para cada episodio, y he tenido que irlas resumiendo, que es lo más difícil, para destilar lo imprescindible, la esencia de cada acontecimiento", cuenta Pérez-Reverte. Hechos puros e indiscutibles, datos libres de cualquier sesgo partidista porque "yo no tengo ideología, tengo biblioteca", asegura.

El libro comienza haciendo un resumen general de los antecdentes más inmediatos, creando un marco que nos intorduce de forma abrupta en la contienda. En ella se tratan los episodios más relevantes tanto de orden militar como civil, y se destacan personajes representativos como Miguel de Unamuno, protagonista del famoso "venceréis pero no convenceréis", Antonio Machado y su exilio, o los asesinatos de Federico García Lorca y Pedro Muñoz Seca. Pero el texto no se queda en el fin de la guerra, sino que avanza hasta tratar, de forma más somera, la época franquista y la transición democrática. Entre la multitud de fuentes consultadas, el académico destaca como de gran inspiración los textos del periodista Manuel Chaves Nogales, "padrino espiritual de la obra. El hombre que mejor retrató, con lucidez y brillantez, el ambiente de la guerra y que fue vilipendiado por los dos bandos por las mismas causas. Pensaba en cómo se lo contaría él a sus hijos".

Pero no sólo el escritor ha consultado multitud de libros. Vicente ha hecho lo propio para acometer las ilustraciones: "Me fui a la feria del libro antiguo e iba caseta por caseta preguntando por libros sobre la Guerra Civil", recuerda. Sobre las ilustraciones, afirma que "como casi toda la documentación estaba en blanco y negro, me lo he llevado a mi terreno, a mi mundo, donde priman los grises, porque los tonos neutros te distancian y te meten en la época". De la técnica dice haber pintado con acrílico sobre papel, como habitualmente trabaja, "y en un caballete, porque soy un clásico". Las 32 ilustraciones originales se pueden ver desde hoy en el Museo ABC, que las expone hasta el día 8 de diciembre en una muestra que también contiene fragmentos del texto de Pérez-Reverte.

La Guerra Civil no es para ellos un episodio cerrado. "Es más, aún estamos viviendo sus consecuencias", afirma el académico. De ahí la necesidad de contar, de que la gente no olvide, de que entienda. Y más las nuevas generaciones, que no cuentan con la ventaja que piensa que tuvieron en su época. "Mi generación tiene una versión directa y fresca, ahora solo hay testimonios de segunda mano". Por eso nace este libro, como un mecanismo para hacer de acicate para la curiosidad del lector. "Este proyecto no pretende sustituir a los libros de historia, sino hacer de prólogo, abrir una puerta que ayude o incite a los lectores jóvenes, y no tan jóvenes, a introducirse en el tema".

Sus propios hijos, de 12 y 15 años, ejercieron de "termómetros" de los capítulos que iban terminando: "Lo leímos en tres días diferentes porque no paraban de hacerme preguntas. A raíz de este libro, mi madre que tiene 80 años les contó su experiencia como niña de la guerra, algo que yo juzgaba imposible". Por eso en el caso de los jóvenes, la desafección por la Guerra Civil es, a juicio de Fernando Vicente, "desinterés y desconocimiento", motivado por una educación que pasa de puntillas por el tema en lugar de concederle la relevancia que debería ostentar. "La educación es una papilla neutra y desnatada pensada para no ofender a nadie ni disgustar al mediocre", opina Pérez-Reverte. Detrás de esta mediocridad el escritor señala el papel de los políticos, aunque no ve "intencionalidad ni maldad, sino incultura, desconocimiento e ignorancia". Pero lo que juzga "gravísimo" el académico es el hecho de que los políticos hayan sustituido a los historiadores como contadores de la Guerra Civil, porque "convierten en política un pasado que desconocen para manipular el presente".

La historia es precisamente algo que debería mantenerse ajeno a toda manipulación. En este sentido se posiciona Pérez-Reverte al hablar por ejemplo del polémico tema de la exhumación de fosas comunes, un tema del que "no se debería hacer uso político": "Si un bando sacó sus muertos de las cunetas en el 39, porque no va a poder el otro bando sacarlos ahora. Es algo que no debería ni discutirse, que sorprende que no se haya hecho de forma natural". Es ante esta manipulación, para evitar la indefensión que son necesarias obras como esta. "Los niños deben ver y saber, creemos protegerlos pero ocultarles cosas es pero que contárselas mal", reitera el escritor. "Debemos crear ciudadanos no inocentes ni ingenuos, sino lúcidos. Educados con capacidad crítica, que cuando llegue un discurso complejo sepan desmenuzarlo y extraer conclusiones. De nada vale una urna si el votante es analfabeto".
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MensajePublicado: Vie Nov 06, 2015 8:05 pm    Asunto: Responder citando

“Ocultar la guerra a los jóvenes es dejarles indefensos”
Peio H Riaño - elespanol.com - 06/11/2015

Arturo Pérez-Reverte ha presentado su visión resumida de la Guerra Civil para jóvenes, junto al ilustrador Fernando Vicente y su editora en Alfaguara, Pilar Reyes. Con el lema “no tengo ideología, lo que tengo es biblioteca” la rueda de prensa profundizó en la pertinencia de mostrar a los más jóvenes la historia reciente de este país sin evitar imágenes crudas. Aunque el autor reconoció las lagunas de una obra de síntesis (“No cabe todo”), su editora apuntó que el libro ahondaba “en datos” más que en posicionamientos. Fernando Vicente recurrió a la Feria del Libro Antiguo de Recoletos para documentarse y destilar alegorías y acontecimientos en una sola imagen. El autor murciano trató de aclarar cuáles fueron sus intenciones al proponer a la industria editorial un libro como éste:

“Yo he vivido ocho guerras civiles, sé lo que es una guerra civil”.

“Quería contar la historia de una manera objetiva y limpia. Me documenté mucho para que todo fuera así. He procurado que sea un relato conciso y sin adjetivos”.

“Los jóvenes tienen clichés muy partidistas por el escamoteo de la historia. El afán de hiperprotección está dejándoles sin memoria. Son muy manipulables por un tuit de 140 caracteres”.

“Ocultando la información a los niños les dejamos indefensos. Las guerras existen. Ocultarles las tragedias y los horrores es dejarles todavía más indefensos. Formaremos ciudadanos lúcidos con la Historia”.

“No pretendo sustituir los libros de Historia, esto es una introducción, una herramienta. Es un prólogo a esos libros”.

“Hubo un golpe de Estado ilegítimo y hubo una responsabilidad colectiva en la tragedia”.

“Hay que reconocer en la guerra las mínimas virtudes humanas, como la valentía”.

“Franco fue la cabeza de una máquina militar. Fue un régimen sin clemencia y hasta el final fue represivo”

“Ninguna película sobre la Guerra Civil me ha satisfecho. En los cómics sí he visto una aproximación mejor. 'Libertarias', por ejemplo, fue un disparate”.

“Si un bando sacó sus muertos de las cunetas en el 39, por qué no lo va a hacer el otro. Que la gente pueda rescatar a sus muertos para enterrarlos es de sentido común. Me parece justo y necesario”.

“Los políticos han sustituido a los historiadores para hablar de la Guerra Civil. Han utilizado la Historia. Este libro pretende compensar o discutir la apropiación de la Historia por parte del político”.

“Intenté ser Chaves Nogales. Pensé cómo se lo habría contado Chaves Nogales a sus hijos”.

“Todavía vivimos las consecuencias de la Guerra Civil”.
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MensajePublicado: Vie Nov 06, 2015 8:12 pm    Asunto: Responder citando

Arturo Pérez Reverte publicitado en La "Secta" propiedad de Antena 3
badajozylaguerraincivil.blogspot - 06/11/2015

Hoy un poquito más y cometo un acto grosero -apagar la televisión-. Como tantas familias a la hora de la comida solemos ver el parte, así se llama durante el franquismo al telediario. Un servidor tiene la manía de ver la Sexta Tv, a pesar de que se ha ido alejando de la izquierda y acercándose al centro. En este país, perdón España, padecemos de centritis aguda. La derecha se va al centro y la izquierda sigue la misma senda.

Como decía, viendo el telediario de la Sexta, dos noticias hicieron que sintiera el deseo de apagar mi monitor de tv. Una noticia decía que gracias a la RECUPERACIÓN ECONÓMICA, este año los españoles compraremos más juguetes. La prueba para demostrar tal aseveración la aportó un anónimo ciudadano que fue abordado en una tienda de juguetes por un reportero/a, y dijo que él, este año, sería más generoso a la hora de mandarle la carta a sus majestades los RRMM. Interesante experimento sociológico. Con una entrevista (solo una) La Sexta tv confirma las expectativas de los empresarios de los juguetes. Al final de la noticia los críticos descubrimos porqué los empresarios prevén más ventas: han bajado el precio de los juguetes, al menos eso es lo que dicen.

La otra noticia que me revolvió el estómago fue la propaganda que la Sexta le brindó al novelista, (¿se puede decir cuentista o cuentacuentos?) Arturo Pérez-Reverte. El periodista y novelista quiere llevar la Guerra Civil a los más jóvenes y ha escrito un libro, 'La Guerra Civil contada a los más jóvenes'. En el relato, según desvela Pérez-Reverte, no veremos una historia de malos y buenos, todos fueron héroes y todos fueron igual de asesinos. Da igual que la II República se defendiera de un ataque fascista militar; como todos cometían crímenes y en ambos "bandos" se cometían hazañas, pues fue una guerra de iguales. Falso.

En todas guerras hay héroes. ¿A caso [sic] en las filas del ejército nazi no hubo valientes que se jugaron el tipo para salvar la vida de sus compañeros nazis? ¿Y en el ejército rojo?, ¿ tampoco hubieron héroes en el ejército rojo durante la Guerra Civil rusa?, También hubieron héroes en el ejército sudista y racista que no querían abolir la esclavitud. Es cierto, héroes hay en todas las guerras -también criminales-, pero no todos tienen razón-ningún criminal la tiene-. En una cosa apoyamos don Arturo: no tenemos que tirarnos a la cara la Guerra Civil, pero de ahí a poner a todos en el mismo plano, porque todos eran unos chicos valientes, media un abismo. Valientes fueron los legionarios que entraron por la Brecha de la Trinidad en Badajoz para pasar por cuchillo a políticos, militares e izquierdistas en general que defendían al Gobierno de la II República. No, no fueron todos iguales.

Está muy bien que en una país libre, perdón, España, los novelistas quieran hacer libros de historia, están en su pleno derecho, lo lamentable es que con la ingente cantidad de libros sobre la Guerra Civil que se están publicando en los últimos años, tan solo reciba publicidad en televisión la obra de un aficionado a la historia. y no la de decenas de profesionales que se dedican al tema. Lamentable a la vez de patético.

Me gustaría, de veras, leerme el libro de Arturo Pérez-Reverte, pero no doy abasto con la lectura profesional: Julián Casanova, Paul Preston, Ángel Viñas, Francisco Espinosa, Julio Aróstegui, Moreno Gómez... Ahora estoy enfrascado con un voluminoso estudio escrito por, Eduardo González Calleja, Francisco Cobo Moreno, Ana Martínez Rus y Francisco Sánchez Pérez: 'La Segunda República Española' (1.373 pags.). Arturo Pérez-Reverte, ¿quién es ese?
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MensajePublicado: Sab Nov 07, 2015 10:20 am    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte explica la guerra civil en 30 lecciones
Ernest Alós - elperiodico.com - 07/11/2015

Dice Arturo Pérez-Reverte que su nuevo libro, 'La guerra civil contada a los jóvenes' (Alfaguara), tiene su origen en un arrebato de indignación ante aquel libro de texto, retirado con aprobio [sic] hace un año, en el que se decía que Federico García Lorca «murió cerca de su pueblo durante la guerra de España» y que Antonio Machado, tras ser nombrado académico, «pasados unos años se fue a Francia con su familia y allí vivió hasta su muerte». Pasado el escándalo, los autores del desaguisado explicaron que su texto no tenía intención política, sino que solo esquivaban detalles innecesarios para niños de primaria. Ante ambas cosas, libro y justificaciones, el escritor decidió desenfundar algo, y ha desenfundado un libro con 30 brevísimos capítulos ilustrados para explicar esa guerra escamoteada a lectores «de entre 11 y 16 años, aunque -añade- a algún adulto tampoco le iría mal». Se trata, dice, de «un aperitivo, muy digerible, con la voluntad de ser objetivo y ecuánime» que despierte el interés a los más jóvenes en futuras lecturas, con el convencimiento de que ese libro de texto no era por desgracia una excepción.

Pérez-Reverte lamenta esa discreción sobre el pasado ante los más pequeños: «Si al niño le escamoteamos el horror y el dolor, lo hacemos más vulnerable», sostiene. Así que en su libro hay poetas camino de la fosa, mujeres a las que rapan, fusilamientos y bombardeos. «Mi padre y abuelo fueron marinos de la República, en mi familia política había falangistas, y la gente que vivió aquello era la que hablaba de la forma más inteligente, tolerante, prudente y menos envenenada, porque su prioridad es que no volviese a suceder», sostiene. Pero cuando la memoria es de segunda mano, como la que llega hoy a los jóvenes, las posibilidades de tergiversación se multiplican.

La ecuanimidad que ha buscado Pérez-Reverte no es imparcialidad. Se habla de las represalias de ambos bandos pero se recuerda que «mientras en la zona gubernamental esta barbarie era, en buena parte, fruto del desorden y obra de elementos incontrolados, en la zona rebelde los asesinatos eran tolerados y hasta organizados por los mandos militares, a fin de eliminar toda resistencia y amedrentar a la población». Se sostiene que en ambos bandos hubo «casos de infamia» y gente que se mostró «humanitaria y compasiva». Las cifras de víctimas de la represión que el autor da por buenas son de 180.000 a cargo de los sublevados y 50.000 en el bando republicano. «Y dejo claro que una república legítima fue destruida por una rebelión ilegítima, pero también que unos y otros habían conspirado contra esa república y que en ambos lados hubo víctimas y verdugos y todos vertieron sangre», añade.

A la hora de relatar la guerra civil hay quien se centra en lo político y social y en el otro extremo hay quienes hacen historia bélica, o pura épica. En este caso el escritor cree haber llegado a un balance satisfactorio: «Hablo mucho de la retaguardia, de las represalias, del hambre, de los intelectuales, y también de las batallas».

Cada página, apenas un párrafo largo, es el fruto de la resumen drástico de los 20 folios por capítulo que llegó a escribir el novelista. Ese es, junto con el deseo de centrarse en el mínimo común denominador «compartible por la gente honrada», el motivo de haber dejado fuera del libro, «entre otras 200.000 cosas que no cabrían», conflictos dentro del conflicto como el catalán o el vasco.

Más allá de los escuetísimos textos, gran parte del atractivo del texto está en las 30 ilustraciones de Fernando Vicente que ilustran cada capítulo. «La guerra civil la recordamos en blanco y negro, así que no podía colorearse. Además así se mantiene ese aspecto siniestro y amargo de lo que es la guerra», valora Pérez-Reverte, entusiasmado con el resultado. El aire "vintage", de hecho, tiene algo de esos libros de texto o enciclopedias escolares de hace varias décadas. Como si en los años 50 la enciclopedia Álvarez hubiese podido ser escrita en un país mucho mejor que esa España. Vicente ha utilizado como referentes las fotografías de la época, especialmente algunos anónimos conocidísimos y trabajos de Alfonso y Centelles (a veces combinando en una misma ilustración, por ejemplo, imágenes de ambos), además del fecundo cartelismo que se desarrolló durante el conflicto.

Los capítulos 27, 28, 29 y 30 van más allá de la guerra. Tenemos la represión y el Valle de los Caídos, la entrada en París de los republicanos de La Nueve, los maquis y, finalmente, el retorno de la democracia. Para que a ese joven lector le quede claro (se le nota a Pérez-Reverte que no comparte ciertas visiones negativas sobre la transición, pero ese puede ser otro libro) que la historia puede tener final feliz.
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MensajePublicado: Sab Nov 07, 2015 10:24 am    Asunto: Responder citando

Treinta segundos de vídeo:
http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/perez-reverte-guerra-civil-ninos-4652220
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MensajePublicado: Sab Nov 07, 2015 10:32 am    Asunto: Responder citando

«Los jóvenes deben acercarse de forma limpia a la memoria de la guerra civil»
Jesús García Calero - abc.es - 07/11/2015

En la biblioteca del escritor Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) hay una pared dedicada a los libros de la Guerra Civil. Para este académico curtido como corresponsal en siete guerras, es un muro de muchos otros en una casa cuyas raíces son, literalmente, los libros. El escritor advierte: «Yo no tengo ideología, tengo biblioteca» y nos invita a internarnos en ella, con el fin de desandar los pasos que llevan de todas sus lecturas al libro «La guerra civil contada a los jóvenes» -ilustrado por Fernando Vicente y publicado por Alfaguara- que se presentó ayer en el Museo ABC.

El empeño es difícil en un país cainita como el nuestro y él lo sabe: «Quería que saliera limpio incluso de mis propias opiniones, que las tengo, evidentemente. Si no, este libro dejaría de tener sentido». Pérez-Reverte dice que es «una especie de prólogo a la guerra civil para que el niño se asome al conflicto desde una perspectiva objetiva, rigurosa y lo bastante ligera como para que quepa todo lo importante. Quiero abrir puertas, para que el lector busque más información en otros libros».

Según ha contado Pérez-Reverte, «todo empieza porque veo en un manual escolar que dice que Antonio Machado, gran poeta español, "pasado un tiempo fue a Francia, donde murió". ¡Ahí resumían la guerra civil! O "García Lorca, poeta granadino que murió…" ¿Cómo que murió? Lo asesinaron, como a Muñoz Seca y a tantos otros, en una guerra civil que fue cruel, entre hermanos, entre vecinos, que devastó el país y que dejó una dictadura cuyos efectos nos alcanzan. Una guerra muy compleja, nada de buenos y malos, con causas que arrancan ya del XIX y del XVIII», según comenta y escribió en su última novela, 'Hombres buenos'. Por eso hace este ejercicio de memoria contra los fantasmas de las dos Españas, un libro en el que, por una vez, ninguna nos «hiele el corazón».

Y allí en las estanterías están las fuentes de un libro profundo y ligero a la vez. Dice el escritor que, desaparecida la generación de los que vivieron la guerra, los jóvenes tenían ahora riesgo de caer en versiones viciadas hacia uno de los bandos, porque aún estamos pagando las consecuencias de aquella guerra cruel entre hermanos y vecinos. «¿Eran buenos o eran malos? -se pregunta-.Según donde estés, ¿excluyes al otro? Un día hablando del Pingarrón, en el Jarama, alguién me reprochaba: ¿cómo puedes hablar de valor de los defensores? Es que les negamos incluso el valor a los soldados. ¡Hombre, si hasta a los miembros de las Waffen SS, que eran unos hijos de puta, no puedes negarles que eran buenos soldados y que eran valientes! Aquí se niega hasta eso. Ese continuo acto automático de etiquetar, trazar una línea entre buenos y malos, que no puede conceder nada en absoluto, ninguna virtud al otro, es tan aberrante y bárbaro, y produce daños tan perniciosos a la larga, e impide el diálogo, que por eso he tratado de crear una herramienta básica, una breve introducción».

La biblioteca respira con la conversación. A poca distancia de los volúmenes de la guerra civil está Homero, en el muro de enfrente, junto al relato de otras guerras del mundo clásico y un antiguo catalejo de ballenero. Pero también está Tintín, mirando muy despierto los lomos de memorias de Azaña, Modesto, Mola, Serrano Súñer, Gil Robles, Madariaga... Y libros de Ricardo de la Cierva, Carr, Preston, Brenan, Madariaga. Batallas: Ebro, Belchite, Jarama... Y libros técnicos, como la monumental 'Historia militar de la guerra civil', de Martínez Bande, la apabullante 'Los requetés' plagada de testimonios personales o 'El ejército popular'..

Permanecen, en perfecta formación, en las estanterías de una casa llena de sables de toda época, porque el académico los colecciona: sables napoleónicos, de caballería, de infantería. Desde los del XVIII a uno que estuvo en el desastre de Annual. Las hojas de los libros y las hojas de los sables callan también bajo el peso de la memoria hiriente de una guerra que tarda en cicatrizar. Por eso escribir este libro tan sencillo fue tan difícil de lograr. «He trazado líneas de puntos, como los dibujos escolares, para sacar de todos estos libros de historiadores españoles y extranjeros los elementos comunes a todos ellos. Con el fin de que los hechos recogidos en mi libro nadie, salvo la mala fe o la vileza, los pueden discutir. Sobre eso se construye la memoria», dice con vehemencia.

En tiempos de tanta confusión, «un joven sin herramientas, sin información básica no puede defenderse, así que cualquier tuit de 140 caracteres a un chiquillo le puede meter una idea en la cabeza no porque sea verdad, sino por estar bien escrita o ser ocurrente. Lo único que supone este libro, que es un intento modesto, muy modesto, por alcance y estructura, es que los jóvenes puedan aproximarse de manera limpia a la memoria». Ya está claro.

Desde 'El húsar' -que anda cerca-, Pérez-Reverte sabe que la guerra es un tema interesante, y la guerra civil española es un tema «terrible, lleno de lecciones morales, de horror y de dignidad, de coherencia política, social, personal e incluso religiosa. Este libro busca que que un buen profesor o un buen padre, con un chico listo pueda iniciarse en el su estudio».

-¿Es un ataque de optimismo este libro en un país que no lee?
-Toda la vida he pensado que una generación que no tiene cultura está perdida, no tiene posibilidad de sobrevivir, intelectualmente. Aunque la batalla esté perdida, y quizá lo esté, yo puedo seguir combatiendo aunque sea en el último recuadro de la retaguardia, y seguiré. Mientras haya un justo en Sodoma, merece la pena salvar Sodoma. Para empezar, los hijos de Fernando Vicente.

Ellos fueron los primeros lectores durante los más de seis meses finales de trabajo. «Pensamos que a los niños escamoteándoles las cosas crueles les protegemos, y es al contrario -afirma-. Escamoteándolos los exponemos más». Porque en su opinión, un niño «que sabe, que tiene educación, conciencia y cultura, puede defenderse cuando viene el manipulador. Pero un niño sin ningún tipo de memoria, cuando llegue cualquiera puede engañarle y llevarle por donde quiere. Sin memoria los niños están perdidos. No podemos decir que es que esto es muy duro, que mejor que no lo vean, que lo olviden. ¿Cómo? si el problema de España es que olvidamos demasiadas cosas», reflexiona el autor.

Primero hubo un plan, luego una versión de 15 folios de cada capítulo. Después vino lo más duro, dejar cada uno en medio folio. Cada cosa eliminada o dejada en el texto se sopesó un millón de veces. Los chicos ayudaban leyendo y diciendo lo que opinaban. A su vez Fernando Vicente se sumergió -como el escritor en los libros- en la iconografía: fotos, carteles, pinturas, del Guernica a Capa, o al cartel de reclutamiento.

-¿La narrativa del fracaso que fue la guerra civil española es lo que necesitamos explicar a los jóvenes?
-El fracaso nos explica mejor todavía que la victoria. La autocrítica, el aspecto educativo del fracaso es fundamental. El triunfo es fácil, lo secundas con banderas y trompetazos. Pero el fracaso lo secundas con introspección y crítica, si eres inteligente. Te permite analizar las causas, debatir el porqué. Un debate que en España no suele darse.

-Se ha publicado infinidad de libros sobre la guerra civil.
-Hay libros y autores buenísimos, y gracias a ellos he podido escribir este libro. Pero no había ninguno para jóvenes, así, con el empeño de ser limpio. En casos especiales, como al hablar de la represión, siento que los autores españoles no están del todo libres de la carga emocional. Ahí me he ido mucho a los hispanistas, a los historiadores extranjeros, para establecer esos puntos comunes, porque la visión suya está más distanciada que la de los españoles. De todos los libros que he leído, debo decir que me decepcionó el de Beevor, al que yo admiro mucho. Su visión de la guerra civil me decepciona porque es incompleta, en algunas cosas superficial o que muestra desconocimiento de realidades concretas, aunque tiene otras fortalezas como una información exhaustiva de determinados aspectos.

-Y la cultural popular también ha tenido muy presente el conflicto, sobre todo con las películas, de las que se dice siempre con polémica que son demasiadas, casi una manía o una obstinación en el cine español. ¿Usted qué opina?
-No he visto ni una sola película de la guerra civil que me haya parecido objetiva. Ni las hechas en el franquismo ni las hechas en la democracia. Ni una sola que haya sido lo bastante real en el sentido hechos. Todas son de rojos malos o de fascistas malos. Libros los hay muy buenos, por supuesto. Aquí están.

La Transición, que es la reconciliación, pone colofón al libro. «Ahora está de moda desmontar la Transición, entre los que no lo viveron entonces. No conocieron lo difícil que era aquello y la buena voluntad de todos porque todo funcionara», ironiza el autor.

-Cuando detecta que los tics y los chichés de la España que ciegamente fue a la guerra siguen en nuestra política, ¿Se desespera?
-Si me desesperara no escribiría, si lo escribo es porque tengo esperanza. A veces es agotador y desolador, eso sí lo concedo. Pero siempre habrá un joven dispuesto a considerarlo, y merece la pena escribir por él.

En la escritura de este libro muchos autores le han servido de compañía y casi de consuelo ante la dureza de los hechos. «Hay grandes autores para entender la España de esa época, como Ramón J. Sender, Arturo Barea, Agustín de Foxá, pero para mí el mejor es sin duda Chaves Nogales. Es un hombre que escribe de maravilla, con la visión lúcida y amarga del que es consciente de lo que supone a veces ser español. Así que me pregunté: ¿Cómo le habría contado a su hijo pequeño Chaves Nogales la guerra? He intentado pensar en cómo lo habría hecho él. Ha sido mi padrino protector. Es un autor al que habría que leer por obligación en este país. Pero al no ser ni de unos ni de otros ha sido ninguneado en la historia de todos. Es quien mejor explica el veneno de la guerra civil, y lo hace narrando, no opinando, cosa que no es tan fácil».

Sí, hay que leer, a Chaves Nogales y a Pérez-Reverte. Menos ideología, y más biblioteca.
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MensajePublicado: Sab Nov 07, 2015 10:56 am    Asunto: Responder citando

La Guerra Civil desde fuera de las trincheras
Guillermo Altares - elpais.com - 05/11/2015

Un día, el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) leyó en un libro de texto la siguiente descripción de la muerte de Antonio Machado: “Poeta español, académico de la lengua, al cabo de un tiempo se fue a Francia, donde murió”. Entonces decidió que había que contar la Guerra Civil a los jóvenes fuera de cualquier trinchera, lejos de la militancia. Fue un impulso similar al que le llevó muchos años antes a crear al Capitán Alatriste, aquel soldado de guerras perdidas del Siglo de Oro. No está claro si los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla, pero sí que la ignorancia impide la formación saludable de un país, dificulta que pueda mirar hacia el futuro sin arrojarse el pasado. Embarcó en el proyecto al dibujante Fernando Vicente (Madrid, 1963), y así surgió 'La Guerra Civil contada a los jóvenes', que acaba de editar Alfaguara.

“Este libro responde al intento de crear un relato común, no pretende sustituir a los libros de historia, sino que quiere situar a los lectores jóvenes en un terreno objetivo para un estudio posterior”, explica Pérez-Reverte, cuya obra literaria se ha nutrido muchas veces de la historia de España, desde el Cádiz asediado hasta la rebelión de Madrid contra los franceses. “Lo que he pretendido es que un alumno, partiendo de este territorio objetivo, alentado por un profesor, por sus padres o por él mismo, pueda después ampliar el territorio. El problema es que la generación que hizo la Transición no había vivido la guerra y se la habían contado testigos directos. Mi generación tiene fuentes directas de lo bueno y de lo malo de los dos bandos. Al borrarse esa memoria, no quedan más que los clichés, una trinchera en torno a la que se articula cualquier memoria. Un joven de ahora puede ser manipulado porque no tiene los datos objetivos, no sabe qué fue la Guerra Civil”.

Hoy, un joven puede ser manipulado: no tiene los datos objetivos, no sabe qué fue la Guerra Civil
La obra se estructura en 30 breves capítulos, acompañado cada uno por una ilustración de Fernando Vicente. Los anexos incluyen un panorama de uniformes, mapas del conflicto y un glosario. El libro, en el que Reverte ha trabajado seis meses destilando un material documental gigantesco, apenas tiene adjetivos y ninguna opinión de su autor. Son hechos pelados, indiscutibles. Está el avance sobre Madrid, el éxodo y la tragedia, las atrocidades, pero también las principales batallas o, un tema muy poco tratado, las mujeres como víctimas. “Todos los españoles fuimos víctimas y verdugos a la vez. Es una tragedia colectiva, no es que hubiese españoles buenos contra españoles malos”, afirma.

El autor de novelas como 'El club Dumas' o 'La Reina del Sur', que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo, sabe de primera mano que las guerras nunca se pueden contar en blanco o negro, y mucho menos las guerras civiles. Trabajó durante más de dos décadas como enviado especial a zonas de conflicto. “He visto Nicaragua, El Salvador, Rumania, los Balcanes… La gran lección es que lo de buenos y malos es mentira. Es evidente que había una República legítima, eso es innegable, y unos golpistas que se cargaron la democracia. Pero a partir de ahí los dos bandos fusilaron, los dos bandos mataron. Todo eso hay que explicárselo a los jóvenes para que puedan formarse su propio juicio. Quiero contar cómo fue desde los dos bandos, porque estoy harto de que se cuente siempre desde uno de ellos. Este es mi reproche a los historiadores: tenían que haber hecho esto hace mucho tiempo”.

“Ese libro aparentemente tan sencillo me ha dado un trabajo espantoso, porque resumir es lo más difícil”, prosigue al ser preguntado sobre los volúmenes de historia que ha manejado. “He buscado las líneas que pasaban por todos ellos y son las que me he llevado al libro”, afirma. Pero hay un autor que ha sobrevolado toda su labor, el periodista Manuel Chaves Nogales (1897-1944), que falleció en el exilio y cuyo compromiso con la República no le impidió criticar las atrocidades y los errores cometidos por su propio bando. “Ha planeado en todo momento. Me he preguntado muchas veces cuando escribía cómo le hubiera contado Chaves Nogales a su hijo la Guerra Civil”.

Un tema con el que se topa varias veces en su recorrido por el conflicto es la pasividad ante la guerra de las democracias como Francia o Inglaterra, mientras que las dictaduras, la Alemania nazi, la Italia fascista –cuyas tropas sufrieron una tremenda derrota en Guadalajara– o la URSS de Stalin, no tuvieron dudas en tomar partido. Esa pasividad se ha repetido muchas veces desde entonces, en los Balcanes, en Ruanda o ahora mismo en Siria. “Todo tiene una lectura contemporánea. Nunca existe una guerra civil a palo seco, siempre hay intereses detrás. Lo terrible es que la historia es una gran lección que estamos escamoteando a generaciones de jóvenes, a quienes dejamos sin ningún tipo de argumento intelectual sobre su propia memoria. Es imposible comprender a Franco sin la Guerra Civil o la democracia sin entender el franquismo. Todo es una cadena. No se puede escamotear la historia. La era de los testigos se agota y los relatos de segunda mano en España son muy peligrosos. Los bobos creen que ocultando se protege y no saben que, en realidad, se exponen más todavía. Este libro debería ser una puerta a otros libros. Y espero que la curiosidad lleve al lector a estudiar, a recordar”.
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MensajePublicado: Sab Nov 07, 2015 11:50 am    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte: «La vileza se ve con más intensidad en los conflictos civiles»
Entrevista de J Ors - larazon.es - 06/11/2015

España es un país opinativo que va construyendo / de-construyendo su Historia al albur de los prejuicios, tópicos, intenciones o intereses propios más que con la realidad que arrojan los hechos, los sucesos. Aquí se prefiere la declaración apremiante de cualquier adlátere o fulano vinculado a una ideología de paso que el veredicto claro que dictan los hombres de estudio, a los que nadie escucha, no vaya a ser que se le desmonte a uno el chiringuito intelectual. Arturo Pérez-Reverte, que es un escritor amigo de los riesgos y los desafíos, ya se atrevió con una adaptación de 'El Quijote' para allanarles el camino a los estudiantes hacia la obra cervantina y evitar que acabaran perdiéndose en sus meandros narrativos. Ahora les vuelve a dar soporte para iniciarles en la Guerra Civil española con la mirada limpia de convencionalismos y recelos. Una historia breve, ilustrada por Fernando Vicente, que aspira a ser «objetiva» y, también, introducción a los grandes manuales de historia de siglo XX español.

–¿Qué le preocupa de la educación de los jóvenes?
–Que se les prive de memoria, de capacidad intelectual y crítica. En España les estamos escamoteando la memoria a los jóvenes. Les estamos dejando indefensos frente a la manipulación.

–¿Por qué se la escamotean?
–Por desidia, dejadez. Los políticos están haciendo el papel que corresponde a los historiadores. Los están desplazando y apropiándose de la Historia. La voz del historiador es objetiva; la del político, oportunista. Este desembarco del político en el terreno del historiador está produciendo estragos.

–Ésta es una historia «objetiva» de la contienda del 39. ¿Qué causas han impedido que se cuente de esta manera en la España democrática?
–España es un país de etiquetas. Estás conmigo o contra mí. Eso ha contaminado todo. Hay otro problema grave. A mí me contaron la historia de la guerra los protagonistas: mi abuelo y mis tíos. Fueron testimonios de primera mano. Esa generación ha desaparecido. Ahora se transmite esa historia de segunda mano y esa versión puede ser interesada y manipuladora. Las fuentes deben ser claras. Lo que quiero con este volumen es abrir la puerta a los libros de historia, que sea una introducción a ellos, y que los chicos interesados en conocer más detalles acudan a ellos.

–¿Son los políticos responsables de que no se cuente cómo es debido a sus intereses?
–Los políticos, de cualquier signo, que usan la historia como herramienta la envilecen. Es importante que haya jóvenes con un criterio lúcido. La única salvación es la educación en la ecuanimidad. Eso se hace únicamente leyendo a unos y otros, a los de la izquierda y a los de derecha, a Serrano Súñer y a Manuel Azaña. Luego con inteligencia, hay que saber extraer lo que es fiable. Pero, para eso, hay que tener lucidez crítica. Por este motivo debemos dotar a los jóvenes de capacidad crítica. Dejemos que ellos descubran quiénes son buenos o malos, o si no había ni buenos ni malos, y sí desgraciados, y que todos fuimos víctimas y verdugos.

–Usted ha vivido varias guerras civiles durante su época como periodista.
–Ocho. Sé lo que son y, también, que cuando estás en la calle durante estos conflictos, eso de los buenos y malos se diluye. Lo que hay son desgraciados que son arrastrados por diferentes avatares, la vileza, la dignidad o la infamia del ser humano. Y esa indignidad, la abyección, no depende de bandos sino de cada ser humano. Las peores guerras son las que suceden entre vecinos, que es de donde salen las ideologías, pero también los rencores vecinales. La vileza humana se ve con más intensidad en estos conflictos . En la vecindad, que es donde debería existir mayor solidaridad, es donde a menudo surge la envidia y mala fe. A la República se la cargan la extrema derecha y la izquierda, y los del centro se ven arrastrados. Lo que ocurrió en España es que hubo un Gobierno legitimo que fue destruido por un Gobierno legítimo. Y cuando llega la guerra y ahí entra la condición humana

–¿Cuáles fueron los puntos más difíciles de explicar a un joven?
–Comienzo el libro señalando que España es muy inculta, que existen injusticias, que hay tensiones políticas nacionales y extranjeras. Eso explica lo que ocurrió. He intentado explicar que a la guerra no se va por cuatro malvados que quisieron imponerse a una multitud bondadosa, porque ya había condiciones muy complejas. Resultaba difícil entenderse, porque los extremos no querían. El nudo de la cuestión es la falta de diálogo y voluntad. La sordera al sentido común condujo a la Guerra Civil.

–En su libro se lee que a la «sensatez y el diálogo no se les escucha».
–Es justo eso. Una prueba de que la lección no ha servido de nada es que aún repetimos los esquemas de sordera de esa época.

–¿A quién disgustará este libro?
–A los sectarios y manipuladores. Pero eso ya lo sabía. Y lo asumo.

–¿Cree que la sociedad actual esconde la dureza de la guerra?
–En el libro aparece la retaguardia, las matanzas y las batallas. Son importantes. En la retaguardia hubo represión política y policial, y los enfrentamientos fueron muy sangrientos. Pensamos que quitando el horror de los libros de texto protegemos a los chicos y es al revés: les quitamos herramientas. No se puede conocer la España actual sin conocer la Guerra Civil y el siglo XIX.
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MensajePublicado: Sab Nov 07, 2015 11:55 am    Asunto: Responder citando

"Los jóvenes son manipulados porque no saben lo que fue la Guerra Civil"
Luis Balcarce - periodistadigital.com - 07/11/2015

"Quise escribir sobre la Guerra Civil como Manuel Chaves Nogales se la hubiera contado a sus hijos". Así lo ha declarado Arturo Pérez Reverte en la presentación este 6 de noviembre 2015 de su último libro 'La guerra civil contada para a los jóvenes' (Alfaguara) en el museo ABC de Madrid, compuesto de un breve texto con magníficas ilustraciones de Fernando Vicente. 'La Guerra Civil...' de Pérez Reverte intenta no caer en la trampa de 'buenos y malos', "porque en la guerra la condición humana se manifestó con esa vileza de querer ver al enemigo exterminado". Un texto que no cuenta nada que no sepamos, puro, simple... ¿pero efectivo?

"Creemos que al ocultar la realidad a los niños les protegemos, pero lo que estamos es haciéndolos ignorantes. Por eso quería huir de esos clichés de la trinchera. Esos que dice que, si tu eres nacional, no tienes ninguna virtud y, si eres rojo, no puedes ser valiente"

"Hay un golpe de Estado ilegítimo contra un gobierno legítimo con la intención de cargarse la República.A partir de ahí comienza una Guerra Civil sangrienta donde se cometen atrocidades en todas partes. Hay cunetas en los dos bandos, aunque hay más en uno de ellos, que, además, prolongó la represión durante 40 años"

El problema del libro de Reverte es que pretende explicar una guerra en pocos párrafos y eso al final conduce a algo parecido a un cuento infantil al que se le saltan todas las costuras. Reducir las causas de la guerra a que "había mucha pobreza, incultura y desigualdades con clases dirigentes acomodadas y grandes masas necesitadas" como hace Reverte al comienzo del libro es convertir lo complejo a simple y lo simple en absurdo. La explicación que dio Reverte de por qué no entró en todos los hechos de violencia que precedieron a la guerra deja muchas dudas:

"No podía entrar en todos esos temas. Lo difícil de este reto es que quien lea esto pueda entender la guerra y el contexto sin mencionar la larga sucesión de hechos"

Más extraño todavía resulta la interpretación de Reverte sobre las causas de la guerra cuando se compara este libro con un artículo titulado 'La guerra civil que perdió Bambi' ('El Semanal' - 15/10/2006) en el que descarta la versión de que la guerra haya sido entre ricos y pobres:

"Si de pequeño no creí lo de la Cruzada y la espada más limpia de Occidente, no pretenderán que me trague ahora lo del pueblo en armas en plan Bambi: aquí la buena gente proletaria, y allí espadones y señoritos. Mi padre y mi tío, verbigracia, eran chicos de buena familia, pero defendían a la República. Entre otras cosas, porque el pueblo eran muchos pueblos y muchos hijos de vecino, y cada cual, según le iba o donde caía, era de su padre y de su madre."

Reverte sabe perfectamente que sin el golpe de Sanjurjo, los sucesos de Casas Viejas, el sangriento octubre de 1934 en Asturias, la quema de iglesias o el asesinato de Calvo Sotelo no se entiende el hundimiento de la República y la sublevación de Franco. No haber mencionado ninguno de esos hechos sitúa a este libro más cerca de la literatura infantil que de la historia. Pese a todo, el objetivo de Reverte es loable al insistir en que a los jóvenes se les escamotea la Guerra Civil en la escuela:

"Lo que he pretendido es que un alumno, partiendo de este territorio objetivo, alentado por un profesor, por sus padres o por él mismo, pueda después ampliar el territorio. El problema es que la generación que hizo la Transición no había vivido la guerra y se la habían contado testigos directos. Mi generación tiene fuentes directas de lo bueno y de lo malo de los dos bandos. Al borrarse esa memoria, no quedan más que los clichés, una trinchera en torno a la que se articula cualquier memoria. Un joven de ahora puede ser manipulado porque no tiene los datos objetivos, no sabe qué fue la Guerra Civil"

"O bien son todos fascistas malvados y perversos, o bien son hordas sin Dios, sin amo y sin ley"

"Hasta la gente de derechas asume que Franco fue un dictador y que su régimen fue largo y duro con una gran represión. Después la represión fue más atenuada, pero fue represivo hasta el final. En este libro, no obstante, me limito a mostrar a Franco como la cabeza de una máquina militar con un mando único, centralizado, férreo"

Un periodista del diario 'Público' le preguntó sobre si se deberían localizar y exhumar las fosas comunes que albergan los cuerpos de miles de republicanos desde la Guerra Civil. Reverte, o mejor dicho, su doble que ahora escribe libros para niños, evitó entrar en polémicas:

"Los dos bandos tuvieron cunetas, aunque uno más que otro. Los que ganaron sacaron a sus muertos en el 39 y los otros deberían poder sacarlos. No es por memoria histórica, es por sentido común. Es justo y necesario. Me extraña que haga falta una ley para que triunfe el sentido común"

El Reverte auténtico hubiera dado esta otra respuesta que pertenece al artículo citado más arriba. Recuerden que el año es 2006 y estamos en pleno desembarco de la Memoria Histórica de ZP:

"Tengo verdaderas ganas de oír, en boca de estos cantamañanas aficionados no a desenterrar muertos, sino rencores, que el franquismo sometió a España a una represión brutal, cierto; pero que, de haber ganado la República, sus fosas comunes también habrían sido numerosas. Que ya lo fueron, por cierto, aunque ahora se cargue todo en la ambigua cuenta de los incontrolados. Y no digamos si hubieran vencido los tipos duros del partido comunista, entonces férreamente sujeto al padrecito Stalin; pregúntenselo a don Santiago Carrillo, que de ajustes de cuentas con derechas e izquierdas sabe un rato."

¿Y qué le habría contado Chaves Nogales a sus hijos sobre la Guerra Civil? Que el 8 de agosto de 1936 escribió uno de los mejores artículos periodísticos que se recuerden sobre el comienzo de la guerra en el diario argentino 'La Nación'. Allí se atrevió a pronosticar el desenlace de la guerra:

"Los revolucionarios [los militares sublevados] serán fatalmente derrotados. Cuanto mayor sea su resistencia, mayor será la victoria del pueblo. En veinte años no se alzará en España una sola voz capaz de defender lo que hoy dicen los sublevados"

El franquismo jamás se lo perdonaría. Murió exiliado en Londres a los 46 años.
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MensajePublicado: Sab Nov 07, 2015 7:20 pm    Asunto: Responder citando

'La Guerra Civil contada a los jóvenes', de Arturo Pérez-Reverte
agolpedeletra.com - 07/11/2015

¿Cómo se describe un libro? Es decir, ¿hay que mirar lo que nos cuenta un libro, siempre, desde el contexto en el que se ha creado o, por el contrario, uno lee sin más y ya puede tener una opinión formada al respecto? ¿Son los libros, por extensión, algo más que palabras encadenadas formando un mensaje que lanzar al público? Aquellos que saben lo que pienso sobre la literatura sabrán que yo, a todas estas preguntas, contesto con lo mismo: para mí la lectura siempre es una experiencia que va mucho más allá del simple viaje de los ojos por las páginas. Hay algo más, sin duda alguna. Sucede que, a veces, nos llegan libros que leemos por curiosidad, que de tanto oír hablar, o por la simple curiosidad -que al final mata al gato siempre-, nos hacen acercarnos a él para comprobar si todo lo que se ha dicho es cierto.

'La Guerra Civil contada a los jóvenes' no es un libro de texto, afortunadamente, pero a la vez es un libro incompleto. ¿Es, por tanto, un libro fallido? Ante esta pregunta me encuentro, ante esta cuestión que sólo sé contestar con muchas más preguntas, las del principio de esta introducción, que me llevan a plantearme si lo que yo he leído está influenciado por mi edad, por otras lecturas, o por la creencia de que la información para los jóvenes no debe ser mínima sino total. Preguntas, decía. Interrogantes que se me agolpan y no parecen contestarse por mucho que yo lo intente.

La lectura de este libro puede plantearse desde dos casillas de salida. La primera, atendiendo a las propias palabras del autor que, en una entrevista, decía que pretende servir de introducción a la contienda para los adolescentes y establecer un relato de hechos mínimos indiscutibles. Si nos formáramos una idea a partir de ahí, entenderíamos que lo que Arturo Pérez-Reverte ha construido es un pequeño viaje a aquella memoria histórica que nunca hay que dejar de lado ni olvidar, por mucho que las nuevas generaciones evidencien una falta de interés hacia la Historia que puebla las cunetas de este país. Abrir los ojos a lo que sucedió para que, de alguna forma, no vuelva a repetirse. Desde esta perspectiva, creo que 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' es un libro correcto, un tanto plano en sus formas, pero que en su fondo pretende demostrar que los libros de Historia pueden acercar a los jóvenes de hoy en día lo que se olvida entre el polvo del camino. Pero aquí llega la segunda. Desde una posición de persona adulta, alejada de la edad para la que está destinada este libro, uno podría pensar que la elección de alguna de las informaciones peca de demasiado escueta, de intentar resumir excesivamente aquello que no puede hacerse en un solo párrafo de todos en los que se divide cada capítulo. Desde aquí, vuelvo a la pregunta: ¿es un libro fallido? Lo es por un motivo: esperaba más de él. Ansiaba un acercamiento a la Guerra Civil mucho más extenso de lo que me he encontrado.

No hay que negarle, a pesar de todo, la valentía a Arturo Pérez-Reverte de querer acercar a los lectores más jóvenes lo que rodea a la Guerra Civil y que en los libros de texto se convierte en un conglomerado de datos que consiguen convertir algo tan representativo de lo que sucedió en este país en un horror insufrible. La Guerra Civil contada a los jóvenes obedece, por tanto, a lo que en esa misma entrevista de la que hablaba antes decía el autor: cuando un joven pierde la memoria es fácilmente manipulable por clichés o incluso por tuits muy partidistas. La desmemoria es muy peligrosa. Y lo es, sin duda. Y si además se une a Fernando Vicente el conjunto sube de nivel ilustrándonos con esas imágenes que parecen tan reales y que combinan a la perfección con el texto. Pero sigo con esos sentimientos encontrados después de cerrar el libro y quedarme pensando en él. ¿Es el lector capaz de equivocarse en una lectura? Puede serlo. Quizás sus experiencias, sus prejuicios, sus expectativas, son las que convierten una historia, un libro, una lectura, en buena o mala. Y que pierda, además, esa perspectiva de por qué un libro como este es necesario. Lo que sucede, al final, es que al hablar de un libro en estos términos uno no sabe si está recomendándolo o no. Ahí está la paradoja en esta reseña: en hablar de sus bondades, pero con esa influencia de haber necesitado mucho más mensaje y no anotaciones de hechos históricos. Si la intención es que los jóvenes descubran lo que su memoria no debe olvidar nunca, entonces yo soy una persona descreída. Al fin y al cabo yo, en la librería, sólo he visto a adultos llevándose de la mano este libro. A ningún joven. Después de todo esto, yo os pregunto de nuevo: ¿es un libro fallido? Yo ya no sé qué contestar.
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MensajePublicado: Sab Nov 07, 2015 7:28 pm    Asunto: Responder citando

Tres minutos de vídeo:
http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/letras/2015/11/7/cuentan-la-guerra-civil-los-jovenes
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MensajePublicado: Sab Nov 07, 2015 10:16 pm    Asunto: Responder citando

“La Guerra Civil contada a los jóvenes”, ¿el nuevo bestseller de Pérez-Reverte?
Joaquin García - actualidadliteratura.com - 07/11/2015

Son muchas las obras que salen al año hablando sobre uno de los episodios más tristes de la Historia de España, sin embargo son pocos los que intentan hacer llegar esta parte de nuestra historia a los más jóvenes. Preocupado por esto, Arturo Pérez-Reverte ha decidido crear un libro en el que contar la Guerra Civil de España a los más jóvenes sin engañarles ni contar los tópicos conocidos sobre ambos bandos.

La idea del creador de Alatriste es hacer llegar esta parte de la Historia a los más jóvenes y hacerla atractiva para que se interesen por ello, para que no lo conozcan con eufemismos, una historia neutra (si realmente pueda existir algo así). La obra además está aderezada por más de medio centenar de ilustraciones de Fernando Vicente, un genial ilustrador que intentará recrear las vicisitudes de ambos bandos a través de 30 capítulos.

Arturo Pérez-Reverte quiere evitar en esta obra a los famosos clichés que existen sobre la Guerra Civil, así no aparecerán cosas como “los fascistas malvados y perversos” o “las hordas rojas sin Dios y sin amo y sin ley”; pero si se reconoce por parte del escritor que ha tomado inspiración en Chaves Nogales, un genial autor que según los creadores de la obra fue el que mejor relató la contienda.

Personalmente no estoy de acuerdo con el escritor. Si bien estoy de acuerdo en que a los jóvenes hay que enseñarles esta parte de la Historia sin tabú alguno, también es cierto que intentar verlo sin basarse sólo en las fuentes da lugar a una historia más segmentada que real, algo que se intenta evitar en 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' pero también es cierto que no pretenden sustituir a los libros de Historia por lo que tampoco es muy importante ¿no creéis?
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MensajePublicado: Dom Nov 08, 2015 10:54 pm    Asunto: Responder citando

'La Guerra Civil contada a los jóvenes' de Arturo Pérez Reverte, sin conservantes ni colorantes.
Gemma Serradell - librosypensamientos.blogspot - 08/11/2015

En su anterior novela, 'Hombres buenos', Pérez-Reverte nos habla de aquéllos hombres que quisieron cambiar la vida con libros, que con los libros intentaron combatir la ignorancia y la maldad. Y no cabe duda de que él es uno de esos hombres, porque constantemente lucha para traernos la iluminación con sus libros y de aquéllos otros de los que él mismo ha ido extrayendo su propio conocimiento.

Así, en un intento de que los jóvenes no perdamos nuestras raíces, nos ha acercado a 'El Quijote', y ahora quiere acercarnos a esa olvidada y objetiva versión de la Guerra Civil. Una guerra que, por edad, no vivimos y por lo cual somos fácilmente manipulables.

Y ése es el sentido de su nuevo libro 'La Guerra Civil contada a los jóvenes', en el que encontraréis un resumen neutral sobre los hechos, sin etiquetas ni clichés partidistas tan comunes hoy día. Porque encasillar y etiquetar es siempre fruto de la ignorancia, pues al hacerlo se simplifica y se condenan complejos conocimientos o complejas evoluciones personales.

Por suerte, a pesar de que el autor ha sido víctima de algunas etiquetas, sigue luchando por la verdad y eso es un mérito del que no puede presumir todo el mundo. No en vano afirma "Yo no tengo ideología, tengo biblioteca". Y así lo ha hecho, documentándose desde su inmensa biblioteca particular, reuniendo datos básicos en los que ambos lados coinciden y haciendo lo más difícil: resumirlo en un par de párrafos.

"Todas las guerras son malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano". Así empieza el libro con el que Pérez-Reverte quiere que los jóvenes se acerquen a interesarse por lo que ocurrió. Un relato cronológico estructurado en 30 breves capítulos y acompañados de extraordinarias ilustraciones de Fernando Vicente que lo hacen aún más interesante. Con un lenguaje claro y sencillo, el autor nos pasea de su mano por esa España en ruinas, esa guerra encarnizada en cuyos dos bandos hubo atrocidades que no debemos olvidar para que no puedan volver a repetirse. Y es lo que viene a decir el creador de Alatriste, que no debemos negar ni ocultar la historia a los más jóvenes porque no les estamos protegiendo sino todo lo contrario. Los estamos dejando desprotegidos en la ignorancia y manipulados por el poder político de turno. Y es que algo, o mucho, tiene de hombre bueno Pérez-Reverte, que es uno de los pocos hombres de los que nos podemos fiar.
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MensajePublicado: Lun Nov 09, 2015 5:26 pm    Asunto: Responder citando

Cuando prima más la marca Pérez-Reverte que su producto
Paula Pérez Fraga - lacolumna.cat - 08/11/2015

Esta semana Arturo Pérez-Reverte ha lanzado un nuevo libro. Qué magnífica oportunidad para aparecer en los medios. ¡Y cómo lo hace! Ejemplo bueno es 'El Periódico', donde el nombre aparece muchas más veces de las aparentemente necesarias. Después de un poco de ruido mediático, el libro pasa a estar en segundo plano y se convierte en algo casi anecdótico. Lo crucial de todo esto es que el mismísimo Pérez Reverte; el incomparable, inconfundible e irresistible Pérez-Reverte, nos ha dado una nueva oportunidad para culturizarnos. ¡Gracias!

¿Por qué sucede esto? Porque Arturo y las personas a las que ya les va bien que sea tan viral han hecho un gran esfuerzo para perpetuar la marca. Han conseguido que su nombre sea más que el nombre de un escritor, y que se haya convertido en el ejemplo que ininterrumpidamente está constatando la existencia de esta nueva oleada de españoles cultos y progresistas. El mismo tipo de personas que están obsesionadas con tener una opinión sobre todo. Como si fuera de Catalana Occidente. Pero no le basta con tener opinión sobre todo lo no y sí opinable. De forma obligada tiene que difundirla por doquier. Como si de un predicador se tratase, Pérez-Reverte nos va dando a los mundanos ciertas píldoras de criterio. Y si con ello puede ofender a muchos o a todos, mejor que bien. La polémica es el punto número uno en su estrategia de marketing.

En realidad el libro pinta bastante simpático. No deja lugar a dudas sobre el tema que va a tratar, pues se llama 'La guerra civil contada a los jóvenes'. Y eso está muy bien. Seguramente dará gusto leerlo porque será muy buena obra, como tantas otras que ha escrito. Pero, ¿cuántos libros sobre la guerra civil se han publicado? ¿Alguno con tanta publicidad? Se espera que, al mismo tiempo que contar cositas históricas –un ejercicio más que necesario–, meta alguna pulla por aquí y por allá.
Quizá insulte a alguien y haga gracia. O quizá dé un paquete de parecer, opinión y veredicto sobre algún tema, y así ya no tenga que molestarme en hacérmelo yo misma. Es lo que gusta de él. No comprarían tantas personas el mismo producto, el libro, si no llevara la marca Pérez-Reverte. Por eso hay que ponerlo bien grande en la portada de la obra en cuestión. Pero su ego no es el problema. Hay muchas personas que son peores y ahí siguen. Lo criticable de todo esto es que estamos llegando al punto en el que da igual lo que diga siempre que lleve su nombre delante. Mientras tanto, sus seguidores incondicionales siguen subiendo.
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