Alatriste en la canallesca

Comentarios y noticias sobre la saga de novelas ‘Las aventuras del capitán Alatriste’

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Jue Dic 18, 2014 6:28 pm

Rafael de Cózar, sorba yo y ayunen los gusanos
José Belmonte Serrano - laverdad.es - 18/12/2014

Quienes lo conocen saben que en sus obras ha inmortalizado a sus mejores amigos. Y también a sus enemigos, a los que les concede el papel de poetas plagiarios, dueños de prostíbulos o malos de solemnidad. Y saben que Arturo Pérez-Reverte considera la amistad como el don más hermoso del género humano. Porque la amistad lleva consigo la lealtad, la nobleza, el respeto, el amor y el cariño. Entre ese grupo de escogidos estaba, cómo no, Rafael de Cózar. Fito de Cózar como le llamaban sus amigos. Era, doy fe, el mejor contador de chistes que jamás haya conocido. Y, por ende, el que abastecía al mismísimo Pérez-Reverte para que luego él pudiera lucirse por su cuenta. No era tanto el fondo en sí, sino la forma con la que los contaba, con esa voz impostada de andaluz impenitente, de sevillano hasta la médula, mientras mantenía el tipo con una seriedad descomunal nunca desmentida por sus portentosas patillas, como si fuera el último bandolero de Sierra Morena.

En 'El caballero del jubón amarillo' se transforma en un actor al que su mujer, la bella María de Castro, le pone los cuernos, al mismo tiempo, con el rey Felipe IV y con Diego Alatriste. Cuenta Pérez-Reverte que, ante la duda de que su mujer -la verdadera, ahora tristemente viuda- pudiera enfadarse le envió las galeradas de la novela para ver qué pensaba. Y le pareció bien. El carácter del Cózar catedrático de la Universidad de Sevilla hasta su jubilación, novelista, poeta, investigador, y de ese otro Cózar de la ficción, actor del Siglo de Oro, lo resume en un par de líneas, con su habitual maestría, el novelista cartagenero: siempre chispeante y gracioso, «siempre con la réplica ingeniosa en los labios y de permanente buen humor, con aquel aire burlesco, tan suyo, de sorba yo y ayunen los gusanos». Cózar, no en vano, era un fijo -como lo fue el también desaparecido Pepe Perona o lo son ahora Pozuelo Yvancos y Juan Eslava Galán- en todas las tertulias y comparecencias de Pérez-Reverte. Con él la diversión estaba servida. Era el contrapunto perfecto para cuando Reverte se ponía a hablar de guerras perdidas, de políticos corruptos o de mandatarios analfabetos. La última vez que estuvimos juntos los tres, Reverte, Fito y un servidor, fue en Granada, en un acto multitudinario en el Auditorio Manuel de Falla, repleto hasta los topes. Ahí, cuando dimos las buenas noches, Fito tomó la palabra y le preguntó a Reverte: «¿Cuántas novelas llevabas publicadas cuando nos conocidos?». «Cinco -respondió el autor de 'El maestro de esgrima'-». «Pues por el culo te la hinco -le replicó Cózar-». Luego, ellos mismos me contaron que con frecuencia le hacía lo mismo, como un ritual al que ya estaban acostumbrados. Y que Arturo, quién sabe si voluntariamente, siempre caía en la trampa.

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Mensaje por Rogorn » Sab Dic 27, 2014 10:29 am

El regalo más simple y complejo
Ezequiel Martínez - revistaenie.clarin.com - 26/12/2014

El hombre, que debería andar entre los cuarenta y los cincuenta, echó mano al celular y comentó, casi desesperado: “El último libro que tiene de Pérez-Reverte es uno sobre perros… No, no sé si es el perro del Capitán Alatriste, me parece que no… ¿Tenía perro Alatriste?... Los otros ya los leyó. ¿Cuál le compro entonces?… ¿Uno de historia, decís?” El diálogo lo escuché esta semana en una librería donde pude comprobar, una vez más, que en vísperas de Navidad los compradores amateurs son mayoría. Hay muchos que parecen asomarse por primera vez a ese universo de títulos y autores, apurados por las urgencias del arbolito. El libro tiene sus ventajas: es un obsequio unisex y puede resolverse de manera expeditiva. Pero a la vez no hay nada más complejo que regalar un libro. Algunos se dejan llevar por afinidades personales: si me gustó a mí, le tiene que gustar a los demás. Otros, en cambio, prefieren adivinar el gusto ajeno a través de deducciones más cercanas a las campañas de marketing que a la literatura.

Probablemente es lo que hizo aquella mujer mayor que le preguntó al vendedor: “¿Qué tiene de ese señor que ganó el Nobel? Ah… ¿hay varios? ¿Y cuál está mejor?” Parecía que estaba comprando un kilo de tomates, aunque la faja del Nobel le daba la esperanza de quedar como una entendida consumada. El mismo motor impulsa a los compradores de best-séllers: si tantos los leen, por algo será, con perdón de la expresión. Otros venían con el título por la mitad, como si los vendedores fuesen expertos en palabras cruzadas. Uno, con aire triunfalista, apareció con un apellido anotado en un papelito. Pero sólo un apellido. “¿Vallejo? ¿César o Fernando?”.

Fui apenas un testigo de paso de esas miles de anécdotas que un librero consumado como Luis Mey (ganador del Premio Ñ 10° aniversario con su novela 'La pregunta de mi madre'), reunió en su 'Diario de un librero', el libro que Interzona le publicará en marzo.

Pero volvamos al hombre del principio, al que no le convenció el Pérez-Reverte de estreno. Lanzó un manotón de ahogado y le pidió orientación a uno de esos empleados que casi siempre producen un efecto desorientador. El muchacho terminó recomendándole un grueso tomo con las obras completas de Francisco de Quevedo. Era un volumen sólido, con muchas páginas, y caro. El destinatario del regalo estaría convencido de que el hombre hizo una inversión generosa. Vaya a saber si ese seguidor consumado de la saga del Capitán Alastriste y aventuras aledañas de Pérez-Reverte, abrazaría con el mismo entusiasmo las obras de un contemporáneo del héroe de ficción.

Como sea, el que no haya regalado alguna vez el libro equivocado, que tire la primera piedra.

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Mensaje por Rogorn » Mié Ene 14, 2015 12:16 am

El siglo XVII en la mochila
Juan Cruz - elpais.com - 13/01/2015

Arturo Pérez-Reverte era un reportero que aparecía por la Feria del Libro de Madrid con su mochila y miraba firmar a sus colegas. Era como un espadachín nostálgico en medio de los cuchillos literarios. Rafael Conte, en este periódico, le dio la bienvenida como novelista. Cuando publicó 'La piel del tambor' (1995), la novela en la que la Iglesia se encuentra con el enemigo informático, sus libros ya tiraban mucho más que lo que él (y sus editores) hubieran imaginado nunca; esa novela, en concreto, salió a la calle con 250.000 ejemplares.

Ya pasear con Pérez-Reverte, aquel antiguo solitario, era como ir ahora con una de las celebrities de la tele o con los actores que luego han dado imagen a las películas que proceden de sus textos. Johnny Depp y Roman Polanski, que hicieron 'El club Dumas' en cine, eran en Toledo menos codiciados, para los autógrafos, que el autor del libro, y eso en este mercado es tan raro como un perro verde.

Con esa fama encima, aquel muchacho de la mochila, que tuvo a su lado a una editora excepcional, Amaya Elezcano, llegó un día con unos manuscritos que a los editores le parecieron eso, un perro verde. Él es muy plástico explicando, como si estuviera poniéndole voz a las escenas de la tele, de modo que enseguida que empezó a contar cómo era Alatriste a los que lo escuchaban en la editorial Alfaguara se le empezaron a meter cifras en la cabeza, hasta que uno dijo: tiremos 150.000. Y llegaron enseguida a los 250.000. Fue el preludio de un éxito en el que al principio no creyó ni él.

El primer título de la docena que concibió desde el principio lo hizo con su hija Carlota, entonces una jovencísima estudiante. Los que lo conocen saben que su obsesión por la historia ('El capitán Alatriste' es siglo XVII puro) lo debió llevar a contarle a Carlota qué fue ese tiempo de espadachines. Nada más afrontar lo que más le aterra de su trabajo como escritor (responder a los periodistas), dijo qué quería hacer: “Recuperar sin alharacas un siglo que no es ni tan abyecto como se dice ahora ni tan maravilloso como se decía durante el franquismo”. Ahora Alatriste va con Pérez-Reverte como si fuera una lección de historia en su mochila.

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Mensaje por Rogorn » Dom Abr 19, 2015 9:17 am

“La memoria histórica es mucho más amplia de lo que creen los catetos con coche oficial”
Entrevista de Marta Caballero - elcultural.es - 07/05/2009

Las aventuras de Alatriste, el veterano de los tercios de Flandes más famoso de la literatura popular de los últimos tiempos, vieron la luz por primera vez en 1996. Surgieron de la obligación de un padre para con su hija y su generación, a la que, dice el autor, “le estaban arrebatando una memoria de 3.000 años de historia”. A la caza del entretenimiento, de la lección histórica y sin mayor pretensión que alcanzar unas ventas “normales”, Pérez-Reverte puso su mirada de reportero al servicio de un personaje que hoy, más de 12 años después, se ha convertido en un mito de lo español, adaptación cinematográfica incluida y millones de ejemplares vendidos. El autor acaba de confirmar que la próxima entrega de su capitán llegará en las Navidades de 2010, y lo ha hecho al presentar, precisamente, una edición especial anotada del primer libro del aventurero que ha preparado Alberto Montaner. En esta entrevista habla sobre el nacimiento, desarrollo y de la nueva campaña de su criatura literaria más querida, a la que más debe y la que situó su nombre en el panorama internacional. Pero, que nadie se confunda, esta saga suya está pensada para los que comparten “la desgracia de haber nacido españoles”, recuerda.

-¿Cómo surge Alatriste, de qué parte de su experiencia vital procede?
-Soy lector de historias desde niño. Un día, viendo los libros de texto de mi hija, que entonces iba al colegio, me di cuenta de que dedicaban varias páginas a la Transición, que está muy bien, pero sólo media y un cuadro al Siglo de Oro. Esta anécdota reforzó mi idea de que la memoria en España empieza en la Guerra Civil, cuando en realidad tenemos 3.000 años de memoria que nos ha sido arrebatada. Y el Siglo de Oro es una época fundamental de esos años. Decidí así contarle a mi hija esa España del XVII que ha desaparecido de nuestros textos, y para ello procuré buscar un lector atractivo, que tuviera batallas, pero sobre todo la amarga lucidez de ser español y consciente de su historia. Como se dice en el libro, “ser español y lúcido aparejó siempre no poca amargura”.

-¿Esperó mientras perfilaba al personaje en 1996 que años después se convirtiera en el éxito que, más allá de lo literario, es hoy?
-No, en absoluto, no esperaba que lo que había surgido como reflexión histórica para la generación de mi hija y como divertimento para mí, que creía que daría para unos 5.000 ó 10.000 lectores, vendiera 800.000 ejemplares solamente en territorio español. Fue una acogida que me dejó sorprendido y también satisfecho. Ya se han distribuido seis millones de ejemplares.

-Podría decir, así, que le debe mucho a este personaje.
-Si soy miembro de la RAE es por Alatriste. Lo que sin pretenderlo empezó como un experimento familiar se convirtió en un orgullo y en algo útil. Llevo seis volúmenes y sigo avanzando en narrar el siglo XVII, esa coyuntura en la que España era lo máximo pero estaba a punto de dejar de serlo.

-¿Podría esbozar un perfil de lector de su saga?
-El lector tipo al que dirigí esta novela, que ahora tiene 24 años, era el que estaba entonces en los colegios. Quise que la historia diera lugar a estudiar Historia, pero también otras materias, como ética, pues Alatriste es un asesino a sueldo pero con un fuerte código moral, y también literatura. El lector es el del mundo moderno, que ya no digiere igual a los héroes que antes digería. Alatriste no es ni un patriota ni un héroe ni un corazón puro, sino todo lo contrario. No tiene fe alguna en la patria ni en el Rey ni en las causas nacionales, y es un tipo peligroso y amargo. Estas cuestiones lo acercan más a un público moderno, que ya no es inocente. Es un héroe creíble, que está vivo.

-Más allá del personaje y de la lección de historia, ¿qué otros elementos pensó y repensó para sacar a la luz el primer Alatriste?
-El libro tiene experimentos personales. Tuve que inventarme un lenguaje, pues no podía ser arcaico ni tampoco anacrónico. La cuestión era crear un lenguaje con el aroma de lo clásico pero asimilable para un lector de hoy. Para mí esto ha sido lo más divertido, coger esos modismos antiguos y traerlos al español actual. Es técnicamente lo más interesante.

-Cada uno de sus volúmenes ha abordado diversos factores históricos que dan forma al todo que es el Siglo de Oro. ¿Podríamos hablar de un fresco histórico, tal es su afán didáctico?
-Mi intención era primero abordar la Iglesia y su peso, luego el oro de América, el Mediterráneo y los turcos... Más adelante trataré la pintura y las artes plásticas, sin olvidar la profundidad y el entretenimiento -siempre he querido lograr que el lector tenga una visión completa-. Más que didáctico, creo que es un libro que abre puertas a otros libros. Es la puerta que he ofrecido a una generación para que entren a otros textos mucho más profundos y más decisivos para acceder a la memoria que nos ha sido escamoteada por el analfabetismo y la desidia, que sólo la utiliza como arma política y nunca como elemento cultural.

-El polémico binomio de "memoria histórica". ¿Qué piensa de este tema? ¿Es Alatriste su aportación para, al margen de leyes, rescatar esta herencia?
-Para estos analfabetos del gobierno o de la oposición la memoria empieza en la Guerra Civil porque nunca leyeron un libro de historia, y se les nota. La verdadera memoria histórica son 3.000 años de historia que nos hacen ser como somos porque fuimos lo que fuimos. Ni siquiera la Guerra Civil puede interpretarse correctamente si no se conoce lo anterior. Igual que los nacionalismos no se conocen sin las pugnas entre centralismo y periferia de la época de los Austrias. Alatriste es, claro, mi pequeño grano de arena para contribuir a esa memoria, que es mucho más amplia que la que esos catetos con coche oficial creen que es.

-Volviendo a sus libros, usted se curtió primero en novelas de aventuras, y eso se nota. ¿Qué otras experiencias literarias están tras el telón de Alatriste?
-Yo empecé siendo un lector de aventuras -Dumas, Stevenson, Melville...- Pero luego me he formado con lo que cualquier escritor occidental europeo debe formarse y que son tres elementos: los clásicos griegos y latinos, la lectura del Siglo de Oro, donde se afinan nuestras herramientas, y la literatura europea del XIX, donde se asientan las bases de la novela moderna. Pero además de estos asuntos, durante 20 años viví un mundo bastante complejo cuando era reportero y por ello también tengo mi mirada propia. A mí Alatriste no me lo han contado, sale de la vida que he llevado aplicada a una lección del mundo y a los libros que he leído. El componente personal de Alatriste es muy importante: yo no soy él, pero él si es mi forma de ver el mundo. He conocido Alatristes en mi vida profesional, de los que he tomado esos rasgos que me permiten darle carne y realidad al personaje y a sus compañeros. Por eso estoy tan orgulloso de él, y no hablo de calidad sino de orgullo paterno. Alatriste es el personaje que de la manera aparentemente más sencilla plantea las cuestiones más complejas.

-Ahora que nombra su etapa como reportero, usted dijo en una ocasión que el periodismo ya sólo le parecía un mal sueño.
-Nunca se fíe de lo que dicen los periodistas. Yo fui muy feliz siéndolo. Es una profesión que me dejó una forma de mirar sin la que yo no sería un novelista coherente. Pero yo soy un reportero, de la generación de Alfonso Rojo, Julio Fuentes… Entonces la conexión era muy extraña. El directo y el móvil han matado al reportero, ya no los hay como los de antes. No digo que sean mejores ni peores, pero sí que no son como los de antes, porque su mundo no es el mismo. En este contexto es evidente que estoy muy contento de no ser ahora reportero, porque la gente de mi generación -empecé en el 73- se hubiera adaptado muy mal a lo que la tecnología exige: ese contacto continuo con la redacción, que es lo contrario a lo que creo que debe hacer un reportero, que es un cazador que debe tener un campo lo bastante libre y amplio para obtener el producto de su caza.

-Más allá de las experiencias periodísticas que les han marcado a ambos, ¿En qué se parecen usted y Alatriste?
-En la certeza del que el ser humano está solo, de que lucha y muere solo. Y de que los poderosos siempre traicionan a su fiel infantería, de que el valor y la dignidad vencen la batalla, pero de que, a pesar de todo esto, hay hombres que no se resignan, y que es posible mantener la dignidad en mitad de tanta basura y tanta miseria tanto en el XVII como en el XXI. Él y yo hemos aprendido que el mundo es un lugar peligroso, frío y hostil de difícil supervivencia donde sólo palabras como amistad, lealtad, compasión cultura y amor cuando hay suerte permiten sobrevivir. No son palabras que solucionen nada, pero tienen una función analgésica, de consuelo. No eliminan la causa del dolor, pero permiten soportar el dolor. Esa es la filosofía personal de Diego Alatriste y Tenorio, soldado de los tercios de Flandes.

-Al margen de la relación entre ustedes, el éxito de Alatriste debe de tener mucha relación con la identificación entre los lectores y él.
-Hay una cosa que me encanta de Alatriste, y es que subo a un taxi o me siento en un café y charlo con personas de las que me doy cuenta que no han leído nunca un libro de esta saga, y me hablan de él. Y comprendo que he conseguido sin pretenderlo lo que cualquier escritor sueña: que sus personajes de ficción trasciendan el libro y se conviertan en mitos de la vida cotidiana. Por otro lado, me llegan cartas preguntándome detalles de él como si hubiera sido un personaje real, y conseguir eso es muy grande para un autor. También hay quien me dice “mire, yo soy Alatriste”, gente que se ha visto reflejada en él y que comparte con él su propia mirada. Es un mercenario con pocos escrúpulos, pero con ciertas retorcidas dignidades morales, por lo que no es difícil que sea adoptado como amigo y alter ego. Ramoncín, catedráticos de universidad, Viggo Mortensen... Todos me han confesado ser Alatriste.

-También se ha vendido mucho fuera. ¿Puede un francés o un italiano llegar a comprender esa desgracia española de la que usted habla? La crítica internacional lo ha señalado como el nuevo mito español, igualándolo incluso a Carmen.
-Al principio no quise que se tradujera porque creía que no se iba a entender. Pensaba que no era bueno que esa mirada cayera en manos de desconocidos, de extranjeros, que podían juzgarnos de una forma muy amarga. Alatriste no tiene nada de patriotismo ni fanfarria nacional, es una amarga crítica, la más amarga que he leído -nadie ha dicho de España las cosas tan brutales que yo he dicho en estos libros-. Pero al final accedí y para mi sorpresa funcionó muy bien. En Japón todos se traducen enseguida. La razón es que los esquemas de Alatriste, su tragedia y su mirada son asumibles por otras culturas, y esto ha sido una gran lección. Que la crítica lo comparta es honroso para el autor.

-¿Quién sería Pérez-Reverte sin Alatriste? ¿Qué historias hubiera escrito estos años de no dar con este hallazgo?
-Un autor es alguien que lleva con él un mundo narrativo por escribir, y que no siempre lo escribe. Cuando él muere, mueren docenas de historias nunca contadas. Lo que le falta es tiempo técnico para contarlas. Supongo que Alatriste estaba en mí como otras historias. Fue lo del libro de mi hija lo que desencadenó el impulso, pero antes o después habría salido, en forma de marino del XVIII, de legionario romano del año IV dC, de un conquistador en América o un soldado de la guerra de Cuba… porque la historia que cuento, que es la nuestra, vale para todos ellos. Es nuestra España del siglo XXI intentando ser comprendida con los ojos del sigo XVII. Alatriste es el envoltorio que me permite trabajar con una historia que de una u otra forma habría contado, y que de hecho cuento en otras novelas como 'Un día de cólera' y 'Cabo Trafalgar', en mis artículos semanales y, en fin, en toda mi obra. Una visión del mundo y de mí como español con la desgracia que a menudo esto supone y también con la memoria enfrentada a la vida. Tuve la desdicha de nacer en España y como tal tengo que asumir esta españolidad en parte de mi obra literaria. Cada uno baila con la chica que le toca, para lo bueno y para lo malo. Más para lo segundo, pero también de lo otro.

-¿Su personaje sobrevivirá al siglo XXI? El cine ya le ha dado un buen bocado. ¿Qué espera en lo venidero?
-Aquí, por generación, creo que el cambio en el libro será mucho más lento. Hay nuevos hábitos, pero el lector necesita todavía el libro objeto como compañía. El papel impreso y las páginas de internet aún no han conseguido sustituir el calor y la amistad del libro que llevas en la mochila. Cuando ocurra yo no estaré aquí para verlo, y por lo tanto no me importa demasiado. No creo que ni a Alatriste ni a otros les afecten a corto plazo los cambios tecnológicos. Igual que en el pueblecito de Astérix, siempre habrá un grupo de lectores suficiente para justificar la existencia de libros. Yo tengo mis lectores y mis libros, y mi periodo de vida lo tengo asegurado como lector y también como escritor, porque también yo necesito mis libros analgésicos.

-La estrategia política, la Inquisición, la guerra de Flandes, el oro de América y el mundo del teatro. ¿Qué otros terrenos le quedan por recorrer a su capitán?
-Le quedan algunos escenarios de Europa, Francia, Italia y España. Tengo previstos todavía tres episodios más de la serie. Lo que sí sabemos ya es que muere en 1643 en la batalla de Rocroi, con una España derrotada definitivamente frente a una Europa distinta y una Francia que emergía como gran potencia. Hago muchos avances con prolepsis, y eso me permite no limitarme a lo que es la acción lineal, sino también a aludir a episodios futuros que nunca llego a novelar pero que de esta forma quedan recogidos.

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Mensaje por Rogorn » Dom May 03, 2015 10:02 pm

«Io, contro i turchi, come il mio capitano Alatriste»
Entrevista con Elisabetta Rosaspina - corriere.it - 25/09/2009

«Con le vele superiori tese come scimitarre, i remi legati e i galeotti, i marinai e i soldati che si riparavano come potevano dal vento e dagli schizzi, la ‘Mulata’, galea a ventiquattro banchi, aveva percorso quasi trenta leghe all'inseguimento della galeotta berbera; finalmente l'avevamo a tiro e se non rompevamo un albero -i vecchi marinai guardavano in su con preoccupazione- sarebbe stata nostra prima dell'ora dell'avemaria. "Rimanetele al culo" ordinò don Manuel Urdemalas».

Comincia così la sesta avventura del capitano Alatriste, ‘Corsari del Levante’ (Marco Tropea editore), in arrivo in Italia lunedì prossimo assieme all'autore, Arturo Pérez-Reverte. Lo spadaccino dallo sguardo stanco riappare in un mezzogiorno di fine maggio del 1627, tra gli schiocchi di frusta, le bestemmie e gli improperi dell'aguzzino: «Muoversi bastardi!, spronava quel figlio di una baldracca». Il supplizio dei galeotti ai remi, i rulli di tamburi e altre ordinarie manovre preliminari a un abbordaggio e a una carneficina, a sud dell'isola di Alborán, tra il Marocco e la Spagna: «I turchi che non si buttarono in acqua morirono all'istante, tra i banchi resi scivolosi dal sangue».

Dall'esordio non si direbbe precisamente un libro per damigelle, vero? Tra i velluti dell'hotel Palace di Madrid, nella suite che fu di Susan Sontag, lo scrittore sgrana gli occhi, sorpreso: «Al contrario! Alatriste non è un personaggio pensato per gli uomini. Molte lettrici sono state sedotte da quest'uomo silenzioso, malinconico, virile, coerente anche nei suoi errori. È un uomo affidabile, e piace al pubblico femminile soprattutto da quando il cinema gli ha dato le fattezze di Viggo Mortensen, che a mio avviso lo ha incarnato alla perfezione». Già. Ma l'avviso che conta dovrebbe essere quello della figlia dell'autore, Carlotta, per la quale l'avventuriero è nato nel 1996: «Aveva 12 anni, oggi è laureata in Storia e Archeologia, e mi mostrò il suo libro di testo, dove il XVII secolo era liquidato in mezza paginetta di luoghi comuni, mentre è un periodo indispensabile per capire la Spagna e l'Europa moderna». Per istruirla, senza annoiarla, Pérez-Reverte padre si convertì nel Dumas spagnolo, s'inventò un D'Artagnan su misura e inviò la piccola a prendere appunti nei musei, sui costumi, le armi, le suppellettili del tempo.

«Mi sono opposto a lungo alla traduzione della serie in Italia o Inghilterra, perché l'aspetto più complicato è ricreare abbastanza fedelmente i dialoghi -spiega l' autore-; non è la lingua "arcaica" del XVII secolo, ma neppure quella attuale. Per fortuna, c'è la testimonianza del teatro, che era la tivù dell'epoca, un teatro di costume, colto e popolare, pieno di informazioni sul cibo, gli usi sociali, i vestiti e il linguaggio». Dal gelo cupo delle Fiandre, Alatriste si trasferisce ora in una Napoli verosimile, luminosa e peccatrice, ricostruita nei suoi dettagli più malandrini e goderecci: «Se la passarono bene i soldati spagnoli a Napoli -sogghigna complice lo scrittore-. Il Mediterraneo era il patio di casa nostra e le nostre truppe trovarono nelle guarnigioni locali, i tercios italiani, alleati coraggiosi e leali contro il nemico comune, la Turchia». Che, ironia della storia, tra non molto potrebbe invece entrare nell'Unione Europea: «Non so se augurarmelo. Forse sarebbe meglio studiare una forma di associazione -esita Pérez-Reverte, quasi temesse di tradire Alatriste-. Sì, il mondo europeo deve adattarsi al mondo reale, ci sono scambi economici, nuove esigenze pratiche, sociali, storiche. Però...». Però? «Però non dobbiamo dimenticare chi siamo e dove siamo. Dai tempi di Omero alla Rivoluzione francese, fino alla lotta contro il nazismo, i miei antenati europei hanno fatto in modo che oggi mia figlia possa andare per strada in minigonna senza essere chiamata "puttana" o obbligata a indossare un velo. Comprendo e rispetto culture e modi di vivere differenti, ma nessuno può obbligarmi a rinunciare a 3.000 anni della mia cultura, della mia memoria e a diritti e libertà conquistati con sofferenza».

Non lo preoccupa il rischio di apparire un antimodernista: «¡Que inventen ellos!», che inventino gli altri!, ha detto una volta della letteratura, parafrasando il filosofo conservatore Miguel de Unamuno, scettico sull'utilità del progresso tecnologico e scientifico. «Più che inutile, è impossibile inventare qualcosa in letteratura. Non hanno inventato niente di nuovo nemmeno Larsson, Calvino, Tomasi di Lampedusa o Manzoni. Forse soltanto Dante c'era riuscito. Ma, da allora, più nessuno. Anche i più grandi scrittori non hanno fatto altro che adattare alla loro epoca i grandi temi classici del teatro greco e romano, di Omero, Sofocle, Euripide, Virgilio. Tutti i grandi temi sono già stati scritti, letti e raccontati da almeno duemila anni. Parlano di eroi, battaglie, tesori nascosti, enigmi, morte, tradimenti, sconfitte, vendette, fatalità. È imbecille o arrogante chi pretende di inventare qualcosa di nuovo».

Ha detto anche che se un libro non spinge il lettore verso un altro libro è un fallimento. Vale pure per gli autori? Uno tira l'altro? «Sì, se uno scrittore moderno non conducesse a un altro, sarebbe strano. Stefan Zweig porta a Joseph Roth, a Vasilij Grossman, alla letteratura europea del XX secolo. Thomas Mann a Goethe. Uno scrittore vivo è quello che mi fa amare ciò che ha letto e amato. E i libri mediocri possono segnare quanto i capolavori. Devo altrettanto a Goethe e ad Agatha Christie. Ha creato più lettori Dumas che Proust». Un grande classico sopravvalutato: «Madame Bovary. Nessuna donna di oggi può ritrovarsi in un personaggio così, a meno che sia goffa o stupida». Quattro libri che le hanno lasciato il segno: ‘I tre moschettieri’, ‘Il Gattopardo’, ‘La certosa di Parma’ e ‘La montagna incantata’. Tutti letti prima di aver compiuto vent'anni». Allora, ha ragione il poeta spagnolo Leopoldo María Panero quando dice che «viviamo soltanto da bambini, poi sopravviviamo?». Ride: «Forse questo è troppo. Crescendo, mi sono limitato a cambiare i personaggi in cui mi immedesimavo. Se, leggendo ‘Il Gattopardo’ da ragazzo, mi sentivo Tancredi, ora mi sento il Principe di Salina. Però devo ammetterlo: a 58 anni ho perso la mia innocenza letteraria: non trovo più un nuovo libro che mi appassioni».

Arturo Pérez-Reverte, nato a Cartagena nel 1951, presenterà ‘Corsari di Levante’, il 28 settembre al teatro Nuovo di Napoli (ore 21). Protagonista del nuovo romanzo è ancora una volta il capitano Alatriste. Il libro, tradotto da Roberta Bovaia (Marco Tropea editore, pp. 276, 16.90), sarà in vendita dal primo ottobre.

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Mensaje por Rogorn » Mié Jun 03, 2015 10:06 pm


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Mensaje por Rogorn » Mar Dic 22, 2015 11:14 am

Y f'rait beau voir - le capitaine Alatriste
Vil Faquin - lafaquinade.wordpress - 21/12/2015

Arthuro Pérez-Reverte est un génie. Et quand je dis ça je pèse mes mots. Et quand je dis ça, je le pense. Paf. Comme ça, je vous lâche ça comme un pavé dans la marre. Plouf.

C’est vrai ça, hein, pourquoi faire des chichis, des chachas, quand on peut, cash, s’envoyer en l’air dès le début de l’article en se disant les choses, sereinement. Hein? Dis-le moi toi! Non pas toi! L’autre derrière là, qui se cache sous sa capuche… Bref!

Cela fait un bail que je n’avais pas fait d’Y F’rait Beau Voir sur mes premières amoures: sur les sept derniers articles de cette catégorie, un seul d’entre eux était un roman historique pur, 'L’Or', de Blaise Cendrars. Et oui, ça date de juillet. Alors, on y retourne avec le premier tome des 'Aventures du Capitaine Alatriste'.

Pour ma part, je possède l’intégrale des 'Aventures du Capitaine Alatriste' publiées en français dans la collection Grands Romans chez Points (Seuil). Il existe plusieurs éditions poches de la série dans la même collection, avec des illustrations différentes : des images du film à l’actuelle dont la couleur varie d’un tome à l’autre. La traduction, excellente, est signée Jean-Pierre Quijano.

Mais pourquoi diable, te demandes-tu probablement encore, habile lecteur que tu es, dois-je le lire, ce fichu premier tome? Eh bien, mon jeune ami, voici 5 raisons pour enfiler un élégant chapeau en cuir à large bord, faire clouter tes bottes et, bien évidemment, faire rafraîchir ta splendide moustache de tercio:

1. Vous connaissez tous l’Espagne, ce royaume barbare de la péninsule ibérique qui pratique encore le sacrifice rituel, bestial, de taureaux impuissants lors de messes populacières appelées corridas. Bien. Et bien imaginez-la au XVIIème siècle, pleine de soldats braves, d’une assurance folle de régner sur les mers et de l’or des colonies du Nouveau Monde. Poussez votre imagination jusqu’à contempler ce Siècle d’Or, période de grande vanité littéraire et artistique dans le pays d’Alonso, une grandeur qui a poussé l’un de nos plus grands historiens, Fernand Braudel, à consacrer sa magnifique thèse, un bijou d’académisme à la française, à 'La Méditerranée au temps de Philippe II', l’un des souverains les plus puissants d’Europe sur la période Moderne. Bref, toutes ces informations, non pour vous faire peur, car le récit est accessible au possible, mais pour donner le ton: le roman se veut être une oeuvre de fiction se passant dans un contexte historique clair, strictement exact et parfaitement au service de la narration.

2. Ce qui nous amène au deuxième point: la narration (oui, je sais, je me répète). Cette dernière est toute imprimée du style de l’auteur. Comme je ne sais pas comment l’expliquer alors que je tape cet article, à plus de 23 heures, un lundi soir juste avant les Fêtes, après la journée la plus prolifique de l’histoire de la librairie, je vais m’en remettre à une bonne vieille technique indienne: la métaphore. Alors, donc. Vous avez déjà contemplé des tableaux de Vélasquez, le mec aux moustaches les plus classes de l’histoire? Si non, faites-vous une idée avec 'Les Ménines' et 'La Reddition de Breda', en passant. Chaque portion de figure est conçu comme une vanité, une nature morte, un moment à l’arrêt dans la course du temps, pourtant l’ensemble n’est pas dénué d’une certaine vélocité, d’un mouvement vif et beau. Eh bien, assoiffés lecteurs, Pérez-Reverte, c’est ça, à lire… (notons au passage que Reverte a écrit un bouquin intitulé 'Le Tableau du maître flamand', comme quoi la comparaison était perspicace!)

3. …ou à voir! Oui! Parce que! Voilà! Le Capitaine Alatriste et ses Aventures, ce sont des adaptations à l’écran tout simplement grandioses. Enfin au moins pour l’une. Commençons donc par l’autre. El Capitan est une série télé de 2014 et diffusée à l’été 2015 sur Arte. Si le format de la série télévisée s’adapte a priori bien au format du roman feuilleton (7 tomes, quand même, pour l’instant, 2 encore à venir), force est de constater qu’elle ne prend pas (malgré la mode actuelle: 'Musketeers', 'Versailles'…). Ensuite, il y a LE bijou d’Agustín Díaz Yanes intitulé 'Capitaine Alatriste'. Ce film, qui est passé assez inaperçu à sa sortie est aujourd’hui un film incontournable. Le vocabulaire du cinéaste s’y exprime presque aussi bien que celui de l’auteur des ouvrages. Si l’on regarde ces captures d’écrans (une, deux) on retrouve dans la conception visuelle des plans la grâce et le peps de l’écriture du maître espagnol et ce plan d’anthologie, vanité cinématographique, ouvre le regard vers l’oeuvre de Vélasquez dont on parlait plus haut.

4.Viggo Mortensen.

5. Paf, ouais, j’vous fais le même coup que pour La Route. Enfin la dernière raison c’est la classe. Et pas seulement les moustaches, hein. LA CLASSE mondiale des tercios espagnols. On en parlait en début d’article, mais il faut dire une chose de l’écriture d’Arturo Pérez-Reverte. S’il y a une chose que j’ai appris en faisant des travaux de recherche et de pratiques sur les Arts Martiaux Historiques Européens, c’est que la plupart des auteurs n’ont aucun sens commun du combat, de la bataille, du duel, des armes et de leur maniement. Pérez-Reverte, lui, arrive à donner, probablement par le soucis de l’exactitude, une force à la plupart de ses écrits que même une solide connaissance ne saurait totalement éconduire: les mots sont justes, les contre-sens absents et la pertinence omniprésente. Les duels à la rapière dans une rue sombre et malfamée sont aussi brefs que prenants et les batailles de ces merveilleux tercios « carrés » –notons en passant qu’ils arborent la croix de la maison de Bourgogne, symbole de la Maison de Bourgogne puis l’un de ceux du Royaume d’Espagne, aujourd’hui malheureusement récupéré par l’extrême droite identitaire bourguignonne– sont d’une incroyable justesse militaire et tactique, les lignes sont justes. Ce qui est malheureusement un gros défaut chez mal d’auteurs que j’admire par ailleurs –j’en parlais récemment là– est ici une des raisons de lire et d’apprécier!

Alors voilà. Arturo Pérez-Reverte, on connait de loin, la plupart du temps, ou alors on en a vu un bouquin en tête de gondole à carrouf’ il y a 10 ans à la sortie du film… Moi le premier j’ai découvert tout ça par le film. Et quel film. Alors voilà². Maintenant vous savez que vous pouvez, les yeux fermés, lire 'Les Aventures du Capitaine Alatriste'. Enfin pas les yeux fermés, vous m’avez très bien compris. Ce serait pas pratique, faut dire. Et, que les choses soient claires, je ne vous ai pas arnaqués sur la raison numéro 4 de lire les 'Capitaine Alatriste'. Imaginez Viggo et ses moustaches frétiller dans les entrechats de ruelles insalubres dans la Madrid du Siècle d’Or et, pis diantre, que je sois fouetté si vous ne frémissez pas un peu!

Je vous laissez aux mots d’Eduardo Marquina, dans 'En Flandres, un soleil s’est couché' –notons qu’Alatriste meurt [ndlf : ce n’est pas un spoil, le film a 10 ans et l’info est en première ligne sur wikipedia] à la très historique bataille de Rocroi (guerre de Trente Ans), en Picardie, membre de l’armée des Flandres du royaume d’Espagne, contre les troupes françaises :

Voilà l’histoire: un capitaine
Qui commandait notre escouade,
Vilainement blessé, malade,
Vivait là son ultime peine.
Quel capitaine, messeigneurs!
Que ce capitaine d’une heure!

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Mensaje por Rogorn » Lun Dic 28, 2015 11:45 am

Alatriste sufría del corazón
Vicente G Olaya - elpais.com - 27/12/2015

Diego Alatriste, el aguerrido soldado de los Tercios surgido de la pluma de Arturo Pérez-Reverte, sufría del corazón, dolencia no provocada por el mal de amores, tal y como se supone a cualquier héroe de la literatura, sino por una miocardiopatía hipertrófica, según ha concluido un estudio realizado por la universidad holandesa de Maastricht y por el hospital madrileño de Puerta de Hierro. Esta enfermedad es la mayor causa de muerte súbita entre jóvenes.

La miocardiopatía hipertrófica es un mal hereditario que sufre una de cada 500 personas. Con un tratamiento y vigilancia adecuada no tiene porqué abocar al fallecimiento del paciente, que puede llevar una vida normal. La dolencia afecta directamente al músculo cardiaco. Las paredes del corazón son anormalmente más gruesas, lo que provoca que la cavidad cardiaca sea menor y que este órgano tenga que hacer un mayor esfuerzo para alimentar al sistema sanguíneo. El ventrículo izquierdo está casi siempre afectado, y en algunas personas el derecho también presenta engrosamiento.

Puede darse en familias enteras, afectando a uno o más miembros, pero algunos resultan más aquejados que otros. Se trata de una condición genética, lo que significa que se transmite de padres a hijos y que se debe a una mutación en uno o más genes. “Por eso”, afirma Pablo Pavía, director de la Unidad de Cardiopatías Familiares del Hospital Puerta de Hierro, “es importante que las familias afectadas sean evaluadas de forma precisa, consiguiendo un diagnóstico y tratamiento óptimos, además del apoyo de un centro de especialistas en enfermedades cardiacas hereditarias”.

Pavía, de 37 años, terminó su tesis doctoral en 2011 sobre esta dolencia. Poco tiempo después recibió una llamada de la Universidad de Maastricht: los investigadores holandeses habían analizado las características de 14 familias afectadas en su país y que “aparentemente no estaban relacionadas entre sí, pero que compartían un inusual defecto genético”.

Siguieron investigando hasta que descubrieron que las 14 familias tenían un antepasado común, que debió residir en torno a la ciudad de Eindhoven a finales del siglo XVI, coincidiendo con la guerra de Flandes. Tras documentar la coincidencia genética, los investigadores de Maastricht se pusieron en contacto con el equipo de Pavía, que había descrito previamente ese mismo defecto en una familia española.

Tras analizar la concordancia genética entre españoles y holandeses se pudo comprobar que todos ellos estaban emparentados. “La enfermedad provenía de un español que había tenido descendencia en los Países Bajos, en concreto en los alrededores de Eindhoven, en el siglo XVII. Posiblemente, un soldado de los Tercios de Flandes, que volvió a España, donde tuvo más descendientes. Otra posibilidad es que el soldado volviese a España con una holandesa aquejada de esa enfermedad y aquí se desarrollase, pero eso es menos probable. Pero en ambos casos pudo ser el capitán Alatriste”, bromea el científico.

La Unidad de Cardiopatías Familiares del Hospital Puerta de Hierro es centro de referencia nacional para estas enfermedades.

Alatriste, como la mayoría de los afectados, no murió de esta enfermedad, sino en la batalla de Rocroi (1643), donde se demostró que los Tercios no eran invencibles como sí lo es la dolencia.

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Mensaje por Rogorn » Mar Ene 26, 2016 5:41 pm

Grandes personajes del Pulp: El capitán Alatriste
Eduardo Martínez - theoccultherald.blogspot - 26/01/2016

"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente". Con estas quince palabras, una frase de inicio que cualquier autor mataría por hacer suya, los lectores de medio mundo descubrieron por primera vez, allá por la Navidad de 1996, a Diego Alatriste y Tenorio, antiguo soldado de los tercios viejos en las guerras de Flandes, y al que todos conocían como capitán. El capitán Alatriste, probablemente el personaje de ficción español más relevante del último cuarto de siglo. Un personaje que, tal y como ha reconocido en innumerables ocasiones su autor, Arturo Pérez-Reverte, nació como un homenaje a aquellos personajes de los folletines de capa y espada que marcaron su infancia lectora.

Ya saben ustedes si nos vienen leyendo desde hace casi cuatro meses, que en este blog consideramos que el Pulp abarca mucho más que su Edad de Oro de principios del siglo XX, en la que las publicaciones periódicas de papel de pulpa le otorgaron dicho nombre. Tal y como hemos insistido, consideramos que la literatura Pulp, por las características que la definen, nace mucho antes. Y entre sus orígenes está, sin ningún lugar a dudas, la literatura folletinesca del XIX. Primera razón por la cual no dudamos ni un segundo en afirmar que Diego Alatriste es un personaje esencialmente pulp. Pero hay más razones, a las que iremos haciendo mención a lo largo del artículo.

Como les iba diciendo, Diego Alatriste nace en 1996, año en que Alfaguara publica la primera de una serie de nueve novelas, de las cuales siete ya han visto la luz. Aunque si tenemos en cuenta que en sus orígenes iban a ser cinco novelas, creo que podemos afirmar que habrá Alatristes hasta que a Pérez-Reverte le apetezca. Y no me quejo. En ellas, guiados por las memorias de Íñigo Balboa, el que fuera primero ciado, y después casi un hijo adoptivo del capitán, recorreremos la Europa de aquel tiempo, en que en las posesiones de la monarquía hispánica no se ponía el sol. Un auténtico pasaporte literario para la España del Siglo de Oro. Una España que aunque ya en decadencia en cuanto a lo que poder se refiere, rodeada y acosada por todos, no sólo parió a los más grandes escritores y pintores que haya dado Europa, sino que citando muy libremente a Pérez Reverte, “todavía tenía agarrado por las pelotas a medio mundo, y al otro medio francamente acojonado”.

Las novelas de Alatriste son novelas que combinan, de forma magnífica, los elementos clásicos del folletín de capa y espada con una labor de divulgación extraordinaria. Una acertada combinación de aventura y erudición que no sólo ha convertido a esta serie en un éxito editorial de grandes proporciones, sino que han hecho de muchos de sus libros lectura obligatoria en numerosos colegios, los cuales emplean las ediciones escolares de estas entretenidas novelas de aventuras como herramientas pedagógicas de primer orden.

Volviendo a la cuestión que nos atañe, la de la literatura Pulp y sus características, debemos hacer mención especial del protagonista de las novelas. El capitán Alatriste es el máximo exponente de un tipo de héroe que caracteriza la narrativa de Arturo Pérez-Revere: el héroe cansado. Alatriste, y en esto se mantiene fiel a las características del héroe clásico, tienen un valor inherente a su persona. Es valiente, tanto en su faceta de soldado como la de espadachín a sueldo. Y como tal desprecia el miedo al peligro, el dolor y la muerte, y se mantiene fiel a unos principios que marcan su personalidad. Llegados a este punto comienzan a surgir las diferencias con el héroe clásico y las similitudes con otro tipo de héroes que le acercan a arquetipos propios del género negro.

Alatriste no es ningún elegido, ni hay marca alguna de nacimiento en su físico que le haga especial. Sus marcas son las cicatrices que las guerras y la vida le han ido dejando en el cuerpo. No hay en su vida literaria una dama idealizada. Más bien todo lo contrario. Las mujeres que se cruzan en su vida son mujeres terrenales, cuya forma de querer queda en segundo plano, y resulta mucho más creíble. No está destinado a grandes hazañas que lo encumbren sobre sus iguales. Sus hazañas, pues sin duda lo son, apenas le sirven para lograr seguir malviviendo. Y su único premio es el respeto con el que sus compañeros y superiores le miran. Y sus enemigos más temibles, si bien los tiene reales y de gran poder (Bocanegra, Alquézar, Malatesta, etc.), son los fantasmas que habitan en su interior y a los que, tal y como cuenta Íñigo Balboa, combate en silencio con alcohol.

En definitivas cuentas, el héroe cansado, tal y como bien definió José Belmonte Serrano, es el que hace frente al mundo y sus peligros armado con un código moral propio, que es el que le mantiene en pie y por el que daría la vida. Un código moral que nadie excepto él entiende y que no importa a nadie más. El héroe cansado es un héroe desengañado, desencantado por la vida, y que tan sólo se mantiene a flote gracias a una especial lucidez que ha alcanzado, y a su fidelidad a ese código moral y hacia las cuatro o cinco personas a los que honra con su amistad. Valentía, lealtad, lucidez e integridad. Características que encontramos en muchos de los grandes personajes de la novela negra del Pulp de los años 30 y 40, pero adaptadas y mejoradas. Llegados a este punto tan sólo me resta recomendar encarecidamente la lectura de la tesis doctoral "El concepto de héroe cansado en El capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte"; de María Inés Villanueva Celada. Aquí os dejo el enlace: http://pdfsr.com/pdf/tesis-el-nuevo-h-roe-alatriste

Y respecto a las otras vidas de Alatriste, qué decir. Que el personaje y sus aventuras, como es público y notorio, y con desigual fortuna, han trascendido el medio en que nacieron. Trataré de hacer un resumen conciso de las mismas. En el año 2002, amén del homenaje que recibe la serie de novelas en forma de una serie de sellos, en el diario 'El País' las aventuras tienen su primera adaptación al cómic. Una versión infantil ilustrada por David Jiménez, la cual se convertirá en libro esa misma primavera. Y a finales de año, en octubre para ser exactos, la editorial ibérica Devir publica el 'Juego de Rol del capitán Alatriste', diseñado por el padre espiritual de los juegos de rol en España, Ricard Ibáñez (sí, el autor del ya clásico llamado 'Aquelarre', toda una garantía). Al manual de juego, ilustrado por Joan Mundet, le seguirán el complemento 'Maestros de esgrima' y la 'Pantalla del director de juego' (que está acompañada por una brillante aventura titulada 'Juegos de damas'), conformando así un juego que corrió peor suerte de la que merece. Un juego redondo que permite recrear con gran acierto y agilidad la España del Siglo de Oro. Sin lugar a dudas, cualquier aficionado a los juegos de rol y a la historia de España tendría que tener un ejemplar en la estantería. Y además del juego de rol, desde Devir lanzaron un juego de tablero que, desgraciadamente, ya está agotado y fuera de catálogo.

A esta adaptación lúdica, y a las sucesivas versiones en cómic de los dos primeros libros (en esta ocasión los cómics, publicados en 2005 y 2008, están pensados para un público adulto, e ilustrados por el ya mencionado Joan Mundet), les seguiría el auténtico salto de gigante de cualquier personaje de ficción. La adaptación al cine. En el año 2006 llegaba a las salas de cine españolas la película 'Alatriste', dirigida por Agustín Díaz Yanes y protagonizada por la estrella internacional Viggo Mortensen. La película, con un presupuesto de algo más de 22 millones de euros, es la segunda película más cara de la historia del cine español. A pesar de la excelente recaudación obtenida en España y, sorprendentemente, en el mercado asiático, por el mercado americano pasó prácticamente inadvertida, haciendo que al final la cinta fuese deficitaria. Y no sólo eso, sino que las críticas no fueron especialmente amables con un filme que no las mereció. Tengo reciente un visionado de la misma y, aceptando los problemas de guión que presenta (se intentó condensar en menos de dos horas todos los libros publicados hasta esa fecha, así como terminar de contar la vida del capitán), es una magnífica película. Tanto por la dirección, fotografía, música, casting, ritmo, y así un largo etcétera de factores que hacen de esta una gran película. Y desde luego un Viggo Mortensen, a pesar de lo que dio de hablar su peculiar acento, que compone al auténtico capitán Diego Alatriste. En definitiva, la versión cinematográfica de las aventuras del capitán no fue tan mala como muchos afirmaron en su día, ni mucho menos. No obstante, se perdió una magnífica oportunidad, qué duda cabe.

A pesar del batacazo comercial, la franquicia Alatriste demostró su buena salud cuando a finales de ese mismo año un conocido empresario de la restauración madrileña se hace con un palacio del siglo XVI en la calle Grafal, junto a la Cava Baja, en pleno corazón del Madrid de los Austrias, para abrir la Taberna del Capitán Alatriste. Un restaurante que lleva en activo desde entonces, empleando como reclamo las andanzas de nuestro buen capitán. Lo cual nos demuestra que hay infinidad de formas inteligentes de explotar una franquicia.

Llegados ya al 2013, la cadena de televisión privada Telecinco, la cual participó en la adaptación cinematográfica del personaje, comienza el rodaje de una superproducción televisiva de carácter multinacional, que adapta las novelas a la pequeña pantalla. En los mentideros de la corte se rumoreó desde el principio del proyecto que dicha adaptación estaba teniendo múltiples problemas. Desde el descontento de la cadena de Fuencarral con los dos primeros capítulos dirigidos por Enrique Urbizu, así como las insistentes y ya hemos constatado desacertadas decisiones de los responsables de ficción de la cadena. Y de la serie se puede decir, sin miedo a exagerar, que el nuevo intento de adaptar las andanzas del capitán ha sido un nuevo desastre sin paliativos. Y no por Aitor Luna, que sin ser el auténtico Alatriste, el de las novelas, compone un personaje creíble y más que aceptable. Ni tan siquiera por la decisión técnica de cambiar el etalonaje original de Urbizu, logrando así que los escenarios luzcan de una forma inadecuada para conseguir la atmósfera que dichas historias necesita. Las causas reales, además de por una elección de casting inexplicable (esa María de Castro con acento ruso, o un Malatesta que de frío asesino siciliano ha pasado a ser un matón de los Balcanes, por citar un par de ejemplos), una deficiente dirección de actores y una ausencia inaceptable de un asesor histórico que evite errores de bulto que resultan bochornosos (y esto lo afirmo desde mi condición de historiador). No, el problema principal es el de la costumbre demasiado arraigada en algunos sectores del mercado audiovisual español que siguen tratando a los espectadores como a menores de edad. El espectador español no sólo está preparado para un nivel distinto de narrativa y producción, sino que comienza a estar acostumbrado y lo exige. Alatriste podría haber tenido una adaptación muy buena, y su universo narrativo, que es amplísimo y rico en matices, transmediado. Empleando las herramientas que las narrativas transmedia ofrecen se podría haber convertido a esta franquicia en un producto más rentable que 'Águila Roja' (la cual, con una base más pobre, le da sopas con ondas a este Alatriste).

Sea como fuere, la salud de hierro del capitán Alatriste está fuera de toda duda. Y los lectores de sus aventuras esperamos impacientes a su siguiente entrega, 'La venganza de Alquézar' y que aunque está tardando en exceso, dios mediante deberá llegar a las librerías este mismo año. O en ello confiamos.

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Mensaje por Rogorn » Jue Mar 10, 2016 6:17 pm

Todo Alatriste
megustaleer.com - 10/03/2016

'Todo Alatriste' reúne por primera vez en un solo volumen las siete novelas que componen la aclamada serie de 'Las aventuras del capitán Alatriste'.

«No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente...» Con esta frase ya legendaria, Arturo Pérez-Reverte daba comienzo, hace veinte años, a la primera de las novelas protagonizadas por el capitán Alatriste, un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín en el Madrid del siglo XVII. Sus aventuras constituyen uno de los grandes hitos de la historia editorial reciente en lengua española: la serie, compuesta por siete novelas, ha vendido millones de libros en todo el mundo, ha inspirado cómics, películas, obras de teatro, series televisivas y juegos de rol, y con ella han crecido como lectores miles de jóvenes.

'Todo Alatriste' reúne por primera vez en un solo volumen las siete novelas que componen la serie. Incluye, además, un prólogo del autor sobre la trayectoria del personaje, una introducción del catedrático español Alberto Montaner, y la biografía del capitán Alatriste. Con esta edición especial, firmada por su autor, Alfaguara rinde homenaje al que es, sin duda, el gran personaje de la literatura contemporánea en español.

Ficha técnica

Título: Todo Alatriste
Autor (es): Arturo Pérez-Reverte
Traductor:
Sello: Alfaguara
Precio sin IVA: 28.75
Precio con IVA: 29.90
Fecha publicación: 04/2016
Idioma: Español
Formato, páginas: Tapa dura con sobrecubierta, 1792
Medidas: mm
ISBN: 9788420412115
EAN: 9788420412115
Temáticas: Contemporánea
Colección: Fuera Coleccion Ficcion Trade
Edad recomendada: Adultos

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Mensaje por Rogorn » Mar Abr 12, 2016 6:22 pm

La mochila de Pérez-Reverte
Juan Cruz - zendalibros.com - 04/04/2016

La cosa era ir con él en avión, eso me faltaba; fui en tren, a Sevilla, a presentar su novela más sevillana, y en coche, a Albacete, a cualquier sitio, a presentar esa novela tan sevillana, y a un cine, a presentar el mismo libro u otros que siguieron; a todas partes llevaba su mochila marrón, sus vaqueros a veces, sus libros desgastados o nuevos, su voz suave o enronquecida, su cabreo o su alegría; siempre fue, en esos viajes chiquitos, veloz como un cosaco antes de emborracharse, rápido como un pez dentro del agua.

Una vez coincidimos, en uno de esos trenes, con un escritor albano, y me lo señaló con la nariz: “¿Y tú de qué lo conoces? Joder, tío, tú conoces a todo el mundo”. A él lo conocía todo el mundo; un día vino de empapelar su lugar de trabajo, hasta ese instante, con una despedida que lo hizo aún más famoso: dejar de estar en la tele lo hizo más querido para la tele…, a la que le costó volver, ya más famoso que Manolete.

Pero de todos los viajes que hice con él, con Arturo Pérez-Reverte, como editor de sus libros, desde aquel libro tan romano y tan sevillano y tan audaz, aquella 'La piel del tambor', el más silencioso y el más fructífero fue el que nos llevó por primera vez a México (¿o fue a Argentina, o a Colombia, o a Chile, o al fin del mundo, o a Las Palmas de Gran Canaria?): él iba, con su mochila, su chaqueta marrón, sus vaqueros de viajar lejos, sus gafas redondas de entonces, y un cuaderno en el que iba escribiendo como un caballero de espada al cinto. De pronto se volvió hacia atrás y me enseñó los renglones ladeados que había escrito como quien firma. Era el guión de un invento, él dijo “un invento”; arriba había puesto: 'El Capitán Alatriste'.

Nunca dio un mandoble así para quedarse quieto. Y ya saben ustedes qué pasó con ese invento desde el momento mismo en que se le ocurrió hacer esos renglones cuando yo estaba con él en un avión de largo recorrido.

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Mensaje por Rogorn » Jue Abr 14, 2016 5:33 pm

Veinte años después, una aproximación a Pérez-Reverte y Alatriste
Miguel Munárriz - zendalibros.com - 14/04/2016

Conocí personalmente a Arturo Pérez-Reverte en 1996, cuando publicó 'El capitán Alatriste'. Literariamente ya había tenido noticia de él diez años antes, con 'El húsar', pero le tenía “fichado” por sus apariciones como reportero de guerra en TVE, cuando lo veía dar las noticias apoyado contra unos sacos terreros mientras silbaban las balas por encima de su cabeza, o cuando sostenía en una mano un micro y en la otra levantaba una ametralladora diciendo: “Esto es un kalasnikov”. De Chipre a Bosnia, pasando por Eritrea, Nicaragua o Libia, Arturo contó los grandes conflictos bélicos de finales del siglo XX.

En el verano de 1993, le entrevistaban en la radio con motivo de 'El club Dumas', y la manera de contar aquel libro me atrapó, así que salí inmediatamente a comprarlo. De esa novela se enamoraría también Roman Polanski, que en 1999 la llevó al cine como 'La novena puerta'. Cuando se presentó en el Festival de San Sebastián yo acababa de aterrizar en Santillana para hacerme cargo de la comunicación de las editoriales del Grupo. Fue a partir de ese año cuando empecé a compartir con Arturo la ilusión de promocionar sus libros: 'La carta esférica' (2000), 'El oro del Rey' (2000), 'La reina del Sur' (2002)… Las presentaciones que preparaban desde la editorial Rosa Junquera y Gerardo Marín eran siempre multitudinarias y los medios de comunicación le ocupaban gran parte del día, pero por la noche nos íbamos a cenar con los escritores que habían compartido presentación con él. Todos magníficos contadores de historias y con gran sentido del humor: Juan Eslava Galán, jienense de verbo preciso y claro; Rafael de Cózar, sabio e irónico, que murió en 2014 “intentando salvar de las llamas su biblioteca”, o José Perona, maestro de gramática, que con su sorna habitual solía decir: “Café, tabaco, silencio y libros, todo prohibido hoy, o imposible”. Esa era la época gloriosa en la que yo me alié a la banda de Arturo mientras él conquistaba Sevilla, Cádiz, Cartagena, Valladolid…, como un Cid Campeador blandiendo las armas de las letras.

Pero volvamos al principio, a 1996, poco antes de publicar su primer Alatriste, el que firmaría junto a su hija Carlota. Yo acaba de comprometerme con Juan Carlos Laviana y con Pedro J. Ramírez para coordinar 'La Esfera', el suplemento de cultura de 'El Mundo', cuando me llamó Juan Cruz para invitarme a conocer a Arturo y que él mismo me contara su plan de escritura con uno de los héroes de capa y espada más influyentes de los últimos tiempos. Tuvimos un encuentro ilusionante. Arturo me contó el proyecto con entusiasmo, una novela que sería el comienzo de una saga y cuya primera entrega firmaría con su hija Carlota, decepcionado al comprobar el espacio que sus libros de bachillerato le dedicaban al Siglo de Oro.

Veinte años después de la investidura de Diego Alatriste, igual que ocurrió con la de D'Artagnan como mosquetero, Alfaguara, su editorial de siempre, publica 'Todo Alatriste' y Arturo Pérez-Reverte se sienta en el sillón T en la RAE, donde ingresó el 12 de junio de 2003.

Antes de que lean la entrevista que le hice en 1998 con motivo de 'El sol de Breda', le he formulado a Arturo esta pregunta: “¿Cómo ves ahora a tu héroe, muchos años después, como diría García Márquez, desde que escribiste uno de los arranques de novela más interesantes?: “No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”. ¿Sientes vértigo, satisfacción…, ha merecido la pena embarcarse en tamaña aventura?” , y él ha respondido: “Pues claro que mereció la pena. Y te aseguro que la pena, documentarlo, escribirlo, crear ese lenguaje intermedio entre lo clásico y lo moderno, fue un trabajo duro. Apasionante pero agotador. Lo curioso es que, veinte años después, la aventura de Alatriste la veo ya como si fuera una aventura ajena, escrita por otro. Hice con ella mi discurso de entrada en la Real Academia Española, ha pasado a los colegios de España y América, ha sido traducida a treinta lenguas, han hecho con ella cine y televisión, hay tantos miles, cientos de miles de lectores, que ya no la veo como propia, no me pertenece. Cada lector tiene su Alatriste, y tienen derecho a que así sea. Incluso hay quien cree que existió de verdad. Es un satisfacción, por supuesto. El sueño de cualquier escritor. Pero también deja un poso agridulce, de cierta pérdida. Ya no puedo hacer con Alatriste lo que quiera. Pertenece a otros. Quizá por eso ahora me cuesta escribir una nueva historia de él. Y no sé si volveré a hacerlo. De momento hay siete episodios, que no está mal, y ahora sale un volumen con todo junto. Digamos que Diego Alatriste ha llegado a ser un viejo amigo al que no me atrevo a arriesgarme a traicionar”.

"Me gusta ser un profesional"
Entrevista. 'La Esfera' de 'El Mundo', 1998

El escritor que más vende en España va a pasear a cientos de miles de lectores por detrás de 'La rendición de Breda'. En la tercera entrega de las aventuras del Capitán Alatriste recupera la memoria barroca con los Tercios de Flandes.

Cuando llego al Café Gijón, en donde me ha citado, veo que está leyendo una novela de Dashiell Hammett. Pérez-Reverte está “en plena rotura de aguas”, preparando otra novela, interrumpida por 'El sol de Breda', y el libro de Hammett es una herramienta que usa para afilar las armas. 'La flecha de oro', de Conrad, es otro: “Son libros que releo como herramienta de trabajo”.

Al publicar esta tercera entrega de las andanzas de Alatriste e Íñigo de Mendoza [sic], Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) se encuentra en el ecuador de un proyecto narrativo que le va a permitir contar buena parte de cuanto sucedió en el siglo XVII español.

-Hay quien dice que sus otras novelas son las serias y estas de Alatriste solo un divertimento.
-Yo creo que una novela tiene siempre el mismo territorio narrativo, y responde a necesidades personales. Digamos que en Alatriste hay un concepto lúdico y un homenaje a las lecturas y a la infancia: es la travesura. Y las otras son las responsables.

-Las novelas del capitán Alatriste están muy documentadas.
-Quien diga que Alatriste es frívolo no sabe lo que dice. Yo hago un planteamiento clásico, de eficacia narrativa, y eso creo que es perfectamente compatible con profundidad y entretenimiento. El trabajo de investigación es tremendo, cada episodio es real: cada arma, cada presilla, cada charco, cada trinchera es real. Son un recorrido por la memoria, por el Barroco, por la tristísima condición de ser español y por la parte más miserable, puñetera y cainita de este país. Eso no excluye que haya peripecias.

-Y poesía.
-Y poesía, por qué no. Yo he sido lector de poesía clásica, he sido lector de Quevedo, Zorrilla, del teatro de Lope, de Calderón de la Barca, de la poesía épica española. Hemos renegado de la propia memoria y la hemos utilizado con fines partidistas. Nadie plantea la Historia como una tarea común. Aquí, hasta la Historia sirve como arma arrojadiza para joder al vecino. En Alatriste lo que quiero hacer es recuperar esta Historia de luz y de sombra, con lo bueno y lo malo, con la barbarie y degollina. Y también con solidaridad.

-Ahora está en Flandes, la desconocida, dentro de la piel del cuadro de 'Las lanzas' de Velázquez.
-Ya no se estudia Flandes: por qué fue la guerra, cómo era la gente. En esta novela el lector se pasea por el cuadro, pero por detrás.

-Se nota el oficio de reportero de guerra.
-Yo he vivido la guerra 21 años. No me la han contado. Y escribir es como la guerra: tú estás en la trinchera -esto lo cuenta Alfonso Rojo muy bien-, estás viendo las bombas caer alrededor y no te enteras de nada. En los libros pasa lo mismo: conviene salir y volver de vez en cuando para verlo con más serenidad. Por eso, dedico una semana al mes a navegar.

-Alguna vez dijo que no se consideraba escritor, que sólo era un lector. Eso suena a falsa modestia.
-No es falsa modestia, cada uno en su sitio: yo me considero un novelista profesional, y además me gusta mucho serlo. Lo digo para diferenciarme de los artistas.

-¿Y cómo aborda una obra un novelista profesional?
-Para mí una novela significa resolver un problema. Yo quiero contar, por ejemplo, que un camarero es infeliz y le aplico a eso unas técnicas para resolverlo: planteamiento, nudo, desenlace, estructura, lenguaje…, y me pongo a trabajar con esas herramientas, y eso no desvirtúa el hecho literario, que en este caso es el camarero. Así que leo sobre camareros, hablo con ellos, hago fotos, voy a distintos cafés de Europa, etc. Ese es mi planteamiento y lo hago de una forma metódica, sistemática y rigurosa, porque se trata de ser eficaz.

-Se ha convertido en un tópico hablar de lo que vende.
-He prohibido a mi editorial, por contrato, hablar de las cifras de venta. En este país todo el mundo miente y manipula esas cosas y yo no quiero que me mezclen con esas historias.

-¿No se queja demasiado?
-Yo creo que no se me ha entendido bien. Durante mucho tiempo, a mí me han estado diciendo que Galdós estaba acabado o que Baroja era un garbancero, y yo, como lector, he estado aguantando esa canallada, y ahora que tengo ocasión de vengar esa memoria, lo hago. No es un asunto como escritor sino como lector. Yo no me quejo de otra cosa, no me importan lo que digan las revistas o los suplementos literarios, pero eso ha hecho mucho daño. Gracias a que Marsé, Sampedro, Torrente o Mendoza se han mantenido firmes, si no, hubiera pasado como en Francia, donde se han cargado la novela.

-¿No tiene miedo a posibles represalias al poner, en boca de Quevedo, diatribas contra críticos conocidísimos de 'El País', como un tal Garciposadas, Echevarría o Enesto Ayala?
-¿Y qué pueden hacer, meterse conmigo en el periódico? Pues que lo hagan, ya les contestaré en la siguiente. Pero no es venganza ni nada, sólo es un toquecito al pasar.

-Amorós ha dicho: “Se divierte escribiendo. Sus novelas transmiten valores. Nos ayuda a recuperar el sentido de lo sagrado. Escribe con libertad interior. Conecta con el lector”. Está hablando de José Luis Sampedro, pero podría hablar de usted.
-Sampedro llega a esto desde una posición de economista y yo como un reportero. ¿Qué se puede hacer desde esta posición que no sea una frivolidad? Yo llegué a la literatura con el pecado original del periodista y no se me daba ese crédito.

-¿Qué fue a hacer Pérez-Reverte a Fráncfort con Ken Follett?
-Fui a decir que no nos mezclaran. Y lo dejé claro. Yo fui a decir que no era lo mismo Umberto Eco que John Grisham, Patrick Süskind que Ken Follett, que Europa y América no son lo mismo. Mi respeto para todos, pero mi memoria cultural nace en la Biblia y en la ignorada Grecia y en Roma, viene por el Mediterráneo con el Islam, florece en el Renacimiento, va a América con las naves españolas para volver en forma de barroco y estalla en el siglo XVIII y XIX con la Enciclopedia… Y esa memoria está sosteniendo todas mis novelas, así que hagan el favor de no mezclarme con las novelas de Stephen King. Juntos, pero no revueltos. Además Ken Follett venderá mucho en América pero aquí vende menos que Delibes o Martín Gaite.

'Todo Alatriste' (Alfaguara, 2016), desde el lunes, 18, en librerías

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Mensaje por Rogorn » Jue Abr 14, 2016 6:16 pm

Pérez-Reverte: "España es un país frustrado por un problema de educación"
Europa Press - 14/04/2016

"España es un país frustrado por un problema de educación", ha manifestado este jueves el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, con motivo de la presentación en un encuentro con los medios de 'Todo Alatriste' (Alfaguara), una edición numerada y firmada que reúne por primera vez en un volumen las siete novelas de la serie. Durante este encuentro, en el que el escritor ha manifestado algunos de los miedos y de las satisfacciones que le ha supuesto la creación de esta obra, de cuya primera entrega se cumplen ahora 20 años, Pérez-Reverte ha puesto el acento en algunos de los males endémicos de España, entre los que ha destacado la educación. "Sin lucidez no hay forma de entender, y sin ello no hay posibilidad de prever. El desconocimiento educativo de generaciones de españoles de la historia impide planificar el futuro, lo nuevo es lo olvidado", ha enfatizado el escritor.

A su juicio, "el desmantelamiento de la cultura es terrible" y los ciudadanos están "indefensos" y sin posibilidad de cambiar el país. Además, ha lamentado que "los planes de estudios se basan en asfixiar el talento", al tiempo que en el país "se insulta e infama a los hombres buenos", frase con la que ha hecho un guiño a su novela más reciente ('Hombres buenos', Alfaguara), publicada en marzo de 2015.

Según ha explicado Pérez-Reverte, Alatriste nació con la intención de que su hija de 12 años aprendiera algo de historia y considera que su desarrollo a lo largo de siete entregas ha servido para entender el presente del país, cuando llegan noticias sobre un "ministro corrupto" o un "rey que mete la gamba". El autor ha confesado que este personaje ha llegado a "trascender el libro de aventuras" y ha ampliado territorio hasta el punto de haber despertado cierto "miedo" en el escritor a no ser "capaz" de dar a los lectores los que ellos esperan de él. En este sentido, ha señalado que esperará entre cuatro o cinco años hasta volver a publicar nuevas vivencias del famoso soldado del siglo XVII y ha señalado que este es "el cierre -y no un final- de una primera vida de Alatriste".

"Soy menos libre, por eso he dejado de escribir, es demasiado peso sobre mi espalda", ha confesado. Si pasados unos años el escritor continúa con el famoso personaje, este será un "Alatriste crepuscular" más "escéptico, más viejo, más cansado" y cerrará el ciclo de una forma "más lúcida, escéptica y sabia", de manera que su mirada mostrará la fatiga de sus años. "Mirar España produce siempre una fatiga enorme", ha señalado.

En referencia a la figura del héroe en la actualidad y la contribución de Alatriste, Pérez-Reverte ha señalado que aunque el héroe original es Aquiles, "guapo y perfecto", es Ulises, a quien toma de modelo el protagonista de sus novelas, quien vuelve a casa "con sabiduría y remordimientos" y en quien uno puede identificarse. "Ni los niños se creen al héroe de corazón puro", ha agregado el escritor y periodista, quien ha argumentado que tras 20 años cubriendo conflictos bélicos, solo podía escribir sobre Alatriste, personaje en el que ha volcado muchas de sus vivencias, desde la guerra de Líbano -una experiencia vital, según ha señalado-, hasta el conflicto de los Balcanes, que supuso su desencanto con la realidad.

En cuanto a las satisfacciones obtenidas con las aventuras de Alatriste, el escritor ha hecho referencia al logro de haber conseguido un "lenguaje híbrido" entre el clásico y el moderno, de lo que "más orgulloso" se siente y que precisamente pusieron de relieve los académicos que le propusieron ocupar una silla en la Real Academia Española (RAE).

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Mensaje por Rogorn » Jue Abr 14, 2016 6:25 pm

Los felices veinte años del Capitán Alatriste
Miguel Lorenci - Medios del grupo Vocento - 14/04/2016

Diego Alatriste y Tenorio es el personaje que más satisfacciones ha procurado a su creador, Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951). Pero al tiempo, el desencantado y lúcido soldado de fortuna le infunde un enorme respeto. Es tal el tirón popular del capitán que salió de su magín hace más de 20 años que ha llegado "a cogerle miedo". "Es tan de los otros, tanto emociona al lector, tan suyo lo hace, que me piden cosas que no puedo darles", confiesa el escritor y académico. Lo hace en un almuerzo que celebra las primeras dos décadas de andadura del personaje en la mismísima Taberna del Capitán Alatriste, en el corazón de Madrid de los Austrias.

Con motivo del feliz cumpleaños Alfaguara ha reunido en 'Todo Alatriste', un volumen de casi 2.000 páginas, las siete novelas que han vendido millones de libros en todo el mundo, más de 3,5 solo en España, y que es lectura recomendada en infinitud de escuelas de España y Latinoamérica. Es la obra más difundida y reconocida de su autor, acaso el español más leído en el mundo junto a Carlos Ruiz Zafón, y ha inspirado cómics, películas, obras de teatro, series televisivas y un juego de rol y ha hecho crecer como lectores a miles de jóvenes en el mundo.

Es una edición muy especial, numerada, de solo 15.150 ejemplares firmada por su autor. La ilustra Joan Mundet, que ha redibujado las cuatro primeras novelas, y cuesta 29,90 euros. El escritor ha releído las siete novelas y salvo alguna errata, no ha cambiado ni una coma. «Jamás me releo, pero la experiencia ha sido agradable. Creo que eran y son buenos libros. Los escribí para mi hija y tenía que ser exigente conmigo mismo. Me pondría un notable», dice sin asomo de falsa modestia.

Quería que su hija Carlota, entonces con 12 años, «aprendiera historia y conociera su pasado, que es la única manera de interpretar el presente y atisbar el futuro». Implicó a Carlota en una investigación que «acabó siendo una reflexión amarga sobre por qué somos como somos, sobre un país que era y es vil, turbio, en el que hubo reyes imbéciles, curas fanáticos y ministros incompetentes». «No quería recrear la historia ni el Siglo de Oro, quería explicar el presente para que mi hija comprendiera por qué un rey mete la gamba y entendiera de dónde venimos», insiste.

Fue en un vuelo a Chile donde Pérez-Reverte pergeñó la trama de la primera entrega y las características de su héroe. Más bien un antihéroe «que tiene mucho más de Ulises que de Aquiles». «El héroe que me interesa tiene canas en el alma y sangre en las uñas. Por eso el lector reconoce que es auténtico, y no un camelo de Reverte», asegura el escritor para tratar de explicar la enorme aceptación que ha tenido en lectores de los cinco continentes.

Personaje y escritor comparten más de lo que se pueda suponer. «Alatriste caza solo, como su autor», dice risueño un Pérez-Reverte que encaja sin aspavientos en la definición de «francotirador». «Yo no tengo ideología, tengo biblioteca», dice recurriendo a uno de sus lemas para aclarar las afinidades con su descreído personaje. Se dice tan desesperanzado como el capitán de fortuna, pero asegura que «no he perdido la fe ni en la humanidad ni en la gente».

Este mastodóntico volumen no supone el final del personaje. Piensa Pérez-Reverte continuar con la serie y avanza que contempla «escribir dos nuevas entregas». Pero eso sí, será dentro de tres o cuatro años, cuando el escritor frise los setenta. «El paso del tiempo se dejará notar en el personaje, que tomará un tono crepuscular, será más escéptico, estará más cansado y será más sabio y más lúcido», advierte.

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Mensaje por Rogorn » Jue Abr 14, 2016 8:50 pm

“He cogido miedo a defraudar a los lectores con Alatriste”
Ferrán Bono - elpais.com - 14/04/2016

Ejerciendo de periodista en los Balcanes, Arturo Pérez-Reverte entabló conversación con un empresario y cocinero español que le solicitó permiso para llamar a su restaurante con el nombre del popular espadachín creado por el escritor y académico. Lo comentaba hoy, jueves, el propio autor, sentado en la Taberna de Alatriste, enclavada en el Madrid de los Austrias, donde ha presentado, precisamente, 'Todo Alatriste', una edición limitada y numerada que reúne los siete libros protagonizados por el mercenario del Siglo de Oro que el escritor definió en 15 palabras: "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente…".

Era el capitán Alatriste y ya ha cumplido veinte años. En ese tiempo ha logrado concitar el interés de más de 20 millones de lectores y ha sido traducido a 40 idiomas. La gente se ha hecho idea de él y se han multiplicado las interpretaciones y también las complicaciones. Hasta el punto de derivar en un problema, al menos para su autor. "Mucha gente lo ha hecho suyo y me reprocha cosas", comentó. Necesita un poco de espacio y tiempo —“dos, tres, cuatro años”, sugirió— para concluir la saga del personaje, de la que quedan todavía dos entregas. "Nació como un divertimento y se ha convertido en una responsabilidad. Y ahora es demasiado peso. He cogido miedo a defraudar a los lectores con Alatriste".

Se “ha cerrado el primer ciclo”, añadió el autor de 'El capitán Alatriste', el primer título de la serie, que empezó para enseñar historia de España a la hija del autor, porque, reiteró, el principal problema de España es la falta de educación, la ignorancia con su propio pasado. Por eso, Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) manifestó que su mayor satisfacción por el éxito de estos libros es que son lectura obligatoria o recomendada en numerosos colegios e institutos dentro y fuera de España.

El pasado que retrata la serie no es, precisamente, esplendoroso, explicó el autor, aunque “algunos tontos del culo” despreciaron en un principio los libros de Alatriste por considerar que desprendían un aroma a “nostalgia de la España imperial”, añadió. Nada que ver con la España desencantada, escéptica y "llena de infamia" que se dibuja en los siete libros de aventuras. “Somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos”, apostilló al final de la comida de presentación, entrados ya en temas diversos, en educación, en política, sobre todo; en cuestiones de actualidad que suele tratar en sus artículos de opinión.

Insistió, en cualquier caso, en que el objeto de la convocatoria era presentar la cuidada edición de 1.800 páginas y 15.150 ejemplares publicada por Alfaguara (del grupo Penguin Random House). También destacó la labor clave de Juan Cruz, en el lanzamiento de esta serie, cuando el hoy adjunto a la dirección de 'El País' era el responsable de Alfaguara en 1996. La responsable actual de la editorial, Pilar Reyes, apuntó que los numerosos contactos directos con los lectores prueban el gran impacto de Alatriste.

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Mensaje por Rogorn » Jue Abr 14, 2016 9:50 pm

Todo Altriste llega en un solo volumen, 20 años después de su nacimiento
Efe - 14/04/2016

Los siete volúmenes de la serie 'Las aventuras del capitán Alatriste' han quedado reunidas en un solo volumen, de 1.773 páginas, cuando se cumplen los veinte años de la publicación de la primera novela de Arturo Pérez-Reverte, una serie mítica de la que se han vendido casi cuatro millones de ejemplares.

Este volumen cierra una primera etapa de las historias protagonizadas por el Capitán Alatriste, el soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín en el Madrid del siglo XVII. Todo un hito que ha traspasado la literatura para ser también protagonista de la gran pantalla, el cómic, cine, series de televisión y hasta juegos de rol. Un Alatriste que también ha conseguido ser uno de los libros que se utilizan en los colegios para aprender historia en España y en América, algo de lo que su autor, escritor y académico, dice sentirse más orgulloso.

"Con este volumen cierro una etapa. No es el final de Alatriste; se cierra una primera vida, y volverá, supongo que dentro de cuatro o cinco años, pero de una forma más cansada. Volverá más viejo más escéptico, supongo", ha explicado hoy Pérez-Reverte durante la presentación de este volumen, publicado por Alfaguara. Traducida a más de 40 idiomas, con más de 20 millones de lectores, el volumen de Alatriste encierra 'El capitán Alatriste', 'Limpieza de sangre', 'El sol de Breda', 'El oro del Rey', 'El caballero del jubón amarillo'; 'Corsarios de levante' y 'El puente de los asesinos' e incluye, además, un prólogo del autor sobre la historia del personaje, una introducción del catedrático español Alberto Montaner y la biografía del capitán Alatriste.

Pérez-Reverte comenzó a escribir Alatriste para explicar a su hija, Carlota, qué es lo que había sucedido en la historia de España en el siglo do Oro y para que con ello pudiera entender el presente, de "por qué somos como somos". "El libro tiene muchas lecturas -explica el autor- y ha tocado la fibra a mucha gente. He recibido tantas cartas, complejas y sentimentales, que he llegado a coger miedo a los lectores, porque a lo mejor esperan cosas de las que no soy capaz". De ahí que el autor diga que necesita tomarse un tiempo, aclarar su cabeza, para poder seguir con el personaje, por lo menos dos volúmenes más. "Volveré cuando tenga yo 70 años, más viejo y más sabio, espero".

"Es una novela multidisciplinar, tiene muchas lecturas, desde la novela de espadachines hasta el estudio del lenguaje, la definición ética del personaje o el trabajo histórico", añade Reverte. Y del lenguaje utilizado en la novela, el autor dice que se siente muy satisfecho y que fue lo que le llevó a entrar en la Real Academia de la Lengua. "Cuando me plantearon entrar en la RAE, yo no quería, y una de las razones que me dieron era por el lenguaje que hay en los libros -argumenta-. No quise usar un lenguaje arcaico, sino que fuera híbrido, mixto, con el aroma de lo clásico pero que fuera moderno".

Y visto con el tiempo, Pérez Reverte dice que se siente muy satisfecho del proyecto, que se daría un notable. "Cuando salió, algunos tontos del culo dijeron que era un canto a la España Imperial; y es al revés, porque Alatriste es una mirada lúcida, desencantada. Sabe que España es oscura, vil y llena de infamia, no hay nada de nostalgia", concluye.

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Mensaje por Rogorn » Vie Abr 15, 2016 5:51 pm

El Capitán Alatriste: los 20 años de un héroe con fisuras; un héroe cansado
Karina Sainz Borgo - vozpopuli.com - 15/04/2016

En 1996 se publicó 'El capitán Alatriste', el primer volumen de la saga protagonizada por un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín en el Madrid del siglo XVII. Para celebrar los veinte años de vida, Alfaguara reúne por primera vez la serie completa en 'Todo Alatriste', una edición especial ilustrada por Joan Mundet, numerada y firmada por el autor.

Alatriste: un héroe con fisuras. Uno que ha sobrevivido al campo de batalla y debe volver a casa con "canas en el alma" y "sangre bajo las uñas". Alatriste: un soldado de los tercios de Flandes que malvive como espadachín mercenario tras regresar vivo de la batalla. Alatriste, un héroe agrio: canalla y honorable al mismo tiempo. Uno que debe reponerse de haber sobrevivido a la guerra y que vuelve a casa con la dignidad de los que se permiten envejecer.

En la ficción, como en la vida real, vivir es arrancar, acaso ejercer el derecho a ser menos estúpido, algo más escéptico. Eso es lo que le ha ocurrido al veterano Diego Alatriste, con el que el periodista, escritor y académico de la RAE Arturo Pérez-Reverte irrumpió en 1996. No llegó a imaginar entonces Pérez-Reverte lo que tenía entre manos: siete volúmenes, 20 millones de lectores y dos décadas en las que cabe una generación entera.

"Alfaguara hizo una apuesta arriesgada. En aquel entonces no existían novelas históricas, o al menos no sabíamos el éxito que tendrían. "Aquello del siglo de Oro sonaba a caspa", dice Pérez-Reverte justo cuando se cumple el aniversario de la publicación del primer volumen de la serie. Habla flanqueado por su actual editora, Pilar Reyes, y por Juan Cruz, la persona que dirigió Alfaguara en los años noventa. Para celebrar, el sello publica 'Todo Alatriste', una edición especial ilustrada por Joan Mundet, numerada y firmada por su autor, que llegó a las librerías el 14 de abril. Escarmentado por la experiencia, Alatriste parece un trasunto de quien lo ha imaginado. Sí, aunque él no lo diga, hay verdad en esa idea: algo rudo y entrañable une al personaje y al escritor. Arturo Pérez-Reverte -como su protagonista- es alguien que ha vuelto de muchas guerras, en total siete. Bueno... siete como corresponsal, una posición porosa en la que se lucha -entre los bandos enfrentados- a la vez que se cuenta. Guerra es guerra. Por eso Pérez-Reverte lleva en la voz las otras batallas, las que no se enumeran pero quedan impresas en la piel y en la prosa. Acaso por eso, porque la literatura lo llevó al periodismo y el periodismo lo devolvió a la literatura, hay en él algo dumasiano que Diego Alatriste amplifica.

"Cuando salió la primera novela de Alatriste, hubo tontos del culo que dijeron que era una novela con nostalgia por la España imperial. Pero si algo muestra Alatriste es una España oscura, triste. Es una visión desencantada, que ayuda a entender que España es lo que es hoy por los reyes idiotas, los ministros incompetentes y los curas fanáticos", espeta Pérez-Reverte en modo Pérez-Reverte. Así lo explica ante una docena de periodistas: comenzó a escribir Alatriste para explicar a su hija Carlota (entonces ella tenía 12 años) qué es lo que había sucedido en la historia de un país incapaz de recordar. “Lo hice para entender por qué somos como somos”. Así está escrita esta saga, con un ojo puesto en el sumidero del presente. Con esa intención, dice Pérez-Reverte, Alatriste ha conseguido ser uno de los libros que se utilizan en los colegios para aprender historia en España y en América, algo de lo que dice sentirse orgulloso. Sin embargo, todo sea dicho, muchos -muchísimos- adultos se sirvieron de Alatriste y sus personajes para entender el peso de una tradición que a veces parece destino o tragedia… cuando es, en realidad, desmemoria. Aquello que queda tras el desmantelamiento de la educación y la cultura al que ha sido sometida España durante años.

Así lo escribe Pérez-Reverte en el texto 'Un héroe cansado': "Me atrajo siempre, desde niño, esa España fascinante y peligrosa del siglo XVII, de callejuelas estrechas y mal alumbradas, tabernas, burdeles y garitos de juego, corazón de un mundo en guerra, cuando Madrid era la capital del imperio más grande, de la tierra. Una España arrogante y orgullosa donde la vida había que ganársela, a menudo, entre el brillo de dos aceros”. A lo largo de estos 20 años, Alatriste -contado por Íñigo de Balboa y Aguirre, el hijo de un soldado muerto en batalla- fue haciéndose mayor. Mostró las fisuras que habrían de hacerlo real a ojos de miles de lectores que hicieron suyas sus aventuras, porque de alguna manera forma, contándose, Alatriste nos contaba a todos. Gente que va a una guerra y vuelve a casa, manchado de mierda y sangre.

"El libro tiene muchas lecturas -explica el autor- y ha tocado la fibra a mucha gente. He recibido tantas cartas, complejas y sentimentales, que he llegado a coger miedo a los lectores, porque a lo mejor esperan cosas de las que no soy capaz de conseguir con Alatriste", asegura el novelista. ¿Se ha acabado la saga? ¿Da por cerrado el círculo? De momento no. Este volumen, asegura Pérez-Reverte, coloca el broche en una primera etapa, pero no clausura al héroe. "Con este volumen cierro una etapa. No es el final de Alatriste; se cierra una primera vida, y volverá, supongo que dentro de cuatro o cinco años, pero de una forma más cansada. Volverá más viejo, más escéptico, supongo", ha explicado este jueves Pérez-Reverte durante la presentación del libro. Necesita tiempo para aclarar su cabeza, para poder seguir con el personaje, por lo menos dos volúmenes más, los que tiene apalabrados con la editorial. “Volveré cuando tenga yo 70 años, más viejo y más sabio, espero". De momento, deja caer Pérez-Reverte que habrá nueva novela en octubre de este año.

A juzgar por lo que produce en sus lectores, Alatriste no es un personaje de ficción... o lo es en toda regla. Hay en ese soldado un poso de lecturas, el rastro de una biblioteca que acompañó a Pérez-Reverte al fin del mundo, un lugar del que volvió acaso justamente gracias a las estanterías ya combadas de su espíritu: Dumas, Féval, Sabatini, Salgari… Hay épica y recuperación en Reverte, incluso en aspectos concretos. Por ejemplo, el rescate de la germanesca y su adaptación al lector contemporáneo. “Yo estoy en la Real Academia de la Lengua por Alatriste”, dice. Por si queda alguna duda, todavía se puede rastrear ese espíritu en 'El habla de un bravo en el siglo XVII', su discurso de ingreso en la RAE. Lo leyó en el año 2003, cuando tomó posesión del sillón T. En aquel momento, el periodista y escritor ya había publicado 'El capitán Alatriste' (1996), 'Limpieza de sangre' (1997), 'El sol de Breda' (1998), 'El oro del Rey' (2000) y 'El caballero del jubón amarillo' (2003). Quedaban aun dos volúmenes, 'Corsarios de Levante' (2006) y 'El puente de los asesinos' (2011). Y algo de eso hay en la instantánea que recupera ese día. El enviado especial y reportero de guerra para el diario 'Pueblo' y Televisión Española hacía su entrada en el edificio de Los Jerónimos. Si todavía acompaña la lectura de esta nota, el lector curioso puede constatarlo en su gesto de entrada: un bravo vestido de etiqueta que avanza guiñando un ojo, como un púgil que viste el cinturón que ha defendido el título.

En la saga ambientada en el Madrid de los Austrias hay de todo: novela picaresca, las comedias de capa y espada, los versos de Francisco de Quevedo… En la historia de Diego Alatriste es posible rastrear a casi todos los soldados de su tiempo: Duque de Estrada, Contreras, Miguel de Castro, Jerónimo de Pasamonte, así como en el teatro y la poesía de la época, “las jácaras de bravos y malandrines, las novelas de Mateo Alemán, de Espinel, de Torres Villarroel, del autor del Estebanillo, González o de Miguel de Cervantes”, explica Pérez-Reverte. Alatriste no tendría tanta resonancia, de no ser por quien lo cuenta: el joven Íñigo, quien se forjará un modo de vivir, una manera de ser junto al soldado. “Aprenderá la lealtad, las formas de la amistad, el alto concepto de servir a reyes y señores indignos, no por ellos sino por uno mismo. Y a ser, al final, único referente honorable de la propia vida. Junto a la figura derrotada, impasible y dura del capitán Alatriste, Íñigo se convierte en un alumno fiel, en una sombra que aprende viviendo y oyendo aquellas voces maestras del Siglo de Oro, en contacto continuo con los nombres, los versos, las obras, los cuadros de esa España prodigiosa”.

Algo en Alatriste trasciende su registro, sobrepasa la novela de aventuras. Se mete en la vida, acaso como lo hacen los personajes que dejan impresas sus arrugas en las nuestras. Quien lee este pesado volumen -picoteando, rebuscando, releyendo- a la vez que escucha a quien escribió todo cuanto hay impreso en sus páginas, llega a la conclusión de que algo en este soldado de los Tercios sigue retratando, a su manera, a quien lo ha creado. En una época sin héroes, sin relato épico, la estampa contradictoria de Alatriste significa algo. Si no fuera así, tantos hombres y mujeres no se verían reflejados en sus remotas aventuras. ¿Por qué? Justamente por las grietas que recorren su perfil.

"Alatriste es un héroe con fisuras. Y así puede verse a lo largo de cada libro. A medida que crece, Íñigo deja de ver al héroe del tipo Aquiles para contar al héroe Ulises, que es el héroe moderno, el que no muere en batalla, sino que debe volver a casa después de matar, degollar... Por eso Alatriste ha funcionado tan bien, porque la gente puede intuir y experimentar lo que le ocurre. Ya ni los niños se creen el héroe Aquiles, sin fisuras”. A su manera espartano; acaso demasiado directo al hablar, todo en Pérez-Reverte suena como un combate, incluso hasta lo que enternece. “Yo no soy de Aquiles, no puedo. Mi biografía no me lo permite. He estado 21 años en los Balcanes”. Sí, esa y seis guerras más. Y se nota. Será por la prosa fibrosa. Por esa electricidad que recorre a una persona que, a sus 64, podría apuntarse a cualquier trinchera. Pero ese es otro tema, una gotera que Pérez-Reverte ha sabido verter en sus libros, incluso aquellos que se apartan del soldado Diego Alatriste desde 'La tabla de Flandes' hasta 'Hombres buenos', su más reciente novela. Vivir, como escribir, supone arrancar, con los dientes si es posible, aquello que parecía una piel… incluso la de un soldado de los Tercios de Flandes. Los 20 años de un héroe cansado. Un hombre con fisuras que refleja a quienes lo leen … buscándose.

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Mensaje por Rogorn » Vie Abr 15, 2016 5:56 pm

«He llegado a cogerle miedo a Alatriste»
J Ors - larazon.es - 15/04/2016

Aquel año traía cuatro o cinco novelas encima, un puñado de historias de buen cuño y la mirada ensuciada por el hastío de la guerra. La idea sobrevino durante un vuelo y en un santiamén, de un tirón, salieron una retahíla de títulos y una frase que hoy muchos repiten de un tirón, de memoria, con el respeto del que invoca un mundo: «No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente». Nacía un aventurero, sin fe, pero con reglas. Honrado, pero tampoco honesto, de mano pronta y ánimo resuelto, de palabras escasas y acero largo, que dejó su sangre en las calles de Madrid y también en los campos de Flandes. Soldado de profesión, capitán por afecto más que por grado y, en ocasiones, espadachín al mejor postor, Diego Alatriste puebla desde hace veinte años la imaginación popular con su aspecto desgreñado, de bigote poblado, figura escurrida, espada de gavilanes largos, sombrero de ala ancha y vizcaína afilada cuando toca o las cosas vienen torcidas.

Arturo Pérez-Reverte lo creó en 1996 y el éxito, como sucede con las grandes invenciones, se lo ha arrebatado sin pedirle permiso ni preguntarle antes. «Hay mucha gente que me habla de él como si fuera de su propiedad. Algunos, incluso me reprenden y me dicen que cómo puede haberse comportado de esta manera o de otra. He llegado a cogerle miedo a Alatriste. Los lectores depositan tanta expectación en sus libros que a veces pienso que esperan algo que ya no sé darles», admite el autor, que estos días lanza un volumen, de edición limitada y numerada, que reúne la saga entera del personaje y cuenta con un prólogo ('Historia de un héroe cansado'), una introducción de Alberto Montaner y un abanico de ilustraciones nuevas de Joan Mundet. «Por este motivo anterior –prosigue el novelista– no he publicado un libro de él desde 2011. Todo lo que ha sucedido con él me ha hecho comprender que necesito todavía dos o tres años más para ver cómo quedará Alatriste. Con esta edición, cierro, por tanto, el primer ciclo de sus aventuras, la primera parte de su vida. Cuando vuelva, será ya un Alatriste cansado, más viejo, más sabio, le daré lo que he aprendido en mi vida hasta ese momento».

Leal y rebelde, valiente, pero prudente, Alatriste irrumpió en la literatura para que los lectores entiendan la España que viven, que no se asombren ante el ministro corrupto o las equivocaciones de la realeza, y no, como recalcó ayer el escritor al recordar a algunos críticos poco acertados, como una exaltación de esa España imperial de la Casa de los Austrias. Al revés, para él pocos autores han dado una visión tan dura, real, negra y tan poco conformista con nuestro país. Pero lo ha hecho con uno de esos héroes modernos, ensuciados por la realidad. «El héroe perfecto es Aquiles, que muere en Troya, pero la pregunta es: “¿Qué pasa cuando sobrevive?” El personaje tiene que volver a casa, con los remordimientos, las mentiras. El hombre moderno es así, es como Ulises. Aquiles en nuestros días ya es imposible. Alatriste no habría funcionado, no habría sido creíble, si hubiera sido caballeroso, que sufre por la humanidad. En cambio, de esta manera, los lectores que se aproximan a él ven que es de verdad».

En esta travesía literaria, Alatriste evoluciona, cambia, y no es el mismo en el primer libro que en el último. «Él evoluciona desde el principio. Pero es porque su historia está contada a través de los ojos de Íñigo. Al principio, él es un niño y percibe a Alatriste como un Aquiles, pero según va creciendo, cuando cumple dieciséis o diecisiete años, él ve más allá, ve las cicatrices, no del cuerpo, sino del alma de Alatriste. La mirada de Íñigo se transforma con el tiempo y acaba viendo la sangre en las uñas que tiene Alatriste. Por eso en los libros no es igual al comienzo que al final, porque Íñigo ha evolucionado».

Desde el Mediterráneo dominado por el turco hasta el norte de Europa, Alatriste va enseñando una época, unos siglos, unos monarcas, unos reinos, una manera de vivir y de morir. Pero su nombre es algo más que literatura. Como admitió Pérez-Reverte ayer, durante la presentación, se ha transformado en una herramienta para enseñar historia en los institutos, pero también para profundizar en otras disciplinas transversales: «Sobre todo me siento orgulloso de que lo lean en los colegios. Allí lo utilizan para leer, pero también para enseñar, ética, como reconoció un maestro. A través del Capitán Alatriste les explicaba a sus alumnos cuál es la ética del mercenario, por ejemplo».

La marquetería que apunta a Alatriste es el lenguaje, que forma parte de su identidad, igual que el acero que pende de su cintura. Un ejercicio que le hizo bucear en la germanía, en el español que manejaban los delincuentes de la época y que los escritores de los Siglos de Oro emplearon en sus obras dramáticas. «No podía recurrir a un lenguaje arcaico. No tendría sentido. Pero, al mismo tiempo, necesitaba que este castellano tuviera un aroma clásico. Una de las cosas de las que me siento más orgulloso es del habla de Alatriste. Se me ocurrió, y lo interesante es que algunas de estas palabras que he recuperado de ese momento ahora se han vuelto a utilizar».

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Abr 15, 2016 6:14 pm

«Yo entré en la Academia por Alatriste»
Jesús García Calero - abc.es - 15/04/2016

Que la literatura bebe de la realidad es algo más que un dicho, pero también funciona al contrario y lo demuestra Arturo Pérez-Reverte, que ayer presentó en Madrid un contundente volumen en el que ha reunido lo que llama «la primera vida del capitán Alatriste», las siete novelas publicadas sobre el personaje que nació hace veinte años. Le concede vida propia, tanta que saltó de las novelas al cine y la televisión, al cómic, los juegos de rol y los sellos postales. Es más, la presentación a la prensa tuvo lugar ayer en la Taberna del Capitán Alatriste, un restaurante que nada tiene que ver con el autor.

Y por si fuera poco, el nacimiento de este gran personaje del Siglo de Oro tiene exactas raíces biográficas, puesto que Pérez-Reverte quiso escribir una novela de aventuras «para que mi hija, entonces de 12 años, entendiera de dónde venimos y por qué somos como somos». El autor reconoce que hay toda una generación, si no son varias, que ha crecido leyendo fielmente las aventuras de Alatriste.

«Como escritor -confiesa- he llegado a cogerle miedo, porque es un personaje con vida propia que los lectores han hecho suyo con una profundidad y una intensidad más allá de mi alcance, y temo que me pidan cosas que yo no puedo dar», decía ayer en un encuentro con periodistas en el que celebró la apuesta de Alfaguara, entonces dirigida por Juan Cruz, por publicar una novela de este género cuando no se había producido todavía el éxito de la novela histórica o de aventuras en España. «Les enseñé un papelito en un avión, de camino a América, con lo que tenía pensado y dijeron “Adelante”». Y hasta aquí.

Una vez reunida esta «primera vida» muchos lectores ya le piden una segunda reinvención del personaje. Pero para esto, anuncia, aun falta unos pocos años, al menos cuatro o cinco más. «Alatriste es amargo, sabe que España es un lugar turbio y oscuro donde abundan la vileza y la inquisición. Pero esa mirada hacia nuestra historia conectó con los lectores porque entendieron bien a este héroe cansado, que ha ido evolucionando al mismo tiempo que yo y que explica bien que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos», dijo el escritor.

Así que ese futuro Alatriste -después de haber narrado su muerte en Rocroi- lo dibuja Pérez-Reverte en un tono crepuscular: «Será escéptico, sabio, lúcido y muy gastado, con canas en el alma, fatiga de mirar a España, como la que yo tengo. Ha participado de mi propio despojo. A mí la vida me ha quitado las mayúsculas, yo escribo ya con minúsculas todo, de la política a las religiones. Alatriste iba cada vez más allá en ese tono amargo, que era el mío, así que debemos suponer que cuando regrese tendrá toda la amarga lucidez que la vida me haya dado, para entonces». Las miradas del personaje y del escritor se han retroalimentado desde el inicio. «Se le han ido viendo las costuras, el óxido de la espada, las cicatrices del alma», añade. Un héroe moderno no es perfecto, porque «sobrevive y tiene que mentir para ello, como Úlises, tiene remordimientos. Creo que por eso Alatriste conectó tanto con la gente».

Si hay algo de lo que se se siente orgulloso es «del habla de Alatriste, que fue un experimento para hacer un lenguaje mixto, con aroma clásico y al tiempo moderno para que se leyese bien». De hecho, confesó ayer con cierto orgullo: «Yo entré en la Real Academia Española por haber escrito Alatriste». Y como la realidad es fiel a sus lecturas, de la ficción la charla con los periodistas pasó a la España que siempre y a la que nunca, a la que entonces y la que ahora, «una nación frustrada por un problema de educación general. Porque el desconocimiento de la historia impide identificar el futuro y lo que nos parece nuevo es lo que hemos olvidado». Y de ahí a la política y los pactos y la nueva política, en una conversación coral y afilada con el murmullo de los platos y de la buena vianda. Todo por los libros que hacen soñar como este Alatriste que, bajo el ala del sombrero vuelve a mirar desafiante a sus lectores.

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Rogorn
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Mensaje por Rogorn » Vie Abr 15, 2016 6:18 pm

"Alatriste es tan de otros que le he cogido miedo"
P Unamuno - elmundo.es - 15/04/2016

Lo que nació como novela, las andanzas del capitán Alatriste, ha dado lugar en 20 años a obras de teatro, series de televisión, películas, cómics, tesis doctorales y hasta un juego de rol. Arturo Pérez-Reverte siente a su personaje ya "tan de otros" que hasta le ha "cogido miedo". Teme defraudar las expectativas de tantos que esperan algo que él quizá no pueda darles, de manera que ha decidido poner pie a tierra, recapitular y cerrar una etapa, la "primera vida de Alatriste", con un volumen que recoge la serie completa de sus aventuras... hasta la fecha.

'Todo Alatriste' (Alfaguara) se pone a la venta este lunes en una edición de coleccionista, ilustrada por Joan Mundet, que tiene una tirada limitada a 15.150 ejemplares y está numerada y firmada por el autor. Además de las siete novelas de la saga, el libro, de 1.800 páginas, incluye un texto introductorio de Pérez-Reverte y un estudio de Alberto Montaner, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza. Como Cervantes, el escritor cartaginés va a dejar que transcurran 10 años entre las primeras salidas de su antihéroe y su reanudación. 'El puente de los Asesinos' se publicó en 2011 y Reverte piensa darse "otros cuatro o cinco años" para contemplar "cómo queda en su cabeza" el personaje antes de lanzarse a escribir de nuevo, un proceso que comprende absorber de algún modo todo lo que Alatriste ha llegado a ser para tantos millones de lectores (se calcula que 20 en todo el mundo) y lo que otros creadores han "hecho" con él.

"Alatriste se me escapa y noto demasiada responsabilidad, demasiado peso sobre mí", admite. No cabe duda de que el nuevo Alatriste será, como adelanta el propio autor en el prólogo ('Historia de un héroe cansado'), un hombre "más lúcido, más sabio, más escéptico", "crepuscular" y tan "desencantado" como se siente él mismo a estas alturas de la vida y de "mirar a España". A Reverte no es que le duela España, es que le fatiga y le cabrea, como se encarga de demostrar en cada columna dominical y en sus acerados comentarios en Twitter. Cuando retome la saga, tendrá casi 70 años y la vida hará tiempo que le ha "quitado las mayúsculas".

La peripecia de Diego Alatriste se escribe también en letra minúscula porque la contemplamos con los ojos de un niño, Íñigo de Balboa, que comienza viendo al capitán como un héroe perfecto al estilo de Aquiles y, al crecer, advierte que "las costuras en su traje" y "el óxido en su armadura" son las de un ídolo amargo, "con sangre bajo las uñas" y remordimientos como Ulises. Es el sino de los héroes que no mueren en la batalla, pero Reverte está convencido de que el éxito de su personaje se debe a que el público lo reconoce como "de verdad". Puesto que es hora de recapitular, el novelista se siente satisfecho de diversas facetas que ha adquirido el fenómeno Alatriste, que se ha sustanciado en estas dos décadas en 3.700.000 ejemplares vendidos sólo en España. Todo autor se reescribiría a sí mismo casi cada mañana y, sin embargo, Reverte -que ha tenido que hacer una excepción en sus hábitos y releerse para preparar esta edición conmemorativa- le pone ahora mismo "un notable" a su serie. Le enorgullece, sobre todo, que su libro haya llegado a los colegios y forme parte de actividades de historia o de ética. Es sabido que Pérez-Reverte ideó las aventuras de Alatriste para su hija, que tenía 12 años en 1996, y su propósito no fue otro que "utilizar la Historia para explicar el presente". En España, sigue creyendo, "lo nuevo es lo olvidado" porque la ignorancia propiciada por los gobernantes e inoculada en la escuela dificulta analizar la realidad para progresar y adelantarse a lo que está por venir.

El escritor es consciente de que su principal mérito para formar parte de la Real Academia Española reside en haber creado a Alatriste, como le recordó en su día Gregorio Salvador. Si de hablar de lengua se trata, Reverte considera que supo acertar en sus novelas con un híbrido entre el lenguaje del siglo XVII, que no podía adoptar tal cual, y el de hoy. "Moderno pero con el aroma de lo clásico", ésa fue la fórmula del éxito. Alatriste ya había nacido en la imaginación de Pérez-Reverte cuando le presentó el esbozo de la serie completa de siete novelas a Juan Cruz, director entonces de Alfaguara, en un avión que los llevaba a Sudamérica. A éste, que defiende que Reverte es él mismo "una editorial", le faltó tiempo para dar libre a un proyecto insólito en la España de mediados de los 90 -¡un libro de espadachines!- y que, sin embargo, vendió 700.000 ejemplares en un año. Definitivamente, eran otros tiempos.

Mientras deja reposar a Alatriste, Arturo Pérez-Reverte no deja de escribir cada día. En otoño saldrá a la venta un nuevo libro -más bien breve- que, como todos los suyos pero seguramente en mayor medida, "dará mucho que hablar".

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