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1244 - 07.05.2017 - Christina Hendricks y nosotros
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Autor Mensaje
Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13372

MensajePublicado: Dom May 07, 2017 4:17 pm    Asunto: 1244 - 07.05.2017 - Christina Hendricks y nosotros Responder citando

CHRISTINA HENDRICKS Y NOSOTROS

No se atreven. Mucha chulería de boquilla, pero no se mojan. El plan era que cada cual contaría su versión de los hechos para luego compararlas entre sí. Será divertido, decíamos. Pero me han salido unos mantequitas blandas. Barruntan que los llamarán machistas, chulitos de barra o algo así. Son jóvenes, y aún están en esa edad en la que uno se cuida con las redes sociales. El caso es que no cumplen. Así que, tras esperar un tiempo dándoles la oportunidad de teclear lo ocurrido, me tiro al ruedo y lo cuento yo. Lo de aquella noche, en Casa Lucio, con Christina Hendricks. La pelirroja de 'Mad Men', ya saben. La de las tetas grandes. Además de anatómica, ésta es una definición sexista, claro. Pero cuando uno escribe debe buscar, ante todo, la brevedad y la eficacia. Y reconozcan que la definición es breve y eficaz a tope: pelirroja de tetas grandes. Ahora todos –y todas– saben a quién me refiero.

Estábamos cenando, los compadres habituales: Antonio Lucas, Manuel Jabois, Edu Galán y David Gistau. En realidad Gistau no estaba esa noche, pero da lo mismo. A efectos de la narración, estaba. Me lo invento y no pasa nada. También se sentaba a la mesa –esto no me lo invento– mi carnal el novelista mexicano Élmer Mendoza. Nos acompañaba su mujer, Leonor; pero como ella no me viene bien al relato, diré que esa noche no estaba. Éramos seis tíos, por tanto, cenando cocochas a la plancha y solomillos poco hechos, con tinto Luis Cañas reserva. Hablando de lo habitual: libros, periodismo, política, mujeres, el musical de 'Mongolia', el último poema de Luki, la potencia sexual de Jabo, los cuatro niños de Gistau –que no estaba–, que pasan todo el puto día, papi, papi, papi, pidiendo de comer. En fin. Cosas de ésas. Entonces suena mi teléfono y un amigo me dice. «Christina Hendricks va a cenar a Lucio». Se lo digo a la peña, y mientras lo hago, se acerca Teo, el maître. «Christina Hendricks acaba de sentarse en la mesa de Severo Ochoa», susurra. Miramos todos, como un solo hombre y una sola mujer. Y la vemos.

En carne mortal pierde mucho. Suele ocurrir. Pero sigue siendo guapa y bien dotada. La acompaña un pavo enchaquetado que Teo define como el legítimo esposo. Estudiamos al pavo con ojo crítico. «No tiene ni media hostia», apunta Edu Galán, ecuánime. Todos nos mostramos de acuerdo. «Habría que decirle algo a ella», sugiere Gistau, que sigue sin estar allí. «Esa gringa no puede escaparse viva», opina Élmer. Todos se muestran de acuerdo y me miran, tanto porque soy el mayor –aún respetamos esas cosas entre nosotros– como porque esta noche me toca a mí pagar la cuenta. Así que, asumiendo mi responsabilidad, me vuelvo a Jabois. «Tú eres el guapo y el cachas de esta mesa», digo, autoritario. «Nuestro semental de concurso», puntualiza Edu, y acto seguido nos enfrascamos en un breve repaso biográfico-sexual de Jabo, políticas y periodistas incluidas, hasta que retomo el hilo. «Te toca hacerte una foto con ella, camarada. Ya estás tardando».

Nos mira Jabois, indeciso, y asentimos todos. «Vuelve con tu escudo o sobre él», sugiere Lucas, épico. Casi homérico. Con su bondad habitual, Jabo asiente, respira hondo, se pone en pie, va con su mejor sonrisa hasta la mesa de la Hendricks, le pide hacerse una foto, y ella pasa de él. Por su parte, el marido pone mala cara y dice que de fotos, nada. Regresa humillado Jabois. «Me han mandado a tomar por culo», dice con su tierno acento gallego. Y se sienta. Nos agitamos, indignados. «El marido no tiene media hostia», insiste Edu Galán. «Menudo gilipollas», dice Luki. «Deberíamos romperle el morro», digo yo. «En Sinaloa le daríamos plomo», remata Élmer. Pedimos las copas, y Edu encarga un Fra Angélico. «Bebida de puticlub», comento. Edu me llama clasista e hijoputa.

Salimos al rato. En la puerta, la Hendricks se hace fotos con los camareros, con el guardacoches, con el que vende lotería, con todos los que pasan por allí. Jabois se deprime un huevo. Nos agrupamos, consolándolo. «El marido no tiene media hostia», insiste Edu. Nos quedamos mirando a la pelirroja y al legítimo con ganas de darle a éste las del pulpo. Haciendo cálculos entre las ganas que le tenemos y los titulares de prensa del día siguiente: «Reverte y otros cinco desaprensivos inflan al marido de la Hendricks en Casa Lucio». O sea, que no. Al final decidimos irnos con las orejas gachas, mientras Edu, que va hasta las patas de Fra Angélico, insiste: «El marido no tenía media hostia». Asentimos todos, cabizbajos y resignados, mientras nos alejamos en la noche. Asiente incluso Gistau, que no estaba.

XL Semanal, 7 de mayo de 2017
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Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13372

MensajePublicado: Dom May 07, 2017 4:23 pm    Asunto: Responder citando

La machirulada de APR
contandolossesenta.blogspot - 07/05/2017

Manuel Vicent solía -no sé si suele- escribir cada año un artículo antitaurino. Independientemente de la sinceridad de su posición, era su manera de empezar la temporada sabiendo que todo el mundo iba a hablar de su artículo. Estoy convencida de que Arturo Pérez-Reverte (APR) hace lo mismo. De vez en cuando, si le parece que decae el interés de los medios sobre su excelsitud, escribe una machirulada para llamar la atención. Eh, mundo, miradme, que sigo en plenas facultades. El mundo le mira. Unos le ríen las gracias. Eso es un hombre con un par, dicen. Otras se sublevan. Siglos ya luchando por la igualdad y que salgan nícalos como éste... A mí antes me indignaba el tipo, ahora me produce una cierta ternura. Estos machomanes cuando alcanzan una edad pierden fiereza y dan un poco de risa.

La última vomitona se publica esta semana en la revista 'XLSemanal', que se distribuye con algunos periódicos. La cosa va de una cena de chicos en Casa Lucio, que estos no van a cualquier sitio. Estando allí hablando de sus cosas descubren que en el local está también una actriz, la pelirroja de 'Mad Men', de nombre Christina Hendricks, a la que ellos conocen como "la pelirroja de las tetas grandes", acompañada de su marido. Su ojo experto les dice que el mozo "no tiene ni media hostia". Por si las moscas. La hazaña consiste en que uno consiga hacerse una foto con la susodicha, lo echan a suertes y le toca a Manuel Jabois, que, según parece, es su sex symbol, su "semental de concurso". Pero la chica pasa muy mucho del chico sexy y -supongo- de su cuadrilla. El marido "pone mala cara y dice que de fotos, nada". Jabois vuelve con los suyos, "humillado". Miran otra vez al marido y confirman que sigue sin tener "media hostia". "Deberíamos romperle el morro", propone Pérez-Reverte (¿Qué menos?). Llegado el momento de las copas, uno de los cuadrilleros pide Fra Angélico y APR, la voz de la sabiduría, comenta: "Bebida de puticlub". No me extraña que el pollo sea experto en puticlubs porque no sé yo si habrá muchas mujeres dispuestas a darle palique gratis y en frío, pero eso es otro capítulo.

Total, que salen del local y se encuentran a la actriz haciéndose foto "con todos los que pasan por allí", lo cual les reafirma en su convicción de que "el marido no tiene media hostia". No aclara si en ese momento, antes o después, se comprometen a que cada cual habrá de dar su versión de los hechos por escrito pero pasa el tiempo y solo el machomán de APR se atreve. Quizá porque es el mayor "y aún respetamos esas cosas entre nosotros". La cosa -porque artículo no sé si es- termina con la cuadrilla alejándose en la noche. Cualquier periodista sabe que escribir un artículo semanal y que te salga siempre sublime es harto complicado. A veces sale y, cuando no, el periodista se alivia como puede porque hay que ganarse las alubias. Seguramente es lo que le ocurre al bueno de APR, cada vez con más frecuencia, dicho sea con el afecto que el chico se merece.

Pero, nada más que por especular, me pregunto qué pasaría si una periodista -una, insisto- se pusiera a la tecla y empezara su artículo, columna o cosa escribiendo sobre Arturo Pérez-Reverte: 'El calvo que tiene el pito pequeño'. No quiero ni pensarlo.
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Ada
Capitán


Registrado: Aug 17, 2007
Mensajes: 5710
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Lun May 08, 2017 8:58 am    Asunto: Responder citando

No sé si ponerlo aquí o en "Enemigos de AP-R" dada la habitual animadversión del Sr. Reig a Arturo Pérez-Reverte:

https://twitter.com/RafaelReig/status/861249470830452736

https://twitter.com/RafaelReig/status/861250621558726656

https://twitter.com/RafaelReig/status/861253001859694592
_________________
Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es
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Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13372

MensajePublicado: Lun May 08, 2017 4:08 pm    Asunto: Responder citando

Pérez Reverte la lía con su artículo sobre Christina Hendricks, "la de las tetas grandes"
libertaddigital.com - 08/05/2017

Este domingo, el artículo de Arturo Pérez-Reverte en 'XL Semanal' tuvo como protagonista a Christina Hendricks, una de las protagonistas de la mítica serie 'Mad Men'. El escritor relataba en su columna una cena en Casa Lucio con Antonio Lucas, Manuel Jabois y otros compañeros y cómo, en un momento de la noche, apareció Hendricks con su marido. En tono de humor, el escritor explicó cómo él y sus compañeros trataron sin éxito de hacerse una foto con ella, entre comentarios como "el marido no tiene media hostia". Pero lo que le convirtió en blanco de las críticas de los internautas y comentaristas del artículo fue la descripción que hacía de Hendricks para que los lectores la identificaran rápidamente: "Pelirroja de tetas grandes". También, la descripción que hizo de la actriz una vez vista en persona: "En carne mortal pierde mucho. Suele ocurrir. Pero sigue siendo guapa y bien dotada".

Pérez-Reverte no ocultaba, al principio del artículo, su intención de provocar: arrancaba el texto comentando que sus compañeros de batalla "no se atreven. Mucha chulería de boquilla, pero no se mojan" y que el plan era contar, cada uno, su versión de los hechos. "Barruntan que los llamarán machistas, chulitos de barra o algo así. Son jóvenes, y aún están en esa edad en la que uno se cuida con las redes sociales", decía Pérez Reverte. Por supuesto, fue esa la reacción que desató su historia: pocos minutos después de la publicación, Twitter se llenó de comentarios críticos con el "machismo" y el "sexismo" del autor e incluso de lectores de Alatriste decepcionados por lo que habían leído.

Un día después, el escritor respondió en la misma red social llamando "imbéciles" sin comprensión lectora a sus críticos y pidiendo que "dejen en paz" a los compañeros que citaba en el relato. La historia, dijo, era "paródica" e "inventada".

--

Reverte presume de mosconeo en pandilla a Christina Hendricks: "Ya saben, la de las tetas grandes"
PF - elespanol.com - 08/05/2017

Arturo Pérez-Reverte tiene una pandilla: un grupo de amigos, periodistas de renombre y literatos, con los queda a cenar y echar un trago. Esto no tiene nada de reprobable, ni de reseñable incluso: Carlos Herrera presume cada Navidad de su reunión de los '4 fantásticos'. En su última columna sin embargo, el novelista y académico ha tenido a bien hacer al público partícipe de su cuchipanda en su última columna en 'XL Semanal'. La polémica que ha provocado no ha debido sorprender, todo lo contrario, desde el momento en el que introduce al objeto de deseo de la cuadrilla, la actriz Christina Hendricks, como la de "las tetas grandes de Mad Men".

Efectivamente, la columna entera está planteada como un reto cuartelero: el de atreverse a contar la noche en la que Antonio Lucas, Manuel Jabois, Edu Galan (de la revista 'Mongolia'), David Gistau, el escritor mexicano Élmer Mendoza y él coincidieron en el legendario restaurante madrileño Casa Lucio con Hendricks y su marido Geoffrey Arend; cómo, tras la efusión de testosterona, intentaron conseguir una foto y fueron rechazados; y cómo, tras ahogar las frustraciones en el alcohol, meditaron "darle la del pulpo" al esposo, pero terminaron renunciando al pensar cómo la prensa trataría el escándalo.

Eso sí: Reverte avisa desde el primer momento que no pretende atenerse a la verosimilitud de su relato, para empezar aclarando que David Gistau no estaba presente pero que lo incluye de todos mods. La mujer de Mendoza sí que estaba, pero la elimina ya que requiere un consenso masculino absoluto. Y se regodea en la indignación en las redes sociales que va a provocar y a la que los otros, "mantequitas blandas", no quieren exponerse. Paladea la definición sexista que hace de Hendricks, justificándola en la "eficacia" y "brevedad". Eso sí, dedica cuatro líneas a glosar la pertinencia de la frase "la pelirroja de las tetas grandes".

Así, según el relato, los comensales son advertidos por una llamada de que Hendricks va a entrar a cenar y ella es entonces quien se convierte en plato fuerte del menú. La mirada del académico es la del carnicero. "En carne mortal pierde mucho. Suele ocurrir. Pero sigue siendo guapa y bien dotada. La acompaña un pavo enchaquetado que Teo define como el legítimo esposo. Estudiamos al pavo con ojo crítico. No tiene ni media hostia, apunta Edu Galán, ecuánime. Todos nos mostramos de acuerdo".

Deciden que "esta gringa no puede escaparse viva" y Reverte, "autoritario", ordena a Manuel Jabois que se acerque a su mesa porque es el más atractivo de los tres. "Semental de concurso", lo habría definido Galán, y la pluma del novelista subraya que en la "biografía-sexual" de 'Jabo' hay "periodistas y políticas", lo que le convierte el más indicado para persuadir a la actriz para que se haga una fotografía. Pero el intento fracasa: Hendricks "pasa de él" y su marido "pone mala cara y dice que de fotos nada". Suficiente como para que la mesa entre en cólera. Mendoza habla de nada menos que de "darle plomo" y Galán insiste en que Arend no tiene "ni media hostia", mientras se traga la indignación con una copa de Frangelico. El relato termina con la pandilla observando torvamente en la calle cómo el matrimonio sí prodiga fotos y sonrisas al personal del restaurante y debatiendo si descargar los puños o no.

Ficcionalizado o no, hay un reproche recurrente al relato: la sexualización y cosificación despectiva hacia la mujer y el recrearse en temas como el alcohol y la conquista por la violencia como sinónimos de masculinidad. Es un ejemplo de manual de lo que en las páginas de 'El Español' quedó definido como 'Prosa cipotuda' y cuyos rasgos son 'la virilidad y la rimbombancia'.

Por parte de los aludidos, solo uno ha salido a desmentir el relato: Edu Galán, pero lo ha hecho para negar el copazo de Frangelico, no los términos en los que el mosconeo a Christina (a la que el académico insiste en llamar 'Cristina') Hendricks es descrito. Pero da la clave para interpretarlo: bajo la pluma de Reverte todos se convierten en personajes.

-perezreverte: A los imbéciles sin comprensión lectora: dejen en paz a @manueljabois, @edugalan y @Antoniolucas75. Es un relato PA-RÓ-DI-CO e IN-VEN-TA-DO.

--

El polémico cortejo de Reverte y sus amigos a la de «las tetas grandes» de «Mad Men»
lavozdegalicia.es - 08/05/2017

Nueva refriega en Twitter a cuenta de la última reflexión de Arturo Pérez-Reverte: el infructuoso cortejo a la pelirroja de 'Mad Men' -la de «las tetas grandes»- de un grupo de «compadres habituales» frente a unas buenas raciones -de huevos, nos figuramos- de Casa Lucio. La publicó el provocador columnista este domingo en forma de columna: 'Cristina Hendricks y nosotros'. La siguiente frase, bajo el titular, llega en forma de reto: una invitación a sus compañeros de mesa imaginaria -Antonio Lucas, Manuel Jabois, Edu Galán y David Gistau- a contar su propia visión de los hechos. «No se atreven. Mucha chulería de boquilla, pero no se mojan».

El experimento acabó en tragedia: en el papel, ninguno de los colegas de Reverte consiguió la foto con la «guapa y bien dotada» actriz, ni siquiera Jabo, el «semental de concurso» del grupo; en Twitter, el juego recibió palos a diestro y siniestro. Pero seguro que con todo esto ya contaba Pérez Reverte, diestro incitador. Aún así, no faltó al día siguiente su pertinente dosis de indignación. "A los imbéciles sin comprensión lectora: dejen en paz a @manueljabois, @edugalan y @Antoniolucas75. Es un relato PA-RÓ-DI-CO e IN-VEN-TA-DO."

Menos prevenidos, probablemente, pilló el revuelo a los compinches del escritor en el relato, con quien, como indica Reverte, la tomaron los lectores. Mientras Jabois, Lucas y Gistau -que, como en el texto, tampoco está en Twitter- guardan silencio, Edu Galán se debate entre la carcajada y el asombro. Y ya ha prometido su versión de los hechos. "De cómo una autoparodia de ficción es tomada como real por alumnos de Primaria. Qué bonito es Twitter. Hoy @perezreverte cuenta su versión de nuestro encuentro con Cristina Hendricks. Pronto daré la mía y temblarán los cimientos de Occidente."
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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Lun May 08, 2017 4:59 pm    Asunto: Responder citando

Entendemos perfectamente tu columna, Reverte. Lo que pasa es que no nos gusta
Noel Ceballos - revistagq.com - 08/05/2017

En su 'Patente de corso' de ayer, titulada 'Christina Hendricks y nosotros', Arturo Pérez-Reverte se explaya sobre una anécdota que ya había avanzado en Twitter hace casi un año: la actriz de 'Mad Men' y 'The Neon Demon' acudió a cenar a Casa Lucio con su marido. Fin. No hablamos precisamente de una narración extraordinaria, pero el escritor ha revelado después que se trata de un relato "PA-RÓ-DI-CO e IN-VEN-TADO". Lo que nos lleva a preguntarnos si, dado que es ficción, no le podría haber añadido más fantasía. O un motivo. O un nudo y desenlace. O algo de interés. Pero centrémonos en los hechos: Reverte ha publicado un encuentro (más o menos cercano, más o menos real) con Christina Hendricks que tardó unos doce meses en saltar de las redes sociales a las páginas de un suplemento dominical. Después, ha acusado a "los imbéciles sin comprensión lectora" de haberlo desvirtuado, convirtiéndolo todo en una suerte de experimento socio-literario.

Bien. Me atrevo a decir que no se trata de un problema de comprensión lectora, sino de sensibilidad. Es evidente que el texto tiene un fortísimo componente de fabulación (se explicita que uno de los comensales ni siquiera estaba allí esa noche), pero su intención autolacerante resulta aún más patente. A través de este relato humorístico, Reverte está volviendo a glorificar una muy familiar épica del fracaso. Un fracaso masculino, un fracaso varonil, un fracaso que cita a los espartanos de '300' y que se regodea en la insignificancia cósmica del hombre heterosexual frente una mujer atractiva. El problema es que esta clase de relatos, empapados en Fra Angélico y humo de Farias, nos los sabemos antes de empezar a leer la primera línea. El problema es que 'Christina Hendricks y nosotros' patina en los detalles (ese intento de "running gag" sobre el marido de la actriz) y en su conjunto, que acaba pareciéndose demasiado a un lamento por el orgullo herido del macho alfa como para tener un pase en pleno 2017. Hay textos paródicos e inventados infinitamente más interesantes, incluso en las páginas de ese mismo suplemento, de modo que disentir con Reverte no es sinónimo de haber hecho una mala comprensión de su texto.

De todos modos, a quién pretendo engañar: no hay duda alguna de que el objetivo último de recuperar esta vieja conversación tuitera un año después era, precisamente, provocar la indignación del respetable. No me cuesta nada visualizar un grupo de WhatsApp, probablemente titulado "Los Hendricks", en el que se compartiesen las reacciones más soliviantadas durante toda la tarde de ayer. Es un sacar pecho frente a una etiqueta (Lo Cipotudo) que solo puede entenderse como broma privada, un recurso que, por definición, nunca prospera más allá del selecto círculo al que va dirigido. Esgrimir el argumento de la comprensión lectora y subrayar un componente paródico más que evidente desde el principio no sirven para ganar ninguna batalla moral: la columna era una provocación calculadísima que ha disgustado a mucha gente. Pero no tiene nada que ver con su calidad como lectores, sino con la calidad del material.
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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Lun May 08, 2017 5:13 pm    Asunto: Responder citando

El último artículo de Pérez-Reverte desata la polémica: ¿ironía o periodismo cipotudo?
zeleb.es - 08/05/2017

Quizá pretendiera ser sarcasmo, quizá buscara ser solo un relato provocador, cargado de ficción y que no se corresponde con la realidad; quizá tan solo buscara generar ruido, provocar, lanzar el anzuelo y decir que las huestes feministas han caído en él o quizá no sea nada de eso. Hablamos del último artículo escrito por Arturo Pérez-Reverte para el magazine de 'ABC' 'XL Semanal'. Un escrito en el que relata su encuentro junto a otros periodistas y escritores del universo literario patrio con la actriz Christina Hendricks: una de las famosas intérpretes de la aún más famosa 'Mad Men'.

Se aventura el escritor murciano en las primeras líneas a recordar la batallita nocturna, a advertir a los lectores que todos los allí presentes pactaron dar su versión del encuentro con la actriz; y él ha querido ser el primero en hacerlo, viendo que los demás mantenían un escrupuloso silencio. Narra Reverte una tertulia de hombres -aunque recuerda que también había una mujer a la que obvia para dotar de una identidad buscada al relato-, que mantienen con cierta frecuencia él, Manuel Jabois, Edu Galán, Antonio Lucas y David Gistau. El columnista de 'ABC' no estuvo ese día compartiendo mesa y mantel en Casa Lucio, pero el autor de 'Falcó' lo rescata para que la cipotudez parezca aún más nítida a quien se asoma a su artículo dominical.

El último comensal es el novelista mexicano Élmer Mendoza a quien acompaña su esposa (la citada y obviada única mujer presente en la mesa). Pérez-Reverte tras presentar a los comensales, a los que cualquiera puede imaginar degustando con pasión la carne servida y los caldos de la casa, pasa a plasmar la escena en cuestión. Llega al conocido restaurante madrileño la aún más conocida actriz. En un remedo de esas visitas de los años 50 y 60, cuando las actrices del Hollywood clásico conocían la noche de la capital entre tablaos flamencos y humo de cigarrillos. Una actriz que logra sacar al Reverte más rijoso, al menos si tenemos en cuenta la escena narrada que apunta a ser ficcionada. A Cristina Hendricks la presenta para quienes no la conocen como "la pelirroja de 'Mad Men', ya saben. La de las tetas grandes". Frase de la que el propio autor resalta su capacidad de descripción anatómica y su sexismo a partes iguales. El resto del texto describe una escena donde todos los presentes en la mesa llegan a la conclusión de que hay que intentar ligar con la actriz. El hecho de que su marido esté da igual; el hecho de que ella tenga mucho que decir también da igual. El elegido para intentar ligar con la protagonista de 'Mad Men' es Manuel Jabois dado el currículum del gallego. Así lo describe Reverte que asegura que: "Tú eres el guapo y el cachas de esta mesa".

El relato parece obvio que es ficción, que es exageración, que Reverte busca ser provocador y narrar un texto excesivo hasta lo increíble, pero los verbos, los adjetivos usados y el tono han provocado una reacción furibunda en las redes. ¿Era sólo ironía o era sarcasmo con machismo no pretendido?
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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Mar May 09, 2017 8:54 am    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte y nosotras
Inma Luna - larepublicacultural.es - 09/05/2017

Vale, no iba a contarlo, pero me he picado y, como sé que ellas no se van a atrever, pues hala, allá voy. Me refiero a lo de aquella tarde en el Vergüenza Ajena con Pérez-Reverte. Había quedado con Ana Pérez Cañamares para tomarnos unas cañas y unas croquetas, también se había venido mi hija. Somos las tres muy graciosas y muy listas y muy feministas. Así que allí estábamos riéndonos de todos los tíos del local y poniéndoles verdes, aunque en el fondo lo que queríamos era tirárnoslos a todos, pero como no nos hacían ni caso, pues nosotras, hala, seguíamos haciéndonos las feministas.

En esto que vemos a Pérez-Reverte en una mesa. Vamos, es Ana quien le ve y me arrea un codazo. “Hala tía, Pérez-Reverte, ¿le decimos algo?”. Y mi hija, que no tiene ni puñetera idea de quién es ese tío, y que en ese momento nos estaba enseñando una canción de La Mala Rodríguez en su móvil, se mosquea y se va a la barra a por otra cerveza. Pérez-Reverte es el misógino ese de la RAE que escribe basura y se la pagan. Bueno, es más cosas, pero cuando una escribe tiene que buscar sobre todo la brevedad y la eficacia. Ahora todas (y todos) saben a quién me refiero.

Yo es que tendría muchas cosas que decirle pero en esos momentos me acabo de meter una croqueta a la boca y me da no sé qué, así que animamos a mi hija a que se acerque a su mesa y le insulte. “Pero, mama (mi hija me llama mamá, con tilde, pero esto me lo invento para dar más verosimilitud a mi relato), pero mama, si yo no sé quién es, qué le voy a decir”. Ana Pérez Cañamares le sopla al oído un par de frasecitas. La estamos criando en la aversión al género masculino. Lleva una camiseta con el título del discurso de Chimamanda Ngnozi, Everybody should be feminist, y cuando algún tío le dice un piropo por la calle o le dice “mami, mira lo que tengo pa ti”, la niña se pone hecha una fiera. Pero, a lo que vamos, que me estoy desviando, el soplagaitas de Pérez-Reverte, que se está tomando un gin-tonic en copazo mientras repasa alguna novelita que plagiar, levanta un momento la mirada del libro y nos pilla riéndonos mientras le señalamos con el dedo, muy discretas nosotras.

Entonces me levanto y le digo que es un gilipollas y que mi amiga Ana escribe mucho mejor que él. El excorresponsal de guerra sonríe con esa sonrisa socarrona de los hombres que huelen a hombre. Se fija en la camiseta de mi hija y vuelve a sonreír con otra sonrisa de esas de “ahora lo entiendo todo”.

Ana Pérez Cañamares le recita el poema Capitalismo subida encima de su mesa, casi casi le tira el gin-tonic encima. Mi hija lo está retransmitiendo todo en directo por Instagram. Pérez-Reverte está cada vez más nervioso. “¡Este tío no tiene ni media hostia!”, le grito yo a Ana para que no se amilane con el poema y se lo recite enterito. Mi hija me anima a que le lea yo también algo. “¡Venga, mama (otra vez sin tilde)!”, insiste la niña. Le digo que no, que me da cosilla, que este hombre no me va a entender porque yo escribo con frases cortas, sin subordinadas y sin descripciones. Además, hablo de cosas que no le interesan, cosas de mujeres y eso. Mi hija está desatada, dice que da igual, que no puedo desaprovechar la oportunidad y que el público de Instagram está subiendo como la espuma.

Así que empiezo a leer yo también sentada sobre las rodillas de Pérez-Reverte. El hombre intenta bloquearme pero como no estamos en twitter sino en un bar, no hay manera, así que no le queda otra que escucharme, sobre todo porque (esto se me había olvidado comentarlo) hace rato que lo hemos atado a la silla con cinta americana y, de paso, le hemos precintando la boquita. El académico no se ha visto en otra, ni siquiera cuando, como dicen por ahí, dictaba sus crónicas de guerra desde la habitación del hotel de la que no salía ni para comprar calzoncillos mientras escuchaba las crónicas de los verdaderos corresponsales en el transistor para luego copiarlas (eso dicen, pero seguro que no es verdad, yo lo pongo aquí porque queda bien para el artículo).

Pues eso, que nos reímos un montón mi amiga, mi hija y yo con el Alatriste de pacotilla; le dijimos que no habíamos podido tragarnos ni uno solo de sus libros y que nos limpiábamos el chichi con los artículos semanales que escribía. Las feministas es que somos así de burras y de rencorosas. Mi hija insistía en que le metiésemos dos aceitunas en los agujeros de la nariz, pero preferimos comérnoslas porque estaban aliñadas con pimentón y orégano y no era cuestión de desperdiciarlas. A mí con las aceitunas me pasa como con los hombres, que me los como crudos y escupo el hueso.
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MensajePublicado: Mar May 09, 2017 9:05 am    Asunto: Responder citando

Arturo Pérez Reverte la monta en Twitter con las grandes tetas de Christina Hendricks
periodistadigital.com - 09/05/2017

Es el más internacional de nuestros novelitas, ex reportero de guerra audaz y uno de los escritores más populares de España por sus novelas trepidantes, pero también por su modo de expresar sus opiniones sin tapujos, que le ha granjeado enemistades en determinados sectores como el feminista. Esta cruzada contra él, en la que Podemos invierte ingentes recursos humanos y ténicos [sic], sigue no sorprende [sic] a Pérez-Reverte, que tiene las pelotas ya negras del humo de mil combates y no se toma ni un respiro para repartir leña a los cretinos.

La última excusa que que se han buscado los podemitas y afiliados para verter contra el académico sus iras en Twitter es su reciente columna en 'XL Semanal', titulada Cristina Hendricks y nosotros. En el texto, Pérez Reverte cuenta la noche en la que, cenando —con Antonio Lucas, Manuel Jabois o Edu Galán, entre otros— en el restaurante segoviano [sic] Casa Lucio, coincidieron con la actriz de la serie 'Mad Men' Christina Hendricks, "pelirroja de tetas grandes".

El escritor, quien ya advierte que sus compañeros de mesa aquella noche no han escrito sobre el asunto por el temor a que les llamen "machistas" o "chulitos de barra": "Son jóvenes, y aún están en esa edad en la que uno se cuida con las redes sociales", argumenta el académico. Según Reverte, quien considera que Hendricks "en carne mortal pierde mucho. Suele ocurrir. Pero sigue siendo guapa y bien dotada", la actriz iba a acompañada de "un pavo enchaquetado que Teo define como el legítimo esposo". "No tiene ni media hostia", asegura Reverte que dijo Galán. Estos y otros extractos del texto de Reverte han sido el detonante de la úlirma ofensiva de los zarrapastrosos de toda edad y condición.

El escritor, que no se corta un pelo, les ha dado a todos una buena patada en los morros y en lenguaje grueso: "A los imbéciles sin comprensión lectora: dejen en paz a @manueljabois, @edugalan y @Antoniolucas75. Es un relato PA-RÓ-DI-CO e IN-VEN-TA-DO."

En su relato, para quien no lo haya leido, Reverte avisa desde el primer momento que no pretende atenerse a la verosimilitud de su relato, para empezar aclarando que David Gistau no estaba presente pero que lo incluye de todos mods [sic]. La mujer de Mendoza sí que estaba, pero la elimina ya que requiere un consenso masculino absoluto. Y se regodea en la indignación en las redes sociales que va a provocar y a la que los otros, "mantequitas blandas", no quieren exponerse. Paladea la definición sexista que hace de Hendricks, justificándola en la "eficacia" y "brevedad".
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MensajePublicado: Mar May 09, 2017 3:13 pm    Asunto: Responder citando

Cipotudos somos todos: apúntenme en la lista
Ángeles Caballero - ctxt.es - 08/05/2017

Son las 19:43 y aún no he leído el artículo de marras de Arturo Pérez-Reverte sobre su encuentro con Christina Hendricks. He visto unos cuantos chistes al respecto, he alimentado algunos con mi humor de vedette venida a menos y también he visto algún lamento enfurecido. No sé, queridos, mientras os ponéis enfadados con el planeta Pérez está acariciando una camada de gatos blancos desde su sillón de orejas mientras se toma un sol y sombra (o lo mismo le da al Jägermeister). Y la Hendricks sigue siendo un cañón y le importa un bledo que hablen de ella, donde quiera que esté. Apenas el lunes, guarden el gatillo, por el amor de Dios.

Pérez está de pura gozadera y ya sólo faltan Sostres y Carlos Herrera hablando de “mujeres de bandera”, que no somos nosotras, queridas, sino la Hendricks y las de la contraportada del 'As', la Loren y a lo sumo Scarlett Johansson. Aunque he de decir que hoy mismo un taxista madrileño me dijo al acabar la carrera: “Qué pena que tengas dos hijos, porque ya me estaba haciendo yo ilusiones para pedirle el teléfono a esta chica tan guapa”. Y yo me pregunto, ¿por qué no le he golpeado? ¿Y por qué le he contado mi vida en 8 euros de carrera como para decirle que tengo dos criaturas? En fin… te pasas de maja y confundes, me dijo una vez mi madre. Un lío.

Tampoco sé muy bien qué esperaban del académico sino provocación y bourbon. Y digo yo, si tanto les molesta, ¿por qué hacen ruido compartiendo? También encuentro multitud de pieles finas protestando acerca del tratamiento que algunos medios “supuestamente serios” (aquí hay taaaantos matices por hacer) han dado a la diferencia de edad entre Macron y su esposa. A ver, sorpresa, sorpresa, no es. Yo sólo espero la opinión de la revista '¡Hola!' a este respecto, que es el único eje vertebrador de España, así que me salgo de este bonito jardín.

Ahora mismo, mientras tecleo con vistas a un tendedero de ropa, Michael Fassbender y yo respiramos la misma boina de contaminación. Mi amiga Leticia dice que lo mejor que tiene es que, aparte de un morbo a prueba de bombas, es de los que te llevaría de cañas en vez de a un restaurante una vez consumado el salvajismo. Lo cual supongo que nos convierte a ambas en unas cipotudas de tomo y lomo, al no valorar sus cualidades como actor y por tanto haría temblar los cimientos de esa civilización que es Twitter. También he compartido un artículo homenaje a Francesco Totti no porque me parezca un jugador de primera, sino porque le pondría un piso si pudiera en Capri y donde él quisiera.

Mañana, martes, volverán las oscuras golondrinas y Bertín Osborne seguirá haciendo suspirar a muchas señoras, Herrera seguirá siendo líder de opinión y estaremos pendientes de a qué señora de las que salen en los medios se le escapó, oh fortuito desliz, un pezón al bajarse de un taxi. Enfádense por otras cosas, por favor. La ira no sólo agota sino que provoca arrugas. Las mismas que provoca la contaminación que compartimos Fassy y esta humilde servidora. Llámenme conformista, floja y activista sólo los días pares. Perdonen si no tengo siempre alerta el sensor de la perspectiva de género. Mi compañera y amiga Vanesa Jiménez y yo compartimos, aparte de una devoción por los combinados -toma concepto cipotudo-, una predilección más allá de la amistad (y lo que surja) por Andrés Velencoso. Y yo personalmente fantaseo con la idea, de vez en cuando, de subirme a un yate en Miami y ejercer de corista de Pitbull. Perdonen las molestias.
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MensajePublicado: Mar May 09, 2017 3:25 pm    Asunto: Responder citando

http://www.lavanguardia.com/de-moda/feminismo/20170509/422417199097/video-isa-calderon-respuesta-perez-reverte.html
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MensajePublicado: Mar May 09, 2017 3:32 pm    Asunto: Responder citando

Autoparodia revertiana (sin fondo de arcabuces)
Xandru Fernández - xandrufernandez.wordpress - 08/05/2017

El crítico Vicente Luis Mora tiene por costumbre explicar, cuando reseña un libro, qué tipo de relación mantiene él con el autor y la editorial del libro en cuestión. Me parece una costumbre magnífica y digna de ser copiada. Así pues, ahí va. Relación con Arturo Pérez-Reverte: ninguna. No nos hemos visto en la vida. Rizando el rizo, sería justo mencionar que la revista digital de la que es cofundador, 'Zenda', publicó un par de reseñas de mi última novela, y las dos bastante elogiosas. De modo que, si por ahí hay algo que rascar, más tendría que ver con la gratitud que con el resentimiento. Nobleza obliga.

Habiendo aclarado todo esto, y habiendo anunciado que esto trata de Arturo Pérez-Reverte, es el momento de devolver esos gerundios al atestado de la Guardia Civil del que hayan salido y ponerse manos a la obra. No sé muy bien para qué, y la verdad es que debería encontrar otra cosa que hacer: tengo una novela recién terminada y estoy buscando editorial, de modo que no parece muy inteligente pasar la tarde buscándole las cosquillas a un tipo a quien es costumbre hacerle la pelota con alevosía y nocturnidad. Pero es un asunto de prejuicios. Míos. No con Pérez-Reverte, el pobre, que no me ha hecho nada, sino con los apellidos con guión intercalado. Ese es mi prejuicio. Los de Arturo, sus prejuicios, los tienen ustedes al alcance de sus ojos en la pieza literaria autoparódica (lo dice él, déjenme en paz) titulada 'Cristina Hendricks y nosotros'. No voy a hacer un resumen porque gracias a la magia del link (no de Link, el de Zelda) se lo pueden leer en 'Zenda' (no en Zelda) enterito.

A mí Pérez-Reverte me aburre, eso es cierto. No le veo la gracia ni a leer lo que escribe ni a comentarlo, ni mucho menos a criticarlo como si el tren de la Historia pasara semanalmente por su columna en 'El Semanal'. Me parece un escritor prescindible, muy aseado, muy profesional, mediocre pero rentable. Quiero decir que si a mí me interesara el tipo de libros que escribe, lo consideraría lo más, tan solo por detrás de Corín Tellado. Lo que pasa es que no me interesa ni lo que escribe él ni lo que escribe Corín Tellado, y además no tengo tiempo. Comprendo perfectamente que si uno ya se ha leído todo Thomas Mann, las obras completas de Jane Austen y James Joyce, la 'Divina Comedia' en su versión original y en sus diversas traducciones, más el corpus completo de William Faulkner y George Eliot, se sienta autorizado a tomarse un descanso y picotear la fruta prohibida de la literatura de consumo rápido y digestión pesada. Yo prefiero ver vídeos de perros en Youtube, pero comprendo que no todos tienen un gusto tan exquisito.

Pero las columnas de Pérez-Reverte sí las leo. Las leo por curiosidad: pocos fenómenos culturales me llaman tanto la atención como el florecimiento en España, de unos años para acá, de una corriente crítica con la “dictadura de lo políticamente correcto”. Esto es: muchachos (y alguna muchacha) con una fijación obsesivo-compulsiva con el feminismo y su presunta cruzada contra la libertad de expresión. Es un fenómeno viral, lo reconozco, producto de la desinformación, pero no solo: hay algo más, una pulsión exhibicionista tal vez, un deseo de reconocimiento que no encuentra nicho de mercado más rentable que este. Sea como fuere, mi curiosidad, de momento, no es el tema. Si algún día llego a alguna conclusión que merezca la pena compartir, lo haré.

Lo llamativo de la última pieza (¿cómo era?) autoparódica (¡eso!) de Pérez-Reverte no es de carácter cualitativo, sino cuantitativo. Es decir: cuenta lo mismo de siempre, pero esta vez pesa más. La voluntad de ofender, de escandalizar, de enfadar, de generar reacciones airadas, es tan evidente que se puede hasta oler, a pesar del tufo de fondo a Varón Dandy. Uno se pregunta qué es lo que puede mover a un adulto a escribir algo así. Alguien aquí se equivoca de planeta: no puede ser que, a unos pocos kilómetros, los franceses estén echando cuentas a ver qué tipo de patrón les dolerá menos y, a este lado de los Pirineos, la columna semanal de gran tirada de uno de los escritores más rentables del momento, miembro de la Real Academia Española y ex reportero de guerra, sea un remake de 'Calle Mayor' pero con product placement y lenguaje trap, con sus señoritos provincianos, su camaradería pajillera y su resentimiento racial y todo. Se le podría aplaudir la frivolidad si tuviera veinte años o fuera, no sé, Juan Soto Ivars, pero ¿a Pérez-Reverte? ¡Si este tipo estuvo en lo más crudo de la cruda Yugoslavia! ¿Cómo es posible resetear a alguien hasta tal punto que se crea su propia caricatura y la represente con tanta facilidad? Tiene que ser un error. O una franquicia.

Yo me figuro que a Pérez-Reverte le queda pequeña su condición de escritor corintelladesco: no solo quiere hacer best sellers, también quiere la porción de gloria literaria que, según él, le corresponde. Tiene la fama pero quiere el prestigio. Muy bien. Que haya elegido esa manera de labrárselo, a saber, representar el papel de chulo cazallero de la prensa dominical, es muy legítimo. Que decida convertir en personajes a sus amigos más jóvenes es, también, problema suyo, y si acaso de sus amigos: ellos sabrán con quién se juntan. Pero hay algo, solo una cosa, que es, además, problema mío. Tiene que ver con los guiones. Y con los prejuicios.

Cuando Pérez-Reverte andaba por los Balcanes, yo estaba en la universidad. Llegaba a casa después de clase y salía él en el Telediario. Por aquel entonces yo andaba a vueltas con ciertos problemas de identidad que se pueden resumir diciendo que no quería dejar de ser lo que era pero tampoco parecer lo que se esperaba que pareciera. Y ahora que los verbos están tan ocupados desenredándose, expliquémoslo con un ejemplo. Una compañera mía de facultad, de casa grande, apellido guionizado y noviete estudiando Telecomunicaciones, tenía la costumbre de visitar a los profesores, después de cada examen, para protestar por mis notas. Sí, por las mías, no por las suyas. Las suyas estaban bien. Lo que no estaba bien es que yo, con mi procedencia (de barrio obrero), mi manera de vestir (del súper de HUNOSA), mi lenguaje corporal (del idioma ya ni hablemos) y mis muy escasas expectativas de ascenso social, sacara mejores notas que ella. Esto es cierto, lo juro por Gustavo Bueno. También es cierto que nunca me lo tomé como un ataque personal. Era algo cosmológico: el capitalismo barría a las gentes como yo, iba contra las leyes de la termodinámica favorecer un desclasamiento que, por si fuera poco, yo no deseaba en absoluto. Por entonces, además, comprendí que uno no dejaba de ser quien era ni traicionaba ninguna procedencia social por el mero hecho de no comportarse como un perdulario. Me paseaba orgulloso con mis tejanos del súper y mis greñas Rosendo Mercado style, pero hacía todo lo posible por no escupir en el suelo ni hacer ruidos raros cuando me cruzaba con una chica. Digamos que hacía todo lo posible por no hacer lo que se esperaba que hiciera por mi procedencia social y que, dicho sea de paso, tampoco era lo habitual entre la gente de mi clase.

A mí que uno se las dé de gallito para que le aplaudan me da bastante igual. Pero, igual que se me encienden las luces de emergencia cuando veo apellidos con guiones intercalados, me zumban los oídos cuando un grupo de señoritos se comporta como ellos creen que se comporta el populacho. No lo llevo bien. Lo llevo peor cuando todo forma parte de una ficción, autoparódica o no. Me apetece que me convoquen de personaje secundario a esa fiesta de la testosterona y sacar a pasear al mangui que todavía llevo dentro, ahí debajo, todo reprimido, esperando su momento de machacar niñatos. Si prefiero que se quede con las ganas es porque sé que solo estamos oyendo los regüeldos del señorito que se sabe acabado y dedica sus últimos días a seleccionar a sus herederos y a foguearlos en la escuela de la vida, o de eso que él cree que es la vida. Pero confieso que me quedé tan hecho polvo, tan desfondado, tan frustrado por no poder dar rienda suelta a toda esa mala hostia, que no tuve más remedio que leer a Antonio Lucas entrevistando (o algo así) a Raúl del Pozo. Un clavo saca a otro clavo. De lo que me reí hablamos otro día.
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MensajePublicado: Mie May 10, 2017 9:13 am    Asunto: Responder citando

Risto, Reverte y la manada
Diana López - elnacional.cat - 09/05/2017

A Risto Mejide se le llena la boca llamando calientapollas a una invitada que no está interesada en el chico con el que le proponen una cita en su mierda programa, su compañero de piso. Pérez-Reverte comparte fantasías sobre violaciones y feminicidios en la mesa de uno de los mejores restaurantes de Madrid y nos lo escribe en su columna del 'XL Semanal'. Uno, articulista y presentador de televisión en la cadena de mayor audiencia del país; el otro, autor de numerosos best-sellers, miembro de la Real Academia Española de la Lengua y distinguido con todos los premios habidos y por haber. Ambos muy seguidos en redes sociales. Influencers que se dice ahora.

Todos los acusados por la violación de los Sanfermines mantienen que lo hicieron porque la chica quería, a pesar de estar ella agarrada por cinco monstruos, bajo los efectos de las drogas e inconsciente. Que los provocó. Que merecía ser violada porque se puso a hablar con ellos. Ahora leerán o escucharán a estos dos mamarrachos de la burguesía y tendrán el consuelo de no estar solos. ¿La chica que no quiere ser novia de su compañero de piso? Calientapollas. ¿La de las tetas grandes? Calientapollas. ¿La que va borracha y es drogada y violada por cinco? Calientapollas. Calientapollas. Calientapollas.

Los dos forman parte del paisaje patriarcal del que se nutren y a la vez perpetúan. Forman parte de la manada, como Jorge Cremades, como tantos otros. "Intelectuales" que crean discursos que otros ejecutan con violencia física con la que ellos fantasean, ésa a la que ellos no se atreven o, vete a saber, les está negada por su condición de señoritos. La violación no es sólo anatómica. Vivimos en la cultura de la violación.

Ser calientapollas es un estigma, el que se va a llevar toda la vida la chica de los Sanfermines, que seguramente conseguirá una sentencia histórica, ya que el fiscal ha pedido 22 años para cada uno de los acusados. Que sólo se fijen en tus tetas y ser tratada como un pedazo de carne sobre los que otros vierten sus privilegios masculinos es lo que nos pasa a todas las mujeres cada vez que ponemos un pie en la calle.

Se le llena la boca llamándola calientapollas, dice el publicista. Como cuando tienes una grande y gorda metida en la boca, pensará. La chica, que acostumbraba a tratar con cariño a su compañero de piso e incluso le había dado la mano en el cine, es el tipo de mujer a la que Risto considera una zorra. Supongo que Risto no ha reparado en que la chica le podrá dar la mano a quien ella quiera, como hacen los tíos, ni, por supuesto, que muchas veces acceder a coger la mano u otros gestos de cariño son también compromisos a los que nos vemos abocadas las mujeres para no herir el ego testosterónico de hombres que no entienden el "no es no". ¿Habrás pensado, querido Risto, que en España se produce una violación cada ocho horas por tipos a los que se le calienta la polla? Si ni siquiera podemos tocar una mano ¿dónde está la frontera entre calentar y no calentar? Danos las claves, por favor.

Reverte y sus amigos se sientan en una mesa e imaginan violaciones y asesinatos. Desmembrando su discurso se nos aparece el deseo siempre latente de ejercer la violencia contra las mujeres: querer follarse a alguien que no quiere y ponerse cachondo con semejante fantasía. Cosificando a la mujer hasta la saciedad, hasta despojarla de cualquier sesgo humano. Más que un relato, es un desvarío fruto de una paja mental con semen de movilidad reducida, el que le queda en sus varoniles atributos al académico.

Pero no llegaba. Teníamos que saberlo todos. El abuelo se puso adolescente y le hizo una pornovenganza en toda regla a Cristina Hendricks, que ni siquiera se había enterado de ser el objeto de deseo en la mesa de al lado. La frágil masculinidad necesita cada vez ser más defendida en público, necesita ser alabada y aplaudida por toda la manada. Los de San Fermín no sólo violaron, también grabaron la impúdica hazaña para compartirla con el mayor número de hombres posible. Pérez-Reverte y Risto hicieron lo mismo. La reunión de la que habla el escritor tuvo lugar hace un año como han demostrado varias capturas de Twitter, y el escritor llevaba amenazando desde entonces a sus amigotes para que alguien escribiese del tema, como bien dice en su artículo: “No se atreven. Mucha chulería de boquilla, pero no se mojan”. ¿Para qué se va a quedar la conversación sobre unas tetas en la intimidad de una cena pudiendo compartirla con España entera? Risto también mostró dudas ante lo políticamente incorrecto: “Lo que estoy pensado no lo puedo decir… Pero esto en mi pueblo tiene un nombre. Qué coño, lo voy a decir. Esto es ser una calientapollas”. Qué coño, con dos cojones.

Ahora el padre del Capitán Alatriste dice que era broma. Que no hemos pillado la metáfora. Las alegorías de su cuidado lenguaje. Comprende que creamos que eres un cobarde, Arturo. Y por eso has mencionado a personas sin su permiso para apoyar tu historia. Conozco a Manuel Jabois desde hace varios años, creo que no merece ser metido en ese saco al que lo has arrastrado. Y comprende también que la perspectiva humorística de las mujeres –seres fácilmente violables– no es la misma que la tuya, que, sólo por ser hombre, formas parte del grupo de los violadores.

Y ahora os pido a los dos, el asaltacunas enamorado y el pitopáusico histérico, dejad de perpetuar el machismo de una vez. Dejad de alimentar a la manada. Tenemos bastante con la violencia continuada, con el miedo, con la vergüenza, con los complejos. Nos tenéis hasta el coño con las movidas de vuestras pollas.
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MensajePublicado: Mie May 10, 2017 10:26 am    Asunto: Responder citando

Carta de Christina Hendricks al escritor éste de novelas de espadachines
nuestroprimercortochispas.blogspot - 10/10/2017

Dear Arturo,

Te escribo estas líneas porque me han contado que has escrito un artículo jacarandoso y de ficción (que eso lo has aclarado vía twitter porque también me han contado que la gente te ha puesto a caer de un burro) sobre tú y tus amigos intentando haceros una foto conmigo, la pelirroja actriz de 'Mad Men', aka "la de las tetas gordas".

Arturo, no me ofende que me llames "la de las tetas gordas". Como te imaginarás, a estas alturas de la vida eso me lo han dicho unas cuantas millones de veces. Como llamar cuatro ojos al que lleva gafas, enano al más bajito de la clase o zanahorio al pelirrojo, es habitual, una piensa que se acabará en cuanto se acaba el instituto. Pero fíjate tú por dónde, sigue pasando. No me lo esperaba de un escritor con léxico, silla en la RAE y edad de sobra para haber superado el instituto, pero bueno, ya digo que eso no me preocupa tanto. Para la próxima vez que te vengas arriba pensado en tetas gordas, Arturo, recuerda esta canción: https://youtu.be/aZx5zfkG6oU

Tú no conocerás la serie 'Crazy ex girlfriend', Arturo, es demasiado 2017. Supongo que eres más de cine clásico en blanco y negro que verás en la pantalla de cine de tu casa, porque en los cines de ahora la gente hace ruido y da pataditas en la silla y ya no se hacen películas como antes ni hay mujeres como las de antes: Sofía Loren, Jayne Mansfield, Jane Russell... eso sí que eran mujeres, ¿a que sí?

Tampoco me ofende, Arturo, que definas a mi marido como "que no tiene ni media ostia". Tienes razón. Es, si me apuras, un poco feo, y lleva un modelo de gafas que no le sienta bien, y ese pelo revuelto que parece que siempre está despeinado... A Geoffrey Arend (que así se llama, podrías haberlo buscado en Google, pero bueno, ya te digo que eso tampoco me preocupa) le elegí por otras cosas que por su físico o su capacidad de liarla parda en un bar. Me han contado que tú, Arturo, eres muy viril, y que si te llega a pillar el atentado terrorista de París allí, tú solo con tu hombría y tu santa voluntad hubieras doblegado al ISIS entero. A mí es que la virilidad me importa un pito. Valoro más otras cosas: el sentido del humor, el cariño, la comprensión... Será que soy una blanda.

Lo que me ofende muchísimo es que digas que mandé a la mierda a tu compañero de fatigas, más joven, con pelazo y también más masculino que competir por ver quién mea más lejos: Manuel Jabois. Por ahí no paso, Arturo. Yo me hago fotos con todos mis fans. Aunque me interrumpan mientras estoy poniéndome hasta arriba en Casa Lucio. Aunque haya oído al tipo del pelazo y sus amigos llamarme a grito pelado "la de las tetas gordas", porque se creen que no entiendo el castellano y porque los españoles gritan que da gusto. No importa, yo soy una profesional y me hago fotos con todos, hasta contigo, Arturo.

Firmado,

Christina Hendricks, también conocida como la de las tetas gordas.
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MensajePublicado: Mie May 10, 2017 10:27 am    Asunto: Responder citando

Christina Hendricks menciona a Pérez-Reverte en su reseña de Casa Lucio en TripAdvisor
Xavi Puig - elmundotoday.com - 09/05/2017

“Restaurante emblemático, buena comida, mucho viejo verde”. Así describe la actriz estadounidense Christina Hendricks el emblemático restaurante madrileño Casa Lucio, donde coincidió con el escritor Arturo Pérez-Reverte y varios de sus colegas, que la observaban desde otra mesa.

Hendricks ha recurrido al célebre portal TripAdvisor para contar su experiencia en el establecimiento y asegura que “mi marido tuvo que ponerse violento y echar a patadas a unos señores borrachos y acosadores; yo también los empujé hasta la calle, uno bajito con los morros gordos lloró y se le rompieron las gafas”. La intérprete norteamericana insiste en su reseña en que la gente de Madrid es “acogedora y educada, salvo estos señores alcohólicos que no dejaron de insinuarse hasta que los asustamos”. Ensalza las virtudes de los callos a la madrileña y el jarrete de ternera y agradece el detalle del encargado, que no quiso cobrar a la actriz por las molestias ocasionadas por “esos energúmenos dementes”.

El texto termina relatando la escena en la que la actriz de Mad Men se apiada “del borracho más alto, el más avergonzado de todos” y se digna a firmarle un autógrafo en una servilleta de papel. “Luego se quedó mirándome el escote y mi esposo tuvo que ponerlo en su sitio de nuevo, pero esta vez ya sólo tuvo que levantar la mano porque el anciano se alejó dando tumbos, muy asustado”, explica Hendricks. “Volveré, a diferencia de esos borrachos, que aprendieron la lección”, concluye.
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MensajePublicado: Mie May 10, 2017 11:52 am    Asunto: Responder citando

Ni James Bond es negro, ni Mimi Marchand es Arriola, ni Arturo Pérez-Reverte es machista
Rosa Belmonte - abc.es - 10/05/2017

James Bond no es negro. Como no es negra Pippi Calzaslargas. La actriz Joanna Lumley (nuestra fabulosa Patsy Stone) ha dicho que no ve a Idris Elba interpretando el papel porque no se ajusta al personaje descrito en los libros de Ian Fleming. ¿Hay que explicarlo? ¿De verdad hay a quien parece racista? Viene a cuento por el debate, que yo creía pasado en lo que respecta a Elba, sobre el sucesor de Daniel Craig. Lumley actuó brevemente en '007 Al servicio secreto de Su Majestad' (no tan brevemente como Enrique Vila-Matas). A cualquiera le puede gustar más Idris Elba que George Lazenby, quitando a Pam Shriver, su mujer. Pero el australiano es blanco y el británico, negro. Un australiano puede pasar por inglés, pero es más difícil que un negro pase por blanco.

Otra cosa es que se quisiera hacer algo vanguardista de arte y ensayo. Algo como Ismael Merlo de Bernarda Alba en la legendaria versión teatral de Ángel Facio. O eso que no pasó pero que pudo ser grandioso. Cuando Manuel Gutiérrez Aragón y Camilo José Cela adaptaban el 'Quijote' para TVE, el gallego propuso que la protagonizara Fidel Castro. «No, que es capaz de decir que sí», terció el director. La primera idea de este fue Fernán Gómez, que se negó. Pensó en Fernando Rey (de entrada, no quiso). Cela volvió con sus disparates: «Ya lo tengo, que lo haga Lola Gaos». Más veo a Lola Gaos de Quijote que a Elba de Bond. Porque es negro y esto no es 'Emmanuelle'.

Ni Joanna Lumley es racista (pero si defendía a los gurkas) ni todos los que hablan de la edad de Brigitte Trogneux son misóginos. Ayer, Emmanuel Macron estuvo conversando con los lectores de 'Le Parisien'. Vamos, igual que aquí (se sigue viendo la mano de su asesora, Mimi Marchand; aquí hemos tenido la mano de Arriola). Macron se extendió sobre Mathieu Gallet, su supuesto novio, y sobre la edad de su mujer. El futuro presidente francés culpó a la homofobia y la misoginia de que haya dudas sobre si está enamorado de Brigitte. Y salió con la cantinela de que si él fuera 24 años mayor nadie se fijaría en la relación. Qué viejo es todo esto, la discusión y hablar de la edad de Brigitte. Estoy de acuerdo con Macron en parte. Si sobre la diferencia de edad lo que dice es «¿Cómo va a estar enamorado de esa vieja?» sí hay misoginia. Y mala educación. Si se destaca el hecho porque hay admiración por un hombre que a los 30 se casó con una mujer de 54, no. Macron ha retorcido el lugar común de ser el chico que gusta a las madres. Agatha Christie nunca dijo lo de «Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará». Fue el propio arqueólogo, Max Mallowan, el que lo hizo en la radio adjudicando la frase a su mujer. La escritora sólo era catorce años mayor que Mallowan. Macron es presidente y arqueólogo en espíritu.

Arturo Pérez-Reverte tampoco es misógino ni machista, menuda tontería. Es hombre. De las tetas gordas de Christina Hendricks, que, como Pippi, tampoco es negra, hemos hablado todos. Yo misma en 'ABC' dedicándole artículos enteros. Tanto al disimulo mamario en 'Mad Men' como a la explosión casi nutricia de alfombras rojas (los diseñadores evitaban vestirla porque no querían ser relacionados con una señora tan estanquera). Más allá de quienes se ofenden de oficio por todo, creo que las «políticas y periodistas» no citadas están encantadas con el artículo. No creen ser de ficción. Menos mal que cuando voy a Lucio lo hago con mujeres y marineros que meriendan nardos, que Ruano le diría a Lorca. Cómo no nos va a gustar Macron. Y seguro que no bebe Frangelico.
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agustinadearagon
Alférez


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MensajePublicado: Mie May 10, 2017 3:41 pm    Asunto: Responder citando

Un artículo gracioso, de los que te hacen sonreír. Será que soy una alienada ,o demasiado vieja para ofenderme por este tipo de historietas. No sé.
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"Fuera del perro, el libro es el mejor amigo del hombre. Dentro del perro quizá esté muy oscuro para leer". G.M.
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue May 11, 2017 9:16 am    Asunto: Responder citando

¿Qué pasó entre Christina Hendricks y Pérez-Reverte?
C Ávila - woman.es - 10/05/2017

La respuesta es: nada. Pero la manera en la que el escritor narra un supuesto encuentro casual entre ellos ha incendiado las redes por su contenido sexista.

Se ve que le gusta, y mucho, su papel de provocador a Pérez-Reverte. Domina sus artes con tanta maestría como las de la escritura y se regodea con cada nueva polémica que lanza al ruedo de las redes sociales. La última ha surgido a raíz de la columna, 'Patente de corso', que escribe puntualmente en el suplemento 'XL Semanal'. En esta que ha titulado 'Christina Hendricks y nosotros', cuenta que cenaba en Casa Lucio con unos amigos (con nombres y apellidos más o menos conocidos: Antonio Lucas, Manuel Jabois, Edu Galán y Élmer Mendoza) cuando la actriz, una de las protagonistas de la serie 'Mad Men', ocupó junto a su marido otra mesa del restaurante. La descripción que hace de ella como “la de las tetas grandes” es la primera de una serie de afirmaciones que han sido criticadas por machistas. Y la lanza a sabiendas: “Además de anatómica, ésta es una definición sexista, claro. Pero cuando uno escribe debe buscar, ante todo, la brevedad y la eficacia. Y reconozcan que la definición es breve y eficaz a tope: pelirroja de tetas grandes. Ahora todos –y todas– saben a quién me refiero”, escribe Pérez-Reverte.

Bravuconea después el escritor sobre el marido de la actriz de quien asegura “que no tiene ni media hostia” y añade que “esta gringa no puede escaparse viva” para animar el cotarro entre sus colegas. Debaten en grupo sobre el integrante de la pandilla más “guapo y cachas” para entrarle a la actriz, y barajando la opción de darle al marido “la del pulpo”, tras el rechazo de Hendricks de hacerse una foto con el ligón Jabois. Una “chulería de macho alfa” y comportamiento de “manada de mandriles” es lo más suave que le han dicho en las redes sociales. Tantas son las críticas que ha recibido por ese artículo que, 24 horas más tarde, se ha visto obligado a aclarar que lo que relata en su 'Patente de corso' no es más que un relato en tono irónico, pura ficción. Eso sí, lo ha hecho echando más leña a la polémica, llamando imbéciles sin comprensión lectora a quienes lo han criticado. Como apagar un fuego con gasolina.
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue May 11, 2017 9:18 am    Asunto: Responder citando

'Provocasión'
Luz Sánchez-Mellado - elpais.com - 11/05/2017

Es matemático. En cuanto me siento con mis íntimas a una mesa, se hace alrededor un silencio de misa por parte de la parroquia, que no da crédito a lo que oyen sus tímpanos. No hace falta nocturnidad ni ambrosía, aunque las altas horas y la ingesta alcohólica ayudan a soltarnos no solo las lenguas, no vamos a ir de estrechas de la vida a estas alturas. Algunas de nuestras cumbres más obscenas, no obstante, han transcurrido en desayunos después de dejar a los niños chicos en el cole y a los grandes en la oficina. Es cuando por hache, por be, o porque las cabras tiramos al monte, nos ponemos a hablar de lo único con pelos, señales y fluidos, y lo más fino que sale de nuestras bocas es, un poner, cómo, cuánto y por dónde nos calzaríamos a ese tipo, ¿cómo se llama?, un alemán con pinta de empotrador de Dusseldorf que ha estado aquí vendiéndonos su peli. Pues eso, que a bastas y a explícitas y a hembras alfa, en privado, no nos gana nadie. Así que a otras con rasgados de camisas por llamar al pan, pan, y al pene, pene.

Este introito viene a cuento del último escandalazo sexista del patio patrio. Un académico ha publicado una presunta crónica de una presunta cena con sus presuntos amigotes en la que idearon presuntamente una presunta gamberrada machista con una presunta actriz pelirroja, todo escrito con gran despliegue de tetas, tacos y testosterona. El incunable, aparte de a choto, huele a provocación que trasciende, pero ha cumplido su propósito de agitar las redes y el príncipe de las letras lleva días partiéndose el miembro a costa de los imbéciles que no sabemos leer entre líneas. Lo malo de tanto partírselo es que igual un día se lo fractura del todo y creo que eso duele un huevo. Es lo que pasa cuando se le ve el truco al mago y se insiste en ir de niño terrible a según qué edades provectas: que ya no haces gracia. Y, ya puesta, arreglo mi olvido: Fassbender se llama el que nos pone verracas.
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue May 11, 2017 9:43 am    Asunto: Responder citando

¿Bogart en Casablanca? ¡Pérez-Reverte en Casa Lucio! Pasen y lean
elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot - 11/05/2017

Es el puro Amo. Cómo maneja el académico Pérez-Reverte la barca hedionda de las redes, que a su verita las lleva, ay. Tiene novela en candelabro. Y la Feria del Libro ahí, a la vuelta de la esquina. Ergo, en medio de la regresión cultural presente, hay que remover el zurullo, eso es. Sabe de sobra que conviene ahora, y de tanto en tanto, hacerse un rato el homo gañanis, que eso reporta hoy seguidores, compradores, mantenimiento del caché.

A tal fin se marca un testiculero artículo de los suyos en el 'XLSemanal' (7-5-2017), 'Cristina Hendricks y nosotros', con buscados vulgarismos de machote para epatar un poco al personal. Que estaba él con los colegas en Casa Lucio, dándole a las cocochas y a los solomillos, cuando se les aparece la tal Hendricks. En fino pintor, con brocha gorda al punto la retrata: “pelirroja de tetas grandes”. Se autohomenajea ya mismo el trazo, “reconozcan que la definición es breve y eficaz a tope”. Iníciase allí el bramido de la cofradía de los sietemachos. Que si el marido de la tal “no tiene ni media ostia”. Que si “esa gringa no puede escaparse viva”, tócala otra vez, Art, que si decide él que será Jabois, “el guapo, el cachas… nuestro semental de concurso”, quien ha de entrarla… y pedirle foto. Que ella pasa del semental, elemental. Que “el marido no tiene media hostia… menudo gilipollas… deberíamos romperle el morro… en Sinaloa le daríamos plomo”. La naranja del Reverte mecánico, eso parece, el cártel de don Arturo y sus cuates, pero qué memeces.

¿Y at the end? Jabois, “que se deprime un huevo”, y, of course, “las ganas que le tenemos” al legítimo. ¿Y? Nada, que “con las orejas gachas… nos alejamos en la noche”. Voilá, expirada, la cena de los machotes. ¿Bogart en “Casablanca”? Quiá: Pérez Reverte en Casa Lucio. Vale, tío, o sea, pero qué articulazo, pero qué relatazo. Voy a que me firme pero ya su último libro. El puro Amo.
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue May 11, 2017 3:45 pm    Asunto: Responder citando

Soñando con Reverte
María Toca - lapajareramagazine.com - 11/05/2017

Esta noche he soñado con Reverte. Sí, esa misma cara se me quedó a mí al despertar: susto o muerte. No crean ustedes que fue un sueño de enfado o cabreo, aunque las últimas revertadas merecerían por mi parte eso y más. No. Verán. Dirijo un centro de estética integral, terapias y nutrición, hacemos de todo, como ven…Pues el señor Reverte y su manada de amiguis: Antonio Lucas, Manuel Jabois, Edu Galán y Élmer Mendoza, vinieron a mi empresa, no a comer huevos como van a Lucio, ellos tan machotes, sino a depilarse las cejas. Que sí, que es difícil de creer, pero es mi sueño, es mi relato y aquí mando y dispongo yo.

Entraron, la manada de machotes, y pidieron depilarse las cejas. Tal cual. Se formó un cierto revuelo, claro está. Ahí es nada, tener a celebridades como Reverte, Jabois y Galán (Élmer ni se quien es, pero buscaré) en un espacio reducido, tanto el personal como los clientes se soliviantaron y elegimos a una de las nuestras (la más joven, la más guapa) para pedir el autógrafo a Reverte por ser más conocido. A Jabois, no, porque ni está tan bueno como dice Reverte en su crónica, ni es tan famoso, aunque reconozco que a mí me gusta cómo escribe y no le haría ascos, a condición de que su dotación masculina fuera acorde con su chulería. Ellas, querían el autógrafo de Reverte.

Reconozco que fue amable, nos sonrió con su cara plena de arrugas labradas a golpe de mucho yate y poca crema hidratante, porque los machos no se hidratan, no sea que pierdan virilidad . Como decía, el señor Pérez nos contempló con sus ojos enjalbegados de autoestima, sacó de su bolsillo interior el bolígrafo presto a estamparnos el autógrafo en libros o en el muslo, quizá también en las tetas, porque es en lo que él se suele fijar de las mujeres: en las tetas y poco más. No teníamos -tetas, sí tenemos, pero guardadas- libros del capo de la RAE, porque es nuestro trabajo, claro y nos gusta la literatura, así que partimos papelines de la basura y nos firmó, todo sonrisas, en los desechos.

Mientras, Jabois, y Galán eran depilados. Las cejas y la entrepierna, porque se animaron al vernos tan ágiles y predispuestas. Reverte, no. Él las traía depiladas de casa. Elmer pululaba por allí pidiendo un esmaltado semipermanente para su pedicura veraniega.

Les puedo jurar que fue un sueño un tanto desasosegante, pero en una ocasión soñé con que Rajoy me pedía matrimonio y no me quejé tanto. ¿Que no se lo creen? Es mi historia, como fue la del señor Reverte con Christina Hendricks y yo, al igual que él, hago lo que me da la gana con mis historias. Y tan cierta o fantasiosa como la suya. Aunque no sea de la RAE ni haga machadas todos los días.
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