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'El pintor de batallas' (obra de teatro)
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Ada
Capitán


Registrado: Aug 17, 2007
Mensajes: 5699
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Mie Nov 02, 2016 9:59 am    Asunto: Responder citando

Gracias Koora
_________________
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es
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Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13290

MensajePublicado: Lun Nov 21, 2016 6:02 pm    Asunto: Responder citando

El pintor de batallas
Teresa Suárez - clm24.es - 21/11/2016

19 de noviembre de 2016. Sábado noche. Toledo. Como suele ser habitual cuando el elenco lo encabezan actores conocidos, sobre todo si lo son gracias a la pequeña pantalla (a Jordi Rebellón le costará despojarse de la piel del gruñón y malhumorado Doctor Vilches de la serie 'Hospital Central'), lleno en el Teatro de Rojas. En escena 'El pintor de batallas', basada en la obra del mismo título de Arturo Pérez-Reverte, dirigida por Antonio Álamo.

¿Argumento? Andrés Faulques, antiguo fotógrafo de guerra, vive retirado en un viejo torreón de piedra situado sobre un acantilado junto a la playa. Tiene una misión: pintar un mural sobre el conflicto bélico que detrás de su imagen de lucha armada atemporal refleje, cual retrato de Dorian Gray, cómo la relajación de las normas y el caos liberan la bestia que el hombre esconde en su ser más profundo, mostrando con ello que el horror que caracteriza a todas las guerras es un horror globalizado. Un día aparece un misterioso visitante que dice conocerlo. Se identifica como Ivo Markovic, un croata a quien Faulques inmortalizó en una instantánea obtenida durante la Guerra de los Balcanes (la fotografía otorgó fama y reconocimiento a Faulques y fama y desgracias a Ivo), quien le comunica que va a matarlo, pero antes quiere respuestas:

“-¿Ya sabe por qué el ser humano tortura y mata a los de su especie? … En esos treinta años de fotografías, ¿obtuvo una respuesta?
Faulques se echó a reír. Una risa corta, sin ganas.
-No hacen falta treinta años. Cualquiera puede comprobarlo, a poco que se fije… El hombre tortura y mata porque es lo suyo. Le gusta. (…)
-¿Y cuál es, a su juicio, la razón de que el hombre torture y mate por gusto?
-La inteligencia, supongo”.

Con la obra de teatro me ha ocurrido exactamente lo mismo que con la novela: me ha dejado completamente fría. ¿Esto es malo? Cuando lo que estás contando son las atrocidades de las que es capaz el ser humano desprovisto de un sistema de reglas que sujete su condición de monstruo por naturaleza, y tratando de plantear dilemas morales que hagan tambalear tu conciencia, entiendo que sí, que esa ausencia de emoción es mala, es muy mala.

¿Por qué? Porque si las palabras (en este caso muy bien acompañadas por la música y una excelente escenografía, lo mejor de la obra) resbalan sobre ti como lluvia de mayo, sin ni siquiera alcanzar la categoría de chaparrón que te empapa de golpe aunque seque pronto, significa que algo importante está fallando. En este caso, y sin ninguna duda, el autor.

Tras 'El pintor de batallas', última novela suya que leí (después de 'La tabla de Flandes', 'El Club Dumas', 'Territorio Comanche' y alguna otra más), me borré de Pérez-Reverte. ¿Motivo? Su Incapacidad Permanente Parcial (IPP) para la profesión habitual, situación que se produce cuando el escritor está aquejado de una enfermedad (en su caso desencanto con la raza humana) que disminuye un 33% la capacidad para el ejercicio de su oficio, justamente la parte de su escritura que debe conmocionar, alegrar, conmover, remover o asquear a los lectores; es decir, la que debe conseguir que te pongas en la piel del otro.

Hablara de lo que hablara, sus obras no me llegaban. Ese refugiarse en objetos (cuadros, libros, ropa), marcada preferencia por otras épocas (cualquier tiempo pasado fue mejor), juegos (ajedrez sobre todo), enigmas varios y hombres fuertes, libres y pasados de todo, dispuestos a descifrarlos, siempre me parecieron subterfugios para eludir sentimientos incómodos. Esperaba que 'El pintor de batallas' fuera una obra clave en la trayectoria de Pérez-Reverte, esa que rompería el muro de contención que se había construido, con paciencia y bastantes exabruptos, a lo largo de los años. Por eso mi decepción con la novela fue mayor. La barrera seguía ahí, fuerte, sólida, aún más alta si cabe, y me impedía ver el cómo, el cuándo y el por qué. Me impedía entender al hombre.

"Tu presencia en cualquier conflicto, por mucho que trates de evitar el contacto con ellas parapetado tras el paraguas de la profesionalidad, afecta a la vida de personas desconocidas. No se puede pasar por el horror sin tomar partido." El mensaje está claro. Falto de emoción, pero claro. En una entrevista concedida a los medios con motivo de la presentación de 'El pintor de batallas', Pérez-Reverte afirmaba: "El que ha estado en contacto con el dolor, la guerra y la realidad de la vida nunca vuelve de allí, queda marcado para siempre”. Les aseguro que la realidad de esa frase, su contundencia, me entristece y conmueve más que toda la novela.

Entiendo la arrogancia cuando reivindica su condición de testigo directo de lo peor del hombre, pero también echo en falta algo de humildad a la hora de reconocer que tal vez, solo tal vez, no está capacitado para transmitirlo. Al menos de momento. Menos mal que 'Falcó', su último libro, no solo me está reconciliando con Arturo sino que amenaza con transformarme, juramento de fidelidad incluido, en caballera de su Mesa Redonda.
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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Mar Dic 13, 2016 10:20 am    Asunto: Responder citando

No es solo tu guerra, idiota
Jonás Sainz - larioja.com - 12/12/2016

De todas las gracias y desgracias con las que nos adornaron los cielos, la conciencia es la más ingrata: atormenta más cuanto más justo aspira a ser quien peca, mientras sin su freno son cometidos los peores crímenes. Aterra pensar lo tranquilos que duermen los malvados y consuela muy poco el arrepentimiento de los tibios. No se puede ser feliz y buena persona, no en este mundo.

A mí el Pérez-Reverte de los telediarios, aquel joven corresponsal que enviaba crónicas angustiosas desde el frente, me parecía un buen tipo; le veía sufrir con lo que contaba. Yo le creía, aunque quizás me engañaba. Al actual, en cambio, el renegado, el escritor de éxito, el columnista cipotudo, el académico... lo veo revestido de cinismo, que es la armadura del soberbio para quedar a salvo de sí mismo. Yo, que me hice periodista idealista por reporteros como aquel, no cambiaría mi millón de dudas por un minuto de onanismo de este otro rey Arturo, encastillado en su Camelot sin Ginebra ni Grial. Me mira desde arriba, me llama idiota y me perdona la vida. Pero me consuela ver que también hay grietas en sus muros.

Su novela 'El pintor de batallas' puede ser la más sincera de todas las que ha escrito, la que más expone unos quebraderos muy humanos. Es producto de su experiencia y también de su dolor y su asco como corresponsal en la guerra de Bosnia, donde fue testigo directo de violaciones masivas y de crímenes de limpieza étnica que constituyeron un nuevo genocidio ante las narices de Europa. Él nos lo contaba, nosotros torcíamos el gesto un segundo y luego seguíamos a lo nuestro olímpicamente. No somos menos culpables que él. Años después escribió ese libro que le honra sobre los actores del espectáculo de la guerra y sobre su vergüenza, que es la nuestra.

Frente a ese ejercicio de contrición de quien sabe que no hay perdón posible, que no hay objetividad, que no puede haber neutralidad, que la inocencia no existe, de poco sirve la apagada adaptación teatral de Antonio Álamo. Junto con la hierática interpretación de Jordi Rebellón y Alberto Jiménez, resulta un ejercicio dramático escaso comparado con la potencia de la novela como expresión de una culpa íntima y a la vez colectiva. Solo el magnífico mural dinámico de Ángel Haro aporta algo que el libro no es capaz de concretar: un picassiano triunfo de la muerte en la batalla de todas las batallas. Ten cuidado, Arturo, con esa maldita conciencia corres peligro de convertirte en un buen hombre. Pero advierte que esa derrota no es solo tu derrota. Y que esa guerra no es solo tu guerra, idiota.
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MensajePublicado: Mie Dic 14, 2016 10:00 am    Asunto: Responder citando

Jordi Rebellón: «La palabra que resume 'El pintor de batallas' es la culpa»
Fernando del Busto - elcomercio.es - 14/12/2016

El próximo sábado, 17 de diciembre, Jordi Rebellón regresará a Avilés para representar 'El pintor de batallas', la exitosa adaptación teatral de la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte. Junto con Alberto Jiménez representa un drama que va más allá del conflicto de los Balcanes en los que se inspira para reflexionar sobre la naturaleza humana. De todo ello y sobre su carrera conversa con 'La Voz'.

-Usted es uno de esos actores que logra vincularse a un personaje pero, al tiempo, superarlo.
-Es una de las labores de los actores: crear personajes. Es cierto que me tocó un personaje como el doctor Vilches, en un medio tan potente como la televisión. Pero no supuso ningún lastre ni me planteo vivir de ese personaje.

-Y al tiempo sigue siendo el doctor Vilches, como Marlon Brando siempre fue Vito Corleone.
-(Risas). Para el público fue un personaje muy seguido durante doce años. Aún hoy muchas personas me paran por la calle y me llaman doctor Vilches. Pero como actor tengo muy claro que debo crear otros personajes diferentes.

-¿Le resultó difícil aceptar 'El pintor de batallas'?
-Cuando te llegan obras sucede como en el fútbol: existen diferentes categorías. La adaptación de Antonio Álamo es de primera categoría. Es muy difícil recibir un texto así que acepté, incluso sin conocer el resto del equipo. Es un teatro de texto. No hay que ir al teatro solo a reírse, también hay que reivindicar el texto.

-¿Qué le cautivó?
-Toda la dramaturgia, con dos personajes y esa carga dramática. Era un tipo de personaje que nunca había hecho.

-¿Cómo lo abordó?
-Simplemente hice un trabajo de mesa con el director y Alberto Jiménez. Investigué sobre los fotógrafos de guerra, los que están en primera línea. También leí la obra de Arturo Pérez-Reverte.

-'El pintor de batallas' habla de la guerra de los Balcanes, pero va más allá del conflicto.
-La palabra que resume la obra es culpa. Está presente en toda la obra. El personaje ha vivido todo, ha visto todo y aparece ese sentimiento por la responsabilidad.

-El conflicto de los Balcanes ya está olvidado por mucha gente. ¿Mantiene 'El pintor de batallas' su vigencia?
-Claro. Hablamos de los Balcanes, pero también se puede traspasar a los problemas de África, a todas esas guerras despiadadas, donde todos tenemos una responsabilidad.

-¿Cuándo supo que le acompañaría Alberto Jiménez?
-Después de un tiempo de haber aceptado. Estoy encantado. Aunque lo conocía nunca habíamos trabajado juntos. Es un gran actor.

-En una obra con dos actores, la química entre ellos es fundamental.
-Sí, desde luego. Es importante en cualquier obra, pero cuando sólo somos dos actores, si no existe una buena relación, la función se va al garete. Alberto Jiménez es un gran actor. Escucha y te mira. Es maravilloso trabajar con una persona así. Es un monstruo.

-La crítica destaca que la escenografía es el tercer actor. ¿Cómo se convive con ella?
-Sabes que existe una pintura a tus espaldas, que va evolucionando. Es una obra fantástica de Ángel Haro, pero estás pendiente de tu trabajo como actor, no de ella. Es una experiencia nueva, porque al final somos tres: Alberto, la pintura y yo. Aún no he visto el vídeo de la obra, pero tengo ganas porque la gente me comenta que es un tercer personaje.

-¿Respiraron aliviados cuando Arturo Pérez-Reverte dijo que la adaptación le gustaba?
-Todos conocemos que es una persona que dice lo que piensa. Después del estreno en Valladolid nos comentó que la obra le había hecho recordar cosas olvidadas, que tenía dormidas. Dijo que la versión era respetuosa y estaba encantado con nosotros. Fue una satisfacción para todos.
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MensajePublicado: Jue Dic 15, 2016 6:51 pm    Asunto: Responder citando

Jordi Rebellón: «El pintor de batallas es teatro con mayúsculas, sin paja»
Pilar Rojo - elnortdedecastilla.es - 15/12/2016

Un exfotógrafo de guerra galardonado con varios premios se retira a un torreón para pintar un cuadro con la imagen que nunca logró captar con su cámara. Allí se le aparece Markovic, un héroe de guerra cuya imagen reportó premios y galardones al fotógrafo pero arruinó la vida del protagonista. Este es el argumento de ‘El pintor de batallas’, una novela de Arturo Pérez Reverte que el director Antonio Álamo ha adaptado al teatro y que hoy representarán en las tablas del Principal Jordi Rebellón y Alberto Jiménez. El primero, el conocido Doctor Vilches en ‘Hospital central’, confiesa que se trata de una obra de teatro «con mayúsculas», de las que no pueden dejar indiferente a nadie.

–Arturo Pérez-Reverte fue reportero de guerra. Se nutre de las vivencias en primera persona. ¿Qué dificultad tiene llevar un personaje así a las tablas del teatro?
–Una vez que has leído el texto teatral y la novela, hay que analizar el personaje con el director y con el otro actor, Alberto Jiménez, con el que comparto tablas, ver las posibilidades de los personajes. También te documentas sobre un corresponsal de guerra que ha estado no en los hoteles, sino en las trincheras.

–El trasfondo de la obra es la guerra de los Balcanes. ¿El mensaje sigue siendo trasladable a todos los conflictos bélicos que se viven hoy?
–Claro. Estamos hablando de la guerra de los Balcanes, pero también de la guerra de Alepo. Son una serie de cosas que nosotros lo vemos desde la distancia pero que sigue siendo muy actual.

–La guerra es, sin embargo, una excusa para abordar en esta obra otros problemas más existenciales. ¿El mal en general es el verdadero argumento?
–Yo creo que el verdadero argumento es la culpa. Porque es alguien que ha visto todo, ha vivido todo y en un momento determinado, decide retirarse y pintar un cuadro. Pero evidentemente hay un trasfondo en mi personaje de culpa, de responsabilidades, que vamos viendo a través de la obra.

–¿Cuál es el mal más malo que acecha al mundo de hoy?
–El hombre mata y tortura porque es lo suyo, porque le gusta. No es como los animales, que matan por sobrevivir.

–Usted encarna el personaje de Faulques, un fotógrafo de guerra que decide pintar la imagen que nunca consiguió con la cámara. Hábleme del personaje.
–Lo que está pintando Faulques son recuerdos vividos, experiencias, cosas que se imagina, cosas que se le ocurren en ese momento... Sobre todo recuerdos de las cosas que ha vivido. Es un exfotógrafo de guerra que lo ha vivido todo, ha estado siempre en primera línea y, en un momento determinado, decide dejar la fotografía, se retira a un torreón y se centra en esa pintura de recuerdos y experiencias. En un momento dado se presenta el croata, que se llama Ivo Markovic, que es a quien fotografió en una imagen que al autor le reportó varios premios, pero que a Markovic le provocó muchísimos problemas con su mujer, con su hijo y con él mismo.

–¿Hoy en día existen héroes de guerra?
–Existen héroes, pero yo no los busco en la guerra. Son personas que luchan por un ideal, por salvar el planeta... ese tipo de gestos a mí me encantan. Soy antibélico totalmente, porque entiendo que las guerras son siempre por intereses económicos, por petróleo... Para mí los héroes son personas que luchan por ideales como salvar a los demás y mejorar la ida del resto de las personas.

–¿Qué le aporta el teatro que no le haya dado el cine o la televisión?
–El teatro me aporta la magia, el teatro es en directo. Me aporta estar al lado del público, les oyes respirar y sabes si les está gustando o no. Me aporta al final el aplauso. En la televisión tenemos que esperar a la audiencia, en el cine hay que esperar la taquilla a ver qué pasa... El verdadero actor donde se siente más a gusto es en el teatro.

–Usted ya ha llevado a cabo varias representaciones de ‘El pintor de batallas’. ¿Qué sensaciones detecta en el público?
–Esta función curiosamente es muy especial. Nos impresiona a nosotros porque desde el primer momento se crea un silencio absoluto en el público que dura hasta que acaba el aplauso. La atención se mantiene al 100%. Y creo que es porque el texto de la función no tiene paja, es un argumento donde todo es importante. Yo creo que cuando la gente sale del teatro no dice si le ha gustado o no la función, sino que ha vivido algo. Lo que van a ver quienes acudan a esta representación es teatro en mayúsculas.
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MensajePublicado: Dom Dic 18, 2016 9:46 am    Asunto: Responder citando

La culpa y el azar salen a escena
P Pedrosa - elcomercio.es - 18/12/2016

'El pintor de batallas', la obra de Arturo Pérez-Reverte que el público disfrutó ayer en el Auditorio del Niemeyer de Avilés sirvió también para remover conciencias. En ella se demostró que el azar no siempre existe y que la culpa siempre, al menos en apariencia, está presente. «Cuando vine a matarte, creí que iba a enfrentarme a un hombre vivo». Y el muerto le contesta: «Pues tendrías que haberte dado cuenta de lo que hay». Así terminó una magnífica interpretación de dos extraordinarios actores, Jordi Rebellón y Alberto Jiménez, el pintor y el asesino.

El espectáculo es una absoluta precisión de escenario y vestuario de Curt Allen Wilmer, y de pintura mural y diseño gráfico de Ángel Haro. El resto de los magníficos son Marc Álvarez, con su música original y espacio sonoro y el siempre equilibradísimo Miguel Ángel Camacho con sus luces.

A la función en Avilés no asistió el autor del texto, aunque su ausencia fue de última hora pues en los planes del escritor estaba quedarse el fin de semana en Avilés. Sí estuvo, en cambio, Antonio Álamo. En sus ya más de veinte representaciones después de su estreno en el Teatro Calderón de Valladolid, 'El pintor de batallas' sigue moviendo conciencias. La magia del teatro.
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MensajePublicado: Dom Dic 18, 2016 3:30 pm    Asunto: Responder citando

Duelo "a vida y muerte" en el Niemeyer
TC / SF - lne.es - 18/12/2016

Un fotógrafo de guerra y un superviviente de las luchas fratricidas de la antigua Yugoslavia se batieron ayer en un "duelo a vida y muerte" sobre las tablas del Centro Niemeyer. La obra: 'El pintor de batallas', una adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte, que no asistió a la representación pese a que apenas un día antes había estado en el mismo escenario charlando y conversando de, entre otros, su último libro, 'Falcó'. El auditorio del centro cultural de la ría rozó el lleno. Entre el público sí estuvo el dramaturgo Antonio Álamo, director y adaptador de la obra, interpretada por dos caras conocidas de la escena española, Jordi Rebellón y Alberto Jiménez.

La estancia de Pérez-Reverte a Avilés estuvo precedida por la polémica protagonizada por un grupo de mujeres que lo acusan de "misógino" y "machista". Ayer no hubo ningún incidente en la plaza del Niemeyer; el día anterior un grupo de estudiantes universitarias feministas repartió panfletos críticos con el escritor cartagenero. El autor del texto original defendió el pasado viernes que aplaude "sin fisuras" la adaptación teatral de 'El pintor de batallas', algo que sucede "por primera vez".

Así, los espectadores que ayer fueron al Niemeyer no solo vieron una obra sobre las guerras, sino un abanico de temas interconectados que se despliega en la batalla entre el fotógrafo Faulques y su retratado Ivo Markovic. Ahí están, según ha escrito la crítica, "las heridas morales que la guerra deja en el ser humano, la pintura y la fotografía, la experiencia y su recuerdo, el silenciado dolor de las víctimas y sus impasibles testigos, víctimas y verdugos, el amor y su pérdida o las complejas y matemáticas combinaciones del tiempo y el azar".
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MensajePublicado: Jue Ene 12, 2017 2:29 pm    Asunto: Responder citando

Reportaje en RTVE:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/atencion-obras/atencion-obras-pintor-batallas-ya-tiene-version-teatral/3864847/
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MensajePublicado: Jue Ene 26, 2017 5:34 pm    Asunto: Responder citando

Anatomía de un disparo
Alberto Gómez - diariosur.es - 26/01/2017

Antonio Álamo retrata los límites de la maldad en ‘El pintor de batallas’, la primera novela de Pérez-Reverte adaptada al teatro. La obra, presentada ayer en el Cervantes dentro del Festival de Teatro, narra el ajuste de cuentas entre un corresponsal de guerra y un soldado

Tras su etapa como corresponsal de guerra, lo primero que se preguntaba Arturo Pérez-Reverte cuando se cruzaba con algún superviviente era qué habría tenido que hacer para seguir vivo. Cuántas armas disparadas, cuántos principios obviados. Esa «moral bélica», que ha explotado aunque nunca juzgado en sus novelas, queda ahora retratada sobre las tablas en ‘El pintor de batallas’, la primera adaptación teatral de una obra del escritor murciano. Antonio Álamo dirige el texto, presentado ayer en el Cervantes con motivo del Festival de Teatro de Málaga, con delicadeza narrativa y austeridad escénica.

La obra, que discurre entre el drama y el thriller, narra el reencuentro entre Andrés Faulques, un fotógrafo de guerra retirado, e Ivo Markovic, uno de los hombres a los que inmortalizó en la Guerra de Croacia. La imagen de aquel soldado, el rostro de la derrota, dio la vuelta al mundo y le valió a Faulques un importante premio internacional cuya dotación económica le permitió adquirir una torre vigía donde jubilarse y comenzar a pintar. Aquella fotografía también tuvo consecuencias para Markovic, aunque de otro tipo; se hizo famoso sin pretenderlo, acabó convertido en un héroe de guerra y en el mayor objetivo para el bando enemigo. Ha pasado sus últimos años buscando a Faulques, ansiando un ajuste de cuentas que pasa, irremediablemente, por el asesinato.

La declaración de intenciones inicial atrapa la atención del espectador, un interés que Álamo trata de que no decaiga durante los ochenta minutos que dura la obra. La escena está coronada por una falsa pintura al fresco que va transformándose en un paisaje de guerra, un mural realizado por el artista plástico Ángel Haro del que Faulques se sirve para explicar sus recuerdos, las heridas imborrables que padece su memoria tras presenciar el espanto. Desde ese punto de partida, el texto diserta sobre el mal y la condición humana, sobre la conciencia y la complicidad de quien asiste al desastre sin participar. «El hombre mata y tortura porque es lo suyo, porque le gusta. Todos somos malvados y no podemos evitarlo», afirma el personaje interpretado por Jordi Rebellón, que soporta el peso del guión al completo junto a Alberto Jiménez.

En su texto, Pérez-Reverte analiza la vileza y deja al descubierto los códigos morales pisoteados, la resignación acumulada y la desesperación, el barniz de lo civilizado que salta por los aires cuando se trata de vida o muerte. La intensidad de los diálogos, sin embargo, no impide que la obra camine en círculos en algunos tramos, atrapada por su propia retrospectiva. El poderoso planteamiento inaugural, la acción que transcurre en el presente –un hombre visita a otro para asestarle un disparo– acaba diluyéndose entre los innumerables viajes al pasado de ambos personajes, necesarios para comprender la trama pero redundantes durante la segunda mitad de la obra.

Las interpretaciones de Rebellón y Jiménez, solventes pese a la densidad de algunos diálogos y a la escasa verosimilitud que desprende el acento croata de Jiménez, constituyen el eje sobre el que gira la historia. La iluminación de Ángel Camacho es otra de las piezas que encaja con acierto en este puzzle de dos tiempos, donde la música de Marc Álvarez y la escenografía de Curt Allen resultan igualmente atinadas.

La esperada confesión del personaje encarnado por Rebellón, probablemente el momento más emocionante de la obra, cierra sin aspavientos, como un golpe seco pero certero, una trama de difícil desenlance. Los espectadores que ayer acudieron al Cervantes respondieron con una larga ovación.
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MensajePublicado: Vie Ene 27, 2017 5:44 pm    Asunto: Responder citando

Imágenes de guerra
Juan Pablo Scott - laopiniondemalaga.es - 27.01.2017

Lugar y fecha: Teatro Cervantes, 25 de enero de 2017. Antonio Álamo versiona y dirige la obra 'El pintor de batallas', de Arturo Pérez-Reverte, un proyecto que por primera vez lleva a los escenarios teatrales una obra de este afamado escritor, que se presentó en el marco del Festival de Teatro de Málaga. Una torre vigía del siglo XVIII sobre un acantilado al mar es el espacio de trabajo del pintor Andrés Faulques, interpretado por Jordi Rebellón, donde sobre esa vieja pared redondeada compone un gran fresco de escenas de guerra. En ese recinto privado y particular irrumpe el actor Alberto Jiménez en el rol de Ivo Markovic, un croata que busca a un reportero gráfico de la guerra de Yugoslavia que le tomó una foto durante la contienda. El pintor es ese fotógrafo ya retirado, con una vida de premios y éxitos profesionales pero que carga con la angustia de haber sido testigo de tanta violencia. Su visitante inesperado busca venganza, su exitoso retrato portada de varias revistas le causó mucho sufrimiento durante la feroz contienda.

Se entabla un duelo dialéctico sobre el pasado, sobre las acciones y las responsabilidades, la violencia y la sangre derramada. El pintor se enfrenta al icono creado por él, a ese héroe de guerra del que no conoce nada, ni tan siquiera su nombre, surgido de un simple click de su cámara en medio de una barbarie. El croata quiere explicaciones y motivos antes de matarlo y el pintor no huye porque también necesita algunas respuestas, aclaraciones de su propio dolor. El juego escénico es melancólico, gris, angustiante, duro y frio.

La composición pictórica centra nuestras miradas, está viva y avanza en efectos audiovisuales de rasgos cubistas, transformando escenas de batallas y torturas, oscureciéndose paso a paso. Mientras debajo los protagonistas siguen enzarzados en sus diálogos de testigos, víctimas y verdugos, con dilemas afectivos y morales de infinita crueldad. Alberto Jiménez compone a Ivo con un particular acento croata dándole mucha naturalidad, y moviéndose por el espacio escénico con una nerviosa agilidad. El espacio sonoro nos ubica en ese enclave costero rocoso con el mar de fondo, una voz en off de una guía turística nos cuenta detalles sobre ese edificio histórico. Allí donde Faulques intenta expiar todas sus culpas con un inmenso mural de todas sus batallas, sus propias experiencias y recuerdos, que son también los del propio autor, puesto que Pérez-Reverte fue reportero de guerra durante 21 años. Testimonios de todas las guerras, muchas veces banalizados por los medios masivos de comunicación.
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Rogorn
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MensajePublicado: Mar Mar 14, 2017 9:50 pm    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte: «No me siento capacitado para hacer teatro»
Álvaro Soto - Efe - 14/03/2017

Asegura Arturo Pérez-Reverte que 'El pintor de batallas' fue un ajuste de cuentas consigo mismo. "He estado en la guerra 21 años y necesito dormir sabiendo que yo no era culpable de la muerte de aquel niño o de los cadáveres en la cuneta. Para eso escribí esta novela, para que todos esos fantasmas no me visitaran por la noche", cuenta. 'El pintor de batallas' se publicó en 2006 y sirvió para su propósito: purgar la mala conciencia de un reportero que dejaba a un lado sus sentimientos porque solo quería llegar al Telediario a tiempo.

Aquella novela tan personal cobra ahora vida sobre las tablas. El director Antonio Álamo ha adaptado el texto y los actores Jordi Rebellón y Alberto Jiménez serán respectivamente Faulques e Ivo Markovic, el pintor y el superviviente retratado durante el asedio de Vukovar. La obra, que ya se ha estrenado en Valladolid, llegará a los Teatros del Canal de Madrid entre el 22 de marzo y el 16 de abril.

Pérez-Reverte avala sin fisuras el montaje que Álamo ha preparado. "Nunca me he sentido tan satisfecho, ni en la televisión ni en el cine, de la adaptación de una de mis obras. Es un milagro que Alberto haya adaptado para el escenario algo que parecía imposible y que haya vuelto a dar la vida aquellos hombres que murieron", asegura el escritor, que ve cómo el teatro servirá para la exposición de su visión de la vida. "Existen dos tipos de personas: los que saben cuáles son las reglas y los que no lo saben. Los que no lo saben dicen: 'Se ha muerto Fulanito, ¡qué horror!'. No, eso no sirve. Son las reglas, el mundo funciona así", afirma Pérez-Reverte.

"El mundo es un lugar hostil poblado por seres peligrosos, los seres humanos", añade, antes de dejar claro que su novela no es un recuerdo a las víctimas de las guerras. "Yo no soy una ONG, no quiero homenajear a nadie y no quiero mejorar el mundo, porque el mundo no es mejorable", apunta el escritor, en coherencia con el contenido de 'El pintor de batallas'.

El protagonista de la obra es un fotógrafo que, una vez acabada la guerra, retorna a casa y se encierra para pintar, y este cambio de la fotografía a la pintura no es casualidad. A juicio de Pérez-Reverte, "la fotografía ya no es suficiente para explicar las realidades del mundo, es el arte el que lo hace". Dentro del arte está el teatro, pero el escritor asegura que no pasa por su cabeza escribir en este género. "El teatro tiene sus reglas y una técnica particular de la que yo carezco. No me siento capacitado", admite.

Para Antonio Álamo, 'El pintor de batallas' es una obra "ética y antibelicista" llena de "filosofía, poesía y erudición". En las tablas se ha transformado en "un combate de boxeo a quince asaltos", un cuerpo a cuerpo entre Faulques e Ivo Markovic. "Me leí la adaptación y dije: 'La hago'. Para mí, es un lujo", explica Jordi Rebellón. Su compañero Alberto Jiménez cree que la obra "es un viaje a las tinieblas con público, una reflexión sobre el horror de la naturaleza humana, pero con un trasfondo de esperanza y alegría".

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Los Teatros del Canal suben a escena 'El pintor de batallas', la obra "más amarga y personal" de Pérez-Reverte
Europa Press - 14/03/2017

Los Teatros del Canal acogen desde el próximo 22 de marzo hasta el 16 de abril 'El pintor de batallas', la adaptación teatral de la obra "más amarga y personal" del escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, según ha destacado el propio autor este martes 14 de marzo durante la presentación de la obra en Madrid. Los actores Alberto Jiménez y Jordi Rebellón son los protagonistas de la versión de este texto, dirigida y adaptada por Antonio Álamo que llega ahora a la capital tras su estreno el pasado mes de octubre en el Teatro Calderón de Valladolid. Jordi Rebellón interpreta al pintor y fotógrafo de guerra Faulques, mientras que Jiménez da vida al superviviente Ivo Markovic, retratado por Faulques durante el asedio de Vukovar. Ambos se enfrentan en un duelo años después de este gesto azaroso.

Rebellón, que se ha enfrentado al texto de manera "visceral" e "intuitiva", ha señalado que en esta obra hay un tercer personaje: la pintura que poco a poco realiza y que se sitúa al fondo del escenario. Por su parte, el actor Alberto Jiménez ha señalado que esta obra es a su juicio un "viaje al 'Corazón de las tinieblas'" que busca la "esperanza" y que "anhela cambiar las cosas". La obra sube a escena algunos de los temas que aborda esta obra, tales como las heridas mortales de la guerra, la experiencia y el recuerdo, el amor y su pérdida, así como la pintura y la fotografía. En este sentido, Pérez-Reverte ha indicado que "ni la mejor fotografía de guerra refleja la verdad" porque "ha dejado de tener la fuerza que tenía". A su juicio, ha indicado que el fotógrafo de esta obra comprende que "solo el arte consigue resumir al hombre de todas las guerras".

El director de la obra, Antonio Álamo, ha señalado que el proceso de ensayos fue "fascinante", porque no solo se ha pensado en el escenario, sino que también han debatido acerca de los significados. En sus palabras, esta es "una obra profundamente ética y muy antibelicista" que "condensa su mundo literario".

Se trata de la primera vez que Pérez-Reverte cede los derechos de una de sus novelas y, según ha indicado el escritor, 'El pintor de batallas' (Alfaguara, 2006) es una especie de "purga personal" que nunca volverá a repetir en literatura y que supuso un "ajuste de cuentas" con su propia experiencia como reportero de guerra durante 20 años. "No estoy orgulloso de mí como ser humano pero sí como reportero", ha manifestado Pérez-Reverte, quien no pudo evitar que al dejar el periodismo llegaran los "fantasmas" de las personas a las que conoció y que se acumulaban en "la mochila". "La fría ejecución del trabajo se hacía a costa de dejar muchas muertes en las cunetas", ha dicho.

En este sentido, el autor ha precisado que su objetivo no era realizar un homenaje, sino "comprender las reglas de la naturaleza" y los detonantes de los "efectos terribles", por lo que la "guerra" en esta obra se convierte en "mecanismo" para acercarse a la vida. El autor ha señalado que existen dos tipos de personas: el que conoce "las reglas" de la vida y la afronta "con entereza", y el que se sorprende ante las catástrofes. "El mundo es así, vivimos en un capullito de seda", ha dicho el autor de 'El pintor de batallas'.

Aunque ha confesado que nunca ha estado "tan satisfecho" como con la adaptación de esta obra de teatro, ha precisado que le encantó la interpretación que hace Viggo Mortensen de su capitán Alatriste. A pesar de sus elogios a esta adaptación teatral, ha afirmado que las artes escénicas no son su "territorio", porque requiere una "aptitud técnica" de la que carece, según ha asegurado.
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MensajePublicado: Lun Mar 20, 2017 6:40 pm    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte se ve reflejado en la versión teatral de ‘El pintor de batallas’
Aurora Intxausti - elpais.com - 15/03/2017

'El pintor de batallas' (Alfaguara) es un ajuste de cuentas publicado en forma de novela en 2006. Los 21 años como periodista dejaron al escritor Arturo Pérez-Reverte muchos fantasmas por lo que hizo, por lo que no hizo y por lo que podía haber hecho en su paso por las guerras. Ahora, los fantasmas vuelven en versión teatral y los personajes cobran vida con el trabajo de los actores Alberto Jiménez y Jordi Rebellón. La obra, dirigida y adaptada por Antonio Álamo, se representará en Los Teatros del Canal del 22 de marzo al 16 de abril. El espectáculo se estrenó en el Teatro Calderón de Valladolid y opta a cuatro candidaturas de los Premios Max.

Es la primera vez que el escritor cede los derechos de una de sus novelas al teatro y ayer manifestó estar “satisfecho” con la adaptación de Antonio Álamo, y no tanto con las versiones de sus obras llevadas al cine, aunque precisó que “le encantó” la interpretación que hizo Viggo Mortensen de su capitán Alatriste.

Se ha visto reflejado en la actuación de Rebellón y Jiménez que interpretan al pintor y fotógrafo de guerra Faulques y el superviviente Ivo Markovic, retratado por este durante el asedio de Vukovar. La obra es un duelo de vida y muerte. “No estoy orgulloso de mí como ser humano pero sí como reportero”, declaró Pérez-Reverte. “La fría ejecución del trabajo se hacía a costa de dejar muchas muertes en las cunetas”. El objetivo de este autor, que se dedicó a navegar y escribir, una vez alejado del periodismo, era “tratar de comprender las reglas de la naturaleza. La guerra es una manera de acercarse a la vida”.
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MensajePublicado: Lun Mar 20, 2017 6:52 pm    Asunto: Responder citando

"No soy una ONG"
Prado Campos - elconfidencial.com - 15/03/2017

Confiesa Arturo Pérez-Reverte que de todas las adaptaciones de sus novelas, la primera que aplaude "sin fisuras" es el salto al teatro de 'El pintor de batallas'. Quizás porque es su obra más personal. Un exorcismo contra la maldad humana y los demonios de la guerra que vivió en primera persona durante sus 21 años como reportero de guerra que parió en 2006 en forma de libro y que ahora llega a los Teatros del Canal (22 de marzo a 16 de abril) adaptada y dirigida por Antonio Álamo y protagonizada por Jordi Rebellón y Alberto Jiménez.

"El hombre mata y tortura porque es lo suyo. Lo busca", dice el fotógrafo y pintor Faulques en la función, el álter ego de Reverte en la novela. Frente a él, Ivo Markovic, un superviviente del asedio de Vukovar al que su retrato arruinó la vida y que llega a su estudio en busca de venganza, pero sobre todo de porqués. En el fondo, 'El pintor de batallas' es un ajuste de cuentas del escritor y académico de la RAE consigo mismo. Una purga para alejar a los fantasmas de todos esos cadáveres que dejó en la cuneta mientras estaba preocupado por ser reportero y que le seguían persiguiendo tiempo después por las noches.

"Es una novela especial para mí porque está hecha con mi memoria. Todo lo que ocurre es real y se ha convertido en literatura", explica. 'Territorio Comanche', un retrato más bucólico y superficial de la vida del reportero de guerra, y 'El pintor de batallas' son los dos libros que explican la vida de Pérez-Reverte, aunque el novelista reconoce que esta último que ahora salta al teatro "es la novela más dura, cruda y personal" que ha escrito nunca. "Es un ejemplo de introspección doloroso e intenso. Nunca haré una igual".

Esta es la primera vez que se lleva al teatro una de sus novelas y, asegura, aunque estaba preocupado por cómo "su memoria" iba a ser interpretada por otros, no quiso leer el texto que le pasó Álamo a pesar de que le dijo que sí lo había hecho. "No quería, era demasiado personal", asegura. Álamo le pasó 30 o 40 correcciones sobre la primera adaptación, que hizo sin su consentimiento, a las que, de nuevo, no les dio importancia. "Me dio patente de corso", cuenta el dramaturgo y director.

Así, llegó Pérez-Reverte al estreno en el Teatro Calderón de Valladolid al patio de butacas: sin conocer ni una coma de la obra en la que se había convertido su novela y, quizás, fue lo oportuno porque el resultado le gustó tanto que asegura que "está en deuda" con el equipo. "Me quedé asombrado porque han elegido las situaciones que mejor definen la intención de lo que quería contar. Si hubiera querido hacer una obra, hubiera sido así. Me reconozco en sus palabras, gestos y reconozco mis textos en ellos. Estoy impresionado porque llegué a olvidar que el texto era mío".

'El pintor de batallas', explica Pérez-Reverte, "es un viaje al corazón de la memoria y al corazón de las tinieblas". "Esos chicos con los que conviví esa primavera era amigos, compartimos cigarrillos, charlas y ahora están muertos. Yo no soy muy sentimental ni romántico, pero ahora hay un acto de justicia poética porque ellos los hacen vivir otra vez", afirma. No obstante, y aunque es un ajuste de cuentas personal para silenciar los fantasmas de todos esos chavales que conoció en el asedio de Vukovar que hoy están muertos, subraya que no pretende hacer un homenaje.

"Yo no soy una ONG. No pretendo homenajear a nadie. Yo escribo con la intención de describir y contar que el mundo es un lugar hostil poblado por unos seres peligrosos que se llaman seres humanos y la pintura o el arte permiten entender mejor las reglas del juego. No es un homenaje, otra cosa es que lo consiga", añade. Por eso, cuando se planteó escribir esta novela su intención "no era positiva" sino que quería contar su memoria de más de dos décadas como reportero de guerra y apagar esos espectros que aparecían en sus sueños. "No podía envejecer con ese hueco en mi conciencia y de forma egoísta decidí escribirla".

En concreto, relata los 21 años que pasó "mirando el reloj porque tenía que transmitir". "Esa eficacia profesional y esa fría ejecución de mi trabajo se hace a costa de dejar a muchas muertes en la cuneta, gente que no paré a ayudar, que quise ayudar y no pude, gente que murió delante de mí... Eso te deja la sensación de que eres un buen reportero pero al mismo tiempo vas acumulando en la mochila fantasmas. No estoy orgulloso de mí como ser humano, pero sí como reportero. Para contar lo que pasa hay que dejar de lado muchos sentimientos", remacha.

La purga fue el resultado. "Me ayudó a entender que soy un transeúnte por un territorio de reglas muy crueles". Eso es, de hecho, la naturaleza y el porqué de 'El pintor de batallas': "Comprender las reglas físicas, la maldad y la crueldad que rige la curva del mortero. Y lo hice". Hoy, remacha, "no la haría... O sí. Las reglas son inevitables. Están ahí. Hay dos tipos de personas: las que conocen las reglas y enfrentan la vida con mayor lucidez, y las que las ignoran y solo dicen qué horror, pero es que son las reglas y el mundo funciona así".

Álamo define 'El pintor de batallas' como un combate de boxeo a 15 asaltos entre Faulques y Markovic. Ambos son viejos conocidos que se reencuentran en el estudio del primero para resolver a muerte su conflicto: una historia de sangre, muerte, mierda e infinita crueldad en la que se plasma con toda su crudeza uno de los temas que persiguen la literatura de Pérez-Reverte: la maldad humana. A pesar de ello, es una obra que enfrenta a la ternura emotiva contra la fría lucidez. "Es una novela profundamente ética y muy antibelicista —creo que toda su obra lo es desde 'El húsar'—, y 'El pintor de batallas' condensa todo su mundo literario", dice el director.
Pérez-Reverte, por su parte, reconoce que nunca escribe pensando en las adaptaciones cinematográficas o televisivas de sus novelas y que, de hecho, esta es de las menos adaptables. "Ese es el milagro. Han conseguido lo imposible. Es una novela compleja, densa, tan llena de crueldad que jamás pensé que fuera transportable al teatro. Fue un texto íntimo, pensé que era un libro para minorías y fue una sorpresa que funcionara tan bien". Ahora, añade, el regalo es que "un texto mío vuelva a conmoverme al cabo de tantos años. Me han conmovido con mis propios recuerdos".

Preguntado por si se anima tras esta experiencia a hacer teatro, el académico es tajante. "No me siento capacitado", dice ya que desconoce las herramientas y le faltan las aptitudes técnicas necesarias para ello. "Yo cuento historias bien y es lo que hago. Soy un razonable novelista, pero el teatro no es mi territorio", matiza. Tanto Rebellón como Jiménez, protagonistas de esta adaptación escénica, garantizan que el texto es muy duro. El primero ha tirado de vísceras e intuición para dar vida a ese fotógrafo que ha descubierto que la única forma veraz de acercarse a las atrocidades de la guerra es a través del arte y de la pintura y cuyo lienzo —el tercer personaje, garantiza— preside y se va descubriendo durante toda la función . "Creo que ni la mejor fotografía de guerra refleja lo que es la guerra de verdad. Hay cuadros que sí. La fotografía ha dejado de tener la fuerza que tenía. Solo el arte consigue resumir al hombre de todas las guerras", reflexiona Pérez-Reverte.

Jiménez, por su parte, defiende que en esta obra hay algo muy desgarrador, por un lado, pero también hay esperanza por un mundo mejor. Markovic, su personaje, está arrasado por lo que le ha provocado la fotografía de Faulques, pero "llega a este molino con ansias de venganza y también buscando una respuesta para entender el porqué y el para qué de ese horror que le ha tocado vivir. Yo creo que eso también tiene que ver con la esperanza". La esperanza, añade el escritor, "es que el ser humano es capaz de lo peor pero también de conversar y que la lucidez es capaz de acercar a hombres que son enemigos. No hay más esperanza que la de dos seres humanos mirándose a los ojos", zanja.
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MensajePublicado: Lun Mar 20, 2017 6:56 pm    Asunto: Responder citando

La memoria de Pérez-Reverte a escena
José Luis Romo - elmundo.es - 15/03/2017

Para Arturo Pérez-Reverte 'Territorio Comanche' fue la novela en la que ajustó cuentas con la profesión del corresponsal de guerra, pero 'El pintor de batallas' era un ajuste de cuentas consigo mismo. Por ello, lo considera su libro «más especial, todo en él es real aunque esté convertido en literatura. Es mi obra más cruel y amarga. Una especie de purga personal, que por momentos fue muy dolorosa. Durante 20 años fui un profesional que miraba el reloj para transmitir y esa fría ejecución de mi trabajo se hacía a costa de dejar muchos muertos en las cunetas. Gente a la que no ayudé porque llegaba tarde a la retransmisión, gente a la que quise ayudar pero no sirvió de nada... Todo eso te va dejando una mochila llena de fantasmas, imágenes, chicos muertos y actuaciones de las que no estoy orgulloso como ser humano. Para ser un buen profesional tuve que dejar de lado muchísimos sentimientos y eso te deja un sedimento que hacía que, por las noches, sonara un tubo de escape y escuchara el gemido de un niño».

Debido a esta implicación, la primera vez que le pidieron los derechos para llevar 'El pintor de batallas' a las tablas se negó. Tuvo que venir el director y dramaturgo Antonio Álamo, hombre de su plena confianza, para que el escritor le dejase hacer suya la historia de un antiguo fotógrafo especializado en conflictos bélicos, que se ha encerrado en su torre, empeñado en crear el cuadro que resuma todas las guerras. Hasta allí llega un fantasma de su pasado: Ivo Markovic, un hombre al que tomó una instantánea durante el asedio de Vukovar que le destrozó la vida. «Reconozco que me preocupé cuando preparaban la función, pero no por Antonio en quien confiaba plenamente, sino por mí mismo, por cómo iba a enfrentarme a esos recuerdos, ver mis memorias sobre un escenario en boca de otros».

El montaje, protagonizado por los actores Alberto Jiménez y Jordi Rebellón, sorprendió al novelista en su estreno en el Teatro Calderón de Valladolid el pasado mes de octubre. «Me senté y me quedé asombrado porque habían elegido las páginas y situaciones que mejor definían lo que yo quería contar. Si yo hubiera sido capaz de hacer teatro, lo hubiera hecho así. Me emocioné porque eran mis personajes. Cuando los han llevado al cine, y en esto tengo experiencia, no siempre los reconoces. Aquí, en cambio, me reconozco en sus palabras, en sus gestos, reconozco mi texto en ellos y eso es a lo que un autor debe aspirar. Me pareció un texto bueno e incluso llegué a olvidar que era mío». La satisfacción con este montaje ha hecho que Pérez-Reverte apoye el estreno madrileño de 'El pintor de batallas', que tendrá lugar el miércoles 22 en los Teatros del Canal. «Han hecho muchas adaptaciones de mis libros, unas me han gustado menos, otras más, Viggo Mortensen, por ejemplo, hizo un gran Alatriste pero ninguna me ha dejado tan satisfecho».

Antonio Álamo ha planteado el montaje como un combate de boxeo y define como una pieza «profundamente ética y antibelicista, como lo es toda la obra de Arturo». Y Reverte, por su parte, confiesa que cuando ve a Alberto Jiménez encarnando a Markovic, «dejo de ver al actor y veo a todos aquellos hombres, que ya están muertos, con los que compartí cigarrillos y confidencias en los Balcanes. Para mí, es un viaje al corazón de la tristeza, y de la memoria. Por eso, este momento para mí es realmente importante». Otro aspecto destacable de la obra es el enorme mural que va creciendo a medida que surgen los recuerdos de los protagonistas y que es obra del artista murciano Ángel Haro. «En mi novela está toda la pintura de guerra y conozco bastante. Para mí, la fotografía ya no es suficiente para captar las leyes de la guerra. El personaje de Faulques quiere pintar la foto que nunca fue capaz de hacer, ese cuadro que resume todas las guerras. Porque ni la mejor fotografía puede reflejar lo que es la guerra y he visto muchas en mi vida, en cambio hay cuadros, como los de Paolo Uccello, que sí se pueden acercar a eso que viví».
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MensajePublicado: Mie Mar 22, 2017 9:21 pm    Asunto: Responder citando

El pintor de batallas, la primera adaptación teatral de una novela de Pérez-Reverte
Karina Sainz Borgo - vozpopuli.com - 22/03/2017

Arturo Pérez-Reverte trabajó como corresponsal de guerra durante más de 21 años. Cubrió cerca de 20 conflictos, siete de ellos guerras civiles. Allí vio hombres y mujeres matándose, gente que moría porque se cruzaba en el camino de alguien más. Pérez-Reverte vivió y contó, día tras día, aquellos episodios. Por eso sus libros son como son y saben como saben. De todos cuantos ha publicado, 'El pintor de batallas' (2006) es, acaso junto con 'Territorio comanche', el que condensa su visión más directa y personal de aquellos años. Es justo esta historia la que puede verse en los Teatros Canal, en Madrid, a partir del 22 de marzo.

Con dramaturgia y dirección de Antonio Álamo, en esta versión de 'El pintor de batallas' los actores Alberto Jiménez y Jordi Rebellón dan vida a los dos hombres que sostienen la acción. Faulques, un fotógrafo y pintor que trabajó como reportero en la guerra de Bosnia. Alguien que decide encerrarse a pintar, aislado en una torre, hasta que un hombre viene a buscarlo: Ivo Markovic, un superviviente del asedio de Vukovar al que su retrato arruinó la vida y que llega a su estudio en busca de… venganza. Pero también algo todavía más complejo y oscuro: un por qué.

En esta novela –y así procura respetarlo Álamo en su montaje- se oponen elementos: la pintura y la fotografía –lo épico y lo real-, la experiencia y su recuerdo, el hecho y la evidencia. Una sucesión de opuestos que dejan clara la más evidente de las fronteras, la línea entre las víctimas y los testigos que no hicieron nada por ellas; pero también entre las víctimas y sus verdugos.

Ese duelo a vida y muerte entre el fotógrafo Faulques y su retratado Ivo Markovic coloca al espectador ante el dilema que surge en todo combate. Tanto el lector de la novela como el espectador de la obra saben que un hombre viene a matar a otro. Lo que está por descubrirse son las razones, los motivos que lo empujan. En esta versión de Álamo, con la que Arturo Pérez-Reverte ha expresado su conformidad, el énfasis no reside tanto en descubrir quién es el asesino –¿no lo somos, acaso, todos?— como en indagar en las razones, en las almas de ambos personajes.

En las páginas de 'El pintor de batallas' (la primera ficción del escritor que se adapta al teatro) Pérez-Reverte exploró y explotó a conciencia el tipo de héroe, acaso escarmentado y con fisuras, que marcan su obra, algo que el propio autor ha dicho en varias ocasiones. "Yo no soy de Aquiles, no puedo. Mi biografía no me lo permite. He estado años en los Balcanes". Sí, en esa y veinte guerras más. Y se nota. Los héroes de Arturo Pérez- Reverte están emparentados con Ulises, "ese hombre que vuelve a casa con sangre bajo las uñas", como ha dicho él más de una vez.

Esa naturaleza contradictoria es la que el escritor supo verter en sus libros, desde el soldado Diego Alatriste hasta 'Hombres buenos', la novela que precede a 'Falcó', su más reciente entrega de ficción. Vivir, como escribir, supone arrancar, con los dientes si es posible, aquello que parecía una piel… incluso la de un soldado de los Tercios de Flandes, la de un mercenario o la de alguien que procura sobrevivir en la trinchera de los Balcanes.
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MensajePublicado: Jue Mar 23, 2017 5:40 pm    Asunto: Responder citando

El rostro de la derrota visita al pintor de batallas de Pérez-Reverte
Juan Cruz - elpais.com - 23/03/2017

El fotógrafo famoso es un héroe cansado y ahora es pintor. Pinta batallas, decora su casa extraña, junto a un recodo histórico del mar. El mar suena poderoso, y a veces la voz de una mujer, una azafata, explica que ese que habita ahí es un hombre privado, no quiere visitas. Sin embargo de pronto entra en ese búnker de pinceles un individuo que es el propio rostro de la derrota.

Se sabrá en seguida. El artista cansado es Andrés Faulques, que retrató guerras en todas partes, y el hombre que llega es Ivo Markovic, un soldado al que él disparó (con su cámara) en el asedio serbio a Vukovar, en los Balcanes; Andrés cree que Ivo había muerto. Está ahí, es el rostro de la derrota, que viene a visitarle.

El argumento es el de la novela 'El pintor de batallas', de Arturo Pérez-Reverte, y la versión que resume con poderío de poema el más melancólico de los libros del autor de 'La Reina del Sur' es otro novelista, Antonio Álamo. El estreno fue anoche en los teatros del Canal, en Madrid; el autor de la novela se sentó, con su familia, junto al autor de la versión teatral. Al final, Alamo saludó con los actores (Jordi Rebellón, el pintor, Alberto Jiménez, el visitante). Pérez-Reverte atendió de pie al aplauso que le vino del escenario y del patio de butacas, abarrotado por quienes seguramente ya leyeron la novela.

El cronista leyó la novela y puede dar fe, como su editora, allí presente, Pilar Reyes, de que la versión se ajusta como un poema a la esencia de ese libro tan especial en la larga producción novelística de Pérez-Reverte. Hasta ahora mismo no hay en sus novelas un aliento así, tan intensamente melancólico; hay espacios en los que esa melancolía, ese sentimiento de derrota y de cansancio, surgen aquí y allá (en 'La piel del tambor', en 'El tango de la Guardia Vieja'), e incluso hay en zonas de su producción (sobre todo en su autobiografía de reportero, 'Territorio comanche') rasgos de su personalidad privada.

Pero fue en 'El pintor de batallas' donde el reportero más popular y más activo del periodismo televisivo español de las últimas décadas dio una muestra autocrítica del trabajo en los frentes. Y surgió de esa actitud la historia de un fotógrafo que narraba, con su visor, las batallas y las miradas como si pasara por allí, sin implicarse en el dolor de las víctimas que, para él, eran “el rostro de la derrota”. Era la guerra de los Balcanes, esa guerra civil que sacudió el alma rota de Yugoslavia. Y eso es lo que le va a decir el visitante a su castillo, en cuya jaula Faulques guarda su mala conciencia o su culpa. Ivo es una víctima de la guerra… y del disparo de la cámara. Una fotografía de su rostro recorrió el mundo bajo ese título, El rostro de la derrota. Pero Ivo, presentado por la prensa internacional como una de las numerosas víctimas de aquel conflicto tan cruento, no había muerto: sobrevivió, y viene al castillo del pintor de batallas a decirle lo que la memoria atormentada del fotógrafo cansado de tanta guerra le dice a éste desde entonces.

El decorado de pronto deja de ser el estudio de un pintor solitario para convertirse, sin que se vean, los escenarios del desastre balcánico; Ivo evoca batallas mezquinas, ataques violentos en los que seres humanos que fueron vecinos se convierten en enemigos sanguinarios, capaces de violaciones horrendas. Ivo es, en efecto, el rostro de la derrota, pero en ese rostro se ve ahora el fotógrafo. Entonces sólo veía individuos cayendo ante la metralla; ahora se le aparece el verdadero rostro de lo que para él fue materia dentro de una película.

La novela está seguida al pie de la letra, al menos eso nos pareció a algunos de los que estamos familiarizados con la obra, como su editora literaria ya citada. El asunto que se cuenta en el libro y en el escenario remite al mismo y poderoso argumento: ¿puedes mirar sin estar en la lucha?, ¿el clic de tu cámara, el bolígrafo con el que escribes la derrota en un cuaderno, no ha de levantarse para ocuparte de la víctima? ¿Cuál es el papel del que mira? Ivo va a recordárselo a Andrés, y Andrés de pronto adquiere conciencia, ante esas palabras, de que lo que pinta precisamente es el contenido oscuro de su culpa. Esa evidencia cobra sentido, al fin, cuando ennegrece el cuadro que pinta. Del color de su conciencia.

La obra inspira una rabiosa melancolía. Los que hayan leído ya 'El pintor de batallas' tienen aquí una posibilidad de adentrarse en ese sentimiento que ya inspiró cuando Pérez-Reverte la publicó en Alfaguara en 2006. Parecía entonces una autobiografía. Ahora parece la autobiografía del periodismo, al que de vez en cuando viene a visitar el rostro de la derrota que contamos como si no pasara ante nuestros ojos.
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MensajePublicado: Sab Mar 25, 2017 8:46 pm    Asunto: Responder citando

El pintor de batallas lejanas: Una novela de Pérez-Reverte reciclada en diálogo moralizante
José Catalán Deus - periodistadigital.com - 25/03/2017

Nuestro novelista más vendido, adalid de la novela histórica y polemista de cuidado, escribió 'El pintor de batallas' en 2006 buscando temas alternativos al capitán Alatriste, e inspirándose en su vivencia como corresponsal en Croacia cuando en noviembre de 1991 el ejercito yugoslavo recuperó Vukovar tras meses de asedio, dejando una ciudad en ruinas: un episodio más de esa espantosa guerra inducida cuyo fantasma recorre Europa en busca de redención imposible. Esta versión teatral reduce la novela a un diálogo tedioso entre sus dos protagonistas, interpretados aceptablemente y apoyados en una buena puesta en escena donde destaca un mural que se autorrealiza a lo largo de la obra.

Álamo reconoce que "la condensación de personajes y de la trama es enorme: un solo espacio, dos personajes, una gran continuidad temporal, una intriga que es tanto interna como externa, una especie de thriller metafísico". Y es que es demasiada la condensación, un destilado producto de laboratorio con una disculpa argumental, preguntas tópicas y respuestas convencionales acerca de la naturaleza humana, su capacidad, tendencia o sumisión a la crueldad, a la maldad; sobre el destino y el azar en nuestras vidas; sobre la venganza y el remordimiento, incluso sobre el perdón y la culpa. Pero preguntas y respuestas no aportan un gramo de novedad, una reflexión original, un pensamiento interesante.

Dice Álamo que el encumbrado autor le dio carta libre para adaptar la novela como le pareciera oportuno. Dice Pérez-Reverte en solemne reclamo publicitario que "es la primera vez que que aplaudo la adaptación de un texto mío sin fisuras", aunque debiera decir "que aplaudo sin fisuras la adaptación de un texto mío". Pero los modernos académicos de la lengua son menos estrictos que solían ser los del pasado.

"Faulques y Markovic son como dos dignos hijos de Edipo que están buscando quién es el culpable de los horrores de la humanidad", resume Álamo. "Eso me llevó a concebir la historia casi como un thriller sobre el mal, sobre las miradas del mal". Lo que nosotros sinceramente vemos en el escenario es un estético y estático montaje que imita el interior semicircular de un faro o torre vigía, donde un pintor ha instalado su estudio y donde pugna por captar en un nuevo 'Guernica' los horrores de la guerra de Yugoslavia que presenció en su carrera de fotorreportero de desastres y calamidades varias. El pintor recibe la visita inesperada del protagonista de una de sus fotos más célebres, y este le confiesa sin reparos que viene a matarlo.

Después transcurrirán sesenta largos minutos de irreal y farragoso diálogo, de disparatadas e inconexas parrafadas en las que los supuestos víctima y verdugo confraternizan, cambian papeles, se cuentan sus vidas, desentrañan sus miserias, revelan algún secreto y finalmente... No, no diremos más, que el final se resiste, el retablo de la pared se autoconsume, la trama da un par de vueltas... y el telón baja.

Antonio Álamo ha adaptado la obra de la forma aparentemente más sencilla -un diálogo entre los dos personajes- pero realmente más difícil, porque es muy difícil que un diálogo teatral resulte creíble y no canse. Apenas conocemos casos y ‘El pintor de batallas’ no es uno de ellos. Por supuesto que con este formato la producción sale muy barata y con dos actores se soluciona el retribuido casting. Pero lo que se ahorra en sueldos se paga en monotonía en el escenario, en diálogos artificiales para relatar el pasado y convertir el presente en disquisiciones vacías, y en dos actores intentando salvar sus personajes supeditados al esquema del director y a lo que pueda aportar la escenografía. Curt Allen Wilmer cumple sobradamente instalando un detallista estudio de pintor en un convincente espacio. Cierto que conscientes del estático formato que nada ni nadie agita salvo una incursión lejana del megáfono de una guía turística, se ha ideado un recurso original, una pintura mural que cubre el muro frontal y se va completando a lo largo de la trama, pintura audiovisual y diseño gráfico de Ángel Haro, con la asesoría experta de Álvaro Luna, que exige un interesante toque de atención al espectador, aunque no resulte un antídoto completo para la fatiga visual de un escenario donde nada pasa.

En cuanto al esquema del director, los personajes son tópicos y al que fuera triunfador profesional recluido entre sus fantasmas del pasado y al que fuera soldado superviviente destrozado por la pérdida no terminamos de creerlos. Jordi Rebellón lo tiene más fácil con un personaje tópico y muy agradecido -torturado pero acomodado artista de vuelta de todo-, mientras que Alberto Jiménez debe aparentar ser un trastornado despojo humano, obsesionado por recopilar datos y seguir el rastro del autor de una foto suya que recorrió las portadas del mundo hace muchos años, al que culpa de su desgracia y a cuya muerte en venganza ha dedicado su vida desde entonces. Una creación literaria, difícil de aceptar y que por tanto nace lastrada. Como además se comporta absurdamente cuando se produce el encuentro, y tiene que simular ser croata mientras mantiene sofisticados diálogos en la lengua de su chivo expiatorio, el personaje de Markovic -de movimientos torpes y vestido ridículamente- está destinado a ser segundón sparring, como ocurre en tantos diálogos teatrales fallidos en los que no existe igualdad de oportunidades. La iluminación es un tanto caprichosa y no busca dar realismo a la escena porque quizás es imposible.

Poco más podemos y debemos decir. No conocemos la novela, pero la adaptación parece adecuada aunque transparenta una prosa de batalla, deludente en todo un académico de la lengua. Álamo pasa de las Chirigóticas a la corresponsalía bélica con oficio y vista, sin complicarse en asuntos menos metafísicos, como las guerras inducidas y el sensacionalismo que generan, quizás siguiendo la pauta del autor, que escoge un morlaco potente para afeitarle los cuernos. Estamos ante una producción muy cuidada en la que se ha atendido al máximo a los detalles contables y a la estrategia de lanzamiento, abriendo temporada fuera de Madrid para llegar a las nominaciones y al mejor momento de la temporada con la pieza bien rodada. Tres productoras, un teatro, el organismo estatal competente y una comunidad autónoma respaldan un proyecto que nace ganador por adecuada mezcla de reclamo famosísimo, barniz comprometido y propuesta convencional. Sólo tiene esa rémora cansina de lo déjà vu mientras las luces están apagadas en la sala: pero eso no suele contar para premios ni críticas.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 6
Texto, 6
Dramaturgia, 6
Dirección, 7
Interpretación, 7
Escenografía, 8
Audiovisual, 8
Iluminación, 6
Vestuario, 6
Espacio sonoro, 6
Producción, 8
Documentación para los medios, 7
Programa de mano, 7

Teatros del Canal - Sala Verde, 'El pintor de batallas', de Arturo Pérez-Reverte. Del 22 de marzo al 16 de abril de 2017

Versión y dirección: Antonio Álamo
Reparto: Jordi Rebellón y Alberto Jiménez
Espacio escénico y vestuario: Curt Allen Wilmer (AAPEE)
Pintura mural audiovisual y diseño gráfico: Ángel Haro
Iluminación: Miguel Ángel Camacho
Música y espacio sonoro: Marc Álvarez
Ayudante de dirección: Paloma Díaz
Asesoría videoescena: Álvaro Luna
Asesora de croata: Daniela Lucev
Voz en off: Amaya Galeote
Ayudante de escenografía: Jara Belmonte
Dirección técnica en gira: Tecnifront
Construcción de decorados: Scnik Móvil
Fotografías: Julián Villanueva y La Buena Estrella
Comunicación y vídeos: elNorte Comunicación y Cultura
Dirección de producción: Gina Aguiar
Distribución: Emilia Yagüe
Un espectáculo producido por Emilia Yagüe Producciones, Minestrone Producción y Gestión Cultural y Masca Producción, que coproduce el Teatro Calderón de Valladolid en colaboración con el Inaem (Ministerio de Cultura) y la Comunidad de Madrid.
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue Mar 30, 2017 10:07 pm    Asunto: Responder citando

Encuentros: Jordi Rebellón
elmundo.es - 30/03/2017

1. Por que deberiamos de ir a ver ''El pintor de batallas''?
Saludos a los asistentes al chat. ¡Qué viva el teatro! Que como dice un amigo mío, no tiene top manta y para ir al teatro hay que ir al teatro. Porque pienso que es una función de puro teatro, con una gran carga dramática y es teatro de primera línea. Champions League.

2. Como fue tu paso por Cuentame?
Bien, llegué a una serie que estaba ya afincada después de muchos años. Mi labor era incorporarme y estar a la altura de la serie. Me acogieron con mucho cariño y me lo pasé muy bien.

3. ¿Que es el teatro para Usted? Gracias.
Es parte de mi trabajo. A diferencia del cine o la televisión, el teatro tiene la magia del directo. También es una forma de vida.

4. Hola Jordi. ¿Ha visto Pérez-Reverte la obra? ¿qué le ha parecido? ¿os ha ayudado a preparar los papeles? Un beso enorme. Pérez-Reverte acudió al estreno en Valladolid en octubre y dijo que era la primera vez que aplaudía un texto suyo sin fisuras. Volvió a apoyarnos en la rueda de prensa de Madrid, vino al estreno en Madrid y volvió el viernes después del estreno. Con lo cual, es una demostración de que está totalmente satisfecho y contento. No, el no ha estado en el proceso de ensayos.

5. Jordi, te sigo desde Hospital Central, me pareces un actorazo. Ahora que se están recuperando series míticas, ¿hospital central podría volver algún día?
Lo mejor que puedes hacer es llamar a Telecinco y revindicar que vuelva Hospital Central. Yo estaría encantado.

6. ¿cómo te has preparado el papel? gracias.
Bueno, el teatro es un trabajo de equipo. En los ensayos con el director y con el otro actor, Alberto Jiménez, hemos analizado el texto, hemos creado los personajes, y hemos construído una historia.

7. Buenos días. ¿habías leído antes El pintor de batallas?
No. Primero leí la obra de teatro y luego ya me leí la novela.

8. ¿qué tal relación tienes con Alberto? muchas gracias por contestar. Un beso desde Murcia.
Con Alberto tenemos una relación fantástica. Somos dos actores muy diferentes pero en el escenario hay mucha química y, sobre todo, mucho respeto.

9. ¿qué más proyectos tienes a la vista?
De momento, ninguno.

10. Buenas Jordi ¿cómo me puedo abrir paso en el mundo del teatro? Gracias. Mireia
Primero, hay que estudiar. Luego, valer. Y, luego, prepararse y saber que estás en una profesión totalmente inestable.

11. ¿iréis a más teatros con el pintor de batallas?
Sí, hemos hecho una gira antes de la entrada a Madrid y cuando acabemos Madrid seguiremos la gira. Tenemos ya Ciudad Real, Puertollano, Ceuta,... Puedes consultar las fechas en internet.

12. Tengo muchas ganas de ver la obra!! me encantáis tanto tu como Alberto. ¿cuál es la parte que más te gusta?
Me gusta toda la obra porque creo que el texto es maravilloso, que no tiene trampa ni cartón y que todo lo que se dice es importante.

13. ¿cuánto tiempo dura la obra?
Una hora y 20.

14. Hola jordi! ¿cómo empezaste en la interpretación? Ana M. PD: quiero un beso como el que le diste a cristian galvez Guiño Mi padre era actor aficionado, yo le iba a ver todos los domingos. A los 15 años me subí a un escenario, y ya no me bajé.

15. ¿a qué actores admiras?
Admiro a muchos actores. En España tenemos grandes actores y para no quedar mal con unos y con otros no voy a decir nombres. Pero yo soy pro Paco Rabal.

16. Hola Jordi, ¿que destacarías del pintor de batallas? Puede ir a verla cualquier persona?
Cualquier persona sí, pero no es una obra infantil. No es un musical, no es una comedia, es una obra con mucha carga dramática. Es un texto que no es fácil. Y es una lucha sin cuartel entre dos personajes.

17. Prefieres trabajar en teatro o en televisión?
Depende del momento, depende del proyecto, pero a mí me gusta todo. El teatro tiene la magia del directo.

18. ¿Vais a venir a Sevilla con el pintor de batallas? Me encantaría poder veros. Lucía
Me encantaría ir a Sevilla pero eso depende de los gestores de los teatros. No depende de mí.

19. ¿Cual es la última obra que has visto y más has disfrutado?
La piedra oscura, una fantástica obra, fantásticos intérpretes y fantástico texto. Recomendable pero se acabó.

20. Soy Alberto, de Trujillo. ¿Conocías antes de la obra a Arturo Pérez Reverte?
No, no conocía a Arturo Pérez-Reverte personalmente. Lo he conocido a través de este trabajo y estoy encantado con él porque él está encantado con la obra. De hecho, mi personaje en la obra es él.

21. ¿que personaje haces en el pintor de batallas?
Hago de Andrés Faulques, que es el fotógrafo corresponsal de guerra, que en un momento determinado se retira a un torreón y empieza a pintar un mural de las cosas que ha visto y, quizás, de la foto que nunca hizo.

22. Hola!!! ¿te gusta leer en tu tiempo libre? Recomiéndame una lectura. Un abrazo enorme desde Las Palmas
Sí, me gusta leer. Ahora estoy con la novela 'Ana', de Roberto Santiago. De momento estoy enganchado y espero seguir así toda la novela.

23. Hola Jordi. ¿Qué es lo más sorprendente que te han dicho después de verte actuar? Gracias
Uff... Una persona utilizó la palabra "la función es espeluznante y está usted tremendo".

24. Con que personaje de los que has hecho te quedarías? Por qué?
Yo me quedo con muchos personajes. De hecho, cuando me sumo a un trabajo y digo que si, me vuelco con el personaje sea bueno o sea malo. Pero quizás, con el que más he disfrutado siempre es con Juan Tenorio. Es un personaje complicado de interpretar, que tiene mucho más de lo de la gente cree, pero muy satisfactorio.

25. ¿te ha contado pérez-reverte cómo vivió la guerra? ¿crees que podrías haber sido corresponsal? un abrazo y enhorabuena por tu trabajo.
Sí, me ha contado Pérez-Reverte cómo vivió la guerra y yo no podría ser corresponsal. De hecho, el cuenta que hubo momentos que podía haber ayudado a gente y que tenía que ir al hotel a dar las noticias sin poder haber ayudado. Tenía que elegir y muchas veces y elegía cumplir con su trabajo. Creo que hay que tener una piel especial para ser un corresponsal de guerra en primera línea y que yo no podría.

Despedida

Chicos, gracias por interesaros por el teatro. Esta es una obra que yo he asumido con mucha ilusión, con mucho esfuerzo y muchas ganas. Y espero que eso se vea reflejado con el teatro lleno, como estamos teniendo hasta ahora. Allí os espero. Besos. ¡Qué viva el teatro!
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue Mar 30, 2017 10:38 pm    Asunto: Responder citando

Armonía de la destrucción
Javier vallejo - elpais.com - 30/03/2017

Basado en la novela de Arturo Pérez-Reverte. Versión y dirección: Antonio Álamo. Intépretes: Alberto Jiménez, Jordi Rebellón. Música: Marc Álvarez. Luz: Miguel Ángel Camacho. Mural y diseño gráfico: Ángel Haro. Escenografía y vestuario: Curt Allen Wilmer. Madrid. Teatros del Canal, hasta el 16 de abril.

¿Cuál es el asunto de 'El pintor de batallas'? Aparentemente, la fotografía periodística, entendida como violación de la intimidad: un acontecimiento que cambia el curso de los acontecimientos. Pero el tema de fondo es la geometría del mal, la crueldad objetiva del ser humano, disimulada en tiempos de paz, diáfana cuando estalla una contienda.

Esta adaptación reduce los escenarios de la reveladora novela de Arturo Pérez-Reverte a uno solo: el interior de la torre donde Andrés Faulques, fotógrafo de guerra retirado, intenta resumir en un inmenso mural su experiencia como testigo pretendidamente objetivo del rosario de abyecciones cometidas por chetniks, jáveos, israelíes, salvadoreños, somalíes… con armas pesadas, fusiles de mira telescópica o Kalashnikov, prêt-à-porter armamentístico de moda.

Antonio Álamo mantiene el cara a cara entre el pintor vocacional e Ivo Markovic, croata a quien retrató sin mediar palabra veinte años atrás, cuando huía en desbandada, como eje de un drama en el cual el otro agón de la novela (el duelo amoroso entre Faulques y Olvido Ferrara) pasa a segundo plano: se habla de su final, pero nada vemos de su cálido desarrollo ni tenemos noticia apenas de lo determinante que fue.

Interpretan esta muy cuidada producción dos actores excelentes: Jordi Rebellón, con la serenidad de un arquero zen, y Alberto Jiménez (Markovic, su diana de antaño, transmutada en bumerang giróvago, personaje a través del cual Pérez-Reverte acribilla a Faulques a preguntas). Ambos tensan la cuerda, en duelo singular. A Jiménez le toca la parte más difícil (un ex mecánico sin estudios, pero a la altura intelectual del protagonista), resuelta vigorosamente, aunque el contraste temperamental entre el ex reportero calmo y su atribulada némesis debería estar más matizado por la dirección.

Contundente y evocadora, la escenografía de Curt Allen Wilmer. Con todo, la novela tiene mayor grosor: este buen espectáculo podría haberse planteado de modo menos naturalista, como la modélica exégesis que los chilenos de La Troppa hicieron en los noventa de El gran cuaderno, de Agota Kristof. Con imaginación y medios escasos pero elaborados, podría traducirse escénicamente parte del sustancioso periplo que Markovic relata, las bajadas de Faulques al pueblo, sus incursiones mar adentro. Y con una actriz en escena, hubiéramos asistido al monólogo de Olvido en el Hilton de Kuwait, corazón del relato.
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Rogorn
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MensajePublicado: Lun Abr 03, 2017 10:21 am    Asunto: Responder citando

'El pintor de batallas', de Pérez Reverte, ahora en teatro
Carmen Carbonell - libertaddigital.com - 03/04/2017

Arturo Pérez-Reverte puede estar satisfecho con esta adaptación de su obra: "Es la primera vez que aplaudo la adaptación de un texto mío sin fisuras", dijo en una de las primeras representaciones. Y así es, porque Antonio Álamo (director y encargado de la versión) ha sido escrupuloso con el texto original de 'El pintor de batallas'. Esta obra, junto con 'Territorio comanche', son las dos grandes obras de Pérez-Reverte en las que relata su experiencia como corresponsal de guerra, faceta de su vida de la que está especialmente orgulloso, y tiene motivos para ello.

Pero una adaptación es mucho más que ceñirse al texto: hay que darle forma y movimiento, y en este sentido la escenografía de Curt Allen Wilmer permite entender la profundidad de esta obra, que está pensada para sacudir las conciencias de los espectadores. Es la primera vez que Pérez-Reverte cede los derechos de su novela para que sea adaptada al teatro, y ahí residía parte del lógico miedo sobre la versión: que resulta dura, pero muy fiel.

Una suerte de 'Guernica' ocupa buena parte del escenario, para recordarnos el horror de la guerra. Y enmarca los pensamientos de los dos protagonistas: el fotógrafo Faulques (Jordi Rebellón) y su retratado Ivo Markovic (Alberto Jiménez). Testigo y protagonista de la guerra, en la que están inmersos. Convulsión exterior pero también interior, porque parece no tener fin la maldad humana. Ante esa tesitura, cabe la duda, el desconcierto, el miedo, y todos y cada uno de los sentimientos que se ponen encima de las tablas.

La guerra que aquí se cuenta tiene un nombre, una fecha y un lugar. Pero podría ser cualquiera, porque las cicatrices que dejan son parecidas en todas ellas. Hay tiempo también para el amor, el humor, el entretenimiento o el azar, porque así tiene que ser el día a día de un país en conflicto, en el que el tiempo no se detiene pese a los horrores de la guerra.

El binomio entre Alberto Jiménez (creíble y muy resuelto) y Jordi Rebellón (rotundo) funciona a la perfección, haciendo de esta obra una muy digna adaptación, en la que no solo importa lo que cuenta, sino cómo lo cuenta.
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