La Reverteca

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Rogorn
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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Sep 12, 2021 5:54 pm

¿Cuál el mejor libro de Arturo Pérez-Reverte? Ordenamos sus novelas de menos buena a mejor
Rosa Martí - esquire.com - 31/08/2021

¿Cómo? ¿Decir, firmado con mi pobre nombre, que un libro de Pérez-Reverte es peor que otro, con el miedo que me da que este señor se me enfade? ¿Cabrear al tipo más duro que haya ocupado jamás un sillón en la RAE? Eso no está pagado en este oficio; todavía se me ponen los pelos de punta recordando la bronca que echó el autor a un periodista en la rueda de prensa de presentación de 'Línea de fuego' por preguntar no sé qué sandez.

Bromas aparte, la verdad es que yo adoro a Pérez-Reverte, que con ese carácter que tiene te gustará más o menos, pero de lo que no hay lugar a dudas es de su inigualable talento como escritor. Abrir una página de cualquiera de sus más de treinta novelas es meterte de lleno en una aventura que te atrapa desde la primera página. Con Pérez-Reverte he estado en el conflicto de los Balcanes, en la Sevilla post-92, en la guerra civil española. He luchado bajo bandera napoleónica en plena estepa rusa, me he reunido con los narcos mexicanos más sanguinarios, combatido en el sitio de Breda junto al capitán Alatriste, he conocido el amor en alta mar. Las recopilaciones de sus artículos de prensa, textos breves y tuits son alimento directo para el cerebro, mezcla crítica desolladora con reflexión e humor. Todos sus libros son superventas. Gustan a un enorme público muy heterogéneo porque es difícil no sucumbir a la magia de sus novelas, de prosa exquisita y notable agilidad. Por supuesto que tiene detractores, pero más por hablar sin tapujos que por su labor periodística o literaria. Son todas obras bien construidas, dotadas de un ritmo rápido que nos lleva sin descanso hasta un desenlace siempre satisfactorio, en el que todo encaja, todo tiene su porqué. Lo difícil es catalogarlas, pero aquí están las diez que a mí, humilde lectora, más me han gustado.

El mes que viene verá la luz 'El italiano', una novela basada en hechos reales que relata un episodio de guerra y espionaje sucedido durante la Segunda Guerra Mundial. Y me ha vuelto a pasar lo que siempre me ocurre con este hombre, que su mejor novela es siempre la última que acabo de leer. No lo digo porque un tipo que ha manejado armas y sobrevivido a dieciocho conflictos armados me dé miedo, que también, sino porque es uno de los mejores escritores en activo del panorama mundial. Aquí mi lista de libros de peor a mejor (aprovecha para leer nuestra lista con los mejores libros de 2021 (por ahora) y, si eres de los que todavía no peinan canas, échale también un vistazo a estos 30 libros que debes leer antes de los 30.

10 - 'El maestro de esgrima' (1986)
En su segunda novela, Pérez-Reverte continúa lo que ya empezó en 'El húsar' y que es probablemente la característica común de toda su obra: tratar de rememorar valores como el honor y la honestidad. El autor vela por lo tradicional pero no en plan reaccionario, sino mostrando su admiración por el arte y por los oficios bellos pero perdidos o pasados de moda. Con 'El maestro de esgrima' viajamos al Madrid galdosiano, el de mediados del siglo XIX, cuando el general Prim acecha ya al gobierno de Isabel II y la revolución es el tema de las tertulias de los cafés. Don Jaime es un maestro de esgrima que vive en un mundo donde los duelos ya no se pelean como caballeros, con la espada en mano, sino que se solucionan con las sucias y ruidosas pistolas a pólvora. El esgrima solo es un deporte o un pasatiempo y no una forma de entender la vida. Don Jaime, chapado a la antigua, se verá de pronto envuelto en una complicada trama de engaños y asesinatos.

9 - 'El club Dumas' (1993)
Novela de aventuras e intriga que supuso su consagración internacional. Lucas Corso, bibliófilo y cazador de libros por cuenta ajena, recibe un doble encargo de sus clientes: autentificar un manuscrito de 'Los tres mosqueteros' y descifrar el enigma de un extraño libro, quemado en 1667 con el hombre que lo imprimió. El título es por las continuas referencias a títulos de la obra de Dumas como 'Los tres mosqueteros', 'El conde de Montecristo', 'La reina Margot' o 'Veinte años después'. La película 'La novena puerta', de Roman Polanski, está basada en esta novela de Pérez-Reverte, aunque se centra en el tema del libro diabólico y no en las partes más "literarias" de la trama.

8 - El tango de la guardia vieja (2012)
Una historia de amor, de espionaje, intrigas y traiciones. Una novela cuya acción transcurre dentro de un marco histórico muy marcado, en tres tiempos diferentes durante cuatro décadas: Buenos Aires en 1928, en Niza durante la Guerra Civil Española y en los años más convulsos de la Guerra Fría. Es una de las novelas de Pérez-Reverte que a mí más me gusta, porque de alguna forma es la más romántica. Narra la historia de amor del bailarín y ladrón Max Costa y la rica heredera Mecha Inzunza. Hay una precuela en cómic, 'Max: Los años 20', no escrita por Pérez-Reverte sino por Salva Rubio y dibujada por Rubén Rincón, que recrea la vida de ese pícaro entrañable antes de la novela, durante los felices veinte. También muy recomendable.

7 - 'La Reina del Sur' (2002)
Una historia de narcotráfico internacional, inspirada en los narcocorridos y en especial en los que rinden homenaje a Sandra Ávila Beltrán, conocida como "la Reina del pacífico", una de las primeras mujeres narcotraficantes en alcanzar el nivel de capo en los carteles de Mexico. Un thriller en toda regla que a mí me gustaría que adaptara a la gran pantalla Tarantino o Rodrigo García o los Coen, pero del que Telemundo y Antena 3 hicieron una serie un poco bluf. Si la viste y no te acabó de convencer, dale una oportunidad a la novela, en serio. Buena prosa, personajes sólidos y situaciones creíbles, una trama bien tejida y un desenlace redondo.

6 - 'Sidi' (2019)
Pérez-Reverte se rebela contra la imagen franquista del Cid Campeador que le ensañaron en la escuela y realiza su peculiar versión de Rodrigo Díaz de Vivar. Aunque hay batallas, al autor le interesa más la psicología de los personajes que las grandes hazañas. El autor nos presenta a un Cid que es más hombre que mito, y narra sobre todo su relación con sus soldados, con sus enemigos y con el rey moro de Zaragoza que es su empleador en gran parte de la novela. Se gana el respeto de los moros, que le llaman "Sidi", señor. No es una novela transgresora, pero sí que ha causado bastante revuelo, sobre todo entre todos los que se empeñan en hacer del personaje, que no de la persona, un símbolo patriotero de la España más rancia y reaccionaria. Al leerla nos traslada al siglo XI, a una época en la que, a pesar de lo que aprendimos de niños, en realidad no hubo una única lucha entre moros y cristianos, sino muchos reinos en disputa por intereses y territorios, donde las alianzas políticas se hacían y se deshacían, como en la actualidad, por pura conveniencia.

5 - 'Todo Alatriste' (2019)
Recopilación, en un solo volumen de las siete primeras novelas de Alatriste, algunas con ilustraciones nuevas, y con dos portadas diferentes, una negra en edición limitada y otra color crema, como el de las novelas originales en su primera edición. Lo que empezó como novela juvenil –y sigue siéndolo– del género de novela de capa y espada ha trascendido, en parte quizás al éxito de la película dirigida por Agustín Díaz Yanes y protagonizada por Viggo Mortensen en el papel de Diego Alatriste y Tenorio. El primer libro de la saga lo escribió el autor junto a su hija Carlota, luego ya siguió él por su cuenta. Sospechó que se lo pasó muy bien con estas novelas. Aventuras a porrillo en las que el bien y la generosidad siempre triunfan sobre el mal y la vileza. Grandes figuras del cómic como Carlos Giménez, Joan Mundet, Rubén del Rincón o Hernán Migoya han adaptado sus aventuras al formato novela gráfica.

4 - Trilogía de 'Falcó' (2016-18)
La trilogía que comprende Falcó (2016), Eva (2017) y Sabotaje (2018) narran las andanzas de Lorenzo Falcó, ex contrabandista de armas, espía sin escrúpulos, agente de los servicios de inteligencia en la turbulenta de los años treinta y cuarenta del siglo XX. Un jerezano atractivo, seductor y de rancio abolengo que o te repatea o te encanta, pero siempre fascina. Una delicia para todos los amantes del noir clásico y de la narrativa histórica. Cada novela es un caso distinto e independiente, pero se recomienda leerlas en orden para evitar algún que otro spoiler.

3 - Territorio comanche (1994)
Dos periodistas que mientras cubren la guerra de Bosnia narran sus experiencias en distintos conflictos mundiales. Para mí esta es una novela especial, porque tuve un hermano que trabajó para 'Informe Semanal' que, cuando estalló el polvorín en los Balcanes, tuvo los mismos problemas con el ente de RTVE que el autor cartaginés. Por eso me resulta tan real y tan cercana. La recomiendo en especial a todo el que aún no ha leído a Pérez-Reverte porque ayuda a comprender mejor al autor, cuando uno ha visto lo que ha visto él, no se está para susceptibilidades ni tontadas. Con esta novela Pérez-Reverte puso fin a sus 21 años de carrera como periodista y reportero de guerra y quizás sea lo más cercano que tenga nunca a una autobiografía. Describe con todo detalle el absurdo de la guerra y la locura de los reporteros que acuden para dar testimonio de lo que allí sucede. Retoma el tema de nuevo en 2006 en su novela 'El pintor de batallas'.

2 - Línea de fuego (2021)
En 'Línea de fuego' Pérez-Reverte se inspira en uno de los capítulos más dolorosos de nuestra Guerra Civil, los 10 primeros días de la batalla del Ebro, que sitúa en la localidad ficticia de Castellets del Segre. Los personajes son inventados, la acción es inventada, pero lo que emana de esta novela coral es muy real. Un relato deslumbrante y bestial, forjado con la suma de muchas pequeñas historias personales que se entrecruzan y dan forma a la gran calamidad. Son personajes intensos, todos muy jóvenes, indecentemente jóvenes: hombres y mujeres, brigadistas, milicianos, legionarios y los adolescentes que formaron la llamada "quinta del biberón". No describe los grandes movimientos estratégicos, sino que te mete en la primera línea de fuego, sientes el hambre, la desesperación, el calor sofocante y la sed, esa sed inaguantable. También las coplas y la guasa, ese humor negro tan español con el que los combatientes de uno y otro lado matan el tiempo y el miedo.

1- 'El italiano' (2021)
Ya he contado que, para mí, el mejor libro de Pérez-Reverte es el más recientemente he leído. 'El italiano', que verá la luz en septiembre, narra una asombrosa historia de amor, mar y guerra. Inspirada en hechos reales, relata un episodio de guerra y espionaje sucedido durante la Segunda Guerra Mundial en Gibraltar y la bahía de Algeciras. Solo algunos personajes y situaciones son inventados. Pérez-Reverte, que de joven se adiestró en actividades subacuáticas en el Centro de Buceo de la Armada de su Cartagena natal, traslada parte de su experiencia a esta novela, como siempre, llena de aventuras, pero en la que el amor también juega una baza importante.

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Mensaje por Rogorn » Dom Sep 12, 2021 6:04 pm

Pérez-Reverte y los simplismos históricos
Francisco Martínez Hoyos - diario16.com - 04/09/2021

Los historiadores jugamos en campo contrario, es preciso admitirlo. Un buen libro de historia es un equilibrio perfecto entre el fondo y la forma, como bien nos muestran los autores anglosajones. Por desgracia, en la época en que vivimos, solo cuenta la buena pluma. De ahí que, ante la opinión pública, no importen tanto la seriedad y las muchas lecturas como un titular escandaloso. En este difícil arte de llamar la atención, quien duda de que Arturo Pérez-Reverte ha alcanzado cotas de excelencia difícilmente superables. Él es un antiguo corresponsal y un extraordinario novelista, pero no un historiador profesional. Su recreación de la España del Siglo de Oro, en la mítica saga del capitán Alatriste, tiene más que ver con Larra o la generación del 98 que con lo que sucedió en tiempos de Lope y Velázquez. Nos hallamos frente a un relato mítico que trasmite, sobre todo, una enseñanza moral, el tópico del buen vasallo que merecería mejor señor. España, una vez más, como un lugar maldecido por el destino en forma de pésimos gobernantes.

No piense el lector que esta crítica es forzosamente un reproche. A los creadores de ficciones hay que valorarlos por su garra literaria, no por su exactitud histórica. Pérez-Reverte, sin duda, es un maestro a la hora de brindarnos tramas absorbentes y personajes inolvidables. El problema es esta tendencia nuestra a exigir que los libros sobre el pasado se lean “como una novela”, obviando que el escritor y el historiador cultivan géneros distintos. El primero ha de ser verosímil, el segundo veraz. Esa veracidad significa, entre otras cosas, que no debe seleccionar los hechos como le da la gana en función de una necesidad narrativa o ideológica.

La cosa no sería tan grave si tanta gente no diera por sentado que puede aprender historia con una dieta a base de narrativa y con exclusión, por rigurosa prescripción facultativa, de las malditas notas a pie de página. No, de ninguna manera. A una novela hay que pedirle que nos entretenga, que nos emocione o, en el mejor de los casos, que nos deslumbre con sus artificios estéticos. No esperemos encontrar en ella un atajo para saber historia sin tomarnos el trabajo de estudiarla. De ahí que podamos disfrutar de Pérez-Reverte como el Dumas español que es, pero no confundirlo como un oráculo en arduas cuestiones académicas. Veamos, por ejemplo, su tratamiento de la antigüedad clásica. En El pequeño hoplita propuso un relato infantil que sitúa a un niño imaginario en la batalla de las Termópilas, el enfrentamiento entre un reducido grupo de espartanos y un ejército persa abrumadoramente superior. Como único superviviente, él será el responsable de escribir la gesta de los hombres de Leónidas para que no pierda su memoria histórica. En esto, el personaje recuerda mucho a Iñigo Balboa, el pupilo Alatriste. Iñigo también es el más joven y, en su caso, deberá contar lo que fueron los Tercios.

Siempre polémico, Pérez-Reverte suscitó con esta pequeña obra una amplia controversia. En twitter, fueron muchos los que pensaron que El pequeño hoplita resultaba poco apropiado para un público de corta edad por insistir en la idea de la vida como una lucha. Las críticas partían, cómo no, de un concepto moralista y políticamente correcto. Los niños serían tan frágiles y tan estúpidos que hay que cubrirlos con una manta espesa para que no puedan ver los horrores del mundo. Como dice Homer Simpson, ya tendrán ocasión de saber lo que es la muerte cuando pierdan a un ser querido. ¿Para qué van a aprenderlo, de manera vicaria, a través de la literatura?

Lo malo del escritor cartagenero es que es tan gran novelista como antipático en sus pronunciamientos públicos. Eso explica que mucha gente le deteste sin tomarse el trabajo de leer sus libros. Él mismo, con esa tendencia suya a apagar fuegos con gasolina, alimenta su propia leyenda con el peligro, muy real, de convertirse en su propia caricatura. Veamos, por ejemplo, su intervención a propósito de '300', la película de Zack Snyder sobre las Termópilas. Aunque reconoció que aún no había visto la cinta, Pérez-Reverte se puso, en términos inequívocos, del lado del bando griego.

“Eran los nuestros”, afirmó en uno de sus artículos. Los guerreros de Esparta habían hecho posible la libertad de Europa frente a la tiranía. El reduccionismo, para cualquiera que sepa algo de la Antigüedad, salta a la vista. ¿De verdad nuestros países democráticos pueden reconocerse en una ciudad donde no se permitía la disidencia política, una ciudad que ha pasado a la historia como encarnación del militarismo más brutal? Como decíamos antes, la historia es la historia y la literatura es la literatura. No hagamos mezclas innecesarias, sobre todo cuando conducimos un viejo automóvil que debe llevarnos a tiempos y lugares que no son los nuestros.

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Mensaje por Rogorn » Sab Sep 18, 2021 1:22 pm

Arturo Pérez-Reverte, nombrado miembro de la Asociación de escritores de Marina de Francia
Efe - 16/09/2021

El novelista español Arturo Pérez-Reverte ha sido nombrado miembro de la Asociación de Escritores de Marina de Francia, que reúne a un número cerrado de veinte escritores vinculados al mundo del mar y a la Marina. Pérez-Reverte es el primer autor no francés admitido en ella. Los escritores de Marina de Francia, vinculados a la Armada de ese país a través del ministerio de Defensa francés, se comprometen a «servir colectivamente a la Armada, promover la propagación y preservación de la cultura y el patrimonio del mar y, más en general, la promoción de la dimensión marítima de Francia».

Se requieren dos condiciones para unirse al grupo de Escritores de la Marina: ser reconocido por una importante obra relacionada con el mar y gozar de experiencia personal y legitimidad marítima. Los distinguidos con este nombramiento, hecho con la aprobación del jefe del Estado Mayor naval de la República, pueden embarcar en los buques de la Armada francesa y están autorizados a vestir el uniforme de capitán de fragata en calidad de miembros honorarios, así como a convertirse, si lo desean, en ciudadanos reservistas para obtener el grado de capitán de fragata de la Reserva. Además de sus respectivas publicaciones, los escritores de Marina publican regularmente trabajos colectivos cuyos derechos de autor son pagados a la Sociedad Nacional de Rescate en el Mar (SNSM). También organizan regularmente los «Encuentros con el mar» en ciudades con tradición naval, que constituyen importantes eventos literarios. Entre sus filas se encuentran destacados académicos y marinos franceses, como Érik Orsenna, Patrick Poivre d'Arvor, Jean-Christophe Rufin e Isabelle Autissier. Desde 2007, su presidente es Didier Decoin.

Entre la obra de Pérez-Reverte relacionada con el mar se cuentan las novelas 'La carta esférica', 'Corsarios de Levante', 'El oro del rey', 'Cabo Trafalgar', 'El asedio', 'Eva' y 'La Reina del Sur', así como el libro de artículos náuticos 'Los barcos se pierden en tierra'. El 21 de septiembre llega a las librerías 'El italiano', novela sobre las acciones de los buzos de combate italianos en Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial.

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Mensaje por Rogorn » Dom Oct 03, 2021 1:37 pm

Yo también quiero navegar con Pérez-Reverte
Andrés Rodríguez - forbes.es - 03/10/2021

Arturo Pérez-Reverte, cartagenero —no sé si marrajo o californio o nada de eso— “por primera vez concede una entrevista en el “Corso”, el barco en el que desde hace veinte años navega el Mediterráneo". El vídeo abre la noticia en su edición digital. 1.47 minutos de duración. “Alicante, a bordo del Corso” se data arriba a la izquierda en la grabación. Atrás queda el puerto de Torrevieja. “Dos días de navegación y de conversación sobre el mar y los libros”. El cielo luce la panza de burro que el Mar Mayor —como en Cartagena le decimos al mar grande— tiene los días después de la gota fría. O quizá sea porque al otro lado del corte de mangas que La Manga le mete a la memoria de don Tomás Maestre, el Mar Menor, al que yo me resisto a llamar laguna, aunque lo sea, y en el que de niño pescaba caballitos de mar frente en el Club Náutico de Los Nietos, se muere de una enfermedad tan antigua como el viento: la avaricia.

En ninguno de los planos se ve bien el velero. Reverte, que acaba de publicar 'El Italiano' (Alfaguara. 403 pág. 20.80 euros), una historia de amor entre una española y un buzo italiano, cuida mucho lo que enseña y lo que no. Es normal. Un escritor superventas con su proyección en Twitter, buen conocedor de las miserias de los dueños de los medios y de la precariedad profesional, experto polemista, es un maestro, no de esgrima, sino de esa nueva asignatura que todos improvisamos que se llama marca personal. Imagínese la jodienda de fondear en la Playa de los Muertos y que vengan a darte por el culo los de las motos acuáticas.

La periodista “elegida” es la colega venezolana Karina Sainz Borgo, que en su perfil de Twitter (@karinasainz) dice creer “en la resurrección futbolística de Guti” y cuya novela 'La hija de la española' fue elegida por la revista 'Time' uno de los 100 libros a leer en 2019. “¿Os habéis tomado la Biodramina con cafeína?”, pregunta el armador y patrón. No hay mucho viento. Reverte no hubiese zarpado de promoción obligando a la reportera y al camarógrafo a vaciarse el estómago. Les aseguro que a un capitán le jode y mucho que sus invitados echen las muelas por la borda.

Por estribor se divisa la Grosa, a 2 millas de La Manga. 17.5 hectáreas y 90 metros de altura que en la península no serían y aquí son el referente en triángulo con las islas Hormigas, con su faro automático desde que un temporal mató a la familia que lo mantenía, donde el trasatlántico genovés El Sirio se hundió en la gran tragedia civil de la navegación en España y el faro de Cabo Palos (“que lo han hecho los catalanes, y dicen que va a durar mientras que duren los mares”). Mi abuelo Andrés nació en La Barra en el pueblo de pescadores el mismo año que El Sirio (115 metros de manga y 13 de eslora) se fue a pique.

Muchos marinos de media mañana salen por la bocana de El Estacio, con su farito a rayas blanquinegras, y apenas van a amarrar a alguna de las boyas amarillas que el ejército ha puesto para que nadie fondee frente a la Grosa. Dicen que los que mandan allí son militares, pero las que dan las órdenes en la Grosa son la gaviota patiamarilla, el paíño europeo, el cormorán moñudo, el halcón peregrino y la gaviota de Audouin. Entre todas la tienen cagada y bien cagada de guano, pero la canturrean con locura cuando el sol llama a amanecer. A pocos metros está el Farallón, un islote cabroncete, con una laja sumergida a 2 metros o 2 metros y medio, que fue usado desde tiempos inmemoriales para descargar el contrabando y que ha sajado, con la precisión de los quinquis buenos, la obra viva de más de un barco.

Ya tenía yo apuntada para mis derrotas la lista de libros que Pérez-Reverte lleva en su barco. Algunos ya le compré a Juan Melgar, el patrón de la Librería Robinson. Imagino que los habrá fijos y otros que entrarán y saldrán como los víveres, como se embarca la fruta fresca. Apunten las novelas de Joseph Conrad 'La línea de sombra', 'El espejo de mar', traducido por Javier Marías (su íntimo amigo), los derroteros de Tofiño —aún útiles a pesar de su antigüedad—, 'Navegación con mal tiempo', de Adlard Coles, el 'Diccionario marítimo' de O’Scanlan, 'Capitán de mar y guerra', de Patrick O’Brian, el 'Moby Dick' de Melville por si uno se encuentra una frente al Cabo Tiñoso, 'El cazador de barcos', de Justin Scott, la sensacional 'La cacería', de Alejandro Paternain o 'Mar cruel', de Nicholas Monsarrat.

Su columna en el 'XL Semanal', el dominical sindicado de Vocento, que antaño fue una máquina de hacer dinero y hoy sufre la tiritona digital, se llama "Patente de Corso". “He echado el hierro al fin a resguardo del viento, en fondo de arena, con cinco metros de sonda y treinta y cinco metros de cadena, y con el compás de puntas calculo, sobre otra carta náutica desplegada en la camareta, la nueva navegación y las singladuras necesarias para el próximo viaje. Cumplo sesenta y nueve años dentro de dos meses, y a esa edad lo de elegir nuevos rumbos no es un acto banal”, escribió en la columna “Sobre novelas, faros y barcos” el año pasado. Hoy, sobre sus náuticos rojos, calza 70 primaveras.

El 2 de julio de 2018, en el océano tenebroso de Twitter, Reverte publicó una foto de la bandera española que ondea en la popa del Corso. Un poquito de agitación nunca viene mal. “La de la coronita azul, reglamentaria para barcos de recreo, nunca me gustó”, escribió. “Es desangelada y más bien fea. Así que está es la que llevo. En 25 años, ninguna autoridad marítima española o extranjera me la ha discutido nunca”. Y los “jeiters” (digo yo que tendrá la RAE que buscar un palabro para los odiadores digitales y su anonimato incívico) fueron a por él.

La foto, tomada en el ocaso, también dice a los que navegamos que Reverte traza travesías largas, con una lanza salvavidas bien amarrada de las que sirven para ver en la distancia el flotador lanzado al hombre al agua. Un hombre caído entre olas de dos metros, con poca luz, es carne de hipotermia final.

Intuyo que el Corso tiene los apellidos del sueco Harry Hallberg (1914-1997) y el alemán Christoph Rassy, con dos foques y una buena popa. Debe de ser un 50 pies al menos, ¡para qué más! Barcos más grandes son más complejos si se quiere disfrutar de la navegación en solitario. Pronunciar estas dos palabras ante un aficionado o un entendido garantiza que el interlocutor arqueará las cejas y arrancará su beneplácito diciendo: “¡Hombre, eso son palabras mayores!”.

Para los mas atrevidos hace apenas unas semanas recibí un mail en el que Hallberg Rassy buscaba distribuidor en España. No creo que sea fácil hacerse con la licencia ante la garantía de ventas exigidas. Ni tampoco encontrar muchos compradores capaces de gastarse a partir de medio millón de euros, por ejemplo, en el nuevo HR40 C con bañera central, una de las famosas innovaciones de la marca. El nuevo HR40C, casi imposible encontrar uno nuevo sin esperar al menos un año, probablemente sea en 12 metros de eslora el mejor barco en su categoría. Si tienen alguna vez ocasión de navegar en un Rassy no lo duden. Las maderas de sus camarotes están a la altura de la afamada carpinteria sueca. La fibra de su monocasco es dura y ligera y el astillero de Ellös (apenas 87 trabajadores, fundado en 1943), hoy en manos de Magnus Rassy, se ha preocupado más por la reputación de barcos duraderos -“bluewater cruises”- para surcar todos los mares que por el beneficio a corto.

Una fotografía de Conrad “en su barco, donde preside la estantería junto a un reloj de arena” decora el Corso de Reverte. Los buenos marinos, como los presos, piensan mucho qué fotos ponen en la camareta o el chabolo, ya sean vedettes de pecho al aire o escritores, porque no caben muchas y porque si alguien entra en la celda o sube a bordo sabrá mucho de sus sueños y de sus zozobras.

“Un barco no es una democracia. Y en este barco ni se grita ni se corre” escribe Karina, y pone en boca del capitan de yate Reverte que donde manda patrón no manda marinero y que el pasaje no es ni marinería, tan sólo “invitados”. Si quieren navegar con el escritor pero con los pies en tierra recomiendo la lectura de 'Los barcos se pierden en tierra' (1994-2011) Alfaguara.

Tan solo un consideración al vídeo de 'ABC': justo antes de cruzar el canal del Estacio, imagino que como yo blasfemando porque solo se abre cada dos horas, los colegas rotulan “al académico y navegante”, y yo creo que no, que navegante se es antes, que es más grande. O a mí al menos me lo parece, patrón.


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Mensaje por Rogorn » Jue Oct 07, 2021 11:00 pm

Ni Casado, ni Sánchez, ni Abascal: Pérez-Reverte alaba a Pablo Iglesias después de criticarlo
huffington.es - 07/10/2021

Arturo Pérez-Reverte ha acudido a divertirse a 'El Hormiguero', donde ha ido a presentar su nueva novela 'El italiano'. El escritor y miembro de la RAE ha hablado al final de la entrevista de política y se ha mojado en absolutamente todo. El escritor ha hablado del lenguaje inclusivo y de Irene Montero, de Pedro Sánchez y de su forma de hacer política, de Vox y hasta de Pablo Iglesias.

Reverte ha contado que hace tres años definió a Pedro Sánchez como “un killer” que es “valiente” que “no tiene escrúpulos” que “es inmune a las hemerotecas” y que va a aguantar “bastante bien”. “Es un pistolero, los va a matar a todos y matará al rey si hace falta. Ahora, tres años después, los ha matado a todos. Ha matado incluso a los sicarios que mataban en su nombre”, ha señalado.

También ha hablado de Pablo Iglesias para hablar de “políticos cultos”. “A mí nunca me ha gustado. Ni su cara, ni su sonrisa, ni esa arruga que se le pone aquí. No me gusta, no me ha gustado nunca. Ni me gusta su ambición, no me gusta nada de lo que ha hecho”.

Pero también ha dicho cosas buenas. Reverte ha definido a Iglesias como “un político muy interesante” que tenía cultura aunque no esté de acuerdo con sus ideas: “Es un tipo que sabe, que ha leído, que tiene argumentos, era buen parlamentario. Un tipo de una estatura política... después él mismo ha sido su propia causa de destrucción, pero era un tipo que merecía la pena. Gente de ese nivel no hay. Rufián... y en la derecha no te digo, para qué vamos a nombrar a nadie”.

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"¿Me va a cambiar a mí el lenguaje Irene Montero? Déjeme la lengua tranquila"
Paula Hergar - vertele.eldiario.es - 07/10/2021

Arturo Pérez-Reverte visitó El Hormiguero para promocionar su nueva novela 'El Italiano'. En una entrevista que le había "costado mucho" lograr a Pablo Motos porque como el propio escritor confesó: "No me gustan los platós, me traen recuerdos. Odio los directos". Aún así, accedió y habló de la trama del libro, de la historia real en la que se inspira y en lo potente de sus personajes femeninos, los héroes y los enemigos que plasma.

También habló de la Academia de la Lengua, por la que aseguró que "Rajoy no pisó en todo el tiempo que gobernó. No le interesaba". Y sobre esa misma lengua española añadió que suele ser criticado en las redes por haberse opuesto al lenguaje inclusivo, algo que razonó: "Es verdad que el lenguaje se basa en muchas pautas machistas, pero no puedes violentar y que se produzca el cambio en cuatro días", empezó. "Soy anti-inclusivo radical en defensa propia", aseguró y lo detalló: "Trabajo con el lenguaje, hago novelas con las que me gano la vida y la gente las lee, necesito poder reservarme el derecho a utilizar las palabras que requiera mi trabajo. Cuando el feminismo ultraradical pretende meterse en esas cosas me burlo, me río y digo 'iros a hacer puñetas'". Motos le preguntó de forma irónica que entonces él no apoya el "todes" ni el "señoro", y Reverte sonrió para continuar: "Caen en esos extremos los y las analfabetas, los y las que ganan algo con esto... ¿me va a cambiar a mí el lenguaje Irene Montero? Lo siento mucho, la lengua española déjemela tranquila", sentenció.

Al hilo de los analfabetos y la referencia a Irene Montero, el presentador le preguntó por la opinión sobre la nueva clase política y puso respondió con un ejemplo "Pablo iglesias nunca me ha gustado pero es un tipo culturalmente muy interesante. Puedes no estar de acuerdo con él, pero es de una estatura política alta, merecía la pena. Gente de ese nivel no hay. Y en la derecha ni te digo".

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"Pedro Sánchez es un tipo malo, chulo, ambicioso, cínico y muy interesante"
BR Catela - 20minutos.es - 08/10/2021

Son pocos los invitados a los que Pablo Motos les dedica el programa entero (Miguel Ángel Revilla y alguno más), dejando para otro día las secciones de las hormigas Trancas y Barrancas o la de Ciencia de Marron. Pero este jueves, 'El hormiguero' incluso prescindió del debate de actualidad con Cristina Pardo, Tamara Falcó, Nuria Roca y Juan del Val para dedicarle todo su tiempo a la entrevista con Arturo Pérez-Reverte.

El escritor presentó su último libro, 'El italiano', y le contó al presentador que "se basa en hechos reales, en los buzos que salían desde Algeciras de noche hacia Gibraltar y minaban los barcos ingleses. Es un tema muy interesante y poco conocido". El escritor señaló sobre el protagonista de su obra que "busqué un tipo que no lee, muy apuesto, mediterráneo... y es la mujer la que lo convierte en héroe. La mirada de la una librera lúcida y culta le hace no ser un soldadito más".

Tras hablar sobre numerosos temas, el valenciano quiso centrarse en la política española: "¿Qué te parece el casting de políticos que tenemos ahora? Hay una cosecha... A Pedro Sánchez le definiste como valiente, pero también un killer".

"Hace tres años dije que era valiente, que no tenía escrúpulos, inmune a las hemerotecas y que aguantaría bastante bien. Era un pistolero y los iba a matar a todos. Y así ha sido, ha matado a todos, incluso a los sicarios que mataban en su nombre y al rey no porque lo necesita, sino, también lo mataría. Para un novelista, Sánchez es un personaje interesantísimo porque tiene todos los atributos del personaje maquiavélico: Es malo, chulo, ambicioso, arrogante, cínico, es un tipo muy interesante", afirmó el invitado. Y aseguró que "si mi hija se casara con él no estaría muy contento. A ver dónde nos lleva porque va a ganar, nos tiene pillado el punto y porque mira lo que tiene en frente...".

"¿Pablo Casado también te parece interesantísimo?", le preguntó Motos, y el escritor le contestó que "en España se vota en contra, cuando Sánchez meta la pata, que lo hará, la gente votará contra Sánchez y si Casado está ahí, le votarán". Respecto a Vox señaló que "la izquierda allana el camino a los movimientos de extrema derecha. La ultraderecha tiene desgraciadamente mucho futuro en Europa". También tuvo palabras para Pablo Iglesias: "Nunca me ha gustado, pero era un tío que culturalmente era interesante". "Puedes no estar de acuerdo con él, pero era de una estatura política alta, merecía la pena. Gente de ese nivel no hay, bueno, Yolanda Díaz sí me parece interesante. Y en la derecha ni te digo...", añadió el invitado.

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«Sánchez es un pistolero, ha matado incluso a los sicarios que mataban en su nombre»
Rubén Ventureira - eldebate.com - 08/10/2021

Pablo Motos dio a Arturo Pérez-Reverte tratamiento de presidente del Gobierno. El escritor pisaba por primera vez el plató de 'El hormiguero' y el presentador dedicó todo el programa a su invitado, al igual que había hecho en su día con Felipe González. Como cuando asistió el ex presidente socialista, las hormigas tampoco asomaron la cabeza.

De entrada, Pérez-Reverte contó que, para acudir al programa, venció su alergia a los platós (los odia porque le traen recuerdos) por insistencia de un amigo común de ambos, el experto en ciberseguridad Chema Alonso. Hace unos días, los tres y Leo Harlem visitaron la sede de la Real Academia Española de la Lengua. Allí se produjo una anécdota, cuando Pablo Motos, que venía de hacer deporte, amagó con colgar su bolsa en una de las perchas que se encontró a la entrada. «La academia tiene muchas tradiciones, y una es la de los percheros. Cuando un académico nuevo entra, se le da su perchero. Y están todos por orden de antigüedad, y, a medida que van muriendo, uno va progresando y tu nombre se va moviendo por los percheros hasta el final, que es el morir, como diría Jorge Manrique. El perchero es un lugar de respeto, por eso no dejé que colgaras ahí tu mugrienta bolsa», explicó, con una sonrisa, el escritor.

Pérez Reverte hizo durante la entrevista constantes alusiones a su edad (pronto cumplirá 70 años) y a la muerte. «¿A ti no te agobia lo de la muerte?», planteó Motos casi al principio. «No, no porque sea muy valiente, sino porque lo asumo. Quizá porque leí a Séneca muy jovencito, leí a los estoicos y porque vi morirse a mucha gente. Y cuando ves morir a mucha gente, te das cuenta de que también te tocará a ti un día. No pasa nada. Hace millones de años que los seres humanos mueren». Reivindicó la sabiduría que da la edad. «Yo soy viejo. El viejo no es contemporáneo, no puede serlo. Tienes una larga vida, unas lecturas, una lucidez… Una mirada… Antes al viejo se le ponía en el centro de la hoguera y el joven aprendía del viejo. Ahora lo que hacemos es apartarlos. Estamos privando a los jóvenes de la experiencia del viejo, de la mirada». En concreto, su mirada está formada con miles de lecturas. Tiene una biblioteca formada por 32.000 libros, si bien reconoció que, obviamente, no los ha leído todos.
Y trazó después un paralelismo entre el Viejo Continente y el desprecio de la vejez: «Es como Europa. La Europa actual se está haciendo no en base al pasado europeo que nos une, sino en base a un futuro ideal que quieren conseguir. Están borrando la memoria para que esa Europa futura no tenga ningún lastre del pasado. Pero eso nos está dejando huérfanos de memoria y de experiencia». En esa Europa «hemos creado una religión hecha de virtudes que creemos exportable». Y a su juicio no lo es: «En China le importa la colectividad, el individuo no existe. En el mundo árabe, no hay democracia posible, ni comunismo, porque es Dios el que dicta la norma, y eso no lo entendemos».

Hablaron de la guerra, en general, y en concreto de los episodios bélicos de 'El italiano', última novela del autor. Cuenta la historia de una unidad de buzos italianos (Orsa Maggiore) que actuó en 1942 y 1943: «Son buzos que salían de Algeciras con una especie de torpedos tripulados y minaban los barcos ingleses. Hundieron catorce barcos en la bahía de Gibraltar». «Muchos de ellos sí murieron. Y a muchos de ellos los ingleses les hicieron honores especiales, les echaron la corona de flores al mar. Eran hombres especiales. Jóvenes todos, todos buzos nadadores, en buena forma. Aguantar el frío, la noche, la oscuridad, tíos muy serenos», detalló. La historia de esta unidad se la contó su padre cuando era niño. Y desde entonces rondó en su cabeza. Se apoderó de ella cuando releyendo a Ulises, en concreto una escena la que el héroe emerge del agua.

A propósito del libro, el autor de 'El pintor de batallas' hizo una larga reflexión sobre los héroes y las heroínas: «El héroe masculino es más fácil de ver, de conocer. Pero el héroe femenino es más complejo. Porque la mujer, cuando pelea… La mujer ha estado acorralada durante muchísimo tiempo, ha estado contra la pared. Tiene muchos silencios, muchos rencores, muchas causas perdidas en la memoria biológica. Por eso cuando pelea, sabe que si pierde la batalla va a ser aniquilada. El hombre tiene un montón de recursos: el fútbol, los amigos, el bar de la esquina… La mujer, hasta las más inteligentes y las más sociabilizadas, tienen una soledad personal muy intensa. Por eso, cuando pelea, sabe que se juega mucho en la pelea. Y Elena [la protagonista de su última novela] es eso. Una mujer que pelea. Es un soldado en territorio hostil».

A esta edad ya no le importa tener adversarios: «El enemigo tiene muchas ventajas. Cuando eres joven te puede aplastar. Pero cuando tienes una trayectoria, el enemigo es otra cosa, incluso es educativo, te hace estar atento. Es como el mar. Es muy hijo de puta. Los buenos enemigos te mantienen despierto, dices ‘por dónde va a venirme la puñalada’. Son muy útiles cuando llegas a cierto estadio de la vida». Habló de uno que lucha contra los enemigos en la ficción, James Bond, y de cómo hace unos días él sufrió un linchamiento digital por decir, tras ver la última película de 007, que habían convertido al personaje en «un moñas». «Ese no es mi James Bond. 'Casino Royale', de Craig, me pareció buenísima. Es machista, es violento, es chulo, es elegante. Respétalo. Cuando yo veo a Bond con el peluche de la niña en la mano, llorando. Ese no es mi Bond».

Entró a casi todos los trapos Reverte. Como al del lenguaje inclusivo, al que reconoció que se opuso desde el principio. Cree que es obra del «feminismo ultra-radical» y que forma parte de esa nueva religión. «El lenguaje se basa en muchas pautas machistas y debe cambiar, de hecho, cambia, pero no puede violentar, que se cambie en cuatro días vía decreto. Yo trabajo con el lenguaje y necesito que la lengua sea limpia, práctica», expuso, ante de declararse «anti-inclusivo radical por defensa propia». «¿Me va a escribir esto a mí Irene Montero?», preguntó mientras tomaba su libro en la mano. «No, no puede ser. Con todo el respeto, ‘no, señora’. Lo siento mucho, dedíquese usted a la política, que es lo suyo. Déjeme usted la lengua española tranquila».

Motos planteó el tema de la actualidad política española. Y Reverte también entró al trapo. Con quien más se extendió fue con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. «Lo definí hace tres años, en una entrevista. Dije: ‘Es valiente, no tiene escrúpulos, es inmune a las hemerotecas y va a a aguantar bastante bien’. Dije: ‘Es un pistolero, los va a matar a todos, y a los que no los ha matado los va a matar, y matará al Rey si hace falta. Ahora, tres años después, los ha matado a todos, ha matado incluso a los sicarios que mataban en su nombre. Los ha matado a todos, a todos, y al Rey no lo mató porque lo necesita. Si no lo necesitara, lo mataría también». «En ese sentido –se extendió–, me parece un personaje interesantísimo. Tiene todos los atributos del personaje de la Florencia del Renacimiento, maquiavélica, de Shakespeare… Es malo y es chulo, y es ambicioso y es arrogante, y es cínico, yo creo que es muy interesante. Si mi hija se casara con él, a lo mejor yo no estaría muy contento», afirmó, causando las risas del público. Pronostica que, cuando toque volver a votar, vencerá de nuevo. «Y va a ganar, porque mira lo que tiene enfrente. A Casado solo lo ve presidente si Sánchez mete la pata de manera estrepitosa: La gente no vota a favor, vota en contra».

En cuanto al crecimiento de Vox, tiene claro el motivo: «Porque la izquierda le allana el camino». Con la nueva religión. «La ultraderecha tiene mucho futuro en Europa», y eso obedece a los «errores graves de insulto a la inteligencia» que «la izquierda comete en España y fuera de España».

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Arturo Pérez-Reverte en El Hormiguero, sin piedad y sin perdón
Esther Mucientes - elmundo.es - 08/10/2021

Arturo Pérez-Reverte visitó El Hormiguero y regaló a Pablo Motos la mejor entrevista que se recuerda. Arturo Pérez-Reverte confesó que tiene una ventaja que le permite decir lo que piensa sin autocensuras. Anoche lo volvió a hacer: "El pa' qué es el privilegio que me ha dado la vida".

Hay pocas personalidades públicas que puedan ostentar la medalla de generador de polémicas. Arturo Pérez-Reverte es una de ellas. Diga lo que diga, opine lo que opine, incluso, haga lo que haga atrae, como si de un aguajero negro se tratara, a hordas y hordas que le atacan sin piedad o le defienden a capa y espada. Que anoche aceptara acudir a 'El hormiguero' -es contrario a los platós de televisión y mucho más a los directos- y concediera una entrevista fue un hecho excepcional que podía haber salido bien o podía haber salido mal. Con Arturo Pérez-Reverte no hay escala de grises, o negro o blanco. Sin embargo, Arturo Pérez-Reverte regaló a Pablo Motos y regaló a 'El hormiguero' una de las mejores entrevistas que se han vivido en el programa. Da igual si estás de acuerdo en lo que dice, da igual si te genera animadversión o rechazo, escuchar el libre pensamiento de alguien, te guste más o te guste menos, es un privilegio que en los tiempos que hoy corren casi se podría decir que es un milagro.

La entrevista a Arturo Pérez-Reverte podría haberse convertido en un mano a mano entre Pablo Motos y el escritor en la que al final se hubiera perdido. Pero Pablo Motos se adaptó al personaje. Dejó que hablara, que se explayara, que se soltara, permitiendo que el protagonista fuera únicamente Arturo Pérez-Reverte. No hacía falta nada más que eso, la pregunta y la respuesta, pero la respuesta como a Arturo Pérez-Reverte le diera la real gana responderla. Ni siquiera las hormigas se atrevieron a interrumpir ni medio segundo de entrevista. Es que ni asomaron las antenas. Ni siquiera Pablo Motos osó replicar o interrumpir al académico y escritor. Sí, tal vez fuera porque es Arturo Pérez-Reverte, aunque la verdadera razón es porque merecía la pena escucharle, insisto, estés o no estés de acuerdo con él.

Hubo una frase de Arturo Pérez-Reverte -en realidad, hubo muchas- que viene ni al pelo para entender porque la entrevista de anoche fue de las mejores entrevistas que se han vivido en 'El hormiguero': "Al enemigo no se le concede ninguna virtud y al amigo ni un defecto. Esto es muy peligroso". ¿Jugamos? ¿Somos capaces de reconocer las virtudes del que consideramos nuestro enemigo? Probemos. Igual tiene razón Arturo Pérez-Reverte y somos incapaces. Arturo Pérez-Reverte es el claro ejemplo de esto. Si le aborreces, nunca vas a poder aceptar que merece la pena escucharle, que es uno de los poco intelectuales, de los de verdad, que quedan en España. Que sí, que te sacará de tus casillas, que le verás como un machista, como un retrógrado, como un fascista... Los adjetivos a los que se enfrenta cada vez que abre la boca. Pues anoche la abrió mucho -como mucho-, así que imagina. Y es que Arturo Pérez-Reverte cuenta con una ventaja que él mismo reconoce le da la posición que ostenta. "El "pa' qué" es el privilegio que me ha dado la vida". Y es ese pa' qué el que le permite no tener que rendir pleitesía a nadie, más que a su mirada y a lo que él cree: "Puedo estar equivocado, pero lo que no puedo hacer es para caer bien violentar mi mirada".

De hecho, durante la entrevista de anoche en 'El hormiguero', dejó frases para la historia, pero hubo una que repitió más que ninguna otra: "Esta es mi opinión, esta es mi mirada, esto es lo que yo pienso". No quiere adoctrinar, quiere simplemente poder mostrar su mirada sin sentirse cohibido. ¿La libertad? Sí. Y que dice lo que para muchos son burradas, no te quepa la menor duda, pero son sus burradas, las que él considera, las que él cree. Juega en otra liga, en la liga de quien no tiene ni que dar explicaciones -aunque a veces se caliente y llame gilipollas al que le toca las pelotas-. "Me callo muchas cosas. Cuando tienes 70 años, has escrito novelas, has sido reportero, no eres tan vulnerable como si eres joven. Y consciente de ello me permito cosas. Mi lector coreano, croata... Me lee y me hace libre". El pa' qué.

Porque Arturo Pérez-Reverte fue a 'El hormiguero' a hablar de su nueva novela, 'El italiano', y habló largo y tendido, desde luego, pero cada pregunta de su nuevo libro iba acompañada de una cátedra. Ya el inicio de la entrevista prometía cuando Pablo Motos le pidió que explicara "el asunto de las perchas" de la Real Academia de la Lengua. Antes de la entrevista de anoche, Arturo Pérez-Reverte invitó a Pablo Motos a la RAE. Pablo Motos se presentó sin la norma de vestimenta adecuada, a lo que Arturo Pérez-Reverte le tuvo que prestar una suya, y con una mochila de deporte que el presentador decidió colgar en una de las perchas que hay en la RAE. Fue entonces cuando el escritor se lo prohibió terminantemente. "En la Academia los percheros están por orden de antigüedad, cuando alguien muere se va moviendo el siguiente hasta que llegas al final, como el final de la vida. Es algo simbólico, como un santuario de los que se han ido y van llegando", explicó. "¿No te agobia la muerte?", le preguntó entonces Pablo Motos. "No, porque lo asumo como parte, pero no pasa nada, hace millones de años que los seres humanos mueren. La Academia es una institución independiente, el Estado coopera con ella y la subvenciona como a otras, pero si no fuera así existiría igual. Cuando Franco gana la guerra ordena que todas las academias quiten a sus miembros republicanos y pongan franquistas. Menos la RAE que dijo que no porque era independiente, y entonces Franco le quitó todo. Rajoy, por ejemplo, la dejó asfixiada y no pisó nunca la Academia, no le interesaba nada. Ni le quitó ni le dio, pasó olímpicamente de ella". Ya que se habla de la Academia, pues que a nadie se le olvide.

Porque, como él mismo, explicó, la mejor táctica es la del "francotirador paciente". Si tienes un enemigo al que quieres abatir y sabes que en algún momento le vas a abatir, Arturo Pérez-Reverte es partidario de esperar, de mantenerse dormido esperando el mejor momento para disparar. "al final todos pasan por delante de la escopeta, lo mejor es esperar , colocar la escopeta en la ventana y al final todos, todos, terminan pasando", y entonces es el momento de disparar. Pero, ¿qué pasa cuando es tu enemigo el que te dispara primero? "Cuando uno tiene cierta edad los enemigos tienen muchas ventajas. Cuando eres joven un enemigo te puede aplastar, pero cuando tienes una trayectoria ya el enemigo es otra cosa. Es educativo porque te hace estar muy atento (...) Los enemigos son como el mar. Los buenos enemigos, no los mierdecillas, te hacen que te cuides más, como un marino que siempre está alerta. Hacen que estés atento". Arturo Pérez- Reverte no habló de sus enemigos, ni siquiera dijo si son muchos o pocos, aunque es más que obvio que debe tener una larga cola esperando para disparar. Pero él es el francotirador paciente o quiere serlo. No siempre sigue su táctica, anoche no la siguió, anoche repartió a diestro y siniestro, pero no un repartir con rabia ni espasmos, un repartir al estilo del sabio. Decía Platón que el sabio habla porque tiene algo decir y que los tontos hablan porque tienen que decir algo.

"Los viejos, yo soy viejo, no son contemporáneos. Sí un viejo es contemporáneo hace el payaso. El viejo no puede adaptarse a un mundo que ya no es el suyo, pero tiene una ventaja, la experiencia, una mirada. Antes al viejo le ponían en el centro y le preguntaban, '¿cómo lo hiciste?', y el joven aprendía del viejo, pero ahora apartamos a los viejos y estamos privando a los jóvenes de la experiencia del viejo, de la mirada. No puedes pedirme que me ponga a bailar claqué, pero puedes pedirme lo que yo puedo dar. Pero tendemos a apartar. Los viejos son útiles no porque se modernicen o hagan el payaso sino por su mirada".

Tal vez parezca que durante la entrevista Arturo Pérez-Reverte perdía el hilo y se iba por los Cerros de Úbeda, pero más bien era que Arturo Pérez-Reverte hiló muy fino, demasiado fino, sólo para que pudiera seguirle. Era la mirada, era el enemigo y también fueron las nuevas religiones, también fueron las redes sociales, el "humanitarismo", la "represión". "En las redes sociales tengo la sensación de que nos dicen que usar la mente es malo", le preguntó Pablo Motos, obsesionado siempre con las redes sociales y con la esclavitud que para él suponen.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Sab Oct 09, 2021 11:05 pm

De la Cuadrilla de El Algabeño a Los Hijos de Lenin
Francisco Correal - diariodesevilla.es - 09/10/2021

En los últimos días lo han entrevistado, que uno sepa, Alsina, Herrera, Camero y ha salido hasta en 'El hormiguero'. En su entrevista con Carlos Herrera, Arturo Pérez-Reverte, hablando de su última novela, 'El italiano', le recordó a su entrevistador que habían coincidido 36 años atrás, en 1985, cuando Herrera y Ángeles Caso (finalista del Planeta el año que lo ganó Cela y más tarde ganadora del premio) presentaban el 'Telediario'.

La única vez que coincidí con Pérez-Reverte como periodista fue en el escenario donde transcurre su última novela. Los dos cubríamos en la Corte de Gibraltar el juicio contra Enrique Bolín, que había sido alcalde de Benalmádena y después de pasar por el Moorish Castle del Peñón lo volvería a ser de nuevo. Cuatro años después, lo entrevisté cuando vino a Sevilla para promocionar su cuarta novela, 'El Club Dumas'. Después han venido 16 novelas más. La foto de la entrevista se la hizo Juan Carlos Cazalla. Salió publicada en 'Diario' 16 el 16 de junio de 1993, el Bloomsday, pero no hablamos para nada del 'Ulises'. Joyce no está entre sus escritores de referencia, que entonces (y ahora) eran Conrad, Dumas, Galdós, Stendhal.

Me hizo un croquis de las guerras que había cubierto. Todos los continentes menos Oceanía: la guerra Irán-Iraq, la revolución sandinista, el conflicto del Chad, la guerra de los Balcanes, que entonces estaba en pleno apogeo. Guardo los periódicos del día que murió Franco y en uno de ellos, 'Pueblo', el que dirigió Emilio Romero, contaba que seguían sin noticias sobre dos periodistas desplazados a la Marcha Verde y el conflicto del Sahara. Uno de ellos era Arturo Pérez-Reverte.

En aquella entrevista del 93 ya expresaba sus deseos de abandonar cuanto antes el periodismo y deslindaba ambos campos. "Cuando en una novela se nota al periodista, es una mala novela. Cuando en un reportaje se nota al escritor, no será un buen reportaje". Le preguntaba por su próxima novela y me respondía: "La empezaré en otoño. La trama empieza en Roma y se desarrolla en Sevilla". Se refería a 'La piel del tambor', que tres décadas después la va a llevar al cine un director colombiano que rueda escenas en Sevilla. Debió ser aquel aterrizaje literario en Sevilla el que le llevó a elegir a su pareja de informantes sobre la ciudad, su particular club Dumas de tres mosqueteros que completaban mis buenos amigos Rafael de Cózar y Juan Eslava Galán, con los que hizo galas en plan tres tenores por toda España. La muerte del primero y el doble destierro del segundo (primero de Sevilla, después de Barcelona) disolvieron esa trinidad de mercenarios de la guasa y la palabra.

Estando los tres en un mítico santuario de Jaén, la taberna El Gorrión, fue donde Pérez-Reverte le sugirió a Eslava el título de su libro 'Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie'. La novela sobre la guerra civil que ha escrito Pérez-Reverte, 'Línea de fuego', la vigésima de su producción, le está gustando a mucha gente. En la entrevista que le hice hace tantos años, poco después del final de la Expo 92, me decía que "en la guerra española hubo héroes solidarios, ahora sólo hay héroes solitarios".

'Línea de fuego' está llena de héroes solidarios que militan en los dos bandos que pretenden hacerse con la posición estratégica de Castellets del Segre, un Álamo catalán donde la ficción se sienta en moldes históricos. Aunque los hechos bélicos y las angustiosas treguas y paréntesis de la novela transcurren en un escenario catalán, se cuelan flecos sevillanos. Uno en cada bando. Al dinamitero Julián Panizo, del bando republicano, le sorprenden los aires agitanados de Casaú. Le pregunta si es gitano y éste le contesta que por parte de madre. Y que también fue banderillero. "En la cuadrilla del Algabeño, para más inri… El maestro salió fascista, y al subalterno aquí lo tienes". Se integró en una unidad llamada Los Hijos de Lenin que hicieron buenas escabechinas por el Levante.

El alférez provisional Santiago Pardeiro después de la guerra fue a la División Azul. La ley de Memoria Histórica quitó su nombre a una calle en su Ferrol natal. A su unidad se incorporó la Lirio, "un antiguo cantaor de flamenco, conocido homosexual del Barrio Chino de Barcelona". La Lirio estuvo preso en Ceuta "tras un asunto de celos y puñaladas" y para redimir condena se alistó en el Tercio como legionario y estuvo con Queipo de Llano en Sevilla, "fue de los primeros legionarios que bajaron de un avión en el aeródromo de Tablada". Dos escorzos sevillanos, secuelas del Algabeño y de Queipo, en la penúltima novela del corresponsal de tantas guerras ajenas que finalmente noveló la nuestra, a la que también se asoma en su trilogía de Falcó.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Oct 10, 2021 12:27 pm

Pérez-Reverte y el mito del pistolero Sánchez
Javier Benegas - disidentia.com - 10/10/2021

En una reciente entrevista televisiva, Arturo Pérez-Reverte hizo una descripción de Pedro Sánchez más que literaria, casi mitológica, en la que el exitoso escritor llegó a adjudicarle las cualidades propias de un personaje de William Shakespeare o de la Florencia maquiavélica del Renacimiento, y afirmó que, para un novelista, “Sánchez es un personaje interesantísimo”. El corte televisivo de esta parte de la entrevista fue compartido en las redes sociales por la cuenta oficial del programa, y rápidamente recibió el aplauso casi unánime del centro derecha.

Pérez-Reverte había proporcionado una explicación redonda a una cuestión desconcertante: ¿cómo era posible que un tipo como Sánchez, no sólo hubiera ocupado la Moncloa, sino que además pareciera invulnerable? Tal vez algo tan insólito podría explicarse elevando al personaje a la categoría de supervillano. Y precisamente esto es lo que hizo Pérez-Reverte.

Es lógico que un novelista exagere determinados aspectos de un personaje real para poder construir sobre él otro novelesco. En una novela el interés radica en buena medida en el magnetismo de sus personajes. Si los protagonistas son vulgares y planos, indistinguibles de la prosaica realidad, si no se les dota de unas características, positivas o negativas, que los hagan singulares, la novela se viene abajo. De ahí, posiblemente, que Pérez-Reverte dotara a Pedro Sánchez de los atributos de un tirano shakesperiano o lo asimilara a los legendarios pistoleros de Oeste, que eran los más rápidos desenfundando y donde ponían el ojo, ponían la bala.

Sin embargo, a pesar de que la caracterización de Pérez-Reverte no está exenta de talento, Sánchez no es ni de lejos un supervillano digno de una tragedia de William Shakespeare; tampoco un forajido de leyenda. Encaja mucho mejor con la tradición de la novela picaresca. Es, a lo sumo, un sinvergüenza audaz que ha trepado al poder y se mantiene en él, a pesar de todos los desastres y escándalos que le acompañan, porque la España política se ha envilecido y ha perdido hasta las formas. Ocurre que elevar a Sánchez a supervillano supone un alivio para la derecha sociológica, porque, a pesar de todos los pesares, no le va demasiado mal y, como todavía puede permitirse ciertos lujos, prefiere rezar a la Virgen para quedarse como está que tentar a la suerte poniendo en cuestión el modelo político. Al fin y al cabo, descuenta que tarde o temprano gobernarán los suyos. Y, cuando suceda, algo caerá de su lado. Así que, para mirar el dedo y no la Luna, la derecha necesita explicaciones redondas, narradores que recreen maquiavélicos adversarios para exonerarla de cualquier culpa. O, dicho de otra forma, prefiere creer en un supervillano que pararse a pensar si Sánchez no será más bien el producto de los malos usos y costumbres que han permeado la política… con la complicidad de todos, incluida la derecha.

Conste que a Sánchez le reconozco una virtud: la audacia. Pero, para que su imbatibilidad pudiera explicarse de forma razonable, la audacia debería ir acompañada de alguna otra virtud, más allá, claro está, de mentir como un bellaco o carecer de escrúpulos. Pero lo cierto es que Sánchez no evidencia otras cualidades. No tiene una inteligencia superlativa, ni siquiera una inteligencia de algún modo singular. Todo en él, más allá de su estatura o aspecto físico, es perfectamente mediocre. No es un buen orador. En un debate sin trampa ni cartón no demuestra tener demasiados reflejos, incluso en ocasiones sus réplicas y la gestualidad con que las acompaña resultan impropias, no ya para un gobernante, sino para una persona mínimamente solvente. Y, sin embargo, ahí está y, además, resiste. ¿Es, pues, suficiente su audacia para explicar el milagro?

La audacia y, si acaso, también la desvergüenza, no explican este fenómeno por sí solas. Es necesario mirar un poco más allá del personaje. Si lo hacemos, descubriremos que Sánchez, con su falta de escrúpulos, ha puesto de relieve algo más preocupante que su persona: que el poder ejecutivo, en la práctica, apenas tiene contrapesos efectivos y que un presidente del Gobierno puede, incluso, cerrar el parlamento y confinar a todo el país haciendo mal uso de las leyes sin que pase absolutamente nada, por más que el Tribunal Constitucional dictamine en su contra.

No es mi intención proyectar una idea esencialista de España, sino apuntar a los males de fondo perfectamente subsanables que han cristalizado en un presidente sin vergüenza. Sobre el papel, quitando algunas notables salvedades, nuestro modelo institucional no difiere demasiado del de otros países democráticos y desarrollados. Sin embargo, en la práctica, la distancia que separa nuestras instituciones formales de los usos y costumbres que imperan en la política es cada vez más grande.

Aquí, quien gana unas elecciones generales y logra formar gobierno puede erigirse en una especie de caudillo. Y esto no es mérito de Sánchez. Ya era así antes de que su audacia le llevara a la Moncloa. Ocurre simplemente que quienes le precedieron se cuidaron de disimularlo no perdiendo las formas o, mejor dicho, no perdiéndolas totalmente, porque ya el anterior presidente se permitió anticipar el nombramiento de sus ministros en la sede de su partido, degradando el parlamento a postrero fedatario de sus designios. El “mérito” de Sánchez consistiría, pues, en dar una vuelta de tuerca adicional a lo que ya había; esto es, prescindir de las formas.

Para descartar mitificaciones que ocultan problemas de fondo basta un sencillo ejercicio. Por ejemplo, imaginarse cuán larga habría sido la carrera del audaz Sánchez en Alemania, o en otros países democráticos, donde no ya cortar y pegar a destajo, sino plagiar un párrafo en una tesis supone ser apartado de la política de manera fulminante. A partir de aquí también podemos deducir que habría sido de este proverbial «killer» en esos otros países a propósito de cuestiones bastante más graves que el plagio académico.

No se trata de exculpar al personaje, sino de concienciarnos de que Sánchez existe porque la degradación política tarde o temprano tenía que parirlo. Sin ir más lejos, días atrás el gobierno del conservador austriaco, Sebastian Kurz, se tambaleaba por las acusaciones de haber destinado dinero público a manipular editoriales y sesgar encuestas electorales en algunos medios de comunicación a cambio de la compra de espacios publicitarios. El hecho de que Kurz esté siendo investigado por destinar fondos del gobierno para asegurar una cobertura mediática favorable ha supuesto su dimisión. En España que un gobierno se tambalee por este tipo de prácticas es inimaginable. Probablemente no sería ni noticia.

Sánchez hace lo que hace porque, en efecto, no tiene ni vergüenza ni escrúpulos, pero, sobre todo, porque en España puede hacerlo. No porque posea unas cualidades extraordinarias. Si acaso, le concedo a Pérez-Reverte la comparación con un pistolero, pero porque el mito de los pistoleros del Oeste también es en buena medida un producto de la exageración literaria. Lo cierto es que en el salvaje Oeste americano la inmensa mayoría de los que llevaban revólver apenas sabía utilizarlo. Lo normal era tener una pésima puntería, por eso en los duelos se situaban extremadamente cerca. Aún así, era bastante habitual que los duelistas descargaran sus armas por completo disparándose mutuamente sin siquiera rozarse. El revólver, para la gran mayoría, era una herramienta que se llevaba por si acaso, de igual modo que los conductores actuales llevan cadenas en el maletero. Y cuando nieva, muchos no saben colocarlas. Así, en el viejo Oeste, a poco que uno tuviera cierta puntería y escasos escrúpulos podía convertirse en un forajido legendario. Quizá, visto así este mito encajaría mejor con el Sánchez literario de Pérez-Reverte. Un tipo que dispara a todo lo que se mueve, que las hace de todos los colores porque sabe que no le pasará nada.

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Rogorn
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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Jue Oct 14, 2021 12:00 am

Carta abierta a Pérez Reverte
Jesús Carasa Moreno - elimparcial.es - 12/10/2021

Confieso que solo he leído una novela tuya. Leo todos los artículos que puedo, busco tus interesantes entrevistas y te sigo en Twitter. Aunque soy un lector de bastante apetito, hace tiempo que dejé de leer novelas. Mi curiosidad va, ahora, hacia la actualidad, la historia y la divulgación científica.

Eres de los escasísimos intelectuales españoles que se mojan tratando de poner luz en el pasado y mejorar el presente de España y hay que reconocer que, algunas veces, te “calas”, generosamente, hasta los huesos y tratas, como yo, en mi modestia, de “penetrar en campo minado” de lo políticamente correcto, sufriendo heridas de la “mala leche” española. A veces, hastiado de grosería, envidia y sectarismo, te sientes tentado a retirarte a tu envidiable y merecida torre de marfil, pero, una y otra vez vuelves, generosamente, a recibirlas, a la primera línea. Tu biografía es admirable. Has sabido pasar de la acción a la reflexión y la palabra, como aquellos famosos corresponsales de guerra, con Hemingway a la cabeza, cuyos pasos has pisado y a los que tienes siempre presente. Es, también, admirable tu amor a la literatura, a la historia y al correcto uso del idioma que te ha llevado a ser veterano Académico de la Lengua, compromiso que te tomas muy en serio, impartiendo sabiduría allí donde se te demanda. Eres muy activo y comprometido en la aportación de ideas que crees beneficiosas para la buena marcha de la sociedad, lo que pone en evidencia nuestra carencia de intelectuales o la medrosa tacañería de los que hay.

Pero entre tantas de tus ideas de las que participo, hay algunas con las que no estoy de acuerdo. Una de ellas es tu derrotismo a la hora de juzgar a este pobre pueblo nuestro, que entronca con esa corriente tan abundante de los del ¡Que país! Haces extensiva, a todo un pueblo, tu opinión sobre la irresponsabilidad, zafiedad, envidia, sectarismo y muchos etcéteras de parte de él, sin tener en cuenta la tenacidad, paciencia, laboriosidad, honradez y otros etcéteras, de la otra parte que, trabajando por las dos, ha hecho y hace milagros. Ese pueblo, que de espaldas a sus reyes, llevó a cabo la increíble hazaña del descubrimiento y colonización, que hizo reconocer a Ortega y Gasset que allí estaba la gran epopeya de España y le hacía exclamar: “En España todo lo ha hecho el pueblo; y lo que no ha hecho el pueblo, se ha quedado sin hacer”.

Tus acertadas consideraciones sobre la cerrilidad de nuestra guerra civil te llevan a considerar a nuestro pueblo negado para la convivencia y te olvidas, como tantos, del “civilizado” siglo XX que nos regalaron los pontífices occidentales de la democracia: Tres guerras mundiales (una fría), gulags, campos de exterminio, dictaduras, muro, racismo, colonialismo, etc… Te dueles de la falta de contenido cultural de nuestra enseñanza; pero me temo que la agobiante civilización, que hemos creado no deja ya espacio para que los bachilleres salgan recitando a Homero, ni siquiera para estudiar siete años de Latín y tres de griego como estudiábamos en mis tiempos. Más bien parece que la educación se irá convirtiendo en instrucción preparatoria para el complicado trabajo que espera a los estudiantes, dejando la Literatura, Filosofía, Pintura, Música, etc…para enseñanzas especializadas o para el ámbito de adorno de la personalidad. En cuanto a la lectura, a la que animas poniendo el ejemplo de tu precocidad, nacida al pie de una biblioteca, me temo que nunca fue afición muy generalizada y la de ahora está solicitada por otras fuentes y formatos.

Y lo que más me duele es tu forma de disparar al bulto, culpando al pobre pueblo de la falta de acierto al elegir a sus representantes políticos. La mayoría de los que vamos a votar no elegimos en positivo, es imposible, sino acuciados por el mal menor, tratando de evitar que ganen los peores. El poder del pueblo siempre ha sido y es usurpado. Esta vez, por los partidos políticos, en estas democracias que habíamos creado para evitarlo. Todos mis peros no impiden mi admiración por ti, como personaje público y como intelectual y te animo, por la cuenta que nos tiene, a seguir en la brecha. Un saludo.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Vie Oct 15, 2021 6:53 pm

El compromiso en la literatura hoy
Raquel Reyes Martín - la-u.org - 31/10/2019

Recientemente, el escritor Arturo Pérez-Reverte era entrevistado en un periódico digital. A los escritores se les pide opinión y posicionamiento en las cuestiones de actualidad, probablemente esa es la razón por la que que el periodista pregunta al autor sobre sus simpatías por los líderes políticos españoles, a lo que el autor del Capitán Alatriste responde: “¿Tú me lees a mí de vez en cuando? Ya sabrás entonces lo que pienso. Mis líderes están en mi biblioteca. Una vez me preguntaron cuál era mi ideología y respondí que no tengo ideología, tengo biblioteca”. El periodista insiste, pues le recuerda que “la elección de esos libros de alguna manera definirá la ideología, ¿no?” a lo que Pérez-Reverte responde tajante “son 30.000. Vete a mi biblioteca y busca ahí mi ideología”[1]. Esta declaración hace unos años ya fue repetida a distintos medios digitales que marcan en negrita y como titular “No tengo ideología, tengo biblioteca”[2]. ¿Realmente Arturo Pérez-Reverte, o cualquier otro escritor, no tienen ideología? Muchos lectores darán la razón a este comentario, averigüemos por qué.

Constantino Bértolo, crítico literario, reflexiona sobre la operación que supone leer, acción que dialoga con “nuestra narración autobiográfica, con nuestro bagaje literario y con nuestro entendimiento del mundo”[3] y cataloga los distintos tipos de lector y de lectura que existen, dividiéndolas en lectura adolescente, lectura inocente, lectura letraherida, lectura sectaria y lectura civil. Obviaremos aquí otros tipos de lectura a los que hace referencia, como la lectura del crítico.

La lectura adolescente es aquella en la que el lector proyecta sus propias experiencias y su biografía, –algo que en cierta medida hace todo lector, pues es natural y humano reflejarse en otra historia– pero obviando el resto de aspectos del propio texto.

La lectura inocente es la que se identifica con el lector «normal», optimista, que compra un libro para subir a un avión o llevárselo a la playa y la realizan aquellas personas que buscan entretenimiento, evasión y cuya historia les seduzca tanto como para no soltar el libro. Para este tipo de lectores no existen vasos comunicantes entre la ficción que se está leyendo y el exterior, el lenguaje es algo neutro que en la novela solo sirve para transmitir una historia y quieren diferenciarse del lector con prejuicios. Este lector con prejuicios es, para el lector inocente, aquel que enjuicia las ficciones desde un punto de vista más «profesional» –por ejemplo, aquel que tiene en cuenta los recursos técnicos utilizados, el punto de vista desde donde se está realizando la narración, etc.– o aquel que señala elementos sospechosos o negativos sobre una novela. Este tipo de lector se enmascara en su ideología y acepta “los prejuicios propios como «normalidad», normalidad que tiene su origen en la identificación de los «prejuicios hegemónicos», aceptados como lo natural”; es decir, el lector inocente no desea ser molestado con otro tipo de lecturas y piensa, radicalmente, que su lectura «no ideológica», no cuestionadora, es la corriente y usual, la forma en la que se debería leer un libro.

La lectura letraherida, en cambio, es aquella que hace sentir al lector como un ser privilegiado, pues cree que la literatura trata sobre la belleza del mundo y este, gracias a su sensibilidad, puede entenderla. Rechaza, de hecho, que la literatura pueda servir para algo más que para mostrar lo bello y como experiencia estética, la literatura es un jarrón chino y el escritor se encuentra en la torre de marfil.

Respecto a la lectura sectaria, esta se caracteriza en que lo ideológico nubla drásticamente la visión del resto de aspectos que conforman la operación que supone leer. Si la novela refuerza el pensar ideológico de aquel que lee, valora positivamente la novela, en cambio, la aprecia de forma negativa si esta no se adecúa a sus creencias. El problema en este tipo de lector, además, se agrava si tenemos en cuenta que “la ideología interviene a su vez tanto sobre lo que se considera ideológico o no […] actualmente, por ejemplo, lo ideológico está considerado en general como un factor contaminante”. Es decir: un lector sectario también es aquel que denuncia, valora negativamente o no lee ciertas novelas por calificarlas de ideológicas precisamente porque no comulgan con su ideología.

Por último, el lector civil es aquel que se encuentra “implicado activamente en su contexto social, cultural, político”. El lector, además de lector, es ciudadano, y la lectura que realiza dialoga tanto con su propia biografía –sin proyectarla excesivamente, como el lector adolescente– con sus conocimientos, su bagaje cultural y también con la visión de mundo y comprensión de la realidad, del entorno, que posee.

Teniendo esto en cuenta, los lectores que dan la razón a Pérez-Reverte son, probablemente, lectores inocentes que acusan al lector prejuicioso de buscar tres pies al gato y de observar intenciones no existentes en las novelas. Todo ello se realiza desde una postura: la de la ideología dominante. El escritor también alude a que muchos de sus personajes, como sus novelas, están desideologizados. ¿Puede una novela estar desideologizada? Tal como explica Paula Velasco en su artículo Neruda a pesar de Neruda[4], “la pretensión de «no politizar el arte» viene, precisamente, de la normalización e invisibilización de la ideología presente en la cultura”.

La ideología siempre ha estado presente en el arte. En el caso de la literatura, si tenemos en cuenta que una novela nace de un escritor y, por tanto, de su subjetividad y de su visión de mundo, no solo de las musas y de la imaginación, la elección que un escritor haga del tema de la novela –y lo que puede abarcar esa elección–, el enfoque utilizado y la forma en la que narra las experiencias que le ocurren al personaje denotan una posición ideológica, subjetiva. Lo que al personaje le sucede son al fin y al cabo circunstancias de la vida que podemos contraponer con nuestra propia realidad.

Todos y cada uno de nosotros utilizamos narraciones para explicar el mundo, en su presente y en su pasado. Desde explicar quiénes somos nosotros, dónde nacimos, cómo somos o explicar sucesos que ni siquiera hemos vivido pero nos han llegado a través de otras narraciones. Aun sin haber vivido la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Civil española a todos nos ha llegado una narración determinada de qué ocurrió. Todo ello está influido por el imaginario colectivo, un conjunto de narraciones que se construye a través de nosotros, como individuos, pero también a través de los medios de comunicación, el discurso político y el arte, campo donde se encuentra la literatura. Todos podemos explicar qué es el amor o qué idea tenemos de amor, por ejemplo, gracias a las letras de canciones que hemos escuchado, los libros que hemos leído, las películas que hemos visto y las narraciones que la sociedad realiza sobre ello. El relato que tenemos por tanto de cualquier concepto está influenciado, mediatizado, por todos estos elementos. Existe una serie de narraciones dominantes o hegemónicas –por ejemplo, la narración del amor romántico– y otras que batallan dentro de este imaginario colectivo por agregar otro relato. Ocurre, por ejemplo, con la Transición, donde dos narraciones –la hegemónica, que describe a políticos con mayúsculas y el buen hacer del paso de una dictadura a una democracia– y la que se encuentra en resistencia a la hegemónica –que denuncia, por ejemplo, el hecho de no haber eliminado de las instituciones los residuos del franquismo, la amnistía de la que se beneficiaron los torturadores, que se indicara lo que es culturalmente correcto[5], o que señalan la cantidad de intereses que obraban en el camino a la democracia.

Todas las narraciones nacen de este imaginario colectivo y allí van a parar. Pueden amoldarse al discurso hegemónico o bien pueden lidiar con él. Ayudar a transformar este imaginario colectivo, que determina nuestra relación con el mundo, nuestras formas de conciencia social y, por tanto, nuestra realidad, o ayudar a naturalizar el discurso hegemónico, aquel que promueve la inacción que se profiere siempre desde los núcleos de poder. El escritor Rafael Chirbes advertía que la escritura es un sistema de elecciones[6], una elección de forma, lingüística, y de contenido que nace y dialoga con nosotros en un contexto histórico determinado y responde a las cuestiones que plantea este contexto concreto. Cuando un escritor realiza sus elecciones, por omisión o por alusión se está comprometiendo con los discursos que habitan en el imaginario colectivo.

Desde otro punto de vista, el materialista, si tenemos en cuenta la teoría marxista de la literatura, la base o estructura, es decir, “el conjunto de relaciones de producción que constituye la organización económica de la sociedad en un momento histórico dado”[7], configura la superestructura. Esta superestructura, la vida y formas de conciencia social, se ve afectada de forma inmediata por las leyes, la política, etc. y de forma mediata a través de la estética, la filosofía y el arte. Entre base y superestructura existe una relación dialéctica y se afectan mutuamente, pese a que el factor económico sea determinante, no es el único determinante, en palabras de Engels[8]: “las diversas partes de la superestructura (…) ejercen igualmente su acción sobre el curso de las luchas históricas y determinan de manera preponderante la forma en muchos casos”. El arte, la estética, la filosofía, que, aunque dependen de la base tienen cierta independencia, quizá no puedan por sí mismas cambiar el rumbo de la historia[9], pero sí son un elemento activo dentro de las luchas que se dan en ella. El compromiso del escritor, la responsabilidad, se encuentran, por tanto, en si se quiere o no participar activamente a través de la literatura en la transformación de la base, en la organización de la sociedad, en aquel discurso hegemónico que hemos naturalizado como sentido común pero que es completamente ideológico y, en definitiva, en si se quiere participar en la transformación de la realidad.

Todo esto para explicar, según lo que manifestaba Pérez-Reverte, que es posible que no tenga preferencias por un líder político u otro, pero él mismo, su biblioteca y las novelas que él escribe sí tienen ideología. Él mismo, como todos los escritores, tiene su propio sistema de elecciones en cuanto a su literatura y se posiciona dentro de este imaginario colectivo. Anima, de alguna forma, a aquellos que lo leen a que sean lectores inocentes según la clasificación que se ha mencionado antes. Quizá es positivo tener en cuenta qué elementos hay en el tablero del imaginario colectivo y ser conscientes de qué quieren trasmitirnos aquellos libros que leemos, ser lectores civiles, ciudadanos, y que nuestra visión de mundo dialogue con las narraciones que absorbemos. Manuel Vázquez Montalbán en El escriba sentado (1997) reflexiona sobre sus lecturas y alude a que “el hombre es lo que come, creía Aristóteles, y los intelectuales lo que leen”. No solo Pérez-Reverte es lo que lee, también nosotros configuramos nuestra realidad y lo que somos por lo que leemos. Por más que queramos no podemos eliminar la ideología de la realidad, de lo que leemos y de nosotros mismos, pues se encuentra en nuestra visión de mundo.

Raquel Reyes Martín (@Racola_R) desarrolla su trabajo de investigación centrado en el compromiso literario, financiado por la Universidad de Salamanca y la Fundación Salamanca de Cultura y Saberes

Notas
[1] Entrevista realizada a razón de su nuevo libro Sidi. Atitar, Moeh. Pérez-Reverte: «La izquierda tiene complejo con los símbolos; suele ser ignorante por voluntad». El País. 19. Sept. 2019. [Fecha de consulta: 1 de octubre de 2019]. Disponible en: https://www.elespanol.com/cultura/20190 ... 624_0.html

[2] Lorenci, Miguel. “No tengo ideología, tengo biblioteca”. La verdad. 15. Abr. 2016. [Fecha de consulta: 1 de octubre de 2019]. Disponible en: https://www.laverdad.es/murcia/culturas ... 557-v.html

[3] Esta catalogación realizada por el crítico y exdirector del sello editorial Caballo de Troya está extraída de La cena de los notables. Bértolo, Constantino. La cena de los notables. Cáceres: Periférica, 2008. Y también se puede encontrar en Becerra Mayor, David et al. Qué hacemos con la literatura. Madrid: Akal, 2013

[4] Velasco, Paula. “Neruda a pesar de Neruda”. LaU. 05.Sept.2019. [Fecha de consulta 1 de octubre de 2019] Disponible en: https://la-u.org/neruda-a-pesar-de-neru ... triarcado/

[5] A este respecto, y sobre el fracaso que supuso realizar un país realmente democrático, se puede profundizar en el ensayo La literatura en la construcción de la ciudad democrática de Manuel Vázquez Montalbán y en CT o la Cultura de la Transición (2012) de VV.AA.

[6] El autor, en su poética El novelista perplejo (2015) explica sus propuestas, entre ellas su postura sobre que la experiencia estética que nos transmite lo literario debe operar como herramienta que interviene en su tiempo.

[7] Tal como describe Julio Rodríguez Puértolas en su artículo “La crítica literaria marxista”, ideal para adentrarse en la teoría marxista de la literatura y en sus debates, accesible a través de la página de la FIM. Puértolas Rodríguez, Julio. “La crítica literaria marxista”. Revista de crítica literaria marxista, 1, pp. 26-63, 2008. [Fecha de consulta 1 de octubre de 2019] Disponible en: http://www.fim.org.es/02_02.php?id_publicacion=233

[8] Extraído de Eagleton, Terry. Literatura y crítica marxista. Madrid: Zero, 1978. Donde profundiza sobre la relación entre estructura y superestructura, aludiendo a que Engels niega que exista una relación igualmente proporcional entre estos dos elementos, es decir, que la superestructura tiene cierta independencia y que esta también puede influir en la base.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Sab Oct 16, 2021 10:41 am

El Hormiguero y Pérez Reverte
Jorge Hernández Mollar - diariosigloxxi.com - 11/10/2021

La vida te da ocasiones de disfrutar contemplando un bello paisaje del Tirol, una pintura de Velázquez, una ciudad como Venecia, un concierto de Mozart o incluso una final de la Champions… pero lo que nunca me imaginé es que iba también a disfrutar con la genial entrevista que Pablo Motos le hizo en su espacio televisivo 'El hormiguero' al académico de la lengua, periodista y novelista Arturo Pérez-Reverte.

Durante la misma, Reverte -a quien tuve el privilegio de conocer en Melilla en una de sus aventuras periodísticas durante la revuelta de Aomar Mohamedi Dudú- ha dado muestras de su desbordante capacidad para servirse con brillantez de sus palabras y pensamientos, para saber transmitir con evidente acierto su obra literaria y para mostrar su visión sincera y sin tapujos de la sociedad actual y de algunos de sus dirigentes políticos.

Pronunció frases auténticamente platonianas como que “al enemigo no se concede ninguna virtud y al amigo ni un defecto”. Una vez que hoy has sido etiquetado es fácil comprobar que si estás o perteneces a una corriente de pensamiento o ideología no cabe posibilidad de errar, estás siempre en lo cierto, si por el contrario te sitúas o estás en la otra orilla, nada de lo que dices o piensas responde a la realidad, vives en el lado equivocado de la historia y dialogar contigo es inútil.

No menos sutil y filosófica fue su referencia a la muerte a resultas de una pregunta del director del programa Pablo Motos. ¿No te agobia la muerte? "No, porque lo asumo como parte, pero no pasa nada, hace millones de años que los seres humanos mueren". Asumir esta gran verdad es el mejor indicio de que conoces y sabes administrar con humildad e inteligencia el tiempo limitado de tu existencia. Por eso Pérez-Reverte habla de su vejez con la sencillez y sabiduría de su “mirada” a la vida: “Los viejos, yo soy viejo, no son contemporáneos. Si un viejo es contemporáneo hace el payaso”. Este momento de la entrevista fue para mí, uno de los más brillantes: “No puedes pedirme que me ponga a bailar claqué, pero puedes pedirme lo que yo puedo dar. Los viejos son útiles no porque se modernicen o hagan el payaso, sino por su mirada”. Al hilo de esta acertada reflexión, la sociedad de hoy debería recapacitar sobre el papel que hoy le permite desempeñar a sus “viejos”, verdaderos depósitos de experiencia, de sabiduría y de conocimiento. ¿No nos hacen bailar demasiado el claqué?

En el torrente de inagotables reflexiones que fijaban la atención del espectador una y otra vez, Pérez-Reverte supo poner el dedo en la llaga de uno de los males de nuestra sociedad actual: “Hemos cambiado el humanismo por el humanitarismo, somos filántropos, queremos que el mundo sea un mundo lleno de pajaritos, flores y nubecitas azules, es nuestra nueva religión”. En las redes sociales sitúa Reverte los apóstoles e inquisidores de la nueva religión, dispuestos, como él dice, a exterminarte y aniquilarte si no la acatas en todos sus principios, y esto es fácilmente comprobable con asomarse a cualquiera de ellas. No contento con esto, denuncia también la represión que hoy sufrimos en los dos ámbitos necesarios para combatir a esta nueva Inquisición, que no son otros que la educación y la cultura. Los mandamientos de la ley Celáa impregnados de la cultura de género, de estigmatizar el esfuerzo y el estudio o de coartar la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos son los signos más evidentes de la persecución que ha puesto en marcha la nueva religión civil.

Su recorrido por la política no nos deja indiferentes. Descubre la apatía y el desinterés de Rajoy hacia la Academia de la Lengua; como avezado arquero lanza una serie de dardos envenenados a Sánchez: “Dije que es valiente y que no tiene escrúpulos. Es un pistolero que a los que no ha matado matará. Es arrogante, es malo, es chulo”, y sentencia que “nadie va a votar por Casado”, pero que cuando Sánchez meta la pata –y la está metiendo- “ahí estará Casado”, que es casi una norma que se viene cumpliendo en las alternancias del poder.

Tacha a Pablo Iglesias de culto, “que tiene una altura intelectual”, dice. Reconozco que esa afirmación me dejó indiferente en el contexto general de la magnífica y plausible entrevista que le realizó Pablo Motos que, por toda ella, merece un caluroso reconocimiento y aplauso de sus hormigas.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Mar Oct 19, 2021 4:46 pm

Asomos a la trayectoria de Pérez-Reverte
Genaro Aguirre Aguilar - uv.mx - 19/10/2021

La primera de las obras que leí de él fue un libro en el que narraba los avatares de una tarde cualquier en aquella guerra que se vivió en el proceso de reconfiguración de la antigua Yugoslavia. Allí, sus protagonistas, corresponsales de guerra, dan cuenta de la forma en que los croatas buscan detonar un puente para impedir el paso del ejercicio bosnio. Aquel libro tuve ocasión de leerlo tras la sugerencia que un maestro nos hiciera para leerlo, y conocer un poco más, las vivencias de quienes se dedican a reportar los conflictos bélicos. De entonces a esta fecha, su autor, se ha convertido en uno de mis escritores de cabecera, del que puedo decir, tengo prácticamente toda su obra de ficción, incluido un texto infantil. De su narrativa, solo me falta 'La guerra civil contada a los jóvenes', que saliera en el 2015.

Las razones para erigir a un autor como referencia en las prácticas y hábitos de lectura pueden ser tantas como lectores diversos haya para un mercado editorial que se ha diversificado en sus formatos. En lo personal, fue al saber que era un corresponsal que había tenido experiencias en distintas guerras, para después llegar a reconocer en su estilo una prosa que atrapa por la forma en que borda y desborda sus historias a través de un estilo narrativo donde el uso del lenguaje es un ejercicio estilístico sorprendente. Luego tendría ocasión de leer 'El maestro de esgrima' (Mondadori, 1988), 'La tabla de Flandes' (Alfaguara, 1990), 'La sombra del águila' (Alfaguara, 1993), pero sin duda, es con 'El Club Dumas' (Alfagura, 1993) donde me confieso admirador. No sólo porque fue el primer libro que compré de él, pues los anteriores me los facilitó un profesor, sino porque esa novela me significó un antes y un después en mis querencias literarias, al resultarme un tipo de género narrativo que, por su estilística -en mi pobre entender- poco se parecía a lo que solía leer.

Con el tiempo me terminé por enterar de sus aficiones al mar, a la literatura de piratas, a los mapas históricos, a los usos del lenguaje; para terminar por dimensionar el quehacer de un autor que ha ido construyendo un estilo de trabajo que ha hecho de la documentación, el rastreo de información, la consulta con especialistas, colegas y gente de a pie, un auténtico método para la recreación de una imaginación y oficio de un escritor altamente productivo (ha habido años donde ha llegado a publicar dos títulos); además de ser un tipo -poco más o menos dado- a dar cuenta de sus pasiones, querencias, amores, no sólo en su obra narrativa, también en su columna y en Twitter, donde mantiene un alto perfil. Es decir, lo humano siempre le resulta cercano.

Su participación en programas de televisión, en entrevista para medios en diversos formatos, ha sido parte de una práctica común, cada ocasión que se encuentra en vísperas de la publicación de su más reciente libro. De tal suerte que la visibilidad de Arturo Pérez-Reverte lo muestra como alguien que ha sabido entender su tiempo histórico; pero sobre todo, reconocer que se puede ser amigable aun siendo alguien que vende miles de libros en todas partes del mundo. Y ello se nota en el diálogo permanente que tiene con la comunidad tuitera, medio que casi lo ha colocado como una suerte de rock star de la literatura, si tal calificativo existe.

En fin que, si en Internet se encuentran muchas listas sobre las mejores novelas de este escritor, considero que la de Rosa Martí, publicada en la revista 'Esquire': es bastantes cercana a los libros que a mí más me han gustado del creador del capitán Alatriste y Falcó, por lo que valdría la pena echarse una asomada a algunos de ellos, con la certeza de vivir una experiencia lectora algo más que placentera.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Mar Oct 19, 2021 6:16 pm

Chirbes y Pérez-Reverte
Santiago Delgado - laopiniondemurcia.es - 19/10/2021

Rafael Chirbes se equivoca acertando sobre Pérez-Reverte. O acierta equivocándose. El extinto novelista valenciano tiene unos diarios, que se acaban de publicar, acerca de la novela sobre Trafalgar del escritor cartagenero. Y es demoledor. Sucede, en mi opinión, que equivoca el metro de medir a Reverte. Con la novelística de Pérez-Reverte estamos ante una cierta versión de aventuras de Verne o Salgari, sin que haya más concomitancia entre los tres. En los tres casos estamos ante Literatura No Sapiencial. Y eso es lo que echa de menos Chirbes en Reverte. De haber sido al revés, acaso Chirbes saliera igualmente trasquilado por el escritor cartagenero.

Reverte es un fruto tardío, como tanto otros, en la literatura española. Los aciertos europeos se reflejan en España al cabo de tiempo y tiempo. Reverte es, mutatis mutandis, Verne, Salgari o Dumas. Ya lo dijo Menéndez Pidal: una de las características de la literatura española es esta de los frutos tardíos. Chirbes no ha entendido la dimensión literaria de Reverte, y la juzga con parámetro equivocado. Baroja y Azorín tampoco aceptaban la literatura de masas de Blasco Ibáñez. Algunos dicen que también envidiaban sus éxitos de venta. Pero, vaya usted a saber. Miguel Espinosa, ejemplo paradigmático de Literatura Sapiencial, en el género novela, ya dejó dicho que «las novelas no deben contar historias». El novelista, según él, debería ir a lo ontológico de la narración y los personajes.

Reverte es novelista fenoménico, si se me permite la expresión. Con todo, en Reverte hay más ‘sapiencialidad’ que cualquier otro del grupo señalado. El novelista cartagenero ha dado en un personaje, postquijoteño, pleno de derrota y dignidad: el héroe cansado, que ha dicho la crítica. Y repite el modelo, cambiando épocas, apariencias y derroteros argumentales varios. No interpreta la realidad. No tiene ideología, más que la del individualismo extremo que profesa él mismo y sus protagonistas. No señala el ser, que suponemos diría Miguel Espinosa.

Pero, bueno, y qué. Chirbes se desmarca de la novela revertiana de la superficialidad ontológica. Y pretende que no debe haber más novelar que el suyo y los que, de mil maneras, siguen su misma senda. Y no es así. La novela es un abanico de posibilidades muy abierto. Lo ideal sería que cada cual siguiera su camino respetando al resto. Los criterios para analizar cada novelística son específicos. Con todo, cabe afirmar que Reverte es ameno. Muy ameno. Condición que Cervantes respetó lo mejor que pudo.

Así que, Chirbes sí, y Reverte también. Pero no mezclemos churras con merinas.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Mié Oct 20, 2021 4:35 pm

Los mismos ignorantes de siempre
Gerard Mateo - cronicaglobal.elespanol.com - 20/10/2021

El sector del libro afirma que se encuentra en un buen momento; apenas ha sufrido los devastadores efectos de la pandemia. Lástima que algunos libreros no estén a la altura de las circunstancias y se dediquen a dar la nota, a buscar publicidad gratuita. Hace dos semanas, una librería de Barcelona anunció en Twitter que retiraba de su catálogo la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte, 'El italiano', después de que el autor, también académico de la RAE, comentase que el último James Bond de Daniel Craig era un personaje “moñas”: “¡No queremos machistas ni homófobos en nuestra librería!”. ¿Es machista u homófoba la palabra moñas? Pues depende del uso que se le dé, igual que sucede con un cuchillo: bien utilizado, sirve para cortar alimentos; mal utilizado, mata. Pero, si nos ceñimos a la definición de la RAE, un moñas es “una persona blandengue, sensiblera”, así como “un hombre afeminado”. Ni rastro de desprecio a ningún colectivo. La jugada, si es que estaba planeada, no le salió bien a la librería, que no solo ha cerrado su cuenta de Twitter tras este bochornoso episodio, sino que ni siquiera tuvo repercusión en internet: las búsquedas de este negocio apenas crecieron en esas fechas. Cabe recordar que 130 vecinos avalaron un crédito en 2019 para salvar este pequeño comercio, que tenía un futuro más que incierto por los malos resultados.

Pero estas cosas no solo pasan en Barcelona. También ocurren en Madrid. Sin ir más lejos, una librería de la capital “especializada en literatura, ensayo, cuento infantil, cómic, ilustrado… feminista, no sexista y GSD & LGTBIAQ+” ha procedido a retirar las novelas de Carmen Mola tras descubrirse que, tras este seudónimo, se esconden no uno ni dos, sino ¡tres hombres! Y ha mostrado en sus redes sociales cómo ha empaquetado los libros y los ha devuelto a la editorial, para que nadie dude de su implicación en la causa. La decisión es una campaña de márketing para su público (y poco más), pero en sí misma está llena de contradicciones. Si se supone que estamos en la era de la tolerancia, y de la visibilidad al colectivo LGTBIAQ+ (que tanto defiende la librería), entre otros, ¿por qué ir contra tres varones que se han cambiado de sexo? ¿Hubiera este negocio tomado tal medida si Antonio Mercero, Agustín Martínez y Jorge Díaz, aun conservando sus atributos masculinos, se sintieran mujeres? No lo creo, pero puestos a abrir debates estériles...

De nada sirve estar rodeado de cultura y sabiduría si uno no se empapa de ellas. Parece mentira que en unas librerías se respire tanta ignorancia e intolerancia. Y no deja de ser un caso parecido al de internet: tenemos toda la información al alcance de la mano, pero estamos más desinformados que nunca. Curioso. Aun así, hay que tener fe en la humanidad, que ante una desgracia como la erupción de un volcán tira de ingenio para mejorar la vida de los demás y que la especie siga evolucionando. Es el caso de la empresa Aerocamaras, que realiza un rescate pionero de cuatro perros rodeados por la lava en La Palma. Se trata de un sistema de captura y suelta de animales que funciona con drones y una red (y todavía no ha recibido críticas por ello).

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Lun Nov 01, 2021 4:23 pm

Pérez-Reverte: La ácida carta que mandó a sus jefes de TVE y la mujer que le ayudó a crear a Alatriste
Yolanda Guirado - cope.es - 25/10/2021

Su pluma es afilada. Sus artículos son un dardo, y no precisamente en la palabra. Los líderes políticos le temen, y no es para menos. Arturo Pérez-Reverte no deja títere con cabeza. El autor es uno de esos hombres que corre el riesgo de no caer bien. Él lo sabe, aunque a estas alturas eso poco importa. O sí. Porque cuando conoces al auténtico Pérez-Reverte a través de sus novelas y sus columnas, te enamoras de cada uno de sus personajes. Y es en ese momento, en ese preciso momento, cuando ese reportero que recorrió las guerras de medio mundo, te ha enganchado hasta las entrañas. Y tú no te habías dado cuenta.

Si esto fuera un perfil al uso, diríamos que Arturo Pérez-Reverte nació en noviembre de 1951 en Cartagena (Murcia), que fue reportero de prensa, radio y televisión durante más de veinte años en decenas de guerras para 'Pueblo' y TVE. Tampoco olvidaríamos los premios y reconocimientos que ha recibido a lo largo de toda su carrera, como la Medalla de la Academia de Marina Francesa o la Gran Cruz del Mérito Naval de España. Pero tratándose de Pérez-Reverte, cualquier escrito al uso no es válido. Como tampoco fue válido que en la década de los 90, el entonces director de RTVE, Jordi García Candau, le "clausurara" su programa 'La ley de la calle', que se emitía en la radio pública. Sí, en Radio Nacional de España. Eso, sumado a la intención de RTVE de abrirle expediente por cree que justificaba gastos en zonas de guerra con facturas falsas por unas líneas de su novela 'Territorio comanche', fue la gota que colmó el vaso. El reportero escribió entonces una carta de renuncia al director de TVE, Ramón Colom, donde calificaba todo este asunto de «una majadería». En la misiva escribía: "Estoy harto de tus jefes y de ti. Te regalo 21 años de antigüedad en el Estado (12 en 'Pueblo' y 9 en TVE) a cambio de mi dignidad y vergüenza, palabras que te hago el honor de imaginar que conoces". La carta terminaba con las siguientes palabras: «Que os den morcilla, Ramón. A ti y a Jordi García Candau». El Periodismo español perdía a uno de sus mejores reporteros, la Literatura salía ganando. Por goleada.

Tras cubrir la guerra de El Salvador, de Nicaragua, la crisis de Libia o las guerrillas del Sudán; Pérez-Reverte se dedicó de lleno a la escritura. Y fue entonces cuando la Real Academia de La Lengua lo convirtió en “uno de los suyos”. Desde el año 2003 pertenence al prestigioso Club de los Académicos junto a otros cuarenta y cinco literarios como Mario Vargas Llosa, Soledad Puértolas, Clara Janés, Luis Goytisolo o Antonio Muñoz Molina. Pérez-Reverte ocupa el sillón con la letra T. Sin duda, un título vitalicio de un enorme prestigio, ya que la RAE «elige asus individuos entre las personas que considera más dignas, en votación secreta y, como mínimo, por mayoría absoluta de votos». El 12 de junio de 2003 pronunciaba su discurso como Académico.

A muchos lectores no se les escapa que el primer libro de la gran saga de Alatriste no lo firma solo el Gran Pérez-Reverte. El nombre de una mujer aparece junto al suyo. ¿Quién es Carlota? Carlota Pérez-Reverte es la única hija del escritor y de su mujer Blanca, a la que conoció cuando ambos estudiaban en la facultad. Cuando crearon juntos al personaje de Alatriste, ella solo tenía trece años. La debilidad de Arturo Pérez Reverte es licenciada en Historia y comparte con su padre su pasión por el mar además de la escritura. De hecho, ha estrenado en el Teatro Bellas Artes de Madridsu obra teatral 'Perdona si te mato, amor', su único trabajo literario, además de Alatriste, claro.

No podía ser de otra forma. Una de las grandes pasiones de Arturo Pérez-Reverte es su biblioteca, donde tiene más de 30.000 libros. Como él mismo ha reconocido en alguna ocasión, "una cuarta parte no la he leído, y tal vez no llegue a hacerlo nunca. Pero es que una biblioteca, además de memoria y archivo de lo ya leído, es también compañía y proyecto de vida". Esa joya tan personal crece día a día. Por eso no es díficil ver a Pérez-Reverte en la madrileña Cuesta de Moyano buceando entre libros antiguos, desde Proust hasta Cervantes. Desde Woolf a Cortázar, siempre al acecho de tesoros de un valor incalculable. Tal vez alguna vez en una librería antigua de Nápoles o Roma, haya encontrado 'La Reina del Sur' traducido al italiano.

La otra gran pasión del cartagenés [sic] es el mar. Y eso se palpa en muchas de sus obras. Quien haya leído 'Cabo Trafalgar' o 'La Reina del Sur' se da cuenta. Pérez-Reverte sabe de lo que habla cuando Teresa Mendoza navega en aguas del Estrecho a bordo de una narcolancha con Santiago López Fisterra para introducir droga en España. Su pasión por el mar lo ha acompañado desde muy pequeño. Con solo 18 años hizo su primer curso de buceo, y en alguna ocasión ha compartido sus pequeños accidentes naúticos con sus seguidores en las redes sociales.

Al escritor no le duelen prendas cuando tiene que sacarle los colores a algún miembro del Gobierno. A la ministra de Igualdad, Irene Montero, responde sin tapujos, al más puro estilo del capitán Alatriste. En su última visita al programa “El Hormiguero”, a Pablo Motos le dijo: "¿Me va a cambiar a mí el lenguaje Irene Montero? A la lengua española déjela tranquila". En el mismo programa de televisión habló sobre el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien calificó como un personaje "interesantísimo para un novelista". Y al que no ha dudado en definir como “malo, chulo, ambicioso, arrogante y cínico. Es un pistolero. Ha matado a todos y no ha matado al Rey porque le interesa".

Pérez-Reverte es uno de los escritores más activos en redes sociales. Cuenta con más de dos millones de seguidores en Twitter. Con todos ellos ha venido compartiendo reflexiones, opiniones e incluso sus columnas semanales que firma en el suplemento 'XL Semanal'. Todo en 130 [sic] caracteres que escribía desde el bar de Lola. Pero, ¿Existe realmente el bar de Lola donde Pérez-Reverte se encuentra con sus seguidores? La respuesta tendremos que buscarla en uno de sus muchos tuits. O preguntarle a él directamente. Aunque valdría la pena tener en cuenta que en literatura, toda relación entre ficción y realidad es pura coincidencia. Han pasado ya once años desde el primer tuit de Pérez-Reverte. Para los nostálgicos, ahí van sus primeras palabras. Era un 30 de marzo de 2010. Ese día, Twitter le daba la bienvenida: "Es la primera vez que entro en esta cueva del cíclope. Si alguna vez más lo hago, pondré la marca (APR) al principio. Prometo dejarme caer de vez en cuando: un libro leído o por escribir, cualquier cosa. Me siento aquí como virgen en cuartel. Abrazos. Gracias a todos. Lo dejo por hoy. Vuelvo a la lectura de lo que tenía entre manos: Breviario mediterráneo, de Matvejevic".

Durante más de una década, Pérez-Reverte ha dado lo mejor de sí también en las redes. Nos hemos reído con él, nos hemos emocionado, hemos sentido su solidaridad hacia los animales cuando publica posts sobre cachorros abanonados o perros perdidos. Y a más de uno le ha dado algún que otro quebradero de cabeza. Todo al más puro estilo Pérez-Reverte. Sí, tal vez Pérez-Reverte no sea el hombre más honesto, pero es un hombre valiente. Hacen falta más hombres valientes al más puro estilo Alatriste. Con el permiso de Arturo. Eso siempre.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Mar Nov 09, 2021 5:39 pm

Qué habéis hecho con mi Pérez-Reverte
Javi Pas - javipas.com - 09/11/2021

Cada uno tiene sus referentes, y para mí uno de ellos es Arturo Pérez-Reverte, ex-reportero y que desde hace unos años dejó de escribir mientras vivía las guerras desde dentro para escribir sobre ellas desde fuera. Escribe también de otras cosas, pero es evidente que los conflictos bélicos —sea relativamente recientes o sean de un pasado más lejano— siempre suelen tener protagonismo. Es el caso de sus dos últimas novelas. ‘Línea de fuego’, de 2020, estaba centrada en la querra civil española. La última, ‘El italiano’, de 2021, se sitúa en la primera [sic] guerra mundial. Antes estuvieron ‘Sidi’, la serie de ‘Falcó‘ (en cierto modo, un Alatriste trasladado al siglo XX), ‘Hombres buenos‘ o una insólita ‘El francotirador paciente’ (2013) en la que se salía totalmente de sus temáticas habituales y narraba la historia de unos grafiteros. Aquella novela no me convenció.

El caso es que desde hace un tiempo me cuesta reconocer al Pérez-Reverte que tanto he admirado en su forma de escribir. Me llevé un chasco total con ‘Línea de fuego’, que tiene el dudoso honor de ser la única novela del académico que no logré terminarme: me pareció tan pesada que acabé dejándola tras darle dos o tres oportunidades. Entiendo que probablemente para él fue una novela importante, pero ni la historia ni el estilo de contarla me parecieron adecuados. Tenía muchas ganas de que aquella decepción quedara sepultada con su nuevo libro, pero cuando hace poco comencé a leer ‘El italiano’, me di cuenta de que algo no funcionaba. Don Arturo, que distraía poco a sus lectores con descripciones y detalles secundarios, se recreaba en ellos. Yo, que soy poco amigo de largos párrafos descriptivos, me descubrí leyendo en diagonal esas páginas para intentar reemprender la lectura cuando pasaban cosas. No necesariamente acción: también reflexiones y esas leccioncitas que solía dar Pérez-Reverte de cuando en cuando en sus libros. Párrafos que uno subraya y se guarda para luego siempre. Pero en ‘El italiano’ no hay apenas párrafos de esos. La novela vuelve a recordar mucho a esos héroes suyos de siempre, con Alatriste a la cabeza. Tipos duros y serios para los que el honor y la amistad —muy lejos está el amor— son definitorios de su existencia. Sin embargo aquí la protagonista no es él, sino ella: una tipa dura y seria que acaba siendo clave para el desarrollo de una historia que, atención, está basada en hechos reales.

Es curioso como esta novela es una especie de "Director’s Cut" con algún que otro capítulo intercalado en el que Pérez-Reverte, en primera persona, habla de cómo fue logrando testimonios para narrar la historia. Ya lo había visto en alguna otra novela, y aunque creo que es llamativo, quizás no intercalaría esos capítulos, sobre todo porque acaban desvelando qué pasará en la historia antes de que lo vivan sus personajes. Es como si Pérez-Reverte hiciera sus propios spóilers sin que nadie se lo pidiese. Los dejaría para el final, como un conjunto de pies de página, pero él los intercala para que sirvan de introducción a los siguientes acontecimientos que se van produciendo.

El caso es que como decía Pérez-Reverte aquí no parece Pérez-Reverte. No digo ya al de antiguas novelas, sino también a ese Reverte que sigue escribiendo columnas estupendas en su sección ‘Patente de corso‘ de XL Semanal. Allí por ejemplo está ya fraguándose ‘Una historia de Europa’, que podéis leer por entregas como ya ocurriera con ‘Una historia de España’, que acabó convirtiéndose en un (estupendo) libro. Pero como digo, ese Reverte y este Reverte no parecen el mismo. A esa sorprendente afición por describir paisajes y situaciones durante páginas se le une algo también llamativo para mí, y aquí un poco de destripe ligero: no parece querer dejar mal a nadie. Ni al lado inglés ni al lado italiano del conflicto que se narra en la novela. Ambos acaban quedando como estupendos y honorables soldados, tanto en la victoria como en la derrota. No me creo que quienes perdieran y ganaran reaccionaran como él dice que pudo ser, y eso me estropea un libro que peca un poco de buenista y políticamente correcto. Sorprendente, cuando él en sus columnas y entrevistas es todo menos eso. Es como si no quisiera molestar a nadie.

A estas alturas, Don Arturo, qué quiere que le diga. Con los palos que ha dado. En cantidad y en calidad.

No sé. A mi Pérez-Reverte me lo han cambiado.

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Mensaje por Rogorn » Sab Nov 13, 2021 11:31 am

Pérez-Reverte inaugura el Aula de Cultura
Fernando del Busto - elcomercio.es - 13/11/2021

Un 12 de noviembre de 1996 aparece en la historia de 'La Voz de Avilés' marcado en rojo. Es uno de sus hitos. Ese día, el Aula de Cultura de 'La Voz' celebraba su primera cita. Hace veinticinco años. Era necesaria invitación, que se repartía gratuitamente en las oficinas que entonces el periódico ocupaba en la calle de La Cámara después de abandonar su histórica sede de la avenida de Gijón.

Las entradas se agotaron a los pocos días de iniciar su distribución. No era para menos, y es que el primer ponente era Arturo Pérez-Reverte. Ya entonces era columnista admirado y leído en 'El Semanal' del periódico. A sus espaldas llevaba ya unos cuantos libros publicados y bastantes éxitos. Aunque no era de eso de lo que venía hablar, sino de la relación entre cine y literatura.

En parte se debía a la película 'Territorio comanche', inspirada en su libro homónimo. Se encontraba en fase de postproducción. Dirigida por Gerardo Herrero, Imanol Arias encarnaba al personaje inspirado en Arturo Pérez-Reverte y Carmelo Gómez representa al alter ego de José Luis Márquez, uno de los mejores cámaras de guerra, según el escritor que hablaba con los sentimientos de un amigo y el conocimiento de un periodista que, durante casi veinticinco años, se había dejado la piel por conflictos de medio mundo.

Pérez-Reverte tenía en cartera la publicación del libro 'El capitán Alatriste', la serie que dedicaba a un espadachín de los Tercios españoles para reflexionar como era España en el siglo XVII y como «desde entonces no hemos cambiado nada y seguimos con los mismos problemas». Sí, ya entonces Pérez-Reverte, era una persona que no le gustaba callarse. «El éxito te permite relacionarte con quien quieres y yo no quiero relacionarme con nadie», sentenciaba.

Si se fijan en la foto, no verán a Mercedes de Soignie al lado de Pérez-Reverte. Fue Carlos Iglesias el que se encargó de dar los primeros pasos del Aula Cultura, arrancando una historia que sigue semana tras semana para sumar otros veinticinco años más.

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Mensaje por Rogorn » Mar Nov 23, 2021 5:57 pm

Arturo Pérez-Reverte: 70 años, con par
César Güemes - eluniversal.com.mx - 23/11/2021

Dentro de unas horas, esta misma semana, el maestro celebrará su aniversario número 70, con más de 40 libros escritos, con más de dos décadas como periodista de guerra, con una salud de hierro y un ímpetu vital que permiten pensar en dos docenas de volúmenes más bajo su firma, tirando por lo bajo.

Reverte —si el lector me permite llamarlo así— se ha convertido con su trabajo escrito en el prosista vivo más leído con obra hecha en castellano. Y al decirlo no me gana la admiración legítima por su talento y persistencia desde el primer trabajo literario hasta la más reciente novela. No me gana la amistad que generosamente me ha dispensado por décadas. Y aun así, ambas, la obra y la amistad, están entrelazadas porque como muy pocos creadores me permitió en su momento no sólo asomarme al proceso de escritura sino verlo en vivo y en directo. Ese proceso, que no resultó sencillo, tampoco fue buscado. Y se resuelve en que alguna vez, espigando entre los libros de novedades que llegaban de España, apareció 'El maestro de esgrima', una de sus obras tempranas pero ya redondas, necesarias, deleitables. El resto fue encargar a Madrid, en un sistema por demás rústico y carísimo, 'El húsar', y luego esperar un poco a que publicara 'La tabla de Flandes' y 'El club Dumas'. Desde el inicio, aquí su escribidor hizo la reseña, título a título, de aquel universo literario que cobraba forma y exigía espacio. En México su labor era conocida apenas, aunque lo precedía su fama de reportero de guerra. Paradójicamente, aquello impedía que los “dueños” del periodismo cultural o de las globeras capillitas literarias siquiera lo mencionaran: hay muchos a quienes el triunfo de Reverte les dolía entonces y ahora les escuece. Pero su gente en la editorial, no sé quién aunque se lo agradezco, fue compilando aquellas publicaciones y el tipo estaba al tanto a la distancia. Cuando vino a México por primera vez, al término de la entrevista que ciertamente busqué, sencillamente me dijo para mi extrema sorpresa: “Así que eras tú el que me leía”.

El respeto y el apego a su desempeño fue creciendo de manera exponencial porque el tipo no se detuvo en cuanto construyó aquel mundo hecho de novelas cuyo marco era el arte en varias de sus manifestaciones, lo que se llamó con justicia Revertelandia. Enseguida llegaron a él una cantidad desmedida de lectores a los que no defraudó ni tenía cómo hacerlo: detrás del tipo curtido en muchas batallas, el periodista de guerra, había un estudioso, un académico, un intelectual desde siempre metido hasta los codos tanto en la historia como en los acontecimientos contemporáneos. Por ese afán apareció tanto la serie del capitán Alatriste como su opuesto temporal, 'La Reina del Sur'. Se volvió un referente en los medios impresos semana a semana, con sus columnas y desde luego, dedicado ya únicamente a escribir profesionalmente, cada año desde entonces hay un nuevo libro suyo a disposición. Ahora, por ejemplo, circula su más reciente novela, 'El italiano', en donde narra una historia verídica y verificable con su inmarcesible sello: ordenar con las herramientas de la literatura los cientos de sutiles fragmentos que conforman un hecho. Leamos una línea de ejemplo contenida en 'El italiano': “…los hilos del azar, los mecanismos raros de la vida y la muerte, los manejan crueles e imaginados dioses”.

Así que con su permiso y su apreciada complicidad, lector querido, permítame brindar hoy por Arturo Pérez-Reverte, el escritor, el periodista, el personalísimo hermano mayor, en su 70 aniversario.

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Mensaje por Rogorn » Lun Dic 06, 2021 3:11 pm

¿Arturo Pérez-Reverte es un facha?
Tobas - ruinasdemidgard.es - 25/11/2021

Hace unos días, charlaba con mi madre y ella comentó algo, acerca de algún tema tratado, o quizás en relación a mi propia personalidad, que estima un tanto autoritaria (tengo «mala follá», esa es la verdad, y me estoy agriando con la edad). Ella señaló que, días antes, había visto a un tío «muy facha» en la tele, «el Reverte ese» (Arturo Pérez-Reverte), que había estado en 'El Hormiguero', y había dicho cosas, que en la opinión de mi madre, eran ciertas. No obstante esa razón, incidía mi madre en que el tipo que las decía, aún teniendo razón, era un «fascista de esos antiguos». Creo que esta opinión es interesante e ilustradora.

Lo es, porque su portadora es una mujer mayor, una española media; sin formación, y con pocas ideas formadas acerca de ningún tema. Lo que sabe sobre el mundo es lo que ve en la tele, y sus programas favoritos son novelas turcas, películas de acosadores y series de asesinatos. Más allá de estos referentes culturales fresquitos, en ocasiones, debe poner concursos, programas de entretenimiento, magazines o programas del corazón, colmados por colores estridentes y voces muy agudas acusando a hombres de ser machistas o franquistas. No es de extrañar, pues, dadas estas premisas y el contexto moral que forman, que observar a un hombre expresando unas ideas que no se corresponden con las estupideces simplonas que las idiotas de esos programas gritan, le provoque un rechazo natural, aún cuando, al mismo tiempo, el uso de la razón le está diciendo que lo que ha escuchado es verdad.

Este es, en definitiva, en mundo en el que vivimos; aquel en el que decir la verdad es algo propio de fascistas. Un motivo más para comparar la moral actual con el cristianismo más rancio; implica que la gente crea en cosas que la gente sabe que son mentira. Y es que, la gente no se adscribe a ideologías por motivos racionales; lo hace por motivos sociales. Nadie piensa nada; lo que la gente precisa es hacerse un hueco en el lugar en el que quiere estar. La gente quiere caer bien, y producir envidia (siendo la primera requisito de la segunda).

Mirar Twitter es siempre un martirio. La humanidad concentrada que se respira ahí dentro es insoportable. Ya sabe el lector que yo tengo una cuenta en esa red social porque me gusta despejarme mirando trozos de películas y escuchando canciones que otros usuarios comparten, pero cada día me provoca más aversión el lugar. En esa red es habitual ver en la columna de «Trending Topics», nombres de personajes más o menos famosos. Cuando veo un nombre ahí, pienso: «este se ha atrevido a decir lo que piensa». Porque, así es: Twitter es una herramienta de persuasión a través de la violencia, y las personas que se atreven a dar una opinión que no se corresponde con la de siempre, son herejes. Las ancianas las miran como si fueran madres solteras en 1950.

Es necesario recalcar la importancia de esto: la gente está persiguiendo a otra gente, por dar su opinión. Esto es horrible en una escala que no se está cuantificando lo suficiente. Y la cuestión tampoco consiste en dar la razón a esos opinantes, ni compartir sus ideas. Lo que se debe subrayar con fuerza es esa tendencia a la censura; la incapacidad para convivir con pensamientos ajenos. Lo que no entiende la gente es que estar equivocado es algo legítimo, y que incluso ser una mala persona, también es legítimo. ¿Qué les ocurre a aquellos que leen o escuchan una opinión distinta a la suya, y necesitan expresar odio hacia esa opinión? ¿Qué tipo de fanatismo lleva a la ansiedad y la frustración ante la gente que no es como tú? ¿No estaremos cometiendo los mismos errores que en otras épocas, pero enfocados de manera distinta?

Preguntamos en este «post», ya desde su título: ¿es Arturo Pérez-Reverte un «facha»? Es obvio que no lo es. De hecho, es irrelevante que lo sea o no; tiene todo el derecho del mundo a pensar lo que quiera. Entiendo que un estado imponga leyes que nieguen el derecho a enaltecer cierto tipo de pensamiento, cuando este va enfocado en defender y espolear comportamientos dirigidos a hacer daño a otras personas, que es lo que implicaría defender abiertamente a dictadores como Franco, Mussolini, Hitler, Stalin, Castro, Mao, Pinochet, Pol Pot, Kim Jong-un, o cualquier otro monstruo repulsivo de este tipo. Pero eso no tiene nada que ver con el tipo de discurso que realiza Reverte, aunque sí tiene relación con el de algunos que se atreven a llamarlo a él «facha».

Perez-Reverte es un escritor de éxito. Y no es mal escritor. Aunque sus libros se vendan en hipermercados, lugares en los que se nutren las marujas, hay que decir que es un creador con una voz propia, con un estilo muy marcado y que da vida una clase de personajes muy fuertes, que se enmarcan en situaciones históricas bien documentadas y bien recreadas. Es cierto que sigue siendo un escritor profesional contemporáneo, y como tal, se le ven las costuras, pero desde luego es un escritor competente. Pues bien, ni en su obra ni es sus propias palabras, se puede encontrar el más mínimo enaltecimiento de movimientos políticos pasados o presentes que incluyan la intolerancia y la restricción de la libertad individual, que es la definición que hoy podríamos dar a la palabra «fascismo», más allá de su sentido original, ya obsoleto.

Pero lo importante de esto es que ese éxito le permite ser millonario, y por tanto, hablar. Y cuando habla, generalmente, refuta las concepciones contemporáneas alrededor de ciertos estigmas históricos y sociales que se están utilizando cada día como arma arrojadiza por niñatos que viven de la exaltación de los jóvenes con poca autoestima. El tipo de cosas que dice, en realidad, no son muy originales; son compartidas por muchas personas. Lo que es difícil es escucharlas en televisión. Son en realidad, muchas veces, obviedades para cualquiera que haya cogido un par de libros en su vida, como, efectivamente, él, acción que no es común a los «twitteros».

Pérez-Reverte no es «un facha». De hecho, no llega muy lejos en sus conclusiones; es comedido, y a veces simplón. Quizás se le pueda acusar de otras muchas cosas: de prepotente, de sobrado, de cuñado, de boca-chancla… de lo que quieras, pero eso no tiene nada que ver con ser «un facha». Pero claro, «facha» ya no significa nada; es una palabra comodín que se utiliza para intentar desprestigiar a aquel que no va a misa los domingos. Porque nadie sabe nada sobre los dictadores antes citados; sobre el tipo de ideas que tenían o las cosas que hacían. Entre los citados, hay un puñado de tíos de derechas, y otro puñado de tíos de izquierdas. Todos son monstruos. Pero, para el «twittero», unos son héroes y otros villanos. El fascista es, pues, el «twittero», porque es él el que defiende a dictadores asesinos, siempre y cuando, eso sí, sean de los suyos, y es él el que quiere acallar a los ciudadanos que no comparten su opinión. Otro día hablamos de la Paradoja de la Tolerancia.

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Re: La Reverteca

Mensaje por Rogorn » Dom Ene 16, 2022 12:56 pm

Los 12 españoles 'maduros' más atractivos de 2022
Claudia Silver - mundiario.com - 01/01/2022

(extracto)

En el ámbito literario, no hay discusión. Arturo Pérez-Reverte ha ganado por goleada, sobre todo porque casi roza la setentena. Es un claro ejemplo de que hay hombres que ganan con la edad. De joven, su cara afilada y gafotas de pasta nunca le hubieran hecho aparecer en las listas, pero hoy se sitúa sin discusión en el top. El escritor mantiene un cuerpo fibroso, una mirada entre pícara y chulesca, una voz muy personal y una actitud rompedora que descoloca a muchas féminas. Su experiencia de reportero de guerra acrecienta su masculinidad y repartir mandobles a quien le parece, por encima de convencionalismos, le ha hecho ser un referente de masas. Su viveza y efervescencia creadora que fructifica en una producción literaria abundante y exitosa aumenta su aura. Muchas lectoras ven en 'Falcó' o en 'El italiano', su último libro rasgos de su personalidad masculina.

https://www.mundiario.com/articulo/gent ... 33552.html

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