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'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (2015)
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Autor Mensaje
Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13445

MensajePublicado: Lun Nov 09, 2015 9:29 pm    Asunto: Responder citando

Reseña de 'La Guerra Civil contada a los jóvenes', de Arturo Pérez-Reverte
José Antonio Lucero - lacunadehalicarnaso.com - 09/11/2015

Como profesor de Historia en Secundaria, uno de los temas más difíciles de impartir a mis alumnos es, sin duda, el de la guerra civil española. Ello se debe a una vorágine de causas entrelazadas que a menudo impiden que nuestros alumnos acudan a este tema desde una óptica imparcial, de la misma forma con que abordan el estudio de la Revolución Francesa o de las guerras napoleónicas. Desde las experiencias familiares en la contienda, que a menudo ya construyen una opinión en los jóvenes que no proviene de ellos mismos, a las continuas revisiones históricas (la mayoría por cuestiones políticas), o a lo que escuchan o leen en medios que no destacan precisamente por ser imparciales, lo cierto es que cuando los alumnos comienzan a estudiar en clase la guerra civil española no falta nunca aquel chaval que levanta la mano y suelta algún comentario que probablemente no destaque por su rigor (véase, que la guerra civil fue necesaria, que los "rojos" estaban hundiendo el país, etc.), así como tampoco faltan comentarios hacia la tragedia de Guernica o de Paracuellos del Jarama, por poner algunos ejemplos candentes.

El profesor de Historia no debe tomar esto como un problema, sino como un reto: es decir, debe mostrarle a sus alumnos con la mayor pulcritud y rigor posible los hechos que en la guerra civil se dieron, con el objetivo que sea él mismo (y no agentes externos) el que construya una opinión propia sobre el conflicto. Debemos tener claro que ese es el objetivo con el que nuestros jóvenes estudian historia, para reflexionar sobre los hechos pasados, sacar consecuencias y mover un poco el coco transformando la información en pensamientos e ideas que lo definan como ser humano.

Uno de los mayores retos para un profesor de Historia es, como decía, el de la guerra civil española. Por ello, pienso que una buena parte de las editoriales de libros de texto y de maestros y profesores que abordan este tema en clase optan a endulzarlo con el fin de no herir sensibilidades familiares o pensando que con ello estarían cayendo en la temida subjetividad. Un error, a mi parecer, que nos lleva a horrores como el de la polémica que estalló hace un tiempo sobre el "viaje" de Machado a Francia o la "muerte de Federico García Lorca cerca de su pueblo".

Fue precisamente esta polémica la que llevó al escritor Arturo Pérez-Reverte a plantearse la escritura de un libro con el que mostrarle a los jóvenes, sin edulcorantes y desde la objetividad, cómo se produjo la guerra civil española. 'La guerra civil contada a los jóvenes' es, ante todo, una alegría para el profesorado de Historia, porque aborda un gran vacío con el que nos encontrábamos a la hora de impartir este proceso crucial de la historia de España. El libro comienza de la siguiente forma, "Todas las guerras son malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano". Quienes sean lectores asiduos de este genial escritor reconocerán rápidamente su magnífica pluma, en esta ocasión libre prácticamente de toda retórica para entregarnos un texto escueto, fácil y enfocado a un lector juvenil.

Junto a las magníficas ilustraciones de Fernando Vicente, el libro conduce al lector por una serie de capítulos breves y directos que muestran, cada uno, un episodio de la guerra civil. Pérez-Reverte prescinde de formas académicas en un texto en el que no hay fechas y en el que todo concepto está medido de manera rigurosa; por ejemplo, no encontraremos aquí las clásicas definiciones que durante años nos han venido dando los libros de texto, "bando nacional" y "rojos", a sabiendas de que el uso de ambos (sobre todo del primero) ya tienen intrínsecos una lectura no objetiva del conflicto (en su lugar, el autor utiliza los términos de "bando sublevado o franquicia" y "gobierno legítimo o bando republicano").

'La guerra civil contada a los jóvenes' apenas se lee de una sentada, pero se disfruta durante mucho más tiempo, sobre todo por sus ilustraciones y por la rápida y directa información que transmite. Este libro no es únicamente ideal para los estudiantes de Historia sino para todo aquel que quiera acercarse a la guerra civil con un relato escueto y alejado del típico lenguaje historiográfico con el que los historiadores han aburrido a centenares de jóvenes o adultos que alguna vez quisieron leer sobre la guerra civil. Como contrapartida, esta obra quizá puede pecar precisamente por uno de sus logros: el hecho de ser tan escueta hace que se quede a medio camino entre un relato y una obra de referencia, y, además, en su afán de querer ser una obra de lectura rápida pasa por alto algunas cuestiones y, sobre todo, algunas afirmaciones que por cuya importancia el autor debería haber dedicado algo más en explicar. Aun así, el propio Pérez-Reverte afirma que esta obra debe servir como puente; es decir, una vez ha sido leída (en apenas una hora se completa su lectura), el lector debe continuar informándose y leyendo sobre la guerra civil teniendo ya, eso sí, una idea rigurosa, objetiva y directa sobre el conflicto.

Y es que, como afirma el autor de Alatriste, "si a un joven no le das historia, lo estás dejando huérfano de memoria". Mi opinión sobre el libro es bastante positiva e intentaré (luchando contra la apatía típica de un alumno de Secundaria) que la mayoría de ellos lea este libro cuando estudiemos la guerra civil española.
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koora_linax
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MensajePublicado: Lun Nov 09, 2015 11:14 pm    Asunto: Responder citando

Mañana iré a comprarlo. El otro día lo estuve hojeando en El Corte Inglés. Había una pila de ellos en un estantería. Me gusta mucho. Es breve. Así como Ojos Azules o más bien El Hoplita. Ya contaré por aquí cuando lo lea... Las ilustraciones me recuerdan a la cartelería de esa etapa. De hecho tengo un albúm de ella. Si lo encuentro haré unas fotitos...
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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Mar Nov 10, 2015 10:08 am    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte, la Guerra Civil y una vacuna urgente contra la manipulación
Jesús F Úbeda - acordesmodernos.com - 09/11/2015

“Todas las guerras son malas -afirma el autor cartagenero-, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano”. La sentencia puede sonar a perogrullada, pero, ah, amigos, estamos en España, patria de Caín, terreno fértil para la envidia, el rencor, la mala leche, la incultura y la manipulación ideológica. Teniendo esto en cuenta, la cosa cambia, se torna necesaria, y ya, si añadimos que el mensaje va dirigido a críos de diez, once, doce años, gente a la que se puede rescatar a tiempo, a la que aún se puede vacunar, entonces, decía, la cosa no es que se torne necesaria, sino imprescindible y urgente.

'La Guerra Civil contada a los jóvenes' debe leerse como lo que es: un libro para zagales, básico, que no sustituye a obras superiores, sino que las prologa, animando al lector a sumergirse en una temática proclive al olvido y/o a la adulteración. No busquen la profundidad, ni el detalle, ni un desglose preciso de, qué sé yo, batallas, héroes, villanos, vivos y muertos. Cuenta Pérez-Reverte que cada hoja de la obra equivalía, originalmente, a veinte folios. La tijera actuó en función de los hijos de Vicente, conejillos de Indias a los que se les fue leyendo el libro mientras este se gestaba. ¿Esto les interesa? Se queda. ¿Esto no? Fuera.

Le pregunto a Pérez-Reverte si cree que los políticos han sustituido a los historiadores a la hora de divulgar el relato del fratricidio: “Ese es el núcleo del problema -responde-. Los historiadores, gente con bagaje, magníficamente preparada, han sido suplantados por políticos incultos. Esa situación está haciendo estragos muy graves”. “El político utiliza el pasado que desconoce para manejar el presente”, añade. Quizá, por primera vez en sus vidas, 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' enseñará a los infantes palabras como “comunismo”, “Falange” o “exilio”. Se enterarán, sin abusar de adjetivos -gracias-, de algo innegable: de que existía un Gobierno legítimo y de que hubo un levantamiento que lo acabó derribando. Conocerán historias de infamia y de valentía. Se enterarán de lo que ocurrió en el Alcázar de Toledo, en Paracuellos del Jarama o en Guernica. Les presentará a hombres buenos como Unamuno o Machado. Etcétera.

De ahí mi reivindicación de este libro. Porque yo, hijo de la LOGSE, tuve mi primera lección real de lo que fue la Guerra Civil en primero de carrera. Fue el profesor Juan Francisco Fuentes quien, entre apuntes -excelentes, por cierto-, nos mandó leer a Jackson y a Carr. Porque, en la adolescencia, uno es más proclive a la imbecilidad, a mitificar y/o a demonizar. Más aún, cuando abundan los terceros que se dedican a tergiversar un relato en función de sus intereses ideológicos. Porque los planes de estudio han pasado del fratricidio como de puntillas, quizá por desidia, quizá por no molestar, no sea que venga el padre de una u otra ideología a abroncar al profesor por haberle contado algo al niño de Millán Astray o Manuel Azaña.

Ojalá, a mis doce o trece años, yo hubiera leído un libro como 'La Guerra Civil contada a los jóvenes'. Así pues, padres, profesores, tíos, abuelos, Dios-sabe-qué, en lugar de regalar al niño un iPhone 13 o la última imbecilidad de Miley Cyrus, aprovechen la oportunidad y vacunen a sus críos contra la barbarie de la mejor forma posible: regalando Cultura.
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koora_linax
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MensajePublicado: Mar Nov 10, 2015 7:20 pm    Asunto: Responder citando

Ya lo tengo. Hubiera hecho una buena defensa en la programación de las oposiciones de secundaria. La verdad útil. Gracias




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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Mar Nov 10, 2015 7:50 pm    Asunto: Responder citando

'La Guerra Civil contada a los jóvenes', de Arturo Pérez-Reverte
Ángel Luis - alqs2d.blogspot - 10/11/2015

Es de todos conocida la trayectoria de este cartagenero nacido en 1951 que tras un período como corresponsal de guerra de televisión está dedicado por entero al mundo de la literatura. Algunos de los libros de su extensa bibliografía han sido comentados en este blog. Desde 2003 es Académico de la Lengua en la que ocupa el sillón «T». Hay que destacar las magníficas ilustraciones de Fernando Vicente que acompañan al texto y que realzan muy mucho su valor.

En este librito conciso —brevedad y economía de medios en el modo de expresar un concepto con exactitud—, el autor desgrana en párrafos cortos y muy precisos las principales claves de la Guerra Civil Española que tuvo lugar en el siglo pasado entre los años 1936 y 1939. En cada uno de los treinta capítulos que lo forman y que van desde 'Las causas políticas' hasta 'El retorno a la democracia', se encuentran en un párrafo las atinadas reflexiones en torno a esta época de la historia de España que por lo demás es bastante desconocida por muchos y que el autor centra de manera brillante y eficaz. Reproduzco la sinopsis que figura en el propio libro haciendo especial hincapié en sus últimos seis vocablos que me he permitido poner en negrita y que sirven para enfatizar más una frase pronunciada por el autor en una entrevista reciente: «Yo no tengo ideología, tengo biblioteca».

«Hace casi ochenta años, entre 1936 y 1939, en tiempos de nuestros abuelos y bisabuelos, una espantosa guerra civil tuvo lugar en España. Causó miles de muertos, destruyó hogares, arruinó el país y llevó a mucha gente al exilio. Para evitar que tan desoladora tragedia vuelva a repetirse nunca, es conveniente recordar cómo ocurrió. Así, de aquella desgracia podrán extraerse conclusiones útiles sobre la paz y la convivencia que jamás se deben perder. Lecciones terribles que nunca debemos olvidar.»

No soy experto en el tema pero si muy aficionado y algo conocedor del mismo y por ello me permito recomendar su lectura, y no solo a los jóvenes sino a algunos talludos que todavía guardan en sus recuerdos ciertos mitos que durante muchos años se nos contaron y que no nos hemos preocupado de comprobar. El texto es ecuánime, acertado, sin desviaciones ni concesiones para uno u otro bando. La historia se repite machaconamente y con mayores posibilidades cuanto más desconocida es, por lo que una de las garantías de que no se repita o al menos no exactamente como ocurrió, es conocer los hechos y si es posible de varias fuentes y/o de autores contrastados.

Se lee, y se disfruta y mucho, en no más de media hora, reloj en mano, aunque ese tiempo dependerá de la velocidad lectora de cada uno y de las vueltas que queramos dar en nuestra cabeza a lo que se nos relata, especialmente si no coincide o choca con nuestras ideas. En ese sentido, por poner un ejemplo y en una pretensión de arrojar otro punto de vista y nunca de enmendar la plana al autor, no estoy de acuerdo con el párrafo en el que dice que…«En principio se trataba sólo de un golpe de Estado para instaurar una dictadura militar que gobernase el país». Estudios actuales, avalados por historiadores de la talla de Ángel Bahamonde Magro, arrojan luz en el sentido de que el principal militar en diseñar el operativo, el general Mola, tuvo en todo momento en su cabeza que no bastaría un Golpe de Estado sino que sería necesario algo más, una guerra, con toda la crudeza que arroja esta palabra; de hecho, sus escasos por no decir nulos contactos preparativos en la ciudades de Madrid o Barcelona así como la compra con antelación al pronunciamiento de aviones bombarderos a las autoridades italianas, entre otros aspectos adicionales, así parecen indicarlo.

No quiero terminar este brevísimo comentario sin dejar pasar por alto el siguiente párrafo dedicado a las féminas: "Todos los progresos sociales y políticos que las mujeres habían logrado con la República quedaron abolidos en la zona franquista. Allí, la imagen de la mujer activa, independiente y dueña de su propia vida se planteó como algo negativo, y fue sustituida por un modelo de mujer sumisa, esposa y madre, hogareña y religiosa."
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Ada
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Registrado: Aug 17, 2007
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MensajePublicado: Mie Nov 11, 2015 11:45 am    Asunto: Responder citando

La absurda guerra de Pérez-Reverte
David Becerra - elconfidencial.com - 11/11/2015

Cuando Gulliver naufraga en Lilliput y con el tiempo llega más o menos a integrarse en la vida social de ese pueblo habitado por seres diminutos, se sorprende al descubrir que esas personas en apariencia inofensivas se encuentran en guerra permanente con sus iguales que viven en una isla vecina, en Blefuscu. El enfrentamiento tiene su causa en el modo en que cascan los huevos: unos deciden hacerlo por la parte gruesa, mientras que los otros lo hacen por la parte superior del huevo, más estrecha. A los ojos de Gulliver, el motivo que desencadena la guerra resulta absurdo. Como absurdas -extrapola el lector- son todas las guerras; las causas son siempre ridículas en comparación con las nefastas consecuencias de un conflicto bélico. Sin embargo, lo que no cuenta la novela de Jonathan Swift es que seguramente si Lilliput se enfrenta a Blefuscu no es por la forma de cascar los huevos; la causa se encontraría en la necesidad de conquistar el territorio vecino y expoliar sus riquezas. Los huevos no son más que el pretexto para iniciar la guerra, el discurso ideológico -o la trampa- que toda clase dominante requiere para legitimar una guerra. Las guerras no son absurdas; al contrario, son siempre políticas.

'La Guerra Civil contada a los jóvenes', de Arturo Pérez-Reverte -publicada por Alfaguara e ilustrada por Fernando Vicente-, les hace a sus lectores la misma trampa que los liliputienses le hicieron a Gulliver. Despolitiza la Guerra Civil convirtiéndola en un absurdo, como si el pueblo español, en guerra constante contra sí mismo, hubiera iniciado una guerra por su vocación sempiterna de no saber convivir en paz. La Guerra Civil se describe como un absurdo, como si en vez de causas políticas –la agresión del fascismo contra un Gobierno legítimo y democrático– encontrara su motivo en la forma de cascar los huevos.

'La Guerra Civil contada a los jóvenes' nos habla de un absurdo, no de un conflicto histórico. Desde el prólogo mismo se encarga su autor de desplazar cualquier lectura histórica -política y social- de la guerra a favor de un relato fratricida de la misma. "Todas las guerras son malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano". No hay conflicto político, simplemente un enfrentamiento entre hermanos, supuestamente iguales. Como decía el filósofo español -exiliado en México- Adolfo Sánchez Vázquez, "al presentar la guerra como una guerra entre hermanos, igualmente brutales o igualmente nobles, como si los agresores y los agredidos, los verdugos y las víctimas, fueran igualmente culpables o inocentes, se pretende ocultar que la sangrienta Guerra Civil le fue impuesta al pueblo español por el fascismo nacional y extranjero, y que aquel, al resistir la agresión en las condiciones más desventajosas, no hacía más que cumplir con lo que su dignidad exigía". El relato fratricida borra, pues, las verdaderas causas que determinaron el conflicto y asimismo diluye las responsabilidades de los autores de la barbarie al presentar la guerra como un enfrentamiento entre hermanos.

Del mismo modo, se subraya en el libro que la guerra dio lugar a los llamados "móviles personales", esto es, que "bajo pretextos políticos se realizaron robos y solventaron venganzas personales". Estamos de nuevo ante un intento de mostrar la Guerra Civil como un conflicto despolitizado donde los hechos no sucedieron por cuestiones políticas sino que fue un escenario donde se escenificaron rencillas personales, protagonizas por personajes movidos por el odio y el rencor. Llama la atención que en un libro tan breve como este, se conceda tanta importancia a sucesos que, como señala el historiador José Luis Ledesma, "no parece que puedan explicar toda, ni siquiera una parte considerable, una violencia que solo era posible en el marco de la guerra". ¿Por qué -tendremos que preguntarnos- no se habla de las causas políticas, que fueron las que en verdad desencadenaron la guerra, y sí el libro se detiene en estos anecdóticos crímenes personales? Parece que subyace un interés por borrar la historia de esta historia. La Guerra Civil tuvo sin duda ese componente fratricida que enfrentó a familias, hermanos, padres e hijos, e incluso a vecinos; pero su lectura no puede reducirse a eso. No se puede negar que, en la guerra, participaron sentimientos como el odio o la venganza, y deben reconocerse como síntomas del conflicto, pero no como elementos determinantes que lo originan. Confundir las causas con las consecuencias, lo determinante y lo determinado, puede provocar un falseamiento total o parcial de la historia. Y eso sucede en 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' de Pérez-Reverte.

El libro de Arturo Pérez-Reverte reproduce una visión de la República que coincide sobremanera con la que se encargaron de edificar los historiadores revisionistas -y mucho antes, los mismos ideólogos del franquismo. La República se define en el libro de Reverte como sinónimo de caos, de inestabilidad, de conflicto constante en las calles. Todo ello para justificar “la confrontación inevitable”. Según su descripción, la República estaba condenada a desembocar en una guerra civil. La descripción de la República se hace desde su final; se ofrece en el libro una definición teleológica que borra la sustancialidad o la autonomía histórica del periodo republicano, que solo existe para explicar la guerra, reduciendo la República a mera causa o antecedente.

Cuando se hace crítica literaria -y acaso no otra cosa se debe hacer ante un libro de historia que en el fondo no hace más que ofrecer una ficción de lo que fue la Guerra Civil-, es más importante leer los silencios que las palabras escritas. En el silencio se puede observar el compromiso del texto con el poder. En 'La Guerra Civil contada a los jóvenes', llaman la atención sus múltiples -y significantes- silencios. De la misma manera que el libro se detiene a presentar el periodo republicano como un estado de caos permanente, no dice ni una sola palabra de sus logros y reformas. Ni reforma agraria, ni voto femenino, ni reforma educativa aparecen en el libro. Ni una palabra. Poner silencio sobre este asunto no solo contribuye a que el lector desconozca la verdadera historia de la República, sino que además sirve al autor para presentar la Guerra Civil como ese absurdo que se propone presentar: Reverte no muestra el golpe de Estado como una reacción de la oligarquía ante las reformas republicanas, sino como el resultado de una tensión entre "dos fuerzas enfrentadas" -quienes no se sabe muy bien por qué se enfrentan- que, por medio de un relato equidistante que sobrevuela todo el texto, se reparten las responsabilidades entre los dos 'bandos'. Pero, hay que recordarlo una vez más, la República no era un bando, sino un Gobierno legítimo y democrático. Entre víctimas y verdugos no hay simetría.

La importancia que el libro concede a la República no se la concede sin embargo al franquismo. Suele ocurrir en muchos libros sobre la Guerra Civil, que incluyen en un mismo volumen República y guerra, en vez de hacer lo que sería más oportuno: Guerra Civil y franquismo -donde sí existe una relación inmediata de causa/efecto. Los efectos sobre el imaginario colectivo son evidentes: se vincula la Guerra Civil -y las connotaciones negativas que carga el conflicto- con la República y no con el franquismo. La estructura de un libro -y la distribución de sus temas- nunca es inocente.

Reverte apenas se detiene a explicar la dictadura. Salta rápidamente de la Segunda Guerra Mundial y de la existencia del maquis a la modélica transición. El libro termina con un final feliz protagonizado por dos grandes hombres -el rey Juan Carlos y Adolfo Suárez- que con grandes gestos decidieron traer la democracia a España. "España -dice Reverte- se convirtió en una monarquía parlamentaria por decisión personal del rey Juan Carlos". Ni una palabra más, ni una sola referencia a las luchas y a la resistencia del pueblo español que sufrió torturas y cárceles por pretender conquistar la libertad y la democracia; ni una sola palabra a los héroes anónimos que, desde las calles y la clandestinidad, hicieron posible que la correlación de fuerzas cambiara para que el régimen no pudiera perpetuar su poder. Esos personajes anónimos son borrados de la historia para convertir en héroe al monarca que heredó del dictador la jefatura del Estado y que juró fidelidad a los principios del Movimiento.

El libro de Reverte sobre la guerra civil está dirigido -lo dice el subtítulo- a los jóvenes. Parece que Reverte anda, de un tiempo a esta parte, preocupado por la adquisición de conocimiento de los jóvenes. Sin embargo, más bien parece que lo que pretende es limitar su conocimiento. Hace un año presentó a los jóvenes una edición recortada de 'El Quijote' (que analizamos aquí). Inquieta la visión que pueda tener Pérez-Reverte de los jóvenes. A juzgar por el estilo de su texto, pareciera que cree que son limitados, incapaces de leer textos complejos, con una extensión mayor que los 600 caracteres que, más o menos, ocupa cada uno de los 30 capítulos del libro. Se intuye, en esta obra, a un autor que desconfía de la inteligencia de sus lectores. Y, cuando eso ocurre, el peor beneficiado es siempre el libro. Por otro lado, el libro no cumple su función didáctica. El libro habla de grandes acontecimientos que tuvieron lugar en el transcurso de la guerra -desde el caso Unamuno, hasta Guernica, pasando por algunas de las batallas clave, como la de Brunete o la del Ebro-, pero nunca se indican las fechas. El lector tiene que acudir a los anexos del libro y consultar la cronología para poder ubicar en el tiempo histórico lo que está leyendo.

La historia desaparece de este ensayo histórico. Pero no es un descuido. Forma parte del proyecto de deshistorizar la Guerra Civil. Al borrar las huellas históricas -las causas políticas y sociales que determinaron la existencia de la guerra-, el lector saca la conclusión de que los españoles se mataron por una causa absurda y ridícula como es la de cascar un huevo por su parte ancha o estrecha. Pero la Guerra Civil no fue eso, sino un golpe de Estado fascista que reacciona contra las reformas -esas que no aparecen- que puso en marcha un Gobierno legítimo durante la República. Arturo Pérez-Reverte nos ha hecho trampa como le hicieron a Gulliver: nos oculta el verdadero móvil que hay detrás de una guerra. Puede parecer que una guerra es absurda y que no es posible encontrar explicación a la misma; pero sí es posible encontrarla, simplemente hay que tener voluntad de querer hacerlo. En la historia, no en los huevos.
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Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es
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Rogorn
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MensajePublicado: Mie Nov 11, 2015 10:08 pm    Asunto: Responder citando

La guerra de Pérez-Reverte
Benito Sacaluga - arinoconsultores.blogspot - 11/11/2015

Acaba de publicarse el último libro de Arturo Pérez Reverte, su título 'La guerra civil contada a los jóvenes'. No sé realmente a quiénes encuadra el autor como jóvenes, lo que sí es seguro es que el libro me recuerda al infumable panfleto de José María Pemán 'La historia de España contada con sencillez', dedicado a la juventud española de 1950. Hace ya tiempo que Pérez-Reverte aborda el tema histórico a través de publicaciones periódicas en su blog, ya va por la entrega número LIII, en la que se acerca a Amadeo de Saboya, espero con impaciencia su relato a partir de 1931, pero mucho me temo que me decepcionará.

En su libro sobre la GC nos retrata el conflicto como una pelea entre hermanos alejada de cualquier trasfondo político, olvidando lo inolvidable, es decir que la GC fue la consecuencia de un golpe de estado sin paliativos y que el enfrentamiento lo fue entre los defensores de la libertad y los fascistas. Nos lleva hacia un relato de mesa camilla en el que incluso llega a responsabilizar a la II República de buena parte de los motivos que propiciaron el levantamiento militar de 1936.

Nos habla Pérez-Reverte de "bandos", sin tener en cuenta que la República y sus ejércitos representaban a un gobierno democrático y legítimo y sus enemigos no eran, ni son, ni serán, más que una tropa de traidores a España, enemigos de la libertad y contrarios a las reformas que la República puso en marcha, unos traidores amamantados por la oligarquía española, el nacionalsocialismo alemán, el fascismo italiano y el Vaticano con la connivencia de una Europa acobardada.

Acaba su relato subiendo a los altares a Juan Carlos I como impulsor y artífice principal de la llegada de la democracia, arrojando a la papelera de su particular historia los sacrificios permanentes de aquellos que desde la clandestinidad no cesaron en su lucha contra el franquismo y esa dinastía borbónica que el dictador nos impuso como si la sopa de un asilo se tratase. A la misma papelera a la que arroja la legalidad republicana existente en 1936 y a los cientos de miles de españoles que dieron su vida por defenderla, o poblaron las cárceles franquistas, o tuvieron que optar por el exilio para salvar sus vidas por enfrentarse no a sus hermanos, como Péréz-Reverte mantiene, sino al fascismo.

Como tantos otros escribidores de la "historia a la carta" Pérez-Reverte abandona todo rigor, escudándose en el título, como si los jóvenes de hoy y los de ayer fueran idiotas. De paso aprovecha para atacar a la II República, así como el que no quiere la cosa e incluido en el precio. Lo que me extraña es que el libro, al igual que el de Pemán en su 2ª edición, no esté prologado por Luis Suárez Fernández, franquista y monárquico convencido, procurador en Cortes durante la dictadura, académico, miembro del Opus Dei y presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos.
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Ada
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MensajePublicado: Jue Nov 12, 2015 4:43 pm    Asunto: Responder citando

Crónica de la Guerra Civil lejos de los bandos
culturamas.es - 12/11/2015

Guarda la vida de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) cierta correspondencia con la guerra. Sabe de primera mano lo que es porque ha estado en muchas, y de poco vale hacer recuento, puesto que ya el horror de una sola resulta desmedido. Fue reportero de guerra durante veintiún años, hasta que el desagrado ante la deslealtad de sus jefes pudo más que su amor al oficio y terminó dimitiendo. Aquella memoria bélica activó en él un resorte contra la impostura de los buenos y los malos y los peligros del olvido. De ahí que no hace mucho, cuando su última novela ‘Hombres buenos’ estaba inacabada o era apenas una galerada, el académico de la T se quedase pasmado al leer en un libro de texto dos definiciones parcas e imprecisas sobre la vida de Antonio Machado y Federico García Lorca. Del primero contaba que falleció en Francia al poco de llegar con su familia y del segundo que murió cerca de su pueblo, sin más. No había más historia ni drama alguno que la muerte como desenlace.

Comienza entonces a pensar que ese "escamoteo de la Historia y afán de proteccionismo" a los jóvenes está diluyendo la Guerra Civil a “unos clichés muy elementales y a una toma de posiciones injustas para unos y otros”. Aquel relato simple y partidario que se hace sobre la tragedia que fracturó a España en dos está “volviendo a los jóvenes huérfanos de memoria”; por lo que toma la decisión de hacer una incursión en la Guerra Civil para contarla de “una manera objetiva, limpia y muy sencilla”. Será una narración concisa, sin calificativos, para evitar “un desequilibrio en esa balanza que es la forma de ver el pasado y la memoria”. Será ‘La Guerra Civil contada a los jóvenes’ (Alfaguara, 2015).

El empeño le obliga a la asepsia narrativa para no caer del lado de la indelicadeza, pero también a la precisión y concisión en los textos. “Este libro aparentemente tan sencillo me ha dado un trabajo espantoso, porque resumir es lo más difícil”, termina reconociendo Pérez-Reverte. Con todo, no puede por menos que someter al relato a un ayuno de opiniones y bandos, con excepción de la miseria, el latrocinio y la infamia que dominaron la contienda. Claro está que, por otro lado, también tuvo arranques de valor, coraje y dignidad, pero las virtudes fueron menos visibles. Sí están las principales batallas y las atrocidades en un texto que intenta servir como testigo de primera mano de ese momento histórico que entre 1936 y 1939, hace casi ochenta años, enfrentó “al amigo con el amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano”.

En paralelo al relato se destaca el trabajo de ilustración. Ilustrar una guerra es un trabajo todavía más difícil que contarla. Parte de la lectura, que tampoco debe ser muy honda, y luego sigue por los vericuetos de la documentación hasta llegar al proceso creativo. Tampoco aquí puede desbocarse libremente la imaginación, que debe apoyarse en los textos para iluminarlos y conciliar la memoria histórica con el imaginario del artista. Fernando Vicente (1963) ha sido el encargado de alumbrar este libro a través del autodidactismo que le es tan propio. Barriendo primero la Feria del Libro Antiguo en busca de todo lo que pueda servirle en su labor, y leyendo después hasta la congestión, Fernando Vicente ilustra las escenas que relata Pérez-Reverte en treinta breves capítulos. Treintaidós contando el prólogo y el muy esmerado anexo. El ilustrador se autodefinió las líneas que debía seguir: “No quería contar la Guerra Civil en colores, y me he ido un poco a mi mundo, lo he visto todo a través de mis ojos”. De ahí que abunde el tono azulado en unos dibujos que conservan toda la severidad de la lucha y el estilo cartelista del momento.

Hay entre el destilado relato de Arturo Pérez-Reverte y el detallista trabajo de Fernando Vicente un diálogo fluido. El resultado es impecable: una coordinación ecdótica que referencia aquellos elementos que fueron comunes y singulares en la Guerra Civil, y que va tocando refrescar a los jóvenes. Y a quienes no lo son tanto.
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue Nov 12, 2015 8:37 pm    Asunto: Responder citando

Vídeo de presentación para Alfaguara:
https://www.youtube.com/watch?v=JcTIVAKuNs8
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Rogorn
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MensajePublicado: Vie Nov 13, 2015 11:14 pm    Asunto: Responder citando

La Guerra Civil de Pérez-Reverte
J Bernal Amarula - bernalamarula.blogdiario - 13/11/2015

Creo haber leído por ahí, en alguna entrevista al autor, que se trata de un libro destinado a lectores de 9 a 12 años de edad. Pues bien, tenga usted en cuenta eso antes de adquirir el libro. Si usted tiene más de 15 años y tras la lectura del volumen ha aprendido algo nuevo, mal, muy mal está la educación en esta España nuestra entonces. Otra cosa muy distinta es que tenga la natural curiosidad por ver el enfoque que don Arturo le da a un tema que siempre hemos tenido que coger con pinzas para que no nos tachen de esto o aquello otro. Si ése es el caso y no tiene inconveniente en soltar los 17 o 18 euros que se pagan hoy en día por cualquier librito, se llevará a casa un precioso ejemplar maravillosamente ilustrado y digno de figurar entre las cosas bonitas de su biblioteca.

¿Quiere esto decir que de poco sirve el libro? No. Si eres uno de esos jóvenes (muy jóvenes) a los que va dirigido el libro, encontrarás una suave y sucinta manera de explicar que ocurrió en España durante aquella maldita guerra. Sin culpar a nadie de ello o tratando de repartir la culpa lo mejor posible. Sin valorar más que lo justo lo bueno o malo de los hechos y los métodos empleados, sino tan sólo contándonos lo que más o menos queda probado que ocurrió. Aunque algo escueto a mi modo de ver (el libro cuenta con unas 130 ó 140 páginas, de las cuales en realidad tan sólo unas 30 ó 35, escritas poco más de la mitad, son de texto. El resto: títulos, páginas en blanco y las fantásticas ilustraciones de Fernando Vicente) es sin duda una estupenda herramienta, precisamente por su simplicidad, a la que el padre o pedagogo puede echar mano para introducir a su alumno de la forma más suave posible en tan controvertida parte de nuestra historia. Dejando pues claro que se trata de un trabajo muy escueto, destinado a dar una muy básica idea general de la historia del conflicto a un lector con nulos conocimientos de los hechos.

Yo sólo habría añadido un par de páginas más en el inicio, en esos tres “pequeños títulos” que tratan de exponer las causas que dieron origen a la barbaridad. Pero yo no soy el autor y sin duda don Arturo de eso entiende bastante más que yo. Mi recomendación: si tiene usted un hijo con menos de 13 ó 14 años a lo sumo o se dedica con real interés, no como tantos otros, a la enseñanza de estos chicos, cómprelo. Si le gustan los libros “bonitos”, cómprelo. Pero si usted ya conoce la historia de España en esa mínima cantidad que todos deberíamos de conocer; no tiene un sobrino, nieto o similar a quien regalarlo; en su biblioteca no entran más joyitas o 18 euros le fastidian la compra de la semana, pidiendo perdón a don Arturo yo le diría que no lo compre.
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Ada
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MensajePublicado: Lun Nov 16, 2015 10:34 am    Asunto: Responder citando

'La Guerra civil contada a los jóvenes' o la tramposa equidistancia
José Manuel Pérez Carrera - cronicapopular.es - 16/11/2015

Profesor de Literatura España y coordinador para AMESDE del Taller de Lectura Memoria de la Guerra Civil en la Literatura

Partiendo del hecho real de que para los jóvenes de hoy la Guerra de España de 1936-1939 es tan lejana y ajena como pudiera serlo, por ejemplo, la de la Independencia de 1808-1812, el conocido novelista y académico Arturo Pérez-Reverte ha escrito una obra, recordando a esos jóvenes los hechos más significativos de esos tres años. El libro, con excelentes ilustraciones de Fernando Vicente, se compone de treinta breves capítulos, cada uno de los cuales se ocupa de un tema específico, y de unos breves pero útiles apéndices cronológicos y de terminología. Ya en el prólogo se explicita la intencionalidad de la obra: “Para evitar que tan desoladora tragedia vuelva a repetirse, es conveniente recordar cómo ocurrió. Así, de aquella desgracia podrán extraer conclusiones útiles sobre la paz y la convivencia que jamás se deben perder”.

Loable propósito el manifestado por el autor, pero que nace viciado en su origen: antes de saber “cómo” ocurrió un hecho, conviene tener claro “por qué” se produjo ese acontecimiento. Y en lo que cuenta Pérez-Reverte se desprenden tres premisas, a mi juicio, erróneas y que vienen siendo utilizadas reiteradamente por muchos ensayistas y divulgadores (en lo que no es otra cosa que una visión actualizada de la propaganda franquista de siempre):

1º: que la guerra civil fue “una confrontación inevitable”, lo que exime de responsabilidad a quienes la iniciaron o, al menos, reparte las responsabilidades entre todos, lo cual equivale a justificar a los sublevados.

2º: que la guerra civil no fue sino una confrontación entre dos ideologías enfrentadas: el fascismo italiano y el nazismo alemán, por un lado, y el comunismo soviético por otro, con lo que se deja a un lado el valor y el sufrimiento de los españoles (cosas parecidas, aunque más burdamente expuestas, decía Cela en la dedicatoria a su novela 'San Camilo, 36').

3º que “los dos bandos fueron víctimas y verdugos” y que “en la guerra civil hubo responsabilidades y atrocidades por todas partes”.

Hay, además, otro defecto igualmente grave a lo largo de gran parte del libro: en su afán de ser “neutral”, de no tomar partido por unos o por otros, Pérez-Reverte propone en la mayoría de los capítulos de la primera parte una forzada equidistancia para mostrar que tan malos fueron los unos como los otros. Veámoslo:

Las atrocidades: “En los dos lados se sucedieron las denuncias, los encarcelamientos y las ejecuciones. Aunque más frecuentes al principio, las atrocidades continuaron durante todo el tiempo que duró el conflicto”.

Los lugares: si en el capítulo siete se dice que “la defensa de Madrid admiró al mundo”, en el ocho se comenta una defensa heroica que los rebeldes hicieron en Santa María de la Cabeza y en el Alcázar de Toledo, “donde militares y civiles estuvieron resistiendo los asaltos del ejército y las milicias republicanas hasta que fueron socorridos por el ejército de Franco”.

Las represalias: En el capítulo nueve se cuenta la brutalidad franquista de Badajoz “donde en una despiadada represión fueron asesinados dos mil personas, incluidas mujeres y menores de edad” o de Málaga, cuando “columnas de fugitivos con mujeres y niños fueron cruelmente bombardeados desde aire y mar”. Pero a continuación, en el capítulo diez se cuenta cómo el caos republicano facilitó “represalias y matanzas de clérigos, falangistas monárquicos y personas sospechosas de simpatizar con la sublevación. Muchas iglesias y conventos fueron destruidos y se asesinó a seis mil sacerdotes y religiosos”.

La intervención extranjera: sin ningún matiz acerca de la cantidad y calidad de los materiales suministrados ni sobre las fechas de la intervención, se afirma sencillamente que “la Alemania nazi y la Italia fascista tomaron partido por las tropas rebeldes, suministrándoles recursos y material de guerra. La Rusia soviética, confiando en que una victoria republicana acabaría convirtiendo a España en un país comunista, también intervino activamente con consejeros y armamento”.

La retaguardia: “en los lugares conquistados por los sublevados se ejercía una feroz represión. Se llenaban de prisioneros cárceles y campos de concentración y se calcula que durante la guerra civil fueron asesinadas 180.000 personas fieles a la República, a veces por el simple hecho es estar afiladas a un sindicato”. Se señala también que el poeta García Lorca fue asesinado “por sus simpatías izquierdistas”. Y a continuación, en lo que respecta a la retaguardia republicana se señala que también fueron numerosas las “detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos, que se calculan en unas 50.000 (…) Un gran número de presos conocidos por sus simpatías derechistas fue asesinada de forma masiva en Paracuellos del Jarama (…) entre ellos el autor teatral Pedro Muñoz Seca”.

Violación de mujeres: “En la zona republicana, numerosas detenidas por grupos incontrolados fueron violentadas y asesinadas, aunque en la zona franquista esos abusos fueron más frecuentes: infinidad de ellas fueron maltratadas, rapadas al cero y violadas por los vencedores, cuando no ejecutadas por sus ideas o parentesco”.

A la brutalidad del bombardeo de Guernica, efectuado por la Legión Cóndor “con autorización del Estado Mayor de Franco” se une el enfrentamiento de los grupos republicanos en Barcelona, donde “agentes soviéticos que actuaban en España intervinieron directamente, complicando aún más la situación”.

Es evidente el propósito del autor de establecer similitudes y comparaciones en las actuaciones de las dos fuerzas enfrentadas sin que exista explicación alguna que muestre que no tuvieron el mismo origen, la misma significación o la misma transcendencia. Me detengo solo en un ejemplo, pero cabrían muchos otros: Aunque tanto derecho tenía a su vida Muñoz Seca como García Lorca, el asesinato del segundo fue premeditado, preparado y autorizado expresamente y con toda la intencionalidad por las autoridades rebeldes, mientras que Muñoz Seca fue asesinado fruto de una coyuntura política difícil (evitar que los presos se rebelaran en noviembre del 36 y ayudasen desde dentro a las fuerzas franquistas) y sin autorización de las autoridades de Madrid (teóricamente el convoy alejaba a los prisioneros de Madrid) que nunca aprobaron el crimen de Paracuellos.

Solo en una ocasión se matiza este comportamiento presentado como idéntico: en el capítulo de las represiones, cuando señala que “mientras en la zona gubernamental esta barbarie era, en buena parte, fruto del desorden y obra de elementos incontrolados, en la zona rebelde los asesinatos eran tolerados y hasta organizados por los mandos militares, a fin de eliminar toda resistencia y amedrentar a la población”.

Esta “tramposa” equidistancia de casi toda la primera parte del libro se diluye en los capítulos en los que se describen el desarrollo de las principales batallas (El Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, el Ebro), la sublevación del coronel Casado, los caminos del exilio, la situación en que quedó la España franquista, la incidencia de la II Guerra Mundial o la actividad del maquis, capítulos todos ellos en los que el autor se limita a narrar o describir sucesos y realidades perfectamente contrastables.

Las conclusiones a las que llega el lector ingenuo o no avispado (como lo son los jóvenes a quienes se dirige el libro) son evidentes a estas alturas de la historia: niños, seamos buenos, respetémonos unos a otros y no dejemos que los de fuera se mezclen en nuestros asuntos. Y del pasado, ¿qué? Pues que visto lo que se nos cuenta, más vale que nos olvidemos de ello y de quienes protagonizaron aquella atrocidad: unos y otros son modelos que no debemos seguir. Franco o Azaña, qué más da, republicanos o rebeldes, rojos o nacionales, a la postre, todos hicieron lo mismo, todos cometieron idénticas atrocidades. Y así se zanja ese episodio del pasado, con el piadoso corolario de que nunca debemos repetir semejante barbarie.

Estoy seguro de que el autor no estaría de acuerdo con este análisis e intentaría aducir algunos testimonios del libro. Efectivamente, se reconoce en el primer capítulo que desde 1931 había en España “una república democrática, con representantes elegidos por el pueblo (y que) había mucha pobreza, incultura y desigualdades sociales, con clases dirigentes acomodadas y grandes masas necesitadas y buena parte de los españoles se mostraba insatisfecha con aquel estado de cosas”. Eso era cierto en 1936 y, en gran parte, sigue siendo verdad en 2015, precisamente (y esto es lo que se escamotea en el libro) porque la República quiso cambiar ese orden de cosas y los que realmente detentaban (y algunos siguen detentando) el poder, es decir, el capitalismo financiero, los terratenientes, los militares y la iglesia católica, cuando vieron que con el Frente Popular se iban a acabar sus privilegios seculares e injustos, se despojaron de la máscara democrática de la CEDA y pretendieron recuperar por la violencia lo que les iba a ser quitado por las urnas y la democracia. Y si esto no se dice, si se calla que la sublevación fascista-militar-capitalista- eclesiástica de julio de 1936 se produjo para restituir el viejo orden social injusto y ya periclitado en la Europa más avanzada, se está falseando en problema en su origen. Este es, a mi juicio, el punto más débil del libro, de tal manera que lastra, en gran medida, todo lo demás.

Y no es la primera vez que Pérez-Reverte toma partido por esta visión aparentemente “aséptica” de la Guerra Civil, compartiendo las tesis de la “tercera España”, cuyos máximos exponentes actuales son Andrés Trapiello y Antonio Muñoz Molina. Según ellos, la única actitud correcta ante el conflicto es la mantenerse igualmente alejados de los sublevados como de una República que (según ellos) había perdido su legitimidad. En el prólogo al libro de Juan Eslava Galán 'Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie' Pérez-Reverte (que ha repetido machaconamente esa misma frase en la presentación de su libro y en las múltiples entrevistas que se le han hecho) ya escribía: “Una república desventurada en manos de irresponsables, de timoratos y de asesinos, un ejército en manos de brutos y de matarifes, un pueblo despojado e inculto, estaban condenados a empapar de sangre esta tierra”. Cómoda manera de lavarse las manos: afirmando como hace que “las dos Españas mamaron la misma leche”, se apartan del compromiso con la legalidad establecida en 1936 y colocan en el mismo plano moral a los que se sublevan contra la República y a los que luchan por defenderla. A todos ellos les convendría reflexionar sobre estas palabras escritas en abril de 1938 por Antonio Machado, que permaneció fiel a la República hasta su muerte en el exilio: “Es más difícil estar a la altura de las circunstancias que “au desus de la mêlée”.
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Rogorn
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MensajePublicado: Lun Nov 16, 2015 5:32 pm    Asunto: Responder citando

Tras el gran trabajo que hace él mismo de desmontar sus propias conclusiones, no hace falta añadir mucho más.
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MensajePublicado: Lun Nov 16, 2015 9:47 pm    Asunto: Responder citando

Presentación del libro hoy en el Teatro Real de Madrid, junto a Manuel Jabois y Antonio Lucas. Tuiteos en directo:

@PalcoVip_: "un pueblo educado es un pueblo poco manejable. Por eso es importante la educación" "el nivel de incultura en Twitter es atroz, devastador" "los políticos de ahora no son malos, es que son idiotas. Con el malo puedes negociar, con el idiota no puedes" "la transición merece una revisión lúcida. Ahora no se sabe lo que se vivió entonces. Era una amenaza enorme" "al no haber habido un filtro de democracia, muchos se pasaron al otro bando" "fue muy delicado el encaje delicado de Suárez y el rey. Fue un milagro que asombró al mundo" "la Guerra Civil es un síntoma de lo mal que está España. Es un error el grado de incultura que hay en España" "el principal problema en España ha sido la penetración de la iglesia en el órgano de poder" "el sacerdote, sea de cualquier religión, es un error que entre en el órgano de poder" "estamos viendo, con el asunto de Francia, hasta qué punto hemos olvidado las lecciones de historia" "estamos viendo hasta qué punto Europa y Occidente están indefensos" "lo de Francia es una guerra, sin lugar a dudas" "el origen de la guerra es cuando Bush, Blair y Aznar, tres cretinos, se reúnen para salvar el mundo" "no se puede ser egoísta y solidario a partes iguales. Hay que decidir" "no estamos preparados para todo esto, y por eso van a ganar los malos" "no hay solución. El sistema de Occidente está condenado a muerte. Es insostenible. Tenemos que prepararnos. Educación" "no tiene sentido educar a los niños en la no violencia si después no va a estar preparado" "no hay una solución. Occidente se ha ido al carajo. Viene otro mundo diferente y no estaré aquí cuando eso pase" "el mundo es una casa de putas. Aquí hemos vivido en la parte buena del mundo, pero internet está reventando la frontera" "hay que enseñar a los niños a defenderse. No se puede ocultar la verdad a los jóvenes" "hay que educar a los niños para prepararlos para situaciones como París. No hay que ocultar las atrocidades" "la única educación es la cultura, es lo que te da un analgésico. Una biblioteca es muy importante" "una biblioteca no te da soluciones, pero sí te da consuelo. A veces es lo más importante" "hay que buscar mecanismos razonables y civilizados para llevarnos bien" "cuando un padre analfabeto transmite valores magníficos, siempre lleva a su hijo al buen lugar"

-adacaramelada: Gente grabando sin reparo la presentación de @perezreverte #laGuerraCivilcontadaalosjovenes Gentes, que no hace falta grabar. ..@Alfaguara_es lo sube a YouTube en unos días. "La tragedia no fue la guerra Civil.La tragedia es España. A nivel de trinchera el bueno y el malo queda diluido. España tiene un problema de clichés.somos incapaces de mirarnos a la cara. Hablando de politicos...No son malos son idiotas. Dani Rovira es el Alfredo Landa de ahora. Sobre #ParisAttacks sólo puse seis tuits. Recomiendo Sicario,película que vi el sábado. El sistema en que Occidente vive está sentenciado a muerte. El mundo es una casa de putas. La cultura es el analgésico. Menos mal que tengo biblioteca.
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MensajePublicado: Mar Nov 17, 2015 12:12 am    Asunto: Responder citando

Vídeo casero de la presentación de hoy en Madrid:
https://www.youtube.com/watch?v=1JOtq9rwhJY
https://www.youtube.com/watch?v=VijlJg6bDD4
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MensajePublicado: Mar Nov 17, 2015 4:33 pm    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte contra el olvido
Víctor Núñez Jaime - elpais.com - 17/11/2015

De manera parecida a como hiciera el año pasado con 'El Quijote', el escritor Arturo Pérez-Reverte ha querido que las generaciones más recientes puedan acercarse al acontecimiento clave de la historia del siglo XX en España. De ese deseo nace su último libro, 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (Alfaguara), ilustrado por Fernando Vicente. Anoche lo presentó en un abarrotado Teatro Español de Madrid, acompañado por los periodistas Manuel Jabois y Antonio Lucas.

Pérez-Reverte conoció la guerra a través del testimonio directo de su padre, de su tío y de su abuelo, quienes lucharon en el bando republicano, que le contaron diversos acontecimientos, de forma no maniquea. Por eso, afirmó el académico, “es un error plantearse la guerra como una lucha de unos cuantos generales malvados contra el pueblo heroico. Fue mucho más complejo que eso”.

Lucas aprovechó el comentario para preguntarle por la importancia de la memoria histórica. “En mi casa hablábamos con normalidad de la guerra. Pero no de política, ¿eh? Pasó el franquismo y, con la Transición, llegó el gran error de apartar la guerra de la educación de los chicos”, respondió el autor de 'El asedio'. “Se han hecho algunas películas al respecto, pero no han ayudado mucho porque son parciales. Así que la mayoría de los jóvenes se encuentran en la orfandad histórica”, abundó.

Desde el centro del escenario, ante la mirada atenta del público, los tres colegas de profesión charlaron sobre la división que provocó la Guerra Civil en la vida de los abuelos y bisabuelos de los jóvenes de hoy. “Esta lucha devino en la falta de reconocimiento de la razón y las virtudes del otro. Solo con la cultura y el conocimiento se puede acabar con eso, pero resulta que los jóvenes casi no leen y los profesores no se comprometen”, dijo Pérez-Reverte después de explicar, a petición de Jabois, que su libro es delgado (144 páginas) e ilustrado para facilitar la lectura y la comprensión en las escuelas. Los textos (“neutros, objetivos, sin partidismos”) van recorriendo en breves capítulos, cada uno de ellos de una página, el conflicto, desde sus raíces políticas hasta el triunfo franquista en 1939, con una pequeña extensión al exilio republicano, la Segunda Guerra Mundial, la lucha del maquis o el retorno de la democracia tras la muerte del dictador. A ello añade un glosario de términos esenciales y una cronología y mapas de las zonas controladas por cada bando entre el golpe militar de julio de 1936 y el fin de la guerra. La obra va ya por su segunda reimpresión, según precisó Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara.

El volumen “no sería el mismo sin las ilustraciones de Fernando Vicente [una por cada capítulo]. Con esa visión cartelística, "vintage", como dicen ahora, le ha dado esa imagen que ha ido perfecta con los textos”, subrayó Pérez-Reverte. Y recordó que la idea de contar para los jóvenes la guerra le surgió tras conocer, e indignarse, que un libro de texto enseñaba que Federico García Lorca “murió cerca de su pueblo durante la guerra de España” o que Antonio Machado “fue elegido miembro de la Real Academia. Pasados unos años, fue a Francia con su familia y allí vivió hasta su muerte”.
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MensajePublicado: Mar Nov 17, 2015 5:50 pm    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte asusta a Lucas y Jabois al fustigar el “buenismo”
Manuel Ortega - esdiario.com - 17/11/2015

Tres amigos departiendo sobre la Guerra Civil, los atentados de París y la condición humana. Así fue la presentación de 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (Alfaguara), lo último de Arturo Pérez-Reverte, que para arropar al recién nacido se hizo acompañar por dos periodistas de una generación más joven, nacida tras la muerte de Francisco Franco: Antonio Lucas y Manuel Jabois.

A las siete y cuarto de la tarde, tres cuartos de hora antes del inicio del acto, una larga cola aguardaba ante las puertas del madrileño Teatro Español, en la calle del Príncipe. Se desconoce si la elección del lugar, con ese nombre, fue casual o premetida [sic]. Con alguna jeta incluida que consiguió colarse haciéndose la tonta, el público copó el patio de butacas y los palcos. También con puntualidad británica, la proyección de un video sobre el cómo y el por qué de la obra sirvió como prólogo al plato fuerte. Un video, por cierto, que mostró hasta qué punto el libro era necesario al ver el conocimiento -es un decir- de las nuevas generaciones sobre la Guerra Civil española. Lo clavó la presidenta de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias, entrevistada para ello: “Sustituyen el conocimiento histórico por tópicos ideológicos”.

Desde luego, un acto de Pérez-Reverte nunca es fácil. Lucidez en vena, palabras directas que golpean como un puño de Urtain en sus mejores tiempos y destierro de tópicos políticamente correctos. Caerá mejor o peor. Pero desde luego, el de Cartagena no gasta papel de fumar. El académico criticó el cine español sobre el conflicto fratricida “con el franquismo y con la democracia”; puso de vuelta y media a los “ignorantes” que han escamoteado una visión serena de la guerra a los jóvenes y se resistió a caer en los tópicos. “He visto siete guerras civiles. Y también he visto a guerrilleros sandinistas fusilar, y a eritreos, que eran los buenos, políticamente hablando, violar a mujeres”, aseguró. “Hubo una República legítima contra la que conspiraron todos, izquierdas y derechas”, fue otra de sus frases.

La clave del libro, a su entender, fue narrar los hechos con objetividad, presentando lo bueno y lo malo de unos y otros, sin demonizar a “fascistas perversos” o a las “hordas rojas” y añadiendo una buena dósis de complejidad a los hechos. Su ejemplo: el periodista de izquierdas Manuel Chaves Nogales, que pese a su orientación ideológica no ocultó la verdad de lo que vio. Para bien o para mal. Y siempre teniendo en cuenta que “lo trágico no es la Guerra Civil, lo trágico es España”.
Incluso hubo un momento para que Lucas, sin ser consciente de ello, le copiara una cita a José Antonio Primo de Rivera al asegurar que “amamos a este país pero no conseguimos que nos guste”.

Si algo no faltó fue la capacidad para pasar de un tema a otro, incluyendo una pregunta del escritor sobre la posibilidad de que Dani Rovira pueda ser el nuevo Alfredo Landa. Pero al final Pérez-Reverte se puso serio. Por ejemplo, en su defensa de la Transición, a la que no se negó a que se la revise de forma lúcida pero no a que se la tire por el fango: “Vosotros no sabéis cómo estaba el patio entonces. Decir que todo eso fue una mierda me parece una injusticia”.

Y, claro, no podía faltar el tema de actualidad. Salieron a relucir los tuits sobre la cobardía europea y el de Cartagena no se apeó: “La reacción de nuestros abuelos hubiera sido distinta”. Para explicarlo, clamó contra el buenismo y los de “la violencia es mala, Pascuala” y equiparó la situación a quien echa una carrera con otro respetando los semáforos en rojo mientras que el contrario se los salta. Por si su opinión no estuviera clara, lo dijo con rotundidad: “Es una guerra”.
“¿En qué momento comenzó esa guerra?”, preguntaron casi a duo Jabois y Lucas. “Viene de muy lejos. Pero sobre todo con el despelote que montaron un imbécil llamado George Bush, un cretino llamado Tony Blair y un soplagaitas llamado José María Aznar”, fue la respuesta. El escritor recordó que los Gaddafi, los Sadam y los Assad eran, como dijo Henry Kissinger de Manuel Noriega, “unos hijos de puta, pero nuestros hijos de puta, dictadores que nos tenían egoístamente a salvo”. Unas palabras duras que chocaron a algunos pero que recibieron más explicación por parte de quien las pronunció: “El mundo perfecto no va a existir jamás. Así que o somos egoístas aquí o solidarios allí”. “No hay solución: Occidente se ha ido al carajo. Europa era un club selecto de libertades que no se hizo para gente que no estaba invitada a él. El mundo, ahí fuera, es una casa de putas. Hemos vivido en la parte buena del mundo, pero se ha acabado el confort. Y ahora nos están llegando los horrores que son habituales en otras partes”, fue el golpetazo dialéctico que dio ante el público el académico transmutado en un Oswald Spengler 2.0.

Pero no había terminado. Si Jabois apeló , por ejemplo, a la presencia de árabes laicos que podían ser un dique frente al islamismo, el autor le dejó para el arrastre: “En cuanto mande el ayatolá, el árabe laico será el más musulmán porque tendrá que hacerse perdonar haberlo sido”. El problema, a su juicio, es que Occidente “está sentenciado”. Da igual que sea yihadismo u otra idea que arrastre, la cuestión es otra: “Vete a hablarle de Rousseau a un tío que viene de las favelas”. Con esos mimbres, no extraña que Lucas terminase con una frase de punto y final: “Yo venía muy contento pero ahora me voy acojonado”.
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MensajePublicado: Mar Nov 17, 2015 5:55 pm    Asunto: Responder citando

"Occidente está condenado a muerte, no hay solución"
David Martínez - sabemos.com - 17/11/2015

El escritor asegura en la presentación de su último libro que las democracias liberales no están preparadas para hacer frente al yihadismo y que nuestra civilización caerá: "Tardará medio siglo, un siglo o siglo y medio, pero caerá".

“No hay una solución, Occidente se va poquito a poquito al carajo, viene otro mundo, nosotros no vamos a estar aquí para verlo, porque llegará en medio siglo, en un siglo o en siglo y medio, pero nuestra civilización caerá”. Arturo Pérez-Reverte tiene claro que la lucha contra la yihad islámica “es la guerra, claro que es la guerra”, pero se desarrolla en unos parámetros tan distintos a los de todas las demás que no hay posibilidad de que las democracias liberales salgan vencedoras.

“El confort del viejo, caduco y cobarde Occidente” aparece ante la mirada del escritor “condenado a muerte”, sin posibilidades frente a una forma de violencia brutal, “que veíamos en películas, en reportajes… Bueno, pues eso ya está aquí; y vendrán muchos París y muchos 11-M, porque se ha acabado la fiesta”. No cabe esperar respuesta de una sociedad que “no está preparada” porque ha sido educada “en el buenismo” hasta el punto de que “debate si debe tener ejércitos o no”, frente a un enemigo cada vez más despiadado y decidido a todo.

El miembro de la Real Academia Española hizo estas reflexiones ayer, en la presentación de su último libro, 'La Guerra Civil contada a los jóvenes', que fue apadrinada por los periodistas Antonio Lucas y Manuel Jabois. Reverte advirtió al inicio del acto que aquello sería “una conversación entre amigos” y no una oportunidad de avasallar con “titulares”, aunque al final se impuso a relucir su estilo mordaz y directo, que tantas veces le ha colocado en el foco de la polémica. La última, precisamente al valorar en Twitter los atentados del viernes 13 en unos términos similares a los de ayer.

Con el Teatro Español como escenario y ante unos 250 seguidores, el escritor se explayó principalmente sobre la Guerra Civil, objeto de la obra que presentaba, pero Lucas y Jabois lo condujeron hacia una evaluación exhaustiva de la actualidad, marcada por la matanza parisina. Reverte recordó que hace un año ya escribió un artículo titulado 'Es la guerra santa, idiotas', en el que advertía de lo que venía, “una guerra mundial, diferente, pero una guerra mundial” del terror contra Occidente.

Preguntado por el detonante del conflicto, el escritor explicó que el fundamentalismo estaba contenido en los regímenes absolutistas de Sadam Hussein, Gaddafi o Assad, que cayeron cuando las potencias desarrolladas les quitaron su apoyo y les hicieron frente. “La razón fundamental, el origen, el despelote empieza cuando un imbécil llamado Bush, unido a un cretino llamado Blair y a un soplagaitas llamado Aznar se ponen juntos a hacer una guerra para salvar el mundo”, indicó en referencia a la invasión de Iraq de 2003.

A partir de ahí, continuó, cuando cayeron “los dictadores que aun siendo unos canallas nos tenían egoístamente a salvo”, los “bárbaros” abandonaron la segunda línea: “El equilibrio delicado que se mantenía desde después de la caída del telón de acero se fue a la mierda, se abrió la caja de Pandora”.

Pérez-Reverte también ironizó sobre la reacción de los occidentales que tras los atentados empezaron la campaña de “yo soy París, con velitas, flores, llorando, todo muy solidario y en cuanto sonaron unos petardos salieron todos corriendo… No estamos preparados, y por eso van a ganar”. Para el escritor la paradoja estriba en que una sociedad constituida sobre la base de la libertad y la tolerancia está inerme ante un desafío así y cambiar supondría renunciar a las esencias que fundamentan nuestra civilización: “Esa es la contradicción, no hay solución, el sistema en el cual Occidente vive esta condenado a muerte, es insostenible (…) El asunto es muy complejo, hay quien dice que hay que negociar pero, ¿con quién? ¿Con el que corta cabezas?” Como antídoto, Reverte acabó proponiendo “la cultura, que es la solución como consuelo”, “la biblioteca te serena, aunque no vayas a cambiar el mundo” y luego también “educar a los chicos para que sepan al mundo al que se enfrentan”.

Antes de eso, el escritor había hecho un repaso por la historia contemporánea de España, con especial atención a una Guerra Civil, cuyo desarrollo ha querido narrar para las nuevas generaciones, afectadas por el “deseo de apartarla de la memoria, porque como fue mala, sucia y cruel se ha dicho ‘vamos a apartarla’, y es un error”. Reverte incidió en que “la tragedia no fue la guerra, la tragedia es España”, y aquel acontecimiento “es una manifestación más, como la crisis política de ahora” de un mal endémico, de que nuestro país está “históricamente enfermo”.
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Rogorn
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MensajePublicado: Mar Nov 17, 2015 6:29 pm    Asunto: Responder citando

“Lo dije hace un año y lo escribí en un texto titulado '¡Es la Guerra Santa, idiotas!'”
Emmanuel Ramiro - elplural.com - 17/11/2015

“Estamos en una guerra. Lo dije hace un año y lo escribí en un texto titulado '¡Es la Guerra Santa, idiotas!'”. Así de tajante se mostró Arturo Pérez Reverte sobre los hechos acontecidos en París el pasado viernes. El escritor y periodista, lejos de retractarse sobre sus desafortunados tuits en los que aseguraba que los jóvenes franceses de la discoteca Bataclán podían haber evitado la tragedia si se hubieran abalanzado sobre los islamistas, se reafirmó en sus pensamientos: “Europa no está preparada para la batalla. Estamos acomodados en nuestro buenismo y mientras otros se saltan la luz roja, nosotros nos quedamos mirando”.

Reverte defendió este lunes que si algo ha dejado claro los actos terroristas de París es que las guerras y los conflictos armados ya no serán como los conocíamos. El periodista, que en reiteradas ocasiones se remitió a batallitas de guerra vividas en primera persona, aseguró que “el sistema creado por occidente es insostenible y tenemos que prepararnos para lo que viene”. Junto a él, en el centro del escenario del Teatro Español, se encontraban los periodistas Manuel Jabois y Antonio Lucas, que también participaron en el acto de presentación de su último libro, 'La Guerra Civil contada a los jóvenes' (Ed. Alfaguara).

A medio camino entre la charla distendida de tres amigos y una entrevista frente a dos periodistas, Reverte, Jabois y Lucas fueron desgranando la actualidad desde los atentados de París hasta la nueva transición política que vive este país. Pasando por la herencia del franquismo en la sociedad o el conflicto catalán. No obstante, la cercanía y el impacto de lo sucedido en París llevó a los protagonistas a intentar alcanzar las raíces del problema: “El despelote llegó cuando un tipo como Bush, ayudado por dos personajes como Blair y Aznar decidieron hacer una guerra para salvar al mundo” afirmó Reverte. “Eso rompió la barrera que existía en Oriente Medio, con tiranos controlados desde Occidente, y su hueco fue llenado por el islamismo radical”, completó Antonio Lucas. El periodista de 'El Mundo' fue un poco más allá y temió que un gran número de refugiados puedan convertirse en caldo de cultivo para el ISIS, ante la falta de oportunidades en Europa.

Reverte insistió en que no había solución ya que “Occidente se ha ido al carajo”. Para ilustrarlo, el escritor utilizó una imagen cuanto menos polémica: “Europa era un club selecto, integrado por una élite, en la que hemos vivido en la parte buena del mundo. Y en ese club ha entrado un grupo de personas que no estaban preparados para estar ahí. Eso nos ha llevado al colapso”. Más reflexivo se mostró Jabois, quien ve en la llegada de Internet y en un mundo cada vez más global el germen que ha terminado con las fronteras políticas y geográficas y ha expandido conflictos locales a nivel mundial.

Otro de los temas que no han pasado desapercibidos para los tres periodistas ha sido el conflicto catalán. Sobre una posible independencia de Cataluña, Reverte ha señalado un viejo tic muy arraigado en España, el de la presión social de pertenecer a un bando, la necesidad de decantarse por la soberanía nacional o el estado central. Las dos Españas, en definitiva. “Esa actitud de tener que demostrar que eres más catalán que los propios catalanes. Eso les ha pasado a muchos charnegos de Murcia, de Andalucía o de Extremadura”. “Aceptar ese juego y denunciar al vecino que es independentista o español es algo que nos retrotrae a la Guerra Civil, y en Cataluña se está señalando a la gente desde uno y otro bando”, aseguraba Antonio Lucas para ejemplificar la fractura social que vive su tierra. Reverte, que ha intentado vehicular todas las soluciones a los diferentes conflictos abordados desde la cultura, se ha descolgado con una reflexión que ha provocado la carcajada del público: “Dani Rovira, si no se estropea, puede ser el Alfredo Landa de nuestro tiempo”. Veremos si a Rovira esto le parece un halago o una crítica.

Hacía esos dos pilares se han dirigido las conclusiones de una charla en la que los tres protagonistas han coincidido al apuntar que sin cultura cualquier pueblo es manejable. “Esquilmar la cultura, el conocimiento y la voluntad de investigar ha sido la principal obsesión de cualquier dictadura, como hizo el franquismo”, aseguraba Lucas. “Y de algunos gobiernos democráticos también, solo tienes que ver el trato dado a la educación por los gobiernos de este país”, respondía Reverte tras animar a los presentes a pasarse por Twitter y ver “la fauna que allí habita”. “Yo ya me voy de aquí acojonado” concluyó irónico Lucas.
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Ada
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MensajePublicado: Mie Nov 18, 2015 11:27 am    Asunto: Responder citando

"La reacción de nuestros abuelos ante un 'kalashnikov' habría sido distinta"
Nuria Arranz Granero - estrelladigital.es - 17/11/2015

"Los europeos hemos olvidado las lecciones de la guerra. La reacción de nuestros abuelos frente a un Kalashnikov hubiera sido diferente". El siempre políticamente incorrecto Arturo Pérez-Reverte contestó así a las críticas de las redes sociales hacia sus "tweets" sobre el atentado de París, en los que se preguntaba por la actuación de las víctimas durante la masacre.

"Interesante, el deseo de vivir del ser humano. ¿Y si los centenares de la discoteca se hubieran abalanzado sobre los del Kalashnikov...? ¿Imaginan cuánto duraría un terrorista europeo con un arma en una mezquita siria a la hora de la oración? Ni a recargar, le daría tiempo. Somos víctimas de nuestra falta de memoria, nuestra comodidad y nuestra propia estupidez. Somos bobos. Nos creíamos a salvo en Disneylandia."

No se retractó de sus palabras en la red social y aseguró que “hemos dejado en manos de otros la capacidad de defensa física, moral e histórica". El periodista aprovechó la presentación de su último libro para explicar su particular visión del origen del conflicto de Siria y del grupo terrorista Estado Islámico: "Esto empieza cuando un idiota llamado Bush, un cretino llamado Blair y un soplagaitas llamado Aznar decidieron meterse en una guerra en Irak y romper el débil equilibrio que contenía la zona tras la caída del telón de acero". Y, parafraseando al presidente estadounidense Franklin D Roosevelt, puntualizó: "Sadam era un hijo de puta, pero era nuestro hijo de puta".

"Estamos en una guerra. Lo dije hace un año ¡Es la Guerra Santa, idiotas!". Así de tajante se mostró Arturo Pérez-Reverte sobre los acontecimientos de los últimos meses en Europa, Oriente Medio y el territorio controlado por el autoproclamado Estado Islámico. Y añadió que el meollo del problema gira en torno a una actitud fruto de la incultura: "Cuando uno no teme más que a Dios, es capaz de cualquier cosa".

Pérez-Reverte hizo estas reflexiones, secundado por los también periodistas Manuel Jabois y Antonio Lucas, durante la presentación de su último libro, 'La Guerra Civil contada a los jóvenes'. Respecto de la guerra española del 36, abogó por abordar su enseñanza a las nuevas generaciones de una forma objetiva, porque "a nivel de trinchera, la diferencia entre buenos y malos es muy difusa".
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Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue Nov 19, 2015 3:23 pm    Asunto: Responder citando

'La guerra civil contada a los jóvenes' - Arturo Pérez-Reverte
cuartodecicero.blogspot - 19/11/2015

Uno de los temas más controvertidos en la literatura de no ficción de nuestro país es la Guerra Civil: un conflicto que tuvo lugar hace casi ochenta años y que todavía cuenta con heridas abiertas que no hemos sido capaces de cerrar. Si a eso, además, le unimos las contínuas reformas educativas, los intereses partidistas y el poco interés de los jóvenes por la Historia en general, lo cierto es que es un tema poco atractivo para este tipo de público.

El nacimiento de este libro, además, tiene una anécdota curiosa. Según cuenta el propio autor, Arturo Pérez-Reverte, decidió que era necesario este libro, desde un punto de vista neutral, cuando llegó a su conocimiento que un libro de texto narraba que Lorca había muerto cerca de su pueblo durante el conflicto y que Machado había hecho un viaje a Francia. Por eso, el autor, intenta en este pequeño manual contar la Guerra Civil desde un punto de vista neutral, acercando a los jóvenes a los hechos cronológicamente sin intentar tomar partido a la hora de narrar la historia.

Para el lector objetivo de este libro, los niños y los adolescentes -y esto es importante, lo encontraremos en la sección infantil-juvenil de las librerías y así es como debemos acercarnos a la obra- el libro se plantea como una obra ligera con la intención de que los jóvenes sientan la curiosidad de seguir profundizando en este episodio de la historia de nuestro país. Sin embargo, los seguidores de este escritor o los lectores adultos encontrarán en el libro una falta de profundidad. Un texto más denso, sin embargo, podría haber espantado al pequeño lector. Personalmente me ha parecido un texto tal vez demasiado ligero, notando la ausencia de algunas fechas o descripciones más profundas de algunos momentos de este conflicto. Pérez-Reverte ha resumido cada uno de los capítulos en un amplio párrafo explicando la idea general, pero sin entrar en detalles. Por otra parte, esas pequeñas apreciaciones que se echan en falta son las que ponen el punto de discordia en los manuales o libros sobre el tema, por lo que se agradece que intente mostrarse lo más neutral posible.

Mención especial de la edición merecen las ilustraciones de Fernando Vicente que complementan a la perfección cada uno de los 30 capítulos que nos llevan de la mano desde los primeros momentos del levantamiento militar hasta la llegada de la democracia.

En definitiva, una obra perfecta para acercar a los niños y jóvenes uno de los episodios más delicados de la historia de nuestro país y hacerles partícipes de la necesidad de conocer el pasado para no repetir los mismos errores. Para los lectores adultos de Pérez-Reverte no deja de ser un libro imprescindible para completar la colección del autor.
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